Tensiones sociales y políticas de apaciguamiento en el ascenso y consolidación de los Trastámara (Una panorámica)
Abstract
La segunda mitad del siglo XIV conoce distintas crisis dinásticas. En Castilla suben los Trastámara al poder tras una guerra civil concluida en 1369. En Portugal ascienden los Avis tras la crisis de 1383-1385. Ambos conflictos políticos son inseparables de otros de carácter social: entre facciones nobiliarias, entre señores y campesinos, de la masa popular cristiana contra la minoría judía, etc ... Para superar las dificultades se utilizarán diversos medios: la acomodación a la nueva situación dinástica, la represión o la mediación real, la creación de hermandades y, en definitiva, la elaboración de un discurso legitimador que presenta a la nueva dinastía como garante de estabilidad.
Full text
EDAD MEDIA. Revista de Historia, 8 (2007), pp. 279-294 © 2007. Universidad de Valladolid. ISSN: 1138-9621 TENSIONES SOCIALES Y POLÍTICAS DE APACIGUAMIENTO EN EL ASCENSO Y CONSOLIDACIÓN DE LOS TRASTÁMARA (UNA PANORÁMICA)* Social Tensions and the Politics of Appeasement in the Access and Consolidation of the Trastámara Dynasty (An Overview) Emilio MITRE FERNÁNDEZ** Universidad Complutense de Madrid RESUMEN: La segunda mitad del siglo XIV conoce distintas crisis dinásticas. En Castilla suben los Trastámara al poder tras una guerra civil concluida en 1369. En Portugal ascienden los Avis tras la crisis de 1383-1385. Ambos conflictos políticos son inseparables de otros de carácter social: entre facciones nobiliarias, entre señores y campesinos, de la masa popular cristiana contra la minoría judía, etc... Para superar las dificultades se utilizarán diversos medios: la acomodación a la nueva situación dinástica, la represión o la mediación real, la creación de hermandades y, en definitiva, la elaboración de un discurso legitimador que presenta a la nueva dinastía como garante de estabilidad. PALABRAS CLAVE: Crisis dinásticas ibéricas. Conflictos sociales fines del siglo XIV. ABSTRACT: The second half of the XIVth century witnessed several dynastic crises. In Castile the Trastamara gained access to power after a civil war that ended in 1369. In Portugal there was the ascent of the Avis household after the crisis of 1383-1385. Both political conflicts are inseparable from others of a social character within the same period: struggles between nobiliary factions, between lords and peasants, between the popular Christian masses and the Jewish minority, etc. Various means will be used to surmount difficulties: accommodation to the new dynastic situation, repression or royal mediation, creation of brotherhoods and finally, the elaboration of a legitimating discourse that presented the new dynasty as a warrant for stability. KEYWORDS: Iberian Dynastic Crises. Social Conflicts late XIVth Century. ________ * Fecha de recepción del artículo: 2006-12-21. Fecha de aceptación: 2007-03-08. Fecha de publicación: 2007-12-05. ** Catedrático de Universidad de Historia Medieval. Departamento de Historia Medieval. Facultad de Geografía e Historia. Universidad Complutense. C/ Profesor Aranguren s/n, 28040 MADRID (España).
EDAD MEDIA. Revista de Historia, 8 (2007), pp. 279-294 © 2007. Universidad de Valladolid. 280 EMILIO MITRE FERNÁNDEZ SUMARIO: 1. El Bajo Medievo y las crisis dinásticas. 2. Incidencias sociales lato sensu de los conflictos dinásticos. 2.1. Enfrentamiento entre parcialidades nobiliarias o paranobiliarias. 2.2. El nacimiento o exacerbación de enfrentamientos de los grandes con los medianos o menores. 2.3. Conflictos formalmente religiosos con una fuerte incidencia social. 3. Vías de apaciguamiento de la conflictividad. 3.1. Acomodación pura y simple a la nueva situación. 3.2. Actuación de los poderes establecidos: represión y mediación. 3.3. La formación de hermandades. 4. Una posible conclusión: ¿Hacia una síntesis de mística política y realpolitik? El fundamento del presente trabajo lo constituye la intervención en un Seminario organizado por los Departamentos de Historia Medieval e Historia Moderna de la Universidad Complutense en marzo de 2006. Su título: Gobernar en tiempos de crisis. Dado que su arco cronológico era sumamente amplio (1250- 1808), los participantes acabamos ciñéndonos a aquellos momentos a los que hemos dedicado nuestras preferencias. En mi caso, el de la Castilla Trastámara. He considerado oportuno elaborar, con algunos de los materiales de mi intervención en ese evento, este artículo incluido en el merecido homenaje a un compañero. Compañero por bajomedievalista y también por su interés en la misma coyuntura de nuestros afanes investigadores. 1. EL BAJO MEDIEVO Y LAS CRISIS DINÁSTICAS De mediados del siglo XIV a los inicios del siglo XV se vive una auténtica plaga de quiebras dinásticas que cubren prácticamente toda la Europa occidental. Es el paralelo –fácil recurso retórico– de la coetánea Great Plague (la Black Death o peste negra1) de la historiografía anglosajona. Si algunos autores plantean reservas a la hora de hablar de una crisis del Bajo Medievo2, no es el campo de las peripecias dinásticas el más adecuado para negarla. Tampoco éstas han de ser reducidas a un fenómeno llamativo aunque a la postre ________ 1 Un tema de cuya importancia periódicamente dan cuenta algunos trabajos de síntesis como el reciente y voluminoso de BENEDICTOW, O. J., The Black Death. 1346-1353. The complete History, Woodbridge, The Boydell Press, 2004. Tratando de ser consecuente con el subtítulo de la obra, ésta hace un “peinado” país por país, siguiendo la geografía política actual. Dada la procedencia del autor –noruego– el mundo nórdico recibe un tratamiento más detallado de lo que suele ser habitual en otras obras de conjunto. 2 Vid. el opúsculo de HEERS, J., Les temps dits “de transition” (de 1300 a 1520), Milán, Mentha, 1992, especialmente p. 44.
TENSIONES SOCIALES Y POLÍTICAS DE APACIGUAMIENTO CON LOS PRIMEROS TRATÁMARA EDAD MEDIA. Revista de Historia, 8 (2007), pp. 279-294 © 2007. Universidad de Valladolid. 281 superficial que difumine lo que es un malestar social bastante extendido en el occidente. Es cierto que las raíces de éste pueden situarse en los años finales del siglo XIII. Pero no lo es menos que la falta de estabilidad política vivida especialmente a partir de los siguientes decenios hizo más compleja la aplicación de soluciones3. Como bien es sabido, la crisis dinástica de mayor relevancia (al margen de que ésta no sea su única o su principal dimensión) se da en territorio francés y alimenta un conflicto o cadena de conflictos que académicamente conocemos como Guerra de los Cien Años. Su génesis se situaría en la entronización de Felipe VI en 1328, aunque el primer choque serio entre pretendientes al trono francés haya que datarlo casi veinte años más tarde: en la batalla de Crecy de 1346. Otras crisis sucesorias se desarrollan dentro de dimensiones geográficas más limitadas. En algunos casos son prolongaciones o derivaciones de otras previas, o convergen con la gran crisis anterior. A nivel de todo un estado monárquico, Castilla ofrece un magnífico modelo con la guerra civil (y más que civil) entre Pedro I y Enrique de Trastámara de 1366- 1369. Las raíces, sin embargo, se encuentran en un dilatado conflicto entre nobleza y monarquía del que estos dos personajes serán claros protagonistas. Portugal con el relevo de los Borgoña por los Avis entre 1383-1385 constituirá también otro destacado modelo. En él convergen diversos elementos: una guerra dinástica , una guerra civil y la lucha contra una invasión extranjera. Estos dos casos –y en buena medida también otros menos llamativos– no permanecerán encapsulados. Dos razones fundamentales cabe tener en consideración. En primer lugar, aparte de otros caracteres, los conflictos dinásticos que afectan a estos dos reinos permiten diversiones estratégicas a los dos principales contendientes de la Guerra de los Cien Años –la Inglaterra Plantagenet y la Francia Valois4– que se convierte así en un auténtico conflicto global. Haciendo un tosco ________ 3 Desde que H. Pirenne afirmase que los inicios del siglo XIV podían considerarse los del comienzo de una gran crisis económica, numerosos han sido los trabajos que han buceado en ella. Entre los más recientes capaces de crear un cierto impacto vid. BOIS, G., La grande dépression médiévale, XIVe et XVe siècles. Le précédent d´une crise systémique, París, Presses Universitaires de France, 2000. 4 En este sentido, siguen siendo sumamente útiles viejos estudios como los de SUAREZ, L., Intervención de Castilla en la guerra de los Cien Años, Valladolid, Universidad de Oviedo, 1950, o RUSSELL, P. E., The English intervention in Spain and Portugal in the time of Edward III and Richard II, Oxford, Clarendon Press, 1955. Una panorámica actualizada en MITRE, E., «Castilla ante la guerra de los Cien Años: actividad militar y diplomática de los orígenes del conflicto al fin de las grandes
EDAD MEDIA. Revista de Historia, 8 (2007), pp. 279-294 © 2007. Universidad de Valladolid. 282 EMILIO MITRE FERNÁNDEZ ejercicio de historia comparada podríamos encontrar un paralelismo con lo acaecido en época napoleónica: la Guerra de la Independencia de la historiografía hispánica convertida desde la perspectiva británica en la Peninsular War. En segundo lugar, los conflictos sucesorios castellano y portugués acaban siendo complementarios5, condicionando con ello la historiografía de ambos lados. No sólo porque la coetánea llegue a tener una cierta complementariedad: la cronística de Pero López de Ayala y la de Fernão Lopes6 por tomar un socorrido ejemplo. También porque los especialistas portugueses y los españoles del ámbito castellano-leonés han dado en los últimos tiempos un notable impulso al estudio de los condicionamientos recíprocos de estos dos conflictos. Bastaría con remitirse a dos importantes monografías separadas por casi medio siglo. La de Salvador Dias Arnaut constituye un documentado estudio de las peripecias políticas que sufre Portugal tras la muerte de Fernando I en las que la corona de Castilla tuvo un importantísimo protagonismo7. Recientemente, César Olivera ha publicado otro exhaustivo estudio –esta vez desde la perspectiva del otro lado de la frontera– en el que la figura clave de la trama es la princesa lusa Beatriz de Portugal, segunda esposa de Juan I de Castilla y frustrada heredera de Fernando de Portugal8. Heredera legítima caso de que rechacemos las maledicencias en torno a su madre Leonor Telles que la convertirían en una especie de Beltraneja portuguesa avant la lettre. En el intermedio de estas dos sólidas y voluminosas publicaciones, la producción desde los lados portugués y español sobre el tema que ahora abordamos ha sido extraordinariamente fructífera. En un caso, porque determinada escuela de historiadores orientó una de sus líneas de investigación hacia el traumático cambio que supuso para Castilla el ascenso de los Trastámara9. En otro caso, al margen de ________ treguas», en XXXI Semana de Estudios Medievales de Estella. 18-22 de julio de 2004, Pamplona, Gobierno de Navarra, 2005, pp. 199-235. 5 El paralelismo entre los procesos que se dan en uno y otro reino fue analizado en un encuentro hispano-portugués celebrado hace unos años bajo el título Las instituciones castellano-leonesas y portuguesas antes del tratado de Tordesillas, (Zamora, 1994). Edición de las actas en Valladolid, Sociedad V Centenario del Tratado de Tordesillas, 1995. 6 Para el caso del cronista portugués vid. entre otros el clásico de RUSSELL, P. E., As fontes de Fernão Lopes, Coimbra, Coimbra Edit., 1941. 7 DIAS ARNAUT, S., A crise nacional dos fines do seculo XIV, Coimbra, Universidad, 1960. 8 OLIVERA SERRANO, C., Beatriz de Portugal. La pugna dinástica Avis Trastámara, Santiago de Compostela, Consejo Superior de Investigaciones Científicas-Xunta de Galicia-Instituto de Estudios Gallegos Padre Sarmiento, 2005. 9 Los trabajos de Luis SUÁREZ FERNÁNDEZ desde los años cincuenta en la entonces Cátedra de Historia Medieval de la Universidad de Valladolid abrieron paso a nuevas orientaciones en el estudio sobre ese cambio dinástico. Un tema sobre el que volvió en su discurso de entrada en la Real Academia de la Historia: Monarquía hispana y revolución Trastámara, Madrid, Real Academia de la Historia,
TENSIONES SOCIALES Y POLÍTICAS DE APACIGUAMIENTO CON LOS PRIMEROS TRATÁMARA EDAD MEDIA. Revista de Historia, 8 (2007), pp. 279-294 © 2007. Universidad de Valladolid. 283 los diversos factores en juego, por esa efemérides seis veces centenaria de la entronización de la casa de Avis en Portugal10. 2. INCIDENCIAS SOCIALES LATO SENSU DE LOS CONFLICTOS DINÁSTICOS Hablar de crisis político-dinásticas o de contratiempos anexos (vg. una crisis no tanto sucesoria como producto de una ulterior y conflictiva minoridad real) implica hablar también de unos efectos colaterales. Los referidos, por ejemplo, a la inquietud social que puede manifestarse de diferentes formas. L. Febvre decía que social era cualquier manifestación del pasado por muy tradicional que nos resultara11. Vamos a permitirnos hacer un uso generoso de esta sentencia. 2.1. Enfrentamiento entre parcialidades nobiliarias o paranobiliarias Algunos trabajos publicados hace ya años son verdaderos clásicos para el estudio de los enfrentamientos entre los distintos grupos nobiliarios o de estos con la realeza12. Llamemos a tales grupos bandos, confederaciones, ligas, etc... los choques surgen a veces al calor de una crisis dinástica o de la resaca de ésta, cerrada a veces en falso. ________ 1994. En el intermedio, la renovadora tesis de J. Valdeón versó asimismo sobre Enrique II de Castilla. La guerra civil y la consolidación del régimen, Valladolid, Universidad de Valladolid, 1966. Una cuestión sobre la que este autor ha vuelto en distintas ocasiones. Una de ellas, desde unos criterios a caballo entre la síntesis y la alta divulgación: Pedro I el Cruel y Enrique de Trastámara, Madrid, Aguilar, 2002. El contrapunto al ascenso de los Trastámara que supone el reinado y caída de Pedro I fue objeto de distintos trabajos por el malogrado profesor L. V. DIAZ MARTÍN, quien los sintetizó en una utilísima biografía del monarca: Pedro I, Palencia, Diputación Provincial de Palencia-La Olmeda, 1995. 10 Vid. entre otros títulos, el colectivo, 1383-1385 e a crise geral dos seculos XIV-XV, Jornadas de Historia Medieval, (Lisboa, 1985). Actas publicadas en Historia & Critica, mayo, 1985. 11 “La historia es, por definición, absolutamente social”: FEBVRE, L., Combates por la historia, Barcelona, Ariel, 1970, p. 40. 12 En especial SUÁREZ, L., Nobleza y monarquia. Puntos de vista sobre la Historia castellana del siglo XV, Valladolid, Universidad de Valladolid, 1959 (objeto de algunas reediciones en las que se actualizan algunos puntos de vista. La última: Nobleza y monarquía. Entendimiento y rivalidad. El proceso de construcción de la Corona española, Madrid, La Esfera, 2003). Un elenco de fuentes y actualizada bibliografía para el estudio de la nobleza en Castilla en la Baja Edad Media se recoge al final de la obra colectiva dirigida por QUINTANILLA, C., Títulos, grandes del reino y grandeza en la sociedad política. Fundamentos en la Castilla medieval, Madrid, Silex, 2006, pp. 373-399.
EDAD MEDIA. Revista de Historia, 8 (2007), pp. 279-294 © 2007. Universidad de Valladolid. 284 EMILIO MITRE FERNÁNDEZ Los conflictos, en lo que se refiere a los estratos más elevados de la sociedad, darán lugar a eclipses de algunas familias o a la desaparición de miembros de linajes que han desempeñado un importante papel político y social. “De la nobleza vieja a la nobleza nueva” fue una expresión popularizada por Salvador de Moxó13 que todos los estudiosos del tema hemos asumido en mayor o menor grado. Este autor hacía un detallado estudio de varias decenas de encumbrados linajes nobiliarios castellanos que tuvieron su mejor momento en los siglos de Plenitud del Medievo. No todos, destacaba, se integraron en las filas de la nobleza (nueva) trastamarista de la Baja Edad Media. Los claros que se producen en sus filas con motivo de la guerra que eleva al poder a Enrique II, (muertes naturales o violentas, destierros, caídas en desgracia, etc...) y los que se vayan a producir en el futuro como derivaciones directas o indirectas de ésta, van asociados a depuraciones emprendidas por la realeza o a pugnas entre “iguales”, si es que nos atenemos a la visión fijada por la ideología dominante. Muestras de este fenómeno se darían, por supuesto, entre 1366 y 1369. Pero también entre 1383-1385 dado el alto número de miembros de la nobleza castellana caídos en las malhadadas campañas de Portugal14. Y también entre 1391 y 1393 durante la turbulenta menor edad de Enrique III, en la que se produce un grave enfrentamiento entre dos partidos: el de los parientes del rey y el de la nobleza de servicio. Según Luis Suárez Fernández nos encontramos ante el anticipo de lo que serán los choques entre grupos nobiliarios del futuro15. Bien podríamos hablar de enfrentamientos “horizontales”. ¿Un puro epifenómeno como algunos autores han sostenido? La cuestión de fondo, vienen a decir, sería otra y obligaría a bajar un escalón. ________ 13 Moxó, S., «De la nobleza vieja a la nobleza nueva. La transformación nobiliaria castellana en la Baja Edad Media», Cuadernos de Historia. Anexos de la Revista Hispana, 1969, 3, pp. 1-210. 14 Vid. la relación de bajas en Aljubarrota recogida por LOPEZ DE AYALA, Pero, «Crónica del rey Don Juan, primero de Castilla e de León», Crónicas de los Reyes de Castilla, B.A.E., vol. 68, Madrid, 1953, p.105. 15 SUÁREZ, L., «Gestación de los partidos políticos castellanos en el siglo XV», en Bandos y querellas dinásticas en España al final de la Edad Media. Coloquio celebrado en la Biblioteca Española de París, (15-16 de mayo de 1987), París, Ministerio de Asuntos Exteriores, Dirección General de Relaciones Culturales, 1991, pp. 29-31.
TENSIONES SOCIALES Y POLÍTICAS DE APACIGUAMIENTO CON LOS PRIMEROS TRATÁMARA EDAD MEDIA. Revista de Historia, 8 (2007), pp. 279-294 © 2007. Universidad de Valladolid. 285 2.2. El nacimiento o exacerbación de enfrentamientos de los grandes con los medianos o menores Volvemos a utilizar la terminología del momento ya sea para referirnos al mundo rural, ya lo sea al urbano, aunque las fronteras entre ambos aparezcan muchas veces harto difuminadas. Por usar otro símil geométrico estaríamos hablando de conflictos “verticales”: los de arriba contra los de abajo16. En el caso portugués es conocida no sólo la grave conmoción social que se produce en Lisboa y de la que el cronista Fernão Lopes dio vívida y cumplida cuenta17. En zonas sobre todo rurales de la Beira tuvo lugar una agitación protagonizada por esos povos miudos, esa araia miuda, esos pequenos; toda una minijacquerie que ha despertado la atención de los estudiosos de las conmociones sociales. Soliviantadas al calor de la crisis sucesoria abierta en 1383, los intereses de estas gentes solo de forma muy coyuntural –a diferencia de lo ocurrido con el pueblo de Lisboa– convergerían con los objetivos perseguidos por el bando de João de Avis18. ________ 16 Hace ya varios decenios, dos obras marcaron importante huella en el análisis de estos problemas. La varias veces reeditada y que supone una clara y ordenada síntesis: VALDEÓN, J., Los conflictos sociales en el reino de Castilla en los siglos XIV y XV, Madrid, Siglo XXI de España Editores, 1975; y la más ideologizada de MORETA, S., Malhechores feudales. Violencia, antagonismos y alianzas de clases en Castilla, siglos XIII-XIV, Madrid, Cátedra, 1978. 17 LOPES, F., Crónica de D. João, vol. I, ed. de BAQUERO MORENO, H. y SERGIO, A., Lisboa, 1983, pp. 163 y ss. Contamos con un interesante estudio comparativo en el que se confronta el legado cronístico de Lopes con la documentación de archivo. VIEGAS, V., Lisboa. A força da Revoluçao (1383-1385), Lisboa, Livros Horizonte, 1985. 18 Diversos trabajos han destacado el fenómeno desde distintos posicionamientos historiográficos. Así, A. J. SARAIVA ha destacado el sentido popular y nacional que la guerra contra los castellanos tiene y que haría de Fernão Lopes una especie de “cronista de la resistencia”: Fernão Lopes, París, Europa-América, 1965, pp. 32-34, (en el estudio introductorio a una antología del cronista). A. CUNHAL, desde una óptica rigurosamente marxista, ha destacado el carácter contrarrevolucionario de algunas operaciones llevadas a cabo por el condestable Nun ‘Alvares Pereira: As lutas de classes em Portual nos Fins da Idade Media, Lisboa, Estampa, 1975, pp. 78-79. M. A. BEIRANTE ha destacado el carácter heterogéneo de estas gentes social y económicamente insignificantes: As estructuras sociais em Fernão Lopes, Lisboa, 1984, p. 51. J. SERRÃO ha considerado demasiado simplista el privilegiar el sentido “horizontal” de los enfrentamientos sociales del Bajo Medievo y, en especial, los que se producen en Portugal durante la crisis dinástica: O carácter social da Revoluçao de 1383, Lisboa, Livros Horizonte, 1978, p. 141 (primera edición de 1946). Para T. BERNARDINO la crisis sucesoria de 1383 provoca dos movimientos patrióticos: el primero espontáneo y desorganizado; el segundo, más coordinado, tuvo su figura en Nun ´Alvares Pereira. No fueron, a su juicio, dos movimientos antagónicos sino complementarios. Ese proceso permitiría a la larga que Portugal se integrase en las corrientes político-económicas de la Europa moderna: A revoluçao portuguesa de 1383-1385, Lisboa, Publicaçoes Europa-America,1984, pp. 130-131.
EDAD MEDIA. Revista de Historia, 8 (2007), pp. 279-294 © 2007. Universidad de Valladolid. 286 EMILIO MITRE FERNÁNDEZ En la vecina Castilla, la consolidación del proceso de señorialización o el cambio de una familia por otra en la titularidad de un señorío puede causar situaciones tensas e incluso dramáticas. Tanto más si la familia beneficiaria es de procedencia extranjera19. Un llamativo caso por sus repercusiones internacionales sería el de Molina de Aragón entregada por Enrique II al caudillo francés Beltrán Dugesclin al que –caso excepcional– se otorgó el título de duque. El gesto provocaría que la población optase por colocarse temporalmente bajo la autoridad de los reyes de Aragón, hasta 137520. Otros casos tendrán también un indudable interés. Así, Paredes de Nava, frecuentemente convertida en moneda de pago para servicios prestados, fue entregada en 1371 a un pariente de Enrique de Trastámara de procedencia aragonesa, Felipe de Castro. El descontento despertado desembocará en su muerte violenta a manos de los vecinos de la localidad21. Benavente protagonizó otro caso singular. La villa había pertenecido al duque Fadrique de Trastámara, bastardo de Enrique II, y revirtió a la corona tras proclamarse mayor de edad Enrique III. Al final fue entregada al noble portugués Juan Alfonso Pimentel tras su ruptura con Juan I de Avis. Un hecho que se produjo en 1396 en el marco de una serie de trasvases de nobles descontentos de Portugal y de Castilla22. En 1400, los vecinos de la localidad dirigieron un memorandum al monarca Trastámara en el que le planteaban una serie de quejas por las exigencias abusivas de su nuevo señor23. ________ 19 Sobre el flujo de nobles entre distintos reinos –con especial referencia al caso castellano– vid. MITRE, E., «Política exterior castellana y reestructuración nobiliaria bajo los primeros Trastámara (1369-1406)», en Actas de las III Jornadas Hispano-Portuguesas de Historia Medieval. La Península ibérica en la Era de los Descubrimientos (1391-1492), (Sevilla 1991), Sevilla, Junta de Andalucía, Consejería de Cultura, 1997, t. I, pp. 529-549. 20 Un contencioso tratado por GUTIERREZ DE VELASCO, A., «Molina en la corona de Aragón», Teruel, 1951, num. 6, pp. 75-128. 21 Vid. VALDEÓN, J., Los conflictos sociales…, pp. 107-110. 22 El trabajo de BAQUERO MORENO, H., «Exilados portugueses em Castilla durante a crise dos finais do seculo XIV (1384-1388)», en Actas das II Jornadas luso–espanholas de Historia Medieval, vol. I, Porto, Centro de História da Universidade do Porto. INIC, 1987, pp. 72-101, complementa y desarrolla algunos de los extremos tocados en MITRE, E., «La emigración de nobles portugueses a Castilla a fines del siglo XIV», Hispania, 26, 1966, y en Evolución de la nobleza en Castilla bajo Enrique III, Valladolid, Universidad de Valladolid, 1968, pp. 71-106. Para el caso de la familia Pimentel vid. BECEIRO, I., «Los Pimentel, señores de Braganza y Benavente», en Actas II Jornadas..., vol. I, pp. 317-331. Una síntesis, se recoge en MITRE, E., «Política exterior castellana…», pp. 541-545. 23 El memorial de agravios fue tratado en sus líneas generales por MITRE, E., Evolución de la nobleza…, pp. 88-89. J. VALDEÓN lo toca más ampliamente en Los conflictos sociales…, pp. 117-125.
TENSIONES SOCIALES Y POLÍTICAS DE APACIGUAMIENTO CON LOS PRIMEROS TRATÁMARA EDAD MEDIA. Revista de Historia, 8 (2007), pp. 279-294 © 2007. Universidad de Valladolid. 287 Distintas características –el noble pertenece en este caso a una familia de vieja raigambre castellana– se darán en otros enfrentamientos como el que sostuvo la villa de Astudillo desde 1397-1398 con su señor Fernán Sánchez de Tovar II. Las quejas de los vecinos, sin embargo, pueden ser por motivos parecidos. Se dice, por ejemplo, que las exacciones impuestas por este personaje obligaron a los vecinos a desollar las cruzes e vender e tomar los calizes de las iglesias e empeñarse en judíos24. Las quejas expresadas por los procuradores en cortes –esas tierras estragadas y pobres– añadirían un toque más de dramatismo a una situación que haría del proceso de señorialización causa de importantes tensiones entre campesinos y señores. Sin embargo, algunos autores que vienen expresando su interés por el tema desde hace ya años no han cesado tampoco de advertir del riesgo de excesivas simplificaciones25. No solo porque esas miserias denunciadas puedan venir de causas ajenas a la señorialización propiamente dicha. También porque en algunos casos puede advertirse cómo la caída en la órbita señorial supone algún tipo de beneficio material para los vecinos de una localidad. Sería, por ejemplo, el caso de Palenzuela cuyos inmigrantes se vieron favorecidos fiscalmente en 1405 por su señora la reina Catalina26. Un caso del que, por otro lado, no conocemos todo su alcance. Tampoco cabría presentarlo como modélico en razón del especial significado de la persona que ostentaba el señorío. 2.3. Conflictos formalmente religiosos con una fuerte incidencia social Castilla no padeció conflictos heréticos, o calificados como tales, con el peso social del wyclifismo o el husismo27. Sufrió sí periódicos brotes de violencia ________ 24 OREJÓN CALVO, A., Historia documentada de Astudillo, Palencia, 1928, pp. 85-87. 25 VALDEÓN, J., «La victoria de Enrique II: Los Trastámara en el poder», en Génesis medieval del estado moderno…, pp. 245-258. Y de este mismo autor «Las sociedades urbanas en la guerra civil de Castilla a mediados del siglo XIV», en Mayurqa. Homenaje a A. Santamaría, 1989, t. II., pp. 633-643. A. LALOU ha destacado el error que supone insistir en los conflictos que tienen lugar a mediados del siglo XIV sin tener en cuenta los que se produjeron en fecha anterior, de los que hace un inventario. Fija varias categorías de revueltas: contra el rey y su fiscalidad, contra los señores feudales y luchas “internas” de grandes contra menores (gran burguesía de las ciudades denominada patriciado urbano contra los obreros que se sienten explotados). «Revolte et societé: L´exemple du Moyen Age», en Violence et contestation au Moyen Age (Actes du 114 congrés national des societés savantes. París, 1989), París, Comité des Travaux Historiques et Scientifiques, 1990, p. 159. 26 Vid. MITRE, E., «Implantación señorial y resistencia al régimen señorial en tierras de Palencia en la época Trastámara», en Actas del I Congreso de Historia de Palencia, t. II, Palencia, Diputación Provincial de Palencia, 1987, p. 318 27 Vid. un estado actual del tema en MITRE, E., «La disidencia religiosa en el Bajo Medievo ¿una forma de contestación social? », Edad Media. Revista de Historia, 2001, 4, pp. 37-56.
EDAD MEDIA. Revista de Historia, 8 (2007), pp. 279-294 © 2007. Universidad de Valladolid. 294 EMILIO MITRE FERNÁNDEZ las más altas esferas del poder y que, sí, permitirá un apaciguamiento más globalizador: el arreglo alcanzado en Bayona en 1388 entre Juan I de Castilla y su rival Juan de Gante. La compensación económica lograda por éste a cambio de renunciar por él y su esposa Constanza a sus derechos al trono castellano, auguraba un largo período de paz en el Occidente55. El compromiso matrimonial de los vástagos de las dos familias –Enrique y Catalina– supondría el colofón para un viejo contencioso. Los poetas castellanos entonarían un canto al pragmatismo político trufado de una cierta mística regia. Aquesta es la qual por quien fue Castilla / de todos los males e daños librada / que por ella fue la paz otorgada / en este rregno con el de Inglaterra. A los ojos de Ruy Páez de Ribera la princesa anglocastellana quedaba convertida en garantía para la estabilidad del reino56. Entraríamos aquí en otra dimensión del problema: la creación de una memoria (no tanto histórica como áulica) que desbordaría ya los objetivos que hemos deseado alcanzar en estas páginas57. ________ 55 Cf. SUÁREZ, L., Los Trastámara y los Reyes Católicos, Madrid, Gredos, 1985, pp. 45-46. 56 Recogido en Cancionero de Juan Alfonso de Baena, ed. de B. DUTTON y J. GONZÁLEZ CUENCA, Madrid, Visor, 1993, p. 603. 57 Una cuestión que también fue apuntada en el Seminario al que hemos hecho mención en los inicios de este trabajo. El anuncio de publicación de sus actas nos permitirá entrar más a fondo en esa materia.