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Mujeres en la política local durante la Segunda República en Tenerife. Dra. Hermida Martín, Yanira [email protected] Dr. Aguiar García, Carlos David [email protected] RESUMEN Con las reformas sociales y políticas llevadas a cabo con la Segunda República en la isla de Tenerife se da por vez primera la llegada de mujeres al ámbito de la representación política. Son varias las mujeres que llegan al gobierno local pero sus trayectorias, sus programas y su experiencia política no es todo lo fructífera que se pudiera esperar, a menudo son las estructuras caciquiles que junto a su nula preparación política limitan los actos de estas nuevas mujeres políticas. Dos rasgos fundamentales de las mujeres que desempeñan cargos políticas en la Segunda República en Tenerife son: su escasa permanencia en el desempeño de dicho cargo y su acceso al mismo, en la mayoría de los casos, de manera obligatoria cumpliendo más con un dictado legal que defendiendo un interés personal de participar en la vida pública para cambiar la realidad existente en los municipios donde habitan. Destacamos como excepción el papel predominante de la dirigente comunista santacrucera, Isabel González, Azucena Roja. PALABRAS CLAVE Mujeres políticas, II República, Tenerife. 843
- CONTEXTO HISTÓRICO - La Segunda Republica (abril de 1931- julio de 1936) supone, tanto para el Archipiélago Canario como para el resto del estado español, un oasis, con todo lo que el concepto comporta de inmensa alegría en el momento de su descubrimiento como de desilusión al tratase, en no pocas ocasiones, de una mera ilusión óptica, limitada y delimitada por dos vastos y desolados desiertos que le anteceden y suceden en el tiempo: la dictadura de Primo de Rivera y la dictadura franquista, respectivamente1. Con la Segunda República llegan a la palestra política numerosas cuestiones relevantes para la lucha de las mujeres por alcanzar una plena ciudadanía, fue en este momento cuando llegan al Congreso tres mujeres diputadas: Clara Campoamor, Victoria Kent y Margarita Nelken. Por primera vez llegaban a las instituciones políticas mujeres de clara carrera política impulsadas por las reivindicaciones de grupos de sufragistas y feministas2. Por razones de espacio y contenido del presente trabajo no podemos citar todos los aspectos que demuestran profusamente el carácter abiertamente democrático del periodo republicano frente a las dos dictaduras militares que le constriñen temporalmente. Así, comienza un periodo donde se reconocerán numerosos derechos civiles3 (matrimonio civil, divorcio, educación laica, libertad de expresión y manifestación, por citar algunos de los más relevantes), entre los que cabe destacar, por su prominencia y carácter democratizador, la implantación del sufragio universal, accediendo por primera vez en España las mujeres al derecho a voto en 1931 (rompiendo con todos los censitarismos, trabas y tropelías de diversa índole impuestos por el régimen de la Restauración Borbónica4, sin entrar a valorar las profundas corruptelas que las burguesías locales, agrupadas en las filas de los partidos del turno, impusieron en las diversas 1 Una interesante valoración sobre el escaso carácter rupturista que tuvo la Segunda República en Tenerife, en la Tesis doctoral de AGUIAR GARCÍA, C. La provincia de Santa cruz de Tenerife entre dos dictaduras (1923-1945). Hambre y orden. Universidad de Barcelona. 2012. http://www.tesisenred.net/bitstream/handle/10803/63172/CDAG_TESIS.pdf?sequence=1 2 El modelo de «mujer política» se gesta en el estado español desde principios de siglo XX impulsado por el pensamiento de grupos de pensamiento feminista. Véase: Tavera García, Susana. «Sufragio, república y democracia de género en Cataluña, 1907-1936» En: Eguido A. Fernández Asperilla, Ana. (2011) Ciudadanas, militantes, feministas. Mujer y compromiso político en el siglo XX. Editorial Eneida, Madrid. 3 Existen diferentes trabajos a nivel nacional que estudian las reformas llevadas a cabo en el periodo republicano, entre los que destacamos: PAYNE, S. La primera democracia española. La Segunda República (1931-1936). Barcelona, Paidós, 1995. / TUÑÓN DE LARA, M. (dir.). La II República española. Bienio rectificador y Frente Popular, 1934-1936. Madrid, Siglo XXI, 1988. / JACKSON, G. La República española y la guerra civil. Barcelona, Crítica, 1981. 4 Para conocer el entramado sociopolítico de la Restauración Borbónica, véase: DUARTE, A. La España de la Restauración (1875-1923). Barcelona, Edicions Hipótesi, 1997. / VARELA ORTEGA, J. (dir.). El poder de la influencia. Geografía del caciquismo en España (1875-1923). Madrid, Marcial Pons, 2001. 844
provincias españolas sometiendo al país a un severo atraso económico5 (cuyo motor económico era, básicamente y salvo regiones puntuales que observan un considerable desarrollo industrial, una obsoleta agricultura extensiva) y educativo (con abrumadoras cotas de analfabetismo)6, al tiempo que agrandando las diferencias sociales entre una terratenencia y burguesía comercial, cada vez más potente, y una inmensa mayoría de población campesina inadmisiblemente desarrapada y miserable para un país que se codeaba, o al menos pretendía, con las democracias europeas. Así, mientras que cara a Europa se presenta la imagen de una España impoluta y señorial, ataviada con traje oscuro y luciendo sombrero de copa, bastón, monóculo y barbas imposibles, en el interior la realidad propaga, como una epidemia imparable y muy extendida, la imagen de una España descamisada7 donde el caciquismo, bendecido por la iglesia y defendido con las armas en la mano por la Guardia Civil8, impone a fuego y sangre los fantasmas del hambre y del orden, inclinando a toda la maquinaria del Estado a funcionar en defensa de sus intereses de clase. - ACTUACIONES POLÍTICAS - La Segunda República, como hemos visto, se convirtió en un marco social y político propicio para que varias mujeres accedieran, en la isla de Tenerife, al desempeño de cargos políticos de diferente relevancia9. A continuación, analizaremos casos en los que mujeres dirigieron los bienes públicos, contextualizando su actuación desde las alcaldías o concejalías de los diferentes ayuntamientos que regentan, analizando sus propuestas y valorando los logros alcanzados con su gestión. Ellas provienen de diferente extracción social, por eso los objetivos que persiguen son distintos y sus logros serán, lógicamente, también diversos. Con la presente investigación podemos afirmar que existen tres factores fundamentales que caracterizan la llegada de las mujeres que hemos estudiado porque detentan cargos políticos durante la Segunda República en la isla del Teide: por un lado, su periodo de actividad 5 Para comprender como el entramado social existente lastrado el desarrollo económico del país, véase: COSTA MARTÍNEZ, J. Oligarquía y caciquismo. Colectivismo agrario y otros escritos. Madrid, Alianza, 1973. 6 Al respecto, véase: CARRERAS, A. Historia económica de la España contemporánea. Barcelona, Crítica, 2003. 7 Un detallado análisis de la doble y contrapuesta imagen, interior y exterior, que proyecta España en: COMELLAS, J. L. Del 98 a la Semana Trágica. Crisis de conciencia y renovación política. Madrid, ediciones Biblioteca Nueva, 2002. 8 La alianza entre terratenencia agraria, burguesía comercial e industrial, iglesia, ejército y Guardia Civil, como bloque social tradicionalmente dominante, bajo la bandera del bando nacional, durante la Guerra Civil (1936-1939) queda puesto de manifiesto en: VILAR, P. La guerra civil española. Barcelona, Crítica, 1986. 9 Sobre el papel de las mujeres en la provincia durante la Segunda República véase: HERMIDA MARTÍN, YANIRA. Mujeres y cambios sociales en la provincia de Santa Cruz de Tenerife. 1931-1975. Amas de casa, camaradas y marginadas. Universidad de Barcelona. 2012. http://www.tdx.cat/bitstream/handle/10803/63177/YHM_TESIS.pdf?sequence=1 845
pública es, mayoritariamente, entre 1933 y 1934 (momento en que la coalición conservadora, integrada por el Partido Radical y la CEDA, controlan el Gobierno central del estado español), por otro lado, la mayoría de ellas habían sido maestras de escuela con anterioridad al desempeño del cargo público10, y en tercer lugar, la mayoría tienen que ejercer el cargo de manera obligatoria, mediante nombramiento oficial, y no por un deseo personal de participar de manera activa en la vida política de los municipios donde vivían. A continuación, pasaremos a desgranar cada uno de los casos concretos en que se centra nuestro estudio. En el municipio del Puerto de la Cruz, situado al norte de la isla de Tenerife, accederán al cargo de concejalas dos mujeres a la largo del periodo republicano, son: Elisa González Vernetta y Nélida Bethencourt Yánez. Trazaremos primero unas breves pinceladas sobre la realidad sociopolítica del Puerto de la Cruz, para conocer el entorno donde se desarrollo su actividad política y luego analizaremos la actuación de cada una de ellas. El Puerto de la Cruz es un municipio de carácter marcadamente agrario cuya economía se centraba, prácticamente en exclusiva, en la producción de plátanos destinados a su exportación a diferentes países europeos. En el plano social, unas cuantas familias de la terratenencia controlaban un elevado porcentaje de la tierra, elemento generador de riqueza, mientras que la inmensa mayoría de la población vivía sometida a un régimen de medianería y jornalería que podemos calificar sencillamente de abusivo. Esta situación social propicia que el socialismo arraigue con fuerza y conquiste la alcaldía en la década de 1920 (siendo el primer ayuntamiento socialista de la provincia) y en varios momentos de la Segunda República11. Elisa González Vernetta era una gran propietaria agrícola del Valle de La Orotava12, era esposa, viuda en 1933 momento en que desempeña el cargo político13, del terrateniente Felipe Machado Pérez14, que fue concejal del ayuntamiento del Puerto de la Cruz y consejero del 10 Factores que ya se habían constatado en varios trabajos anteriores, véase: HERMIDA MARTÍN, Y. y AGUIAR GARCIA, C. Visibilizar la labor de las mujeres. Una cuenta pendiente de la historiografía canaria. En XLVI Congreso Internacional de Filsofía Joven. Tenerife, Universidad de La Laguna, 2009. / AGUIAR GARCIA, C. D. y HERMIDA MARTÍN, Y. Mujeres ante el caciquismo: Consuelo Díaz Pérez y Concepción García Suárez, representantes municipales en el sur de Tenerife durante la Segunda República. II Jornadas de Historia del sur de Tenerife. Arona, editorial Llanoazur, 2010. 11 Un estudio de la evolución social y política del municipio del Puerto de la Cruz en la primera mitad del siglo XX en: AGUIAR GARCIA, C. D. El valle de la Orotava entre dos dictaduras (1923- 1945). Santa Cruz de Tenerife, ediciones Idea, 2010. 12 Elisa González Vernetta tenía propiedades en otros municipios de Tenerife, así en 1942 tenía amillaradas a su nombre 161 hectáreas en Guía de Isora (RODRÍGUEZ ACEVEDO, J. M. Caciquismo y cuestión agraria en Tenerife (1890-1936). Santa cruz de Tenerife, ediciones Idea, 2009.p. 624) 13 Felipe Machado Pérez muere el 3 de septiembre de 1931 como queda recogido en la prensa local (El Progreso, 4 de septiembre de 1931). 14 En FERNÁNDEZ BETHENCOURT, F. Nobiliario de Canarias. (ampliada y puesta al día por una Junta de especialistas). La Laguna, Juan Régulo editor, 1954. Tomo II, p. 439 846
Cabildo Insular de Tenerife durante la dictadura de Primo de Rivera15. Su suegro (el aristócrata Felipe Machado del Hoyo-Solórzano) y sus cuñados (Francisco y Víctor Machado Pérez) forman la familia que más tierras acumula en sus manos en todo el municipio del Puerto de la Cruz durante las primeras décadas del siglo XX, y controlarán el ayuntamiento del citado municipio desde la alcaldía, en diversas ocasiones, y las concejalías16. La actuación política de Elisa González Vernetta irá destinada a defender los intereses de la clase terrateniente portuense blindando la exportación platanera, elemento sobre el que sustentaban su enriquecimiento. Actuación lógica ya que defiende los intereses propios, los de su familia y de toda la clientela política en que se integra. Así, podemos destacar dos momentos estelares dentro de su actividad pública: por un lado, en noviembre de 1931 firma (junto a la mayoría de los grandes terratenientes portuenses) un escrito dirigido al Gobernador Civil que pretende evitar que el ayuntamiento socialista del Puerto de la Cruz, presidido por el socialista Florencio Sosa, imponga un impuesto sobre la producción platanera para sanear la depresión que sufre la hacienda municipal17. Su propuesta sale triunfante y el Gobernador Civil insta al ayuntamiento socialista a desistir en su propuesta de imponer dicho impuesto. Su segunda actuación política se produjo en febrero de 1933. Fruto del apoyo que el ayuntamiento socialista del Puerto de la Cruz estaba prestando al Sindicato Agrícola del Norte que llevaba en huelga varias semanas, el Gobernador Civil destituye a esta corporación municipal nombrando una Comisión Gestora encargada de reconducir la situación del ayuntamiento, poner coto a las peticiones sindicales y finiquitar una huelga que estaba socavando la autoridad tradicional de la gran terratenencia. Elisa González Vernneta formará parte de esta Comisión Gestora18, como representante de la Asociación Patronal Agraria, junto a Melchor Matos Armas (designado por la Federación Obrera del Valle de La Orotava) y Leopoldo Mansito Rodríguez (funcionario del estado). Al margen de Elisa González Vernetta, hubo otras mujeres, que analizaremos a continuación, que accedieron al desempeño de cargos políticos durante la Segunda República como un nombramiento obligatorio no como un deseo expreso de participar en la gestión pública, ya que éste era un imperativo legal (el cargo recaía en el funcionario o funcionaria más joven del municipio) y suponía enfrentarse a una situación en la que casi no podían actuar desde las casas 15 AGUIAR GARCÍA, C. La provincia de Santa cruz de Tenerife entre dos dictaduras (1923-1945). Hambre y orden. Universidad de Barcelona. 2012. p. 444 y 511 16 Su suegro Felipe Machado del Hoyo-Solórzano fue alcalde del Puerto de la Cruz de 1900 a 1905, su cuñado, Francisco Machado Pérez, también lo fue de 1921 a 1922 17 Archivo Histórico Municipal del Puerto de la Cruz Libro de Actas de plenos (20-IV-1931 a 5-XI-1931), Sesión 3-IX- 1931, pp. 151-152. 18 Archivo Histórico Municipal del Puerto de la Cruz. Libro de Actas de plenos (7-VII-1932 a 5-XI-1931), Sesión 3-II- 1933, p. 95v. 847
consistoriales, dada las relaciones clientelares que dominaban la vida política de los municipio unido a la casi nula potencialidad hacendística de los ayuntamientos en que desempeñan su cargo, y para colmo de males les acarreaba numerosos gastos en transporte y dietas que debían costear de sus propios bolsillos. Nélida Bethencourt Yánez, maestra nacional, formará parte de una nueva Comisión Gestora del ayuntamiento del Puerto de la Cruz a finales de febrero de 193319, que sustituirá a la comisión de la que formaba parte Elisa González Vernetta, dicha comisión tomará una posición más dialogante con los huelguistas e intermediará con el gobernador civil para darle fin al problema. La también maestra Consuelo Díaz Pérez accederá a la alcaldía del municipio sureño de Adeje durante la Segunda República. Adeje era un municipio también orientado a la producción platanera dedicada a la exportación, donde el capital británico había irrumpido con fuerza a principios de siglo XX, así la Compañía británica Fyffes Limited fue la mayor propietaria de tierras del municipio hasta la década de 194020. Veamos, mediante una entrevista concedida por Consuelo Díaz Pérez a la prensa local como recibió el nombramiento y cuales eran sus planes de actuación al frente de la concejalía, centrados principalmente en mejorar las penosas condiciones de los maestros y maestras, y por ello también del alumnado, en el municipio de Adeje “- ¿Está usted contenta con su cargo de concejal? - De ninguna manera. No sabe usted el disgusto que esto me ha causado. Yo no he entendido nunca, no entiendo de política, porque jamás me he preocupado de ella. Mis afanes han sido siempre mis estudios de Pedagogía, limitándome en cuanto a política a leer lo que de éste aspecto dicen los periódicos. - ¿Entonces, como aceptó usted el cargo? - Sencillamente, porque no he tenido más remedio. Soy la maestra más joven del pueblo, y según la ley había de ser yo necesariamente uno de los componentes de la Comisión Gestora, sin excusa alguna. - ¿Cómo no la eligieron a usted alcaldesa? - Ya me lo dijeron y me rogaron mucho que aceptara ese cargo de tanta responsabilidad. Me aterré cuando vi el empeño de los demás. Mi negativa fue rotunda, porque no me considero preparada en el terreno político para desempeñar dignamente una alcaldía. Manifesté que apelaría a todos los medios para evadirme del cargo, con certificado médico o lo que fuere, y ante mi negativa, optaron por dejarme de concejal solamente, cosa que he aceptado como mal menor. - ¿Entonces, piensa usted actuar? 19 Archivo Histórico Municipal del Puerto de la Cruz. Libro de Actas de plenos (7-VII-1932 a 5-XI-1931), Sesión 15-II- 1933, pp. 96-96v. 20 RODRÍGUEZ ACEVEDO, J. M. Caciquismo y cuestión agraria en Tenerife (1890-1936). Santa cruz de Tenerife, ediciones Idea, 2009. pp. 341-342. 848
- Eso, desde luego. Ya aceptado el cargo, estimo que no hay más remedio que actuar, y actuar con eficacia, que bien lo necesita Adeje, donde hay mucho que hacer desde el ayuntamiento. - ¿Cuál será su primera proposición al ayuntamiento? - Siendo yo maestra, el primer problema que propondré solucionar a mis compañeros del ayuntamiento es el de la Enseñanza. Existe un barrio en Adeje llamado Ronda, bastante distante del casco del pueblo, en el que todos los vecinos sin excepción son analfabetos. Pues bien, toda mi actuación la encaminaré por ahora a que el ayuntamiento instruya el expediente para la rápida creación de una escuela mixta en aquel barrio, para llevar cuanto antes aquellos vecinos el pan de la cultura, por el que tanta hambre sienten. - ¿Y después? - Luego de conseguido el anterior expediente, proyecto gestionar que las escuelas del casco se instalen en locales decentes y amplios, porque actualmente están en un estado lamentable, lo mismo que dotarlos de material escolar del que carecen en absoluto. Es tal deseo levantar y prestigiar las escuelas de Adeje, pueblo simpático y trabajador, que merece estar mejor atendido” 21 Muy similar es el caso de Concepción García Suárez, de profesión maestra, que explica a la prensa local su acceso a la alcaldía del municipio sureño de Santiago del Teide y todas las circunstancias que rodeaban su gestión. Podemos observar muchas similitudes con lo expuesto por la concejala de Adeje, Consuelo Díaz Pérez, pero sus propuestas son mucho más amplias y ambiciosas que reformar la enseñanza local y se plantea acabar con el paro obrero y extender el agua potable a todos los barios de Santiago del Teide. “Saludamos a la joven maestra, ahora en funciones de alcalde. Si hubiera sido maestra sola, tal vez hubiéramos aventurado un piropo, una galantería. Estas alcaldesas que nos han tocado en suerte no están mal, dicho sea con todos los respetos. Pero no nos hemos atrevido. ¡Cuidado con las alcaldesas!... -¿Y está usted conforme con su nuevo cargo? -¡Qué le vamos a hacer! Con la escuela ya teníamos bastante. Clase por la mañana a las niñas, clase por la tarde a los varones; clase por la noche…Hemos acordado destinar los domingos para las sesiones. -De manera… -Si; los domingos por la mañana, los cinco kilómetros de pista. Después despachar asuntos de trámite (los de carácter urgente me los trasladan a Arguayo), firmar, reunirnos en sesión. Después regresar a Arguayo para seguir cumpliendo nuestro verdadero cometido, que es la enseñanza. - ¡Indudablemente!. No obstante, aprovechando los domingos… -¡Pero es que así no le queda a una tiempo para nada! (Comprendo que hemos sido indiscretos. Esta contestación debimos evitarla. Porque hay que tener en cuenta que todas las maestras nombradas alcaldesas son las más jóvenes ¡Y no es conveniente que piensen mucho en ello!) -Pero usted no renuncia. Usted cumple su cometido hasta que le sustituyan. ¿No es eso? -¡Por qué voy a renunciar! Esto no es por mucho tiempo. Y además no quieren. Parece que ha caído bien esto de las mujeres de alcaldes. 21 Gaceta de Tenerife. 16 de febrero de 1933. Eutropio E. Bentley. “La Comisión Gestora de Adeje. Interesantes manifestaciones de la maestra nacional señorita Consuelo Díaz Pérez, que forma parte de dicha comisión”. 849
- ¡Sus razones tendrán!... A la joven maestra de Arguayo le ha hecho gracia nuestra sutileza. Pero luego ha cambiado (acaso pensando que un alcalde debe tener cierto aire de respeto) y poniéndose en carácter nos ha dicho: - Además tengo mis proyectos. Pensamos recabar del Cabildo la continuación de las obras de la pista de Tamaimo a la playa, ya comenzadas. Con ello se remediará la escasez de trabajo. Pensamos conseguir una escuela unitaria de niñas para la Villa, donde solo funciona una de varones, quedándose las hembras sin instrucción. Gestionaremos alguna ayuda para dotar de agua a Arguayo, que no tiene ni para lo más indispensable. Vamos a mejorar la alineación de las calles de Arguayo, cambiando con ello la estética y el trazado de este barrio. Esto no costará nada, porque los vecinos se me han ofrecido para trabajar gratuitamente en las obras y para ceder los trozos de solar que sean necesarios. Además, en primer término, examinaremos detenidamente el estado en que se halla la recaudación, con objeto de atender, debidamente los servicios municipales… Casi nada. Todo un programa y todo un alcalde. Indudablemente estas chicas merecen que los pueblos les ayuden. El inconveniente es que se acostumbran y después las nombran por elección. Y los hombres vamos a perder nuestra mayor virtud. ¡Y vamos a quedar mal!... Nos despedimos algo sorprendidos de la voluntad y del optimismo de estas nuevas alcaldesas. No cabe duda, han tomado el cargo en serio. Y tal vez acierten. Por lo menos merecen acertar. ¡Lo malo es la recaudación!... Cuando regresamos, va quedando atrás la pobreza del campo…”22 La tercera mujer alcaldesa de Tenerife fue la funcionaria más joven de El Sauzal, la maestra de El Ravelo, Baldomera Mª García Fuentes23. Desempeñó el cargo de alcaldesa sin ningún tipo de remuneración económica, durante tres meses. Era ella quién hacía frente a los gastos que tenía por su nuevo cargo, incluso se veía obligada a ir caminando desde su domicilio en el pueblo vecino de Tacoronte hasta el ayuntamiento de El Sauzal, puesto que carecía de coche oficial y de presupuesto que le cubriese dicha necesidad. Poco conocemos de su labor al frente de la corporación municipal. Realizó gestiones para hacer llegar la línea telefónica a la zona de El Ravelo, iniciativa frustrada por el Cabildo, dirigido en esos momentos por Máximo Acea, que no le permitió concluir sus gestiones para lograrlo. Baldomera Mª García presentó su dimisión al gobernador civil tras producirse un incendio en las dependencias del ayuntamiento de El Sauzal en mayo de 1933. 22 Hoy, 10 de febrero de 1933, “Santiago del Teide y su alcaldesa”. 23 ACOSTA DORTA, E.: TACORONTE. 100 años de Historia en Imágenes, 2004. pp. 22-24. 850
Pronto aparecen en la prensa artículos donde se ridiculiza y se quita importancia al logro social que representa la llegada a la cabeza municipal de tres mujeres, un ejemplo es el artículo aparecido en Gaceta de Tenerife: Tenemos en nuestra provincia ya, nada menos que tres alcaldesas. Que esto se diga, o mejor dicho, que se de publicidad y que no nos avergoncemos nosotros. ¿Dónde están los hombres? ¡Parece mentira! Esto lo decimos en el año 1932, y nos contestan que estamos viendo visiones futuristas. Y que estas nuevas alcaldesas empiezan con muchos bríos. No quiero ni pensar, en el desastre amoroso que esto va a traer consigo24. Las críticas soterradas o claramente descaradas unidas a la peculiar manera de llegar a la alcaldía de estas tres mujeres inmersas en el juego político de los caciques isleños, no permitieron que estas tres primeras alcaldesas pudieran desempeñar líneas políticas propias una vez llegaron al cargo como podemos observar; a veces por la poca preparación en este sentido, también por cierto desinterés en materia política de estas mujeres. Pero como hemos apuntado debemos destacar que en muchas ocasiones el contexto clientelar que sustentaba la política caciquil isleña25 puso freno a sus proyectos y a sus iniciativas políticas. De manera que el avance social y político de las mujeres que facilitaban las reformas republicanas no era tan real en el plano práctico, ya que las dinámicas locales de control clientelar del periodo histórico anterior persistía de facto a grandes rasgos durante la etapa republicana26. Un caso excepcional fue el de Isabel González González, en su papel como concejala de Santa Cruz de Tenerife. En primer lugar por su trayectoria política puesto que Isabel González, alias Azucena Roja, fue la líder del Partido Comunista tinerfeño. Esta mujer alcanzó su puesto en la corporación municipal a través de una intensa vida política gracias a la cual, 24 Gaceta de Tenerife, 10 de Febrero de 1933. Navarro Grau, A. «¿Alcaldesas nada más?». 25 HERMIDA MARTÍN, Y. y AGUIAR GARCÍA, C. «Mujeres ante el caciquismo: Consuelo Díaz Pérez y Concepción García Suárez, representantes municipales en el sur de Tenerife durante la II República» en Actas de las II Jornadas de Historia del Sur de Tenerife. Arona, 2009. 26 AGUIAR GARCÍA, Carlos. El poder político en Tenerife: 1923-1945. Clientelismo, potencial económico y control social. Trabajo de DEA inédito, Universidad de La Laguna, 2007. 851
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