La filosofía trascendental de Kant y la cuestión del escepticismo
Abstract
Uno de los grandes momentos de la Historia de la Filosofía se centra en el debate que Immanuel Kant llevó a término contra el escepticismo moderno. El presente artículo reconstruye, a través del concepto kantiano de “experiencia”, las estrategias que el filósofo de Könisberg utiliza contra el escepticismo. El resultado de la investigación muestra como todo el edificio gnoseológico kantiano, incluyendo su famosa división entre “fenómeno” y “noumeno”, se halla mediatizado por este intento de superación del escepticismo.
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Thémata. Revista de Filosofía. Número 45. 2012 [ 331 ] LA FILOSOFIA TRASCENDENTAL DE KANT Y LA CUESTIÓN DEL ESCEPTICISMO Octavi Piulats Riu, Universidad de Barcelona. Resumen: Uno de los grandes momentos de la Historia de la Filosofía se centra en el debate que Immanuel Kant llevó a término contra el escepticismo moderno. El presente artículo reconstruye, a través del concepto kantiano de “experiencia”, las estrategias que el filósofo de Könisberg utiliza contra el escepticismo. El resultado de la investigación muestra como todo el edificio gnoseológico kantiano, incluyendo su famosa división entre “fenómeno” y “noumeno”, se halla mediatizado por este intento de superación del escepticismo. Abstract: One of the greatest events in the History of the Philosophy is without doubt the systematic debate that Immanuel Kant is leading against modern Scepticism. The main purpose of this article is to demonstrate that his famous division between “phainoma” and “noumena” is totally influenced by the force of the intellectual fight of Kant against Scepticism. This investigation concerns about all the reconstruction of the concept of “experience” in the way that Kant expose it in his main works. Key words: Kant, Scepticism, tropoi, dialectic, antinomy, meaning and signification. En la Historia de la Filosofía, David Hume aparece como el primer pensador que aplica radicalmente (mucho más que Bacon y Descartes) el nuevo método físico-matemático de Galileo y Newton a la filosofía. De la estructura del método de Issac Newton, Hume deduce un nuevo criterio de verdad que se basa en la famosa distinción entre "relations of ideas" y "matters of fact" 1 . El criterio es doble: por un lado se acepta el apriorismo proveniente de las matemáticas, pero dado que éstas se basan en el "principio de contradicción", es decir en la lógica formal, son analíticas y no aportan nada nuevo a la experiencia; por otro lado el aspecto decisivo del criterio lo constituye la experiencia, entendida ésta en el sentido de la Ilustración, es decir como experiencia proveniente de los sentidos, controlable y cuantificable. Hume aplica este nuevo criterio de verdad de forma rigurosa al "principio de causalidad", concepto eje de la física newtoniana. A través de su análisis, Hume demuestra concluyentemente que resulta inútil afirmar la necesidad y el apriorismo en la conexión entre causa y efecto en las cosas exteriores. La respuesta que Hume da para explicar esta imposibilidad se basa en afirmar que dicha conexión se gesta por un hábito psicológico. De aquí termina deduciendo Hume que el mismo sujeto cognoscente constituye un mero principio asociacionista de impresiones diversas y externas provenientes del hábito. 1 Hume, D. An Enquiry concerning Human Understanding. London. T.H. Green & T.H. Grose. 1874/75 (Volumen 4 de The Philosophical Works).
Thémata. Revista de Filosofía. Número 45. 2012 [ 332 ] Kant va a percibir este análisis de Hume como una renovación del escepticismo moderno. Aunque Kant sea consciente en la KrV 2 , de que Hume no es un escéptico clásico porque posee al menos un criterio de verdad. Lo cierto es que las tesis de Hume sobre el principio de Causalidad abren la puerta a un escepticismo total y radical. Es decir, el escepticismo de Hume es de corte académico y no pirrónico, el escepticismo se emplea aquí no como fin sino como medio, y no es casual que Hume en su juventud haya leído a Carnéades. Pero a pesar de este uso restringido del escepticismo, lo cierto es que según Kant los criterios de Hume, consciente o inconscientemente, conducen en última instancia a un escepticismo pirrónico total, ya que niegan no sólo la posibilidad de toda metafísica, sino incluso ponen en tela de juicio los mismos fundamentos cognitivos sobre los que se asienta la física moderna 3 . El escenario que se presenta al lector de la filosofía de la Ilustración tiene muchas semejanzas con el de la filosofía del Barroco. Igual que Descartes escribe sus Meditaciones prioritariamente como contestación a los "Nuevos Pirrónicos" de París, Kant va a elaborar su criterio trascendental y va a iniciar la filosofía crítica como consecuencia prioritaria del análisis escéptico de Hume. Una obra clave para reconstruir este debate nos la ofrecen los "Prolegómenos". Recordemos que esta obra no es tanto una introducción a la KrV. sino que representa de hecho un resumen-abstracto de los grandes temas de la Crítica contemplados desde una perspectiva macroscópica, y sobre todo implica una alternativa de exposición metodológica analítica, muy diferente del método expositivo sintético que Kant había empleado en la Crítica. Por otra parte hay que recordar que los “Prolegómenos” fueron escritos entre la primera y la segunda edición de la KrV, por lo que se hará necesario completar su evolución con conclusiones de la segunda edición de la crítica. Es en los "Prolegómenos" donde Kant acepta que fue la lectura de la "duda" de Hume en torno a la capacidad de la razón, que le obligó a dar un giro de noventa grados en su filosofía ya despertar de su sueño dogmático. Según sus mismas palabras, tras la lectura de Hume, Kant se concentró en la estructura del principio de causalidad y descubrió que dicho problema era de hecho el problema fundamental no sólo de la filosofía de la ciencia, sino de toda la metafísica. Kant sigue escribiendo en los "Prolegómenos" que debido al problema escéptico planteado por Hume, él tuvo que enfrentarse: "con la tarea más gigantesca jamás realizada en apoyo de la Metafísica" 4 ; tarea cuyo primer resultado consistió, sorprendentemente, en constatar que antes de realizar una Metafísica era necesario aclarar la condición de posibilidad de la misma, a través de una crítica sistemática. Sólo una crítica sistemática sobre la capacidad de la razón, podría llegar –según Kant– a detener la devastadora fuerza escéptica de las dudas abiertas por Hume en el panorama de la filosofía moderna. De esta Introducción 2 Kant, I. Kritik der praktischen Vernunft. Hamburg. Hrsg. von K. Vorlander. 1874 Pág. 15. 3 Kant, I. Kritik der reinen Vernunft. Hamburg. Hrsg. von R. Schmidt. 1976 B 136,10. 4 Kant, I. Prolegomena zu einer jeden künftigen Metaphysik. Hamburg, 1976. Hrsg. von K.Vorlander. Pág. 7.
Thémata. Revista de Filosofía. Número 45. 2012 [ 333 ] de los "Prolegómenos" se deduce pues claramente, que el nuevo criterio de verdad de Kant definido como "trascendental", nació de un diálogo constante con la duda del filósofo escocés. El concepto de experiencia en Kant Ya en su período pre-crítico, Kant inicia su reflexión sobre la verdadera "experiencia", a partir de una crisis escéptica. En los "Sueños de un Visionario", Kant emplea un análisis escéptico basado en la experiencia empírica como criterio de verdad contra la antigua metafísica, y sobre todo contra la esperanza de vida eterna en el hombre. En este análisis sobre el concepto de "experiencia", se encuentra con un personaje como Swedenborg 5 , quien afirma la posibilidad de obtener experiencia del mundo de los espíritus. Precisamente la polémica contra la “Pneumatología” del vidente sueco llevará a Kant a plantearse la necesidad de un criterio preciso y definido de experiencia y a iniciar la valoración de las categorías de espacio y tiempo en lo concerniente a la obtención de un criterio de verdad; en especial, porque el vidente sueco escribe sistemáticamente sobre el tiempo. El primer intento de dar una respuesta a los dilemas de la tradición racionalista representada por Descartes, Leibniz y Wolf, pero también al mismo tiempo de detener el escepticismo académico de Hume tiene lugar en la “Dissertatio” de 1770. Desde el punto de vista de nuestra investigación es interesante el que Kant en esta época acepte el marco cognitivo de la tradición antigua adoptando que la realidad ha de ser entendida desde la contraposición del "fenómeno" y del "nóumeno"; es decir, de lo sensible y lo inteligible; de esta forma, Kant se convierte en heredero no sólo de la cuestión escéptica moderna generada por Descartes y radicalizada por Hume en torno a la comunicación de los dos polos de conocimiento, sino que también hereda consciente o inconscientemente el dilema de la mediación entre lo sensible y lo inteligible planteada por el escepticismo antiguo. La “Dissertatio” también transmite al lector la tesis de que la cuestión "escéptica" no se agota con la resolución del problema en torno a la validez del principio de causalidad, sino que en lo referente a la metafísica es necesario clarificar las aporías que la dialéctica antigua y moderna han dejado sin resolver, y que son en parte responsables también de que la razón desemboque en un escepticismo o en un nihilismo cognitivo. Me estoy refiriendo al hecho que en la “Dissertatio” podemos encontrar la "arqueología" de la Dialéctica trascendental kantiana, ya que los llamados por Kant "axiomas subrepticios" no son otra cosa que una primera formulación de las antinomias de la razón pura. El planteamiento que Kant concede a estos "axiomas subrepticios", apunta a que la fuente de inspiración, se halla en la polémica epistolar que mantuvieron Clarke y Leibniz a propósito de la filosofía natural de Newton. 5 Kant, I. Die Traume eines Geitessehers. Berlin. Kant's Gesammmelte Schriften. 1902 Pàg. 420
Thémata. Revista de Filosofía. Número 45. 2012 [ 334 ] Como sabemos la teoría de de la experiencia que Kant presenta en la “Dissertatio”, muestra todavía fuertes rasgos del racionalismo dogmático. A pesar de que las categorías de espacio y tiempo, ya se contemplan como principios subjetivos inmanentes a lo sensible, es decir como intuiciones puras, a lo inteligible se le concede el poder conocer a las cosas en sí mismas 6 , y la mediación entre el "mundus sensibilis" y el "mundus intelligibilis" sólo parece posible a través del entendimiento divino. El punto de inflexión tiene lugar en la famosa carta a M. Herz, en donde Kant reconoce que el intento de describir lo inteligible le ha llevado a darse cuenta de que las tesis de la “Dissertatio” no son válidas para hallar un criterio relevante de experiencia. De la carta se deduce que Kant rechaza tanto que el intelecto pueda generar por sí mismo a las cosas, como que la cosas a través de la afección puedan ser la causa de las representaciones del entendimiento; como que Kant tampoco está dispuesto esta vez a admitir la influencia de un dios “ex machina” para conseguir la mediación; se ve obligado finalmente a modificar su escenario cognitivo y alterar la semántica original de fenómeno y nóumeno. El nuevo escenario cognitivo lo expone Kant por primera vez en la primera edición de la KrV 7 , donde se define el nuevo criterio de experiencia que Kant denominará trascendental. Este criterio se basa en una nueva reestructuración de lo que antes en la “Dissertatio” se había denominado "Phainomenon", y que ahora se denominará normalmente “Erscheinung” (Phainomenon será comúnmente sinónimo de Erscheinung, pero en algún contexto no puede identificarse con éste). El concepto de Erscheinung implica en primer lugar la absorción a un solo plano cognitivo construido en la Subjetividad cognoscente de los dos planos antes separados, que ahora se denominan intuiciones y conceptos. De esta forma los objetos se perciben como "aparecen" y no "como son en sí mismos". Por otra parte el término “Nóumenon” pierde su función constitutiva en el conocimiento humano de ser el polo intelectual del sujeto, pasando a definir el límite del mismo frecuentemente con el término "Cosa en sí", mientras que “Nóumenon” se reserva semánticamente más como descripción del mundo inteligible que como concepto cognitivo. La teoría de la experiencia en Kant se fundamenta en la primera edición de la KrV en este escenario trascendental, que Kant designa con la metáfora del giro copernicano, y que aclara que el interés de Kant se centra no en los objetos en sí mismos, que no son cognoscibles aunque pensables, sino en "las condiciones de posibilidad de la experiencia de estos objetos". En la primera edición de la KrV, Kant entiende pues la experiencia, como la síntesis entre la sensibilidad (subdividida ésta en intuiciones puras espaciotemporales y percepciones empíricas) y entendimiento (entendido éste como las categorías). Esta relación que se describe como subsunción de las “data” sensibles por el concepto de la “categoría”, a través de la síntesis que realiza la intuición 6 Kant, I. Dissertatio sobre la forma y los principios del mundo sensible y del inteligible. Madrid. CSIC. 1961. Pág. 131. Trad. R. Ceñal. 7 Kant, I. Kritik der reinen Vernunft. Hamburg. Hrsg.v. R. Schmidt. 1976 B. 25 & 80.
Thémata. Revista de Filosofía. Número 45. 2012 [ 335 ] trascendental en sus funciones reproductivas y productivas, en conexión con el correlato de la apercepción trascendental, tiene lugar en concreto a través del esquematismo del tiempo, que posibilita la relación entre sensibilidad y pensamiento. Por consiguiente este modelo implica que el sujeto cognoscente va más allá de las meras “data” proporcionadas por las intuiciones, es decir va más allá del mero fenómeno primario o “Erscheinung”, interpretándolo y convirtiéndolo en un objeto de conocimiento objetivo o Phainomenon. Un juicio de experiencia, será pues aquel que interpreta el material sensible dado, a través de la función categorial del entendimiento de forma objetiva y significativa. No obstante, dos años después de la primera edición de la KrV, en los “Prolegómenos” 8 , Kant define el concepto de “Erfahrung” (experiencia) de forma mucho más precisa, con la distinción entre "Wahrnehmungsurteile" (Juicios de percepciones) y “Erfahrungsurteile" (Jucios de experiencia). Todos los juicios de experiencia son para Kant en principio empíricos, es decir ligados a los “data” sensible, pero los llamados “Wahrnemungsurteile” tienen una validez subjetiva, mientras que los “Erfahhrungsurteile” poseen una validez objetiva, universal e intersubjetiva. Los “Wahrnehmungsurteile” se constituyen por una mera conexión lógica entre las percepciones y el sujeto cognoscente y no se hallan relacionados con el correlato de un objeto exterior válidamente objetivo. Por el contrario, los “Erfahrungsurteile” son aquellos juicios donde básicamente la información sensible es subsumida bajo las categorías de la relación y a través del esquematismo categorial el juicio adquiere una relación con el objeto trascendental y una validez intersubjetiva y universal. Sin embargo y como han señalado algunos autores 9 , los ejemplos que Kant expone para definir los juicios de “Wahrnehmung” no tematizan de forma adecuada lo que Kant trata de expresar, ya que los ejemplos tales como "el azúcar es dulce" no excluyen el empleo de los conceptos categoriales del entendimiento. Habrá que esperar a la segunda edición de la KrV, para que Kant clarifique exactamente en qué consisten los “Wharnemungsurteile”. Kant distingue en esta edición entre una "Unidad de la conciencia" objetiva y otra subjetiva, y cuando describe el esquematismo de las categorías y la función del tiempo, realiza una distinción de hecho entre dos niveles de determinación del tiempo de carácter subjetivo y objetivo, que diferencian nítidamente lo que Kant entiende por “Erfahrungsurteil” y por “Wahrnemungsurteil”. La verdadera experiencia, la objetiva-y no la subjetiva, la continúa explicando Kant en los “Prolegómenos” a través de un juicio en el que intervienen las categorías de sustancia y de causalidad. Kant concede a Hume totalmente la razón en la imposibilidad de probar necesariamente la relación entre el sujeto y el predicado en un juicio causal. De hecho Kant va más lejos que el mismo Hume en la duda escéptica, y también concede que comprendiendo la realidad como 8 Kant, I. Prolegomena. Hamburg. Hrsg.v. K. Vorlander. 1976. Pág. 53. 9 Prauss, G. Erscheinung bei Kant. Berlin. Reclam. 1971. Pág. 255.
Thémata. Revista de Filosofía. Número 45. 2012 [ 336 ] “cosas en sí” también es inexplicable cómo éstas pueden existir como sustancias diferentes de sus accidentes, y cómo puedan relacionarse entre sí. Es entonces cuando Kant asigna a muchos de los juicios asociacionistas al estilo de Hume, el carácter de juicios hipotéticos perceptivos. Los juicios de percepción son de hecho juicios hipotéticos que sólo describen una objetividad subjetivista fundada en percepciones; en cambio el segundo grado de experiencia, sin renunciar a la percepción, interpreta este material dado, y gracias a la aprioridad intuitiva que el hombre tiene del tiempo, llega a objetivar este juicio relacionando de forma objetiva sensibilidad y entendimiento. La superación de la duda escéptica de Hume sobre el “principio de causalidad” que amenazaba no sólo a la objetividad de la ciencia, sino a la posibilidad misma del conocimiento objetivo, se lleva a término a partir de que espacio y tiempo no sean inmanentes a las “cosas en sí” mismas, sino que formen parte del fenómeno; de esta forma es posible no sólo constituir la experiencia primaria, sino asimismo distinguir entre una experiencia meramente subjetiva y otra objetiva. Teniendo este criterio de experiencia, Kant está en condiciones además de dar la vuelta a toda la argumentación de Hume. El conocimiento no proviene totalmente de la experiencia sensible, sino que al revés, es el conocimiento a priori de la Subjetividad humana del que proviene la experiencia significativa. Dialéctica y escepticismo en Kant La polémica con Hume sobre el "principio de causalidad" y la refutación de su escepticismo no es la única vía que lleva a Kant a construir su nuevo concepto de "Erfahrung". Como ya sugeríamos al hablar de “la Dissertatio”, existe un segundo bloque temático en la filosofía de Kant que se halla íntimamente unido con la cuestión escéptica; nos referimos a las "antinomias de la razón" que Kant tematiza en su “Dialéctica Trascendental”. En este segundo complejo temático nos encontramos sorprendentemente ante una valoración bastante positiva del escepticismo que Kant acaba de refutar. A tal efecto Kant distingue entre el escepticismo propiamente dicho, y el método escéptico 10 . Mientras que el escepticismo aniquila todo criterio de verdad, en cambio la aplicación correcta del método del que se sirve el escéptico, puede reforzar y clarificar aún más el nuevo concepto de experiencia. El lector de la KrV, se encuentra pues con la sorpresa, de que en cuanto lee en el capítulo de la "Dialéctica Trascendental", Kant parece iniciar una recuperación parcial de la metodología escéptica. El método escéptico que Kant indica debe de ser incorporado a la estructura de la filosofía trascendental 11 , es también definido como la "antitética" de la razón. Dado que Kant emplea el término "antitética" a menudo como sinónimo de "dialéctica"; de aquí se deduce que Kant identifica al método escéptico con la dialéctica; con lo que la revalorización del escepticismo es de facto una revalorización de la dialéctica. 10 Kant, I. Kritik der reinen Vernunft. Hamburg. Hersg. v. Raymund Schniidt. 1953. B 451. 11 Idem B 514
Thémata. Revista de Filosofía. Número 45. 2012 [ 337 ] Por consiguiente la condena que Kant había enunciado sobre la dialéctica en la introducción a la tercera parte de la Crítica, es decir la denominación de la dialéctica como "Logik des Scheins" 12 (Lógica de la apariencia), queda ahora bastante atenuada. La revalorización del “método escéptico" puede traducirse como revalorización del "método dialéctico", con lo que la dialéctica deviene parcialmente como algo positivo y útil para fundamentar el nuevo concepto de experiencia. Por método dialéctico o escéptico, Kant entiende "antitética", es decir la oposición de dos juicios que se contradicen con respecto al mismo predicado. Se plantea la oposición, y se afirma una tesis y su contrario o "antítesis""; y tanto la tesis como la antítesis son probadas con una rigurosa deducción lógica para que su oposición destaque con más fuerza. Kant, que denomina a esta oposición "antinomia" identifica a las tesis como argumentos provenientes de la tradición dogmática racionalista y a las antítesis como argumentos procedentes de la tradición empirista anglosajona. Como ya hemos sugerido anteriormente, el conflicto de las llamadas "Ideas Cosmológicas" es una polémica escéptica que no procede directamente de Hume, sino que es una herencia de la polémica entre la tradición de Leibniz y Wolff por un lado y los newtonianos anglosajones por otro. Lo que se discute en estas antinomias es la revisión de los grandes temas de la filosofía racionalista continental, es decir la "creatio infinita y el totum", la "compositio mundi", el "ordo universalis mundi" y la "contingentia mundi". No obstante, aunque la dialéctica kantiana procede históricamente de la polémica Leibniz versus Clark-Newton, la estructura de las antinomias y la exposición de las mismas se hallan en gran parte inspiradas en la tradición dialéctica eleata. Como demuestra la admiración de Kant por Zenón de Elea 13 , la "antitética" y la "paradójica" que el filósofo de Konigsberg presenta en sus antinomias es de orientación eleata. De hecho Kant emplea la dialéctica antitética con una cierta inspiración zenoniana, sobre todo en lo que respecta en la deducción de premisas siguiendo el criterio lógico-matemático, pero también incluso en la solución de las antinomias, Kant contempla la posición de Zenón de neutralizar el principio de contradicción o del tercio excluso indicando que ambas preposiciones de la aporta eran falsas, como un precedente de su propia solución fundamentada sobre el “Idealismo Trascendental”. Lo fundamental para nuestra investigación se centra en el capítulo dedicado a la solución o decisión crítica sobre las cuatro antinomias. Kant inicia la solución de las antinomias matemáticas, indicando que en cuanto que se las valora como si las preposiciones describiesen “cosas en sí mismas”, entonces la serie de lo condicionado a lo incondicionado que se presenta en las mismas, y sobre todo el concepto de totalidad o incondicionado que culmina la serie en un regreso infinito, es aceptado por la razón como algo válido. Por contra si las preposiciones de carácter matemático, son comprendidas como 12 Idem B 349 13 Idem B 530
Thémata. Revista de Filosofía. Número 45. 2012 [ 338 ] representaciones dadas al sujeto cognoscente, es decir como fenómenos, entonces se descubre fácilmente lo que Kant denomina "sophisma figuarea dictiones", es decir se desenmascara que en la serie hacia lo incondicionado existe el déficit de subsunción de esa totalidad bajo intuiciones empíricas, lo que es imposible en el marco de un sujeto normal cognoscente. Una vez descubierta la falacia tanto de la tesis como de la antítesis, Kant indica que la oposición, es decir la antinomia como tal es una ilusión, de hecho no existe. Ambas preposiciones son falsas porque se fundamentan cognitivamente en un criterio de verdad que identifica y no separa adecuadamente la “Cosa en sí misma”, del Sujeto que construye la representación. La posición cognitiva kantiana, se basa pues en neutralizar el "principio del tercio excluso" o de contradicción con respecto al empleo del concepto de totalidad. Dicha neutralización implica la negación de Kant a aplicar el "principio de contradicción" como principio cognitivo, a la realidad de forma ontológica; es decir Kant rechaza la necesidad de una disyunción radical lógica hacia una u otra preposición, o sea rechaza tanto la identidad como la diferencia, denunciando que el planteamiento de las antinomias no es significativo sino ilusorio, ya que no tiene en cuenta un criterio de experiencia basado en una distinción entre objeto y representación del objeto. En un momento dado de la solución de las antinomias matemáticas, Kant señala el porqué de la importancia y relevancia de la "dialéctica escéptica". Kant alude en el texto 14 que lo positivo de esta clase de escepticismo, que se remonta al “Eleatismo”, reside precisamente en que gracias a las antinomias y a la desesperación a que puede llevar su estudio, se puede demostrar indirectamente la idealidad trascendental de los fenómenos. Gracias a las aporías de la dialéctica, apunta Kant, también se puede llegar a encontrar la distinción entre fenómeno y nóumeno, y de esta forma superar tanto al dogmatismo como al escepticismo empírico. Es decir, Kant afirma aquí que no sólo fue el empirismo reduccionista de Hume, el que le sacó del sueño dogmático de la razón, sino que el estudio de la dialéctica y sus antinomias fue la segunda clave, que le llevó a descubrir la necesidad de construir el criterio trascendental. En lo concerniente a la solución de las antinomias dinámicas, y en especial con respecto a la tercera antinomia, también a través de ellas se expresa el carácter de hilo conductor hacia el criterio trascendental que tuvieron estas antinomias; de hecho algunos autores incluso insisten en que toda la filosofía de Kant descansa en la problemática dialéctica de la oposición entre libertad y naturaleza. La tercera antinomia nos introduce de hecho en la vertiente ético-moral de la crítica escéptica. El núcleo de la antinomia opone a la ley de causalidad universal planteada por el escepticismo y por el mismo Hume, a la posibilidad de la libertad de la praxis humana. 14 Idem B 535
Thémata. Revista de Filosofía. Número 45. 2012 [ 339 ] De nuevo aquí la antitética en un primer momento se revela como falacia. Según Kant si la concepción que tenemos de la naturaeza implica un conocimiento de las “cosas en sí mismas”, entonces y debido a que espacio y tiempo se hallan en las cosas la libertad del hombre es imposible frente a la necesidad de la naturaleza; en cambio si se parte de la premisa del criterio trascendental, es decir de la distinción del conocimiento de la naturaleza entre la “Cosa en si” y nuestra representación fenoménica de la misma, entonces se puede aceptar la posibilidad de una causa noumenal o un orden inteligible que sostiene al fenómeno desde otro ámbito en donde la causa no se halle ligada al espacio y al tiempo. Por consiguiente en la solución a esta antinomia, Kant ni va a decidirse por una de las tesis opuestas, ni va aceptar la falsabilidad de ambas preposiciones sino que va a declarar que la disyunción, es decir la aplicación del principio de contradicción a la naturaleza desde un plano gnoseológico a un plano ontológico tampoco es aceptable; pero no porque Kant niegue la significación de las preposiciones contrapuestas, sino esta vez porque Kant acepta pensar al mismo tiempo y en relación la identidad y la diferencia iniciando así una posición cognitiva que implica pensar la contradicción de forma parecida a como la pensó Platón en su dialéctica de madurez. Es interesante el hecho que Kant intente justificar su posición cognitiva de abolir la disyunción entre “Cosa en sí” y “fenómeno” en un mismo sujeto, a través de la noción jurídica de responsabilidad 15 . Precisamente gracias a este paradigma, Kant puede clarificar que aunque el mundo inteligible y el mundo sensible coexisten al mismo tiempo en la causalidad de la Subjetividad humana, esto no implica un conocimiento que vaya más allá de la causa. A pesar pues que sea la primera vez, en toda la KrV, que Kant valora al mundo inteligible desde un acento positivo y útil, lo cierto es que la dimensión noumenal no va más allá de la causalidad estricta y por tanto continúa existiendo el límite y la distinción entre ambos mundos. O dicho en otras palabras: a través de la solución de la tercera antinomia, Kant trata de pensar el principio de contradicción no en su misma síntesis como Hegel, sino pensando la identidad y diferencia como opuestos al mismo tiempo; esta neutralización de la disyunción radical se hace posible porque Kant opera en el mundo inteligible con un plano causal activo situado más allá de la dimensión natural o visible de la naturaleza; de aquí estas reverberaciones con el escenario cognitivo de la "comunidad de géneros" platónica. Resumen. El criterio de verdad en Kant El criterio de verdad en Kant sólo es traducible a partir de su elaborada teoría de la “Erfahrung” (experiencia) y ha de entenderse como una magistral respuesta al escepticismo de Hume. En Kant la experiencia se construye por una síntesis, realizada por la subsunción de las intuiciones empíricas y puras bajo la función categorial del 15 Idem B 570