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Historia de las cofradías penitenciales de Huelva y de su imaginería sacra antes de la Guerra Civil española.

Calvo-Lázaro, Rocío

Abstract

Esta tesis doctoral analiza el contexto histórico de la ciudad de Huelva desde el siglo XVI hasta 1936. Se han estudiado y clasificado por capítulos todas las hermandades penitenciales que existieron en Huelva hasta 1936, cuando estalló la Guerra Civil española. Se ha realizado un estudio de 10 cofradías penitenciales, una de tipo gremial y un capítulo reservado al estudio de imágenes devocionales sin adscripción a hermandad. Algunas de las hermandades que se mencionan en esta investigación se extinguieron antes o justo después de la guerra. Todas a excepción de una, perdieron a sus imágenes titulares así como prácticamente el total su patrimonio artístico. Se ha llevado a cabo en cada uno de los capítulos un estudio pormenorizado de cada una de las obras, incluyendo autoría, posibles orígenes, cronología, ubicación dentro de los templos describiéndose las capillas y retablos donde estuvieron situadas, hasta su destrucción, el 21 de julio de 1936. Con el fin de poder catalogar dichas imágenes, se ha añadido en los casos necesarios, un análisis comparativo con imágenes de referencia de autorías ciertas. Con ello se ha pretendido averiguar quiénes fueron sus posibles artífices mediante rasgos estilísticos comunes. Se ha incluido además, un anexo fotográfico en cada capítulo. Un capítulo se ha reservado para analizar las restauraciones realizadas a principios del siglo XX, llevadas a cabo en algunas imágenes titulares de las diferentes corporaciones. Un último capítulo analiza los pormenores de la Guerra Civil en Huelva y las destrucciones efectuadas a cada uno de los templos donde las hermandades guardaban a sus imágenes y parte de su patrimonio. Se ha incluido al final de la tesis un apéndice documental donde se pueden localizar numerosos documentos por orden cronológico, los cuales avalen esta investigación.

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TESIS DOCTORAL Rocío Calvo Lázaro HISTORIA DE LAS COFRADÍAS P ENITENCIALE S DE HUELVA Y DE SU IMAGINERÍA SACRA ANTES DE LA GUERRA CIVIL ESP AÑOLA Direcc ión Antonio Sánchez González Alberto Germán Franc o Romero Tutor: José Mª Sánchez Sánchez 2019 1 ÍNDICE Agradecimientos .................................................................................................... 11 INTRODUCCIÓN: Justificación, Estructura y Metodología ......................... 13 1. Elección del tema y su justificación ...................................................... 15 2. Objetivos ................................................................................................ 17 2. 1. Objetivos general es ...................................................................... 18 2. 2. Objetivos específicos ................................................................... 18 3. Estado de la cuestión ............................................................................. 19 4. Estructura ............................................................................................... 24 5. Metodología ........................................................................................... 26 Siglas ........................................................................................................ 32 PRIMERA PAR TE: CONTEXTO HISTÓRICO-ARTÍSTICO Capítulo 1: Huelva, desde el siglo XVI hasta la Segund a República .............. 33 1. Evolución de Huelva entre los sig los XV I y XX................................. 34 1.1. Antecedentes: Huelva hasta el siglo XVI ..................................... 34 1.2. Los Tiempos Modernos (Siglos XVI a XVIII) ............................. 38 1.3 Huelva durante los siglos XIX y XX ............................................. 50 SEGUNDA PARTE: HISTORIAS DE LAS COFRADÍAS PENITENCIALES DE HUELVA Capítulo 2: La Hermandad del Dulce Nombr e ................................................. 55 1. Apuntes históricos (1541-1742) .......................................................... 56 1.1. Fundac ión de la cofr adía .............................................................. 56 1.2. La fundación del convento de la Victoria ..................................... 58 1.3. Altar, procesiones y fiestas de la hermandad del Dulce Nombre . 61 2. La Vir gen del Mayor Dolorr ................................................................ 67 2.1 . La originaria imagen de la cofradía ............................................ 68 2.2 . Limosnas y mandas de misas a la cofradía del Dulce Nombre de Jesús ............................................................................ 68 2.3 . La Virgen del Mayor Dolor adquirida e n 1726 ........................... 71 2.4 . La capilla de l Dulce Nombre de María ................................ ....... 74 3. El Niño Jesús ....................................................................................... 77 2 4. El Cristo atado a la Columna ............................................................... 79 Capítulo 3: La Hermandad del Santo Entierro ................................................ 83 1. Apuntes históricos (1572-1936) ......................................................... 84 1.1. Fundac ión de la cofradía ............................................................. 84 Mandas de limosnas, donaciones y misas a la cofradía de l Santo Entierro. Acompañamiento a funerales y enterramientos dentro de la ermita .......................................................................................... 90 1.2. La ermita de la Soledad y las procesiones de la hermandad del Santo Entierro ...................................................................... 101 1.3. Los bienes de la c ofradí a a través de los inventarios ................ 113 1.4. Pa tronato de los Guzmán y Qu esada ........................................ 126 1.5. Traslado a la iglesia May o r de San Pedro ................................ 129 2. Nuestra Señora de la Soledad ............................................................ 133 2.1. La ori ginaria imagen de la hermandad ....................................... 134 2.2. La devoción a Nuest ra Señora de la Soledad a través de las donaciones y manda s de misas .................................................... 135 2.3. Descripc ión de la imagen ........................................................... 149 2.4. Salidas procesionales .................................................................. 151 2.5. Años de dificultad ....................................................................... 161 3. Santo Cristo Yacente ......................................................................... 163 3.1. La ori ginaria imagen de la hermandad ...................................... 164 3.2. La devoción al Señor Yacente a través de las mandas de misas y donaciones para sus diversas urnas ........................................... 166 3.3. Descripc ión de la ima gen .......................................................... 168 3.4. Salidas procesionales ................................................................. 172 4. Nuestra Señora de las Angustias ................................ .......................... 177 4.1. La ori ginaria imagen de la hermandad ....................................... 178 4.2. La devoción a Nuest ra Señora de las Angustias a través de los entierros en su al tar, mandas de misas y limosnas ...................... 180 4.3. Descripc ión de la imagen ........................................................... 186 4.4. Salidas procesionales .................................................................. 188 4.5. Años de dificultad ....................................................................... 192 4. Anexo: Cronología de la Hermandad del Santo Entierro .................. 201 3 Capítulo 4: La Herm an dad de la Vera Cruz .................................................. 207 1. Apuntes históricos (1573-1936) ....................................................... 208 1.1. Fundac ión de la cofr adía ............................................................ 208 1.2. La capilla de la Vera Cruz ......................................................... 210 1.3. Acompañamiento de la hermanda d en los funerales de sus hermanos, deudas, enterramientos dentro de la capilla de la Vera Cruz y limosnas ................................................................................ 212 1.4. Primeras salidas procesionales .................................................. 219 1.5. Propiedades de la he rmandad .................................................... 223 1.6. Reorganización de la hermanda d en 1893 ................................. 224 2. Santísimo Cristo de la Vera Cruz ..................................................... 229 2.1. La ori ginaria imagen de la hermandad ...................................... 230 2.2. La devoción al Señor de la Vera Cruz a través de las mandas de misas ................................................................................................. 230 2.3. Descripc ión de la ima gen ......................................................... 234 2.4. La s primeras salidas procesionales ............................................ 236 2.5. Sustitución de la primitiva imagen ............................................ 237 3. Nuestra Madre y Señora de los Dolor es .............................................. 243 3.1. La confusión del ori gen de la Virgen de los Dolores ................ 244 3.2. Descripc ión de la ima gen .......................................................... 246 3.3. La s primeras s alidas procesionales ............................................ 251 3.4. Años de dificultad ...................................................................... 264 4. San Juan Evange lista ........................................................................... 265 4.1. Historia de la imagen .................................................................. 266 5. Anexo: Cronología de la Hermandad de la Vera C ruz ....................... 269 Capítulo 5: La Hermandad del Nazareno ....................................................... 273 1. Apuntes históricos (1582-1936) ........................................................ 274 1.1 . Fundación de la cofradía............................................................ 274 1.2 . La capilla y a ltar, procesiones y f iest as de la hermandad del Nazareno ...................................................................................... 278 1.3 . Mandas de limosnas y mi sas a la cofradía de l Nazareno. Enterramie ntos dentro de su capilla............................................. 286 4 1.4 . El patronazgo de los Trianes y e l traslado a la parroquia de la Concepción .................................................................................. 290 1.5 . Salidas procesionales ................................................................. 303 2. Nuestro Padre Jesús Nazareno ........................................................... 311 2.1 . La originaria imagen de la hermandad ...................................... 312 2.2 . La devoción a Nuestro Padre Jesús Nazareno a través de l as mandas de misas .......................................................................... 312 2.3 . Descripción de la imagen .......................................................... 316 2.4 . Salidas procesionales tras la reorganización ............................. 318 2.5 Años de dificultad ........................................................................ 332 3. María Santísima de la Amarg u ra ....................................................... 335 3.1. La ori ginaria imagen de la hermandad ....................................... 336 3.2. Descripc ión de la imagen. .......................................................... 337 3.3. Salidas procesionales tras la r eorganización .............................. 339 4. San Juan Evangelista ................................................................ ......... 347 4.1 . La originaria imagen de la hermandad ...................................... 348 4.2 . Descripción de la imagen .......................................................... 349 4.3 . La adquisición de esta imagen por la hermandad de San Francisco y salidas pro cesionales en ambas cofradías ................ 353 4.4 . Nueva imagen ............................................................................ 354 5. Anexo: Cronología de la Hermandad del Nazareno .......................... 356 Capítulo 6: La Hermandad grem ial de Saltés ................................................ 359 1. Apuntes históricos (S. XVI-1936) ..................................................... 360 1.1 Antecedentes ............................................................................ 360 1.2 Constancia de edificios religiosos ............................................ 361 2. Nuestra Señora de Sa ltés ................................................................... 367 2.1 . La Virgen de Saltés y su cofra día ................................ ........... 368 3. El Cristo Nazareno de Saltés ................................ ............................. 371 3.1 . El Nazareno de Saltés ............................................................. 372 3.2 . La cofradía de Nuestro Padre Jesús de Saltés ........................ 374 3.3 . Años de dificultad .................................................................. 377 5 Capítulo 7: La Hermandad de Los Judíos ...................................................... 381 1. Apuntes históricos (1772-1936) ........................................................ 382 1.1. El orige n d el convento y templo mercedario ............................. 382 1.2. Fundac ión de la cofradía ............................................................ 384 1.3. Reglas y Estatutos de la herma ndad .......................................... 388 1.4. La reorganización de la hermandad y s us pro cesiones a partir de 1862 ........................................................................................... 390 1.5. Los bienes de la c ofradí a a partir de los inventarios ................. 400 1.6. La salvación de las imá genes de la hermandad durante la Guerra Civil ........................................................................................... 403 2. Nuestra Señora de los Dolores........................................................... 407 2.1. La ori ginaria imagen de la hermandad ....................................... 408 2.2. La devoción a Nuest ra Señora de los Dolores a través de l as ma ndas de misas y dona ciones .................................................. 410 2.3. El milagro de la Virgen y su exvoto ........................................... 414 2.4. Descripc ión de la imagen ........................................................... 416 2.5 Salidas procesionale s ................................................................... 417 3. Nuestro Padre Jesús de las C adenas .................................................. 427 3.1. La ori ginaria imagen de la hermandad ....................................... 428 3.2. La devoción al Crist o de las Cadenas a través de las mandas de misas .......................................................................................... 430 3.3. Descripc ión de la imagen ........................................................... 433 3.4. La s imá genes secundarias de los judíos ..................................... 434 3.5. Salidas procesionales .................................................................. 437 4. Santísimo C risto de Jerusalén y Buen Viaje ...................................... 443 4.1. La ori ginaria imagen de la hermandad ....................................... 444 4.2. La devoción al Crist o de Jerusalén y B uen Vi aje ....................... 447 4.3. Descripc ión de la imagen ........................................................... 452 4.4. I ncorporación a la hermandad y a l cortejo procesional .............. 454 5. Anexo: Cronología de la Hermandad de los Judíos .......................... 456 Capítulo 8: La Hermandad de San Fr ancisco ............................................... 463 1. Apuntes históricos (1893-1936) ........................................................ 464 1.1. . El convento e iglesia de San Francisco ..................................... 464 6 1.1.1. Ubicación de las capillas y de las imá ge nes de la cofradía dentro de la iglesia ....................................................................... 467 1.2. Fundac ión y fundadores de la Cofradía ..................................... 471 2. Santísimo Cristo de la Expirac ión ..................................................... 475 2.1. La ori ginaria imagen de la herma ndad ....................................... 476 2.2. Descripc ión de la imagen ........................................................... 479 2.3. Primeras salidas procesionales ................................................... 481 3. María Santísima del Mayor Dolor ..................................................... 487 3.1. La ori ginaria imagen de la hermandad ....................................... 488 3.2. Descripc ión de la imagen ........................................................... 489 3.3. Primeras salidas procesionales ................................................... 497 4. Nuestro Padre Jesús del Gran Poder .................................................. 507 4.1. Adquisición de la imagen ........................................................... 508 4.2. Primeras salidas procesionales ................................................... 510 5. María Magda lena ............................................................................... 515 5.1 . Descripción de la imagen .......................................................... 516 5.2 . Adquisición de la imagen .......................................................... 518 5.3 . Primeras salidas procesionales en Huelva ................................. 521 6. San Juan Evange lista ................................ ......................................... 523 6.1. Adquisición de la imagen ........................................................... 524 6.2. Primeras salidas procesionales ................................................... 524 7. Anexo: Cronología de la Hermandad de San Francisco .................... 527 Capítulo 9: La Hermandad de Pasión ............................................................. 535 1. Apuntes históricos (1918-1936) ........................................................ 536 1.1 . Antecedentes .............................................................................. 536 1.2 . Fundación y fundadores de la cofradía ...................................... 537 2. Nuestro Padre Jesús de la P asión ....................................................... 541 2.1. La ori ginaria imagen de la hermandad ....................................... 542 2.2. Descripc ión de la imagen ........................................................... 547 2.3. Primeras salidas procesionales ................................................... 549 2.4. I ncorporación al paso de nuevas imágenes ................................. 557 2.5. Años de dificultad ....................................................................... 561 3. Anexo: Cronología de la Hermandad de Pasión ................................ 565 7 Capítulo 10: La Hermandad de la Buena Muerte .......................................... 569 1. Apuntes históricos (1921-1936) ........................................................ 570 1.1. Antecedentes ............................................................................... 570 1.2. Fundación y fundadores de la Cofradía ...................................... 572 2. Nuestra Señora de la Consolación en sus Dolores ............................ 577 2.1. La ori ginaria imagen de la hermandad ....................................... 578 2.2. Descripc ión de la imagen ........................................................... 579 2.3. Primeras salidas procesionales ................................................... 582 2.4. Nuevo paso ................................................................................ 587 2.5. Años de dificultad ....................................................................... 591 3. Santísimo Cristo de la Buena Muerte ................................................ 593 3.1 . Adquisición de la imagen .......................................................... 594 3.2 . Descripción de la imagen .......................................................... 594 3.3 . Primeras salidas procesionales .................................................. 595 3.4 . Traslado a San Pedro ................................................................. 597 4. Anexo: Cronología de la Hermandad de la Buena Muerte ................ 601 Capítulo 11: La Herm and ad de la Sagrada Ora ción de Nuestro Señor en el Huerto ................................................................................................ ............ 603 1. Apuntes históricos (1922-1936) ........................................................ 604 1.1. Fundación y fundadores de la Cofradía ..................................... 604 2. Nuestro Señor en el Huerto ............................................................... 611 2.1.Adquisición de la imagen ............................................................ 612 2.2. Su autor, Joaquín Bilbao ............................................................. 613 2.3.Llegada de la ima gen a Huelva .................................................... 616 2.4.Descripc ión de la ima gen ............................................................ 617 2.5.El paso procesional ...................................................................... 619 2.6. Primeras salidas procesionales ................................................... 621 2.7. Años de dificultad ....................................................................... 636 3. El Ánge l confortador ......................................................................... 641 3.1.Adquisición de la imagen ............................................................ 642 3.2. Su autor, Enrique Pére z Comendador ........................................ 642 3.3. Descripc ión de la ima gen ........................................................... 644 4. Anexo: Cronología de la Herma ndad de la Oración en el Huerto ..... 646 14 Para cumplir con el rigor científico que toda tesis doctoral debe de tener , en primer lugar, se ha de hac er un a justificación d el tema elegido, así como fija r los objetivos marcados, establecer la estructura del presente trabajo, considerar las fuentes archivísticas y bibliográ ficas utiliz adas y r eseñar la metodología adoptada. La presente investigación tiene un espacio geográfico definido, la ciudad de Huelva, y un período hist órico bastante amplio que va desde finales del siglo XVI hasta las tres primeras dé cadas del siglo XX. En realidad, el traba jo nace a raíz de la i nvestigación que emprendimos h ace unos años en el Trabajo Fin de Máster dentro del denominado de Patrimonio Histórico y Natural en la Universid ad de Huelva, partiendo de la base del desconocimiento existente sobre e l tema. Con esta tesis doctoral, que es inédita y de gran interés historiográfico, tr atamos de arrojar luz a un tema que todavía pervive en la penumbra. La int ención ha sido elaborar un estudio científico y documentado que complet e mi formación académica y qu e, a su vez, pueda resultar útil tanto a la comunidad científica como al pú blico general interesado en esta temáti ca, sentando las bases pa ra investigaciones futuras que tengan que ver c on el estudio histórico de la Semana Santa de Huelva. Dicho rigor ci entífico hay que unirlo a mi propia tra y e ctoria profesional como artista plástica y restauradora, q ue aport an al actual estudio matices, que estimo f undamentales para que sea d efendida e n la facultad d e Bellas Artes de Sevilla, facultad en la cual m e formé. Mi pr etensión es que tanto el artista como el restaurador opte por una p raxis lógica y madura de lo que significa la obra de arte, desd e su génesis, hasta su tratamiento de conservación, siempre desde el conoc imiento de sus orígenes, tanto conceptuales, como en su transcurso vit al, algo que nos exige ahond ar en fondos documentales que nos hable de su o rigen y las circunstancias que la h an acompañado para comprender el estado de la mi sma a cualquier nivel. Un trabajo científ ico necesario en la profesión, especialmente en la del conservador -restaurador, mu y a m enudo pasado por alto, no dando la im portancia que requiere, generando en muchas ocasiones restauraciones incorrectas por no saber actuar ante la obra que se tiene delante. 15 1. ELECC I ÓN DEL T EMA Y SU JUSTIFICACIÓN En mi tra yectoria prof esional como r estauradora, he tenido la oportunida d de hacer un balance d e lo significativo que es el fenóm eno de la restauración y la conservación del patrimonio artístico en ge neral, y particula rmente en Huelva, donde radica mi estudio-taller. El que por mis manos hayan pasado obras importantes del patrimonio de las cofradías onubenses, alg unas catalogadas como BIC, me ha hecho refl exionar sobre intervenciones d esacertadas en tiempos pretéritos. En la ma y or pa rte de estos casos, he considerado, que buen a parte de ellas ha sido causadas por el d esconocimiento del estado histórico de las m ismas, desde su origen, y por otro lado, en lo que concierne a las imágenes qu e vinier on a sustituir las d estruidas en la Gu erra C ivil Española, en ocasiones no han preservado la esencia ni el estilo artístico de las que le p recedieron. Es cierto que esto anterior ya lo traté p rofundamente en mi citado Trabajo Fin de Máster, sobr e las imá genes de l a hermandad de San F rancisco de Huel va, el cual me arrojó muchos motivos para seguir inv estigando en esta línea y dar luz a esta gran laguna histórica que aún exist e sobre el p atrimon io de las hermandades. Estimo necesario conocer el patrimonio perdido para justi ficar cualquier tipo de estudio sobre la historia de las h ermandades, que no es otro qu e la historia de parte impo rtante de un patrimonio artístico y cultural de Huelva que mere ce ser reconocido. La elección del tema de esta tesis vino así propiciada por cuanto, pes e a las múltiples publicaciones qu e se han elaborado en Huelva desde mediados d el siglo XX con respec to a todo lo qu e acontece en el mundo de las cofradías que pro ce sionan en su Semana Santa, ninguna contiene un estudio concre to y po rmenorizado de cada una de ellas ni tampoco de conjunto. No exist e una mon ografía completa dedicada a la historia de la Semana Santa o nubense, donde se an alicen específicamente l as imágene s procesionale s que ex istieron hasta 1936. Los li bros que ha y hasta ahora sobre esta temática revelan escasa i nformación, y aunque sí se han escrito artículos científicos que aportan nuevos datos, son lamentablemente casos aislados que no han quedado recogidos en un únic o volumen que aclare toda la historia de, al menos, una hermanda d. La elección ha venido propiciada también por existir en este c aso una serie d e ―leyenda s‖, que suelen darse en muchas cofradías, en torno a sus orígenes y su evolución histórica, especialmente par a tratar d e adjudicarse un a datac ión muy anterior a la fecha r eal d e su fundación o de la antig ü edad de sus primitivas im ágenes titul ares. 16 Estos datos que se arrojan con mucha facilidad vox populi carece n de algún tipo de rigor científico, pues no están contrastados con documentación fidedigna. Nuestra intención con respec to a estas ve rsiones ha sido averiguar qué cuentan esas hist orias e investigar su procedencia, para aspi rar a encontrar al gún dato que lo corrobore o, por el contrar io, lo desmienta. La investigación realizada en esta tesis ha p retendido aportar un mi nucioso estudio sobre la historia de l as cofradías onubenses en ge neral y analizar particularmente todas las e figies qu e tuvieron hasta la contienda bélica d e 1936-1939. Para ello ha sido fundamental encontrar documentos en los dif erentes archivos consultados, recoger testimonios orales, y recopilarlo todo en un únic o proyec to, de modo que sirva de guía para entender cómo er an las hermandades y cofradías penitenciales d e H uelva, cómo, cuándo y qué razones propiciaron su fundación, cómo han evolucionado y de qué manera han llega do hast a las puertas de nuestros días. Además de todos los motivos dados, otra motivación que m e ha llevado a realizar este pro yecto de investigació n ha sido mi int erés personal hacía la im aginería sa cra, en ge neral, y la de Huelva en particular, lo cual me condujo a quere r ahondar en su pasado e investigar ace rca de las imágenes y e l patrimonio perdido con motivo del furor iconoclasta tras el estallido de la Guerra Civil en nuestro país. P ude haber ahondado en la imaginer ía sacra actu al que sigue pro cesionando cada año por las calles de Huelva durante su S emana Santa, pero pr eferí hacerlo sobre aquellas im ágenes que, por desgrac ia, fueron objeto de las llamas y la destru cción. Siempre me he interesado por conocer más acerca de la historia de las cofradías, para poder comprender mejor de qué forma se organiza actualmente nu estra Semana Mayor y el porqué de los innu merables elementos que la componen. Conocer cómo era la Semana Santa del a yer es fundamental para com prender cómo ha evolucionado desde entonces y por qué la actual es como e s y no de otro modo. Los cofrades onubenses siempre hemos tenido cierto complejo con respecto a que nuestros titulares, nuestros pasos y , en general, el patrimonio de nuestras hermanda des sea tan mod erno, es decir, rel ativamente r ecien te. Esto se debe a que casi todo el patrimonio sacro que ex istía antes de 1936 se perdió y a qu e, hasta prá cticamente la década de los 90 del pasado siglo, no ha habido un interés formal por comenzar a 17 recuperar ese patrimonio , aumentando y enriquec iendo el y a obtenido a lo largo d e los años. Me resultó mu y atra y ente la idea de realizar el estudio de todas las co fradías, ya fuera n gremiales, de gloria o peniten ciales, especialmente las de gloria debido a que tuvieron un gra n auge entre los siglos XV II y X IX — mu y po r encima de las penitenciales — del que ho y día apenas quedan resquicios. Pero ese pro yecto me resultó inabarcable, por lo que finalmente me decanté por el estudio de las hermandades penitenciales, incluy endo también a algunas gremiales, de bido a que sus imágenes titulares representaban a Cristos en escenas de la pasión — como la herma ndad gremial de Saltés — o al gunas i mágenes que no estaban englobadas dentro d e una hermandad pero que tenían un alto poder devocional — com o era el caso del Cristo de la Jurada o del Atado a la columna — . En total hemos efectuado un estudio de diez cofradías. Como consecuencia de la pasada Guerra Civil esp añola, en 1936 l a ciudad de Huelva perdió prác ticamente todo su patrimonio sacro: retablos e imág enes a tribuidas a es cultores barrocos de primera línea, pa sos y mantos bordados por los mejores bordadore s, ens eres de las hermandades como guiones, estandartes y v aras, así como tanto patrimonio realizado con gr an esfuerzo económico. Realizar este pro yecto m e ha r esultado una tarea apasionante. Estudiar, investigar y compendiar toda la infor mación para entender cómo era es a Semana Santa de nuestros antepasados, de la qu e apenas queda el re cuerdo en foto grafías en blanco y negro, conocer qué fu e exactamente lo que se perdió en el que fue, sin duda, el hecho histórico más complicado de nu estra historia reciente, ha sido una tarea ardua p ero realmente grata. 2. OBJET IVOS Una vez justificados los mot ivos por los qu e se ha considera do o portuna la realización de este estudio, exponemos los objetivos que nos marcamos para hac er efec tiva la investigación propuesta. Como objetivo principal de este trabajo, se han i nvestigado todas y cada una de las hermandades penitenciales que exist ieron en Hue lva hasta 193 7. El fin ha sido elaborar 18 un estudio que posibilite el conocimiento de las estas hermandades , algunas ya extinguidas, y conocer en qué siglo fueron fu ndadas, las posibles autorías de sus imáge nes titulares, las restauraciones y modificaciones a las que fueron someti das y el conocimiento de su patri monio hasta la destruc ción parcial o total d e ellas. Para ello se ha analizado cada hermandad en profundidad y por orden cronoló gico según el año de fundación. 2.1. Objetivos general es Los objetivos ge nerales propuestos han sido los siguientes: 1. Investigar y des cribir la historia y la im aginería d e todas y cada una de las cofra días penitenciales de la ciudad de Huelva a ntes de 1936 y sus efemérides más releva ntes. 2. Most rar a la comunidad científica la magnitud y el interés histórico -artísti co de la historia de las cofradías de Huelva, generando un punto de partida que s irva a futuros trabajos de inve stigación. 3. Poner en valor la historia de las cofradías onu benses manifestando su dimensión. 4. Conocer hasta qué punto es importante la búsqueda documental para contextualizar una obra escultórica a la hora de restaurarla. 2.2. Objetivos es pecíficos Para alcanzar las metas marca das en el apartado anterior, los objetivos e specíficos que nos hemos propuesto para e sta investigación h an sido: 1. Rastrear la historia de las c ofradías a través d e las fuentes documentales y hemerográfica s que hemos podido localizar para poder recopilar toda la información pre via a la e laboración de este tra baj o. 2. Inventariar el patrimonio histórico -artístico de cada herm andad objet o de estudio. Para ello ha sido necesario: a) Elaborar un estudio histórico-artístico profundizando en la investigac ión d e sus lugares de fund ación, y a sean sus parroquias, ermitas o conventos. 19 b) I nvestigar los datos fundacionales y los posi bles fundadores que tuvo cada cofradía. c) Realiz ar una serie de investi gac iones previas para posteriormente profundizar en cada una de las imágenes. 3. Describir todas las imá genes que exist ieron dentro de cada h ermandad y an alizar sus ras gos estilísticos par a poder encuadrarlas d entro de alguna escuela e in cluso poder atribuirla a al gún escultor. 4. Describir los rituales en los que participaban, es decir, sus salidas y d esfiles procesionale s y sus fiestas principales. 3. ESTAD O DE LA CUESTIÓN El tema propuesto apenas ha sido abordado por la historiografía. Solo existen alguna s monografías sobre determinadas cofradías de escaso rigor histórico basadas, en la mayor ía de los casos, en informaciones poc o ri gurosas y sin fundamento histórico. La s escasas public aciones e xist entes recopilan únicamente las c ofradías que han persistido hasta la a ctualidad, sin mencionar a aquellas que se exti nguieron antes de 1936, que son d e las qu e aquí nos o cupamos. La labor d e investi gación que hacen es escasa , pues se basan en el conocido Fondo Diego Díaz Hierro, al que aludiremos luego, y copian d atos de publi caciones anteriores. S e puede evidenciar en la mayoría que no se han revisado las fuentes doc umentales o s e ha hecho solo parcialmente, repitiendo mayor itariamente datos erróne os de otr as publicaciones anteriores, no siendo corregidos en las nuevas aportac iones. Todo esto bajo mi punto de vista, ha dejado un vacío hist oriográ fico de ntro de las cofra días, las cuales a día de ho y siguen considerando ciertos una serie de datos incorrectos. Con este trabajo hemos pretendido realizar un estudio serio sobre es ta temática , recogiendo a todas las hermandades penitenciales, exti nguidas o no, que ex istieron en Huelva hasta 1936, dando datos sobre sus fundaciones y realizando un estudio hi stórico - artístico de cada una d e las imágenes pertenecientes a c ada cofradía. Se han verificado o correg ido — en su caso — una serie de datos o btenidos de diferentes publicaciones, además de tratar de completar de manera correcta y lo más rigurosamente p osible dichas informaciones. 20 A nuestro p arecer, el único historiador que realizó u n gran estudio d e inv estigación acerca de las cofradías onubenses y que, sin duda , asentó las bases para todas las investigac iones posteriores, fue el historiador, poeta y periodista del pasado siglo Dieg o Díaz Hierro, apasion ado de Huelva y de su hist oria . En vida pudo esc ribir numerosos libros y artículos en pr ensa y en revistas sobr e diversos temas r elacionados con la ciudad de Huelva, pero s in duda los datos más inter esantes de su produ cción quedaron entre sus notas, las cuales han sido recogidas en el Fondo que lleva su nombre y que se conserva en la actualidad en el Archivo Municipal de Huelva. Díaz Hierro no lle gó a publicar un libro acerca de tod as sus investi gaciones con respec to a las cofradías onubenses. Sin embargo, escribió la Historia de la Merced de Huelva, hoy Catedral de su Diócesis , editad a en 1975. En esa ob ra realiza un estudio a fondo de la evolución histórica del templo mercedario desde sus orígenes, investi gando también acerca de todas las imágenes que albergó dicho templo, incluy en d o a las de la hermandad de los J udíos. S us estudios acerc a de estas efi gies son p rimigenios, sentando las bases que s ervirían más tarde para la public ación del libro Huelva Mercedaria y Servita. Doscientos años de hist oria, dirigido por Eduardo S ugrañes y editado por la misma hermandad. Díaz Hierro escribió tambi én en la prensa local numerosos artículos acerca de algunas imágenes devocionales de la ciudad, hoy perdidas, como el Nazareno de Saltés, el S eñor At ado a la columna o el Cristo de la J urada de San Pedro, cuyos d atos son práctica mente los únicos publicados a día de ho y , dando a conocer a estas desaparecidas y desconocidas imágenes. Coetáneo al referido y reputado investigador on ubense fue Juan Caballero y La ma, que fuera teniente de alcalde y delegado de Cultos de la ciudad, quién pub licó en 1951 una monografía en la revista Semana Santa titulada ―Las más antiguas C ofradías onubenses ‖, realizada g racias a sus investigaciones que llevó a cabo e n el Archivo Histórico Provincial de Huelva, facilitando una s erie de datos inéditos hasta la fecha. Es de referir que, a la hor a de buscar y contr astar m uchos de los datos que lanzó en su día Ca ballero y Lama, no hemos encontra do rastro de los mismos, faltando just a y curiosamente los le gajos que él menciona, por lo que en este sentido no se ha podido contrastar la veracidad de los mismos. 21 Más reciente a nuestro tiempo, en 1992, el citado periodista Eduardo Sugrañes publicó Historia de la Semana Santa de Huelva. Un libro que puede ser considera do como divulgativo pues sirve para tener una ide a general de la historia de todas las cofra días actuale s de nuestra S emana ma y or. Sugrañes bebe del Fondo D íaz Hierro para su estudio; sin embargo, cabe d estacar que en m uchos casos no revisa los documentos en el Archivo Histórico Provincial, pues no corrige algunos errores comet idos por Díaz Hierro a la hora de transcribir, errando por segunda vez en los mismo s datos. Jesús Fernando J urado realiza en 1998 un nuevo volumen que recoge la historia de las cofradías, tanto de H uelva como de su provincia. Titulado con el nom bre de Huelva Cofrade. Historia de la Semana Santa de Huel va y su provincia , esta nu eva publicación tiene como novedad que recoge al gunos test imonios orales, datos nunca antes mencionados en docum entos y que, ci ertos o no, ayudan a engrandecer la historia de las cofra días. Un li bro que no tien e especial relevancia y que también recoge la hist oria general d e las cofra días es Semana Santa en Huelva , escrito en 2003 por Pedro Jesús de la L astra Buade s y Agustín C ruzado García. La información lanzada acerca de la hist oria de la Semana Santa es mu y escueta y, aunque menciona a algunos investi gadores y libros, no cita directamente la procedencia d e los datos. Se basa nuevamente en info rmaciones de otros libros publi cados sin revisar documentos, por lo que repite fallos. En la misma línea se encuentran otros trabajos menores citados en la bibl iografía como el artículo de Germán Calderón Alonso ―La reli giosidad y la sociedad onubense durante la pasada centuria‖ o el libro coordinado por J uan Padilla Pons bajo el título De la Historia de las Cofradías de Huelva , as í como la Guía de la Se mana Santa de Huelva de Eduardo Sugra ñes Gómez o los tomos divul gativos Semana Santa Huelva diri gidos por Manuel Vela Cruz. Desde una perspectiva má s analista de la hist oria de Huelva, concretamente del ritual de la muerte en el si glo XV III , el profesor D avid González C ruz investiga con rigor las cofra días como asociaciones religiosas que permitían a la población más humilde obtener un entierro digno. En este sentido ha y q ue señalar al gunas obras suya s cu y os estudios son mu y ri gurosos y metódicos y han servido para apo yarnos en ellos, como ―Cofradías y aso ciacionismo religioso en la Hu elva del Antiguo Régimen: Mentalidad, organización y re cursos económicos (1700 - 1800)‖, publicado en las Actas del II 22 Congreso de Historia de Andalucía, Córdoba , 1991. Andalucía Mod erna (I II) y Religiosidad y Ritual de la Muerte en la Huelva del Sigl o de la Ilus tración . También nos han sido útil sus trabajos titulados ―Los conventos en la Huelva del siglo XVIII : vida económica y mentalidad relig i osa‖, editado en 19 89 en l a revista Archivo H ispalense , y ―Cofradías y ritual religioso en la Semana S anta de Huelva du rante el siglo XV III ‖ , publicado en 2003 dentro de la obra colec tiva Archivos y fondos documentales para la historia de la Semana Santa en Andalucía . Por otra parte, Manuel J esús Carrasc o T erriza realiza una buena labor a la hora de estudiar la im aginería sacra correspondientes a Vírgenes y a Crucificados, en el p rimer caso, en la obra esc rita junto a Juan Miguel González Gómez que ll eva po r tí tulo Escultura Mariana Onubense , publicada en 19 92, y en el segundo en su libro en solitario La Escultura de l Cr ucificado en la Tierra Llana de Huelva , editado el año 2000. L amentablemente, en ambos casos, s e centran únicamente en imá genes actuales y no menciona las ya perdi das. A nivel de monogra fía de una hermandad, José Mora Breva escribió en 1995 la Historia de la Hermandad Sacramental de Pasión: Huelva (1536-1994). Un libro que, una vez más, da información sin mencionar la procedencia de las fuentes, y que mez cla historias de más de una cofradía adjudicándola únicamente a la hermandad de Pasión. Bajo nuestra opinión no podría ni tan siquiera ten er la conside ración de obra divul gativa y a que confunde más que aclara. Con respec to a artículos publicados en revistas hay que destacar un a serie de historiadores que toparon con datos in éditos sobre las cof radías onub enses durante sus investigac iones y tuvieron a bien divulgarlas. Uno de ellos es el profesor Manuel J osé de Lara Ródenas, en su artículo ―Las Cofradías del Dulce Nombre de Jesús y de J esús Nazareno, en el Archivo Histórico Nacional‖, publi cado e n Huelva Cofrad e , donde saca a la luz valiosos documentos hallados en el Archivo Histórico N acional qu e arrojan luz de ambas cofradías, especialmente de la desconocida del Dulce No mbre. También escribió ―Nue vos Descubrimientos Históricos sobre la Hermandad del Santo Entierro‖, en la revista El Contraguía , aportando nuevos datos sobre esta hermandad, entre muchos otros artículos suyos, ve rdaderamente útiles, que han servido de base para nuestra investigac ión. 23 José Roda Peña ha escrito también numerosos a rtículos relacionados con l a historia de la Semana Santa, n o solo de Sevilla sino también de Huelva. D estacamos su ―Aportac ión a la obra del escultor sevillano Jerónimo Roldán‖, en Boletín de las Cofradías de Sevilla, escrito en 1995, por lo int eresante del tema y por la gran aportación que ha hecho en el capítulo de la hermandad de los J udíos, con respecto a la historia de las imágene s secundarias del paso del Cristo de las Cadenas. José González I sidoro escribió en 1998 ―Imaginería Barroca de Huelva‖, e n E l Dintel , cu ya mono grafía lanz a d atos acerca de l as posibles autorías de algunas imágenes que han inspirado posteriormente a hist oriadores como Francisco J avier Gonz ález García, en el artículo ―Una atribución a la autorí a del Santísimo Cristo de Jerusalén y Buen Via je‖, también publi cado en la misma revista El Dintel. Todos estos autores nos han servido, en ma y or o menor medida, p ara co mprobar el estado en el que se encuentra el tema elegido motivo de esta tesis y , p artiendo de su estudio, pudimos realizar la inv estigación en los diferentes archivos cons ultados, cu yo resultado final es el trabajo que aquí le s presentamos. Recientemente , a fines d e 2018, se ha defendido una tesis d octoral en la Universidad de Sevilla sobre la Semana Santa onubense desde el punto de vista antropológico. Se sale de nuestro período, además de nu estro enfoque. Es la de J osé Carlos Mancha Castro, que lleva por título Modelos de expresividad, funciones so ciales y políticas y significaciones de la Semana Santa de Huelva en el franquismo y la segunda restauración borbónica , una etnografía de carácter histórico que se ha construido desde una perspectiva teóric a y m etodológica sóli damente fundamentada en la an tropología social y cultural. Trabajos más genéricos de autores como Díaz Sampedro o S uñe Blanco, entre otros, cuy os tí tulos recogemos en la bibliografía, t ambién nos han r esultado útiles en nuestra tesis, así como otros específicos de Mur ga Gen er, Jiméne z Sampedro, Recio Lamata, Rodríguez Mateos y los coordina dos, respectiva mente, por Sánchez Mantero y Álvarez Rey, sobre las cofradías penitenciale s sevillanas, al igual que de Fernández Basurte en el caso de las malague ña s. 30 Ha resultado indispensable para l a realización de las efemérides y las cronologías de las distintas hermandades, la c onsulta de un gran núme ro de periódicos y revistas, localizadas todas en el Archivo Muni cipal de Huelva, ex cepto los diarios La N oticia y Odiel, consultados en la Hemeroteca de la Diputación de Huelva. Se han revisado, además, las siguiente s fuentes hemerográficas: - Diario La Noticia , Huelva. Consultado el número del año 1985. - Diario L a Provincia , Huelva. Consulta de números comprendidos entre los años de 1890 a 1937. - Diario de Huel va . Consul tados números comprendidos entre los añ os de 1909- 1939. - Diario Odiel , Huelva. Consulta números de entre los años de 1936 a 1961. - Revista Consolación. Huelva. Año 1949. - Revista El Calvario . Huelva. Año 1945. - Revista Mater Dolorosa . Huelva. Números publicados de 1922-1935. - Revista Semana Santa Huelva. Huelva. Números publicados e ntre 1921 a 1935. - Revista Semana Santa Fiestas de Pascua. Huelva. Año 1916. - Boletín de las Cofradías de Sevilla , números 429-622. Sevilla. - Boletín de la Hermandad del Calvario de Sevilla, número 4. Sevilla. Se ha analizado y recopil ado mucha información obtenida de numerosos li bros en distintas bibliotecas, tanto en Huelva y provincia, como en Sevilla: - Biblioteca Provincial de Huelva. - Biblioteca Central del Campus del Carmen de la Universidad de Huelva. - Biblioteca Campus de la Merced de la Universidad de Huelva. - Biblioteca Provincial de Sevilla. - Biblioteca de la Universidad de Pablo de Olavide de Sevilla. - Biblioteca de la Facultad de Bellas Artes de Sevilla. Un trabajo de campo que completó la visión obtenida fue el de las entrevistas realizadas a personas vinculadas con las dist intas hermandades, especialmente a los archiveros de las dist intas corporaciones, que son los grandes conocedores de la historia de sus hermandades y que me ay udaron a analizar , de primera mano, documentos de suma importancia, algunos de ellos inéditos, es decir, nunca antes publicados. 31 Tras obtener y recopilar toda la documentación necesaria se procedió a la sistematización y estructuración de la informaci ón clasificando por carpetas, una por cada hermanda d, y dentro de éstas se crearon subcarpetas de l as diferentes localizaciones de la do cumentación con un c riterio cronológico (arch ivos, prensa, revistas y libros). Se creó además otra sub carpeta con las diferentes foto grafías halladas. De este modo hemos tenido facilidad para acceder a la información de una manera estructurada y orde nada. El último paso de este trabajo ha sido la redacción de la tesis, siendo sin duda el aspecto más arduo y laborioso, obteniendo una ser ie de conclusiones científ icas basadas en las investigaciones re alizadas y de acuerdo con los objetivos que nos trazamos desde el comienzo y a lo lar go del proce so de trabajo. Se ha elaborado e incluido un apéndice documental, donde se pueden localizar numerosos documentos por orden cronológico, los más interesantes de cuantos avalan esta investigación. Se han incluido además en esta tesis doctoral numerosas fotografías dentro de cada capítulo que acompañan al tex to complementándolo, pues las imágenes suponen una repre sentación ilustrativa de lo que narra el texto. Cabe reseñar en est e sent ido el esfuerzo realizado en el an álisis y estudio d e cada un a de las fotografías halladas pues, sin duda, han resultado ser una he rramienta mu y útil en la elaboración de esta tesis. A través de su observación he podido sacar inf ormación que no estaba escrita en ningún do cumento ni recogid a por la prensa o po r revistas de la época. Por mi formac ión en B ellas Artes ten go la capacidad y la s ensibilidad de d educir y r evelar datos a trav és de la examinación fotográfica, observando el entorno en búsqueda de datos claves, como el estilo de un pas o, la deducción de posibles autorías y dataciones cronológicas, y por mi condición de restauradora, si la fotografía lo permite, el análisis del estado de c onservación de las esc ult uras. En fin, la manera de t rabajar esta tesis tan li gada a la Historia a la Arte, a través d el prisma de las B ellas Artes, me ha permitido da rle otro enfoque, bus cando no solo en documentos escritos información veraz, sino también en las imágenes, qu e cargadas de plasticidad reve lan siempre múltiples datos. 32 SIGLAS - A.D.H.: Arc hivo Diocesano de Huelva. - A.G.A.S.: Archivo Ge neral del Arzobispado de Sevilla. - A.A.V.O.H.: A rchivo de la Mu y Anti gua, R eal e Ilustre Hermandad Sacramenta l de l a Purísima Concepción y Archic ofradía de Nazarenos de la Santa Ve ra Cruz, Sa grada Oración d e Nuestro Señor en el Huerto y Nuestra Madre y Señora de los Dolores Coronada. Huelva. - A.H.B .M.H.: Archivo de la Ilustre y A gustiniana Hermandad del Santísimo Cristo de la Bue na Muerte y Nuestra Mad re de la Consolación y Correa en sus Dolores. Huelva. - A.H.C.S.: Arc hivo de la Pontificia y Real H ermandad y C ofradía de Nazarenos del Stm o. Cristo del C alvario y Ntra. Señora de la Prese ntación. Sevilla. - A.H. E.H.: Archivo de la Real e Ilustre Hermandad de San Francisco, Pura y Limpia Concepción de Nuestra Señora y Cofradía de N azarenos d el Santísimo Cristo de la Expiración, María Santísima del Ma y or Dolor, Sa n Juan Evangelista y Nue st ra Señora de la Esperanza. Huelva. - A.H.N.H.: Archivo de la Antigua y Venerable H ermandad de Penitencia y Cofradía de Nazarenos de N uestro Padre Jes ús Nazareno, S anta Cruz en Jerusalén, María Santísima de la A margura y San J uan Evang elista. Huelva. - A.G.P.: Archivo Ge neral de P alacio. Madrid. - A.H.J.H.: Archivo de la Real, I lustr e, Venerable y C apitular Hermandad Sacramenta l de Ntra. S ra. de la Merced y Cofradías de Nazarenos de Ntro . Padre J esús de las Cadenas, Santísim o C risto de J erusalén y Buen Viaje y María Santísima de los Dolores (Vulgo Los Judíos). Huelva. - A.H.N.: Arc hivo Histórico Nacional. Madrid. - A.H.P.H.: Archivo Histórico Provincial de Huelva. - A.M.H.: Archivo Municipal de Hue lva. - A.P.S.P.H.: Archivo Parroquial de San Pedro. Huelva. - H.D.H.: Hemeroteca de la Diputación de Huelva. 33 CAPÍTULO 1: HUELVA, DESD E EL SIGL O XV I HASTA LA SEGUN DA REPÚBLICA 34 1. EVOLUC IÓN DE HU ELVA EN TRE LOS SIGLOS X VI Y XX Huelva es un a de las más antigua s ciudades de Europa Occidental. Ubicada al suroeste d e la península ibérica, en la confluencia de los ríos Tinto y Od iel, lo que l a convierte claramente en un lugar de privile gio para el tráfico comercial. E sta situación ge o gráfica y la importancia de su puerto hicie ron posible que desde la Anti güedad fuera frec uentada por multitud de pu eblos nave gantes y po r mercaderes que b uscaban por estas tierras las riqu ezas en los metales existentes. De ahí que, a lo largo de su extens a historia, haya sido punto de encuentro de diferentes culturas y civilizaciones, que van desde la tartesia, fenicia, griega y romana a la colo nización de vándalos y vi sigodos o el asentamiento árabe. Durante el Antiguo Régim en, su territorio estaba integ rado en el antiguo reino de Sevilla. Más adelante, Huelva se convirtió en capital de provincia por D ecreto de 30 de noviembre de 1833, 1 lindera con las de Sevilla y Badajoz, y con Portugal. Sin ánimo de extendernos en el estudio histórico de la ciudad, pues no es objeto de nuestra investigación, vamos a analizar brevemente cómo era Huelva en tre los siglos XVI y XX desde el punto de vista histórico -religioso en el que se centra esta tesis, y en todo cuanto compete en primera línea a las hermandades y cofr adías de penitencia que existieron en Huelva durante aque llos si glos. 1.1. Antecedentes : Huelva hasta el s iglo XVI Tras la conquista d el reino taifa musulmán de Niebla y poste rior repoblación cristiana de l a zona en l a que Hu elva se encontraba incluida , con la isla de Saltés, el territorio se incorpora a la corona de Castilla en el siglo X III con Alfonso X para pas ar, de inmediato, por un pro ceso de señorializ ación que c ambió de manos su cesivamente, desde la inf anta Bea triz — hija propia del Rey S abio — a la Casa de Medina S idonia, pasando por el almirante Juan Mathe de L un a, el señor de Viz cay a Diego López de Haro, la dama griega Vataza Láscaris, el maestre de Santiago Alfons o Méndez de Guzmán y su hermana, la favorita regia Leonor de Guzmán, y J uan Alfons o de la C erda 1 Véa se GO ZÁLVEZ ESCOB AR, J . L.: La fo rmació n de la p rovincia d e Hu elva y el afian zamiento d e su capital. Huelva : Diputación P rovincial de Huelva, 19 82. 35 (en cu yo período se le confirman sus derechos como ciudad de cierta entidad) y sus descendiente s los condes de Medinaceli, también señore s de Gibraleón. 2 La transferencia señorial de Huelva de los Medinac eli a los Medina Sidonia surge a raíz del matrimonio contraído por doña Ma ría de la C erda, señora de Huelva y d e la isla de Saltés, de la Casa de Medinaceli, con J uan Alonso Pérez de Guzmán, I Duque de Medina Sidonia. Ella aportó el señorío a los Guz mán como dote, pero la ruptura del matrimonio sin descendencia acarreó un largo liti gio entre las dos casas nobil iarias por la posesión de Huelva en el que debieron intervenir los Re y es Católicos y que no concluyó hasta 1509 en que el rey Fernando ord enó que los Guzmanes abonaran a la Casa de Medinaceli 10 millones de maravedís en compensación por la posesión de Huelva, 3 que permanecería bajo el señorío ju risdiccional de l a Casa de M edina Sidoni a hasta la abolición de los señoríos en el siglo XIX. Como publicó en su día Mª Auxiliadora García- Arreciado, por entonc es el primitivo núcleo urbano de Hue lva estaba en la parte alta de la actual ciudad, una zona “ dominada por cerros o cabezos de barro amarill o, y pequeñas colinas qu e se van abriendo para dejar paso a una ensenada o llano que constit uye un ár ea muy capaz para la población. Desde este sector, la villa se fue extendiendo hacia la parte baja, hasta llegar al puerto. Dominando la villa estaba el castillo o fortaleza que se ele vaba en la meseta d e una d e las colinas que para el norte accidentaban el terreno ” . 4 Juan Agustín de Mora afirmaba que en la Huelva del siglo XVIII podía disti nguirse bien lo que era nuevo d e lo antig uo : “ todo lo más sobresaliente de la población que oy existe y está en lo llano, desde el Convento de San Francisco hasta el de la Merced Descalza, es nuevo. Lo alto del Castillo y sus inmediacione s es lo antiguo ”. 5 2 Una síntesis de la evolución señorial de Huelva en SÁNC HEZ GON ZÁLEZ, A.: Med in aceli y Colón . La otra a lternativa d el Descubrimiento , Madrid, 1995, pp. 39 y 147-1 52 . 3 LADERO QUES ADA, M. A.: Guzmán . La casa duca l de Medina Sidonia en Sevilla y su reino, 1282 - 1521 . Madrid: editorial Dykinso n, 2015 , pp. 108 -109, 155 y 281 . 4 GARCÍA- ARRECI ADO BAT ANERO, Mª A: “La villa de Huelva en la Baja Edad Media”, Huelva en su Historia , 2 (1988) , p. 183. 5 MORA NEGRO Y GARRO CHO, J. A. de: Huelva Ilustrada. Breve historia de la antigua y noble villa de Huelva . Huelva: Diputació n Pro vincial, 1974, p.16. 36 Única im agen que se conserv a del castillo de Hue lva, según Juan Agustín de Mora El castillo era en la Baja Edad Media el edificio m ás emblemático de la vill a, del que hoy no quedan restos, pero aún existía a mediados del siglo XVIII cuando fue descrito por el propio J.A. de Mora y po r Antonio J acobo del Barco. 6 “ Al sur del castillo se emplazaba, también en un cerro — que ho y sub siste milagrosamente — la Iglesia matriz de la villa: la parroquia de San Pedro, única de la que dispuso la población hasta entrado el siglo XVI. En sus dependencias se celebraron durante mucho tiempo las sesiones del concejo municipal y, ante e l templo, se situaba la plaza principal de la villa ” . 7 El crecimiento de la po blación de la villa onubense debió ser lento h asta, por lo menos, el siglo X V, en que la estabilidad conseguida primero con l os condes de Medinaceli y posterior y definitivamente con los Medina Sidonia, aparte de la propi cia coy untura general, favoreció su desarrollo demográfico y económico. 8 Esto significa que Huelva participó también del auge poblacional del final de la Edad Media. A fines 6 BARCO Y GASC A, A. J. del : Disertació n h istórico-g eográfica sobre redu cir la antigua Onuba a la villa de Huelva , Huelva: Dipu tación P rovincial, 1 971, p. 95; MORA NEG RO Y G AR ROCHO, J . A. de: Huelva ilustrada … , pp. 146- 147. 7 GARCÍA- ARRECI ADO BAT ANERO, Mª A: “La villa de Huelva en la Baja Edad Media”, Huelva en su Historia , 2 (1988) , p. 18 4. 8 GARCÍA- ARRECI ADO BAT ANERO, Mª A: “La villa d e Huelva en la B aj a Edad Media”, Huelva e n su Historia , 2 (1988) , p. 220. 37 del siglo XV, las grandes empresas atlánticas contribuían a h acer pensar que el futuro, en gran parte, e staba en e l mar. 9 Por entonces la agricultura, ga nadería y p esca empleaba a la mayor p arte de la población onubense, mi entras que los diferentes oficios artesan ales estaban práctica mente reservados a cubrir las necesidades de la villa; además, la ausencia de comerciantes es significativa pues el tráfico come rcial estaba, en gran part e, en manos de mercaderes foráneos y controlado totalmente por los delegados señoriales y funcionarios reales. 10 Los nuevos avances y técnicas d e navegación d e la se gunda mitad del siglo XV, además de la expansión económica del reino de C astilla, posibil itaron que estas ti erras y sus gentes p articiparan en las futur as expedicion es atlánticas, pre ferentemente a partir de la llegada de Colón a L a Rábida y el posterior descubrimiento del N uevo Mundo, ge sta qu e marcará la me moria colectiva de su gente. Pues, aunque el Descubrimiento de América no proporcionó todo lo esper ado a los ma rineros onubenses, por el monopolio sevillano, la situación privileg iada de Huelva propició que persistiera su importancia en el tráfico de mercanc ías con sus alrededores. En general, el nomenclát or callejero onubense de aquella época era bastante sim ple, primando las calles con nombres d e elementos físicos o geográficos (Cuesta, Vega, Puerto, Peral), de al gunas construcciones (Fuente), hagiográficos (San S ebastián) y de oficios o similares (Ollero, Carnicería). En este período medieval Huelva encabezó en la diócesis hispalense una vicaría — la división territorial más im portante del arzobispad o de Sevilla — que incluía Aljaraque y , desde fines d el siglo XV, también San J uan del Puerto. 11 Además, según el Libr o Blanco de la Catedral de S evilla, en 1411 Huelva tenía 5 títulos de beneficio. 12 Por su 9 GARCÍ A-ARRECI ADO BAT ANERO, Mª A: La villa de Huelva en tiempo d e los Reyes Ca tólicos . Sevilla: Alfar, 1992, p . 206. 10 GARCÍA- ARRE CIADO B AT ANERO, Mª A: “La villa de Huelva en la Baj a Edad Media”, Huelva en su Historia , 2 (1988) , p. 22 6. 11 Ibidem . http://rabida.uhu.es/dspace/b itstream/handle/1 027 2/3019/b15129 494.pdf?sequence=1 12 L ADERO QUES ADA, M.A. y GO NZÁLE Z JI MÉNE Z, M. : Die zmo ecles iástico y produ cción de cereales en el Reino de Sevilla (1408 - 1503) , Sevilla, Univers idad d e Sevilla, 197 9, p. 14. SÁNCHEZ HER RERO, J. : “La I glesia y la reli giosidad en la Hue lva baj omedieval”, en J . L. Carriazo Rubio y J . Mª. Miura Andra des (co ords.), Hu elva en la Edad Media : reflexiones, aportacion es y nueva s perspectivas vein te años despu és . Huelva: Uni versid ad d e Huelva, 199 8, pp. 150 -1 51. 38 parte, se refle ja la existencia de una capellanía en el li bro de subsidio ec lesiástico de 1491. 13 Fueron objeto de d evoción popular en la Edad Media algunas ermitas y santuarios levantado s preferenteme nte a las afueras de la villa, y colocad os bajo la a dvocación de santos tutelares de distintas enfermedades o de los patronos del lugar, a l os que nos referimos de inmediato. 1.2. Los Tie mpos Modern os (Siglos XVI a XVIII) En el siglo X VI Huelva se encontraba , como ya adelantamos, bajo la t utela y el señorío de los duques d e Medina Sidoni a. S us habitantes vivían humild emente d e la agricultura y la pesca, en su may or pa rte. P or a quel entonce s la ciudad ya se hallaba desprovista de sus an tiguas fortificaciones, “ destruidas quizás al dilatarse (la población) y hallar estrecho tal recinto ” . 14 En la segunda d écada d el siglo, Huelva ya contaba con dos parroquias pues, a la susodicha matriz de San Pedro, se le suma la re ciente de la Purísima Concepción en la parte baja de la vil la, comenz ada a construir el 26 de mayo de 1515, al p arecer en unas casas cedidas por Cristóbal Dorantes, n atural y vecino de Hu elva además de regidor de la villa durante a lgún tiempo . 15 Algo antes se había erigido también el Convento de Santa María de Grac ia, de relig iosas Agustinas Calz adas, con monjas procedentes del convento de San L eandro de Sevilla, con sede en la calle de las Monjas — donde hoy permanece — , primera fundación r eligiosa de la villa. S egún Juan Agustín de Mora, la fund ación se debió a doña Elvira de Guzmán y Maldona do y fue anterior a 1515. 16 Este retraso de las órdenes relig iosas para establecerse en Huelva lo achaca el citado autor a la p equeña entidad de la vil la, cuy a población estaba bien atendida religiosamente hasta este momento, en que el crecimiento demográfico empezó a ser relevante, y a la c arencia de fond os de la villa para sustentar a los re ligi osos. 13 LADERO QUES AD A, M. A. y GON ZÁLE Z J IMÉNEZ, M.: Diezmo ec lesiástico y prod ucción de cereales en el Reino de Sevilla (1408 - 1503) , pp. 17 - 18. 14 AM ADOR DE LOS RIO S, R .: Huelva . Bar celona: Establec i miento tipográfico “Arte y let ras”, 18 91, p . 455. 15 MORA NEG RO Y GARRO CHO, J.A. de: Hu elva ilu strada… , p. 163 . 16 MORA NEG RO Y GARRO CHO, J.A. de: Hu elva ilu strada… , pp . 154- 156. 39 En Huelva, además, según breves del papa Leó n X de 1516 y 1521 en los que el pontífice autoriz a la celebración d e misas , 17 estaba la ermita d e San S ebastián, protector contra la peste, a la entrada de la villa por el este; la de Santa Cruz, situada a la salida de la población hacia el norte y cercana al embarcadero de la ría del Odiel ; la de S altés, situada al principio de la calle del Puerto y la de Nuestra Señora de la Cinta, patrona del lugar, a la salida del núcleo urbano en el camino de Gibraleón. 18 Esta ermita debió de construirse en l as inmediaciones o sobr e otro tem plo de estilo romano por los restos de columnas de mármol y otros elementos arquitectónicos hallados. 19 También se citan en los documentos de León X la s ermitas de S anta María Magdalena 20 y la de San Andrés, anex a al hospital de beneficencia de la Misericordia, que y a por entonces , sin duda, ex istía. 21 Efectivamente, Huelva contó desd e 1522 con un hospital, re fugio de pobres y v agabundos , denominado de Sa n Andrés y Misericordia. 22 Otras ermit as que también tuvo la vi lla onubense fueron la de San Blas, también ex tramuros; de San Roque, abo gado de la peste en la Ve ga Larga, 23 co nstruida en 1582 absorbiendo probablemente a la de la S anta Cruz, sobre la que se construiría en el siglo X VIII el convent o de la M erced ; la d e Nuestra Señora de la Soled ad, en la que su patrono Diego de Guzmán y Quesada, caballero de la orden de Santiago, fundaría una cátedra de filosofía y gr amática en el si glo XVII; 24 la de la Carid ad, anexa a la 17 A.M.H. Colección de perga minos, 15 y 16: Bulas de Leó n X, de 2 3 de j unio d e 15 16 y de 7 de noviembre de 1521 respectivamente. Cfr. G ARCÍA - ARRECI ADO BAT ANERO, Mª A: “La villa de Huelva e n la B aja Edad Media”, Huelva en su Historia , 2 (1 988 ), p. 18 5 ; y SUGR AÑES GÓME Z, Ed uard o J.: “Las b ulas de Leó n X. Las ermitas de H uelva hace c inco si glos”, en Archivo Mu nicipal de Huelva . 750 Aniversario (12 65 - 2015). El investigado r y el documento . Huelva: Ayuntamiento de Huel va - Concejalía de Cultura y Deporte, 2015, pp. 46 - 47. 18 Con e l mismo nombre, en la isla de Salté s ‒ ya despo blada‒ existía en su tiempo una iglesi a dedicad a al culto, co mo demostraremos en el capítulo co rrespondiente d e nuestro estudio. 19 DIAZ HI ERRO, D. : His toria de la devoción y cu lto a Nuestr a Seño ra d e la C inta, Patrona de Huelva. Huelva: Artes Grá ficas Andal uzas, 19 89, p . 71. 20 GAR CÍA-ARRECI ADO BAT ANERO, Mª A .: La villa de Hu elva en tiemp o de los Reyes Cató licos . p. 31. 21 GARCÍA- ARRE CIADO B AT ANERO, Mª A: “La villa de Huelva en la Baj a Edad Media”, Huelva en su Historia , 2 (1988) , p. 186. 22 LÓPEZ VIERA, D.: “El Hos pital de la Car idad de Huelva durante el Anti guo Régimen”, Hu elva en su Historia , 8 ( 2001), pp. 151 -186. 23 DÍAZ HIERRO, D. : His toria de la Merced d e Huelva, h oy catedral de su diócesis. Huel va, 1 975, p. 69. En la actualidad se sigue con servando la imagen de San Roque, patrón de la ermita, en el interior d el templo catedralicio . 24 La er mita f ue construida baj o la advocación de Santiago Apó stol hacia el siglo XV en la s afueras de la villa. Fue s u patró n Diego de Guz mán y Q uesada, q uien ord enó ed ificar en ella una crip ta par a lo s caballero s de Santiago. De s u testamento se ded uce q ue la e r m ita fue reed ificada en 1631 . Má s tard e, en la décad a de 173 0, se le realizarían n uevas ob ras de mejora al inmueble. 46 las aportaciones de sus integrantes en forma de cuotas o limosnas. 49 Sin embar go, el problema er a que dentro de las cofradías se p ercibía una cierta tendencia a la morosidad que no ayudaba a la precaria situación económica de las mismas. La ma yor parte de los cofra des, amparados por Arzobispado — que no permitía a las hermandades expulsar a los hermanos que no hiciera n efectiva el pago de las cuotas — esp eraban hasta e l momento de su muerte para poner en orden sus cuentas, reivindicando así sus derechos a los funera les que las cofradías proporcionaban a sus hermanos. 50 Precisamente acudir a su s entierros con el pendón, el paño, la cera y las andas o el ataúd, enterrarles gratis y después dedicarle alg unas misas de difuntos fueron las causas por las que muchos hermanos, a la hor a de la muerte, se apresuraron a ponerse al día con sus hermandades. P ara la ma yor parte de el los, las cofradías eran s ociedades de socorro o mutualidades funerarias, que asistían a sus miembros, proporcionándoles, a cambio de cuotas, la confianza de un enterramiento digno, alg o compr ensible teniendo en cuenta que el precio de la muerte du rante e l Antiguo Régimen alc anzó niveles prohibitivos para amplios sectore s de l a población. 51 La s hermandades eran insti tuciones sociales que se organizaron con una estructura de poder pe rfectamente je rarquizada, al igual que se estructuraba entonces el conjunto de instituciones del Antiguo Régimen, pero sin negar el c arácter abierto. Las hermandad es se re gían por reglas y estatutos que fueron un elemento de estabilidad, orden y claridad en el organigrama inte rno de las hermandades. El Arzobispado de Sevilla, mediante los visitadores, inspeccionaban esas reglas con el fin de que fueran just as y pías conforme al derecho y a sus co nstituciones. 52 L os libros de regl as eran manuscritos y s e custodiaban por las pr opias cofradías. 53 49 GONZALEZ CRU Z, D.: “Cofradías y asociac ionismo religioso en la Huel va del an tiguo régi m en: Me ntalidad, organizació n y recurso s econó micos (170 0 - 1800)” , pp. 198 - 199. 50 LARA RÓDEN AS, M. J . d e: El tiempo y las fuentes de su memoria: historia moderna y contemp oránea de la provincia de Huelva . Tomo III. Religiosidad y cultura en la Huelva Moderna , pp. 133- 134. 51 LARA RÓDEN AS, M. J . d e: El tiempo y las fuentes de su memoria: historia moderna y contemp oránea de la provincia de Hu elva , p. 13 5. 52 LARA RÓDEN AS, M. J . d e: El tiempo y las fuentes de su memoria: historia moderna y contemp oránea de la provincia de Hu elva , p. 14 1 y 142. 53 Sobre reglas de her mandades andal uzas, en general, pu ede consultarse lo s trab ajo s d e SÁNCHEZ HERRERO, J. ( CXIX Reglas de Hermand ades y Cofradía s Anda luzas. S iglos XIV, XV, XVI . Huelv a: Universidad de H uelva, 200 2) y de PÉREZ GON ZÁLEZ, S. Mª. y J.C. ARBOLE D A GOLDARE CENA ( CXXI I Reg las de C ofradías y Hermand ades Anda luzas: Siglos XVI Y X VII . Huelva: Univer sidad d e Huelva, 2 017). 47 Normalmente, la gerencia suprema de una congregación reli giosa reca ía directamente sobre el ma y o rdomo o hermano mayor, que era el prin cipal encargado de las cuestiones temporales y en especial, de los asuntos económicos, de los que tenía que dar cuenta anual . Una vez rendidas las cuentas, el ma y ordomo saliente cobraba o se obligaba a pagar la diferencia registrada entre el cargo y el descarg o (din ero recibido y empleado). A pesar de estas fatiga s, el cargo de hermano ma yor o may ordomo, proporcionaba al individuo cierto estatus so cial en el Antiguo Ré gimen, tan obsesionado con la escala so cial, disponían de oportunidades de exhibi c ionismo y ostentación cuando de lo que se trataba era d e tener pode r d e representación o des filar en Corpus Christi. 54 Al cargo de hermano m a y o r o ma y ordomo se u nían otros como el de capellán o padre comisario, encargado de conducir l a prác tica religiosa y espiritua lidad de sus miembros. La figura del alcalde, que solían ser dos y se encargaban de la admi nistración interna de la justicia que el escribano o secre tario de la cofradía montaba burocrá ticamente. T ambién se componía la junt a de gobierno de un pri oste o dos fiscales, diputados o vo cales, albaceas que se encargaban de pedir din ero para costear los funerales y las misas por los hermanos difuntos y el muñidor, que tenía encomenda do repartir la cera en las funciones y avisar a todos los hermanos para q ue asistieran a los entie rros. 55 La s juntas de las herm andades, por lo general, debían de renov arse cada año, para en teoría garantizar la circulación de los he rmanos al frente de l as estructuras de gobierno y evitar de e ste modo la monopoliz ación de los cargos. 56 Ya la Huelva del primer cuarto del siglo XV III, debilit ado el peligro de los ataques de piratas por estas costas, conoció una vitalización de la ac tividad pesquera, pues se dio una cierta mod ernización en las arte s y técnicas de pesca, lo que contribu yó a su recuperación. Además, con el traslado de la Casa de Contratación de Sevilla a Cádiz en 54 LARA RÓDEN AS, M. J. d e: El tiempo y las fuen tes de su memo ria: historia mo derna y con temporá nea de la provincia de Huelva , p. 147 y 148 . 55 GONZALEZ CRU Z, D.: “Cofradías y asociac ionismo religioso en la Huel va del an tiguo régi m en: Mentalidad, o rganización y recursos eco nómicos (1 700 - 180 0)” p p. 203 -204 ; LARA RÓDE NAS, M. J. d e: El tiempo y las fuentes de su memoria: historia mo derna y contemp oránea de la provincia de Huelva . To mo III. Relig iosidad y cu ltura en la Hu elva Moderna , pp. 151- 152. 56 L ARA RÓDEN AS, M.J . d e: “Organización interna y est ructuras de po der en las hermandades de Huelva durante el Antiguo Régi men”. Grem ios, hermandades y cofradía s, tomo I. Ayuntamiento de San Fernando, San Fer nando (Cádiz), 19 92, p.231. 48 1717, la Tierra Llana o nubense se vio favorecida potenciándose su economía 57 y el número de embarcac iones que fondeaban y s e abastecían en su puerto aumentó integrándose el Puerto de Huelva, a tr avés d e la bahía d e Cádiz , en los circuitos mercantiles ex istentes entre España y Amé rica. Además, se creó la Adu ana de Huelva en 1718. 58 P or su parte, los duques de Medina Sidonia ubicaron en Huelva u na tesorería por esta misma época. Ciertamente, la agricultura seguía siendo de ba ja productividad y se manifestaba incapaz de dinamiz ar la industria rural y los int ercambios. La producción agropecuaria era autosufi ciente y la art esanía rur al se destinaba a abastecer solo la demanda local o, a lo mucho, un merca do de corto alcance, ni siquiera provincial. 59 Y cuando parecía que la ciudad comenzaba a recuperarse a mediados del propio siglo XVIII , ocurriría una de l as peores tra gedias qu e h an sacudido a Huelva a l o largo d e su historia, como fue la sacudida que le produjo el terremoto de Lisboa de 1755. El día 1 de noviembre a las 10.00 horas el intenso seísmo (8,5 de la escala Richter) en la bahía de L isboa. Su duración fue de seis minutos aproximada mente, y en la capital onubense se sintió de manera especialmente fu erte, acabando con la vida de ocho personas y afec tando a l a ma y oría de las edificaciones. 60 E fe c tivamente, el terremoto modificó sustancialmente la fisonomía de la ciudad: algunos templos, como las parr oquias de San Pedro y de la Concepción, e l convento de la Mer ced y edificaciones como los y a desaparecidos Arco de la Estrella o el propio castillo, quedaron mortalmente dañados. Antonio Jacobo del Barco describe en una de sus obras cómo Huelva vivió el seísmo: “ Principió por un ruido grande subterráneo, acompañado de un estremec imiento violento de los edificios, como otros temblores, que he mos padecido, y esto durarí a como un minuto. Habiendo sosegado por breves instantes, repitió el ruido mucho más espantoso, sigui éndole un movimiento de ondulación, o hacia un lado, y otro de todas las paredes, que se fue grad uando cada vez más, y en su mayor fuerza se cambió en otro movimiento, que hacía 57 NÚÑEZ RO LDÁN, F.: En los confines del reino: Huelva y su tierra en el siglo XV III . Sevilla: Universidad d e Sevilla, 198 7, p. 14 . 58 MOJARRO B AYO, A. Mª.: “ Meta morfosis del Puerto d e Huelva : el Puerto de Huelva, e nclave estratégico d e lo s pueblo s navega ntes”, A ndalu cía en la Historia , 2 0 (2008) , p. 62. Par a per íodos posterior es de la historia d el puerto o nubense, véase de la mis m a a utora su libro La historia del Pu erto de Huelva (1873- 1930) . Huelva: Universidad d e Huelva, 201 0. 59 NÚÑEZ RO LDÁN, F.: En los con fines d el reino: Huelva y su tierra en el sigl o XVII I . 17 . 60 BARCO Y G A SC A, A. J. del : Sobre el terremoto de primero de noviemb re de 1755. Huelva: Fundación el Monte y Servici o d e Publicaciones de la Uni versidad d e Huelva, 199 6, p. 570. En España, las capitale s más castigadas serían prec isame nte Sevilla y Huelva, con inte nsidad de grado VIII ( escala EMS -98), co mo i ndica J . M. MARTÍNEZ SO LARES : “El Ter re m oto d e Lisbo a de 1 de noviembre de 1755”, Física de la Tierra , 2 9 (201 7), pp. 52 y 54 . 49 levantarse la tierra hacia arriba, y con ella fal taban las más fuertes, T orres, y Edificios. Creo que este segundo mov imiento fue el que causó la mayor ruina , y lo aseguran algunos sujetos, que s e hall aron en pl azas, donde con riesgo pudieron observarlo ”. 61 Entre los muchos estragos que causó el terremoto, propició que tuvi eran que der ribar el campanario de l a parroquia de San Pedro, del que se decía que era “ obra hermosa y en la mejor simetría que se encuentra en todo el Arzobispado ”, curiosamente de tres áng ulos. 62 Según J uan Agustín de Mora, tratando d e la pobl ación onubense en su conocida obra Huelva Ilustrada, la "calidad" de los vecinos de Huelva a lo largo d e su his toria tuvo sus altos y sus bajos. Así, remontándose a los orígenes medievales, refiere que mientras estuvo la villa en pod er de la C orona había en ella caballeros y es de creer que los monarcas darían repartimiento a los conquistadores y con ese motivo se establecerían en Huelva gente ilustre que habían servido a las Armas de Castilla. Pero, tras l a enajenación de los estados de Niebla de la Corona R eal, muchos caballeros no queriendo reconocer vas allaje a otros s eñores que no fueran sus re y es (por distinguidos que fueran los Medinaceli y Medina Sidonia), se marcharon a otros pueblos. Tales antece dentes los refiere J .A. de Mora para concluir, sobre la población de Huelva a mediados del siglo XVIII, que la ma yor parte del pueblo era de pobres y pescadores, pero qued aban aún familias distinguidas. 63 No obstante, si hubo un grupo social numeroso y activo en l a sociedad de Huelva d el XV III ese fue el reli gioso. Estaba compuesto a mediados de siglo por cuarenta eclesiásti cos, de ellos 21 presbíteros y 19 menores; así como numerosos religiosos en los tr es conventos mas culinos ex istentes de mercenarios descalzos con 30 religiosos, San Francisco con 27 y San Francisco de Paula con 21, a los que había añadir 25 religiosas del convento de l as Agustinas Calzadas. 64 61 BARCO Y G A SC A, A. J. del : S obre el terremo to de p rimero de noviemb re de 175 5, pp . 568- 569. 62 FALCÓN M ÁRQUE Z, T : Do cumen tos pa ra el estud io de la arqu itectura o nubense . Huelva: Instit uto de Estudios Onuben ses “Pad re Marchena”, 1 977 , pp. 140 -141. 63 MORA NEG RO Y GARRO CHO, J. A. de: Huelva Ilustrada … p p. 136- 137. 64 MORENO ALONSO, M.: “Histor iografía de Huelva Ilu strad a” en PÉREZ -EMBID, J. et al.: Historia e historiadores sobre Huelva (Siglos XVI- XIX) . Huelva : Ay untamie nto d e Huelva, D elegación de Cultura, 199 7, p. 177. 50 Pero Huelv a siguió evolucionando a pa rtir del tr emendo te rremoto, y ta mbién sus hermandades peniten ciales. P recisamente, partir de 1768 la C orona tomó el control de las hermandades, recibiendo informes sobre su estado e conómico y sus actividades asistenciales. Años después, e l 17 de mar zo de 1784, por ac uerdo del Consejo de Castilla, se oficializaría la extinción de las cofrad ías gremiales y de todas aquellas que estuvieran instituidas sin unas reglas aprobadas po r los órganos civiles o eclesiásticos. 65 De ahí que, a partir de entonces, se hicier a obligatorio el establecimie nto de estas reglamentaciones c ofrades que garantizaban su funcionamiento . Por esas década s de los sesenta y setenta el corregidor y los alcaldes ordinarios elaboraron autos de buen gobierno que fueron publicados en forma de edictos y qu e coincidían con las directrices del espíritu renovador e ilustrado de la Corona Española, que quedó recogido en reales órdenes y c édulas. L as autoridad es políticas de Huelva dictaron determinadas medidas de carácter reformista con la intención de reestructurar la or ganización de las procesiones d e Semana Santa. El corregidor y los alcaldes elaboraron un bando, con fecha 1 de abril de 1776, e ntre cu y as muchas medidas señalamos la p rohibición de vender dul ces, alfajores y otros comestibles en el recinto de las iglesia s, plazas y calles int egrada s en el recorrido oficial de la Semana S anta, puesto que esta a ctividad dist raía a los fieles de la contemplación de las imágenes religiosas y favorecía en quebrantami ento del ayuno. Se prohibía también a los penitentes que s e desnudara n el torso y se autoflagelaran, pues perturbaba la devoción de los fieles. Del mismo modo, no se permitía a los penitentes que lleva sen el rosto cubierto c on capirotes a partir de la diez de noche, pues podía asustar al sexo femenino o abstraerlo de la oración y de la visita de los templos durante las noches del Jueves y Vie rnes S anto. 66 1.3. Huelva durante los si glos XIX y XX El siglo XI X se inició en Huelva c on los ataques de c orsarios ingl eses 67 y, de inmediato, con la ocupación francesa de la Pe nínsula y subsi guiente Guerra de la 65 LARA RÓDEN AS, M. J. d e: El tiempo y las fuen tes de su memo ria: historia mo derna y con temporá nea de la p rovincia de Huelva . Tomo I II. Religiosida d y cultura en la Huelva Moderna , p. 144. 66 GONZÁLEZ CRUZ, D. : “Cofradías y ritual religioso en la Semana Sa nta de Huelv a d urante el s. XVIII”, en Arch ivos y fon dos docu mentales para la hist oria d e la Semana S anta en An dalucía . Málaga: Ayunta miento de Má laga, 200 3, pp. 83 y 84. 67 GONZALEZ CRUZ, D.: La Tierra y los ho mbres en la Huelva del Antig uo Régimen , p. 54. 51 Independe ncia, dond e vi vió episodios verd aderamente san grientos ya d esde 1808 . 68 Y sin conocerse bien el paso de esta tierra del área occidental del reino de Sevilla al Nuevo Régimen s alido de l as Cortes de Cádiz y ensayado par cialmente durante el Trienio Liberal. 69 Tras su desi gnación en 1833 como capital d e l a provincia de su nomb re, Madoz considera a Huelva h asta esa nueva división territorial como una villa s ubalterna de la provincia de S evilla, añadiendo que en 1847 “ ya ha pasado á otro rango … (y) bien van mejorando gradualmente (sus condiciones) para constituirla en la esfera de una capital de provincia ”. 70 Debido a las importantes ex plotaciones de la cuenc a minera del norte de la provincia a cargo de la Rio T into Company Limited , en pleno apogeo de la revolución industrial inglesa y del poderío de su imperio económico, desde el últim o cuarto del siglo XIX la ciudad de Huelva se co nvierte, en cie rta forma, en una especie d e p equeño territorio inglés. Se constru y e un fe rroca rril de sde las m ilenarias minas de Riotinto hasta la capital, así como un muell e de embarque p ara d arle salida del mineral por el Atlántico, el barrio Reina Victoria, etc. 71 Ello acarrea una im portante expansión de la ciudad por la ll egada de trabajadores de todo el resto del país y de la vecina Portugal. De ese modo, el núcleo urbano crece creá ndose nuevas barria das en las z onas próxim as a las marismas. A la par, el casco viejo de la ciudad, seria mente dañado tras el t erremoto de Lisboa, va a ir paulatinamente demoliéndose mientras q ue la ciud ad se ensancha en su característica for ma de media luna transformándose de una pequeña villa ma rinera de modestas construcciones en una moderna ciudad. 68 PEÑA GUERRER O, Mª. A.: El tiemp o y las fuen tes de su memoria: historia mo derna y co ntempo ránea de la pro vincia de H u elva. Tomo IV: La provin cia d e Hu elva en lo s sig los XIX y XX . Huelva: Diputación Pro vincial - Ser vicio de Archivos, 19 95, pp . 16 -17. 69 PEÑA GUERRER O, Mª. A.: El tiemp o y las fuen tes de su memoria: historia mo derna y co ntempo ránea de la p rovincia de Huelva. Tomo IV: La provincia d e Huelva en los siglos XIX y XX , pp. 24- 40. 70 MADO Z, P.: Dicc ionario geog ráfico -estadístico -histórico de Esp aña y sus posesiones d e Ultramar . Madrid, 1847, tomo IX, p. 2 74. 71 Se puede co nstatar la import ancia de la ar quitectura singular inglesa que se inserta e n H uelva a finales del siglo XIX, que d eja su sell o a lo largo de un siglo y q ue ho y se e ncuentra en vías d e d es apar ición, en este trabaj o d e GONZÁLE Z VÍLCHEZ, M.: H istoria d e la arqu itectura ing lesa en Huelva . Sevilla: Universidad de Sevilla, 2000 . T ambién puede co nsultarse GALÁN GARCÍA, A. (ed.): La presencia “inglesa” en Hu elva: entre la seducción y el aban dono . Sev illa: Universidad Internacional de Andalucía, 201 1. 52 Huelva en 1830 [copia]. A.M.H.: Fondo Díaz Hierro (Fondo pictórico) Detalle del plano de la provincia de Hu el va real izado en 1869 po r el coronel Franc i sco de Coello y Quesada (Arc hivo Históri co Prov incial de Hu el va) 53 Ya a fines del siglo XIX el Puerto de Huelva, en cuanto a la actividad pesquera, comenzó a desarrollarse coincidiendo con la adq uisición por los armadores onubenses de las p rimeras p arejas inglesas a vapor y, a consecuencia del in cremento de las capturas, se constru y ó en 1893, en los terrenos del Dique, una nueva lonja para la venta de pesca do, que estaría funcionando hasta 1970. Imag en del puerto de Hue l va en 187 6 (Foto: juntad eandalucia. es) En nuestro contexto, los años que discurren a caballo entre el último cuarto del siglo XIX y las tres primeras décadas del XX supusi eron toda una revolución en la Huelva cofra diera. S e fundaron numerosas herm andades como las de S an Fra ncisco, Pasión, la Buena Mue rte y la Oraci ón en el Huerto, así como volvieron a resurg ir co n más fuerza algunas de las y a ex istentes que l an guidec ían entre las paredes de sus templos , como los Judíos, El Nazareno, el Santo Entierro y la Vera Cruz. En pocos años , e n la Semana Santa onubense pasaron de procesionar tres cofradías, y en los mejores casos cuatro, a desfilar o cho, qu e cada año se esforzaban por r ealizar una salida procesional lo más lucida posible, adquirie ndo nuevos titulares, nuevas imágenes se cundarias, pasos, mantos bordados, insignias, túnicas de nazarenos para el cortejo y otros ensere s. De todas, y cada una de ellas, nos ocupamos a lo largo d e los sucesivos capítulos, en la segunda parte de esta tesis. Debemos hacer la salvedad de que ha quedado fuera de nuestro estudio lo relativo a la hermandad del R esucitado por cuanto, en realidad, más 54 que de una hermanda d propiamente dicha se trataba de una a sociación de jóvenes cofra des. 72 En cualquier caso, los límites cronológicos de nuestro estudio llegan hasta la guerra civil española, que supone un punto de infl exión en la hist oria d e la Semana Sant a onubense, tr as los suces os que se dan du rante la II República que tienen su desarrollo concre to en el capítulo 14 de este trabajo. 72 Esta herm andad del R esuci tado, por la información q ue he m o s pod ido r ecopilar en prensa, er a efectivamente una a sociación j uvenil que i nició su andadu ra en 191 1 y q ue, a partir d e 1925, se le pierde la pista. No tenía aprobación oficial de her m andad , ni libro d e Reglas. Salía n d e la p arroq uia de la Concepció n entre las 6 y 7 de la mañana del Do mingo de Resurrec ción. Sacab a n en pro cesión una custodia b ajo palio y a un N iño Jesús de Praga, donado a la pa rr oquia en 1 906 p or su sacerdote Francisco Cano. E n el futuro rea lizaré un estudio más minucio so de esta c ofradía. 55 CAPÍTULO 2 : L A HERMAND AD DEL D ULCE NOMBRE 62 Mas paga cada año por el altar que l e dio este C onvento, questá enfrente del d e los nazareos (sic) , ult imo en el cuerpo de la ygl esia al lado de la puerta principal , beinte y siete re ales y medio por el tributo de sinquenta ducados al redemir ” . 85 En el mismo reg istro, varios folios más adelante, aparece una nueva escritura sin fecha , pero también del siglo XV III donde s e detallan los cultos y procesiones qu e realizaba esta h ermandad. El día de Año N uevo salía una p rocesión de gloria , seguramente con la im age n d el Dulce Nombre de J esús, mi entras que el J ueves Santo sacaba n otr a, de carácter penitencial, donde probablemente proc esionase la Virge n del May or Dolor. “ Es obligado este convento a dezir todos los prime ros domingos de cada mes una missa cantada, por esta dicha cofradía, dando el mayordomo de ella çera para la missa y quatro reales por la limosna de cada misa cantada. El día de año nuebo se haze la fiesta principal de esta dicha cofradía, y se dize una missa cantada, vísp eras y sermon, proçesion por la call e. Dan çera para el altar y beinte y dos Reales por la fiesta. Por el acompañamiento de esta cofradía del Juebes Sancto en la tarde, y su sermón y otro que s e le predica en cassa el Do mingo quarto, en la tar de, a el cabildo de los hermanos, quarenta Reales. Dan çera a los Religiosos en su acompañamiento, para el convento. (En el margen) Mas se aumentado a la cofradía una missa cantada de requiem , día de todos Santos y 6 resadas, que son 16 reales. (En el margen) Mas otra cantada, 4 reales, 14 de enero, día del N ombre de Jesús. Móntase todo el año el serbisio de esta cofradía 130 reales ” . 86 A pesar de qu e el documento que acabamos d e referir r elata l a exist encia de dos procesiones en días distint os, Año Nuevo y Jueves Santo , Die go Díaz Hi erro nos habla de que la h ermandad or ganizaba su estación de penitencia el J ueves Santo con dos pasos, en el primero iba el Niño Jesús con la C ruz a cuestas y en el s egundo la Virgen del May or Dolor, llamándola en otras ocasiones Vi rge n del Dulce Nombre de J esús. 87 Desconocemos si ciertamente procesionaban es os dos pasos en la Se mana Sant a onubense del siglo XVII I, aunqu e bien pudiera ser cierto ya que en muchas localidades 85 A .H.N.: Sección Clero Secular y Re gular. Libro 4619, fol. 132. Ante Cristóbal Quintero , otorgado en Huelva el 15 de ab ril de 1 634. 86 A.H.N.: Sección Clero Secular y Regular. Libro 461 9, fol. 1 59. An te An drés Gonz ález Valiente , otorgado en Huelva, sin fecha. 87 A.M.H. F.D.H.: Car peta 19 4.1. 63 andaluzas las hermandades del Dulce Nombre pro cesionan con un paso ale górico con el Niño Jesús cargando con la cruz y detrás, bajo p alio, va una Virgen dolorosa. En 1705 se r ealizó una visita pastoral a la vicaría de Huelva y se hiz o constar la existencia de la hermandad del Dulce Nombre junto a otras nueve. El documento describe que la cofradía no tenía r entas, pe ro subs istía con la limosna d e lo s fieles. Cad a año gastaban 50 reales de esas limosn as en vino y dulc es, que se consumí an en los días de celebración. Curiosamente al visitador le pareció un gasto innecesario y m andó que desde entonces no s e realiz aran esos gastos y que el vicario de la villa lo su pervisara. “ Visité las cofradías, que son diez las que ti ene este lugar : las dos del Santísimo Sacramento de ambas parroquias, la de la Soledad, la de la Concepción, la de las Animas, la de Ntra. S ra . de la Cinta, la de Ntra. Sra. de los Reyes, la de Jesús N azareno, la del Dulce Nombr e de Jesús; y la de la V era Cruz . Destas, solo las del Santísimo, Concepción ( y) Animas tienen algunas rentas; las demás no tienen otra que las limosnas que dan los fi eles; y entre ellas la del Santísimo Dulce N ombre de Jesús, Con cepción y Soledad gast an en vino y dulces unos 50 reales cada año; y otras 100; y la Soledad más en vino para los días que asisten al S to . entierr o y función de azotes… ; qu e las limosnas se distribui en tan mal mandé que en ad elante no se hiciesen tales gastos, y que el vicario tome las quentas cada año; y no abone los que en e ste mod o se hicieren ” . 88 En la visita pastoral de 1708 se dice que la c ofradía del Dulce Nombre recibía 239 reales en limosnas qu e gastaban en los cultos, en la fiesta de Año Nuevo y e n la procesión del J ueves San to, pero esta cantidad no era suficiente para sufragar todos los ga stos que anualmente t enía la corporación. “ Sitta en el Combento de Ntra. Sra. de la Victoria desta villa, tiene de renta cada año 239 reales en limosnas que se juntan con la Vasinill a 89 y se distribui en en la fiesta que se haz e el día de año Nuevo, a que asiste musica; Pros esion la Semana Santa; gasto de sera y otras menudencias, hallaronse tomadas quentas por el Vicario y N otario de esta Vi caria hasta fin de maio de 1707 a Dª. María Ortiz viuda del Capitán Lázaro Domínguez difunto, mayordomo que fue de esta Cofradía que fueron a pr obadas en esta visita y alcanzó a dicha Cofradía en 688 88 A.G. A.S. Secció n II . Gobier no. 4 Visitas p astorales. Legaj o 05173. Visita pastoral a la vicaría d e Huelva, 25 de abril de 1705 , fol. 12. 89 Vasinilla significab a vasijilla, vasija p equeña. 64 reales que suplió por no tener renta alguna en tributos ni posesiones, y sus cortas limosnas no alcanzan para los gastos de dicha Cofradía por ser mui crecidos ” . 90 En 1711 tras una nueva visita pastoral se describe lo siguiente: “ Zita en el Combento de la Victoria desta villa se compone de limosnas para l a fiesta que se haze el primer día del año y prosessi on de Penitenzia el Jueve s Santo en la tarde se hallaron tomadas quentas por el dicho Vicario h asta fin de 1710 a Dª. María Ortiz Dorado, su mayordoma, 91 y no ay alcanze aprobaronse en visita ”. 92 Más adelante, en la visi ta pastoral que se r ealizó en el año 1730, se reco ge qu e la cofra día r ecaudaba anualmente 550 reales, que se gastaban posteriormente en las fiestas, los cultos, los pagos al convento y en la procesión penitencial del Jueves Santo. “ Esta zita en el Combento de Ntra. Señora de la Victoria desta villa , su renta se compone de limosnas que se juntan con la demanda y el Jueves Santo y , según regulazion, importan al año quini entos y cinquenta reales que se distribuien en una fiesta que se haze e l día de año nuevo con toda solemnidad , prozecion de penitencia que sale el Jueves Santo, y sermón de Pasión que se predica, y otro el Domingo quarto de quaresma, zera del gasto de dichas funciones, tributo que se paga al dicho Combento por la capilla y altar de esta C ofradía, una misa cantada todos los meses del año, y otros gastos que se ofrecen para el culto y azeo de dicho altar; sus cuentas se hal laron tomad as por la hermandad a sus mayordomos y por las ultimas que dio Gaspar Rodríguez de ti empo de dos al fin de maio de mil setec ientos y treinta … ” . 93 Y en la visi ta pastoral de 1733 se vuelve a dar cuenta de los g astos y las actividades que tenía la c ofradía. “ La C ofradía del dulcísimo Nombre de Jesús , cita en la Parroquia, no tiene renta alguna en tributos por lo que se compone de las limosnas que se juntan con las entradas y aberig uaciones y demandas y otras particulares… que s e distribuien en una procezion de penitencia que se haze e l Juebes Santo con sermón de Pasión, fiesta que se haze con toda so lemnidad el día del Titular, zera 90 A.G. A.S. Secció n II . Gobier no. 4 Visitas p astorales. Legaj o 05171. Visita pastoral a la vicarí a de Huelva, 5 d e enero d e 1708, fol. 15 . 91 María Ortiz Dorado, viu da del ca pitán Lázaro Do mínguez, fue la única mujer de que se te nga constancia que ej ercier a un cargo tan i mportante den tro de una cofradía en tod a la Arc hidióce sis de Sevilla. 92 A.G. A.S. Secció n II . Gobier no. 4 Visitas p astorales. Legaj o 05178. Visita pastoral a la vicaría de Huelva, 15 de marzo de 1 711, s/fol. 93 A.G. A.S. Secció n II. Go bi e rno. 4 Visitas P astorales. Legaj o 05 201. Visita pastoral a la vicaría d e Huelva, 30 de junio de 1 730, fol. 32 . 65 y azeite del gasto desta Cofradía y otros en el aseo y adorno d e las Y magenes insignias y altar y otros de visita… ”. 94 También del año 1733 existe una serie de documentos en el Archivo Dioc esano de Huelva en los que se mencionan l a pro cesión q ue rea liz aba esta he rmandad el J ueves Santo. Concretame nte se alude a l acompaña miento que hacía el clero de la parr oquia de San Pedro, con su cruz parroquial, a las procesio nes de la Vera Cruz, el Nazareno y el Dulce Nombre. “ Como asimismo que la Cruz y Ministros de dicha Parrochia de Sr. San Pedro es la que assiste a sacar la Cofrad ía de la Santa Bera Cruz , que está sita en dicha Yglesia de Nuestra Señora de la Concepción, a s u estación que hac e la S emana Santa, y lo mismo a la de Jesús Nasareno y la del Dulze N ombre d e J esús, que salen dicha Semana Santa del Conbento de Religiosos Victorios desta villa ”. 95 “ Iten declaren si es cier to que sali endo dos Cofradías, una de Jesús Naz areno, y otra de el Dulce Nombre de Jessús, de el con vento de la Victoria, que está en el recinto de dicha Iglesia de la Concepción, assiste el clero de San Pedro , en la misma forma que en la antecedente de la Vera Cruz; esto aun quando pasan como de hecho transitan por dentro de dicha Yglesia de la Concepción ”. 96 “ Que el 4º a cto se redu ce, a que sali endo d e la Y glesia de la Concepción el Jueves Santo la Cofradía de la Vera Cruz, passa a sacarla el clero de San Pedro, llevando su cruz y no concurriendo la de dicha Yglesia como saliendo d el recinto de essa dos Cofrad ias, una de Jessus Nazareno y otra de el Dulce Nombre de Jessus de el C onvento de la Victoria , assi s te el clero de San Pedro en la misma forma, esto aun transit ando por dentro d e la Y glesia de la Concepcion como lo han declarado y las contrarias, sin dexar la menor duda ”. 97 “ …que en el Jueves Santo venga la Parroquia del Sr . San Pedro a sacar la Cofradia de la Vera-Cruz, y lo mismo en la de Jesús Nazareno, y del Dulce Nombre de Jesús, que están en el re cinto de la collación de la Parroquia de Ntra. Sra. … ”. 98 94 A.G.A.S. Secció n I I. Gobier no. 4 Visitas P astorales. Legajo 0520 9, expte. nº 5 , fol. 123 . Visita p astor al a la vicaría de Huelva, 3 d e noviembre de 1 733 . 95 A.D.H.: J usticia, Caj a 31. Serie 1 Ordinarios, clase 7 , números 1 -14, años, 1628 -1779, 23 marzo 1733 , fol. 20 96 A.D.H.: J usticia, Caja 31 . Serie 1 Ordinarios, clase 7, núm eros 1 -14, años, 1 628 -17 79, 23 j unio 1733, fol. 74 97 A .D. H.: Justicia, Caja 31. Serie 1 Ordinarios, clase 7, números 1 -14, años, 1628 -177 9, 28 j ulio 1733, fol. 137 vº 98 A.D.H.: J usticia, Caja 31. Serie 1 Ordinarios, clase 7, números 1 -14, años, 16 28-177 9, 23 diciembre 1733 , fol. 290 vº 66 67 2. LA VIRGEN DEL M AYOR D OLOR FICHA TÉCNIC A Reproducció n ideal de la Virgen del Ma yor Do lor por Juan Luis Aq uino Pérez Iconografía: Virgen del Mayor Dolor Autor: Desconocido Cronología 1726 Dimensiones: Desconocidas Ubicación: Convento de la Victoria (Desaparecido) Localidad: Huelva 68 2.1. La originari a i magen de la cofradía El primer dato que nos habla de la existencia de la Virgen del Nombre de Jesús en el convento de la Victoria l o encontra mos en el test amento de Jerónima L e ardo , otorgado en 1607. Se desconoce si el documento hace refere ncia a una Virgen de gloria o dolorosa, pero seguramente por su advo cación, pertenecía a la he rmandad del Dulce Nombre. “ Iten mando, quiero y es mi voluntad que un vestido que yo tengo de tela azul que es basquiña y ropa se dé para la ymagen de nuestra Sª de el Nombre de Jesús de la Victoria desta villa ” . 99 Algo d espués María Álv arez, en su testam ento otorgado en 1616, hace referencia a dos imágenes marianas que exist ían en el convento de la Victoria, una con la advocación de los Remedios y la otra con la de la s Angustias. Esta última, por su título, seguramente fuera una imagen dolorosa que bien pudo pertenec er a cualquiera de las dos hermandades allí establecidas, la del Nazare n o o la del Dulce Nombre. “ Iten mando, quiero y es mi voluntad que un vestido que yo tengo de c olor azul, sayas y ropa de seda con su galón de la misma color, se d é a una de las ymagene s de Ntra. Sª. de las Angustias o de los Remedios, a la qu e más ne cesidad tuviere de vestido , que están en el C onvento de Nt ra . Sª . de la Victoria de esta villa, y para determinar a qual se a de dar de las dichas dos ymagenes y qual tenga más necesidad lo dexo para que lo sepa y dé el dicho vestido a D. Alonso Peres de Estrada , a quien e consultado este mi testamento para que a la imagen una de las dos que él viere de más necesidad lo dé porque así es mi voluntad ”. 100 2.2. Limosnas y manda s de misas a la c ofra día del Dulce No mbre de Jesús Fueron muchos los devotos que mandaban dar u na limosna a esta cofrad ía en sus últimas volunt ades. El primer ejemplo lo t enemos en el testam ento de Bartolomé Rodríguez, otorga do en 1602, que mandó una limosna de dos ducados. “ Iten mando que se dé li mosna a la cofradía de nuestra señora de Concepción , y de las Animas del purgatorio y del N ombre de Jesús que está fundada en el dicho convento de la Victo ria, a cada una de ellas dos ducados, y a las cofradías 99 A.M.H. F.D.H. : Carpeta 194.1. A.H.P.H.: T estamento de Jer ónim a Leardo ante L uis D íaz P alomino, otorgado en Huelva el 30 de noviembre de 16 07. Caja 4127, fol. 7 41vº. 100 A.M.H. F.D. H.: Carp eta 2 00.8 . A.H.P .H.: T estamento d e Mar ía Álvarez ante Cristó bal Quintero , otorgado en Huelva el 4 novie mbre de 16 16. Caj a 4682, fol. 568 v º . 69 del Santísimo Sacramento de ambas yglesias desta v illa dos duc ados a cada una ”. 101 También ese mismo año María Yáñez de Jaén, en su t estamento, mandó dos ducados de limosna a la hermandad del Dulce Nombr e. “ … a la cofradía del nom bre de Jesús, que está en la Victoria, a cada una dos ducados de limosna ”. 102 Y Melchor Ramírez de Orozco hizo lo propio al mand ar en su testamento , otorgado en 1607, dar una limosna de un duca do a la cofradía. “ Iten mando s e dé a la C ofradía del Santissimo Sacramento de la Y glesia de San Pedro un ducado y otro ducado a la cofradía del Dulce Nombre de Jesús, y otro ducado a la cofradía de la Soledad… ”. 103 Años después, el mismo Melchor mandó en un nu evo testamento dar u n du cado a l a cofra día. “ Iten mando se den de limosna a las cofradías del Dulce Nombre de Jesús, Santa Cruz i de los na sareos (sic) , a cada un a de ellas, un ducado por una bes… ”. 104 Por su parte, Iné s Sánc hez de Ave ndaño tamb ién mandó dar un don ativo a la hermandad en 1620. “ Iten mando a las cofradías de esta villa la Soledad, el Santísimo Sacramento de arriba y abajo, al Nombre de Jesús, los nazar enos, el Rosario, los señores San Antonio y San Roque y Bera cruz y purgatorio y San Sebastián que entre todas ellas se repartan cincue nta reales de mis bienes p rorata ”. 105 Y lo mismo hizo el matri monio formado por Juan García Verano y Ana de los Santos en su testamento conjunto, otorgado en 1631, al estipular de limosna a la cofradía del Dulce Nombre cuatro reales cada uno. 101 A.M.H. F.D.H. : Carp eta 19 4.1. A.H.P.H.: T estamento de Barto lomé Rodríguez an te Ju an de Segura, otorgado en Huelva el 23 de mayo de 160 2. Caj a 4520, fol. 369 vº. 102 A.M.H. F.D.H.: Carpeta 19 4.1. A.H.P.H.: T estamento de Ma ría Yáñez de J aén ante Juan de Segura, otorgado en Huelva el 23 de mayo de 160 2. Caj a 4520 , fol. 379 vº. 103 A.M.H. F.D. H.: Carp eta 1 94.1 . A .H.P.H. : T estamento de Melchor Ra mírez d e Or ozco ante Luis D íaz Palomino, oto rgado en Huelva el 28 d e noviem bre de 160 7. Caja 41 27, fol. 72 7 . 104 A.H.P .H.: T estamento Melch or Ra mírez d e Horozco ante Cristóbal Quintero, otor gado en Huelva el 11 d e may o de 1 643 . Caja 4706, fol. 39 vº. 105 A.M.H. F.D.H.: Carpeta 1 94.1. A.H.P.H. : Testamento de I nés Sá nchez d e Avendaño a nte Cristó bal Quintero, o torgado en Huelva el 28 m ayo de 16 20. Caja 4686, fol. 30 1. 70 “ Iten mandamos a las cofradías desta villa que son las de nuestra Sra . del Rrosario y del nombre de Jessus y de los Nas arenos y de San Antonio y del Santissimo Sacramento de San Pedro y de la Concepción y San Se vastian, a cada una de las dichas cofr adías dexamos, cada u no de nos, quatro rre ales de limosna ”. 106 También Juan Correa, cuya profesión era maestro de escuela, d eclaró en su testamento otor ga do en 1 666 ser h ermano de la cofradía del Dulce Nombre y le donó de limosna dos reales. “ Dec laro que so y hermano de la cofradía d e Jesús Nasareno y de la d e Ntra. Sra. del Rosario y de la del Santísimo Sacramento de arriba y de la del no mbre de Jesús. Mando que a las dichas cofradías de que soy Hermano se den a cada una dos reales de limosna, y que den la sera para mi entierro ”. 107 Por su parte, en una de las cláusulas del te stamento del presbítero Francisco González de Paula, otorg ado en 1667, éste mandó dar 6 reales a la cofr adía del Dulce Nombre. “ Itten seis reales que el dicho difunto mandó se diesen de li mosna a la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús d e dicha vil la, de que dio recibo Die go Díaz en dicho día, que está comprendido en dicho testimonio ”. 108 Además de las limosnas, muchos devotos de la herma ndad del Dulce Nombre mandaban e n sus últimas voluntades que se dijeran misas por sus almas. Así, el capitán Domingo C alleja en 1748 mandó para su muj er, Beatriz Francisca de Paula, una misa en e l altar del Dulce Nombre. “ En cada un año se han de decir por nuestras ani mas dos misas cantadas en el día y altar de Nt ro . Padre San Francisco de Pau la … Otro el día de la Santísimo Cruz en el al tar de N t ro . Padre Jesús Nasareno otra , en el día de año nuebo en el altar del Dulce nombre de Jesús ”. 109 106 A .H.P. H.: Testamento de Juan García Vera no y A na de los Santos ante Franci sco Maldo nado, otorgado en Huelva el 14 de diciembre de 16 31. Caja 41 50, fol. 398. 107 A.M.H. F.D.H.: Carpeta 194.1. A.H.P.H.: T estamento Jua n Co rrea, ante Antonio Her nández Almonte, otorgado en Huelva el 10 de enero d e 1666. Caja 4724 , fol. 16. 108 A.D.H.: Justicia, Caj a 38. Serie 1 Ordinario s, clase 10 , nú meros 16 -20, años, 1648 - 1675. Cuenta que se toma a Don Fra ncisco Gon zález de P aula, presbítero d el Albaz, y disposició n de Roqu e de la Os s a Valera, d ifunto, 11 mayo 1667, fol. 9. Manda d e limosna fol.80 . 109 A.M.H. F.D.H.: Carpeta 194.1. A.H.P.H: P oder para testar del capitán Do mingo Callej a a B eatriz Francisca de Paula, su mujer, ante Andrés Go nzález Valient e, o torgado en Huelva el 20 de novie mbre de 17 48. Caja 4250, fol. 150. 71 Años después, en 1756, María Ortiz dispuso en su testamento que se dijeran dos misas cantadas, por su alma y las de sus padres y familiares difuntos, en el convento de la Victoria el día del Dulce Nombre de Jesús. “ …establesco y fundo otra memoria de dos misa s cantadas, con sus vigilias, y responsos, y doble de c ampana según, y e n la forma que en la ant ecedente clausura dejo explicado, y que se mande d ecir po r mi anima y la de mis p adres y parientes difuntos perpetuamente en el dicho Combento de Ntr a. Sra. de la Victoria desta referida vil la por sus religiosos en los días del Dulze Nombre de Jesús… ” . 110 2.3. La Virgen de l May or Dolor adquir ida en 1726 En 1726, María Ortiz 111 mandó hacer dos imágenes, una de la Vir gen d el Mayor Dolor y otra de un Niño J esús junto a unas andas. Parte de esta información ha qued ado recogida en una visita pastoral re alizada a la vicaría de Huelva en el mismo año. “ Zita en el C onvento de la Victor ia se compone d e limosnas que se juntan con la demanda que regula das por quinquenio importan cada año seiscientos y quarenta reales, que se distribui en en una Procession de Penitencia de semana santa, con asistencia de l Clero y Comunidad, y sermón de Pasión, fiesta de Resurrecc ión, gasto de cera y otros ; hallaronse tomadas quentas a Don Bernardo Ceferina Presvítero, a fi n de Diciembre de 1725 y alcanzó a dicha C ofradía en noventa y siete mil y cinquenta maravedís que proceden de 29.759 marav edís en que alcanzó en visita passada y haver gastado tres mil y s eiscientos reales en la echura de una Ymagen de Ntra. Señora del Maior Dolor y andas que se han echo para ponerla; aprobaronse en visita en 18 de marzo de 1726 ”. 112 (Doc. nº 2) A pesar de que el documento no espec ifica quié n fue el donante de la imagen de la Virgen y las andas procesionales, sabemos que fue María Ortiz , pues en su testamento declaraba qu e las im ágenes de l a he rmandad del Dulce Nombre eran de su propiedad por haberlas costea do en su totalidad por precio de 5.800 reales. “ Iten D eclaro, que la Virgen Santísima, y niño de Jesús que salen en l a Procesión yntitulada el Dulze Nombre de Jesús, (zitta en el combento de Ntra. Sra. de la Victoria de esta villa) son dichas dos Y magenes mías propi as, por 110 A.M.H. F.D.H.: Carp eta 200. 8. A.H.P.H.: Testa mento de María Or tiz ante José Francisco Ca m ero, otorgado en Huelva el 29 de octubre de 1 756. Caja 4583 , fol . 362. 111 No hay que co nfundir a esta María Or tiz, solter a, hij a de Isabel Vélez , co n María Ortiz Dorad o, quien fuera mayord o ma de la co frad ía desde 170 8 y hasta p osible mente 1 711 y viuda del anterio r mayordo m o, el cap itán Lázaro Do mínguez. 112 A.G. A.S.: Sección II. Gob ierno. 4. Visitas P astorales. Legajo 052 02, p. 20 2 vº . Visita pastor al a la vicaría de Huel va, 18 d e marzo d e 1726. 78 Con respecto la im agen del Niño Jesús de la cofradía del Dulce Nombre, nos llega l a primera referencia de su ex istencia y d e su salida procesional el año de 1616, a través del testamento de Manu el Ve ga, carpintero de p rofesión, quien le r ealizara unas andas procesionale s. “ Iten devo a Diego López, mercader, quatro reales y yo le adobé unas andas del nombre de Jesús de que es may ordomo el dich o Diego López ”. 122 Muy se guramente, la imagen del Niño fuera la principal ti tular de la hermandad del Dulce Nomb re, aunque no se ha podido p robar este h echo documental mente. Cabe señalar que la festividad del Dulce Nombre de Jesús se c elebra el día 3 de enero, coincidiendo con Año Nuevo, por lo que mu y seguramente la efigie del Niño saliera en procesión durante su on omástica, desconociéndose si volví a a procesion ar el J ueves Santo. En 1726, como acabamos de referir, María Ortiz adquirió dos esculturas, una de la Virgen del Mayor Dolor y otra de un Niño Jesús junto a unas andas. Si ente ndemos que antes de esta fecha ya existía esta imagen, seguramente ésta vino a sustit ui r a la anterior, desconociéndose las ra zo nes. En su testamento, María refiere que por tiempo de Semana S anta debían sacarse ambas imá genes del convento de Sant a María d e Gracia, donde era su des eo que fueran trasladada s, y llevarlas hasta el convento de la Victoria para que pa rticipasen de la procesión del J ueves S anto. Por esta afi rmación, deducimos que la im agen del Niño Jesús también participaba de esta salida procesional, al menos a partir de 1726, año en que son adquiridas ambas efig i es. Tras el traslado de las imágene s se pierde la pista al Niño J esús, suponiendo que debió de perecer e n 1936, en el incendio provocado al convento de religiosas . 122 A.M.H. F.D. H. : Carp eta 19 4.1. A.H.P.H.: T estamento de Ma nuel Ve ga ante Luis Díaz Palo mino, otorgado en Huelva el 22 ener o d e 1616. Caja 4136, fol. 12 . 79 4. EL CRISTO A TA DO A LA COLUMNA FICHA TÉCNIC A Reproducció n ideal del Cristo atad o a la Columna por J uan Luis Aquino Pér ez Iconografía: Cristo atado a la Columna Autor: Desconocido Cronología S. XVII Dimensiones: Desconocidas Ubicación: Convento de la Victoria. (Desaparecido) Localidad: Huelva 80 Además de venerarse en e l convento de la Victoria las herma ndades del Dulce Nombre y del Nazareno, era objeto de veneració n un Cristo atado a la C olumna, que pasó a pertenecer má s ad elante a la cofradía de Nuestro Padre Jesús de los Azotes. El primer documento que hace referencia a esta imagen d e ntro del convento es el testamento de Agustín Medel otorg ado en 1650. “ Yten mando se me digan por mi anima una misa resada… y otra a la madre de Dios de la Soledad y dos al Santo Cripto de la Coluna, las quales se digan en el dicho convento de Ntra. Señora de la Victoria por sus relixiosos ”. 123 Un siglo después, María Nazarena, en su testam ento otorgado en 1772, m enciona al Señor atado a la Column a, al cual ma nda una mis a el día de la pascua de resurrección. “ Instituio y fundo una memoria perpetua a cargo del conv ento de nu estro Padre San Francisco de Paula desta dicha vill a para que d esde el dí a de mi fallecimiento en adelante y para siempre jamás se digan el día de pasqua de Resurrecc ion de cada añ o una misa cantada en el Altar del Señor de la columna que está en dicha iglesia, y señalo por su limosna quatro reales de vellón, la qual establesco y situo sobre las cassas de mi morada que son en esta villa en la calle de en me dio… ”. 124 En 1786, María de Mora mandó una limos na d e 30 reales de v ellón a la c ofradía del Señor de la Columna del convento de la Victoria también por vía testame ntaria. “ Iten lego y mando por una vez se dé de limosna al Señor de la Columna, que está en el C onvento de l a Victoria, treinta reales vellón , y que estos se entreguen a D. Isidoro García Ser rano como maiordomo que es d e la Cofradía de dicho Señor ”. 125 Por un documento fech ado el 18 d e febrero de 1771 conocemos que el Cristo, procesionaba por entonces con la cofradía anteriormente citada, la de N uestro Padre Jesús de los Azotes. 123 A.M.H. F.D.H.: Carpeta 1 76.3 . A.H.P.H.: T estamento Agustín Medel a ntes Fra ncisco Díaz P alomino, otorgado en Huelva el 27 de junio de 165 0. Caj a 4536, fol. 265 vº. 124 A.M.H. F.D.H.: Carpeta 176.3 . A.H.P.H.: Testamento Ma ría Nazarena ante Andrés Go nzález Valiente, otorgado en Huelva el 7 d e enero d e 1772. Caja 4273, fol. 1. 125 A.M.H. F.D.H.: Carp eta 1 76.3. A.H.P.H.: T estam ento de María de Mora ante P edro Nicolás Romero, otorgado en Huelva el 22 de no viembre de 17 86. Caja 428 2, f ol. 16 4 vº . 81 “ Asimismo por el Asiento, y Prosesión, de la Cofradía de N.P. Jesús de los Azotes, pagan los Hermanos quarenta reales vellón cada año” . 126 Teniendo en cu enta que el últ imo documento donde se nombra a la hermandad del Dulce Nombre es de 174 2, cabría l a posibilidad de que la cofradía de los Azotes fuera una continuidad de aquell a y que hubieran tomado como titular a una image n que se hallaba en el convento desde antes de 1650. Probablemente tomaron el relevo y procesionar ían en la misma jornada que el Dulce Nombre, es decir, el Jueves S anto. S i así fuera , toma ría más fuerza si cabe nu estra hipót esis de que las imágenes de la Virgen de los Dolores y el Niño Jesús fueran trasladadas hasta el convento de Santa María de Gracia y nunca más devu eltas al convento de la Victoria. Sabemos por el inventario de bienes d e 1835 del convento suprimido de l a Victoria, que el retablo con la ima gen del Señor de la Colu mna aún se encontraba en el convento y que era propiedad de lo s señores Bravo s. “ Otro (retablo) de madera de Flandes sin pintar con un atril, dos candeleros de madera y ara y el Sr. de la Columna, cuyo nicho y cuya efigie pertenecen a los Sres. Brabos ”. 127 La cofradía de los Az otes debió ex tinguirse tras la desamortización del con vento y su posterior derribo, pues no se volvieron a tener noticias de ella tr as esa fecha, perdiéndose la pista a la imagen del Cristo, desconociéndose cuál fue su paradero y el de su retablo, aunque seguramente fu eran a parar a alguna iglesia de la ciuda d, tal vez a la Purísima Concepción por perte n ecer el convento a su feligresía. 126 A.M.H.: Le gajo 8 55/1 2 Relación de b ienes y rentas del convento de la Victo ria, p . 24, 18 de febrer o de 1771 . Véase GONZÁLEZ CRU Z, D.: “Cofradías y ritual religioso en la Se mana Santa de Huel va durante el s. XVIII”, en A rchivo s y fondo s documen tales para la hist oria de la Sema na Santa en Anda lucía. Málaga: Ayunta miento de Má laga, 2 003 , p.78. 127 A .G. A.S. Sección II. Gobie rno. Órdenes religiosas mas culinas. Caja 05 265, legajo 18, expte. 3. Inventario de bienes de co nventos suprimido s de H uelva y Sa n J uan d el Puerto . 29 o ctubre - 1 3 noviembre 18 35. 82 83 CAPÍTULO 3: LA HE RMANDA D DEL S ANTO E NTIERRO 84 1. AP UNTES HISTÓ RICOS (1572-1936) 1.1. Fundación de la cofradía La hermandad del Santo Entierro se fundó en el siglo XV I y quedó establecida en el templo de S antiag o d e la Espada, después conocido como de Nuestra Señora de la Soledad, en el barrio de S an Pedro, por el incre mento de la devoción y culto que tuvo esta venerada efi gie a lo lar go de la histor ia de dicho templo. La primera cita documen tal que data la existencia de esta cofradía se encuentra en el testamento de Ma ría Ortiz ante J uan de Robles, otorgado en Huelva el 1 1 de abril de 1572. En dicho testamento, María mandaba regalar una toca su y a a la Virgen de la Soledad. Este do cumento prueba que tan solo por un año, la hermandad p en itencial más antigua que aún, a día de ho y , perdura es esta del Santo Entierro. El siguiente documento donde podemos comprobar la antigüedad de esta corporación está en el cabildo secul ar del Domin go de Ramos de 1573. En él s e trata acerca d e ciertas discrepancias entre el ca bildo y la cofradía, porque el primero se sentía molesto al no ocupar el puesto de honor que se ofrecía a las autoridades, ri giendo la procesión las cofra días de la Soledad y la Cruz y la Sang re (Vera Cruz). “ En Domingo, a 15 de Março de 1573, Se juntaron a Cabildo el Concejo, Justicia e Regimiento desta villa, los señores Diego Dávila, Alonso Pérez Tirado, alcaldes ordinarios, Martín Ramires, Francisco de Lepe, Alonso Conde, Rodrigo Crese s, Luis de Ante, Cristóbal Muñoz y Hernando Ramires Zotaya. regidores, Francisco Rodríguez, síndico, y entró el Señor licenciado Enrique Vázquez , letrado de este concejo, para trat ar lo contenido. En este Cabil do se trató que, porque los hermanos de la Soledad an tenido comisión del Señor Provizor de Sevilla en que ellos rijan la procesión del biernes santo de la Soledad, y porque no es cosa de la preminencia deste ca bildo se uzurpe y rijan otros que no sean regidores, se acordó que se e scriba al Sr. Provizor carta pidiendo que guarde a este cab ild o su preminencia y no consienta que se les agravie en cosa sino que suspenda el mandamiento y comisión dada a dichos cofrades y que los oiga y que, en razón desto, los señores alcaldes hagan todo lo que fuera justo de manera que no co nsientan rija otro sino regidor, apremiándoles a ello, y que todo lo que se gastare en esto sea e se gaste a costa deste dicho concejo. En este cabildo s e acordó que rij an las procesion es de las cofradías de la Cruz y Sangre e Soledad los hermanos siguientes: 85 - Los señores alcaldes Diego Dávila y Alonso Pérez - Martín Ramírez - Francisco de Lepe - Alonso Conde - Francisco Velasque z - Rodrigo Creses - Martianes - Luys de Ante - Cristóbal Muñoz - Hernando Ramires [y] - Francisco Rodríguez, procurador ” . 128 A pesar de que los documentos más antiguos que nombran a la hermandad son los que acabamos de d escribir, en la concesión del patronato de la ermita d e la Soledad , fecha da el 27 de marzo de 1651, a Pedro de Guz mán y Quesada, hermano del célebre Dieg o de Guzmán y Quesada, se dice que en la ermita de S antiago, conocida popularmente como de la Soledad, hacía más de 100 años que estaba fundada la cofra día de Nuestra Señora de la Soledad. “ Don Pedro de Gusmán y Quesada, vezino de la villa de Guelba, digo qu e en la dicha villa está una he rmita yntramuros que es de señor Santi ago, donde a más de cien años que está fun dada la Cofradía d e N uestra Señora de la Soledad, y por esto la dicha hermita comúnmente se nombr a La Soledad, la qual no se frequentaba por lo s fie les porque siempr e estaba cerrada y sin ado rno; y probocado de devoción e reparado la yglesia de muchos reparos, y h echo el alt ar mayor y los dos colaterales labrados de yeso y dorados, en que e gastado mil ducados, y así mismo e hecho frontales, casullas, alb as y otros recasos, so lado la mitad de la iglesia y otr os muchos gastos, y pretendo hazer una me dia reja d e hierro dorada que costará docientos ducados y, con lo dicho oy, es muy frequentada, y quisi era hazer en ella una bóbeda donde enterrarme y que se e ntierren mis padres… ”. 129 En el mi smo ex pediente, dos folios después, el doctor don J uan Bautista Ortiz de Espinosa, provisor y vic ario ge neral del Arzobispado de Sevilla, insistía en 1651 que hacía “ más de cien años está fundada la Cofradía de N uestra Señora de la Soledad ”. Y once folios después, J uan Fernández P into, maestro pintor en cargado d e decorar las 128 A.M.H.: Acta s Capitulares. Legaj o 2. Siglo XVI, 1 5 marzo 1 573. 129 A.D.H.: Justicia, Caja 2. Serie 1 Ord inarios, clase 1, números 15 -43, años, 1652 -1707. Concesión a Pedro d e Guzmán y Quesada el patro nato de la er mita de la Soledad. fol. 1. LARA RÓDENAS, M. J. de : “Nuevos Desc ubrimientos Históricos sobr e la Her ma ndad del San to Entierro” e n El Con traguía , nº 3. Artes Gráfica s Andaluzas. Huelva, 1 992 . 86 obras de la ermita, era más explícito aún al declarar cómo “ en esta dicha vil la está una hermita, intramuros della, que el señor Santiago , donde a oydo d eçir a sus mayores y más ancianos que a más de dosçientos años [ luego se arrepintió y lo dejó en cien años, y el es cribano lo arre gló sobre la marcha] que está fundada la cofradía de Nuestra Señora de la Soledad, y del tiempo que se pued e acordar a bisto fundada este ti empo la dicha cofradía en dicha hermita, por lo qual siempre a oydo deçir este tiempo nombrarse comúnmente La Soledad ” , declaración que confirmó J uan López, albañil en las obras de reparac ión. Evidentemente, aunqu e la solicitud está fechada en 1651, no podemos ser del todo precisos sobr e el año exacto de la fundación d e la cofradía ya que la referencia de “ más de cien años ” es genérica y vaga. Aun así, lo que sí ha quedado pat ente es que esta corporación es actualmente la hermandad penitencial más anti gua de la capital onubense pues los documentos hallados así lo cor roboran. Aunque desconocemos quiénes fueron los fundadores de esta hermandad, al n o haber llegado hasta nosot ros documentación del momento ex acto de la fundación, sí que podemos afirmar que a l o largo de la historia los int egrantes de esta corporación fueron siempre personas de la alta sociedad onubens e. El profesor Manuel José de Lara Ró denas, e n su obra El tiempo y las fuentes de su memoria: Historia moderna y contemporánea de la provincia de Hue l va , confirma esta afirmación. “ Lo mismo cabe decir de las hermandades del Santo Entierro y Nuestra Señora de la Soledad, que contaron con similares componentes. En verdad, apenas hubo hermandad local del Santo Entierro que no fuera órgano aglutinante de su buena sociedad, que encontró en el espíritu ofi cialista , ceremonioso y austero de su procesión del Viernes Sa nto un buen cauce por el que expresarse en público. D e hecho, las autoridades civiles y e clesiásticas fue ron, permanentemente, cabezas visibles de estas congregaciones penitenci ales, y en ellas no faltaron nunc a los mejores apellidos locales. Los Guzmán y Quesada de Huelva fueron a lo la rgo del siglo XVII ben efactores absolutos de la hermandad de la Soledad y de su ermita, sobre la que ejercieron, respectivamente, mayordomía vita licia y derecho de patronato. Desde la reforma estatuaria de 1766 – que es desde cuando disponemos de docume ntación seriada para dicha hermandad – fueron los vicarios, curas y bene ficiados simples, regidores, escribanos y hombres de 87 negocios – irlandeses incluidos- quienes parecieron monopolizarla en exclusividad ”. 130 Por su parte, el también profesor David González Cruz , en Cofradías y asociacionismo religioso en la Huelva del anti guo régimen: Mentalidad, organización y recursos económicos (1700-1800), igualmente ratifica este hecho incuestionable. “ La cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y Santo Entierro d e Cris to, formada exclusivame nte por la élite local (cargos municipales, come rciantes, oficiales de milicias, profesionales, liberales – abogados, médicos, escriban os, etc. – , y propietarios de tierras) ”. 131 Los primeros Estatutos de esta hermandad no h an llegado hasta nuestros días y los desconoce mos. En la v isita pastoral a Huelva, de f echa 30 d e junio de 1730, se menciona que la hermandad del Santo Enti erro había p erdido sus Reglas y debí a confeccionar unas nue vas. 132 No sabemos si e sas Re glas qu e p erdió er an las fundacionale s. En todo caso, en 1766 realizaron unos nuevos Estatutos, siendo actualmente los más antiguos que se conservan. Lara Ródenas alude a estas Reglas en su libro L a ilustración en las sacrist ías. El vicario de Huelva y las respuestas a Tomás López y ofrece al gunos dato s insisti endo acerca del ca rácter elitista que tenía la herm andad. Así, refiriéndose a J osé Amador Moreno, r eformador de la hermandad po r este tiempo restringiendo el número de miembros, dice lo siguiente: “… en cuanto a su actividad e n el seno de la sociedad onubense, sabemos de su paso por la mayordomía de la cofradía del S anto Entierro y Nuestra Señora de la Soledad – cuya pertenencia a ella había h eredado también de su pad re - se resolvió en 1766 en una profunda reestructuración de sus estatutos, que siguieron desde entonces unos principios rígi damente elitistas, albergando como referiría él mismo en las respuestas, “ a las personas más condecoradas deste pueblo”. En los libros de hermanos de la cofradía, José Amador Moreno – junto a su pariente Bernabé Arroyo- aparece res eñado como “ reformador de la hermandad” y a su iniciativa se debió la restricción del número de miem bros de 130 LARA RÓDEN AS, M. J. d e: “ El t iempo y las fuentes de su memo ria: H istoria moderna y contemp oránea de la provincia de Huelva. Tomo III. Religiosidad y cu ltura en la Hu elva moderna . Huelva, Diputació n Pro vincial de Huelva, 19 95, pp. 115 -116. 131 GONZALEZ CRUZ, D.: “Cofradías y asociacionismo religioso en la Huelva del antiguo régimen: Mentalidad, organizació n y r ecursos econó micos (1700 - 1800)” en Actas del I I Congreso de Historia de Andalu cía , Córdoba, 1991. Andalucía Mod erna (II I). Córdob a, Junta de Andalucía, p. 206. 132 A.G.A.S. Secció n II. Go bierno. 4 Visitas Pastorales. Leg. 0 52 01. 30 de junio de 1 730, fol. 3 2. 94 Mayordomo qu e fuese de la Hermandad o Cofradía de este título sita en la Hermita de este nom bre en esta villa ”. 151 En 1790, nuevamente Domingo Bravo, en este caso junt o a su muj er Tomas a Quintero Vélez, mandaron en su test amento dar 1000 reales — c ada uno — a la cofradía de la Soledad, p ara que se destinaran en cera para el culto d e la devota imagen de la Virgen de la Soleda d. “ Iten mandamos y legamos, por una vez y por la muerte de cada uno de nos, mil reales de vellón de un a la Hermandad o Cofradía de nuestra Sra. de la Soledad de esta villa, que se distribuirán en zera p ara más culto de Ntra. Sra., por ser assí nuestra voluntad ”. 152 Por su parte, Francisco Martin Moreno en su testamento otorgado en 17 95, mando que los 18.000 reales que tenía impedidos se donasen a la Vir gen de la S oledad para su culto. “ Dec laro que en la obr a ejecutada en la Hermita de Nuestra Señora d e la Soledad de esta villa tengo impedidos diez y ocho mil reales de vellón, como consta en los papeles y cuentas que se llevaron de los gastos de dicha obra, para ayuda de los quales mando el Excmo. Sr. Arzob ispo de esta Diócesis que la fábrica del Señor Santi ago acudiere con ocho mil reales, sin que hasta ahora haya dado más que tres mil. Mando que se le cobren los cinco mil real es restantes y se depositen en poder del nombrado D. Juan Ramos, presbítero, mi s obrino, y esta cantidad se gaste en comprar y hacer lo que más convenga en el may or culto de dicha Señora de la Soledad poniéndose de acuerdo para ello con los ofi ciales y Mayordomo d e esta Cofradía. Y por lo respectivo a los di ez mil r eales que s e rentan al completo de los diez y ocho mil expedidos por mi propio caudal, de ellos hago zezion y donación a dicha Señora en do nándolos en obsequio de esta soberana Virgen y en reconoc imiento de los innumerables favores que experimen to por su yntercesión y para qu e me as ista y acompañe benigna en las tristes y terribles agonías de mi muerte ”. 153 En 1799, G aspar García Mojarro mandó qu e se rifara o vendiera l a madera de su cama, y e se dinero obtenido se donase para el culto de la venerada Virgen. “ Iten mando que la madera de toda mi cama s e rife o venda y su val or se entregue a el Hermano Mayor de la Cofradía de Nuestra Señora de la So ledad, el 151 A.M.H. F.D. H.: Carp eta 192 .4 . A.H.P .H.: T esta mento Do mingo Bravo ante Juan Anto nio Rivero, otorgado en Huelva el 20 febrer o de 1781. Caja 4761, fol.8 3. 152 A.M.H. F.D.H.: Car peta 1 81.3. A.H.P .H.: T estam ento Do mingo Bravo y To masa Q uintero Vélez ante Juan Antonio Rivero , otor gado en Huelva el 2 4 de marzo de 17 90. Caja 4770, fol. 30. 153 A.M.H. F.D.H.: Carpeta 193 .3. A.H.P.H. : T estam ento Fra ncisco Martin Moreno ante J uan Anto nio Rivero, otorgado en Huelva el 27 de marzo d e 1795. Caja 4774, fol. 36 vº. 95 que dist ribuirá en el cult o de dicha Señora, siendo bastante para el cumpl imiento de esta cláusula el rec ibo de dicho Hermano Mayor ”. 154 Julián García y María García, en su testamento conjunto otorg ado en 1800, mandaron dar 3000 rea les d e li mosna a la Virgen de la Soledad y 500 a la de la Cari dad, ubicada también en la misma ermita. “ Iten mandamos a Nuestra Señora de la Soledad, sita en la Hermita de su nombre, tres mil rreales, quinientos a Nuestra Señora de la C aridad , sita en su Hermita, cuias cantidades se distribuirán a voluntad de nuestros alvaseas… ”. 155 En las cláusulas del testamento de R oque de la Ossa Valera, otorgado en1667, se mandó donar 6 reales a la cofradía de la Soledad. “ Itten seis reales que se dieron de limosna a la Cofradía de N tra. Sra. de la Soledad de d ic ha villa por otros tant os le mand ó el d ic ho difunto , de que dio recibo a dicho Don Alon so de Guzmán en d ic ho día; está comprendido en dicho testimonio, partida nº 15 ”. 156 Además de las numerosas limosnas que se hacían a la co fradía, eran muchas la s personas que en sus últ imas voluntades mandaban regalar al gún objeto a l a hermandad, y a fuera al go propio o bien comprado exprofeso. Así, en el testam ento de María Aguilar otorgado en 1647, la difunt a mandó entregar un cuadro de la Vir ge n de los Ángeles a la cofradía de la Soledad para adornar la ermita. “ Iten mando que un cuadro grande que tengo de Ntra. Señora de los Ángeles se dé a la Cofradía de Nuestra Señora de la So ledad, para que se pong a en su hermita ”. 157 Antonia Enríquez de la Peña mandó, en su testamento de 1776, comprar una arroba de cera labrada p ara que se entregara a la cofradía del Santo Entierro. Ad emás, ord enó que se hicieran unos paños, para e l altar de la Soledad, con una de sus enaguas. “ It en mando que mis albaceas, luego que yo fallezca, compren una arroba de zera labrada y [la] entregue al mayordomo de la Cofradía del Santo Enti erro y Soledad de Nuestra Señora, a quien le mando de limosna, y asimismo unas 154 A.M.H. F.D.H.: Carpeta 18 1.3. A.H.P.H.: T estamento Ga spar Garcí a Mojarro ante Andr és Guiller mo Camacho, oto rgado en Huelva el 2 de julio de 1799. Caja 4287, fol. 110 vº. 155 A.M.H. F.D.H. : Carpeta 19 2.4 . A.H.P.H.: T estamento de J ulián García y María García ante Andrés Guillermo Ca macho, otorgado en Huelva el 5 de noviembre de 18 00. Caja 4288, fol. 195. 156 A.D.H.: Justicia, Caj a 38 . Se rie 1 Ordinario s, clase 10 , n úmeros 1 6-20, años, 16 48 -167 5. Cu enta q ue se to ma a Don Franci sco González de P au la, P resbí tero del Albaz y d isposició n de Roque d e la Os s a Val era, difunto, 1 1 mayo 1667, fol. 9 . Manda de limosna, fol.78 . 157 A.M.H. F.D.H.: Carpeta 181.3. A .H.P. H.: T estamento María Aguilar ante Cristóbal Qui ntero, otorgado en Huelva el 27 de marzo de 1 647 . Caja 4710, fol. 125 vº. 96 enaguas blancas d e bre seña ancha con órdenes de encajes para qu e se hagan unos manteles para el Altar de dicha S eñora, que est á en su hermita; que assí es mi deliberada voluntad ”. 158 Al mismo tiempo que los devotos de la cofradía del Santo Entierro y la V irgen de la Soledad daban limosnas y p resentes, eran muchos también los que pedían en su lecho de muerte que s e celebrasen misas por sus almas d entro de la ermita. Uno de los primeros ejemplos lo tenemos en el testamento de Isabe l de San José, en 1674, q uien mandara cuatro misas re zadas. “ … y mando se digan en la yglesia de Nt ra. Señora de la Soledad quatro misas resadas ”. 159 Juan Murciano, en su te stamento otorgado en 16 81, mandó fundar una m emoria de misa cantada en la ermita de la Soledad, d ando para ello una li mosna de 12 reales anualmente. “ Iten mando, quiero y es mi voluntad fundar una memoria, como desde luego la fundo, para que después de mi fallecimiento se me diga y cante una misa en la iglesia de Ntra. Sra. de la Soledad desta villa, perpetuamente, el día de Ntra. Señora de la [A] Sunsi ón, la qual se cante por los señores beneficiados de l a iglesia parroqui al del Sr. San Pedro y se pague de li mosna en cada un año dose reales… ”. 160 También I sabel Guzmán y Quesada, segunda hija de Diego de Guzmán y Quesada, mandó en su testamento en 1686, fundar una memoria de 18 misas rezadas en la ermita de la Soledad por su alma y las de sus padres. “ Iten mando, quiero y e s mi voluntad fundar , como desde luego fundo, una memoria perpetua mente para siempre jamás de dieciocho misas r esadas para que, después de mi falle cimiento, se me digan por mi anima y de mis padres y difuntos en cada un año el día de la conmemoración de los difuntos en la Iglesia de la fábrica o ospi tal de Santiago de esta villa que oy llaman la her mita y santuario de Nt ra . Señora de la Soledad, y pido del Alcay de Don Diego de Guzmán y Quesada, mi padre, que le señale la limosna que fuere su voluntad ”. 161 158 A .M.H. F.D. H.: Carpeta 18 1.3. A.H.P. H.: T esta mento de Antonia He nríquez de la P eña ante Jo aquín González Valie nte, otorgad o en Huelva el 5 de marzo de 17 76. Caja 4276, fol. 45. 159 A .M.H. F.D.H.: Carpeta 192.4. A.H.P.H.: T esta men to de Isabel d e San Jo sé ante Diego Díaz L er ma, otorgado en Huelva el 25 de junio de 167 4. Caj a 4188, fol. 255 vº. 160 A.M.H. F.D.H.: Carpeta 1 92.4. Testamento de Juan Murciano ante Anto nio de Vera del Estoq ue, otorgado en Huelva el 7 de novie m bre d e 168 1. 161 A.M.H. F.D.H.: Carpeta 192.4. A.H.P.H. : T estam ento Isabel Guz m án y Quesada, hij a d e Diego d e Guzmán y Quesada, ante Antonio de Ver a del Estoque, otorgado en Huel va el 18 de febrer o de 1686. Caja 4 741, fol. 13. 97 En el testamento de J uan de Dueñas otorgado en 1735, se mandan 11 misas rezadas dentro de la capilla de la Virgen de la Soledad, dando de limosna por cada mis a 3 re ales. “ Item que, a más de las misas antecedentes, se le dijeron por el anima de dicho defunto, onze rrezadas por promesa qu e tenía y no havía cumplido, en la capilla de nuestra Señora d e la Soledad de esta villa, su limosna de cada una a tres rreales de vellón, las quales se dijeron por mí, el referido Don Mathías de Dueñas, según que así se lo dejó comunicado, a mí, el dicho Don Juachin de Dueñas ”. 162 Más tarde, Miguel A rias de Prada e Isidora R amírez L ópez, en su testamento conjunto otorgado en 17 81, mandan que s e le di gan 100 misas rezadas, 10 de ellas en la ermita de la Soleda d. “ Iten manda mos se nos digan por nuestras respectivas almas d e cada uno, intenciones, devociones, penitencias mal cumplidas y cargos de convenio ignorados cien misas re s adas…, diez e n la hermita de nuestra Señora de la Soledad, por el Sacerdotte que parezca a nuestros albaseas… ”. 163 Por su parte, María García y Bustinza mandó en 1804 que se celebrara en la ermita una misa solemne, al año de su fallecimiento, entregando par a ello una limosna de 5 reales. “ Mando que a el año cumplido de mi fallecimient o se hagan otras honras en la hermita de nu estra señora de la Soledad , con la c oncurrencia de las dos clerecías dobles generales celebrando misas todos los sacerdotes que concurran en dicha iglesia, cuya li mosna de sinco reales pagar án mis albaceas, quienes repartirán a pobres otros doscientos reales , declarando que todo el sufragio de este d ía ha de ser por mi alma y por las de todos los difuntos de mi familia , poniéndole bufete en dicha iglesia… ”. 164 Era mu y común, y a de sde el si glo XV I, que algunas personas pidi esen en sus testamentos el acompañamiento de l as co fradías en s us entierros, especialmente si pertenecían a la corporación. El primer ejemplo de ello, dentro de la popularmente conocida como cofradía de la Soledad, lo tenemos en el testamento de J osé Hernández, en 1583. 162 A.M.H. F.D.H.: Carpeta 1 92. 4. A.H.P.H.: T estamento Juan de D ueñas ante Antonio Baut i sta Monsalve, oto rgado en Huel va el 1 5 de mayo de 17 35. Caja 457 0, fol. 209. 163 A.M.H. F.D.H.: Carp eta 1 9 2.4 . A.H.P.H.: T estamento Miguel Arias d e Prad a e Isidor a Ramírez Ló p ez su mujer, ante Juan Anto nio Rivero, otorgado e n Huelva el 27 de abril de 1 781. Caja 47 61, fol. 230. 164 A .M.H. F.D. H.: Carpeta 19 2.4 . A.H.P.H.: Testa m ento d e Ma ría García y B us tinza ante Andr és Guillermo Ca macho, otorgado en Huelva el 6 de abr il d e 1804. Caja 429 2, fol. 56 vº. 98 “ Iten mando me acompañen y entierren mi cuerpo la cruz y se encargue la dicha iglesia… y me honren con su sera las cofradías de la Vera Cruz y de nuestra Señora de la Soledad y de nuestra Señora de la Sinta, y se pague de mis bienes el acompañamiento ”. 165 Pedro Hernández, también en 1583, pidió en su testamento que lo honrasen con su cera los cofrades de varias cofradías, entre ellas la de la Soledad. “ Iten mando qu e aco mpañen y entierren mi cuerpo la cruz y clérigos de la dicha Iglesia y los demás clérigos de dicha villa y me honren con su s era las cofradías de la Vera Cruz y de nuestra Señora de la Soledad y de nuestra Señora de la Sinta y se pague de mis bienes el acompañamiento ”. 166 Igualmente Pedro Gutié rrez pidió en su testamento, otorgado es e mismo a ño de 1583, que los cofrade s de la Soledad y de otras hermandades lo acompañaran en su entierro c on velas. “ Iten mando a compañen y entierren mi cuerpo l a cruz y clérigos de la dicha iglesia (Concepc ión) y l os demás clérigos desta dicha villa, y me humen con su sera los cofrades de la Vera Cruz y de Nuestra Sra. de la Soledad y de Nuestra Señora de la Sinta y se paguen de mis biene s… ”. 167 De nuevo en 1583 Ana Gutiérrez Gallego pedía que la honrasen con s u cera los cofra des de la Soledad. “ … y entierren mi cuerpo en la cruz en la iglesia de N tra. Sra. de Concepción de esta villa y quatro frailes del dicho monasterio me acompañen, y me honren con su sera la cofradía de la Soledad de Ntra. Señora, y se pague de mis bi enes la limosna acostumbrada… ”. 168 Álvaro López, esposo de la dicha Ana Gutiérrez, en el mi smo año otorgó su testamento pidi endo, co mo su mujer, que lo honrasen con su cera los cofrades de la Soledad. “ Iten mando me acompañen y entierren mi cuerpo la cruz y clérigos d e la yglesia de Ntra. Sra. de C oncepción desta villa y quatro frayles del dicho monasterio de nuestra señora de la Victoria, y que me honre con su sera la 165 A.M.H. F.D.H.: Carpeta 181 .3. A.H.P.H.: T esta men to J os é Her nández ante Juan N úñez, o torgado en Huelva el 28 de enero de 1583. Caja 4 497, fol. 127. 166 A.M.H. F.D.H.: Carp eta 1 92.5 . A.H.P.H.: Testa mento P edro Hernández ante Juan Núñez, oto rgado en Huelva el 28 de febrer o de 1583. Caj a 4497, fol. 127. 167 A.H.P .H.: Testa mento d e Pedr o Gutiérrez ante Jua n N úñez, oto rgado en Huel va el 28 de febrero de 1583 . Caja 4497, fol. 12 7. 168 A.M.H. F.D.H.: Carpeta 18 1.3. A.H.P.H.: T estamento Ana Gutiérrez Gallego mu jer de Álvaro Lóp ez ante Juan Núñez, otorgado en Huelva el 12 de julio de 1583 . Caja 4497, fol. 475. 99 cofradía de Ntra. Sra. de la Soledad y se pague de mis bienes el acompañamiento ”. 169 También en 1586 Marina Fernández, solicitó en su testamento el acompañamiento de la cofradía de la Sole dad en su último viaje terrenal. “ Iten mando m e acompa ñen los cl érigos de la dicha iglesia y la Cofradía de la Soledad e de Nuestra S eñora de la Sinta, de que soy hermana, e me digan las missas que tienen obligación ”. 170 Los ciudadanos de Hu elva, especialmente los que p ertenecían a la clase alta, manifestaban en sus últi mas voluntades sus deseos de inhumarse dentro d e los templos. La ermita d e la Soledad no fue menos en tal senti do, y muchas p ersonas pidieron ser en terradas allí. Uno de los primeros ejemplos que ha llegado hasta nuestros días es el de Juana de Concepción, en su testamento de 1632. “ … mi cuerpo sea enterr ado en la yglesia de San tiago y Soledad de Ntra. Sra. desta dicha villa, en la sepultura donde est á enterrado el dicho Pedro Delgado, mi marido, si fuere posible, y si no en otra sepultura de la dicha y glesia... ”. 171 Pedro Delgado, también en 1632, mandó ser enterrado en la igl esia del Hos pital de la Misericordia, que se encontraba en la misma ermita de la Soledad, con acompañamiento del clero. “ …mi cuerpo s ea sepultado en la yglesia d el Ospit al de la Santa Misericordi a desta villa y me ac ompañen a mi entierro doce clérigos de misa… ”. 172 Por su parte, el primer p atrón de la ermita y de la hermandad de la S oled ad y Santo Entierro, P edro de Guz mán y Quesada, en tu testamento otorgado en 1660, mandó ser enterrado en la bóveda de la ca pilla ma y or de la ermita . “ Y cuando yo muera mando que mi cuerpo sea sepultado en mi bobeda de mi capilla mayor de la yglesia de Ntra. Sra. de la Soledad, adbocasion de Santiago… . … Los quales dichos vienes se los dexo al dicho convento y a d icho comendador de r elixiosos que fuere en adelante por patronos para que, en todos los años, perpetuamente se pongan en el monumento de Ntra. Sra. de la Soledad desta villa, en cuya bobeda mando ser sepultado, ochenta belas d e c era bl anca de 169 A.M.H. F.D.H.: Carp eta 1 9 2.5 . A.H.P .H.: Testamento Á l varo López mesonero an te J uan Nú ñez, otorgado en Huelva el 12 de julio de 15 83. Caja 4497, fol. 467 vº . 170 A .H. P.H.: Testamento Marina Fernández , m ujer de J uan Álvarez ante J uan de Segura Galván, otorgado en Huelva en 15 86. Caja 4500, fol. 242 . 171 A.M.H. F.D. H.: Carpeta 1 92.3 . A.H.P.H.: T estamento J u ana de Concepción ante Juan Bautista de Utrera, o torgado en Huelva el 4 d e noviembre de 1 632. Caj a 4151 , fol. 316 vº. 172 A.M.H. F.D.H.: Carpeta 19 2. 3. A . H.P.H. : Testa mento Ped ro Delgado ante Cristó bal Quin ter o , otorgado en Huelva el 21 de septie m bre d e 1632. Caja 4698, fol. 506 . 100 a tres cuartos de libra, y se han de poner desd e Jueves Santo a las once del día hasta el Viernes siguient e después que s e aya d esenterrado a Ntro. Seño r en la Plaza de San Pedro de e star ardiendo todo el dich o tiempo… y el remanente que quedare todos los años mando la mitad al dicho Convento de Ntra. Sra. de la Merce d y la otra mitad se dé al mayordomo de la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad para que ponga dos velas en cada altar del de Ntra. Señora y e l Sepulcro… ” . 173 En 1687, Vicente Ra mos mandó ser sepultado en la ermita de l a Soledad. Curiosamente donó una vaca y una erala a la cofr adía para que, con el valor de su venta, destinasen el dinero sacado a lo que má s necesitase el templo. “ …mando que mi cuerpo se a sepultado con el hávito de la orden de San Francisco de Paula en la Y glesia del Santuario de N uestra Señora de la Soledad de esta villa, en la sepultura que elijan mis alvaseas… Mando a Nuestra Señora de la Soledad, que está en la hermita y Sant uario de esta villa una vaca con una erala que tengo e n la vacada de el Alca yde Don Diego de Guzmán y Quesada, que a D. Pedro Miguel compré, la qual vaca y erala se l e entregue a el mayordomo d e N tra. Señora para que, de su valor, haga lo que hubiere necesidad en dicha Ermita ” . 174 En 1706, Juan Rojo de Morales mandó s er enterrado en la propia ermita, junt o a la pila del agua be ndita. “ …mando que mi cue rpo sea sepultado en la hermita de Ntra. Sra. d e la Soledad desta villa, junto a la pil a del agua vendita ha ssia la puerta, por la mucha dev oción que tengo a esta santa Imagen… ”. 175 También Antonia González Valiente, en su testamento otorgado en 1794, mandó ser sepultada en la ermita de la Soledad. Además, le donó un Cristo Crucificado con un tabernáculo que ella ten ía en su casa, para que se colocase en al gún alt ar dentro del templo de la Soledad. “ …quiero se entierre en la ermita de mi Madre y Señora de la Soledad , delante de su altar maior… Lego y mando a la ermit a de nu estra Señora de la Soledad de esta di cha villa para el mayor adorno y culto de dicha iglesia un Señor Crusificado que tengo en mis casas en un tabernáculo de madera dorado, para que luego que yo fallesca pase a la referida ermita y se coloque en uno de los altares inmediatos al de 173 A .M.H. F.D.H.: Carpeta 193 . A.H.P.H.: T esta m ento Pedro de Guz mán y Quesada ante Antonio Hernández Almonte, otorgado en Huelva el 23 de agosto d e 16 60. Caja 4720, fol. 1 36. 174 A.M.H. F.D.H. : Carp eta 1 92.4 . A.H.P.H.: Testamento Vic ente Ramos a nte Antonio Ver a d el Estoque, otorgado en Huelva el 3 de marzo d e 1687. Caj a 4741, fol. 136 vº . 175 A.M.H. F.D.H. : Carpeta 1 92.3 . A.H.P.H. : T estamento J uan Rojo de Morales, ante Jo sé Herná ndez Almonte, oto rgado en Huelva el 12 d e j unio de 1 706. Caja 4556 , fol. 105. 101 Nuestra Señora de la Soledad, encargándole su adorno y desensia del referido altar, donde se coloque dicho tabernáculo, al espresado D on Esteban M arques para que este cumpla lo que le tengo comunicado … ”. 176 1.3. La er mita d e la Soledad y las pr ocesio nes de la her mandad del Santo Entierro La hermandad del Santo Entierro, más conoc ida como la de la Soleda d por ser precisame nte la titular mariana la que contaba con más devoción dentro de la cofra día, estaba ubi cada, como dij imos, dentro de la ermita de Santia go d e la Espa da, conocida más tarde c omo de la Soledad. Esta ermita, se gún Die go Díaz Hierro, data de l a época d e la R econquista y había una tradición oral que a firmaba que el edificio de la Soledad había sido la primitiva parroquia de la villa, de dicada al apóstol Santiago. Dicha t radici ón tamb ién la r ecogió en su testamento Diego de Guzmán y Ques ada, otorgado en 1691, afirmando “ qu e antiguamente fue Parroquia y fábri ca del Señor Santiago de la Espada, según tradi ción de los antiguos ”. En otra de sus cláusulas recog ía que “… con la asistencia y reve rencia que se debe tener al templo y Santuario de tanta devoción como tiene toda esta villa, además de ser la iglesia que fue primitiva Parroquia …”. 177 En 1697 se realizó una visi ta pastoral a Huelva y s e contabilizaron las ermitas que había en la villa, contánd ose entre ellas la de la Soledad (con ese nombre, y no con el de Santiago) : “ Hermitas … de Salt és, imagen que se trajo a esta villa quando el lugar de este no mbre se arruinó enteramente, de que solo an quedado para memoria algunos quebrantos ; la de San Sevasti án, la de Nt ra . Señora de la Sol edad y la Estrella, y todas están tratables ”. 178 Como hemos podido comprobar por el acta capitular de 1573, sabemos que desde el siglo XV I l a hermandad del Santo Entierro realiza ba su anua l estación de peni tencia en 176 A.M.H. F.D. H.: Carpeta 192 .4 . A.H.P.H. : T estamento d e Antonia Go nzález Valiente ante Ro mán Rodríguez Blanco, o torgado en Huelva el 26 de mar zo de 17 94. Caj a 4608, fol. 1 4. 177 DÍAZ HI ERR O, D. Hu elva y el a póstol Santiago . Interesante b iografía del q ue fue templo d e ta n glorioso titular en la ca pital on ubense , p. 31. A.H.P.H. : Testamento Diego de Guz mán y Quesad a ante Antonio Vera del Estoq ue, o torgado el 25 de febrero de 1691. Caj a 4743, s/fol. 178 A.G. A.S. Secc ión II. Gob ierno. 4 Visitas pastorales. Legaj o 05 165. Visita pastor al a la vicaría d e Huelva de J osé Mo rales Varejón, 11 d e agosto al 25 d e septiembre de 1 697, fol. 38. 102 la tarde-noche del Vier nes S anto. En dicho do cumento y a s e la nombra como una cofra día organizada y madura, siendo la proce sión oficial de la S emana Santa tal y como sigue siendo a día de ho y . Y aunqu e no existen datos sobre cómo era aquella procesión en ese si glo, suponemos que sería una proce sión solemne y aust era en l a que salía el Señor Yace nte y la Virgen de la Soledad. En el siglo XVII dicha procesión queda ratificada por diversos documentos en los que se alude a la mi sma; uno de ellos es el testamento de la referida Micaela de Guzmán y Quesada, hija del ilustre Diego de Guzmán y Quesada, suscrito en 1687. “ Mando doscientos ducados al Santuar io y hermita de Ntra. Señora de la Soledad de esta villa para que se gasten en las proce siones y en lo que necesitare la dicha imagen y su iglesia, y que don Diego de Guzmán, mi padre, los distribuya sin que se le pida cuenta en que los gastó ”. 179 Según Diego Díaz Hierro, la procesión debía formarse en aque l si glo de l a siguiente forma: En primer lu gar, irían los fraile s de las comunidades masculinas con velas encendidas, después los hermanos d e sangre con su habitual disciplina y a continuación los hermanos de luz con cirios. En último lugar irían los tres pasos: el primero sería el de la Santa Cruz en el Monte Calvario; en segundo lugar, iría el Señor Yacente en la urna y, por último, la Vir gen de la Soled ad bajo p alio. La cofradía dis curría pasando por las parroquias de l a Conc epción y San Ped ro, y er a en esta últim a donde s e celebraba un sermón de la Soledad; en tonces, dejaban a l a Vir gen en aquel templo hasta el Domingo de Resurrecc ión por la mañana, que volvía en procesión triunfal a la ermita. 180 Por el testamento de Pedro de Guzmán y Quesada, sabemos que a pa rtir de 1660 cuatro frailes merce darios portaban la urna del Señor Yacente cada Viernes Santo. “ Iten dexo los dichos vienes d e la dicha memoria al dicho convento de Nt ra . Sra. de la Me rced… , con cargo que todos los años perpetuamente quatr o relixiosos de su Convento, en la prosesion que se hace el Viernes Santo de Nt ra . Señora de la Soledad, lleven el féretro donde ba Jesucristo N uestro Señor en la prosesion, toda ella sin que lo lleben relixiosos de otra horden ”. 181 179 A.M.H. F.D.H.: Carpeta 188 A.H.P.H.: Testamento Mic aela de Guzm á n y Q uesada ante Antonio Ver a del Estoq ue, otorgado en Huelva el 4 de mayo de 168 7. Caja 4741, fol. 1 68. 180 DÍAZ HI ERR O, D. Hu elva y el a póstol Santiago. Interesante b iografía del q ue fue templo d e ta n glorioso titula r en la capital onuben se , p. 110. 181 A .M.H. F.D.H.: Carpeta 193 . A.H.P .H.: Testa m ento Pedro de Guzmán y Quesada ante Antonio Hernández Almonte, otorgado en Huelva el 23 de agosto d e 166 0. Caja 472 0, fol. 136. 103 La he rmandad, en el si glo XVIII , realizaba una estación d e penitencia m ucho más peculiar, que sin duda llamaba la atención de todos los públicos. La procesión comenzaba con el descendimiento de la Cruz d el Señor Yacente, el cual t enía los brazos articulados y podía estar tanto clavado en la cruz como tumbado; acaba do este acto se depositaba la image n en la urna y dab a comienzo la procesión. La primer a noticia del descendimiento nos la d a u n documento de 1733 hallado en el Archivo Diocesano de Huelva. “ Martín Pére z Muñoz, en nombre de Don Francisco de Angulo, vicemayordomo de la co fradía de Ntra. Sra. de la Soledad y Santo Entierro de Cristo, de la villa de Huelva, en los autos interesados por Don Pedro R amos de los Reyes, mayordomo que fue de dicha cofradía y diputados de ella , sobr e que no se deben abonar en quenta los gastos hechos en un porche que se hizo en la puerta de la capilla de N tra. Sra., como los que se hici eron en allanar la plaza, donde se hac e la función del Descendimiento del S eñor, alegando para ell o ser de ninguna necesidad ni util idad lo exequtado, y contra la prohibición del vicario de dicha v illa, paresco ante U.S. y digo: que a mi parte combiene justificar la necesidad y uti lidad, que así a la Yglesia como a la cofrad ía, se saqu e de la exequtado de dicha obra, y lo siniestro del reparo …”. 182 Años después, De Mora Negro y Garrocho en su obra Huelva Ilustrada, publicada en 1762, ratificaría esta ceremonia. “ La Iglesia es capaz y tiene delante una Lonja o Pórtico, que domina una desahogada Plaza que le cae delante, donde de poco tiempo a esta p arte se celebra el Desce ndimiento de la Santa Cruz ”. 183 Tras el acto del descendimiento salían los pasos: el de la S anta Cruz, la urna , uno que portaba un ángel y, por último, la Virgen bajo u n pequeño palio de color negro en su totalidad, sustentado por 6 vara les dor ados. 184 En 1705 se realizó una visita pastoral a la vicaría de Huelva, en cu ya acta se decía de la cofradía que no tenía rentas, pero subsistía c on la li mosna de los fieles. Cada año ga staban 50 reales de es as limosn as en vino y dulces, y otros 100 reales más en vino 182 A.D.H.: Justicia, Caja 29. Serie 1 Ordinarios, clase 6, números 1 -16, años, 160 4 -1757. E nfrenta, 14 marzo 17 33, s/f ol . 183 MORA NEG RO Y G ARRO CHO, J . A. de: Huelva Ilu strada : breve h istoria de la a ntigu a y no ble villa de Hu elva. p. 166. 184 A.D.H.: J usticia, Caj a 29. Serie 1 Ordinarios, clase 6, nú mero s 1 -16, años, 1604 -17 57. Inventario del Santo Entierro y Ntra. Sra. de la Soledad , 29 de enero de 1733. 110 únicamente teniendo en c uenta la existencia de esos rumores, se pued e exp licar el pánico de ano che. Según nos dicen, algui en dispa ró un cohete o dio una voz y eso produjo la alarma. El público se dispersó arrollándose unos a otros, no ocurriendo desgracias por la coincidencia de tr atarse de un lugar amplio por donde el público pudo huir rápidamente. Restablecida la calma, l a procesión siguió su m archa, entrando sin nu evos incidentes en el te mplo ”. 204 En 1913 vuelve a repetirse la procesión del Santo Entier ro Magno, en la que “ …además de los tres pasos de la Hermandad, f iguraban en la procesió n el paso de los Judíos de la Merced, y e l del Calvario de la de San Francisco ”. 205 En 1914 la herma ndad estrenó túnic as nuevas para los na zarenos, anunciándolo previamente. “ En la casa F. Morales y Cía. está expue sto al público el mod elo d e las túnicas que lucirán en la próxima Semana Santa los cofrades del Santo Entierro. Se componen de túnica, capa y capirote de rusel negro con vivos y botones morados, y lleva en el antifaz el escudo de la Hermandad, que es un escudo con tres cruces de seda morada y cordoncillo de oro ” . Escudo corpora t ivo de la h erm andad Algo después, en 1920, al respecto del escud o de la hermandad, se diría qu e repre sentaba al Calvario, con las tres cruces y el santo sepulcro, rodeado d e la corona de espinas. 206 Sin embargo, fu e en el año 1916 cuando se pro dujo el punto de infl exión de esta hermandad. Tomó entonces las riendas de la cofradía una nueva Junta de Gobierno, cu y os 204 A.M.H.: La Provin cia, 18 abril 190 8. 205 A.M.H.: La Provin cia, 22 marzo 1 913. 206 A.M.H.: Diario d e Huelva , 27 marzo 1920 . 111 miembros — hasta su ce se en 1924 — fueron in cansables a l a hora de adquirir nuevos pasos par a cada una de la s imá gene s, así como insignias, lle gando tamb ién a cambiar hasta el hábito nazareno. Sin duda alguna esta nueva J unta dio un giro co mpleto al estilo de la hermandad, con aires más mode rnos y elegante s, a la vez que introdujo el color morado en el ma nto de l a Virgen y en la capa de los nazarenos. Ya en ese mismo año de 1916 la he rmandad adq uirió la imagen d e las Angustias qu e estaba en el templo d e San P edro y la colo có en el primer paso de su cof radía, el de la Santa Cruz. Además, estrenó un a bandera y las t únicas de los nazarenos, 207 que eran de rusel negro, y capa mor ada con escudo. 208 Esta nueva túnica fue diseñada por el ilustre bordador y diseñador sevillano Juan Manuel Rodríg uez Ojed a. El cambio d e la herm andad fu e tan radical desd e ese año que muchas r ev istas de la época decían que se ha bía reorganizado de nuevo. Además, por el año 1917 el it inerario de la cofradía se modificó, siendo mucho más extenso que el de años anteriores : Plaza de San Pedro, Genera l Bernal, S altés, Cánovas, Tetuán, Sagasta, Gravina , Béjar, Zafra, Sagasta, Concepción, J oaquín Costa, Vázquez Lópe z, Burgos y Mazo, General Berna l y Plaza de San Pedro . 209 En 1918 nos llegan l as primeras noticias de qu e l a hermandad cel ebraba a nualmente un quinario en honor a sus ti tulares. “ Hoy miér coles [6 de marzo] , a las siete y media, dará comienzo en la parroquia de San Pedro el solemne quinario que anualmente dedica a sus titulares la Real C ongregac ión de señoras del Santo Sepulcro y Soledad de María, canónicamente erigida en dicho templo. Predicará todas las noch es el señor don Miguel Muñoz de Espinosa, arcipreste de Huelva y cura ecónomo de dicha parroquia ”. 210 En 1918 la hermandad adquirió una serie de nuevas insignias, tales como bocinas y sus paños, cruz de guía, banderas y varas, bordando los pa ños las monjas agustinas de Huelva. 211 207 A.M.H.: Diario d e Huelva , 7 abril 19 16. 208 A.M.H.: Diario d e Huelva , 22 abril 191 6. 209 A.M.H.: La Provin cia, 5 ab ril 1917. 210 A.M.H.: Diario d e Huelva , 6 marzo 191 8. 211 A.M.H.: La Provin cia, 30 marzo 1918 . 112 “ Ayer domingo estuvieron expuestas en los escap arates de los señores Mo rales y Rodríguez las nue vas insi gnias que lucirá la Hermandad del Santo Enti erro en la presente Semana Santa. Tanto las insi gnias como las bocinas y los paño s han sido confeccionados en Huelva, habiéndose bordado las telas en el conv ento de las RR.MM. Agustinas. El trabajo de platería ha sido diri gido por el int egrante y reputado industrial de esta planta don Francisco Pérez Pasos, habiendo tallado l a magnífica cruz y bandera don Antonio Toscano García ”. 212 En 1919 apare ce en la p rensa la noticia de que en el altar se había representado el monte Gólgota, en el que fi guraban la imagen del Divino C rucificado, la de la Santísim a Virgen, María Magda lena y M aría Cleofé. 213 En 1920 la hermandad contaba y a con el tí tulo de “Real” por haber a ceptado el rey don Alfonso X III el títu lo de Hermano Ma yor honorario. Dentro d el cortejo y en su repre sentación iba el gobernador militar delante del paso de palio. Cabe señalar al respecto que, en el capítulo V de los Estatutos de 1899, se dice literalmente lo siguiente: “ L a Hermandad del Santo Entierro de C risto y Soledad de María tendrá a S.M. el Rey como Pr esidente honorario, cuyo nom bramiento se notificará oportunamente y por conducto del Mayordomo Mayor de Palacio ”. P or lo tanto, se sobreentiende q ue en 1899 la hermandad tenía int ención de soli citar a la Casa Real el nombramiento de Alfonso X III como hermano ma y or honorario y que aún no se habría cursado la solicitud. Ese mismo año d e 1920 la co fradía estrenó una nueva pareja de bocinas de plata y paños de terciopelo bordados en oro. 214 En 1923 estrenó una asta de plata para el estandarte, así como el libro de Reglas de la hermandad, re cientemente aprobadas por el Arzobispado, obra caligráfica ejecutada por el calígrafo onubense Marcelino Rodríg uez Gordillo. 215 En 1926 la prensa aclaraba que la bandera de la hermandad era d e glasé negro co n cruz morada, y que la Cr uz de guía era de nogal con remates de plata. 216 212 A.M.H.: La Provin cia, 25 marzo 1918 . 213 A.M.H.: Diario d e Huelva , 3 abril 19 19. 214 A.M.H.: F.D.H. He meroteca. Seman a Santa Huelva , 1920. 215 A.M.H.: F.D.H. He meroteca. Seman a Santa Huelva , 1923. 113 También seg ún la prensa , en 1929 los naz arenos cambiaron el hábito, pasando a ser entero ne gro con cíngulo amarillo. 217 Y al año siguiente los nazarenos ll evaron por primera ve z cirios negros . 218 1.4. Los bienes de la cofradía a t ravés d e los inventari os Los inv entarios de una cofradía son impres cindibles para cono cer cuáles eran los bienes que poseían, ayudando a entende r — cuando no existen fotog rafías — cómo eran los pasos, sus imágenes y el patr imonio artístico en el pasado. El primer inventario d e la hermandad del Santo Entierro que ha llegado hasta nuestros días data del año 1733. Es mu y extenso y nos h ace ver la im portancia que t enía esta corporación reli giosa en l a sociedad onub ense de l a primera mitad del siglo XV III, por la cantidad de bienes que poseía, muchos de ellos donados por los mismos devotos. Así se inicia, incluy endo el “inventario viejo”: “ Don Domingo Calvo del Ara y Bustinza, alcalde desta villa, y secretario de la Cofradía del Santo Entierro de N tro. Sr. Jesuchristo, y Soledad de Ntra. Sra., zertifica que las Alaxas que constan en el Libro de quentas y Cavildos d e dicha Cofradía ay un Inbentario de las qu e se le ent regaron a el Comisario Real de Guerra, Don Nicolás de Corvalán, mayordomo q ue fue de dicha cofradía, que son como sigue: Primeramente, la urna de talla y cristales en que sale Ntro. Señor en la Procesion, la talla dorada pero muy maltr atada y los crista les nueve enteros dos rotos y un vidrio ordinario en lugar de c ristal. Ocho cañonzitos o pebeteros de bronze echos p edazos que servían en otras tantas cornucopias que tenía la urna. Un colchón de Indiana corto que no llega a la medida de la urna. Otro colchón de patarata de la misma medida . Dos almohadas de Indiana y otra de patarata , y otra de raso blanco bordada, muy vieja, y de ningún servicio otra de espolín muy vieja, con encajes de plata. Una sábana de estopilla con soles de plata. Una funda de taf etán doble carmesí para colchón, y otra de lo mismo para almohada, ambas guarnecidas de puntilla de seda blanca. 216 A.M.H.: F.D.H. He meroteca. Mater Dolorosa , 19 26. 217 A.M.H.: F.D.H. He meroteca. Seman a Santa Huelva , 1929. 218 A.M.H.: Diario d e Huelva , 19 ab ril 1930. 114 Un palio de terciopelo e ncarnado bordado con caídas o senefas de ter ciopelo negro guarnecidas con flecos, y alamares de seda, y oro muy usado, y for rado en tafetán amarillo. La mesa de bastidores para las cosas muy usadas y de poco servicio, y una bayeta negra de la mesa echa pedazos. Seis baras negras del palio la una rota, y las cinco muy maltratadas. Un pendón de tafetán negro guarnecido con fl eco de seda negra, y oro todo echo pedazos, y de ningún servicio. El cordón para di cho pendón, de seda negra y a marillo, con borlas de seda y oro echo pedazos y de ningún servicio. Quatro caídas de olandilla para la urna. Las andas o parihuelas de Ntra. Sra. c on algunos remates dorados y lo demás negro, usadas. Quatro Angelitos que ban en las esquinas de la urna. Zinco tornillos de yerro que sirven, el uno para asegurar en las andas a Ntra. Señora, y los quatro para los angelitos. Quatro faroles de vidrio, con algunos rotos, que ban en las andas. Un bastidor de palio muy usado. Un pali o para las andas de Ntra. Sra., de felpa negra y flecos n egros, y la trencilla de el y los alamares de seda negra y oro muy usado, y roto por algunas partes. Seis baras doradas para el palio de Ntra. Sra. con sus varas de made ra torneadas y doradas, todo maltratado. Quatro caídas de olandilla para las fundas. Un guarda de raso verde forrado en olandilla. Dos camisas. Unas enaguas blancas. Una toca nueva. Un vestido usado de saya de plata y oro con enc aje de Milán de lo mismo. Un vestido nuev o de terciopelo negro con que sale la Señora en la procesión, compuesto de manto grande, una basquiña, y ma ngas con su verdugado forrado en lino. 115 Otro vestido de lo mismo que sirve a Ntra. Sra. en el Altar. Un manto de anascote. Una diadema de plata con peso de nueve onzas y quarta. Un belo de tafetán morado con encajes de hilo. Otro belo de raso azul forrado en tafetán carmesí con tilla de seda blanca. Otro belo de raso verde forrado en olandilla colorada. Otro belo de betillo de plata falsa para cubrir a Ntro. Señor en e l sepulcro. Unas andas, en que se lleva el paso de la cruz, muy viejas. La cruz rota e ynutil para servir. Un sudario muy biejo e ynutil. Unas andas, en que se llevava e l Angel, mu y viejas e inútiles. Unas enaguas blancas que servían para el Angel. Dos túnicas de tafetán dobles morado, la una a medio servir y la otra inútil. El Angel, compuesto d e cabeza y manos de madera y el cuerpo de pasta, muy maltratado. Las alas del Angel, de cartón pintado, muy ordinarias. Una manguilla de felpa inútil, muy bieja y rota. Una campanilla con soquete de madera para dos. Una fuente de azofan rota. Un arcón con su llave para la sera. Treinta y cinco libras de sera en cabos de achas de dos libras, y de las de media libra. La basinilla de plata para la demanda con peso de treze onzas. Una cruz de plata con la olma de madera, que pesa la pata veinte y quatro onzas. Un rosario de filigrana de plata. Diferentes astas para las insignias, todas rotas y de ningún servicio. El monumento compuest o de diferentes piezas de madera y tabl as, roto y de muy poco servicio. 219 219 A.D.H.: J usticia, Caja 2 9. Serie 1 Ordinarios, clase 6, números 1 -16, años, 16 04 -1757. Expte.11. Inventario del Santo E ntierro y Ntra. Sra. d e la Soled ad, 29 de enero de 1733. 116 Y prosigue el inventar io de este modo: Asta aquí el inventario viejo y desde aquí las que constan en la quenta que da Don Francisco Angulo asta el día treinta de julio del año pasado. Primeramente, e l paso de la Santísima Cruz: l a C ruz y dos sudarios, las escaleras y los atributos para los Angeles de la urna y asimismo los doze atributos de los niños que salen de Angeles y sus vestidos. Veinte y zinco picas nuevas de la compañía de armados. Los bastidores con sus encerados que sirve n para resguardar la ur na. El estandarte nuevo de tafetán negro con sus cord ones y borlas. El simpecado con letras de plata de martillo. Un senatus con sus letras de plata de martillo. La manguilla de terciopelo negro guarnecida de plata de martillo. La toalla nueva para nuestra Señora. Una corona de plata para nuestra Señora. Una toalla para nuestro Señor. Los bancos y caballetes para formar el tablao para el descendimiento. Las estrellas para el manto de Ntra. Sra., con peso de nueve onzas. Trezientas y quarenta y tres libras de sera ex istentes. Diez y seis arrobas de azeite, y zinquenta y dos mil más de arriendo del olivar de la Cofradía de la Soledad. Los colchones y almohadas nuevas que sirven en el nuevo sepulcro, y pañuelo y sabanas y colcha. Todo lo qual consta y parece del Inbentario viej o y que es dada en treinta de julio del año pasado, dada por Don Francisco A ngulo y fi rmada de su mano, a que me refiero y lo firmo en Huelva en veinte nu eve de enero de mis set ecientos y treinta y tres ” . 220 Del año 1773, existe un tributo vitalicio de la cofradía a Francisco Báez, donde se arrienda un olivar que era propiedad de la corporación. “ Sea notorio cómo nos, Don Marcos García y Buiti nza, hermano maior, y Do n Francisco Martín Moreno, cura y beneficiado de las Parroquiales de esta villa, su acompañado, y Don Jos eph de Mora Sánchez, Don Joseph Francisco Muñoz Arroio, 220 A.D.H.: Just icia, Caja 29 . Ser ie 1 Ordinarios, clase 6, nú m eros 1 -16, años, 1604 -17 57. E xpte.11. Inventario del Santo E ntierro y N t ra . Sra. d e la Soled ad , 29 de enero de 1733. 117 diputados ec lesiásticos, y Don Isidro Villaabrille, Don Francisco Antonio Cabrera, diputados seculares, todos y cada uno de sus respectivos empleos de la Cofradía del Santo Entierro de Christo y Soledad de Ntra. Señora, citta en la hermita de esta villa, de que yo el inf raescrito escrivano certifi co, en virtud de havérseme por los susodichos excivido el Libro de Cavi ldos de dicha cofradía, e n el qual y en elque se s e lebró en tres de Maio de 1772, paresen los nombramientos relativos, según y cómo va n expresados, con las solemnidades que semejantes asuntos requieren, a que me refiero y entregué a los susodi chos, y en esta virtud como tales cofrades y capitulares juntos y de mancomún decimos que, por quanto entre los vienes fincas propias de la dicha cofra día lo es una mata de olivar de ciento tres pies de olivos, que están en termino des ta villa en el sitio…, los quales solicita tomar a tributo vitalicio por dos vidas Francisco Baez, vezino y labrador desta villa, para cuio ef ecto nos hi zo presente pagando a nualmente la cantidad de ciento treinta y dos reales, aciendo de su cargo todas las lavores que correspondiesen a el cuidado y cultivo de los citados pies de oli vos, obligándose a las demás condiciones que se expresarán considera ndo ventajoso este arrendamiento y a precio combeniente, en c uia virtud como tales m ayordomos y diputados que somos d e la referida cofradía, en nuestro nombre y en los demás que de ella fuere n, otorgamos que damos a zenso… ”. 221 El segundo inventario m ás antiguo de los bienes de la cofradía del Sant o Entierro data del año 1766. En él se aprecia qu e el patrimonio de la h ermandad ha aumentado considerablemente, e specialmente el de la Virgen. Aquí lo recogemos: “ Primeramente tiene esta Cofradía una corona de plata , que sirve a N tr a. Sra. en su altar. Item otra corona imperial de plata labrada de buril circumvalada d e estrellas de plata, que sirve a N tr a. Sra. para la función del Viernes Santo. Ciento y una estrellas de plata, de ellas una grande, que sir ven para adornar el manto de Ntra. Señora. Ay mas oche nta y quatr o estrellas de plata. Item un manto de terciopelo negro, que sirve a N tr a. Sra. el Viernes Santo. 222 Item una basquiña [ saya] y mangas de tafetán negro, que sirve a N tr a. Sra. el Viernes Santo. Es de terciopelo. Item un guardapiés de raso verde, que sirve a N tr a. Sra. en su dicho día. Item un monillo de negra, que sirve a la Virgen en dicho día. 221 A.M.H. F.D. H.: Carpeta 188.3 . A.H.P.H.: Tr ibuto Vitalicio, la Co fradía d el S an to E ntierro de Cristo y Soledad Ntra. Sra. a Francisco Báez vecino de esta villa, ante Antonio Gó mez García, otorgado el 13 de marzo de 1 773. Caj a 4597, fol. 43. 222 Añad ido con otra letr a: Se co nsumió p ara caída s d e las andas. En su lu gar tiene el bo rdado en or o que le dio de limosna Don Bern abé A rroyo, Presbítero, siendo Mayord omo. 118 Item una camisa, que sirve a la Virgen en dicho día. Item unas enaguas blancas para dicho día. Item una toalla grande, que sirve a N tr a. Sra. en dicho día. Ay otra nu eva que s e hiz o año de 1775, 223 y a mbas tienen un cajón forrado e n lienso. Item otra que sirve en el altar. Item ay dos, una de olan li stado y otra lla na. Item otra toca de olan=consumada Item: Un velito de tafetán morado, que sirve en el altarito el Jueves Santo. Item: Dos delantales de estopilla claren: se consumio uno, y ay otro de olam listocado. Item: Dos buclecitos de la Virgen. Ay otros dos de olan listado, año 1776. Hasta aquí la ropa que sirve a N tr a. Sra. en la función de Viernes Santo. Ropa que sirve a la Virgen e n el altar Primeramente una camissa. Item unas enaguas blancas. Item un guardapi es de tafetán carmesí. Item una saya de tafetán negro. Iten un monillo de Quinete. Item una toca de olan claren. Item un delantar delgado. Item: un rosario guarnecido en nácar. Item: otro rosario de azabache. Ropa que sirve al Señor Primeramente dos sudarios y uno de ellos de encaxes. Item una toal la de urcelina con ramos y encaxes. (No tiene en cajes: consumida año 76) Item una toalla de murcelina con encaxes anchos. 223 En la transcrip ción r ealizada po r Diego Díaz Hier ro pone 17 75, aunque p osible mente la fec ha esté equivocada y sea 1765. Diego Díaz Hierro no esp ecifica de donde ha to mado dicha referenc ia. 119 Esta en su lugar una toalla de raso liso labrado con cuentas de oro, año 1775. Un paño estampado en el rostro del Señor. Un velo de gasa negro para cubrir, con las sintas de seda ” . 224 En el siglo X IX, cuando y a la hermandad s e había trasladado a S an Pedro, apa recen sus bienes en el inventario parr oquial de 1878, al enunciar los del altar de la Virgen: “ Altar de Ntra. Sra. de la Soledad. En este altar se encuentra, en su nicho, Ntra. Sra. con ropa d e vestir a cargo de la camarera Dª Mª del Pilar, mujer de D. Ramon Sierra . También hay un Señor de talla, en el Santo Sepulcro que hay en el mismo altar , y cuatro sant os bien deteriorados. Tiene esta Hermandad un Santo Sepulcro de nog al con cristales ochavados, qu e es propiedad del referido Ramón Sierra por haberla costeado. Hay ade más candelabros de plata rull para la Virgen, y otro para la Cruz que sirve para el Descendimiento. Es también propiedad d e la Hermandad saya y manto de ter ciopelo bordado en oro, corona de plata, potencias, clavos y corona del Señor ”. 225 Posteriormente un nuev o inventario parroquial f echado en 1885 aporta t ambién detalles de los bienes que alberga ba este altar en aquella época. Inventario San Pedro, 1º de enero de 1885 Altar de Ntra. Sra. de la Soledad 1º En este altar se encuentra en su nicho Ntra. Sra. con ropa de vestir, a cargo de la camarera Doña María del Pilar. También hay un Señor de talla en el Santo Sepulcro que hay en el mismo altar y cuatro santos bien deteriorados. 2º Dos Santos Sepulcros para el Santo Entierro: uno de nogal con cristales ochavados, mod erno y nuevo y que es propi edad de Don Ramón Sierra , y otro dorado y en mal estado que es propiedad de la antigua Hermandad de l Santo Entierro y Soledad (que aún existe). En este altar hay cread as dos Herma ndades: la primitiva la del San to Entierro, de caballeros, y la segunda de señoras titul ada “Santo Sepulcro y Soledad de María”. 3º Hay además candelabros de plat a rull para la Virgen y otro para la Cruz, que sirve para el descendimiento y Santo Entierro de Jesucristo. 224 A.M.H. F.D.H. Carp eta 18 8. 3 Inventario de la her m andad de 176 6. 225 A.P.S.P .H. Inventario parr oquial d e San Ped ro. Año 187 8, fol. 8 v. 126 hermandad pintados en colores y de raso blanco. 20.00 Id. Un arca de madera pa ra la ropa de los Santos Varones. 10.00 Id. Una taca grande de madera en forma de barco. 100.00 Id. Un armario grande de seis puertas para guardar el manto y demás enseres con rulo. 500.00 Id. Cu atro cubetas de lata plateadas. Viejas 10.00 --- Un sepulcro de madera imitación mármol. 50.00 Id. Cuatro cubetas de lata plateadas 10.00 V iejas. Un llamador de hierro. 3.00 Id. Dos palos para encender velas. 10.00 Nuevos Veintitrés codales de cera para cirios. 56.00 Nuevos Cuatro velas de 800 gramos. 14.00 Id. Un cajón con 50 kilos de ce ra de requemo. 100.00 --- Dos ampliaciones de la cofradía. 20.00 --- Varios clichés para la revista. 50.00 --- Una rampa de madera para bajar los pasos del almacén. 150.00 --- Un armazón de mad era para guardar los faroles de los pasos y los candeleros. 50.00 --- Una urna de nogal tallado para el Señor 500.00 V ieja Un cajón con velas 20.00 Nuevas 1.5. Patronato de los Guz mán y Ques ada La or ganización defensiva de Huelva pro y ectada en la fortaleza del castillo de San Pedro propició el advenimiento de muchas familias nobles emparentadas con los Medina Sidonia, debido a que el alcaide del cast illo debía te ner sangre n oble. Una de esas familias que ll egaron a Huelva fueron los Guzmán y Quesada, que procedían d e Jaén. Además de ostentar durante generaciones el cargo de alcaide d e d icho castillo, obtuvieron también el patronato del templo de l a Soledad, reposa ndo en dicho templo sus restos mortales. 229 El prime r pa trón de la e rmita de la Soledad fue Pedro de Guzmán y Q uesada, hermano de Alonso, pri mer alcaide del castillo, y también de Dieg o, sucesor en la 229 DÍAZ HI ERR O, D. Hu elva y el a póstol Santiago. Interesante b iografía del q ue fue templo d e ta n glorioso titula r en la capital onuben se , p. 55. 127 alcaidía y patronato de l a ermita. Pedro , junt o a su padre Alonso, r ealizó una serie d e obras en el templo para que volvi era a reabrir a los feligreses y tuviera nuevamente culto y ve neración pública. Fue concedido su patronato en 1651. 230 Tras la mu erte d e Pedro en 1660, le sucedió en el patronato de l a er mita de la Soledad su hermano, Dieg o de Guzmán y Quesa da, como se desprende de la escritura de concesión del patronazgo: “ Yo José Gutiérrez de Cárdenas, notario de la vicaría de esta villa de Hu elva doy fe… el año pasado d e mil y seiscientos y sesenta y uno , en trece días del mes de agosto de dicho año nombró por mayordom o del dicho Hospital, fábrica y misericordia a Don Diego de Guzmán y Quesada… ; se le tomó dicha cuenta y dicho cargo de dicha re nta y se le recibió de d escargo al dicho Don Diego de Guzmán, c omo albacea de Don Pedro de Guzmán y Quesada… Huelva, en catorce días del mes de abril de mil seiscientos y sese nta y tres ”. 231 Dieg o fue alcaide del c astillo, recaudador general del duqu e d e Medina Sidonia, caballero de la orden d e Santiago, administrador de la fábrica de Santiago y hermano mayor vitalicio y princi pal benefactor d e la cof radía del Santo Entierro en el último tercio del siglo XVII. 232 Sin duda, uno de los personajes más ilustres de la historia de Huelva. La s hijas de Die go muri eron antes que é l, en 1686 y 1687 respectivamente, por lo que el patronazgo qued ó sin descendencia directa. Por ese motivo, tras la muerte de Dieg o en 1691, el alcaide Diego J osé Ferro y Gupil se postula para ostentar el patronazg o de la ermita de la Soledad en 1693, como se desprende de su solicitud: “ Alcayde Don Diego Joseph Ferro Gupil, vezino de la villa de Huelva como mejor haya lugar en dere cho. Digo que a Don Pedro de Guzmán y Quesada se le despachó tí tulo y adjudicó el derecho de patr onazgo de la hermita del Sto. Santiago, que asimismo se dize de Ntra. Sra. de la Soledad, y asimismo para que pudiere administrar los bienes y rentas que ti ene dicha Y glesia, todo en consideración de que el dicho Don P edro de Guzmán hizo muchos reparos en la dicha Y glesia, y el Altar Mayor y los dos colaterales labra dos de yeso y dorados, en que gastó más de mil ducados, y asimismo hizo casullas albas y otros recados y solado la Y glesia, y una reja de ferro dorada y otros muchos gastos, con lo qual motibó a devocion a los fi eles y vezinos de dicha villa y a sus Padres para que hiziesen grandes aumentos en dicha Yglesia y fundadores de capellanía y 230 A.D.H.: Justicia, Caja 2. Serie 1 Ord inarios, clase 1, números 15 -43, años, 1652 -1707. Concesión a Pedro d e Guzmán y Quesada el patro nato de l a ermita de la Soledad . fol. 1. 231 A.D.H.: J usticia, Caj a 26. Serie 1 Ordinario s, clase 5 , números 1 -17, años, 162 0 -1663. Expte.17 . Concesión a Diego d e Guzmá n y Q uesada del p atronato d e la ermit a de la Soledad . 14 abril 1663 . 232 DÍ AZ HIER RO, D. Huelva y el ap óstol S antiago. I nteresante biografía d el que fue templo de tan glorioso titula r en la capital onuben se , pp. 57 y 59. 128 memorias y el dho Dn Pedro se obli gó también a hazer otros aumentos como consta de estos dos títulos que presentó en debida forma todo lo que sobró mientras vivía, y después de su muerte dejó fundada una memoria para que todos los años se pusieren s esenta libras de zera de a tres quartas cada vela el Jueves y Viernes Santo en el mo numento…, después de la muerte de dicho Don Pedro Guzmán suzedió en dicho tí tulo de patronazgo y administrazgo Don Diego de Guzmán y Quesada que gastó muy considerables cantidades en los reparos y adornos de la dicha Y glesia por haber sido muy grande la devoción que tubo a nuestra Señora de la Soledad ”. 233 Cabe señalar que Diego de Guzmán y Quesada ten ía señalado un le gado d e 50 ducados anuales a la cofradía del Santo Entierro y que, tr as su muerte, Juan Bautista d e Mora, mayordomo de la cofradía, solicita la suspensión del pago pues él mismo pagaría el legado de los 50 ducados. “ Señor: Don Nicolás de Corvalán, mayordomo de la Cofradía del Santo Entierro de Ntro. Señor Jesuchristo y Soledad d e María Santísima Ntra. Sra. desta villa de Huelva. Puesto a los pies de V.E. con la ma yor ve nerazion dize que Don Diego de Guzmán y Quesada, fundador de la cáttedra de Filosofí a de dicha villa, dejó a esta cofradía en su última disposizión (vajo la cual murió) un legado de zinquenta ducados en cada un año, el qual por menoscauo y atraso de los vienes y r entas de la adminis trazión de la zitada disposizión, se ma ndó sin perjuicio del der echo de mi parte por auto de Don Juan de Monrroy, Provisor y Vicario G eneral del Arzobispado, de 10 de octubre de 1711, susp ender el pago del mencionado legado. Y a instancias de Don Juan Bautista de Mora, mayordomo de la zitada co fradía, mi antecesor, se mandó por el mismo Don Juan Monrroy en 30 de octubre de 1714 se paguen por el Administrador de la disposizión al de la cofradía el alcanze que haría de el mencionado legado hasta el zitado día 10 de octubre de 1711 y que desde el d icho día 30 de octubre de 1714 en adelante se paguen por la administración de la disposizión a la cofradía veinteyzinco ducados al año por la mitad de l expresado legado, e n cuya conformidad ha corrido hasta el 26 de ju nio del año pasado de 1 730 que, habién dom e nombrado Don Andrés Mastruzio de Tejada, visitador general del V.E. en este Arzobispado, por Mayordomo de la expresada cofradía y a mi mandado que desde el zitado día 26 de junio de 1730 en adelante se pague por entero el legado de los zinquenta ducados al año … ”. 234 En consecuencia, desde 1730 la mayor domía de la cofra día pasó a Juan Bautista de Mora por suspensión de l legado anter ior de Diego de Guzmán y Quesada, c on la corre spondiente aprobación del arzobispado hispalense. 233 A.D.H.: J usticia, Caj a 2. Serie 1 Ordinarios, clase 1, números 15 -43, años, 16 52 -1707. Expte.3 3. Solicitud de Diego José Ferro Gupil al Arzobispado d e Sevilla p ara suceder en el patr onato de la er m ita de la Soledad de Huelva, 3 de m arzo1 693, f ol. 1. 234 A.D.H.: Just icia, Caja 29 . Ser ie 1 Ordinarios, clase 6, nú m eros 1 -16, años, 1604 - 1757. Expte. 11. Documento sob re el traspaso de un legado d e Diego de Guz mán y Q uesada. 13 j unio de 1731, fol. 10 . 129 1.6. Traslado a l a iglesia M ayor de Sa n Ped ro Con motivo de los estragos qu e el cólera estaba provocando en Huelva, en 1854 el Ayuntamiento d ecidió instalar en la ermita de la Soledad un hospital pro visional para atender a los enfermos. El 7 septiembre d e 1854 Pedro J ulián Espois, sacrist án de la Soledad, escribió al Sr. Alcalde de la ciudad soli citándole la r estitución d el edificio como ermita cuando fuera propicio: “ Señor Alcalde Constitucional de esta capital: Siendo la ermita de la So ledad el punto más con veniente para la instalación en él del Hospital Provisional, según Ud. me manifi esta en su at ento Oficio, f echa de ayer (6 de septiembre), puede Ud. dar las órde nes oportunas para qu e cuanto antes quede expedita dicha iglesia, y se dedique al uso que la humanida d y la s circunstancias exigen. Dios guarde a Ud. muchos años. Huelva y septiembre, 7, 1854. Pedro Julián Espois ”. 235 Por el inventario parroquial de S an Pedro de 1921, y a comentado, s abemos que la ermita de la Soledad, tras hacer las veces de hosp ital, pasó en 1883 a se r p ropiedad del Ayuntamiento, y toda vez que arreglaron la techumbre que se caería en 1865, destinó el local a un asilo de niñas pobres al principio y almacén después en la planta baja y a unas escuelas de música y da nz a en la prime ra planta. 236 Así consta en el referido inventar io: “ Antigua capilla de la Soledad. Está situada en la calle Silos, y actualmente co nvertida [ la] planta baja en almacén y Preve nción M unicipal y la parte alta en Escuelas Nacionales; conserva aún la torre y una campana. La documentación referente a ella y su historia de estos últimos tiempos está hace años en poder del abogado de Sevilla D. José Mongue Bernal. Parece ser por las noticias que hemos podido adquirir que el Estado se apoderó de ella, cediéndola hace unos 35 años al Padre Eduardo y a una Junta de Señoras que establecieron allí Asilo de Niños y unas Escuelas. A esta época data la colocación de la campana, que es por tanto muy posterior a la Hermita. Desaparecidos el Asilo y las Escuelas, el Estado la cedió al Ayunt amie nto para 235 A .M.H.: F.D.H. Carpeta 1 88.4 . Oficios y Mi nutas, Sanid ad nº 2. Carta de P edro Julián Espois, sacristán de la Soledad al sr. alcalde, 7 septiembre de 185 4. se trasladó al Sacr istán d e la Soled ad con nº 335. Año 1854. 236 DÍAZ HI ERR O, D. Hu elva y el a póstol Santiago. Interesante b iografía del q ue fue templo d e ta n glorioso titu lar en la capital onub ense , pp. 129 -131. 130 que la disfrutar an mient ras estuviesen allí establecidas las Escuelas nacionales como sucede en la actualidad ”. 237 Antes de que se implantase el hospital en la ermita, todos los enseres de culto, altares, imá genes y ornamentos fueron trasladados a la parroquia Ma y or de San Pedro. El altar, retablo e im ágenes de la h ermandad del Santo Entierro fueron u bicados en la nave del Evangelio, junto a la capilla del Sagrario. S obre la mesa se situó el Cristo Yace nte, no colocándose la urna hasta 1864. 238 Manuel Jesús Carrasc o Terriza, en su obra L a Iglesia Mayor de San Pedro de Huelva: historia de su fá brica , nos habla de cómo Pilar Melero, camarista de la Vir gen de la Soledad, tenía la firme intención de edificar una capilla contigua a la iglesia de San Pedro para albergar a las imágenes de la hermandad en 1876, pero — por más ímpetu que puso — no lograría su propósito. “ El cura de San Pedro, José María Cadenas, en abril de 1876 inform a al Gobernador eclesiástico que doña Pilar Melero, esposa de don Ramón de Sierra, y camarista de la Virge n de la Soledad, tiene intención de edificar una capilla contigua a la iglesia de San Pedro, abriendo pu erta en un muro colateral, para hacer altar para la Virg en de la Soledad y Sepu lcro de Nu estro Señor. E l cura opina que, más que engrandece r, afearía el templo, por lo que intenta inclinarla a que haga un r etablo a l os pies de la iglesia. Do ña Pilar Melero no desi stiría de sus pretensiones, al menos, hasta 1893. La camarista de la Virgen consiguió que el Ayuntamiento acordara, el 30 de mayo de 1876, concederle gratuit amente el terreno para construir una capilla enlazada con la igl esia de San Pedro, con destino al culto de Ntra. Sra. de la Soledad. No habiendo llevado a cabo la construcción, solicita, el 8 de junio de 1891, que el Ayuntamiento ratifique el acuerdo anterior. El informe de l a Comisión competente, de 24 de julio, es negativo: el Alcalde no ti ene atri buciones para ceder a título gratuito terrenos de la vía pública. Sin embargo, da como posible solución que la iglesia adquiera la rinconada que s e pretende para capilla: “Existen razones de poli cía e higiene para hacer desaparecer la rinconada que mira al Noreste, formada por la capilla saliente y el muro de la Iglesia. El Ayuntamiento podría acorda r una ali neación en dicho paraj e, prol ongando la del testero de Poniente dicha Iglesia y la del muro Norte de la capilla, y en este caso resultaría una parcela enajenable a la que tendría derecho la Iglesia, 237 A.M.H. F.D.H. Carp eta 11 6.3. Inventario d e la P arroquia Mayor de San Ped ro de Huelva, 19 21. 238 DÍAZ HI ERR O, D. Hu elva y el a póstol Santiago. Interesante b iografía del q ue fue templo d e ta n glorioso titula r en la capital onu bense , p. 147. 131 adquiriéndola con las formalidades y trámites preceptuados en la ley de parcelas vigentes”. El acuerdo adoptado, en el mismo sentido que el informe, lleva fecha de 27 de julio de 1891. No cejó doña María Pilar de Sierra en su emp eño, y el 29 de marzo d e 1893 volvió a solicitar que le fuera renovado e l p ermiso de construir una capilla adosada a San Pedro, concedido en 1877. Pero tampoco logró su propósito, pues el Ayuntamiento ratificó el acue rdo de 1891, denegando la petición ”. 239 Por el propio inventario parroquial de San Pedro, con fecha del 10 de octubre d e 1921 tenemos una descripción de c ómo era el altar donde estaba ubicada la hermandad. “ Una urna de grandes dimensiones de peral con junqui llos de metal amarillo, cristales de figura y biselados de gran valor; en estos días ha sido donada a la Parroquia por su propietaria doña Esperanza Sie rra de Oviedo con objeto de que al arreglarse el altar de la Soledad s ea colocado en él y sir va d e sep ulcro al Santo Cristo Y acente de que ya hemos hecho m ención al describir el retab lo de la Santísima Virgen . Nt ra. Sra. de la Soledad- de madera el retablo, churrigue resco, procedente de la antigua capilla del mismo nombre, e n mal estado. Sobre la mesa de altar la urna de Cristo Yacente, de madera, de mérito artístico y dispuesta de modo que pueda ponerse en una cruz, que se conserva en la Parroquia y es propiedad de la Hermandad de l Santo Entierro. En la hornacina se venera la bonita y devota imagen de Ntra. Sra. de la Soledad, cuya ropa y al hajas guardan la dicha Hermandad y su camarera Dª Manuela Mora de Siurot. Existe en este r etablo un as imágenes medianas, mutiladas, de S an Pedro y San Pablo, y en la parte superior un cuadro, que aq uí es postizo de Santa Rosa de Viterbo. Están de uso diario en este altar: cuatro candeleros y crucifijo de metal amarillo, sacras y atril de madera y la corona de plata Meneses de la S antísi ma Virgen. Guarda los manteles Doña Manue l Mora de Siurot, su camarera ”. 240 239 CARR ASCO T ERRIZA, M. J. La Iglesia Ma yor d e S an Ped ro d e Hu elva: historia de su fábrica . Huelva. Excma. Dip utación P rovincial de H uelva, 200 7, pp . 205 y 206. 240 A.M.H. F.D.H. Carp eta 11 6.3. Inventario d e la P arroquia Mayor de San Ped ro de Huelva, 19 21. 132 En 1929, el altar de la cofra día pasó a la c apilla de los pies de la n ave del Evangelio, donde estuvo por poco tiempo la Virgen de Lourdes. Finalmente, el 17 de marzo de 1995 volvi ó la cofradía con sus nuevas y actuales im ágenes titulares a l a ermita d e la Soledad, bendec ida y abierta nuevamente a l culto el día siguiente. 241 241 CARR ASCO T ERRIZA, M. J . La Iglesia Ma yor d e S an Ped ro d e Hu elva: historia de su fábrica . Huelva. Excma. Dip utación P rovincial de H uelva, 200 7, p. 211. 133 2. NUESTR A SEÑOR A DE LA SOLEDAD FICHA TÉCNI CA Iconografía: Virgen de la Soleda d Autor: Desconocido Cronología: S. XVI Dimensiones: Desconocidas Ubicación: Ermita de Santiago e iglesia Ma y o r de San Pedro (Desaparecida) Localidad: Huelva 134 2 .1. La or iginaria imagen de la her mandad La primitiva Vir gen de la S oledad de la h ermandad del S anto Entierro era anterior a 1572, año en que data el documento más antiguo que referencia a esta ima gen. Se trata , según vimos, del testamento de María Ortiz, otorgado en Huelva el 11 d e abril de ese año, en el cual María mandó donar a la Soleda d su mejor toca. “ Ytem mando una toca mía mengala, la mejor que tengo, a la imagen de Ntra. Sra. de la Soledad de esta villa ”. 242 (Apéndice documental - Doc. nº 5) La Virgen, según Diego Díaz Hierr o, debía ubicarse casi desde sus comienzos en el altar may or del antiguo templo de S antiag o de la Espada, que le daba sede. Tras el arco toral estaría la imagen de Santia go Apóstol, mientras que en la horna cina superior estaría situada la se gunda titular de la e rmita, Nuestra Señora de la Soledad. 243 El templo, como hemos vist o anteriormente, estuvo cerra do durante un largo periodo de tiempo hasta que, tras la concesión a Pedro de Guzmán y Quesada del patronato de la ermita de la S oledad en 1651 , la reabre y cierra el altar ma y or con una r eja de hierro dorada. “ …La Soledad, la qual n o se fre qu entaba por los fieles porque siempre estaba serrada y sin adorno, y, provocado de d evoción, e reparado la igleçia de muchos reparos, y h echo el alt ar mayor y los dos colaterales labrados de yeso y dorados, en que e gastado mil ducados, y así mismo e fecho… di ch a reja de hierro dorada que costará duzientos ducados… ”. 244 En 1656, Alonso de Guzmán y Quesada expresa e n su testamento su d eseo de a yudar a realizar una v erja pa ra la capilla ma y or qu e cierra a la Virgen d e la Soledad . Probablemente Alonso quiso colaborar con su hijo en la culminación de la reja. “… mi cuerpo sea enterrado en la ermita de nuestra señora de la Soledad en la bobeda que tubiere hecha D. Pedro de Guzmán , mi hijo, y si no estubier e hecha mi sepultura al lado derecho del Santo sepulcro ”. “ Iten declaro que es mi voluntad que se den un mil reales de vellón a nuestra señora de la Soledad para ayuda a una verja en la capilla mayor de la ermita y , 242 A.H.P .H.: T estam ento de Mar ía Or tiz, ante J uan de Rob les, otorgado en Huelva el 1 1 de ab ril d e 1572. Caja 4 116, fol. 92. 243 DÍAZ HI ERR O, D. Hu elva y el a póstol Santiago. Interesante b iografía del q ue fue templo d e ta n glorioso titula r en la capital onuben s e , p. 47. 244 A.D.H.: Justicia, Caj a 26 . Se rie 1 Or dinarios, clase 5 , números 1 -17, años, 1 620 -166 3. Expte. 16 51 - 1654 . Concesión a Ped ro de Guz mán y Q uesada el p atrona to de la er mita de la Soled ad. 27 de marzo de 16 51. 135 para esto, tenía unos botones de oro esmaltad os con blanco y encarnado que están en poder de don Al onso de Guzmán, mi hijo; mando que del dinero q ue dejo en mis baúles se satisfagan de botones a mis herederos noventa y nueve botones ”. 245 La Virgen de la Soledad se hallaba ubicada en el altar ma yor junto a l a i magen del apóstol Santiago en 1702. Esta afirmación qued a probada en el testamento de Gabriel de Rojas. “ Item mando, qui ero y es mi voluntad que desde el día de mi fallecimiento en adelante quede fundada una memoria perpetua d e tres misas resadas , en cada un año, que se diga la prim era el día correspondiente al de mi fal lecimiento del año próximo siguiente, la seg unda… el día del Señor San Gabriel, santo de mi nombre, y la tercera el día del patriarca Sr. San Joseph, en la Hermita de Ntra. Señora de la Soledad desta villa, donde se han de decir en el Altar principal de la Virgen… ”. 246 En La ilustración en las Sacristías: el vicario de Huelva y las respuestas a Tomás López , se indica que la Virg en se ubicaba en un trono en la capilla mayor. “ Está la imagen del Santo Apóstol en nicho de preferencia en la capilla mayor, y en ella también se veneraba en trono correspondiente la devotísima imagen de Nuestra Señora de la Soledad, que, tras ladada ahora por el motivo expresado a la parroqui al de señor San Pedro, es asistida con luz que arde siempre y lo demás que pertenece al culto por cuenta de la dispo sición de D on Diego de Guzm án, por cuya intención aplica diari amente la misa el catedrático de filosof ía, que precisamente ha d e ser sacerdote, para lo que tiene señalados cien du cados de limosna anual ”. 247 2.2. La devoción a Nuestra Seño ra de la Soledad a trav és de las donaciones y mandas de misas Por la cantidad d e documentación re copilada ac erca de las don aciones y misas que los devotos mandaban en sus últimas voluntade s a la Virgen de la S oledad, queda patente que esta image n era, sin lu gar a dudas, la más popular y devoc iona l en Huelva. 245 A.M.H. F.D.H.: Carpeta 19 3.4. A.H.P.H.: Testamento Alonso d e Guzmán y Que sada ante Fra ncisco López Machado , otorgad o el 25 de abril de 1656 . Caj a 4174, (año 1659) fol. 199. 246 A.M.H. F.D.H.: Carpeta 193 .4. A.H.P .H.: T estamento Gab riel de Roj as ante Jo sé Her nánd ez Almonte, otorgado en Huelva el 2 de o ctubre de 1702 . Caja 4554, fol. 128. 247 LARA RÓDEN AS, M. J . de: La Ilu stración en las Sacristías. El vica rio de Huelva y las respu esta s a Tomás López. Huelva, p p. 83 - 85. 142 Martin Moreno, presbítero… (su tío) , en la parti sión que del comb ento hisimos Don Juan Ramos, presbítero, mi hermano, y demás sus herederos… (Y) le vendo…libre de todo tributo… pues, aunque por el testamento que otorgó el citado mi tío inst ituió y fundó por una de las cláusulas de él una m emoria perpetua para que todas las noches del año se encienda el farol que alumbra Ntra. Sra. de la Soledad, que se hall a en la esquina de la fuente y pósito que cae a la Plaza del Sr. San Pedro… pues quiso y fue su voluntad que dondequiera que se halle la Santísima Virgen se le alumbrase todas las noches del año, la qual (cláusula) impuso cargo y situó sobre dic ha quarta parte de Mo lino de aceite… es condición de esta escritura ha d e quedar libre de esta carga y obligación de alumbrado la citada quarta parte de Molino de esta venta por traspasarse a las casas d e mi morada en la plaza del Sr. San Pedro de esta villa, en donde queda más s egura la imposi ción d e dicha memoria y con más f acilidad puede verse si se cumple o no con ella, m ediante a que dicha efixe se halla enfrente de las citadas casas que heredé por el fallecimiento del di cho mi tío, con su altos, bajos, bodega, lagar de uba, caballeriza, pa jar y gañanía, la q ue linda con la Real Cárcel de esta villa… ”. 270 La devoción a la Virgen de Soled ad quedó patente a lo la rgo d e los si glos en las mandas testamentarias de tantos devotos de c elebraciones de misas en el altar d e dicha image n en sufra gio por sus almas. Desde 1641, años previos a la reapertura del templo por parte d e P edro de Guzmán y Quesada, c omenz ó la popular devoción hacia esta image n. De tal modo que, Simón Díaz en su testamento otorgado en ese mismo año, mandó decir v arias misas, una de ellas a San Miguel “ …y otra misa a N tra. Sra. de la Soledad ”. 271 Más adelante, en 1649 Gaspar d e los Re y es t a mbién mandó “ … dos misas a N tra. Sra. de la Soledad en su casa ”. 272 Y María Baeza, también e se año mandó en su testamento decir “ … dos misas resadas a la Virg en de la Soledad en su casa ”. 273 Del mismo modo, una vez más en 1649, Isabel R odríguez mandó decir 10 mis as a la Vir gen de la Soledad. 270 A.M.H. F.D.H.: Carpeta 177 .4 . A.H.P.H.: Venta d e una cuar ta part e de molino de ac eite de Labradores, Francisco Ramos Moreno a Antonio Quintero , ante Diego Hid algo Cr uzado, o torgado en Huelva el 31 de agosto d e 1805. Caj a 4780, fol. 21 6. 271 A.M.H. F.D.H.: Carp eta 19 2.4. A.H.P.H.: T estam ento Si món Díaz ante Cristób al Qui ntero, otorgado en Huelva el 13 de octubr e de 1 64 1. Caja 4704, fol. 3 41. 272 A.M.H. F.D.H. : Carpeta 1 92.4. A.H.P.H.: T esta m ento Ga spar d e los Rey es ante Cristó bal Quintero, otorgado en Huelva el 14 de marzo de 1649. Caj a 4712, fol. 84. 273 A.M.H. F.D.H.: Car peta 192. 4. A.H.P. H.: T esta mento Mar ía B aeza ante Cris tóbal Quintero , o torgado en Huelva el 23 de j ulio de 1649. Caj a 4712, fol. 182 vº. 143 “ Iten mando s e m e diga por mi anima a nuestr a Señora de la Soledad diez misas rresadas, que se digan en su casa por los relixiosos del convento d e Nt ra . Señora de la Vitoria desta villa… ”. 274 Por su parte, en 1650 C atalina Rodríguez mandó varias misas por su ánim a “ … y otras dos más, por mi anima, a Ntra. Señora de la Soledad en su cassa ”. 275 También en 1650 Leonor Martín mandó una misa cantada a la devota imagen. “ Item mando se me diga una misa cantada a Ntra. Señora de la Soledad ”. 276 En el testamento de M aría Ga rrido otor gado en 1652, mandó un a se rie de misas, entre ella s “ … dos a Ntra. Señora de la Soledad en su altar… ”. 277 E Isabel Galán en 1664 mandó por la misma vía testamentaria celebrar tres misas a la Santa Cruz y otras tre s a la Virgen de la Soledad. “ Mando se digan a los santos y sant as de mi d ebosion ocho misas resadas, las quales reparto las tres dellas a la Santa C rus de Ntro. Señor Jesucripto, y otras tres a las tres C aídas que dio su Divina Majestad en la calle de la Amargura y una a San Joseph y otra a Santa Ana. Mando se digan tres misas resadas a Ntra. Señora de la Soledad en su yglesia ”. 278 En 1665 J uana de los Ángeles mandó d ecir v arias misas, entre ellas mandó “ … una a nuestra Señora de la Sole dad que se diga en su alt ar… ”. 279 Y también ese mismo año , Luisa D íaz mandó decir otra misa “ … a Ntra. Señora de la Soledad… ”. 280 En 1666 María d e la Encarnación mandó decir dos misas “ … a N tra. Sra. de la Soledad en su yglesia… ”. 281 Águeda Marqu es, tambi én ese año mandó en su t estamento 274 A.M.H. F.D.H.: Carpeta 19 2.4. A.H.P.H.: Testa mento Isabel Rodríguez ante Cristóbal Quintero, otorgado en Huelva el 8 de septie mbre de 16 49. Caja 4712, fol. 252 vº. 275 A.M.H. F.D.H.: Carpeta 192 .4. A.H.P.H.: T estamento Catalina Rodríguez a nte Cristó bal Quintero, otorgado en Huelva el 18 de marzo de 1650. Caj a 4713, fol. 97. 276 A.M.H. F.D. H.: Carpeta 19 2.4. A.H.P .H.: T estamento Leonor Mar tin ante Franci sco Díaz P alomin o, otorgado en Huelva el 20 de junio de 165 0 . Caja 4536, fol. 256 vº. . 277 A.M.H. F.D.H.: Carpeta 1 92.4 A.H.P.H.: T estamento M aría Gar rido Martín ante Fra ncisco López Machado, o torgado en Huelva el 16 de septiembre de 1 652. Caja 4 168, fol. 422. 278 A.M.H. F.D.H.: Carp eta 192. 4. A.H.P.H.: Testa mento Isab el Galá n ante Antonio Hernánd ez Almo nte, otorgado en Huelva el 20 de febrero de 166 4. Caja 4722 , fol. 67 vº. 279 A.M.H. F.D.H. : Carpeta 192.4 . A.H.P .H.: T estam ento J uana de los Ángeles ante Fran cisco Día z Palomino, oto rgado en Huelva el 21 d e enero de 1665. Caj a 4545, fol. 10 vº. 280 A.M.H. F.D.H.: Carpeta 192.4. A.H.P.H. : Testa m ento Luisa Díaz ante Fra ncisco Dí az P alomino, otorgado en Huelva el 4 de marzo d e 1665. Caj a 4545, fol. 21 vº. 281 A.M.H. F.D.H.: Carp eta 19 2.4. A.H.P.H.: Testamento Mar ía de la Encarnación ante Antonio Hernández Almonte, otorgado en Huelva el 1 d e enero d e 1666. Caja 4724, fol. 1. 144 decir varias misas por su alma, entre ellas “ … una a Ntra. Sra. de la Soledad… ”. 282 Y María de los Re y e s hací a también lo propio mandando decir varias misas a distinta s devociones mar ianas de la ciudad. “ Mando se diga una misa resada al ángel de mi guarda y una a Ntra. Sr a. de la Soledad y otra a Ntra. Sra. de la Sinta y otra a Ntra. S ra. del Buen Suceso ”. 283 Por su parte, en 1667 María Garrida mandó decir “ … una misa resada a Ntra. Sra. de la Soledad en su casa ”. 284 Y Jerónimo Domínguez de Mora ese mismo año declaró en su testamento lo siguiente “ …m ando se digan a nuestra señora de la Soledad cuatro misas en su yglesia ”. 285 Por la misma vía testamentaria, Ma ría de la Ascensión en 1670 mandó cuatro misas rezadas a la Vir gen de la Soledad. “ Mando se digan a Ntra. Sra. de la Soledad quatro misas resadas a en su yglesia ”. 286 En 1671 Francisco de Ávila mandó qu e los rel igiosos del convento de la Merced dijeran seis misas a la Virgen de la Soledad en su ermita. “ Mando se digan a Ntra. Señora de la Soledad en su yglesia seis misas resadas por los relixiosos del dicho convento de Ntra. Señora de la Merced ”. 287 Al año si guiente Die go Ramírez mandó decir en su testamento “ … quatr o misas a Ntra. Señora de la Soledad en su yglesia… ”. 288 Y Luis L ópez por la misma vía también en 1672, mandó decir misas por cantidad de “ … seis a Ntra. Señora de la Soledad en su yglesia… ”. 289 282 A.M.H. F.D.H. : Carpeta 1 92.4 . A.H.P.H.: Testamento Águeda Marques ante Antonio Her nández Almonte, oto rgado en Huelva el 24 d e febrero de 1666. Caja 4724, fol. 5 1. 283 A .H.P.H. : Testamento d e María de los Rey es ot o rgado el 23 de abril de 166 6 ante Antonio Hernández Almonte. Caja 472 4, fol. 105. 284 A.M.H. F.D.H.: Carp eta 1 92.4 . A.H.P.H.: Testa mento María Garrid a ante Francisco Díaz Palo mino, otorgado en Huelva el 10 de marzo de 1667. Caj a 4545, fol. 328. 285 A.M.H. F.D.H.: Carpeta 192.4 . A.H.P.H.: T estamento J eróni m o Do m ínguez de Mora ante Anto nio Hernández Almonte, otorgado en Huelva el 17 de noviembre de 1667 . Caja 4725, fol. 481. 286 A.M.H. F.D.H.: Carpeta 19 2.4. A.H.P.H.: T esta m ento Marí a de la Ascensión a nte Diego D íaz Ler ma, otorgado en Huelva el 19 de marzo de 1670. Caj a 4184, fol. 100 vº. 287 A.M.H. F.D.H.: Carpeta 192.4 . A.H.P.H. : T estamento Francisco de Ávila an te Diego Díaz Lerma, otorgado en Huelva el 31 de marzo de 1671. Caj a 4185, fol. 96. 288 A .M. H. F.D.H.: Carpeta 192.4 . A.H.P.H.: T estamento Diego Ra mírez ante Die go Díaz Ler ma, otorgado en Huelva el 28 de enero de 1672. Caja 4 186, fol. 63 vº . 289 A.M.H. F.D.H.: Carpeta 19 2.4. A.H.P.H.: T estamento Luis López ante Diego Díaz Lerma, otorgado en Huelva el 31 de enero de 1672. Caja 4 186, fol. 69 vº. 145 En 1673 Domingo de la Cruz mandó en su testame nto decir una misa “ …a Ntra. Sra. de la Soledad ”. 290 Y el labrador Juan Murciano otorgó también su testamento ese mismo año y mandó “ …o tras sei s misas resadas a Ntra. Señora de la Soledad ”. 291 Por su parte, en 1676 , Domingo Garcí a mandó en su testamento decir misas por cantidad de “ … quatro a Ntra. Señora de la Soledad… ”. 292 Y Teresa Ferro, en 1678, mandó decir varias mi sas rezadas por su ánima e n una serie de altare s, pidiendo que una de ellas de dijese “ a Ntra. Señora de la Soledad ”. 293 En 1680 Juana Martin t ambién mandó en su tes tamento una misa r ezada “ …a Nra Señora de la Soledad… ”. 294 En 1682 otorgó su testamento María Bernardino, quien mandaba un a memoria d e una mi sa cantada en el alt ar de la Virgen de la S oledad, indicando además su intención de donar una sa ya para la devota image n. “ Iten, es mi voluntad as imismo de instit uir y fun dar… sobre las casas de mi morada, calle del Monasterio… , una memoria de una misa cantada en la capilla y altar de nuestra señora de la Soledad de esta dicha villa , a cargo de su Herma ndad… ”. “ … y después que fallesca la saya, con dicho cargo, (dono a) la Hermita de nuestra Sra. de la Soledad porque así es mi voluntad… ”. 295 Por otra parte, Margarita Camacho fundó en 1685 una memoria de una misa cantada con sermón para qu e se dijera anualmente en el día de la Resurrección de Cristo . Mandó también que, si sobraba algo de dinero de su h acienda, se destinara para adornos a Nuestra Señora de la Soledad y orna mentos para la capilla. “ … y cumplidas estas dos memorias y fi estas aquella parte del residuo que quedare de la dicha mitad de mi hazienda, lo dejo y mando a nuestra S eñora de la Soledad, que está en su hermita cita en la dicha villa de Huelva , para que lo que así importare sir va para una dotación que yo fundo en dicha hermita de una misa 290 A.M.H. F.D.H.: Carpeta 1 92.4 . A.H.P.H. : T estamento Do mi ngo d e la Cruz ante Benit o Sánchez de León, otorgado en Huel va el 2 de junio d e 167 3. Caja 513 9, f ol. 19 1 vº. 291 A.M.H. F.D. H.: Carpeta 192. 4. A.H.P.H. : T estamento d el lab rado r Juan Murcia no ante Antonio d e Vera del Estoque, oto rgado en Huelva el 30 de diciembre de 167 3. Caja 4731, fol. 2 95 vº. 292 A.M.H. F.D.H.: Carpeta 1 92.4 . A. H.P .H.: T estamento de Do mingo Gar cía ante Benito Sánchez de León, otorgado en Huel va el 2 1 d e agosto de 1676. Caja 5138, fol. 535 vº. 293 A.M.H. F.D.H.: Carpeta 192.4 . A.H.P.H.: T estamento d e T eresa Fer ro ante Antonio de Vera del Estoque, oto rgado en Huelva el 8 de novie mbre de 1678. Caja 473 6, fol. 204 vº. 294 A .M.H. F.D.H.: Carpeta 192.4. T estamento de Juana Mar tin ante Jo sé Hernández Almonte, otorgado en Huelva el 26 de j unio de 1680, fol. 223. 295 A.M.H. F.D.H.: Carpeta 192.4 . A.H.P.H.: T estamento Mar ía B e rnardino ante Diego Díaz Ler ma, otorgado en Huelva el 3 de ag osto d e 1682. Caja 4195, fol. 204 , nº 222. 146 cantada con su sermón, que s e ha de d ezir en cada un año de sde mi fallecimiento… el día de la Resurrección de Nuestr o Señor , y si algo sobrare de la renta que le tocare… sirva par a adornos de la Santa Imagen y ornamentos de dicha capilla; todo lo qual aplico en sufragio por mi anima y por el de mi marido y ha de correr con la cobranza y ad ministración el mayordomo que en todo tiempo fuera de dicha hermita… ”. 296 Ese mismo año de 1685 María Cabrera m andó en su testamento decir misas por su alma, correspondiendo “ … seis a nuestra señora de la Soledad ”. 297 También en 1685 Marcos Delgado mandó “ … dos misas a Nuestra Señora de la Soledad ”. 298 Por otra p arte, Te resa Gó mez, mujer del alférez Francisco Quintero, mandó en su testamento otor gado en 1689 varias misas entre ellas “ … seis a Ntr a. Sra. de la Soledad… ”. 299 En 1690 Leonor Rodrí guez mandó también una serie de misas rezadas, entre ellas “ …una a nuestra Señora de la Soledad… ”. 300 Igualmente Marí a de San R oque, en su testamento otorgado en 1694, ma ndó decir una mi sa “… a el Santí simo Christo del Sepulcro y otra a nuestra señora de la Soledad ”. 301 En 1696 Fra ncisco Roque también mandó una misa “ … a nuestra Señora de la Soledad ”. 302 Y Diego Pérez hizo lo propio en su testamento otorgado en 1697 mandando decir varias misas re zadas, entre ellas “ … seis a nuestra Señora de la Soledad ”. 303 296 A.M.H. F.D. H.: Carpeta 19 2.2. A.H.P.H.: Poder Ma rgarita Camacho de la B ecerra ante J osé Hernández Almonte, otorgado en Huelva el 22 de enero de 1685 . Caja 4547, fol. 128. 297 A.M.H. F.D.H.: Carpeta 193. 3. A.H.P .H.: Testa mento de Ma ría Cabrer a ante Jo sé Her nández Almonte, oto rgado en Huelva el 6 de marzo de 1685. Caj a 4547, fol. 208 vº. 298 A.M.H. F.D.H.: Carpeta 192 .4. A.H.P.H.: T estamento Marco s Delgado an te José Hernánd ez Almonte, otorgado en Huelva el 7 de j unio de 16 85. Caja 47 45, fol. 220 vº . 299 A.M.H. F.D.H.: Carpeta 192.4 . A.H.P.H.: T estamento T eresa Gó mez mujer d el alférez Francisco Quintero ante Die go Díaz Ler ma, otorgado en Huelva el 1 de may o de 16 89. Caja 4201, fol. 85. 300 A.M.H. F.D. H.: Carp eta 19 2.4. A.H.P .H.: T estamento d e Leonor Rodríguez a ntes José Hernández Almonte, oto rgado en Huelva el 7 de abril d e 1690 . Caja 4548, fol. 42 0 vº. 301 A.M.H. F.D.H.: Carpeta 192.4. A.H.P.H.: Testamento María d e San Roque ante Diego Díaz Lerma , otorgado en Huelva el 24 de octubre de 1 694. Caja 4205 , fol. 243 vº. 302 A .M.H. F.D.H.: Carpeta 192.4. A . H.P.H. : Testamento Francisco Roque ante Die go Díaz Lerma, otorgado en Huelva el 19 de marzo de 1696 . Caja 4207, fol. 6 8 vº. 303 A.M.H. F.D.H.: Carpeta 192.4. A.H.P .H.: T esta m ento D iego Pérez ante Die go Díaz Ler ma, oto rgado en Huelva el 14 de febrer o de 169 7 . Caja 4208, fol. 24 vº. 147 También en 1698 J uana María mandó en su t estamento decir una s e rie de mi sas a diversas devociones. “ Item mando s e digan tr es misas resadas que ten go prometidas , una a nu estra Señora de la Soledad, ot ra a Ntra. Señora de Concepción y la otra a las Ánimas Venditas… ”. 304 Ese mismo año María de la Concepción ordenó en su últi ma voluntad que “ … se diga una misa que tengo prometida a Ntra. Sra. de la Soledad… ”. 305 Por otra parte, y a en el siglo XVIII, Antonia Quintera mandó en su testamento de 1700 varias misas re zadas entre ellas “ … dos a nuestra señora de la Soledad ”. 306 Y Gabriel d e Rojas dispuso en su testamento, otor gado en 1702, tres misas rezadas a la Virgen de la Sole dad en su altar. “ Item mando, quiero y es mi voluntad que , d esde el día de mi fallecimiento en adelante, quede fundada una memoria perpetua d e tres misas resadas en cada un año, que se diga la prim era el día correspondiente al de mi fal lecimiento del año próximo siguiente, la segunda… el día del Señor San Gabriel, santo de mi nombre, y la tercera el día del patriarca S eñor San Joseph, en la Her mita de Nt ra . Señora de la Soledad desta villa , donde se h an de decir en el Altar principal de la Virgen… ”. 307 En 1709 Bartolomé Barrera también mandó en su testamento varias misas, entre ellas “ …una en Nuestra Señora de la Soledad que las tengo prometidas ”. 308 Y lo mismo hizo Diego de Acosta mandando en 1731 como su última voluntad decir una misa rezada a la Virgen de la Soledad y dando por ello dos reales de limosna. “ Iten mando se me diga una misa resada por mi yntension en nuestra Señora de la Soledad y dos a las Animas benditta, su limosna a dos reales ”. 309 Por su parte, e n 1740 Francisco Romero institu yó en su testam ento una memoria d e una misa cantada en e l altar de la Virgen de la Soledad. 304 A.M.H. F.D.H.: Carpeta 192.4. A.H.P .H.: T esta m ento de Juana María ante José Herná ndez Almonte, otorgado en Huelva el 10 de junio de 169 8. Caj a 4552, fol. 116. 305 A.M.H. F.D.H.: Carp eta 192 .4. A.H.P .H.: T estamento de María de la Concepció n ante José Hernández Almonte, otorgado en Huelv a el 25 de septie mbre de 1698 . Caja 4552, fol. 200. 306 A.M.H. F.D.H. : Carpeta 1 92.4 . A.H.P.H.: T estamento de Antonia Quintera ante Diego Díaz Lerma, otorgado en Huelva el 23 de abril d e 1700. Caja 4210, fol. 88 vº. 307 A.M.H. F.D.H.: Carpeta 192 . 4. A.H.P.H.: T esta mento Gab riel de Roj as ante José Herná ndez Almon te, otorgado en Huelva el 2 de o ctubre de 1 702. Caja 4554, fol. 128 . 308 A .M. H. F.D.H.: Carpeta 192.4. A .H.P. H.: Testam ento Bartolo m é Barrera, ante J osé Hernández Almonte, oto rgado en Huelva el 29 d e marzo de 1 709. Caja 455 7, fol. 107. 309 A.M.H. F.D.H.: Carpeta 192.4 . A.H.P.H. : T esta mento Die go d e Acosta, a nte P edro Martínez Acerado , otorgado en Huelva el 17 de julio de 17 31 . Caj a 4746, fol. 64 vº . 148 “ Iten es mi voluntad asimismo de ynstituir y fundar , como d esde luego ynstituio y fundo, sobre las cassas de mi morada calle del monasterio… una memoria de una missa canttada en la capilla y Altar de nuestra señora de la Soleda d desta dicha villa a cargo de s u Hermandad y la que se ha de decir por mi anima y Animas Venditas del pul gatorio el segundo sába do del mes de marzo de cada un año perpetuamente… ”. 310 En 1747 Ana María de Mora y N egro mandó en su testamento decir una misa rezada por su ánima en e l altar de la Virgen de la Soledad. “ … se me diga una misa resada por mi Anima en la Ermita de Ntra. Señor a de la Soledad de ella, en su altar maior , en el día de mi señora Santa Ana de cada un año, y señalo por su limosna tres reales de vellón … ”. 311 También Melchor de los Reye s, en su testamento otorgado ese mismo año de 1747, mandó una misa cantada a Nuestra Señora de la Soledad en su altar, en cumplimiento de una promesa, dando por ello 7 reales de limosna. “ …y así mismo s e me dirá por el veneficio de dicha Iglesia parroqui al una misa cantada por el beneficiado semanero de ella a Ntra. Sra. de la Soledad, en el Altar de su Iglesia , por p romesa que tengo h echa, por cuia limosna s e pague siete reales de vellón ”. 312 Más tarde, en 1787, Jerónima Garrido mandó en su testamento una memoria de dos misas anuales rezadas a Nuestra Señora de la S oledad en su alta r, dando por ello 5 reales de limosna. “ Iten quiero y es mi voluntad fundar como , desde ahora para siempre jamás, perpetuamente fundo , una memoria de dos misas resadas que se han de desir por mi Alma en cada un año , en el día del Corazón de Jesús, y en el altar de Ntra. Sra. de la Soledad en donde estuviere colocada dicha Sra., y componiéndose su Hermita, se digan en el Altar de dicha Sra .; y señalo por la li mosna de cada una cinco reales de vellón … ”. 313 Por su parte, bien avanzado el siglo XIX, en su testamento otorgado en 1862, María Dolores Ma rtínez y Muñoz mandó varia s mi sas dentro de la iglesia de San Pedro, una de 310 A.M.H. F.D. H.: Carp eta 192 .4. A.H.P.H.: T estamento Fr ancisco Romero ante Francis co Rodríguez Araujo, otorgado en Huelva el 2 6 de noviem bre de 174 0. Caja 4750, fol. 4 75 vº. 311 A.M.H. F.D. H.: Carp eta 19 2.4 . A.H.P.H. : T estamento A na María de Mora y Negro ante Andrés González Valie nte, otorgad o en Huelva el 2 1 de abril de 17 47. Caja 424 9, fol. 40, nº 289 . 312 A.M.H. F.D. H.: Carp eta 19 3.3. A.H.P.H.: T esta m ento Me lchor d e los Reyes ante Andr és González Valiente, otorgado en Huelva el 3 d e agosto de 1747 . Caj a 4249, fol. 108 v º. 313 A.M.H. F.D. H.: Carp eta 1 93.3 . A.H.P. H.: T estam ento de J erónima Gar rido ante Ro mán Rod ríguez Blanco, o torgado en Huelva el 17 de marzo de 178 7. Caja 4604, fol. 5 7 vº. 149 ellas en el altar de la Vir gen de la Soledad. Mand ó donar además un cuadro para que se colocase junto a la devot a imagen. “ … además se dirán quatro misas resadas por el estipendio de ocho re ales cada una en el templo que se cantare la Vigi lia, en los altares siguientes. En el de Ntra. Sra. de la Soledad, en el de S eñora Santa A na, en el del Patriarca y en el d e la Virgen de los Dolores … ”. “ El cuadro del Señor Sa n Lui s Gonzaga que tiene caña dorada para la Y glesia del Sr . San Pedro, que se colocará junto a la Virgen de la Soledad donde conviniere… ”. 314 2.3. Descripción de la imagen Por las numerosas fotografías que han ll egado hasta nuestros días de la primitiva dolorosa podemos describirla con detalle. Era una obra tallada en madera policromada, de candelero p ara vestir . Presentaba l a cabeza mi rando al fr ente, la cara estaba mu y redondea da, l as carnaciones seguramente fueran pálidas y las mejil las y los párpados debían de aparecer suti lmente sonrosados. Seguramente poseía ojos d e cristal, las pestañas superiores debían de ser de pelo natur al, mientras que l as inferiores estarían pintadas. L os ojos apa recían semicerrados y dirigía su mi rada hacia ab ajo. La s c ejas se presentaban arqueadas. Cinco lágrimas de cristal recorrían su s mejillas, d os por su lado izquierdo y tres por el derecho. Su nariz era grande y recta, estando el lóbulo mu y redondea do. La bo ca aparecía cerrada. Tenía el mentón marcado y pos eía un a notoria papada. L as facciones mostraban serenidad y resignación. La s manos aparecían abi ertas con los dedos flex ionados. En su mano izquierda solí a llevar una c orona de espi nas metálica, mientra s que en la derecha llevaba un pañuelo. Iconográfica mente la Virgen de la S oledad r epresenta el mom ento en e l que, tras sepultar el cuerpo muert o de C risto en la tumba que José de Arimatea había conseguido para tal fin, M aría qued a sola, recordando los tormentos padecidos por su hijo y a la espera de la gloriosa Resurrección. La advo cación de la Soledad hace referencia inmediata a la soledad que padeció la Virgen tras la mue rte de su hijo. S e dice que la Virgen quedó desconsolada y se retiró a una cueva en lo alto del C alvario sufriendo en sol edad su inm enso dolor h asta el día d e 314 A.M.H. F.D.H.: Carpeta 192.4 . A.H.P.H.: T estamento de María Dolo res Martínez y M uñoz ante J osé María de la Corte, o torgado en Huelva el 2 9 de enero de 1862. Caja 4340, fol. 66 v º. 150 la resurrección. Esta advocación de la Virgen s uele ser representada sola llevando la corona de espinas entre s us manos y otros a tributos de la Pasión. 315 Fotografía de l a primitiva Virg en Juan Miguel González Gómez y Manuel J esús C arrasc o Te rriza , en su libro Escultura Mariana Onubense, describen el significado de la advocación de la Soledad. “ La contemplación de l a Soledad de María ha conmovido profundamente la inspiración de los artistas. Un hondo respeto embarga la gubia del esculto r, para no turbar el mortal silencio que sella sus labios. El tema de la Soledad de María ha ido configurándose primero como Virgen llorosa, rodeada de los gozos y sufrimientos de Cristo, luego acompañada de San Juan, y por último sola al pie de la cruz. Con las manos juntas, los ojos arrasados en lágrimas. A vec es con la mirada baja, desolada y abatida. Otras, en súplica esperanzada. Es de notar que las más antiguas cofradías penitenciales estuvieron dedicadas a Ntra. Sra. de la Sol edad . L a hermandad d e la S oledad de A yamonte se f undó en 1550. En 1562 ya existía la de Aracena. La de Huelva es anterior a 1573 ”. 316 315 T RENS, M. : Ma ría: Ico nog rafía de la Virgen en el arte españ ol . Ma drid: Ed itorial Plus Ultra, 194 6, p . 233 151 Según el diario La Provincia , en 1900 la Virgen era de escaso mérito artístico. Esta afirmac ión fue siempre repetida a lo largo d e l os años en las distintas tiradas d e la prensa y e n las revistas. No obstante, en la revista Semana Santa de 1921, llama poderosamente la atenci ón que se diga que fue realizada por Ro ldán, entendiéndose la atribución al esc ultor sev illano Pedro Roldán (1624-1699). “ En el último paso, con respiraderos de plata, bajo precioso palio de terciopelo negro profusamente bordado en oro, aparece la Ven erada Imagen de la Soledad, ejecutada por Roldán ”. 317 La obra de Pedro Roldán es posterior a los p rimeros datos encontrados de e sta dolorosa que en cuadramos en el último tercio del siglo XVI, pudi endo pertenecer al grupo d e Vír genes de la Soledad que se esculpieron en el anti guo reino de Sevilla en aquella época. Resulta un trabajo r ealmente arduo atribuirla a un autor, pu es en las fotos que han llegado hasta nuestros días se puede a preciar que la Virgen está alterada, habiendo sufrido al gunos serios retoques, se guramente en época barroca y posterior, en lo referente a la introducción de ojos de cristal y al jue go de manos , y a que m u y probablemente la s originales estuvieran entrelazadas. 2.4. Salidas proc esionales Sabemos por el inventario de la hermandad d e 1733 que el paso d e la Virgen s e componía de unas andas en las que se colocaban 4 faroles de vidrio, palio de felpa de color ne gro con flecos de igual color sustentado p or 6 varales dor ados y ca ídas de colo r negro. La Virgen vestía con una sa y a de terciopelo negro que se com pon ía de una basquiña, mangas c on su verdugado forrado en lino y un manto. Dentro del cortejo iban, en primer lugar, los frailes de las comunidades masculinas con velas encendidas, d espués los hermanos de sangre con su habitual d isciplina y a continuación los hermanos de luz con cirios. En último lugar iban los t res pasos: el primero sería el de la Sa nta Cruz en el Monte Calvario, le seguía el Señor Yacente en la urna y, por último, la Virge n de la Soledad bajo palio. La cofradía discurría pasando por las parroquias d e la Concepción y S an P edro, y era en esta últim a donde se celebraba un sermón de la Soledad; entonces dejaban a la 316 GONZALE Z GÓM EZ, J .M. y CARRASC O T ERRIZA, M. J .: E scultura Ma riana Onubense. Huelva Excma. Diputació n Provincial de Huelva, 1992 , pp. 2 71 y 272. 317 A.M.H.: F.D.H. He meroteca. Seman a Santa Huelva , 1921. 254 “ A pesar de los buenos deseos que animan a es ta devota Hermandad, y del orden que quiere imprimir a la cofradía, parece q ue no tiene desgra cia, pues casi todos los años se promuev e algún escándalo dur ante su carrera. Cuando pasaba por la calle Cánovas, en medio de un religioso sil encio que le daba impone nte solemnidad, desplomóse un trozo de un balcón, lo que produjo estrepitosa alarma, pero sin que, po r fortuna, ocurriese ninguna desgracia personal. Pasado el primer mome nto de espanto, y convencidos de que no había motivo para alarmarse, siguió la procesión con el orden que el solemne acto requería ”. 600 En 1900, la Virgen de los Dolores fue rest aurada por el escultor sevillano Emilio Pizarro y Cruz, sin que se te nga constancia de los pormenores de la restauración. La p rensa aludió por vez primera la sa y a bordada en oro sobre te rciopelo q ue llevaba la Virgen, l a cual se guramente fuera la qu e le re galaron Teresa y Ana Batista qu e menciona Teresa de la Corte Batista en la carta que envió a la condesa de Mora C laros y que ya h emos referido anteriormente. Señalar on además como estreno el palio de terciopelo negro con flecos de oro. 601 “ La imagen, que es de relativo mérito y fue hace poco restaurada p or el escultor sevillano señor Pizarro, viste saya de terciopelo con bordado de oro y el suntuoso manto que se estrenó el año pasado llamando grandemente la atención no solo por su riqueza sino por el arte y bue n gusto de bordado. La candelería que lleva este paso también e s de valor. Los nazarenos visten túnicas de merino negro con antifaz y capirote de terciopelo verde ”. 602 En 1904 el paso de pa lio estrenó unos candelabros de cola de plata. 603 Por el inventario d e 190 8 sabemos de todos los e nseres qu e poseía la cofra día, tanto patrimonio artístico procesional como patrimonio que se conservaba en su capilla. “ Un paso de la Virgen con palio y caídas de te rciopelo con galón d e oro, y bambalinas del mismo género con fl ecos d e oro. Doce b aras. Tres respir adores. Diez y ocho candelabros. Seis jarras de ellas, dos may ores y cuatro más pequeñas. Dos candelabros de cinco luces siendo sus columnas de ángele s, todo de metal plateado y dos candelabros de c inco luces de plata Meneses. 600 A.M.H.: La Provin cia, 2 ab ril 189 9. 601 A.M.H.: La Provin cia, 14 abril 190 0. 602 A.M.H.: La Provin cia, 12 abril 190 0. 603 A.M.H.: La Provin cia, 2 ab ril 1904. 255 Un manto de cola de ter ciopelo bordado en oro con encajes también de oro. La armazón de hierro para sostener la cola del manto. La ropa puest a. Una diadema d e plata d e ley de S. Juan. La rop a de p eli que tiene pu esta. Un simpecado de terciop elo bordado en oro con co rdones y borlas de los mismo y varas de plat a de ley uno fue dorado de madera. Otro simpecado de raso bordado y vara de madera. Tres varas grandes, y tres pequeñas de mano, dos tro mpetas, dos apagaluces, todo de metal plateado; y dos canastos de terciopelo. Un cuadro de Vera -Cruz de lienzo. Ocho candeleros negros, tres paños y dos cojines de pana para las habitaciones de los Hermanos difuntos. Dos roperos de madera de pino, estando uno de ellos en la Y glesia para guardar efectos. Cuarenta y dos cirios de madera, teniendo doce de ellos arandela de lat a. Un manifestador de made ra dorado y con peli con dos cortinas con fl eco d e oro y pintados. Dos reclinatorios de madera de pino con cojines de lana. Seis ja rrones de china. Dos ramos de flores contrahechos o rosas francesas. Tres arañas de cristal, una de ellas de diez y ocho luces, y las otras dos de diez, y además han sido encargadas dos de diez luces. Lo contenido se encue ntra en casa de la Sra. Cam arera Doña Batista ”. 604 Cabe destacar que en 1910 la prensa indicó que en la mañana del Vie rnes Santo, tras la recogida de la hermandad del Nazareno, se produjo un int ento de rob o, un hombre había pretendido lle varse la blonda de oro del manto de la Virgen. “ Poco después de recogerse la Cofradía del Nazareno, una anciana dev ota que se encontraba en la iglesia de la Concepción notó la presencia de un sujeto que manipulaba alrededor del paso de la Virgen de la Soledad. Sospechando se tratara de un robo acudió i nmediatamente a avisa r al sacristán…, el cual vio al sujeto de referencia que se ponía en lugar hacia la calle, pudiendo comprobar que la blonda de oro del manto de la Virgen había sido descosido con una navaja en un trozo próximamente de un m etro, con intención de llevársela. El autor del robo no ha sido aún capturado ”. 605 604 A.G. A.S. Secc ió n IV. Inventarios. Legajo 1 4563 . Administració n general. I nventar ios Huel va. Parr oquia de la Concep ción. 26 d e enero de 1908. 605 A.M.H.: Diario d e Huelva , 26 marzo 1910 . 256 Diversas fot ografías d onde se aprec ia el pal io negro de l a Virg en de los Dolor es, así com o m uchas de sus insignia s. Fotografías tom adas entre 1916 y 1918. Archiv o Diego Díaz Hierro 257 En septiembre del mismo año la hermandad adqu irió una C ruz de guía de caoba co n cantoneras de plata, un j uego de varas y un a ast a para la b andera. Todos esos enseres fueron e xhibi dos públicamente en un e stablecimiento comercial del centro de la ciudad. “ En un establecimiento de la calle Palacio se h allan expuestos al públi co la magnífica Cruz-guión, de caoba y plata, juego de varas y asta de bande ra, que recientemente ha adquirido la Real Hermandad de la Vera-Cruz, de la parroquia de la Concepción, la cua l piensa introducir para su salida, en la venidera Semana Santa, varias importantes reformas ”. 606 En 1914 la prensa anunció que en el paso de la Virgen se habían colocado una serie de lámpara s con iluminación eléctrica. “ Además de su profusa candelería, se habían instalado en el palio, varias lamparillas eléctricas, en forma de estrella, y completaban el exorno , jarras d e plata con profusión de flores ”. 607 En 1916, la Virgen estrenó una sa ya que fue don ada por su c amarista, la condesa de Mora Claros, y un cíngulo, donado por distinguidas señoras de Huelva. “ La hermosa efigie Dolorosa de la Real Hermandad de la Vera Cruz ostentará en la procesión de Soledad un rico y artístico peto que le ha donado su fervorosa camarista la distinguida dama doña Josefa Jiménez de Mora Claros, presidenta de la Asociación de señoras de dicha cofradía ”. 608 Además estrenará este año valioso cíngulo y peto, de gran delicadeza y gusto, ofrendados por distinguidas damas de Huelva ” . 609 En el mismo diario, una semana después, se describió la sa y a, la cual era bordada en oro sobre terciopelo gra nate, pudie ndo se r la m isma que todavía se conserva en la hermandad, y que fue ra realizada por el sevillano bordador Juan Manuel Rodríguez Ojeda. “ Bajo pali o de terciopelo negro con flecos y borlas de oro, aparece la Santísima Virgen en su Soledad, ostentando saya granate y manto negro, ambas prendas suntuosamente bordadas en oro ”. 610 En 1919 la Virgen estrenó una de las p rendas de ajuar más importantes q ue a día de hoy aún se conserva y lu ce en nuestra Semana M ay or, el manto bordado en plata con la 606 A.M.H.: La Provin cia, 30 septiembre 1910 . 607 A.M.H.: La Provin cia, 11 abril 191 4. 608 A.M.H.: Diario d e Huelva , 12 abril 191 6. 609 A.M.H.: Diario d e Huelva , 19 abril 191 6. 610 Ibíd em . 258 técnica d e hojilla sobre terciopelo de Ly on en c olor corinto, conocido popularmente como “el manto de los fideos”. Este m anto perten eció a la Virgen del Valle de Sevilla y fue confec cionado siguiendo la línea del palio de la dolorosa del siglo XVII , que anteriormente h abía pe rtenecido a l a herm andad de la Antigua y Siete Dolores, para quien fue bordado. Fue c onfeccionado en 1905 por P atrocinio Vázquez y se realizó siguiendo el diseño del escultor J osé Ordoñez. Su dibujo de estilo persa se ej ecutó en base a tema s florales disp uesto en forma de tapiz. A pesar d e que en el contrato con fecha d e l 13 de noviembre d e 1904 quedó recogido el nombre de la bordadora, Patrocinio Vázquez , cu y o costé ascendió hasta 13 .500 pesetas, algunos investigadores piensan que quien verdaderamente lo bordó fue Teresa del Castillo, pues la té cnica emple ada en el ma nto se asemeja mucho a la form a de trabajar de esta bordadora. 611 Fue adquirido por l a c ondesa de Mora Claros gracias a la inte rvención como mediador del canónigo de la cat edral metropolita na de Sevilla, Juan Francisco Muñoz y Pabón y a l amparo econó mico de su marido, el conde Antonio Mora Claros. Por el libro de actas de la hermanda d del Valle de Sevilla, e n el estado de las cuentas comprendido entre el 1 de junio de 1919 y el 31 de ma y o de 19 20, conocemos qu e el ma nto se vendió por 10.904 pesetas. 612 Aquel año la Virge n estr enó además un aro de doce estrellas, dos candelabros de cola de 10 luces el éctricas c ada una, parte de la c andeler ía , y unos faldones de te rciopelo con ga lones de plata. La pr ensa menciona también qu e la Virgen lucía sa ya granate bordada en plata, siguiendo el modelo del manto, obra que nuevamente ejecutara J uan Manuel Rodríguez Ojeda y que en la actualidad se conserva pasada a terciopelo de color az ul oscuro. Además, procesionó sin el palio para que el público pudiera aprec iar con ma y or claridad el manto. Cabe destacar que los antifaces de los nazarenos cambiaron su tejido del terciopelo a la seda. 611 FERN ANDEZ DE PAZ, E.: Los talle re s del bordado d e las co fradías. Madrid, Editora Nacional, 1982, p. 122. 612 I nforme de diagnóstico y prop uesta d e in tervención. Ma nto pro cesional d e la Virge n d e los Dolor es José Or doñez y bordad ora Patrocinio Vázq uez. 190 5. Parroquia de la P urísima Co ncepci ón. Huel va. Septiembre 20 13. Instituto Andaluz del Patri monio Histór ico. Consejería d e Educació n, Cultura y Deporte, pp. 4 - 6. 259 “ Estrena este año un valiosí simo manto de terciopelo carmín, admirabl emente bordado en plata, y que seguramente por su delicada confección y po r su gran hermosura habrán de llamar la atención al público. El palio y el varal de tan conocido valor han sido suprimidos por acuerdo de la Junta de señoras, co n que creemos que aumentará la belleza del pa so pues permitirá ver mejor el bu sto de la imagen y admir ar el manto, que es una obra de arte, según opinión de los inteligentes. En el peto lucirá la Virgen solo riquísimos collares. Una orla de 12 estrellas circundará a la bendita imagen. Dicha orla lucirá valiosas joyas. La saya de la Virgen es del mismo color que el manto con bordados de plata. Se espera d e un moment o a otro la llegada de un hermosísimo cíngulo de plata del que pende n dos borla s de gran valor. Estrenará ade más e l paso dos hermosos c andelabros de cola de 20 luces eléctricas. Parte de la candelería es también nueva, así como las seis velas delanteras que son también de luces eléctricas. El paso profusamente iluminado y tan acertadamente compuesto presentará un golpe de vista deslumbrante. Tanto los respiraderos del paso como la peana de la Virgen son de plata. Entre las insignias que s on todas muy buenas fi guran: la Cruz de guía que es de caoba con canton eras de plata: la bandera de raso de seda y sobre t odo el simpecado de e xtraordinario gusto artístico y de mucho valor. Es de terciopelo morado bordado profusamente en oro. Las caídas del paso son también nue vas de terciopelo con galones de plata. Los nazarenos visten este año túnicas nuevas con capirotes de raso de seda color esmeralda. El número de hermanos que figuran en la pr ocesión ha aumentado considerablemente ”. 613 “ Una de las innovaciones y qu e llamó just amente la atención fu e la iluminación eléctrica, dispu esta en cinco velas c olocadas delante de la Virgen y en dos magníficos candelabros de plata cin celadas, de diez brazos ca da uno que alumbraban al manto ”. 614 613 A.M.H.: Diario d e Huelva , 15 abril 191 9. 614 A.M.H.: Diario d e Huelva , 20 abril 191 9. 260 Como dato anecdótico cabe señalar que tras la a dquisición del nuevo manto, la hermandad puso a la venta su antig uo manto de salida anunciándolo en la prensa. “ Se v ende un hermoso manto de terciopelo negro, bordado todo en oro y l arga cola, de la Real Hermandad de Ve ra Cruz ”. 615 En el año 1920 la Vi r gen volvió a pro cesionar sin el palio y con i luminación eléctrica. Ha y qu e destacar que aqu el año estrenaron un guion de terciope lo, y que l os nazarenos llevaron nuevas túni cas sin cola y con cinturón de esparto. “ Luce la Virg en saya de terciopelo color carmín con bordados d e plat a, realzando el mérito de la efigie el verdadero d erroche d e alhaj as con que es costumbre adornarla. En atención al bril lante resultado que dio en la es tación pasada la iluminación eléctrica que llevaba el “paso”, este año llevará sesenta luces elé ctricas. No es aventurado predecir que ofrecerá un golpe de vista deslumbrador, pues el enorme “paso” resulta alumbrado “a giorno” por tan crecido número de luc es, que además tendrán más potencia que las del año pasado. Las caídas del paso, también estrenadas el año pasado, son de terciopelo con galones de plata. Este año estrenará un magnífico guión de terciope lo, adquirido en una importante casa de Madrid. Los nazarenos, hermanos todos de la Cofradía, estrenarán este año sus nuevas vestiduras. En virtud de reciente acu erdo, han desaparecido las colas en las túnicas. Estas son negras y llevan cinturón ancho de esparto. Los capirotes son de raso color esmeralda, y llevan el escudo de la Hermandad pintado sobre raso blanco. El número de cofrades ha aumentado considerablemente, explicándose el entusiasmo que cada año despierta esta Cofradía, por el ord en y la discip lina con que hace su recorrido ”. 616 “ Al pasar la cofradía por la casa de don Antoni o de Mora y la puerta del Ayuntamiento, se vio el público sorprendido por una brillante iluminación de luces de Be ngala, que pe ndían de los balcones de las casas citadas ”. 617 615 A.M.H.: Diario d e Huelva , 20 ab ril 1919. 616 A. M. H.: Diario d e Huelva , 28 marzo 1920 . 617 A. M. H.: Diario d e Huelva , 4 abril 19 20. 261 La Virgen de los Dolo res sin palio y con el aro de estre llas. Se apreci an los nuev os candelabros d e cola y el m anto. Fotografía entre 1919 y 1920 En 1921 se estrenó el ju ego de bambalinas bo rdado en plata sobre terciopelo color corinto, que fu e realizado a semejanza del “manto de los fideos” si guiendo su mismo diseño y ejecución, es de los conocidos palios de cajón, obra de Rodríguez Ojeda. En la actualidad se conserva el mismo palio, pero con grandes modificaciones que le realizara Guillermo Carrasquilla y, su mujer, Encarnación Perea Guisa do. “ Este año estrenará palio de terciopelo corinto bordado en plata del mi smo estilo que el manto ”. 618 En 1922 se estrenaron los faldones del paso que eran de color corinto, al igual que el manto y l as bambalinas, salpicado d e estrellas b ordadas en plata, destac ándose en el faldón delantero el esc udo de la hermandad bordado, obra de Rodríguez Ojeda. La prensa de aquel año d escribió con detalle las insignias que poseía la corporación. “ Luce esta Hermandad un magníf ico Simpecado, que es de gran mérito; de terciopelo bordado en oro rico y profusamente. La bandera es hermosa; de seda color esmeralda y anc ha cruz negra. Las bocinas son de plata y los paños de las mismas, lujosísimos bordados en oro. El guión es de raso del mismo color que la bandera, con el escudo d e la Hermandad bordado en oro. 618 A.M.H.: F.D.H. He meroteca. Semana Santa Huelva , 1921. 262 …es preciso acercarse mucho al “paso” o ser muy buen observador, para advertir que aquel encaje plegado hacia el rost ro de la imagen es un so berbio encaje d e Bruselas, y q ue aquel bosquecillo de flores, todas blancas, entre una riqueza en candelería y jarrones de plata repujada. Su techo es de tisú de pl ata, en cu yo centro y sobre un sol de oro abre sus alas la paloma simbólica del Espíritu Santo, bordada en oro también. Entre las reformas que la Hermandad introdu ce est e año, son digna s de particular mención las caídas del paso, qu e hacen juego con el palio y el manto que luce la Santísima Virgen. Como ellos, son de terciopelo carmín, tachon ado de estrellas bordadas en plata. En el paño que sirve de f rontal al paso va un hermoso escudo de la herma ndad también bordado en plata. Además, se estrenará vistosas insignias de plata los directivos de la Hermandad ”. 619 Aquel año la lluvia les impidió ll evar a cabo su estación de penitencia, no obstante el público se congregó den tro del templo d e la Purísima Concepción dond e se cantaron muchas plegarias, siendo digno tra scribir todo cuanto aconteció. “ Cuando la Cruz de guía llegaba hacia la mitad de la calle Tetuán la ll uvia apretó en términos alarmantes. En vista de ello, se orde nó el despliegue de los “nazarenos” a la Iglesia de donde aún no había salido el “paso”. El numeroso público se dirigió al templo para admirar el “paso” y escuchar la plegaria del señor Cast añón, pues la digna presiden ta de la Junta d e Damas, Josefa Jiménez d e Mora Claros interpretando el sentir de la afluencia de personas congregada ante su casa dispuso que se cantara en la parroquia. A duras penas pudimos entrar en el templo. La m ultitud lo había invadido todo y las tres naves de la iglesia aparecían atestadas. El grandioso “paso” d e la Virgen fue colocado en la nav e central de la parroquia, hecho un ascua de luz. En medio de un profundo sil encio y con acompañamiento de una orquesta el señor Castañón cantó dos dedicadísimas plegarias a la Virgen, de los maestros de la Corte y Álvarez. Tanto la orquesta como dicho tenor estuvieron muy afinados. El señor arcipreste don Pedro Román Clavero dirigió la palabra a los fieles pronunciando una sentida oración. Este acto, qu e fue imp rovisado revistió tan so lemnidad que par ecía estar dispuesto de antemano ”. 620 619 A.M.H.: Diario d e Huelva , 31 marzo 1922 . 263 La Virgen ba jo el nuev o palio. Fotografí a de entre 19 21 y 1935. Fotografías ced i das po r la herm andad de la Vera Cruz y Oración en el Huer to El palio con las nuevas ca ídas tachon ada s de e strellas y el escudo de l a herm anda d. Fotog rafías entre 1922 y 1935. Fotografías cedid as por la he rmandad de l a Vera Cruz y Orac ión en el Huerto 620 A.M.H.: Diario d e Huelva , 16 abril 192 2. 270 1906, 13 abril, Vierne s S anto. Salió a las doce de la noche. 641 1907, 29 marzo, Viernes Santo. S alió a las once de la noche y acompañó música de capilla. 642 1908, 17 abril, Viernes Santo. Salió a las once y se recogió a l a una y media de la madrugada. 643 1909, 9 abril, Viernes Santo. Salió a las once y se recogió a la una y media de la madrugada. 644 1910, 25 marzo, Vierne s S anto. Salió a las once y se recogió a las dos de la madrugada. 645 1911, 14 abril, Viernes Santo. La co fradía no salió en protesta por no haberla subvencionado el Ay untamiento. 646 Para aquel año habían adquirido una Cruz de guía de ca oba con ca ntoneras de plata, un juego de varas y una asta para la bande ra. 647 1912, 5 abril, Vierne s Santo. S alió a las diez de la noche. 648 1913, 21 marzo, Viernes Santo. S alió a las once de la no che y se reco gió después de la una de la ma dru gada . 649 1914, 10 abril, Viernes Santo. Salió a las once de la noche. El palio estrenó unas lámparas con forma de es trella de iluminación eléctrica. 650 1915, 2 abril, Vie rnes Sa nto. Salió a las onc e de la noche y se recog ió después de la una de la madr ugada. 651 1916, 21 abril, Viernes Santo. Salió a l as do ce y se recogió a las tres de la madrugada. 652 La Virgen estrenó una sa ya bordada en oro sobre te rciopelo de color burdeos obra de J uan Manuel Rodríguez Ojeda y donado por la cond esa de Mora Claros. 653 Estrenó además un cíngulo regalo de un grupo de muj eres de la alt a sociedad. 654 640 A.M.H.: La Provin cia, 20 abril 190 5. 641 A.M.H.: La Provin cia, 12 abril 190 6. 642 A.M.H.: La Provin cia, 28 marzo 1907 . 643 A.M.H.: La Provin cia, 18 abril 190 8. 644 A.M.H.: La Provin cia, 3 marzo 1910. 645 A.M.H.: La Provin cia, 26 marzo 1910 . 646 A.M.H., F.D.H. : Carpeta 1 78.1 . 647 A.M.H.: Diario d e Huelva , 30 septie m bre 1 910. 648 A.M.H.: La Provin cia, 4 ab ril 1912. 649 A.M.H.: La Provin cia, 22 marzo 1913 . 650 A.M.H.: La Provin cia, 11 abril 191 4. 651 A.M.H.: La Provin cia, 3 ab ril 1915. 652 A.M.H.: La Provin cia, 22 abril 191 6. 653 A.M.H.: Diario d e Huelva , 12 abril 191 6. 654 A.M.H.: Diario d e Huelva 1 9 abril 1916 . 271 1917, 6 abril Viernes Sa nto. Salió el paso de la Virgen de los Dolores pe ro la prensa no dio más detalles. 655 1918, 29 marzo Viernes Santo. Salió a las once de la noche. 656 1919, 18 abril Viernes Santo. Salió a las doce y se r ecogió a las tres de la madrugada. 657 La Virgen estrenó manto y sa y a bo rdada en plata sobre t erciopelo de color corinto, además de un cíngulo de plata. L a i magen llevó un aro de doce estr ellas sobre su cabeza. El palio estre nó unos candelabros de cola con luz eléctrica, parte de la cande lería, y unos faldones de terciopelo c on galones de plata. Aquel año la Virgen procesionó sin palio. 658 1920, 2 abril, Vierne s Santo. Salió a las diez y me dia y se recogió a la una . 659 La Vir gen volvió a procesionar sin el palio y con iluminación eléctrica. Se estrenó un guión de terciopelo. Los na zarenos llevaron nuevas túnicas sin cola y c on cinturón de esparto. 660 1921, 25 marzo, Vi ernes Santo. Salió a las onc e y se r ecogió a la una. Hubo un cambio de últim a hora e n su re corrido suprimien do la calle Burgos y Maz o y la P laza por la calle Vázquez L ópez. 661 Se estrenó un juego de bambalinas bordado en plata sobre terciopelo co lor corinto, que fue realizado a seme janza del manto. 662 1922, 14 abril, Viernes Santo. S alió a las once de la noche, pero tuvieron que volverse por la lluvia. 663 Se estrenaron los faldones del paso que eran de color co rinto co n bordados de plata . 664 1923, 30 marzo, Viernes S anto. La hermandad no salió en señal de luto y r espeto tras la muerte del conde de Mora Claros. 1924, 17 abril, Vierne s S anto. Salió a las once de la noche. 665 1925, 10 abril, Viernes Santo. Salió a las once y medi a y se recogió a la una y media. 666 655 A.M.H.: La Provin cia, 7 ab ril 1917. 656 A.M.H.: La Provin cia, 30 marzo 1918 . 657 A.M.H.: Diario d e Huelva , 20 abril 191 9. 658 A.M.H.: Diario d e Huelva , 15 abril 191 9. 659 A.M.H.: Diario d e Huelva , 4 abril 19 20. 660 A.M.H.: Diario d e Huelva , 28 marzo 1920 . 661 A.M.H.: La Provin cia, 26 marzo 1921 . 662 A.M.H.: F.D.H. He meroteca. Seman a Santa Huelva , 1921. 663 A.M.H.: Diario d e Huelva , 16 abril 192 2. 664 A.M.H.: Diario d e Huelva , 31 marzo 1922 . 665 A.M.H.: F.D.H. He meroteca. Semana Santa Hue lva, 192 4. 666 A.M.H.: La Provin cia, 11 abril 192 5. 272 1926, 2 abril, Vierne s Santo. S alió a las once de la noche y se rec ogió a la una. 667 1927, 15 abril, Vierne s S anto. Salió a las once de la noche. 668 1928, 6 abril, Vierne s Santo. S alió a las diez de la noche. 669 1929, 29 marzo, Viernes Santo. Salió la procesión a las diez de la noche . 670 1930, 18 abril, Vierne s S anto. Salió a las once de la noche. 671 1931, 3 abril, Vierne s Santo. S alió a las diez de la noche. 672 1932, 25 marzo, Viernes Santo. No hubo salida procesional. 1933, 14 abril, Vierne s S anto. No hubo salida procesional. 1934, 30 marzo, Viernes Santo. No hubo salida procesional. 1935, 19 abril, Vierne s S anto. Salió a las diez de la noche. 673 1936, 10 de abril, Viernes Santo. No hubo salida proce sional. 667 A.M.H.: La Provin cia, 3 ab ril 1926. 668 A.M.H.: La Provin cia, 14 abril 192 7. 669 A.M.H.: La Provin cia, 5 ab ril 1928. 670 A.M.H.: F.D.H. He meroteca. Mater Dolo rosa, 1929 . 671 A.M.H.: La Provin cia, 17 abril 193 0. 672 A. M. H.: Diario d e Huelva , 2 abril 19 31. 673 A. M. H.: La Pro vincia, 20 abril 193 5 . 273 CAPÍTULO 5: LA HE RMANDA D DEL N AZARENO 274 1. AP UNTES HISTÓRIC OS (1 582-1936) 1.1. Fundación de la c ofradía Los orígenes de la hermandad del Na zareno de Hue lva se re montan a los años inmediatamente posteriores a la fundación del convento de la Victoria en 1582. El primer documento donde nombran explícitamente a la cofradía data de 1598. Se trata de la adjudicac ión de un altar que estaba en frente al de la hermandad del Nazareno. “ …por quanto en la iglesia del dicho convento est á un altar en la primera nabe dé l como se entra de la calle… , frontero del altar de la cofradía de los Nasarenos ”. 674 Por las Reglas de l a hermandad de 1941, se había considerado que l a cofradía s e fundó en 1791 por Antonio Agustín de Trianes, que había conseguido una buena posición económica preferentemente en el comercio con Cádiz . En dichas Reglas s e menciona parte de la historia de la corporación y sus ben efactores. Gracias a la investigac ión realizada p or diverso s autores, com o Dieg o Díaz Hierro, J uan Caballero y La ma, entre otros, a lo largo de la se gunda mitad del siglo XX, se ha po dido conocer que ese dato no era cierto y que el origen de l a hermandad debía remontarse al menos a dos siglos antes. Así s e expresa, al respecto, las referidas Reglas de la h ermandad d e 1941: “ Su origen data de la época en que la ciudad era villa Fortaleza del Condado de Niebla, Señorío de Medina Sidonia. Fue fundada en el año 1791 por el Señor D on Antonio Agustín T rianes Centeno, Gobernador y Alcaide del Castillo de dicha Fortal eza, en el Convento de Nuestra Señora de la Victoria, de la Orden Religiosa Mínimos de San Francisco de Paula, en la Capilla Sagrario labrada y costeada a sus expensas, para a más rendir cult o al Santísimo Sacram ento, ven erar las Imág enes d e Nuestro Padre Jesús Nazareno, N uestra Madre y Señora de la Amargura y San Juan Evangelista, sacar la cofradía encargándose del cuidado de la misma y del cu lto y teniendo der echo a enterramientos en dicha C apilla, así como sus descendiente s. Por el hijo del Fundado r, el Lectoral de la Sant a Iglesia Catedral de Cádiz, Ilustrísimo Sr. Don Antonio Manuel Trianes Rivero, se obtuvo de Su Santidad, el Breve de Oratorio. 674 A.M.H.F.D.H. : Carpeta 1 95.3 . A.H.P.H.: Adjudicac ión de altar ante Juan d e Segura Gal ván, o torgado en Huelva el 29 de septiembre de 1598. Caja 4 516, fol. 713. 275 Por auto provenido por el Consejo de la Corona en 31 de Enero de 1791, se concede el pase a dich o Breve sin perjuicio d e las regalías de Su Majestad y derechos de la Na ción, en certificación del 4 de Febrero de igual año, e xpedida en Madrid por Don Pedro Escolano de Arri eta, Caballero pensionado de la Real y distinguida Orden Española de Carlos T ercero, Secretario Escribano de Cámara más antiguo y de Gobierno del Consejo de su Majestad. En el transcurso del año de 1792, la Orden de Religiosos Mínimos , se reunió en tres Capítul os, que se celebraron en los Conventos de Huelva, Puerto de Santa María y Sevilla, para resolver sobre la concesión del Patronato, donación, adjudicación y enterramiento, en la Capilla Sagrario del Convento de la Victoria de la Villa de Huelva. En el año de 1793, se le “ concede a Don José María Trianes (Hijo del Fundador Don Antoni o Agustín Trianes Zenteno, Alcaide del Casti llo y F ortaleza de esta Villa de Huelva, ya difunto), el nombramiento de Patrono, donación, y adjudicación, de la Ca pilla Sagrario del Convento de Religiosos Míni mos de Nuestra Señora de la Victoria, donde se hallan las Imágenes de Nuestro Padre Jesús Nazareno, San Juan, y Nuestra Madre y Señora de la Amargura”, con las obligaciones y derechos que se c onciertan en Escritura de fe cha 28 de mayo de 1793, ante el Escribano Don Juan Antonio Rivero, según original que se encontrara en la sucesión del protocolo de dicho escribano, en el Registro de Contratos Pú blicos. A la desaparición del Convento de la Victoria, por el desaloje de los Religiosos en el año de 1836, la Señora Doña Josefa Rivero, viuda de Don José Marí a Trianes (Hijo del funda dor Don Antonio Agustí n T rianes Zenteno) tomó a su cargo la continuación de sus antepasados, labra ndo y fundando la Capilla Sagrario de la Parroquia de la Concepción, tr asladando todo el Culto, Cofradí a, Imágenes, retablo con sus Escudo de Armas, y s u derecho a enterramiento, que antes estaban en el Convento de la Victoria, y que hemos conocid o en la Parroquia, hasta la des trucción de la misma e n julio de 1936, por la s turba s masónico-marxistas ”. 675 Por las copias d e unas es crituras relacionadas con el o rigen de la hermandad 676 en el convento de la Victoria en 1792 conocemos que , en realidad, Antonio Trianes, quien fuera alcaide del castillo de Huelva y ma yordom o de la cofradía del Naz areno, solicitó ser patrono de esta c apilla del Sagrario, en la q ue a su vez se adoraba al S antísimo, costeando el alta r, dorándolo y adornándolo, p ara que su familia y él pudieran ser enterrados en su bóveda. En el momento de la concesión del patronaz go Antonio 675 A.M.H.: F.D.H. Carp eta 1 062/1 Reglas d e la her mandad del Nazareno co n fec ha 10 d e novie m bre 1941 . Copia del or iginal en viado p or duplicado al Palacio Ar zobispal para su aprobación, p . 1: Preámbulo. Histor ia de lo s orígenes de la her mandad y título s que ostenta. 676 Los documentos ori ginales se encuentran en po der la famili a T ellechea ( descendientes de los T rianes ). 276 Trianes y a había fallecido , 677 nombrándose como pa trón a su hijo mayor y sucesor José María Trianes, alcaide del castillo de Huelva. “ En el Nombre de Dios Nuestro Señor todopoderoso Amen= … decimo s que por cuanto el Sr . Don Antonio Trianes y Zente no, Alcaide del Castillo y Fo rtaleza de esta villa, ya difunto, nos pidió el Nombramiento de Patrono , donación y adjudicación de la Capilla del Sagrario de dicho Convento y del Altar donde se hallan las Santas Y magenes de Ntro . Padre Jesús N azareno, San Juan y Nuestra Madre y Señora de la Amargura, que a sus expensas a costeado y dorado, cuio gasto há ascendido a la cantidad de veinte y dos mil reales, poco más o menos, para que en ella se enti erre, co mo se ha echo con el referido y continúe en sus hijos y descendientes y demás personas por quienes contra y er en parentesco por matrimonio que hagan, tomando a su cargo mantener el Sagrario e n dicha Capilla, su Retablo, alumbrar la l ámpara y costear, como hasta aquí , el aseo y adorno de Capilla y Altar y e l culto de dichas Ymagenes… … el Sr. Don Antonio Trianes, vecino de la citada villa (de Huelva) , con todos los demás señores de su familia han sido siempre bienechores del expresado Convento, en cuia Y glesia se dejan ver los efe ctos de su piedad, y que ahora nuevame nte en una Capil la de ella han hecho c onstru hir un Altar para colocar las Santas Ymagenes de N. P. Je sús Nazareno, San Juan y Ntra. Madre y Sra. de la Amargura, el que t ambién han dorado, cuidando asimismo de el dem á s ornamento del Altar, cu ios costos ascenderán más o menos a la cantidad de veinte y dos mil reales y que, por estas causas, suplicava al Reverendo Capit ulo concediese a dicho Sr. Don Antonio Trianes y a sus legítimos susesores el tí tulo de Patrón en dicha Capi lla con las facultades d e enterramiento en la Boveda que en ella tiene la co munidad, con excepción de que allí fuese sepultada otra alguna persona que no fuese o de Ntra . Sagrada R eligión, o de su famil ia, o de sus legítimos sucesores, ag regándose a lo r eferid o cierta limosna de misas y sermones con que dicho señor contribuyese en cada un año a dicha comunidad en quanto es mayordomo o director de la proseción de penitenc ia que en el Viernes Santo por la mañana se tiene anualmente de dichas santas ymagenes… … Otorgamos y cono cemos por este inst rumento que hacemos gracia y donación y legiti ma adjudicación al citado Sr . Don Antonio Trianes , ya difunto, y en su nombre a los Sres. sus hijos herederos y descendientes , y en nombr e de ellos y demás de dicha línea, al Sr. Don Josef Mª Trianes, Alcaide del Castillo y Fortaleza de esta dicha villa y vecino de ella , perpetuame nte de la C apilla y Altar de Ntro. Padre Jesús Naz areno, San Juan y Ntra. Madre y Señora de la A margura que han costeado, como igualmente la Boveda que existe en ella , nombrándolo de Patrono para su gose y fijando el escudo de sus armas como en el retablo, l ápida y otros donde gusten ponerlo , enterrándose sus cuerpo y d e los de la s demás personas de su familia y demás a quienes se lo permitan y fuese su voluntad con 677 Hab ía testado el 11 de m a yo de 1787 ( A.H.P.H., leg . 64, fol. 11 3). Citado por D. González Cr uz, Familia y ed uca ción en la Huelva del siglo XVIII , Huelva: Universidad , 19 96, p. 35. 277 los Religiosos mandando hacer exequias, fiestas, sermone s, misas, cabos de años y todo lo demás que qu ieran, como Capilla propia, teniendo en ella es caño o sillón para sentarse con el escudo d e sus Armas como Patrono s adorna ndo las Ymagenes, retablo, Altar y Sagrario… ”. 678 Este documento queda ratificado por la certi ficación del acta not arial del nombramiento de patrono de la capilla del Sagrario, que a su vez era la del Nazare no, al señor Trianes y sus descendientes, fec hada en ma yo de 1793. “… el 28 de mayo d e 1793 se levanta certificación del Acta Notarial recogida en el Convento Religioso de Nt ra. Sra. de la Victoria del Puerto de Santa María durante las sesiones celebradas en los días 27, 28 y 29 de septiembre de 1792, en el que fue parte defensora de la causa de los T rianes el Reverendo Padre Fray Francisco de Vega, Predicador Licenciado y Cor rector del Convento de la Victoria de Huelva, ante el Muy Reverendo Padre Fray José González, L ector Licenciado, Examinador sinodal del Arzobispado de Sevilla y Provincial de la Provincia de los Mínimo de la misma demarcación ”. 679 Hay que señalar que a la familia Trianes no se le vende la capilla, sino que se le cede el dere cho d e patronazgo de ella, a cambio de que la cuiden, limpien y la alum bren; por su parte, ellos debían pa gar un dinero al convento y tendrían derecho a ser enterrados allí y colocar su escudo de armas para señalar aquella capilla como propia, aunque obviamente de uso público a l estar allí colocado el Sagrario. Juan Caballero y Lama halló en el Archivo de P rotocolos Notariales de Huelva una escritura d e agregación a la cofradía, fechada e n 1713, 680 la cual fu e sus crita por el Padre Corrector de los Míni mos fray M artín de Re ina y otros religiosos del convento de la Victoria con la referida corporación, que estaba representada por Diego de Lugo y Arrietta, abo gado y Justicia Ma y or d e Huelva, y otros hermanos. En el documento se acordó una reforma de sus Reglas de 1635. “ Dec imos que por cuanto de tiempo inme morial a esta parte y d esde la fundación de este dicho C onvento y antes que sus religiosos se mudasen a él y en el anti guo que estuvo en los extramuros de esta vi ll a se mantuvo siempre nuestra Hermandad y Cofradía con el nombre de los “Na za reos ” (sic) teniendo su altar y 678 A.M.H.: F.D.H. Carpeta 1445 . Cop ias de unas Escrituras r elacio nadas sobr e F undación y Ori gen de la hermandad en el Con vento de Ntr a. Sra. de la Victoria d e la Orden de Mínimos. 679 DOMINGUE Z ROMER O, J .: Los Trian es y el patron azgo de la Capilla d el Nazareno . Documen tos para la memo ria h istórica. Huel va. E dicione s Co nsulco m . 2014 , pp. 30 y 3 1. Acta notarial co n el nombramiento d e P atrono al Sr. T rianes y s us desce ndient es so bre la Capilla Sagrario d e Ntr o. Padr e Jesús Naz are no, San J uan y Ntra. Mad re y Señor a de la Amargura, de fecha 28 de mayo de 17 93. Archivo de la familia T elleche a. 680 El legajo de ese año no se conserva en el Archivo Histórico Pr ovincial de Huelva. 278 sirviendo en él al culto y devoción de la imagen de Nuestro Padre Jesús , que tuvo y tiene en este dicho Convento, de los cuales Estatutos y Ordenanzas o Regla s por ser tan antigua se había perdido y conservado la memoria de algunos de nuestros hermanos que lo fueron en el año pasado de 1635 ”. 681 Los Estatutos que contienen la escritura de 1713 designaban, según C aballero y La ma — pues el legajo de ese año no se conserva en el Archivo de Protocolos Notariales de Huelva — como herm anos ma yor es perpetuos a los duques de Medin a Sidonia, como condes de Niebla. Se recoge además la curiosa costumbre de que los rel igiosos del convento le colocaban al Nazareno la llav e d e Sagrario y ponían la ima gen de J esús en el Monumento. “ Nuestros hermanos, qu e por su dev oción pidieron ser inscritos en el libro de nuestra Hermandad y que con la mayor que tienen a esta Santa Imagen dan el mayor ejemplo a los d emás y el esplen dor que de tan grande represent ación se sigue a nuestra Hermandad; iten que los do mingos últimos de cada m es se ha decir misa cantada por los religioso s en el alt ar de Jesús Nazareno por el ánima de los hermanos; it en que el día 3 de Mayo que la Iglesia celebra la fiesta de la Santa Cruz, que es la Principal de la Cofradía, se diga vísperas y misa cantad a, procesión y sermón; iten que el Viernes Santo de cada un año ha de acom pañar a la referida Comunidad la procesión de Ntro. Padre Jesús que se intitula la del paso y ha de predicar dos sermones, uno ant es de sali r la procesión y o tro en la plaza del Señor San Pedro; it en que el Jueves y el Viernes Santo que al enc errar y desence rrar a Su Majest ad ha de asistir la C ofradía con las insignias; iten que siempre que el Convento pusiese la llave del Sagrario en la Imagen de Jesús ha de llevar e l guion d e la pro cesión el mayordomo y las varas del palio seis personas que ha de nombrar el mayordomo dicho y poniendo la imagen de Jesús en el Monumento, ha de dar dicha Cofradí a la cera que sea necesaria de poner en el alt ar y en efecto ha de dar tres li bras de cera de limosna para el Santísimo Sacramento de dicho Convento ”. 682 1.2. La capilla y altar, procesiones y fiestas de la hermanda d del Nazareno El convento de la Vi ctoria, como ya vimos en el capítulo del Dulce Nombre, soli ci tó licencias para ser trasladado en 1591 — al poco de su fundación en 1582 — , debido a que la cercanía de la ría hacía que aquel terreno fuera insalubre. El convento se trasladó así a una zona más alta d e la mi sma calle Pue rto. Se desconoce la fecha exacta en la que se rea lizó el referido traslado; no obst ante, en 1598, por el primer documento ya referido 681 CABALLERO Y LAMA, J. : “Las más antig uas Cofradías o nubenses” en Seman a Sa nta. 1951 , s/p . 682 Ibídem. 279 que menciona a la cofradía, aún no debía de haberse traslad ado, pues en aquel año se solicitó la adjudicación de un altar. En noviembre de 1634, fecha en la que el co nvento y a habí a sido traslado, la hermandad del Nazareno , representada por su her mano ma y o r Gaspar Díaz Gutiérrez, y la del Dulc e Nombre , solicitaron nuevos alta res donde pod er ubic ar sus imágenes devocionales. “ … desimos que por quanto en el dicho convento , de nuestros días a esta parte, está situada la cofradía de los hermanos nazar eos (sic) , y en la iglesia antig ua dé l tenía su altar, por averse labrado yglesia nueva el dicho con vento quiso señalarle altar para poner sus insignias que le reconosiese por suyo la dicha cofradía dando al dicho convento lo que se cons ertase con los cofrades della para poderlo pagar a este dicho convento… ”. “ Fray Andrés Gutiérr ez, Corrector del Convento de la Victoria de Gu elva, digo, que en el dicho convento están situadas dos Cofradías muchos años a, que son la una del Dul ce Nombre de Jesús, la otra d e los Nazareos (sic) . L as cuales tenían sus Altares en la yglesia antigua y , por av erse labrado una yglesia nueva, quieren (qu e) el Convento les señale altares para poner sus imág enes y reconoce rlas por suyos dando por el dicho c onvento la cantidad en que s e convinieren los c ofrades con el dicho convento. En el mismo día, mes y a ño fue llamado para h acer su de claración el P adre Fray Gaspar Gómez y, aviendo jurado en verbo sacerdotal de decir verdad, respondió que era útil y conveniente qu e se dies en los dos arcos y alt ares a las dos cofradías que están en este dicho con vento por i nteresarse en ellos trece o catorce ducados de renta cada año, con obli gación de adornar los altares a costa de las cofradías ”. “ Licensia este dicho co nvento trato con Gaspar Dias Gutierres, vezino desta villa, ermano mayor d e l a dicha cofradía de los naz areos (sic) , con los hermanos y cofrades della deben d arle el usofruto y señorío para la dicha cofradía de un altar que el dicho convento tiene, que es el primero como se entra por la puerta que está frontero del altar mayor a la mano der echa; linde con el altar de Juan Bautista López que asimismo se le a dado en virtud de l a dicha lisensia, de que a de otorgar escritura, y con la pared del coro, por tres ducados de renta en cada un año que la dicha cofradía a de ser obligada a dar a este dic ho convento ”. 683 683 A.H.P .H.: Venta de altar a la co fradía de los Nazarenos ante Cristóbal Quinter o, otorgado en Huel va el 15 d e noviembre de 1634.Caj a 4701, fol. 415, 415 v., 416, 416 v. y 419. 286 Por un documento fechado el 18 de febrero de 1771 que se encuentra en el Arc hivo Municipal onubense, conocemos que los hermanos del Nazareno pa gaban anualmente 240 reales por doce mi sas cantadas en su altar, por el asiento y las procesiones que celebraban. “ Tiene este convento más de ingreso doscientos y quarenta r eales vellón que pagan cada un año los Hermanos de la Cofra día de N tro. Padre Jesús N asareno, por dose missas cantadas que cada año se selebran en su Capilla, y por el Asiento, y prosesiones de dicha cofradía ”. 699 Existe una descripc ión de la capilla del Sagrario, del año 1835, año de la desamortización, que era la misma en la que estaba ubicada la cofradía de Nazareno, en esa fecha y a bajo el patronazgo de los T rianes. No se men cionan a las imá genes titulares — el Cristo, la Virgen y San J uan — pues por la fecha seguramente y a habrían sido trasladada s hasta la parroquia de la Concepción; s e mencionan, sin embargo, el resto de posesiones de la corporación, como los pasos y algunas insignias: “ Capilla del Sagrario. Esta pertenece a los Señores Trianes , con un retablo de madera en tosco nicho dorado con la santa mujer Verónica, que en la actualidad está en el S.S. José, d e talla, cuatro candelabros de mad era, dos atriles, un crucifijo pequ eño y otro mayor en madera una piedra de Ana, una tabla de Evange lio, una lámpara en metal con su arbotante, la peana dorada de Ntra. Sra. de la Amargura, cuatro pasos en que sale la cofradía de Jesús Nazareno, una cruz en madera grande verde y dorado para el mismo , y otra cruz de J erusalén insignia de la cofradí a. El cielo del paso de la Sra., ocho cuadros viejos de medias cañas doradas de l a historia de David, todo perteneciente a di chos Señores. Según inve ntario que presentaron los interesados ”. 700 1.3. Mandas de li mosnas y misas a la cofradía del Nazareno . Enterramientos d entro de su ca pilla Desde los inicios de esta hermandad fueron muc hos los devotos que mandaban dar una limosna a esta corporación en sus últimas voluntades. La primera referencia que ha 699 A.M.H.: Leg ajo 8 55/1 2 Relación d e bienes y re ntas del con vento de la Vic toria, p.2 4, 18 de febrero de 1771. Véase GONZÁLE Z C RUZ, D.: “Cofradías y r itual religioso e n la Se mana San ta de Huel va durante el s. XVIII”, en A rchivo s y fondo s docu menta les para la historia d e la S emana San ta en Anda lucía. Málaga: Ayunta miento de Má laga, 2003 , p. 78. 700 A .G. A.S. Sección II. Gobie rno. Órdenes religiosas mas culinas. Caja 05 265, legajo 18, expte. 3. Inventario de bienes de con ventos suprimidos de Huelva y San Juan del Puerto. 29 octubre 13 noviembre 18 35. 287 llega do h asta nuestros dí as es el testamento de M elchor Ramírez de Orozc o otorgado en 1607, que mandó una limosna de un ducado a la cofradía. “ Iten mando se d en d e l imosna a la cofradía del Dulce Nombre de Jesús i de los Nasareos (sic), a cada una de ellas un ducado por una bes… ”. 701 Años después, el mismo Melchor renovó su voluntad en un nuevo testame nto de dar ese duca do a la cofradía. “ Iten mando se den de limosna a las cofradías del Dulce Nombre de Jesús, Santa Cruz i de los Nasareos (sic) , a cada una de ellas, un ducado por una bes… ”. 702 Por su parte, I nés Sánchez de Avendaño, en su te stamento otorgado en 16 20, mand ó un donativo de 50 reales para que se repartieran entre varias hermandades, nombrando entre ella s a la del Nazareno. “Iten mando a las cofradías de esta villa la Soledad, el Santísimo Sacramento de arriba y abajo, al Nombre de Jesús, los nazar enos , el Rosario, los señores San Antonio y San Roque y Bera cruz y Purgatorio y San Sebastián que, entre todas ellas, se repartan cincuenta reales de mis bienes prorata ”. 703 En 1631 Juan García Verano y Ana de los Santos mandaron cada uno cu atro reales de limosna a la hermandad del Nazareno. “ Iten mandamos a las cofradías desta villa , que son las de nuestra Sra . del Rrosario y del nombre de Jessus y de los Nas arenos y de San Antonio y del Santíssimo Sacramento de San Pedro y de la Concepción y San Se vastian , a cada una de las dichas cofradías dexamos cada uno de nos quatr o rreales de limosna ”. 704 En 1665, Elvira J aimes declaró en su testamento que debía cinco duca dos a la cofra día del Nazareno. “ Yten declaro devo a la Cofradía de Jesús Nasareno de esta villa , sita en la yglesia del Convento de Ntra. Señora de la Victoria, della sinco ducados que pedí 701 A.M.H. F.D. H.: Carp eta 1 94.1 . A.H.P .H.: T estamento d e Melchor Ra mírez de Oro zco ante Luis D íaz Palomino, oto rgado en Huelva el 28 d e noviem bre de 16 07. Caja 4127, fol. 727 . 702 A.H.P .H.: T estamento Melch or Ramírez de Horo zco ante Cristób al Qui ntero, otorgado en Huelva el 11 d e may o de 1 643 . Caja 4706, fol. 39 vº. 703 A.M.H. F.D.H.: Carpeta 1 94.1. A.H.P.H. : Testamento de I nés Sá nchez d e Avendaño a nt e Cri stóbal Quintero, o torgado en Huelva el 28 m ayo de 16 20. Caja 4686, fol. 30 1. 704 A .H.P. H.: Testamento de Juan García Vera no y Ana d e los Santos ante Francisc o Maldonado, otorgado en Huelva el 14 de diciembre de 16 31. Caja 41 50, fol. 398. 288 de li mosna para haser una barandill a en su altar, y mando se le pague para este efecto a su may ordomo ”. 705 También J uan Correa, de claró en su t estamento ot orgado en 1666 s er herm ano de la hermandad del Nazareno y le donó de limosna dos reales. “ Dec laro que so y hermano de la cofradía de Jesús Nasareno y de la de Ntra. Sra. del Rosario y de la del Santísi mo Sacramento de arriba y de la del nom bre de Jesús. Mando que a las dichas cofradías, de que s oy Hermano, se d en a cada una dos reales de limosna, y que den la sera para mi entierro ”. 706 En las cláusulas del testamento de Roque de la Ossa Valera, otorgado e n 1667, se mandó donar 6 reales de limosna a la cof radía del Nazareno. “ Itten seis reales que el dicho dif unto mandó se dies en d e limosna a la Cofradía de Jesús Nazareno: de que dio recibo D on Nicolás Sotelo de Agu ilera su mayordomo en dicho día que está comprendid o en el testimonio referido de partida ” . 707 Margarita María Camacho Becerra mandó dos ducados de donativo a la corporación del Nazare no en 1686. 708 Lo mismo hiz o María Ortiz , en su testamento otorgado en 1778, librando un importante donativo de 300 reales pa ra que se entregaran al ma y ordomo de la cofradía y los gastase en la c orona de plata para el Señor. “ Iten mando que, después de mi fallecimiento, por mis albaseas se entreguen de mi caudal la cantidad de trescientos real es vel lón al mayordomo que fuere de la He rmandad de nu estro Padre Jesús de Nazareno, cita e n el Convento de nuestra Señora de la Victtoria orden de N. P. S. Francisco de Paula desta villa, para que lo distribuia e n mas adorno de la corona de plata que sirve a dicha imagen, siendo bastante para el cumplimiento de esta cláusula … ”. 709 705 A.H.P.H.: “Testamento de Elbira J aimes” a nte Francisco Ló pez Machad o, o torgado el 4 de septiembre de 16 65. Caj a 4180, fol. 264. 706 A.M.H. F.D.H.: Carpeta 194.1. A.H.P.H. : T estamento Jua n Correa, ante Antonio Hernánd ez Almonte, otorgado en Huelva el 10 de enero de 166 6 . Caja 4724, fol. 16. 707 A.D.H.: Justicia, Caj a 38. Serie 1 Ordinario s, clase 10 , nú meros 16 -20, años, 1648 -1675 . Cuenta q ue se toma a Don Francisco González d e Paula, Pr esbítero del Albaz, y di sposición de Roq ue de la Ossa Valera difunto, 1 1 mayo 166 7, fo l. 9. 708 CABALLERO Y LAMA, J. : “Las más antig uas Cofradías o nubenses” en Se mana Sa nta. 195 1, s/p. 709 A.M.H. F.D.H.: Carp eta 178.4 . A.H.P.H.: T estamento de María Orti z ante Juan An tonio Rivero , otorgado en Huelva el 1 de d ic iembre de 1 778. Caj a 4758, fol. 1 63. 289 Un año d espués, en 17 79, María Ortiz de Mor a, vuelve a r edactar su testamento insistiendo nuevamente en que se le hiciera una corona para el Nazareno del gusto del mayor domo. “ Mando que los nomina dos mis albaceas entreg uen a el Mayordomo de la Cofradía de Ntro. Padre Jesús de Nazareno, en el Convento de Nuestra Señora de la Victoria, Orden de Mínimos de esta dicha villa , trescientos reales de vellón para que con ellos y el valor que tenga la corona de Nuestro Padre Jesús se le haga otra de más extensi ón y lucimiento qu e sea del gusto de dicho Mayordomo , por ser así el mío y determinada voluntad ”. 710 Además de dar limosnas, al gunas p ersonas ordenaban en sus últim as voluntades ser enterrados delant e del al tar del Nazareno en el convento de la Victoria. De este modo María Quintero, en su t estamento en 1692 , mandó ser sepultada d elante del altar del Nazareno. “ … mi cuerpo sea sepultado en el convento de Ntra. Señora de la Victoria delante del altar de Jesús N asareno… ”. 711 Por su parte, en 1817, el propio J osé María Trianes, como patrón de la capilla del Nazareno, m andó ser se pultado en la bóveda de la capilla d el N azareno, por ser propia de su familia. “ … mi cu erpo sea sepul tado en la bóveda propi a de mi familia que, con el altar y capilla, tenemos en el Convento de Nuestra Señora de la Victoria… ”. 712 Era común que en las casas se tuvi eran pinturas d e imágenes mu y devocionales de la ciudad, como es el caso del Nazareno. En est e caso, Bernarda de San J osé , mandó en su testamento de 1706 dar al presbítero Antonio de Frías una cruz pequeña de reliquia y una pintura del Na zareno. “ Mando al licenciado Antonio de Frías , presvitero cura desta iglesia, una cruz pequeña de r eliquias y u na pintura de N ro . Padre Jesús Nasareno qu e tengo de hasta vara y media de largo ”. 713 710 CABALLERO Y LAMA, J. : “Las más antig uas Cofradías o nubenses” en Se mana Sa nta. 195 1, s/p. 711 A .H.P.H. : T estamento María Qu intero a nte Diego Diaz Ler ma, otorgado en Huelva el 7 de marzo de 1692 . Caja 4204, fol. 53. 712 A.H.P.H.: T estam ento J osé Ma rí a Trianes ante Andrés G uiller m o Camacho, otorgado en Huelva el 27 de enero de 181 7. Caja 4300, fol. 28 vº. 713 A.M.H. F.D. H.: Carpeta 1 78.4 . T esta m ento B ernarda d e San J oseph a nte José Her nánd ez Almonte, otorgado en Huelva el 12 de abril d e 1706. Caja 4556, fo l. 63 vº. 290 1.4. El patronazg o de los Trianes y el traslado a la parroquia de la Concepción Retomando el tema del patronazg o de los Trianes , hay que s eñalar que esta f amilia llegó a Huelva en 1760 procede nte de A yamonte. El 14 de enero de es e mi smo año, en el C abildo Capitular se lee un memorial de Antonio Agustín Trianes y Centeno, vecino de A ya monte, donde m anifestaba su deseo de restablecer su casa y familia en Huelva, tanto por su bella situación como por hallarse má s inmediato a Cádiz. Tra s su traslado compró las casas principales que en la calle del Puerto tenía Antonio Butler , 714 bue n amigo de su sue gro Manuel Rivero González “el Pintado” (1697-1780). 715 El 16 de enero de 1766 Antonio Trianes, esposo de Teresa de J esús Rivero (la quinta hija del Pintado), fue no mbrado alc ai de del castillo de Huelva. Debido a la cercanía d e la familia al convento, cabe suponer que mant uvieran un a estrecha relación con el mismo, dando un importante empuje a la h ermandad con la creación del patronato, que como hemos dicho fue c oncedido en 1793 al hijo del matrimonio, J osé María Trianes Rivero. De este modo la f amilia Trianes cuidó del altar y se encargó d e lo s cultos y procesiones de la cofradía. En el poder para testar de J osé María Trianes a su mujer Josefa de la Cruz declara que “ es notorio la devoción que mi difunta madre Doña Teresa de Jesús R ivero tuvo a la Santa Imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno que existe en nuestra Capilla del Convento de San Francisco de Paula de esta villa pues se hizo cargo de la C ofradía de este nombre, que sale en el Viernes Santo por la mañana, adornando todas sus ymagenes y poniéndole en el estado que oy s e hall a y, en consequenc ia y por en cargo particular de dicha mi madre, he continuado yo esta devoción, pero parece que todos mis h ermanos est án conformes en sit uar s u costo 714 DÍAZ HIER RO, D. Hi storia d e las calles y p lazas de Huelva. Huel va, imprenta Co lón, 19 83, to m o I, p. 281. 715 Sobre la figura de este insigne ayamo ntino enriquecido en l a carrera de Indias, que tanto influyó sob re su yerno y q ue tanta huella dejó en Ayamonte y e n otras poblacio nes onubenses, hay una copio sa bibliografía, r esaltando las obras de SOLESIO LILLO, J ulián: “Un na viero ayamontino en la Carr era d e Indias”, en IV Jornad as d e Historia d e A yamon te , Huelva: Ayuntamiento de Ayamont e, 2000, pp. 215 - 254; “Un hidalgo d e Ay amonte en el siglo XVIII”, en V I Jo rnada s d e Historia de Ayamon te , Huelva: Ayuntamiento de Ayamonte, 20 02, pp. 155 - 179; “Entre Ayamonte , Cádiz y Nueva España. El or igen de una de las p rincipales co mpañías de co m er cio con Indias en el siglo XVIII”, en X Jornad as de Historia de Ayamo nte , Huelva: Ayuntamiento de Aya monte. 2 006, p p. 111 - 123 ; “Las enemistades de Manuel Rivero”, en XII Jo rnadas de Historia d e A yamonte , Huelva: Ayuntamiento de Ayamonte, 2 008 , pp. 73 - 88; “Estudio s, for mación y e nseñanza de una familia and aluza en el siglo XVIII”, en XIV Jo rnadas de Historia d e Ayamon te , Huelva: Ayunta miento de Ayamo nte, 2 010, pp. 9 - 23. T ambién es interesante el trab ajo de MO RENO ALON SO, M.: Retrato d e famil ia an dalu za con las India s al fondo . El Memorial de El P intado . Sevilla: Ediciones Alfar, 2 000 . 291 en una de las fincas de nuestro caudal, la que deva entr egarse con esta carga, a qualesquiera de nosotros que vive en esta villa , para que se perpetúe esta devoción en la familia. Si llegara a tener el efecto en el justo modo de pensar desde luego me confirmo con él , y lo declaro ass í para que conste ”. 716 En su testamento otorgado en 1817, José María Trianes expresa que “… en unión con todos mis hermanos tengo obligación de asisti r al aseo y alumbrado del altar de N . P. Jesús Nasareno y, en el caso que como hasta aquí me dejen solo para este gasto, continuará mi muger mi entras que las circunstancias de mi caudal y gast os de mi famil ia se lo permitan , suspendiéndolo quando vea no le e s posi ble continuar ”. 717 En el libro Los Trianes y el patronazgo de la Capilla del Nazareno , Julián Domínguez Romero se refiere a la hijuela corr espondiente a Juana Josefa, hija de Antonio Trianes, en la que aclara que “… desde que en la i nvasión francesa en 1 810 fueron suprimidas las formalidades religiosas, se trasladó a la Parroqu ia de la Concepción el a ltar de nuestro Padre Jesús y sesaron los aniversarios y demás devociones que se celebraban en la Victoria, suprimiéndose este gasto, que se hacía en com ún entre los hermanos Trianes, como consta en el asiento 10 de las condiciones con que D. José María Trianes tomó la Administración de las propiedades de otros tres hermanos, lo que empezó el 19 de febrero de 1773, y concluyó en 1807, época en que tomó la Administración D. Manuel Suárez Mesa ” . 718 Llama la atención que el autor de este libro h a ya llegado a la conclusión de que , probablemente no fue la desamortización de Men dizábal del año 1835 la que mot ivó el traslado de las imágenes y ense res de la herm andad desde el convento de la Victoria a la parroquia de la Concepc ión, sino el vandalismo , el pillaje y la falta de aprecio de las tropas francesas a todo lo clerical. Según Domínguez R omero, fue un miembro de la familia Tellechea emparentado con una hija de Antoni o Ag ustín Trianes, con influencia local y sobrado p restigio dentro del bando francés, quien avisó a la f amili a para que trasladaran las imáge nes y objetos de valor a un lugar que consideraran seguro. “ Si tene mos en cuenta, de un lado, que la re vuelta madrileña y posterior invasión militar francesa se realiza a partir del 1 808, no llegando a Huelva hasta 716 A.H.P.H. : P od er para testar José María T rianes a su muj er Jo sefa de la Cr uz Ri vero ante Andrés Guillermo Ca macho, otorgado en Huelva el 18 de o ctubre d e 1800. Caja 42 88, fol. 182. 717 A.H.P.H.: T estam ento J osé Ma rí a Trianes ante Andrés Guillermo Ca macho, otorgado en Huelva el 27 de enero de 181 7. Caja 4 300, fol. 28 vº. 718 DOMINGUE Z ROMER O, J .: Los Trian es y el patron azgo de la Capilla d el Nazareno . Docu mentos para la memoria h istórica. Huelva, ediciones co nsulco m, 2014, p. 37. 292 casi dos años d espués y, d e otro, que era de sobras conocida la fama “anticlerical” y laicista del ejército napoleónico y su predispos ición a saquear conventos e inmuebles de Órdenes y Congregaciones religiosa s, no es de extrañar que este antepasado Tel lechea pusi era sobre av iso a los Trianes a fin de que trasladasen sus posesiones religiosas a lugar seguro ; para ello el sitio ide al desd e muchos aspectos era la iglesia que servía d e parroquia y que podía ser más respetada que otros lugares ” . 719 Indudablemente esta hi pótesis nos resulta b astante acertada, pues parece casi milagroso c ómo la hermandad, tras la desamo rtización, no sufriera ningún tipo de agravio y fue se felizmente trasladada a la parroquia de la Concepción bajo la protección de sus patrono s. Josefa de la Cruz, espos a de J osé María Trianes, en su t estamento otor gado en 1845 declara que “ habiéndose suprimido los conventos, trasladé el altar que pertenecía a los Trianes, mis hijos, a la Parroquia de la C oncepción, en donde c onservan su pertenencia como lo demuestra su escudo de armas ”. 720 La afirmac ión del traslado de J osefa de la Cruz quedó ratificada años d espués, en 1932, por una carta d e a gradecimiento de Rafael Trianes, biznieto de J osé María Trianes, al arcipreste de Huelva, Román Clavero, donde se dice que “… en la fecha en que se desalojó a los Monjes de la Victoria , fue mi bisabuela doña Josefa Rivero, viuda de Don José María Trianes , la que lo mandó a su cargo…, trasladando todo el culto, C ofradía, imágene s, Retablo, etc., que antes estaban en la Victoria a la Parroquia de la Concepción ”. 721 La co rporación, una vez trasladada a l a iglesia de la Concepción, p asó a u bicarse en la capilla del Sagrario, misma capilla donde habían estado sit uados en la iglesia del convento de la Victoria. Sin embarg o, ha y que destacar que no fueron los Triane s quienes rea lizaron dicha capilla en el templo Concepcionista, pues esa capil la ya había sido construida años antes de la ll egada de la h ermandad. Fu e edificada por Fernando Rosales en 1796, es decir, 40 años antes de la llegada del Nazareno, por lo que no fue mandada hacer por Josefa Rivero ni por la cofradía. 722 719 DOMINGUEZ ROMERO, J .: Los Trianes y el patron azgo de la Capilla d el Nazareno , pp. 42 y 43 . 720 A.M.H. F.D.H.: Carp eta 178 .4. A.H.P .H.: T estamento Josefa de la Cruz T rianes ante Jos é María de la Corte, oto rgado en Huelva el 18 d e julio de 1845. Caja 4318, fol. 200. 721 DOMINGUEZ ROMERO, J .: Los Trianes y el patron azgo de la Capilla d el Nazaren o , pp. 48 y 49. 722 LARA RÓDENAS, M. J. de: Bio grafía d e una ig lesia: La p arroqu ia de la Concepción d e Huelva. Huelva. Colegio Oficial de Arq uitectos de Huelva, 2 005 , p. 57. 293 En un nuevo testam ento de J osefa de la Cruz , otorga do en 1859, s eñalaba que el altar del Nazareno había qued ado sin adjudicar a ninguno de sus hijos, siendo su deseo que ellos continuasen el cult o y la p rocesión d el mis mo, a la p ar que insta ba a crear una congregación: “ Iten así mismo declaro que, por muerte de mi di funto marido D. José María Trianes, quedó sin haberse adjudicado a ninguno de mis hijos el altar con la imagen de Jesús, la Virg en de los Dolores y San Juan que están en la par roquia de la Concepción en la Capilla que se llama hoy del Sagrari o contigua a la Sacristía, y además la imagen de la Verónica que se halla en mi casa habitación, cuyas ymagenes tienen s us andas respectivas, ha biendo además tres insignias, un guion, candeleros, faroles y otros úti les qu e s e usan en la prosesión que s e llama del Paso y sale el Viern es Santo de cada año por su mañana . Por consig uiente, corresponde todo esto en propiedad a mis cinco cita dos hijos y, como la intención de sus ascendientes qu e lo costearon fue la de que sirviera para recordar los actos de la pasión d e n uestro Redentor Jesucristo, que en dicha prose sion se representan, parec ería una cosa estraña y fuera de razón el no respetar la voluntad de aquéllos y, por tanto, encargo a mis citados hijos que , t eniendo presente todo lo referid o, continúen como hasta aquí yo lo he hecho, d ando el indicado culto; pero creo conveniente que, para que tal cosa s e verifique, atendidas las actuales c ircunstancias, se forme una congregación, en la cual siempre sea hermano mayor el pariente más cercano y mayor de edad de Don José Mª Trianes , mi dif unto esposo, que resida en esta población y que dicha confraternidad se establezca en la parroquia de nuestra Señora de la Conc epción , previa aceptación de qu e ello hagan los Sres. Curas asignados hoy a la misma para que en lo sucesivo tanto dichas ymagenes y altar que están en la yglesia como la Verónica se custodien y guarden en la misma, sin que por ello puedan alegar dichos Sres. Curas ni los que después de estos viniere, ni ninguna otra persona en corporación, derecho a las ymagenes, Altar ni de más útiles que se usan en dicha procesión, porque ahora y en todo tiempo ha de ser propiedad de mis hij os y sus descendientes, los cuales en cualquiera ocasión que les pareciere podrán celebrar con dichos Sres. Curas documento público en que tales cosas queden consignadas, ad virtiendo a los fines que convenga que en cierta ocasión en que uno de los Sres. Curas de la parroquia de la Concepción quiso alegar derecho a las ymagenes y altar, se ventiló en juicio contradictorio , en que fue parte, y s e ejec utorió po r la audiencia de S evilla que el Altar , las imág enes y los útiles para la Procesión en ninguna manera correspondía a la parroquia y s í a los Trianes, recomendándose por dicho Tribunal la constancia en el culto y devoción a dichas ymagenes, advirtiendo además para la mayor inteligencia de mis hijos y descendientes que en el espresado altar está tallado y pintado el 294 escudo de Armas de la familia T rianes, lo cual sirve de memoria y señ al para conocer que los ascendientes de estos lo costearon ”. 723 Unos años d espués, en 1864, en la partición de bienes por muert e de Josefa d e la Cruz, quedaron reflejados una serie de manifestaciones que la difunt a había declarado en vida. “… Manifestó igualmente que así mismo , como por muerte de su esposo Don José Mª. Trianes había quedado sin adjudicar el Altar que se hallaba en la Capilla del Sagrario de la Parroquia de Ntra . Sra. de la Conc epción y e n igual caso las imágen es e insignias que se usan en la Procesión que se llama del Paso , parecía natural continuasen como hasta aquí formándose una congregación en dicha Parroqui a de la que siempre fuere hermano mayor el pariente más c ercano y mayor en e dad del Don José Mª . T rianes, custodiándosl e en la misma parroqui a previa conformidad de l os Sres. Curas todas las ymagenes e ynsigni as, pero sin dejar de pertenecer a sus hijos como se d eclaró en pleito ejecutorial que se sostubo en cierta ocasión con los Sres. Curas ... Ordenó igualmente que su hijo D. Mateo se confo rmaba en lo relativo al altar, ymagene s e ynsignias del Paso se le dieran cada una de sus cuatro hermanos dos cientos cincuenta reales además de los mil de que antes se ha hecho mérito ... Mediante a que ninguno de los her ederos de Dª J osefa de la Cruz Rivero s e ha hecho observación sobre lo que la finada dispus o en su última voluntad respecto a las ymagenes que s e hallan en la Parroquia de Ntra . Sra. de la Concepción, sus vestidos e insignias que se usan en la Procesion que se llama del “Paso” se conservará todo en la citada Parroquia formándo se inventario y recogiéndose del Sr. Cura recibo de todo, cuyo documento conservará el individuo de la familia vecino de esta capital que es o fue re de mayor edad ”. 724 Por Diego Dí az Hierro conocemos que en la déca da de 1860 la persona encarga da de montar y adornar los pas os era Fra ncisco de la Corte. “ Por 1860 se sabe que D. Francisco de la Corte era el encargado de p oner y quitar los pasos en casa de los Trianes y de ll ev arlos a la iglesia y de aquí otra vez a su proce dencia. Los pasos eran 4: Jesús Nazareno, la Virgen, la Verónica y S. Juan. Iban conducidos por 32 nazarenos con bandejas pidiendo. Un trompetero y un Niño perdido. 723 A.H.P.H.: T estamento Josefa d e la Cruz ante Alejandro Cano, oto rgado en Hue lva el 12 de febrer o de 1859 . Caja 4817, fol. 97 vº. 724 A.H.P .H.: P artición de bienes po r muerte de J osefa de la Cruz, oto rgado en Huelva el 22 de o ctubre de 1864 . Caja 4833, fol. 17 40. 295 Durante la procesión pe dían con bandejas al pú blico para recaudar fon d os con que pagar los gastos del sermón y de la salida proce sional ”. 725 Tras la invasión francesa, la independencia d e las colonias americanas y l a merma del comercio atlántico, la familia de los Trianes vio mermadas sus riquezas por la disminución comercial con las Indias, base princ ipal de su economía, lo que conllevó que con el ti empo la familia abandonara las obligaciones contraídas con respecto a su patronazg o de la Capilla- Sagrario del Nazareno, perdiéndose los derechos adquiridos. Tiempo después del traslado, sobre 1868, Rafael y M ateo, hijos de José María Trianes y Josefa de la Cruz , pugnaron con el arcipreste de Huelva, Bartolomé Ferre yra y Mora, para h acer valer sus derechos de patron ato y propiedad, tanto de la capilla del Sagrario como de sus imágenes. El arcipreste, desconcertado, remitió al conocimiento del canciller de cámara del arzobispo de Sevilla, Victoriano Guisasola. Tras buscar en los archivos no logró en contrar nada que r evelara la veracidad de los reclamantes, lo cual le hizo sospechar l o que se murmuraba po r la calles de que “ si bie n es cierto el derecho del Patronato, también lo es la carga y obli gación de dos mil reales para el aseo de las Imágenes y paso de la procesión ”, no cediendo ante sus insistencia s. Seguramente, al verse mermadas su s riquezas, los Trianes querían sostener el privilegio del p atronazgo, pero no las car gas anejas que ello conllevaba. A pesar d e eso, la familia seguía teniend o notable influencia en la cofradía al ser poseedores de enseres, ropas, pasos y d emás pertenencias para la procesión ; tanto es así que de ellos dependía que saliera la procesión . Y al estar enzarzados en aquella disputa, entre 1866 y 1867, los Trianes se n egaron a ced er nada p ara que la procesión no saliera. 726 Cabe destacar que las imágenes s e en contraban en mu y m al estado d e conservación, al no encargarse nadie de su aseo. 727 Como bien sabemos por lo y a vertido en el capít ulo referente a la he rmandad del Dulce Nombre, tr as la desamortización del conv ento de la Victoria, en diciembre de 1837 decidieron derrumbar el edificio, estableciéndose en su lugar una escuela de niños. 725 A.M.H.: F.D.H. Carp eta 195 .1. A.H.P .H.: P artición de bienes p or muerte de Josefa de la Cruz Rivero, otorgado en Huelva el 22 de octubre de 18 64. Caja 4833, fol. 1 740. 726 La procesión no d ebió rea lizarse durante varios a ños a ntes de 1868. A.D.H.: Go bierno, Huelva. La Concepció n. As untos De spachado s 183 7 -188 7. Escr ito del pár roco de la Concepción, 31 de marzo de 1868. 727 DOMINGUE Z ROMERO, J . : Los Trian es y el pa tronazg o de la Capilla d el Nazareno , pp. 53, 5 5 y 57. 302 El manto de terciopelo con flores de oro plegadas 1 1 para los rostros 1 La toca de batista 1 La saya y peto de terc iopelo 1 A más la ropa diaria --- PROCESIÓN Bandera del guión de seda 1 Bandera de las trompetas de terciopelo 2 1 cordón del guión de seda 1 La cruz de Jerusalén 1 Cuello para llevar la cruz 1 Forro de la cruz del guión 1 ALTAR 1 retablo 1 3 manteles de hilo con sus guarniciones 3 1 guarnición para un mantel bordado 1 Cormaltares 4 Ule 1 Candeleros 8 Atriles 2 Sacras 2 1 viso 2 4 toallas con sus guarniciones para la baranda 4 2 visos para la baranda uno de brillantina y otro de damasco 2 1 guirnalda de flores para ramos de flores del Altar 1 Unas cuantas flores sueltas adorno de la baranda --- 303 1.5. Salidas proc esionales La h ermandad del Nazareno r ealizaba su tradicional salida procesional , que era comúnmente denominada como la del “Paso”, “Encuentro” o “Sermón” , cada Vi ernes Santo. Estaba formada p or las imág enes del Cristo Nazare no, Virgen de la Amarg u ra, la Verónica y S an J uan Evange lista. Cada imagen iba portada en una s andas independientes y se trasladaban en la madrugada del Viernes S anto desde el Convento de la Victoria hasta la plaza de San Pedro, donde se ha cí a el en cuentro de las imá genes entrando cada una por una calle distinta. Se coloca ba el púlpito amarrado al tronco de un álamo y, al amanecer, mientras aparecía cada u na de las imágenes, s e pronunciaba el sermón por el párroco, conmemorándose d e ese modo l a P asión, Muerte y R esurrección de Jesucristo. Sin duda, constituía una de las señas de identi dad de la Semana S anta onubense. La prensa de 1935 describe con lujo de detalle y desde la añoranza, c ómo tenía lugar aquella procesión. “ …aquellos sermones en la plaza de San Pedro, que anualmente s e celebraba en la madrugada del Jueves al Viernes Santo, c ongregándose all í toda Huelva que acudía al acto r eligioso para presenciar l a representación d el drama del Calvario y oír la Santa Palabra del párroco que describí a apasionadamente los distintos pasajes de la Pasión, haciendo derramar copiosísimas lágrimas a nuestras abuelas, que lanzaban hondos suspiros salidos del alma. Era en la plaza de San Pedro donde se agrupaban los vecinos de Huelva, llenando hasta los porc hes de la igl esia. Se colocaba el púlpito amarrado al tronco de un álamo blanco que había en las p roximidades de lo que es hoy Cámara de la Propiedad Urbana, comenzando el sermón a las cuatro en p unto de la madrugada. Se llamaba el Sermón del Paso y, a m edida que el cura iba describiendo e l su blime drama, llegaban a la plaza por las distintas bocacalles pequeña s andas con la Verónica, la Ma gdalena, San Juan, la Virgen y el Señor con la C ruz a cuesta que daba las tres caídas, volviendo las imágenes en p rocesión a la parroquia a las seis de la mañana, en que terminaba el acto religioso. El público, acostumbrab a a comprar los alfajores en esa madrugada y eran cantidad que se consumía, que la plaza quedaba materialmente alfombrada, por los papeles blancos picados en que estaban liados ”. Sabemos que la hermandad realizaba su tradicional procesión en la madrugada del Viernes Santo desde al menos 1635, siend o la primera vez que se nombra 304 explícitamente que se iba hasta San Pedro en 1713, aunque posi blemente la visita al barrio alto se hiciera desde mucho antes de esa fecha, probablemente desde sus inicios. Tras la adjudicación del patronazg o a la familia Trianes, fu e ron ellos precisamente quienes comenzaron a encargarse del cuidado de las imágenes, pasos y ense res, organizando además la salida proc esional del Viernes Santo. Rafael T rianes, hij o de J osé María Trianes, se ocupó durante una s erie de años de enviar c artas a las autoridades muni cipales invitándoles a asistir a la procesión que saldría a las se is de l a mañana. “ La Cofradía de Nuestro Padre J esús Nazareno saldrá de la Parroquial de Nuestra Sra. de la Concepción el Vierne s Santo a las s eis de la mañana: lo que tengo el honor de manifestar a V.S. para si gustan concurrir a tan religioso acto. Huelva 23 marzo del 1852. En nombre de los Sres Trianes, Rafael Trianes ”. Esta invitación se repitió hasta 1865, a ño en el que la procesión saldría a las y cinco y media de la madrugada. “ La Cofradía de Ntro . Padre J esús Nazareno, saldr á, si no llueve, d e la Parroquia de la Concepción el Viernes Santo a l as cinco y media de la mañana: lo que tengo el honor de manifestar a V.S.S. por si gustan concurrir a tan religioso acto. Huelva 13 de abril de 1865. En representación de los Sres Trianes, Antonio G. de Trianes ”. 735 Por las cuentas del párroco de la Conc epción, Luis Ortega, se tiene constan cia de qu e la cofradía salió como de costumbre el Viernes Santo del año 18 62, indicándose la cantidad de li mosnas recogid as , ant es y durante l a procesión, y los gastos que acarreó la salida proce sional. “ Cofradía de Ntro. Padre Jesús Nazareno que hizo su estación en la maña na del Viernes Santo C ARGO Limosnas recogidas a domicilio …………………………………………… 390,50 735 A.M.H. F.D.H.: Carp eta 19 5.1.2 305 Idem en las band ejas durante la estación… ……………………………… 129 Importa el cargo…………………………………………………………….. 519,50 D ATA Predicador… ………………………………………… ………………………… 100 Derechos parroquiales… …………………………………………………….. 72 Poner y quitar el pulpito… …………………………………………………… 12 Poner y quitar los pasos… …………………………………………………… 60 Llevar y traer los pasos… ……………………………………………………. 34 Alfileres y quita y apuntado… ……………………………………………… 10 21 ¾ libras de cera a 13 r eales………………………………………… ….. 282,75 Total ………………………………………………... … ………………………. 570,75 ”. 736 Como hemos visto anteriormente, durante el patronazgo de los Trianes hubo una serie de a ños en los que la hermandad no procesionó. L os pasos y demás en seres estaban en posesión de esa familia y, debido a la precaria situación económica que atravesó en determinados momentos y a que los documentos que co rroboraban su patronazg o estaban desapare cidos, no ce dieron los enser es p ara realizar la habitual procesión d e la cofradía. Esto debió ocurrir entre 1866 y 1867, pues y a en 1868 se tiene constancia de que la cofradía salió a las cuatro y media de la madru gada del Viernes Santo. 737 Un hecho que preo cupaba mucho a los patrono s de esta hermandad era la c antidad de alterca dos que cada madr ugada del Viernes S anto se producían en la plaz a de San Pedro al paso de las im ágenes y durante el sermón, pues muchas personas, especialmente los más jóvenes, se congregaban a llí totalmente ebrios, interrumpiendo el acto religioso. Los hermanos José María y Antonio Trian es elevaron al a rzobispo, el 28 d e marzo de 1868, un escrito en el que comunicaban los problemas que últ imamente acarreaba el acto del sermón. 736 A.D.H.: Gobierno. Huel va. La Concepción 18 37 -188 7. 18 julio 1862 . Escrito de cuentas d e la Parr oquia de la Inmaculada Concep ción, legajo 14, s/fol. 737 A.M.H. F.D.H.: Carp eta 19 5.1.2 306 “ Exponemos: que hace muchos años se costeó p or los T rianes, a cuya fa milia pertenece, una procesión compuesta de nuestro Padre Jesús Nazareno, María Stma. de los Dolores, S an Juan y la Sta. Verónica, que hacen estación el Viernes Santo por la madrugada, verificando el ceremonial de la subi da de J esús al Monte Calvario, encuentro de la Santa Verónica que limpia el di vino rostro al Nazareno y encuentro también de el San Juan que busca a la Dolorosa Madre para presentarla a su hijo. Todo esto Sr. Gobernador es puramente religioso y sentimental contemplarlo con una verdadera fe, como sin duda alguna sucedería en su cr eación, más hoy no es así. Exagerado par ece al oírlo, pero desgraciadam ente es una verdad, l ejos de contemplarse la representación de estos hechos c on el dolor oso estasis, o cuando menos con la debida de voción, se ha convertido en un motivo de escándalo su salida a la madrugada da motivo al hombre irr eligioso y a la juventud que tan propensa es de seguir el mal camino cuando en él encuentra el placer a pasar la noche fuera de su casa entregados al vicio, convirtiéndose así en vez de noche de consternación y silenc io en escándalo y depravación … Lo que dejamos demostrado lo evidencia, más y más, el que la sali da de esta procesión la gestionan y costean los taberneros y confiteros. Un medio se nos ocurre, el único en nuestro sentir, que V.S. se digne ordenar que la salida de esta pr ocesión se verifique la n oche d el Ju eves Santo a la hora más conveniente y que se supri ma la parte ceremonial ; habremos conseguido sin duda que fallando el m otivo de la madrugada, que estimula a pasar l a noche fuera de casa, e vitaremos el escándalo, y predicando el sermón dentro de la parroquia de San Pedro en vez de e n medio d e su plaza, como hoy sucede, las personas que entonces acudan a este acto , llevada solamente por su religiosidad , estarán y acompañarán a las imágenes con el consiguiente respeto propagando entonces este sentimiento hasta a los mismos que hoy de tan difer ente m anera lo consideran … Suplica a V.S. que previo los informes, se tiene a bien tomados, se sirva mandar que la mencionada procesión salga a hacer su estación la noche del Jueves Santo proiviendo el ceremonial que se h ace en la plaza de San Pedro y que se predique el sermón en referencia en la parroquia de este nom bre ”. 738 A este resp ecto, e l arcipreste Bartolomé comunicó, el 31 de marzo del mismo año, a petición del arzobispo, lo siguiente: “… tomados los antecedentes necesarios al mejor esclarecimiento d e la verdad, puesto que en tiempo del inf ormante no ha sali do la procesión llamada 738 A.D.H.: Gobier no. Huelva. San Ped ro 1 823 -1880. Carta de J osé Mar ía y Antonio Tr ianes al Ar zo bispad o, 28 marzo de 1868 , fol. 14 307 del Paso; resultado el los son ciertos en el fondo, au nque con bastante exageración, todo lo e xpuesto si se exceptúa la pertenencia de d ic ho pas o a los Sres. Trianes; cuyo particular debe rán probar antes. Según las personas prudentes, cuyo inf ormes esti mo verídicos, es percibido que se cometían graves desacatos, ma s por efecto de la hora en que salía, sino más bien por la falta de educación religiosa, por el grande desorden que h abía en todo lo perteneciente al culto, por la incuria e indiferencia de las autorid ades y, en fin, por otras y mil causas que no solo en las calles sino en el mismo templo producían las lamentables escenas: mas Dios en su divina misericordia ha querido que tan perversa educación… que motivaban tan triste s escándalos vallan afortunadamente desaparec iendo en unos y otros y en todos; por eso veamos con dicha satisfacción a este señor Gobernador con su Ilustre Ayuntamiento, y persona s respetables de esta loc alidad no solo solicitar la salida de esa procesión, sino contribuir con largueza con sus int ereses para restaurar y recomponer los pasos y las imágenes, ofreciendo además toda su cooperación y todo su celo para que por ninguna clase de persona se cometa el más lev e desacato, ni irrelevancias . En este cont exto y con tal es seguridades parece al informante debiera con cederse por este año, saliese la dicha cofradía en el día y hora de costumbre y con el ceremonial patético, y con movedor que han acostumbrado pues, de no ser así, tant o las autoridades expresadas, como el pueblo que así lo esperan sentirán un gravísimo disgusto . Parece también al que habla convendría, para el mejor esplendor del culto divino, de formarse la solicitada Hermandad, y en sus estatutos se esta blecería el día y la hora en qu e deba hacer su salida, compatibles con las atenciones parroquiales, pues lo que ahora propone no lo son ”. 739 El arzobispo concedió la autorización para la salida el 2 de abril de 1868, indicando que se tomar ía n las medidas necesarias para el mejor orden y devoción del acto piadoso. La hermandad volvió a procesionar en los años venideros, pues en 1875 le pidió al ay untamiento que se le concediera la limosna de 60 rea les para hacer frente a los gastos que conllevaba la salida. “ Sesión 18 marzo de 1875. Vista nuevamente en esta sesión la instancia de Don Manuel de Moni s, f echa doce d el actual solicitando del Sr . Alcald e Presi dente le conceda la li mosna que , en unión de la corporación que preside, tenga a bien acordar para la cofradía del paso en el año actual, se acordó que esta sea la de sesenta reales, que se facilitarán o serán satisfechos del Capítulo de imprevistos del presupuesto vigente 739 A.D.H.: Gobierno. Huelva. S an Pedr o 1823 -188 0. Expte. autorización de la salida de 1868, s/fol. [Document text truncated for crawler view.]