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Estrategias de entrenamiento de las habilidades de comunicación intercultural

Maya Jariego, Isidro

Abstract

El aprendizaje de las habilidades interculturales suele producirse en contextos informales, bien a través de la experiencia personal directa o del modelo que proporcionan personas con experiencia bicultural. La evaluación de programas muestra que tanto los individuos que se desplazan a otro país como los mediadores interculturales pueden beneficiarse del entrenamiento estructurado y sistemático en habilidades de comunicación. Los programas de enseñanza más efectivos son aquellos que combinan componentes cognitivos y conductuales, y que incluyen al menos tres tipos de competencias en los contenidos de formación: (a) el conocimiento de las culturas en contacto, (b) habilidades cognitivas que promueven relaciones pro-sociales, y (c) destrezas para la solución de problemas y la formación de relaciones. Se discuten las implicaciones de este modelo para la formación de mediadores interculturales.

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ESTRATEGIAS DE ENTRENAMIENTO DE LAS HABILIDADES DE COMUNICACIÓN INTERCULTURAL ISIDRO MAYA JARIEGO Universidad de Sevilla RESUMEN El aprendizaje de las habilidades interculturales suele producirse en contextos informales, bien a través de la experiencia personal directa o del modelo que proporcionan personas con experiencia bicultural. La evaluación de programas muestra que tanto los individuos que se desplazan a otro país como los mediadores interculturales pueden beneficiarse del entrenamiento estructurado y sistemático en habilidades de comunicación. Los programas de enseñanza más efectivos son aquellos que combinan componentes cognitivos y conductuales, y que incluyen al menos tres tipos de competencias en los contenidos de formación: (a) el conocimiento de las culturas en contacto, (b) habilidades cognitivas que promueven relaciones pro-sociales, y (c) destrezas para la solución de problemas y la formación de relaciones. Se discuten las implicaciones de este modelo para la formación de mediadores interculturales. PALABRAS CLAVES: Habilidades interculturales, inmigrantes, mediadores interculturales, entrenamiento en habilidades sociales ABSTRACT People that emigrate to other countries tend to learn intercultural skills in informal contexts, through direct personal experience or with role models that have bicultural experience. But program evaluation shows that displaced individuals can take advantage of structured training in communication skills. The most effective teaching programs are those that combine behavioural and cognitive components, and that teach three types of abilities: (a) the knowledge of both cultures, (b) cognitive skills that facilitate interpersonal relationships, and (c) skills for the solution of problems. The implications of this evidence to train intercultural mediators are discussed. KEY WORDS: Intercultural Skills, Immigrants, Cultural mediators, Social skills training. La investigación trans-cultural es un área de larga tradición en la psicología, que se centra en las similitudes y diferencias entre culturas, y en cómo se ven condicionados a ese respecto los procesos psicológicos básicos. La investigación intercultural es, por el contrario, un ámbito más reciente, cuyo objeto de estudio es el proceso de incorporación de los individuos en culturas diferentes a aquellas en las que se han socializado. Algunos de los tópicos que se han examinado en profundidad en este segundo área son el prejuicio étnico, el conflicto inter-grupal, el proceso de aculturación o la identidad psicosocial (Landis y Wasilewski, 1999). Pero quizá uno de los temas a los que se ha prestado más atención es al concepto de comunicación intercultural efectiva, y a las estrategias para mejorarla. PORTULARIA 2, 2002, [91-108], ISSN 1578-0236. © UNIVERSIDAD DE HUELVA 92 ESTRATEGIAS DE ENTRENAMIENTO DE LAS HABILIDADES DE COMUNICACIÓN INTERCULTURAL 93 ISIDRO MAYA JARIEGO Repasar ambos aspectos es el objetivo de estas páginas. La efectividad intercultural hace referencia a la capacidad de la persona para comunicarse con eficacia en diferentes contextos culturales (Cui y Van den Berg, 1991). Es un meta-concepto amplio, que abarca toda una serie de competencias cognitivas, afectivas y conductuales interrelacionadas. Por ejemplo, para comunicarse de manera adecuada, un marroquí residente en Almería tendrá que conocer el idioma y las reglas de comunicación en España (dimensión cognitiva), empatizar con las diferencias culturales (dimensión afectiva), y ser capaz de establecer nuevos contactos con españoles (dimensión comportamental). De un modo más exhaustivo, la estructura factorial del concepto está resumida en la Tabla 1. Tabla 1. Estructura factorial del constructo de efectividad intercultural. (Cui y Van den Berg, 1991) Factor 1. Competencia comunicativa * Idioma * Habilidad para iniciar una conversación * Habilidad para establecer una relación * Habilidad para mantener la relación Factor 2. Rasgos de personalidad * Paciencia * Flexibilidad Factor 3. Empatía cultural * Tolerancia * Empatía por la cultura * Empatía por el estilo de trabajo * Conciencia de las diferencias culturales Factor 4. Conducta comunicativa * Conducta social apropiada * Expresión de respeto En este trabajo (1) revisamos las habilidades relevantes para la comunicación intercultural efectiva. Para ello proponemos un listado de ocho competencias básicas, que integra algunos de los inventarios más significativos realizados previamente en este terreno (Anexo I). En segundo lugar, (2) realizamos un examen crítico de las estrategias de entrenamiento de la efectividad intercultural. Y a modo de conclusión, (3) discutimos las implicaciones que pueden extraerse para la formación de mediadores. HABILIDADES RELEVANTES PARA LA COMUNICACIÓN INTERCULTURAL EFECTIVA La competencia cultural se encuentra entre los recursos psicológicos básicos para la migración internacional: a la vez porque hace frente a una fuente de estrés consustancial a dicho proceso, y por su impacto en el bienestar subjetivo. El proceso de aculturación es -quizá después de la separación de los familiares y las dificultades económicasuno de los problemas más comunes a los que se enfrentan inmigrantes y refugiados (Nicassio, 92 ESTRATEGIAS DE ENTRENAMIENTO DE LAS HABILIDADES DE COMUNICACIÓN INTERCULTURAL 93 ISIDRO MAYA JARIEGO Solomon, Guest y McCullough, 1986). Pero el nivel de habilidades interculturales no sólo suaviza el devenir de la aculturación, sino que es un correlato significativo de la autoestima, la satisfacción con la vida y la integración comunitaria. A propósito, un estudio longitudinal en Australia puso de manifiesto que aquellos sujetos con mayor puntuación en competencia cultural mostraban mayor frecuencia relativa de contacto con amigos australianos, en comparación con los amigos compatriotas (Scott y Scott, 1989). En consonancia con dicha trascendencia, el área de estudio de las habilidades sociales es uno de los tres puntos de vista predominantes en la investigación sobre la aculturación psicológica (además de la perspectiva psicopatológica, y los modelos sobre el estrés de aculturación) (Berry, 1997). Según este enfoque, la adaptación consiste en el aprendizaje de un repertorio conductual apropiado al nuevo contexto; y estudios específicos - como veremos a continuacióntratan de valorar la contribución relativa de los diversos componentes mensurables de la competencia cultural. La investigación sobre las relaciones interculturales ha tratado de identificar el conjunto de características y habilidades que definen a los individuos competentes en la comunicación con personas de otras culturas. Aunque cada autor propone un listado de habilidades diferente, utilizando, además, una terminología diversa, es posible compendiar dicha información -como proponemos en el Anexo I- en 8 características básicas: la comprensión de la propia cultura, la comprensión de la otra cultura, la tolerancia a la ambigüedad, la flexibilidad cognitiva, la empatía, la capacidad de suspender el juicio temporalmente, las aptitudes de resolución de problemas y las habilidades para la formación de relaciones. En síntesis, aquellas personas que se desenvuelven adecuadamente en un contexto cultural diferente disponen de (1) conocimientos sobre las culturas que entran en contacto, (2) otras habilidades cognitivas que predisponen a una relación positiva con miembros de otros grupos, y (3) un conjunto de destrezas específicas para la solución de problemas o la formación de relaciones. Seguidamente, revisamos éstas tres áreas. En primer lugar, quizá la variable que se ha asociado de forma más repetida con la efectividad en la comunicación intercultural es la comprensión de la otra cultura: la tesis básica es que conocer los valores, creencias e ideologías compartidos por el grupo de pertenencia del interlocutor permite realizar atribuciones acertadas sobre su comportamiento (Wiseman, Hammer y Nishida, 1989). En ese sentido, se ha considerado relevante tanto el conocimiento específico sobre la otra cultura (Dinges y Lieberman, 1989; Fontaine, 1986; Wiseman, Hammer y Nishida, 1989), como el conocimiento sobre otras culturas en general (Wiseman, Hammer y Nishida, 1989); e incluso la capacidad de informarse, hacer preguntas u observar, ya que son habilidades que pueden facilitar la adquisición de dicho conocimiento (Walton, 1990). Del mismo modo, cuando se trata de inmigrantes o de cualquier individuo que ha desplazado su lugar de residencia, resulta de interés la comprensión genérica del sistema social de acogida, más allá de su dimensión estrictamente cultural: estar al tanto, por ejemplo, de las pautas de funcionamiento del mercado laboral local, o de las prácticas de establecimiento de relaciones, facilita la adaptación al nuevo contexto (Fontaine, 1986). Menos habitual ha sido tomar en consideración el conocimiento del sujeto sobre su propia cultura, aunque algún trabajo apunta la existencia de relación entre el nivel de comprensión sobre la sociedad de origen y el nivel de comprensión que se puede adquirir sobre una tercera (Dinges y Lieberman, 1989). El grueso de la literatura sobre competencia 94 ESTRATEGIAS DE ENTRENAMIENTO DE LAS HABILIDADES DE COMUNICACIÓN INTERCULTURAL 95 ISIDRO MAYA JARIEGO intercultural se ha desarrollado con muestras de profesionales que son designados para un destino internacional de su empresa, o, en menos ocasiones, con técnicos de cooperación internacional: en ambos casos, se trata generalmente de personas con un elevado nivel de formación, y un amplio conocimiento sobre su contexto social nativo. Acaso estas pequeñas diferencias interindividuales justifiquen la escasa atención prestada a dicha variable. En cualquier caso, la interacción entre el conocimiento de la propia cultura y el conocimiento de la sociedad de acogida es de especial interés en las poblaciones inmigrantes, ya que puede contribuir a definir -junto a otras variablesla estrategia individual de aculturación (Berry, 1997). Asimismo, un adecuado conocimiento de terceras culturas es también un requisito para la adopción de otras perspectivas étnicas (Quintana, 1994), pero dado que se relaciona con la génesis de la empatía, glosaremos ésa habilidad más adelante. En segundo lugar, varios componentes cognitivo-afectivos parecen determinar la predisposición psicológica para la comunicación intercultural efectiva. Concretamente, la empatía y la tolerancia a la ambigüedad se encuentran entre las variables cuyo impacto significativo se ha documentado de forma más consistente. Y, aunque han sido menos estudiadas, la flexibilidad cognitiva y la capacidad para no enjuiciar son elementos de naturaleza análoga. De acuerdo con la literatura revisada, estas cuatro competencias definen la actitud del sujeto hacia la comunicación intercultural, y ejercen un efecto modulador sobre el resto de habilidades que se ponen en juego en la interacción con un miembro de otra cultura (Cui y Awa, 1992; Dinges y Lieberman, 1989; Okazaki-luff, 1991; Walton, 1990; Wiseman, Hammer y Nishida, 1989). Hay autores que utilizan el término impreciso de “apertura mental” para referirse a este conjunto de aptitudes (Walton, 1990), pero en nuestro caso realizaremos un análisis específico de cada una de ellas. Existe consenso al considerar que los intercambios interculturales -por su propia naturalezademandan de los participantes capacidad para adoptar el punto de vista del interlocutor, y afrontar situaciones complejas, poco definidas e inciertas: es decir, respectivamente, empatía y tolerancia a la ambigüedad. Además, la mayoría de los autores coinciden al utilizar dichos términos, mientras que no ocurre lo mismo, por ejemplo, cuando hacen referencia a las habilidades orientadas a la solución de problemas o a la formación de relaciones. Entre los estudios específicos que han documentado el alcance de la capacidad de empatizar, se encuentra la investigación de laboratorio de Dinges y Lieberman (1989) sobre las interacciones interculturales en situaciones de trabajo difíciles. Estos autores observaron de forma sistemática la relación entre sujetos japoneses-americanos y americanos nativos que se enfrentaban en situaciones simuladas de solicitud de trabajo, declaración del deseo de promoción y despido laboral. Aunque las variables relativas a la situación ejercieron más influencia en los resultados que aquellas de carácter personal, la empatía apareció entre los elementos relevantes en la efectividad en la comunicación. En la misma línea, Cui y Awa (1992) llevaron a cabo un estudio con profesionales norteamericanos asentados en China para examinar las dimensiones componentes de la efectividad intercultural, así como su impacto relativo en el desempeño laboral y, de modo más amplio, en la adaptación al nuevo contexto. El hecho de reconocer las diferencias socioculturales y, en consecuencia, descentrarse cognitivamente afectó significativamente tanto al desempeño laboral como a la adaptación cultural, uniendo su efecto al de variables como las habilidades interpersonales, determinados rasgos de personalidad o las habilidades 94 ESTRATEGIAS DE ENTRENAMIENTO DE LAS HABILIDADES DE COMUNICACIÓN INTERCULTURAL 95 ISIDRO MAYA JARIEGO técnicas y de dirección. El rol de la empatía en la adaptación a un nuevo contexto cuenta con evidencias acumuladas en diferentes poblaciones desplazadas, que confirman la validez externa de dicha relación. Incluso en inmigrantes japoneses, a los que se ha atribuido un carácter singular en los procesos de comunicación y adaptación, se confirma la significación de tal aptitud. Así, Okazaki-Luff (1991) revisó los trabajos empíricos sobre la adaptación intercultural nipona, para contrastar la hipótesis de que entre los inmigrantes japoneses son más probables los problemas de adaptación que en otras poblaciones. En efecto, se trata de un grupo con un patrón relacional diferente: utilizan un estilo de comunicación encubierto, en el que son más tenues las expresiones emocionales, tienen gran importancia los mensajes no verbales, y se requiere una comprensión más global que analítica. Además, muestran tendencia a permanecer en sus propias redes sociales y encuentran dificultades para relacionarse con la población de acogida. Sin embargo, no se encontró apoyo empírico a la existencia de dificultades especiales de adaptación en comparación con otros colectivos, mientras que las competencias de comunicación relevantes sí coincidieron con las estudiadas en otros grupos. Por otra parte, una variable que se asocia al concepto de empatía es el etnocentrismo, entendido como la tendencia a identificarse con el grupo sociocultural de pertenencia, y evaluar a los demás conforme a éste: mientras más marcada sea esta orientación, con mayor probabilidad aparecerán problemas de incomprensión o errores perceptivos. De hecho, el bajo etnocentrismo es un rasgo característico de quienes ejercen de mediadores interculturales, y predice adecuadamente el éxito en el extranjero. De acuerdo con ello, Wiseman, Hammer y Nishida (1989) demostraron la importancia de la descentración étnica en situaciones de comunicación problemáticas entre americanos y japoneses. Y del mismo modo cabe entender la habilidad para adoptar la perspectiva étnica, cuyo proceso evolutivo ha sido descrito por Quintana (1994): como resumimos en la Tabla 2 -utilizando los ejemplos originales de este investigador-, generalmente se suceden una serie de pasos antes de estar en condiciones de asumir el punto de vista de otro grupo étnico. El individuo basará originalmente la comprensión de la etnicidad sólo en los aspectos físicos y observables de los diferentes grupos, y tomará conciencia progresivamente de los patrones de socialización y experiencias que dan lugar a tales diferencias. Aunque se trata de un modelo sin contraste empírico, permite entender -con una orientación psicológicala complejidad de asumir el punto de vista de un interlocutor con el que diferimos culturalmente. Tabla 2. Descripción de la habilidad para la adopción de la perspectiva étnica. (Elaborado a partir de: Quintana, 1994) Nivel 0: Perspectiva observable y física de la etnicidad Subnivel 0a: Terminología idiosincrásica utilizada para la raza; conciencia de raza, pero no de las características no observables asociadas con la etnicidad (por ejemplo, distinguir la piel blanca de la negra) Subnivel 0b: Mayor fiabilidad de la clasificación de las razas y las etnias basada en características observables (por ejemplo, discriminar negros, blancos y mulatos, y grupos étnicos asociados) Nivel 1: Perspectiva literal de la etnicidad (aspectos abstractos no sociales) 96 ESTRATEGIAS DE ENTRENAMIENTO DE LAS HABILIDADES DE COMUNICACIÓN INTERCULTURAL 97 ISIDRO MAYA JARIEGO Subnivel 1a: Comienzo de la comprensión de algunos de los aspectos relativamente permanentes no observables de la etnicidad (por ejemplo, lengua hablada o preferencias de comida) Subnivel 1b: Concepción de los componentes ancestrales o heredados de la etnicidad (ancestros de México, comida mexicana, etcétera) Nivel 2: Perspectiva social y no literal de la etnicidad Subnivel 2a: Conciencia de aspectos subyacentes de la etnicidad no directamente vinculados a México (por ejemplo, diferencias socioeconómicas) Subnivel 2b: Integración de las experiencias sociales cotidianas mundanas relacionadas con la etnicidad (por ejemplo, diferencias étnicas en los patrones de amistad) y conciencia de la discriminación étnica y el prejuicio Nivel 3: Perspectiva grupal de la etnicidad Subnivel 3a: Conciencia del impacto de importantes influencias experienciales asociadas con la etnicidad (por ejemplo, los patrones de socialización étnicos) Subnivel 3b: Conciencia de grupo étnico (por ejemplo, conciencia de perspectivas, actitudes y experiencias compartidas por el grupo étnico) Nivel 4: Perspectiva multicultural de la etnicidad Componente 4a: Habilidad desarrollada para tomar la perspectiva de otros grupos étnicos (por ejemplo, la conciencia de similitudes entre grupos oprimidos) y subgrupos dentro de cada grupo étnico Componente 4b: Formación de una identidad étnica bicultural o multicultural (por ejemplo, las personas multiculturales) Igualmente, las relaciones interculturales suelen conllevar un alto grado de incertidumbre e impredictibilidad, de modo que en muchas ocasiones las respuestas adecuadas son poco claras, inaccesibles, difíciles de desarrollar o dudosas (Dinges y Lieberman, 1989; Okazakiluff, 1991), y, en consecuencia, las estrategias de afrontamiento del estrés son generalmente aplicables en tales circunstancias (Walton, 1990). Esta capacidad de soportar la indefinición está mediada por variables como los valores laborales: por ejemplo, Kealey (1989), en una muestra de canadienses participantes en proyectos de cooperación al desarrollo, observó que el deseo de ascenso, seguridad laboral, aventura o altruismo, son predictores significativos del bienestar subjetivo, y que, junto a otros factores, esas aspiraciones proporcionan la motivación para afrontar situaciones inciertas o, en otros términos, para tolerar la ambigüedad. Junto a estas dos habilidades, que han sido analizadas ampliamente, se considera básico en la relación intercultural saber acomodarse con facilidad a las circunstancias -o al parecer de otras personas-, y ser capaz de suspender el juicio temporalmente, sin valorar anticipadamente la conducta del interlocutor. Son, respectivamente, la flexibilidad cognitiva y la habilidad para no enjuiciar (si bien esta última también ha sido denominada en ocasiones “respeto hacia las diferencias culturales”, subrayando su componente actitudinal o afectivo). Ambas se han estudiado con poblaciones de japoneses y americanos residentes en Estados Unidos (Dinges y Lieberman, 1989), y con inmigrantes japoneses en diversos contextos de acogida (Okazaki-luff, 1991); y parecen prevenir que la interacción se base 96 ESTRATEGIAS DE ENTRENAMIENTO DE LAS HABILIDADES DE COMUNICACIÓN INTERCULTURAL 97 ISIDRO MAYA JARIEGO en el prejuicio. En tercer y último lugar, como ya anunciamos, existe un conjunto de destrezas específicas para la solución de problemas o la formación de relaciones. Entre las orientadas a los problemas, se han mencionado la dependencia-independencia de campo (Kealey, 1989), las habilidades directivas y de gestión (Cui y Awa, 1992), la capacidad de resolver tareas en un contexto diferente (Dinges y Lieberman, 1989), y la competencia para afrontar conflictos interculturales (Pedersen, 1993). Por su parte, entre las orientadas a la formación de relaciones se incluyen, entre otras, saber controlar la imagen que transmitimos en la interacción (Kealey, 1989), ajustarse a la distancia social requerida (Wiseman, Hammer y Nishida, 1989), y utilizar adecuadamente las redes de apoyo social (Fontaine, 1986). En adelante, explicamos el significado de estas variables. Por un lado, la adaptación al nuevo contexto no sólo está influida por competencias de carácter general, sino que también se ve afectada por las habilidades técnicas o de organización que el individuo pone en juego en el ámbito laboral (Cui y Awa, 1992), así como su destreza para aplicarlas en grupos multiculturales de trabajo (Dinges y Lieberman, 1989). En otras palabras, estamos haciendo referencia a la covariación del desempeño laboral y la adaptación considerada en términos generales. De modo similar, Kealey (1989) demostró que un estilo cognitivo, cual es la independencia de campo, se encuentra entre las características necesarias para tener éxito profesional en los proyectos de Cooperación al Desarrollo. Pero posiblemente el ámbito donde tienen más trascendencia estas habilidades es en la gestión de conflictos interculturales. Según Pedersen (1993), los problemas de comunicación tienen que ver con el desajuste de los comportamientos y/o de las expectativas de los interlocutores, y por eso son de gran utilidad las habilidades de análisis y clarificación de expectativas. De acuerdo con este autor, y como observamos en la Tabla 3, en la relación intercultural se producen atribuciones erróneas, bien porque un mismo comportamiento expresa expectativas diferentes, o bien por el fenómeno contrario; y, por consiguiente, para resolver dicho conflicto habrá que desarrollar estrategias basadas en expectativas comunes positivas. Por tanto, para afrontar los conflictos interculturales hay que aplicar habilidades tales como identificar las diferencias entre los interlocutores, identificar las expectativas y valores que hay tras los comportamientos de cada uno de ellos, e identificar los sistemas sociales de aprendizaje, haciendo siempre hincapié en los aspectos comunes entre ambos. Dicho proceso no estará exento de dificultades, en la medida en que pueden incidir en el mismo la disposición de información incompleta, la aplicación de estereotipos o la percepción selectiva. Tabla 3. Rejilla de factores culturales interpersonales (Pedersen, 1993) Comportamiento igual Comportamiento diferente Expectativa ARMONÍA PERCEPCIÓN igual ERRÓNEA Expectativa CONFLICTO HOSTILIDAD 98 ESTRATEGIAS DE ENTRENAMIENTO DE LAS HABILIDADES DE COMUNICACIÓN INTERCULTURAL 99 ISIDRO MAYA JARIEGO diferente SUBYACENTE Finalmente, el sujeto desplazado a otro contexto cultural necesita reconstruir su red personal de apoyo -tanto con personas de la sociedad de acogida, como con personas de la sociedad de origen-, y, para ello, debe iniciar interacciones, establecer diálogos relevantes con rapidez y mantener relaciones interpersonales satisfactorias. Es de suponer que aquellos sujetos que cuentan con habilidades sociales generales se encuentran en mejores condiciones para adaptarse al nuevo contexto. En definitiva, hacemos referencia a un repertorio conductual que se concreta en competencias tales como las siguientes: controlar las impresiones que otros se forman de uno mismo en la interacción, aminorar la distancia social, ajustarse a la deseabilidad social, identificar las necesidades personales y el apoyo disponible, etcétera (Cui y Awa, 1992; Fontaine, 1986; Kealey, 1989; Wiseman, Hammer y Nishida, 1989). Y, de entre las que hemos mencionado, parecen jugar un papel esencial aquellas que permiten al individuo conformar un entorno personal proveedor de información, afecto o ayuda instrumental suficientes. Dicho de otro modo, las habilidades para garantizar la disponibilidad de apoyo social son claves para la adaptación efectiva en cualquier contexto, y en particular para la adaptación de los emigrantes a sus nuevas circunstancias (Maya, 2001, 1999). Al respecto, podemos distinguir dos categorías fundamentales de competencias: unas orientadas al desarrollo de relaciones, y otras orientadas a la gestión de los recursos de ayuda. En relación a las primeras, Fontaine (1986) menciona las habilidades para entablar contacto, mantener relaciones y desarrollar con prontitud el sentido de pertenencia (o personalización). Y el mismo investigador señala tres pasos sucesivos para utilizar adecuadamente los recursos sociales naturales: (1) identificar las necesidades personales, (2) identificar el sistema de apoyo social actual, y (3) efectuar un balance entre la ayuda requerida y la disponible. Así, por ejemplo, en primer lugar, el inmigrante deberá reconocer las pérdidas experimentadas en su red, así como sus consecuencias funcionales y la necesidad de reconstruirla; en segundo lugar, determinará el apoyo disponible, a través de la observación y la búsqueda sistemática; y, por último, tratará de relacionar sus necesidades con los recursos que está en condiciones de conseguir. Sin lugar a dudas, los lazos con personas de la sociedad de acogida tienen un significado especial desde el punto de vista psicológico. De ahí la importancia de las capacidades a las que hemos pasado repaso: un repertorio de competencias que tiene como antecedentes directos el deseo de contacto con personas de la sociedad de acogida, la extraversión, 98 ESTRATEGIAS DE ENTRENAMIENTO DE LAS HABILIDADES DE COMUNICACIÓN INTERCULTURAL 99 ISIDRO MAYA JARIEGO el tiempo de interacción, y el contacto previo con la cultura y el idioma de la sociedad receptora (Dinges y Lieberman, 1989; Parker y McEvoy, 1993). A modo de resumen de la revisión bibliográfica realizada, en el Gráfico 1 se recogen las habilidades más relevantes para la comunicación intercultural y, por extensión, para la adaptación psicológica de los inmigrantes. En suma, hemos examinado un conjunto de habilidades cognitivas y conductuales que tienen efectos positivos independientes en algunas dimensiones de la adaptación psicológica, y particularmente en la comunicación intercultural. Además, la tolerancia a la ambigüedad, la empatía, la facilidad para establecer contactos, etcétera, parecen decisivas en la inserción del inmigrante en las redes sociales de la comunidad receptora. Sin embargo, las habilidades interculturales no están entre los antecedentes de la adaptación con mayor poder predictivo, y parte de su efecto puede atribuirse a variables precedentes de amplio alcance. Por ejemplo, en un estudio longitudinal desarrollado en Australia -con 24 indicadores subjetivos y objetivos de adaptación-, las variables demográficas, las características de personalidad y las variables familiares explicaron mayor porcentaje de la varianza que las habilidades interculturales (con una contribución entre 2 y 6 veces superior en cada caso). Además, en ese mismo trabajo, algunos de los efectos de 106 ESTRATEGIAS DE ENTRENAMIENTO DE LAS HABILIDADES DE COMUNICACIÓN INTERCULTURAL 107 ISIDRO MAYA JARIEGO coping with stressful work situations. International Journal of Intercultural Relations, Vol. 13, pp. 371-385. FONTAINE, G. (1986): Roles of Social Support Systems in Overseas Relocation: implications for intercultural training. International Journal of Intercultural Relations, 10, 361-378. GARCÍA COLL, C. Y MAGNUSON, K. (1997). The psychological experience of immigration: a developmental perspective. En Booth, A., Crouter, A. C. y Landale, N. 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