scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Proserpina : trazos y huellas de las infraestructuras romanas en el paisaje emeritense

Redrejo Santiago, Elisa

Abstract

Para entender el paisaje urbano de la ciudad de Mérida y su entorno es necesario remontarse a su formación como asentamiento romano y capital de la provincia Lusitania. Mérida es una ciudad favorablemente situada en la intersección de varias comarcas considerablemente ricas desde el punto de vista de recursos naturales y de sus aptitudes agropecuarias. Por ello, varios de los caminos más importantes que recorren el occidente peninsular, como la Vía de la Plata, pasan por ella. Este trabajo se centrará en el estudio de las fuentes historiográficas y cartográficas para comprender la situación y formación de las infraestructuras ingenieriles, arquitectónicas y paisajísticas como acueductos, pantanos, canteras, caminos o puentes. Nos centraremos especialmente en el estudio del embalse de Proserpina y su recorrido histórico sirviendo a la colonia como cantera y presa hasta llegar a su uso actual como barrio de la ciudad de Mérida. De manera que al concluir, podamos entender las relaciones con el territorio y desentrañar los pasos de todo el proceso evolutivo que ha convertido a un determinado lugar en lo que es.

Full text

Trabajo Fin de Grado Autora: Elisa Redrejo Santiago Tutora: Mercedes Linares Gomez del Pulgar - Grupo E Grado en Fundamentos de la Arquitectura Escuela Técnica Superior de Arquitectura Universidad de Sevilla 2022 - 2023 PROSERPINA. TRAZOS Y HUELLAS DE LAS INFRAESTRUCTURAS ROMANAS EN EL PAISAJE EMERITENSE. Quiero agradecer ante todo a mis padres por la confianza, el cariño y el apoyo incondicional. Y a mis hermanos: a Gema por ser mi consuelo, a Ramón por entenderme, a Juan por cuidarme y a Luis por animarme. Gracias por acompañarme cada uno a su manera. A mis amigos, sobretodo a Cristina Mota por haber sido mi compañera y amiga desde que entramos en la Escuela y a Pilar Zurdo por ser quien mejor me conoce y mi mayor ejemplo de constancia. Al Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida, en especial a Francisco Isidoro y Fabián Lavado por su disposición y amabilidad a la hora de aconsejarme y proporcionarme el material y la documentación necesarias para el desarrollo de este trabajo. Finalmente, agradecimientos a mi tutora, Mercedes Linares, por su paciencia, compromiso y por brindarme las herramientas necesarias para crecer tanto académica como personalmente. 2 AGRADECIMIENTOS 3 Para entender el paisaje urbano de la ciudad de Mérida y su entorno es necesario remontarse a su formación como asentamiento romano y capital de la provincia Lusitania. Mérida es una ciudad favorablemente situada en la intersección de varias comarcas considerablemente ricas desde el punto de vista de recursos naturales y de sus aptitudes agropecuarias. Por ello, varios de los caminos más importantes que recorren el occidente peninsular, como la Vía de la Plata, pasan por ella. Este trabajo se centrará en el estudio de las fuentes historiográficas y cartográficas para comprender la situación y formación de las infraestructuras ingenieriles, arquitectónicas y paisajísticas como acueductos, pantanos, canteras, caminos o puentes. Nos centraremos especialmente en el estudio del embalse de Proserpina y su recorrido histórico sirviendo a la colonia como cantera y presa hasta llegar a su uso actual como barrio de la ciudad de Mérida. De manera que al concluir, podamos entender las relaciones con el territorio y desentrañar los pasos de todo el proceso evolutivo que ha convertido a un determinado lugar en lo que es. To understand the urban landscape of the city of Mérida and its surroundings, it is necessary to go back to its formation as a Roman settlement and capital of the province of Lusitania. Mérida is a strategically located city at the intersection of several regions that are considerably rich in terms of natural resources and agricultural capabilities. Therefore, several of the most important roads that traverse the western Iberian Peninsula, such as the Vía de la Plata, pass through it. This work will focus on the study of historical and cartographic sources to comprehend the location and development of engineering, architectural, and landscape infrastructures such as aqueducts, reservoirs, quarries, roads, or bridges. We will particularly delve into the study of the Proserpina reservoir and its historical trajectory, serving as a quarry and dam for the colony until it reached its current use as a neighborhood in the city of Mérida. By doing so, upon conclusion, we aim to understand the relationships with the territory and unravel the steps of the entire evolutionary process that has transformed a specific place into what it is today. ABSTRACT RESUMEN PROSERPINA. TRAZOS Y HUELLAS DE LAS INFRAESTRUCTURAS ROMANAS EN EL PAISAJE EMERITENSE. 4 ÍNDICE Introducción 1 Objetivos. 2. Metodología. 3. Estado de la cuestión. Capítulo 1: Conventus emeritensis. 1.1. El territorio. 1.1.1. Organización y estructura del territorio emeritense. 1.1.2. La colonia. Augusta Emérita. 1.3. Infraestructuras romanas que daban servicio a Augusta Emérita. 1.3.1. Las infraestructuras. 1.3.2. Vías. Conexiones con el resto de ciudades de Hispania. 1.3.3. Puentes. Transportes de mercancías y despla zamiento de tropas. 1.3.4. Acueductos. Canalización de agua. 1.3.5. Canteras. Captación de materia prima. La industria. 1.3.6. Embalses y presas. Captación de agua y/o producción de energía. Capítulo 2: Proserpina. De cantera y presa a barrio. 2.1. Estado de la cuestión. Proserpina. 2.2. Aspectos técnicos y formales . 2.3. Función como cantera romana. Descubrimientos recientes. 2.4. Función como presa romana. Captación de agua y canalización. 2.5. Objeto patrimonial. Paisaje y territorio. Conclusiones Tesauro Bibliografía 5 INTRODUCCIÓN 8 PROSERPINA. TRAZOS Y HUELLAS DE LAS INFRAESTRUCTURAS ROMANAS EN EL PAISAJE EMERITENSE. 0.1. OBJETIVOS. 1. Recorrer y estudiar el área conocida como Proserpina, los cambios de rumbo que el área está experimentando con los recientes trabajos que analizan su función. 2. Analizar y sintetizar con objetividad los datos y estudios existentes sobre Proserpina y su territorio. 3. Conocer las relaciones que establecen las infraestructuras del agua con el terrtorio de Mérida. 4. Desvelar la razón de ser del espacio conocido como embalse de Proserpina y su actual paisaje. 5. Situación que los diferentes campos de conocimiento establecen para la gestión y desarrollo del territorio. 9 INTRODUCCIÓN 0.2. METODOLOGÍA. En este trabajo se ha realizado un estudio del conjunto de infraestructuras de Emérita Augusta como introducción al caso de estudio: el embalse de Proserpina. A partir de la toma de actas y la recopilación de información gráfica se realizará la representación personal del territorio y paisaje, mediante la elaboración de planos territoriales a diferentes escalas hasta acercarse al elemento patrimonial. Para ello se ha estudiado la incidencia del embalse de Proserpina en la ciudad actual, como elemento articulador del paisaje urbano y la influencia en el crecimiento de la ciudad en torno a él. La metodología de trabajo ha sido la siguiente: 1. Fase de recopilación. Se realiza una búsqueda exhaustiva de fuentes cartográficas y bibliográficas identificando los archivos de datos relevantes para la investigación: la biblioteca del Consorcio Monumental de Mérida y la biblioteca de la Escuela Técnica Superior de Arquitectra de Sevilla. 2. Análisis del estado de la cuestión sobre el área. Se visita el área de estudio realizando apuntes, fotografías y trabajo de campo en el cual se verifica in-situ la información procedente de las diferentes fuentes. 3. Toma de contacto con la planimetría existente. Con la información recopilada se realiza material gráfico y se redacta el trabajo. 4. Redacción de contenidos conceptuales y narración gráfica. Aproximación al vacio y su nueva estructura lúdica que forma parte de la realidad contemporánea del embalse. CAPÍTULO 1: CONVENTUS EMERITENSIS 18 1.1. EL TERRITORIO. 1.1.1. Organización y estructura del territorio emeritense. El territorio sobre el que se estableció la colonia Augusta Emérita mostraba una larga tradición que se remontaba a la Edad del Bronce, y se transformó con la introducción del cultivo mediterráneo orientalizante asociado a la propiedad privada (Fig. 4). Esto permitió el surgimiento de las primeras poblaciones de tipo urbano, como Medellín, a partir del siglo VII a.C. Con el tiempo, la aparición de poblaciones oppida a partir del siglo IV a.C. reemplazó gradualmente el sistema de explotación basado en el castro, propio de áreas más rurales. Este cambio refleja un proceso de celtización en paralelo a las influencias helenísticas provenientes de las regiones del sur, y estos procesos también se reflejaron en el territorio como un presagio de la futura romanización. Este complejo panorama ilustra la evolución histórica del paisaje lusitano sobre el cual se estableció la colonia romana de Augusta Emerita, marcando su integración definitiva en el mundo urbano de la Antigüedad (Almagro-Gorbea, 2004). En cuanto a la extensión del recinto de la colonia, al principio medía alrededor de 500 metros por 305, con una superficie de más de 15 hectáreas y un perímetro amurallado de aproximadamente 1500 metros. Estas medidas se basan en la denominada Puerta de la Villa y el arco conocido como el Arco de Trajano, que se cree que podrían haber sido la puerta principal y la puerta norte, aunque no hay certeza absoluta al respecto (Fig. 5). Se utilizó el puente como referencia para trazar el recin- to, y su línea se extendió hacia el este para indicar la dirección del decumanus maximus, que actualmente incluye las calles Puente, Plaza de España y Santa Eulalia. Esta calle se cruzaba perpendicularmente con el cardus maximus, compuesta por las calles Trajano, Juan Pablo Forner, Alonso Zamora Vicente y de los Maestros. El cardus maximus separaba la regio antica o citrata, ubicada frente a él, de la regio postica o ultrata, detrás de él. En los extremos de ambas vías principales se encontraban las cuatro puertas hacia el campo. Posteriormente se marcaron las calles secundarias, paralelas a las dos principales mencionadas, lo que resultó en manzanas rectangulares con un trazado reticulado y direcciones longitudinales a lo largo del cardus, conocido como disposición per strigas. Fig. 4. La Mérida Prerromana según Álvarez Martínez. (Redrejo Santiago, 2023) Muralla Cardo Maximus Teatro Anfiteatro Circo Acueducto Rabo de Buey - S. Lázaro Acueducto de los Milagros Templo del Foro Provincial Arco de Trajano Templo deDiana Decumanus Maximus Puente de Trajano Foro Municipal 0 50 200 "Puerta de la Villa" Fig. 5. Trazado urbano y principales edificaciones de Emérita Augusta. (Consorcio de Mérida) PROSERPINA. TRAZOS Y HUELLAS DE LAS INFRAESTRUCTURAS ROMANAS EN EL PAISAJE EMERITENSE. 0 50 200 19 CAPÍTULO 1: CONVENTUS EMERITENSIS El territorio de la colonia contaba con extensas áreas de pastos, bosques densos y dehesas públicas sin parcelar. Además, se dividía en tres prefecturas, que eran territorios asignados a la colonia y administrados por un prefecto. Estas prefecturas eran la regio Turgaliensis (Trujillo), la regio Mullicensis, cuyo emplazamiento exacto se desconoce, y otra prefectura que no tiene un nombre específico (24). La elección de la Baeturia y esta zona del Guadiana medio como ubicación para la colonia de Emérita Augusta probablemente estuvo influenciada por varios factores. Por un lado la región de la Baeturia ofrecía extensas tierras poco pobladas que eran atractivas para la colonización. Esto implicaba que el establecimiento de Emérita Augusta en esta zona brindaría la oportunidad de explotar recursos y generar ingresos para el tesoro imperial. Además, la colonización de estas tierras requeriría una inversión relativamente baja en comparación con áreas más densamente pobladas. Además, Emérita se encontraba en una posición estratégica clave. Su ubicación en el cruce entre el río Guadiana y la antigua ruta norte-sur que conectaba la Hispania meridional con el noroeste, ruta que más tarde sería la Vía de la Plata fue un factor determinante. Esta ubicación ofrecía ventajas en términos de comercio, comunicación y control de los movimientos en la región. Además, la conquista del noroeste peninsular estaba cerca de completarse en ese momento, lo que aumentaba la importancia de contar con una ciudad bien ubicada y conectada en la región. La elección de Emérita también llenaba un vacío geográfico entre las colonias más antiguas de Norba (Cáceres) al norte, Metellinum (Medellín, Badajoz) al este y Pax Iulia (Beja, Portugal) al suroeste. Este lugar específico para el establecimiento de Emérita estaba determinado por la topografía de la zona, la cercanía de extensas tierras propicias para la agricultura, especialmente al sur del río Ana, y la existencia de un vado importante en el área (Fig. 6). En ese sitio, el río formaba un vado o isleta, lo que lo hacía ideal para la construcción de un puente, siguiendo el ejemplo de la ciudad de Roma misma (25). El río Anas, conocido como el Guadiana en la actualidad, actuó como frontera entre la provincia Bética y la Lusitania en tiempos romanos. Sin embargo, se cree que la Lusitania se extendía mucho más hacia el sur, llegando hasta Medellín y ocupando una gran parte de la actual provincia de Badajoz (26). El emplazamiento de Mérida, situado en una región geográficamente diversa, ofrecía oportunidades económicas gracias a la agricultura y la ganadería, que eran la base de la riqueza y el esplendor de la colonia. Los campos y las villas de la zona cultivaban cereales, vid y olivo, y también se producían aceitunas dulces, pasas y cochinilla. Esta última, convertida en polvo, se utilizaba para teñir telas, al igual que en otros lugares como Lanzarote, y el color rojo emeritense era muy apreciado, como el de Galatia en África, en el paludamentum de los generales. Otro factor significativo fue la disponibilidad de recursos naturales en la zona, como la diorita y las canteras de grani- to, mármol y cal (27), que eran fundamentales para las grandes construcciones requeridas en ese momento. Además, la posibilidad de construir pantanos, captaciones de agua y acueductos en los alrededores influyó de manera importante, ya que permitía abastecer a la población con abundante agua, lo cual era esencial para la vida urbana romana. (24) FHA, VIII, p. 247. (25) Luis García Iglesias. 1972. Notas sobre el panorama económico colonial de Augusta Emérita. Revista de la Universidad de Madrid, XX, Madrid. (26) Luis García Iglesias. 1972. El Gudiana y los límites comunes de Bética y Lustania. “Hispania Antigua”, II Madrid. (27) Vicente Sos Baynat. 1965. Geología de las inmediaciones de Mérida. “Boletín del instituto Geológico y Minero de España”, LXXV, Madrid. y Francisco Hernández Pacheco. 1956. Características geográficas y geológicas de las vegas del Guadiana, Badajoz. 20 PROSERPINA. TRAZOS Y HUELLAS DE LAS INFRAESTRUCTURAS ROMANAS EN EL PAISAJE EMERITENSE. Término municipal Arrollo de San Serván Término municipal La Nava de Santiago T.M. Cordobilla de Lácara Término municipal Cáceres Término municipal Badajoz Término municipal Montijo T.M. Esparragalejo T.M. La Garrovilla T. M. Lobón T. M. Solana de los Barros Término municipal Almendralejo 21 CAPÍTULO 1: CONVENTUS EMERITENSIS Fig. 6. Orografía y ríos del municipio Emritense. (Redrejo Santiago, 2023) Curvas de nivel Agua Colonia Augusta Emérita 0 2.500 5.000 T. M. Calamonte T. M. Trujillanos T. M. El Carrascalejo T. M. Aljucén T.M. Mirandilla T.M. Carmonita Esparragalejo Término municipal T. M. Torremegía T. M. La Zarza T. M. Don Álvaro T. M. Valverde de Mérida T. M. San Pedro de Mérida T. M. Alcuescar T. M. Montanchez Curvas de nivel Agua Colonia Augusta Emérita 0 2.500 5.000 22 1.1.2. La colonia. Augusta Emérita. Augusta Emerita fue fundada por el emperador Octavio Augusto en el año 25 a.C. y 729 de la fundación de Roma. En esta nueva colonia se asentaron los soldados veteranos de las legiones V Alaudae y X Gemina, a quienes se les asignaron tierras como sustento después de la guerra contra los cántabros y astures. Según Robert Étienne (Étienne, 2006), se pueden destacar tres fases en la historia de Augusta Emerita. La primera fase fue la creación en el 25 a.C., con la asignación inicial de tierras a los veteranos. La segunda fase fue después de la creación de la provincia de Lusitania en el 16 a.C., cuando se realizó una segunda asignación de tierras. Finalmente, en la tercera fase, bajo el gobierno de Otón en el 69, se llevó a cabo una nueva asignación de tierras y se estableció un nuevo ordenamiento territorial bajo los Flavios, lo que implicó una intensa actividad de demarcación (durante el gobierno de Vespasiano) y restauración. Sin embargo, la afirmación de Pomponio Mela y Plinio el Viejo de que el río Ana servía como división entre Bética y Lusitania es seguida al pie de la letra por Étienne, aunque ofrece poca información sobre el estatus de los territorios de Mérida que podrían haber pasado a la provincia del sur. El forum, que funcionaba como centro político, judicial y religioso, se ubicó cerca de la intersección de las dos calles principales, pero ligeramente desviada hacia el sureste, en el área aproximada de las actuales calles Romero Leal, Sagasta y Baños. Esta ubicación se deduce de importantes descubrimientos realizados en esa zona en el pasado, así como de las excavaciones del templo conocido como el Templo de Diana, dirigidas por José María Álvarez Martínez. La elección de este lugar se basó en la elevación natural del terreno, creando una especie de pequeña acrópolis, con el propósito de construir al menos un templo que dominara la ciudad y proporcionara protección espiritual. La ciudad recibió oficialmente el nombre de Colonia Augusta Emérita, como se puede encontrar en registros como los de Dion Casio y Plinio (28). Este nombre también se encuentra en las monedas acuñadas en la ciudad, aunque en algunos casos se invierte el orden y se menciona como Emérita Augusta o simplemente Emérita (29). Era común que se añadiera la palabra “colonia” junto con el nombre del emperador que la fundó y el nombre de la ciudad. El título de “Augusta” se otorgó a otras catorce fundaciones en la Península Ibérica. El término “Emérita”, que distingue a esta ciudad de las demás, se refería directamente a los veteranos, aquellos licenciados del ejército o eméritos que habían recibido recompensas por sus destacados servicios a Roma. El nombre actual de Mérida proviene de “Emérita”, aunque la “E” inicial se perdió rápidamente (30). Posteriormente, la “t” dental se convirtió en una “d” suave en la pronunciación. Además de estas consideraciones de ubicación, Mérida se convirtió en la capital de la provincia romana de Lusitania por razones políticas. También funcionaba como un cantón militar, un puesto fortificado y una colonia para veteranos, al igual que otras ciudades como Pax Iulia, Norba y Scallabis. Los soldados licenciados, que trabajaban la tierra de los antiguos habitantes y estaban preparados para retomar las armas si fuera necesario, formaban una ciudad-estado y constituían el núcleo de la nueva población. Como decuriones, desempeñaban cargos públicos y participaban en las reuniones de la curia, garantizando así una paz duradera. PROSERPINA. TRAZOS Y HUELLAS DE LAS INFRAESTRUCTURAS ROMANAS EN EL PAISAJE EMERITENSE. (28) N. H., IV, 117. (29) Gil Farrés, La ceca…, pp 235, 219 etc. (30) El geógrafo de Rávena ya decía Augusta Mérita (316,2 y 319,16) 23 CAPÍTULO 1: CONVENTUS EMERITENSIS La ciudad de Mérida fue construida desde el principio con la dignidad y el esplendor adecuados a su papel como capital de una gran provincia, la más occidental del Imperio Romano (31). Contaba con los conventos jurídicos conocidos como escalabitano, pacense y el propio emeritense, que se extendían desde el río Guadiana hasta el Duero (Fig. 7). Además, había otras cuatro colonias y alrededor de medio centenar de importantes poblaciones en la región. Esta ciudad sirvió como símbolo de grandeza y aspiración para las diversas tribus indígenas que habitaban en la zona, inculcando una idea de poder y civilización. Bajo la protección de Agrippa, Mérida se expandió hasta abarcar más de 80 hectáreas y su perímetro amurallado se extendió aproximadamente por cuatro kilómetros (fig. 5). Esta ciudad se convirtió en una de las principales urbes del mundo y la más poblada de la Península Ibérica. Los límites de su casco urbano son (en la ciudad actual) la calle de Augusto al norte, la plaza de toros al sur y el teatro y el anfiteatro al este. (31) La Lusitania, nacida de un distrito militar la Hispania Ulterior, era una de las tres provincias en que se había dividido el año 27 la Península, como a la vez se hizo en la Galia. Abarcando primeramente Asturias y Galicia, quedó luego, por el norte, el Duero. Las otras colonias eran la Colonia Metellinensis (Medellín), Colonia Norbensis Caesarina (Cáceres), Pax Iulia (Beja) y Scalabis Praesidium Iulium (Santarem). Había municipios romanos además. Para colonias, verse Antonio García y Bellido, Las colonias romanas de la provincia lusitania. <Arqueología e Historia>, VIII, Lisboa, 1958, pp. 13-23. BÉTICA TARRACONENSE LUSITANIA Pur Iulia Olissipo Scalabis Salamantica Augusta Emérita Río Duero Río Tajo Río Guadiana Hispalis Corduba 0 50.000 100.000 Fig. 7. Límites de Lusitania. (Redrejo Santiago, 2023) 24 PROSERPINA. TRAZOS Y HUELLAS DE LAS INFRAESTRUCTURAS ROMANAS EN EL PAISAJE EMERITENSE. Una vez establecido el terreno, las calles y la plaza de la nueva ciudad, se puso en marcha una verdadera actividad frenética de obreros. Acampados cerca del río, excavaron zanjas y alcantarillas para la red de saneamiento, algunos tramos de la cual aún se conservan en ciertas áreas. Simultáneamente, pavimentaron las calles utilizando bloques de diorita extraídos localmente y comenzaron la construcción de los diversos edificios, tanto oficiales como privados. Los puentes sobre el Guadiana y el Albarregas, de vital importancia para las comunicaciones, recibirían prioridad sobre otras construcciones. También se construiría pronto el dique del posible pretorio, que formaría parte de la muralla de la ciudad. Es probable que la puerta principal estuviera ubicada en la Puerta de la Villa, donde hay un gran desnivel hacia el campo. Los agrimensores e ingenieros también recorrían los campos circundantes para marcar la ubicación de los embalses, como los conocidos actualmente como Proserpina y Cornalvo. El embalse de Proserpina se ubicaría aproximadamente 25 metros por encima de la ciudad en una depresión de campos graníticos. Por otro lado, el embalse de Cornalvo se construiría en una llanura en terreno pizarroso. Luego trazarían la ruta hasta la ciudad para cada uno de los acueductos. Uno de ellos, que aparece en las monedas de Agripa (Fig. 8), probablemente se construyó antes del año 12 a.C., cuando Agrippa falleció. En los campos prácticamente vírgenes, se comenzaron a construir las villas agrícolas para la expansión de los colonos (32). Para el entretenimiento y la movilización de grandes multitudes, se inició tempranamente la construcción del Teatro, que se encontraba un poco apartado del foro. Agrippa contribuyó a su construcción, y su nombre, así como el de Julia y sus hijos Cayo y Lucio, quedaron asociados al monumento. El Teatro fue inaugurado en el año 16-15 a.C. Ocho años después, se construyó el anfiteatro, seguido posteriormente por el circo, ubicado a una considerable distancia del centro urbano. Estas impresionantes construcciones requerían un gran número de bloques de granito procedentes de Cuarto de la Jara, Proserpina y otros lugares donde se han encontrado evidencias de explotación romana, así como en las canteras de mármol de Carija. También es probable que en los primeros años se construyeran las termas públicas junto al foro, en la actual calle de Baños. La fundación de la colonia de Augusta Emerita marcó un importante punto de inflexión en el proceso de romanización del territorio emeritense. Sin embargo, este cambio no se debe enfatizar tanto en la llegada de nuevas poblaciones latinas, ya que en períodos anteriores ya se habían producido procesos similares en otras regiones de Extremadura. Lo que realmente supuso un cambio significativo fue la transformación en la organización del territorio, con un enfoque en la producción de excedentes en las villas y el papel central de la nueva ciudad como centro de consumo y exportación de estos excedentes hacia el exterior. Esto implicó una integración definitiva del territorio emeritense en la economía global del Imperio Romano. Este hecho representa un cambio profundo en la historia del territorio emeritense, probablemente equiparable a la mecanización (Almagro-Gor- bea, 2004). (32) De C. Serra Ragols. 1945. El doblamiento del valle medio del Anas. Revista de Estudios Extremeños. Badajoz. Fig. 8. Monedas emeritenses con repre8entaciones alusivas a las conducciones hidráulicas. (Álvarez Martínez. 2008) 25 CAPÍTULO 1: CONVENTUS EMERITENSIS 32 PROSERPINA. TRAZOS Y HUELLAS DE LAS INFRAESTRUCTURAS ROMANAS EN EL PAISAJE EMERITENSE. fábrica, se menciona la presencia de una pequeña alcantarilla muy restaurada de 1,50 metros de altura en el “Cortijo de los Militares” cerca de “El Vivero”, a unos dos kilómetros de Mérida. En cuanto a las referencias históricas de la vía en el área que nos concierne, solo se conocen dos miliarios. Uno de la época del emperador Adriano, encontrado entre Metellinum y Emerita(Roldán, 1975), y otro descubierto cerca de Santa Amalia con la inscripción LXXII (Fita, 1912). El itinerario desde Hispalis hasta Emerita, a través de Carmo y Astigi, establecía la comunicación entre Hispalis (Sevilla) y Emerita. Sin embargo, era más conveniente para los habitantes de Hispalis dirigirse a Itálica, que era una mansio en el iter ab ostio fluminis Anae Emeritam. Esta ruta presenta numerosos problemas de interpretación, especialmente entre Regina (en las cercanías de Casas de Reina) y Emerita (Álvarez, 1978). El primer tramo de esta ruta, probablemente hasta Percelana, era compartido por dos itinera: el que estamos describiendo y el que se dirigía hacia la desembocadura del río Anas. Iter ab ostio fluminis Anae Emeritam usque salía de Emerita por el puente sobre el río Guadiana, atravesando la extensa necrópolis del “Cerro del Lorito” (García y Bellido, 1962). Este tramo correspondía a la continuación del decumanus maximus. La ruta seguía por la carretera actual hacia Sevilla, manteniéndose a la izquierda de la misma, y pasaba por la basílica de San Fausto, que ahora está ubicada en un área industrial (Sáenz de Buruaga, 1976). En una excavación a finales del siglo pasado se logró determinar la estructura de la calzada. Consistía en varias capas: una capa inferior llamada “statumen”, compuesta por piedras de diferentes tamaños dispuestas de forma oblicua y apoyadas unas contra otras; una capa intermedia llamada “rudus”, compuesta por tierra y pequeños guijarros; y una capa superior llamada “glarea”, compuesta por piedras pequeñas mezcladas con tierra compactada. En algunos tramos de esta zona también se observa un montículo elevado llamado “agger”. El ancho total de la calzada era de nueve metros. Después, la calzada desempeñó un papel importante en la conquista árabe y en los viajes realizados por diferentes personajes entre Mérida y Sevilla durante los siglos XVI y XVII (Hernández-Giménez, 1961). Iter ab Olisipone Emeritam debido a su posición geográfica más al sur, comienza en la salida del Puente del Guadiana, atravesando la necrópolis del “Cerro del Lorito” de manera similar al iter de la desembocadura del río Guadiana. A continuación, sigue aproximadamente el trazado de la Carretera Nacional V, conocido como el camino suroeste. Este trazado ha sido identificado y marcado mediante fotografía aérea, mostrando una línea que conecta los pueblos de Calamonte y Arroyo de San Serván, específicamente en sus proximidades (Corzo, 1992). Los restos arqueológicos son evidentes a la izquierda de la carretera en dirección a Badajoz, especialmente en el tramo entre el cruce de Calamonte y el “Cortijo de Perales”. Tanto a un lado como al otro de la calzada se pueden encontrar numerosos restos de villas romanas, así como dos estructuras reconstruidas, una alcantarilla cerca del cruce de Calamonte y un puente de un solo arco en el “Cortijo de Perales”. El camino popularmente conocido como “Vía de la Plata”, es nombrado así en varios lugares donde hay tramos de calzada. El significado de este nombre ha sido objeto de debate entre los autores. Según el Itinerario de Antonino, esta ruta 33 CAPÍTULO 1: CONVENTUS EMERITENSIS permitía llegar a Ocelo Duri, desde donde había dos opciones: continuar hacia Asturica Augusta hacia el norte, o dirigirse hacia Caesaraugusta. Es una importante vía en el occidente peninsular que conectaba las tierras del sur, especialmente la Bética, con las del noroeste, que eran muy valoradas por el gobierno romano. Roldán la considera la segunda vía más importante de la Península, después de la Vía Augusta. Esta importante arteria, junto con su prolongación marcada por el iter ab ostio fluminis Anae Emeritam, desempeñó un papel fundamental como escenario de influencias meridionales durante el período de las colonizaciones (Fig. 12). Es posible que esta ruta se crease como parte de la política oficial de desarrollo de infraestructuras llevada a cabo por Augusto. Se puede considerar que su construcción se completó alrededor del año 25 a.C., coincidiendo con la conclusión de la campaña contra cántabros y astures, y la necesidad de mejorar las comunicaciones del sur con las nuevas tierras ocupadas. Debido a su continuo tránsito, que hoy en día ha sido heredado en gran parte por la Carretera Nacional 630, con la cual se identifica en muchos tramos, ha requerido reparaciones en numerosas ocasiones. Los miliarios son abundantes testimonios que recuerdan su existencia. Los vestigios del camino, que en gran medida corresponden a la prolongación del cardo maximus de Emerita, son claramente visibles a partir del puente sobre el Albarregas. Es precisamente en la salida del puente, que también servía como paso hacia Olisipo, donde se han descubierto mausoleos y tumbas alineados a ambos lados del camino, formando parte de lo que conocemos como la “Necrópolis del Valle de Albarregas”. Durante unas obras realizadas en las cercanías del Cementerio Municipal, salieron a la luz los restos de la calzada junto a la escalinata de acceso al camposanto. En esta zona, el pavimento estaba compuesto por losas de diorita azulada. Más adelante, los restos de la calzada se pierden temporalmente para luego encontrarse a la derecha de la Carretera Nacional 630 (Fig.11). Sin embargo, la calzada se desvía de la carretera para seguir junto al “Arroyo de las Arquitas”, llamado así debido a las arquetas-registro de la conducción romana de “San Lázaro” (Álvarez Sáenz de Buruaga, 1979). En la zona conocida como “El Mármol” se conserva un miliario de 1,90 metros de altura (Fig. 12). A partir del miliario, la calzada desciende gradualmente hacia el valle del río Aljucen, para el cual se construyó un puente. Se trata de una importante obra de ingeniería con varios arcos y características similares a los puentes de Mérida. La calzada asciende nuevamente, llegando al “Cruce de las Herrerías” y luego, unas millas más adelante, alcanza la mansio ad Sorores. La ubicación de esta mansio ha sido resuelta en la confluencia de los territorios de Norba Caesarina y Augusta Emerita (Sánchez Barrero, 2004). Fig. 12. Milario de la “Calzada Vía de la Plata”. (Álvarez Martínez, 1983) Fig. 11. La “Calzada Vía de la Plata” a su salida de Mérida. (Álvarez Martínez, 1983) 34 Los puentes romanos son una de las obras de ingeniería más impresionantes y duraderas de la antigüedad. Construidos durante la época romana, estos puentes desempeñaron un papel crucial en la expansión y desarrollo del imperio en la Península Ibérica. Permitieron el transporte de mercancías y el desplazamiento de tropas. Además, su construcción demostró el ingenio y la habilidad técnica de los ingenieros romanos, sentando las bases para futuras obras de ingeniería en España. Los puentes romanos se construyeron en toda España, desde la costa mediterránea hasta el norte de la península ibérica. Se construyeron en una variedad de entornos, desde ríos y arroyos hasta gargantas y valles. Los ingenieros romanos utilizaron una combinación de materiales y técnicas para construir estos puentes, incluyendo piedra, ladrillo y hormigón. Los arcos eran construidos con bloques de piedra tallados y unidos con mortero de cal, mientras que los pilares y los cimientos se construían con ladrillos y hormigón. Los ingenieros romanos también utilizaban andamios y grúas para levantar los bloques de piedra y otros materiales pesados. La construcción de estos puentes requería una gran cantidad de mano de obra y recursos, y a menudo se llevaba a cabo en varias etapas a lo largo de varios años. Además de su importancia funcional, los puentes romanos también tienen un valor histórico y cultural significativo. Representan una parte integral de la historia de España y son testigos silenciosos de los eventos y las transformaciones que tuvieron lugar a lo largo de los siglos. Estos puentes son un recordatorio tangible de la influencia y el legado duradero de la civilización romana en la península ibérica. PROSERPINA. TRAZOS Y HUELLAS DE LAS INFRAESTRUCTURAS ROMANAS EN EL PAISAJE EMERITENSE. 1.2.3. Puentes. Transportes de mercancías y desplazamiento de tropas. Fig. 13. Situación de los puentes en la Colonia. (Redrejo Santiago, 2023) 1 2 3 Agua Colonia Augusta Emérita 0 500 1.000 Curvas de nivel Vías romanas Ciudad Mérida Muralla romana Edificios romanos importantes Puente "La Alcantarilla" Puente del Albarregas Puente de Trajano 2 1 3 CAPÍTULO 1: CONVENTUS EMERITENSIS La construcción de los puentes romanos también refleja la mentalidad y la visión de los romanos en cuanto a la ingeniería y la infraestructura. Su enfoque meticuloso y su habilidad para adaptarse a diferentes condiciones geográficas y topográficas demuestran su capacidad para resolver problemas y superar desafíos técnicos. (Fernández Casado, 2008) Mérida cuenta con tres puentes romanos: el puente Trajano, el puente del Albarregas y la alcantarilla (Fig. 13). El más conocido y más estudiado es el puente de Trajano, comúnmente conocido como “el Puente Romano”. El puente Trajano es uno de los puentes romanos más destacados de España. Construido en el siglo I d.C., es un testimonio impresionante de la ingeniería romana y su importancia histórica y cultural (Fig. 14). El historiador Guevara (33), al hablar del Puente romano sobre el Guadiana en Mérida, refiere lo siguiente: “Sobre el río Guadiana mandó hazer Trajano una muy prolixa puente, en medio de la qual hizo una plaça do concurrían los dos pueblos (se refiere a los habitantes de la Bética y Lusitania) a tractar de la mercadería. Esta puente es la de la ciudad de Mérida, la qual oy en día paresce ser muy larga, y tenía en medio de la puente un tajamar que subía el río arriba bien un tiro de piedra, el qual por ambas partes venía hasta la puente con sus muros continuado, en medio del qual estava la plaça o mercado”. No solo cumplía una función práctica al permitir el paso sobre el río Guadiana, sino que también tenía un significado simbólico y representaba el poder y la grandeza del Imperio Romano. Además, facilitaba el comercio, el transporte de mercancías y el desplazamiento de tropas, lo que contribuía al desarrollo y la prosperidad de la ciudad de Mérida y de la región en general. Tiene una longitud de aproximadamente 800 metros y cuenta con un total de 60 arcos. Está construido con piedra y se extiende sobre el río conectando las dos orillas. A lo largo de los siglos, el puente ha sufrido modificaciones y restauraciones, pero gran parte de su estructura original se ha conservado. El tajamar se construyó con el propósito de aminorar el empuje de las aguas sobre la parte central del Puente romano de Mérida (Fig. 15). Su función era reducir la presión del agua y proteger la estructura del puente. Además, también estaba relacionado con la actividad comercial, aunque no se puede identificar directamente con el muelle. Su existencia y ubicación en el puente indican la importancia del tráfico fluvial y la nave- (33) Guevara, A. 1669. Vida de los diez Emperadores Romanos, que imperaron en los tiempos de Marco Aurelio. Vida del Emperador Trajano. Madrid, pp. 32-33. Fig. 15. Restitución del tajamar y forum pequarium, según J. M. Álvarez y T. Nogales. Dibujo de Jean Claude Golvin. (Álvarez Martínez. 2015) Fig. 14. Puente sobre el Guadiana. Estado actual. (Redrejo Santiago, 2023) 36 PROSERPINA. TRAZOS Y HUELLAS DE LAS INFRAESTRUCTURAS ROMANAS EN EL PAISAJE EMERITENSE. gabilidad del río Guadiana en la época romana. Actualmente, solo quedan algunos restos del tajamar puesto que fue prácticamente destruido por una gran avenida acaecida a comienzos del siglo XVII (Fig. 16). A lo largo de los siglos, el Puente Romano ha sido testigo de numerosos eventos históricos y transformaciones. Ha soportado el paso del tiempo y ha resistido las inclemencias del clima y los desastres naturales. Aunque ha sufrido daños y ha sido objeto de restauraciones, el puente sigue siendo un testimonio tangible de la grandeza y el legado de la civilización romana en España. En la actualidad, sigue siendo una atracción turística popular en Mérida y es un importante monumento histórico y cultural. Además, el puente es utilizado por los habitantes de Mérida y los visitantes para cruzar el río Guadiana y también para eventos culturales y festividades, como el Festival de Teatro Clásico de Mérida, celebrado cada año en el anfiteatro romano cercano. El puente que cruza el río Albarregas (Fig. 17), al tener restos menos llamativos, ha tenido un peso menor en el contex- to monumental de la ciudad y la información sobre su historia es escasa. A diferencia del puente sobre el Guadiana, cuyas restauraciones están bien documentadas, no se conocen con precisión los detalles de las restauraciones del puente sobre el Albarregas, aunque se pueden observar claramente en algunas áreas. Dado que el río Albarregas no tiene la fuerza del Guadiana, los problemas han sido menores. A finales del siglo XIX se llevó a cabo una restauración de la que no se conoce el expediente. Parece ser que los trabajos consistieron en la construcción de Fig. 17. El puente de Albarregas según A. de Laborde. (Álvarez Martínez. 1983) Fig. 16.Restos del vértice del Tajamar. estado actual. (Redrejo Santiago, 2023) 37 CAPÍTULO 1: CONVENTUS EMERITENSIS nuevos pretiles, la apertura de algunos vanos para aligerar la estructura en la parte más cercana a la ciudad y la consolidación de los parapetos. El río Albarregas, cuyo nombre de origen árabe no ofrece dudas, tiene su origen en las proximidades del embalse romano de “Cornalvo” y discurre por la campiña emeritense, pasando por las ruinas del acueducto hasta llegar a Mérida. El valle del río presentó dificultades para aquellos encargados de trazar las conducciones de “San Lázaro” y “Proserpina”, quienes se vieron obligados a construir dos acueductos para asegurar el flujo normal del agua hacia los castella de distribución. En el puente se iniciaba la “Calzada de la Plata”, es decir, el iter ab Emerita Asturicam, el camino desde Emerita hacia Asturica. La orientación del puente influyó en gran medida en el trazado del cardo maximus de Emerita. La estructura del Puente de Albarregas difiere del puente del Guadiana debido a las condiciones del pequeño río que debía atravesar (Fig. 18). Aunque los arcos son similares, los pilares del puente Albarregas son más simples y carecen de contrafuertes y aliviaderos. Además, la imposta de inicio de los arcos presenta un diseño diferente, sin la saliente característica que se observa en el puente de Trajano. En cuanto a los parapetos, tan- to en la zona cercana a la población como en la opuesta, están presentes en el Puente de Albarregas, a diferencia del gran puente. Sin embargo, en términos generales, las características de ambas estructuras son idénticas, con sillares con un acabado en almohadillado común en ambos puentes, juntas bien definidas, más notables en el caso del Puente del Guadiana, y tímpanos similares que coinciden con las dovelas del arco, entre otros detalles. El Puente de Albarregas muestra una fecha clara de construcción que algunos autores de siglos pasados han relacionado con la época del emperador Trajano, basándose en la tradición, aunque no tiene ninguna similitud arquitectónica con esa época, que está bien representada en la región. Este ejemplar se considera típicamente de la época augustea debido a sus similitudes con el Puente del Guadiana y otras construcciones bien conocidas (Roldán, 2007). El tercer puente emeritense se tuvo que construir a dos kilómetros al occidente de la colonia, para salvar un arroyo en el iter ab Emerita Olisiponem, antes de su bifurcación en los ramales norte y occidental, refiriéndose concretamente al alio itinere ab Olisipone Emeritan y al Item alio itinere ab Olisipone Emeritam del Itinerario. La “Alcantarilla” es un puente de un solo ojo y ofrece una longitud de 7 metros, un ancho de 4,35 metros, que con los pretiles se amplia hasta los 6 metros, en tanto que su altura, desde Fig. 18. Planta y alzado del puente de Albarregas según A. de Laborde. (Álvarez Martínez. 1983) 38 PROSERPINA. TRAZOS Y HUELLAS DE LAS INFRAESTRUCTURAS ROMANAS EN EL PAISAJE EMERITENSE. la cima de su pretil hasta la corriente de agua, es de 4,20 metros (Figs. 19 y 20). El puente, observado aguas abajo, está muy restaurado. El arco sólo conserva tres de las dovelas de sillares de granito en la zona de la derecha y dos en la de la izquierda. El paramento de los tímpanos era de granito. El núcleo del puente está construido con opus caementicium, y es probable que la bóveda estuviera hecha de ladrillos, lo cual se puede apreciar mejor en el tramo aguas arriba. La mejor conservación de este tramo puede deberse a las fuertes crecidas del río Guadiana, que probablemente afectaron más al tramo opuesto. Sin embargo, el puente nunca experimentó problemas graves relacionados con las crecidas del río, principalmente porque está a favor de la corriente y no representa un obstáculo para ella. La construcción del puente ferroviario afectó la estructura, ya que fue cortado y dañado en sus partes traseras debido a los estribos que interfirieron. En resumen, es un puente de tamaño pequeño, adecuado para el cauce del río que tenía que cruzar, y muestra características que se pueden clasificar dentro del tipo de arquitectura mencionado anteriormente al hablar de los puentes anteriores. Presenta similitudes notables, especialmente con el puente del Albarregas, como la base de inicio del arco, dovelas almohadilladas que resaltan la junta del arco y el mismo trabajo de almohadillado en los sillares del tímpano. Por lo tanto, es un puente de fácil datación, con restauraciones evidentes en la zona aguas abajo. Vale la pena destacar la alternancia de ladrillo y sillares de granito, formando un opus mixtum o vittatum característico de la arquitectura de Mérida en el siglo I d.C. En los alrededores de Mérida hay varios ejemplos de alcantarillas que permiten cruzar pequeños arroyos, como la ubicada entre los kilómetros 348 y 349 de la carretera Nacional V, en el itinerario desde Emerita hacia Olisippo. Esta alcantarilla se encuentra en mal estado, en ruinas y parcialmente derrumbada. Consiste en dos pilares de sillares de granito y una cubierta plana, siguiendo el estilo descrito por Mélida y Thouvenot en las cercanías de Regina (Álvarez Martínez, 1990). La influencia de los puentes emeritenses, especialmente los grandes puentes sobre el Guadiana y el Albarregas (Fig. 21), es notable y puede rastrearse, al igual que ocurre con el Puente de Alcántara, en la zona a lo largo de las calzadas que parten de Mérida. Fig. 19. Puente “La Alcantarílla”. (Redrejo Santiago, 2023) Fig. 20. Planta, alzado y sección puente “Alcantarílla” según Álvarez Martínez. (Álvarez Martínez. 1983) 39 CAPÍTULO 1: CONVENTUS EMERITENSIS Fig. 21. El Puente sobre el Albarregas en 1975. (Álvarez Martínez. 1983) 40 El suministro de agua en las ciudades se consideraba prioritario sobre cualquier otra obra pública. La disponibilidad de agua potable condicionaba en la mayoría de los casos la ubicación de las ciudades y determinaba la posición exacta del núcleo urbano. Vitruvio dejó claro que era crucial contar con una cantidad adecuada de agua de calidad aceptable para poder conducirla, distribuirla y permitir el desarrollo de la ciudad (34). Sin embargo, las obras hidráulicas no solo cumplían la función de abastecer agua a la ciudad, sino que también tenían un papel propagandístico para los gobernantes de gran poder. Las magníficas construcciones hidráulicas simbolizaban el poder de estos líderes, quienes obtenían el respeto y la admiración del pueblo a través de ellas. El impacto humanitario que generaban los imponentes acueductos en los ciudadanos era una excelente forma de publicidad para los gobernantes, por lo que solían incluir inscripciones que indicaban quiénes eran los responsables de su construcción. Por estas razones, en ocasiones se optaba por construcciones grandiosas y llamativas, en las cuales las arcadas podrían haber sido reemplazadas por sifones y tuberías, igualmente efectivos pero más económicos de construir. (Benítez Paredes, 2019) Este aspecto no solo implicaba la habilidad técnica de los ingenieros, conocidos como “libratores”, sino también requería una voluntad política por parte de la administración pública, representada por el “curator” y las instituciones municipales, conocidas como “curia”. El objetivo principal era garantizar la gestión justa y eficiente de los recursos hídricos, prevenir fraudes y abusos, y organizar la distribución del excedente de agua destinado a uso privado. Las conducciones de agua abastecían a los edificios públicos, como termas y fuentes, que eran la principal fuente de suministro para la población en general en sus actividades domésticas. La parte más elevada de la antigua ciudad de Emérita Augusta, que marca el inicio de la pendiente hacia el río Albarregas al norte y el Guadiana al oeste, se encuentra en el extremo este de la muralla romana. Es en esta área donde se llevaba a cabo principalmente la distribución del agua en la ciudad. Hasta este punto llegaban los conductos de los acueductos de Los Milagros, que transportaban agua desde el embalse de Proserpina, y el acueducto de Rabo de Buey, que capturaba el agua de manantiales naturales y pequeños arroyos. El tercer punto de distribución en la ciudad se ubicaba en el sureste de la muralla, donde se capturaba agua del embalse de Cornalvo. En Mérida, se encuentran vestigios arqueológicos únicamente relacionados con el suministro de agua pública a través de acueductos, aunque coexistía con el uso de agua privada, principalmente proveniente de pozos y de la recolección de agua de lluvia. El agua pública se distribuía por la ciudad a través de canales, llegando principalmente a fuentes públicas y estanques. En segundo lugar, abastecía a los baños públicos, como las termas, y por último, a las viviendas particulares, donde se incorporaría el agua proveniente de los desagües de las fuentes públicas. A partir del “castellum aquae” (Fig. 22), se documenta la existencia de tres salidas para satisfacer las necesidades de cada grupo, tal como se ha observado en Pompeya (Ventura, 1996). A día de hoy se conocen cuatro acueductos romanos PROSERPINA. TRAZOS Y HUELLAS DE LAS INFRAESTRUCTURAS ROMANAS EN EL PAISAJE EMERITENSE. 1.2.4. Acueductos. Canalización de agua. (34) Vitruvio Polión, M. L., & Oliver Domingo, J. L. 1995. Los diez libros de arquitectura. Madrid: Alianza. pp. 97-113 Fig. 22. Castellum Aquae. Estado actual. (Redrejo Santiago, 2023) 41 CAPÍTULO 1: CONVENTUS EMERITENSIS que servían a la colonia: el acueducto de Lo Milagros, el de San Lázaro, el de Cornalvo y el de las Abadías, descubierto recientemente (Fig. 23). La conducción de “Proserpina-Los Milagros” es una de las más investigadas y conocidas en Augusta Emerita. Aunque aún desconocemos la cronología exacta de su construcción y posibles modificaciones posteriores, se han propuesto varias teorías al respecto. Se ha sugerido que su construcción puede ser de la época augustea , durante el periodo de Adriano o Trajano, o incluso del periodo de la tetrarquía. También se ha planteado la posibilidad de una cronología altomedieval para la presa. Sin embargo, en los últimos años, gracias a las intervenciones arqueológicas y los trabajos realizados por el Consorcio de Mérida en el marco del desarrollo urbanístico de la ciudad, se han obtenido nuevos detalles constructivos sobre la conducción. Estos estudios han permitido establecer la posible construcción en la época de Claudio o los Flavios, así como revelar información sobre otras estructuras relacionadas, la trayectoria exacta de la conducción e incluso han evidenciado interrupciones puntuales que alteraron parcialmente su desarrollo durante el siglo II d.C. (Almagro, 1983. Ramos Sánchez, 1992. Álvarez, 1977. Hauschild, 1969. Canto, 1982. Estévez Morales, 1999. Fernández Casado, 1985. Feijoo, 2004). Se sabe que el acueducto de Proserpina-Los Milagros era una conducción pública, a pesar de que los encargados del Fig. 23. Situación de los acueductos en la colonia. (Redrejo Santiago, 2023) 1 2 3 4 Agua Colonia Augusta Emérita 0 1.000 2.000 Curvas de nivel Ciudad Mérida Hipótesis conducciones Acueductos Acueducto de Cornalvo Acueducto San Lázaro Acueducto de "Los Milagros" 2 1 3 Acueducto de las Abadías 4 Restos de Acueductos 48 1.2.5. Canteras. Captación de materia prima. La industria. El análisis de las canteras de Augusta Emerita se relaciona directamente con el estudio de las técnicas de construcción de la ciudad. Para comprender la tipología de técnicas, dinámicas y procesos constructivos utilizados en la arquitectura pública, es necesario examinar los diferentes contextos de producción de material pétreo para llevar a cabo las grandes obras. La ubicación y la topografía de cada cantera fueron seleccionadas específicamente en función del tipo de material disponible, la facilidad y rapidez de los procesos de extracción y el transporte hacia la ciudad. Aunque las evidencias arqueológicas son a menudo limitadas y se centran en las primeras etapas del proceso de producción (extracción), se pueden identificar algunas características generales de las operaciones que influyen en la organización y gestión de la cantera. Sin embargo, se mantienen en un nivel hipotético las variaciones en las operaciones realizadas, las cantidades de materiales extraídos y la duración de la explotación de una zona o centro de producción. Las canteras documentadas en el territorio emeritense se caracterizan por ser canteras a cielo abierto, sin explotación en galerías subterráneas. La naturaleza del terreno y los afloramientos de materiales distribuidos en una amplia zona condujeron a un método de extracción que se basaba en identificar y extraer los materiales superficiales de buena calidad, agotando los afloramientos hasta las áreas de trabajo. Esta elección implicaba la apertura de múltiples frentes y zonas con presencia de granitos en una extensa porción de territorio. Las áreas de canteras se encuentran dispersas al norte, noroeste, sureste y suroeste de la ciudad. Esta amplia dispersión se debe a la elección del tipo de extracción mencionado, que está relacionado con un proceso extractivo superficial que agota los recursos de manera más rápida en comparación con la extracción en galerías subterráneas (Pizzo, 2010). La facilidad en la explotación de estas zonas de extracción llevó a la apertura de diferentes áreas superficiales de abastecimiento. En comparación con el sistema de extracción en galerías, se ahorra una gran cantidad de tiempo en el movimiento de los bloques y su distribución a las áreas de transformación. Esto facilita las etapas de transporte y permite trabajar siempre en áreas abiertas con amplios espacios disponibles. La extracción de piedra para la construcción de Augusta Emerita generalmente se realizaba dentro de un radio de aproximadamente 12 km, con excepción de la zona de La Raposera. En ese caso particular, la cantera de La Raposera se encontraba más alejada de la ciudad en comparación con las demás áreas de extracción de piedra utilizadas para la construcción de Augusta Emerita. Las principales áreas de extracción se encuentran al sur (Berrocal, Casa Blanca) y al noroeste de la ciudad (Carija, Proserpina, Royanejos, Cuarto de la Jara) (Fig. 33).Siendo Proserpina el caso de estudio, su función como cantera la desarrollaremos en el siguiente capítulo. En la zona al sur de Proserpina, a 5 km de la ciudad y cerca de un tramo del acueducto de los Milagros, se ha registrado otro importante conjunto de extracción de granito ubicado en la ladera meridional de la Sierra de Carija. Esta extensa área, que fue explotada hasta el siglo pasado, permitía establecer una conexión directa a través de caminos secundarios con la vía que discurre de forma paralela al río Guadiana en su lado norte. Actualmente existe una cantera moderna a menos de un kilómetro de la original (Fig. 34). PROSERPINA. TRAZOS Y HUELLAS DE LAS INFRAESTRUCTURAS ROMANAS EN EL PAISAJE EMERITENSE. Fig. 34. Exterior de la cantera moderna “Carija”. (Redrejo Santiago, 2023) 49 CAPÍTULO 1: CONVENTUS EMERITENSIS Fig. 35. Detalle de la impronta de extracción de una rueda de molino en la cantera de Carija. (Pizzo, 2010) Aunque tradicionalmente se asociaba esta zona con la extracción de calizas, se han encontrado evidencias de actividad extractiva intensiva desde la época antigua hasta la moderna. Además de la producción de sillería, se han identificado huellas interesantes relacionadas con la elaboración de ruedas para molinos. Estas huellas consisten en huecos circulares de diferentes dimensiones, que representan los restos de la extracción de elementos circulares utilizados posteriormente como ruedas (Fig. 35). No se puede determinar si la fase de transformación se llevaba a cabo directamente en la cantera o en talleres especializados. La abundancia de estas huellas y las diferencias en las dimensiones indican que se trataba de una producción diferenciada para uso familiar e industrial. Al norte de la ciudad de Mérida, tanto al este como al oeste de la cantera de Proserpina, se encuentran otras extensas áreas de extracción, como Royanejos y Cuarto de la Jara, que presentan características similares a los conjuntos analizados anteriormente (Pizzo, 2010). Sin embargo, en el caso de Royanejos, se añade un elemento interesante relacionado con la explotación de una parte específica de la cantera para la construcción de estructuras cercanas, asociadas a la explotación del territorio. Se ha registrado la presencia de un frente de dimensiones limitadas que proporcionaba material constructivo para las estructuras de la villa de Royanejos. En este contexto, se ha encontrado una marca idéntica a la documentada en el fondo del pantano de Proserpina, lo que constituye uno de los pocos ejemplos de elementos que evi- Fig. 33. Situación de las canteras con respecto a la colonia. (Redrejo Santiago, 2023) 1 2 3 4 5 6 7 Agua Colonia Augusta Emérita 0 1.000 2.000 Curvas de nivel Ciudad Mérida Cantera de Royanejos Cantera Cuarto de la Jara Cantera "La Raposera" Cantera de Proserpina Cantera Casa Blanca Cantera "La Carija" Cantera del Berrocal 2 1 3 4 6 5 7 50 PROSERPINA. TRAZOS Y HUELLAS DE LAS INFRAESTRUCTURAS ROMANAS EN EL PAISAJE EMERITENSE. dencian la actividad de cantería. Las canteras situadas al norte de la ciudad se encuentran a distancias similares y se concentran en un área topográficamente homogénea que permite el transporte de material y el suministro de materiales de construcción para las obras urbanas en un tiempo razonable. El área de explotación de La Raposera, ubicada en la finca del mismo nombre, se distingue por conservar restos significativos de la actividad extractiva en diferentes períodos históricos. Es interesante señalar que esta zona se encuentra a una distancia considerable de la ciudad, lo cual resulta peculiar considerando la abundancia de material disponible en áreas geográficamente más cercanas. La Raposera se sitúa a 18,25 km en dirección a Cáceres y se caracteriza por ser una extensa área con abundantes afloramientos de granito de gran tamaño, que han sido ampliamente explotados a lo largo de la historia, dejando huellas de elaboración tanto en época antigua como moderna. En términos de extracción del material, es posible distinguir claramente las actividades realizadas durante la época romana, en base a las marcas y evidencias existentes que son exclusivas de las canteras antiguas (Pizzo, 2010). Se ha documentado un caso peculiar de extracción en la cantera, donde se utilizó el sistema en graderío, creando una serie de escalones de diferentes dimensiones. Aunque no se trata de una actividad extractiva a gran escala (Fig. 36), el uso de este sistema demuestra el conocimiento de técnicas extractivas distintas, utilizadas específicamente según las necesidades de los canteros y, probablemente, las piezas que se iban a realizar. Esta evidencia sugiere una adaptación y flexibilidad en los métodos de extracción de piedra, lo cual es interesante desde el punto de vista técnico y arqueológico. En la cantera de La Raposera se han registrado elementos significativos que se refieren a dos piezas abandonadas. Estos restos han pasado la fase de extracción de la materia prima y se encuentran en la etapa posterior de transformación, cerca de estar completamente terminados. Con cierta certeza, se identifican como miliarios (Fig. 37) que se pueden relacionar con la señalización de la distancia o puntos de referencia a lo largo de la cercana “Vía de la Plata”. En el sur de la ciudad se han documentado dos canteras en la actualidad. Una se encuentra al norte del río Guadiana, en la zona conocida como Casa Blanca, y la otra al sur del río, en el Berrocal. Los restos más significativos se encuentran en la cantera del Berrocal, que está cerca de una vía de comunicación directa hacia la ciudad y del recurso fluvial (Fig. 38). La forma de extracción en esta cantera difiere notablemente de las demás. La configuración topográfica del área, la consistencia del granito y la morfología de la zona de explotación llevaron a gestionar la cantera utilizando un sistema en graderío. A diferencia de las canteras ubicadas en la zona norte del territorio de la ciudad, donde se extraía material de afloramientos de poca altura, la explotación en el Berrocal se desarrolla en un entorno con una considerable altura. Este factor impuso un sistema funcional de extracción progresiva de los elementos constructivos, utilizando una serie de escalones irregulares que Fig. 36. Sistema de explotación en graderío en la finca La Raposera. (Pizzo, 2010) Fig. 37. Probable resto de miliario en la finca La Raposera. (Pizzo, 2010) Fig. 38. Vista general de un frente de extracción en la cantera del Berrocal. (Pizzo, 2010) 51 CAPÍTULO 1: CONVENTUS EMERITENSIS han modificado significativamente el aspecto original del lugar (Fig. 39). Solo en este caso se puede considerar la existencia de una explotación sistemática en graderío, debido a la altura del banco de granito y su pendiente. En el caso de la cantera de Casa Blanca, que se encuentra a una distancia de 6,8 km, se ha identificado un camino secundario que conecta la zona con la parte sureste de la ciudad (Sánchez Barrero, 2010). Este camino facilitaba el transporte directo del material hacia Mérida, ya que proporciona una vía de comunicación propia específicamente diseñada para el transporte de materiales de construcción (Pizzo, 2010). Los elementos de captación de materiales no se encontraban de forma aislada en el paisaje, sino que formaban parte del centro económico de un área rural que varía en función del tamaño e importancia de la cantera. En este espacio, se desarrolla una población compuesta por trabajadores especializados que se abastecen de los excedentes generados en los centros agropecuarios cercanos. La relación entre las canteras y la red viaria del territorio emeritense, tanto en las calzadas principales como en las secundarias, es una de las evidencias más claras en la topografía de los centros de explotación. El Iter ab Emerita Caesaraugustam, por ejemplo, es la calzada que presenta un mayor número de canteras en el recorrido analizado, atravesando Royanejos en su trayecto longitudinal. Además, la construcción de esta calzada propició la puesta en explotación de las canteras de Puente de Aljucén y La Raposera, lo que probablemente favoreció el establecimiento de asentamientos rurales en el área de Cortijo Viejo de la Mezquita. Las canteras que se encuentran dentro de un radio máximo de 6.5 km alrededor de la ciudad se beneficiaban de la red de caminos secundarios en el área periurbana de Mérida para la distribución de la producción extraída, la cual se encuentra bien conectada con la red principal de calzadas. Esta articulación vial adquiere un alto grado de complejidad en el área comprendida entre la ciudad y las canteras de Proserpina y Aljucén. En este espacio, el Alio Itinere ab Olisippone Emeritam, que discurre paralelo al margen derecho del río Guadiana, actúa como el eje principal para los diferentes caminos que parten o transitan por las canteras de Aljucén, Carija, Las Abadías y Proserpina (Pizzo y Cordero Ruiz, 2014). Fig. 39 Detalle del sistema de explotación en graderío en la cantera del Berrocal. (Pizzo, 2010) 52 1.2.6. Embalses y presas. Captación de agua y/o producción de energía. La construcción de una presa de embalse se puede considerar la obra hidráulica más compleja y costosa, que requiere una gran cantidad de recursos técnicos, humanos y económicos, incluso en la época actual. Por lo tanto, es comprensible que la realización de una obra de esta magnitud en la antigüedad presentara enormes dificultades. Solo sería posible llevar a cabo tal obra cuando una sociedad se encontrase desarrollada políticamente, técnicamente y económicamente o frente a la existencia de una necesidad básica que debía ser satisfecha por la sociedad. La civilización romana, siendo principalmente urbana, fue la única de las civilizaciones que se desarrollaron en la antigua Hispania hasta la Edad Moderna que cumplía con estas premisas. Por lo tanto, es coherente que los mayores y mejores ejemplos de presas que han llegado hasta nuestros días provengan de esa época. Destacan especialmente aquellas que se construyeron para abastecer a algunas de las ciudades romanas más importantes de la península ibérica (Aranda Gutierrez, 2006). Mérida es un ejemplo destacado, ya que en su entorno se encuentra la mayor concentración de presas de origen romano en toda la antigua Hispania. Estas presas son de diversos tipos, construcciones y propósitos. Desde las grandes presas de Proserpina y Cornalvo, utilizadas para abastecer a la ciudad romana, hasta las más modestas destinadas al suministro de agua y uso agrícola en “villae” y asentamientos rurales. Últimamente han surgido nuevas interpretaciones sobre el papel de las presas en el abastecimiento de las ciudades en la época romana que plantean interrogantes sobre la potabilidad del agua embalsada, lo que lleva a cuestionar el propósito ori- PROSERPINA. TRAZOS Y HUELLAS DE LAS INFRAESTRUCTURAS ROMANAS EN EL PAISAJE EMERITENSE. Fig. 40. Los sistemas hidráulicos de abastecimiento a la Mérida romana. (Redrejo Santiago, 2023) 2 1 Agua Colonia Augusta Emérita 0 1.000 2.000 Curvas de nivel Ciudad Mérida Muralla romana Vías romanas Embalse de Proserpina Embalse de Cornalvo 2 1 Hipótesis conducciones Acueductos 53 CAPÍTULO 1: CONVENTUS EMERITENSIS ginal de las presas de Proserpina y Cornalvo (Feijoo, 2005). Estas nuevas perspectivas generan debate y enriquecen la comprensión de la función y uso de las presas romanas. Augusta Emérita contaba con tres sistemas hidráulicos de abastecimiento (Fig. 40). El primero de ellos se basaba en la captación de agua del subálveo del río Albarregas, sin la presencia de la presa de Cornalvo en ese momento. Posteriormente, se construyó la presa para asegurar un mayor caudal en esta conducción. Además, se llevaron a cabo otros dos sistemas, conocidos como “Rabo de Buey-San Lázaro”, que también se basaba en la captación de aguas del subálveo, y Proserpina. Estos sistemas requerían atravesar el valle del arroyo Albarregas sin perder altura, ya que las conducciones provenían de la margen derecha. Para lograrlo, se construyeron acueductos que permitían salvar el valle manteniendo el nivel del agua y asegurando así el abastecimiento de agua a la ciudad. Las presas de Proserpina y Cornalvo fueron objeto de una rehabilitación funcional en la primera mitad del siglo XX y actualmente siguen en servicio. Sin embargo, el abastecimiento de agua de Mérida se realiza ahora desde el embalse de Alange. Siendo Proserpina el caso de estudio lo desarrollaremos en el siguiente capítulo. El pantano de Cornalvo se encuentra a 16 kilómetros al norte de Mérida. En cuanto a sus dimensiones, se estima que tiene una capacidad de embalse de más de nueve millones de metros cúbicos. Existen diferentes teorías e interpretaciones sobre la infraestructura utilizada por los romanos para almacenar el agua dentro de la presa de Cornalvo. Una hipótesis menciona la existencia de canales subterráneos situados bajo el propio embalse, los cuales se utilizarían para aumentar el caudal del agua (Macías, 1913). Sin embargo, otros autores sugieren que estos canales mencionados podrían corresponder a la conducción de agua desde el embalse, atravesando el dique y las tierras de refuerzo, para luego salir al exterior (Almages Basch, 1974). Se han encontrado restos de muros romanos en el paraje conocido como “el Huevo”, cerca del canal alimentador de Cornalvo. Estos muros están construidos con lechadas o caementa romano y revestidos con piedra de granito regular, formando un revestimiento con pequeños sillarejos. Esta estructura tenía como objetivo embalsar y encauzar el agua del arroyo de las Golondrinas hacia el canal alimentador de Cornalvo. Después de pasar por el canal alimentador, el agua continuaba su recorrido a través de zanjas excavadas en el terreno, siguiendo la pendiente natural del terreno. Sin embargo, en ciertos lugares donde la topografía lo requería, se construían pequeñas obras de fábrica para mantener el flujo de agua. En el caso específico mencionado, cerca de la casa de los guardas, se realizó una serie de obras de ingeniería que incluían la construcción de una pequeña presa. Esta presa cumplía la función de canal y también servía como muros de encauzamiento, utilizando el mismo tipo de edificación mencionado anteriormente, con revestimiento de piedra de granito regular. La salida de las aguas embalsadas del pantano se realizaba a través de una galería subterránea de 25 metros de longitud. Esta galería, construida con sillares de granito, tenía una altura de 1,70 metros y un ancho de 0,70 metros. A pesar de las PROSERPINA. TRAZOS Y HUELLAS DE LAS INFRAESTRUCTURAS ROMANAS EN EL PAISAJE EMERITENSE. modificaciones realizadas a lo largo del tiempo, aún se puede reconocer en la zona cercana a la salida de la presa, cerca de la instalación para el abastecimiento de agua de los pueblos cercanos. Desde allí, la galería atraviesa diversas obras y llega hasta un cruce de carreteras que se dirige hacia el moderno embalse de las Muelas y hacia Trujillanos y la autovía. En este punto, la galería se une a un segundo canal que proviene de la zona del Borbollón, y juntos continúan su recorrido de aproximadamente 18 kilómetros hasta llegar a Mérida. El caput aquae, no conserva su aspecto original de la época romana. Según las crónicas antiguas, se sabe que la presa se encontraba en ruinas durante la Edad Media. En el siglo XVII, el conde de Campomanes utilizaba las aguas del embalse para alimentar unos molinos y regar su finca que se encontraba aguas abajo. Estos registros históricos nos brindan información sobre el estado y el uso posterior del embalse después de su construcción romana (Moreno de Vargas, 1633. Fernández y Pérez, 1893). La reconstrucción del dique se llevó a cabo en diferentes etapas. El dique actual tiene una forma curva y presenta una convexidad hacia el agua. Su técnica de construcción es particular en comparación con otras presas conocidas en la Península, ya que internamente está compuesto por tres muros longitudinales que siguen la alineación del dique, así como por muros más pequeños perpendiculares a los anteriores. El material de relleno utilizado es arena en la parte inferior y hormigón en la parte superior. En el exterior, el muro presenta un revestimiento de sillería que se dispone en forma escalonada con un retranqueo marcado, creando un efecto de escalonamiento. Esta configuración constructiva le confiere al dique de Cornalvo su aspecto distintivo. Frente al dique del embalse de Cornalvo y a una corta distancia de este, se encuentra un castellum o toma de agua (Fig. 41). Esta estructura está completamente construida en época romana (Álvarez Martínez, Nogales Basarrate, Rodríguez Martín, y Gorges 2000). Está compuesta por sillares almohadillados dispuestos sin argamasa, e incluso se conservan las marcas o Fig. 41. Presa y Embalse de Cornalvo. (Redrejo Santiago, 2023) CAPÍTULO 1: CONVENTUS EMERITENSIS Fig. 42. Presa de Esparragalejo. (Castillo Barranco, 2017) impresiones dejadas por las tenazas utilizadas para levantar los bloques. El castellum tiene planta cuadrada y sus lados miden 9,25 metros, con una profundidad de aproximadamente 20 metros. En uno de los lados, que mira hacia el dique, se encuentra adosado un pilastrón que sobresale aproximadamente un metro y que tiene una anchura mayor. Desde este pilastrón se levanta un arco que conecta el muro de la presa con la torre del castellum, estableciendo así una comunicación entre ambos. Esta estructura representa una evidencia impresionante de la ingeniería romana y su capacidad para el control y distribución del agua en sus infraestructuras hidráulicas. De todas las zonas de Hispania, la de Emerita Augusta sigue siendo una de las más ricas en presas rurales. Al contrario que las grandes presas presentadas anteriormente, estas servían a las zonas rurales de los alrededores de la colonia. Rodean a la ciudad por todos lados, pero las más conocidas son la de Esparragalejo y la de Cortijo de Araya. Esparragalejo, situado a menos de 8 km al oeste de Mérida, se desarrolló en un antiguo dominio romano, ubicado a medio camino entre un pantano rural y la villa asociada. El embalse de Esparragalejo es alimentado por las aguas del arroyo de la Albuhera y ha sido utilizado prácticamente sin interrupción hasta la actualidad. A lo largo de su historia, ha sido objeto de varias reparaciones. Actualmente, una estructura moderna rodea la antigua presa, alterando drásticamente su apariencia original. La presa, con una capacidad de 1,970,000 m³, originalmente estaba reforzada en su cara externa por 13 contrafuertes unidos por bóvedas (Fig. 42). Tiene una longitud de 320 m, un ancho de 2.20 m y una altura de 5.60 m. En general, presenta un perfil rectilíneo con un ligero abombamiento en su parte central, formando un ángulo obtuso donde se encuentra una torre de desagüe en el fondo. Se utilizaba principalmente para regar un terreno de aproximadamente 3 km en dirección al Guadiana, hasta la cal- 56 PROSERPINA. TRAZOS Y HUELLAS DE LAS INFRAESTRUCTURAS ROMANAS EN EL PAISAJE EMERITENSE. zada que conducía a Olisipo (Lisboa). También se utilizaba para abastecer de agua a la villa, especialmente a las termas, de las cuales aún se pueden apreciar algunos restos. La presa del Cortijo de Araya se encuentra a unos 5 km al oeste de Mérida, aunque actualmente está parcialmente atravesada por la carretera Mérida-Montijo. A lo largo del tiempo, el dique ha sufrido destrucciones, principalmente para la extracción de piedras. Aún se conservan en su frente 29 potentes contrafuertes de mampostería, distribuidos a intervalos de 3 a 6 m. Se trata de una presa de dique recto construida perpendicularmente para aprovechar un arroyo que desemboca en el río Guadiana (Fig. 43). Tiene una longitud de 150 m, un ancho de 2.15 m y una altura de 3 m. El coronamiento de granito de la construcción se ha perdido en gran parte, pero aún se pueden observar restos del revestimiento hidráulico en su cara interna. La técnica de construcción es sencilla, con dos muros paralelos escalonados que contienen un mortero muy resistente, siendo más grueso (0.47 m) en la parte central. Los extremos de la presa están muy deteriorados, aunque considerando la topografía del terreno, es probable que se hubiera prolongado un poco más, lo que sugiere que podría haber tenido unos 5 contrafuertes adicionales. Los cimientos de la presa no son visibles (Álvarez Martínez, Nogales Basarrate, Rodríguez Martín, y Gorges 2000). Fig. 43. Presa del cortijo de Araya. (Castillo Barranco, 2017) 57 CAPÍTULO 1: CONVENTUS EMERITENSIS 64 PROSERPINA. TRAZOS Y HUELLAS DE LAS INFRAESTRUCTURAS ROMANAS EN EL PAISAJE EMERITENSE. magnitud que las pendientes adoptadas en la conducción de Nimes (Fabre, Fiches et al., 2005) (Polo García, Gutiérrez Gallego et al, 1999). Según estimaciones de diversos autores, la población máxima de Augusta Emerita se estima en alrededor de 30.000 habitantes. Teniendo esto en cuenta para el cálculo de las dotaciones de agua, se considera que la conducción de Cornalvo, debido a su cota de entrada y su capacidad, es la única capaz de abastecer a todas las zonas de la ciudad. Inicialmente, se plantea la posibilidad de abastecerse únicamente con esta conducción, lo cual proporcionaría una dotación de 864 litros por hora por día (l/h-d), una cifra elevada pero dentro de los rangos mencionados anteriormente. Sin embargo, esto supone que exista suficiente agua disponible para ser captada. Si todos los acueductos funcionaran a su capacidad teórica previamente mencionada, se alcanzarían los 730 litros por segundo (l/s), lo que equivale a una dotación de 2.102 l/h-d. Esta cifra es extremadamente alta, pero debemos tener en cuenta que nunca pudo ser alcanzada debido a la falta de disponibilidad de agua, ya que solo se podía abastecer aproximadamente el 14% de este caudal, como se verá en el siguiente apartado. Esto indica que las conducciones posteriores a la de Cornalvo, así como la presa de cabecera de esta, fueron intentos de asegurar un suministro mínimo de agua, que estaba limitado no por la capacidad de transporte de las conducciones, sino por la dificultad de obtener agua, especialmente en años secos (Aranda Gutierrez, 2006). El embalse de Proserpina cuenta con una cuenca propia de 9,81 km2, a la que se suma una cuenca trasvasada adicional de 15,24 km2 (fig. 47 y 48). La aportación media anual de agua a Proserpina se estima en aproximadamente 1,5 hm3, pero se debe tener en cuenta que hay pérdidas por evaporación y otros factores que suman alrededor de 0,6 hm3 en el embalse. En la época romana, la capacidad del embalse era similar a la actual, alrededor de 5 hm3, de los cuales 4 hm3 eran utilizables. Esto implicaba que el embalse funcionaba de manera hiperanual. Con este volumen de embalse, normalmente se podía derivar la diferencia entre las aportaciones de agua y las pérdidas propias, lo que resultaba en un volumen anual aprovechable de aproximadamente 0,9 hm3. Esto se traduce en un caudal continuo de alrededor de 28 l/s, lo que representa aproximadamente el 19% de la capacidad teórica de la conducción. Fig. 48. Secciones hipotéticas del embalse de Proserpina. (Redrejo Santiago, 2023) Fig. 47. Planta del embalse de Proserpina. (Redrejo Santiago, 2023) 0 100 200 AA' BB' AA' B' B 0 250 500 65 CAPÍTULO 2: PROSERPINA. DE CANTERA Y PRESA A BARRIO. 66 Las áreas de producción en Proserpina, situadas a unos 6 km de distancia de la colonia, están conectadas con la ciudad a través de dos vías. La primera era conocida como el “Camino de Proserpina”, que también conectaba con la posible cantera de Las Abadías. Esta vía era una ramificación hacia el norte del Alio Itinere ab Olisippone Emeritam. Además, había otra vía de conexión entre el área de Proserpina y la ciudad a través de la cañada real de Santa María de Araya (Sánchez, 2010). El tipo de granito utilizado predominantemente en la construcción de Mérida es un granito de dos micas de color gris claro, con un tamaño de grano que varía de medio a grueso. Este tipo de granito se presenta en forma de masas alomadas y aisladas, así como en forma de bolos de diferentes tamaños, aunque los lisos son menos comunes. En muchos casos, la roca muestra signos de alteración, como la oxidación de la biotita y la presencia de tinciones ocres y rojizas en los feldespatos (Pizzo, 2010). En el sector oriental del batiolito, la fracturación del grani- to es más densa, mientras que en el sector occidental es menos pronunciada. En las áreas periféricas del contacto entre el granito y la diorita, se encuentran masas de granito equigranular de dos micas, con un color blanquecino y un tamaño de grano fino a medio. Estas masas muestran una red densa de fracturación y una intensa alteración de tipo hidrotermal (Pizzo, 2010). Estas características geológicas, que son comunes en las áreas de explotación del entorno de Mérida, tienen un impacto directo en la organización del trabajo en las canteras y en las técnicas de extracción utilizadas. La falta de conocimiento sobre los asentamientos romanos en los alrededores de Proserpina puede estar relacionada con el enfoque predominante de la historiografía, que se ha centrado principalmente en el estudio de la presa romana (Pizzo, 2010). Sin embargo, recientemente se ha puesto más atención en la valorización de la presa y en la mejora de la carretera que conecta con Mérida, la cual sigue en gran medida el antiguo “Camino de Proserpina”. Esto ha permitido obtener un mejor conocimiento del poblamiento rural en la zona. A lo largo de la carretera actual se han descubierto estructuras de producción y vivienda de época romana. La gran cantidad de material extraído en esta extensa área cercana a la presa de Proserpina requeriría de una infraestructura especializada para apoyar los procesos de explotación a lo largo de varias décadas. En lugar de considerar la existencia de un verdadero pagus relacionado con los diferentes frentes de extracción en la zona, resulta sugerente la posibilidad de asociar estos restos a un hábitat vinculado a las actividades extractivas (Pizzo y Cordero, 2014). A pesar de la falta de evidencias adicionales de asentamientos rurales en las cercanías de esta cantera, es importante destacar que a medida que el “Camino de Proserpina” se acerca a la ciudad, aumenta la cantidad de material registrado, incluyendo una villa, áreas de necrópolis e instalaciones industriales y agropecuarias, concentradas principalmente en las afueras de la ciudad. Los restos más destacados se encuentran en el fondo del embalse. A partir de las imágenes publicadas por J.L. De La Barrera (De La Barrera, 2000) (Figs. 49 y 50), se pueden plantear algunas hipótesis sobre las técnicas de extracción y la organización del trabajo en el lugar. La preservación de los datos, gracias a la presencia del agua del embalse, revela distintas etapas re- 2.3. FUNCIÓN COMO CANTERA ROMANA. DESCUBRIMIENTOS RECIENTES. PROSERPINA. TRAZOS Y HUELLAS DE LAS INFRAESTRUCTURAS ROMANAS EN EL PAISAJE EMERITENSE. 67 CAPÍTULO 2: PROSERPINA. DE CANTERA Y PRESA A BARRIO. lacionadas con la preparación del material para la extracción de los bloques, aprovechando los niveles geológicos de las fracturas con el objetivo de ahorrar tiempo en el proceso de tallado. La cantera de Proserpina se distingue por la extensión de los frentes de extracción y por la cantidad de material extraído. Además de los restos ubicados debajo del agua del embalse, se identificaron diferentes zonas que conservan información relevante para una evaluación general de esta parte del territorio (Pizzo, 2010). Se utilizaba un enfoque de despiece del granito siguiendo un frente vertical que se adaptaba a las dimensiones requeridas para extraer los elementos constructivos deseados. Durante la fase de extracción, se empleaban mortajas para insertar cuñas. De La Barrera observó que la profundidad de las mortajas se relacionaba directamente con el tamaño del bloque a desprender, evitando así errores de talla que podrían provocar fracturas no deseadas (Fig. 49). En términos generales, no se emplea un sistema de extracción con escalones regulares, como se observa en otros casos, debido a que los afloramientos de granito tienen una altura limitada. Es probable que se haya procedido a desprender grandes bloques de material del afloramiento original y luego se hayan tallado según las dimensiones requeridas, sin la necesidad de crear un sistema de escalones complejo (Bessac, 1986). En su lugar, es posible que se utilizasen solo dos o tres niveles de escalones. Los residuos encontrados en las canteras proporcionan información sobre los mecanismos internos de funcionamiento, la organización del trabajo y los cambios causados por las características de los materiales. En algunos casos, se plantea que las ranuras para seccionar los bloques se realizaban utilizando picos de cantería, que dejaban una marca lo suficientemente profunda para permitir la posterior inserción de cuñas. Sin embargo, en otros restos no se observa este proceso, lo que indica que la separación de las diferentes partes del granito se realizaba sin utilizar una guía horizontal mediante una ranura, sino simplemente alineando aproximadamente las mortajas para las cuñas con forma trapezoidal. Después de que la presa fuera drenada en la década de 1980, se encontraron varias áreas con residuos de materiales dispuestos en una línea horizontal y abandonados cerca de los bancos de extracción (Fig. 50). Estas áreas parecen haber sido utilizadas como espacios de almacenamiento al aire libre destinados a la transformación de materiales diferentes a los habituales en la construcción de la ciudad, como sillares y elementos arquitectónicos. Es complicado determinar la función exacta de estas alineaciones de material amorfo, dado que el granito se emplea principalmente para crear sillares escuadrados y elementos decorativos y arquitectónicos, los cuales han seguido procesos de elaboración estandarizados a lo largo de la historia de la ciudad, especialmente en lo que respecta a la modulación de la sillería. Es poco común encontrar granito en el núcleo de estructuras construidas con opus caementicium, ya que en su mayoría se utilizaban concreciones en las que predominaba el uso de cuarcita. Es factible que los desechos de los materiales fueran utilizados como “segundas producciones” en otras formas de arquitectura en áreas rurales. Por otra parte, el abandono sistemático Fig. 49. Improntas de mortajas para la inserción de cuñas y extracción de un bloque. (De La Barrera, 2000) Fig. 50. Residuos de la cantería en el fondo del pantano de Proserpina. (De La Barrera, 2000) 68 PROSERPINA. TRAZOS Y HUELLAS DE LAS INFRAESTRUCTURAS ROMANAS EN EL PAISAJE EMERITENSE. de los residuos de talla del material sugiere que este frente de extracción estaba asociado con la arquitectura pública, utilizando un método de extracción que implicaba la elaboración de materiales escuadrados de mayores dimensiones, como sillares y elementos arquitectónicos, en contraposición a las piezas alineadas y dejadas de lado. Lamentablemente, debido a la exposición del material y a la erosión de las superficies, es poco común encontrar evidencias que permitan reconstruir las operaciones realizadas en las canteras. Sin embargo, se ha registrado un ejemplo de este tipo de indicaciones en los restos del pantano (Fig. 51), que presenta características similares a las marcas encontradas en el puente sobre el río Guadiana. Estas marcas indican el posicionamiento y la unión de los sillares de los arcos con las correspondientes impostas, aunque esta funcionalidad se descarta en el caso de las canteras (39). Durante las exploraciones realizadas cerca de Proserpina, se identificaron dos nuevas áreas de extracción (fig. 52) que tienen una clara relación productiva con las primeras canteras documentadas en el fondo de la reserva de agua. La ubicación topográfica sugiere que una de las dos zonas de producción, la más cercana al pantano, podría haber estado en funcionamiento al mismo tiempo y bajo la misma gestión. Los restos de la explotación indican una actividad a cielo abierto (fig. 53) y módulos de extracción que se corresponden con las modalidades mencionadas (fig. 54). En las áreas periféricas de esta segunda zona, se ha observado la existencia de estructuras longitudinales que probablemente servían como límites del área de extracción (fig. 55). Estas estructuras consisten en muretes de aproximadamente 35-60 cm de altura, cuya configuración vertical es difícil de reconstruir. Debido a la irregularidad de las superficies de contacto (39) La misma maca se ha documentado en un contexto de extracción rural, vinculado a la construcción de estructuras adyacentes a la cantera empleada. (40) La ausencia de una excavación arqueológica sistemática para el conocimiento completo de estas estructuras impide formular otras hipótesis sobre la funcionalidad y el tipo de construcción vinculada a la organización interna de la cantera. (41) Para la localización y las características de estas nuevas estructuras véase Ayerbe et al. 2009. Fig. 51. Marca de cantería. (De La Barrera, 2000) Fig. 52. Localización de los puntos de extracción en la zona de Proserpina según Pizzo y Cordero. (Redrejo Santiago, 2023) Fig. 53. Frente de cantera en la zona occidental del Pantano de Proserpina. (Pizzo, 2010) Fig. 54. Huellas en negativo de la extracción de sillares. (Pizzo, 2010) 69 CAPÍTULO 2: PROSERPINA. DE CANTERA Y PRESA A BARRIO. de los elementos constructivos, es posible que estas estructuras tuvieran una altura muy reducida y se utilizaran para marcar los diferentes espacios organizativos dentro del área de producción (40). La organización del proceso de extracción se lleva a cabo mediante un sistema dual para la segmentación de los materiales. Los canteros buscan las líneas de fractura natural en los afloramientos, evitando así la necesidad de una preparación manual de los distintos niveles de extracción. A partir de estos puntos de ruptura, se recortan las porciones de granito en diferentes formatos para su primera transformación en elementos constructivos y arquitectónicos. Sin embargo, en la mayoría de los casos, se procede a la preparación y recorte del granito siguiendo medidas preestablecidas basadas en las dimensiones requeridas para las piezas, utilizando incisiones artificiales (fig. 56) que permiten establecer las reglas métricas utilizadas posteriormente en el lugar de trabajo. Las dimensiones de la altura de los bancos de granito encontrados en las canteras muestran una clara correspondencia con la altura de las hiladas presentes en la mayoría de las construcciones de granito de la ciudad (que solían tener una medida media comprendida entre 40-44,5 cm, con altura mínimas de 30 cm y máximas de 65 cm aproximadamente), lo que indica un control y una estandarización productiva desde la primera fase del proceso de transformación de la materia prima. Los frentes de extracción encontrados en las áreas cercanas al pantano muestran una gran complejidad, y en algunos casos se estableció una conexión entre los restos de elementos arquitectónicos abandonados en la cantera y edificios públicos de gran importancia. Estos elementos arquitectónicos, como basas de columnas o tambores, son de dimensiones significativas. La presencia de uno de estos elementos en un área extensamente explotada sugiere la posibilidad de que haya sido descartado antes de completar la primera fase de transformación, evitando su transporte a la ciudad y su colocación en edificios como el Templo de Diana u otros templos descubiertos a principios de siglo en las áreas adyacentes al foro de la colonia (41) (fig. 57). Fig. 55. Cimentación de estructuras relacionadas con la delimitación de las áreas de extracción en la cantera occidental del Pantano de Proserpina. (Pizzo, 2010) Fig. 56. Segmentación del granito en la cantera situada en la extremidad occidental de la zona de Proserpina. (Pizzo, 2010) Fig. 57. Basa o tambor de columna de grandes dimensiones situado en la cantera situada en la extremidad occidental de la zona de Proserpina. (Pizzo, 2010) 70 La presa de Proserpina desempeña un papel crucial como embalse principal en los sistemas de abastecimiento de agua romanos de Mérida. A lo largo de los siglos, ha sido sometida a diversas intervenciones de restauración, en relación directa con la utilización de las aguas reguladas por la presa. En la actualidad, la presa sigue en funcionamiento y es administrada por la Confederación Hidrográfica del Guadiana. Desde las primeras referencias a la presa, que se encuentran en la obra de B. Moreno de Vargas, se ha establecido una conexión constante entre el embalse y la conducción conocida como “acueducto de Los Milagros”. Esta relación ha perdurado hasta hoy, y ha dado lugar a un interesante debate sobre el abastecimiento del acueducto a través del agua de la presa, lo que implica su inclusión en un proyecto constructivo de la época romana. Según B. Moreno de Vargas, se tienen registros de algunas intervenciones de restauración llevadas a cabo en el siglo XVIII en las estructuras de la presa, además de las menciones tradicionales sobre su construcción (Moreno de Vargas, 1633). Describió la presa como una gran laguna de agua proveniente de la lluvia, que se recolecta y acumula en un lugar adecuado y espacioso. Está bloqueada y contenida por un muro de cantería de aproximadamente dieciseis metros de altura y más de ochenta metros de longitud. Este muro cuenta con una fortificación en la parte trasera, compuesta por un tajamar y un montículo hecho de tierra y piedras, que parece ser natural. En el muro se encuentran dos torres huecas con escalones de piedra, desde donde se vierte el agua hacia el exterior a través de las boquillas colocadas en el mismo muro. Se utiliza primero una torre y luego la otra, que se encuentra en el centro, para drenar por completo la laguna. En su obra “Viage de España”, A. Ponz realiza una breve descripción de la presa, refiriéndose a ella como “charca de la Albuhera”, coincidiendo con lo mencionado por B. Moreno de Vargas al igual que otros más tarde (Forner y Segarra, 1893). La única novedad que aporta es el nombre “La Albuhera”, considerado de origen árabe y relacionado con la palabra “albufeira” (Ponz, 1778). Entre las representaciones gráficas de los restos conservados de la presa de Proserpina, destacan las realizadas por M. Villena Moziño (Fig. 58). Estos planos, al igual que otros analizados en la historia de la investigación de los edificios de Mérida, presentan varios puntos de interés, resaltados por los comenta- 2.4. FUNCIÓN COMO PRESA ROMANA. CAPTACIÓN DE AGUA Y CANALIZACIÓN. PROSERPINA. TRAZOS Y HUELLAS DE LAS INFRAESTRUCTURAS ROMANAS EN EL PAISAJE EMERITENSE. Fig. 58. Representación de la presa de Proserpina por Villena Moñizo, 1794 (Canto, 2001) 71 CAPÍTULO 2: PROSERPINA. DE CANTERA Y PRESA A BARRIO. rios realizados por el propio autor. El dibujo data del 3 de junio de 1794, por lo que es uno de los últimos realizados durante su estancia en la ciudad. La representación gráfica del embalse no difiere significativamente de las anteriores. En la parte central e inferior, se muestra una vista completa de los restos arqueológicos visibles, y se señalan las curvas de nivel en el área externa al embalse. El discípulo de Villena, F. Rodríguez, realizó un grabado de la presa en el que se representan la planta parcial del tramo conservado del muro de contención en la parte inferior de la composición y un levantamiento arquitectónico del mismo en la parte superior, acorde con la descripción de la planimetría (Fig. 59). En el grabado se pueden observar cuatro brechas en el muro de contención y la presencia de nueve contrafuertes dispuestos irregularmente entre ellos. Esta representación corresponde al lado opuesto al paramento que contiene directamente el agua del embalse, el cual actualmente se encuentra en su mayor parte enterrado bajo niveles de tierra y estructuras que han cubierto los restos de estas construcciones. Fig. 59. Representación de la presa de Proserpina por F. Rodríguez. (Pizzo, 2010) También se menciona la presa en relación con la descripción de los restos del acueducto de Los Milagros en el valle del río Albarregas por parte de A. de Laborde. Aunque no dibujó los restos del embalse, el autor intuyó la conexión entre este último y la conducción, como se evidencia en tres grabados diferentes. Laborde describe dos estanques artificiales que abastecen a los dos acueductos de Mérida, uno de ellos situado a una legua de distancia de la ciudad y alimentado por aguas pluviales y arroyos de los alrededores. Destaca la presencia de dos torres adosadas a un muro, que contienen una esclusa utilizada para vaciar el embalse en caso de pesca. Se hace referencia a una inscripción votiva a la diosa Proserpina, lo cual ha llevado a algunos autores a denominar al embalse como el Lago de Proserpina (Fig. 60). Aunque no se menciona específicamente el punto de captación de agua, se confirma una vez más la relación entre el acueducto y el embalse. La obra de G. Fernández y Pérez del año 1893 también menciona la relación entre el embalse y la inscripción a Proserpina, que atribuye el nombre al embalse (Fernández y Pérez, 1893). Además, describe el lamentable estado de conservación Fig. 60. Inscripción votiva a la diosa Proserpina de la presa (Sánchez Rodriguez) 72 PROSERPINA. TRAZOS Y HUELLAS DE LAS INFRAESTRUCTURAS ROMANAS EN EL PAISAJE EMERITENSE. de la inscripción. El autor también proporciona detalles sobre la construcción del muro de contención de la presa, describiéndolo como un fuerte muro de argamasa y piedras sillares que atraviesa desde un cerro a otro con una longitud de novecientas varas. En 1914, R. Lantier propuso la hipótesis de la existencia de un sistema de grandes presas-reservorios en el territorio de Augusta Emerita, con diversos fines tanto públicos, como el abastecimiento de agua para la ciudad, como privados, como el uso agrícola en las áreas suburbanas. En relación con esto, el autor redefinió la relación entre las presas de Cornalvo y Proserpina y los acueductos correspondientes. Sin embargo, lo más interesante desde nuestra perspectiva es su explicación del sistema de captación de aguas limpias que alimentan el embalse. En su descripción del “pantano de Carija o Charca de Proserpina”, R. Lantier afirma que este se alimenta de las lluvias invernales y de pequeños arroyos que descienden de la montaña y son recogidos y canalizados mediante pequeños muretes hacia el embalse. Estos pequeños arroyos son conocidos como “tomas de la charca”. También menciona que en la actualidad, las aguas del embalse no son aptas para el consumo humano y solo se utilizan para regar una vega cercana y llenar los tanques de un lavadero de lanas. Sin embargo, no se proporciona una explicación clara sobre los puntos de captación, ya que según el autor han sufrido restauraciones a lo largo del tiempo, y simplemente se hace referencia a un pequeño estanque en el fondo de la torre desde el cual se canalizan las aguas. No se describen, al igual que en las descripciones anteriores, las modalidades de captación y la conexión con el acueducto. No obstante, R. Lantier proporciona una explicación que arroja luz sobre la falta de potabilidad del agua. Afirma que los depósitos de sedimentos en las áreas bajas de la presa han obstruido los canales originales que solían dirigir el agua procedente de los arroyos hacia la presa, lo que ha llevado a la necesidad de crear nuevos puntos de captación en niveles más altos (Lantier, 1914). Siguiendo en esta línea, otros especialistas abordan el tema de la potabilidad del agua de la presa: “La peculiaridad de que el agua de este lago no sea potable en la actualidad ha llevado a especulaciones sobre la supuesta utilización por parte de los romanos únicamente para el riego de jardines y otros usos secundarios. Es poco razonable pensar que realizaron las colosales obras del dique, la galería de conducción y el acueducto con fines tan insignificantes. Es más plausible suponer que, a lo largo de los siglos, el agua haya sufrido alguna alteración debido a causas desconocidas en la actualidad, como el abandono y la falta de uso, lo que ha transformado sus condiciones de potabilidad debido al estancamiento y la acumulación de sedimentos en el fondo” (Macías, 1913). Estas consideraciones reflejan una perspectiva moderna en la visión de los autores planteando diversas problemáticas contemporáneas en la investigación sobre la presa de Proserpina, como la potabilidad del agua, las causas de la alteración y, en general, la funcionalidad del embalse. Estos planteamientos representan nuevas perspectivas en el panorama historiográfico y contribuyen a llevar a principios del siglo XX el surgimiento de una problemática “contemporánea”. En los archivos de la Confederación Hidrográfica del Guadiana se encuentra un “Proyecto de Reparación del Panta- 73 CAPÍTULO 2: PROSERPINA. DE CANTERA Y PRESA A BARRIO. no de Proserpina y de su canal alimentador”, que fue mencionado en otros estudios (Martín Morales, 1996). Las primeras observaciones sobre las reparaciones del muro de contención de la presa se atribuyen al autor del proyecto de 1936, R. Celestino Gómez. En un artículo posterior se documentan diversas referencias interesantes sobre las estructuras no romanas del embalse y las intervenciones realizadas a partir de la reparación mencionada por B. Moreno de Vargas (Celestino Gómez, 1943). Este documento es de gran importancia, ya que permite definir las intervenciones llevadas a cabo en los años 1941-1942, las cuales según el autor, alteraron significativamente el aspecto general de las estructuras de contención. La delimitación de las diferentes partes de la obra realizada por este autor también resulta útil en caso de realizar un análisis estratigráfico detallado de los restos de la presa. El texto refleja cierta crítica hacia la restauración realizada a finales del siglo XVII, considerada como una intervención que modificó el carácter romano de las estructuras del embalse. Según el autor, la reparación llevada a cabo en esa época implicó la reconstrucción de aproximadamente dos tercios de la presa, y se cree que las reparaciones intermedias se limitaron a retoques parciales. En ese momento, el sillarejo actual solo cubría alrededor de un tercio inferior de la altura de la presa, y el resto probablemente dejaba al descubierto el hormigón de cal romana que constituye el núcleo interno de la estructura. R. Celestino intenta establecer los límites físicos de la intervención mediante la observación directa de los restos arqueológicos, y señala que los remates de los nueve contrafuertes de la presa, de los cuales solo uno se conserva, son indudablemente de esa época (Fig. 61). El autor también atribuye la falta de potabilidad del agua del embalse a la descomposición del aglomerante y del grani- to utilizado en la mencionada reparación, lo cual ocasionaría un exceso de potasio. En cuanto a las tomas de agua, sostiene nuevamente que parece haber existido otra toma a una altura más baja, que se volvió inutilizable debido a la acumulación de sedimentos en el embalse, con un espesor de más de 4 metros. A partir de los trabajos de limpieza realizados en el interior del embalse por la Confederación Hidrográfica del Guadiana, se obtuvieron nuevas informaciones sobre las características del muro de contención y las diferentes estructuras que conforman el sistema hidráulico de Proserpina. Los hallazgos más destacados revelan la existencia de una presa anterior debajo de la presa conocida, así como dos tomas del bocin a una cota inferior. En cuanto a las estructuras, se han descrito contrafuertes en el paramento aguas abajo, enterrados en el espaldón de tierra, y un nuevo tramo de muro sepultado por capas de fango de ocho metros (Fig. 62) (Alcaráz Calvo, Arenillas Parra y Martín Morales, 1992). Los trabajos mencionados, iniciados en octubre de 1991, involucraron la extracción de más de medio millón de metros cúbicos de fango del embalse, lo cual permitió descubrir una zona inferior del paramento. Los observadores directos de las intervenciones describen lo siguiente: “La extracción reveló la toma del bocin que buscábamos, embocada entre dos losas ligeramente hundidas, con una superficie de casi un metro cuadrado y un conducto de diámetro superior a los 30 cm. Justo debajo, el paramento de la presa pasó abruptamente a ser vertical, y los ocho contrafuertes más centrales y profundos, es decir, todos excepto el más alejado y peculiar en la margen derecha, cambiaron su forma rectangular con una ligera inclinación y escalo- Fig. 62. Presa de Proserpina con el embalse vacío durante los trabajos de limpieza. 1995. Fig. 61. Vista superior del sillarejo de la presa. (Redrejo Santiago, 2023) 80 PROSERPINA. TRAZOS Y HUELLAS DE LAS INFRAESTRUCTURAS ROMANAS EN EL PAISAJE EMERITENSE. lada en un embalse. El Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida cuenta con un presupuesto y un plan de acción para realizar cada año los trabajos de conservación y mejora del Conjunto Arqueológico. También mantiene planes de acción integrales para los distintos monumentos del Conjunto para garantizar la preservación de su significado (fig. 68 y 69). En cuanto al embalse de Proserpina, algunas de las medidas de protección para preservar el patrimonio arqueológico y garantizar su conservación tomadas incluyen el establecimien- to de una zona de servidumbre arqueológica alrededor del embalse, con el fin de proteger y preservar el entorno arqueológico y evitar daños o interferencias en los yacimientos cercanos y el desarrollo de un Plan Especial de Protección que establece las directrices y normas para la gestión del patrimonio arqueológico en el área del embalse. Este plan tiene como objetivo garantizar la conservación de los vestigios romanos y regular las actividades que puedan afectarlos y la coordinación entre las autoridades encargadas de la gestión del embalse y las entidades responsables de la conservación y protección del conjunto arqueológico de Mérida. Esto asegura una colaboración para tomar decisiones que salvaguarden tanto el valor arqueológico como las necesidades de gestión del embalse. Además, a finales del siglo pasado se han aprobado varios planes y directivas para proteger el embalse como recurso hidráulico y natural. En el PGOU de 1987 ya se incluyeron como suelo urbano las zonas edificadas a la orilla del embalse de Proserpina y en 1994, se aprobó el Plan de Ordenación de la Cuenca Hidrográfica del Guadiana. Este último estableció directrices para el desarrollo sostenible de la zona, incluyendo el embalse de Proserpina, entre ellas, regulaciones para la gestión del agua, la protección del medio ambiente y la planificación territorial. En 1998, el embalse de Proserpina y su entorno fueron declarados Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) por la importancia de su avifauna. Esta designación implicó la implementación de medidas específicas para proteger y conservar las especies y hábitats presentes en el área y en 2000, se aprobó la Directiva Marco del Agua de la Unión Europea, que estableció un marco jurídico para la protección y gestión sostenible de los recursos hídricos. Esta directiva tuvo implicaciones en Fig. 68. Vista superior de la Presa. Tras las excavaciones se dejó abierta la parte trasera de los muros con fines educativos. (Jesús Rueda, 2019) 81 CAPÍTULO 2: PROSERPINA. DE CANTERA Y PRESA A BARRIO. la gestión del embalse de Proserpina y en la planificación de las actividades urbanas en su entorno. La actividad humana en Proserpina data de la segunda mitad del siglo pasado por lo que no resulta difícil encontrar personas en la zona que recuerdan la notable diferencia en la calidad del agua, incluso atribuyéndole ciertas propiedades curativas según la tradición popular. Varios estudios han evidenciado un fuerte proceso antrópico en el embalse de Proserpina, que se atribuye tanto a la intensa actividad humana en su entorno, incluyendo vertidos a fosas sépticas que se infiltran en las aguas, como a la actividad ganadera en la cuenca de aportación. (Aranda Gutierrez, 2006) Ante la implementación de numerosos proyectos de desarrollo urbano estipulados en el Plan General del año 2000 (Fig. 70), que involucraban la urbanización de nuevas áreas, surgió la necesidad de mejorar y ampliar el sistema de suministro de agua potable. La infraestructura existente no contaba con un caudal ni una presión adecuados para satisfacer las necesidades de suministro. Tras considerar diversas opciones, se planteó la creación de una nueva red que brindara servicio a la zona de Proserpina. A raíz de que la UNESCO declarara el conjunto arqueológico de Mérida Patrimonio de la Humanidad, comenzó la concienciación general de la protección del embalse frente a la urbanización. En 2004, se planteó el derribo de las edificaciones a la orilla del embalse, pero el alcalde en ese momento declaró que el derribo de la urbanización Balcón de Proserpina no podría llevarse a cabo hasta dentro de varias décadas puesto que para el ayuntamiento resultaba imposible hacer frente al pago de las expropiaciones. Fig. 69. Mirador educativo de la Presa Proserpina. (Turismo de Mérida, 2017) 82 Los últimos datos disponibles que tenemos sobre la calificación del suelo en el entorno del embalse son los incluidos en el Avance del nuevo Plan Municipal de Mérida el cual revisa el Plan actual, del año 2000. El Plan General Municipal y el Plan Especial del Conjunto Histórico y Arqueológico de Mérida serán elaborados de manera simultánea. En el estudio del plan actual (año 2000) para la realización del nuevo, podemos analizar la calificación del suelo en las orillas del embalse. Al haberse edificado fuera de los límites del suelo urbanizado, en el nuevo Plan se propone urbanizar toda esa zona para suplir de los recursos necesarios para un barrio, como en el que se ha convertido Proserpina (Fig. 71). PROSERPINA. TRAZOS Y HUELLAS DE LAS INFRAESTRUCTURAS ROMANAS EN EL PAISAJE EMERITENSE. Fig. 70. Plan General Municipal de Ordenación de Mérida, año 2000. (Ayuntamiento de Mérida, 2000) 83 CAPÍTULO 2: PROSERPINA. DE CANTERA Y PRESA A BARRIO. Fig. 71. Avance del nuevo Plan Municipal de Mérida. (Anaya Sahuco, 2022) CONCLUSIONES 86 En el trabajo hemos intentado recorrer el entorno y las principales infraestructuras romanas que ponen en valor el territorio de Merida hasta aproximarnos al estudio del caso del embalse de Proserpina. Comenzando por fijar el marco general, técnico e histórico donde puede encuadrarse el embalse, comprobando su necesidad por razones cuantitativas para abastecer a Augusta Emérita y demostrando la viabilidad cualitativa de dicho abastecimiento, para finalmente exponer la situación actual del embalse. Como resultado y resumen de todo lo anterior, podemos extraer las siguientes conclusiones: Dadas las condiciones hidrológicas, la construcción de presas, aunque costosa y compleja, es una necesidad imprescindible en nuestro país si se quiere disponer de agua en cantidad suficiente. Esta necesidad es más perentoria en cuencas de baja regulación natural, como la del Guadiana. La construcción de presas en España en época romana y concretamente en el periodo altoimperial alcanzó un nivel muy elevado, tanto en lo relativo a número de realizaciones como en cuanto a la importancia de algunas de ellas. Este nivel se va perdiendo en ambos aspectos en la etapa bajoimperial, alcanzando un mínimo durante el periodo medieval, y no recuperándose hasta el Renacimiento. Por tanto, una datación romana de Proserpina encaja muy bien con lo que se conoce sobre presas romanas en España, mientras que una cronología posterior plantearía serios problemas. Aunque el abastecimiento de agua más habitual a las ciudades romanas era preferentemente desde manantiales, el uso de azudes de derivación y de embalses creados por presas se utilizaba cuando era preciso, existiendo numerosos casos, algunos de ellos muy bien documentados. En el área de Mérida no existen manantiales caudalosos, por lo que para garantizar el abastecimiento de agua a la ciudad romana tuvieron que recurrir a captar aguas subálveas, mediante largas conducciones, y aguas superficiales, previa regulación de las mismas en los embalses creados por las presas de Proserpina y Cornalvo. En la actualidad, la calidad del agua embalsada en Proserpina no es adecuada para el consumo, pero ello se debe a la intensa presión antrópica a que está sometido dicho embalse, circunstancia que no se daba en la época romana. Dada la gran importancia histórica y arqueológica de la zona, es fundamental que se siga protegiendo a través de planes y leyes que regulen el uso del embalse y sus proximidades. Por otra parte es importante remarcar el valor añadido que supone que esta infraestructura se pueda seguir utilizando. PROSERPINA. TRAZOS Y HUELLAS DE LAS INFRAESTRUCTURAS ROMANAS EN EL PAISAJE EMERITENSE. CONCLUSIONES 87 CONCLUSIONES Ya que posiblemente no existan muchas obras civiles que se hayan conservado, puesto en valor y utilizadas a lo largo de dos milenios, aunque de maneras distintas a la que fue concebida: en la antiguedad como proveedor hídrico y de materias primas y en la actualidad como barrio residencial de la ciudad y una zona de disfrute y recreo para turistas y los propios emeritenses. TESAURO 96 Aguiló, Miguel y López, Mercedes. 2000. Complejidad de los procesos de Diseño en las presas modernas extremeñas. Artículo en Actas del I congreso nacional de historia de las presas. Tomo I. Mérida. Alba Calzado, Miguel. 2001. Apuntes sobre la red aguas de Mérida en época romana. Artículo en revista de Arqueología, Arte y Urbanismo. Mérida Ciudad y Patrimonio Número 5. Mérida. Álba Calzado, Miguel. 2007. Contribuciones al estudio de las infraestructuras hidráulicas de Augusta Emérita. Serie Antigüedad, 2, “El agua y las ciudades romanas”. Editado por Mangas Manjarrés, J. y Martínez Caballero, S. Móstoles. Almagro-Gorbea, Martín. 2004. La ocupación territorial. Lusitania y el proceso de romanización. Artículo en Coloquio internacional “Augusta Emérita: Territorios, Espacios, Imágenes y gentes en Lusitania roma”. Mérida. Álvarez Martínez , José María. 1969. El embalse romano de Araya en Mérida. XI Congreso Nacional de Arqueología. Mérida. Álvarez Martínez , José María. 1977. En torno al acueducto de “Los Milagros”, de Mérida. Artículo en Segovia. Simposium de arqueología romana. Barcelona. Álvarez Martínez , José María. 1983. El puente romano de Mérida. Editado por Museo nacional de Arte Romano. Badajoz. Álvarez Martínez, J.Mª. Nogales Basarrate, T. Rodríguez Martín, F.G. y Gorges J.G. 2000. Arqueología de las presas romanas de España: los Embalses de Emérita Augusta y de sus alrededores. Estado de la cuestión. Artículo en Actas del I congreso nacional de historia de las presas. Tomo I. Mérida. Álvarez Martínez, José María. 2004. Aspectos del Urbanismo de Augusta Emérita. Artículo en Coloquio internacional “Augusta Emérita: Territorios, Espacios, Imágenes y gentes en Lusitania roma”. Mérida. Álvarez Martínez , José María. 2007. Las conducciones hidráulicas emeritenses. Estado de la cuestión. Serie Antigüedad, 2, “El agua y las ciudades romanas”. Editado por Mangas Manjarrés, J. y Martínez Caballero, S. Móstoles. Álvarez Martínez, José María. 2008. Los primeros años de la colonia Augusta Emérita. Las obras de infraestructura. Artículo en le due patrie Acquistite. Roma. Álvarez Martínez , José María. 2010. Obras públicas e infraestructuras en la colonia Augusta Emérita. Puentes y acueductos. Artículo en actas del Congreso internacional 1990-2010. El yacimiento Emeritense. Editado por Álvarez Martínez , José María y Mateos Cruz, Pedro. Mérida. Álvarez Martínez, José María. 2015. El tajamar del puente romano de Mérida y la navegabilidad del Ana. Artículo en revista de estudios extremeños año 2015. Tomo LXXI. Mérida. Álvarez Sáenz de Buruaga, José. 1975. La fundación de Mérida. Artículo en Actas del simposio internacional conmemorativo del bimillenario de Mérida. Mérida. Aranda Gutierrez, Fernando y Sánchez Carcaboso, José Luis. 2000. Las grandes desconocidas entre las presas romanas principales: la Alcantarilla y Cornalvo. Artículo en Actas del I congreso nacional de historia de las presas. Tomo I. Mérida. PROSERPINA. TRAZOS Y HUELLAS DE LAS INFRAESTRUCTURAS ROMANAS EN EL PAISAJE EMERITENSE. BIBLIOGRAFÍA 97 BIBLIOGRAFÍA Aranda Gutierrez, Fernando, Martín Morales, Juan y Sánchez Carcaboso, Jose Luis. 2001. El sistema hidráulico de la toma profunda de la presa romana de Proserpina (Mérida) Artículo en revista de Arqueología, Arte y Urbanismo. Mérida Ciudad y Patrimonio Número 5. Mérida. Aranda Gutierrez, Fernando. 2006. Las presas de abastecimiento en el marco de la ingeniería hidráulica romana. Los casos de Proserpina y Cornalvo. Arenillas Parra, M, Martín Morales, J y Alcaráz Calvo, A. 1992. Nuevos datos sobre la presa de Proserpina (Mérida). Obras públicas, 139. Editado por Colegio de ingenieros de caminos, canales y puertos. Madrid. Arias Ferrer, Laura. 2001. Acerca del trazado del acueducto romano de rabo de Buey - San Lázaro (Mérida). Artículo en revista de Arqueología, Arte y Urbanismo. Mérida Ciudad y Patrimonio Número 5. Mérida. Barbudo Gironza, Francisco. 2006. Mérida, su desarrollo urbanístico. Desde los planos de alineaciones al Plan Especial del Conjun- to Histórico-Arqueológico. Asamblea de Extremadura. Mérida. Barbudo Gironza, Francisco. 2020. El desarrollo urbanístico de Mérida en los siglos XIX y XX. La plasmación de los cambios socieconómicos operados en la ciudad. Mérida. Benitez Paredes, Gloria. 2019. TFG: Acueducto de los Milagros. Paisaje histórico generado por la infraestructura del agua en la ciudad de Mérida. Escuela Técnica Superior de Arquitectura. Sevilla. Callís Eduard, Freixas. 2021. Arquitectura de los pantanos en España. Editorial Universidad de Sevilla. Sevilla. Castaño Fernández, Félix-Jesús. 1988. Los paisajes urbanos de Mérida. Una introducción a su estudio geográfico. Patronato de la Biblioteca Pública “Juan Pablo Forner”. Mérida. Castro Gil, José de. 1933. El pantano de Proserpina (Mérida). Artículo en revista de obras públicas, 81-I. Edita Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos. Madrid. Chamizo de Casto, Juan José. 2003. La Vía de la Plata: nuevos datos sobre la salida norte de Augusta Emérita. Chías Navarro, Pilar. 2018. La representación de la ciudad, del territorio y del paisaje en la revista EGA: mapas, planos y dibujos Nº107. Sevilla. Chías Navarro, Pilar. 2010. La cartografía histórica en el estudio de la construcción del territorio y del paisaje. Mapas y dibujos de los pleitos civiles en España y en ultramar (II) Artículo en la revista EGA: mapas, planos y dibujos Nº162. Sevilla. Conejo Delgado, Noé. 2018. Tesis: Economía monetaria de las áreas rurales de la Lusitania romana. Universidad de Sevilla. Sevilla. Conferencia Internacional sobre la conservación. 2000. Principios para la conservación y restauración del patrimonio construido (Carta de Cracovia). Cracovia. De Alvarado, Manuel, Gijón, Eulalia y Jiménez, Diego. 2001. Abastecimientos hidráulicos a Augusta Emérita: Las conducciones de Rabo de Buey - S. Lázaro y Cornalvo. Artículo en revista de Arqueología, Arte y Urbanismo. Mérida Ciudad y Patrimonio Número 5. Mérida. 98 Étienne, Robert. 2006. Itineraria hispanica: Recueil d’articles de Robert Étienne. Ausonius Éditions. Feijoo Martínez, Santiago. 2004. Las presas y los acueductos de agua potable, una asociación incompatible en la antigüedad: El abastecimiento en Augusta Emérita. Artículo en Coloquio internacional “Augusta Emérita: Territorios, Espacios, Imágenes y gentes en Lusitania roma”. Mérida Fernández Casado, Carlos. 2008. Acueductos romanos en España. Editorial CSIC Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Madrid. Fernández Casado, Carlos. 2008. Historia del puente en España. Puentes romanos. Editorial CSIC Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Madrid. Fernández Raga, Sagrario. 2020. Paisajes patrimoniales en coexistencia. Editorial Universidad de Sevilla. García-Pulido, Luis José. 2016. La representación gráfica del territorio granadino en los mapas topográficos del siglo XIX. Artículo en la revista EGA: mapas, planos y dibujos Nº242. Sevilla. Gorges, Jean-Gérard y Rodriguez Martín, Francisco Germán. 2004. Los territorios antiguos de Mérida. Un estudio del Territorium emeritense y de sus áreas de influencia. Artículo en Coloquio internacional “Augusta Emérita: Territorios, Espacios, Imágenes y gentes en Lusitania roma”. Mérida. Górgolas Martín, Pedro. 2017. La ley de ordenación urbanística de andalucía y el modelo de ciudad. Departamento de Urbanística y Ordenación del Territorio. Escuela Técnica Superior de Arquitectura. Universidad de Sevilla. Górgolas Martín, Pedro. 2017. El plan general de ordenación urbanística- la expresión de un proyecto de ciudad. Departamen- to de Urbanística y Ordenación del Territorio. Escuela Técnica Superior de Arquitectura. Universidad de Sevilla. Hernández Ramírez, Julian. 1999. El tajamar del puente romano de Mérida. Artículo en revista de Arqueología, Arte y Urbanismo. Mérida Ciudad y Patrimonio Número 3. Mérida. II Congreso internacional de arquitectos y técnicos de monumentos históricos. 1964. Carta internacional sobre la conservación y la restauración de monumentos y sitios (Carta de Venecia). Venecia Jiménez Martín, Alfonso. 1976. Los acueductos de Emérita. Mérida. López-Boado, Begoña. 2004. Trazado de un acueducto romano. Artículo en actas del Congreso internacional 1990-2010. El yacimiento Emeritense. Editado por Álvarez Martínez , José María y Mateos Cruz, Pedro. Mérida. López Martín, Esther. 2018. Tesis doctoral: Expresión Gráfica del paisaje contemporáneo de las islas del Guadalguivir. Análisis arquitectónico y propuestas de comunicación. Universidad de Sevilla. Sevilla. López Sánchez, Marina, Linares Gómez del Pulgar, Mercedes y Tejedor Cabrera, Antonio. 2020. Indicadores de paisaje: evolución y pautas para su incorporación en la gestión del territorio. Estudio en Ciudad y territorio. Estudios territoriales. Vol. LII, Nº 206. Sevilla. PROSERPINA. TRAZOS Y HUELLAS DE LAS INFRAESTRUCTURAS ROMANAS EN EL PAISAJE EMERITENSE. 99 BIBLIOGRAFÍA López Sánchez, Marina, Linares Gómez del Pulgar, Mercedes y Tejedor Cabrera, Antonio. 2022. Definición de un método cartográfico para intervenir en paisajes patrimoniales periurbanos. Artículo en la revista EGA: mapas, planos y dibujos Nº137. Sevilla. López Sánchez, Marina y Tejedor Cabrera, Antonio. 2023. Convergencias entre paisaje y patrimonio. Sevilla: Editorial U,niversidad de Sevilla. Mata, Rafael. 2006. Métodos de estudio del paisaje e instrumentos para su gestión. Consideraciones a partir de experiencias de planificación territorial. Artículo en el paisaje y la gestión del territorio. Barcelona. Mateos, Pedro y Pizzo, Antonio. 2008. La costruzione del “Foro provinciale” di Augusta Emérita. Artículo en arqueología de la construcción I. Los procesos constructivos el mundo romano: Italia y provincias occidentales. Madrid. Martín Morales, Juan, Arenillas Parra, Miguel, Cortés Gimeno, Rafael, Diaz-Guerra Jaén, Carmen y Arenillas Girola, Lidia. 2000. La presa de Cornalvo de Mérida. Artículo en Actas del I congreso nacional de historia de las presas. Tomo I. Mérida. Méndez Grande, Guadalupe. 2010. Las conducciones de Augusta Emérita: Hallazgos de un cuarto acueducto y de una canalización en la zona norte de la ciudad. Artículo en ANAS 23/2010, Museo Nacional Arte Romano. Mérida. Merino del Río, Rebeca, Linares Gómez del Pulgar, Mercedes y Tejedor Cabrera, Antonio. 2021. Análisis de los procesos de territorialización en el bajo Guadalquivir a través de la cartografía histórica. Artículo en la revista EGA: mapas, planos y dibujos Nº103. Sevilla. Nogales Basarrate, Trinidad. 2004. Aprovisionamiento hidráulico de Augusta Emérita: embalses y cisternas. Artículo en actas del Congreso internacional 1990-2010. El yacimiento Emeritense. Editado por Álvarez Martínez , José María y Mateos Cruz, Pedro. Mérida. Pizzo, Antonio. 2010. Aprovisionamiento de los materiales constructivos en la arquitectura d Augusta Emérita: las canteras de granito. Artículo en Arqueología de la construcción II. Los procesos constructivos el mundo romano: Italia y provincias orientales. Editado por Pizzo, Antonio. Camporeale, Stefano. Dessales, Hélène. Mérida Pizzo, Antonio. 2010. Las canteras de granito de Augusta Emérita: localización y sistemas de explotación. Artículo en actas del Congreso internacional 1990-2010. El yacimiento Emeritense. Editado por Álvarez Martínez , José María y Mateos Cruz, Pedro. Mérida. Pizzo, Antonio. 2010. Las técnicas constructivas de la arquitectura pública de Augusta Emérita. Editorial CSIC Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Madrid. Pizzo, Antonio y Cordero Ruiz, Tomás. 2014. El paisaje de las canteras emeritenses. Poblamiento y áreas de producción. Artículo en Arqueología de la construcción IV. Las canteras en el mundo antiguo: sistemas de explotación y procesos productivos. Mérida. 100 PROSERPINA. TRAZOS Y HUELLAS DE LAS INFRAESTRUCTURAS ROMANAS EN EL PAISAJE EMERITENSE. Polo García, María Eugenia, Gutierrez Gallego, José Antonio y Figueira González, José Ramón. 1999. Pendientes topografías en acueductos romanos. Dos casos extremos: la conducción de Toledo y la de Proserpina en Mérida. Artículo en revista de Arqueología, Arte y Urbanismo. Mérida Ciudad y Patrimonio Número 3. Mérida. Rivera, Italo. 2004. La hidráulica de los romanos. Artículo en AquaRomana. Técnica humana y fuerza divina. Barcelona. Rodríguez Fernández, Carlos. 2019. Topografías arquitectónicas en el paisaje contemporáneo. Sevilla: Editorial Universidad de Sevilla. Roldán Hervás, Jose Manuel. 1975. Itineraria Hispana. Fuentes antiguas para el estudio de las vías romanas en la Península Ibérica. Roldán Hervás, Jose Manuel. 2007. El Camino de la Plata: iter o negotium. Gerión Revista de Historia Antigua. Madrid. Sánchez Barrero, Pedro D. 2004. La estructuración del territorio emeritense: La organización espacial del paisaje en las proximidades de la colonia. Artículo en Coloquio internacional “Augusta Emérita: Territorios, Espacios, Imágenes y gentes en Lusitania roma”. Mérida. Sánchez Barrero, Pedro D. 2010. El territorio perturbado emeritense: un espacio situado entre la ciudad y el campo. Artículo en actas del Congreso internacional 1990-2010. El yacimiento Emeritense. Editado por Álvarez Martínez , José María y Mateos Cruz, Pedro. Mérida. Sánchez Barrero, Pedro D. 2010. Itinerarios y caminos romanos en el entorno Emeritense. Velázquez Jiménez, Agustín. Fuentes (bibliográficas) para el estudio de la historia de Mérida romana. Museo Nacional de arte romano. Mérida. Vitruvio Polión, M. L., & Oliver Domingo, J. L. 1995. Los diez libros de arquitectura. Madrid: Alianza. 101 BIBLIOGRAFÍA