El origen de la colección de arqueología del museo de León
Abstract
La red de museos provinciales surgidos como consecuencia de los procesos desamortizadores llevados a cabo durante el siglo XIX fueron las únicas instituciones culturales públicas de este tipo en la mayoría de las capitales de provincia hasta bien entrado el siglo XX. Si bien sus colecciones seminales estaban formadas por obras de arte religioso procedente de los monasterios y conventos suprimidos, a partir de mediados del siglo XIX, con el auge del interés por la arqueología y las excavaciones arqueológicas, comenzaron a incluir piezas de este tipo entre sus fondos. Se estudiará este fenómeno a través del caso de León, una ciudad con un importante pasado romano.
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EL ORIGEN DE LA COLECCIÓN DE ARQUEOLOGÍA DEL MUSEO DE LEÓN THE ORIGIN OF THE ARCHEOLOGICAL COLLECTION OF THE MUSEUM OF LEÓN ENRIQUE MARTÍNEZ LOMBÓ Universidad de León, España [email protected] Resumen: La red de museos provinciales surgidos como consecuencia de los procesos desamortizadores llevados a cabo durante el siglo XIX fueron las únicas instituciones culturales públicas de este tipo en la mayoría de las capitales de provincia hasta bien entrado el siglo XX. Si bien sus colecciones seminales estaban formadas por obras de arte religioso procedente de los monasterios y conventos suprimidos, a partir de mediados del siglo XIX, con el auge del interés por la arqueología y las excavaciones arqueológicas, comenzaron a incluir piezas de este tipo entre sus fondos. Se estudiará este fenómeno a través del caso de León, una ciudad con un importante pasado romano. Palabras clave: Museos provinciales, arqueología, coleccionismo, León, siglo XIX. Abstract: The provincial museums network, that emerged as a result of the disentailment processes carried out during the 19th century, were the only public cultural institutions of this type in most of the provincial capitals well into the 20th century. Although works of religious art from the suppressed monasteries and convents formed its seminal collections, from the mid-19th century began to include archaeological pieces due to the rise of interest in archaeology and archaeological excavations. This phenomenon will be studied through the case of León, a city with important Roman past. Keywords: Provincial museums, archaeology, collecting, León, 19th century. 206
Desde finales del siglo XVIII se produjo un cambio en la actitud hacia la protección y conservación de los monumentos antiguos en Europa, fruto de la valoración del patrimonio cultural como depositario de la identidad nacional surgida de la Revolución Francesa, y como portador del genio de cada pueblo que defendía el movimiento romántico, en el contexto de la profunda transformación de los estudios sobre la antigüedad gracias a la renovación cultural artística del Neoclasicismo y a las nuevas ideas estéticas románticas1. En este contexto se dictaron en España durante el reinado de Carlos III las primeras medidas legislativas en cuanto a la protección de las antigüedades, entre las que se encontraban el Real Decreto de 14 de julio de 1753, que mandaba a los Corregidores y Justicias del Reino remitir a Madrid todas las piezas de antigüedad que se encontraran: estatuas de mármol, bronce u otro metal, ya estuvieran rotas o enteras, mosaicos, monedas, lápidas, etc., o la Real Orden de 16 de octubre de 1779, que prohibía la extracción de objetos artísticos fuera de España2. Ya en el reinado de Carlos IV, se encargó a la Academia de la Historia la inspección general de las antigüedades que se descubrieran en todo el Reino mediante Real Orden de 30 de enero de 1802. Para llevar a cabo este trabajo, la Academia redactó una instrucción sobre el modo de recoger y conservar los monumentos antiguos expedida mediante Real Cédula del Consejo de 6 de julio de 1803. En el primer artículo se especificaban los bienes que pasaban a estar bajo su vigilancia, centrándose sobre todo en aquellos de origen griego y romano: Por monumentos antiguos se deben entender las estatuas, bustos y baxos relieves, de qualesquiera materia que sean, […] lápidas ó inscripciones, mosaycos, monedas de qualquiera clase, camafeos: trozos de arquitectura, colunas miliarias […] y finalmente qualesquiera cosas, aun desconocidas, reputadas por antiguas, ya sean Púnicas, Romanas, Cristianas, ya Godas, Árabes y de la baxa edad. Los dueños de estos monumentos serían los que los descubrieran en sus heredades y casas o a su costa y por su cuenta, siendo custodiados si se hallaban en territorio público o de realengo por los Justicias y Magistrados del distrito. Una vez custodiados y precisado el sitio exacto del hallazgo, se daría parte a la Academia, que determinaría la manera de su adquisición. El cuidado de las antigüedades y de los 1 MAIER ALLENDE, Jorge: “II centenario de la Real Cédula de 1803”, Boletín de la Real Academia de la Historia, t. CC, cuaderno 3, 2003, pp. 437-473. 2 GABARDÓN DE LA BANDA, José Fernando: “La tutela del patrimonio monumental en la España de Carlos III”, Anuario Jurídico y Económico Escurialense , L, 2017, pp. 557-578. 207
edificios antiguos se encargaba a las Justicias de todos los pueblos, que comunicarían a la Academia la existencia de antigüedades que corrieran riesgo de desaparecer. No obstante a estas primeras medidas, la capacidad de acción de la Academia de la Historia en todo el territorio español fue escaso. Hubo que esperar hasta la creación de las distintas comisiones y de la red de museos provinciales, que surgieron en España como consecuencia de los procesos desamortizadores llevados a cabo durante el siglo XIX3, para tener unas instituciones culturales públicas que se ocuparan de la protección del patrimonio en cada una de las capitales de provincia4. Si bien sus colecciones seminales estaban formadas por obras de arte religioso procedente de los monasterios y conventos suprimidos, a partir de mediados del siglo XIX, con el auge del interés por la arqueología, comenzaron a incluir piezas de este tipo entre sus fondos5. Un punto de inflexión fue la creación de las Comisiones de Monumentos, coordinadas por la Comisión Central en Madrid, ante el fracaso de las Comisiones Civiles y las Comisiones Científicas y Artísticas en relación a la conservación del patrimonio cultural de las instituciones eclesiásticas desamortizadas. Se crearon mediante el artículo 1º de la Real Orden de 13 de junio de 1844 del Ministerio de la Gobernación6: “ Habrá en cada provincia una Comisión de Monumentos históricos y artísticos, compuesta de cinco personas inteligentes y celosas por la conservación de nuestras antigüedades ” . Sus atribuciones se fijaron en el artículo 3º de la misma R.O: entre otras, debían informarse sobre todos los edificios, monumentos y antigüedades que existieran en su respectiva provincia y que fueran dignos de conservarse y formar catálogos, descripciones o dibujos de los monumentos y antigüedades que no se pudieran trasladar. 3 El impacto de la desamortización en la conservación de los bienes culturales ha sido objeto de estudio por parte de numerosos investigadores, desde el pionero MARTÍN GONZÁLEZ, Juan José: “Problemática de la desamortización en el Arte Español”, en Actas del II Congreso Español de Historia del Arte. Valladolid, 1978, pp. 14-29; Tiene también su interés el trabajo de FERNÁNDEZ PARDO, Francisco: Dispersión y destrucción del patrimonio artístico español, V vols. Madrid, 2007. El volumen II, (1815-1868) Desamortizaciones, aporta muchos datos pero con un carácter más bien divulgativo; También destacable CAMPOS Y FERNÁNDEZ DE SEVILLA, Francisco Javier (coord.): La desamortización: el expolio del patrimonio artístico y cultural de la Iglesia en España, actas del simposio. Madrid, 2007. 4 Para conocer el origen de los museos en España: BOLAÑOS, María: Historia de los museos en España. Memoria, cultura, sociedad. Gijón, 1997; MARÍN TORRES, María Teresa: Historia de la documentación museológica: la gestión de la memoria artística. Gijón, 2002; GÉAL, Pierre: La naissance des Musées d´art en Espagne (XVIIIe – XIXe siècles). Madrid, 2005. 5 Para la relación entre desamortización y arqueología: PAPÍ RODES, Concha, MORA, Gloria y AYARZAGÜENA, Mariano (eds.): El patrimonio arqueológico en España en el siglo XIX: el impacto de las desamortizaciones, actas de las II Jornadas Internacionales de Historiografía Arqueológica de la Sociedad Española de Historia de la Arqueología y el Museo Arqueológico Nacional. Madrid, 2011. 6 Gaceta de Madrid, 21 de junio de 1844. 208
Para regular su funcionamiento, por Real Orden de 24 de julio de 18447 se aprobó su primer reglamento. Se dividieron en tres secciones: Sección 1ª, Bibliotecas y Archivos. Sección 2ª, Esculturas y Pinturas. Sección 3ª, Arqueología y Arquitectura, que promovería excavaciones arqueológicas, recogería monedas, medallas, noticias y otros objetos antiguos y procuraría la conservación de los edificios de notable mérito. Esta sección también intervendría en el desarrollo de los museos, estimulando a las academias o particulares para que realizaran excavaciones, nombrando a las personas que se ocuparían de su dirección y recogiendo para la Comisión todos los objetos descubiertos. Todas las piezas obtenidas se depositarían en el museo: “ Recogerá por cuantos medios le sean posibles las lápidas, vasos, vasijas, monedas, medallas y otros objetos de antigüedad, reuniéndolos en el mismo local donde esté establecido el Museo, y clasificándolos por épocas ”. También debería formar el correspondiente catálogo, informando al Gobierno de los monetarios y gabinetes arqueológicos que hubiera en cada provincia. Sus labores se complementaban con la protección y cuidado de los edificios que merecieran conservarse. Con estas resoluciones se estaba iniciando una nueva etapa en el papel del Estado respecto a la tutela del patrimonio cultural, poniendo en marcha unas estructuras administrativas con una gran amplitud de atribuciones. Sin embargo, esta estructura no garantizaba por si sola el cumplimiento de los objetivos que se habían planteado, siendo necesario unos recursos financieros y humanos que no se correspondieron con lo ambicioso del plan. Estas comisiones se reorganizaron mediante un nuevo reglamento aprobado por Real Decreto de 24 de noviembre de 18658, que les atribuía nuevas competencias: El cuidado, mejora, aumento o creación de los Museos provinciales de Bellas Artes. La dirección de las excavaciones arqueológicas que en cada provincia se conceptuaren necesarias para la ilustración de la historia nacional. La creación, aumento y mejora de los Museos de antigüedades. La adquisición de cuadros estatuas, lápidas, relieves, medallas y cualesquiera otros objetos que por su mérito o importancia artística e histórica, merezcan figurar tanto en los Museos de Bellas Artes, como en los Arqueológicos. Fue en este escenario en el que se promulgó una medida que constituyó el impulso definitivo para la formación de los museos arqueológicos: el Real Decreto de 20 7 Ibídem, 28 de julio de 1844. 8 Reglamento de las Comisiones Provinciales de Monumentos Históricos y Artísticos, aprobado por S. M. en 24 de noviembre de 1865. Madrid, 1866. 209
de marzo de 1867 9 de creación del Museo Arqueológico Nacional 10 y Museos Provinciales11, que también sentó las bases para la creación del Cuerpo de Anticuarios, adjunto al de Archiveros y Bibliotecarios. En la amplia exposición a S.M. se explicaba el porqué de esta medida: La Historia Natural, las Artes Bellas y varios estudios especiales poseen ya sus Museos propios: no se trata, pues, de estas colecciones, por hoy bastante numerosas y atendidas. Trátase de los Museos de Antigüedades o arqueológicos; se aspira, como es justo, a juntar y ordenar los monumentos históricos que hablan a la vista, testigos incorruptibles de las edades que fueron y comprobantes irrecusables del estado de la industria, de la ciencia, de las costumbres, de las instituciones y de la cultura general del país en las varias épocas de su Historia. En el artículo 2º se definían los objetos considerados como arqueológicos: Los pertenecientes a la antigüedad, a los tiempos medios y al Renacimiento, que sirvan para esclarecer el estudio de la Historia, del Arte o de la industria en las indicadas épocas. Se exceptúan los que por su índole deban corresponder a los museos de Pintura. Este artículo nos permite comprender la configuración de las colecciones de estos museos, que recogerían prácticamente todos los objetos culturales hasta el renacimiento con excepción de las pinturas. Los orígenes de la colección arqueológica del Museo de León12 Tras el proceso desamortizador de Mendizábal, tanto la Comisión Artística y Literaria a partir de 1835, como la Comisión Científica y Artística, que sustituiría a la anterior en 1839, centraron sus esfuerzos en la recogida de los objetos de bellas artes de los monasterios y conventos suprimidos en la provincia de León. Con la instalación de la Comisión de Monumentos en julio de 1844, comenzó una nueva etapa en la conservación del patrimonio cultural de la provincia. Lo primero era conocer el estado de las antigüedades en este territorio, por lo que al mes siguiente 9 Gaceta de Madrid, 21 de marzo de 1867. 10 Para la historia del Museo Arqueológico Nacional: AA.VV.: Museo Arqueológico Nacional, de gabinete a museo, tres siglos de historia, catálogo de la exposición. Madrid, 1993; AA.VV.: El poder del pasado. 150 años de arqueología en España, catálogo de la exposición. Madrid, 2018. 11 Para un acercamiento a la historia de otros museos arqueológicos y del Museo Arqueológico Nacional: Boletín del Museo Arqueológico Nacional. Número extraordinario 150 años de museos arqueológicos en España, 35, 2017; CARRETERO PÉREZ, Andrés, PAPÍ RODES, Concha y RUIZ ZAPATERO, Gonzalo (eds.): Arqueología de los museos. 150 años de la creación del Museo Arqueológico Nacional, actas del V Congreso internacional de Historia de la Arqueología / IV Jornadas de Historiografía de la Sociedad Española de Historia de la Arqueología y el Museo Arqueológico Nacional. Madrid, 2018. 12 Para un resumen de la historia del museo: GRAU LOBO, Luis: “El Museo de León, arqueología de la perseverancia”, Boletín del Museo Arqueológico Nacional. Número extraordinario 150 años de museos arqueológicos en España, 35, 2017, pp. 1032-1047. 210
remitieron a los alcaldes un interrogatorio, abriéndose a que cualquier persona pudiera participar: A las personas ilustradas, a las conocedoras del país, a los párrocos, a los ancianos, y finalmente a todos los que se enternecen y sienten latir su pecho, cuando ya en la alta sociedad del rico, o en la conversación familiar del pobre, en su hogar humilde y en medio de sus hijos cuenta el anciano padre las tradiciones populares del país, y de los tiempos que pasaron. Se pedía exactitud e imparcialidad en las respuestas, animando a contestar con la explicación de que la recopilación de todas estas noticias serviría en un futuro para escribir la historia del antiguo Reino de León13. Pese a esta iniciativa, las respuestas de los ayuntamientos fueron muy pocas, o al menos las que se conservan, y de las conservadas todas comunican que no existía nada de lo que se preguntaba. Por lo tanto, en estos primeros años solo tenemos algunas noticias que nos indican un interés limitado por los objetos de arqueología y por formar una modesta colección de este tipo: En el presupuesto de gastos de la provincia, aprobado por Real Orden de 25 de agosto de 1848, dentro de los gastos de la Biblioteca y demás atenciones de la Comisión, se consignaron 3.000 reales “ para restauración de efectos artísticos, adquisición de cuadros para el Museo, Excavaciones, reparación del Edificio y adquisición de monedas ”14 . En la cuenta que había presentado en enero de 1845 Fernando de Castro, secretario de la Comisión, constaba que se habían pagado 4 reales a José Adar por dos monedas romanas por orden de la Comisión15. Pese a ser León una ciudad con un importante pasado romano, los trabajos desarrollados en este momento en relación a la arqueología no debieron dar grandes frutos hasta la reorganización de la Comisión de Monumentos en 1865 y la instalación definitiva del museo en el Convento de San Marcos en 1869. De hecho, las únicas piezas con carácter arqueológico que se trasladaron desde la Biblioteca, lugar donde se custodiaba la colección del museo, a la nueva sede en 1869 fueron: 13 RABASF (Archivo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando), sig. 48-8/2, León. Asuntos de carácter general, Carta e interrogatorio dirigido a los alcaldes de la provincia, 15 de agosto de 1844. 14 BPL (Biblioteca Pública de León), Comisión de Monumentos. Sig. CM 607, 5. Biblioteca y Museo, Oficio del Gobierno Político de la Provincia al Presidente de la Comisión de Monumentos, 21 de septiembre de 1848. 15 AHPLe (Archivo Histórico Provincial de León), Fondo Miguel Bravo, Caja 11590, sig. 2, Cuenta de los ingresos y los gastos de la Comisión de Monumentos desde 1 de septiembre de 1844 hasta la fecha, 31 de enero de 1845. 211
Objetos antiguos: Un cipo de piedra común, de cortas dimensiones, con una inscripción latina, dedicada a Momines Assato por su mujer, Un ladrillo romano, con la leyenda LEG. VII. GE., Un fragmento de tégula, con la leyenda LEG. VII. G. GOR. P. F., Un id. de lápida con caracteres góticos del siglo XV y Un id. de mosaico romano, procedente de la Milla del Río16. Las mencionadas monedas compradas en 1845 debían estar custodiadas por la Comisión y no en la Biblioteca, por eso no se mencionaron entre las trasladadas. Nuevo reglamento de 1865, sede estable y fundación del MAN A partir de 1865, tres sucesos marcaron el devenir del museo: nuevo reglamento y activación de la Comisión, instalación del museo en San Marcos de León y creación del Museo Arqueológico Nacional y de los Museos Provinciales de arqueología. El 24 de noviembre de 1865 se aprobó el nuevo Reglamento de las Comisiones Provinciales de Monumentos 17 . La reorganización de la Comisión Provincial de Monumentos de León se llevó a cabo el 27 de mayo de 1866. Se incluyó a Fidel Fita Colomé como académico correspondiente de la Academia de la Historia, al que correspondía la presidencia como académico más antiguo, a Patricio Azcárate como correspondiente de la Academia de San Fernando, al igual que Ricardo Velázquez Bosco, que ocuparía el cargo de Secretario como académico más moderno, a Pedro Díaz de Bedoya, Jefe de la Sección de Fomento, y al arquitecto provincial, Francisco Julián Daura18. Fidel Fita era jesuita catedrático de exégesis bíblica y lenguas orientales en el colegio de San Marcos de León. Ese mismo año había publicado Epigrafía Romana de la Ciudad de León, prologado por Eduardo Saavedra, descubridor y primer excavador de Numancia, que incluía también referencias a los descubrimientos realizados en la Villa romana de la Milla del Río. El arquitecto Ricardo Velázquez Bosco colaboraba desde 1863 con Matías Laviña en la restauración de la catedral de León19. Se encargó de realizar las excavaciones en la ciudad de Lancia en Villasabariego, de cuyo descubrimiento había dado noticia el 16 Ibídem, Manuscrito 55, 16 de agosto de 1895. Publicado con algunos errores en FERNÁNDEZ CATÓN, José María: “Catálogo de los códices, manuscritos y documentos de la Biblioteca Pública del Estado de León”, Archivos Leoneses, 95-96, 1994, pp. 331-372. 17 Gaceta de Madrid, 11 de diciembre de 1865. 18 BPL, Comisión de Monumentos, sig. CM 614, Libro de actas de la Comisión Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos de León (1866-1883), 27 de mayo de 1866, p. 3. 19 GONZÁLEZ-VARAS IBÁÑEZ, Ignacio: La catedral de León, historia y restauración (1859-1901). León, 1993, p. 143. 212
Gobernador de León al Ministerio de Fomento el 9 de marzo de 1867, especificando que se había encontrado un mosaico de 72 metros superficiales y objetos de mérito arqueológico20. La primera cuestión de la que se encargaron en la primera sesión celebrada después de la reinstalación, el 3 de junio de 1866, fue la de búsqueda de un local para secretaría y museos. San Marcos ya se había manejado en mayo de 1844 como posible sede para el museo, no concretándose en ese momento y teniendo posteriormente diversos usos entre los que estuvo la Casa de Misioneros y Colegio de la Compañía de Jesús desde 1859 hasta 1868. Los jesuitas cuidaron el edificio y formaron en él una incipiente colección de antigüedades. En un documento de 1867 de la Academia de San Fernando, que había recibido en ese momento las competencias de la Comisión Central, se afirmaba: “ Ojalá estuvieran todos los edificios insignes en manos de corporaciones como el sabio instituto que cuida hoy de aquella bella fábrica ” . En cuanto al uso, la Academia manifestaba que sería posible introducir una gran mejora, ya iniciada de alguna manera por los padres de la Compañía, amantes de las antigüedades: León carece de un Museo Arqueológico y con ser tantos los vestigios del arte romano de los buenos tiempos que todos los días aparecen en su suelo, sólo algunos fragmentos han logrado conveniente exposición en la galería baja del referido ex-convento ¿No sería posible organizar el Museo Arqueológico Provincial en ese mismo edificio, donde parece haber tenido ya su principio, y confiar su conservación a los PP. Jesuitas, dictándose con audiencia de la Real Academia de la Historia las reglas convenientes para que, sin detrimento del uso que tiene la Compañía de Jesús en la casa que le fue cedida, se estableciese en la misma una dependencia tan interesante de la Administración Provincial? 21. El plan de poner el museo en manos de los jesuitas era un tanto irrealizable, ya que era una competencia de la Comisión de Monumentos. Además, los jesuitas no estaban de acuerdo en compartir el edificio. El 18 de septiembre de 1868 Velázquez Bosco, respondiendo a las preguntas del Director de Instrucción Pública, contestó que los padres jesuitas se negaban a permitir el establecimiento del museo en el ex-convento de San Marcos, con lo que la idea de la Academia se fue al traste. La salida de los jesuitas de San Marcos tras la Revolución de septiembre de 1868 supuso una nueva oportunidad para conseguir el edificio. En diciembre de 1868 se convino pedir al Gobernador un local donde ir reuniendo los objetos que la Comisión ya 20 RABASF, sig. 48-8/2, León. Antigüedades, Oficio del Gobernador de León al Ministerio de Fomento, 9 de marzo de 1867. 21 Ibídem, León. Monumentos especiales, Minuta de oficio a la Dirección General de Instrucción Pública, 14 de junio de 1867. 213
tenía, con objeto de formar el Museo Provincial22. Como la resolución del Gobierno no llegaba, en la sesión de 6 de julio de 1869 la Comisión tomó una decisión definitiva, el traslado de las piezas e instalación del museo en San Marcos: Que ínterin el Gobierno resolvía, se eligiera la parte más apropósito del ex-convento y se trasladasen a él cuantos objetos tiene hoy recogidos, estableciéndose desde luego los museos de Bellas Artes y arqueológico […]. Careciendo la Comisión totalmente de fondos con que llevar a cabo el acuerdo anterior se ofrecieron el Señor Presidente y demás señores asistentes a anticipar de su bolsillo particular los que fuesen necesarios23. Aquella nueva situación no solamente les proporcionó el acceso a un local, sino que también tomaron el control de las colecciones que los jesuitas habían atesorado. Estos habían formado una colección con las piezas que les habían proporcionado personas cercanas, con las que frecuentemente afloraban en la propia ciudad al realizar obras, y con la multitud de lápidas que había descubierto en la muralla el padre Fidel Fita Colomé mientras ocupaba el cargo de catedrático de exégesis bíblicas y lenguas orientales en el Seminario instalado en el mismo San Marcos desde 1860 a 1866, así como con algunas muestras de armamento y vajilla de los indígenas del golfo de Guinea24 . La Comisión también se hizo con “ dos arquetas de bronce esmaltadas de estilo románico ” , procedentes de la colección de los jesuitas, que en la sesión del 2 de agosto de 1869 les entregó el Gobernador Presidente en calidad de depósito con el fin de que figuraran en el museo hasta que el Gobierno tomara una resolución sobre ellas25, en referencia a las dos arquetas de esmaltes que se conservan actualmente en el Museo Arqueológico Nacional. La creación del Museo Arqueológico Nacional se efectuó por Real Decreto de 20 de marzo de 1867 del Ministerio de Fomento26, que también establecía la formación de museos arqueológicos o colecciones en las provincias. Este hecho tuvo trascendencia para el museo de León en cuanto a que el Nacional fue un competidor directo en la obtención de piezas importantes en esos momentos cruciales de constitución. La llegada en febrero de 1868 de José Amador de los Ríos a la dirección del MAN intensificó las gestiones para adquirir nuevos objetos, tanto de instituciones como 22 BPL, Comisión de Monumentos, sig. CM 614, Libro de actas de la Comisión Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos de León (1866-1883), 15 de diciembre de 1868, p. 21. 23 Ibídem, 6 de julio de 1869, p. 31. 24 DÍAZ-JIMÉNEZ Y MOLLEDA, Eloy: Historia del Museo Arqueológico de San Marcos de León. Apuntes para un catálogo. Madrid, 1920, pp. 9-11. 25 BPL, Comisión de Monumentos, sig. CM 614, Libro de actas de la Comisión Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos de León (1866-1883), 2 de agosto de 1869, p. 32. 26 Gaceta de Madrid, 21 de marzo de 1867. 214
contando por un solo ejemplar los fragmentos o duplicados de una clase de objetos, 473 ” . El museo había pasado de las 61 pinturas y tres esculturas procedentes exclusivamente de conventos desamortizados en 1844, a los 473 objetos del catálogo de 1882, en el que eran mayoría los objetos arqueológicos y fragmentos arquitectónicos. Un museo de bellas artes con unos fondos que comenzaron siendo únicamente de pintura y alguna escultura, había evolucionado hacia un museo arqueológico, que es el nombre por el que se conocía el Museo de León desde su instalación en San Marcos. Se habían sentado las bases de la institución, que seguiría acrecentándose en el futuro con nuevas piezas de carácter arqueológico, sobre todo tras ser destinado como depósito de todas las piezas encontradas en las excavaciones arqueológicas realizadas en la provincia de León a partir del desarrollo de la Ley 16/1985 del Patrimonio Histórico Español56. 56 Boletín Oficial del Estado, 29 de junio de 1985. 221
Fig. 1. La Virgen con el Niño Jesús, Museo Español de Antigüedades , t. VII, Madrid, 1876, pp. 279-302. Fig. 4. J. Cruz de Santiago de Peñalba , Laurent y Cía., 1873, Fototeca del Patrimonio Histórico. Fig. 2. Fragmentos de Mosaico de la Milla del Río, Museo Español de Antigüedades, t. I, Madrid, 1872, pp. 169-183. Fig. 3. Cristo de Carrizo , Museo de León, 2015, Ángel M. Felicísimo. Fig. 5. Bandeja, cruz y jarro , Laurent y Cía., 1873, Museo provincial de San Marcos, Fototeca del Patrimonio Histórico. 222