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Eduardo Marquina en la revista "Pèl & Ploma": el maquillaje de un tiempo de juventud

Palenque, Marta

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Rumbos del hispanismo en el umbral del Cincuentenario de la AIH coord. Patrizia Botta vol. V Moderna y Contemporánea edición de Laura Silvestri, Loretta Frattale y Matteo Lefèvre Bagatto Libri copia digitale riservata agli autori Collana Officina Ispanica, 1 DIREZIONE Patrizia BOTTA (Sapienza - Università di Roma) María Luisa CERRÓN PUGA (Sapienza - Università di Roma) Laura SILVESTRI (Università di Roma “Tor Vergata”) COMITATO EDITORIALE Sergio BOTTA (Sapienza - Università di Roma) Loretta FRATTALE (Università di Roma “Tor Vergata”) Manuela Aviva GARRIBBA (LUMSA) Luigi GUARNIERI CALÒ CARDUCCI (Università di Teramo) Matteo LEFÈVRE (Università di Roma “Tor Vergata”) Sara PASTOR (Sapienza - Università di Roma) Stefano TEDESCHI (Sapienza - Università di Roma) Debora VACCARI (Sapienza - Università di Roma) COMITATO SCIENTIFICO Aldo RUFFINATTO (Università di Torino) Carlos ALVAR (Université de Genève) Pedro ÁLVAREZ DE MIRANDA (Universidad Autónoma de Madrid) David T. GIES (University of Virginia) Blanca LÓPEZ DE MARISCAL (Tecnológico de Monterrey) E. Michael GERLI (University of Virginia) Aurelio GONZÁLEZ (El Colegio de México) ISBN  © Bagatto Libri  Via Pavia  -  Roma Eduardo Marquina en la revista Pèl & Ploma. El maquillaje de un tiempo de juventud Marta PALENQUE Universidad de Sevilla [email protected] Parte de la obra de Eduardo Marquina sigue siendo hoy apenas conocida. En realidad, de una extensa producción en varios géneros literarios solo se comenta el teatro poético, escrito en los años de madurez creativa y mayor éxito del autor, a quien se identifica sobre todo con un título: En Flandes se ha puesto el sol. Está claro que su adscripción franquista instauró una lectura muy concreta de este teatro y sentó las bases para un juicio global en el que se perdieron matices y circunstancias. Ha quedado así relegada la memoria de su labor literaria juvenil y su temprana actitud combativa y regeneracionista –en la que sí se detuvo Gonzalo Sobejano–, alimentada por postulados naturalistas y libertarios que conectan con el vitalismo de Nietzsche1. En 1976, Manuel de la Nuez enfatizaba la pobreza de los escasos estudios sobre el polémico Marquina, muchos con información de segunda mano y sentencias teñidas de afinidad o negatividad en función de la política: «Judgements concerning this author are colored all too often by political and ideological considerations»2. Bien es cierto que el propio autor, según he comprobado, coopera de manera decisiva en cimentar esta imagen y, cuando prepara la edición de sus libros para las Obras Completas de 1944 (a partir de ahora OC), corrige, suprime y elimina versos y poemas, excluyendo los pecados de juventud. A los que tengan una percepción de su obra anclada en su posición política durante y tras la guerra civil, afecta al Régimen y muy religiosa, estos orígenes pueden resultarle sorprendentes. En este ensayo me interesa sobre todo reconstruir esa elaboración de una nueva identidad por parte de quien, como otros contemporáneos, intentó olvidar, y hacer olvidar, su producción juvenil, precisamente ésta más cercana a la rebeldía y la revolución social. El Marquina de la bohemia modernista se aprecia sobre todo en publicaciones como Pèl & Ploma, tal vez una de las más cautivadoras del modernismo catalán, en la que voy a centrarme. Marquina apenas aludió a su colaboración en ella y excluyó de sus OC, ca- si por entero, lo publicado aquí, contribuyendo a esa lectura parcial sobre su vida y obra. El epistolario editado por Andrés Amorós ayuda a corregir este panorama fragmentario. En las epístolas cruzadas con Miquel Utrillo, Ramon Casas, Pompeu Gener, Apel·les Mestres, Joan Maragall, Santiago Rusiñol o Luis de Zulueta, amigos y compañeros de juventud, se percibe al poeta modernista, destacado por Rubén Darío entre los renovadores, traductor temprano de los franceses, próximo al republicanismo y al anarquismo, amigo de un grupo de artistas catalanes en la vanguardia; «un escritor mucho más interesante y plural que la imagen tópica a la que suele ser reducido»3. Los comienzos de un poeta modernista Eduardo Marquina (Barcelona, 1879-Nueva York, 1946) empieza su andadura litera- 1Gonzalo SOBEJANO, Nietzsche en España. 1890-1970, Madrid, Gredos, 2004, pp. 206-209. 2Manuel DE LA NUEZ, Eduardo Marquina, Boston, Twayne, 1976, p. 9. También Herranz Angulo ha llamado la atención sobre este cambio de orientación (cfr. Beatriz HERRANZ ANGULO, “Marquina y la generación del 98. En Flandes se ha puesto el sol: conformismo y rebelión en el drama histórico”, en Actas del XIII Congreso de la AIH, Madrid, Castalia, 2000, vol. II, pp. 243-250). 3Andrés AMORÓS, Correspondencia a Eduardo Marquina, Madrid, Castalia, 2005, p. 12. Del mismo autor, “Años graves: un diario inédito de Eduardo Marquina”, en Anales de Literatura Hispanoamericana, VII (1979), pp. 225-248: p. 225. copia digitale riservata agli autori ria en la efervescente y moderna Barcelona de fines del XIX. En Luz se dieron a conocer los nuevos poetas europeos y, entre ellos, Verlaine, cuyo «Arte poética» traduce en 1898 junto a Luis de Zulueta. Desaparecida esta revista, pasa a Barcelona Cómica y a La Publicidad, en 1899, donde publica semanalmente las composiciones que formarán Odas, por las que recibe calurosos elogios. Marquina envía el volumen a Juan Valera, quien alaba su clasicismo y condena tanto «modernismo y crítica social»4. También en 1899 había editado, al alimón con Zulueta, el poema dramático Jesús y el Diablo, además de incluir distintos escritos en el madrileño Vida Nueva: los poemas “El templo en ruinas”, “Despedida que al morirse hace el poeta de su cuerpo”, “A los hombres del pueblo” (leída en el mitín organizado en Reus para la revisión del proceso de Montjuich) y la crónica La bohemia, indicios del talante combativo del joven escritor. Por otro lado, interviene en la vida literaria e intelectual barcelonesa y comparte tertulia en Els Quatre Gats con Utrillo, Picasso, Pompeu Gener, Casas, Rusiñol… En noviembre de ese mismo año comienza a publicar en Pèl & Ploma. La biografía de José Montero Alonso5no menciona su participación en esta última revista (tampoco lo hace De la Nuez), me pregunto si por desconocimiento o porque no encajaba en el perfil que traza del autor. Pero a Marquina Barcelona parece quedársele pequeña y sus ambiciones le conducen a Madrid a finales de 18996. Lleva su libro Odas (escrito en castellano) y se relaciona con Juan Valera y Clarín, que reseñaron el volumen, y conoce a Baroja, Maeztu, Jacinto Grau, Valle-Inclán… Ortiz de Pinedo le recuerda durante esta estancia: «Eduardo Marquina viene de Barcelona con sus Odas en el bolsillo para empezar la lucha»7. Mas no consigue el objetivo de estrenar sus piezas dramáticas y, al cabo de unos ocho meses, vuelve a Barcelona. Sigue editando libros de poesía, asimismo en castellano: Las vendimias. Primer poema geórgico (1901), Églogas (1901) y Elegías (1905), que Onís destacará por su originalidad y fuerza («encerraban mucha modernidad bajo sus títulos y su espíritu clásicos»; «Marquina recogió en el ambiente agitado de Barcelona el espíritu de la poesía nueva, que llegaba allí tanto de Italia como de Francia, y el sentido político, nacional, que hay en muchas de sus obras», anota)8. No abandona las revistas madrileñas de la juventud renovadora y se le encuentra en La Lectura, Nuestro Tiempo, Alma Española y Revista Ibérica. Un nuevo periodo se abre en su biografía cuando, hacia 1906 o 1907, se instala con su familia en Madrid y pasa a ejercer como redactor del diario republicano España Nueva, del que será director una corta temporada y también corresponsal en Francia e Italia. En 1908 recibe, al fin, su espaldarazo en las tablas con el triunfo de Las hijas del Cid, lo que le permite formar compañía con María Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza; un año después estrena con gran éxito en Montevideo En Flandes se ha puesto el sol, lo que se repite en Madrid, en 1910. Estas representaciones suponen una etapa distinta, con coordenadas ideológicas diferentes, en su historia personal. A partir de entonces se suceden los estrenos de sus dramas histórico-legendarios y dramas rurales en verso, los aplausos y los premios; su nombre alcanza las cotas más altas de popularidad en el teatro poético, del que se puede considerar inaugurador en España junto a Francisco Villaespesa, y colabora con otros autores de similares in-  Marta PALENQUE 4Juan VALERA, “La irresponsabilidad de los poetas y la purificación de la poesía (sobre las Odas, de don Eduardo Marquina [1900])”, en Obras completas, Madrid, Aguilar, 1949, vol. II, pp. 1006-1012. 5José MONTERO ALONSO, Vida de Eduardo Marquina, Madrid, Editora Nacional, 1965. 6Montero Alonso y de la Nuez anotan 1900, pero algunos artículos de Pèl & Ploma aseguran que ya estaba allí a finales del año anterior. 7José ORTIZ DE PINEDO, “Poetas del 900”, en Viejos retratos amigos, Madrid, SGEL, 1949, pp. 103-106: p. 104. 8Federico DE ONÍS SÁNCHEZ, Antología de la poesía española e hispanoamericana (1882-1932), Madrid, Centro de Estudios Históricos, 1934, pp. 292-308: p. 292. tereses como Luis Fernández Ardavín o G. Martínez Sierra. Continúa en la poesía, su más temprana inclinación literaria, y da varias muestras de su fecundidad en Vendimión (1909) y Canciones del momento. Odas de la ciudad y Horas trágicas (1910), interesantes volúmenes en los que hay un atractivo, crítico y vitalista poeta. En los libros posteriores va acallando este fervor pánico y el verbo civil para abundar en la celebración del pasado histórico-legendario iniciado en Juglarías (1914) y en el teatro poético, y a cantar la serenidad del amor divino y la fe, al tiempo que profundiza en el concepto de la raza hispana: Tierras de España (1914), Breviario de un año (1918), La flecha perdida (1925), La poesía de San Francisco de Asís (1926). El estallido de la Guerra Civil le sorprende de gira con su compañía en Buenos Aires, donde se afincará hasta su regreso a España en 1938. La impronta poética de los libros anteriores había continuado en los publicados en Argentina a partir de 1936: Mujeres (1936), Los pueblos y su alma (1936), Mi huerto en la ladera (1936) y Avisos y máximas de Santa Teresa de Jesús (1942). El poeta ascético, el cantor de Castilla, es también el paladín de la Raza en Por el amor de España. Petitorio en seis romances y epílogo en prosa (1937) y Los tres libros de España: España en Ocaso, España Militante, España en Albas (1941). De nuevo en Madrid, sube peldaños en el compromiso con el Régimen y en el renombre cultural (por ejemplo, entra en la Real Academia). La revista “Pèl & Ploma”. Colaboraciones de Marquina Pèl & Ploma forma parte de las brillantes revistas ilustradas modernistas catalanas, aunque, como indica Trenc Ballester, solo algunas, entre las que se cuenta junto a Luz, Garba y Or y Grana, pueden considerarse plenamente adscritas a la nueva estética, contribuyendo a la rápida expansión del Art Nouveau por toda Europa gracias a su marcado carácter artístico. Las revistas ilustradas fueron el principal motor de esta difusión entre 1860-18799. Trenc Ballester subraya aquellas de contenido artístico-literario: Luz (1897-1898), Catalònia (1898-1900), Joventut (1900-1906) y La Ilustració Llevantina (1900-1901). Otras, de similar calidad, las agrupa como «de tipo parisino» (en la senda de Le Rire, La Chat Noir, Gil Blas): Quatre gats (1899), Pèl & Ploma y Forma. Con Luz se inicia el trabajo estrecho de Utrillo, como redactor, y Casas, como director artístico, que persistirá en las ulteriores. A este ambiente moderno y vibrante llega Rubén Darío en su segundo viaje a España, cuando conoce a los artistas catalanes de Els Quatre Gats («Ese cabaret es una de las muestras del estado intelectual de la capital catalana», escribe en la crónica “En Barcelona”, 4-I-189910) y advierte la sensibilidad moderna y aperturista de sus contertulios. Anota el título de L’Avenç, Catalònia, Pèl & Ploma, La Ilustración Ibérica, Hispania y Luz, que le dicen mucho acerca de la fraternidad entre distintos lenguajes artísticos y la adopción entusiasta de una nueva estética que hace de Cataluña la avanzada con respecto al modernismo en la Península. «Desde L’Avenç hasta el Pel y Ploma [sic] que hoy sostienen Utrillo y Casas, se ha visto que existen elementos para publicaciones exclusivamente “modernas”, de una elite artística y literaria» (“El modernismo”, 28-XI-1899)11. Para Torrent Fábregas Pèl & Ploma compone, con Catalònia y Quatre Gats, la tríada de revistas del modernismo en triunfo. De periodicidad primero semanal, luego mensual, de la primera se publicaron dos épocas y un total de cien números entre el 3 de junio de 1899 y el 3 de diciembre de 1903, cuando fue sustituida por Forma, con igual director literario (M. Utrillo) y artístico (R. Casas es también el propie- Eduardo Marquina en la revista Pèl & Ploma. El maquillaje de un tiempo de juventud  9Eliseo TRENC BALLESTER, Las artes gráficas de la época modernista en Barcelona, Barcelona, Gremio de Industrias Gráficas de Barcelona, 1977, pp. 117-118. 10 Rubén Darío, España contemporánea, ed. Noel RIVAS BRAVO, Managua, Academia Nicaragüense de la Lengua, 1998, p. 88. 11 Darío, España cit., p. 336. copia digitale riservata agli autori tario)12. En un principio, Casas se encargaba de todos los dibujos, anuncios incluidos, mientras las crónicas de Utrillo sobre las exposiciones parisinas, londinenses u otros centros artísticos extranjeros la dotaban de altura internacional. Más tarde se sumaron las imágenes de Picasso, Nonell, Mir, Anglada Camarasa, Rusiñol, Pitxot, Sorolla, Llimona, Pellicer, Robert Domingo y otros artistas. En la parte literaria, a Utrillo le acompañarán Apel·les Mestres, Verdaguer, Maragall, Eugeni d’Ors, Pijoan, Costa i Llobera, Francesc Matheu, Rafael Moragas, Pahissa y Eduardo Marquina. Los textos se escribían en castellano, catalán y francés. Insiste Torrent: «Hom ha pogut dir que Pèl &Ploma ha estat la millor revista que ha vist la llum en tots els temps»13. No puedo ofrecer un resumen completo de los contenidos de esta hermosa publicación, fácilmente accesible en versión digital a través de la red de bibliotecas catalanas (CCBC). La actividad de Marquina (que firma siempre E. Marquina) en Pèl & Ploma se inicia en el número 23, correspondiente al 4 de noviembre de 1899 y se prolonga hasta el 77, junio de 1901. Salvo en dos casos (un fragmento del libro Las Vendimias y el artículo “Teatro lírico catalán”), escribe en catalán, tanto la prosa como el verso, lo que no se corresponde con el exiguo nivel de esta lengua que declara a José María Carretero en 1916. Es cuestión a la que volveré más adelante. También se encarga de traducir al castellano poemas de Maragall. Su primera colaboración encaja en el ambiente artístico de la tertulia de Els Quatre Gats y la asistencia mayoritaria de artistas plásticos, pues son dos sugerentes elegías dedicadas a pintores de significativa trascendencia en la modernidad del Fin de Siglo europeo: Edward Coley Burne-Jones (“Epitafi per en Burne-Jones”, 23, 4-XI-1899, p. 3), uno de los más populares integrantes de la segunda escuela prerrafaelita, y el simbolista Pierre Puvis de Chavannes (“Elegia a la mort den Puvis de Chavannes”, ibidem), fallecidos en junio y octubre de 1898 respectivamente. Ninguno de estos poemas fue recogido en sus OC. La decisiva huella del prerrafaelismo en el modernismo ha sido subrayada en distintos lugares. En revistas catalanas figuran las primeras traducciones de Dante Gabriel Rossetti y se reproducen con frecuencia imágenes relacionadas con su estética14. En Pèl & Ploma hay noticia, por ejemplo, de la “IV Exposició de Belles Arts del Circol de Sant Lluc” (2, 10-VI-1899, p. 2), agrupación nacida sobre el modelo de la escuela prerrafaelita y el influjo de los Nazarenos; asimismo se menciona en artículos y crónicas a Puvis de Chavannes, William Morris, John Ruskin… Al igual que estas referencias, y según mis datos, salvo una versión del poema “Los pisadores de uvas”, luego en Las Vendimias, ninguna de las restantes que comentaré fueron coleccionadas con posterioridad, por lo que las páginas de Pèl & Ploma son un insoslayable paso para cualquier investigación sobre la obra o el pensamiento de Eduardo Marquina15. Casi todas están redactadas en catalán. La primera estancia de Marquina en Madrid queda reflejada en la revista también en verso. Utrillo inserta un poema suyo remitido desde allí titulado “Desde altres terres” (30, 23-XII-1899, p. 3), que lleva al final la indicación «Madrid, 1899». La composición  Marta PALENQUE 12 Joan TORRENT I FÀBREGAS, Història de la premsa catalana, Barcelona, Bruguera, 1966, 2 vols. Estudia la revista también María del Carmen LUPÓN ROBERT, Pèl i ploma: portavoz del modernismo catalán, Tesi de llicenciatura, Universitat de Barcelona. Facultat de Filosofia i Lletres, 1958. 13 TORRENT I FÀBREGAS, Història cit., p. 230. 14 A este respecto remito a M. A. CERDÁ I SURROCA, Els pre-rafaelites a Catalunya: una literatura i uns símbols, Barcelona, Curial, 1981; e “Influencias inglesas en la génesis del Modernismo”, en Actas del Congreso Internacional sobre El Modernismo Español e Hispanoamericano y sus raíces andaluzas y cordobesas, Córdoba, Diputación, 1987, pp. 53-68. 15 Citaremos la revista en el texto entre paréntesis según este criterio: número, fecha de publicación, páginas. testimonia su desolación y permite saber que se sentía víctima de los prejuicios de los santones de la cultura decimonónica capitalina, que estima faltos de corazón; además es una crítica a la cultura vieja y estancada que tiene a Madrid como centro; condena repetida en una revista que se ofrece como paradigma de la vida plena de una cultura joven y emergente, ahora con eje en Barcelona: Estic endins, endins d’un mar desconegut: l’aigua pesanta sembla que mai s’hagi mogut. Els peixos milenaris, monstruosament gegants, com prejudicis vells, mai obren els ulls grans. Tot està silenciós d’un silenci de mort, i els homes que hi trobat, naufrecs de combats vells, tot amagant llurs óssos, sota de llurs vaixells els grans peixos marins sels han menjat el cor16 Sus sensaciones continúan en “Impresions d’altres terres” (43, 24-3-1900, pp. 1-2), carta abierta dirigida a Utrillo (quien, muy interesado por las exégesis de su amigo, parece haberle pedido textos para todo un número) en la que insiste en hablar con desprecio de los viejos, resistentes al avance natural de los jóvenes. No alude a individualidades, sino a una comunidad, a toda una cultura, pues frente a ellos coloca a aquellos que escriben en una lengua nueva y vigorosa: «Perqué us escric en la llengua, plena de sava, d’un poble gran que neix, he volgut parlarvos de les tristeses amagades d’un altre poble gran que está morint» (ibid.). Refiere a continuación una visita al Museo del Prado y valora algunos cuadros: alude al alma castellana y a la pintura de Murillo, en los que advierte colores que, dice, hieren la retina «amb una llum ingrata de bandera nacional». En el comentario de Goya califica a Madrid de ciudad gris y fría: «Madrit és una vila groga, am la grogor grisenca i freda del óssos morts tirats en mig de la bruticia. Sembla una ciutat que hagi viscut fins als temps den Goya i que aleshores mori, massa pobra i esquifida pera resistir l’abraçada triomfant del gran desvergonyit. Havia sigut forta: ho sap tot-hom», y rememora con nostalgia su pasado de hidalgos, subrayando el vigor de sus vates de antaño, el ingenio de Quevedo, la fineza de Góngora, todos ejemplos de una brillantez perdida. Es este el pasado que vindicará su teatro. En este artículo da un fragmento del poema “Los pisadores de uvas”, luego, con variantes17, en Las vendimias (1901, compuesto en castellano), próximo a publicarse. Y, por último, copia el poema “L’hivern”, letra para una partitura de Enric Morera, también asiduo al grupo de Els Quatre Gats, inserta en una entrega anterior de Pèl & Ploma (36, 3-II-1900, pp. 4- 5). La composición coincide con lo que publica en Odas y Las vendimias: es un canto al amor y el trabajo en el que ensalza la lucha que deparará un mañana mejor. Es evidente que hay una lectura político-cultural que enfrenta a Madrid/España (vejez, invierno, muerte) con Cataluña (primavera, sol, juventud) en la extensión de la crónica. Una nueva asociación entre Morera y Marquina (con participación de Utrillo) ve la luz en otro número: «Paraulas de bar. Fragment del drama lirich Empòrium, música d’en Morera, paraulas de M. Utrillo i E. Marquina» (66, 15-12-1900, p. 4)18. Eduardo Marquina en la revista Pèl & Ploma. El maquillaje de un tiempo de juventud  16 Mantengo la ortografía del original en todas las citas en catalán. 17 El poema figura, con igual título, en las pp. 39-44 de la 1ª edición (Barcelona, Seix, 1901); el fragmento se localiza en las pp. 42-43. Además de algunas variantes léxicas, en Pèl & Ploma hay seis versos finales que se suprimen en la versión del libro: «Todo el mundo / es como viña de ramaje espeso / donde la savia de la Vida riega / los festines del Sol. ¡Pisa, muchacho, / y que las gotas del licor salpiquen / el rostro de tu amada, que sonríe / sentada sobre el carro de tu abuelo!». 18 Drama lírico en tres actos, Empòrium se estrenó en Barcelona el 20 de enero de 1906 y se publicó ese mismo año (Barcelona, Imp. F. Giró). Montero Alonso señala, sin embargo, que la pieza se anunció en 1901 aunque no llegó a estrenarse (MONTERO ALONSO,Vida cit., pp. 68-69), y le sigue De la Nuez (DE LA NUEZ,Eduardo cit., p. 17). copia digitale riservata agli autori El espacio me impide detenerme en cada una de las colaboraciones del autor, todas, repito, fuera de sus falsas OC. Son poemas dentro del simbolismo de la naturaleza común a sus primeros libros; las enumero y cito su localización: “Els arbres” (53, 1-VI- 1900, p. 4), “L’epigrama de las flors” (56, 15-VII-1900, p. 4), “Les planes” (59, 1-IX- 1900, p. 8), “Cançó de la por (El Llop-Pastor)” (70, 15-II-1901, p. 6), “Cants dels firaires de San Pons” (76, 15-V-1901, pp. 2-3) y “Del espadat al mar” (77, VI-1901, p. 10). En agosto de 1901 (79, pp. 68-70), compone la versión castellana de cuatro poemas de Joan Maragall: “La canción de San Ramón en labios de una rusa”, “La vaca ciega”, “La mujer hermosa” y “Enero decrece”. La fraternal amistad de Marquina con Utrillo y el colectivo de jóvenes modernos de inquietudes renovadoras y catalanistas queda clara en los artículos de crítica literaria que redacta, igualmente en catalán, sobre figuras de interés para el grupo: de Joan Maragall, al que califica como el primero de los poetas «joves i vells» de principios del siglo, reseña el libro Visions & Cants (65, 1-XII-1900, pp. 7-8); de Pompeu Gener, el titulado Inducciones (67, 1-I-1901, p. 8); y a Jacinto Verdaguer le dedica una semblanza en la que, como cantor del Ideal, le coloca en paralelo a Homero y Shakespeare (77, VI-1901, pp. 3-5). Por otro lado, como crítico teatral cubre el estreno de El loco Dios, de José Echegaray en Barcelona (57, 1-VIII-1900, p. 5) y escribe sobre Quan ens despertarém d’entre ‘ls morts, de Henrik Ibsen (62, 15-X-1900, pp. 6-7). Sus simpatías están claras: llama a los dramas de Echegaray «dramas-corolaris d’una frase», los acusa de trivialidad y señala su falta de sinceridad, de verdad humana, de poesía íntima. En cuanto al texto centrado en Ibsen es una disquisición acerca del valor y uso del símbolo en la literatura, con el que entronca él mismo («En la Naturalesa, tot es simbólic á l’estil de lo d’Ibsen; els arbres, les roques, els rius, montanyes, homens i dones», escribe). Sobre teatro versa igualmente “Teatre Líric Catalá” (70, 15-II-1901, pp. 2-4). Esta agrupación, fundada por Enric Morera, Jaume Pahissa y Enric Granados, co-dirigida por Morera e Ignasi Iglesias, se creó como alternativa al peso decisivo de la música wagneriana, oponiéndole nuevos y más cercanos modelos literarios y plásticos con el proyecto de crear un género lírico catalán19. Marquina escribe un combativo texto en castellano en el que condensa su historia y ataca a sus detractores, aquellos redactores de La Veu de Catalunya, Joventut y La Renaixensa que, lejos de mantenerse favorables o, al menos, al margen, rechazaron todas sus producciones. Les acusa de «idólatras superficiales de Wagner», les echa en cara un falso catalanismo y un celo excesivo para con los extraños que no se aplican a sí mismos. «Confesad que vuestro criterio tiene mucho de la ley del embudo, amigos míos, y vuestro decantado catalanismo mucho de quijotesco y de meridional todavía». Con la atracción por el misterio de las cosas y el simbolismo enlaza una reseña sobre Tolstoi (71, 1-III-1901, p. 7) en la que pondera no solo su literatura sino su pensamien- to revolucionario. Cierra con esta afirmación de fe anarquista: «La redempció dels obrers, indispensablement està en aixó sol: la abolició del treball modern. I no hi ha mes. / Quan els homes sigan bons de veritat renunciarán sense gaire lluita á totas las comoditats aparents de la nostra dita Civiliçació». El peso de Marquina en la redacción de Pèl & Ploma se aprecia en los artículos y sueltos de Utrillo, que demuestra devoción hacia su amigo. El 24 de marzo de 1900 (43, p. 1) le consagra el elogiosísimo “E. Marquina, poeta”, asegurando la permanencia de su obra en el futuro por su calidad y originalidad. Así lo revela en su opinión Odas, un li-  Marta PALENQUE 19 Al respecto, cfr. Xavier AVIÑOA, “El Teatre Líric Català: antecedents, desenvolupament í epígons (1894- 1908). L’aportació musical, plàstica i literària”, en Anales de Literatura Española de la Universidad de Alicante, 15 (2002), pp. 224-229. bro –dice– que ha hecho advertir en Madrid que la ruina de la vieja literatura ya ha llegado, algo que sabían en Barcelona: «tot el jovent de Barcelona veia en l’Eduard Marquina un poeta poderós injectant en les inflades buidors d’una retorica etica una saò desconeguda». Pese a escribir en castellano su verso se ha visto enriquecido con la savia de una lengua pujante: «En Marquina escriu com un castellà que en sàpiga, però pensa com un català que pensi». Utrillo deja clara la batalla entre la literatura joven y la caduca; una batalla, que él ve ganada por los jóvenes de forma natural. Frente a la agotada cultura madrileña, subraya el vigor de la catalana, destinada a asumir el relevo del poder cultural en la Península. Así lo resume tomando como eje a Marquina: Nascut i educat a Barcelona, ha viscut entre la més nova generació, acostumada a les corrents d’art que han fet ofici de sanitosa ventilació a l’estroncada producció del nostre intel·lecte. En els fruits que dóna en Marquina, la sava de la classica literatura castellana esclata poderosament enriquida per les d’altres llengües i pels nous elements d’intel·ligencia que semblen voler despertar-se a Catalunya. Per aixó, al trobar-se per primera vegada a Madrit, s’hi ha vist foraster, no responent la realitat, que li semblava increible, a l’idea que devia fer·se de la capital on devien reunir-se ls ingenis de la literatura a la que perteneix. D’aquí les seves ires al trobar-se amb els rastres dels grans homes que allí brillaren, les quals obres sols han fet estela en un mar que ja no solca cap vaixell Es el mismo tono de las paráfrasis de Marquina durante su estancia en Madrid. Con motivo de una de las exposiciones de Casas, Pèl & Ploma organizó una fiesta en la que Marquina, ante un público elegido y propicio, leyó poemas de Las vendimias (“La conferencia d’en Marquina”, 54, 15-VI-1900, p. 5). Esta vez Utrillo le defiende de la acusación de lector monótono; la manera en que salmodia el verso es, para él, un rasgo particular y connatural a la personalidad de su poesía. En este mismo número se abre una suscripción para regalarle una «vinya d’honor» por la publicación del citado Las vendimias, una muestra de afecto de sus amigos y un signo de promoción. Utrillo relaciona a los adheridos a esta ofrenda: S. Rusiñol, R. Casellas, Parés, P. Gener, F. Seix, A. de Riquer y otros varios. Utrillo vuelve sobre este volumen, de forma indirecta, en una crónica desde París: una enfermedad, impidió a Marquina acompañarle a la Exposición de París y ahora le manda una carta en la que detalla los fastos parisinos como si fuesen una fiesta en su honor (“Pèl & Ploma á París. Festa de Las Vendimias. Al estimat amic E. Marquina”, 61, 1-X-1900, pp. 5-6). En la revista hay, además, dos retratos de Marquina: un conocido dibujo al carbón de Casas (43, 24-III-1900, p. 2)20 y la reproducción de un óleo de Ramon Pitxot, quien luego sería su cuñado (77, 1-VI-1901, p. 20). Casas le delinea con ropas juveniles, en mangas de camisa, con chaleco, y un corte de pelo y bigote muy modernos. Sentado indolentemente en el brazo de un sillón, vuelve los ojos al dibujante como al acaso. Pitxot prefiere una pose muy distinta y le pinta a la romántica, como a una especie de iluminado que observa de frente con fijeza. Sus manos entrelazadas sugieren un profundo mundo interior y el esfuerzo de la creación poética. Añado un último e importante dato relativo a la edición en castellano de Pèl & Ploma, publicada entre el 1 de junio de 1900 y el 1 de enero de 1901 (15 números, aparición quincenal), despojada de todo aire de catalanismo reivindicativo. Es extraño que no haya sido trabajada con detenimiento. Marquina inserta en sus páginas poemas y artículos diferentes a los que ahora cito, porque no se trata de una traducción o versión de la edición catalana, sino de una nueva revista en la que permutan los textos. Eduardo Marquina en la revista Pèl & Ploma. El maquillaje de un tiempo de juventud  20 Este cuadro se recoge en Ramón Casas. Exposición organizada por el Banco de Bilbao…, en abril-mayo 1983, Bilbao, Banco de Bilbao, 1983, p. 68. copia digitale riservata agli autori  Vania MAIRE FIVAZ, “¿De quién se burlan? Estilización paródica y caricatura en la obra de Javier Tomeo”  Antonio MARTÍN EZPELETA, “La labor de Amado Alonso y Raimundo Lida en Hispanoamérica y Estados Unidos. Más sobre la Nueva Revista de Filología Hispánica”  Yukiko MATSUMOTO, “Cuando el muerto se queja: el alma inmortal en las obras de Julio Llamazares”  Sophie MILQUET, “Genealogías femeninas y memoria: la ficción contemporánea sobre la guerra civil y el franquismo”  Adriana MINARDI, “Espacios y tiempos: claves ideológicas en la narrativa de Juan Benet”  Salwa MOHAMED MAHMOUD AHMED, “Rasgos posmodernos en París no se acaba nunca de Enrique Vila-Matas”  Dorothy ODARTEY-WELLINGTON, “El imaginario de la inmigración en la narrativa española contemporánea”  Marta PALENQUE, “Eduardo Marquina en la revista Pèl & Ploma. El maquillaje de un tiempo de juventud”  Konstantinos PALEOLOGOS, “Generaciones literarias e industria cultural. Un cuarto de siglo de la aparición de la nueva narrativa española de los 80”  Maribel PARRA DOMÍNGUEZ, “Imaginario morisco y emigración en la Andalucía trágica de Jiménez Romero”  Ana PEÑAS RUIZ, “La circulación de formas y técnicas narrativas (sobre It-fiction y cuento de objeto)”  Elena PEREGRINA SALVADOR, “El uso de las imágenes en las novelas de Muñoz Molina”  Maria do Carmo PINHEIRO SILVA CARDOSO MENDES, “La desmitificación de Don Juan en la narrativa breve contemporánea: «El gallo de Portugal», de Álvaro Cunqueiro”  Germán Guillermo PRÓSPERI, “Final feliz: niños, mujeres y escritores en las novelas de Juan José Millás”  Mirtha Laura RIGONI, “Jorge Semprún: el tiempo y la perspectiva del testigo”  Susana RUBIO, “Apunte sobre la estética valleinclaniana: visión pictórica de una noche de guerra”  Elisabetta SARMATI, “«Entre los restos de un naufragio / que no ha conocido el mar»: variaciones de un tópico en la poesía española contemporánea”  Laura SILVESTRI, “Come, éste es mi cuerpo: la estética culinaria-eucarística de Esther Andradi”  Pietro TARAVACCI, “Presencia y evanescencia del yo lírico: desde Valente a Trapiello (pasando por Talens)”  Marcelo TOPUZIAN, “¿Dónde está la literatura en Soldados de Salamina de Javier Cercas?”  Stefano TORRESI, “La poesía bilingüe de Joan Margarit”  Analía VÉLEZ DE VILLA, “Interrelaciones: formas de vida y juegos de lenguaje en Juegos de la edad tardía (1989) y Retrato de un hombre inmaduro(2009) de Luis Landero”  Jorge WIESSE REBAGLIATI, “La voz a ti debida de Pedro Salinas y la tradición dantesca”  Chung-Ying YANG, “Construcción del género y del espacio en La plaza del Diamante y La calle de las Camelias”  Saiko YOSHIDA, “Necesidad de revisar la herencia romántica: hacia una nueva posibilidad de la literatura”  copia digitale riservata agli autori