Full text
David García Herrera Cosmografía: Nueva Ciencia del Siglo XVI Trabajo Final de Máster Dirigido por el Profesor: José Manuel Ferreirós Máster en Profesorado de Enseñanza Secundaria Obligatoria y Bachillerato, Formación Profesional y Enseñanzas de Idiomas Y Máster en Filosofía y Cultura Moderna Sevilla 2022
2 ÍNDICE I. Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .4 II. Interés y Justificación del Tema . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .10 III. Objetivos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .13 IV. Marco Teórico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 14 V. Hacia una Nueva Lógica de la Naturaleza: Cosmografía, Cartografía y Humanismo en España . . . . .20 V. I. Cosmógrafos y Cartógrafos Renacentistas en Andalucía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .27 V. I. I. Vicente Yáñez Pinzón (1462 – 1514) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .28 V. I. II. Alonso de Ojeda (1466 – 1515) y Juan de la Cosa (ca. 1450 – 1510) . . . . . . . 29 V. I. III. La Cartografía de los viajes andaluces . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .31 VI. Los Nuevos Centros del Conocimiento . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 33 VI. I. Casa da Ìndia: Lisboa (1500) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 35 VI. II. Casa de Contratación: Sevilla (1503) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 38 VI. II. I. El Padrón y la Casa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 45 VI. III. Real Academia Mathematica: Madrid (1982) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 48 VII. Transdisciplinariedad, Ciencia y Progreso Social . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .50 VIII. La Racionalización del Mundo: Edgar Zilsel . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 55 IX. Conclusiones e Implicaciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 60 Bibliografía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 63
3 RESUMEN El propósito de este éste Trabajo Final de Máster es el de presentar el fundamento de la Cosmografía como paradigma del giro empírico en las concepciones científicas del Renacimiento. Así, se va a utilizar el hito cultural que supuso el descubrimiento del Nuevo Mundo para establecer una conexión entre los modelos epistemológicos antiguos y modernos, con el fin ilustrar y divulgar la importancia de las representaciones cartográficas en el ámbito político del siglo XVI en el contexto de la Península Ibérica. Por último, en las últimas secciones de este Trabajo Fin de Máster, se ofrecen algunas reflexiones filosóficas acerca de las causas externas que pudieron suponer el éxito de este camino intelectual emprendido por los navegantes, que tuvo su reflejo en la posterior Revolución Copernicana. ABSTRACT The aim of this study is to show the principles of Cosmography as a paradigmatic case of the empirical turn in the Renaissance scientific notions. So, the cultural highlight of the New World discovery is going to be used to establish a connection between older and new epistemological models; which has the purpose of establishing and spreading the importance of cartographic representations in the 16th century Iberian political context. Finally, in the closing sections of this study, some philosophical considerations are offered about the external causes what could be given in order to explain the succeed of this intelectual path started by navigants and discoverers, which had its impact on the later Copernican Revolution. PALABRAS CLAVE Cartografía, Cosmografía, descubrimiento, empirismo, epistemología, navegación. KEYWORDS Cartography, Cosmography, discovery, empiricism, epistemology, navigation.
4 I. Introducción. El presente TFM va a desarrollar y defender el origen de la ciencia cosmográfica como el paradigma, entendido así por parte de algunos autores, del cambio en los modelos epistemológicos durante el Renacimiento con respecto al pensamiento medieval y humanístico previo. Estas nuevas concepciones tuvieron su reflejo dentro de las metodologías científicas del siglo XVI, centuria caracterizada por el descubrimiento del Nuevo Mundo y en la que los avances tecnológicos y procedimentales de la ciencia estuvieron altamente influenciados por dicho hito técnico e intelectual alcanzado por navegantes españoles y portugueses. La llegada a tierras del continente americano será un hecho estructural fundamental, y es el hito a partir del cual se va a organizar este trabajo sobre cómo los cambios en las concepciones de la formación del individuo y las investigaciones científicas supusieron una renovación total de la sociedad, así como del poder Real. Así, el argumento central del ensayo como decimos, girará en torno a ofrecer una visión general, crítica y reflexiva, de este movimiento científico al cual podemos considerar como una especie de Prólogo a la Revolución Copernicana inmediatamente posterior en el tiempo dada en Europa. El tomar como referencia y guía de esta exposición la aparición de la Cosmografía como una necesidad “de Estado” ante la que las sociedades y los poderes de la época vieron superadas sus capacidades de dominio de los nuevos territorios bajo técnicas, procedimientos y legislaciones medievales; ayudará a ilustrar esta defensa acerca de una Revolución Científica Ibérica que proyectó el abandonar las premisas epistemológicas escolásticas y humanísticas por separado, dirigiéndose hacia el uso de la observación empírica y la demostración experimental como verdaderos medios para el conocimiento; y en el caso de la geopolítica renacentista de la Península Ibérica como instrumentos de dominación y expansión imperial. El término de Revolución Científica fue utilizado por primera vez a inicios del siglo XX por autores como Alexandre Koyré o Herbert Butterfield, siendo posteriormente discutido y ampliado por otros filósofos de la ciencia como Karl Popper o Thomas Kuhn. Entre estos dos últimos, existen claras diferencias a la hora de entender la manera en la que la ciencia progresa. Popper nos dirá que la ciencia evolucionará de una manera continuista, es decir, progresiva y acumulativa según se van produciendo logros o descubrimientos. Sin embargo, durante este trabajo vamos a entender el avance científico desde un punto de vista acorde con la propuesta de Khun, quien establecerá
5 como decisivos los momentos de crisis ante los que se enfrentarán los estudiosos de las disciplinas científicas. Siguiendo con Kuhn (1982) las crisis surgirán por la aparición de anomalías en las expectativas que una “comunidad científica” pudiera tener en el estudio y la predicción del comportamiento de la naturaleza según unos conocimientos previos ya utilizados de manera más o menos precisa. Por lo que aparecerán así nuevos problemas a resolver que cambiarán la asimilación y compresión del conocimiento previamente adquirido y aceptado por la comunidad, sucediéndose un cambio en el paradigma, fruto de la ruptura con el anterior. Dicho lo anterior, la postura kuhniana podría abrazar la defensa de un suceso localizado, como fue el descubrimiento de América por los europeos del sur de Europa, como crisis o germen de los cambios en las ideas acerca de cómo llegar a conocer de manera precisa el “nuevo mundo” con el que entraron en contacto y que les planteó retos no resolubles, siguiendo los métodos y técnicas anteriores. Siguiendo la presentación de los puntos clave de este TFM, además del descubrimiento del Nuevo Mundo, cabría también añadir como fundamento causal de esta revolución que transformó la epistemología científica y posibilitó la aparición y auge de la Cosmografía, la recuperación y difusión por parte de los humanistas de la Geographia de Ptolomeo. Así comenzó a producirse la unión entre el academicismo universitario y las experiencias de los marinos. Podemos considerar Geographia, datada en torno al año 150 d. C., como una obra clave para la navegación y los estudios acerca del universo hasta el siglo XVII. Este proceso de unificación entre el conocimiento de la antigua tradición escolástica y el valor epistemológico recién descubierto en el trabajo e investigaciones empíricos, ha sido ofrecido como argumento en autores del siglo XX como Edgar Zilsel, a la hora de marcar el inicio de una producción científica ligada a los estándares de la modernidad: Sobre el 1600, con el desarrollo tecnológico, el método experimental será asumido en la formación racional de los estudiantes, los cuales pertenecían a las clases superiores. Así, los dos componentes de la investigación científica quedarán finalmente unidos: nacerá de esta manera la ciencia moderna 1 (Zilsel, 2003: 64). 1 En el original: “About 1600, with the progress of technology, the experimental method is adopted by rationally trained scholars of the educated upper class. Thus, the two components of scientific search are united at last: modern science is born”.
6 En España, el nexo de cohesión entre estos dos extremos vino desarrollándose a pequeña escala, en el seno de universidades como la de Salamanca y de manera más profusa en los nuevos centros de conocimiento, fundados al margen de la universidad, en los que cobró especial protagonismo la formación íntegra y transdisciplinar de cosmógrafos y navegantes. Por este motivo, se verá a lo largo de este trabajo la importancia que estas instituciones educativas tuvieron a la hora de contribuir al progreso y la legitimación de la ciencia. Como ejemplo de estos nuevos núcleos de producción epistemológica se va a reseñar la creación de la Casa de Contratación de Sevilla (1503), también el surgimiento de la Casa da Índia en Lisboa (1500) y, posteriormente, de la Real Academia de Mathematica (1582), instituciones científicas previas a las grandes conocidas como son la Royal Society de Londres (1660) o l´Academie des Sciences de París (1666). A su vez, como se viene subrayando la unificación de lo escolástico con lo humanístico abriéndose a una concepción infinita del universo, será también de importancia para otro de los objetivos del TFM: poner en primer plano figuras destacadas de estas nuevas escuelas, en las que la formación de los individuos-artesanos ya no estaba supeditada a la formación técnica, sino que ésta fue abierta a nuevos retos intelectuales en los que se hacía necesaria la erudición en Geografía, Matemáticas o Astronomía, entre otras disciplinas. Igualmente, la especialización y la demanda de una cartografía cada vez más precisa y minuciosa, señaló el inicio de unos nuevos estándares de institucionalización y difusión del conocimiento científico. Algunos de estos maestros cosmógrafos a quienes se hará especial mención en este escrito serán Alonso de Santa Cruz o Alonso de Chaves, ambos pertenecientes a la Casa de Contratación sevillana. De la misma manera, se va a destacar la figura de Juan de Herrera, arquitecto de El Escorial y fundador de la Real Academia Mathematica de Madrid por sus contribuciones a la introducción de fundamentos matemáticos en los trabajos de cosmógrafos y cartógrafos, al igual que por representar un punto de comunicación común entre la Casa da Ìndia y la Casa de Contratación, en un tiempo en el que las tensiones entre ambas escuelas por alcanzar un grado de precisión y control mayor en sus empresas, alcanzaron sus cuotas más altas. También se va a reseñar a navegantes como Alonso de Ojeda, Juan de la Cosa o uno de los hermanos “pinzones”, Vicente Yáñez Pinzón. Otro personaje que ha sido clave para este planteamiento es Fernán Pérez de Oliva, quien se ha tomado como
7 representante del ambiente favorable hacia la investigación científica existente en las cátedras de Filosofía Natural y Astronomía de la Universidad de Salamanca durante este periodo. El poner en un primer plano a estos profesionales de la ciencia renacentista española, toma un especial significado si tomamos en cuenta el cometido esencial de este Trabajo Final de Máster en el que, como se ha venido señalando, pasaremos durante el siglo XVI de un conocimiento que era propiedad exclusiva de las instituciones escolásticas, hasta una nueva epistemología en la que el individuo debería trabajar “in situ” sobre sus hipótesis y verificaciones, un trabajo artesano de las disciplinas científicas que hasta la fecha había sido depreciado principalmente por la escolástica religiosa medieval. Es decir, el conocimiento comenzó a verse envuelto en un camino de inicio hacia, por decirlo de algún modo, su democratización. A la vez que fue adquiriendo una dimensión pragmática y utilitarista para el progreso social y para los objetivos de los Estados a los que estos individuos perteneciesen. Habrá que señalar también que este proceso de empirización de la ciencia que bajo el prisma de la aparición de la Cosmografía vamos a presentar, ha sido objeto de cuestionamientos filosóficos, de entre los que se han derivado interpretaciones emanadas de este primer giro en las concepciones epistemológicas del ámbito científico pos medieval. A este respecto, se hará referencia a autores como, al ya mencionado Edgar Zilsel o Jared Diamond, cuyas propuestas parecen dotar de fundamentos sociológicos y materialistas a esta capitalización del panorama científico devenida en el siglo XVI por la irrupción del intervencionismo institucional en la educación y el control estratégico del conocimiento. Así, va a ser objeto de reflexión del TFM el considerar esta inclusión de la ciencia en el mercado, como motivo de que la investigación científica haya sido absorbida cada vez más por los intereses de poderes políticos o económicos, a la par que lo ha sido la educación de los individuos. Esto último no viene a significar más que el utilitarismo científico y formativo viene ya fundado desde que los imperios necesitaron de la colaboración intelectual de profesionales gremiales, es decir a trabajadores pertenecientes a los estamentos inferiores, para la óptima ejecución de sus campañas y aspiraciones políticas.
8 En esta reproducción de los dos hemisferios del mapamundi Universalis Cosmographia Secundum Ptholemaei Traditionem Et Americi Vespucii Aliorumque Lustrationes o El mundo según la tradición de Ptolomeo y los viajes de Americo Vespucio de Martin Waldseemüller realizada por Carlos Sanz (Madrid, 1959), observamos en la parte superior central derecha el retrato de Ptolomeo, de frente al de Américo Vespucio. Esta imagen representa el sincretismo entre conocimiento antiguo y experimentación moderna que caracterizó el arte cartográfico renacentista europeo y la ciencia de la Cosmografía en general. Junto a este mapamundi, Waldseemüller publicó un libro titulado Cosmographia Introductio (1507). Para recapitular, habrá que decir que se va a ofrecer en este ensayo una exposición estructurada, que partirá desde lo que significó para la ciencia el desarrollo de la filosofía natural y el ideal científico de progreso, centrándonos en la aparición de la Cosmografía y sus expresiones cartográficas en la Península Ibérica como precedentes de la Revolución Científica canónica. Así hasta alumbrar las contribuciones que estos desarrollos supusieron para la dominación y control del mundo natural. De esta manera, ya en la segunda sección de este ensayo se presentarán algunas lecturas sobre las causas y los fundamentos de estos avances en las metodologías científicas “primitivas”, las cuales como se ha subrayado ya, comenzaron a hacer del conocimiento científico un elemento capitalizado por el poder político. Por tanto, en primer lugar se presentará la base teórica que ha servido para desarrollar este ensayo y las ideas que en él se van a plantear; seguido de una contextualización sobre la situación del pensamiento y la formación intelectual en España; para ya entrar a desglosar el trabajo y las consideraciones epistemológicas fruto de las investigaciones y las producciones científicas de cosmógrafos, cartógrafos o navegantes sobre todo procedentes de la creación de instituciones científicas formativas
9 en la Península Ibérica. Se concretarán ya por otro lado en los capítulos finales del trabajo, algunas consideraciones contemporáneas sobre la significación del proceso dinamizador de la investigación científica ocurrido durante el siglo XVI y derivado de la llegada de los europeos al continente americano con el objetivo de su control y apropiación.
16 Todos los sabios y maestros más divinos y más santos – explica el tratado De docta ignorantia – están de acuerdo en que todo lo visible es una copia de ese mundo invisible que sólo podemos ver como un espejo o como un enigma. Pero si lo espiritual en sí permanece inaccesible para nosotros, y si de ningún modo podemos comprenderlo sino como imagen sensible, como símbolo, sin embargo podemos pretender que por lo menos la imagen sensible misma no implique nada dudoso ni confuso, pues el camino que conduce a lo incierto sólo puede pasar a través de lo cierto y lo seguro (Cassirer, 1951: 44). Como primera recapitulación, se puede decir que el trasfondo teórico y filosófico de este movimiento en la historia de la ciencia, sucedió influido por cuatro factores que estamos identificando a lo largo de este ensayo y serán los siguientes: la recuperación de las ideas platónicas sobre la representación del mundo sensible, así como también el de las propuestas aristotélicas a favor del razonamiento lógico, los intentos de ruptura humanistas del dogmatismo religioso y la necesidad estratégica de los Estados de profesionalizar las instituciones educativas y comerciales en sus territorios. La prolífica obra de Antonio Sánchez Martínez acerca de la Cosmografía ibérica hace también una reivindicación acerca de este proceso que en alguno de sus artículos denomina como “epistemología artesanal”, entendiendo esto como la manera en que los artesanos, ocupando ahora puestos de cierta relevancia social e intelectual, eran conscientes de que su trabajo conformaba una especie de recreación artificial de la naturaleza a través de sus producciones materiales. Otro aspecto del autor, al que nos venimos refiriendo en este párrafo y al que se va a prestar especial atención durante la elaboración de este ensayo, será la demanda de atención y reconocimiento que realiza a la historiografía científica actual acerca de esta pre-Revolución Científica Ibérica, a la cual presenta como “la base de la cultura empírica de la modernidad” (Sánchez, 2019: 6): El hecho es que la historia de la ciencia ha dejado de ser una historia Eurocéntrica, es decir, las narrativas dominantes sobre los logros de la Revolución Científica han sido fuertemente puestas en cuestión. El reduccionismo geográfico y el desplazamiento cronológico de la “Gran Narrativa” ha impedido que interlocutores y tradiciones no anglosajonas o no procedentes de Europa central participen en el debate sobre la modernidad científica 2 (Traducido de Sánchez, 2019: 4). 2 En el original: “The fact is that the history of science has progressively ceased to be a Eurocentric story, that is, the dominant narratives about the achievements of the Scientific Revolution have been strongly
17 Al elaborar este trabajo se ha tenido también en consideración la posible contribución que desde aquí se podría producir, al desarrollo del estudio de esta cuestión dentro de la historia del pensamiento científico en España, al menos dándole mayor visibilidad para su reconocimiento y divulgación. Siguiendo con la presentación del fundamento teórico general sobre el que se ha estructurado este trabajo, se presenta ahora a la autora norteamericana María M. Portuondo (2013), profesora que investiga la evolución de la Cosmografía española y portuguesa a lo largo del siglo XVI. En línea con Antonio Sánchez, Portuondo señala que la historia de la ciencia española, tiene que enfrentarse a ciertos prejuicios que dificultan su estudio. Subraya que la ciencia en España no fue un caso excepcional dentro del contexto científico europeo de la Edad Moderna, e incluso defenderá que para entender la Revolución Científica, habrá de detenerse en primer lugar en estudiar los casos de España y Portugal tras el descubrimiento del continente americano (Portuondo, 2013: 32-34). La originalidad que se va a destacar de María M. Portuondo para el desarrollo del trabajo, estribará en el estudio que realiza dotando de un carácter pragmático y utilitario a la cosmografía hispánica; este hecho diferenciaría a los cosmógrafos peninsulares de los de otros imperios, ya que éstos se decidieron por la adopción de modelos de representación descriptivos, cuyo fin sería el de servir como instrumento a los objetivos de la geopolítica. Mientras que en otros territorios se abogaba más por la especulación metafísica, propia del humanismo. Por otra parte, además del carácter pragmático que Portuondo (2013) señala de esta nueva disciplina científica, en Ciencia Secreta ofrecerá un repaso a algunos de los personajes más significativos de la Cosmografía ibérica del siglo XVI, aspecto que demarcará la tendencia a la individualización epistemológica de los avances científicos y que a su vez posibilitará el control institucional sobre la formación de estos nuevos artesanos-científicos, como se ha venido señalando. Los cambios producidos en el ámbito científico pueden devenir de una serie de circunstancias ajenas a la propia condición humana, aspecto que también irá en sintonía con Thomas Kuhn (1982) al decir que el hecho de que las prácticas científicas questioned. The geographical reductionism and the chronological displacement of the Great Narrative has prevented other non Anglo-Saxon or Central European interlocutors and traditions from participating in the debate about scientific modernity”.
18 progresen o no irá ligado también a factores externos relativos al entorno en el que las “anomalías” en la investigación suceden. Según Jared Diamond (2007) será la geografía de los continentes la que determinará el desarrollo posterior de las civilizaciones que los habiten. Este planteamiento viene a estar íntimamente relacionado con las circunstancias históricas e intelectuales que a lo largo de este ensayo se van a reflejar en torno al período previo a la Revolución Copernicana. Con las premisas dadas, podemos sustentar la idea de que la situación geográfica de los imperios español y portugués, posibilitó el crecimiento de un nuevo modelo científico que surgió condicionado por unas determinadas circunstancias geofísicas e históricas. Igualmente, va a tener especial relevancia en el Trabajo Final de Máster la propuesta de Diamond acerca de la transdisciplinariedad que según él caracteriza a los procesos de observación y experimentación naturales. Estas investigaciones transdisciplinares descritas por Diamond representan una teorización causal, que en este ensayo se considerará como válida aunque insuficiente, del nacimiento de nuevas ciencias como la Cosmografía, las cuales se nutren de distintas disciplinas o saberes, sin centrarse en un estudio unívoco especializado, puesto que lo que pretenden exponer posee una complejidad que requiere la aplicación de múltiples conocimientos (anteriormente se ha señalado cómo el cosmógrafo debía ser erudito en Navegación, así como en varias materias como Astronomía, Matemáticas, Geografía, etc.), lo cual se va a detallar en el apartado correspondiente del presente escrito. La última de las visiones contemporáneas que sobre el proceso de empirización científica vamos a presentar en el cuerpo de este trabajo, será la propuesta materialista de Edgar Zilsel (2003): La expansión y la adquisición del conocimiento puede decirse que tiene un doble significado para la vida instintiva de los seres humanos: el conocimiento aumenta y amplifica la responsabilidad del hombre y le permite controlar mejor el medio que le rodea. Ahí donde la idea de conocimiento prevalece, la sociedad tenderá a arreglar las relaciones entre sus miembros y la relación de estos con la naturaleza, de una manera más racional; hará posible el desarrollo de una técnica para influenciar a la naturaleza y a la sociedad misma que dirigirá principalmente sus intereses hacia el futuro, y su ciencia se centrará primordialmente en explorar leyes generales las cuales valen para el futuro, y por asentar el camino hacia respuestas prácticas 3 (Traducido de Zilsel, 2003: 311). 3 En el original: “The expansion and the adquisition of knowledge can be said to have a double meaning for the instinctual life of humans: knowledge increases and amplifies the responsiveness of man and allows him to better control his environment. Where this idea of knowledge prevails, society will aim at
19 Lo dicho por Zilsel en la cita reseñada tiene una especial relevancia para el objeto de nuestro estudio puesto que dota de un carácter sociológico al progreso científico, hecho que en el caso de la Cosmografía ibérica va en total consonancia con la propuestas del autor citado. Por todo lo indicado en este Marco Teórico, habrá que subrayar que estas obras han sido seleccionadas como capitales para el desarrollo de este trabajo y los objetivos que en él se van a perseguir, no obstante como se ha señalado anteriormente, la cantidad de fuentes bibliográficas que pueden tomarse como referencia para enriquecer y dotar de rigurosidad a este escrito, han sido cuantiosas, siendo citadas pertinentemente cuando corresponda en los subíndices correspondientes. Cabe también dejar constancia de la variedad diacrónica que estas referencias presentan, lo que hace patente el hecho sincrético entre fuentes clásicas y modernas que inspiraron las nuevas epistemologías, en el intento de despojarse del dogmatismo escolástico religioso y la prudencia humanista, para hacer de los individuos (marinos, cosmógrafos) auténticas figuras instrumentales en el desarrollo de la experimentación y la investigación empírica. Planisferio de Cantino (1502), donde figura la línea de Tordesillas y la costa de Brasil conocida. De autor desconocido, se atribuye al cosmógrafo y cartógrafo portugués Pedro Reinel. El planisferio de Cantino es la primera obra de cartografía portuguesa conocida. arranging both the relations between its members and the members´ relation to nature in a more rational way; it will develop a technique for influencing nature and society, will predominantly direct its interest at the future, and its sciences will primarily aim at exploring general laws wich also hold for the future and set out the pathways for practical responses”.
20 V. Hacia una Nueva Lógica de la Naturaleza: Cosmografía, Cartografía y Humanismo en España. Con la coincidencia temporal de la recuperación humanística de la Geographia de Ptolomeo y la llegada al Nuevo Mundo, la ciencia cosmográfica viviría, desde finales del siglo XV, una marcada transformación que revolucionó la ciencia moderna incipiente mediante la fusión del academicismo universitario y las experiencias de los marinos. En España, el nexo de unión entre estos dos extremos lo constituyó en su génesis el pensamiento humanista que floreció entre ciertos sectores de universidades como la de Salamanca. Estos cosmógrafos españoles intentaron cohesionar las representaciones cartográficas basadas en las fuentes ptolemaicas con las nuevas representaciones puramente descriptivas del mundo conocido, así, el encuentro de los planteamientos antiguos, con las novedades llegadas a Sevilla por ultramar, hizo que conocidos humanistas como Elio Antonio de Nebrija (+1522), quien a finales del siglo XV escribió una introducción a la cosmografía altamente influenciada por los postulados ptolemaicos, tuvieran que lidiar con dos fuentes epistemológicas hasta ahora concebidas de manera sesgada: una física y otra cultural. La acogida que los humanistas españoles hicieron de los escritos ptolemaicos tras las primeras exploraciones del Nuevo Mundo fue fundamentalmente utilitarista, hecho propiciado por el papel interesado de la Monarquía en obtener un conocimiento preciso y ajustado a la realidad de los territorios conquistados y para ello, como se señala en este trabajo, era necesaria la conjunción de teoría y práctica. Sobre este supuesto dilema entre modos de proceder de los humanistas españoles, Antonio Sánchez (2009) dirá lo siguiente: El humanista se aferra a la búsqueda del conocimiento sin someter sus ansias de saber a ninguna autoridad salvo a las reglas de la lógica y la dialéctica aristotélica. Ambas disciplinas, la lógica y la dialéctica, ancladas en el lenguaje y en las leyes tanto de la naturaleza como de la sociedad rigen la investigación científica de todo humanista (Sánchez, 2009: 4). Habla también Antonio Sánchez de un concepto acuñado por otros autores españoles anteriores, el cual desarrolla para explicar la actitud de estos pioneros del experimentalismo científico. De esta manera, introduce el término de “humanismo científico”:
21 El humanismo científico poseía sus propios rasgos distintivos. En primer lugar, este movimiento intelectual integraba en sus publicaciones tanto aspectos propios de las humanidades como de la ciencia. (...) Dado el cultivo humanista del lenguaje, emerge una visible preocupación por establecer un lenguaje científico con la fijación de sus propios textos, donde priman los saberes astronómicos dentro del amplio espectro matemático. En segundo lugar, aparece en estos autores una cierta conciencia de modernidad ya que son sabedores de su pertenencia a un nuevo resurgir de la cultura humana con retos y oportunidades diferentes. En tercer lugar, se defiende una concepción progresiva del conocimiento científico basada en la recuperación de obras clásicas y su adaptación a las exigencias contemporáneas. Y en cuarto lugar, prevalecen los géneros literarios y retóricos del Renacimiento, dirigidos hacia la didáctica y la difusión del saber (Sánchez, 2009: 4). Se pueden establecer conexiones entre las propuestas del proceder de este individuo humanista-científico renacentista español y las referencias que se han establecido a Nicolás de Cusa y su visio intellectualis en la que como se ha dicho anteriormente, para obtener un conocimiento preciso desde el proceso especulativo, las matemáticas serán el único instrumento verdaderamente eficaz, del que servirse para alcanzar dicha precisión. Al hablar de matemáticas, entramos en el terreno de lo representable y cuantificable, así al estudiar las representaciones cartográficas que se produjeron durante el siglo XVI, salta a la luz la importancia dada tanto al tratamiento de las medidas de longitud, como a la creación de los instrumentos necesarios para determinar la mensurabilidad de los objetos representados. Así como también a cuáles fueran los procedimientos más adecuados para una óptima representación del mundo. En definitiva, los mapas fueron la expresión representativa del proceder humanístico en la Península Ibérica. Éstos estaban caracterizados por incluir en su composición de manera inmanente la conjunción de las matemáticas con la experiencia, de la teoría con la práctica, de la navegación con el humanismo o en otras palabras, de lo nuevo con lo antiguo.
22 Reproducción del Mapamundi de Ptolomeo, realizado por Jacobo Angelo y publicado en 1482. Hay que resaltar el papel que tuvo la aparición de la imprenta tipográfica a mediados del siglo XV en Europa, que posibilitó la difusión y producción de mapas y textos escritos. En relación a esto, Thomas Kuhn en La tensión esencial (1982) dirá que para el progreso de la ciencia lo “esencial” será la confluencia entre dos tipos de pensamiento: “divergente” y “convergente”. Entiende el pensamiento convergente como aquel que acepta las técnicas y las creencias tradicionales para realizar sus investigaciones, sin embargo, al aparecer anomalías en los supuestos esperados surgirán las divergencias entre las comunidades de científicos. Así, se podrá decir que necesitaremos asumir los consensos previos acerca de un asunto determinado para poder encaminar su investigación hasta ese momento de tensión o en términos kuhnianos, crisis, que desembocará en el sucesivo abandono de las ideas tradicionales por otras nuevas significativas para el avance científico. Dirá: “Los cambios revolucionarios de una tradición científica son relativamente raros, y épocas prolongadas de investigación convergente son sus preliminares necesarios” (Kuhn, 1982: 250). Siguiendo con esta argumentación, Kuhn también señalará que: En las ciencias maduras, el preludio a muchos descubrimientos y a todas las teorías nuevas no consiste en la ignorancia, sino en el reconocimiento de que algo anda mal en lo que se sabe y en lo que se cree. (...) Todo problema de investigación lleva al científico a enfrentarse con anomalías cuyas fuentes no puede identificar claramente. Sus teorías y sus observaciones nunca concuerdan del todo; las observaciones
23 sucesivas nunca arrojan exactamente los mismos resultados; sus experimentos tienen productos secundarios, tanto teóricos como fenomenológicos, a los que será necesario dedicar otro proyecto de investigación. (...) Muy pocas anomalías son susceptibles de esta clase de tratamiento. Para que lo sean, deben estar en conflicto explícito e inequívoco con alguna afirmación que se encuentre en algún lugar clave de la estructura de la doctrina científica presente. Por consiguiente, reconocerla y evaluarla depende de un firme compromiso hacia la tradición científica contemporánea (Kuhn, 1982: 258 y ss.). Al resaltar este argumento, se puede situar el momento de crisis en el contexto histórico de los viajes transoceánicos del siglo XVI, diciendo que las prácticas teóricas e instrumentales que ampliaron los Cosmógrafos vienen dadas desde una ciencia madura en la que sobre presupuestos tradicionales, se encontraron dichas anomalías traídas por las novedades tras del descubrimiento, provocando la divergencia. Lo que señala el momento clave de crisis entre una comunidad de científicos (en nuestro caso marineros, navegantes, cosmógrafos, cartógrafos, etc.), enfrentados a retos no asumibles desde su realidad epistemológica. Esta nueva epistemología, de germen como se viene diciendo artesanal, fue especialmente determinante para los futuros fundamentos baconianos. Aunque la empirización científica ibérica no fue por sí el elemento único decisivo a la hora de desarrollar el conocimiento de las aplicaciones científicas clásicas, sí promovió este fenómeno el resurgir de nuevas perspectivas científicas que en la mayoría de los casos fueron adoptadas en un primer momento por miembros de las sociedades gremiales artesanas previamente existentes. Según Antonio Sánchez, “Bacon reconstruyó los pilares sobre los que se había levantado el conocimiento artesanal que aún giraba a su alrededor” (Sánchez, 2010: 450). El contexto filosófico europeo hizo que las representaciones del mundo llevadas a cabo por los artesanos de la ciencia abandonasen poco a poco las tensiones espiritualistas heredadas de la Edad Media. Las expediciones atlánticas y el descubrimiento de América, favorecieron la figuración colectiva de la imagen del mundo, en constante revisión: A partir de entonces (siglo XVI), podría afirmarse que tanto los valores y objetivos políticos, o imperiales, como lo valores económicos y comerciales, y en menor medida los de la ideología cristiana de los siglos XVI y XVII, coincidían institucionalmente en las cortes y academias, e individualmente en comerciantes, artesanos, oficiales y cosmógrafos (Sánchez, 2009: 450).
24 Habiéndose comenzado a difuminar los límites que separaban artes mecánicas de artes liberales, la navegación y la cartografía fueron ya consideradas como ciencias en las que se utilizaban las matemáticas aplicadas para su progresivo desarrollo, estos precedentes fueron los que sirvieron a Francis Bacon para estructurar las implicaciones filosóficas y culturales de su programa. En definitiva, el trabajo de los artesanos desempeñado durante el siglo XVI basado en la teorización empírica podría englobarse en una idea general como es la de la elección de la naturaleza como fuente de conocimiento, aspecto que sin duda vemos rescatado en el programa baconiano posterior. No obstante, a lo largo de este TFM se viene subrayando la relevancia que tuvo en el desarrollo científico el interés del Estado en promover la formación de individuos en asuntos puramente mecánicos y matemáticos, que centraron los métodos de desarrollo del conocimiento de sus territorios, el control de sus poblaciones y recursos y la expansión de su autoridad. Siguiendo esta línea, se podrá afirmar que la Cosmografía anduvo a la par que las pretensiones imperialistas de las monarquías europeas modernas; así la mayor de las pretensiones de esta nueva ciencia era hacer de las partes visibles de la tierra y del cielo, elementos mensurables y por lo tanto con posibilidades de ser sometidos y explotados. El “humanismo científico” hispano que se ha señalado anteriormente viene en el caso que vamos a estudiar protagonizado por navegantes, geógrafos o cosmógrafos, conocedores de autores como Ptolomeo, Estrabón o Plinio el Viejo, quienes se decidieron por otorgar un carácter matemático a su filosofía, de la que obtendrían resultados eficaces y reconocidos por la autoridad. A pesar del protagonismo que poseen en este Trabajo Final de Máster las producciones científicas ibéricas, a la hora de hablar del nacimiento de la Cartografía se tomará aquí como referencia canónica a dos figuras de origen flamenco aunque en contacto con la corte española, Gerardus Mercator y Abraham Ortelius, quienes fueron promotores de las nuevas representaciones cartográficas basadas en la matematización de la concepción y elaboración de mapas territoriales; mapas descriptivos que tras su aparición fueron considerados como formas de conocimiento objetivo al ser consecuencia de las nuevas maneras de relacionarnos con la naturaleza. Habrá que destacar de la figura de Abraham Ortelius, constituida como uno de los máximos representantes de la cartografía renacentista, que fue nombrado Cosmógrafo Real por Felipe II y considerado el responsable del primer atlas de la Edad Moderna, Theatrum Orbis Terrarum (1570).
25 En este Mapa de Islandia realizado por Abraham Ortelius (1590) aún podemos apreciar el uso de la imaginación de los autores para representar los territorios menos conocidos, en los que incluyen seres y criaturas fantásticos. Esta tendencia estética fue abandonándose a lo largo del siglo XVI siendo esta representación uno de los últimos ejemplos gráficos de la cartografía pre científica. Por su parte, Mercator, considerado el padre de la cartografía moderna y quien fue honrado por Carlos V como Imperatoris Domesticus, es el autor de un mapamundi publicado en 1569 apreciado como una de las joyas de la cartografía flamenca. En España, como se ha presentado anteriormente, fue en Salamanca donde el espíritu humanista había derivado en los primeros intentos de hacer una ciencia puramente experiencial a través del paulatino abandono del estudio de la escolástica y en favor de la erudición en disciplinas humanas, tales como la retórica, la poesía o la filosofía. Esta apertura hará posible la recepción y divulgación de textos antiguos como los de Ptolomeo aunque es importante el señalar que en la universidad salmantina este ambiente reformador todavía convivía durante el siglo XVI con el dogmatismo y la ortodoxia religiosa. Sin embargo, a pesar de esta puntualización, la realidad fue que el humanismo salmantino puso el foco de atención tanto en el pasado como en el futuro; lo que hizo inevitable que, junto a la recuperación de la Geographia ptolemaica, las campañas en ultramar y la ambición de control por parte de la Corona de los nuevos descubrimientos (no hay que olvidar la estrecha relación que la Monarquía mantuvo con la universidad), surgieran figuras destacadas en el ámbito científico humanista español dedicados a la física, la astronomía o la cosmografía, disciplina que había despertado especial interés en la Corte Real como se ha venido reseñando.
32 de marear, portulanos, en definitiva, mapas; y de también diseñar los instrumentos válidos para la experimentación lógica de la naturaleza perseguida e indómita. El hecho de que en se creara un puesto específico para la persona responsable de la producción cartográfica y la elaboración de instrumentos que permitieran la máxima precisión en sus trabajos, demostrará la presencia de una preocupación institucional interesada económicamente por una especialización de la ciencia, que en sentido epistemológico también se nutrió de notables avances y progresos a partir de estos momentos. En esta imagen se representa el Mapa de Roselli (1508), el cual se encuentra conservado en el Museo Marítimo Nacional de Greenwich (Inglaterra). En él aparece reflejado el Nuevo Mundo ya dibujado por Juan de la Cosa en su diseño cartográfico del año 1500. También se incluyen en esta propuesta representativa de la ekumene las mediciones obtenidas tras el cuarto viaje de Cristóbal Colón (1502).
33 VI. Los Nuevos Centros del Conocimiento. Tras el descubrimiento de América, se hizo indispensable para navegantes y poder Real, la profesionalización de los trabajos cartográficos dada la necesidad imperante de construir una imagen actualizada y rigurosa del mundo en contraposición a las cosmovisiones medievales. Así, fueron Lisboa y Sevilla los grandes centros de producción de mapas; hecho propiciado por la fundación de la Casa da Ìndia (1500) y la Casa de Contratación (1503) en sendas urbes respectivamente. Los hallazgos marítimos de los navíos españoles y portugueses a lo largo de los siglos XV y XVI permitieron la construcción paulatina de una nueva imago mundi, producida en el marco de una búsqueda incesante en la precisión y la fundamentación matemática a la hora de aunar las crónicas experienciales de los marinos, con los fundamentos matemáticos, astronómicos y geográficos que la nueva ciencia experimental solicitaba para producir el conocimiento más certero posible. Como se presenta a lo largo de este ensayo, la Cosmografía significó la ciencia paradigmática de esta transición entre metodologías y concepciones epistemológicas, por tanto, no se podrá separar el nacimiento y auge de la ciencia cosmográfica, de la creación y asentamiento de estas instituciones educativas técnicas, creadas en primer término para la formación de cosmógrafos y navegantes. A pesar de que hay un gran desconocimiento sobre el funcionamiento de estos centros educativos profesionalizados que fueron instaurados al margen del academicismo universitario, numerosos autores han estudiado su modo de conformación y evolución en los albores de la Revolución Copernicana. Entre ellos como se ha anunciado previamente, encontramos a María M. Portuondo (2013) y Antonio Sánchez Martínez (2013) quienes centrarán a lo largo de este trabajo gran parte de este, y los siguientes apartados. Estas instituciones, creadas con anterioridad a las academias científicas de Londres o París, surgieron concebidas como elementos instrumentales para los intereses de la Monarquía por lo que se podrá afirmar que la principal motivación de la Cosmografía tras su inclusión en los nuevos centros de estudios, fue la de establecer una recopilación y organización de toda la información recibida de las expediciones al Nuevo Mundo, para así disponerla al servicio de la Corona; como se va a exponer en este TFM al hablar del Padrón Real. No será de extrañar por tanto, el desfase temporal que había entre la rápida renovación y actualización de los datos manejados dentro de instituciones como la Casa de Contratación en función a las novedades recibidas de
34 ultramar y la lentitud con la que estas nuevas premisas llegaban a ser impresas en libros y mapas. El carácter privado por el que se caracterizó el trabajo científico en estas instituciones de conocimiento no fue más que un signo del patrocinio que el poder imperial hizo, bajo interés, de la demanda de profesionales artesanos formados en ciencias exactas. Así con todo, había que proteger y legitimar la dominación de los nuevos territorios de posibles amenazas extranjeras por lo que estratégicamente, la Cosmografía fue concebida como una “ciencia secreta”, cultivada científicamente pero divulgada de manera, se podría decir, poco o nada democrática. Como señala Portuondo, dentro de estas instituciones de formación convergían dos intereses, por un lado el interés de los artesanos que tras estudiar a Ptolomeo, Plinio, Sacrobosco o la geometría ecuclidea se esforzaron por revisar las posibles aplicaciones de estas fuentes clásicas y así producir un conocimiento lo más ajustado a la realidad posible; y por otro, el interés del Poder Real acerca del cual María M. Portuondo dirá que “para dicha institución lo fundamental no era poder ubicar pueblos y lugares en función de una retícula matemática absoluta en latitud y longitud, sino en jurisdicciones políticas y eclesiásticas definidas” (Portuondo, 2013: 165). Como se intenta señalar, el funcionamiento de centros educativos institucionales como la Casa de Contratación o la Casa da Índia en Lisboa además de ser paradigma del inicio de una etapa de revolución y empirización científicas, estuvieron a la zaga de un control político que, aunque posibilitó su implantación y futuras contribuciones, pudo cohibir o refrenar la voluntad investigadora individual de sus cosmógrafos, así como también imposibilitaría, en cierto grado, su “opacidad” cognitiva, la divulgación y el beneficio popular de los avances científicos y técnicos. No obstante, se va a presentar el fundamento que dichos centros de formación científica supusieron para el avance y la especialización de la Cosmografía, así como también referenciando a Portuondo, se van a destacar algunas de las figuras más señeras en el panorama renovador cosmográfico y científico en general, quienes desempeñaron su tarea artesano-científica dentro de los mismos.
35 Siguiendo una línea cronológica tomando como referencia la fecha de su creación, a continuación se van a destacar los que se han considerado como los más importantes centros de producción y formación cosmográfica de la Península Ibérica. Es decir, se repasará la historia y fundamento de la Casa da Índia en Lisboa, así como también de la Casa de Contratación sevillana a la cual se hará una especial mención, pasando también a reseñar la creación de la Real Academia Mathematica de Madrid (1582), ya en el último cuarto del siglo XVI, bajo el reinado de Felipe II. VI. I. Casa da Ìndia: Lisboa (1500). A tenor de lo que se viene exponiendo en el Trabajo Final de Máster que se está desarrollando, se va a señalar la institucionalización de la cartografía con la creación de estas escuelas de formación controladas por el poder Real, como muestra de la oficialidad que a partir de su establecimiento gozó la figura del artesano-científico (Sánchez 2010), cosmógrafo. Al igual que en la Casa de Contratación de Sevilla, la Casa da Ìndia de Lisboa, inaugurada en el año 1500 por el rey Manuel I de Portugal, fue el lugar donde se materializaban las pretensiones soberanistas de los gobernantes sobre los territorios conquistados. En Portugal, esta institución tuvo un precedente de casi medio siglo de antigüedad, la Casa da Guiné e Mina, la cual fue absorbida en 1503 por la Casa da Ìndia. El cometido de la Casa da Guiné fue similar al encomendado a la Casa da Ìndia tras su fundación, así, en su caso se encargó de velar por el monopolio portugués del comercio de especias y sirvió como organismo de gestión de la África portuguesa y su parte de Asia. Por su parte, la Casa da Ìndia haría lo propio con la administración de las novedades traídas desde los continentes americano y asiático. Como es de esperar, la Casa da Ìndia ocupó un lugar central en el desarrollo de la cartografía ibérica, puesto que allí se patrocinó el desarrollo de esta arte y ciencia cartográfica a través de la elaboración de documentos de relevancia oficial, al igual que
36 ocurrió en el caso de la Casa de Contratación hispalense con el Padrón Real. Según Antonio Sánchez (2013: 143), los padroes de´l - rei 5 constituyen un precedente más rudimentario, a la representación mediante mapas descriptivos de los territorios conquistados y sometidos al poder monárquico de la Corona portuguesa, pero pueden constituirse como modelo de las intenciones que la representación cartográfica debería alcanzar. Por todo esto, se puede decir que la Casa da Guiné fue la primera en la elaboración de mapas siguiendo el modelo antiguo, pero también fue pionera en la producción de aquellos basados en la precisión matemática, así las mediciones que Portugal realizó a finales del siglo XV de la costa occidental africana, marcaron el camino a seguir por los estados imperialistas para el conocimiento y control de los nuevos territorios conquistados. La elaboración del Padrón requería una gran experiencia técnica en cartografía y navegación, así como habilidades para la síntesis y las implicaciones que las nuevas informaciones pudiesen acarrear. En esta institución los objetivos a cumplir eran dos: ofrecer un conocimiento preciso y confiable, como también era objetivo de los cosmógrafos el elaborar mapas y padrones útiles para librar la guerra comercial e imperial con España. Como se puede observar, las analogías que se pueden establecer entre la Casa da Ìndia y la Casa de Contratación sobrepasan lo puramente técnico, pudiendo considerar a ambas instituciones como poseedoras de realidades epistemológicas paralelas; aunque con diferencias que, sumadas al camino marcado por la Corona de ambos imperios y dado el carácter pragmático de esta renovación, llevaron a que las producciones cartográficas fuesen documentos de auténtica relevancia para el poder soberano. En un artículo publicado por el profesor Antonio Sánchez Martínez en 2009, se analizan las disputas territoriales entre Portugal y España: 5 Anteriormente a la profusión de las representaciones ilustradas de los territorios dominados por la monarquía, por parte de las expediciones transatlánticas llegadas desde Portugal al continente africano o americano, se colocaban piedras en forma de cruz en los territorios conquistados como símbolo del dominio del monarca. En ella se esculpían los nombres de los reyes, de los descubridores y un pequeño texto en latín y portugués. Antonio Sánchez (2013) hablará del valor performativo que estas cruces rocosas tendrán a la hora de representar el poder de las monarquías modernas en los territorios colonizados, estableciendo una analogía con ese mismo valor de representación que tendrán las imágenes cartográficas.
37 La infinidad de pugnas político-geográficas que mantuvieron Portugal y Castilla se prolongaron durante trescientos años, de los cuales conocemos bien la historia burocrática y diplomática, pero no tanto las implicaciones cartográficas que el mundo de los mapas aportó a las exploraciones y descubrimientos ibéricos en términos tanto políticos como científicos (Sánchez, 2009: 3). Fue a partir de la demarcación de la línea de Tordesillas en el año 1493 cuando comienza una etapa de tensión diplomática en la que los reclamos y las reivindicaciones territoriales entre partes, las coronas española y portuguesa, fueron una constante en el carácter de sus relaciones, marcando así los intentos de resolución de numerosos conflictos políticos, económicos y religiosos, a través de la ciencia, con métodos cartográficos como por ejemplo el caso visto de las disputas por las Islas Molucas o territorios de Brasil. En este ambiente, las sospechas de los españoles hacia los portugueses parecían estar cada vez más fundamentadas dado el aparente aprovechamiento que los navegantes del país luso hacían de los errores de medición presentes en algunos documentos y propiciados por las disputas de la línea de demarcación del meridiano de Tordesillas. Así, los portugueses fueron pioneros, al igual que lo fueron al fundar la primera institución técnica de Cosmografía, a la hora de hacer una “ciencia secreta” que no diese oportunidades al rival en sus aspiraciones expansionistas, extendiéndose entre ambas potencias imperialistas un ambiente de “guerra fría”. Esta institucionalización del conocimiento a través de la fundación de los nuevos centros para su especialización y perfeccionamiento hizo que nunca antes, hasta finales del siglo XV y comienzos del XVI, el poder de las imágenes hubiese sido tan determinante para resolver problemas, aunque como suele ocurrir en las fases iniciáticas de cualquier gran proceso revolucionario, los recursos que se manejaban aún no habían sido contrastados por completo empíricamente. Se estableció en este contexto la figura del Cosmógrafo-Mor (1547) en la Casa da Ìndia siendo el primero de ellos Pedro Nunes quien ya ostentaba el cargo de Cosmógrafo Real desde 1529. Cabe subrayar de Pedro Nunes su Tratado de Navegación (1546), obra en la que desmiente las creencias acerca de las curvas loxodrómicas, ya que según se creía, si un barco seguía un rumbo en el que la línea de navegación forma un ángulo constante con el meridiano de referencia, éste podría dar la vuelta al mundo regresando al punto de partida. El descubrimiento de Nunes en cambio, fue que determinó que las líneas loxodrómicas forman una espiral que va convergiendo hacia el polo, lo cual fue una contribución matemática de gran relevancia.
38 Este cargo representado por Pedro Nunes en el caso portugués, también poseerá su análogo en la Casa de Contratación representado como Piloto Mayor; siendo éstos representantes y responsables del trabajo cosmográfico, que se realizaba en los centros de especialización, que en este apartado se viene exponiendo. A pesar de las diferencias estructurales y estratégicas entre la Casa da Ìndia y la Casa de Contratación, las semejanzas en el objeto de estudio del trabajo, entre ambas escuelas serán manifiestas por lo que dada la escasa proyección que tradicionalmente se le ha otorgado a los cosmógrafos españoles, a continuación pasaremos a hacer un análisis reflexivo de la conformación, evolución y producción de la Casa de Contratación de Sevilla, como ejemplo fundamental de estas instituciones primigenias dedicadas a la formación empírico-científica de los individuos. VI. II. Casa de Contratación: Sevilla (1503). En relación al apartado anterior, cabe decir que la creación de la Casa de Contratación en Sevilla tuvo múltiples influencias de la Casa da Ìndia portuguesa. Como adelanto de lo que iba a suponer la fundación de esta nueva institución controlada por el poder monárquico, los Reyes Católicos establecieron en Cádiz una aduana en la que deberían hacer registro todos los navíos que llegasen o fuesen al Nuevo Mundo. Así, tras la destitución de Colón, se planteó la posibilidad de que la relación con las Indias comenzase a rendir beneficios comerciales. Tras varias ordenanzas fundacionales, la Casa de Contratación fue inaugurada el 14 de febrero de 1503 poniendo al frente de la institución a tres funcionarios además del Piloto Mayor: un encargado comercial, tesorero y registrador. Según Antonio Sánchez Martínez: En tiempos de la reina Elizabeth, un reinado que fue desde 1558 hasta su muerte en 1603, la Corona inglesa envió una comisión de expertos a la Casa de la Contratación de Sevilla, fundada en 1503 por los Reyes Católicos, para comprobar el funcionamiento científico y burocrático de una institución que encarnaría a la Casa de Salomón de la “Nueva Atlántida”. Contra el escolasticismo primero y frente al humanismo después, el programa baconiano supuso el punto de inflexión (Sánchez, 2010: 451). Las funciones que se llevaban a cabo en el seno de esta nueva institución, como se dice, en principio eran puramente comerciales hasta llegar a convertirse en un organismo de control, en todos los niveles, a las expediciones transatlánticas. Por tanto,
39 podríamos establecer las funciones de la Casa de Contratación a inicios de la segunda década del siglo XVI como las siguientes: - Organismo administrativo y fiscal. - Escuela náutica. - Tribunal de Justicia. Desde antes de su fundación, las ordenanzas que fueron conformando cómo debía ser la base epistemológica de esta institución, resaltaban el carácter colegiado que sus funcionarios debieran tener. En consecuencia, a mediados de siglo la Casa llegó a una etapa de consolidación en la que el número de oficiales por los que estaba integrada ya era superior a la veintena: tres jueces oficiales, un asesor letrado, un fiscal, un escribano, dos visitadores de naos, un Piloto Mayor y dos cosmógrafos: uno para ostentar la Cátedra de Cosmografía y el otro para la elaboración de herramientas de observación y experimentación. La labor básica de la Casa de Contratación fue la de certificar las competencias de los pilotos mayores, lo cual era un requisito fundamental para alcanzar con éxito las expediciones al Nuevo Mundo. Así, la formación que éstos recibieron dentro de la institución hispalense pasó de la instrucción en un conocimiento práctico basado en la experiencia de navegantes, hasta programarles un plan formativo en el que prevalecía el carácter teórico-científico de las enseñanzas que ahí se ofrecieron. La relación de pilotos mayores de la Casa es profusa, por lo que no hay que considerar la formación de estos individuos como algo reservado y exclusivo de un puñado de personajes aventajados. Quienes conformaron el cuerpo de pilotos mayores de la Casa de Contratación fueron los siguientes: Américo Vespucio (1508-1512), Juan Díaz de Solís (1512-1516), Sebastián Caboto (1518-1448), Alonso de Chaves (1552- 1586), Rodrigo Zamorano (1586-1596), Andrés García de Céspedes (1596-1598), y, de nuevo, Rodrigo Zamorano (1598-1620). En cuanto a la serie de cosmógrafos que pasaron por la Casa de Contratación de Indias tendremos a: Jerónimo de Chaves (1553-1613), Sancho Gutiérrez (1569-1574), Diego Ruiz (1574) y Rodrigo Zamorano (1579). Entre estos artesano-científicos encargados de la fabricación de cartas e instrumentos hay que citar a: Diego Ribeiro (1523), Alonso de Chaves (1528), Diego Gutiérrez (1534), Pedro Mexía (1537), Alonso de Santa Cruz (1537), Sancho Gutiérrez (1553), Diego Gutiérrez, hijo (1554), Diego Ruiz (1574), Rodrigo Zamorano (1579), Domingo Villarroel (1586) y Gerónimo Martín de Pradillo (1598).
40 Según Maravillas Aguiar Aguilar (2019) uno de los textos de estudio fundamentales que legó la Casa de Contratación, fue el Espejo de Navegantes ( Quatri partitu en cosmographia pratica i por otro nombre llamado Espejo de Navegantes ) (ca. 1528) de Alonso de Chaves, que como se acaba de reseñar fue tanto Cosmógrafo, como Piloto Mayor de la institución. Siguiendo a la autora, Alonso de Chaves era el encargado del examen por el que deberían pasar los futuros pilotos para la legitimación de su instrucción. Por lo dicho, se puede considerar el Quatri partitu como un manual básico para la educación técnica y teórica de los cosmógrafos y pilotos que se acogieron a la escuela sevillana de navegación que se pretende exponer en este apartado. Los tratados del Quatri partitu se dividen en cuatro libros, teniendo protagonismo en gran parte de ellos el uso y aparición de novedades instrumentales náuticas cuyo manejo deberían de conocer aquellos aspirantes a pilotos; la instrumentalización de las labores científicas tiene su origen, como se viene señalando, en las incursiones atlánticas de finales del siglo XV y comienzos del XVI, de esta manera se percibe cómo de manera pragmática, los orígenes de la ciencia moderna tras el inicio de su progresiva matematización anterior a Descartes, van en paralelo al desarrollo del imperialismo ibérico de ultramar. Volviendo a la compilación de tratados que nos ocupa, en el Quatri partitu el utilitarismo científico es omnipresente como se ha reseñado, al proponer de manera constante una serie de herramientas necesarias para obtener los frutos en el ámbito epistemológico de la Cosmografía. Para Alonso de Chaves, los objetos necesarios que ocupan el primer puesto de la catalogación de estas herramientas náuticas serán la brújula magnética y la carta náutica, los que considera como “imprescindibles” (será importante mencionar que estos futuros pilotos deberían de encargarse de la elaboración artesana de los instrumentos de los cuales tendrían que valerse en futuros viajes; así en el Quatri Partitu, Alonso de Chaves no se limita a mostrar una mera enumeración de útiles, también enseña cómo éstos debieran ser construidos). Otros útiles considerados necesarios conocer para tener el título de piloto de la Casa eran: El astrolabio náutico: Alonso de Chaves recuerda la importancia de este instrumento, el cual considera superior a todos los demás porque comprende la redondez del cielo y la tierra (...). El cuadrante del astrolabio, del que se dice es un instrumento derivado del astrolabio y que debe utilizarse sólo en sustitución de éste. (...). Chaves considera que el astrolabio náutico es el instrumento ideal para usarse a bordo, por encima de los que citamos a continuación. La ballestilla, (...) cuya importancia viene dada, según Alonso de Chaves, por su simple manejo ya que sirve para lo mismo que otros instrumentos (...).
41 La sonda náutica, se trata de un instrumento de gran simplicidad que sirve para conocer la profundidad, es decir, la distancia vertical entre el fondo del lecho marino y una parte determinada del casco de la embarcación (...). La ampolleta o reloj general de arena, consiste en un instrumento básico usado en la mar para medir el tiempo del que Alonso de Chaves no aporta ningún comentario erudito. La escala altimétrica, en el capítulo que dedica a este instrumento, Alonso de Chaves expone extensamente su uso en la resolución de problemas de agrimensura por su relación con la geografía y la cartografía (Aguiar Aguilar, 2019: 232). Un problema acerca de la invención y concepción de estos instrumentos lo señala Dava Sobel en Longitud (2006). Menciona los relojes de péndulo haciendo referencia a los materiales no adecuados con los que se fabricaban estos utensilios y que dadas sus características sustanciales, no arrojaban resultados tan ajustados como se pudiese esperar de ellos: En la cubierta de una nave en viaje, los relojes de péndulo se atrasarían, adelantarían o incluso se detendrían totalmente. Los cambios normales de temperatura entre un país frío de origen, por ejemplo, a una zona de comercio tropical haría que se contrajeran, con resultados igualmente desastrosos (Sobel, 2006: 12) Se está estudiando en este ensayo de manera significativa, con respecto a otras instituciones de formación de navegantes, cómo en la Casa de Contratación de Sevilla lo conocido como el arte de navegar, pasó a ser una ciencia de la navegación. El estudio del Quatri partitu en cosmographia practica nos revelará la simplificación de las herramientas náuticas, de manera que se manifiesta la necesidad de la Casa de ampliar y mejorar los conocimientos en el ámbito de la ciencia náutica. Con todo lo dicho, habrá también que subrayar que el Quatri partitu presenta serios déficits en cuanto a explicaciones teóricas y documentadas y por tanto dificultaba su eficiente aplicación práctica, un hecho que a pesar de tener que ser considerado, no resta valor alguno a lo que este manual supuso para la conformación, desarrollo y difusión de conocimientos científicos experimentales. En Ciencia Secreta, María M. Portuondo (2013) ofrecerá un repaso a la historia de la Casa de Contratación remarcando su carácter oficial, a través de las figuras de algunos de los cosmógrafos pertenecientes a esta institución: Fue en la España del siglo XVI donde los cosmógrafos se esforzaron por crear un nuevo marco, en el que la Cosmografía, frente a la erudición libresca y los relatos de autoridades clásicas, privilegiase los relatos
48 VI. III. Real Academia Mathematica: Madrid (1582). La vida cultural que se desarrolló en la Corte española estuvo altamente ligada al desarrollo de las ciencias cosmográficas. En tiempos de los Reyes Católicos se conformó la Casa de Contratación de Sevilla, allá por los inicios del siglo XVI; a finales de la centuria, el reinado de Felipe II marcará un contraste intelectual importante con respecto a sus predecesores. Este hecho, lo podemos asemejar al desarrollo y evolución que tuvieron las ciencias empíricas que como se señala en este trabajo, estuvieron bajo el control de estos monarcas incluyendo a Carlos V y a la monarquía portuguesa en su caso. Según José Luis Sánchez-Molero (1997), el monarca había sido ya conocedor y estudioso de las obras de Ptolomeo y de las novedades cosmográficas de su siglo: De su afición a la geografía encontramos numerosos testimonios en Calvete, Honorato Juan y Sepúlveda, el primero por su descripción geográfica del viaje realizado por el Príncipe a través del norte de Italia, el suroeste de Alemania y los Países Bajos, los otros dos por su meticuloso afán por reconstruir la geografía de la Antigüedad, a través de la corrección de las obras antiguas y del estudio de las inscripciones epigráficas (Sánchez-Molero. 1997: 551). Como previamente se ha señalado, la Real Academia Mathematica de Madrid fue fundada en el antiguo alcázar por el arquitecto y cosmógrafo Juan de Herrera, quien también había desarrollado su trabajo como miembro de la Casa de Contratación, junto a Tiburcio Spanocchi. El plan de estudios que se ofrecía en esta institución consistía en la íntegra formación para futuros ingenieros militares por lo que materias como las Matemáticas, Navegación o Cosmografía eran incluidas en la formación a impartir. El carácter de esta institución formativa fue en cierta manera secundario con respecto a otras, en comparación con el hecho de lo que significaba para la Corte tener en el puerto de Sevilla un control absoluto e inmediato, no podría ser suplido por una academia de tinte militar en el interior peninsular. Así, aunque la vida de la Real Academia Mathematica duró más de un siglo, su evolución fue un tanto difusa y precaria, lo que refuerza la idea de que en ese momento, la actualidad científica hispana no estaba localizada en territorios ajenos a la cultura marítima. Habiendo comenzado este TFM abordando la cuestión científica desde el origen de su posible conformación empírica a inicios del siglo XVI, desde una perspectiva en la que los datos contextuales e historiográficos han servido para introducir el cambio de
49 paradigma epistemológico tras la institucionalización del conocimiento, en los siguientes capítulos de este estudio de la Cosmografía como ciencia incipiente del renacimiento ibérico, se van a presentar visiones contemporáneas a este proceso de fundación de la experimentación científica. Los autores centrales que van a ser presentados a continuación serán Jared Diamond (1937 – ... ), quien aporta una visión sociológica, a vez que biológica y geográfica, del progreso en materia científica y Edgar Zilsel (1891 – 1944), cuyas aportaciones al análisis y reflexión acerca de los orígenes de la ciencia moderna vienen iluminados por el prisma del pragmatismo y el materialismo del siglo XX. En resumen, en la primera parte de este trabajo se ha intentado dar respuesta a la pregunta acerca de qué significó el giro en el paradigma científico, al ser transformado éste por la renovación matemática y la intervención política en sus procederes metodológicos, viéndose esto reflejado en ciencias como la Cosmografía; mientras que en las próximas secciones la pregunta sobre la que profundizar será por qué se llegó a la necesidad de introducir nuevos procedimientos y enfoques a la hora de problematizar con los estímulos que la naturaleza ofrecía.
50 VII. Transdisciplinariedad, Ciencia y Progreso Social. En Armas, Gérmenes y Acero (2007), Jared Diamond nos dirá que tradicionalmente se han pensado las causas del progreso y el avance de algunas sociedades en detrimento de otras, por una idea ampliamente extendida desde tiempos del escolasticismo y el humanismo: esta es la de que habría individuos con mayor capacidad cognitiva que otros o simplemente genéticamente más favorecidos, un hecho que por sí mismo justificaría que existiesen territorios más desarrollados que otros en cuestiones técnicas o económicas. Diamond desechará este argumento y expondrá una serie de factores externos a la voluntad del ser humano como los que han contribuido al avance de unas áreas localizadas del planeta y al estatismo de otras. De esta manera el autor atribuirá a causas geográficas o biológicas el progreso epistemológico de una determinada comunidad. Se ha venido defendiendo en este trabajo, cómo la necesidad de formar individuos en materias teóricas y prácticas, fue una de las máximas de las monarquías imperiales para hacerse fuertes en materia epistemológica, lo que supondría aventajar a sus rivales en la carrera por la conquista de los territorios recién descubiertos. Así, siguiendo a Diamond, quizás se deberá prestar atención a aspectos extra culturales si realmente queremos encontrar causas fundamentadas de las desigualdades de determinados territorios o civilizaciones con respecto a otros en cuestión de avances epistemológicos: Por ejemplo, la producción masiva de utensilios de bronce, que apenas comenzaba en los Andes suramericanos en los siglos anteriores al 1500, se había consolidado ya en algunas zonas de Eurasia a partir de más de 4000 años antes. La tecnología de la piedra de los habitantes de Tasmania cuando éstos tuvieron su primer contacto con exploradores europeos en 1642, era más sencilla que la dominante en algunas zonas de la Europa del Paleolítico superior, decenas de miles de años atrás (Diamond, 2007: 9). Con lo dicho, podemos considerar junto a Jared Diamond que los avances técnicos y científicos se vienen produciendo en unos espacios, en poca sintonía diacrónica con otros debido a diferencias geográficas entre continentes. Es decir el hecho de cómo los continentes están ubicados en el globo terráqueo será determinante para el progreso de sus sociedades: Hasta ahora apenas se sabía por qué el trigo y el maíz, la vaca y el cerdo, tan consumidos en el mundo moderno, aparecieron como especies domésticas en unas regiones en particular y no en otras. Los
51 orígenes localizados de la agricultura y la ganadería sólo son una parte de la explicación de los diferentes destinos de los distintos pueblos. La gran desigualdad en el ritmo de difusión de la producción de alimentos desde esos centros iniciales tuvo mucho que ver con otras características climáticas y geográficas (Diamond, 2007: 2). En los avances en Cosmografía se podría retomar el argumento geográfico de Diamond para explicar por qué fue en la Península Ibérica donde se inició esta proto- Revolución Científica, atribuida a aspectos ecológicos o geográficos. Así, se puede inferir que la apertura al océano atlántico de los territorios españoles y portugueses, teniendo en sus delimitaciones el considerado como “fin del mundo”, podría hacer que la curiosidad por explorar lo que ante el horizonte se expandía fuese del todo manifiesta entre sus navegantes. Otra ventaja que pudo ser influyente es la situación de la Península Ibérica en una zona en la que las corrientes marítimas favorecían la navegación hacia el oeste; no sería lo mismo conocer un mar bravo dado en latitudes más altas, que un mar confiable, que se prestase a su estudio más allá de lo conocido en latitudes más meridionales. En analogía con esto, se puede presentar a la Astronomía como una disciplina que ha sido localizada como objeto de estudio universal, independientemente de la localización geográfica de la civilización que la llevase a la práctica; esto podría deberse, siguiendo este argumento, a que el cielo es visible y abierto desde cualquier punto del planeta y por tanto susceptible de ser observado de manera universal. Para Diamond, la latitud del territorio será un factor esencial para explicar este fenómeno de desigualdad epistémica con respecto a la modernidad: Lugares repartidos al este y al oeste unos de otros en la misma latitud tienen en común la misma duración exacta de los días y sus variaciones estacionales. En menor grado, tienden asimismo a padecer enfermedades similares y a tener regímenes parecidos de temperatura y precipitaciones, así como hábitats o tipos de vegetación (Diamond, 2007: 213). Como sugiere la lectura de la cita anterior, la geografía también hará que las defensas biológicas del cuerpo humano se adapten al medio en el que se desenvuelven. Así, los europeos cargados de gérmenes llegaron a América, continente cuyos pobladores apenas habían desarrollado capacidades inmunológicas debido al aislamiento de su masa continental y la diseminación de su población. Para el autor, la peste bubónica fue un suceso que inmunizó a la mayoría de los europeos de
52 enfermedades contagiosas, hecho que les fue beneficioso a la hora de apoderarse de los territorios americanos: Si el nacimiento de la agricultura fue, pues, un filón para nuestros microbios, el nacimiento de las ciudades lo fue mayor, ya que poblaciones humanas aún más densas se hacinaban en condiciones sanitarias todavía peores. No fue sino hasta el comienzo del siglo XX cuando las poblaciones urbanas de Europa fueron finalmente autosuficientes: antes de esas fechas era necesaria la emigración constante de campesinos sanos del medio rural para compensar las constantes muertes de habitantes de las ciudades a causa de las enfermedades masivas (Diamond, 2007: 234) Se ha observado también en Diamond (2007) la importancia que éste otorga a ciertos elementos de la teoría de la evolución darwiniana para dar una respuesta a las diferencias epistemológicas entre los territorios. Los factores defendidos por Diamond que entran en sintonía con Darwin serán aquellos que se refieren a la influencia del entorno y el instinto en el desarrollo de los individuos. Como venimos diciendo la capacidad de adaptación al medio y al clima, la domesticación y la difusión por el territorio de los avances técnicos, serán esos caracteres que dotan la idea de “competencia” en Jared Diamond como una lucha no ya entre especies, sino entre sistemas económicos, tecnológicos y productivos. Por ejemplo, las sociedades de agricultores, tendrán un rival en la carrera hacia el progreso y el avance en aquellos pueblos dedicados a la caza y la recolección y viceversa. Un aspecto formal que introducirá Jared Diamond y que ha sido estructural en el planteamiento de este trabajo, será el de la transdisciplinariedad. Un estudio transdisciplinar como el aportado por el autor y que es el que se pretende hacer en este trabajo a la hora de presentar la Cosmografía, será aquel en el que convergen varias visiones procedentes de distintas especialidades, para dar respuesta a un problema o cuestión común, en función de las relaciones y fusiones entre ellas. Ejemplo de transdisciplinariedad cabrá resaltar, como se ha dicho, a la Cosmografía, ciencia en la que para su estudio e investigación se requiere de la compilación de numerosas fuentes de información catalogadas en materias diversas como la geometría, aritmética, geografía, filología o astronomía. De este modo, también puede decirse que los cosmógrafos trabajaron inmersos en un espectro intelectual típicamente transdisciplinar puesto que centraron su atención en un objeto de estudio cercano a su realidad, lo que les ayudó a conocer y aproximarse más hacia su comprensión. Este objeto, en el caso de la Cosmografía tiene un matiz especial si lo analizamos desde el punto de vista de la
53 transdisciplinariedad de Diamond y es que el nacimiento de la ciencia cosmográfica fue fruto de la confluencia de varias disciplinas por lo que este producto, fue un fin por sí mismo de la convergencia ciencias como la astronomía, las matemáticas o la física. Así se puede decir que en lo que consistió principalmente la labor del cosmógrafo renacentisa, fue en aunar diferentes saberes para ir a favor de un objetivo epistémico concreto y así se creó una nueva ciencia: la Cosmografía. Siguiendo a Diamond y la propuesta de transdisciplinariedad, esa naturaleza del objeto sujeto tendente a la experimentación requerirá de la innovación en los métodos de investigación y de formación que se presten a estudiarlo puesto que lo transdisciplinar, no será un intercambio de saberes entre marcos conceptuales definidos, sino una construcción de conceptos y métodos adecuados con el fin de resolver problemas. La Cosmografía parece encajar en cada uno de los requisitos que el biólogo y fisiólogo norteamericano nos propone acerca de lo transdisciplinar. A modo de compilación sobre lo desarrollado en Armas, Gérmenes y Acero diremos que los motivos por los que las desigualdades en el desarrollo de las culturas humanas están presentes estarán derivados de las siguientes cuatro variables: - Situación geográfica o ambiental. La localización territorial ha influido en la producción de alimentos. - Alimentación. La domesticación de animales y plantas permitió mejores condiciones nutricionales a la población, lo que permitió que ésta se expandiese. - Armas. El avance tecnológico de algunos pueblos y las diferencias en la densidad de población propiciaron el progreso o retraimiento de las distintas civilizaciones. Por ejemplo, a la hora de colonizar otros territorios como es el caso del descubrimiento de América. - Gérmenes. El contacto con animales domesticados de los europeos propició el fortalecimiento del sistema inmune de europeos y asiáticos. Para Diamond, estos factores no serán únicos ni estáticos sino que son insuficientes para llegar a explicar el fundamento causal de éstos como fenómenos en el progreso intelectual del ser humano. Así reflejará en el siguiente fragmento, esta inquietud y dejará constancia de la preocupación por la insuficiencia de esta postura para estudiar otros casos del colonialismo europeo durante los siglos XV y XVI:
54 Otro tipo de explicación enumera los factores inmediatos que permitieron que los europeos matasen o conquistaran a otros pueblos, en particular las armas de fuego, las enfermedades infecciosas, las herramientas de acero y los productos manufacturados europeos. (...) Aunque se han efectuado algunos avances en la identificación de esas causas últimas en el caso de la conquista del Nuevo Mundo por Europa, África sigue siendo un gran enigma (Diamond, 2007: 18). No sólo África será un enigma bajo esta explicación. Si queremos explicar el por qué del progreso científico dentro de determinadas “comunidades” en las que suceden cambios profundos en las preconcepciones acerca de la realidad que conocen, habrá que pensar acerca de otros factores al igual decisivos, pero no únicos, en el comportamiento de las sociedades pos medievales europeas. La explicación materialista que ofrece Edgar Zilsel (2013) pone a la vista la relevancia que tendrán factores políticos, instrumentales y sociales en la aparición de una nueva epistemología científica como se va a exponer en el siguiente capítulo.
55 VIII. La Racionalización del Mundo: Edgar Zilsel. Un planteamiento acerca de los orígenes de la ciencia moderna desde el pragmatismo social, nos lo ofrece el filósofo Edgar Zilsel (1891 - 1944). Según Zilsel, el vínculo entre la tecnología, las artes y el capitalismo moderno se hizo evidente desde los inicios del siglo XVI. A la vez, como se ha venido exponiendo a lo largo de este Trabajo Final de Máster, la separación entre los diferentes estratos de la sociedad producía segregación epistemológica entre conocimiento teórico y conocimiento práctico o artesano. Hasta que las fronteras sociales entre artes mecánicas y académicas no fueron diluidas, no fue posible la aparición de la ciencia experimental moderna (Zilsel, 2003); y esto, como se ha ido exponiendo tuvo su reflejo en las defensas de algunos representantes del humanismo europeo como Nicolás de Cusa (+1464), hijo de navegante. Así, podremos ver cómo en cierta manera empiezan a converger los intereses políticos y comerciales en los círculos institucionales como a pequeña escala, en los individuos-artesanos. Zilsel pondrá el foco de atención a la hora de analizar los orígenes de un proceder racionalizado de los saberes, en los artesanos que con su experiencia, curiosidad, observaciones e inmersiones en el espacio físico de la naturaleza, consiguieron hacer de su técnica una labor empírica. Como hemos señalado, el oficio de cosmógrafo vendría determinado por las habilidades en la producción de instrumentos y en el uso de éstos para llevar a cabo cuantificaciones y mediciones aplicadas a la realidad en busca de la conquista de la naturaleza como fuente de conocimiento. Con esto, se subraya la dimensión intelectual que esta artesanía en la que ya intervenían tres esferas (política, económica y epistemológica), adquirió en su búsqueda por el dominio de la naturaleza. Otro aspecto de Zilsel que habrá de ser destacado en relación al tema que ocupa la realización de este trabajo será la identificación de algunos elementos claves del empirismo lógico, lo cual demuestra la influencia de Marx y del Círculo de Viena. Según Zilsel los cambios metodológicos de carácter intelectual en materia científica vendrían explicados por las demandas del sistema económico en un sentido holístico. Esta tesis defendida por Zilsel será uno de los pilares básicos del materialismo histórico en el que se desenvuelve. Sus planteamientos irán en línea con la propuesta argumentativa de María M. Portuondo, autora que como ya se ha reseñado, focaliza su trabajo en reflexionar acerca de la intervención de intereses políticos y económicos en los avances científicos y en los individuos dedicados a realizar el trabajo práctico de
56 este proceso de empirización científica sucedido en el contexto de la época introductoria a la Edad Moderna. En línea con lo que se va exponiendo en este trabajo, Zilsel dirá que existen tres momentos clave entre el 1300 y el 1600 en la conformación del ascenso de la ciencia a metodologías empíricas: 1) El predominio de la teología y el escolasticismo permanecía aún en las universidades de este periodo. Los estudiantes de las universidades eran capacitados para pensar de manera racional; dados a realizar distinciones, divisiones y disputatios racionales, pero apenas interesados en pensar la experiencia. (...) 2) Los primeros representantes de la enseñanza mundana no fueron científicos sino secretarios y miembros de administraciones locales, de la realeza y del Papado. (...) Los inventores y descubridores, siendo artesanos y marineros, son escasamente mencionados por la literatura humanística. Aquellos hombres a quienes desde nuestro actual punto de vista, atribuimos los más grandes logros de la cultura del Renacimiento; artistas, inventores y descubridores, son completamente ignorados en la literatura de sus contemporáneos. 3) Detrás de los estudiantes universitarios y los eruditos humanistas, existieron grupos de artesanos superiores que precisaban para su trabajo de mayores conocimientos de los que sus colegas al uso necesitaban. (...) Así, escolásticos y humanistas relegaron a trabajadores plebeyos el realizar experimentos y observaciones 6 (Zilsel, 2003: 61 y ss.). En el fragmento que acabamos de citar, vendrá reflejada esa tensión a la que se hace referencia en la propuesta teórica de este TFM, acerca de cómo tanto por parte de los escolásticos, como también de los humanistas, el trabajo “artesano” era relegado a categorías epistemológicas secundarias. Ésta fue la verdadera revolución acaecida tras la conquista del Nuevo Mundo, la fusión de conocimientos teóricos y prácticos en el camino hacia la empirización; lo que llegó a otorgar al ámbito científico y artesano de 6 En el original: “At the universities of this period theology and scholasticism still rule. The university scholars were trained to think rationally, they liked rational distinctions, divisions and disputatios, but were scarcely interested in experience. (...) 2) The first representatives of mundane learning were not scientists but secretaries and oficials of municipalities, princess and the Pope. (...) The inventors and discoverers, being craftsmen and mariners, are scarcely mentioned by the humanistic literati. Those men to whom, from today´s point of view, the culture of the Renaissance owes the most important achievements, the artists, the inventors, and the discoveries, entirely recede into the background in contemporary literature. 3) Beneath both the university-scholars and the humanistic literati there were some groups of superior craftsmen who needed more knowledge for their work than their colleagues did. (...) For university scholars and humanistic literati, experiment and observation were left, more or less, to plebeian workers”.
57 legitimidad intelectual. Además, dirá Zilsel que estos artesanos fueron miembros de Corte, no por su idiosincrasia sino por los vínculos burocráticos y colaboracionistas que sus labores les conllevaban “the idea that scientists must collaborate in order to bring about progress of civilization is essential to modern science” (Zilsel, 2003: 64). Un concepto fundamental introducido por Edgar Zilsel y que podemos identificar de manera inequívoca con el de la figura del cosmógrafo renacentista, es lo que presenta como el individuo “artesano superior” que por definición serían aquellos “practicantes” (trabajadores gremiales) que habían sido activos en el desarrollo epistémico de la explicación causal y la experimentación metodológica: Estos artesanos superiores inventaron, experimentaron, analizaron. Ellos a la vez desarrollaron conocimiento teórico relevante en los ámbitos de la mecánica, la química, metalurgia, geometría, anatomía y acústica. Sin embargo, no habían aprendido a continuar trabajando en sus avances de manera sistemática, constituyendo éstos una colección de descubrimientos aislados entre sí 7 (Zilsel, 2003: 54). Esto sucede en el campo de la Cosmografía, una ciencia perfeccionada por necesidad ante los retos que se presentaban tras la conquista del Nuevo Mundo, pero que por su carácter opaco, no logró conformar un corpus teórico que la elevara a la categoría de disciplina científica como tal; de hecho podríamos decir que la Cosmografía ha sido una ciencia totalmente desconocida para el público general y hoy en día lo sigue siendo. Este aura de secretismo oficial que envolvía a la ciencia cosmográfica, unido al carácter transdisciplinar que la conforma y la tendencia en el mundo científico a la especialización desde la formación de los individuos, son posiblemente las causas de que su estudio y divulgación hayan sido diseminados a favor del desarrollo de los saberes periféricos que la conformaron y no como una ciencia plausiblemente conocida y aceptada. En relación a todo lo visto hasta ahora en este epígrafe, se podrá decir que la línea argumental de Zilsel en la que motiva la aparición de la experimentación científica por causas sociales, parece ser una radiografía bastante precisa del desarrollo de la 7 En el original: “These superior craftsmen invent, experiment, dissect. They already develop considerable theoretical knowledge in the fields of mechanics, chemistry, metallurgy, geometry, anatomy and acoustics. However, since the had not learned how to proceed systematically their achievements form a collection of isolated discoveries”.
64 Youtube: 23/09/2021). Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=sXhbqPm1AYk Visitado: (22/06/2022). Pérez de Oliva, Fernán. Cosmografía Nueva. Universidad de Salamanca, 1985. Salamanca. Platón. La República. EDIMAT, 2019. Madrid. Polo, Marco. Libro de las maravillas del Mundo. Cátedra, 2008. Madrid. Portuondo, María M. Ciencia Secreta: la cosmografía española y el Nuevo Mundo. Iberoamericana, 2013. Madrid. Portuondo, María M. (IBEROTEC: Empirias e Imperios, siglos XV a XX) Tecnologías y culturas marítimas como delimitadores del espacio caribeño. Youtube: (25/02/2021). Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=lF5ZcWZI3Mg Visitado: (20/06/2022). Rioja, Ana y Ordóñez, Javier. Teorías del Universo. VOL. I. De los Pitagóricos a Galileo. Síntesis, 1999. Madrid. Rodríguez Wittmann, Kevin. Las islas afortunadas como frontera hacia lo desonocido. Un estudio desde la cartografía medieval. Vegueta: Anuario de la Facultad de Geografía e Historia, número 18. ULPGC, 2018, pp. 233 – 255. Las Palmas de Gran Canaria. Sánchez Martínez, Antonio. La espada, la cruz y el Padrón. Soberanía, fe y representación cartográfica en el mundo ibérico bajo la Monarquía Hispánica. CSIC, 2013. Madrid. Sánchez Martínez, Antonio. The “empirical turn” in the historiography of the Iberian and Atlantic science in the early modern world: from cosmography and navigation to ethnography, natural history and medicine. Tapuya: Latin American Science, Technology and Society. Routledge, 2019, pp. 1 – 19. Londres. Sánchez Martínez, Antonio. Cosmografía y Humanismo en la España del siglo XVI: la Geographia de Ptolomeo y la imagen de América. Scripta Nova: Revista electrónica de Geografía y Ciencias Sociales, número 354. UB, 2011, pp. 1 – 13. Barcelona. Sánchez-Molero, José Luis. El Erasmismo y la educación de Felipe II (1527 – 1557). Tesis doctoral. Universidad Complutense de Madrid, 1997. Madrid.
65 Sánchez Martínez, Antonio. De la “cartografía oficial” a la “cartografía jurídica”: la querella de las Molucas reconsiderada, 1479 – 1529. Debates, 2009, pp. 1 – 22. Madrid. Sánchez Martínez, Antonio. La voz de los artesanos en el Renacimiento científico: cosmógrafos y cartógrafos en el preludio de la “nueva filosofía natural”. ARBOR: ciencia, pensamiento y cultura, número 743. CSIC, 2010, pp. 449 – 460. Madrid. Schlaudt, Oliver. A political meaning of “Scientific Philosohpy”? The case of Edgar Zilsel. Philosophia Scientiae. Open Edition Journals, 2018, pp. 257 – 287. En línea. Sobel, Dava. Longitud. Anagrama, 2006. Barcelona. Solís, Carlos y Sellés, Manuel. Historia de la ciencia. Espasa, 2013. Barcelona. Torsten dos Santos, Arnold. Ports to “New Worlds: Lisbon, Seville, Cadiz (15th – 18th centuries); en The power of Cities: the Iberian Peninsula from late Antiquity to the Early Modern Period. Brill Academic Pub, 2019. Leiden. Vega, Jesús. (IBEROTEC: Empirias e Imperios, siglos XV a XX). Articulación y conocimiento tácito. Youtube: 24/02/2022. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=6YfA7sUy3t0 Visitado: (20/06/2022). Verne, Julio. Cinco semanas en globo. ANAYA, 2002. Madrid. Von Humboldt, Alexander. Breviario del Nuevo Mundo. Biblioteca Ayacucho, 1993. Caracas. VVAA. Diccionario Akal de Filosofía. AKAL, 2004. Madrid. VVAA. Los viajes andaluces (1498 – 1503). Andalucía en la Historia, número 75. Centro de Estudios Andaluces, 2022, pp. 14 - 43. Sevilla. VVAA. Matemáticas y Matemáticos. Universidad de Sevilla, 2014. Sevilla. VVAA. A Companion to the Spanish Renaissance. Brill, 2018. Leiden. Zilsel, Edgar. The social origins of Modern Science. Springer, 2003. Nueva York. Sevilla, noviembre de 2022