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El análisis: ¿un género periodístico?

López Hidalgo, Antonio

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El análisis: ¿un género periodístico? Dr. Antonio López Hidalgo Periodista y profesor titular de Redacción Periodística en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla RESUMEN Desde hace ya algunos años los medios de comunicación escritos han generalizado la modalidad de presentar textos de análisis desgajados de los elementos previos que debieran figurar en un texto informativo-interpretativo completo o en un texto interpretativo-opinativo. Es decir, estos textos de análisis se presentan como géneros periodísticos autónomos e independientes, lejos de aquellos otros textos a los que debieran complementar. Hasta ahora el análisis sólo era una técnica interpretativa que encontraba su piedra angular en los datos antecedentes. En este viaje en solitario es donde este nuevo género periodístico debe encontrar su propia entidad, más allá de aquellos ángulos opinativos que en ocasiones le privan de una personalidad propia y le aproximan al comentario. ABSTRACT Since several years ago printed Media Communication have generalizad the trend of editing análisis text without previous elements, which must figure in a complete informativeinterpretative text or an interpretative-opinion text. That is to say these analysis texts are showed like autonomous and independent journalistic genres, separated and distinguished from those other texts that should be ompleted for them. Until now the analysis was only considered like an interpretative technique based on background. This new journalistic genre must find its own identity along this way in solitarie, beyond those opinion sketches and parameters which sometimes stripped them of its genuine personality and make them similar to journalistic comment. Palabras claves: Periodismo interpretativo/Géneros periodísticos complementarios/Técnica sidebar/Comentario/Análisis. Key words: Interpretative journalism/Complementary journalistic genres/”Sidebar” technique/ Journalistic comment/Análisis. I. Introducción En los últimos años, la prensa diaria ha incluido en sus páginas un nuevo género periodístico: el análisis. Éste, a menudo, también ha aparecido en los diarios formando parte de los géneros interpretativos. En otras ocasiones, sin embargo, la interpretación se muestra como un género ÁMBITOS. Nº especial 9-10. 2º Semestre 2002 - Año 2003 (pp. 209-223) 210 El análisis: ¿un género periodístico? donde el enfoque sustancial parte de elementos de opinión, y en el que la pura información queda en un segundo plano. Distintos autores ya han alzado la voz en este sentido. Luisa Santamaría, por ejemplo, ya ha advertido sobre este aspecto: «Se está generalizando en los medios de comunicación la modalidad de presentar textos de análisis desgajados de los elementos previos que debieran figurar en un reportaje interpretativo completo. Estos textos analíticos tienen muchos puntos de contacto con los textos de opinión llamados comentarios, y suelen aparecer firmados por un columnista de prestigio profesional»1. En cualquier caso, el análisis, ya forme parte del cuerpo informativo de otro género periodístico, o ya se presente de manera aislada, como si fuese un texto autónomo, debe hundir sus raíces en la interpretación, en la posibilidad de ofrecer una lectura contextualizada y explicada de los hechos a los que hace referencia. Para cumplir esta función, debe encontrar en el background el material suficiente para su elaboración y excluir, a toda costa, los juicios de valor. En esa línea, a veces imperceptible, se encuentra su naturaleza y su razón de ser. Desde luego, no siempre es fácil elaborar un texto de análisis más allá de la información sin poder rehuir de la opinión. Sobre esa cuerda se desliza y tambalea la difícil tarea del analista de la actualidad. II. El background, infraestructura del análisis Para Concha Fagoaga, un elemento básico del mensaje interpretativo es el background o datos antecedentes, que permite relacionar el pasado con el presente. En la interpretación siempre existe la referencia a una situación específica marcada por unos hechos de actualidad que son los que se analizan y valoran. Sheeham2 diferencia estos datos: en los mensajes directos, las citas son frescas, de producción reciente; en los mensajes interpretativos, proceden en buena parte de relatos pasados y sirven con justeza para adecuar la situación de fondo. Algunos autores, como Charnley3, definen el background como «todo material subyacente o circunstancial relacionado con el hecho que origina la noticia». Este autor señala que el background debe presentarse objetivamente; su único propósito es ayudar al receptor a situar el acontecimiento en el debido contexto; y éste no evalúa el significado de las noticias, pero le da elementos al lector para que él mismo haga la evaluación. 1 SANTAMARÍA, Luisa: “Géneros periodísticos de opinión”, en BENITO, Ángel (dir.): Diccionario de Ciencias y Técnicas de la Comunicación, Ediciones Paulinas, Madrid, 1991, p. 636. 2 SHEEHAM, Paul V.: Periodismo interpretativo, Troquel, Buenos Aires, 1971, p. 292. 3 CHARNLEY, Michell V.: Periodismo interpretativo. Troquel, Buenos Aires, 1971, p. 435. 211 Antonio López Hidalgo Fagoaga señala que el propósito del background es sumar información. El tratamiento se lleva a cabo conforme al «relato objetivo de los hechos». No hay interpretación. Los hechos desnudos no explican nada. El background en los mensajes interpretativos es la infraestructura, el fundamento que sirve de referente para analizar y estimar resultados. En definitiva, poner en situación el pasado con el presente es lo que va a servir de eje del trabajo. Elaborar un relato background es, por lo tanto, bastante más simple que trabajar con técnicas interpretativas, añade Fagoaga. Mencher4, al mencionar el background como elemento de apoyo al mensaje interpretativo, como el referente para analizar y estimar datos, señala estas acepciones: a) La información que se almacena a largo plazo. Poseer un buen conocimiento del entorno donde los hechos se produzcan es requisito indispensable para poder ofrecer una interpretación sobre ellos. Ésta es una de las razones por la que los periodistas acaban especializándose en un área de contenidos que los legitima como expertos. Hohenberg5 llega a afirmar que el status del periodista no se consolida hasta que éste adquiere especialización, lo que equivale a decir que no se consolida mientras no posea un background de largo alcance. En este sentido, Grijelmo puntualiza que para escribir un análisis se precisa competencia en la materia, experiencia en el tema del que se hable; en definitiva, antecedentes que tiene archivados en su memoria el propio periodista6. b) La información que se almacena para cubrir un determinado relato. En la investigación, previa a la puesta en forma del mensaje, se almacenan múltiples datos, la mayoría de ellos publicados, pero de una forma dispersa, aislados entre sí. Este material es tan necesario en los mensajes informativos como en los interpretativos. También Grijelmo hace mención a que se puede acudir a los antecedentes de documentación, pero en ese caso el texto perderá viveza y se notará acartonado: «El análisis debe nacer de la propia reflexión del autor, y ésta ha de sobrevenir antes de la iniciativa de escribir». No obstante, advierte que ello no obsta para que la reflexión que nos mueva a abordar un análisis se quede desnuda de datos y otros antecedentes7. 4 MENCHER, Melvin: News Resporting and Writing, Wm. Cm. Brown, Dubuque, Iowa, 1979, p. 205. 5 HOHENBERG, John: Los medios informativos, Letras, México, 1970, p. 333. 6 GRIJELMO, Álex: El estilo del periodista, Taurus, Madrid, 1997, p. 118. 7Ibídem, p. 118. 212 El análisis: ¿un género periodístico? c) El uso del background, como elemento materializado en el cuerpo del relato, no está confinado en un solo párrafo. Al contrario, éste aparece en el relato en el orden lógico que sirva para apoyar datos de análisis y estimación. Puede darse background al comienzo, en medio y al final del relato siempre en apoyo de los otros elementos. d) Background de fuente no atribuible. Son datos, análisis y valoraciones que proceden de una fuente conocida por el periodista, pero a la que no puede atribuirse ninguna cita que ponga esta fuente al descubierto. El que este material pueda ser difundido o no depende de las instrucciones de la fuente informativa. III. Las técnicas interpretativas no son géneros periodísticos Pero los mensajes interpretativos no son géneros periodísticos autónomos, sino que se muestran como técnicas periodísticas que sirven de apoyo y complemento a otros géneros periodísticos, piezas imprescindibles en sus estructuras para no mostrar los hechos aislados, sino explicados en su propio contexto. En este sentido, Concha Fagoaga es contundente: «Cabe volver ahora a la propuesta inicial de considerar a los mensajes interpretativos simplemente como mensajes informativos dotados de cuantos elementos explicativos sean indispensables para aportar al receptor una valoración sobre hechos de actualidad. El hecho de volver a incidir sobre esta propuesta de definición es para considerar que las técnicas interpretativas en sí mismas no forman géneros periodísticos. Estas técnicas se adecuan al reportaje y a la crónica, tradicionalmente conceptuados como géneros informativos, transforman el relato objetivo de hechos en relato interpretativo y toman los rasgos de presentación de la columna de opinión para establecer columnas interpretación de noticias. De forma que las crónicas pueden ser simplemente estructuradas como relato objetivo de los hechos o como crónica interpretativa. Igualmente ocurre con el reportaje. En cuanto a la columna, puede tomar todas las apariencias formales de la columna propia de comentaristas de opinión y ser estructurada como una columna interpretativa»8. Todavía más, podría afirmarse que las técnicas interpretativas se aplican de hecho ya a todos los géneros periodísticos, tanto informativos como de opinión. En el primero de los casos, se les aplica sólo el análisis; en el segundo, análisis y valoración. Pero a veces y cada vez más, como decíamos al comienzo, el análisis se muestra en los diarios desgajado del texto informativo del que debía estar formando parte, de manera que aparece como un complemento o incluso como una parte autónoma respecto del género anterior. 8 FAGOAGA, Concha: Periodismo interpretativo. El análisis de la noticia, Editorial Mitre, Barcelona, 1982, p. 103. 213 Antonio López Hidalgo Concha Fagoaga también se ha referido a este aspecto. En este sentido, afirma que los mensajes interpretativos pueden encontrarse en cualquier sección del diario, pues no se hallan confinados en un determinado espacio o página, y que a veces se les aplica la técnica sidebar, que consiste en presentarlos como un relato complementario al lado del relato informativo directo, aunque también se utiliza como simple background o relato de antecedentes, es decir, como si fuese un complemento. Hohenberg9, sin embargo, aconseja que la condición interpretativa del relato debe quedar indicada en el título del relato complementario, de manera que el receptor pueda orientarse para saber que ese relato es sobre todo una explicación. En este sentido, el diario internacional International Herald Tribune suele utilizar el significante visual New Analysis para diferenciar los mensajes interpretativos de los informativos directos. Pero el diario norteamericano utiliza esta señal para relatos principales. En España, el epígrafe ‘Análisis’ se encontraba hasta hace bien poco sólo encabezando relatos interpretativos complementarios. Desde hace unos años, no obstante, los análisis, igual que en este diario norteamericano, se visualizan en los diarios como textos principales, como géneros autónomos, no sólo desgajados del relato informativo, sino que se muestran sin la presencia en la página de estos relatos. Es aquí donde el análisis adopta características propias como género periodístico. Concha Fagoaga también menciona esta dualidad: «Se puede decir entonces que los mensajes interpretativos aparecen fundamentalmente en crónicas de corresponsales, en reportajes, en columnas de periodicidad fija (generalmente diaria o semanal) y también como simple relato de hechos al que se incorpora análisis y valoración, o al menos, el primero de estos dos elementos»10. IV. El análisis, producto de la técnica sidebar Desde hace unos años, el periodismo ha ido evolucionando con la pretensión de ser más visual, más fácil de leer, de llegar al lector con más facilidad. El periodismo ha buscado un diseño cada vez más atractivo, una tipografía legible y estética, fotografías e imágenes que hagan más digeribles las páginas, el color como un recurso útil y atractivo. Se han multiplicado los elementos de la titulación que faciliten la lectura en doble velocidad. Y se han troceado los textos para hacerlos más breves y legibles. Es decir, se ha ofrecido la información fragmentada. De manera que un texto principal aparecía en la página complementado con otros textos que estaban subordinados al primero desde un punto de vista temático, 9 HOHENBERG, John: The professional journalist, New York, 40 edición, 1978, p. 439. 10 FAGOAGA, Concha: Op. cit., p. 103. 214 El análisis: ¿un género periodístico? si bien desde la perspectiva de su estructura interna eran autónomos. En ocasiones, estos textos complementarios contenían datos de actualidad, en otros información documental, o bien ofrecían anécdotas, hechos ya interpretados u otras noticias relacionadas con el texto principal. A estos textos se les ha denominado indistintamente despieces, apoyos, complementos, noticias complementarias, recuadros de apoyo, etcétera. A veces, adquieren la estructura de los géneros tradicionales, otras optan por los recursos propios de determinados elementos de la titulación, otras por estructuras simples que son nada más que relaciones de datos, como es el caso de la biografía, bibliografía o cronología. A veces también muestran una libertad total en su estructura interna. Pueden ser informativos, documentales, interpretativos, argumentativos, creativos, o un poco de todo. A este conjunto de textos que dependen de una información principal los he denominado géneros periodísticos complementarios y los he estudiado a fondo en un libro de reciente aparición11. El contenido de estos textos complementarios puede estar basado en datos de actualidad, pero también puede estar redactado solamente con datos de documentación. Esta documentación -datos de antecedentes y datos de contextoeran la base, como se ha explicado, para elaborar el periodismo de interpretación, la pieza fundamental que nos servía para contextualizar, explicar y analizar los hechos, el cordón umbilical que nos enlazaba el pasado con el presente y que posiblemente nos podía permitir adivinar o esgrimir el futuro. Muchas informaciones principales se nos ofrecen ahora troceadas y descontextualizadas. El resultado es deducible: el contenido de estos textos periodísticos centrales cada día es más informativo, a diferencia de muchos complementos que se tornan más interpretativos o creativos, aunque ciertamente también pueden ser informativos o sencillamente relaciones de hechos y fechas, datos y cifras. Como consecuencia, sobre todo en los diarios de ámbito provincial, los géneros informativo-interpretativos cada día son menos usuales, pues la interpretación se incluye en un texto complementario. Algunos géneros complementarios podemos etiquetarlos como géneros periodísticos, porque tienen su propia estructura interna, y otros como subgéneros, en tanto que su estructura interna es muy simple, como es el caso de las cronologías, de las bibliografías o de algunos textos de información útil propios del periodismo de servicio. Pero estos géneros periodísticos, en ocasiones, están compuestos de texto y gráficos o fotografías. Podemos considerar géneros periodísticos complementarios a la fotonoticia y a la infografía y subgéneros al infograma y a los distintos gráficos informativos. 11 LÓPEZ HIDALGO, Antonio: Géneros periodísticos complementarios. Una aproximación crítica a los formatos del periodismo visual, Comunicación Social Ediciones y Publicaciones, Sevilla, 2002. 215 Antonio López Hidalgo El análisis periodístico surgió precisamente de esta necesidad de trocear los textos y de ofrecer al lector, en piezas separadas, la información y la interpretación. Es decir, al mensaje interpretativo se le aplicaba la técnica sidebar, que consistía en presentarlo como un relato complementario al lado del relato informativo directo, aunque también se utiliza como un simple relato de antecedentes. Este relato complementario se situaba junto al texto informativo principal encabezado con el epígrafe “Análisis”. Pero desde hace ya algunos años los medios de comunicación han generalizando la modalidad de presentar textos de análisis desgajados de los elementos previos que debieran figurar en un reportaje interpretativo completo. Es decir, muestran estos textos de análisis como géneros autónomos e independientes, lejos de aquellos géneros informativos a los que debieran complementar. En este viaje en solitario es donde este nuevo género periodístico debe encontrar su propia entidad, más allá de aquellos ángulos opinativos que en ocasiones le privan de una personalidad propia. Ya decíamos que Santamaría hacía referencia a este hecho nuevo de que se estaba generalizando la modalidad de presentar textos de análisis desgajados de aquellos otros elementos que debieran figurar en un reportaje interpretativo. No ha sido la única advertencia. También Martínez Albertos ha alzado la voz en este sentido. El profesor emérito de la Universidad Complutense señala que el análisis corresponde a las funciones propias de la interpretación periodística, mientras que el comentario debe quedar reservado meticulosamente a la reducida parcela de la opinión. Para este profesor, el relato interpretativo completo es la suma de cuatro ingredientes: acontecimiento principal, antecedentes y circunstancias actuales, reacciones e interpretaciones. Sin embargo, ha advertido también, como ya hemos señalado, que en la práctica habitual del periodismo interpretativo se está generalizando la moda de presentar textos de análisis desgajados de los tres ingredientes previos que debieran figurar en un reportaje interpretativo completo. Y concluye: “Estos textos analíticos brindan muchos puntos de contacto con los textos de opinión llamados comentarios, y suelen aparecer firmados por un columnista de prestigio profesional”12. También David Randall puntualiza que toda crónica de algún peso debe incluir una parte de análisis, ya sea entretejida con la narración o en una sección aparte, pero que muchas veces una información posee tal envergadura o adquiere tanta importancia que se le dedica un texto exclusivamente dedicado a analizarla. En este sentido, añade que los análisis diseccionan los sucesos, temas, asuntos o procesos en un intento de explicar qué está sucediendo o qué sucederá en el futuro y que al mismo tiempo deben tratar de explicar la importancia de los hechos y su 12 MARTÍNEZ ALBERTOS, José Luis: El ocaso del periodismo, CIMS, Barcelona, 1997, pp. 205-206. 216 El análisis: ¿un género periodístico? contexto. Y es contundente: “Estos textos no deben ser un encadenamiento de afirmaciones. Ni tampoco un refrito de informaciones antiguas aderezado con algunas opiniones. Deben presentar datos e interpretaciones sobre la información. Éstas últimas pueden ser las del propio periodista o, preferentemente, de autoridades y expertos cuyos nombres se faciliten. Se hará hincapié en la interpretación y la explicación”13. En consecuencia, tanto Santamaría, Fagoaga, Martínez Albertos como Randall advierten de esa realidad que ya nosotros hemos constatado: que los textos informativo-interpretativos se trocean ofreciendo de un lado la información de actualidad y de otro el análisis interpretativo, y que incluso en los últimos años estos textos de análisis se publican independientemente del relato informativo. Es en este caso cuando podemos hablar del análisis como género periodístico autónomo, que en muchas ocasiones guarda muchos puntos en común con los géneros de opinión, sobre todo con el comentario. Ahí es donde radica, en realidad, el límite de su frontera y la posibilidad de que pueda sobrevivir a los juicios de valor sin menoscabo de perder identidad. El libro de estilo de El Mundo también se detiene en este punto. El mismo señala que el análisis es un género aparentemente a caballo entre la información y la opinión, aunque debería quedar adscrito a la primera de estas dos categorías. En efecto, recuerda que el género aporta datos complementarios y elementos de reflexión que pueden ayudar al lector a formarse un juicio sobre una noticia específica o sobre una situación, pero que el hecho de aportar elementos para “formarse una opinión no es sinónimo de dar opinión”. Este manual, no obstante, quiere ser explícito en este sentido: “Un análisis no es ni una columna en la que su autor expresa su opinión ni un editorial en el que la expresa el propio periódico. Hay intencionalidad, sin duda, en la selección de datos y en su presentación. Pero el análisis debe tan sólo permitir al lector comprender los antecedentes, el sentido y la perspectiva de la noticia. El redactor se abstendrá de incluir juicios de valor y vigilará con particular atención el uso de adjetivos”14. Pero el mismo manual insiste en que es infrecuente en el periodismo español que estas condiciones se cumplan y que al final se presentan como análisis lo que son columnas de opinión “apenas disfrazadas”. También Luisa Santamaría sostiene que a veces el análisis contiene demasiada opinión: “El fundamental punto de contacto se da cuando el análisis se basa en razones probatorias de carácter persuasivo para sustentar una tesis. En este caso, el análisis es prácticamente un artículo de opinión”. En este sentido, Santamaría recuerda la definición que de analista y comentarista contenía el manual de 13 RANDALL, David: El periodista universal, Siglo Veintiuno de España Editores, Madrid, 1999, pp. 204- 205. 14 El Mundo. Libro de estilo, Ediciones Temas de Hoy, Madrid, 1966, p. 25. 217 Antonio López Hidalgo la agencia Efe en su edición de 1989: “Analista: En el trabajo periodístico, persona que escribe el análisis o explicación objetiva de los hechos noticiosos, y que aporta los datos precisos para interpretarlos correctamente. No debe usarse en lugar de comentarista”. “Comentarista: En el trabajo periodístico, persona que enjuicia subjetivamente los acontecimientos y que manifiesta de manera explícita su opinión. No debe confundirse con analista”. Pero no siempre el análisis, basado en la exposición objetiva de los hechos, y el comentario, enjuiciamiento subjetivo que se lleva a cabo mediante la argumentación, aparecen ciertamente delimitados en la prensa. También Grijelmo advierte sobre este riesgo: “Así como el cronista puede caer, sin proponérselo, en el género contiguo que es el análisis, al analista le puede tentar, igualmente sin querer, el estilo cercano al editorial (el paso siguiente en los grados de opinión)”. En este sentido, puntualiza que el analista explica lo que alguien ha hecho y razona el porqué; el editorialista dice qué debería hacerse o haberse hecho. El analista debe mostrarse desapasionado; el editorialista puede apasionarse tanto como el estilo de su periódico lo permita”15. Como criterio diferenciador entre el análisis y el comentario, Martínez Albertos propone el siguiente método útil para el contraste rápido del producto sometido a examen: “Si el texto se desarrolla dentro de las normas de la Retórica clásica acerca de la exposición de los hechos y de las ideas, apoyándose en razones probatorias objetivas, entonces tendremos un análisis interpretativo; si el texto desarrollado en la línea de la argumentación, con razones probatorias de carácter persuasivo y puntos de vista evidentemente personales, estaremos ante un caso de columna de opinión, o verdadero comentario periodístico equiparable a un editorial aunque lleve la firma del autor”16. El método de trabajo en el tratamiento del mensaje interpretativo se lleva a cabo por medio del análisis y la valoración. Según Paul White17, que fue director de programas informativos de la CBS, análisis es “la presentación de los antecedentes y de todo material tangencial que permita al lector llegar a sus propias conclusiones, una vez en poder de los elementos de juicio necesarios”. Valoración sería “la explicación personal y subjetiva de lo que una persona cree la noticia significa”. Como consecuencia, análisis sería una explicación objetiva basada en el conocimiento a fondo de una situación y la valoración sería un juicio subjetivo. Lo cierto es que la absoluta impersonalidad del relato, señala Fagoaga, es un objetivo inalcanzable tanto cuando se analiza como cuando se valora. Pese a que el análisis pueda ser presentado con la máxima objetividad posible, hay siempre una valoración implícita. Porque la valoración está implícita en la lógica 15 GRIJELMO, Álex: Op. cit., p. 119. 16 MARTÍNEZ ALBERTOS, José Luis: Op. cit., p. 206. 17 CHARNLEY, Michell V.: Op. cit., p.436.