scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Apprendre à vaincre en le regardant faire. Lo que Gibbon aprendió de Justo Lipsio

Ballesteros, Juan Ramón

Abstract

Justo Lipsio publicó en 1598 la primera ed. de Admiranda sive de magnitudine romana libri IV, una de las fuentes bibliográficas del Decline and Fall de Gibbon. El trabajo presenta las relaciones entre ambos proyectos historiográficos y revisa el análisis que de esa relación realizó J. G. A. Pococken Barbarism and Religion. VolumeThree. TheFirst Decline and Fall (2003).

Full text

Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 667-683. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.32 Apprendre à vaincre en le regardant faire. Lo que Gibbon aprendió de Justo Lipsio Apprendre à vaincre en le regardant faire. About Gibbon learnings from Iustus Lipsius Juan R. Ballesteros1 Universidad Pablo de Olavide y profesor del IES Ostippo de Estepa (España) ORCID: https://orcid.org/0000-0002-7168-293X Recibido: 21-04-2022 Aceptado: 06-05-2022 Resumen Justo Lipsio publicó en 1598 la primera ed. de Admiranda sive de magnitudine romana libri IV, una de las fuentes bibliográficas del Decline and Fall de Gibbon. El trabajo presenta las relaciones entre ambos proyectos historiográficos y revisa el análisis que de esa relación realizó J. G. A. Pococken Barbarism and Religion. VolumeThree. TheFirst Decline and Fall (2003). 1 ([email protected]). Juan R. Ballesteros se ha especializado en el estudio del Humanismo filológico europeo de los siglos XVI y XVII. Está interesado en la descripción del desarrollo de los métodos historiográficos modernos en su relación con las técnicas de la crítica textual filológica, particularmente en el seno de la obra de Justo Lipsio (1547-1606) e Isaac Casaubon (1559-1614). En este sentido investiga cuestiones relativas a la recepción de los autores antiguos como Elio Aristides, la Historia Augusta, Artemidoro o Marcial sobre los que ha publicado varios trabajos monográficos. En general, ha estudiado las influencias recíprocas que existen entre la Antigüedad y el Mundo Moderno y Contemporáneo, tanto la proyección sobre la cultura y el pensamiento moderno y contemporáneo de la civilización antigua grecorromana convertida de este modo en clásica, como las ambivalentes definiciones del clasicismo grecorromano que han sido elaboradas desde sucesivos contextos políticos, religiosos, intelectuales posteriores. Recientemente ha publicado una edición crítica de los Admiranda de Justo Lipsio (Huelva, 2021). Entre sus últimos trabajos se encuentran: ‘Casaubon en París: La anotación de la Historia Augusta (1603) de Isaac Casaubon en la polémica religiosa de tiempos de Enrique IV de Francia’, en Quaderni di Storia 84 (2016), pp. 83-126; ‘Weber, Casaubon y la secularización de Occidente’, en ’Ilu. Revista de Ciencias de las Religiones 23 (2018), pp. 305-315 y ‘Facete et tecte: Exploraciones barrocas por la poesía de Marcial en los Hypomnemata (1607) de Ramírez de Prado’ en e-Spania. Revue interdisciplinaire d’études hispaniques médiévales et modernes 32 (febrero 2019), entre otros. 668 Juan R. Ballesteros Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 667-683. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.32 Palabras-clave: Gibbon, Lipsio, Pocock, Imperio, integración, sincronía. Abstract Iustus Lipsius published in 1598 the first ed. of Admirandasive de magnitudine romana libri IV, one of the bibliographical sources for Gibbon's Decline and Fall. The article presents the relationship between both historiographical projects and reviews the analysis of that relationship made by J. G. A. Pocock in Barbarism and Religion. Volume Three. The First Decline and Fall (2003). Keywords: Decline, continuity, Empire, Late Antiquity, Christianity. Por una razón difícil de determinar, la lectura de Gibbon suele atraer a mentes realmente atribuladas. Varios ejemplos lo confirman2. Desconozco, en cambio, cuál era el estado de ánimo del propio Gibbon cuando escogía sus lecturas. Por lo que puede deducirse de las páginas de sus muchos ejercicios autobiográficos, sospecho cierta apacible serenidad en la metódica y perseverante aproximación gibboniana a los tesoros de su biblioteca. Esta, al menos, va a ser la hipótesis a partir de la cual me propongo reconstruir la lectura que Edward Gibbon realizó de un libro que, por razones que expondré a lo largo de este trabajo, puede considerarse el precedente humanístico de DF. 1. Gibbon lector de Lipsio (I) Edward Gibbon conocía bien la obra, íntegramente escrita en latín, del humanista flamenco Justo Lipsio (1547-1606)3. En Lausana, a lo largo de los dos últimos años de su singular estancia de formación (1756-1758), Gibbon leyó –dos o tres veces al parecer–, resumió en francés y discutió con su amigo Deyverdun el Tácito de Lipsio junto a otros clásicos latinos: “Esta revisión, aunque rápida, no fue apresurada ni superficial”, declaraba en 17904. En 2 A pesar de ello, que yo sepa, hasta ahora nadie ha decidido considerar The History of the Decline and Fall of the Roman Empire un clásico de la autoayuda. Cito por Edward Gibbon, The Decline and Fall of The Roman Empire, Everyman’s Library, Londres, 1993, 6 vols. (en adelante DF). No podré evitar retomar este asunto en las conclusiones de este trabajo que he escrito en el marco del proyecto de investigación “Discursos del Imperio Romano II: Celebraciones del Imperio desde las provincias (PID2021-125226NB-C21)” del Ministerio de Ciencia e Innovación y gracias a una invitación in extremis del prof. Antonio Lastra. 3 Jeanine De Landtsheer, In Pursuit of the Muses. The Life and Work of Justus Lipsius, LYSA, Gante, 2021, es una recopilación de artículos sobre la vida de Lipsio. Su autora fue la principal editora de su correspondencia. 4 Edward Gibbon, Memorias de mi vida, ed. de A. Lastra, Cátedra, Madrid, 2022, p. 116. 669 Apprendre à vaincre en le regardant faire Lo que Gibbon aprendió de Justo Lipsio Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 667-683. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.32 su biblioteca, junto a aquella edición comentada por Lipsio de los Opera quae exstant de Tácito (1627) que Gibbon se estudió en Lausana, estaban cómodamente reunidos en cuatro imponentes infolio todos los tratados de Lipsio editados por la casa Plantino en 16375. En las notas del primer volumen de DF menudean alusiones a alguno de estos tratados6. Un análisis microscópico de estas citas revelaría las cuestiones anticuarias a propósito de las cuales Gibbon tomó a Lipsio por maestro7. Quiero pensar, no obstante, que además de para recabar informaciones concretas sobre los diversos asuntos eruditos que interesaban a Lipsio y conocer, así, las concienzudas descripciones de instituciones romanas que había en aquellos farragosos mamotretos, Gibbon fue capaz de realizar una lectura global de, al menos, uno de esos libros: los Admiranda sive de magnitudine romana libri IV. Para ello debió leerlo con el celo que le era propio, pero sin prisa. Gibbon tuvo que conceder al Lipsio de Admiranda la pausa necesaria para interiorizar alguno de los argumentos sobre el Estado y la Historia de Roma que se plantean en el libro. Creo también que esa lectura de Admiranda llevó al joven Gibbon a tomar la decisión de revisar estos argumentos con una perspectiva propia y postlipsiana. Los Admiranda no son exclusivamente una acumulación de 48 capítulos monográficos sobre otras tantas instituciones de la antigua Roma. El libro ofrece también una narrativa histórica concreta sobre Roma. Responde a un paradigma historiográfico propio, pues sintetiza el universo neoclásico del Humanismo que asiste a finales del siglo XVI a la hegemonía continental del 5 The Library of Edward Gibbon. A Catalogue, ed. de G. Keynes, St Paul’s Bibliographies, Dorchester, 19802, p. 180. Gibbon tenía hasta siete ediciones de Tácito (Library, pp. 261-262). La primera edición póstuma de las obras completas de Lipsio es de 1617 (Plantino, Amberes, 7 vols.), pero la más accesible, gracias a una edición facsímil de 2003, es la publicada en ocho volúmenes en Wesel (Opera omnia, ap. Andream ab Hoogenhuysen et Societatem, Wesel, 1675, 8 vols.; facs. Georg Olms Verlag, Hildesheim/Zürich/Nueva York, 2003). En estas ediciones de las obras completas de Lipsio, además de sus tratados históricos, también se encuentran las Centuriae de su correspondencia. Gibbon leyó la Epistolarum Centuria ad Germanos et Gallos (pr. 1602) antes de viajar a Italia en 1764 (cf. Memorias, p. 172), por lo que parece lógico presumir que Lipsio ya había sido objeto de, al menos, una primera lectura por parte de Gibbon cuando, a los pies de las ruinas del Capitolio, decidió escribir DF. 6 Entre ellas se encuentran varias procedentes de los Comentarii a Tácito (pr. 1581), de los Saturnalia (pr. 1582), del De recta pronunciatione latina (pr. 1586), del De militia romana (pr. 1595) y de los Admiranda sive de magnitudine romana libri IV (pr. 1598). 7 El equipamiento del legionario (DF I.1, p. 17 n.2), el número de legiones durante el Alto Imperio romano (DF I.1, p. 22 n.1), las flotas imperiales romanas (DF I.1, p. 23 n.3), el uso del latín en el Imperio romano (DF I.2, p. 44 n.1), el número de cónsules y pretores designados en Roma (DF I.3, p. 77 n.1), tipos de gladiadores (DF I.4, p. 107 n.4), la caballería bátava (DF I.4, p. 116 n.1), los efectivos de la guardia pretoriana (DF I.5, p. 117 n.1), la disciplina y el culto a los estandartes en el ejército romano (DF I.6, p. 148 n.3), el monto de los recursos fiscales de Roma (DF I.6, p. 179 n.5: la exagerada propuesta lipsiana denota “a very heated imagination”), una corrección de Lipsio a la Germania de Tácito (DF I.9, p. 260 n.3), la extensión del muro de Aureliano (DF I.11, p. 330 n.2), la tradición manuscrita de Tácito y su relación con el emperador Tácito (DF I.12, p. 353 n.1), el lugar de nacimiento de Constantino (DF I.14, p. 438-439 n.3). 670 Juan R. Ballesteros Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 667-683. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.32 Imperio de los Habsburgo. En los Admiranda, Gibbon se encontró, en efecto, una descripción humanista de la antigua Roma en la que Lipsio desplazaba la reflexión sobre la virtud antigua hacia un territorio alejado del republicanismo cívico florentino: el de la monarquía múltiple y universal del Imperio español. Con sus propias características ese mundo también forma parte de la fábrica de la Modernidad. Con este proyecto, Lipsio retomaba –tras regresar a la Lovaina católica desde la muy calvinista Leiden– la vocación política propia de su relación con autores griegos y latinos antiguos, medievales y modernos. En efecto, en Admiranda se propuso reconstruir los fundamentos históricos del modelo político imperial. Dedicado al gobernador de los Países Bajos católicos y enviado a la élite política imperial española, el libro describe elementos admirables del Imperio romano: su extensión territorial, su estructura militar, los recursos económicos de que disponía, sus políticas de gasto, las obras públicas, las virtudes de sus hombres… Este es el programa erudito de Admiranda. Con él, Lipsio proporciona coherencia histórica a un pasado preciso: los siglos que siguieron al fin de la conquista mediterránea de Roma. Lipsio utilizó el Estado imperial de los Habsburgo españoles como modelo para su reconstrucción de esa Roma. La Roma lipsiana comparte el mismo armazón ideológico del Imperio territorial español: Estado plural y compuesto basado en la virtud de la conquista, pero también en unas estrategias bien determinadas de gestión y gobierno como veremos más adelante. Moldeada por Lipsio a partir del Imperio español, Roma le fue devuelta a la Europa humanística en forma de hecho histórico como modelo político e institucional. Este es el libro que leyó Gibbon. En el tercer apartado de este texto volveré al trabajo de Lipsio para presentar alguna de las consecuencias que tuvo su particular análisis histórico en la narrativa gibboniana. Antes debo discutir el trabajo de alguien que, antes que yo, ha decidido situar a Lipsio en la genealogía de DF. 2. Pocock lector de Lipsio Quien quiera comprender la influencia que ejercieron sobre Gibbon los contextos intelectuales en contacto con los cuales se formó y las fuentes bibliográficas que leyó debe recurrir de modo ineludible a la Begriffsgeschichte practicada por J. G. A. Pocock en los seis volúmenes de su último gran proyecto historiográfico: Barbarism and Religion (en adelante BR). En la tercera entrega de la obra (The First Decline and Fall, 2003), el profesor Pocock se propuso reconocer los modelos historiográficos que Gibbon tuvo a su disposición para elaborar la cronología del auge y el declive de la Roma altoimperial tal y como se presenta en el primer volumen de DF. El objetivo de Pocock es conocer la comprensión que Gibbon tuvo de los textos y de los contextos que le permitieron 671 Apprendre à vaincre en le regardant faire Lo que Gibbon aprendió de Justo Lipsio Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 667-683. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.32 definir en el siglo II d. C. –the Antonine moment– el cénit crepuscular de la antigua Roma. En esta sección me propongo revisar un apartado concreto de este tercer volumen de BR: las dieciséis páginas del capítulo cuarto (pp. 279-295) en las que Pocock realiza su propia lectura de la literatura lipsiana empleada por Gibbon. Debo presentar dos tipos de reservas al análisis que se realiza en BR 3 sobre el uso dado a los Admiranda en el primer volumen de DF. Estas reservas afectan a los significados que Pocock atribuye al registro lipsiano y a los aprovechamientos que imagina que pudiera realizar Gibbon del mismo. Por un lado, me referiré a cuestiones puramente técnicas que tienen que ver con el texto de Admiranda citado y traducido por Pocock. Por otro lado, trataré las perspectivas teóricas desde las que Pocock valora la lectura gibboniana de estos textos lipsianos. Comezaré, como debiera ser lo normal, por las primeras objeciones. El texto de Admiranda que Pocock empleó en su comentario del BR procede de la segunda edición del libro (1599). Con total certeza, puedo afirmar que Gibbon no utilizó en DF la segunda edición de Admiranda sino la tercera (1605). La edición de 1605 supone una importante revisión del libro que Lipsio preparó un año antes de morir. Estaba destinada a convertirse en la edición estándar de Admiranda y se incorporó a todas las impresiones posteriores de sus obras completas. En esta tercera edición añadió Lipsio contenidos importantes que Gibbon citó expresamente en sus notas a los primeros capítulos de DF. Es el caso, por ejemplo, del largo comentario sobre la patria de Constantino, la última referencia explícita a Admiranda en DF (I.14). En su comentario, Gibbon menciona la nota 17 de Admiranda que se incorporó como apéndice del libro únicamente en la edición de 1605. En ella, Lipsio presentaba la discusión epistolar que entabló con William Camden en 1604 a propósito del lugar de nacimiento del emperador Constantino y cuestionaba la calidad de las fuentes antiguas, griegas y latinas, que permitían averiguarlo8. El uso de la ed. de 1599 no tiene consecuencias particularmente graves para las conclusiones a las que llega Pocock sobre las relaciones de Gibbon con los Admiranda de Lipsio. En cambio, en su manejo de algunos de los textos latinos de Admiranda que cita, traduce y comenta, Pocock incurre en algunos errores fatales que, esta vez sí, comprometen el valor de sus interpretaciones. En BR3 se comentan 12 pasajes de Admiranda9. No señalaré todas las erratas en la transcripción ni los desarrollos inapropiados de abrevaturas que he identificado en estos textos, sino tres casos concretos en los que problemas de 8 Sobre esta polémica humanística y su repercusión en el DF, cf. Juan R. Ballesteros, ‘¿Dónde nació Constantino? Una polémica humanística sobre falsificación y método histórico’, en Calamus Renascens. Revista de Humanismo y Tradición Clásica 9 (2008), pp. 99-110. 9 Aparecen en el siguiente orden: Adm. I.6.5-6, I.7.3, I.7.13, I.7.15, II.4.2, II.7.18, II.10.3- 4, II.10.9-10, II.13.12, II.12.6, IV.4.6. Todas las citas que realizo de este libro proceden de Justo Lipsio, Admiranda. Cuatro libros sobre la Grandeza Romana, ed. de J. R. Ballesteros, Bibliotheca Montaniana, Huelva, 2021. 672 Juan R. Ballesteros Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 667-683. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.32 traducción derivados tanto de estas circunstancias como de la decisión de citar parcialmente un pasaje lipsiano han modificado sustancialmente la información que transmitía originalmente Admiranda y las ideas de Lipsio que Gibbon pudo encontrar en ese libro: 1) Adm. I.7.13: “Sed iudicio et consilio in hoc re opus, ne plures suscipiantur aut traducantur quam coercere possis, peccatumque a secutis Imperatoribus (maxime post Constantinum) qui barbaris receptis, imperium et urbem prodiderunt.”10 Pocock excluye de su cita la primera parte del pasaje y traduce únicamente desde la coma: “and it was ill done by later emperors, particularly after Constantine, who by accepting barbarians betrayed both the empire and the city” (BR 3, p. 289). Pocock utiliza esta cita para atribuir a Lipsio “one of his few projections of ultimate decline” (BR 3, p. 289) e incluirlo en la “imagery of the Decline and Fall” (BR 3, p. 286). Según Pocock, Lipsio estaría procesando en este pasaje “the idea of Decline and Fall as produced by the barbarisation of the armies, resulting from the problem of balancing the military against the civil in the management of provincial society” (BR 3, p. 289). Pero la intención del texto de Lipsio –y la de todo el capítulo en el que este se inserta– no es la de definir una causa de la decadencia de Roma, sino la de establecer la cautela con la que debe ser gestionado uno de los procesos vitales para la existencia de un Estado imperial: la integración de los extranjeros. Otros pasajes, que discutiré más adelante, inciden en la necesidad de integrarlos y en los procedimientos que deben aplicarse –y que aplicaron los romanos– para que esta integración fuera positiva, provechosa y generara estabilidad. 2) Adm. II.4.2: “O pulchrum, o desiderabilem illum librum! Sed periit. Scire tamen Appianus illa potuit, tum quia et ipse in Republica fuit, tum quia moris rationes illas imperii in publico edi”11. Lipsio lamenta en este texto la desaparición del último libro de la Historia romana de Apiano de Alejandría en el que este realizaba una descripción cuantitativa y, al parecer, pormenorizada del dispositivo militar de Roma y de sus rentas y recursos públicos. Lipsio afirma que Apiano pudo acceder a esta información por ser un servidor público –de hecho Apiano formó parte, como Lipsio sabía, de la administración del Egipto romano en el siglo II d. C. y acabó su carrera como procurator Augusti bajo Marco Aurelio según se desprende de las cartas de Frontón que se han 10 “Pero es necesario ir con buen juicio y sentido en este tema, para no admitir ni introducir más de los que puedas controlar, error cometido por los emperadores siguientes (en particular después de Constantino) que abandonaron el poder y la ciudad a los bárbaros recién llegados.” 11 “¡Bello y codiciado libro!, pero se ha perdido. Apiano, no obstante, pudo saber de aquellos temas, tanto porque él mismo estuvo al servicio del Estado como porque aquellas cuentas del Imperio se hacían públicas de costumbre.” 673 Apprendre à vaincre en le regardant faire Lo que Gibbon aprendió de Justo Lipsio Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 667-683. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.32 conservado– y porque “era habitual que las cuentas romanas fueran públicas” y estuvieran a disposición de quien quisiera consultarlas. El texto, pues, puede entenderse como un elogio de los procedimientos administrativos romanos y de la publicidad de la información oficial. Al presuponer una abreviatura en edi –que desarrolla como edi[dit]: edi, en cambio, es el verbo de una oración de infinitivo, de modo que rationes illas imperii no es el objeto, sino el sujeto de la frase– Pocock modifica el significado del texto lipsiano y entiende que este elogio está dirigido a Apiano (“Yet Appian was in a position to know, since he had held office in the empire and had practised the exercise of its principles”, BR 3, p. 291). La investigación de Lipsio que sigue sobre los recursos financieros de Roma es un ejercicio para iluminar una carencia producida por la transmisión de las fuentes, no por la naturaleza del modelo político imperial. 3) Adm. II.7.18: “Conferimus hodie Principi quaedam; post eum Ordinibus; post hos Magistratibus opidanis; post istos Toparchis municipiorum aut pagorum. Denique, Ecclesiae etiam et Ecclesiastici quam multa a nobis habent? Et iustissime quidem atque ex lege divina, sed tamen habent. Haec igitur omnia si conferas et in acervum iungas, affirmo tibi nos paria aut plura dare. Quid quod concussiones et raptus militares omitto? Quae maxima ratio est et misera nostra Belgica satis sentit. Negabis in unam cenam militarem rusticum aliquem plus imputasse quam in annum tributum? Atque haec non semel eveniunt. O quando tollenda?, quando securitas et pax erit, aut saltem disciplina militibus?, quando oeconomia et ordo in acceptis expensisque? Ista sint, fortiter et audacter dicam. Tondeant accidantque nostri Principes, renascemus”12. Este texto fascinante sirve para concluir la sección de Admiranda dedicada a toda la materia tributaria romana. Lipsio ha señalado la importancia del esfuerzo fiscal de su tiempo en comparación con el de época romana: “Nosotros no pagamos a un solo rey o príncipe cualquiera que sea este, como antiguamente, sino que lo hacemos más variada y repartidamente, de modo que las grandes sumas no van a parar a uno solo, aunque sí se contribuye con mucho”. La situación de guerra endémica en los Países Bajos es lo que impide que se vehicule la prosperidad de la sociedad hacia las múltiples instancias recaudadoras que Lipsio resume. El error de Pocock se 12 “Hoy en día cotizamos una cierta cantidad para el príncipe; después de él, para los Estados; además de a estos, para los magistrados de las ciudades; después de los cuales, se paga a señores municipales o rurales. Por último, ¿cuánto reciben de nosotros iglesias y eclesiásticos? Ciertamente lo hacen con toda justicia y por ley divina, pero lo perciben. Así pues, si te paras a pensar en todo ello y lo reúnes, yo te aseguro que nosotros pagamos lo mismo, si no más [scil. que lo que pagaban los romanos]. ¿Por qué omitir las concusiones y requisas militares? Esto último es de la mayor consideración, y bastante lo siente nuestra pobre Bélgica. ¿Negarás que sólo en una comida militar, cierto propietario rústico dedicó más que lo que tenía que pagar anualmente como tributo? Y tales situaciones no son infrecuentes… ¿Cuándo concluirán?, ¿cuándo habrá seguridad y paz o, por lo menos, disciplina entre los soldados?, ¿cuándo buena gestión y orden en cobros y pagos? Así sea, que yo seguiré hablando con osadía y atrevimiento. Que, por lo demás, nuestros príncipes nos poden y esquilen, nosotros renacemos.” 674 Juan R. Ballesteros Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 667-683. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.32 encuentra en la traducción de la frase que cierra el texto. Según la interpretación de Pocock, Lipsio propone a los reyes resolver los abusos que acaba de denunciar (“This is how things are, I say it boldly and without compunction; if our princes can reduce these evils or cut them out, we may be born again”, BR 3, p.292). De hecho, la formulación lipsiana de la última frase del pasaje citado reelabora en el latín conciso de Lipsio uno de los más famosos dicta del emperador Tiberio (Suet. Tib. 32.2: “boni pastoris est tondere pecus, non deglubere”: “propio de un buen pastor es esquilar la oveja, no desollarla”) que encierra un mensaje profundo sobre el uso público de la riqueza privada. Una traducción correcta de la versión lipsiana del principio podría ser “[q]ue, por lo demás, nuestros príncipes nos poden y esquilen, nosotros renacemos”. El texto no es una admonición para que los reyes modifiquen el modelo fiscal vigente, sino una ratificación del mismo. La literatura paremiológica humanística ofrece reflexiones excelentes sobre este dicho y la filosofía que encierra. Erasmo lo hace en el adagio 2612 –que está en el origen de la cita lipsiana– y Saavedra Fajardo en la empresa 67 –“poda no corta”–. Por lo tanto la conclusión lipsiana no forma parte de “a criticism of modern and post-feudal extensive monarchy” (BR 3, p. 292). Es la descripción de un modelo tributario sólido capaz de encauzar los recursos de la sociedad hacia un Estado fragmentado, cuya eficacia será objeto de elogio en otros capítulos de Admiranda. El profesor Pocock ha tenido mejores momentos que este desatinado análisis de algunos pasajes de Admiranda. Esos momentos han generado un marco teórico sobre la historia del pensamiento político occidental muy reconocible que, personalmente, comparto en gran medida13. En mi opinión, no obstante, aceptar la aplicación de algunos conceptos pocockianos a la relación que Gibbon entabló con los Admiranda en DF enturbia la posibilidad de comprender lo que realmente Gibbon aprendió de Lipsio. Resumiré en 3 puntos este segundo conjunto de objeciones: 1) Pocock ha decidido en BR 3 reducir la contribución de Lipsio en la fragua de DF a un solo aspecto: la “history of arms” (p. 279). Lipsio fue, en efecto, un “military theorist” y sus trabajos anticuarios sobre el ejército romano suelen aparecer de modo recurrente en los estudios sobre la revolución militar y financiera de la época moderna –deuda pública y crédito permitieron la contratación de ejércitos permanentes de carácter público que multiplicaban las posibilidades de la acción política de los Estados–. Estudiar el ejército romano fue primordial para Lipsio, pero los Admiranda, me propongo demostrarlo, son algo más que un episodio –erudito– en la historia militar del momento 13 Lo resumí en ‘Crítica de libros: J. G. A. Pocock, Barbarism and Religion. V. The First Triumph (2010)’, en Revista de Historiografía 15 (2011), pp. 184-187. Además de sus grandes trabajos, la recopilación de artículos Political thought and History. Essays on Theory and Method, Cambridge University Press, 2009, resulta esencial para reconstruir el programa pocockiano. 675 Apprendre à vaincre en le regardant faire Lo que Gibbon aprendió de Justo Lipsio Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 667-683. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.32 maquiavélico. En todo lo relacionado con la descripción de las colonias romanas y en las cuestiones de demografía romana, Lipsio ofrece reflexiones de más profundo alcance que las que se reconstruyen en BR 3. 2) Una de las premisas de la perspectiva pocockiana consiste en definir las limitaciones del registro historiográfico del humanismo frente al ilustrado. La incapacidad de Pocock para reconocer en el ciclo humanístico la existencia de un discurso narrativo autónomo y original frente a las fuentes (“Lipsius is concerned with the exemplum, not the narrative; the peinture of what Rome once was, not the récit of how it ceased to be”, BR 3, p. 286) y de identificar en sus realizaciones la tecnología propia del historiador según la fórmula de Momigliano –erudición, narración y paradigma–, convierte trabajos como Admiranda en propuestas historiográficas embrionarias. Admiranda, desde luego, no es una narración cronológica y secuencial de la historia romana confeccionada en teleológicos términos rankeanos, pero, tal y como me propongo demostrar en el siguiente apartado de este trabajo, sí dispone de una narrativa sobre el desarrollo de la historia de Roma en la que condiciones históricas determinadas se constituyen en paradigmas políticos. 3) Pocock establece que el impulso que lleva a Lipsio hacia el pasado romano es, en su esencia, diferente del impulso que orientó a Gibbon en la misma dirección: “It is the shock of the historically strange, not merely the lack of solid information, which is compelling Lipsius to write with ‘heated imagination’” (BR 3, p. 293). Dos contextos históricos diferentes produjeron capacidades diferentes a la hora de leer la antigua Roma. Lipsio pertenece a la época de la Reforma, de las Guerras de Religión y de la Contrarreforma, un mundo dominado por una mastodóntica monarquía de aspiraciones universales en el que se impone el fanatismo agresivo; Gibbon, en cambio, es hijo de una sociedad comercial y filosófica, educada en la tolerancia, que vino a dulcificar la virtud con manners y commodities gracias a un capitalismo competitivo y entusiasta en el marco del “state system” surgido de la lógica nacional medieval. Esta macronarrativa histórica basada en diferentes formas y condiciones de acceso a la prosperidad es una propuesta absolutamente omnicomprensiva, pero no debería legitimar prejuicios sobre el contexto historiográfico y político humanístico (“the impassioned erudition of the Renaissance” BR 1, p. 261), ni sobre su capacidad de afrontar con éxito la comprensión del mundo romano y de transformar en relato ese proceso de comprensión. Tanto Lipsio como Gibbon desarrollaron relaciones familiares con el mundo romano. En el apartado siguiente me propongo presentar los diferentes grados de consaguinidad de estos vínculos. 682 Juan R. Ballesteros Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 667-683. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.32 Bibliografía: Juan R. Ballesteros, ‘Histoire et utopie dans les Admiranda de Lipse’, en De Gulden Passer 84 (2006), pp. 177-192. –, ‘Del Anticuarismo a la Historia filosófica: Lipsio y el puente sobre el Danubio de Trajano’, en Lias. Sources and Documents relating to the Early Modern History of Ideas 33 (2006), pp. 59-74. –, ‘¿Dónde nació Constantino? Una polémica humanística sobre falsificación y método histórico’, en Calamus Renascens. Revista de Humanismo y Tradición Clásica 9 (2008), pp. 99-110. –, ‘Crítica de libros: J. G. A. Pocock, Barbarism and Religion. V. The First Triumph (2010)’, en Revista de Historiografía 15 (2011), pp. 184-187. –, ‘“Facinerosi et perditi”: miradas humanistas sobre la antigua Grecia y sus lamentables (y locuaces) habitantes’, en Grecia ante los Imperios. V Reunión de historiadores del mundo griego, ed. de J. M. Cortés Copete, E. Muñiz Grijalvo, R. Gordillo Hervás, Universidad de Sevilla, 2011, 393- 402. Peter Brown, Power and Persuasion in Late Antiquity. Towards a Christian Empire, The University of Wisconsin Press, Madison, 1992. François Dosse, Pierre Nora. Homo historicus, Perrin, París, 2011. John H. Elliott, ‘A Europe of Composite Monarchies’, en Past and Present 137 (1992), pp. 48-71. Edward Gibbon, The Decline and Fall of The Roman Empire, Everyman’s Library, Londres, 1993, 6 vols. –, Memorias de mi vida, ed. de A. Lastra, Cátedra, Madrid, 2022. Marcel Granet, La religion des chinois, prefacio de Georges Dumézil (1989), Albin Michel, París, 2010. Jeanine De Landtsheer, In Pursuit of the Muses. The Life and Work of Justus Lipsius, LYSA, Gante, 2021. The Library of Edward Gibbon. A Catalogue, ed. de G. Keynes, St Paul’s Bibliographies, Dorchester, 19802. Justus Lipsius, Opera omnia, ap. Andream ab Hoogenhuysen et Societatem, Wesel, 1675, 8 vols.; facs. Georg Olms Verlag, Hildesheim/Zürich/Nueva York, 2003. Justo Lipsio, Admiranda. Cuatro libros sobre la Grandeza Romana, ed. de J. R. Ballesteros, Bibliotheca Montaniana, Huelva, 2021. Anthony David Nuttall, Dead from the Waist Down. Scholars and Scholarship in Literature and the Popular Imagination, Yale University Press, New Haven y Londres, 2003. J. G. A. Pocock, ‘What Do We Mean by Europe?’, en The Wilson Quarterly 21 (1997), pp. 12-29., p. 28. 683 Apprendre à vaincre en le regardant faire Lo que Gibbon aprendió de Justo Lipsio Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 667-683. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.32 –, Political thought and History. Essays on Theory and Method, Cambridge University Press, 2009. –, ‘Where Are We Now? Reponses to the referendum’, en London Review of Books 38.14 (2016), on line [consulta 28/07/2022]. Iggy Pop, ‘Caesar Lives’, en Classics Ireland 2 (1995), pp. 94-96. Jonathan Rose, The Literary Churchill. Author, Reader, Actor, Yale University Press, New Haven y Londres, 2015.