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WikiLeaks y la era digital. Análisis de la posición de El País con respecto a WikiLeaks durante el año 2010

Abad Gómez, Clara

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1 Trabajo Fin de Grado WikiLeaks y la era digital Análisis de la posición de El País con respecto a WikiLeaks durante el año 2010 Autora: Clara Abad Gómez Tutor: Miguel Vázquez Liñán 2 INDICE: 1. Introducción…………………………………………………………3 1.1 Objetivos y metodología……………………………………...4 2. Marco teórico 2.1 Web 2.0, filtraciones y desinformación ……………………...5 2.2 Activismo político en el s. XXI………………………………9 3. Marco histórico 3.1 WikiLeaks: historia de un grupo activista…………………..13 3.2 El periodismo después de WikiLeaks…………………...….16 4. Análisis y conclusiones……………………………………………18 5. Referencias…………………………………………………………25 3 1. INTRODUCCIÓN El caso “WikiLeaks" ha supuesto la filtración de documentos gubernamentales más importante y trascendental del siglo XXI por diversos factores. En primer lugar, la cantidad de informaciones que se filtraron, llegando a acumular la web más de 1,2 millones de documentos relacionados con las prácticas de los gobiernos, fuerzas políticas, religiosas y económicas. Por otra parte, las informaciones de dichos documentos suponían las pruebas sobre la mala praxis de los gobiernos, sus prácticas poco ortodoxas y sus métodos moralmente cuestionables. Estas informaciones giraban en especial en torno al gobierno estadounidense, pero las filtraciones involucraban a la mayoría de países de la comunidad internacional. Los datos revelados incrementaron la desconfianza de la población, que volvió a cuestionar el término transparencia y exigió a sus autoridades una comunicación más clara y sincera. El origen de las filtraciones es prácticamente inherente al nacimiento del periodismo, pero WikiLeaks también remodeló la forma de entenderlas. En esta ocasión no era un poder interesado en dar a conocer algo por algún tipo de interés oculto. WikiLeaks, una organización que no estaba vinculada a ninguna línea ideológica, se puso en contacto con cinco cabeceras internacionales (Le Monde, Der Spiegel, The New York Times, El País y The Guardian) y dio la oportunidad a los ciudadanos de abrir los ojos y de ser conscientes de cómo era en realidad el sistema del que forman parte. Además, WikiLeaks evidenció la fuerza de Internet como catalizador de protestas masivas y el hecho de que nadie está a salvo de que sus secretos sean conocidos. Los gobiernos, que creían tener un control total sobre que daban a conocer a los ciudadanos, se encontraron con los mayores secretos conocidos hasta la fecha expuestos en la red. Este trabajo se centra en la actividad de WikiLeaks durante el año 2010, desde su irrupción en el panorama mediático internacional con la publicación de los conocidos “papeles de Afganistán”. En ellos quedaban registrados actos criminales cometidos por el ejército norteamericano. Tras los “papeles de Afganistán” apareció “Irak War Log” (diario de guerra de Iraq) en el cual también se probaban los delitos del ejército estadounidense durante la guerra de Iraq. La última filtración del año 2010, y la cual implicó a gran parte de la comunidad internacional fue la conocida como el “Cablegate”. Miles de documentos de la diplomacia exterior norteamericana en los que se leían 4 detallados informes de las situaciones de los países y las estrategias más favorables para cumplir los objetivos de la potencia. El hecho de que WikiLeaks contase con cinco grandes cabeceras tradicionales reafirma el lugar del periodismo en nuestra sociedad y prueba el crédito mediático de dichos diarios y su legitimidad como difusores de información en la sociedad. La web de filtraciones necesitaba un canal más potente y con públicos masivos para hacer llegar el mensaje lo más lejos posible. Además, durante meses los periodistas trabajaron examinando la veracidad de los documentos y su fiabilidad para ser compartidos. No obstante, este trabajo también se realizaba en la página de WikiLeaks, lo cual demuestra que Internet da la posibilidad de producir y divulgar información a todo el mundo y supone la aparición de un nuevo competidor más rápido, con más público y más utilizado que la prensa convencional. Sobre el antes y el después que supuso WikiLeaks en nuestra sociedad y sobre la compleja relación que mantienen Internet y el periodismo reflexiona este trabajo. 1.1 Objetivos y metodología El objetivo general de este proyecto es demostrar como WikiLeaks sirvió de base a una nueva forma de entender las sociedades de la comunicación y la información, posicionando Internet y las redes sociales como un pilar fundamental de estas sociedades. Con esto no quiero decir que WikiLeaks empezase y conformase una nueva sociedad, la web solo evidenció una realidad obviada por muchas instituciones, Internet superaba con creces la capacidad de acumular, procesar y divulgar información de las administraciones y de las propias personas. A través de La Red los usuarios están en constante contacto e interacción, lo cual facilitó la rápida difusión de las filtraciones. Además, WikiLeaks garantiza el anonimato de sus fuentes mediante las herramientas de Internet para hacer sentir a sus colaboradores más seguros de lo que se sentirían con cabeceras tradicionales. La facilidad que Internet otorga a sus usuarios para esconderse si así lo desean fue una de las ventajas que Julian Assange utilizó en WikiLeaks, y es en gran parte clave de su éxito. A raíz de esto surge, inevitablemente, el primero de los objetivos específicos, la demostración de cómo WikiLeaks abrió un nuevo debate para el periodismo y su posición en las nuevas sociedades, teniendo que replantearse su función, desgastada en las últimas décadas, como “cuarto poder” ¿Podía Internet hacer todo lo que hacía el periodismo sin necesidad del periodismo? En segundo lugar, comprobar cómo evolucionó la línea 5 ideológica de El País, el diario español elegido por Julian Assange para publicar las filtraciones durante 2010. Otro de los objetivos es observar cómo ha cambiado el activismo político y social en las últimas décadas gracias a la aparición de Internet y, por último, hacer eco de la campaña de difamación que comenzó contra Julian Assange cuando Estados Unidos comenzó su persecución internacional declarándolo “enemigo público” por poner en riesgo la seguridad del país con las publicaciones. La metodología usada en el trabajo comienza por la recopilación de todos los documentos posibles acerca de WikiLeaks, Julian Assange, Internet y la utilización de Internet en cuestiones políticas y sociales. A continuación, un posicionamiento histórico acerca de WikiLeaks y el activismo en el siglo XXI. Por último, el análisis de la sección de opinión del diario El País, desde mediados del año 2010, cuando aparecen los “papeles de Afganistán” e “Irak War Log”, hasta finales del mismo año cuando se hace público el “Cablegate”, para observar si el diario apoyó la causa de WikiLeaks y para comprobar si el periódico se unió a la campaña de difamación con Julian Assange o mantuvo su apoyo a las filtraciones. 2. MARCO TEÓRICO 2.1 Web 2.0, filtraciones y desinformación La relación entre periodista y ciudadano es inherente a la profesión, de manera obvia, y tal y como queda reflejado en el preámbulo del Código Deontológico de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), es obligación de estos asegurar los instrumentos necesarios para el derecho a la libre información y expresión de la sociedad. Con la llegada de Internet a finales del siglo XX y comienzos del siglo XXI, las ideas tradicionales del periodista como intermediario entre el poder y la sociedad y la garantía que supone su figura del derecho a la libre información comienza a disiparse. Los límites hasta entonces establecidos en la interacción del ciudadano en los medios de comunicación se difuminan. Gracias a internet cualquier persona puede dejar su opinión sobre una noticia, dar una información, verídica o no, e inclusive comenzar su propio medio de comunicación online. Esta nueva forma de interacción es conocida como la web 2.0, que el profesor Mariano Cebrián Herreros define como 6 una red social, o de las relaciones interactivas, abierta a los internautas que quieran participar en los procesos comunicativos de producción, difusión, recepción e intercambio de todo tipo de archivos: escritos, de audio, de vídeo o integrados en una concepción audiovisual que lleva a los tratamientos multimedia con la incorporación de los complejos modelos de la navegación, los enlaces y la interactividad y que enriquecen los modelos de comunicación interactiva (Cebrián Herreros, 2008: 346). WikiLeaks ejemplifica esta interacción que se produce en la web 2.0, de forma que cualquier ciudadano que considere tener información relevante pueda filtrarla a la pagina que asegura el anonimato de sus fuentes. A su vez el catedrático en periodismo Luis Núñez Ladeveze define las filtraciones como “el suministro interesado o por encargo de sus superiores de información por una fuente que mantiene el anonimato no porque el contenido de la información le perjudique sino porque infringe la obligación de guardar sigilo” (Núñez Ladeveze,1991: 287). Con la irrupción de WikiLeaks y los millones de documentos colgados en la web, nos encontramos ante las ciber filtraciones, que, aunque no son actividad periodística, han renovado la forma en la que las filtraciones influyen en el periodismo (Pérez Bahón, 2011). Otro tema es la función del periodista cuando recibe filtraciones. Como explica el profesor de Estructura de la Comunicación en la Universidad del País Vasco, Jose María Caminos Marcet (1997), es verificar las filtraciones y comprobar si realmente son de interés público o no el único criterio que se debe exigir al periodista para publicar unas filtraciones, aunque sean completas, es que haya comprobado la veracidad de los datos filtrados. Si la filtración es cierta, es legítimo publicarla. Éticamente no existe otro obstáculo más que la comprobación de su autenticidad. Sólo las filtraciones comprobadas, estén o no acompañadas de documentos, pueden ser publicadas (Caminos Marcet,1997). Llegados a este momento, conviene recordar que el profesor Marcet habla desde el punto de vista ético y, al igual que él, cada autor tiene su propia visión sobre la ética profesional de los periodistas y los límites de esta. En nuestro estudio, Julian Assange y el equipo de WikiLeaks, que cuenta con periodistas, informáticos, matemáticos… fueron los 7 encargados de supervisar las filtraciones, pero no solo ellos, las cinco grandes cabeceras que publicaron las informaciones de WikiLeaks tuvieron sus redacciones comprobando la veracidad y fiabilidad de cada una de las filtraciones que llegaban durante meses. Esta cantidad de trabajo durante meses demuestra, que, aunque en muchas de las publicaciones que se suben a la web 2.0 no haya un periodista que verifique la información, su función es siempre necesaria si se quiere ofrecer una información de calidad. Cebrián Herreros continua así en su explicación sobre la web 2.0 además de productores, los usuarios se convierten en difusores. Transmiten a todos cuantos quieran seguirles sus producciones. Aparece una apertura a la respuesta, al intercambio y a la discusión. En definitiva, se congregan en una comunidad participativa. Los procesos de producción, difusión, recepción e intercambio se convierten en algo plenamente interactivo. Se establece una situación en la que todos los usuarios van desempeñando en unos casos los papeles de receptores y, en otros, de emisores (Cebrián Herreros, 2008: 359). Los internautas, al no ser periodistas en su mayoría, no conocen los procesos previos y trabajos de contextualización, que se han de llevar a cabo antes de publicar una noticia, por lo que cuando publican una información en la web para compartirla con los demás usuarios, en la mayoría de las situaciones, la verdad queda reducida a una sola cara, la de la persona que escribe. Se pierden las técnicas que utilizan los periodistas para asegurar la veracidad y autenticidad, tales como la contextualización de un hecho, el aporte de opiniones de expertos o la contrastación de datos y es en este momento cuando entran en juego los conceptos de Fake News, desinformación o sobreinformación. Conceptos que no se deben solo a la aparición de la web 2.0 y al hecho de que cualquier ciudadano tenga los instrumentos para dirigirse a la población, sino también a la falta de profesionalidad y el desprecio de la verdad que durante toda la historia muchos medios y periodistas han demostrado, la web 2.0, en este caso, es un magnificador de un problema ya existente. A lo largo de la historia, las elites con influencia en los medios han intentado controlar las informaciones y manipular a los ciudadanos contando lo que les interesaba dar a conocer y en muchas ocasiones, los medios y los periodistas se han puesto a disposición de estos, por ello es comprensible que la confianza y la relación periodista lector este bastante medrada y que la audiencia busque nuevas formas alejadas de los medios de comunicación tradicionales para informarse. Según el informe realizado en 2019 por 8 Ipsos Global Advisor, la mitad de los ciudadanos a nivel mundial (52%) cree que hay muchas noticias falsas en los medios y solo el 47% confía en la prensa escrita como fuente de información. Dentro de estas estadísticas, España es uno de los países que peor parados sale en cuanto a confianza, solo el 39% de la población confía en los medios tradicionales, dejando nuestro país en los últimos puestos solo por delante de Serbia, Hungría y Polonia. La RAE define el concepto de desinformar como dar una información intencionalmente manipulada al servicio de ciertos intereses, es decir moldear la realidad de manera que el público conciba todo aquello que nos interesa que conciba, ocultando mediante la manipulación y la tergiversación todo lo que no queremos que se conozca y que podría suponer una respuesta negativa de las audiencias. Los autores del libro La Sociedad de la Desinformación, Elena Casares y Manuel Bermúdez, hablan así sobre el concepto cuando la gran cantidad de información se nos viene encima en forma de alud comunicativo nos debería parecer que estamos alcanzando un grado muy alto y detallado de conocimiento de la realidad, sin embargo, y he ahí la paradoja, resultando que este mismo exceso es una forma de ocultación (Casares Landauro, E; Bermúdez Vázquez, M, 2018:201). Antes de comenzar a hablar sobre el concepto de desinformación y sus implicaciones es importante aclarar primero el término posverdad, ya que ambos están directamente relacionados, y ambos se nutren uno del otro. Este término es, según la Real Academia, la distorsión deliberada de una realidad que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales. Para Manuel Bermúdez Vázquez, “existe una especie de “fabulación” social que se dirige a fortalecer la parte emocional del ser humano en deterioro de la parte racional” (Bermúdez Vázquez, M. 2019:15). Aplicada al periodismo, la labor de los medios que contribuyen al sistema es clara, utilizar en la selección y transmisión de informaciones, elementos y técnicas que apelen a los sentimientos de las personas disipando la idea de veracidad para así controlar la imagen que tiene la audiencia del mundo y mantenerla anestesiada por las emociones. De esta manera se forma una cortina de humo entre la audiencia, los medios y el poder, que, sumado al bombardeo constante en la red de noticias falsas, hace cada vez más complicada la formación de los espectadores. El impacto que causa la filtración de millones de documentos secretos elimina esta cortina de humo de una forma muy brusca, lo cual supone un shock informativo en primer lugar, y un despertar social en segundo, 9 por ello miles de ciudadanos pidieron explicaciones a sus gobiernos durante la publicación de escándalos de WikiLeaks. El proceso de desinformación implica la interacción de numerosos factores, aunque su significado parezca escueto a simple vista. En primer lugar, un poder económico, político o social interesado en que se conozca o no determinada información, seguido de técnicas de persuasión a los medios, para que sean estos mismos los que autocensuren los temas que, como empresa periodística que busca beneficios, no interesan tratar, olvidando su labor de “perro guardián”. Por último, los periodistas, también persuadidos por la empresa o por el propio poder para continuar en la rueda del funcionamiento mediático, ajustándose a los temas de la agenda, que previamente han sido decididos por los mismo que ostentan el poder. Así ha funcionado el periodismo desde incluso antes que su definición estuviera clara, de manera que la audiencia ha estado sugestionada desde siempre a otorgar más relevancia a unos temas que a otros, aunque siempre ha habido excepciones que han demostrado lo contrario. Internet, la web 2.0 o la globalización solo han provocado que estos procesos sean más públicos y masivos actualmente. La forma de respuesta y denuncia de la audiencia, desde finales del siglo XX hasta la actualidad, en lugar de luchar de manera directa contra una rueda más grande y antigua que ellos, ha sido utilizar las herramientas que la era digital les ha dado para comenzar sus propios canales de comunicación. Este es el caso de WikiLeaks, que, aunque contó con los diarios tradicionales, también abrió su propia página en la web para enseñar de manera directa todos los documentos y las pruebas sobre las que demostraban los abusos de poder. Muchos periodistas, antes y después de WikiLeaks, ya se habían percatado de las dificultades que suponía seguir con una cadena de elaboración de noticias tradicional y por ello crearon sus propios portales de noticias en la web. Este fenómeno fue aumentando por todo el mundo, llegando hasta nuestra actualidad, donde el exceso de portales informativos en la red nos devuelve al termino de desinformación. 2.2 Activismo político en el siglo XXI El psicoanalista alemán Erich Fromm define el activismo como “una cualidad de la conducta que da algún resultado visible en virtud del gasto de energía” (Fromm, 1990: 16 técnicas y estrategias políticas serían mejores en cada caso para conseguir los objetivos de Estados Unidos. A partir de este momento Julian Assange es considerado enemigo público de los Estados Unidos, acusado de piratear los ordenadores de su gobierno y violar la ley de espionaje, se le inculpan un total de 18 delitos. Tras huir por Europa, es acusado en Suiza por abusos sexuales, y acaba refugiado en la embajada de Ecuador en Londres donde pasa diez años confinados, hasta 2019, cuando Ecuador retira su apoyo al periodista y es arrestado por las autoridades londinenses. Las presiones de los gobiernos, hicieron que la web perdiera muchos de los apoyos y soportes que utilizaba para difundir la información, además de recibir constantes ataques cibernéticos constantes para bloquear la página. Empresas como Amazon, PayPal o MasterCard fueron retirando sus servicios al portal. No obstante, WikiLeaks consiguió seguir su funcionamiento y continuó con las filtraciones. Las más destacadas fueron la publicación de los correos internos de la agencia estadounidense privada de inteligencia y espionaje Stratford en el año 2012. En el año 2015 el portal divulgó documentos que demostraban el espionaje de la NSA estadounidense a Brasil, Alemania y Japón. Un año después el escándalo del espionaje vuelve a repetirse por la misma entidad al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, el ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi y el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon. También en 2016, WikiLeaks publica más de 30.000 correos de Hillary Clinton durante su etapa como secretaria de Estado. Por último, la publicación en 2017 de miles de documentos que se le atribuyen a la CIA en los que se detallan planes de hackeo de móviles, ordenadores y televisores. 3.2 El periodismo después de WikiLeaks El caso WikiLeaks, ha sido, sin duda, uno de los más impactantes y transformadores en lo que a la sociedad de la información y la comunicación del siglo XXI se refiere. Supone el mayor número de documentos filtrados a nivel internacional. Supuso la consolidación de la web 2.0 como un catalizador del activismo político. Demostró, que ni siquiera para los gobiernos existe la privacidad y la fuerza que podían generar las informaciones que demuestran su falta de ética y responsabilidad social. Pero, además, supone la creación de un espacio participativo de ciudadanos y periodistas, en el que los ciudadanos, como 17 fuentes, podían sentirse relativamente seguros de mantener su anonimato, gracias a los sistemas de cifrados que ofrecía la web. Los ciudadanos se convierten no solo en receptores y buscadores de contenido, sino en productores del mismo, lo que es conocido como periodismo ciudadano o periodismo 3.0. El profesor Mariano Cebrián Herreros explica así este nuevo periodismo además de productores los usuarios se convierten en difusores. Transmiten a todos cuantos quieran seguirles sus producciones. Aparece una apertura a la respuesta, al intercambio y a la discusión. En definitiva, se congregan en una comunidad participativa. Los procesos de producción, difusión, recepción e intercambio se convierten en algo plenamente interactivo. Se establece una situación en la que todos los usuarios van desempeñando en unos casos los papeles de receptores y, en otros, de emisores (2008: 359). A través de WikiLeaks, Assange y el equipo de la web aseguran una mayor participación de los ciudadanos en la configuración de la agenda al mismo tiempo que asegura el control de las filtraciones y su verificación por un equipo cualificado tras recibir las notificaciones. Al hablar de la información y la comunicación en la web 2.0 tenemos que tener en cuenta un nuevo concepto de las palabras en sí mismas ya que como Cebrián Herreros matiza “en la web 2.0 todo se abre para que sean directamente los usuarios quienes desarrollen sus propios procesos comunicativos. La web 2.0 va más allá de la aceptación técnica, o puramente instrumental, para profundizar en su dimensión comunicativa e informativa” (2008, 345-361). Al ser un entorno en constante contacto e interacción de sus usuarios la información se desplaza y distorsiona a un ritmo vertiginoso. Además, cada vez existen más formas diferentes de interpretar una información, en la web 2.0 todo el mundo quiere dar su opinión y aportar su visión de los hechos, esto es un arma de doble filo, por una parte la pluralidad de opiniones puede favorecer al enriquecimiento del relato, y la aparición de las redes sociales ha favorecido a aumentar la oferta de los canales de acceso a la información con los que contamos, por otra, cuando el número de opiniones e informaciones se dispara, es todavía más complicado formar una opinión propia sobre un tema, a la vez que es igual de complicado distinguir que informaciones son meras opiniones o manipulaciones de otros para hacernos creer algo y cuales son hechos reales y verídicos. Esto provoca que haya una mayoría de Fake News e información inútil o 18 manipulada en la red, y evidencia la necesidad de información de calidad, no solo en la web 2.0 sino también en los medios tradicionales. WikiLeaks ha sido el punto de inflexión para una nueva forma de producir y transmitir información, de tal forma que muchos han imitado su estilo creando sus propios blogs y portales en la web. Pero los medios tradicionales también han cambiado su forma de concebir el periodismo. En 2011 se celebraba el encuentro ‘El futuro del periodismo. WikiLeaks, revoluciones y los nuevos escenarios informativos” y en él se reunían los principales responsables de las cabeceras con las que Assange contactó para publicar las filtraciones. El director de El País, Javier Moreno, concebía WikiLeaks como “el mayor acontecimiento periodístico de los últimos años” y aseguraba que dichas filtraciones serían “el borrador” al nuevo periodismo. La web de filtraciones también ha llevado a los propios periodistas a reflexionar sobre el modelo, el paraguayo Eduardo Quintana comenta en una entrevista para ABC el fenómeno WikiLeaks representa para el periodismo un balde de agua fría y un desafío al mismo tiempo. El portal debe servir como ejemplo para el periodismo debido a que, gracias a sus averiguaciones, no sólo se puede desnudar la política internacional, sino causar estragos en varios gobiernos. (Ramírez Ortega: 2010) WikiLeaks es, desde el día que apareció un nuevo desafío para el periodismo convencional, que tendrá que encontrar su sitio en la nueva era, en primer lugar, porque evidenció que la figura del periodista como intermediario entre filtraciones-audiencia no era tan necesario 4. ANÁLISIS Y CONCLUSIONES Tras la aparición de las filtraciones de WikiLeaks, el mundo se “dividió” en dos bandos: por un lado, los defensores de la web y la figura de Julian Assange, su fundador, los cuales exigían una mayor transparencia a los gobiernos y el cese de la persecución a Julian Assange. Por otro, los que consideraban que WikiLeaks había puesto en peligro todo el sistema y supuesto una violación de la intimidad y la privacidad de los gobiernos. Sobra decir que el gobierno estadounidense y sus aliados, entre ellos importantes medios de comunicación de masas y empresas, eran parte del segundo bando. No solo eran parte, cuando los “papeles de Afganistán” aparecieron en las principales cabeceras internacionales, The Guardian, Der Spiegel, El País, The New York Times y Le Monde, 19 la administración norteamericana no dudó en señalar a sus culpables y en asegurarse de que el mundo era testigo de la persecución y el castigo que recibirían tanto el soldado Bradley Manning como Julian Assange por haber difundido secretos del estado norteamericano. Tras declararlo “enemigo público” del país comenzaron las acusaciones hacia su carácter, descubriendo aspectos del fundador que lo hicieran quedar como un ególatra, únicamente interesado en el éxito personal. Montando todo un circo mediático alrededor de Assange, el gobierno estadounidense no solo conseguía su culpable, además desviaba la atención del contenido de las filtraciones y de la trascendencia que estas tenían. Para comprobar hasta qué punto el caso WikiLeaks traspasó la esfera mediática tradicional y como a la par de convertirse en la mayor filtración de la historia, Julian Assange se fue convirtiéndose en una de las figuras más sonadas en la “prensa rosa” internacional se realizará un análisis en el que quedan recogidos los 35 textos de la sección de opinión que aparecieron en la edición impresa del diario español El País desde mediados del mes de julio del año 2010, cuando aparece la primera referencia a la web y a las filtraciones, hasta finales del 2010 cuando el fenómeno WikiLeaks se encuentra en su punto más álgido, tras la publicación de lo que se conoce como “Cablegate” . Estos 35 textos quedan desglosados en 7 editoriales, 11 tribunas, 7 columnas y 10 cartas a la directora. La elección de este diario es debido a su conexión con WikiLeaks desde su aparición. El País fue uno de los diarios internacionales con los que Assange y la organización contactaron para que divulgasen las filtraciones. Durante meses periodistas del diario estuvieron realizando labores de verificación de los documentos y asegurándose de que era seguro publicar. Por su conexión con WikiLeaks y la cercana relación entre la cabecera y la web, es interesante comprobar cuál fue la línea ideológica del diario durante los estallidos de las filtraciones. De esta forma, comprobaremos también si El País cambió su postura respecto a WikiLeaks a medida que la web iba perdiendo apoyo y se acrecentaban las campañas de desprestigio a Julian Assange. Para el análisis de estos textos de opinión he utilizado dos barómetros, en primer lugar, para medir la interpretación de los textos, he elaborado una pequeña ficha que contiene las ideas primarias y secundarias del texto y que contextualice la argumentación que se realiza. En segundo lugar, para medir lo que el texto quiere decir de forma más sutil y utilizando las técnicas de análisis del discurso, he buscado los implícitos y los mensajes 20 ocultos que los autores han utilizado en los textos. En lo que se refiere a las columnas y tribunas de opinión, cada autor y su condición con respecto al tema tiene una opinión distinta en cuanto a la persona de Assange, aunque si encontramos cohesión ideológica en su posición respecto a WikiLeaks y en la necesidad de una mayor transparencia por parte de los gobiernos. En los editoriales si hay una total coherencia ideológica por parte del diario, situándose del lado de las filtraciones y la libertad de expresión la mayoría de las veces y evitando las referencias y comentarios entorno a la persona de Assange. Las cartas a la directora tienen un tono más reivindicativo y directo que los géneros mencionados anteriormente; en ellas encontré más reclamos a las administraciones y quejas ante las injusticias que Assange supuestamente vivió. En cuanto al análisis del discurso, es evidente que es necesario un conocimiento previo de la situación política y militar estadounidense a lo largo de los años y por consiguiente unas nociones básicas sobre las relaciones entre los países de la comunidad internacional, las guerras en los países árabes y la implicación de Europa y EEUU en ellas y sobre diplomacia exterior. Al necesitar un contexto bastante amplio para entender en profundidad el tema, la presencia de presupuestos cognitivos referentes a las relaciones entre los países, es notable en la mayoría de los textos, y el desconocimiento de ciertos asuntos podría llevar a la incomprensión de algunas posturas y reclamos ideológicos. También encontramos, aunque en menor cantidad, sobreentendidos cognitivos, que quieren llevar a la opinión pública a una determinada conclusión, generalmente favorable a WikiLeaks. Durante el año 2010, El País defendió la transparencia y la revolución del sistema de comunicaciones conocido hasta entonces. Adentrándonos en el análisis en profundidad, comenzaremos organizando los textos de opinión según su género, de manera que el primer grupo de textos analizados serán los editoriales, ya que, al fin y al cabo, son los encargados de marcar y continuar la línea ideológica del medio y es en ellos donde podemos ver de forma más clara la posición de El País durante todo el proceso. El primer editorial relacionado con WikiLeaks aparece en la edición impresa del periódico el 28 de julio de 2010, tres días después de que los “papeles de Afganistán” fueran filtrados a cuatro medios internacionales, en esta ocasión El País no estuvo entre ellos. El ejercito estadounidense seguía aún en Afganistán, aunque el presidente Barack Obama había anunciado sus planes para retirar las tropas norteamericanas de la manera más progresiva posible. En el editorial, titulado como Calvario afgano, se cuestiona la posibilidad de cumplir los planes de Obama tras los 21 escándalos publicados por WikiLeaks, y, además, se cuestionan las afirmaciones hasta entonces afirmadas por la administración estadounidense. El siguiente editorial aparece a finales de noviembre y es a partir de este momento, cuando ya se había publicado el Irak War Log (Diario de guerra de Iraq) y el “Cablegate”, cuando los editoriales, y los textos de opinión en general, referidos a WikiLeaks empiezan a proliferar, apareciendo más de tres textos por semana durante todo el mes de diciembre referidos a las filtraciones y el escándalo. En los editoriales de El País observamos diferentes líneas de argumentación ideológica, aunque en todos queda claro el apoyo a WikiLeaks, las denuncias del diario van reformulándose según se van conociendo más filtraciones. Por una parte, se exige a las autoridades españolas las explicaciones pertinentes por su aparición en los papeles del “Cablegate”. Como en el editorial Balance provisional en el que el diario reclama responsabilidades el pacto que parece haberse establecido entre Gobierno y oposición para no pedirse cuentas por los hechos que se describen en esos documentos es una manera de seguir degradando ese espacio, hurtando a los ciudadanos las explicaciones que merecen y evitando depurar las responsabilidades políticas que en última instancia puedan corresponder Por otra, se reflexiona sobre la nueva forma de hacer periodismo, las filtraciones y los conceptos de transparencia y secreto. También encontramos un único editorial referido a la persona de Julian Assange, publicado el 8 de diciembre titulado Cerco a Assange en el cual se analiza la situación política de Assange, reclamado por la justicia sueca por abuso sexual. En este texto encontramos sobreentendidos cognitivos que inducen a pensar en la campaña de desprestigio que se estaba practicando contra Assange y que, de una forma u otra, acabarían haciéndole pagar por las publicaciones de las filtraciones. Aunque el diario no se proclama a los cuatro vientos en favor de la libertad de Assange, evidencia en el editorial los cabos sueltos del caso. Este editorial comienza así Es difícil evitar la hipótesis fuerte de que la detención ayer en Londres de Julian Assange, por acusaciones de coacción, violación y acoso sexual procedentes de Suecia, tiene algún tipo de motivación en la profunda inquina que los estamentos 22 oficiales de Estados Unidos han proyectado sobre el fundador de WikiLeaks por el empeño de sacar a la luz los secretos de su diplomacia En cuanto a las tribunas y las columnas, en cada una encontramos una perspectiva del caso diferente. Esta disparidad es entendible, teniendo en cuenta la cuantía de autores diferentes que escriben, sin embargo, podemos decir que hay una mayoría de apoyo a WikiLeaks y de reconocimiento de que la web ha supuesto un antes y un después para las sociedades modernas. Según la filtración las opiniones respecto a la gravedad del caso cambian, en los “papeles de Afganistán” y en los “Diarios de guerra de Iraq” la tendencia es clara, EEUU ha sobrepasado los límites políticos, territoriales y militares del mundo para conseguir sus intereses y debe rendir cuentas por ello. No obstante, encontramos una tribuna escrita por Thomas Ganton, consejero de Prensa, Cultura y Educación de la Embajada de Estados Unidos en Madrid, en la cual el diplomático intenta defender los intereses y la postura de su país en el conflicto con WikiLeaks y avisa de los peligros que puede suponer para las sociedades tanta información descubierta “es evidente que su publicación pone en peligro real a unas personas de carne y hueso, a menudo unas personas que han dedicado su vida a proteger a otros” Si hablamos del “Cablegate” el tratamiento informativo y la forma de concebir la noticia cambia, muchos autores exigen responsabilidad al gobierno español, otros reflexionan sobre el hecho histórico que supone la cantidad de filtraciones y sus consecuencias en el ecosistema informativo, y otros se resignan al poder de Estados Unidos, dando por sentado que todos los países acaban necesitando a la potencia tarde o temprano para salir beneficiados en sus operaciones. En referencia a esto, encontramos una columna escrita por Rosa Montero, el 7 de diciembre, en pleno escándalo del “Cablegate”, titulada como Gran Hermano. En ella, la autora se muestra exhausta y cansada del cumulo de informaciones y del círculo de cotilleos en el que se había convertido el caso WikiLeaks, “Es como si de repente el planeta entero se hubiera convertido en una versión monumental de Sálvame, en un morboso mercadeo de indiscreciones mediocres. Por no hablar de Assange, que comienza a dar un poquito de miedo”. En este párrafo queda clara la posición de la periodista al respecto, además encontramos un sobreentendido cognitivo en “comienza a dar un poquito de miedo” induciendo la audiencia a la imagen de Assange como un ególatra descontrolado que no sabe que hacer para llamar la atención. Muchos autores coinciden con Rosa Montero en el tema de los cotilleos y comienzan a ver WikiLeaks como un tema más propio de la prensa rosa que de cabeceras tradicionales. 23 Además, muchos de ellos también quitan hierro a las publicaciones del “Cablegate” considerándolas pormenores de la diplomacia exterior, comentarios lícitos que cualquier trabajador de un departamento exterior haría a su administración. Aparte de estas tendencias editoriales, también encontramos una tercera línea de autores que reflexionan sobre el futuro de las comunicaciones y el periodismo a partir de WikiLeaks, entre ellos el texto publicado el 5 de agosto, El nuevo ecosistema de la información, escrito por Diego Beas, autor del libro La reinvención de la política: Obama, Internet y la nueva esfera pública. A lo largo de la columna el escritor reflexiona sobre el papel del periodismo y los medios de comunicación tradicionales ante la aparición de Internet y su inmediatez, pero además incluye una nueva visión respecto a la red, el hecho de que sus beneficios son disponibles para todos “(...)así como las demandas hoy provienen de una organización que exige transparencia y apertura en los Gobiernos, mañana podrían venir de grupos terroristas o el crimen organizado, de especuladores financieros o grupos de interés.” Para el ensayista Ernesto Hernández Busto y ganador del premio Casa de América en 2004 “WikiLeaks sería apenas la manifestación temprana de un fenómeno mucho mayor, que afecta de manera definitiva toda la vida contemporánea: una exigencia de transparencia y una demanda de restricción del espacio de lo secreto” como plantea en su columna, En defensa de WikiLeaks, el 12 de diciembre. Estos dos autores, pese a coincidir en la visión de WikiLeaks difieren en si considerar la web como periodismo o no, otro debate interesante que queda reflejado en los artículos de opinión de El País, ya que no solo son estos autores, en todos los textos encontramos diferentes calificaciones para el sitio de filtraciones, aunque WikiLeaks y Julian Assange nunca hayan catalogado su actividad como periodismo. Por último, en lo referido a el análisis de las cartas a la directora, la mayoría de ellas buscan una explicación por parte de las autoridades y exigen respuestas por los crímenes descubiertos. En este caso la audiencia es mucho más ruda y directa con EEUU y sus apoyos en cuanto a la campaña contra Assange, muchos la denuncian y reafirman su apoyo a la web. También agradecen la labor de El País, su valor y trabajo realizado al publicar las filtraciones y asegurar su veracidad. En conclusión, del análisis, podemos decir que el diario El País siguió durante el año 2010 la misma tendencia ideológica y apoyó a WikiLeaks. Una reacción esperada, ya que fue uno de los medios con los que Assange decidió contactar para que divulgasen las filtraciones. En cuanto a Julian Assange y a la campaña organizada mundialmente para 24 desprestigiarlo, tras el análisis podríamos decir que la cabecera no contribuyó a su difamación, aunque algunos autores de columnas y tribunas si critican y reflexionan entorno a su persona, la mayoría se limitan a hablar sobre WikiLeaks y las filtraciones en sí. Al igual que hay autores que lo critican, también aparecen otros columnistas que elogian su labor, por lo que sí vemos la pluralidad ideológica en la sección de opinión del medio. Es cierto que el caso WikiLeaks ha estado latente hasta 2019, por lo que sería interesante comprobar si el diario continúo con su apoyo y su postura del lado de la transparencia durante los años más duros para Assange. Finalmente, como conclusión a todo el trabajo realizado, me gustaría resaltar tres aspectos evidentes de lo estudiado. En primer lugar, el choque que supuso WikiLeaks para toda la sociedad, acostumbrada a suponer “lo peor” del mundo contemporáneo, pero nunca con pruebas tan fervientes. La web expuso el hecho de que aquellos líderes que pensaban elegían en un sistema democrático y libre, mentían de manera constante a la opinión pública. No solo les mentían, sino que eran capaces de decir una cosa frente a las cámaras y hacer la opuesta en los dobles fondos de la política, lejos de los focos. Por consiguiente, al desmoronamiento moral de los sistemas y estructuras que conforman las sociedades modernas se unió la subordinación a Estados Unidos, que se evidenció, para los pocos que no lo sabían aún, como la única y mayor potencia actual, dispuesta a seguir siéndolo y a aumentar su influencia en todo el mundo a cualquier precio. El segundo aspecto de la conclusión final es la toma de conciencia del poder y la capacidad de Internet, hasta entonces considerada como un facilitador de la vida y el ocio. La web 2.0 había irrumpido en la escena y demostrado que ni siquiera la mayor potencia actual estaba libre de su alcance y que podía llegar allí donde quisiese con las herramientas adecuadas. Los secretos estarían a salvo en la red siempre que nadie pusiese el interés en descubrirlos, si alguien lo hacía, el propio internet le proporcionaría la forma. Y aunque WikiLeaks estaba dirigido a gobiernos y grandes grupos empresariales y religiosos, también avisaba a las futuras generaciones de que los individuos tampoco pueden tener secretos en la red. Sin darnos cuenta, considero que WikiLeaks nos aviso de como el ansía por publicar todos los aspectos de nuestra vida en la red nos jugaría malas pasadas. En tercer y último lugar, el nuevo papel del periodismo, un papel que, siendo sincera, aún no tengo muy claro donde deja a la profesión en esta compleja red. Cuando comencé el trabajo y a indagar sobre la historia y el funcionamiento de WikiLeaks mi idea sobre el 25 papel del periodismo en nuestra sociedad estaba algo difuminada. Consideraba necesaria la labor de informar, pero el hecho de que informar está al alcance de cualquiera, me hacía dudar, ¿por qué formarse de manera académica para ello? A decir verdad, aún lo sigo creyendo un poco. No obstante, WikiLeaks me ha servido para darme cuenta de que el periodista no solo es el intermediario entre el poder y la sociedad, como nos suelen decir. También es un catalizador de la opinión pública, y creo que esa, es su función más importante. El hecho de acopiar y reflejar las distintas caras de nuestra cada vez más compleja y amplia sociedad, es, a mi entender, la función más valiosa de un periodista. Aunque siempre quedaran flecos sueltos, como la teoría de la agendasetting, y el hecho de que sean los de arriba los que eligen lo que les interesa a los de abajo. Sin embargo, sin el catalizador del periodismo los de arriba se creerían, ya se lo creen, con impunidad para ser dioses en la tierra. Gracias al periodismo se demuestra que, aunque no sea en muchas ocasiones hasta las torres más altas pueden caer, y eso es para mi esperanza, y esperanza es de las pocas cosas que podemos seguir teniendo sin tener que dejarla reflejada en Internet. BIBLIOGRAFÍA CEBRIÁN HERREROS, Mariano: (2008): “La web 2.0 como red social de comunicación e información”, en Estudios sobre el Mensaje Periodístico, 14, pp. 345-361. Universidad Complutense. Madrid. Nuñez Ladevéze, L. (1991): Manual para periodismo. Barcelona: Ariel. Caminos Marcet, JM (1997): Periodismo de investigación, periodismo de filtración. Revista Zer. 2 (2)