Diálogos de Piedra y Agua: Rastros de la industria panadera en los paisajes de Alcalá de Guadaíra
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DIÁLOGOS DE PIEDRA Y AGUA DIÁLOGOS DE PIEDRA Y AGUA
DIÁLOGOS DE PIEDRA Y AGUA presenta los resultados del proyecto de investigación Rastros de la industria panadera en los paisajes de Alcalá de Guadaíra llevado a cabo por el grupo HUM 841-Observatorio del Paisaje. Su publicación ha sido posible gracias a la ayuda concedida por la Universidad de Sevilla dentro del IV Plan Propio, en el apartado destinado a divulgación científica 2012/ 1811021502 AUTORA: Carmen Andreu Lara DISEÑO Y MAQUETACIÓN: Carmen Andreu Lara CRÉDITOS FOTOGRÁFICOS: los autores de las obras CARTOGRAFÍA: Juan Andrés García Soria EDITA: Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra COORDINACIÓN: Museo de Alcalá de Guadaíra AL CUIDADO DE LA EDICIÓN: Pedro Bazán Correa IMPRESIÓN: Pinelo Talleres Gráficos, s.l. PATROCINAN: Diputación de Sevilla Área de Ciudadanía, Participación ZZZZZZZZZZZy Cultura Universidad de Sevilla ISBN: 978-84-180-45-1 D.L.: SE-4.501-2012 Este libro se editó con motivo de la exposición del mismo título, celebrada en el Museo de Alcalá de Guadaíra del 21 de diciembre de 2012 al 20 de enero de 2013. Participan en el proyecto y en la exposición: Carmen Andreu Lara Mª Luisa Beneytez Manuel Caro Anónimo de la Piedra José García Perera Carmen Mañero Gutiérrez José Naranjo Ferrari Rosae Jesús Sánchez Casado David Serrano León © De los textos: su autora © Del texto “Molinos y Paisajes”: su autor © De las fotografías: sus autores © De la cartografía: su autor
RASTROS DE LA INDUSTRIA PANADERA EN LOS PAISAJES DE ALCALÁ DE GUADAÍRA DIÁLOGOS DE PIEDRA Y AGUA DIÁLOGOS DE PIEDRA Y AGUA ALCALÁ DE GUADAÍRA, 2012
Índice Introducción 9 Paisaje, Memoria e Identidad 15 Rastros de la Industria Panadera en los paisajes de Alcalá de Guadaíra 19 Marchenilla: La nostalgia de un valle 25 El Guadaíra y la identidad de un pueblo 49 Esquema cartográfico: Rastros de la Industria Panadera en los paisajes de Alcalá de Guadaíra 106 Molino y Paisajes. Francisco López Pérez 109 Bibliografía y otras fuentes 111 Autores de las obras 115
En nuestro existir como habitantes de las ciudades apenas alcanzamos a advertir la grandeza de nuestro contexto vital, que guarda una herencia cultural más allá de la morfología urbana. Nuestros paisajes conservan bajo sus formas físicas presentes, rastros del pasado que los configuró y germen de su propio futuro. Podemos decir que los paisajes guardan la memoria histórica de cada territorio. Con una mirada atenta podemos rastrear la tensión entre su origen natural y el proceso cultural y diferencial que lo está transformando dinámicamente. Al acercarnos al corazón de Alcalá de Guadaíra se palpa con rapidez el peso de la historia y la memoria del lugar en la configuración de sus paisajes. Marcada por una geografía singular a causa de los meandros que forma a su paso el río Guadaíra, la presencia del pasado se hace muy evidente. Después del castillo que, por su tamaño y ubicación, preside la imagen de gran parte de los paisajes alcalareños, llama rápidamente la atención una serie de edificios civiles, algunos en ruinas, que se sitúan en las inmediaciones del río: los molinos. Preguntar por los molinos y entrar en el pasado panadero de la ciudad son una misma cuestión. En ese momento surge la pregunta de la que nace este proyecto ¿qué rastros ha dejado la industria panadera en los paisajes de esta ciudad? ¿podemos encontrar otras huellas además de los molinos más emblemáticos de esta actividad? Cuando emprendimos la búsqueda no podíamos imaginar que fuera tan grande y tan interesante la memoria que Alcalá de Guadaíra guarda de su pasado panadero. Es posible que para muchos, los restos de esta actividad agroindustrial no sean más que una rémora del pasado que impide el desarrollo urbanístico moderno, sin embargo, constituyen un atractivo paisajístico de incuestionable Introducción
10 valor y es posible que, gestionados adecuadamente, puedan convertirse en un recurso en el que apoyar acciones de reactivación del desarrollo local, la economía urbana y el patrimonio cultural de la ciudad. En este proyecto artístico que presentamos nuestro principal objetivo ha sido, como hemos dicho, reflexionar sobre la memoria que guardan los paisajes de Alcalá de Guadaíra. Para ello nos planteamos redescubrir los rastros que el pasado agroindustrial de la ciudad ha dejado en sus paisajes. Era imprescindible dejarnos emocionar, indagar en su dinámica y en su estética, buscar el pasado en el presente, reconocer el presente abriendo interrogantes para el futuro. Este primer contacto abierto generó la necesidad de obtener información sobre los rastros que íbamos encontrando, algunos bien identificados y documentados, otros cubiertos por una gruesa capa de olvido resultaban incomprensibles para nosotros. Para resolver muchas de nuestras dudas hemos contado con la colaboración de Francisco Pérez López, historiador, autor de varias publicaciones sobre el tema y un gran conocedor del mismo. Queremos aprovechar esta ocasión para manifestarle nuestro profundo agradecimiento. De igual modo agradecemos la colaboración del Excmo. Ayuntamiento y del equipo de profesionales del museo de la ciudad y en especial de Francisco Mantecón, que desde el primer momento apoyó este proyecto, sin su ayuda y colaboración no hubiera sido posible su desarrollo. Él nos ha proporcionado documentación y nos ha facilitado el acceso a algunos de los enclaves más significativos, como la antigua fábrica de harinas Harinera del Guadaíra, antes de su adaptación definitiva para albergar el museo del pan y al Molino de la Mina, de difícil acceso por hallarse subterráneo debajo del actual Teatro Gutiérrez de Alba. Para conocer este molino también contamos con la colaboración del cuerpo de bomberos y de un equipo de la asociación Sociedad espeleológica Geos que nos ayudaron a entender tan peculiar paisaje. A todos ellos damos afectuosamente las gracias. En el desarrollo de este proyecto hemos podido comprobar el buen uso y disfrute que la población de Alcalá hace de la ribera del Guadaíra y el patrimonio natural, histórico y cultural que se ha podido restaurar dentro del proyecto
de recuperación de esta zona, llevado a cabo por la Consejería de Medio Ambiente y el Excmo. Ayuntamiento de Alcalá. Sin embargo otra parte de este patrimonio ha caído en el olvido o se halla en peligro por su estado ruinoso y la escasa protección de que dispone. Si el paisaje es el reflejo de los valores, creencias y tradiciones de una sociedad en continua evolución, el Arte tiene como objetivo en este proyecto avivar el sentido de pertenencia y responsabilidad compartida hacia este espacio de vida común con el fin de preservar la memoria y la historia del lugar. Es un hecho comprobado que la percepción apreciativa y valorativa que proporciona el arte facilita el reconocimiento de los valores de nuestro entorno. Por ello, este proyecto se propone aportar también una visión ética del paisaje e implicarse activamente en una de las tareas marcadas por el Convenio Europeo del Paisaje: incrementar la sensibilización de la sociedad civil, las organizaciones privadas y las autoridades públicas respecto del valor de los paisajes, su papel y su transformación 1 . El artista enfoca y filtra la realidad que evoca en sus imágenes de diversas formas, con un contenido a veces explícito, capaz de llegar al espectador en una primera lectura, y discursos implícitos, que surgen de compresiones y visiones personales. La mirada poliédrica resultante de las diferentes interpretaciones de los diez artistas que componen el grupo de investigación de la Universidad de Sevilla Observatorio del Paisaje que ha desarrollado el proyecto, ofrece la posibilidad de aproximarnos a los paisajes que fueron creados por la actividad panadera a través de puntos de vista y subjetividades muy diversas. Esta exposición es pues una invitación a mirar, mirar y reconocer en el paisaje la memoria de un pueblo, mirar y reconocernos como parte de esta historia. Reconocer y dialogar con la memoria industrial de nuestros paisajes y su evolución constante, constituye una cuestión universal y un reto para el hombre de hoy. ___________ 1 El Tratado Europeo del Paisaje (Convención de Florencia, 2000) proporciona un marco común para la valoración del paisaje como patrimonio y como recurso. Se trata de un acuerdo entre aquellos países miembros del Consejo de Europa que se han adherido a sus planteamientos y que pretende favorecer la concienciación y promover la protección y gestión de los paisajes europeos. España lo ratificó en 2008.
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Durante siglos3 se ha conocido a Alcalá de Guadaíra como Alcalá de los Panaderos, lo que nos permite hacernos una idea de la importancia de la actividad panadera que aquí se realizaba y de la huella que esta ha dejado en muchos aspectos de la ciudad. Alcalá surtía miles de kilos de pan a Sevilla que eran transportados en mulos y posteriormente en el tren, para ser repartidos en los distintos domicilios o venderlos en los puestos o mercados de abastos. La industria panadera fue la actividad económica base durante tanto tiempo que nadie pone en duda su transcendencia en la vida local, en la estructura interna de su población, en sus aspectos sociales y económicos. En la actualidad, dicha industria ha dejado de ser un pilar básico en la economía de la ciudad, pero aún se mantiene el pan como un rasgo identitario y un referente histórico en la memoria colectiva. Tanto en el casco urbano como en la periferia podemos encontrar numerosos rastros que nos hablan del pasado panadero: los campos de cultivo de cereal, los molinos de la ribera del Guadaíra y de las proximidades a Marchenilla, el Pósito, el Silo, la Fábrica de Harinas del Guadaíra, acondicionada ahora como museo, los caminos que facilitaban el transporte del pan a la ciudad de Sevilla y localidades próximas… El ciudadano se encuentra en interacción con estos paisajes cotidianamente, aunque a veces sea incapaz de reconocerlos. Frente a los procesos de industrialización iniciados en el siglo XX que proyectaron sobre el paisaje una mirada productivista y selectiva en pro de la eficiencia y del aprovechamiento intensivo de los recursos y que determinaban frecuentemente la modificación radical del territorio, la industria panadera en Alcalá por su antigüedad se desarrolla desde el diálogo con el medio para Rastros de la Industria Panadera en los paisajes de Alcalá de Guadaíra
20 administrar los recursos naturales, generando paisajes que mantienen importantes rasgos de la idealización romántica a la que fueron sometidos. Por encima de la visión más tradicional del patrimonio que se ceñía a las iglesias, catedrales, castillos, etc., hoy se han abierto nuevos horizontes en el proyecto patrimonial que consolida la consideración de otros bienes, como los industriales y paisajísticos. En ellos podemos reconocer que su importancia no radica solamente en su valor inmueble, sino también por tener tras de sí a colectivos sociales y profesionales que requieren su investigación y tutela, y que buscan que este patrimonio ocupe el lugar que le pertenece en el panorama general de los bienes culturales (Román Fernández-Baca Casares, 2007: 53). Desde estas premisas no se explica que solo se hayan registrado dentro del Catálogo de Bienes de Interés Cultural como monumentos a algunos de los molinos hidráulicos más significativos de esta ciudad, el Molino de La Aceña, el Molino del Realaje, el Molino del Algarrobo y el de Cerrajas, aquellos que por su fisiognomía se relacionaban con estructuras defensivas (Berenjeno, Cervera, 2010: 442). La iconografía de un territorio no se apoya solamente en elementos patrimoniales independientes. Éstos están conectados en grados diversos, formando redes de significados, de modo que, espacialmente, redefinen los territorios, al menos para una parte de la población que adapta sus comportamientos y su movilidad en consecuencia de ello (Berdoulay, 2009: 19). Desde esta perspectiva, los paisajes a los que pertenecen tanto los molinos catalogados, como otros rastros significativos de la actividad panadera en la localidad, forman también parte de nuestro patrimonio en cuanto que nos proporcionan la posibilidad de establecer relaciones entre pasado, presente y futuro para intentar abordar la comprensión de las complejas interacciones existentes entre el trabajo de la naturaleza y el del ser humano a lo largo del tiempo, que son ilustrativas de la evolución de la sociedad y de las implicaciones de las fuerzas sociales, económicas y culturales en estas. Hemos rastreado por tanto de una manera más amplia los paisajes que la industria panadera dejó en esta ciudad, testimonios específicos de una cadena productiva centrada en el cultivo, y recolección del cereal, su transformación y manufactura y finalmente su comercialización a nivel local y
comarcal. La memoria colectiva cristaliza en los lugares a través del símbolo, como forma de expresión de la Cultura, por ello hemos intentado acercarnos a su carga simbólica a través del arte como un modo de mantener la fuerza vital que los mantiene vivos. Los molinos harineros ubicados en la ribera del Guadaíra o en el arroyo de Marchenilla, donde se molía el trigo para posteriormente elaborar el pan, han dejado de ser lugares de producción y desarrollo pero forman parte del paisaje urbano de manera viva y están cargados de connotaciones y recuerdos. Tanto los molinos que han sido intervenidos por el Ayuntamiento para facilitar su conservación -El Molino del Realaje, Vadalejos, La Tapada, El Algarrobo, San Juan, Benarosa, Las Aceñas y Las Erascomo los que se conservan en ruinas, en mejor o peor estado -Cerrajas, Pelay Correa, el Arrabal, Cajul y el Rincón o el Molino Hundidoconforman realidades paisajísticas habituales para la multitud de paseantes y transeúntes que discurren por las orillas del Guadaíra. Estos son sin duda los rastros de la industria panadera más representados en la pintura y se han convertido en iconos representativos de la ciudad aunque no son los únicos. Además de los molinos ubicados en la ribera del Guadaíra que constituyen claramente una seña de identidad de este localidad y de los que se sitúan en otros arroyos y manantiales como el Molino de Pared Alta, Cañaveralejos, Pasadilla, Granadillo, Hornillos, Pared Blanca y La Boca, en Marchenilla, debemos considerar otros paisajes asociados a la industria panadera. Aunque se sabe que el Valle del Guadalquivir era una región productora y exportadora de trigo desde época romana, la actividad molinera favoreció el acondicionamiento de las tierras para una mayor productividad del cultivo del cereal y mantiene vivo actualmente en los paisajes alcalareños el ritmo cíclico que marcan las estaciones en las tierras cultivadas en régimen de año y vez con barbecho. Como indica John Berger despachar la experiencia campesina como algo que pertenece al pasado y es irrelevante para la vida moderna; (...) es negar el valor de demasiada historia y de demasiadas vidas (Berger, J., 2006). Los paisajes de tierra y cereal que se extendían en toda la campiña forman parte de este patrimonio cultural asociado a la industria panadera y
22 debemos reconocerlos como parte fundamental en los paisajes relacionados con esta actividad. De igual modo, la actividad molinera requirió la utilización del agua, abundante en la comarca, y facilitó la creación de paisajes en los que esta desempeña un papel protagonista en su génesis y en su configuración actual, en su funcionamiento y en su dinámica. El agua del río se represa de manera escalonada para el funcionamiento de los molinos de rodezno mediante los característicos azudes o estructuras de piedra que conducían oblicuamente las aguas del río hacia el molino. Este proceso de antropización del curso del río se revela claramente en el paisaje que presenta singulares láminas de agua escalonadas. El agua de los arroyos y manantiales también se canalizaba a través de atarjeas o tarjeas que se conservan, como veremos, en numerosos puntos. Estos canales de piedra encauzaban la corriente hacia los molinos de cubo y evitaban que esta perdiera altura al disminuir la cota del terreno. Con esta estructura se regulaba la llegada del agua al molino de manera continua. Dos técnicas diferentes de accionar un molino provocan la creación de paisajes asociados al agua sustancialmente distintos. El caminar diario del molinero, el paso del panadero que cargaba el mulo de pan y emprendía el camino hacia Sevilla y las localidades aledañas, el trazado del tren, forjaron un entramado de vías de comunicación que, no podemos olvidar, forman parte todavía del paisaje alcalareño y nutren de sentido y relación gran parte de los restos que la industria panadera nos ha legado. Todos ellos constituyen un patrimonio intangible pero igualmente importante para evaluar la tradición, las costumbres y los cambios culturales que han tenido lugar en Alcalá de Guadaíra. Para abordar globalmente las rastros de la industria panadera en la ciudad proponemos un itinerario visual a través del Arte. El itinerario sirve como hilo conductor para el conocimiento de las obras artísticas y los paisajes a los que hacen referencia. Se ha estructurado en dos tramos con el fin de facilitar su localización. El primero, que se inicia en la periferia, en las inmediaciones del puente de la Vega, en el descansadero de Trujillo, y finaliza en la margen
derecha del río Guadaíra, nos permite entrar en contacto directo con los paisajes que nos ha legado la parte agrícola de la actividad panadera y conocer los característicos molinos del valle del Marchenilla. El segundo tramo, asociado fundamentalmente al río Guadaíra desde el Molino Hundido hasta el Molino de Cerrajas, el más próximo a la ciudad de Sevilla, nos permite visitar, en su conexión con el casco urbano, algunas infraestructuras relacionadas con la industria panadera de gran interés que se conservan en él, como son la Harinera del Guadaíra, el Pósito o el Silo. ___________ 3 Aunque el cultivo del trigo y la calidad del mismo está documentado ya en época romana, la campiña sevillana incrementó su capacidad productiva triguera no tanto por intensificación del cultivo cuanto por la ampliación de las superficies cultivadas (Bernal, A.M. 2003).
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