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El huérfano ingles, ó El evanista: comedia en tres actos [José López de Sedano]

López de Sedano, José

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COMEDIA. EL HUÉRFANO I N OLES. O EL EVANISTA. EN TRES ACTOS. CON LICENCIA. MADRID : AÑO DE 1 7 96. Se bailará en la Librería de Quiroga , calle de la Concepción Gerónima . 1 v .AiaaKoo ;-r\ t J \V.-f k 'a¡ iíT'^nTtT « ■ ' . ] :l~\ *±.£Í¿jlU i.J. vJ v!l | eE-a vIO MI 0 íOu * ■ * 3 L Jl*l A V . ¿ 1 - , í c..; . 8 GTDÁ Mvl .AID ~ fl SO í ,1 VIG 3 3(1 /_>VávÓ t VW v '’ <Vi C. ^hr-,- -,; x u-j :- /r ^ • • .*<$, . /iJ' .3 ^ actores, R[ car ^ nc ¿ Eva nista. Molí , hija de Fríe* muger de Ricardo. Ricardo , su Yerno. Selvi , Criada. El Marqués, de Leicestér. . Un Notario. Guillermo, Criado. . : ,, UiiMfo. ACTO PRIMERO. El teatro representa obrador , d taller interior de un Evanista: Ricardo-senta¬ do junto duna mesa en que hay p apÚQS regla, y compasee cuyos imtrumen- ’ tos usa dntés de hablar. Klc - He concluido mi plan, y dixera que está bueno; pero la alabanza propia envilece los sugetos. Eo mejor sera pasar a mostrárseloú mi suegro,, y saber su. parecer, sin embargo deque temo. que fácilmente le. apruebe, por él amar q ue le.debor’/ V : •, . avor de los .amigos . sirve en estos casos , menos que la critica sangrienta de los enemigos nuestros; mas es la desgracia p que esta ) nss manifiesta eli defecto de niodo que, nos afrenta, Y ilega siempre sin tiempo; P U e £ Publicadas las obras, no hay. en el error remedio. rQue feliz seria el . siglo, ! “, a 7 ofendilo? hecho el plan de la tribuna y estaba ahora, discurriendo en pasarle á la censura de usted. Fric¡ A verle. Está bueno. Seguramente-^ Ricardo, no hay Evanista en el Reyno que pueda hacerle, mejor. Estos dichosos,efectos produce tu aplicación. Estoy foco de contento; abrázame muchas veces. ¿Dime has hecho ya el tanteo de su costo? Ric. Sí Señor: sobre poco mas:, ó menos, son novecientas guineas. Fric. ¡Novepientas!. ¿cómo, es eso? Tú lo hás ajustado en mil, si dpi contrato me acuerdo; y en.una obra de tres años, es muy poco ese provecho. Ric. Con él iremos pasando, mientra&jnos envía el. cielo mejor proporción. Fric. Y en tanto, amigo ^también tendremos econoyaía tan grande, que toque ya en el extremo de miseria: tus dos,hijos poco á popo van creciendo, ej:natural; rengas otros y si llegamos á vernos con quatro, ó cinco muchachos, y simpan, e-.tamos -buenos.• ¿ Ric. Ño nie es pn ihfe adoptar afinge-uio de otros Maestros ..que pierden la estimación, quando ganan el dinero. Obras publicas como esta A 2 tic- El Huérfano tienen mas seguro el premio, si el artífice no mancha con intereses su esmero. Los que vean la tribuna preguntarán quien la ha hecho, y quarito costó : y si yo llevase mucho mas precio por su construcción, dirán infinitos al saberlo: buena está; pero también', ! es buen ladrón el Maestro. No, padre mió: midamos la estimación, y provecho. Trie. Dices bien: esa virtud, y honor de tus pensamientos justifican mi fortuna: i me ha recompensado el cielo mis afanes, y fatigas ' < benignamente, pues veo á Moli, mi amada hija, - >L casnda con un sugeto, en quien no he mirado cosa, que no me sirva de exemplo de admiración, y de gusto. A tu imitación mis nietos serán muy hombres de bien, aplicados, y modestos; i de forma, que su-crianza sobre principios tan bellos, colmará de bendiciones la memoria de su abuelo. > ¡Qué felicidad tener::! me enternezco, me enternezco, > Tic. ¡O Padre mió! Nosotros - vivamente pediremos á Dios, que haga á usted testigo por tiiuchos anos ds nuestro ' ,y feliz estado. Trie ¿Quien entra? Sale Guill: Buenos dias, caballeros. Tic y Fric. ¡Señor Guillermo! Guill. No saben a P' la malicia con que vengo. ¡Pobres hombres! La Condesa me ha entregado unos dineros, á fin de que pague á usted, Señor Ricardo, aquel resto de la última cuenta. Ric Bien. Guill. Mi Ama gasta mucho tiempo en visitas, y funciones, y son pocos los momentos, que dentina á estos negocios; que sino fuera por esto, ya habría pagado á usted; mas este es un privilegio antiguo de los Señores de calidad, cuidar menos de aquello que importa mas, pagar tarde, y cobrar presto. Tic. No todos lo hacen así; porque hay muchos caballeros, que á los que saben servirles anticipan su dinero. Guill Para< algunas obras , sí. Fric. Las queven mi táller hacemos Ricardo, y yo* no son,otras que las propias del modesto exercicio de-Evanista. Guillj$Y:> que quiere decir eso? Fric. Que nos tiené^muy distantes nuestra aplicación, y anhelo, de censurar la conducta de nobles, y de plebeyos. Guill. Perdone’usted* Señor Fric. Disimulo* que en efecto fy todo saldrá en la colada. Tic. Cabalmente en ningún tiempo será mas útil que ahora esa cantidad; .pues tengo. uña ohra grande :qiie hacer, podre acudir cion eso á los gastos. Guill. ¿Y quánto es (si teneis presente) el resto? Ric. Cinquenta; y cinco Guineas, pues la cuenta que en Febrero ajustamos, importaba sesenta y cinco , y yo creo que entonces recibí diez. Gui. Dice usted bien: esto es bueno, ap. Veinte tomó ¡ Qué bribón! Pero todo esto es muy bello para mi Ama la Condesa. Señor Ricardo, contemos. Ric. ¿ Quiere usted decir á Moli; á Fric. que me traiga aquel quaderno de cuentas, que está en mi quarto? Fnc.¿Por qué no? voy al momento, vase. Sobre la mesa cuenta Guillermo el dine¬ ro, y se. entrega de él Ricardo , dando tiempo á que salga Moli. Guill. Cinqüenta y cinco cabales; si usted no está satisfecho, podrá volver á contarlos. Ric. Pagado estoy, y contento. Salé Moli Ricardo, aquí está tu libro. Le toma Ricardo , se sienta , y lee.. Guill. Si ellos no salen del Reyno, jpobre Condesa! Mas yo sabré zurzir el enredo. .Señorita , cada dia está usted mas bella. Moli. Aprecio el favor de usted. Ricardo . me suele decir lo mesmo muchas veces, que es á quien parece ríe bien anhelo. bmlL ¿Y á nadie mas? Moli. N o Señor, , . con enfado. mas ' Rk - éQué es eso? Moli._ Nada: nnra tutu libro. Rk. En veinte y u no de Febrer0 recibí veinte Guineas: tome usted , Señor Guillermo, diez: supuesto que son veinte las que recibidas tengo. Ingles. 5 Guill. Malo, que es hombre de bien. ap. Quedamos en paz. Ric. Es cierto. Guill. Pues la Condesa me ha dicho que usted, su muger , y suegro - vayan á verla al instante. Ric. -A su Excelencia? ¿Qué. es esto? Está quejosa .de mí? ¿Le faltó mi rendimiento en algo? Porque pagarme, y mandar llamarnos luego ¿qué puede ser? Moli ¡ Ay Ricafdo! Ric No te asustes. Guill. Bueno, bue— bien.se conoce que ustedes (no. no han conocido su genio. Es la muger mas benigna que se hallará (en el infierno) ap. en todo el mundo. Ella vé el v rtuoso manejo de pstedes, y reconoce que es un alivio pepueño darles de valde esta casa, en que ha dos años y medio viven , contigua á la suya; con que, según yo comprendo, quiere que el Señor Ricardo ilustre su buen ingenio, viajando toda la Europa, para que observando , y viendo los mejores obradores, y Evanistas de otros reynos, se vuelva á Londres, tal vez superior á todos ellos. Moli. Diga usted á la Condesa que yo,la estimo el consejo: que el viajar cortes, y andar vagando de pueblo en pueblo, será: mas útil al . Conde su marido: y coh todo eso, si yo fuese á proponerla que se ausentase , sospecho eme m me lo agradeciera. X Guill Guill. En contrario hay uri exempío. Mi Amo vá-de Embaxador á Dinamarca y y yo creo que no ha pensado en seguirle; pero ese es torvo es. pequeño; pues con doscientas guineas anuales, qué por lo menos dará á ustedes la Condesa, podrá llevar á su suegro, á su rnuger, y á sus hijos el Señor Ricardo. Ric. Debo mirar con mas atención de unos, y otros el sosiego, y tampoco me es decente hacer falta á los sugetos, á quien ofrecí servirles;: i . sé contentarme con menos: y por ser algo mas rico, : no abandono lo que quiero, ni he de darles malos ratos: pero sin embargo iremos á mostrar á su Excelencia nuestra gratitud, y afecto. Molí. ¿ Y á nosotros qué nos falta? Nada: estamos tan contentos con nuestra suerte, que es fácil que no nos acomodemos á trocar con la Condesa Guill.^ Usted ha perdido el seso, Señora Moli; conque hablando con fundamento, ¿ no quiere usted ser Condesa? Moli. Lo fuera sin otro objeto que el de ser Conde Ricardo. Guill. ¿Y usted gustaría serlo? ¿p Ric. No v por ini vida. Guill. ¿Por qué? Ric. Porque rio pudiera hacernos mas felices ; ademas, que si gasté tartttfqiempo en aprender á Evanista, Y no de los mai perfectos, El Huérfano i quánto echara en aprender ! á ser Conde? Guill. ; Qué tremendo di aparate! Yo me rio. ¿Sabe usted si en algún reyno hay aprendices de Conde>? Ric. No hay : pero debiera haberlos»' Las obras de un Artesano, quando salen con defectos, tienen el justo castigo de tratarlas con desprecio los quedas mandan hacer, y retienen su dinero; conque el perjuicio resulta únicamente áí Maestro. Y si para aquellas obras, que se examinan , primero 1 que se paguen; se requiere práctico conocimiento y del que las hace, y examen ' de su persona, y talento: para las de algunos Condes que sotf de mayor provecho, • ó deben serlo al estado; ¿por qué razón no ha de haberlo?' Toma, Moli, llévale á tu padre este dinero. Moli. Dame; pero entra al instante* pues llevo un desasosiego indecible. E>ta Condesa tiene malos pensamientos como sabes, y tal vez:: Ric. No empieces ya con recelos. Sale Selvi/ Señora , sírvase usted de entrar al instante adentro, porque con los* dos muchachos me falta ya el sufrimiento. Moli. ¿ Puesqué hacen, Selvi? Selvi. Llorar. . • . 1 Guill. ¿Y que-se le dá á usted de eso? Mañana tendrá marido, y á los dos años primeros tal vez otros dos muchachos; y le será de provecho el estar acostumbrada á verlos hacer pucheros. 'Xlvi. El anuncio de marido, por hacerle usted, le acepto, pero en punto de chiquillos no , no , ni oirlos , ni verlos. ^oli. Vamos. vanse. Guill. Por lo que hace á Moli, no tuviera sentimiento en que se quede:-sus ojos:- mi corazón::-malo es esto; si se arde la chimenea, se vino la casa al suelo. &c. ¿ El Marques de Leicester, hermano (y buen caballero) de la Señora Condesa llegó abites de ayer? Guill. Es cierto. ** lC ' Iré á besarle la mano, y á ofrecerme como debo por su criado Guilh El Marqués no gusta de cumplimientos. ¿Le conoce usted? Ric. Yo no: pero me ha dicho mi suegro, que le debe muchas honras, y es fuerza que acreditemos que somos agradecidos. Gu/7/. Mal semblante van poniendo ap. estas cosas; si el vá á verle, y se descubre::-mas esto no puede ser. ¿Qué he mirado? ¡Ay pobre de mi! Esto es hecho. El Marqué, entra aquí. í.c. ¡Como! ¿El Marqués? Guill. Ni mas, ni menos. El sabe que la Condesa::. No puedo huir. ¡Pobrei huesos! ■ S “le Marq. Me alegro de hallarte j a la tienda unos momentos I > espera allí. Guill. Bien e ’stá. vase. Ingles- 7 Marq ¿Y Fríe? Ric .Estará allá dentro. Permítame Vuecelencia, que me ofrezca á su respeto con la mayor humildad. Marq. ;Puesquiéneres? Ric. Soy el Yerno del SeñorFric. Marq. ¿Quien? ¿R iear- Ric. Si Señor, criado vuestro. (do? Marq. ¿Qué tiempo hace te casaste? Ric. Unos quatro anos y medio. Marq. ¿Tienes hijos? Ric. Si Señor: dos varones. Marq. Malo es esto. ap. Y di me ¿con tu familia, y tu suerte e^tás contento? Ric. ¡Ay Señor Excelentísimo! Parece que ha unido el cielo las virtudes , el candor, la hermosura , y el talento para mi felicidad; y el estado en que me veo, sin duda que la fortuna le mide con mis deseos. Marq. Mas dificultada No obstante ap. conviene hacer el cotejo de T inas noticias con otras. Ricardo, dile á tu suegro que venga, pues quiero hablarle; y de paso, di á Guillermo que salga aquí. Ric. Voy al punto. vase. Marq. Ño Puede engañar su aspecto ni su estilo:- él es sin duda. ¿Mas que haria aquí Guillerüiq? ¡Qrfé bribón! Sale Guill. Señor, Ricarha ido á buscar á su suégro; (do que no está en casa: y me ha dicho (yo estoy temblando de miedo) ap. que Vuecelencia me llama. Marq. Sí, te llamo con efecto. ¿De qué tiemblas? Guill. Tengo frió. Marq. Hombre, ¿frío en este tiempo? Guill. Yo tirito en el verano, ap, 8 El Huérfano y me baño en el invierno. Marq. A mí padre sirvió el tuyo hasta su fallecimiento, y le estimábamos mucho: porque de joven, y viejo era muy hombre de bien. Guill. Sí Señor : en quanto á eso todos afirman lo mismo. Marq. Mas su hijo: jqué perverso! ¡Qué picaro! ¡Qué malvado! ¡Qué embrollista! ¡Qué embustero! Guill. Mas debo yo á Vuecelencia que debió á su padre excelso el mío. Marq. ¿De qué manera? Guill. Porque al tiempo del entierro le hizo las honras , y ámí Vuecelencia, por efecto de su bondad, me las hace aun ántes de haberme muerto. Marq. Ven acá, bribón. Guill. A Dios, todo lo ha sabido: Hoy muero, ap. Marq. ¿Entrastes ayer en mi quarto? Guill. S iSeñor. Marq. ¿Ycon qué intento recogiste unos papeles reservados? Guill. En quanto á eso se equivoca Vuecelencia, porque yp los hallé puestos sobre una mesa, y no estaban reservados, ni secretos. Marq. Mi despacho es un sagrado que solo tu atrevimiento le ha profanado. Responde, dime, ¿con qué pensamiento los tomaste? Guill. Como se hablan con variedad los sucesos de la familia de Darvi, quise saber ese cuento, novela, historia, ó lo que es. La situacion:-el empeño:- mi Señora la Condesanla averiguación, mi genio, una novedad, la carta, los papeles, el deseo:- yo no sé lo que me digo. fy Marq. ¿Qué charlas tan sin concierto?- Gui//.Pues nunca hablo yo mejor. Marq. Muy bien: por ahora quiero considerarte mas digno de piedad, que de mi ceno: persuádome, que mi hermana encargaría á tu zelo este caso; ¿no es verdad? Guill. Sí Señor, ello por ello. Marq. ¿Y le enseñaste la carta, ó le has dicho su contexto? Guill. De ningún modo: eso fuera abusar sin fundamento de aquella casualidad, y romper tan gran secreto, como el de. aquellos papeles, que contienen nada menos que el destino de los Duques de Darvi; bien considero, que mi Ama interesa mucho, y que solo por saberlo me hiciera un grande regalo; pero ¿qué importa? Primero es el proceder con honra. Marq. En este bolsillo creo < que hay mas que pudiera darte mi hermana, con que ya déxo tu pérdida compensada. Guill Le recibo, y le agradezco: aunque yo por intereses:- .. Marq. No haces nada: ya lo enticé Tú sirves á la Condesa con puntualidad, y afecto, y lo que no le hayas dicho por la ambición del dinero, tal vez se lo habrás contado por fidelidad. Guill Es cierto. ' Marq. ¡Qué picaro! GuillsA Yueqdetfj' 9 ingles . le consta , quanto venero los preceptos de mi Ama: ha sido flaqueza; pero::- Marq. Al caso. Guill. Sabiendo yo, que muchas rentas, y efectos del estado de mi Amo pertenecen de derecho al Duque de Darvi, quise satisfacer mis deseos de complacer á mis Amos, haciéndoles el obsequio de darles estas noticias. Marq. A costa de mi respeto, y confianza, ¿es verdad? No hay en todo el universo mayor picaro que tú. Guill. En el impulso primero de su enojo piensa así Vuecelencia; pero luego que interiormente discurra en la obligación que tengo de amar á quien me dá el pan, sera otra cosa. Yo espero que me hará justicia, y tanto que quisieran qualquier precio un criado como yo. Marq. Me sirviera poco tiempo; ¿pero sabes, si mi hermana ha formado algún proyecto sobre este caso? Guill. No sé: para mentir soy Maestro. ap. Mar. ¿Qué hacías aquí? Guill. He venido d pagar unos dineros flue mi Ama debía á Fric. ™ rq> Retírate ya. Guill. Obedezco, vas. a rq- i Ü hermana piensa muy poco en restituir.-Guillermo le dirá lo qU eha pasad y ellau S ard q u¡mtosmed¡os imagine convenientes á retener tin derecho que no es suyo. Pasión vil de la ambición, ¡quántos pechos son tus vasallos , y quántos son de tí idólatras ciegos, consumiendo en vanas pompas los intereses agenos! Y quando á sus puertas llegan aquellos mismos, aquellos de quienes es lo que gastan á implorar algún consuelo; los atropella el furor, ó les responde el desprecio. Sale Fric , acabándose de vestir ropa decente. Fric. Dispénseme Vuecelencia la molestia de haberle hecho esperar ; ignorando que este miserable suelo mereciese honor tan alto, salí un rato. Yo me alegro de vuestro feliz arribo. Marq. Yo, Amigo, te lo agradezco. Siéntate. Fric. En pie estoy mejor, y esto á Vuecelencia debo. Marq. ¿Qué me puede autorizar el usar de. mi respeto con el que no le compite? Siéntate: yo te lo ruego. Fric. Me resigno. Marq. He visto ahora en este sitio á tu Yerno. Me parece un buen muchacho. Fric. Sí Señor, es un portento de aplicación, y virtud; mi hija, él, y mis nietos hacen dulce mi vejez, y son todo mi consuelo. Marq. ¿Padeces algún atraso? Fric. No , Señor , á nadie debo ni aun la cantidad mas leve: no soy rico; pero tengo B bas- IÓ El Hm en mi casa? ¿De qué agravio? Marq. Acercad aquí esa mesa: dame tu ese cofrecito y retírate allá fuera. vase el criado. Mol. Turbada estoy. Fríe. ?Qué será esto? Marq. Sentaos: Aquí se encierra señala la caxa. el destino de Ricardo. Ric. ¿Mi destino¿Mo/i. ¿Yo estoy muerta? - Marq. Sí Ricardo: en esta caxa está una solemne prueba que justifica quien eres. Ric. ¡Qué oygo! Fríe. Señor, Vuecelencia no nos confunda: mi Yerno::- Marq. Tu Yerno es mas que tú piensas. Leed lo que dice encima. Lee Ric. 55 El Protector, que gobierna j)la Real casa de los Niños , «Expósitos, no entregue esta >5 caxa, sino es al Marqués „de Leicestér, y en su ausencia, »ó por su muerte , al sugeto «que señala, ó le succeda. Marq. Esto habla con mi padre, luego diré por qué mientras él vivió, ni yo después, hicimos la diligencia de sacarla ántes: que ahora la alegría no me dexa arbitrio para otra cosa que darte la enhorabuena, y los brazos muchas veces. Gran Duque de Darvi, llega y compénsale á tu Amigo la amistad: y la fineza . con que te da esta noticia. Mol. y Fric. Señor::- turbados. Ric. Señor:- Marq. ¿Qué recelas? Grande desde que naciste eres. Mol. ¿Qué fortuna es esta? frfano Marq. Volved X tomar asiento, y la admiración depuesta, veremos un documento que tu origen nos revela. Tú has de Leer esa carta, que casi en la hora postrera de su vida me entregó mi Padre, con la advertencia de que en esta caxa estaba una puntal copia de ella, como es así: vedla aquí: tomadla, Fric , y leedla para vos , por si la copia con su original concuerda. Dale á Fric la copia, que vá leyen para sí, ínterin que Ricardo lee en pichi¬ co la suya, y Molí manifiesta regocijé Lee Ric. Ta sabes, querido Amigo ■ > * peligro á que estoy expuesto, y á ofi¬ lo está toda mi familia, por la cotj f piración de mis contrarios. El Rey 1 » dignado por falsas acusaciones, ha & qüestrado mis títulos, y rentas ; y s tan penosa situación voy á tomar^ partido extremo. He persuadido a Duquesa mi muger, que nuestro co hijo ha fallecido, y le hago cr¡ en la casa de los huérfanos con , nombre de Ricardo en lugar del • Enrique que se le puso en el mo. Si con mi ausencia consigo aj car la cólera del Rey , volveré a {J carie ; pero si ántes cediese mi vl ^ al esfuerzo de mis sentimientos ’ , recomiendo á tu amistad. To creo ^ sin embargo de que ahora tenga ^ educación tan descuidada, su a j miento le enseñará á dar la vida rj su Rey , y por su patria. En la cCi J a - p los huérfanos, hallarás un C °R° ^ con una copia idéntica de esta cü] y Ingles. la fé de Bautismo de Enrique , la de mi casamiento con su adiqida madre , y algunos diamantes de que puede He¬ sitar , si no hereda mis rentas. Lon¬ dres , y Mayo 6 de 1786. Alberto , Duque de Darvi. Excelentísimo Señor Marqués de Lei~ cester. Fric. Pues aquí dice lo mismo se levant. sin que le falte una letra. Mol. Señor , es posible:- vaya la alegria no me dexa demostraciones, ni voces. Enrique, ¿qué dicha es esta? jAy Esposo! No es posible ponderarte lo contenta que estoy; no porque ascendamos á tan superior grandeza, sino es por los beneficios que repartirás en ella. Haremos á todos bien, y en nosotros la pobreza tendrá un apoyo piadoso. Ric. Esa es, Moli, una perfecta copia de tu alma preciosa: esa es la mejor idea de tu espíritu admirable. Haremos bien. Ya das señas de que has de saber ser grande; pues no tienen la riqueza, ni l° s títulos honrosos timbre de mas excelencia, como el hacer á los pobres fiuanto bien se pueda. '^. Ricardo, ¿quieres tomar mt consejo? Rk. Ya es ofensa de mi humildad esa duda, sabiendo usted mi obediencia. Fnc. Pues recoge esos diamantes, cuyo valor nos franquea alguna comodidad 17 en nuestras pobres tareas: y esas cartas y papeles que tu origen manifiestan quémalas, ó arrójalas donde en la vidaparezcan.Ma.Como? Molí. ¿Y porqué ha de arrjarías? No, Padre mío, eso fuera abusar de las piedades de superior providencia. Fric. ¿Qué vá á delantar Ricardo con todas esas grandezas? Su propio padre no pudo criar á su hijo entre ellas, y se miró precisado á esconder su infancia tierna en el nú meto de obscuros niños de la Nación nuestra. Los empleos grandes (suelen decir muchos) se reservan para hombres grandes, es cierto; y también las grandes penas, y sinsabores. Compara con madurez, y refiexa tu estado con el de un grande, y hallarás la diferencia á tu favor. ¿Te falta algo de lo necesario? ¿Tiemblas por tus hijos? ¿Te hallas mal con la tranquila asistencia de tu esposa? ¿Te persigne la venganza, ni te acecha la emulación para hacer que de tu estado desciendas? ¿Te fatiga el duro peso de obligaciones tan serias como las que tiene un Grande que si ha de cumplir con ellas, aun tal vez para comer hora cierta no le dexan? Dirás que nó: pues, Amigo, la riqueza verdadera *8 El Huérfano es esta, que lo demas del lago de la miseria. viene a ser una quimera de la vanidad; y en fin, una vida muy expuesta. Al rio con los papeles, y la caxa; vengan, vengan. Mol. Espere usted , padre mió: jamas he visto una idea como la de usted. Fríe. Pues tu, que eres quien menos la aprueba, has de ser quien la confirme, quando remedio no tenga. Fie. ¿Cómo, Señor?Fric. Yo me entiendo. Mol. Quando usted mandó que diera mano de esposa á Ricardo, no vi mas que su prudencia, su talento, y su virtud: si mi esposo siempre fuera un Evanista, también estaría muy contenta, sin envidiar mas fortuna. ¿Pues no es una cosa fiera que habiendo nacido Grande, ha de huir la preeminencia que este Título le impone? Yo no sé que la conciencia le conceda libertad, para que huya de la senda de la altura , donde debe hacer todo eíbien que pueda á su Patria, y á sus hijos. En quanto á ser vida expuesta á sinsabores, yo creo que esa misma contingencia tienen todos los mortales; pero con la diferencia, que un hombrepobre, es u n hombre; y un hombre, grande, si á cierta á serlo, vale por tantos, 'quantos su piadosa diestra saca, con su. protección, Marq Teneis razón , bella Molí. Fric. En fin, hagan lo que quieran. Mol. Señor Marqués, aquí no hay dificultad; Vuecelencia dé parte al Rey. Fríe. Hija mia: Mol. ¿Qué dice usted? Fríe. Yo quisiera que ántes se pensase mucho. En tus ojos no se encuentra disposición para ver mas que el punto á que se eleva tu marido. Ahora te ocupa esa aprensión lisongera de la parte que te toca en su fortuna; y si llega un costoso desengaño, ¿que angustias serán las vuestras? Mol. Es cierto, que me complace su suerte, y me lisongea la que á mí me corresponde: pero aun quando yo debiera ser víctima desgraciada de una novedad como esta, le aconsejará lo mismo. Marq. Moli amable, esa es mi pena. Ríe. ¿ Cómo,Marqués? Ma. Duque Amitemoque tu esposa sea (go, víctima de tu destino. Ric. ¿Pues qué? ¿Mi pecho pudiera concurrir á su desgracia? Marq. Yo rezelo que te veas precisado, porque un Grande, conforme a las leyes nuestras, no puede , Enrique , casarse, sin que el Rey le dé licencia; y por otra parte, la hija de un Evanista, aunque sea virtuosa y respetable, como vuestra Esposa bella, no es correspondiente á un Duque de Darvi; nadie se acuerda de un exemplar semejante, y e-> natural, que no quiera su Magestad, que se estrene en esta alianza vuestra. Mol. ¿Qué oygo, Dios mió? Siéntase sobre un taburete, y se inclina en la mesa. Fric. Ve aquí las terribles conseqüencias, que yo esperaba del ansia con que amabas la Grandeza. ¿Quesera, Moli, de tí y de tus hijos? La afrenta te llenará de rubor. Mol. De dolor, no de vergüenza ( Se levanta. ° J P adre > no soy culpada, aunque desgraciada sea. T 1 Senor Marqués solo habla e tczelos, y aun pudiera conformarse el Soberano, y mucho mas, si supiera, que soy madre,y q ue Rkardo me quiere con tantas veraspero si á pesar de todo fuere el separarme fuerzaantes que yo es mimando, el triunfe, aunque y 0 padezca. **:. Es P°? tórb aro y ¡ ,Z ^P.edad alguna fuera, el honor°y C ° mprase & ' e rap^ W* me ha dado e ¿ ™ ° y me dió á s u DÍ" d e f ! mes *» que es centro de mi'tera^L Nuestra unión bend¡ Xa ^i dándonos por fruto de e l f CleIo> dos hijos. ¿Pues cómo es D n ;i ^, Ue P u n donor consienl C cubrirlos de rubor. de sentimiento, y de pena? No, Marqués: quede ignorado mi origen: ninguno entienda mi calidad; pues mas amo la virtud , y la belleza de la amada esposa mia, que los bienes de la tierra. Mol. No se hable de mí. Ricardo sube tu á ocupar la esfera en que naciste, que yo quedaré así mas contenta. Ric. Sosiégate, esposa mia; y puesto que la primera, y mas alta de las leyes, es la humanidad; no quieras que yo la rompa: ántes bien, si alguno la destruyera, me quejara de él. De mí podrán hacer lo que quieran, como noséa mudar la agradable suerte nuestra. Marq. Sosegaos , sosegaos, y creed dé mi fineza, que haré todo lo posible, porque el Monarca te vuelva tus Mayorazgos, y apruebe esta dulce unión estrecha. go! Mol. ;Ay Señor! Ric. ¡Ay digno Ami- Fríe. £1 cielo os dé fortaleza. Mol. A mi pecho tolerancia. Ric. Al Soberano clemencia. Marq. Y á este bienhechor, que afable entre sus brazos os lleva::— TWor. Todo el premio, de que es digno el que en hacer bien se emplea. ACTO TERCERO. Ricardo sale fatigado , pensativo , y sin determinar sitio oportuno donde subsistir. Ric. ¡Abandona á tu Muger! ¡No hagas de tus hijos caso! 20 El Huérfano ¡Sepárate de la que amas I como T ae alguna memoria Para aquesto es necesario áa comprimía, al mirarlos, un corazón de una fiera» Amo se levantó ó un espíritu tirano. Siempre' será aborrecible á mis ojos aquel fausto, que la política humana me ofrece á precio tan alto. Un fino esposo, un fiel padre perdiera todos los rasgos de la virtud , si porque su fortuna se ha mudado, mudase su corazón. Estudio de los humanos, aplícate á conocer los innumerables daños, que esto que llaman honor está en el mundo causando: favorece la virtud, y dexa excrupulos tantos; pues es honor peligroso el arrancar de mis brazos una esposa, y unos hijos, que el mismo cielo me ha dado. Siéntase á un lado como rendido de su dolor y y sale Fric buscándole. Trie. No le hallo, ¿dónde habrá ido? La mesa ha desamparado de repente, y me parece «alia como llorando. Selvi, Selvi. llamando Sale Selv. Mande usted. Trie. ¿Dime qué estaban hablando entre sí mi hija, y su esposo en la mesa? Selv. Aunque me aparto muchas veces, por no oir ios secretos de mis amos; hoy me dió la compasión licencia para escucharlos. Mi Ama miró á sus hijos, y luego se anegó en llanto todo en dolor anegado: y conociendo su esposa que procedía el quebranto de su primer sentimiento, le dixo : esposo adorado, restituyete á la mesa, y come con mas descanso; jamas volveré á llorar en tu presencia: el conato amoroso , con que miro estos hijos desdichados, ine penetró el corazón. ¡Oh qué imprudente que he estad* Mas imprudente soy yo, respondió el Señor Ricardo, «ino conozco la fuerza de los tormentos que paso. Dixo: y lleno de dolor se salió luego del quarto. Fric. ¿Y donde ha ido? Selv. Yo no mas si sé: allí está : miradlo. Fric. ¿Qué haces Ricardo? Ea vefl> ven hijo mió, y comamos tranquilamente. Ric. Señor ■ ¡ no tengo gana. Fric ¡Ah! ¡Ricar Esta es la primera vez, que después de tantos anos, hemos visto en nuestra casa la cara del sobresalto. . Ric. Es que ántes no era yo Fric. Pues si la grandeza es paso para el disgusto, ¿por qué quieren escalarla tantos? Ric. Porque muy pocos conoced que no hay tan feliz estado, como el de una interior paz; y los que están oqupados de las ideas del mundo, ^ 21 Ingles Mol. Con tocio, yo he de leerla, tropiezan á cada paso en el error de vender por la ambición el descanso. Fríe. Parece que ha entrado gente. Ric. Sí Señor, y es un criado del Marqués., Sale Molí muy alegre con una carta , que entregará á Ricardo: este la to¬ ma , y abre con mucha cobardía .. Mol. Toma esta carta, que con singular encargo de la brevedad, te envía el Marqués. Abrela: vamos: ¡qué te acobarda! Ric. El saber que se dice en sus rasgos nuestro destino Mol. Pues bien*, léela, porque sepamos, para resistir sus golpes,, qué valor es necesário. Ric. ¿Le tendrás? Mol. Sí, esposo inio*. Fric. A mí para averiguarlo me falta: yo no. la leo. Ric. Tampoco yo. Mol. Pues estamosbien: pero yo la leeré, pues á mi me está dictando el corazón, que aquí viene todo quanto deseamos; porque no íbera el Marqué*, tan eficaz, para darnos malas noticias. Fric. Pues ese es el primer signo, que hallo de no ser buenas, porque estas vienen mas despacio: mas nosotros pretendemos* hijos mios, conservarnos en esta unión venturosa; solicita separarnos «na ley dura, y cruel, y en los recursos humanos, saber que el recurso es justo, fio es saber que j las negarlo; porque el bien, ó el mal sepamos. Lee. Mi querido Duque: ¡Buenol Este principio me ha dado mas aliento que tenia: Prosigo: El Rey se ha alegrado de que exista un heredero de familia que tanto sirvió á su Padre , y dispone que todos los Mayorazgos , y rentas que gozó el tuyo , y le fueron seqüestrados , te se entreguen libremente ; y con el mayor agrado te restituye también las Dignidades y cargos que obtuvo tu Padre: en fin , para todo se ha mostrado muy propicio: únicamente se resiste el Soberano á aprobar tu Matrimonio , y por mas que yo le he instado , no he conseguido apartarle del ánimo de anularlo. No puedo mas. Dexa caerla carta , y Molí cae sobre una silla , que al golpe se transtorna, y vuelca hacia el lado de Fric; este la levanta , y Ricardo acude á su socorro enternecido^ Fric. ¡Hija mia! Ric. Yo, que había recelado el contexto de esa carta, debiera haber sido cauto, y no dexar que la vieses. Mol. Confieso que me he postrado á mi primer movimiento; perdonadme, Padre ainado, y vos, Señor: ya no debo en otro estilo trataros. Ric. ¡Ah Molí mial Yo soy, 22 El Huérfano y seré á pesar de tantos «de vuestra Real Magestad inconvenientes tu esposo, «puede colmar mi descanso, y tu amante, y en tus manos amables juro mil veces de no ser jamas ingrato. Invenciblemente odioso fuera á mis ojos el fausto, que me costase perder tantos títulos sagrados, cem) deboá tu ternura, á tu virtud, y á tu alhago. Mol. Duque, no nos engañemos: en la situación, que estamos, nuda te es mas favorable, como olvidarme. Te encargo que te ecuerdes de tus hijos, mientras ellos en mi amargo sentimiento me acompañan; pues en un sitio apartado del comercio de las gentes, viviré siempre adorando tu memoria. Ríe. Esposa mía, enxuga ese tierno llanto, mira que soy muy sensible, y me vá el valor faltando. En presentándome al Rey, y escuchando de mis labios la dulce felicidad de nuestra unión, mas humano cederá á nuestros suspiros; y para mas obligarlo le diré así: «gran Monarca, «á vuestros pies soberanos « está el cadáver de Enrique, «Duque de Darvi. He casado, «sin noticia de mi origen, «con el mas bello traslado «de la virtud, y belleza: «Tengo hijos, y en tan amados «objetos tengo la vida: «solo el poderoso brazo «permitiendo que subsista «mi Matrimonio; « y en tanto que con estas expresiones su glorioso pecho ablando, como ahora las de tu Padre, Arrodíllase á los pies de Fric> y le be¬ sa las manos con eficacia. tomaré sus Reales manos, las besaré muchas veces, inundándolas el llanto de mis ojos; y de suerte expresaré mis quebrantos, que ó despojo dei dolor quedaré á sus pies postrado, ó concedido mi ruego volveré amante á tus brazos. Desde los pies de Fric , se arroja á los brazos de Molí. Fríe. No quiero reconvenirte, hija mia; pero ;quántos disgustos te has adquirido, por haberle embarazado á Ricardo, que tomase mi consejo! Mol. Padre amado, ahora hiciera lo mismo á estar en el mismo caso, y esto no por afectar un valor exraordinario, sino por vér á mi Esposo en el lugar que le ha dado su nacimiento. Yo tengo un natural muy contrario á aquellas locas mugeres, que hoy en el mundojiotarnos; pues seducidas del luxo, en funciones, y saraos después de gastar la hacienda, aventuran el recato: y como haya obstentacion. I ngles. vana elevación , y fausto, no les importa que queden los maridos arruinados. 2 3 su bien estar: pero ustedes son tales::- mas ya es en vano mi deseo : la Condesa No, Padre mió, yo quiero dar este pequeño rasgo de la virtud, y queá costa de lilis suspiros amargos, sea mi esposo feliz. ¡Ay Duque mió! ¡Con quánto placer oiré yo contar, que vives exercitado en defender á tu Rey, lidiando con sus contrarios, y en socorrer á los pobres! Reparte con franca mano limosnas, y no atesares; pues es el timbre mas alto de un hombre feliz, el dar favor álos desdichados. Ric.qQué pensamientos tan dignos! ¿cómo puedo abandonarlos, ni á tí, dulce esposa mía? Frir. Pero, hijos mios, cansaos * de atormentar este pecho. que se mira penetrado de vuestro mismo dolor. ¿Por qué os estáis fatigando con una desdicha incierta? Esperemos confiados, y reverentes, q Ue el Rey ^;?í a . ?, edi g nar insolarlos. Ul • Pues alabo la paciencia, " 1 ue . ustedes han estado Persuadios, á que ini A , m sufriría el desacata de no haberla obedecido. ¡Bello lance hemos echado' 'Gtó; ¿ T U !^ SqU ^ h a ^ SUCedidoAmI g^ huilL T odo se la llevó el diablo por ser ustedes tenaces. * Yo bastante he procurado un Real decreto ha ganado, para desterrar á usted, . á Fric. y á su familia. El despacho está expedido, y ya viene un Ministro á executarlo. R ic ¿Ves, Molí, cómo los cielos nuestra suerte han mejorado? Ves tcomo este orden conduce al fin de no separarnos? Señor Guillermo, que vengan al punto á notificarnos, marcharemos al instante. Recoge lo necesario para tí, y para los chicos, querida Molí, y partamos. Nuestro buen Padre, también (después de haber entregado lo que hay ageno en la tienda) sabrá seguir nuestros pasos. Mol. ¿Pero cómo quieres?::- Fric. Hija, tu marido se ha explicado (bre con mucho honor; pues todo homde bien t vive precisado á tomar algún partido en los tormentos extraños con que la naturaleza acostumbra rodearnos. Guill. ¡Pero ustedes me confunden! ¿Pues no era mas acertado el ocultarse-algún tiempo, por si tal vez encontramos algún medio de ablandar á la Condesa? Ric . ¡Qué encaño! ¿Yo esconderme? Todo el colmo de mis venturas he hallado en ese destierro. G uill* ¡Ay tal! ¡vive quien, que yo no alcanzo ap. las manías de estas gentes! To- y Todo ardid me sale vano. Ric. Molí, ve, no te detengas, y procura prepararlo todo, con brevedad. Molí. ¿A eso te atreves, Ricardo? Ric. ¿Cómo si me atrevo? Creo que en la situación que estamos, no ha podido sucedemos un mal que nos sirva tanto. Mol. Yo veo, Ricardo inio, que tu el partido has tomado, que te parece mejor. Taita el mió: iré á pensarlo. Tómala carta que estaba en el suelo,y vase. guill. Yo no he visto disparate, como ofrecerse al estrago de una, tempestad, pudíendo conjurarla. Ric. Me hago cargo de que usted quiere salvar con nuestra fuga el tirano propeder de la Condesa, evitándola el empacho, ó el rubor , que la dará de que lleguen á intimarnos un orden , que su impiedad ha sacado con. engaño de la justicia del Rey; pero ¿quérimporta? Un acaso imprevisto me dispone á quedar muy obligado de í¡u venganza. Trie. Y si usted, en calidad de Emisario, viene áver de qué manera recibimos este agravio, puede volver, y decirla á su Excelencia, que estamos, no solamente conformes, sino muy regocijados, Gui//. Vayajestós hombres sonbrujos^p. todo lo calan. Yo he dado á ustedes diversas pruebas, E/ Huérfano de que procedo en mis tratos con toda hombría de bien. Trie. Usted es un bribonazo, que le hace traición á su Ama, en venir á revelarnos lo que debe estar secreto, mientras no está cxecutado. Guill. Es asi; pero el cariño, la inclinación, y el conato á favor de ustedes, me hizo haberles anticipado el aviso. Trie. Crea usted que nada se lo estimamos, pues como pensamos bien, nos ofende que un criado no guarde, como es debido, fidelidad á süs Amos. Guill. En ustedes se ha infundido una soberbia que extraño; mas presto se humillará pues ya la orden ha llegado. Sale un Ministro. Señor, ponga usted su gente, tomando todos los pasos, para evitar toda fuga, y no tarde usted, Ricardo, en disponerse á marchar, porque no estamos despacio. Ric. Ahora muda usted de estilo, porque se vé autorizado con un Decreto del Rey, que si pudiera mancharlo, ó envilecer algún vicio, seria el que á executarlo viniese usted. Trie. El quisiera que fuésemos temerarios, y huyésemos, para dar á su malicia mas campo; pero no lo logrará, queaunqué rudos, no ignoram 0 > que las ordenes, que mandan ^ expedir lo? soberano?, ó justas, ó injustas, ligan la obediencia del vasallo. Guill. Ustedes tienen la culpa, puesto que han desestimado á su bienhechora Ric. Quien? La Condesa? Yo he pensado, que no he de lograr fortuna, como la que estoy gozando, por su enemistad. Demas de que en qualesquiera estado tendremos mas dicha que ella, (do GuiU, Cómo? Ric. Cómo? No escuchanlos muchos remordimientos, que la afligirán. Guill. Despacio, que hasta hoy solo han sido ustedes para su Excelencia ingratos; y si llegan á insolentes, sabrá mi espada::- Ric. Villano, suspende la osada acción, y advierte, que si mis labios respiran, te harán temblar, y caer precipitado al abismo, que tu propia iniquidad te ha labrado. Si el respetable decreto, con que vienes á insultarnos no mirase::- si la sangre que en mis venas circulando esta, dexase:- mas había, executa todo quanto v U f T re V <lue tu baxeza , Y u e,tiio inmoderado, vre a . C t af f iori m¡ enojo, r X IT ' b l ' a de mis manos de lo mfl ou SCa f u t ig ° al M Mstro. de lo mal que me han hablado estas gentes, y sujete estos rebeldes malvados que conspiran á perderme: mire usted que si desato ap. Ingles. mi cólera, será Londres el mas infeliz teatro de muertes, y de venganzas. Yo bastantes cosas hago por disimular el miedo, que tengo de algún porrazo; pero el diantre del Ministro. El Ministro hace senas que se temple± me parece un poco manso. Ric. El que nos llama rebeldes se engaña, puesto que estamos dispuestos á obedecer; y que mi rtfuger ha entrado á disponer lo preciso. Padre mío, en este lado oyga usted una palabra. Se apartan , y hablan en secreto. Guill. Yo muy bien urdido traygo mi ardid : mas la lentitud déla otra gente, me ha dado notable desconfianza. Molí se detiene tanto, que recelo::- Fric. Sí, hijo mío, bellamente lo lias pensado. Iremos á nuestra Patria, donde con nuestro trabajo podremos vivir tranquilos. Ric. Esto es lo mas acertado. Entre usted, y diga á Molí, que no tarde. Fric. Voy volando, vasé. Ric. Esta orden tan improvisa me ha suspendido , y turbado. Habrán engañado ah Rey, uniendo, y amontonando falsedades. Hay mil gentes, que solo encuentran descanso en hacer mal. La Condesa gastará con mis contrarios las rentas que tiene mias, para hacerme mayor daño. Guill. Ay tal pausura! Juro á taí, D que