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La asociación discursiva de terrorismo e inmigración.Un ejemplo de incomunicación intercultural

Bañón Hernández, Antonio María

Abstract

Este artículo pretende, por un lado, reflexionar sobre los conceptos fundamentales relacionados con el discurso preventivo elaborado cuanto se debate sobre la inmigración de personas pobres a Europa, y, por otro lado, explorar, en los medios de comunicación españoles, la aplicación de este tipo de discurso al caso específico de la asociación entre terrorismo y procesos migratorios.

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LA ASOCIACIÓN DISCURSIVA DE TERRORISMO E INMIGRACIÓN. UN EJEMPLO DE INCOMUNICACIÓN INTERCULTURAL∗ Antonio M. BAÑÓN HERNÁNDEZ Universidad de Almería Resumen: Este artículo pretende, por un lado, reflexionar sobre los conceptos fundamentales relacionados con el discurso preventivo elaborado cuanto se debate sobre la inmigración de personas pobres a Europa, y, por otro lado, explorar, en los medios de comunicación españoles, la aplicación de este tipo de discurso al caso específico de la asociación entre terrorismo y procesos migratorios. Palabras clave: terrorismo, inmigración, análisis del discurso, medios de comunicación. Abstract: The aim of this paper is, on the one hand, to look into the fundamental concepts related to preventive discourse concerning the immigration of poor people to Europe, and, on the other hand, to explore the application of this type of discourse to the specific case of the association between migration and terrorism in Spanish mass media. Key words: Terrorism, immigration, discourse analysis, mass media. 1. Propuestas teóricas para el análisis de los discursos sobre la inmigración La complejidad ética y socio-cognitiva de los procesos migratorios, por un lado, y del terrorismo, por otro, se refleja y se promueve claramente en el mosaico conformado por los distintos discursos que participan de una u otra forma en el tratamiento social de asuntos tan relevantes como éstos. Posiblemente, el hipergénero comunicativo que de manera más adecuada recoge ese mosaico es, como decíamos en otro lugar (Bañón, 2002), el denominado debate social, término que, aunque sea de manera intuitiva, se suele identificar * Este trabajo forma parte del Proyecto Análisis lingüístico-discursivo de la inmigración en España (HUM200-002), financiado por el Ministerio de Educación y Ciencia. Comunicación nº 4, 2006 (pp. 259 - 277) 260 Antonio M. BAñón heRnández Comunicación nº 4, 2006 (pp. 259 - 277) como propio de la actividad retórica colectiva. El debate social se convierte en ocasiones en un debate global, especialmente cuando se trata de temas que despiertan tanta pasión. No es casualidad que, vinculando precisamente ambos asuntos, algunos autores se hayan referido a la dimensión del debate con expresiones como Diálogo transatlántico sobre terrorismo y migración internacional (Shoenholtz, 2003). En el cuadro número 1 ofrecemos una sencilla caracterización del debate social a partir de propuestas anteriores (Bañón, 2003b, por ejemplo). Probablemente el enraizamiento del debate en el discurso cotidiano se deba a la ponderación en la cultura moderna occidental de la polémica como fórmula habitual de interacción comunicativa, tal y como tan atinadamente ha estudiado la lingüista norteamericana Deborah Tannen (1999). En este sentido, parece muy oportuno, igualmente, el título que Jan Blommaert y Jef Verschueren (1998) dieron a su libro: Debating diversity. Analysing the discourse of tolerance. Cuadro 1. caracterización básica del debate social Actores Participan todos los actores o colectivos que lo deseen, aunque no todos cuentan con la misma capacidad para trascender socialmente. Extensión Dentro de todo debate social se generan otros debates sectoriales; a su vez, todo debate social forma parte de debates mayores. Medios El debate social encuentra un punto de confluencia de la mayor parte de los tipos discursivos participantes en los medios de comunicación. Tipos discursivos Los tipos y géneros son diversos: entrevistas, editoriales, conciertos, telecomedias, congresos, artículos científicos, manifiestos, encierros, etc. Modo La lucha dialéctica se puede dirimir in praesentia o in absentia. El carácter oral o escrito de las interacciones también está conectado con esta característica. Intensidad Los altibajos en la intensidad que adquiere el debate suelen coincidir con determinados sucesos o eventos sociales, laborales o políticos. Axiología Los discursos están determinados por valoraciones positivas, negativas, no positivas, no negativas. Dimensión Hay temas cuya relevancia y, por lo tanto, trascendencia social es una cuestión reciente, en tanto que el interés de otros está largamente arraigado en el tiempo. 261 La asociación discursiva de terrorismo e inmigración. Comunicación nº 4, 2006 (pp. 259 - 277) Aunque, como puede imaginarse, los aspectos teórico-descriptivos que podrían ser abordados en un marco tan extenso son muchos más, nos vamos a centrar en esta ocasión, únicamente, en la séptima característica y en su encarnación en distintos tipos axiológico-discursivos que pueden aparecer al participar en un debate social. En este sentido y con la intención preferente de analizar la representación de la inmigración en los medios de comunicación, hemos ido proporcionando, en los últimos años, tipologías discursivas cada vez más complejas [ocho tipos (Bañón, 2002), dieciséis tipos (Bañón, 2003a) y veinticuatro tipos (Bañón, 2003b)] a partir de las siguientes variables: a) según el objetivo prototípico de esa representación; puede ser el principal grupo discriminado (los inmigrantes, en el caso de este artículo), el grupo de los no inmigrantes con actitud discriminatoria o preventiva, o, finalmente, el colectivo comprometido con esos inmigrantes; b) según se hable o no en tanto que inmigrantes (-i/+i); c) según se muestre un deseo de implicarse (Im.) en el tema mediante una actitud positiva o negativa, o, más bien, una intención de inhibirse (In.) a través de una actitud no positiva o no negativa hacia los inmigrantes y hacia sus derechos. El resultado del cruce de estas variables aparece en el cuadro número 2. Cuadro 2. rePresentación discUrsiva de los PrinciPales actores qUe ParticiPan en el debate social sobre la inmigración repreSentación De loS inmigranteS repreSentación De loS no inmigranteS con actituD DiScriminatoria o preventiva hacia loS inmigranteS repreSentación De loS no inmigranteS con actituD comprometiDa hacia loS inmigranteS Valoración positiva Valoración Negativa Valoración positiva Valoración negativa Valoración positiva Valoración negativa Im. -i Compromiso Discriminación Complacencia Desvinculación Reconocimiento Desprestigio Im. +i Reivindicación Autodiscrimi- nación Exculpación Inculpación Agradecimiento Desagradecimiento Valoración no positiva Valoración no negativa Valoración no positiva Valoración no negativa Valoración no positiva Valoración no negativa In. -i Prevención Condescendencia Distanciamiento Justificación Indiferencia Curiosidad In. +i Segregación Resignación Precaución Disculpa Recelo Predisposición 262 Antonio M. BAñón heRnández Comunicación nº 4, 2006 (pp. 259 - 277) Los grados más explícitos de valoración (es decir, la valoración positiva y la valoración negativa) propenden frecuentemente a la hipertrofia, de manera que, en temas relacionados con la inmigración de personas pobres, como en general con la marginación social, no es difícil encontrarnos con discursos hiperpositivos o con discursos hipernegativos. Los primeros serían aquellos, que, por ejemplo, eliminarían toda responsabilidad de los padres de niños inmigrantes en el proceso de incorporación de sus hijos a la dinámica escolar, justificando, en cualesquiera contextos, una posible inhibición. Entre los segundos destacaríamos justamente la asociación no ya de inmigración y violencia, sino de inmigración y una de las manifestaciones más intensas de esa violencia: el terrorismo. En nuestra opinión, el tipo discursivo dominante, en la actualidad, en las elites políticas, sociales y periodísticas de España es el preventivo, y la citada asociación debe abordarse desde el marco valorativo que ofrece este tipo de discurso. Conviene, en todo caso, advertir que la prevención también puede ser analizada, en un contexto más general, por su posición en el conjunto de procesos y conceptos que sirven para describir la concurrencia o la contigüidad en un determinado espacio de grupos culturales o étnicos diferentes, tal y como queda reflejado en el cuadro número 3 (Bañón, 2005). Cuadro 3 proceSoS báSicoS Confrontación de culturas Cohabitación de culturas Conjunción de culturas Cooperación entre culturas Complacencia entre culturas Confluencia de culturas proceSoS SubSiDiarioS Colisión entre culturas Prevención entre culturas Tolerancia entre culturas Respeto de culturas Interculturalidad Mestizaje de culturas valoración poSitiva De loS proceSoS Defensa ante la identidad supuestamente amenazada Prudencia en el tratamiento de las identidades ajenas Condescendencia en el tratamiento de las identidades Reconocimiento del valor de las identidades ajenas, sin apenas contacto Enriquecimiento de la identidad propia mediante el conocimiento de las ajenas Fusión de identidades y grado máximo de enriquecimiento valoración negativa De loS proceSoS Ataque de las identidades distintas a la propia Recelo ante las identidades de los otros Inhibición con respecto al tratamiento de las identidades ajenas Concesión innecesaria con respecto a las identidades ajenas Pauperización de la identidad propia por contacto en la ajena Confusión de identidades y grado máximo de pauperización graDo De coheSión y De permeabiliDaD Grado 0 Grado 1 Grado 2 Grado 3 Grado 4 Grado 5 263 La asociación discursiva de terrorismo e inmigración. Comunicación nº 4, 2006 (pp. 259 - 277) Según este modelo, la prevención sería un proceso subsidiario a la cohabitación de grupos, culturas, etnias, etc., con un escaso grado de cohesión y permeabilidad entre los actores (individuales o colectivos) que entran en contacto y que manifiesta un claro recelo ante las identidades de los otros. Los defensores de la prevención, por su parte, opinarán que ese recelo sólo puede interpretarse como prudencia. Obsérvese, en cualquier caso, la proximidad existente entre prevención y colisión; esto es, entre recelo y ataque. Estos conceptos (prevención, recelo, colisión, ataque) propenden claramente a la incomunicación intercultural. 2. Primeras reflexiones sobre inmigración, terrorismo y medios de comunicación En un artículo publicado hace más de un cuarto de siglo, Jack Newhouse (1980:14) reclamaba una mayor presencia del terrorismo como tema preferente de investigación para los estudios sociales. Por nuestra parte, aunque conscientes de que el concepto de terror y sus derivados reflejan una heterogénea interpretación de los procedimientos de coerción y de violencia (Tilly, 2004), también creemos que sería lícito realizar esta misma petición para el caso concreto de los estudios sobre la comunicación. En realidad, terrorismo y medios de comunicación han constituido un tradicional foco de interés para numerosos investigadores, especialmente en lo que respecta a la manera más adecuada de cubrir los actos terroristas (por ejemplo, Bassiouni, 1982; y Held, 1997) o incluso en el uso que los terroristas hacen de los medios (por ejemplo, Barnhurst, 1991). En términos de análisis textual, no tendríamos que incluir aquí sólo el discurso de los terroristas o el discurso sobre los terroristas, sino también la extensión simbólica y generalizada del concepto mismo de terrorismo hacia ámbitos ajenos al mismo, como es el caso de la inmigración. La asociación entre terrorismo e inmigración, en realidad, es bastante antigua (Guiraudon y Joppke, 2001:15) y, en todo caso, muy anterior al 11-S, como ha recordado Roland Bleiker (2003:425). En este contexto, merece una reflexión especial el papel que han asumido los medios de comunicación en lo que se denomina política antiterrorista o política contraterrorista (Nacos, 2002; Crelinsten, 1998). Tras los ataques del 11-S, el grado de legitimación de las iniciativas de ciertos gobiernos occidentales aumentó de forma más que evidente (Shpiro, 2002:76), y sabemos que en todo proceso de legitimación las técnicas discursivas resultan determinantes. En todo caso, es justo decir que algunos líderes tuvieron que intensificar más que otros sus estrategias comunicativas, así como que algunos de ellos creyeron tener más legitimación de la ciudadanía de la que realmente tenían, hasta el punto de que sus 264 Antonio M. BAñón heRnández Comunicación nº 4, 2006 (pp. 259 - 277) discursos se aproximaban más a un intento de evitar la deslegitimación que de promover una verdadera legitimación política (van Dijk, 2004). Los discursos legitimadores de la guerra y de la asociación de inmigración y terrorismo basan su estrategia en dos pilares: la transmisión de un discurso basado en el pánico (Rothe y Muzzatti, 2004:327; Sparks, 2003) y la manipulación de un concepto con tan buena aceptación por parte de todos los actores sociales como es el de prevención (Brouwer, 2003:403; Thomas, 2006). Por lo que respecta al primero, la distinción léxico-semántica entre perpetrador de un atentado terrorista e instigador de los terroristas (Mandel, 2002), que parece bastante sensata, ha acabado por generar una cierta paranoia (de la que no se escapan los medios de comunicación) según la cual casi todos los que profesan una determinada confesión religiosa, pertenecen a un determinado país o incluso hablan una cierta lengua (el árabe) son potenciales perpetradores o instigadores de actos terroristas (la expresión célula durmiente propende justamente a este tipo de inquietantes interpretaciones); el concepto mismo de terrorismo, pues, ha sido agrandado hasta límites insospechados, como recuerdan Shamir y Shikaki (2002:538). La propia naturaleza del discurso terrorista radical utilizado por grupos como Al-Qaeda, en el que los asuntos abordados afectan a todos los niveles (político, económico, cultural, religioso), para ser sinceros, facilita enormemente la labor de quienes efectúan esta injusta generalización (Ousman, 2004). Como consecuencia del miedo colectivo, la tradicional criminalización de los inmigrantes también aumentó considerablemente (Welch, 2003). En cuanto al segundo pilar, hemos de decir que las élites socio-políticas, tras los atentados del 11-S, parecerían estar convencidas de que todo vale si se trata de prevenir nuevos ataques terroristas (Telhami, 2004:304), olvidando que igualmente necesario es prevenir la percepción generalizada de que la lucha contra el terrorismo es una lucha entre un nosotros (norteamericanos y europeos, pongamos por caso) y un ellos (árabes y musulmanes, por ejemplo), y de que se hace inevitable un ‘choque de civilizaciones’, al estilo del descrito por Huntington (1993, traducción de 2002) (Telhami, 2004:310; Unger, 2002). El poder persuasivo de expresiones como destrucción masiva [aplicada también al terrorismo desde hace décadas (Mullen, 1978)] o como guerras preventivas (Schwarz, 2004) reside justamente en la combinación retórica de estos dos pilares. No podemos olvidar tampoco que la actividad terrorista concibe la función retórica como uno de sus elementos constituyentes (Dowling, 1986), o que la palabra guerra utilizada en referencia a la lucha antiterrorista derivada del 11 de septiembre no es inocente, dado que a ella siempre va unida también una retórica bélica (Mégret, 2002). 265 La asociación discursiva de terrorismo e inmigración. Comunicación nº 4, 2006 (pp. 259 - 277) Miquel Rodrigo ha sido una de las primeras personas que ha estudiado en nuestro país (y con gran acierto) las conexiones entre terrorismo y medios de comunicación. A propósito de la idea según la cual, para algunos, el terrorismo era un acto básicamente propagandístico y, por consiguiente, comunicativo, recordaba: “no se puede afirmar que la información sobre el terrorismo comporta siempre una posición propagandística y que la simbiosis medios de comunicación-terrorismo facilita la generalización del terrorismo” (Rodrigo, 1991:30); añadiendo más tarde: “El aumento del terrorismo no es producto de los mass media” (Rodrigo, 1991:30). Son afirmaciones con las que estamos totalmente de acuerdo, si bien, en nuestra opinión, merecería, quince años más tarde, ser contrastada no tanto con el acto terrorista como con el acto de representación del terrorismo, y no sólo con el terrorismo ‘interno’ (valga la expresión), sino también con el (supuestamente) procedente del exterior. Es decir, no sólo con el terrorismo de eta, sino también con el llamado terrorismo islamista. ¿Es posible afirmar, entonces, con este cambio de orientación, que, merced a determinados malos hábitos comunicativos sí se esté generalizando una representación periodística inadecuada (por aumentada) del terrorismo exterior, especialmente mediante su injusta asociación con los procesos migratorios y con las personas que han migrado a los países ‘occidentales’? Seguro que el propio Rodrigo estaría de acuerdo con este apunte, puesto que, como comenta en la introducción de su libro: “El terrorismo es una categorización cultural e histórica de cierto fenómeno. En la definición social del terrorismo, los mass media juegan un papel trascendente” (Rodrigo, 1991:17). En un reciente informe del European Monitoring Centre on Racism and Xenophobia (eUmc) referido al impacto que sobre la comunidad musulmana que vive en la UE tuvieron los ataques terroristas acaecidos el 7 de julio de 2005 en Londres, se destacaba la rápida reacción de gobiernos, instituciones y medios de comunicación para evitar cualquier asociación injusta o cualquier generalización peligrosa de terrorismo y religión (eUmc, 2006:6-7). Esta tarea se vio claramente favorecida, además, por el contundente rechazo que las distintas asociaciones de musulmanes realizaron de los atentados. Ahora bien, en este mismo informe (eUmc, 2006:7) se recordaba, de la misma manera, que este tipo de discursos públicos no debían aparecer únicamente en contextos de alta tensión, sino que debían ser una constante. De hecho, en un informe anterior del eUmc sobre la islamofobia en la UE tras el 11 de septiembre de 2001, ya se indicaba la frecuente representación negativa del Islam y de los musulmanes en la prensa en el período anterior a los ataques acaecidos ese día en dos ciudades norteamericanas (eUmc, 2004:38). Gran relevancia dieron los medios de comunicación al hecho de que los 266 Antonio M. BAñón heRnández Comunicación nº 4, 2006 (pp. 259 - 277) terroristas entrasen en el país como inmigrantes (Esses, Ovidio y Hodson, 2002:70), favoreciendo así la asociación. La bipolaridad discursiva que muestra la elite europea (por ejemplo, representantes políticos o medios de comunicación tanto europeos o nacionales, como regionales o locales) hacia los inmigrantes le permite balancearse del discurso preventivo al condescendiente (y a veces al positivo) con gran facilidad y según manden las circunstancias, habilidad que no se traslada tal cual al ámbito del discurso mayoritario de la población, saturada con mensajes de recelo que acaban por calar de forma muy intensa y duradera. No en vano, los actos de rechazo hacia árabes y musulmanes aumentaron a pesar de las recomendaciones de los políticos (el 5% en el caso de Londres entre el día 7 y el día 21 de julio). Además, hay que destacar la ausencia de críticas por parte de los propios políticos hacia el discurso de los medios relacionado con la inmigración, salvo en situaciones como las que estamos mencionando. En el caso de Londres, por ejemplo, destacó la llamada de atención de Charles Clarke a propósito del lenguaje usado por algunos medios británicos. Estas reflexiones iniciales serían igualmente válidas con toda seguridad para el caso de los ataques terroristas de Madrid. En ambos casos, además, las víctimas no pertenecían obviamente a un determinado colectivo social, étnico, cultural o religioso, sino que el desastre afectó a todos, lo que restó mucha capacidad de maniobra para quienes intentaron aprovechar los atentados para consolidar sus mensajes racistas o xenófobos. 3. Sobre las técnicas discursivas utilizadas para asociar inmigración y terrorismo 3.1. El cuadrado ideológico. Todos los tipos, procesos y conceptos que aparecen en los cuadros 2 y 3 tienen su manifestación última en distintos mecanismos, movimientos y estrategias de tipo discursivo que, por cierto, han sido magistralmente descritas y analizadas por Teun A. van Dijk en numerosos trabajos. Según este autor, precisamente, la legitimación es una de las funciones sociales prioritarias de las ideologías que permiten a las elites mantener en sus manos el poder político y económico (van Dijk, 1998:255). La legitimación implica, naturalmente, la deslegitimación con respecto a quienes no pertenecen a las elites y desean cambiar lo que consideran injusto. Tanto la legitimación como la deslegitimación tienen por supuesto una repercusión directa sobre los textos y sobre los discursos, y tienen como objetivo la valoración de un grupo o de un individuo en tanto que representante de 267 La asociación discursiva de terrorismo e inmigración. Comunicación nº 4, 2006 (pp. 259 - 277) un colectivo de personas. Las estrategias discursivas orales y escritas que son utilizadas para apoyar la legitimación y la deslegitimación pueden centrarse, por ejemplo, en el nivel del contexto de producción, o bien en el nivel de significación local. Los cuatro movimientos incluidos en el ‘cuadrado ideológico’ (van Dijk, 1998:267) ofrecen un excelente marco para la descripción de procedimientos textuales de legitimación y deslegitimación: 1) expresar o enfatizar información positiva sobre nosotros; 2) expresar o enfatizar información negativa sobre ellos; 3) suprimir o atenuar información que es positiva sobre ellos; y 4) suprimir o atenuar información que es negativa sobre nosotros. 3.2. La narrativa del terrorismo. Esra Sandikcioglu (2001) ha sido una de las personas que, desde el ámbito del análisis lingüístico, más ha promocionado la expresión narrativa del terrorismo (terrorist narrative) para referirse a aquellos casos en los que, mediante estrategias narrativas (discursivas, valdría decir) diversas, se sobredimensionan conceptos como seguridad o como terrorismo, lo que acaba afectando, según ella misma confiesa, a la imagen de “los otros”, los cuales, en ocasiones, son prejuiciosamente identificados, porque sí, como terroristas. Esto es especialmente cierto, según indica Sandikcioglu, en el caso de las personas que proceden de algún país perteneciente a lo que se denomina Oriente, y que, en el fondo, se suele hacer equivalente a Islam. ¿Qué estrategias conformarían esa narrativa del terrorismo o sobre el terrorismo? La autora menciona, por ejemplo, las generalizaciones mediante las cuales todo un país es identificado como terrorista (es el caso de lo sucedido en distintas ocasiones en los últimos veinte años con Iraq); y también cita el contraste, sumamente útil para distinguir el Nosotros del Ellos, o para diferenciar, de forma claramente forzada, el Islam de Occidente. La argumentación básica, en este último caso, reside en el hecho de que la oposición de dos categorías quiere generar una especie de consenso social según el cual quienes no están con nosotros, están con el terrorismo o, de hecho, son terroristas. Aunque la autora menciona el caso específico de los discursos de George W. Bush, se podría extender el análisis a los discursos de José María Aznar (van Dijk, 2004). Otros autores se han referido a otras estrategias que valdrían como ejemplos de sobredimensionalización del concepto terrorismo. Así, por ejemplo, Mohamed El-Madkouri (2004) se ha referido a la permisividad discursiva (con otras palabras) que propicia que los detenidos como presuntos implicados en los atentados del 11-M aparecieran representados en los medios de comunicación españoles con nombres y apellidos; aunque luego muchos de ellos fueran puestos en libertad sin cargos. Tsardanidis y Guerra (2001), por su parte, también 274 Antonio M. BAñón heRnández Comunicación nº 4, 2006 (pp. 259 - 277) zona o de todo un país. Sea mediante la presentación o la representación, lo cierto es que a través de la prensa, podemos observar que la asociación inmigración-terrorismo no es exclusiva de una única corriente ideológica, sino que, en la actualidad, especialmente en contextos electorales, esta asociación semántica puede atravesar todas las orientaciones políticas. La especificación y la matización van supuestamente en contra de los hábitos y de las rutinas periodísticas. Por eso, es de agradecer ciertos esfuerzos por adecuar el grado de especificidad necesario en los casos en los que, en teoría, no queda más remedio que hablar al mismo tiempo de cierto tipo de inmigración y de cierto tipo de terrorismo. Así, por ejemplo, en algunos diarios podíamos leer frases del tipo “inmigración ilegal vinculada al terrorismo”, en un intento por evitar la generalización. Aunque no sea acertada en, por ejemplo, el uso del adjetivo ilegal, parece claro que ese esfuerzo especificador existe. Por otra parte, aunque nos hemos centrado en documentos periodísticos, nos gustaría decir que, en la actualidad, estas asociaciones son frecuentes también en ensayos sobre otros aspectos. Por ejemplo, sobre la OTAN (Lesser, 1998), sobre la biotecnología (Committee on Research Standards and Practices to Prevent the Destructive Application of Biotechnology, 2003:62), o, hace ya años, sobre el grupo de Trevi (Gabriel, 1994:161). 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