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FACULTAD DE COMUNICACIÓN
DEPARTAMENTO DE P ERIODISMO II
TESIS DOCTORAL
El artículo político en Fernando
Vázquez Ocaña durante su etapa
en Córdoba (1930-1934)
DOCTORANDO: FRANCISCO MIGUEL EXPÓSITO EXTREM ERA
DIRECTORES: DR. ANTONIO RAMOS ESPEJ O
DRA. MARÍA JOSÉ RUIZ ACOSTA
Sevilla, 2015
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Fran cisco Expó sito Extrem era El a r tícu l o p o l í tico en Fernand o Vá zqu e z O c a ñ a
d u r an te su etap a en Có rdo ba (1 930 -1 934 )
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EL ARTÍCULO POLÍTICO EN
FERNANDO VÁZQUEZ OCAÑA
DURANTE SU ETAPA EN
CÓRDOBA (1930-1934)
Fran cisco Expó sito Extrem era El a r tícu l o p o l í tico en Fernand o Vá zqu e z O c a ñ a
d u r an te su etap a en Có rdo ba (1 930 -1 934 )
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durante su etapa en Córdo ba (1930-1 934)
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“¿Y los socialistas? En guardia, vigila ntes, contenie ndo la impaciencia de las
organizaciones obreras. Cua lquiera que s ea la hora s eñalada por el destino a la
liquidaci ón de l a Repúbl ica nos cogerá a los soci alistas dispuesto s a im pedirlo y a que ,
hasta ahora, l os repu blicanos no m uestran interés en hacerlo”.
Fernando Váz quez Ocaña. El Sur . 18-XII-193 3
“Para nosotros, la cultura ni proviene de en ergía que se degrada al propagarse, ni e s
caudal que se aminore al rep artirse; su defe nsa, obra será de actividad ge nerosa que llev a
impl ícitas l as dos m ás honda s para dojas de l a ética: sól o se pi erde lo que se guarda, sólo
se gana lo que se da. Ense ñad al que no sabe; despertad al dorm ido; ll amad a la p uerta de
todos los c orazones, de toda s las conci enci as; y com o tampoco es el hom bre para la
cultura, sino l a cultura para el hombre, para todos los hombres, para cada hom bre, de
ningún m odo un fard o ingent e para levant ado en vi lo por t odos los hom bres, de tal suert e
que tan sólo el peso de la c ult ura, pueda r epartirse e ntre to dos; si m añana u n vendaval de
cinism o, de elem entalidad humana, sac ude el árbol de la cultura , y se ll eva algo m ás que
sus hojas secas, no os asustéis”.
Antonio M achado. La Van guardia . 16-V II-193 7
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participación en la vida polít ica provincial, que le llevará en 1933 a ser elegido diputado por
el Partido Socialista. Vázquez Ocaña seguirá el ejem plo de otros muchos periodistas, com o
hemos apuntado, que dan el salto de las redacciones al comprom iso político y que
encontrarán un medio de subsistencia al asum ir estas responsabilid ades. Ya hemos abordad o
en nuestro anterior trabajo de investigación las carencias econ ómicas por las que pasará el
periodista cordobés durante los años veinte, no sólo por los reduc idos em olumentos que
recibe pese a su gran actividad periodística, sino tam bién por la a bundante descendencia con
la que pronto se rodea. Su entrada en política en el Partido Socialista le convertirá en una
figura destacada en la prensa españ ola, sobre to do tras la lle gada a la jefatura del Go bierno
de Juan Negrín, con el que m antendría una duradera amistad h asta la muerte del
investigador canario.
El periodismo ideológico 9 seguía resistiendo, aunque tran scurría por sus últim os
momentos, m ientras que adoptaba cada vez mayor protagonismo el periodism o de
empresa 10 . En esta circun stancia, si la situación era complicad a en los periódicos de tirada
nacional, más lo era entre lo s de provincias, donde empresas tradicionales nacidas, en
muchos casos en el siglo XIX, sobrevivían por el interés de al gunos grupos de poder o
políticos de turno que los convertían en propagadores de sus ideas para medrar.
En esta tesis doctoral culm inaremos los estudios que in iciamos hace una décad a
sobre la figura del periodista Fernando Vázquez Ocaña, un autodidacta del periodismo cuya
familia regentaba una c arpintería en Baena, que no estudió en la Universidad, pero que
pronto destacaría como uno de los grandes in telectuales cordobeses de este periodo al
colaborar en numerosos periódicos y revistas de Córdoba en los años veinte, para después
pasar a dirigir sem anarios y periódicos durante la década de los treint a y ser fundador en el
exilio de otros como la edición m exicana de El Socialista o R epública Española .
La trayector ia de este p eriodista ha bía sido escasamente estudiada hasta que, de la
mano de Antonio Ram os Espejo, se inició su recuperación. Queremos llegar más allá de su
9 El periodismo ideológico se extiend e hasta la I Guer ra Mundial. Entre s us rasgos se enc uentra su carác ter
doctrinario y moralizador, prestándose al servicio d e la s i deas políticas o religiosas. Este periodo co incide con
una etapa de partidismo político y lu cha ideológica. El pr ofesor Martínez Albertos asegura que se puede hablar
de tres gra ndes pe riodos en la hi storia del periodi smo, at endiendo a sus rasgos y etapa en l a que se desa rroll an:
periodism o ideológico, periodism o inform ativo y periodismo de explicación.
10 En los añ os vei nte del pasa do siglo comienzan a t ener éxi to en Espa ña un t ipo de perió dicos que se al eja de
la tradici onal prensa de pa rtido o ideoló gica. Son grandes diarios que tiene n detrás em pre sas consoli dadas co n
capacidad para hacer i mport antes in versione s en m aquinari a y grandes t iradas. Su im portancia se guirá
creciendo durante esta década , incrementando el núm ero de ejem plares, las pá ginas, aportando nuevas
secciones e incorporando un discurso am plio pa ra abso rber al m ayor número de lectores.
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biografía, interpretar s u obra, a través de sus artícu los, pero también de sus f amiliares
directos. Para ello, hemos mantenido una am pl ia relación con su f amilia, entrevistamos a
dos de sus hijos y hemos perpetuado estos c ontactos con varios de sus nietos para
profundizar en el intelectual baenense. Además , visitam os México DF para conocer a sus
descendientes y recuperar documentación y cart as personales del pe riodista baenense. La
presente tesis doctoral profundiza en la im portancia periodística de Fernando Vázquez
Ocaña (Baena, 1898-México DF, 1966). Hasta la elaboración del proyecto de investigación
que defendimos en 2012 no se había acometid o ningún estudio pormenorizado sobre este
periodista, político y escritor baenense que ha sido uno de lo s cordobeses que ha dirigido
más periódicos durante el siglo XX y que fu e portavoz del últim o gobierno republicano de
Juan Negrín 11 .
El periodista inició su andadura en el Diario Liberal , de Córdoba, y compaginó su
labor profesional en Diario de Córdoba durante varios años. En 1926 fue nombrado redactor
jefe de la revista Andalucía y después de Revista Popular . Posteriormente, fue director de la
revista Política y redactor jefe del diario Política . El periódico Política se vio obligado a
cerrar en el primer cuatrim estre de 1932. En tonces, Fernando Vázquez prom ueve, en pocos
meses, el diario E l Sur , que funda y del que es su director. El primer número apareció el 16
de junio de 1932. Un año después llegaría su nombramiento como candidato a diputado por
el Partido Socialista, siendo elegido a Cortes en segunda vuelta en el m es de diciembre. Ya
en Madrid, formará parte de la redacción de El Socialista , donde fue nom brado redactor jefe
bajo la dirección de Julián Zugazagoitia. En tablará am istad con Juan Negrín que, cuando es
elegido presidente del Gobierno, en mayo de 1937, lo designa como jefe de prensa y
secretario político. En 1937, con su esposa y sus ocho hijos, vi aja a Valencia. En Valencia
dirigirá El Mercantil Valenciano . En octubre de 1937, junto al resto del Gobierno, se
traslada a Barcelona. Allí es nombrado dire ctor de La Vanguardia . Vázquez Ocaña se
exiliará a París en 1939 y, en 1940, marchará a México, país que no abandonará y donde
continuará su labor como period ista y escritor. Murió en 1966.
En esta tesis doctoral analiz aremos una selección de sus artículos publicados entre
1930 y 1934 en Política y, fundamentalmente, en El Sur . Trataremos de relacionar su
trabajo periodístico y su comp rom iso político, aunque sin olvidar la impo rtancia que tuvo en
11 El trabaj o má s comple to lo coo rdinó Antoni o Ram os Espejo c uando dirigí a el perió dico Córdoba . Entonces
prom ovió la e dición de unas páginas especiales en el suplem ento “Cua dernos del Sur” , que se pu blicaron el 14
de junio d e 1990.
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la defensa de la profesión periodística en Córdoba o como adalid en la renovación del
mensaje periodístico en los años veinte en el periodismo provincial. Durante esta
investigación abarcarem os tambié n su trayectoria como biógrafo para la editorial Grijalbo.
Así, el periodista cordobés publ icaría dos grandes libros cu ando ya se encontraba en
México. El primero abordó el rom ance de la pr incesa Margarita de Inglaterra con el capitán
Peter Townsend 12 , mientras que el segundo, que tuvo una gran repercusión y reconocimiento
por la crítica, fue la edición de una de las prim eras biografías sobre el poeta Federico García
Lorca 13 en el exilio. A estas publi caciones monográficas hay que uni r la participación en una
colección de Grijalbo en las que confeccionó num erosas pequeñas biografías de grandes
personajes de la historia 14 . Posteriorm ente se reeditó su libro sobre la Segunda República,
publicado en 1940, del que no se tenía constancia hasta que se descubrió un ejemplar en el
archivo de la Fundación Pablo Iglesias 15 , y que es una interesante aportación a la historia de
esos años.
Recientemente hem os localizado en la Fundación Juan Negrín el borrador de un
breve libro de Vázquez Ocaña, titulado Córdoba en España , así como nueva documentación
sobre el periodista baenense, en la que descubrimos cartas personales dirigidas a él,
abundante correspondencia de condolencia tras la mu erte de su esposa, pero también
poemas en los que constatam os la importancia que tuvo para él la cr eación poética, junto a
breves relatos y algún dibujo. Asimism o, en nuest ro trabajo constatamos cómo se adelantó a
historiadores actuales cuando valora la importa ncia de Negrín para intentar salvar la
República y rechaza algunas de la s ideas que se propagaron desd e el franquismo e, incluso,
por algún miembro del Partido Socialista, com o Indalecio Prieto. Co mo Negrín, Vázquez
Ocaña también se desmarca d e la corrien te socialista encab ezada por Indalecio Prieto en
México.
12 VÁZQUEZ O CAÑA, Fer nando: Margarit a y Townse nd. El ro mance de la renu nciación . Editorial Gri jalbo.
México. 1956. Colección Biografías Gandesa.
13 VÁZQUEZ O CAÑA, Fer nando: García Lorca. Vida, cántico y muerte . Grij albo. Méx ico, 1957 .
14 Nos estamos refiriendo a la colección Forjador es del mu ndo modern o , en la qu e Vázquez Ocañ a fue un o de
los principales colaboradores en la co nfección de biografías. El prim er volum en de los si ete que se e ditaron se
publi có en 1957.
15 VÁZQUEZ O CAÑA, Fer nando: Pasión y muerte de l a Seg unda Rep ública . Fondo de Cultura Económica de
España. Biblioteca de la Cáte dra del Exilio. Madrid, 2007.
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1.2. HIPÓTESIS Y OBJETIVOS
La figura de Fernando Vázquez Ocaña presenta una gran riqueza personal y
profesional. A través de nuest ra tesis doctoral pretendemos rem arcar su im portancia en la
historia del periodismo andaluz y cordobés y encuadrarlo entre los grandes intelectuales
cordobeses del primer tercio del siglo XX. El an álisis de su figura y trayectoria nos perm ite
enfocar el estudio desde aspectos diversos como su aportación a la defensa de la profesión
periodística, sus propuestas para renovar el m ensaje en el peri odismo de provincias de la
Córdoba de los años veinte de la pasada centu ria, su compromiso político a partir de la
década de los treinta, su relación con im por tantes intelectuales como García Lorca y
Antonio Machado o sus casi desconocidas aport aciones desde el exilio a través de ensayos
biográficos. Si en el trabajo de investigación nos adentram os en los años en los que inició su
andadura en el periodismo a través del Diario Liberal , fundamentalmente, junto a otros
medios de com unicación cordobeses, en la te sis doctoral no s centraremos en lo que supuso
para su mensaje periodístico el com promiso político y la inf luencia poste rior en su
evolución profesional hasta c onvertirlo en uno de los period istas con mayor poder en los
años finales de la Segunda República. Tras completar su trayectoria biográfica,
acometeremos en la segunda parte un análisis de contenido de 33 artículos publicados entre
1930 y 1934.
Nuestra hipótesis de partida es que fue un destacado intelectual cordobés que hasta
su exilio adquirió una importanc ia significativa en la cultura de la provincia de Córdoba,
pero también nacional, relacionándose con reco nocidos inte lectuales co mo Federico García
Lorca 16 , Antonio Machado 17 , Max Aub 18 o Juan Rejano 19 , aunque esta importancia ha sido
16 Vázq uez O caña, c omo iremos v iendo , se co nvirtió en uno de los grandes conoce dores de la obra de Garc ía
Lorca, con el que e ntabló rel ación pe rsonal e n varias vi sitas que hizo a Córdoba. El peri odist a cordobés se
había convertido en uno de los intelectuales m ás destacados desde m ediados de l os años veinte y era habitual
en las tert ulias y actos cult urales que se prom ovían. Del estudi o de la obra del poeta de Fuente Va queros sur gió
su libro García Lorca. Vida, cán tico y muerte , que fue una de las primeras biografías publicados en el exilio y
que fue reconocida por autores como Ian Gibso n.
17 El peri odista c ordobés incor poró a Antoni o M achado al pe riódi co La Vanguardia como colabo rador duran te
los meses que estuv o dirigie ndo el diario cat alán, esta ndo ya el Gobie rno de Neg rín en Barcel ona y poc o antes
de abandona r el país.
18 En el libr o de Ma x Aub Campo de Almendros , el escritor cita al periodista baenense: “Pero cuando, el 23 de
enero, se dio la ord en de evacuación, salieron cien mil. Entonces fu i a buscar a Fernando Vázqu ez,
que vivía en un chalet en las afueras. Todo eran , por allí, soldados que habían abandon ado el frente, dispuestos
a no volver; sin fue rzas siquiera para seg uir huyend o. ¡Y cómo ametrallaron las columnas en retirada! Como le
dijo Azaña a uno de los suy os: «Me doy c uenta de que m e he equi vocad o. España e s otra cosa, l o que h emos
odiado siempre, de sde la Contrarrefor m a. No hay nada que hacer». En la forma estaba de acuerdo co n Casado;
en el fondo, más deshech o”. Aub se relacionó con Váz quez Ocaña y mantuvo su amistad duran te el exilio en
México DF.
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reconocida escasamente hasta ahora. A esto hay que unir su protagonism o principal en
algunos de los medios m ás importantes de Có rdoba que se editaban en la época y las
responsabilidades que asumiría al abandonar la provincia en medios de com unicación de
tirada nacional.
Durante su estancia en el Diario Liberal se convirtió en uno de los grandes
renovadores del articulismo de Córdoba, siendo consciente de que había que dejar atrás el
viejo periodismo que poblaba las páginas de los periódicos de provincias y caminar hacia un
trabajo más social y conceptual. A través de algunas de las inicia tivas y artículos que
publicó, su malestar por las carenc ias y limita ciones que marcaban la existen cia de los
profesionales del periodismo, dejó muestras de su preocupación por la situación de los
periodistas y la necesidad de buscar una m ayor unidad de los profesionales ante las
dificultades económicas que sufrían.
Vázquez Ocaña será uno de los p rincipales columnistas políticos de Córdo ba a partir
de 1930, vinculando su pluma al Partido Soci alista, formación con la que sería elegido
diputado en 1933. Desde su entrada en política, dará el salto al periodism o nacional, primero
en las páginas de El Socialista , y después com o director de otros medios com o El Mercantil
Valenciano o La Vanguardia y como portavoz del Gobierno de Juan Negrín. Para llegar a
estas conclusiones desarrollaremos una serie de objetivos que m arcarán nuestra tesis
doctoral y que se exponen con m ayor amplit ud a continuación. Como hem os indicado, estos
años que analizamos serán decisivos en su trayectoria posterior, ya que su comprom iso
político, que comienza a partir de 1930, le llevará después a re sponsabilidades de
importancia en la política n acional y tam bién le condujeron al exilio, del que no regresó.
a) Objetivos primarios:
-Estudio de la biografía de Fernando Vázquez Ocaña.
En la primera parte de esta te sis doctoral analiza mos la traye ctoria vital y profesiona l
de Fernando Vázquez Ocaña desde su nacim ien to en 1898 en Baena, hasta su llegada a
Córdoba para trabajar en el Diario Liberal y ser un prolífico co la borador en diferentes
periódicos y revistas locales para mantener a su abundante familia. En los años veinte lo
19 El poeta cordobés y Vázquez Ocaña se conocieron en Córd oba en los años vei nte y coi ncidieron en la
Revista Popular . Posteri orm ente, du rante los m eses en los que dirigi ó La V anguar di a , Rejano colab oró con el
periódico barcelo nés. Luego, se relacionaron en el ex ilio mexicano. Vázquez Ocaña escribió un artículo en el
que analizó la obra literaria de Rejano en un texto que reprodujo el Diario Córdoba en el especial de
Cuaderno s del Sur que se pub licó el 14 de juni o de 1990.
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veremos como un firme defensor del profesio nal del periódico, pero también como una
persona que trata de modernizar el periodism o de provincias desde Córdoba. Continuarem os
con la importancia que tuvo para él y su fam ilia la entrad a en política, su elección como
diputado y marcha a Madrid y su acercam iento a periodistas destacado s de la época com o
Julián Zugazagoitia o a políticos como Juan Ne grín, del que se convirtió en amigo personal
y al que unió su futuro. A través de la evoluc ión de la Segunda República en los últimos tres
años podemos abordar también la evolución de Vázquez Ocaña y su implicación absoluta
contra el alzamiento nacional.
Durante una década hemos abordado una investigación que se ha detenido en más
ocasiones de las que hubiéramos deseado po r las dificultades que fuimos encontrando al
tratarse de una persona que murió en el exilio y de la que hasta hace pocos años se había
investigado escasamente. En este trabajo de campo, com o hemos avanzado con anterioridad,
realizamos entrev istas a varios familiares, accedimos a toda la docum entación que poseía la
familia que, aunque reducida, nos ha sido de gran ayuda para definir la es tructura biográfica
del periodista baenense. En este tiempo hemo s recopilado las publicaciones de las que
tenemos conocim iento que elaboró en el exilio y que analizarem os en nuestra tesis.
-La conciencia de renovación del p eriodismo.
Si en los primeros años ya vem os a Fernando Vázquez Ocaña como un articulista
que destaca por su análisis de la realidad cordo besa, con u nos textos d e marcado carácter
costumbrista, a m edida que pasan los años comenzará a mostrar inquietud por buscar una
renovación de su mensaje, aunque será en ju lio de 1928 cuando, claram ente, defenderá la
renovación del estilo y la búsqueda de un peri odismo que llama “de agilidad”, frente al
quietismo del trabajo en provinc ias. Propugnará, para ello, mode los como el que practica el
periódico El Sol , al que pondrá como gran ejemplo. Es e comprom iso con la nueva manera
de contar los acontecim ientos lo m antendrá en su última etapa en el Diario Liberal . A partir
del año 1930 da un nuevo giro a su m anera de interpretar la pr ofesión. Con la politización
creciente de los medios de com unicación en todo el país, Vázquez Ocaña, rodeado de
conocidos intelectuales locales, impulsará el periodismo de ideas con m arcado carácter
político a través de la revista Po lític a, después diario, y el periódico El Sur .
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- La defensa de la profesión periodística.
Como defendim os en el trabajo de investig ación, se convirtió durante los años veinte
en uno de los grandes defensores de la profesi ón periodística, formando parte de la directiva
de la Asociación de la Prensa de Córdoba o incentivando actividades aglutinadoras entre los
distintos trabajadores de la prensa cordobesa . Junto a distintos artí culos publicados en los
que hacía una reivindicación del trabajo del profesional de la prensa, el proyecto que tuvo
una mayor repercusión en la Córdoba prim orri verista se conoció como el Banquete de los
Periodistas, que tuvo lugar en 1928 promovi do por Vázquez Ocaña y que supuso una
defensa del empleado de los m edios de com unicación, qu e malvivía en muchas ocasiones
por la ausencia de sueldos adecuado s y que sufr ía la precariedad y las consecuencias de las
reducidas plantillas de los periódicos de prov incias. Eran años en los que tenía cada vez
mayor protagonism o la sindicación de los peri odistas o en los que aparecían centros de
formación como la escu ela de El Debate . La mayoría de los profes ionales había entrado en
el periodismo procedente de otras profesi ones, abundando colaboradores que venían de la
docencia universitaria, la ciencia jurídica o la política y que recibían una m ejor asignación
que los propios periodistas.
- Fernando Vázquez Ocaña co mo periodista polít ico.
Los apuntes biográficos permiten conocer las distintas etapas de la carrera
profesional de Vázquez Ocaña, claramente definidas. Para pr ofundizar en su últim o periodo
en Córdoba analizaremos 33 artículos publicados por el periodista baenense en el sem anario
Política y en los diarios Política y El Sur . Si durante los años veinte, en periódicos como
Diario Liberal o Diario de Córdoba , vemos la potencialidad de su pluma, con el co mienzo
de la década de los treinta veremos un giro pr ofundo en su m ensaje. El periodista cordobés
se acerca a intelectuale s comprom etidos con la po lítica, crít icos con la dictadura de P rimo de
Rivera, por lo que pronto lo veremos escrib iendo textos que cuestionan sin contemplaciones
la Córdoba de la dictadura de Primo de Rivera y a políticos lo cales, lo que le ocasionará
duras críticas desde algunos peri ódicos y ex compañeros de empresa por su anterio r etapa en
la prensa cordobesa. La llegada de la Segunda República será abrazad a por Vázquez Ocaña.
El periodista es fundador del semanario progresista Política y su director, convirtiéndose
después en redactor jefe al transformarse en diario. Al desaparecer éste, en 1932 promoverá
el diario El Sur , que dirigirá hasta su extinción en 1934. En estos tres m edi os impresos lo
vemos desplegar su comprom iso político en artículos de opinión. Cuando es elegido
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diputado, muestra su visión m ás partidista, cu estionando con gran dureza el Gobierno de
Alejandro Lerroux. Durante esta etapa será denunciado por numerosos com entarios
publicados, aunque su inmunidad parlamentaria paralizará cualquier medida contra él.
-La importancia de Vázquez Ocaña en la época.
Trataremos de demostrar la im portancia de Fernando Vázquez Ocaña para el
periodismo cordobés al convertir se en uno de los grandes column istas de la provincia en la
segunda década del siglo XX, una figura que er a reconocida entre los profesionales de la
época por su gran cultura. Como hem os a puntado y veremos en las próxim as páginas, a
Vázquez Ocaña también hay que reconocerle su defensa de la profesión y reivindicación de
la mejora de la calidad de vida de los pe riodistas. En su sem blanza biográfica podremos
conocer la amplia trayectoria de Fernando Váz quez y las responsabilidad es que asumió, tras
abandonar Córdoba, durante la Segunda Repúbli ca, pero tam bién durante el exilio al
continuar publicando en medios de com unicación m exicanos o impulsando perió dicos o
revistas. La estrecha relación que mantuvo con Juan Negrín continuó en el exilio, etapa en la
que Vázquez Ocaña se convirtió en uno de los grandes defensor es negrinistas frente a la
corriente de Indalecio Prieto, dominante en el socialismo español en México.
-Análisis selectivo de su trabajo en Política y El Sur .
El último de los aspectos que abordarem o s en la investigación será el análisis
selectivo de artículos publicados entre 1930 y 1934 por el intelectual baenense, que nos
descubre también al periodista en su et apa más politizada, perm itiéndonos abordar la
creciente ideologización de la sociedad espa ñola y su gran divisi ón. Nos encontram os a un
periodista plenamente com prometido con la República y con el Partido Socialista,
destacando aquellos aspectos que están transformando la sociedad, pero también las
limitaciones del nuevo sistem a. Con su lleg ada al Parlamento, como m iembro de la
oposición, mostrará una férrea cr ítica contra el Gobierno enca bezado po r el Partido Radical
de Alejandro Lerroux. El lengua je del periodista cordobés, aunque utiliza algunas figuras
retóricas, suele ser directo y opinativo. No ha blamos de un periodism o interpretativo, sino
de unos textos que recurren en la mayoría de las ocasiones a juicios categóricos dirigidos a
un lector habitual de un periód ico que se define com o social ista. En cierta manera, podem os
hablar de un periodismo de oposición política, de crítica constante al gobierno lerrouxista.
Nos encontramos con unas colum nas que llegan a cuestionar la situación en la que s e
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encuentra la República, que muestran una visi ón enfrentada a la evolución que ha seguido,
distante de los principios c onstituyentes, por lo que Vázq uez Ocaña, com o defendió el
Partido Socialista a partir de diciembre de 1933, llegará a m antener la necesidad de impulsar
una revolución social. La selecci ón de artículos se inicia co n uno publicado en el sem anario
Polític a, en julio de 1930, y continúa c on textos publicados en el diario Política y después
en El Sur hasta 1934.
b) Objetivos secundarios:
-Contexto histórico, político y soci al en la obra de Vázquez Ocaña.
La influencia del periodo histórico en el que vivió Fernando Vázquez Ocaña marcó
decididam ente su trayectoria, al igual que la s ituación política y social, por lo que trataremos
de analizar esta etapa de la historia de España y cómo pudo incidir en su trabajo
periodístico, pero tam bién vital. En esta tesi s doctoral estudiaremos los distin tos periódicos
en los que trabajó Fernando Vázquez Ocaña, aunque nos centraremos, fundamentalm e nte,
en el periodo 1930-1934. Como hemos apuntado, nos encontramos en una etapa que definirá
la trayectoria posterior del periodista cordobés, ya que le catapultaría al periodism o nacional
y, tras la guerra civil, al exilio del que no regresaría. Son años de absoluto comprom iso
político de Vázquez Ocaña.
-Acercamiento teórico al periodismo político.
El género más utilizado por Fernando Vázquez Ocaña en este periodo es la columna
de opinión, con marcado conteni do político, llegando en ocasione s a convertirse en m ensajes
propagandísticos. No olvidemos, como recuer da Carm elo Garitaonandía, que la Segunda
República española “supuso un perí odo de singular enfrentamiento político entre la derecha
y la izquierda, en el cual la propaganda de sempeñó un papel fundamental en el deseo de
influir en la opinión púb lica y ganar adeptos para las respectivas causas” 20 . Vázquez Ocaña,
como ocurrirá en este periodo, se integra en esta creciente politizac ión y muestra un firme
comprom iso con el Partido Socialista. Analiz aremos la influencia del periodismo en la
política de este periodo, sin olvi dar que se trató de una Repúblic a de periodistas por el gran
número de profesionales que llegaron a las Cortes.
20 GARITAONANDÍA, Carmelo: “Las pala bras com o armas: la propaganda en la Repúbli ca”, en ÁLVÁREZ,
Jesús Tim oteo y otros: Historia d e los med ios de comunicació n en España. Periodismo, im agen y pub licidad
(1900- 1990) . Ariel Com unicación. Barcel ona, 1989. Pág. 159.
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-Definición de la columna de opinión y evolución histórica .
La columna de opinión se ha convertido en la historia de la prensa en un género
periodístico de gran importancia y que ha identificado a determinados medios de
comunicación a través su s autores. Como género periodístico, en la columna es fundam ental
la expresión y su contenido. Este género se puede analizar desde di ferentes perspectivas
atendiendo a “su relación espacial con el peri ódico, su contexto histórico o su sentido
normativo” 21 . La columna, que también se puede consid erar como la “literatu ra del
periódico” 22 , es un producto literario para un pú blico m uy amplio, que ocupa un espacio
predeterminado en el m edio de comunicació n (también se ha tras ladado a los medios
audiovisuales). En nuestra tesi s doctoral analizaremos lo que se entiende por columna, los
distintos tipos y su evolución hist órica en la prensa española.
21 SANTAMAR ÍA SUÁREZ, Luisa y C ASALS CARR O, María Jesús: L a opinió n periodíst ica. Argu mentos y
géneros p ara la persuasi ón . Editorial Fragua. Madrid , 2000. Pág. 288.
22 Ibidem. Pág. 288.
Francisco Expósito Extrem era El artículo político en Fernando Vázquez Ocaña
durante su etapa en Córdo ba (1930-1 934)
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como pueden ser libros de conocidos y amigos en los que se le nom bra, así como en los
reportajes y artículos que se han publi cado sobre él. Un cl ásico del periodo es Guerra y
vicisitudes de los españoles , es crito por Julián Zugazagoitia, director de El Socialista y
amigo de Vázquez Ocañ a.
El periodista cordobés aparece en varias páginas del texto y nos perm ite conocer
cómo se vivió la Guerra Civil entre los trabajadores de El Socialista , entre los que se
encontraba Vázquez Ocaña como red actor jefe. Para investigar la h i s t o r i a d e l a p r e n s a e n l a
provincia hemos recurrido a los últimos libros qu e se han publicado, en tre los que destacan
la Historia de la prensa en Córdoba , la Historia de la prensa andaluza y Prensa y partidos
políticos durante la II República , los tres de Antonio Checa Godoy. Asim ismo, hem os
manejado historias m ás generales sobre el period ism o en este prim er tercio del siglo XX: De
la gazeta nueva a Canal Plus e Historia de la Prensa , ambos de Alejandro Pizarroso
Quintero; Historia y modelos de la comunicación en el siglo X X , de Jesús Timoteo Álvarez;
Historia del periodismo en España (3) , de María Cruz Seoane; Historia del Periodismo
Español , de Juan Francisco Fuentes y Javier Fernández Sebastián y La prensa en la Segunda
República española , de Justino Sinova, entre otros. Pa ra el análisis de los géneros
periodísticos hemos contado con manuales de autores como José Luis Martínez Albertos,
José María Casasús, Lorenzo Gomis, Mar Fontcuberta, Luisa Santamaría Suárez y María
Jesús Casals Carro. Del mismo m odo, incorporamos la literatura sobre el contexto histórico
en el que se desarrolla la obra de V ázquez Ocaña, desde ensayos de historia, m emorias u
obras literarias.
Hemos utilizado una a mplia bibliografía s obr e el periodo histó rico de los años
veinte, la Segunda República, la Gu erra Civil y la posguerra y el ex ilio. Para la historia de la
Guerra Civil hemos estudiado, entre otros, los siguientes libros: La Guerra Civil Española ,
de Antony Beevor; Historia de España en el siglo XX. La crisis de los años treinta:
República y Guerra Civil , de Javier Tussell; La soledad de la República: El abandono de las
democracias y el viraje hacia la Unión Soviética , El escudo de la República: el oro de
España, la apuesta soviética y lo s hechos de mayo de 1937 y El honor de la Re pública.
Entre el acoso fascista, la hostilidad británica y la polític a de Stalin , los tres de Ángel
Viñas, y República y Guerra Civil , de Julián Casanova, entre otros.
Por último, ha sido también im portante la ut ilización de m onografías sobre el exilio
republicano para analizar la últim a etapa de la vida de Fernando Vázquez Ocaña, cuando
abandonó España y se exilió en París y de spués en México DF. En este grupo de
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durante su etapa en Córdo ba (1930-1 934)
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publicaciones destacamos: El exilio periodístico español. M éxico, de 1939 al fin de la
esperanza , de Luis Díez; El exilio republicano de 1939 , de Francisco Caudet; La gran
aportación del exilio español (1939) , de Francisco Zueras Torrens; El exilio de los
republicanos españoles en Francia , de Geneviève Dreyfus-Arman; o Las armas y las letras.
Literatura y Guerra Civil (1936-1939) , de Andrés Trapiello.
La bibliografía que hemos utilizado la r ecogem os en el penúltimo apartado de esta
tesis doctoral.
1.4.2. Trabajo de campo
La investigación ha podido ampliarse a tr av és de los contactos mantenidos co n
varios familiares de Fernando Vázquez Ocaña, que nos han solventado algunas de las dudas
que teníamos sobre la trayectoria del periodis ta cordobés, aunque también han quedado otras
sin resolver por el paso del tiempo y la pé rdida de docum entación familiar que se produjo
con el terremoto de México DF en 1985. Asimis mo, nos han facilitado alguna de la escasa
correspondencia conservada. A esto se ha uni do la colaboración de la Fundación Pablo
Iglesias y de la Fundación Juan Negrín, que nos han aportado docum entación que conservan
sobre Vázquez Ocaña. Querem os destacar la s aportaciones de Antonio R a mos Espejo, uno
de los primeros investigadores sobre la obra de l periodista cordobés, que nos ha orientado en
el proceso de confección y síntes is de la docum entación disponible.
La figura de Fernando Vázquez Ocaña no ha sido estudiada suficientemente. Hasta
ahora la investigación que se había llevado a cabo había sido parcial y estuvo rodeada de
numerosos dudas por el desconocim iento que existía. Por eso, en este tr abajo pretendem os
ahondar aún más en sus años de periodista en Córdoba, para m ás adelan te continuar con la
trayectoria que siguió en Madrid, Valencia, Ba rcelona, París y México. En la segunda etapa
de la investigación objeto de la tesis doctoral, nos centraremos en su visión de la Segunda
República y la Guerra Civil a través de su libro Pasión y muerte de la Segunda República
española y enunciaremos algunos de lo s aspectos m ás destacados de su exilio en México,
cuando publicó una de las primeras biogr afías sobre Federico García Lorca ( García Lorca.
Vida, cántico y muerte ), otra sobre la relación entr e la princesa Ma rgarita y Townsend
( Margarita y Townsend. El ro mance de la renunciación ) o colabo ró en la elaboración d e
una serie de biografías para la editorial Grijalbo.
Francisco Expósito Extrem era El artículo político en Fernando Vázquez Ocaña
durante su etapa en Córdo ba (1930-1 934)
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1.4.3. Descripción
La tesis doctoral que presentamos ha tenido en cuenta una metodología
interdisciplinar en la que se han relacionado aspectos del m étodo desc riptivo y cualitativo,
junto al análisis de contenido. Tras la recopil ación y la presentación de datos para transmitir
una idea clara del objetivo que nos trazamos, qu e no es otro que la reivindicación de la
figura de Fernando Vázquez Ocaña para el peri odism o cordobés y andaluz, a través de sus
artículos de opinión y los di stintos géneros periodísticos que maneja. Para ello hem os
estructurado la información que hemos recaba do y los conocim ientos descubiertos mediante
las fuentes primarias y secundarias . La prim era de las partes de esta investig ación traza el
perfil biográfico del periodista en diferentes etap as, desde su nacimiento, hasta su entrada en
el periodismo, su inco rporación a la política y protagonismo durante la Segunda República a
su exilio en México. Tras esta apro ximación a la vida y a la época de Vázquez Ocaña, el
segundo bloque aborda el proceso de recuperación de la figura del periodista a través de
distintos artículos en prensa, la ro tulación de una calle en su ciudad natal, la edición de un
libro desaparecido que escrib ió sobre la Segunda República y la organización del primer
acto público en Baena. Com o paso previo al análisis de contenido que abordam os en el
último de los bloques se profundiza en los géneros periodísticos y en el artículo de o pinión,
que es el que principalmente m anejará V ázquez Ocaña en su carrera p rofesional.
1.4.4. Análisis de contenido
Como complem ento a la ela boración biográfica, nuestra tesis doctoral dedica un
capítulo especial al análisis de contenido, en el que trataremos de definir el sentido del texto,
cómo se dice y contex tualizarlo. Lau rence Bardin considera que el análisis de contenido es
un conjunto de instrumentos m etodológicos que se aplican a lo que llama “discursos”, es
decir, el contenido y el continente. Por ello, Bard in insta a que el proces o se haga a través de
una lectura superficial de los textos, que se someten a “procedim ientos analíticos” 37 y
permiten la form ulación de hipótesis y los ob jetivos, “una afirmaci ón que se pretende
verificar” 38 durante el proceso de investigación, la señalización de los índices y la
elaboración de indicadores, para finalizar con la preparación de l ma t er ia l. T o mar e mos lo qu e
aseguran Luisa Santamaría Suárez y María Je sús Casals Carro cuando describen lo que se
pretende cuando se analiza un texto:
37 BARDIN, Laurence: Análisis de contenido . Akal, Madr id, 1977 , p. 72.
38 Ibidem, p. 73.
Francisco Expósito Extrem era El artículo político en Fernando Vázquez Ocaña
durante su etapa en Córdo ba (1930-1 934)
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“Coment ar un text o consiste en ir razo nando el porqué de lo que el escrit or dice y de cóm o lo dice. No
puede ha ber un coment ario úni co, puesto que el t rabajo res ultant e tiene que ser un t rabajo cread or que
incorpore a la realidad obse rvada, la propia pers onalida d del estudiante. No basta com prender el
sentido general. Cada palabra, cada frase e s el resultado de un proceso de elección y concentraci ón
(...). El hábito continuado del comentario o anális is de textos lleva al desarrollo pa ulati no de la
observación, la reflexi ón y la asociación de ideas, virtudes que coinciden tes, potencian
extraordinariamente el caudal intelectual y acercan al c omentarista a lo que Feijoo llamaba tino
menta l” 39 .
Por la amplitud de la trayectoria de Fern ando Vázquez Ocaña, y como sugiere Klaus
Krippendorf 40 , hemos realizado un muestreo de los tr abajos del periodista cordobés para
seleccionar en un tiempo delimitado (1930- 1934) los textos que consideramos m á s
representativos. Krippendorf asegura que el aná lisis de contenido “procura comprender los
datos, no como un conjunto de acontecimientos físicos, sino com o fe nómenos simbólicos, y
abordar su análisis directo” 41 . No obstante, advierte de que “la fascinación period ística por
los números”, lo que provoca que estem os en una especie de “encrucijada ”, pues parece que
la enunciación cuantitativa consigue una enunciación “m ás convincente que una
cualitativa” 42 . Krippendorf aporta la si guiente definición de aná lisis de contenido:
“El análisis de conteni do es una técnica de inve stigación destina da a form ular, a pa rtir de ciertos
datos, infe rencias repr oducib les y váli das que pueda n apli carse a su conte xto. Como técni ca de
investigación, el análisis de contenido com p rende pr ocedim ientos especi ales para el pro cesamiento de
datos científico s. Al igual que todas las restantes técn icas d e investigació n, su finalidad cons iste en
proporcionar conocimi entos, nueva s intelecciones, una re presentación de los ‘hec hos’ y una guía
práctica para la acción. Es una herram ienta” 43 .
Bernard Berelson considera que el anális is de contenido es “una técnica de
investigación que sirve para la descripción objetiva, sistemática y cuan titativa del contenido
39 SANTAMAR ÍA SUÁREZ, Luisa, y C ASALS CARR O, María Jesús: La opini ón periodí stica. Arg umentos y
géneros p ara la persuasi ón . Fragua, Madrid, 2000 , p. 369.
40 KRIPPENDORFF, Klaus: Met odología de análisi s de co ntenido. Te oría y prácti ca . Pai dós Com unicación.
Barcelona , 2002.
41 Ibídem. Pág. 7.
42 Ibídem. Pág. 7.
43 KRIPPENDORFF, Klaus: Op.cit. Pág. 28.
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manifiesto de las com unicaciones de toda clase” 44 . Por su parte, Martínez Albertos señalará
que el análisis de contenido, siguiendo a Bere lson, “se presenta, por tanto, como una técnica
intermediaria, en el sentido de que no dese mboca generalm ente en un resultado por sí
misma, sino que proporciona elem entos de juic io que perm iten deducir algo en relación con
el emisor de un m ensaje, o que incluso perm iten prever o m edir algo en relación con las
reacciones del sujeto receptor” 45 . Tratarem os, por tanto, de dete rminar el aspecto cualitativ o
y el cuantitativo en los textos. Las técnicas cua litativas de recogida de datos buscan captar el
significado de la acción de los sujetos. Tal y co mo señalan María del Carmen García Galera
y María Rosa Berganza Conde, en este aspecto prima el se ntimiento o las razones de un
individuo para realizar u na acción sobre la cantidad de veces que la hace:
“Las técnicas cualitativas se in sertan en la lógica d e la comprensión, siendo un componen te esencial la
interpretación subj etiva, y por ello el lenguaj e y los discurso s: se trata de captar los motivos, los
significados, las em ociones, y otros aspectos subjetivos de las accione s e interacciones de los
indivi duos y los gru pos” 46 .
En el caso de la persp ectiva cuan titativa, se busca la “contra stac ión y l a medi ción
empírica de los fenóm enos” 47 , que se centraría en nuestro ca so en la actividad periodística
de Vázquez Ocaña en su última etap a en Córdoba. De esta manera, procederemos al anális is
semántico y contextual de una treintena d e artículos de Vázquez Ocaña, en los qu e se ha
tenido en cuenta los géneros y estilos periodísticos, así como a la interpretación d i acróni ca
de los textos, con su correspondiente contex tualización política, social, económica y cultural
de la época.
A través de los artículos del periodi sta cordobés podemos c onocer el tipo de
periodismo que se hacía en los años treinta en la prensa de provincias, además de abordar
unos años especialmente significativos para la historia de España, analizando las
preocupaciones que existían, las desigualdades so ciales o los retos que se pensaba que había
que asumir para im pulsar el de sarrollo de la prov incia.
44 BERELSON, Bernand: Co ntent Anal ysis i n Communi catio n Researc h . Glencoe, Illin ois, 1952 , p. 18.
45 MARTÍNEZ ALBERTOS, José Luis: Curso general de re dacción peri odíst ica . Editorial Mitre, Barcelona,
1983, p. 139.
46 BERGANZA CONDE, María Rosa y R U IZ SAN R OMÁN, José A. (c oord.): Investigar en comunicación.
Guía prá ctica de método s y técnic as de i nvestigaci ón socia l en com unicac ión . McGraw-Hill, p. 32.
47 Ibidem, p. 32.
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1.5. PROCESO DE ELABORACIÓN
En el curso 2007/2008 iniciamos los estudios de doctorado bajo el asesoram iento de
Antonio Ramos Espejo, entonces profesor de la Facultad de Com unicación de Sevilla,
investigador y ex director de Diario Córdoba , medio de com unicación en el que lo
conocimos, pues pertenezco a la redacción de este periódico. En aquello s momentos
iniciales ten íamos muy claro que el objetivo del futuro proy ecto de investig ación versaría
sobre la historia de la prensa en la provincia y, en concreto, sobre la trayectoria de
periodistas baenenses destacados en la prim er a mitad del siglo XX. Así fue como surgieron
los nombres de Fernando Vázquez Ocaña, An tonio Berm údez Cañete o Manuel Piedrahita
Ruiz, periodistas marcados por la G uerra Ci vil y que, hasta entonc es, habían desarrollado
una destacada carrera profesi onal en periódicos nacionales o de provincias. Como el
enfoque del trabajo era demasiado extenso, el doctor Ram os Espejo sugirió que acotáramos
la extensión y, ante la amplia trayectoria de Fernando Vázquez Ocaña, decidimos centrar la
investigación en su etapa en Córdoba.
Tras concretar e l objeto de la tesis doct oral iniciamos la búsque da de docum entación
sobre Vázquez Ocaña para confecc io nar la biograf ía e interpretación d e su obra. Partíam os
del primer gran docum ento que se había confeccionado en el año 1990, cuando Ram os
Espejo, que dirigía el diario Córdoba , coordinó la edición de un suplemento especial sobre
el periodista baenense. A part ir de ahí fueron incrementándos e las fuentes y las inquietudes.
Lo primero fue tratar de localizar a familia res vivos que nos pudieran dar acceso a aquella
documentación que aún se conservara, adem ás de la narración de aspectos personales sobre
el objeto del trabajo, pues uno de los objetivos fundam entales era confeccionar la primera
gran biografía sobre Vázquez Ocaña, tras la confusión que existía tr as casi 40 años de
dictadura franquista en la que se había olvidado la figura del que llegó a ser portavoz del
gobierno de Juan Negrín.
Así fue como pudimos localizar a una biznie ta y a una nieta de Vázquez Ocaña que,
a través del correo electrónic o, nos facilitaron información y nos pusieron en contacto con
otros descendientes del periodista cordobés. La mayoría de los hijos residía en México DF, a
excepción de uno que vivía en Madrid. Este en cuentro con los fam iliares de Vázquez Ocaña
propició también la organización del homenaje que impulsamos, a través del Grupo Cultural
Amador de los Ríos, en Baena. Dos nietos y una biznieta visitaron la loc alidad cordobesa y
asistieron al reconocimiento que se le tr ibutó el 29 de noviem bre de 2008. En esta
celebración, que llevó el título de “Fernando Vázquez Ocaña. El regreso de las letras
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exiliadas”, Eduardo Vázquez Mart ín, nieto del intelectual baenen se, y el que suscribe esta
tesis doctoral, disertaron sobr e la trayectoria del periodista y político. A pr opósito de este
acto publicam os una serie de tres artículo s s obre la vida y trayec toria profesional del
periodista cordobés en el periódico Cancioner o y elaboramos un reportaje en el Diario
Córdoba . La continuación de esta iniciativ a se produjo en m arzo de 2009, cuando
emprendimos un viaje a México DF y expusim os una conferencia.
Con anterioridad, en el año 2007, la Fund ación Pablo Iglesias había editado un libro
que permanecía inédito y que escribió Váz quez Ocaña en 1940 sobre la Segunda República
y la guerra civil. Este trabajo nos p ermitió profundizar en la faceta política del periodista,
pero también conocer u n certero análisis sob re es te periodo de la histor ia de España a través
de una persona que estuvo muy cerca del poder en el último gobierno republicano.
Como hemos indicado en líneas preceden tes, durante todo este periodo hem os
continuado incrementando la docum entación sobre el periodista cordobés, con la
adquisición de libros escritos por Vázquez Ocaña en México o en otros en los que colaboró
confeccionando biografías sobre personajes destaca dos d e la historia para la editorial
Grijalbo. Así, hemos podido recopilar sus dos libros en los que figura com o único autor
( Margarita y Townsend. El romance de la renunciación y García Lorca. Vida, cántico y
muerte ), junto a los volúmenes de biografías en los que co laboró Vázquez Ocaña para
Grijalbo. En todo este proyecto de investigación hemos seguido una serie de etapas con las
que hemos tratado partir de la hipótes is inicial sobre la insuficiente valoració n de la
trayectoria profesional de Vázquez Ocaña en la historia de la prensa cordobesa y andaluza
para demostrar la im portancia y valor de la obr a del periodista baenense. Para ello, se ha
estructurado el proceso de elabo ración en cuatro fases principales :
a) Fase I: Entrevistas con nuestros profes ores coordinadores de esta investigación
para concretar la estructura.
b) Fase II: Indagación te órica sobre las circunstanc ias políticas, ec onómicas y
sociales en las que surge y se desarrolla la trayectoria de Fernando Vázquez Ocaña.
c) Fase III: Análisis pormenorizado de los textos publicados por el periodista
cordobés en su etapa cordobesa y, en concreto, en el pe riodo 1930-1934, en el semanario
Política y en los diarios Política y El Sur .
d) Fase IV: Redacción de conclusiones y corrección de la tesis doctoral.
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6. ESTRUCTURA
La elaboración de esta tesis doctoral t uvo en sus mom entos iniciales una de las
etapas fundamentales para alcanzar una buena resolución final. Por eso, tras numerosas
dudas, dedicamos mucho tiem po a establecer la estructura antes de av anzar, aunque también
nos vimos obligados a modificar en algunas ocasi ones el plan trazado inicialm ente ante la
aparición de nuevos documentos que han com plementado de m anera importante su
desarrollo.
Esta investigación que presentamos se estr uctura en ocho bloques en los que se ha
tratado de ordenar la información que hemos recopilado para transm itirla con la mayor
claridad. El primero de los apartados es un cap ítulo de presentación, en el que se describen
el interés del trabajo, los objetivos e hipó tesis, así como la m etodología que hemos
empleado para su confección. En esta etap a pr esentamos las m otivaciones y justificaciones
que nos han llevado a la elección de este tema.
Tras estas primeras páginas introductoria s, el segundo de los bloques presenta la
trayectoria biográfica y pr ofesional de Fernando Vázquez Ocañ a, objeto de an álisis de esta
investigación y que ha sido la que ha requeri do un mayor esfuerzo ante la dispersión de
fuentes y la falta de documentación inicial. Para ello hem os recurrido a su trabajo
periodístico repartido por distintas h emerotecas e institucion es, pero también a entrevistas
con familiares, bibliografía complementaria y correspondencia personal.
El tercer capítulo reivindica la figura del periodista cordobés a través de las
iniciativas que se han emprendido para r ecuperar su trayecto ria, desde homenajes, a
artículos sobre su obra o publicaciones editad as. Tratarem os de mostrar el olvido a que fue
sometida su trayectoria durante el franquism o y quiénes fueron algunas de las personas o
entidades que em prendieron actuaciones para revalorizar su figura.
El cuarto de los bloques es una presentaci ón teórica sobre los géneros periodísticos,
haciendo hincapié en el artículo d e opini ón, que fue el q ue más cultivó Vázquez Ocaña
durante el periodo que hemos analizado.
El quinto bloque constituye la etapa prácti ca de esta investigación. A través de una
selección y el análisis de una m uestra escogida de 33 textos de Vázquez Ocaña tratamos de
profundizar en la importancia de la figura de l intelectual baenense para el periodismo
cordobés, pero también la creciente politización de sus artículos. Los artículos incluidos se
publicaron entre 1930 y 1934. En 1935 se produjo su marcha definitiv a a Madrid, después
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de ser elegido diputado en diciembre de 1933 y que comenzara a asumir protagonism o como
profesional del Partido Socialista.
El apartado sexto incluye la s conclusiones a las que hemo s llegado en el trabajo de
investigación, mientras que el sép timo recoge las referen cias bibliográf icas y el octavo
corresponde a los anexos, en los que se ha elaborado una cronología resumida de la
trayectoria de Vázquez Ocaña desde su naci miento en 1898 a su fallecimiento en 1966.
Asimismo, se rescatan inform aciones publ icadas sobre Vázquez Ocaña en el Diario
Córdoba , el periódico Cancionero y las conferencias pronunciada s por el que suscribe este
trabajo en México DF (2009) y en Baena, además de sendas entrevistas a dos de los hijos del
periodista: Carmen y Fernando Váz quez Jim énez. Se aporta la pa rtida de nacimiento y la de
defunción del periodista baenense , varios artículos que hemos publicado sobre el periodista
cordobés, dibujos de Vázquez Ocaña, una selecc ión de fotografías y un a conferencia inédita
del periodista, entre otras cuestiones.
De esta manera, y sucintam ente, la estructu ra de nuestra tesis doctoral se plantea de
la siguiente manera:
Bloque I Introducción.
Se describe el interés del traba jo, los obje tivos e hipóte sis, así como la
metodología em pleada. También se incluyen las motivaciones y
justificaciones que nos han llev ado a la elección de este tem a.
Bloque II Biografía.
En este apartado se h ace un estudi o sobre la biograf ía y trayectoria
profesional de Fernando Vázquez O caña. Además, destacarem os las
iniciativas o artículos publicado s en defensa de la profesión periodística.
Bloque III La recuperación de Vázquez Ocaña. Su importancia para la prensa
cordobesa.
La trayectoria de Fernando Vázquez Ocaña pasó inadvertida en España
durante toda la dictadura franquista. Hasta bastantes años después de
iniciarse la dem ocracia no comenzó a recuperarse la figura del periodista
baenense. En este bloque presentamos las distintas iniciativas que han tenido
lugar en España y en México para su recuperación, destacando su
importancia para la prensa andaluza y cordobesa.
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Bloque IV El artículo político.
Analizamos la historia de los género s periodísticos y su definición para
profundizar en el artículo de opinión de temática política.
Bloque V Análisis de contenido.
Se han seleccionado una treintena de artículos publicado s por Vázquez
Ocaña en Política y El Sur con el objetiv o de anal izar la evoluc ión del
periodista y remarcar su im portancia en la prensa cordobesa de los años
treinta del pasado siglo.
Bloque VI Conclusiones.
Incluiremos las conclusiones a las q u e hem os llegado durante la confección
de esta tesis doctoral.
Bloque VII Bibliografía.
Documentación utilizada tanto para el an álisis de la profesión, com o para
profundizar en los géneros periodístico s, la historia lo cal, provincial y
nacional de la época y los volúmenes y textos en los que colaboró Fernando
Vázquez Ocaña.
Bloque VIII Anexos.
Junto a una cronología c on las fechas clave de la vida y trayectoria
profesional del periodista cordobés, se incluyen tam bién artículos que han
reivindicado su im portancia para la pr ensa cordobesa o las conferencias que
pronunciamos en México y en Baena para recuperar su figura. Además, se
aportan dos entrevistas a dos de los hijos de Váz quez Ocaña, el documento
de evacuación a Francia y las partidas de nacim iento y defunción, junto a
una selección de imágenes del periodis ta cordob és y una conferencia inédita,
entre otras cuestiones.
Francisco Expósito Extrem era El artículo político en Fernando Vázquez Ocaña
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prensa de provincias en Córdoba en los años ve inte, su relación con los intelectuales de la
época, entre los que destacó Federico Garc ía Lorca, su protagonismo en la prensa
republicana socialista y su amplia trayectori a en México como periodista y escritor
biográfico.
El intelectual baenense, com o sucediera con Antonio Bermúdez Cañete 51 , vivió en
primera persona m omentos claves de la hist oria de España, aunque ese desconocimiento ha
mantenido oculto durante décadas sus capacidades intele ctuales y su influencia en el
Gobierno del Frente Popular. Detrás estaba una brillante tray ectoria periodística y
profesional que estuvo marcada por desagradable s acontecim ientos, como la muerte de su
esposa, con 37 años, el reparto de sus ocho hijos entre fam ilias belgas, su exilio en 19 39, la
imposibilidad de volver a España, además de las carencias económi cas a las que tu vo que
hacer frente en el exilio.
El olvido al que fue someti do dif icultó la investigación inicial, lo q ue llegó a
provocar errores sobre la fecha y el lugar de na cimiento en varias ocasiones. En el archiv o
histórico de diputados del Congreso aparecí a hasta el año 2013 com o diputado nacido en
Córdoba 52 , y en el último libro, publicado en 2 007 por la Biblioteca d e la Cátedra del
Exilio 53 , sucede lo m ismo.
Pero, si había dudas con el lugar en el na ció, también aparecier on confusiones con la
fecha en la que vino al mundo. Algunos ha blaron del año 1910 y otros de 1900, cuando
realmente se produjo en 1898. Y es que, ha sta fechas muy cercanas, no com enzó a
redescubrirse la figura de este oficinista, delineante, period ista, poeta y político que se
51 La figura de Antoni o Berm údez Cañete (Baena, 1 898-Mad rid, 193 6) es de una comple jidad trem enda por la
enormi dad de cam pos desde la que se puede abordar, desde su labo r period ística, a su polém ica vida políti ca;
desde sus precursor es anális is económ icos a su i ncomprendido ol vido. C apacita do perio dista que dom inaba
varios idiomas, con 18 años era doctor en Letras y con 19 en Derecho . Acometió un profun do análisis de la
economía española t ras estudi ar con algunos de los m a yores expert os de la época en Alemania, Austria o
Inglaterra , y co noció e n prim era perso na la llegada al poder del nazism o, se dejó seduci r ini cialm ente por el
régimen nacionalsocialista y se convirtió después en un abierto crítico del Estado que estaba creando Adolf
Hitler. Corresponsal del diario El De bate en Alemania, de donde fue expulsad o por el r égim en nazi, e stuvo en
París y fue enviado e special a la guerra italo- abisinia. E s a acelerada vivencia sólo pod í a em erger de un fuerte
carácter. “Era un tem peramento exaspe rado y violentísimo, a pesar de su e ducaci ón populista y de sus estudios
económi cos que l e exigían ec uanimidad y a plomo”, escri bía Jua n Apa ricio en una cit a recogi da por J uan
Velarde Fuertes en su libro El nacional-sindica lismo. Cuarenta años después . Antoni o Bermúdez Cañet e, que
en 1936 fue eleg ido diputado de la CEDA por Madrid, fue asesin ado el 21 de agosto de 1936 en la puerta de la
checa instalada en el Círcul o de Bellas Artes. Su m u erte prematura frust r ó las capacidade s de un gra n analista
económi co de pri ncipios del siglo pasado .
52 www.cong reso. es . Se puede observar, tras la correcci ón realizada en 2013, que Vázquez Ocaña nació en
Baena en 1898 y fa lleció en México DF en 1966.
53 VÁZQUEZ O CAÑA, Fer nando: Pasión y muerte de l a Seg unda Rep ública es pañola . Biblioteca de la
Cátedra del Exilio. Mad rid, 2007. El autor del p rólogo, Aurelio Martín Nájera, sitú a el nacimiento en Córdoba.
Sí es correcta la fecha del nac imiento que ap orta.
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relacionó con intelectuales como Falla, Picass o, Pablo Neruda, Antonio Machado o Federico
García Lorca, que tuvo un protagonismo especial en la II República y que dirigió periódicos
como El Sur , El Mercantil Valen ciano o La Vanguardia , antes de em prender su exilio.
2.1.2. La villa de Baena ante la llegada del siglo XX
Fernando Vázquez Ocaña nació el 30 de abril de 1898 en Baena 54 , una antigua villa
que había perdido el protagonismo de siglos ante riores y que tenía como fuente principal de
su economía la agricultura. En el año 1900 la localidad contaba con una población de 14.539
habitantes 55 y 3.200 edificios 56 (1906). En aquellos años, Baen a sufría unas altas cifras de
mortalidad, superiores al número de nacim ientos:
“No es, ta mpoco, nada hal agüeño el movi miento de la población, que t iende a dism inuir de m anera
segura, aunque len tamente. En diez años (1891 a 1900) nacieron en la Villa 4.919 niño s de ambos
sexos, subiend o las defunci ones en el mismo peri odo a 5.0 49, con lo que suf rió una ba ja el vecindari o
de 130 indi viduos. Result a asim ismo que por térm ino medio, y e n números redond os, m ueren en la
Villa 505 personas al año, y sie ndo su población, se gún el último censo, de 14.099 alm as, la
proporcionalidad de los fallecimi en tos, por cada 1.0 00 habit antes, es de 35,8 0, cifra de sconsoladora,
que revel a, a prim era vista, lo poco que la s autori dades y lo s vecinos se cu idan de la hi giene pública y
privada” 57 .
Entre las principales causas de mortandad entre 1896 y 1900, según Valverde y
Perales, destacan las orig inadas por trastornos intestinales, pues de las 2.370 m uertes, 458 se
deben a esta causa, que el historiador achac a a razones com o “la mala alim entación, las
frutas en mal estado, el abuso de ellas, aun siendo buenas, y en general un desconocim iento
absoluto de los cuidados que re quiere el proceso de la digest ión”. A esta causa hay que unir
también el ham bre y la falta de desarrollo:
“El raquitismo y la falta de desarrollo produjeron en los cinco años 211 víctimas, número que apena el
ánimo, pues el origen del m al hay que busc arlo tam bién en la m a la alimentaci ón de las madres, qu e
consiste, gene ralmente, en ve getales y frut as, atendi endo antes a gastar el dinero en vani dades para la
famili a que a com prar un pe dazo de car ne con q ue nutri rse mi entras están cri ando. Los pobres ni ños
54 Para la elaboración de este apartad o se ha utilizado la Guí a de Córdo ba y su pr ovincia para 1891 y 1892,
editada en 1892, y la Guía ge neral de Córd oba y s u provinc ia , de 190 6.
55 Instituto Nacional de Estad ística. Censo de 1900.
56 Guía Genera l de Córdoba y su pr ovincia . Córdoba, 1906
57 VALVERDE Y PER ALES, Fra ncisco: Historia de la Villa de Baena . Toledo, 1903.
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sólo encuent ran en el flácido pech o de su m adre un ju go sin sust ancia, elabo rado co n los pro ductos de
frutas, ensalada y gazpachos avinagrados, que t u erce sus huesos y desfigura sus cabe zas, hasta que
consumidos len tamente encuentran descanso en la sepultu ra. También hay que cargar a la falta de
alimentación 24 d efunciones por debilid ad y ago tamiento, y 15 por inan ición, 39 en total, qu e
reconocen com o origen común, casi todas ellas, el hambre , cosa increí ble en los que ti empos que
alcanzamos.
Es antiguo e n Baena un re frán que di ce que “el estómago no ti ene vidri eras”, prefi riendo po r
esa causa m uchos sujetos el vestir y gastar en c osa s exteriores lo que debería gastarse en alimentos,
presentándo se bien ve stidos, aunqu e se haya engañado el apetito con un p edazo d e paz y un cogollo
de lechuga. Las consec uencia s se tocan despué s, pagand o con la vi da tan absurdas preocupaci ones y
vanidade s” 58 .
La entrada del siglo XX estuvo precedida en Baena por años de gran calamidad en
los que la sequía o los tempor ales acabaron con las cosechas , como sucedió en 1896 y 1897.
Un artículo publicado en el Diario de Córdoba , el 2 de mayo de 1897, así lo refleja:
“(...) Hoy, por desgracia, el cu adro que ofrece la crisis actual, es de l os que jam ás aquí se han
conocido, pues además de llevar seis m eses de vivi r com o se vive cuando nada se gana, pues con un a
retribución de una peseta die z céntimos, y con l os artículos de primera necesida d como el agua ha
estado, puede suponerse la clase de alim entos y la cantidad con qu e hayan podido mantenerse; así es
que teniendo esto en cue n ta, y ver re unidos 700 u 800 hombres recorriendo la s calles, hácenos creer
que la calam idad es gra nde y que la m iseria impul sa a que estos jornal eros que siempre han sido
modelo de c ordura, rom pan esa tradic ión, honra del puebl o baenense” .
Ante estas adversidades, el alcalde h izo un llamamiento a los gr andes propietarios y
contribuyentes para que les di eran trabajo, aunque estos no se comprometieron a prolongar
la situación por muchos días. Los problem as de la población más hum ilde en Baena serían
constantes y, a partir de 1902, comenzaría a ex tenderse el movimiento asociativo para tratar
de buscar soluciones, aunque ta mbién la conflictividad social al no encontrar respuestas
desde los dirigentes políticos.
El panorama en la provincia de Córdoba no era muy diferente. El jornalero pasará
por grandes penurias que se complicarán co n las adversidades clim atológi cas. Como
reconoce García Parody, “el cam pesino ha de trabajar día y noche con la ayuda de su
familia, sin que llegue a obtener un mínim o de beneficio final, no sólo por la poca
58 VALVERDE Y PER ALES, F: Op.cit.
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rentabilidad de lo recogido sino también por el pago de la renta, los costes de los préstam os
de granos para la siembra, que fiaron los dueños, y los gastos de la casa” 59 . El jornalero
afrontaba una larga jorn ada de trabajo, desd e el am anecer hasta la puesta del sol:
“El trabajo l o practican desde las 8 de la m aña na hast a la puesta de sol en la primera época
(septiembre a abril), siem pre que sa lgan de casa almorzados, o al salir el sol si tienen que hacerlo en
su sitio de trabajo; desde venir el día hasta el oscurecer en el demá s tiempo (de mayo a agost o ) y
algunas horas de noche en el vera no” 60 .
El número de habitantes de la antigua villa de Baena había variado m uy poco
respecto al que se contabilizaba un siglo ante s. Prácticam ente se habían perdido cien años
para la demografía local. A finales del XIX, contaba con una población de 14.539 personas,
de las que 7.268 eran varones y 7.271, hembras. A pesar de est o, el censo de 1900 situaba a
Baena como el quinto municipi o con más individuos de la provincia, tras Córdoba (58.275),
Lucena (21.179), Priego (16.904) y Montoro (14 .581). Junto a las necesidades generalizadas
de la población y el hambre, había que unir ot ros problemas que estaban relacionados. Las
limitaciones del sistem a educativo de la época y las dificultades que existían para que el
niño continuara los es tudios por la necesida d de que aportara ing resos a la fam ilia
provocaban que, siendo aún muy pequeño, co m enzara a trabajar y abandonara la
instrucción. Eso ocasionaba unas altas tasas de analfabetismo, m ayor es en el caso de la
mujer. El 74,7% de los censa dos de la provincia no sabía le er en 1900. Las diferencias entre
el mundo rural y urbano eran si gnificativas. En la ciudad de Córdoba el analfabetismo se
reducía al 57,1%. En Baena había 10.691 analfa betos, el 73,5% de lo s censados. La tasa
disminuía en el caso de los hom bres al 70,5% y aumentaba hasta el 76,4% en las mujeres.
El mal estado de las escuelas no ayudaba m ucho a la educación, ya que estaban muy
limitadas en m edios. Su situación se puede anal izar a través de un inform e elaborado el 21
de mayo de 1900 por Juan Miguel Leva para el Ayuntamiento de Baena. Los centros de
enseñanza presentaban importa ntes carencias. Las casas 17 y 25 de la calle Alta, de
educación elemental, presentan desperfectos en lo s suelos que dificultan el piso de los niños.
En la calle Puerta de Córdoba, número 3, hay ot ra escuela elem ental de niños, que estaba en
59 GARCÍA PARO DY, Manuel: Lo s orígenes d el socialismo en Córdoba. 1893-193 1 . Fundación Pablo
Iglesias-U niversi dad de Córd oba. Cór doba, 2002. Pág . 30.
60 FUENTES C UMPLIDO, F: Mem oria sobre el proble ma agrario e n el M ediodía de España , Madrid, 1904 .
Pag. 23.
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un estado “ruinoso”, con grietas, agujeros y se tem í a el desp rendim iento de los techos. La
escuela de la Plaza de la Constitució n no requería inversiones al hab erse hecho reparacione s
recientemente, m ientras que la escuela de adul tos, situada en la ca lle Santiagos, núm ero 15,
“tiene dos muros reventados y un tabique vencido hacia dentro ”, por lo que aseguraba que
su estado era ruinoso. Por último, la escuela de la calle Fran cisco López, número 9, dond e
estaban los párvulos, tení a deteriorado el suelo, varias vigas rotas y el servicio “hundido e
inservible”. Además, los profesores de primer a enseñanza, con fecha de 19 de junio de 1900,
escribieron una carta al gobernador civil denunc iando también los retrasos que sufrían en los
pagos de sus sueldos.
Ese déficit educacional desaparecía en el caso de la población aco modada. Los
grandes contribuyentes de Baena coincidían con los propietarios con m ayor superficie
agraria de la localidad. En el año 1900 había cinco que aportaban a las arcas públicas más de
1.100 pesetas, destacando el caso de José Ar iza Ariza, que contri buía con 5.084 o Ramón
Santaella Bejígar, con 3.507. El desarrollo industrial era m uy escaso, por no decir
inexistente. El anuario de la provincia de Córdoba editado en 1906 lo rem arcaba claramente:
“Los negocios más im portantes son el cultivo del olivo y los cereales, que se exportan a la
provincia”.
En momentos de crisis económica, cuando la sequía o los temporales dañaban las
cosechas se planteaban iniciativas como rogativ as, el desfile procesional de la imagen de
Jesús Nazareno o se hacía un llamamiento a los grandes propietarios para que contribuyeran,
en la medida de sus posibilidades, a dar trabajo. Es lo que ocurrió en 1897, pero tam bién
pocos años después, en 1905, cuando el alcalde de Baena demandó que hicieran
contrataciones por parte de lo s propietarios. “Est án paralizadas casi por comp leto las
operaciones agrícolas y algunas obras en las que se inv ertían multitud de operarios; pero
merced a la discreción y exqui sito tacto del señor Alcalde y a la generosidad y noble
desprendimiento de los m ayores contribuyente s que tienen o cupados a multitud de braceros,
unos en las obras del paseo nuevo, otros en la recomposición de cam inos vecinales y otros
en las labores de sus respectivos predios, hasta el día el co nflicto no ha tomado m al cariz”,
explicaba el periódico El Defensor de Córdoba 61 . Unos días antes se habían realizado
rogativas en las iglesias de Sa nta María y San Bartolomé ante la ausencias de lluvias y se
celebró una procesión con la im agen de Jesú s Nazareno, q ue recorrió las principales calles
61 El Defensor de Córd oba. 7 de abr il de 19 05.
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de la localidad y fue acompañada por la mayor pa rte de la población. E l desfile finalizó a las
tres de la mañana.
Como sucede en la actualidad, aunque aún en m ayor número, en esos años destacaba
la actividad de molinos y fábricas de ace ite lo calizados en el térm ino de Baena. En el
interior del municipio existían 24, a los que habí a que unir otros 10 en la sierra y 37 en el
Monte Horquera. Junto a esta actividad, la econ omía de la localidad estaba integ rada por
pequeños comercios e in dustrias de bienes de prim era necesidad. En Baena había en 1906
representantes de dos bancos: Vicente de Hita (Banco de España) y Manuel Padillo (Pedro
López e Hijos). En ese año el suministro de el ectricidad lo realizaba la Fábrica de Nuestra
Señora de Guadalupe y había dos fondas: la que regentaba Es teban Morales, en la calle
Emilio Morales, y la dirig ida por Gabino Rubio, en la Calzada. Relacionad a con la
agricultura tenían activ idad dos fábricas de harina, propiedad de Antonia Águila Mendoza y
Juan José Ariza, y se lo calizaban diez m olinos de harinas. También ha bía tres fábricas de
jabón y dos imprentas.
Por lo que se refiere a la cultura, ésta er a patrimonio de una minoría de la localidad.
De regreso de Cuba, el m ilitar baenense Fran cis co Valverde y Perales e mprendió una serie
de campañas arqueológicas en lo s im portantes yacim ientos localizad os en el térm ino
municipal, sobre todo de época romana. En 1903 publicó un libro que se ha convertido en un
clásico de la historiografía local de la provincia. La edición en Toledo de la Historia de la
Villa de Baena fue el gran acontecim iento cultural de principios del siglo XX. Su interés
pronto fue reconocido. En la Gaceta de Madrid del 23 de octubre de 1903 se incluía una
orden en la que se recogía un in form e de la Real Academia de la Historia en el que se
analizaba la importancia de la publicaci ón, siendo considerada “como obra de mérito
relevante, digna de figurar en las Biblioteca s”. Por todo ello, “S.M. el Rey (Q.D.G.) ha
tenido a bien disponer que se adquieran 100 ejem plares de la m encionada obra, al precio de
10 pesetas cada ejemplar, con destin o a las Bi bliotecas públicas y con cargo al capítu lo IV,
art.4º, concepto 4º del Presupuesto vige nte”. La publicación de esta obra y los
descubrimientos arqueológicos que se produjeron se encuentran entre los grandes hechos
culturales d e este inicio del s iglo en la localidad nata l de Vázquez Ocaña. En esos años, el
historiador baenense emprenderá importantes excavaciones que apor taron valiosas piezas
arqueológicas y otras que fueron encontradas por casualidad durante las labores agrarias.
Uno de los grandes hallazgos fue la aparició n del crism ón de Baena en diciembre de 1901,
cerca del cortijo bajo de Ízcar y que fue dona do en 1902 por Valverde y Perales al Museo
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Arqueológico Nacional. La cruz visigoda desa pareció en 1993 del ci tado museo, aunque hoy
es símbolo de la localidad.
En esas fechas se localizaron otras pie zas d e interés qu e ve ndió el historiador
baenense al museo nacional en 1910. Así, la Gazeta de Madrid , del 8 de octubre de ese año,
publica un real decreto en el que se autoriza a adquirir “la colecc ión de estatuas labradas en
mármol de Italia y otros objetos arqueológico s, hallado s en las excav aciones practicadas en
el cerro del Minguillar, término de Baen a, donde estuvo emplazada la antigua ciudad
romana de Iponoba”. El precio de la com pra ascendió a 11.500 pesetas. En marzo de 1901
se encontró, también de forma casual, un pedestal de una estatua dedicada a Cayo Livio
Severino, que hace pocos años donó el em presario Francisco Peña Ocaña al museo
arqueológico de Baena. Además, en 1902, Valver de y Perales localizó en unas excavaciones
en el Cerro del Minguillar tres estatuas de “fino mármol de Ca rrara”, de las que se incluiría
una imagen en las páginas de su historia de la villa.
Entre las asociaciones destacaba la soci edad económica Amigos del País, cuyo
director era José María Bujalance. Dos teatros acogían las representacio nes y
acontecimientos culturales que se celeb raban. El teatro Princi pal, cuyo representa nte era
Fernando Ocaña, y el teatro Victoria, propiedad de Fernand o Peláez. Adem ás, existían tres
casinos: Liceo, Prim itivo y Unión Mercantil. An tonio Palom eque dirigía una imprenta del
mismo nombre.
La cultura de Baena tendrá en el peri odismo un destacado impulso a través de las
numerosas publicaciones, aunque de duración m uy reducida, que se llegan a editar en estos
primeros años del siglo XX. La historia de la prensa en Baena ha seguido un proceso
irregular. Por esto se pueden observar tres etapas claram ente diferenciadas durante el siglo
XX y que vinieron definidas por la proclam ación de la Segunda República, la Guerra Civil y
la Dictadura. Una primera etapa correspondería a la proliferación y dina mism o intelectual de
Baena durante el primer tercio del siglo XX, cuando se llegar on a localizar en la localidad
más de una veintena de m edios escritos.
El primero de los periódicos del que se tiene constan cia en la localidad fue La
semana , fundado en 1891 y que estaba vinculado al movim iento liberal. Después llegaría El
Defensor de Baena , dirigido por don Enrique Pequeño, médico que prestó servicios en el
pueblo. Se había creado en 1896 y aparecía todos los jueves. Dejó de publicarse en 1899. Le
seguiría el Heraldo de Baena en 1897, un sem anario que se mantuvo hasta 1902. Poca
existencia tendría El Gladiador , que fundó Francisco Jiménez Priego el 1 de m arzo de 1900.
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Ésta era una publicación bisemanal que se ed itaba los domingos y los jueves. El 16 de
marzo se hizo cargo de la dirección José Fernán dez Mesa. La historia de la prensa en Baena
conoce en este periódico el prim er caso c onocido de persecución y linchamiento de un
periodista. Francisco Jiménez Priego sufrió una paliza por las críticas que dirigió a las
autoridades municipales y tuvo que hui r de Baena, desapareciendo también El Gladiador .
La recuperación del convento de San Francisco, “que desde la exclaustración s e había
convertido en una especie de ‘barrio de las Ti najas’ de aquella época, ocupado por una nube
de desarrapados, que se repart ían las celdas y dependencias que habían invadido y en las que
campaban por sus respetos”, en palabras de Daniel Aguilera, fue el objetivo que en 1903
Juan Ocaña, junto a Valverde y Perales y o tro s aficionados, se marcar on para la creación del
periódico ilustrado Idea , editado en la Im prenta de Palomeque. De vida breve fue el
Demócrata (1901).
En esos primeros años del siglo XX, c oncretam ente en 1902, llegó a Baena el primer
miem bro de la fam ilia Ruiz, Tomás Ruiz Romero, inicio e n la localid ad de una s aga de
fotógrafos que se ha mantenido durante todo el siglo XX y que colaboraría en la mayoría de
las publicaciones editadas durante la pasada ce nturia. Entre sus últimos representantes se
encuentran los hermanos Rafael y Carm elo Ruiz Arjona.
2.1.3. La familia Vázquez Ocaña y su nacimiento
Corría 1898 y en ese año se hablaba en Baen a de la guerra que enfrentaba a España
con Estados Unidos y que finalizó con la pér dida de Cuba y Filipinas. El alumbrado
eléctrico ya había llegado a la localidad y dos periódicos, El Heraldo de Baena y El
Defensor de Baena , reflejaban la actualidad del pueblo. Eran tiempos en los que los alumnos
de los centros de enseñanza recogían fondos para el fom ento de la marina de guerra, según
explicaba El Defensor de Baena el 28 de abril de 1898. La As ociación Caridad Baenense
prestaba ayuda a los so ldados procedentes d e Cuba y Filipinas (Antonio Sevillano Tejero,
José Galisteo Rabí y Diego Rodríguez Molina ) y preocupaba tam bié n los efectos de la
filoxera en el viñedo. El Defensor de Baena se felicitaba de que, a instancias suyas, el
alcalde hubiera tomado m edidas para frenar los a busos en el precio de artículos de primera
necesidad: “Aún -añadía este sem anario- hay otro s de tanta importancia como el pan, en los
que sería posible descubrir el fraude; siga, pue s el Sr. Alcalde, por el camino emprendido, en
la seguridad de que a más de cumplir con un deber que su cargo le im pone, por dicho
camino, adem ás, es como se ganan simpatías y popularid ad”. El kilo de la carne de vaca
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costaba 1,28 pesetas, el de borrego, 0,96 pese tas y se pagaba entre 22,5 y 25 pesetas la
fanega de garbanzos. Francisco Valverde y Perales publicaba notas pa ra la historia de
Baena, cinco años antes de que editar su Historia de la Villa de Baena en Toledo.
En ese año de la pérdida de las últim as colonias nacía el hijo de un m odesto
carpintero de Baena que se convertiría en uno de los hom bres más cercanos al último jefe de
gobierno de la Segunda República. Así lo corrobora la partida de nacimiento de Fernando
Vázquez Ocaña solicitada al Registro Civ il de Baena p ara la elaboración de esta tesis
doctoral:
“Que dicho ni ño nació en la casa de sus pa dres el día trei nta de abril, úl timo, a las once de su noche.
Que es hijo legíti mo de Antonio Vázquez y de su mujer Josefa Ocañ a, naturales de esta villa, qu e es
nieto por lí nea paterna de Antoni o y de Carm en Moreno, po r la mat erna de Fernand o y de Trinidad
Pozo. Y que al expresa do niño se le había pu esto por nom bre Fernando. ..” 62 .
Dos años después, en el padrón de 1900, se recogía el lugar de residencia de la
familia Vázquez Ocaña y quiénes la integraban. La anota ción se encuentra en el Archiv o
Municipal de Baena. Su padre, Antonio Vázquez Moreno, de 35 años y de profesión
carpintero, estaba casado con Josefa Ocaña Po zo, de 28 años, de profesión sus labores.
Vivían en la calle Llano de Guadalupe, númer o 12, junto a sus hijos Antonio, de 4 años de
edad, Fernando, de 2 años, y José, de 1.
Curiosamente, Vázquez Ocaña nació una sem ana después que otro periodista
baenense, Antonio Berm údez Cañete, corresponsal del periódico El Debate en Alemania o
Francia y responsable de la sección económi ca de este diario m adrileño. Como Vázquez
Ocaña, Bermúdez Cañete fue diputado (éste fu e elegido en 1936), a unque representando las
siglas de la CEDA. Ambos baenenses se vieron m arcados por el conflicto bélico. Vázquez
Ocaña tuvo que exiliarse y Bermúdez Cañe te fue asesinado en 1936 en Madrid.
Pocas referencias han llegado de los años juveniles de Vázquez Ocaña en Baena,
salvo las tran smitidas por dos de su s hijos en sendas entr evistas realizadas en Méxic o DF y
en Madrid a Carmen y Fernando Vázquez Jim énez 63 , respectiv amente. “Hablaba de su
Baena y de Córdoba, de España en general. Decía que Baena y Córdoba las tenía en el
62 Juzgado de Pri mera Instancia e Instru cción de Baena. Registro Civil. La partida de nacim i ento de Vázquez
Ocaña aparece en el tomo 51, folio 95 de la Sección Primera.
63 Las entre vistas se hi cieron por separa do. Con C armen Vá zquez Jiménez estuvi mos los días 17 y 19 de marzo
de 2009 e n México DF. C on Fernand o Vázquez Jim énez nos entrevistam os en Ma drid e l 2 de m ayo de 20 09.
Ambas entre vistas se incluyen com o anexo.
Francisco Expósito Extrem era El artículo político en Fernando Vázquez Ocaña
durante su etapa en Córdo ba (1930-1 934)
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corazón. Él fue muy feliz en Baena, pues er a un jovencito feliz, de buena familia. En
Córdoba sí tuvo que empezar a trabajar y gana rse la vid a. Murió sin volver. Pobrecito. Él
quería volver, creía que íbamos a volver algún día u otro”, cuenta Carm en.
Fernando fue una persona que pronto dest acaría por sus capacidades y su inquietud
intelectual. “Los maestros lo notaban. Le da ban clases esp eciales, le regalaban libros d e
poesías. Se fue cultivando m ucho, conocía muc ho de literatura. El francés nunca lo habló
bien, pero leía mucho en francés y conocía la literatura francesa m uy bi en”, afirma su hijo
Fernando.
En un artículo, su amigo Ángel López Obre ro define a Vázquez Ocaña com o una
persona de enorme cultura auto didacta y gran inteligen cia:
“Fernando Vázquez era hom bre de gran cultura aut odi dact a, de una cultura formada a trompicones, a
fuerza de lee r, pero ba sada sobre to do en su aguda intuición, en su extraordinaria inteligen cia, como la
de Enrique Moreno . No olvidemos que en Córd oba sólo hab ía un Instituto d e Enseñanza Media –el
Instituto—y no recu erdo que él tuviese los estudios d el Bachillerato, dado que provenía de Baena y
muy pront o se había inc orporado a s u trabajo como pe riodist a en Córd oba, para gana rse el suste nto.
Era extremadamente h ablador , de conver sación amena, persuasiv a y convincente, con ese fino sentido
de la ironía picante. Sab ía de todo, lo inventaba todo con una imaginación desbordante, porqu e todo
lo estudia ba y para todo tení a recursos, to do le interesa ba y de t odo escribía. Lo s que le trat amos
sabemos de su vehem encia expresiva, su voz insi stente, su optimismo y su penetra nte e inacabable
buen hum or (...)” 64 .
Antes que socialista, su hijo Fernando recuerda que su padre fue anarq uista en su
etapa adolescente en Baena y en sus primeros años en Córdoba. “Conoció a mi m adre en
una obra de teatro. La familia la protegía m ucho, pero él se colaba por una ventana y la veía
de cualquier manera hasta que se la llevó. De spués se hizo novio y se casó. Me im agino que
no lo querían porque era anarquista, al princi pio, y después se hizo socialista”, explic a
Fernando Vázquez Jiménez. Esta versión aparec e en un poema de su nieto Eduardo Vázquez
Martín, titulado La sombra de los árboles :
“La abuela María Dolores
fue una m uchacha que actuaba a Doña Inés en el teatro de Baena
cuando se la robó un jove n socialista”.
64 Artículo de Á ngel López Obrer o publicad o en el suplem ento cultural Cuader nos del Sur , de di ario Córdoba ,
el 14 de junio de 199 0.
Francisco Expósito Extrem era El artículo político en Fernando Vázquez Ocaña
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Junto a los críticos de periódicos vincul ados con el Partido Republicano Radical,
Vázquez Ocaña encontrará el respaldo a su trayectoria. Una de estas sem blanzas la
encontramos en el periódico El Sur y corresponde a un artículo publicado por Joaquín
González Jim énez 72 , titulado “Fernando Vázquez o la senc illez personific ada”:
“El alma de un peri ódico está en sa ber dirigi rlo, en sabe r fortalecer con e sa idiosincrasi a impregna da
de ética sus manifestaciones espiritual (sic ); y Vázq uez, espíri tu jove n y peren ne, pletóri co siem pre de
ideas humanas, ha sabido co n gallardía y br ío forjar un baluarte orientador de esas gentes sencillas del
terruño, del taller, d e la oficina, de todos lo s que trabajan y sufren...
El Sur es el he raldo que reinyecta y fortifica con espi ritu alidad al alma co rdobesa, po rque los que lo
hacen saben luchar por elevados ideales, navega ndo si empre proa al más allá de las reivi ndicaciones y
afrontand o toda clase de vicisitudes en pro y en a r as de la justicia y de la l ibertad.
Y es Fernando Vázquez la sencillez personi ficada porque es característica su nobleza y bondad; calla
cuando es prec iso habl ar; habl a cuando hay que desnuda r a la verda d, cuando hay que r omper una y
mil lanzas por los fueros de ella.
Es baenense y cord obés, hi jo de esta tierra a ndaluza, tan brava y t an feraz, bañada por la cinta de plata
bética, y nim bada por las crest as de Sier ra More na y Sierra Nevada. ..
Recibe, amigo Vázquez esta se mblanza como un elogio a tu labor fecunda, tan digna d e ser admirada
por el peri odismo cordo bés, ya que la valí a de tu obra supe ra y dig nifica po r su estoi cism o a las
gloriosas letras castellanas.
Joaquí n Gonzá lez Jimé nez, Bujala nce, 19-5 -1933” .
72 El Sur . 25 d e mayo d e 1933 .
Francisco Expósito Extrem era El artículo político en Fernando Vázquez Ocaña
durante su etapa en Córdo ba (1930-1 934)
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2.2. LOS AÑOS VEINTE. SU PASO POR DISTINTOS MEDIOS DE
COMUNICACIÓN
En diez años Fernando Vázquez Ocaña pasa de ser un desconoci do en Córdoba a ser
reconocido como uno de los periodistas m ás de stacados en la profesión al acumular en
distintos medios de comunicación de la capital una gran experien cia. Es el periodo anterior a
su incorporación a la política, cuando el joven baenense es descubierto por el Diario
Liberal , abandonando un futuro en la carpintería fa miliar. Casi sin preparación académica,
destacará pronto por sus capacidades intelectua les y su facilidad con la pluma. Serán
momentos en los que el periodi sta baenense se especializar á en la inform ación cultural,
firmando críticas de m úsica, de teatro o de cine , crónicas de viajes o estampas costumbristas
sobre la realidad de la Córdoba de enton ces. Como hemos apuntado, durante este periodo,
que se extiende temporalm ente entre 1920 y 1930, estará vinculado al Diario Liberal ,
aunque las necesidades económicas para alim entar a su cada vez m ás abundante
descendencia le harán compaginar sus colabo raciones en este peri ódico con otros como
Diario de Córdoba , revistas como Andalucía Ilustrada , Córdoba Gráfica o Revista Popular .
En esta década se convertir á en uno de los periodistas más conocidos de Córdoba,
destacando también por su faceta como dibujante en la prensa y por ser uno de los g randes
defensores de los derechos de los periodistas.
Veremos evolucionar a Vázquez Ocaña, tant o en su temática com o en su forma de
considerar la profesión, tr atará de hacer un nuevo peri od ismo m ás cercano a las
preocupaciones de la sociedad, con un mensaj e diferente, y se convertirá en un firm e
defensor de los derechos del periodista que , en aquellos años, solía pasar por grandes
necesidades salvo las plu mas vinculadas a los gr andes periód icos nacionales. Ingresará en la
Asociación de la Prensa de Córdoba y oc upará cargos en la ju nta directiva. Estas
preocupaciones durante los años veinte, darán un giro completo a pa rtir de 1930, cuando se
vincula a políticas de izquierda y se incorpora al Partido Socialista. En este epígraf e
analizaremos esta evolución, pero tam bién la pr ensa cordobesa de la época, la información
oficialista que se tr ansmite, las dif icultades que pasan los period istas a través de la
trayectoria de Fernando Vázquez Ocaña.
Francisco Expósito Extrem era El artículo político en Fernando Vázquez Ocaña
durante su etapa en Córdo ba (1930-1 934)
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2.2.1. La prensa cordobesa en la Restauración y la dictadura
La prensa española del primer tercio de l sig lo XX estará marcada por los rasgos
heredados de la centuria anterior, aunque apar ecerán nuevos planteam ientos. Persiste una
prensa política, más de facciones o d e hombres que de partido, a la que s e unirá una prensa
de información impulsada por em pr esas que buscan negocio en el sector de los medios de
comunicación 73 . Serán años en los que la situación económica del periodista, com o veremos
con Vázquez Ocaña en la década de los vein te, es complicad a por los b ajos salarios, lo qu e
les obliga a muchos de ellos a compaginar su labor en los diarios co n otros trabajos o a
colaborar en varios m edios al mism o tiempo. An te esta situación, poco tendrán que hacer los
redactores, pese a que surgen in iciativas como la Asociación de la Prensa de Madrid (1895)
o se crea en 1919 el Sind icato Español de Periodi stas, adherido a UGT.
La formación del profesional será muy disp ar y autodidacta, pues en España no
surgirán escuelas de periodismo hasta la dictadura franquista, aunque hay un precedente con
la Escuela de Period ismo de la Iglesia, promovida por el diario El Debate en 1924. Solo los
comités paritarios de prensa lograron que m e jorasen las condiciones de trabajo de los
periodistas.
En este periodo predominarán las peque ñas empresas, que suelen tener una
existencia reducida, a lo que ha y que unir aspectos como la a lta tasa de analfabetismo, que
reducían el potencial número de lectores y que situaba a Esp a ña entre los últim os países de
Europa en índice de lectura. De esta manera , la inm e nsa mayoría de los grandes periódicos
solían tener ocho páginas en 1920. Además, era habitual que los diarios no contaran con
imprenta propia.
El periodismo de estas prim eras décadas del siglo XX será deficiente en lo
informativo, aunque rico en lo cultural 74 . En aquellos años era más económ ico pagar a
intelectuales procedentes de otras profesiones, que aportaban sus columnas, que reforzar el
aspecto informativo del m edio de comunicación: “Para los p eriódicos, a los que la modestia
de sus tiradas y la insuficiente pub licidad no permite grandes dispendios, la colaboración
literaria resulta m ás barata que los grandes alardes inform ativos” 75 . Eso provocará que los
periodistas tengan grandes dificultades econó m icas, como le ocurrirá a Vázquez Ocaña.
73 PIZARROSO Q UINTERO, Alejan dro ( coord.): Histor ia de la prensa. Editorial C entro de Estu dios Ra món
Areces, SA. Madrid, 1994. Pá g. 287.
74 SEOANE, María Cruz y SAIZ, María Dolores: Cuat ro sigl o de peri odismo e n España. De los avisos a los
periódicos digi tales . Alianza Editorial. Madrid, 2007. Pág . 157.
75 Op.cit. Pág. 159.
Francisco Expósito Extrem era El artículo político en Fernando Vázquez Ocaña
durante su etapa en Córdo ba (1930-1 934)
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“Sus contratos de trabajo no se escriben porque abochornarían a los mismos que los
imponen. No hay para ellos m ás seguridad de ocup ación cierta que la vol untad o el capricho
de las empresas. No hay jornada de trabajo ra zonable (...). No hay descanso dom inical ni
hebdomadario (...). Y empresas que liquida n su presupuesto m ensual con 25, 30 o 40 mil
pesetas de déficit, regatean o ni egan a sus redactores lo suficiente p ara vivir con m odestia”.
La cita es de Juan Pujol, que publica en El Debate , de 28 de octubre de 1919, un artículo
titulado “Sindicac ión de periodistas”.
El periodista de este primer tercio de l siglo XX no podía vivir con lo que ganaba,
sobre todo en el caso de que trabajase en un m edio de los que perman ecían de la centuria
anterior. A pesar de el lo, había algunos, como Abc, que eran una excepc ión. Eso dio lugar a
la polémica de los fondos de reptiles dest inados por algunas instituciones o políticos a
periodistas que solían ser be névolos con ellos. Así nos en contram os, por ejemplo, lo
sucedido en el Ministerio de Hacienda en agosto de 1921, cuando el ministro Cambó se
encontró que había gran número de periodista s que estaban contratados sin aparecer por las
oficinas. Aunque la huelga de diciembre de 1919 marcó algunas m e jorías, la situación
seguía siendo m uy complicada para el profesional de lo s medios de com unicación.
La llegada de la Dictadura de Primo de Rivera, a cambi o de la supresión de la
libertad de expresión, mejoró ligeram ente la s condiciones de los periodistas. Los com ités
paritarios, creados en noviembre de 1926, hicier on que las m alas condiciones se corrigieran
ligeramente y en abril de 1928 se fijaron base s m ínimas para los contratos de trabajo.
Esta complicada situación para el profesional de la prensa no era m ejor en Córdoba,
donde las plantillas serían reducidas y los su eldos que se abonaban tampoco eran óptim os.
El final de la Restauración y la Dictadura de Pr imo de Rivera, periodo en el que se centró el
análisis que hicimos de la trayectoria peri odística de Fernand o Vázquez Ocaña en el Diario
Liberal , estuvieron marcados por la presencia de tres periódicos ( Diario de Córdoba , El
Defensor de Córdoba y Diario Liberal ), al que se unirá en 1920 el diario La Voz . A
excepción de este último, que contará con unas amplias instalaciones y m ejores medios en
sus inicios, los otros tres se caracterizarán por las grandes limitaci ones que entrañaba su
consideración de pequeñas empresas 76 .
76 CHECA GODOY, Anton io: Historia de la pr ensa en Córdoba . 1790-2010 . Asociación de la Prensa de
Córdoba. Córdoba, 2011. Para el análisis de la prensa cordobesa e n el final de la Resta uración y la Dictadura
de Prim o de Rivera hemos se guido el citad o libro de Checa Godoy.
Francisco Expósito Extrem era El artículo político en Fernando Vázquez Ocaña
durante su etapa en Córdo ba (1930-1 934)
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Diario de Córdoba , que en 1917 era el más antiguo de Andalucía, fue fundado por
Fausto García Tena en 1850. En la estadí stica oficial de 1913 declara que tira 2.500
ejemplares, m ientras que en la de 1920 asegura que imprim e 3.000. Sin embargo, solo
cuenta con tres redactor es en pl antilla y 23 trabajadores fijos.
El Defensor de Córdoba comenzó a publicarse en 1899 como órgano del Partido
Conservador. En 1908, al desaparecer el diario católico El Noticiero Cordobés , el
propietario y director, Daniel Aguilera Camacho, adquiere su imprenta y se convierte en
diario católico.
El tercero de los medios que se im primían en la ciudad de Córdoba era el Diario
Liberal , que apareció el 15 de novi embre de 1910 como órgano de l Partido Liberal y de la
corriente liderada por Eugenio Barroso. Desd e 1916 fue dirigido por Ed uardo Baro Castillo,
que se mantendrá en el cargo hasta su desa parición en 1931, cuando pasará a ser redactor
jefe de La Voz . Es más modesto que los dos periódico s anteriores, pues declarará solo un
redactor en plantilla, ju nto al director, y una docena de trabajadores fijos.
El último de los diarios de este periodo es La Voz , surgido el 20 de enero de 1920.
Fue el primero en disponer de rotativa propia y por su planti lla pasaron redactores jefe s
como Manuel Chaves Nogales o Marcelino Durá n. Contaba con 7 redact ores en plantilla y
su tirada al mes de iniciar su andadura ascendía a 3.500 ejemplares.
La llegada de la Dictadura de Primo de Ri vera no se verá con m alos ojos entre los
cuatro diarios de la ciudad de Córd oba. Incluso, com o sucede con La Voz , se vinculará al
nuevo régimen al ser adquirido por la Unión Patr iótica, el partido de José Cruz Conde. Hasta
el Diario Liberal , el periódico en el que desarrollará su primera etapa Fernando Vázquez
Ocaña, aceptará el cam bio de sistema por lo que “tiene de regeneración anticaciquil” 77 . Sin
embargo, este m edio de comunicación m antendrá en plantilla un ú nico redactor y su
maquinaria cada vez quedará m ás obsoleta. En 1927 asegura que tira 3.000 ejem plares.
También continuarán Diario de Córdoba , que declara 6 redactores y 3.000
ejemplares de tirada, y El Defensor de Córdoba , con tres redactor es y 15.000 ejemplares,
aunque esta cifra es cuestionada por Checa Godoy.
En estos años se producirá la aparición de la Asociaci ón de la Prensa de Córdoba,
bajo el impulso de Eduardo Baro. Fernando Vá zquez Ocaña formará parte de alguna de las
directivas en los años veinte.
77 CHECA GODOY, A: Op .cit. Pág. 122 .
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durante su etapa en Córdo ba (1930-1 934)
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2.2.2. Su etapa en Diario Liberal
A través del análisis del Diario Liberal pudimos descubrir una fecha muy
aproximada de la incorporaci ón del joven Ferna ndo Vázquez Ocaña al periodism o. Lo más
probable es que se produjera en el últim o semestre de 1919, pues no aparece ningún artículo
en los primeros seis m eses del año 1919. Sin em bargo, la fuente en la que hem os procedido
a estudiar los inicios periodíst icos de Vázquez Ocaña, la He meroteca Municipal de Córdoba,
no conserva los ejemplares del último sem e stre de 1919, ni hay ni ngún archivo al que
hayamos tenido acceso en el que se c onserve la colecc ión completa de Diario Liberal y, en
concreto, la fecha que iría de julio a diciembre de 1919. Esta conclusión la hacemos después
de analizar los ejemplares correspondientes al primer semestre de 1919 y no aparecer ningún
artículo del periodista baenense.
El primer artículo firmado por Ferna ndo Vázquez Ocaña que hem os descubierto
apareció el 2 de enero de 1920 y llevaba el títu lo de “El porvenir de Córdoba: el porvenir de
Andalucía”. Como hemos visto, en este texto analiza la situación industrial de Córdoba a
través de dos empresas que se han implantado en la ciudad: la Soci edad de Construcciones
Electromecánicas y la Com pañía de Canalización del Guadalquivir. Vázquez Ocaña ve un
futuro de gran desarrollo para la capital cordobesa si es cap az de apoyar las iniciativas. “A
las naciones atrasadas las redim e la industria. No la econom ía política. La industria en lo
que tiene de científica, de proteccionista, no en lo que tiene de especuladora”, asegura. Esta
preocupación por la economía y el desarrollo de Córdoba se trasladará en otros artículos del
periodista cordobés, que defenderá no solo la industria como pilar para el desarrollo de la
ciudad, sino también la potenci ación del turismo com o fuente importante de ingresos. Las
colaboraciones de Vázquez Ocaña en el periódico no sólo se rem iten a las crónicas
costumbristas de la época, sino que tam bién incorporará críticas de espectáculos, algún
poema, crónicas de viajes, críticas de libros, cuentos o llegará a ilustrar algunos artículos.
Como veremos m ás adelante, en un determina do periodo su colaboración, al estar trabajando
también para otros m edios como Diario de Córdoba , Andalucía Ilustrada o Revista
Popular , se verá muy reducida. Incl uso, se concentrará en el di bujo de personajes conocidos
de la ciudad de Córdoba.
En estos inicios encontrarem os artículos muy espaciados d e Vázquez Ocaña. Desde
el primero localizado, publicado el 2 de ener o de 1920, pasamos a otro del 31 de ese m es,
que se titula “El patriotism o”. En la mayoría de sus textos se inc luirá un antetítulo
identificativo de la columna de Vázquez Oc aña, com enzando con la leyenda “Crónicas
Francisco Expósito Extrem era El artículo político en Fernando Vázquez Ocaña
durante su etapa en Córdo ba (1930-1 934)
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extrañas”, que precede a cuatro de ellos en 1920, o el m á s habitual durante varios años,
“Retablillo”, que lo utiliza por primera vez el 15 d e abril de 1921, con su texto “La crisis del
personalismo”, y que lo m ante ndrá hasta 1928. El último artícul o con este antetítulo lleva
por título “De ‘re’ poética” y lo firma el 16 de abril de ese año. Durante 1928 utilizará la
leyenda “Lo que veo” para una serie que se inicia el 12 de julio y finaliza el 6 de octubre con
“Posible solución”.
Los artículos de Fernando Vázquez Ocaña suel en publicarse en la primera página del
diario en lugar preferente, aunque también localizaremos otros que irán en lugares
posteriores. No obstante, serán los menos y suele tratarse de críticas de espectáculos. El
periódico vendría pronto a reconoc er las capacidades del joven periodista baenense con esta
protección y privilegio que le otorgó para situar sus crónicas en lugar destacado.
2.2.2.1. El crítico de espectáculos
Junto a sus artículos costumbristas y alguna s, aunque escasas, crónicas de viajes,
Fernando Vázquez Ocaña destacaría en Diario Liberal por la elaboración de críticas de
espectáculos sobre los actos que se celebraban en el Gran Teatro, aunque también en el
Teatro Duque de Rivas. Esa faceta de crítico la compaginará en el Diario de Córdoba en
estos primeros años de la década. S u firma aparecerá debajo de los textos, pero también
utilizará un seudónimo en ocasiones (Fausto Melhiel). Aunque en 1921 ya aparecerá alguna
crítica de Fernando Vázquez Ocaña, la mayoría com enzaron a publicarse a partir de 1926. El
primer texto que encontram os se incluyó en el periódico del 4 de junio de 1921, cuando hace
una crítica de “La gorriana”, estrenada en el Gran Teatro. Vázquez Ocaña no tendrá reparos
en cuestionar el interés de la obra representa da, a la que califica de “m enguada producción
teatral”. El periodista no cesará en criticar la o bra ofrecida al espectador: “¿ Tan mala es la
comedia? –preguntará el lector-. No, ma la, no; trivial, anodina, cursi”.
Tardaría Vázquez Ocaña en publicar otra cr ítica de espectáculos en este periódico,
pues la siguiente no aparecería hasta el 23 de abril de 1926. Enton ces escribe un artículo
sobre la actuación de la declamadora Berta Singerm an en el Gran Teatro. Bajo el título de
“El alma remota de Berta Singerm an”, el Diario Liberal recoge en su portada el artículo de
Vázquez Ocaña, que continúa en la segunda pági na del periódico. El texto es absolutam ente
elogioso: “Berta devuelv e al verso su prístina significación. El verso no es para el silencio,
las palabras se sujetan a un régi men musical para que las ideas que encierran logren superior
elocuencia. Esto es el verso, tal y como los rapsodas helénico s y los juglares de la dorada
Francisco Expósito Extrem era El artículo político en Fernando Vázquez Ocaña
durante su etapa en Córdo ba (1930-1 934)
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Provenza lo entendían (...)”. Incluso, Vázquez O caña llegará a incluir cuatro días más tarde
un apunte pictórico de la actuación de Berta Singerman.
La siguiente crítica aparecerá el 30 de ab ril de 1926, cuando hace el com entario de
“La galana”. Ese m i smo día recogerá una entrevis ta realizada por el periodista baenen se a la
autora de la obra, Pilar Mill án-Astray, hermana del fundador de la Legión. Precisamente, en
un momento de esa entrevis ta surgirá la pregun ta de Vázquez Ocaña so bre el legionario :
“¿Cómo está el Coronel, esa gran figura de raza?”. La en trevistada responde: “Tuerto y
manco, pero entero y dispuesto a volver a Á fri ca. La legión es su delirio”. La obra se
representó en el Teatro Duque de Rivas, que regentaba el empresario Antonio Cabrera.
Los textos benévolos serán abundantes e, incluso, el propio autor llegará a afirmar
que alguno es un encargo de su propio director, Eduardo Baro. Así lo contará el 10 de mayo
de 1926. Entonces hace una crítica de la obra de teatro “El amigo Teddy”: “Solo
disponemos de unos minutos para hablar de la com pañía de Er nesto Vilches, el exquisito
comediante. Nos espera el tren y no debem o s desatender un m andato cariñoso de nuestro
jefe (...)”.
Como se puede im aginar, el artículo no escatim ará en elogios hacia la com pañía,
pese a que cuestion a la calidad del texto orig in al: “El resobado tópico ‘el papel de fulano fue
superado por su intérprete’ anoche adquirió insospechada realidad . Especialmente en
Vilches. Hizo un Teddy pleno de humorism o, de vitalidad, de pintoresco romanticism o.
Llenó toda la obra, que es mediocre, con sus gestos, sus frases enunciadas con una
prodigiosa sujeción al sentimie nto, dichas por Teddy, no por el autor, con sus ademanes de
perfecta naturalidad y su elegante manera de dislocar la vida, convirtiendo sus palpitaciones
en sonrisas (...)”.
No faltarán tampoco las crític as en las que cuestiona la calidad y validez artística d e
algunas de las escenificaciones a las que acude . Tampoco renunciará a algunas críticas sobre
espectáculos circenses, como ocurre el 1 de marzo de 1928, cuando escribe “Motivos del
circo Krone” y desgrana el espectáculo que se presenta en Córdoba, en la zona de Vista
Alegre, lo que le sirv e también para inclu ir su hum or: “Nadie quiere morirse en Córd oba sin
ver lo que encierran las inmensas lonas pardas acampadas en Vista Aleg re (Vista Alegre está
vista al camposanto de la Salud. Curiosa collera de paradojas)”.
Como decíamos, el periodista cordobés no tendrá problem as en cuestionar algunos
de los espectáculos a los que acude. Es lo que sucede en su artículo sobre la representació n
de la obra “El caballero lobo”, que se represen ta en el Gran Teatro. El texto apareció
Francisco Expósito Extrem era El artículo político en Fernando Vázquez Ocaña
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publicado el 12 de abril de 1928. Lo mismo sucede con la representación de dos revistas que
se estrenan en el Gran Teatr o. La crítica se incluyó en la po rtada el 4 de julio de 1928. El
redactor de Diario Liberal no duda en cuestionar su calidad : “Anoche, como anteanoche, un
par de revistitas. ‘¿Lo ve?’, de Muñoz y Pérez (ya sabemos quienes son) y música del
maestro Roig. Y ‘Todo el año es carnaval’, de Vela y Mo reno y el compositor Rosillo.
Ambas revistas son igualm ente malas. Confieso q u e m e c u e s t a t r a b a j o discernir cuál es
peor”. Vázquez Ocaña desgranará las carencias de los dos espectáculos e, incluso, llega a
solicitar la e xistencia d e un tribunal que vele por la calidad. “ Lamentam os, francamente, que
no exista un tribunal para meter en la cárce l a los autores empeñados en hacer de cosas
serias y grandes, una aburri da carnavalada”, term inará.
Vázquez Ocaña, normalm ente bajo el epígrafe “Espectáculo s”, comentará conciertos
de música clásica, obras de teatro e, incluso, alguna pelícu la. Muchas de ellas las firmará
con iniciales (F.V.), su tamaño suele variar y su localización tam bién. Encontramos algunas
en la portada y otras en página s secundarias. A una columna o a dos de las cuatro del diario.
En algunas de ellas se hace un llamamiento a los lectores a que acudan a alguna
representación, como ocurre cua ndo publica un artículo el 15 de noviembre de 1927 en el
que analiza un espectáculo bajo el título de “Los Korobok”. “Debe acudir el público, que
vale la pena”, termina el texto Vázquez Ocaña.
Entre sus críticas aparecen varios artículos en los que analiza la figura de Charlot y
alguno de sus estrenos. Es lo que sucede en el que se inserta el 8 de octubre de 1928,
titulado “Charlot, intr ansitivo”. Vázquez Ocaña exalta la f igura y el humor de Charles
Chaplin a través de la pelícu la “El circo”, estr enada en el Gran Teatro. “El estupendo mimo
del arte mudo –escribirá- es uno de los gr andes productos humanos. Posee la cualidad
primordial del genio: ser intransitivo; fijar de una vez para siempre los contornos de una
definición y de una actitud. Desde sus primeros “film s”, el lector observará que Charlot no
ha modificado en nada sus atributos, chiste ra, bigotito, junco y pata letas. Charlo t sigue
condensado en estos valores de su comicidad el m ayor asombr o de su arte, o, por mejor
decir, su ciencia más virtual: lo p lástico en lo cóm ico. Hoy, en el “Circo”, como ayer en
“Charlot presidiario”, Charlie Chaplin no ha variado su fórmula del m undo. Esa fórmula que
es uno de los sorprendentes hallazgos del m undo: cifrar la inmovilidad en la movilidad, la
tristeza en la cabriola, el roman ticismo en la gesticulación (...)”.
Durante 1928, 1929 y comienzos de 1930, Fernando Vázquez Ocaña continuará
cultivando la crítica de espectáculos en el Diario Liberal . Dos días antes de producirse su
Francisco Expósito Extrem era El artículo político en Fernando Vázquez Ocaña
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marcha de este periódico, al enc ontrarse ya dirigiendo la revista Política , publica rá su último
artículo en el diario dirigido por Eduardo Bar o. Será una crítica de la obra “Los fracasados”,
de René Lenormand, que se publicó el 8 de m a rzo de 1930. Vázquez Ocaña advertirá de la
confusa publicidad que anunció la representación, ya que en la s carteleras “se prom etía al
público algo así com o una traducción de Bocaccio”. Sin em bargo, pese a los silbidos
iniciales del público que ib a predispuesto a esto, dirá el peri odista, “la obra se apoderó de los
espectadores”, pese a tratarse de teatro de vanguardia. Ésta será la última colaboración de
Vázquez Ocaña, pues en el periódico del 10 de marzo se anunciará su m a rcha: “Fernando
Vázquez es un valor positivo en el periodismo. Pero nosotros esta mos dentro de un a
disciplina de partido, y contra ella, ni podemo s producirnos, ni permitir que los que nos
rodean lo hagan”.
Los artículos publicado s en la revista Política no sentarán nada bien en el Diario
Liberal , que rápidamente com enzará también su defensa y ataque contra la persona de
Vázquez Ocaña, al que llamará “Judas” en el periódi co del 9 de septie mbre de 1930. Pero
eso lo veremos más adelante.
2.2.2.2. Los artículos costumbristas
Fernando Vázquez Ocaña desplegará durante su vinculación al Diario Liberal sus
capacidades culturales y conocimie nto de las tradiciones locales para escribir durante una
década innum erables artículos de opinión en los que aparecerán las costumbres de la época,
las carencias que existían en la localidad, sus propuestas para mejorar la calidad de vida de
los cordobeses e increm entar el desarrollo económico de la ciudad. En este apartado
analizaremos la gran serie de textos que pub licó bajo los epígrafes “Retablillo” y “ Lo que
veo”, en los que abordará los aspectos soci ales, económicos y culturales de Córdoba, la
mayoría de las veces en un lugar privilegiado de l periódico (normalmente en la po rtada).
En el primer caso nos encontram os una gran am plitud de artículos publicados bajo el
epígrafe “Retablillo”. Esta serie la inició el 15 de abril de 1921 y la m a ntuvo hasta el 16 de
abril de 1928, cuando publicó su artículo “De ‘re’ poética”. En el caso de los textos
incluidos bajo el epígrafe “Lo que veo”, te ndrá una m enor prolongaci ón temporal, pues se
concentran en solo cuatro meses de 1928 (de julio a octubre), aunque presentan un gran
interés periodístico por las im portantes aportaciones que hace con el objetivo de renovar el
mensaje periodístico.
Francisco Expósito Extrem era El artículo político en Fernando Vázquez Ocaña
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ilustradas por dibujos de los personajes que protagonizan estas “visitas” de Verdú. El
primero de ellos es del 7 de enero de 1926 y hace referencia a José F ernández Jiménez.
Después se publican otros de Enríquez Barrios , Enrique Luque, Francisco Azorín, Enrique
Romero de Torres, Salvador Muñoz Pérez, José Carrillo Pérez o Antonio Arévalo. La serie,
sin embargo, dura un m es escaso y el 2 de fe brero finaliza con la dedicada al Centro
Filarmónico Eduardo Lucena, en la que Vázqu ez Ocaña retrata al poeta Antonio Arév alo.
Pero no cesará el trabajo de dibujante del periodista cordobés, pues continuarán sus
trabajos en los meses siguientes. V ázquez Ocaña seguirá publicando retratos y algunas
viñetas humorísticas, como ocu rre el 19 de febrero de 1926, cu ando hace un retrato de María
Palou y Felipe Sassone para ilustrar una noticia titulada “Los artistas María Palou y Felipe
Sassone dan una fi esta de poesía”.
El 10 de marzo publica una viñeta en la que se incluyen a dos actores argentinos,
Matilde Rivera y Enrique de Rosas, que repr esentaban la comedia “Sol de octubre” en
Córdoba. También aparecerán los dibujos del pe riodista baenense ilu strando las páginas
literarias del Diario Liberal , com o ocurre el 27 de marzo, o en unas páginas especiales sobre
Córdoba, ciudad colombina, del 17 de abril de 1926.
Unos días después, el 26 de abril, aparece un homenaje a L uis de Góngora, en el que
se recogen varios dibujos de Vázquez Ocañ a. Incluso, podemos ver un retrato de Pilar
Millán-Astray, que ilustra una entr evista que hace el periodista a esta autora de teatro y que
se recoge el 30 de abril. Esta faceta del peri odist a baenense no continua rá en su trayectoria
posterior, que se concentrará ún icamente en el articu lismo 78 .
2.2.3. Diario de Córdoba
Junto a sus colaboraciones habituales en el Diario Liberal , Fernando Vázquez Ocaña
compaginará este trabajo con otros en distin tas publicaciones de la capital cordobesa, tanto
en el Diario de Córdoba , como en la revista A ndalucía Ilustrada y en la Revista Popular ,
además de puntuales aportaciones en otras com o Córdoba Gráfica, Figuras o Sol de
Andalucía .
En el Diario de Córdoba , como hem os visto, se produce su incorporación tras la
experiencia que ya acumula en el Diario Liberal y ante los escasos ingresos que obtiene
para mantener a su fam ilia. El primer artíc ulo localizado en el Diario de Córdoba
78 Hemos incluido un an exo con d istintos d ibujos de Fernando V ázquez O caña.
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durante su etapa en Córdo ba (1930-1 934)
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corresponde a enero de 1923 y es una repr oducción de un texto publicado en el Diario
Liberal . El comentario va precedido de una intro ducción del Diario de Córdoba en el que se
destaca la capacidad profesional de Vázquez Ocaña:
“De nuestro que rido colega el Diario Liberal repro ducim os con la exp resión de nuestr o
reconocimiento por el halagüeño juicio que m erece la obra de un compañer o nuestro, el siguiente
brillantísimo artícu lo de Fernando Vázquez, el admirado escritor, en cuya pro sa hallamos la
luminosida d que dist inguier a la inol vidab le labor de u n cordobés il ustre que fue maestro d e
periodistas: Julio Burell” 79 .
Vázquez Ocaña continuará es cribiendo artículos costum br istas, hará críticas de
espectáculos, mostrará posicionam ientos en algunas ocasiones alejad os de su posterior
evolución y com paginará sus trabajos en el Diario Liberal y el Diario de Córdoba . Sobre
todo es en 1924 y 1925 cuando se registró una mayor proliferación de colum n as del
periodista en el Diario de Córdoba , ya que a principios de 1926 es nombrado redactor jefe
de Andalucía Ilustrada y deja de escribir en el citado medio de comunicación.
Un ejemplo de ese periodism o costumbrista que m aneja Vázquez Ocaña lo vemos en
una crónica sobre la velada de la Virgen de los Faroles, en la que el periodista convierte en
interesante una visita a una verbena. El ar tículo se publicó en agosto de 1923. Vázquez
Ocaña describirá con detalle aspe ctos de la citada verbena:
“Cuando el h om bre del tío vi vo llegó a t omar posesión de la verbena, quedó s orprendi do: ya estab a
allí el vend edor de baratijas y jugu etes con sus mesas atestadas d e esas mil encantadoras co sas de lata
y cartón que lo parodian todo y enternecen a los hom bres que no tienen hijos. Los dos benem éritos de
la infancia, que no se habían vist o desde la últim a verbena, saludáron se. Com o si el cam panero
esperase esto s olame nte, sonaron l as herm osas voces de las cam panas diciend o a las gent es de otros
barrios: ‘ve nid aquí, herm anos’ (...)” 80 .
En el Diario de Córdoba encontramos por prim era ve z la utilización de un
seudónimo que utilizará en los años veinte, “F austo Melhiel”, y que em pleará tanto en este
periódico como en el Diario Liberal o en revistas como Córdoba Gráfica . El citado texto se
79 Diario de C órdoba . 18 de enero de 1923.
80 Diario de Cór doba . 15 de agosto de 1923.
Francisco Expósito Extrem era El artículo político en Fernando Vázquez Ocaña
durante su etapa en Córdo ba (1930-1 934)
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recogió en agosto de 1923 y lleva por título “La odisea del Vivas”. Narra la historia de un
bandolero que se llama Andrés Redobladillo.
La crisis social y po lítica de los años veinte llevaría a muchos intelec tuales a
vincularse con ideas militaristas defensoras de un regeneracionism o del país. Es lo que
sucederá con pensadores como Ortega y Gasset y las páginas del periódico El Sol , pero
también con m uchos otros intelectuales y peri ódicos españoles que vieron la llegada del
directorio militar com o una salida a los problem as crecientes en los que se encontraba la
sociedad española. Pocos días desp ués del pr onunciam iento de Primo de Rivera, V ázquez
Ocaña publicará una columna de opinión en la qu e se adhiere abiertam ente a la intervención
militar 81 . El periodista baenense lamenta la degeneración a la que ha llegado el país y
considera que lo que realmente se necesita es una “voluntad de reaccionar”, reafirm ando “la
nacionalidad”. Para ello iden tifica dos problemas fundam ental es para transformar España:
“A partir de la pulverización del últim o cacho del im perio, sólo hemos sido hábiles en vestir nuestra
ineficacia con rótulos regeneradores. Em pero no se ha pas ado del rótul o. ¿Y qué significa esto ? ¿No
existe pueblo? ¿No existen caud illos?
Lo que no exi ste es volunta d de ser; voluntad de reaccionar, reafirm ando lo único que podemos y
debemos reafirmar: la nacionalidad .
Es triste que el concepto de la nacionalid ad haya permanecido arrumbado en los d esvanes po líticos de
España cuando en el Extranjero er a exaltado como un lábaro de reg eneración.
El problema del r egionalismo es el p rimer capítulo d e la renov ación nacional, aunque lo s espíritus
bizantinos crean lo con trario; Mar ruecos es el segundo capítu lo. Ningún esp añol ha pasado de
deletrearl os con la indife rencia que se del etrea un prospecto de es pectáculos. Y es que tenem os
atrofiado el patriotis mo, y no podemos percibir las fatalidades emanadas de la Historia y de la
Geografía, y cuando los más sensibles las perciben, al t ratar de divulgarl as no se les hace caso...” 82 .
Una vez analizada la situación y lo s problemas que rodean a la sociedad española, el
periodista se identificará claram ente con el militarism o como me dio para transform ar
España:
“Ahora los militares quieren infu ndir a España una palp itación de energía y salud ; quieren salvar a
España. De bem os de aplaudirles la b uena fe . Como pe riodist as genuin os, som os propicios a todos l os
fanatism os. Desde este mom ento todos l os subordi nam os a nuestro fanat ism o mayor y consta nte, qu e
81 Diario de C órdoba . 28 de septiembre de 1923. El artículo lleva po r título “¡Nacionalismo!”.
82 Ibidem.
Francisco Expósito Extrem era El artículo político en Fernando Vázquez Ocaña
durante su etapa en Córdo ba (1930-1 934)
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es España. En nom bre de ese fanatismo afirmamos que lo s militares acabarán con el régime n de las
fruslerías y las pajaritas de papel” 83 .
La dictadura de Primo de Rivera fue recibi da favorablem ente en la prensa cordobesa.
Todos los periódicos de la cap ital reflejan, sin cuestionar, el levantamiento, com o sucede
con los dos diarios en los que cola bora Vázquez Ocaña en esos años: Diario Liberal y
Diario de Córdoba . En el caso del Diario de Córdoba , desde esos momentos iniciales
encuentra respaldo el m ovimiento militar:
“No tenemos que decir que la expectación produci da e n Córdoba p or el hecho de Barcelona es
intensísima.
A causa de la censura y de l a índole especial del conflicto es m uy difícil co njeturar cuáles sean las
causas ciertas de este y hasta dónde hayan de alcanzar sus consecue ncias.
Tiene España planteadas, e n los mom entos en que la nueva c r isis se pro duce, tres cuest iones
importantísimas: la d el avance sob re el campo de Alhucemas, la d e las responsabilidad es y la de la
violenta agitació n separatista registrada en Barcelona” 84 .
Uno de los artículos firmados que se pos icionan más favorablemente es el publicado
por Vázquez Ocaña 15 días después del levant amiento de Primo de Rivera. Com o veremos
en su evolución posterior, Vázquez Ocaña te rminará desmarcándose de la dictadura de
Primo de Rivera a partir de 1930 y se mostrará muy crítico con el si stem a implantado por el
militar.
Lo habitual de las colaboraciones de Vázquez Ocaña en Diario de Córdoba son sus
críticas de espectáculos (teatro o conciertos ), junto a los artícu los de costumbres y
conmemorativos de algunas celebraciones pop ulares. No obstante, observarem os, como
haría también en el Diario Liberal , artículos de opinión en lo s que analizaría aspectos
políticos y sociales de la época. Uno de estos textos ironizaría sobre el so cialismo
internacional a raíz de la pr opuesta del Partido Laboralista inglés de im pulsar un desarme
europeo que no vería respuesta en los socialistas franceses. Estas opin iones se qued an muy
lejos de la evolución intelectual que marcar ía la trayectoria de Vázq uez Ocaña en los
últimos años de la década. En el citado artículo, que firm ará bajo el seudónimo de “F.
Melhiel”, cuestionará algunos de los principios del socialismo:
83 Ibidem.
84 Diario de C órdoba , 14 de se ptiembre de 1923. C olumna de porta da sin firm ar.
Francisco Expósito Extrem era El artículo político en Fernando Vázquez Ocaña
durante su etapa en Córdo ba (1930-1 934)
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“La sociedad pone consta ntemente en circul ación conceptos nuevos, que deslum bran a las
inteligencias hasta q ue el tiempo lo s descarrila, descubrien do la vulgarid ad y la mentira q ue
contiene n.
Y esto va pasando con el socialismo, credo político, al parecer lleno d e tendencias gene rosas y
universales, de aproxim ación humana ; al parecer destinado a levanta r la dignidad de l trabajo y la
disciplina social sobre l os odios, los e g oísmos y las preva ricaciones internacionales” 85 .
Vázquez Ocaña narra la propuesta que hizo el líder laborista, en vísperas de las
elecciones francesas, de im pulsar el desarme en Europa. Sin embargo, se encontrará con el
rechazo de los socialistas galos:
“Pero he aquí que los sociali stas franceses, se siente n patrioteros y marciales. Obedien tes a la presión
maciza de Poincaré da n a entender al Gobierno i nglés que a unque tr iunfaran elect oralm ente la
posición de su pat ria fre nte al extranje ro en na da cambiarí a. Es decir, que m antendrían el pode roso
ejército; la impertinen cia imperialista; que no quitarían el dogal a Alemania; que se las ten drían tiesas
a Inglaterra y a todos...
Y esto lo dicen los socialistas; los llamados a implantar un régimen internacion al, a base de pactos de
trabajo, a base de bue na fe y de justicia.
La réplica i nglesa ha sido enc ogerse de hombres y decir: pues por m í que no quede.
La prensa inglesa, la admirable prensa inglesa, adm inistrad ora justa de l a volunta d nacional, ha
comprendido que Francia , borracha de triunfo y de fue rza, se complace en c ultivar la hegem onía y la
rivalidad. Hace notar el peligro de esta actitud y gallardamente no insiste.
Pueden estar con tentos los socialistas franceses . Han encendido la mecha de la nueva guerra” 86 .
Vázquez Ocaña está muy alejado del socialismo en estos añ os. Su visión de cam bio
social y político está más cercana a un gobierno en el que prime la capacitación, por lo que
postulará un poder inte lectual com o el más adecuado para impulsar la transform ación de
España, frente al gobierno de la masa popul ar. Estamos en el año 1924, en un periodo de
grandes cambios sociales y políticos en España y el resto de Europa . En España gobierna
Miguel Primo de Rivera tras su levantamie nto militar del 13 de septiem bre de 1923. El
artículo lleva por título “El m o mento intelectual”. Vázquez Ocaña defiende una “exalta ción
de los intelectuales” y destaca la etapa históri ca que vive el país y la necesidad de “hacer la
85 Diario de C órdoba . 12 de febrero de 1924. El artículo lleva el título de “Los socialistas y el desarme”.
86 Ibidem.
Francisco Expósito Extrem era El artículo político en Fernando Vázquez Ocaña
durante su etapa en Córdo ba (1930-1 934)
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revolución desde arriba”: “¿Acaso no atrave samos en España un momento de intensa
contrastración social? ¿No se está verificando una evidente comprobación de valores? La
cultura, el patriotismo, la tradición, la idiosinc rasia, el temperam ento de los españoles, ¿no
están sometidos actualmente a un co ntrol oficial? Bien : Y si el resultado de este aforo social
es negativo; si el pueblo no responde, porque esté descompuest o, o porque esté detenido –no
queremos considerar q ue pueda caminar hacia atrás-; si la voluntad de redención no
resplandece com o quisieran los ex perimenta dores, ¿qué elem ento de salud y de pureza
habría de intervenir para conseguir la deseada perfección...? Que responda el lector. El
lector acogerá con cariño la idea de la in tervención del entendim i ento; la presencia
salvadora de la experiencia cerebral. Reconocerá que solo los intelectuales pueden imponer
la debida evolución. Creemos que el m omento en que España exigirá la actuación de los
intelectuales se aproxima (...)”.
El periodista cordobés lamenta la situaci ón en la que se encuentra su pueblo,
“resignado durante s iglos”, tras el co ntrol al que se ha visto sometido:
“El pero es el puebl o. Este pueblo que se ha resignado d urante si glos, a que se le falsee su voluntad; es
decir, a que los políticos, los cacique s administren su voluntad, ¿puede consi derarse capacitado de la
noche a la m añ ana para de p or sí em plear esa vol untad ? La volunta d del pueblo es sagrada. ¡Dio s nos
libre de dudar lo...! Per o ha de se r inte ligente. Si se pro duce inge nuamente, toscam ente, y decreta
fórm ulas pueril es y rudim entarias de admi nistración, haci endo mal uso, po r ejemplo, del gener oso
sistem a del concejo a bierto, s e hará necesario, im prescindible el infl ujo de los i ntelectua les. Porque lo
que se debe de pro curar es una Es paña de í ndole selecta, arist ocrática, en el m ejor sentido, o se a
liberal y señorial –tipo Ing laterra- no un país plebeyo, entregado a la inexperiencia de todos” 87 .
En su defensa del poder de los más cap acitados Vázquez Ocaña desdeñará la
revolución que se ha producido en Rusia y propondrá el gobierno de la aristocracia
intelectual:
“Realmente no hay otra s olución. Al fracaso de la dem ocracia ignorante debe corre sponder el triunfo
de la aristocrac ia intel ectual. Debe corres ponder, porque de no ser así sobreve ndría el desb ordam iento
de los instin tos populares, la tiranía horrorosa e indo mable del número, c omo h a pasado en la
desdicha da Rusia” 88 .
87 Diario de C órdoba , 14 de marzo de 1924. El artículo se titula “El momento intelectual” y apa rece en la
primera col umna de la port ada del peri ódico.
88 Ibidem.
Francisco Expósito Extrem era El artículo político en Fernando Vázquez Ocaña
durante su etapa en Córdo ba (1930-1 934)
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La actualidad local ap arecerá también en los escritos de Vázquez Ocaña, como
sucede en el texto publicado el 19 de fe brero de 1924, tras las inundaciones que se
produjeron en Córdoba. El periodi sta disertará sobre las consecu encias de las lluvias y las
deficiencias que presentan algunas zonas de la ciudad de Córdoba:
“En Córdoba el te mporal ha pu esto nuev amente de manifiesto la falta d e alcantarillad o, la deficiencia
de la pavim entación, l a neces idad de casas barat as, la preci sión, en fi n, de resolve r los probl emas m ás
fundamentales y sim ples de urbanización.
Por ejem plo, el barri o de las Marga ritas, a consecuencia del desb ordamient o del arroy o del Mor o,
como la cal le del Cañ o, cerro de las G olondri nas, y ba rrios ba jos presentan el aspect o de rincones d e
una Veneci a cenagosa , desmant elada y odi o sa. Y no es preciso ir a los cuarteles apartados; la calle d e
Claudio Marcelo, el Gra n Capitán, las Tendillas mism as nos ofrecen una muestr a desoladora de lo que
es la pavi mentaci ón en C órdoba.
En cuanto a la s chozas del Cam po de la Verdad, de las M urallas, etc., so n como vi siones de un
Gustav o Doré masoq uista y depra vado: gui ñapos, carro ña fango; enferm edad y ham bre destacando e n
el color gris de l cielo, em papado de agua i nexora ble y fría ” 89 .
Junto a aspectos políticos, de ámbito local y nacional, Vázquez Ocaña tam bién
analizará en sus textos el mundo de los toros, el flamenco o el m edio ambiente. Uno de los
más curiosos es el publicado el 27 de m arzo de 1924 en el Diario de Córdoba sobre la
tauromaquia. El periodista se declarará af icionado taurino por la belleza plástica que
encierra y escribirá algu na columna en defens a de la Fiesta Naciona l ante la r eacción de
algunas sociedades protectoras de animales contra rias a las corridas. En este texto, bajo el
título “La fi esta del sol y de la sangr e”, justificar á su mantenim iento:
“Probabl emente se sonrei rá algún l ector sospecha ndo q ue dentro de este hum ilde comentador s e
rebulle un ‘aficiona o’ típico , afanoso de rom p er lanzas por la tore ría. No es así , afortu nadament e.
Nuestro concepto tauróm aco es puramente artístico.
Creemos, si mplem ente, que n o hay fiesta en el m undo tan violent ame nte plástica, t an lum inosa, tan
vibrante y amplia, tan llena de color, tan ardiente y emotiva (...)” 90 .
Asimismo, defenderá la valentía del torero, al que califica de romántico: “En cuanto
al torero, al hombre que sale a jugarse la vida tan em ocionantemente cada segundo, no es un
89 Diario de C órdoba , 19 de febrer o de 192 4.
90 Diario de C órdoba , 27 de marzo de 1924.
Francisco Expósito Extrem era El artículo político en Fernando Vázquez Ocaña
durante su etapa en Córdo ba (1930-1 934)
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ambicioso vulgar. Los circos taurinos, donde palpa la gloria com o en la s apoteosis, rechazan
toda nota de ambición vulgar (...)”. Frente a lo s críticos, compara los toros con la violencia
de otras iniciativas que son va loradas por una part e de la sociedad, com o sucede con el
boxeo, del que cuestiona que sea menos bárbaro.
Vázquez Ocaña también disertará sobre as pectos como el m edio ambiente y la
defensa de la naturaleza. En el artículo, publicado el 29 de m arzo de 1924, el periodista
identificará el “sentim iento de la Natura leza” con el privilegio de los eleg idos:
“El sentimiento de la Naturaleza es la facultad m á s estimable de los hom bres. Las que poseen este
sentimie nto exaltadam ente son los elegidos , los a rtistas y l os sabios . La C iencia y el A rte se deri van
siempre de la Naturaleza; cuando trata n de rehuirla se convierten e n mixtificaciones , en enferm edades
de concepci ón, p ropias de es píritus sin desarroll o” 91 .
El periodista vinculará la protección y el culto al árbol con “pueblos fuertes”,
mientras que identificará a los que no lo protegen con “pueblos envilecidos”:
“Los puebl os que odian el bosque s on pueblos e nvileci dos; porque odi an una manifest ación frondos a
de fecund idad y de salud.
Los puebl os fuertes y bellos de a ntaño d ivinizaba n al bos que, crea ndo dei dades sil vestres (...).
Alemania, Ingl aterra, Francia, Sui za conserva n amorosam ente sus florestas. N uestra trist e España ha
sentido siempre una i nexplicable y negra a versión al ár bol. Sínt oma de decade ncia y de depresió n
espiritual” 92 .
El artículo lo cierra con un recuerdo de su pueblo natal pa ra reivindicar la plantación
y conservación de los árboles:
“Diremos de n osotros una co sa. Cu ando niños asistimos en nuestro B aena natal a una fiesta del árbol .
Donde se plant aron los tal los hay ahora un par que pom poso. Al conte mpl arlo, experim entam os un
sentimiento de plenitud y de optim i smo; presentim os que España vuelve a amar a la Naturaleza, y que
rebrotan en ell a, como en un t ronco carc omido, verdores de renacimiento...”.
Entre las informaciones más cu riosas que publicará en el Diario de Córdoba se
encuentra una entrevista al emperador Sher vington, un aventurero príncipe que visitó
91 Diario de Cór doba , 29 de marzo de 1924.
92 Ibidem.
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Córdoba. Vázquez Ocaña describirá la peculiar tr ayectoria del etíope qu e fue legionario en
Marruecos sirviendo a España, pero que adem ás militó en otros ejércitos 93 .
También disertará sobre la estética de la Pasión en un artículo publicado el 10 de
abril de 1925. En un especial dedicado por el citado diario a la Sem ana Santa, Vázquez
Ocaña analizará el atractivo de Cristo para la Hum anidad de sde el racionalismo de su
palabra. Vázquez Ocaña abordará los motivos del interés despertado por la figura de Jesús
en la historia:
“El prim er misteri o de la figu ra de Crist o es el mi sterio poét ico. Si el R abí de Galilea n o hubiera si do
el más excelso Poeta de la humanidad, un Poeta sin retórica, fundam ental y a meno, no ocasionarán
sus doctrinas universale s floraciones . Siem pre hem os creído que l os poeta s no sólo s on los prim itivos
historiadores sino l o s historiadores eternos, porque ellos sahum an de belleza las terribles verda des de
la vida, para que las i nteligencias puedan digerirlas” 94 .
El texto califica a Cristo de “taum aturgo de la Historia”, ya que “deshizo la antigua y
fundó la nueva”. Ese crecimiento de la Es tética de Cristo pr ovocó, según estima, que
sobresaliera sobre figuras como Moisés, Ab raham o Aarón. La raz ón de este éxito la
atribuye Vázquez Ocaña a cuat ro razones principales:
“Poseyó el en canto de la m ansedum bre. Emanó candor osa sabidu ría. Se desli zó, desl umbrador de
caridad, hasta el Monte de las Calaveras y allí pu so de colofón a su Estética la apo teosis de su
martirio”.
El último de los textos de Vázquez Ocaña se publicó el 23 de enero de 1 926. Se trata
de una crítica de la obra de teatro “El infiern o de aquí”. El periodista baenense está
colaborando ya en la revista Andalucía Ilustrada 95 y en el mes de febrero se anunciará su
nombram iento como redactor jefe de la citada publicación.
93 Diario de C órdoba , 1 0 de junio de 192 4.
94 Diario de C órdoba , 10 de abril de 1925 .
95 La revista m ensual Andalucí a Ilustr ada inició su and adura en 1919 con un contenido gen eral. Fue fund ada y
dirigi da por Pe dro Sánc hez. En el año 1 925 se f usiona c on An dalucía , una publicación de contenido t urístico
creada por Antoni o Sarazá. Esta revista se convertirá en órgano regional de turi smo y com ienza a publicarse
con carácter supra provinci al. Se mant endrá hasta 192 9.
Francisco Expósito Extrem era El artículo político en Fernando Vázquez Ocaña
durante su etapa en Córdo ba (1930-1 934)
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2.2.4. Andalucía
La incorporación de Váz quez Ocaña a la revista Andalucía se produjo en 1925. Esta
relación no impedirá su continuidad en el Diario Liberal, aunque sí supondrá la marcha del
Diario de Córdoba . Sus trabajos en la publicación mensua l suelen ser r eportajes y artícu los
promocionales del turismo de distintas lo calidades, aunque tam b ién aparecerán algunos
relatos breves. Una de las grandes novedades es la incorporación de sus primeros dibujos
para ilustrar informacione s o anuncios publicitarios.
La revista Andalucía fue fundada por iniciativa de Antonio Sarazá Murcia,
convirtiéndose en órgano regional del turism o y alcanzando una difusión supraprovincial.
En agosto de 1925 se producirá su fusión con Andalucía Ilustrada , una revista que tuvo
como director y propietar io a Pedro Sánchez.
De la pluma de Vázquez Ocaña emanan textos costum bristas, acordes con una
publicación que era órgano region al de turismo y difundía lo s valores de las capitales
andaluzas, pero también de m unicipios cordobeses, de sus m onumentos, leyendas y
costumbres, com o sucederá con el titulado “Las aceituneras”:
“Los olivos, cuyos troncos expresa n la tortura misteriosa de la Natu raleza, son en Andal ucía sagrados,
como en Cantabria la encina foral. A la sombra de la verd e oliva, Andalucía h a saturado su espíritu de
la gracia p rofunda de los ca mpos, y por eso et ername nte será regi ón labrie ga, enam orada del t rabajo
sencillo y patriarcal que la tierra pide. (...).
Bajo los olivos pu lulan los fan egueros, morenos y nervudos. Los ojo s de ellas brillan más que las
aceitunas. Ell as llevan pantalone s, y toscas m edias raya das. Pero hay en el desal iño de su atavío no se
sabe qué oculta gentileza de raza.
La fronda pal pita a los golpes de l os varea dores. Ell as, incl inadas sobre l a tierra, recogen co n manos
ágiles las jugosas oliv as. El ponedor, serio como un r abadán, señala los puestos. De vez en v ez, se
cruzan frases , plenas de i ngeni o campesi no. El m anijero, e n un rinc ón del tajo, pre para el con dumio.
Y a la hora de l reposo n unca falt a la voz d e la guit arra. S on días de opti mism o para las aceitune ras
cordobesas. De la recolección depe nden las galas del a ño, y aún el ajuar pa ra la boda (...).
Las aceituneras aman a los olivos fecundos, cuya sangre da sabor al coraz ón andaluz. Suenan su s
palabras en los olivares claras y esperanza das. Una ráfaga de pasión ag ita los árboles. Es que tiemblan
los palos de los varead ores, porque las m anos que las empuña n sienten dese os de acariciar los
melocotones de las mejillas fe meninas, movidos de fraternal g ratitud hacia esas sencill as y risueñas
mujeres que unen s u fatiga a la fatiga de ellos, para hacerla llevadera” 96 .
96 Andalucía Ilus trada: “Las aceituneras”. Abril de 192 6. Págs. 19-21.
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“El rascacielos norteamericano era ya una admi rable fórmula; pero los novísimos edificios
bolchevique s son una estilización de dicha fórmula. La antítesis de todo es to es la arquitectura
“vegetal” de Gau dí, genial , pero m onstruos a –sueño m onstruoso de un genio -. En cuant o al
barroquismo, tan de m oda en nuestro país, nos parece una liberación re voluciona ria de la
Arquitectura, apresada por las no rmas grec orromanas. Pero esa liberación c umplió su objet o hace
tiempo y hoy no debe inter esarnos m ás que como episod io. Lo int eresant e es cabalgar el presente y
sembrar sobre los viejos surc os un trigo abs olutam ente genial. Y a est o se dedican, con ent usiasm o,
los artistas de la naci ón, que Leni n ha tra n sform ado radical mente.
(...) Pero hay otra cosa que singulariza a la actual arquitectura rusa y la apa rta en absoluto de las
nociones academ icistas: el simbolismo. Las casas nueva s poseen un agudo sim bolis mo: son casas
marxistas. Rectilíneas, refulgen tes, con algo de puente de barco, expresan en el panorama de la ciudad
el ideal socialista en su mayor pureza: la igualdad, la sencillez y un alegre instinto del porvenir. No
hay en ellas principales buh ardillas, alfombras abajo y telarañas arriba, sino habitacion es
equivalent es, que resp onden a una nobl e distri bución del aire y de l a luz” 115 .
El profesor Aznar Soler destaca que “este elogio a la arquitectura de la revolución
soviética evidencia el socialism o milita nte de Vázquez Ocaña y el im pulso de Revista
Popular , contra las “ideas de retaguardia” 116 . No obstante, en el periodista no vemos aún
vinculación política militante en el Partido Socialista, que no se produciría hasta los años
treinta, aunque sí se observa la influencia de las ideas que había rechazad o unos años antes
en algún artículo publicado en el Diario de Córdoba , como hem os visto.
La siguiente colaboración de Vázquez Ocaña en la revista s e incluye en el número
del 1 de noviem bre de 1927. El periodista escr ibe un relato titulado “Había belleza en el
seno de la angustia” 117 , junto a la crítica de un libro 118 .
Será en el número 50 en el aparecen m ás textos de Vázquez Ocaña. El primero,
titulado “Circunflejos”, está firm ado bajo el seudónim o de Fausmel (de Fausto Melhiel) y
narra un día de lluvia observado por el autor desd e el interior de un café, mientras se refugia
de la lluvia, “en este café lleno de huma nidad recienalm orzada, donde me siento
irreprimiblem ente sociólogo”. Las metáforas se adueñan del texto en una jornada
insustancial para el escritor:
115 Revista Po pular : “Novisim a arquitectura”. Núm ero 48, de 15 de octubre de 19 27. Págs. 7-8.
116 AZNAR SOLER, Manuel. Artículo citado.
117 Revista Po pular : “ Había belleza en el seno de la angustia”. Núm ero 49. 1 de noviembre de 1927. Págs. 8-
10.
118 Ibídem. Vázquez Ocaña publica la cr ítica del libro “El destino en un puño”, de Aquiles Rocci. Pág. 14.
Francisco Expósito Extrem era El artículo político en Fernando Vázquez Ocaña
durante su etapa en Córdo ba (1930-1 934)
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“La tarde, en plena ducha, i nvita a ideaciones profun das , sociológicas. En los cristales de l café repleto
de gentes recienalmorzadas y por eso parlantes y rientes, simula la lluvia un a musiquilla sincopada,
como de cabaret lej ano, y el asfalto de la calle, brilla nte, vivo, co mpone, con el g oterío que se estrella
y el vaho del t rabajo del agu a, una ilusión de aceite que hierve y fríe a l os buñuelos negr os de los
paraguas.
El aire dispa ra de vez en cua ndo ráfa gas tupidas de agua, fue go “en cor tina”, que em puja a la gent e
hacia los p ortales. Uno mi ra hacia arriba , para ve r si la s nubes vienen de Se govia, hincha das de
intenciones artilleras (…)” 119 .
Una doble página dedicada a Da niel Vázquez Díaz analiza la trayectoria del pintor y
de las nuevas corrientes pictór icas que se están imponiendo:
“Pues el arte nuevo es un sí ntoma de esta cultura que amanece. Por lo pronto, los nuevos artistas le
quitan im portancia al absorbe nte sentimiento ant ropol ógic o del clasicism o. Y le busca n, por ejem plo,
a la forma humana otra “e xplicación” que la de lo s netos copistas del Ren acimiento, y al color un
infrasenti do que los pintores anterio res no vislum braban” 120 .
Tras esta declaración an aliza la esencia de la pintura de Vázquez Díaz, que se ha
adaptado a las nuevas tendencias:
“Daniel Vázquez Díaz ha sabido conectar su arte a la corriente de evid encias que los artistas de la
trasguerra produ cen alta tensión : ha sabido asimila rse los efluvios que en la ante guerra m isma, se
expandieron del estu dio de Apollinaire, dond e Picasso, el malagueño, que comenzara ad mirando a
Puvis de Chav annes y a Cezanne, en presencia de unas figurillas african as, concibió un furioso
despr ecio por la forma congruente y por el color ‘sin inten ciones’.
Daniel va hacia la pintura integral. Hacia el senti do supe rpictórico que separa el color y la forma del
instinto afectivo; que sujeta l a paleta a una ideación pura, sin virtua lida des de orden e xtrínseco. Y lo
grande de e ste Daniel es que part iendo del estric to natural ism o, recoge l as influ encias no vísim as y
logra com poner sus cuad ros con tal espírit u de solidez, que e n él el arte nue vo pare ce ya un arte
académico, inconm ovible, verista y sano. Un a rte vita l, donde el bal buceo se precipitó en ciencia.
Donde las formas plásticas adquieren un a sutil cate goría al ser envueltas en uno s colores joviales y
limpios. A mí, por t odo esto, me parece Daniel, un talento de aguda franciscanía, he rmano de todas
las cosas, hermano en el am or de alegrí a, que es am or de arte sin arg ument os” .
119 Revista Po pular :”Circunflejos”. Nú mero 50, d e 15 de noviembre de 1927.
120 Ibidem. El artículo lleva por título “D aniel Vázquez Díaz y el arte nuevo”.
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Éste sería el último texto descubierto c on su f i rma. En el núm ero 51, de 1 de
diciembre de 1927, aparecerá un retrato, a toda página de Vázquez Ocaña, firmado por
Enrique Moreno. En ese ejemplar se incluye un edito rial, sin firm a, en el que se defiende la
involucración política de los intel ectuales. La au toría de Vázquez Ocaña, redactor jefe de la
revista, parece encontrarse tras el texto:
“(...) ¿Es que no puede un intelectual ocup arse re posadamente de política, como se ocup a de estilos,
de modas, o de am or? ¿Se puede discurrir sobre la elección en am or, por ejemplo, c om o el profesor
Ortega y Gasset, y no s obre la organización futura de la socieda d? ¡Ah!, en tonces todos conocerán
nuestras sim patías o preferencias, lo que vale t anto com o arrostrar las iras de los c ontrari os.
Discurrie ndo, en cam bio, sobre te mas que no apasio nen, no hay tal peligro. Adem ás, ¿y si res ultara
que fuéram os cesaristas? ¿C ómo hacer e sta confes ión ? Admi ramos a César, invocam os a César. Lo
quisiéramos encarnar. Soña mos con una trans f orm ación del m ecanismo del Estado, para realizar
nuestras idea s sobre l a fut ura socieda d, futuro que deja mos nebul oso. Postulam os la reform a del
Estado. ¿Pero cómo ? Por un acto m ágico, súbi to, si n precedent es. Est o, cuand o se deja de soñar, se ve
que es im posible. Somos Cés ares cuya geniali dad quedará , pues, i nédita. Habrem os de ren unciar. No
está el Pode r madur o. Es de cir: nosot ros n o es que no p odamos, es q ue no de bemos –y no nosot ros
solos, sino lo s intelectuales en g eneral- ser políticos (...)” 121 .
En la Revista Popular descubrimos la evolución que se está produciendo en el
periodista baenense al verse rodeado de intelectuales progr esistas que, sin duda, influirán en
su trayectoria. Aunque no sabemos cuándo abandona la Revista Popular , durante su
continuidad en el Diario Liberal constataremos, com o hemos indicado con anterioridad, esa
transformación del contenido en una serie que unifica bajo el antetítulo “Lo que veo” en
1928.
2.2.6. Otras publicaciones
Junto a las publicaciones anteriores, Váz quez Ocaña también colaborará en otras
revistas cordobesas, compaginando sus trabajos con los habituales en el Diario Liberal ,
donde mantuvo su m ayor continuidad. Así, por referencias en otros medios hem os podido
constatar artículos firmados por el periodista cordobés, como sucede con sus aportaciones en
Figuras . Esta revista estaba dirigida por Antonio Morales Olmo y era de tirada quincenal, “a
121 Revista Po pular . Número 51. 1 de diciembre de 1927: “Los intelectuales y la política”. Págs. 3-4.
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durante su etapa en Córdo ba (1930-1 934)
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un tiempo literaria e inf ormativa” 122 . Así, en el número del 15 de octubre de 1929 vem os
que Vázquez Ocaña cuenta con una serie que s e titula “Postales”, que se extiende durante
varios ejemplares.
Otra de las revistas en las que colaboró Vázquez Ocaña fue Córdoba Gráfica , que
estaba dirigida por Carlos José Ortiz Espejo y que en 1928 alcanzó su quinto año de
existencia. Tenía una periodicidad quincenal. El periodista escribirá con su nombre, pero
también con el seudónim o de Fausto Melhiel. Sus textos m antendrán el estilo de los
publicados en Diario Liberal , con una tem ática local. Es lo q ue sucede con el aparecido en
enero de 1926 y los que escribir á en otros núm eros bajo el epígrafe “De número a número”.
El título del artículo es “El traslado de la es tatua del Gran Capitán”. En ese periodo hay un
gran debate sobre la ubicación de la escult ura de Mateo Inurria en la conocida plaza
cordobesa. Vázquez Ocaña se opondrá al citado tr aslado, al igual que otros periodistas como
Eduardo Baro, director de Diario Liberal . Vázquez Ocaña considera que el em plazamiento
en la plaza de Las Tendillas es inadecuado por varios m otivos, tal y como explicará en el
texto:
“Empero, pues tos a resigna rnos al absurdo t r asla do, nunca aceptaríamos que el nuevo e mplazamiento
fuera la Plaza de las Tendillas. Conocemos a ci erta persona que pa dece deslum bra miento de
volúm enes y espacios y para quie n las Tendillas son al go así como la Plaza de Cataluña. Las Tendillas
hoy nos pare ce una m odesta plaza y mañana, cua ndo los edificios del perím etr o eleven sus fachadas,
nos parecerá una plaza mode stísima” 123 .
El periodista cordobés advierte de que se produciría un gasto importante en las arcas
municipales con el traslado, a lo que se uniría también un posibl e desperfecto a la que llam a
“obra maestra” de Inurria. Sin em bargo, finalmente la estatua se colocaría en la plaza de Las
Tendillas.
Vázquez Ocaña continuará publicando artícu los bajo el epígrafe “De núm ero a
número”. A través de la c itada revista tam bién encontra mos noticias sobre el propio
Vázquez Ocaña, como su nom bramiento com o bi bliotecario de la Asociación de la Prensa
de Córdoba 124 .
122 CHECA GODOY, An ton io: Op.cit. Pág . 126.
123 Córdoba Gráfica . Número 32. 30 de en ero de 1926 . Págs. 16-17.
124 Córdoba Gráfica . Número 86 . 30 de abril de 1928. Pág. 90.
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Uno de sus artículos más interesantes es una reflexión sobre la historia del arte
cordobés, publicada en la citada revista en el número extr aordinario de la feria de mayo de
1932. Bajo el título de “Arte” escrib e un ensayo s obre la im portancia ar tística de Córdoba a
través de la historia, concluyendo que las dos grandes tradiciones ar tísticas han sido la
romana y la califal, aunque también estima que la tradición del ar te cordobés ha sido
siempre clas icista bajo la influencia de la s normas grecorromanas, c on nuevas aportaciones
por la influencia árabe, como escribirá en las páginas 29 y 30 de este ejemplar:
“El arte de Córd oba floreció en dos épocas y tomó de ell as lo que tiene de fuerza y lo que t iene de
espirituali dad; habl amos de la época de Claudio M arc elo, del m o mento clási co de l a “Colonia
patricia”, y de l a época de Abderram án el Grande, e n que C órdoba era par de Consta ntinopla, y su
arte tenía todas las gam as de Oriente, irradia d as desde Damasco y t odas las sutilezas bizantinas”.
Vázquez Ocaña hace una exaltación de la obra más reciente de Julio Romero de
Torres y de Mateo Inurria, que estima que representan el concepto “puram ente renacentista
de traducir la serenidad clás ica con sensibilidad nueva”:
“En Julio Rom ero e Inurria el art e cordobé s, que es s ensua l sin dejar de ser m ístico, deja presenti r a
Lucano y a Álvaro de C órdoba y tiene armonías inefables e ins uperables .
En Julio Romero, l a blan dura de l a línea y en In urria la m ajestad del desn udo; e n ambos un pro pósito
de idealidad que oscurece el a cademicism o.
Y han si do estos ge nios del arte de Córdoba l os que s uavizan nuestra am argura ante la eno rme
decadencia de la Arquitectura, a nte la ceguera y el absurdo c oncepto m odernizante de nuestros
arquitectos”.
La colaboración en otras publicaciones provocó que no se hicieran muy num erosos
los artículos del periodista baenens e en esta revista, pues coincidirí a con su trabajo en
Diario Liberal y Andalucía Ilustrada en 1926 y en otras durante el resto de la década.
Sus aportaciones también serían espor ádicas en el periódico sem anal Sol de
Andalucía , aunque en esta ocasión por la es casa pervivencia del citado medio de
comunicación. Su prim er número se publicó el 6 de agosto de 1928 y antes de que acabara
ese año ya se había extinguido. Es taba dirigido por Luis Bigot Va lero y se imprimía en la
tipografía La Ibérica. En este periódico sema nal hem os localizado cuat ro colaboraciones de
Vázquez Ocaña incluidas en los números 1, 2, 3 y 4, todas ba jo el epígraf e de “Circunflejos”
y publicadas en la portada.
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El periódico independiente Sol de Andalucía aseguraba en su presentación del 6 de
agosto de 1928 que no sería un periódico político y cultivaría sobre to do “las ciencias, las
artes y la literatura haciendo que nuestras páginas sean amenas e interesantes al par que
útiles e instructivas” 125 . Pese a ello, dijo que se convertir ía en “paladín de l progreso”, en
cuyas páginas tendría cabida el teatro y la ci nematografía, los deportes o la fiesta nacional,
junto a una crónica de mercados y una página de la mujer.
En su serie de cuatro artículos, Vázquez Ocaña estructuraría sus tex tos en varios
epígrafes en los que analizaría cuestiones p untuales de la actua lidad cordobesa, pero
también nacional o in ternacional. En el prim er artículo comentaría una excursión de niños
cordobeses a la playa, por iniciativa del alcald e Rafael Cruz Conde; el vuelo frustrado del
Numancia o la visita de varias señor itas yanquis a la ciudad de Córdoba.
En el segundo número de Sol de Andalucía , Vázquez Ocaña disertará sobre la
decisión del gobierno de Hungría de ordena r a los gitanos de aquella república que
adquieran hábitos europeos. El periodista ve rá en la intención del gobierno húngaro una
“conquista del ideal igualitario”. La segunda part e la dedicará, en un as líneas con cierta
ironía, a los pescadores del Guadalquivir a su paso por Córdoba y al escaso éxito de
capturas.
En el tercero de los a rtículos, titulado “P aís de ex”, Vázquez Ocaña cu estionará el
protagonismo que mantienen en la socied ad los que fueron políticos y ahora son
“expolíticos”, como sucede con Ga briel Maura y Ossorio Gallardo.
La última colaboración aparecerá en el número 4 del periódico. Vázquez Ocaña
analizará los cambios urbanísticos que se av ecinan en Córdoba para 1930, las relaciones
entre las ciudades de Córdoba y Málaga y el interés que puede suponer para Córdoba una
promoción turística común. Por último, Vázqu ez Ocaña narrará la m archa del negro que
tocaba jazz en los jar dines de Agricultura y la decisió n del empresario que lo tenía
contratado de buscar cantaores flam encos, deci sión que es cuestionada por el periodista:
“El negro se ha marchado, y como reacción contra la s elva su em presario ha contratado a unos
cantadores fl amencos. El arte supe rhum ano de la copla opuesto al ar te selvático d e la síncopa ,
pretende se r una victori a del hum anismo. P ero no es así. La copla se ba te en retirada y lo prueba el
125 Sol de Anda lucía . Número 1. 6 de a gosto de 1928. “Salutac ión”.
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que los clientes d el kiosco reclama ya lo meno s flamenco del flamenco: el fandanguillo floreado y los
cantos por chup las” 126 .
La colaboración en Sol de Andalucía , por su reducida extensión, m antiene el
articulismo habitual de sus artículo s publicados en el Diario Liberal , bajo el epígrafe de
“Retablillo”. En esta ocasión, son tex tos menores que contextualizan noticias con cretas.
126 Sol de Anda lucía . Número 4. 27 d e agosto de 1928 . Pág. 1.
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2.3. LA DEFENSA DE LA PR OFESIÓN PERIODÍSTICA
El periodismo ha suf rido revolucionarios cambios en las últim as décadas con la
incorporación de innovaciones tecnológicas, la evolución de los géneros periodísticos y el
diseño y la proliferación de medios de com unicación, aunque la situac ión del profesional de
los medios de com unicación de ahora, con el ci erre de empresas y la drástica caída de la
publicidad, comienza a parecerse m ucho a lo qu e vivieron aquellos peri odistas del prim er
tercio del siglo XX en Córdoba. Si antes un periodi sta debía trabajar en varias empresas y en
diversas actividades para poder vivir, con la cr isis económ ica la situaci ón del profesional ha
empeorado hasta una realidad que ya se habí a olvidado. La Federaci ón de Asociaciones de
Periodistas de España (FAPE) publicaba en octubre del 2012 un manifiesto en el que
advertía de los problemas en los que se enc ontraba la profesión. “La precariedad laboral y
salarial se extiende como una m a rea, colo cando a los periodistas en una situación de
indefensión ante las presiones, vengan de donde vengan. El papel de contrapoder de la
prensa queda reducido a la míni ma expresión. En el enfoque de los editores, los periodistas
dejan de ser unos profesionales a respetar para convertirse en números que pueden ser
tachados en cualquier momento”, rem arcaba el documento. Lo que hoy están sufriendo los
profesionales de la comunicación se acerc a mucho a lo que vivi eron los periodistas
cordobeses hace décadas, cuando se hacía mu y complicado vivir, pese a las p rolongadas
jornadas de trabajo, del periodismo. El paso del tiempo está recuperando condiciones
olvidadas que dejan sin grandes perspectivas a centenares de titulados que cada año salen de
las abundantes facultades de Peri odismo. Uno de los pioneros en Córdoba en exigir m ejoras
para transformar la profesión y reivindicar su protección fue Fernando Vázquez Ocaña.
Como la mayoría de los periodistas co rdobeses de la época, Fernando Vázquez
Ocaña tuvo dificultades en al gunos momentos para poder mantener a su familia, por lo que
fue habitual que tuviera que colaborar en va rios m edios de comunicación al m ismo tiem po
para completar sus em olumentos. Ese aspecto lo llegaría a advertir, como hemos puesto de
manifiesto con anterioridad en un artículo del Diario Liberal , cuando Vázquez Ocaña había
dejado este periódico y le recu erdan las ges tiones realizada s por Manuel Enríquez Barrios
para facilitarle el sustento al period ista baenense en sus inicios 127 . Así, prim ero medió para
que entrara a trabajar en la em presa Electromecánicas y, des pués, fue Rafael Osuna Pineda
el que intercedió para qu e pudiera colaborar en el Diario de Córdoba al m ismo tiempo que
127 Diario Liber a l . 9 de septi embre de 1930.
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en el Diario Liberal . Vázquez Ocaña también tuvo que trabaj ar en los años veinte en otras
publicaciones, como Andalucía Ilustrada , donde fue redactor jefe, o con artículos en
Figuras , Sol de Andalucía , Revista Popular o Córdoba Gráfica . También hizo algún trabajo
para el Ayuntamiento, com o una guía turística, aunque no la hem os localizado en el Archivo
Municipal de Córdoba.
Por eso, cuando fue elegido dipu tado se reci b ió la noticia con gran satisfacción en la
familia. Décadas después, un amigo de la fam ilia, Manuel García Caballero, publicó una
carta en el diario Córdoba en la que recordaba las dificult ad es que pasó Vázquez Ocaña y lo
que supondría tener un sueldo fijo, de más de m il pesetas, como diputado. “En algunas
ocasiones compartíam os ambas familias alrededor de una gran mesa la com ida, al menos las
madres y los hijos porque en alguna de las dos casas no había suficiente”, escribirá Manuel
García Caballero 128 . El día en que se conoció que el pe riodista baenense había obtenido los
suficientes votos para ser dipu tado se produjo una anécdota que recordaba Garc ía Caballero
en la citada carta en el diario Córdoba . Era el final de muchas penurias: “La noche de l
escrutinio de las elecciones de aquel 1933 estu ve acompañando a m i padre en el periódico
de la calle Maese Luis, donde Fernando Vázqu ez, mi padre y otras personas iban tomando
notas de los resultados a trav és del teléfono. Llegó mi padre a casa muy contento diciéndole
a mi madre que Fernando había sido elegido diputado y ésta fue poco más o m enos la
conversación entre ambos: “Fernando va a gana r de diputado 1.000 pesetas mensuales” y mi
madre contestó algo parecido a esto: “Eso es una locura, ¿tú sabes con mil pesetas al m enos
la de cosas que le pueden comprar a los niños y cóm o pueden llenar la despensa?” 129 .
Por eso, no sorprende la defensa que hizo Fernando Vázquez Ocaña de la profesión
periodística en un acto públ ico que descubrimos durante nuestra investigación. Las
dificultades que tenían para m antener a sus familias lo s periodistas eran preocupantes. Ese
discurso del periodista baenense se produjo el 5 de febrero de 1928, ante profesionales de
los distintos m edios de comunicación de Córdob a, duran te la celebración de una comida qu e
había impulsado el propio Vázquez O caña, como verem os a continuación.
128 Córdoba , 24 de juni o de 1990.
129 Ibidem.
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2.3.1. El banquete de los periodistas cordobeses
Vázquez Ocaña fue el promotor de uno de los primeros movim i entos reivindicativo s
para exigir a las empresas periodísticas de Có rdoba m ejoras en las condiciones laborales de
sus trabajadores. Ese acto se produjo el 5 de febrero de 1928 en el conocido com o “banquete
de los periodistas”, que reunió a profesionales de los distintos medios de com unicación de
Córdoba. Lo que en principio se iba a conver tir en una com ida entre compañeros de la
prensa cordobesa se convir tió después en una defensa de la profesión ante las
complicacio nes por las que pasaban m uchos de ellos. El origen de la iniciativa la cuenta el
propio Fernando Vázquez Ocaña en el Diario Liberal , unos días antes de su celebración.
“Ayer, al regresar de una jira (sic) en el campo de Espejo, a la caída de la tarde, y
disponernos unos cuantos periodistas a asistir a un banquete, en uso de nuestros deberes de
informadores, se habló de la fatalidad, inevit able, de nuestra profesión, que nos obliga a
recoger y reflejar todas las vanidades del mundo. A comer en todos los banquetes y
participar en todos los discursos, como es pectadores de excepción. Y dijo uno de los
camaradas: ¿Por qué no nos dam os nosotros a no sotros mismos un ban quete, ya que si no
fuera por nosotros, probablemente no habría banquetes? Encantados, dijeron los dem ás”,
escribía Vázquez Ocaña el 23 de enero de 1926. Así fue co m o comenzó a gestarse el
proyecto, para lo que daba razones en el mismo artículo el redactor de Diario Liberal :
“Esta comida acaso sea una de las cosas que tengan m á s sentido en una t eoría de homenajes. Se rá el
homenaje acé falo a la m asa humilde de los l uchadores de l a pluma; de los que nos vamos deja ndo el
cerebro –y el corazó n que es lo peor- en las m esa s de las redacciones. Y a esa com ida iremos todos. A
fraternizar y a alzar la copa por un poso de ideal, n ecesario en nuevas vidas de rece ptores sensibles y
tensos de la vida. Yo sé que no faltará ni u no a este h omenaje al periodism o que el periodism o, con
cierta inmodestia y cierta ironía, se tributará, y que Córdoba entera sim patizará con el acto (...)”.
Al día siguiente de publicarse este artículo com ienza a unirse el resto de la prensa
cordobesa. El primero de todos fue Diario de Córdoba , que en un artículo del 24 de enero
de 1928 inform a de su adhesión: “Tan acertada y simpática nos parece la idea que, desde
luego, nos adherimos a ella. Su realización será motivo de es trechamiento de las relaciones
de compañerismo entre los periodistas todos”.
El día 25 será el diario La Voz el que se incorp orará al pro yecto, como recoge en un
suelto: “El banquete de los period istas. La iniciativa de esta co mida fraternal, alentada con
entusiasmo por nuestro com pañero Fernando Vázquez, y a la que los compañeros del Diario
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sobre todo , reducir l a im portancia del indi viduo, e n benefi cio del hecho . Subordi nar el ‘antro pos’ al
‘ethos’”.
Esos rasgos los encuen tra Vázquez Ocaña en el periód ico El Sol , un diario que
reduce a la discreción la información del “crimen pasional” o “la nota de sociedad”, pues,
como considera, “no se debe alim entar excesiv amente la vanidad humana ni la afición a la
tragedia. Con la noticia basta”. Este periódico, según esti m a Vázquez Ocaña, cuenta con
destacados especialistas que elabor an “admirabl es editoriales” sobre “política, d iplomacia,
higiene, sociología aplicada, et c”, incluyendo para ello a pensa dores como Ortega y Gasset o
escritores como W ells. Además, resalta que s e da justa importancia a aspectos com o el
transporte, el cine, la av iación, la radio o el arte.
El periodista cordobés define el periodism o que subsiste aún en las provincias de
“personero, banderizo y egocentrista” e in sta a que se red uzca la importancia que se le
otorga a la “acción privada” del individuo y se pr im e “la vida social, el hecho suscitado por
la cultura, por la política , etc”.
El artículo continúa esbozando los ras gos del periodismo que defiende Vázquez
Ocaña, un trabajo que no se b ase solo en el periodism o de ideas, sino también en primar la
información, distribuyendo actualidad y cultura:
“Distribuir racionalmente, velozmente, actualidad y cultura. Su ley e minencial será esta: no o mitir
nada que tenga volum en social, aunque no le interese al periodista. C on esto se quiere decir que si el
periodist a se siente indis puesto, p or ejempl o, con una i dea contraria a las que s u stenta, n o puede, de
ninguna m anera, so slayar su difusión, porque se ría desert ar de su deber. Objetivism o es lo que hac e
falta en las redacciones, y ligereza y gracia crítica. Inte ligencia pulida por am or al futuro, técnica
impasi ble, como c horro de fuent e vanam ente apedreado”.
El intelectual baenense conc luye que este periodismo no es el que se acostum bra en
Córdoba, que considera que siempre ha padecido una “insuficiencia mitral”. En este artículo
encontramos los elementos fundam entales que preconiza Vázquez Ocaña para el periodismo
de provincias, basado en una vuelt a de la mirada del p eriodista a la realidad social y a los
nuevos cambios que se están produciendo, in corporando la inform ación política, pero
también de cultu ra o las noticias in ternacionale s. Esa preocupación la trasladará a próximos
proyectos period ísticos, aunque se verá lim ita da por el auge del period ismo político que
cobra cada vez más fuerza a partir de 1930 y que se consolida durante la Segunda
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República. Vázquez Ocaña continuará poco más de un año en el Diario Liberal . Está
comenzando a m ostrar diferencias con la dire cción de la empresa, sus colaboraciones se
diversifican y aparecen tam bién en revistas culturales de Córdoba. Este artículo tendrá
repercusión en la prensa nacional, ya que las alabanzas al di ario El Sol serán recogidas por
el citado medio de com unicación en su edici ón del 7 de agosto de 1928. Bajo el título “Un
comentario del Diario Liberal de Córdoba”, El Sol escribe: “En Diario Liberal , de Córdoba,
publica un interesan te artículo acerca del periodismo m o derno el escritor co rdobés D.
Fernando Vázquez (...)”. El suelto del periódi co madrileño incluye a continuación un párrafo
en el que se recoge las alabanzas que hace V ázquez Ocaña al citado diario. El artículo
concluye con un reconocimiento hacia el periodista cordobés: “N uestra gratitud se rinde ante
la galantería del culto escr itor cordobés, que ha querido ponernos com o ejemplo entre
muchos”.
El 3 de diciembre de 1928 escrib irá un texto en el que advier te de la situ ación en la
que se encuentra el period ismo a trav és de lo que le ha ocurrido a un compañero de
profesión en Córdoba, Emilio Miran da, apartado de la profesión. Advierte del riesg o que
corre el periodista en el futu ro, cuestionando su pervivencia:
“Poco a poc o las redacciones se van renovando. La e volución se produce, invita Minerva, y yo creo
que llegará un día en que e n las redacciones s obrar á el periodista. Es decir que se elaborará n los
periódic os sin la i ntervenció n de ese ente apasi onado, int eligent e y estram bótico que es el perio dista.
Lo de la escuela de perio distas del Debat e es acto de defensa. Lo del general Prim o de Rivera,
rechazando la petición de sec reto profesio nal del peri odism o, es un acto de convi cción. El perio dista
nato, el que piensa “que no se puede escribi r como peri odista lo que no se pueda s ostener com o
caballero”, ese no tiene que pedir el rec onocimiento oficial del derec ho profesional; porq ue el derec ho
lo considera c osa inma nente a su profesi ón; su stantiva con él mism o, a prueba de coacciones y
desdichas. E n cam bio, el peri odista de n uevo cuño, el n uevo rico del perio dism o, el que proce de no de
la Universi dad, que este es bien veni do, sino de la c hacinerí a, ese quie re adquirir una pat ente de c orzo
frente a los z ares de la pr ofesión. Y el Gobier no, no ti ene por qué conce derle l o que, com o el
sentimi ento del h onor, de biera vi brar en él ” 131 .
Ya en el diario El Sur publicará el 14 de octubre de 1932 un artículo en el que
volverá a analizar la situación del profesional de los periódicos. A través de un texto de
Azorín recogido el 3 de oct ubre de 1932 en el periódico Luz y en el que advierte de que el
131 El artículo lleva por título “Emilio Miranda” y co mo antetítulo “Vidas de periodistas”. Sin embargo, no
hemos desc ubierto ningún art ícu lo más con este epígrafe.
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periodista está desprotegido por el Estado, V ázquez Ocaña recupera su pesimismo sobre el
estado en el que se encuentra la prof esión, desa mparado la mayoría de las veces por la falta
de recursos:
“[El peri odista] gastó su vida ha blando de los dem ás. Derramó su tri go en el surco profu ndo de l
espíritu humano. Se le fue la vista y la salud y co mo un guiñapo la inexo rabilid ad de la profesión lo
arrojó a la calle cuando no servía. Ese cabal lero pasea su inmens a tristeza por la ciudad potente que él
contrib uyó a educa r y de vez en cuand o, roe un p oco de pan, se ntado en un ba nco soli tario, ba jo la
misericordia del so l”.
Por eso, Vázquez Ocaña respaldará la pr opuesta gubernamental de elaborar una ley
que los proteja en la jubilación, a propuesta de la Asociación de la Prensa de Vigo y con el
respaldo del presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid, el director del periódico
Luz y varios diputados, según explica.
Vázquez Ocaña advertirá de que el trabajo in telectual, frente al m anual, había estad o
olvidado hasta ahora por las autoridades. Y pon drá ejemplos del esfuerzo que han de hacer
los periodistas en su quehacer diario para responder a las exigenci as laborales de sus
empresas. Habla del periodism o como una profes ión que puede com petir con cualquier otra
en desgaste vital y agotamiento:
“Nadie sabe lo que es concen trar en un o mism o la devoradora curiosidad de las gentes. Nadie sabe lo
que cuesta des cifrar los rum bos de la opinión y satisfacer sus contradicci ones y sus pas iones. Na die
sabe lo que es soñar con el alm a enorm e del puebl o y contribuir a que se haga una re volució n o se
detenga un caos. Nadie sa be la naturaleza inflexi ble de un periódico, que pi de al cerebro, esté o no
dispuesto a produci rlos, n oticias, i deas, co mentarios. Y así un día y otro, c on un a conti nuidad que no
permite, lo que es dable al labriego, orear la vista en los horizontes”.
El escritor muestra su esperanza en la existencia de varios periodistas en el
Gobierno, como Azaña, Prieto, Dom ingo y Albor noz para defender la profesión e incluso
remarcará la im portancia que han tenido los peri o distas para s ustentar el sistem a de gobierno
republicano. “¡Hemos hecho por España en poc o tiempo, mucho m ás que la mayor parte de
los empleados del Estado en toda su vida! Te nemos, pues, derecho a que el Est ado vele un
poco por nuestra vejez y no se dé el caso de ese dolorido cabal lero que espera la muerte
sobre algún banco en la ciudad in clemente cuyo espíritu ayudó a edificar”, culm inará en el
Francisco Expósito Extrem era El artículo político en Fernando Vázquez Ocaña
durante su etapa en Córdo ba (1930-1 934)
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artículo. Sin embargo, poco cam biaría la situació n del profesional. Y m uc hos de ellos, como
se está produciendo durante la Segunda Repúb lica, ven en la polí tica la solución a los
problemas económ icos que tienen para m antener a sus familias.
Francisco Expósito Extrem era El artículo político en Fernando Vázquez Ocaña
durante su etapa en Córdo ba (1930-1 934)
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2.4. LOS AÑOS TREINTA
La dimisión de Miguel Prim o de Rivera el 30 de enero de 1930 será el comienzo de
grandes cambios que se precip itarían en un breve tiem po. Lo s partidos aprovecharon el
momento para reorganizarse. España pasó de una dictadura a una república en poco más de
un año. La temporalidad del gobierno de Dá m aso Berenguer (gobernó hasta febrero de
1932) se conoció como la Dictab landa y pretendía preparar el cam ino para regresar a una
normalidad constitucional. Sin em bargo, la tran sformación se desencadenaría m ás rápido de
lo que pensaron los militares y con unas cons ecuencias qu e no imaginaron. En esta nuev a
etapa se recrudecerían pronto los conflictos sociales, que ha sta entonces habían sido
controlados con mano férrea por Pr imo de Rivera, por las importa ntes carencias de una gran
parte de la población. En Cór doba se convocaría una huelga de estudiantes de Veterinaria
durante cinco días que se inició el 12 de m a rzo. También, como destaca García Paro dy 132 , en
febrero se desencadenaría una crisis de trabajo continua en la cuenca minera y en pu eblos
agrícolas del norte de la provincia, a lo que ha y que unir el desencanto laboral en la capital
en el sector de la construcción o Electrom ecánicas en marzo.
Córdoba cambió rápidamente y políticos que en los años veinte tuvieron
protagonismo pronto se readaptaron a las nue vas circunstancias y asumieron la bandera
republicana. Los medios de com unicación sufr ieron grandes transformaciones. Algunos no
pudieron adaptarse al nu evo panorama político al arrastrar p roblemas que se agudizaron con
la dictadura. Otros continuaron su edición, co mo sucedió con el Diario de Córdoba , El
Defensor de Córdob a o La Voz . En los prolegómenos de la República surgió el semanario
Política , que pocos meses después se convirtió en diario. Ahí vemos a Vázquez Ocaña
asumir la d irección en la primera etap a, continuando después como redactor jefe. La
politización de muchos periodistas se agudizó, convirtiéndose en defensor es de las ideas de
los partidos en los que, algunos, llegaría n a asumir cargos de responsabilidad.
2.4.1. Córdoba en los años treinta
La Córdoba de los inicios de los años treinta estará marcada por problem as como el
paro forzoso que se venía arrastrando desde h acía tiempo, las grandes di ferencias sociales, la
gran dependencia laboral del sect or agrario o las altas tasas de analf abetismo de la ép oca. En
esos años la conflictividad social volvió a repunt ar, pese a que durante la dictadura de Prim o
132 GARCÍA PARO DY, Manuel A .: Los oríge nes del s ocialismo en Córd oba. 189 3-1931 . Fu ndación Pa blo
Iglesias y Universid ad de Córdoba. Cór doba, 2012. Pág . 656.
Francisco Expósito Extrem era El artículo político en Fernando Vázquez Ocaña
durante su etapa en Córdo ba (1930-1 934)
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de Rivera se habían reducido los movimientos reivindicativos por la persecución a la que se
vieron sometidos. Sin embargo, las grandes pe nurias que pasaban una gran parte de la
población y la dependencia laboral de la s cosechas agrarias impulsaban estas
reivindicaciones. En la política, la influencia de los Cruz Conde se diluiría con la dim isión
de Primo de Rivera. Durante la década ante rior s e había desencadenado un creciente
esfuerzo inversor en edificaciones en la capita l. La población se duplicó en treinta años. La
ciudad de Córdoba contaba con 56.097 habita ntes en 1900, que en 1930 llegaban ya a
101.701.
2.4.1.1. Sociedad y política
Durante los años veinte se ha bía producido la asunción de responsabilidad en la vida
política cordobesa de la burguesía profesiona l, relevando a la terrateniente que dominó
durante gran parte de la Restauración, aunque se mantendría una gran división y el núcleo
más conservador estaría atento a cualquier atis bo para tratar de tomar posiciones de nuevo.
El antagonismo social tom ó aires ante la gr an división. Socialistas y comunistas fueron
asumiendo protagonism o.
Como ocurrió en lo s inicios d e la dictad ura de Prim o de Rivera en el resto de
España, Córdoba recibió con entusiasm o la llega da al poder del m ilitar por lo que se suponía
de regeneracionismo y anticaci quismo. El dictador encont ró rápido apoyo en Córdoba a
través de la Unión Patriótica, que estaba in tegrada por antiguos partidarios del m arqués de
Cabra. Sin embargo, los auténtic os protagonistas de la dicta dura primorriverista fueron los
Cruz Conde. José Cruz Conde, comandante de Artillería que fu e elegido alcalde de Córdoba
en 1924, alcanzó una alta responsabilidad como gobernador de Sevilla y com isario de la
Exposición Iberoamericana. Su herm ano Rafael llegó a la alcaldía en 1927 y después fue
presidente de la Diputación. Durante este periodo se acometieron numerosas obras públicas
en la ciudad, entre las destacó la apertura de la calle que unía la plaza de las Tendillas y la
avenida de Canalejas (hoy Ronda de los Tejares), que pasó a llamarse Cruz Conde, junto a la
pavimentación de calles y plazas, la extens ión de la red de alcantarilla do o la finalización de
las obras del embalse de Guadalm ellato, que se term inaron en 1929 tras 26 años. “Por
primera vez desde hacía m ucho tiempo, Córdoba parecía empeñada en tom ar el tren del
futuro; un futuro que en parte podría apoyarse en el rico legado de su patrimonio histórico-
cultural; y ello explica las in iciativas del propio Ayuntamie nto –partidas presupuestarias
para activid ades cultura les como la destin ada al importante “Tricentena rio de la muerte de
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Góngora organizado por la Real Academia cordobesa en 1927, gastos de dif usión y
propaganda turística, potenci ación del Cuerpo de Intérpretes y Guías creado en 1911,
restauración de m onumentos, creación del Pa tronato de Turismo, protección legal de las
zonas histórico-artísticas. .. etc-, conscientes los municipios de los beneficios que el atractivo
turístico de la urbe califal podría reportar a sus habitantes en un futuro no muy lejano”,
escribirá Aguila r Gavilán 133 .
Vázquez Ocaña no verá con malos ojos la llegada del dictador e, in cluso, en el
destierro hablará de una persona “en el fondo genero so y bien intencionado” 134 . Sin
embargo, pronto comenzaron a cuestionarse sus excesos por parte de cada vez más núcleos
de la población, con lo que el que balance qu e hace el periodista baen ense no puede ser más
certero:
“Su popularidad padece, al verse desollada en co m idillas y mentideros. Ha ol vidado su ilusión de
extinguir a los “v iejos político s”. Su Unión Patriótica, su asamblea consultiv a o cámara corporativa,
en fin, todos sus remedos del régimen de Mussolin i, han caído en el saco roto del escepticismo
español. Un socialista, Largo Caballero, colabora con él en el Conse jo de Estado y esto le hace feliz,
porque le brinda un a rgumento de buena fe. En los municipios ha ale jado a los caciques
temporalm ente y se advierte un ciert o aire de re novación. Se inicia l a época de los gru pos escolare s.
Es tam bién la de l a “or gía de l cem ento”, co n un bal ance adm inistrativo s iem pre defici tario, pe ro con
la realidad positiva de qu e el país se ve enriquecido d e grandes obras hidráulicas y de esplendid as
carreteras.
En Palacio se mide atentam e nte la temperatura calle jera . El país sufre una indige stión de dictadura.
Otro general espera det rás de los tapi ces, para de sah uciar, por sor presa, al di ctador. ¡Oh, m anes de
España! Est e general es Bere nguer. El mi smo cuy o nom bre encabezaba el expediente Picasso. El Alto
Comi sario del desastre . El general de l os trist es destinos” 135 .
El 30 de enero de 1930 se producía la dimisión de Primo de Rivera, siendo
encargado Dámaso Berenguer de formar nue vo gobierno. El sistem a daba sus últimos
coletazos. La llegada de Aznar no fue sino el preámbulo de la caída de la m onarquía.
133 AGUILA R GAVILÁ N, Enr ique: Histo ria de Có rdoba . Sílex. Madri d, 1995. Pá gs. 109- 110.
134 VÁZQUEZ O CAÑA, Fer nando: Pasión y muerte de l a Seg unda Rep ública es pañola . Biblioteca Cátedra del
Exilio. Mad rid, 2007 . Pág. 40.
135 Ibidem . Págs. 40- 41.
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durante su etapa en Córdo ba (1930-1 934)
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Como describirá Barrag án Moriana 136 , los m eses previos a la proclamación de la
proclamación de la Segunda República est uvo m arcada por una complicada coyuntura
económica, que llevó a num erosos pueblos a la huelga. “El sect or agrario desde los últimos
momentos de la dictadura está atravesando por mom entos llenos de dificultades que traen
como consecuencia inm ediata el aum ento del paro obrero, parám e tro clav e para analizar el
clima de agitación social en la reg ión andaluza a lo largo de la historia contem poránea”,
escribe Barragán Moriana 137 .
El 17 de marzo se convocaron las eleccione s municipales del 12 de abril de 1931. El
exalcalde y exdirector general de Enseñanza Prim aria, Enríquez Barrios, se presentó a l
frente del Círculo de Conservadores. Los Const itucionalistas, que querían la convocatoria de
elecciones a Cortes, estaban integrados por José Sánchez Guerra, Rafael Castejón o
Salvador Muñoz Pérez, entre otros. El Bloque de Concentración Moná rquica lo presidía
Pascual Calderón y la Juventud Mo nárquica Co nstitu cional Parlam entaria estaba integrad a
por familias nobles y ricas de Córdo ba. El Cent ro Constitucional lo encabezaba el presiden te
de la Cámara Minera (Carbonell y Trillo-F igueroa), mientras que los republic anos se
organizaron en torno a destacadas figuras del primer tercio de l siglo XX como Eloy
Vaquero, Antonio Jaén Morente y otros inte lectuales antimonárquicos com o Salinas o
Hierro. A estos hay que unir los republicanos-rad icales-socialist as, que estaban dirigidos por
Ruiz Maya y en el que se in tegraría Eloy Vaquero, m inistro de Gobernación y de Trabajo
con Lerroux.
En las elecciones de abril de 1931 concur rieron al final cinc o candidatu ras en
Córdoba: Constitucionalistas, Un ión Monárquica Nacional, Republicana-Socialis ta,
Concentración Monárquica y Comunista. Fueron elegidos veinte concejales repub licanos,
diecisiete monárquicos y siete socialistas. El bloque republicano se impuso con claridad.
Así, de los 12.440 votos que se emitieron, el 70% fue para la coalición antidinástica. En las
elecciones legislativas convocad as el 28 de junio de 1931 los partidos de izquierda
obtuvieron también los m ejores resultados. La República fue recibida entre fiestas y
manifestaciones populares por los cordobeses, m i entras destacados políticos nacidos en la
provincia de Córdoba alcanzaron una alta resp onsabilidad en la Segunda República, desde
136 BARRAGÁN MORIANA, Antonio: Realidad política en Córdoba, 1931 . Colección Libros de Bolsillo,
Diputación Pr ovincial de Córd oba. Córdoba, 19 80. Pág. 45.
137 Ibidem. Pág. 45.
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su presidente Niceto Alcalá Zamora, a presid entes del Gobierno com o Alejandro Lerroux o
algunos cordobeses que asumieron otras respons abilidades al frente de m inisterios.
Uno de los colectivos que tuvo mayores expectativas con el nuevo sistema de
gobierno fue el campesinado, que confiaba en que los graves problem as que venían
arrastrando por la falta de empl eo pudieran resolverse con m edi das como la reforma agraria,
el laboreo forzoso y la mejora de sus c ondiciones laborales. Pero, pronto, se verían
frustradas sus expectativas al ralen tizarse lo s p royectos sociales y pa ralizarse con el cam bio
de gobierno en 1933.
2.4.1.2. La economía
Una reducida población mantenía gran part e de la riqueza de la provincia de
Córdoba en 1930. Una muestra clara de esta situaci ón es el reparto existente de la propiedad.
Pese a que durante la dictadura de Primo de Rivera el poder político en Córdoba había
pasado de los terratenientes a la burguesía, la riqueza qu e mantenían aquellos d ibujaba un
panorama desequilibrante que ocasionaría de m asiados conflictos entre la población
trabajadora al representar el sector agrario el principal dinam izador labor al de gran parte de
la provincia. El número de contribuyentes en la provincia es de 72.023 y los que tienen
asignadas más de 5.000 pesetas de líquido im ponible son 1.323 138 , por lo que no llegan al 2
por ciento de la población. Sin embargo, de las 41.915.865 pesetas que se le asigna a la
provincia, estos grandes propietarios reúnen 21.4 08.082 pesetas (51%). En esos inicios de la
década de los treinta existen 231.356 fincas, de las que 140.896 no llegan a una hectárea. Sin
embargo, hay 1.031 fincas m ayores de 250 hectár eas que se extienden sobre un total de
579.001, lo que significa el 43,54 por ciento de la superficie que recoge el catastro en 1930.
En la década anterior habían llegad o cinco bancos a la ciud ad que buscaban los
grandes capitales que surgían del sector ag rario. Lejos de pr oducirse un desarrollo
industrializado de la ciudad, aunque llegó alg una destacada em presa como la Sociedad
Española de Construcciones Electro mecánicas (S ecem ), la realidad er a muy distinta. Com o
considera Castejón Montijano, la economía co rdobesa no aprovechó los estím ulos del
aumento de población, el increm ento de la expo rtación ante la neutralidad española en la
Primera Guerra Mundial o el proteccionism o ar ancelario. A rraigó una industria alimentaria
de capital cordobés, pero la estructura em presarial estuvo dominada por pequeñas y
138 CARRIÓN, Pascual: Los latifundio s en España. Su importancia. Origen. Consecuenc ias y solución .
Editorial Ariel. Barcelona, 1975 (se gunda e dici ón). Págs 207-2 20.
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medianas firm as, a lo que hay que unir el escaso impulso económ ico que permitió para la
provincia el establecimiento de empresas d e capital externo 139 . Las industrias del aceite, el
vino y harina asumieron la tecnología m ás moderna para acom eter su industrialización.
También aparecieron algunas industrias hidráu licas que se dedicaron a la generación de
energía eléctrica, pero con un ámbito local. En torno a e llas también surgió la in dustria
harinera.
En el caso de la industria metalúrgica, de stacó la actividad de la Sociedad Minero
Metalúrgica de Peñarroya y la Electromecánic as. En 1930 esta última industria em pleaba a
unas 700 personas y alcanzaba una producción de 7.000 toneladas, primero destinada a la
construcción de maquinaria eléctrica y después se le incorpo raría la metalurg ia del cobre y
sus aleaciones, actividad que ha llegado a nuestros días a tr av és de varias empresas.
La entrada en los años treinta deja una sensación de desarrollo desaprovechado, pues
no se produjeron las transformaciones necesarias que hubieran conducido a su
industrialización. A esto hay que unir la debilidad del sistema financiero, pues los capitales
solían destinarse a la compra de bienes inm u ebles en lugar de impulsar la inversión en
sectores emergentes.
2.4.1.3. La cultura en la época
El primer tercio del sigl o XX estuvo mar cado por la presencia de algunos destacado s
artistas que alcanzaron reconocimiento en Espa ña. Pintores com o Julio Romero de Torres,
escultores como Mateo Inurria o intelectuales y escritores que residieron en Córdoba com o
Ortega y Gasset y Pío Baroja. Hubo ejemplos de destacados periód icos y de revistas com o
Andalucía o Revista Popular que s e encuentran entre las más interesan t es que se publicaban
en esta etapa en Andalucía.
“Sin focos sustantivos de cultura, e n un ambient e im pregnado de es encia s rurales, a comienzos del
siglo XX no se po día generar un verdadero desar rollo de aquélla. H asta la Guerra Civil, Córdoba
contaría con cuatr o diarios de digno nivel y algunas re vistas muy sobre salient es como, por e jempl o,
Andalucía. Igualm ente, el funcionamiento de los cen tr os educativ os naci dos en la centuri a anterior
rayó a nota ble alt ura, tanto a ni vel privado c omo ofi cial. Al mi smo ti empo, c iertos núcl eos
aglutinadores de profesionales liber ales y cenácul os de gentes com p rometidas con la socialización de
la cultura mostraron una gra n poro sidad hacia las corrie ntes de la é poca, como lo dem uestran los
139 CASTEJÓN MONTIJANO, Rafael: “La econo mía cordobesa en el primer tercio del siglo XX”, en VVAA:
Córdoba . Tomo 3. Ediciones Geb er, SL. Córdoba, 1986.
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fuesen más rem irados porque en todo se sosp echaba algo contra la república, esa república
que tenemos a honor no haber form ado nunca en sus filas, sino haber dado uno y otro día
pruebas patentes de que nada queríamos con ese odiado régimen” 155 .
El 30 de septiembre de 1938 se publicaba el último número del periódico al no poder
hacer frente al decreto sobre plantillas y suel do de los periódicos. En ese últim o número
reitera su posición antirrepublicana: “Los que seguían caminos paralelos al nuestro, muchos
que hablaban de ideales análogos, nos abandona ron cuando la república se apoderó com o un
ladrón del poder, entrando por la ventana de unas elecciones municipales el 1931. Si no
hubiéramos pensado en el deb e r que es sacrific io, pero es también satisfacción al alma, ante
el déficit de varios miles de pesetas que trajo a nuestro pres upuesto la república, hubiéram os
enmudecido” 156 . En su portada term ina reconociendo su ideal católico y su exaltación de
Franco, al que llama “salvador de nuestra España”.
Pocos años después, en un artículo publicado por su director-prop ietario en el Boletín
de la Real Academia de Córdoba, Daniel Aguile ra sintetizaría los principios con los que se
movió: “El Defensor mantuvo hasta esa tarde [30 de septiem bre de 1938] su vida que
siempre fue clara y diáfana. Tuvo tres ideales: Dios, la religión católic a, Patria, la Patria
grande y la chica por cuyos intereses trabajó siempre. M onarquía que defendió lo m ismo
cuando esta mandaba que cuando la república usurpó su puesto. Abrazad o a estos ideales y
en cumplimiento de disposiciones de la autoridad, suspendió su publicación” 157 .
2.4.2.4. Diario Liberal
El periódico creado en noviembre de 1910 surg ió vinculado al Part ido Liberal y a la
corriente encabezada por Eugenio Barroso, es deci r, la liberal-dem ócrata. Desde que asumió
la dirección Eduardo Baro Bastillo en 1916 no la abandonaría hast a su extinción en 1931.
Vázquez Ocaña inició su carrera pr ofesional en el periodismo en este diario, aunque su
marcha en 1930 fue abrupta tras em prender un nu evo proyecto crítico con el anterior sistem a
en el semanario Política . El Diario Liberal , co mo recoge Checa Godoy, “acoge con júbilo la
caída de la Dictadura” 158 , aunque pronto se verá superado por la nueva realidad política al
desaparecer de la primera línea política su inspirado r, Eugenio Barroso. En los meses
155 El Defensor de Córd oba . 17 de julio de 1937.
156 El Defensor de Córd oba . 30 de septiem bre de 1938.
157 AGUILERA CAMACH O, Daniel : “La pr ensa cordobe sa del si glo XX”, en Bol etín de l a Real Academi a de
Córdoba . Número 58, de julio- diciembre de 1947. Pág. 165.
158 CHECA GODOY, Anton io: Historia de la pre n sa en Cór doba . As ociación de la Prensa de Cór doba.
Córdoba, 201 0. Pág. 137.
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anteriores a la proclamación de la República de fenderá la m onarquía, acentuará su postura
conservadora y rechazará los procesos re volucionarios que se están produciendo. El
periódico respaldará la candi datura de la concentración monárquica en las elecciones
municipales del 12 de abril, tal y como di fundirá am pliamente el periódico en las
informaciones previas a la convocator ia. Junto a la publicación de la lista, incluirá sueltos en
los que cuestiona a los partidos republicanos y, sobre todo, a comunistas y socialistas. “Los
comunistas contestan al ataque de las izquie rdas, diciendo que ello s son los verdaderos
apóstoles del obrero. Agregan que el comunism o triunfará sobre el republicanismo y el
socialismo. Ante esta b atahola, el elector no tiene mejor lem a que el que le ofrece la
candidatura de Concentración Moná rquica”, escribe en la po rtad a del 6 de abril de 1931. Ese
mismo día, otro suelto en la po rtada remarca su pos ic ión monárquica y el rechazo al
republicanismo: “El domingo, 12 de abril, lo s escrutinios dirán que las candidaturas
monárquicas triunfan en toda España. El movimiento republica no es todavía m ás superficial
de lo que opina Cambó. El pueblo es m onárquico, funda mental m ente monárquico”.
En los días previos a las elecciones de ab ril advertirá de las presiones de lo s
simpatizantes republicanos y exigirá al gobern ador que tom e medidas para frenar este
movimiento. En la portada del 7 de abril publica a tr es columnas un amplio artículo en la
portada que titula “Una adverten cia al Gobernador civil”. El texto recoge las infracciones
que se están produciendo al “derecho vigente, al escándalo y a la provocación” en la
provincia con el objetivo, según el periódico, de “retraer de ellos (los actos oficiales
electorales) y del momento de la votación a las personas de orden, alarm ando y a tal fin a
sus familias”. El periód ico inserta consignas que, a su entender, están presionando a las
personas de orden: “Los gritos de ordenanza son los de ‘Vamos cont ra los caciques’, ‘Viva
la República’ y ‘Abajo la monar quía’, con algún que otro de ‘F uera la religión’”. Por ello
instan al gobernador ci vil a que no se permita es te tipo de actuacion es y que se garan tice el
día de las elecciones el derecho de todas las personas. “De lo contrario –dice-, pudieran
ocurrir sucesos desagradables, de los cuales , declinada ya nuestra responsabilidad com o
liberales de orden que somos, recaerá la m isma sobre quienes disponiendo de medios legales
suficientes para evitarlo no lo hagan” 159 .
Desde días antes el periódico tam bién hace alegatos para que los monárquicos hag an
campaña con sus allegados: “No es bastante el voto propio. No llena el monárquico su deber
159 Diario Liber a l . 7 de abril de 1931.
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limitándose a depositar el sufragio personal. Le cumple hacer propaganda entre sus
amistades y conocim ientos para decidir a los pa sivos a que voten la candidatura m o nárquica
y la recomienden con interés en el círculo de sus r ela ciones. En el negoci o de la ciudadanía,
como en el particular, cuando no hay vigilancia y celo, y actividad, el co mpetidor se lleva la
clientela” 160 .
El Diario Liberal llegará a unir rep ública con dict adura al hacer referencia en un
suelto de portada de la situación de numero sos países republicanos en los que gobierna una
dictadura, por lo que hace un llamam iento a pres ervar la monarquía: “D icen los repu blicanos
que nos van a traer la libertad y a hacer imposible la dictad ura. Rusia es una república, y la
más cruel de las dictaduras. En la república de Polonia, impera la dictadura. La república
portuguesa, para salvar de la ruina al país, se ha converti do en dictadura. En Turquía,
república, manda la dictadura. En Finlandia, re pública, manda la dictadura. En la R epública
Argentina, dictadura. En Bolivia, dictadura. En Cuba, dictadura. En el Perú, dictadura. En
Venezuela, dictadura. En las dem ás repúb licas americanas, todo son pronunciam ientos
militares, co ntradanzas de coroneles y generales, pugnas de dictadores con tra dictadores. En
España, si queréis gritar ¡viva la libertad!, tendré is que decir tam bién: ¡Viva la
monarquía!” 161 .
Un día antes de las elecci ones hace un llamamiento a todos los m onárquicos a ir a
votar, a defender España de la revolución, em pleando, incluso, un lenguaje sensiblero: “Así
como el amor a la madre está im pregnado del recuerdo de sus afectos, cuando nos llevaba en
sus brazos y nos enseñaba a andar y a rezar, el amor a la Patria no se concibe sin la
solidaridad efectiva con su pasado histórico. La hi storia de España se hizo bajo la dirección
de la Monarquía y defendiendo los españoles su suelo contra los enemigos de la Religión
(...). La Revolución es un postu lado negativo; es el desorden, el caos. Dentro del régim en
monárquico son posibles todos los progr esos ideológicos y materiales (...)” 162 . Por eso insta
a acudir a las urnas a todos los votantes: “Obr eros, comerciantes, industriales, hom bres de
letras y de ciencias, de todos los oficios y pr ofesiones, elevad vuestro pensamiento hacia la
aspiración suprema de una Patria p rogresiva en la paz, redi mida por el trabajo y el austero
sacrificio de sus h ijos. Resistid a las m aniobr as de una minoría turbul enta, de profesionales
de la perturbación del orden, pe scadores en río revuelto, sin ot ro oficio, que, sin embargo,
160 Diario Liber a l . 9 de abril de 1931.
161 Diario Liber a l . 11 de abril de 1931 .
162 Ibidem.
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del desorden obtienen beneficios. Resistid combatiendo. El arma es el voto. Votad las
candidaturas de los monárquico s coaligados, en todos los di stritos, sin tachaduras, sin
enmiendas, firm es todos en un frente único contra la revolución insensata (...)” 163 .
Celebradas las elecciones, el periódico justif icará la der rot a monárquica en la falta de
comprom iso y en la apatía de sus electores: “( ...) la masa m o nárquica no se ha movido a la
voz de alarma que uno y otro día se ha ven i do dando para hacer ver a quienes deb en verlo
cuál era su deber ci udadano ante las urnas” 164 . Por el contrario, resalta la alta moviliz ación
de los republicanos: “Se han m ovilizado en la elección de ayer 12.000 electores, como
puede verse por los datos de la elección. De ellos, 9.000 han sido republicanos, y 3.000
monárquicos. El censo elector al tiene más de 18.000 votantes. ¿Dónde están, pues, cerca de
siete mil electores? Es indudable que las izqui erdas han votado en toda su integridad, y no
sería aventurado suponer que es os siete mil electores aproxi madamente, que han dejado de
emitir su sufragio, pertenecen a partidos de la derecha, es decir, a organizaciones
monárquicas (...)”. Ante este nuevo panorama, el Diario Liberal dice que hará una oposición
en la que “vamos a fiscalizar nosotros y a pedir, diariamente a cada m omento, que el
programa tan voceado por las izquierdas se cum pla. Córdoba necesita resolver sus
problemas urgentem ente y en la resolución de ellos no puede haber, no debe haber
vacilación. Si las izquierdas ha n ofrecido al pueblo cordobés es as soluciones tan deseadas
por todos, y en la conferencia, en el mitin, y en la prensa han expresado ese firm e c riterio,
entendemos que es la ocasión de ir con celeridad al asun to” 165 .
Pocos días después de la proclamación de la República, el peri ódico ya hará un
análisis muy pesimista del nuevo sistem a de go bierno al considerar que se han producido
hechos graves en este breve periodo de tiempo, entre los incluye la ap arición del comunismo
“para ensangrentar las calles de España”, a lo que une también la “desintegración de la
nación con la formación del Gobierno Catalán” y la em igración de capitales españoles al
extranjero 166 : “La primera fase del G obierno repub licano no puede ser más alarm ante, a
pesar de que el ministro de la Gobernación, que por algo lleva un apel lido de viejo político,
dice que España es una balsa de aceite. La r ealidad sin embargo es m á s fuerte y más clara
163 Ibidem.
164 Diario Liber a l . 13 de abril de 1931 .
165 Ibidem.
166 Diario Liber a l . 17 de abril de 1931 .
Francisco Expósito Extrem era El artículo político en Fernando Vázquez Ocaña
durante su etapa en Córdo ba (1930-1 934)
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que la frase del ministro de Gobernación. Y ante esa realidad nosotros no podem os silenciar
ahora, porque el silencio, cuando de España y de su porvenir se trata, es un delito (...)” 167 .
El periódico llega a con siderar que existe un poder faccioso en Córdoba que está
provocando desórdenes, por lo que hace un llamam iento a que se garanticen los derechos de
los ciudadanos. Por eso, afirma que si la Repúb lica no es capaz de garantizar la seguridad,
“el régimen ha fracasad o” 168 . Esto lo indica menos de un m es después de proclamarse la
República. Y para ello pone como ejemplo los altercados que se están produciendo en
Córdoba: “Si la República no puede garantizar el orden, al menos en Córdoba, bueno y
cierto es afirmar que el régim en ha fracasado. Nadie tiene derecho, al am paro de un
infundio, a promover estados de excitación que cu lm inen con la pedrea de ‘El Defensor de
Córdoba’ o ‘La Voz’” 169 .
Con motivo de las elecciones de junio de 1931 mostró su respaldo a Acción
Nacional, una candidatura que define defensor a del “o rden, justicia y am or a la Patria” 170 .
“Hay una sociedad viva de acogerse a tem peramen tos de tem planza, porque la fórmula de la
violencia, ni estabiliza, ni conso lida, ni crea” 171 . El periódico apoyará la candidatura
encabezada por José Sánchez Guerra. En los días previos a las elecciones, el diario incluirá
textos exaltando su figura, como el suelto del 25 de junio: “C andidatura que se debe votar en
Córdoba: Don José Sánchez Guerra. Candidatura para votar en Córdoba: Don José Sánchez
Guerra. El nombre sólo, obliga a los cordob eses a votarle. ¡Ciudadanos de Córdoba!
¡Cumplid con vuestro deber!” 172 . Sin embargo, las el ecciones celebradas el 28 de junio no
dieron los votos suficientes a Sánch ez Guerra para ser elegido diputado 173 , cuestión que no
entiende el periódico en un artículo publicado al día siguien te: “Parecía natural que Córdoba
diera a Sánchez Guerra sus votos. Por lo visto, no son tantos los que ven en él la figura
política y ciudadana que hemos visto nosotros o m uchos de quienes le admiran no han
comparecido en la hora de otorgarle el sufragi o. Peor es esto, sin duda. Ante el hecho de
Sánchez Guerra derrotado en Córdoba, nada tenemos que decir. El com entario es inútil. Lo
167 Ibidem.
168 Diario Liber a l . 11 de mayo de 1931.
169 Ibidem.
170 Diario Liber a l . 18 de ju nio de 1931 .
171 Ibidem.
172 Diario Liber a l . 25 de ju nio de 1931 .
173 Las elecciones constituyentes celebra das el 28 de junio dieron la victoria a la Conjunción Republicano-
Socialista, mientras que la derecha y el ce ntro republicano, a exce pción de los radicales, sufrieron una gran
derrota, al igual que la de recha m onárquica. Las elecciones dieron la mayor a la izquierda, integra d a por
socialistas, republicanos de Acción Re publicana y los radicales-so cialistas. Se iniciaba e ntonces el Bieni o
Progresista o Reform ista.
Francisco Expósito Extrem era El artículo político en Fernando Vázquez Ocaña
durante su etapa en Córdo ba (1930-1 934)
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sentimos por Córdoba, sinceram ente y creem os que el tiempo, buen juez para todas las
cuestiones, dirá si hacíamos bien en defender su nombre para que en él se vinculara ante las
Cortes Constituyentes la aspiración cordobesa en sus distintos m atices. Suponíamos que él
habría sido un fiel intérprete, sin pasión, de la tierra donde nació y a la que vino a solicitar
los sufragios. Las realidades son otras. Pero no siempre está el acierto en la realidad y ya
habrá ocasión de comprobarlo” 174 .
Un par de semanas después desaparecería el periódico. La falta de respaldo
económico y de lectores tras abanderar posicio namientos alejados de los nuevos rum bos de
la sociedad provocaron que dejara de imprim ir se. Su director, Eduardo Baro, fue nombrado
redactor jefe de La Voz , que también tendría cam bios de due ños en estos mom entos iniciales
de la Segunda República. El último núm ero disponible en la Hem eroteca Municipal de
Córdoba corresponde al 20 de julio de 1931, figur ando como el últim o. Sin embargo, en ese
ejemplar no aparece ninguna referencia a que era el últim o que se tiró.
2.4.2.5. La Voz
Si el Diario Liberal sucumbió pocos m eses después de proclamarse la Segunda
República, La Voz también pasará por complicaciones económ icas que llevaron a su venta
en mayo de 1931 y a su adquisición por un grupo de republicanos integrados en la sociedad
Prensa Republicana de Córdoba, que aportó un capital social de 200.000 pesetas. Tras
mantenerse vinculado a la familia Cruz Conde en la última etapa de la dictadura de Primo de
Rivera, el diario fue vendido en 1929 y, de nuevo, en mayo de 1931. El presidente de la
nueva empresa será El oy Vaquero Cantillo, qu e está al frente del Partido Radical en
Córdoba, la gerencia la ocupará José Guerra Lozano y la direcci ón Pablo Troyano Moraga.
El anuncio publicado el 31 de mayo de 1931 recoge que en la nueva etapa contará con
“prestigiosas firmas”, entre las que incluye a Alejandro Lerroux, Diego Martínez Barrios,
Rafael Sánchez Guerra, Rafael Castej ón, Eloy Vaquero o Manuel Ruiz Maya.
Su vinculación con la mona rquía y a los Cruz Conde había provocado una fuerte
caída de los suscriptores y de la publicidad. Prec isam ente, uno de los edificios atacado s en la
noche del 10 de mayo de 1931 po r manifestantes es el de La Voz . La situación había
comenzado a ser asfixiante para la empresa. En estas circunstancias pa sa el diario a m anos
de dirigentes cordobeses vincul ados al Partido Radical.
174 Diario Liber a l . 29 de ju nio de 1931 .
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durante su etapa en Córdo ba (1930-1 934)
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En su saludo del 1 de junio de 1931, la nueva empresa asegura que La Voz ha sido
“adquirida por un grupo de entusiastas republicanos”: “ La Voz , diario republicano, nace sin
odios y sin mácula. Sostenido por el grande id eal que ha de alentar sus páginas, será el
adalid que def ienda todas las causas justas y el v igía que atalaye el horizonte para rechazar
con presteza los ataques de los enemigos de la República, a los que opondrá el escudo
rutilante y acerado de su lealtad y su entusiasmo” 175 .
Sin embargo, com o reconoce, que “nadie espe re de nosotros palabr as estridentes ni
campañas apasionadas” 176 , ya que propugnará entre sus ideale s la libertad, la democracia y
la república.
El periódico, que pronto inco rporará al exdirector del Diario Liberal , Eduardo Baro
Castillo, como redactor jefe, se vincula al republicanism o moderado y defenderá las tesis del
Partido Republicano Autónomo de Córdoba, que se integrará en el Partido Republicano
Radical. Durante el bienio progresista, La Voz muestra una oposición que Checa G odoy 177
califica de “discreta”, aunque se acentuar á con la salida de Lerroux del Gobierno.
Un año después de proclamarse la República, el periódico rem arcará su vinculación
al modelo de gobierno: “La fecha del 14 de abr il va grabada en los corazones de todos los
españoles porque es la que marca un nuevo rumbo en los destinos de la Patria, tantos años
aherrojada, vilip endiada y escarnec ida. Es el pu nto de p artida hacia la nueva vida, hacia la
perfección y la solidaridad política y social que a todos nos hará m ejores, orientándonos
hacia la fraternidad entre t odos los hombres, y hacia la p az y el amor entre todos los
pueblos” 178 .
En las elecciones de febrero de 1936 el periódico respaldará la candidatura de
Alianza Republicana, que está en cabezada por Eloy Vaquero y Rafael Castejón, entre otros.
El mismo 16 de febrero, día de la convocatoria, el diario in cluirá un llam amiento para
recabar el voto para la Alianza Republican a: “A los republicanos radicales de Córd oba y su
provincia. Estas líneas son un llamamiento a lo s republicanos radicales de Córdoba y la
provincia. Nuestras impresione s respecto a la elección son op tim istas. La candidatura de
Alianza Republicana llevará a la s urnas una votación lucidísima. Es preciso que al resultado
175 La Voz . 1 de juni o de 1931.
176 Ibidem.
177 CHECA GODOY, An ton io: Op.cit.
178 La Voz. 14 de ab ril de 1 932.
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durante su etapa en Córdo ba (1930-1 934)
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de esa elección contribuyan los republicanos radicales y los mauristas, en la proporción
máx i ma” 179 .
Al día siguiente, La Voz analiza la derrota de los ra dicales y la jus tifica en la
persecución a la que se han vist o sometidos por la campaña de la CEDA, pero también por
el trato del Gobierno: “La posición de los radi cales el 16 de febrero era la posición de un
partido al cual se le ha hecho objeto de la más odiosa cam paña destructiva de sus
organizaciones en la provincia de Córdoba, y también en la ca pital. Nada se ha regateado
para llegar a la f inalidad de im posibilitarle en los m o mentos elec torales. Insensa tamente se
ha realizado esta obra, que com o todas las obras erróneas, había de dañar, antes que a nadie,
a los mismos que la re alizaban. D e una parte, el trato hum illante y desconsidera do de la
CEDA para con los radicales. De otra la persecución gubernamental” 180 .
En ese mismo artículo, hace un llamam iento a la derecha a que acepte el resultado y
reafirme su republicanismo si n tibieza, aunque los hechos dem ostrarían que no sucedería
esto: “En el panorama general de España, el deber de las derechas –nos atrevemos a
señalarlo- es el de afirmarse en un se ntido netam ente y hondamente republicano. Pero
republicanismo sincero, sin vac ilaciones, ni tibiezas, sin desaf ectos y sin ambigüedades. No
el republicanism o circunstancial que está lle no de salvedades. Un republicanismo férreo que
les haga más firm es, más compactos. Esa unión de republicanos es la que puede evitar la
caída definitiva. Quien es sueñan con mona rquismos hipotéticos y con im perialismos
minúsculos y grotescos, en un país co mo España, están en un error (...)” 181 .
Con el declive del radicalism o, el periód ico acentuará su independencia y será la
referencia del republicanismo de izquierda en Córdoba al no existir ningún diario de esta
vinculación. La sensatez y el respeto a los resultados del 16 de febrero marcarán la línea
editorial del dia rio hasta el golpe de es ta do militar. Pr ecisamente, en el m i smo mes de
febrero hace un llamamiento a la cordura del ej ército y al respeto electoral. No puede ser
más elocuente en su editorial del 20 de febrero, titu lado “¿El orden, busca el deso rden?”:
“Somos partidarios –ya lo hem os dicho y repe tido con insistencia- del m ás profundo respeto
ante las decisiones popul ares. Entendemos que ello es lo dem ocrático y constitucional; lo
que no tiene razón alguna de ser alterado en una República como la española. Pero
queremos acentuar esto, afirm ando que de nadie pue de partir la invitación al desorden, con
179 La Voz . 16 de fe brero de 1936.
180 La Voz . 17 de febr ero de 19 36.
181 Ibidem.
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durante su etapa en Córdo ba (1930-1 934)
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menos motivo, que de aquellas instituciones encargadas de ve lar por el Estado,
representación del orden en la Patria. No somo s partidarios –jamás lo hem os sido- de la
ingerencia del Ejér cito en la política del país. El hecho producido por la dictadu ra militar,
trae ya, un precedente lam entable. El ejército es algo que debe estar al margen,
absolutamente al m argen de las intromisiones en el te rreno político. Su misión está bien
definida, y ella debe ser un cerco infranqueable a todo propósito de yerro, y a toda pasión
partidista. El juego de los partidos políticos, en la contienda electo r al, ha dado lugar a una
victoria de izquierdas. Acepté mosla igual que si el sufragio se hubiera producido en forma
contraria (...)” 182 .
Incluso, el diario primará el deber de Es tado frente a su posicionam iento político y
escribirá un editorial en el que hace un llam amiento a respaldar al nuevo gobierno en
momentos “difíciles” como aquellos : “Cada dí a que pasa, después de la elección del 16 de
febrero, La Voz tiene más firmeza en su cam ino y más diafanidad en lo que considera su
deber político. Ese deber es el de apoyar al G obierno rep ublicano español. El Gobierno
necesita, en estos mom entos difíciles, las colaboraciones más decididas y las m ás
numerosas. No puede faltar la nuestra, porque el pres tigio republicano lo exige, y porque es
natural que deseemos que la República no encu entre dificultades en su marcha (...). No
podemos sustraernos al im perativo de nuestra conc iencia ciudadana. El instante que vivimos
exige en conjunto el cumplim iento de la obl igación prim ordial que todos los españoles
tienen: el de lograr que la ley se respete, que no se vulnere el orden, y que esté garantizad a
toda actuación normal de la vida pública. Quienes sientan el republicanismo sinceramente
como el Partido Radical, no va cilarán hoy en procla m ar que la República tiene ahora más
necesidad de que todos los que la am an fervorosamente, la rodeen y la protejan con sus
brazos, con sus palabras, con sus plumas y con sus inteligencias” 183 .
Un día antes del movim i ento milita r iniciado en Marru ecos, La Voz hará un
llamamiento a la seren idad ante la violencia que se ha extendido por el país. El artículo
editorial ins ta a la poblac ión a vol ver a la normalidad ante el desc ontrol social al que se está
llegando: “Siguen unos y otros forjando con sa ngre los rojos eslabones de esta cadena de
dramas engendrados por el odio, por un odio est úpido porque es destructor de vidas, porque
es destructor de toda la articulación nacional, porque los que matan reflejan la insensatez de
quienes contemplamos este panoram a sangrient o con los ojos muy abiertos y sin lanzar
182 La Voz . 20 de fe brero de 1936.
183 La Voz . 21 de fe brero de 1936.
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espontáneamente un grito de todos: ¡Basta! Bast a, sí, porque ya es mucha sangre; basta,
porque esa sangre no crea héro es que no hacen falta y sí m ártires cuyos nombres se
olvidarán pronto si no se encuentra solución pa ra este problema. Represalias... Venganzas...
¿Y qué? ¿Se logra algo? ¿Es que vamos a arreglar nuestras cosas por el sistema de la mutua
exterminación? ¿ Es que nuestra insensatez la de todos, puede permitir estas cosas mucho
tiempo? ¿Es que no nos dam os cuenta unos y otros, los de arriba y los de abajo de que nos
destruimos nosotros m ismos o que dejam os c on nuestra inercia que nos destruyan esos
insensatos que no saben a donde van ni lo que quieren (...)” 184 . El periódico insta a que se
recupere la convivencia, aunque reconoce que “las voces se pier den en el desierto de la
indiferencia”. Lo peor estaría po r venir tras el alzam iento militar iniciado en Áf rica y que se
extendió al día siguie nte a la Península.
El mismo día 18 de julio, en el periódico en el que informa de que se ha producido
un movimiento militar en Marru ecos, el diario reafirm ará su republicanismo en un editorial
en el que advierte de los extremismos de izquierdas y de derechas: “Quienes con todo
entusiasmo y buena fe hem os propugnado por el régim en republicano durante más de medio
siglo, no queremos a España destrozada por el látigo de quienes se si enten amos. Ni los unos
ni los otros. Ni rojos, ni negros. Los republi canos pedimos autoridad fuerte sin violencia;
orden material al servicio del m oral y del ju rídico; libertad de opinión con castigo para el
difamador; imperio absoluto de la ley, que debe ser obedecida sin necesidad de coacciones,
y respeto a todas las creencias (...). Hay que pensar en Espa ña y en la República. En la
tranquilidad de la nación y en la se gu ridad del Estado. ¡¡Viva la República!!” 185 .
Tras permanecer susp endido desde el 20 de julio, el diario reapareció , ya bajo el
control nacional, el 25 de julio, encabezando su cabecera la leyend a “Diario Republicano”.
La portada de ese día recogía en gran tipografía un “¡Viva Espa ña!” en m ayúscula y bajo el
subtítulo de “En la ho ra grave de la patr ia”. El a rticulo de la portada rem arca la posición del
periódico, que “representa a un partido republi cano de orden”, al mismo tiem po que indica
que luchará por la defensa de la República: “Hemos com batido, y seguiremos combatiendo
contra los que han desvirtuado a la República. Hemos condenado el crim en, la revuelta, el
atentado a la propiedad, y la violación de los derechos ci udadanos. Propugnamos y
defendemos una República ordenada, serena, metódica” 186 . Sin em bargo, en el texto ya
184 La Voz . 16 de ju lio de 193 6.
185 La Voz . 18 de ju lio de 193 6.
186 La Voz . 25 de ju lio de 193 6.
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El diario cuestionará que las clases populares no esté n viendo verdaderos cambios
con el nuevo sistema de gobierno y criticará el m anteni miento de estructuras anteriores a la
República que no han evolucionado. Por eso no dudará en denunciar la actuación de la
Guardia Civil, que considera que no ha ca mbiado con el nuevo sistem a de Estado: “Esa
evolución hacia el ejercicio consciente y aleg re de la libertad no será posible en España,
mientras subsista el tabú del tricornio. Y mien tras subsista, yuxtapuest o a la conciencia de
Patria, el espíritu de Cuer po. Ya se ha hablado de una reunión de capitanes de la
Benemérita. Y se habla, dem asiado, de la intang ibilidad del general Sanjurjo. ¿Permitirá la
República que nada ni nadie se nutran de su propia majestad? ¿ Permitirá que las pobres
víctimas de blusa o tricornio sean alzadas por los fanáticos del trabajo o del dinero, com o
ofrendas propicias del odio? Hora es ya de que en los municipios manden el alcalde y el juez
y de que se reduzca la Guardia civil al pa pel de guardia republicana y al cometido de
seguridad para que fue creada” 199 .
El periódico, en el último número que hem os podido localizar, cuestiona también la
politización de la iglesia en un artículo edit orial que publica bajo el título de “Viernes
Santo”. El texto es una crónica de ambiente de la situación que se pres enta el Viernes Santo
en Córdoba sin procesiones, entre frases ca rgadas de gran ironía: “Viernes Santo en
Córdoba, bajo la República. Desfile de damiselas con sus m ejores galas. No hay
procesiones. Los fieles v an a la Catedral a me ditar en los Sagrados Misterios de la P asión y
Muerte de Nuestro Señor Jesucristo. Este a ño ha disminuido de proporciones el espectáculo
estético. El aire deportivo de las muchachas el egantes recibe com o una ofensa la mantilla .
En cambio, el distinguido grem io del servicio dom éstico aspira digna mente a convertir el
Viernes Santo en un ‘handicap’ de figur ines. Tropezamos con todos los caballeros
congregacionistas de Córdoba y nos parece ve rlos más contritos que de costumbre. Es
natural: esta Semana Santa debe ser para ello s muy penosa. El Estado se ha separado de la
Iglesia. Mandan los laicos. Orea las calles un tufillo volteriano. Los excelen tes padres e
hijos de fa milia católica ostentan sus semblantes m ás graves, más severos. Es natural,
repetimos. Sienten heridas su fe, llagadas sus convicciones” 200 . Aunque el texto no está
firmado, el estilo nos acerca m ucho a los es critos de Fernando Vázquez Ocaña, gran
conocedor de la Semana Santa.
199 Política . 6 de enero de 1932.
200 Política . 26 de marzo de 193 2.
Francisco Expósito Extrem era El artículo político en Fernando Vázquez Ocaña
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En esa descripción, el texto sin firmar profundi za en el sentimient o católico, pero
también en el populismo de la celebración: “E n España, la Se mana Santa ha expresado la
convulsión del mito, que se debate en exég esis dem asiado humana. A los imagineros
castellanos y andaluces les preoc upó más la agonía anatóm ica de la divinidad que sus ansias
de infinito. Vírgenes de las Angustias, Doloro sas, Cristos expirantes o flagelados. Y una
exacta encarnación de la plebe sintióse pueblo y desdeñó el teatralizar las creencias. Con lo
cual los misterios de la Semana Santa habrían d e reducirse a los actos eclesiásticos y por lo
tanto depuradas sus cualidades estéticas” 201 .
El cronista, que se adentr ó en la Catedral, pudo comp robar la politización de la
Iglesia Católica y sus críticas a la República a través del serm ón del sacerdote: “Por m ás que
queríamos desentrañar el sentido m ístico de las glosas del Reverendo Padre Suárez no lo
lográbamos. El Serm ón de las Siete Palabras nos pare cía sencillam ente un mitin ca tólico-
agrario (...). Aquello era un mitin y daban pr ueba de su significación el bullicio y los
tricornios y policía. Pero si lo dudábamos nos confirmó nuestra sospecha el hecho de que
varios pollos de la nueva genera ción de Altamira, se dedicaran a repartir invitaciones para el
próximo acto tradicionalista. Al term inar de proyectar sobre la República cada una de las
quejas de Cristo, el sab io Padre Suárez se ca llaba y los s ochantres y cantollan istas del
Cabildo y del Seminario, coreados por todas las viejas solteras que habí a en el templo y por
todos los estudiantes ca tólicos acoplaban a la solem ne músi ca del órgano una letra m ariánica
cuyo último verso decía: “Sálvam e... Sálvame”. El artículo finalizaba co n una reflexión del
autor del texto en la que advertía de la poli tizació n eclesiás tica: “Nadie se acordaba de l buen
Galileo este Viernes Santo, sino del pre supues to de culto y cle ro y de la Reform a
Agraria” 202 .
Ya no hemos conseguido localizar más ejemplares de Política. D e t r á s d e s u
desaparición se encontraron lo s grandes problemas económicos que arrastraba el periódico,
tal y como aseguraría en algunos de sus núme ros: “Confía la Administración de este
periódico que nuestros suscriptor es y paqueteros harán cuanto s ea preciso para que la vida
económica de POLÍTICA no sufra entorpecimientos” 203 . El diario hace un llamamiento para
que se abonen las deudas acumuladas, aunque ya es demasiado tarde y el periódico dejó de
publicarse.
201 Ibidem.
202 Ibidem.
203 Política . 26 de marzo de 193 2.
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2.4.2.7. El Sur
Fernando Vázquez Ocaña, tras desaparecer Política , promoverá pronto un periódico
en el que aparece como directo r-fundador y que se convertirá en portavoz de la izquierd a
socialista de Córdoba, manteniendo una ag ria disputa con otros periódicos como La Voz. El
diario El Sur afianzará el partidismo de Fernan do V ázquez Ocaña, que dará el salto a la
política al ser elegido diputado en las elec ciones de diciem bre de 1933. Su columna de
opinión lo impulsa en el Partido Socialista, aun que también se ganará las críticas de otros
periodistas q ue defienden inte reses políticos d ifere ntes. E l diario tira su primer núm ero el 16
de junio de 1932, manteniendo unas características tipogr áficas y una estructura similar a su
antecesor P olítica , del que procedía Vázquez Ocaña, au nque con la mitad de páginas al
editar solo cuatro.
El primer ejem plar de El Sur está encabezado por un artículo firmado por Vázquez
Ocaña, bajo el título de “Propósitos”, que se convierte en una declaración de intenciones del
nuevo periódico, aunque comienza ya a describir la situación de cris pación en la que se
encuentra inmersa España, en la que existe “gente resentida con la República” y reconoce
una gran fragmentación social. En este te xto se declara heredero del desaparecido Política y
defiende la libertad en la información y la re sponsabilidad de lo que se transmite. Asimismo,
declara su fe en España y su defensa de la justicia y de la verdad para alcanzar una
verdadera cultura. En la descripción plantea la humildad con la que nace el periódico si se
analiza el núm ero de páginas que contará. “¿Es que acaso la gente compra los periódicos por
la cantidad de papel, como algunos colegas suponen? Que nuestro público, aquel público de
Política y este público de El Sur , nos acoja con cariño y busque nada más en nosotros la
noticia, el juicio honrado, el tono noble, la bu ena lectura. Y que adquiera el papel para
envolver en otras zonas”, asegura. Vázquez Oc aña declara la vinculación del periódico con
la República, para lo cual anuncia que tr abajarán con el objetivo de m ejorarla,
demarcándose de actitudes sectarias, pero tam bié n de los m ixtificadores que “lleven blusa o
escapulario”.
Unos meses después de aparecer se producir á el levantamiento abortado de Sanjurjo
y periódicos como El Sur vincularán el golpe con la derecha. Como hemos indicado, El Sur
es un periódico humilde, con formato tabloide y con cuatro páginas por ejem plar. Las
dificultades económicas serán una constante en el diario e, ideológicamente, los problemas
le crecerán tras la derrota de la izquierda en 1933 y con los acontecim ientos de Asturias en
octubre de 1934. Como sucederá con Política , El Sur es uno de los periódicos más a la
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izquierda de Andalucía, muy crítico con el giro derech ista de la República, lo que le granjeó
más de un problem a con las autoridades, llegando a ser denunciado. La inm unidad
diplomática que le o torgará a Vázquez Ocaña su acta de diputado a part ir de diciembre de
1933 abortará algunas de las denuncia s que se cursaron contra él.
En ese primer núm ero encontramos un su elto destinado a los lectores del nuevo
periódico en el que asegura que El Sur “es un periódico exclusivam ente de profesionales,
organizados en cooperativa; un medio espiritual y material de vida y una obra de juventud, a
la que nos entregam os llenos de fe y con el afán de servir lo s intereses de la jus ticia, de la
cultura y de nuestra patria”. Asim ismo, reconoce la modestia inicial con la que nace el
periódico y explica que confía en crecer en tam año hasta disponer de un “papel especial”;
mientras tanto, “usarem os el de una partida s obrante que hemos adquirido de La Papelera”.
Un año después de su fundación, Váz quez Ocaña publica un artículo titulado
“Aniversario”, en el que analiza cómo surgió el diario, los retos que se m arcaron en defensa
de la República, pese a las di ficultades que aparecieron desde los inicios por la falta d e
financiación. “Surgió escaso de papel, pája ro-m osca, ávido de ai re puro...”, escribirá,
“encomendando su salud al num en de la República”. Pese a las dificultades por las que pasa
la prensa para mantenerse en la época, rem arca que ninguno de los fundadores habían
abandonado el proyecto, aunque estuvo limitado en su formato: “El esfuerzo correspondió a
la modestia de todo órgano que no sea esp ecíficamente un instrum ento político de
capitalistas. En el segundo a ño tal vez tengamos ocasión, gr acias al favor creciente del
público, de avanzar en el mejoram iento de nuestros servicios y formato”. Asimismo,
insistirá en los principios que de finen al diario, desde la defens a de la República y el análisis
de sus problemas, a la protección de los intereses de los trab ajadores y la mejora de la vida
pública, frente al “casticismo cerril, la in transigencia de pensamiento, a la podrida
memocracia, a la reacción, al aventurerismo polít ico, a los valores negativos de la sociedad
española”.
Durante este primer año de El Sur veremos ya un Fernando Vázquez Ocaña m uy
politizado que hará una defensa comprometida de l Partido Socialista, criticando el sistem a
político anterior y a algunos de los dirigent es que lo mantuvieron. Esto provocaría una dura
reacción de periódicos com o La Voz .
Su beligerancia traería grandes p roblemas al periódico, com o veremos más adelante,
aunque sería sobre todo tras la derrota de la izquierda en 1933 cuando comenzó a
complicarse su situación por las denuncias y mu ltas que recibirá el diario, como la que
Francisco Expósito Extrem era El artículo político en Fernando Vázquez Ocaña
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sufrió por valor de 2.000 pesetas por un artí culo publicado el 16 de abril de 1934, titulado
“La República. Conmemoración inútil”. En ese texto cu estiona con dur eza la erosión de la
República: “República que a los tr es años presenta su Constitución deshojada en su capítulo
laico. Con sus mejores soldados preteridos y sus enem igos en el mando. Con un m inistro
que en el banco azul considera plausible la rebelión del 10 de Agosto y vituperable la del 15
de Diciembre en que dos capitan es caballero s hicieron de su sangre el germ en de la
República. Con la hacienda da ndo bandazos en manos ineptas. Con las cárceles llenas. Con
campos de concentración. Con la in dustria y el comercio asfixiados por la alta banca. Con la
balanza de pagos en ascensión desfavorable. Con el poder embriagado de petulancia, igual
que en la época fernandina. Con absurdas pugnas entre jesuitas y masones. Con un
Parlamento henchido de charlatanismo. Con lo s cargos públicos asaltados por equipos de
vividores. Con los tribunales de urgencia la nzando a los calabozos puñados de pobre gente.
Con los Ayuntamientos en m anos del caciquis mo y la representaci ón popular juguete de
gobernadores desaprensivos (...)” 204 . Com o veremos más adelante, tras los sucesos de
Asturias y Cataluña será suspendido el pe riódico durante seis días. El periódico
desaparecerá el 25 de octubre de 1934, tras 666 núm eros.
Pero, ¿cómo era un día en el periódico El Sur para Fernando Vázquez Ocaña?
Un interesante artículo publicado por uno de los principales redactores de El Sur ,
Antonio Verdú Suárez, en la edición del 28 de marzo de 1933, nos permite conocer un poco
más de esa época casi romántica del periodism o, en la que lo nocturno se convertía en fuente
de inspiración y de noticias, en la que se fo rjaban escritores que hací an de la máquina de
escribir la herram ienta para transmitir los s en tim ientos de la época, las frustracion es, las
ilusiones de una Córdoba marcada por las grande s diferencias sociales, en la que lo bohem io
persiste y los intele ctuales se integran y d i stancian desde los distintos periódicos que se
editan en la ciudad. En ese artículo de Ve rdú Suárez, periodista que luego prom overía Ágora
y que sería asesinado tras el alzamiento m ilita r, nos m uestra cómo es una jornada en el
diario, pero también nos perm ite conocer un poco m ás del hacer de Vázquez Ocaña, de su
carácter noctámbulo, del círculo de am igos c on el que se mueve por la noche (Enrique
Moreno, Antonio Hidalgo, Enrique Poole o Ciria) o de su trabajo en la sede del periódico en
Maese Luis, 22. Verdú Suárez cuenta que el pe riodista baenense llega sobre las 12 de la
mañana a la redacción, donde lee la correspondencia, hace alguna llamada y se sube a un
204 El Sur . 16 d e abril d e 1934.
Francisco Expósito Extrem era El artículo político en Fernando Vázquez Ocaña
durante su etapa en Córdo ba (1930-1 934)
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pequeño cuarto para comenzar a escribir sus artículos de fondo, pero también los
“Vilanillos”. Verdú Suárez m ostrará su admira ción por la capacidad de Vázquez Ocaña y
llegará a remarcar que esos ar tículos de fondo “no han sido supe rados por nadie”, además de
contar la agilidad mental del periodista pa ra escribir con gran rapidez los textos:
“Ha dicho algún maestro que algunos fondos de ‘Po lítica’ no han sido sup erados por nadie. Tan alta
autorida d, el prim er valor del pensami ento español , no ha descubi erto lo que ya sabíam os todos; pero
sí rubrica con su im portancia nuest ra admi ración y juici o. Los fondos de Vázquez reú nen el prim or de
la forma y la intensidad del pensamiento. Son unos fondos completos, inimitables.
Comienza el fondo. Humeando el ci garro y tecleando la m áquina, con alg una que otra i nterru pción d e
visitas –Cajal ha dicho: respetará n tu bolsa y tu honra pero no respetar án tu tiempo- alinea el
pensamiento de altura y el estilo de maestría estupenda, forj ando la palabra que no sabemos si admirar
por ser la prec isa o por el contenido m ental que la perfila, que la hace emoción. Un alto, ligerísimo,
para descansa r la mano de la presi ón del t eclado. No otr o moti vo lo susci ta. Es t al la riqueza de
expresión y de ideas que el gran articulista no necesita concentración para captar el término. Y,
rápido, vuelve al salto reit erado de la máquina.
¿Qué tiempo tarda Fernando Vázquez en ha cer el fo ndo, su fondo ? Asómbrese el lector. Menos que é l
en leerlo. Así e s” 205 .
Aunque hemos encontrado muy pocos textos firm ados por Vázquez Ocaña bajo el
epígrafe de “Vilanillos”, Verdú Suárez nos aclara en este artículo quién está detrás y cuál es
el objetivo con el que nacieron:
“Él mism o lo ha dicho co n su téc nica de e xpresión. Picadura de abeja. Y eso s on. Breves ,
intencionado s, vuelo de ironía, p osar de un filo tan ten ue, tan tenue que ni el d el bisturí. El v ilanillo,
los vilanillos llev an a los pueblos la sal ática espolvoreánd ose sobre llagas de la ciudad .
Gusta la gente de los ‘Vilanillos’. Saben la pal meta de una docencia sin presunción, que los inspira y
anima. ¡Cuántos desaguisados de índo le política han sido subrayados por la rúbrica personalísi ma de
los ‘Vilanillos’! Pu es en ellos tarda igual mínimo de tiempo que en la plasmación d e los fondos” 206 .
2.4.2.8. Otras publicaciones
Tras la desaparición de El Sur quedará la izquierda cordobesa sin prensa diaria en la
provincia el resto del periodo republicano, lo que no sucederá c on la derecha, que mantendrá
su influencia sobre periódicos como La Voz , Diario de Córdoba o El Defensor de Córdoba .
205 El Sur . 28 d e marzo d e 1933.
206 Ibidem.
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durante su etapa en Córdo ba (1930-1 934)
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Algunos de estos diarios acentuarán su rechazo a la República con el paso del tiempo, com o
ocurrirá con El Defensor de Córdoba , m ientras que surgen nuevos intentos vinculados a la
derecha como el proyecto de La Tarde , un vespertino que iba a estar dirigido por Manuel
Piedrahita Ruiz, lo que no sucedería f inalmente . Frente a la desapari ción de los periódicos
de izquierda, el único que surgió lo hizo vinculado a la CEDA. El 26 de enero de 1936
iniciaba su edición Guión , que estará dirigido inicialmente por Enrique Quintela y después
por Antonio de la Rosa. El conservadurismo del periódico surge desde el inicio, al igu al que
su ferviente antim arxismo. Un editorial publica do tres días después d e aparecer no deja
lugar a las dudas. Bajo el título “La civilizac ión y la subcivilización, frente a frente”, el
diario enfrenta e l tradicionali sm o español y el marxismo inco rporado del extranjero, al que
vincula con el “incendio, pillaj e, crimen”: “Todo está en ju ego. Todo eso que es lo nuestro;
lo español. Y está en juego porque soplan de Moscú vien tos de una nueva subciv ilización.
Incendio, pillaje, crimen. Una ola de epilepsia atraviesa el Dn ierper, los Karpatos y entra en
España por la brecha helada de Roncesvalles. A luchar contra nuestro instinto biol ógico y
contra nuestra interpretación es piritualista de la Historia. Porque en el fondo, no hay más
que un duelo entre ese sentido espiritualista, y aquel otro sentido materia lista que es e l
cogollo doctrinal del marxism o” 207 .
El periódico com ienza su andadura poco ante s de la celebración de las elecciones del
16 de febrero, por lo que se i nvolucrará claram ente con la ca ndidatura antirrevolucionaria,
que está encabezada por Laurean o Fernández Martos y cuenta entre sus filas con el
exalcalde José Cruz Conde. El diario ve la convocatoria como una lucha entre España y
Moscú, al que califica de “enemigo común”, y com o una defensa de España que solo
relaciona con la derecha: “¡Atención, el ector! No seas cándido. No hagas caso de
insinuaciones, ni de consejos; no te dejes llevar de sim patías, ni de antipatías. Tien es que
votar la candidatura antirrevolucionaria íntegra. Un solo nombre que taches es un voto para
el enemigo, una agresión a tus propias convi cciones, una traición a España. Uno solo, tu
voto, ¡para la candidatura que publicamos!” 208 .
Un día antes de las e lecciones, titula a toda plana: “España vibrará nerv iosam ente el
día 16 de febrero contra los enemigos de la Pa tria- ¡Todos contra la revolución y contra el
mar xi s mo! ” 209 . Para Guión , todo lo que no sea votar a la de recha es ir contra España: “Ni
207 Guión . 29 de enero de 1936.
208 Guión . 14 de febr ero de 1936.
209 Guión . 15 de febr ero de 1936.
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temor, ni duda, ni vacilación. Todos sabem os a es tas horas el alcance de las dos candidaturas
en pugna. España o anti-España. Revolución o contrarrevolución. Paz o guerra. Amor u
odio” 210 . El mism o día hace un llamamiento al voto de las derechas en otro artículo en el que
advierte de que “los enem igos de la patr ia”, quieren hacer de España “una segunda
Rusia” 211 .
El 16 de febrero no cesa el periódico en su campaña contra la izquierda, continuando
con su lenguaje apocalíptico: “Cordobeses: un solo voto puede decidir si España seguirá
siendo España, o colonia rusa. Hoy es día de eleg ir nuestro porvenir: la paz, o la horda. Ser o
no ser. Vivir o morir” 212 . Para el diario, el país se encu entra “en pie de combate” ante el
acercamiento del “enem igo”. En su editorial del día, titulado “España no pued e morir.
España no debe morir. ¡Viva España!”, exalta a sus seguidores con m e nsajes habituales en la
prensa de derechas de la época, como si se tratara de una guerra: “España en pie. En pie de
combate. Se acerca el enem igo. El viejo león herá ldico afila sus garras en el glorioso escudo.
Siente de cerca el aire de la lucha. Ya vienen. Gentes en tropel asom an por los alcores.
Gentes turbias, con manantiales de rencor en lo s ojos. Gente con el hach a de armas teñida de
sangre fresca. Gentes que llegan capitaneadas por condotieros. Por sini estros aventureros de
Moscú. Por pálidos judíos. El caballo de Atila pi afa de alegría. Huele la traición, la sangre,
es crimen” 213 .
Tras conocer los resultados de las elecciones y la derrota de la derecha, el periódico
hará un duro análisis y culpar á a sus correligionarios por no acudir a votar, facilitando la
victoria de la izquierda . El periódico abre a se is columnas con el titula r “En Bolsa bajan las
cotizaciones. Se declara el estado de guerra en Cataluña. Se queda n sin acta: Lerroux, M.
Velasco, Maura, Villalobos, Cirilo, Portela y otros”.
En el editorial de ese día 18, el diario no oculta su absoluto respaldo a la lista de la
derecha y su pesar por la ausenc ia en las urnas de electores de la derecha: “Hem os ido a
estas elecciones con todo nuestro ardor combativo. Pu esta la fe en el Idea l, y la esperanza en
España. Nuestro periódico ha sido baluarte inexpugnable de nuestras convicciones. Ni un
momento de vacilación, ni un tem b lor de flaqueza”. En su análisis culpa a la abstención d e
la derrota: “Tenemos noticias de pueblos donde solo ha votado el treinta por ciento de los
210 Guión . 15 de febrero d e 1936. Editorial titulad o “En pie la atención. El afán del momento pr esente”.
211 Ibidem.
212 Guión . 16 de febrero de 193 6.
213 Ibidem.
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elementos de derech a. Así ni se puede ganar una elección, ni cabe de spués otra cosa que
lamentarse de la Luna” 214 .
Por eso, concluye enumerando los errores que cree que han desem bocado en el
triunfo del Frente Pop ular: “Tibie za en la s derechas, y m aniobras de revolucionarios
emboscados. Esas han sido las tónicas de la pérdida. Por lo que a nosotros afecta,
seguiremos m ás firmes y más decididos cada día. En nuestra to rre de combate. S in
vacilación y sin m iedo. Hoy más que nunca, neces itam os reforzar nuestra guardia, en bien
de Córdoba y de España” 215 .
El malestar del periódico ante la derrota electoral se ma nifi esta durante varias
jornadas en sus páginas. El dí a 19 de febrero se lamenta de la ingobernabilidad de las Cortes
tras el resultado de las elecci ones y muestra su pesim i smo con la situación que se presenta
para España, al mismo tiempo que descalifica a los vencedores recurriendo al insulto de los
miembros de las Cortes Constituy entes de la Segunda República: “Con ese avance de
panorama cerram os nuestro editorial. Con pesimismo. Pero con un pesimism o de tipo
nacional. No con el dolor de no ten er tresciento s diputados. Sino con la amargura de saber
que no podrá hacerse nada útil. Y con el tem or fundado de que estas Cortes ordinarias –
ordinarias por la naturaleza de la Constitu ción, y la naturaleza de la m itad de sus miembros-
vuelvan a reproducir el espectáculo boc hornoso de aquellas Constituyentes, tan
cumplidamente tripuladas por payasos y jabalíes” 216 .
Pero su denuncia y crítica no solo se di rige hacia la izquier da, sino que continúa
lamentando el alto absentism o de la de recha, llegando a amenazar ese m i smo día con
publicar el listado de electores que no han i do a votar: “Estamos estudiando los censos de
los colegios del centro de la población para pu blicar los nom bres de las derechas que no
cumplieron el dom ingo sus deberes ciudadanos” 217 .
El respaldo al golpe militar del 18 de juli o es absoluto por el periódico desde el
comienzo de la guerra. No obstante, ese día el periódico no recoge ninguna inform ación
sobre lo que está sucediendo, únicamente advierte de que se suspendió el servicio telefónico
y telegráfico en toda España, “por causa s que nos son desconocidas en absoluto” 218 .
214 Guión . 18 de febr ero d e 1936. Ed itorial.
215 Ibidem.
216 Guión . 19 de febr ero d e 1936. Ed itorial.
217 Ibidem. Suelto publicado en la portada.
218 Guión . 18 de ju lio de 1936.
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En el aniversario de la República en 1937, el diario adherido al golpe de Estado de
Franco, lanzó duras críticas hacia el sistem a de gobierno nacido el 14 de abril de 1931, bajo
el prisma de un distanciam iento absoluto. El artículo edito rial aparec ido el 14 de abril de
1937 lleva por título “Hoy hace seis años de la gran vergüe nza españ ola”: “14 de abril de
1931. Fecha maldita que hay que arrojar con ná usea a las cloacas del desprecio. Porque
aquel 14 de abril turbio y sini estro, abrió para Es paña una era negra. Se proclamó una
república. Se entronizo una ‘dem ocracia’. Se instauró el odio com o norma de conducta en
todo el solar ibérico. Se abrier on las puertas de los presidios, y se cerraron las cancelas de
los templos. Se echó a Dios de las escuelas . La pistola y el puñal abrieron una terrible
polémica en las esquinas. Se aprendió a levant ar el puño y a m irar a Rusia. Por último se
vendió a España” 219 . Su alejam iento y feroz crítica no pue de ser m ás parcial, contraria al
sistema republicano y firm e defensora del leva ntamiento m ilitar: “14 de abril de 1931. Ese
día se proclamó la república, que nos ha deja do una herencia de dolo r y de odios difusos.
Maldigamos la fecha y la república con todo nuestro ím petu. Y después de maldecirla,
arrojémosla com o un guiñapo a la cloaca del desprecio. Con asco. Con desdén. Todo nuestro
asco es poco. Y a la vez, elevemos nuestro amor a España hasta las torres m ás altas de
nuestra fe (...). Y no olvidemos rezar por los que m ueren con las armas en la mano
defendiendo a España. Ni olvid emos rezar por España. Ni olvidemos rezar por el
Generalísimo Franco, alarife insign e de esta Patria nueva, que nace santamente, llena de
amargura y de sacrificio ” 220 .
El 17 de julio de 1937, el pe riódico celebra el primer an iversario del levantam iento
militar con una edición de seis p áginas en las que recuerda a los protag onistas que apoyaron
el golpe franquista el 18 de julio de 1936 en Córdoba. Guión encabeza a seis columnas el
diario: “¡Honor al Caudillo! ¡Honor a los héroes que hi cieron cuajar el M ovimiento glorioso
del 18 de julio de 1936!” 221 .
En el lado opuesto se situará el semanario Ágora , que surge en agosto 1934 como
semanario que se publica los sábados, m antenié ndose hasta el 18 de julio de 1934 tras editar
cien números. Su director y propietario es Antonio Verdú Suárez, que había sido redactor en
El Sur . Está vinculado a la izquie rda republicana y cuenta con cuatro páginas, aunque en
algún ejemplar especial llegará a seis. Su orie ntación es republicana, má s que socialista, por
219 Guión . 14 de ab ril de 1937 . Editorial.
220 Ibidem.
221 Guión . 17 de ju lio de 1937.
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como “secretario particu lar y jefe de prensa, de sde las nueve de la mañana a las nueve de la
noche”. El documento fue expedido en Valencia el 27 de febrero de 1937 en cum plimiento
de la orden del Ministerio de la Gobernación de 21 de febrer o de 1937 en la que se obliga a
todos los ciudadanos de 18 a 45 años a poseer un certificado de trabajo y se establecen
severas sanciones a las personas que carezcan de él y sean dete nidas en lugares de diversión.
El diario El Socialista recoge en el pie de una inform ación que se pretende perseguir a
“vagos y maleantes” con esta disposición:
“El mini stro de la Go bernación ha dict ado la sigui ente ord en: “No es posible con sentir que , mientras
los que form an el Ejército p opula r de la Repúbl ica Español a exponen s u vida en la va nguar dia, haya
en la retagua rdia hom bres que, por su edad y condici ones, deban traba jar y se dedican únicam ente a
expansionarse, produc iendo con ello un estad o de descon tento que, por ser legítimo, llevaría a
producir consecuenci as lam en tables” 442 .
El carné expedido por el mi nistro de Hacienda aclara que Vázquez Ocaña contab a
entonces con 36 años y tiene su dom icilio en el Ministerio de Hacienda, situ ado en la Plaza
de Tetuán, número 6, de la capital levantina, y que “en los últim os cinco años en Córdoba y
Madrid, calle General Oraa, núm ero 20”. El Gobierno se trasla daría a Valencia el 6 de
noviembre de 1936. Vázquez Ocaña, su m ujer y sus ocho hijos tam bién marcharían a la
capital del Turia. El periodista b aenense viaja co mo secretario particular y jefe de prensa de
Negrín en el Ministerio de Hacienda.
2.8.2. La Guerra Civil. Valencia
La noticia sobre el traslado del Gobierno a Valencia se retrasó hasta el día 9 de
noviembre de 1936. La edición de El Socialista recoge la información en la página 2: “En
evitación de posibles maniobras. El Gobierno de la República se tr aslada a Valencia” . Una
nota del ministro de Propaganda, Carlos Esplá, justif ica la me dida en el hecho de que la
ofensiva que en esos momentos estaba adoptando el bando sublevado podía restar
operatividad al Gobierno:
“Llegado el m omento en que su perm anencia en Madri d podía restarle l ibertad de movi miento para
articular los esfue rzos de toda la España antifascist a en servicio de la victoria to tal y de la propia
442 El Socialista , 22 de febre ro d e 1937.
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liberación de Madrid , el Gobie rno de la Repúbli ca se ha t rasladado a Valencia . Lo ha hecho
sacrificando todo a la eficacia y pasando por el tran ce amargo de alejarse en los m o mentos decisivos
de la heroica población m adrileña, que consciente de su deber, está resuelta a estrangular el ataque
enemigo, q ue ha seg uido vi ctoriosa en el día de hoy co n dec isión firm e y sostenido ent usiasmo (... )” .
Un día antes que El S ocialista , La Vanguardia publicó la información sobre la
marcha del Gobierno a Valencia. El diario ca talán recoge la m i sma nota de prensa del
ministro de Propaganda, public ada al día siguiente por E l Socialista . C on el Gobierno se
trasladaron tam bién políticos, funcionarios, además de escrito res, artistas e intelectu ales, que
permanecerían en la cap ital levantina hasta octu bre de 1937, fecha en la que el Gobierno se
trasladó a Barcelona. El Gobierno temía que se produjera la inm i nente caída de la capital del
Estado a manos de las tropas de Franco. En Valenc ia residirían en esa época escritores com o
Antonio Machado, Luis Cernuda, Max Aub o Jacinto Benavente.
En Valencia alcanzaría Juan Negrín la jefatura del Gobierno al ser nombrado
presidente del Consejo de Ministros. Azaña le encargó que formara gobierno el 17 de m ayo
de 1937, aunque la decisión se produjo por la gran división existente entre las distintas
corrientes políticas que estab an en el Gobiern o. Pese a que la historiografía franquista y
revisionista de la actualidad consideraba a Negr ín com o un hombre de paja de la URSS y de
los comunistas españoles y que llegó a la pres idencia por las presiones de estos, otros
historiadores lo definen como una persona que estaba dirigida por Pr ieto o Azaña. Sin
embargo, las investigaciones de Ricardo Mira lles, Gabriel Jackson o Enrique Moradiellos
señalan que Negrín había alcanzado durante su m andato como ministro de Hacienda un gran
reconocimiento 443 . Todo a pesar de que Indalecio Prieto podría haber sido elegido por su
peso en el PSOE y sus capacidades como orador y comunicador. No obstante, la división
existente con Largo Caballero le cerró las puertas. El pr opio Azaña justif icó en sus
memorias la decisión que había tomado:
“Me decidí a encargar Gobierno a Negrín. El públic o esperaría que fuese Prieto. Pero estaba m ejor
Prieto al frent e de los m inisteri os mil itares reuni dos, para los q ue, fuera de él, no había ca ndidat o
posible. Y en la Presidencia, los altib ajos de humor de Prieto, sus “repentes”, podían ser un
inconvenien te. Me parecía más útil, tenien do Prieto una función que llenar, importan tísima, adecuada
a su talento y a su personalidad po lítica, aprovech ar en la presidencia la tranquila energ ía de Negrín
443 MARTÍNEZ NAVARRO, F., y MILLARES CANTER O, S.: Juan Ne grín López . G obiern o de Canaria s.
Las Palmas de Gran Can arias, 2007 .
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(…). El nuevo Presidente tiene g ran conf ianza en sus designios, en su autoridad, afirm a que la guerra
durará m ucho todavía (¡ot ro año!) , y que se prepara para ell o. Negrí n, poco con ocido, jo ven a ún, es
inteligente, cu ltivado, conoce y co mprende los probl emas, saber orde nar y relacionar las cuestiones.
Podrá estarse c o nform e o no con sus punt os de vista personal es, pero aho ra, cuando ha blo con el jefe
del Gobi erno, y a no ten go la im presión de que estoy hablan do a un m uerto. Esto, al cabo de l os
meses, es para mí una nove dad venturosa. Parece hombre enérgico, resuelto, y en ciertos respectos,
audaz. Alg unos creerá n que el verdade ro jefe del Gobie rno será Pri eto. Se engaña n. No sola ment e
porque Pri eto es sobra do inteligente pa ra sali rse de su pa pel, sino porque el carácter de Ne grín no
sirve para eso” 444 .
Las palabras del doctor Negrín ante la pren sa tras ser en cargado de formar el nuevo
gobierno las recogen los periódicos de la época, como sucedió con El Socialista :
“Su Excelencia m e ha encargado de form ar Gobier no. Mi deseo es hacerlo a base de todos los
partidos y organizaciones que luchan c ontra lo s rebelde s por la independe ncia de España .
Se le preguntó por dónde em pezaría sus gestiones y contestó:
Como es natural, voy en primer térm ino a recabar la aut orización de m i partido” 445 .
El nuevo gobierno contaría con dos socialista s más: Indalecio Prieto, que asum iría
Defensa Nacional, y Julián Zugazagoitia, en Gobernación. Con Negrín se pasaba de los 18
ministros de Largo Ca ballero a la m itad 446 . Negrín estaría ya al frente del Gobierno
republicano hasta el final de la gu erra civil. Había llegado tras su gestión eficaz al frente del
Ministerio de Hacienda, que permitió que la supervivencia económ ica y financiera de la
República cuando la situación exte rior era adversa. Aunque para ello, como escribe Enrique
Moradiellos, tuviera que movilizar el oro, tal y com o habían hecho otros países en similares
circunstancias:
“En cualquier caso, al m argen de la maraña de cr íticas y deform aciones interesadas p rovoca das por la
decisión de movilizar el oro, res u lta evide nte que esas medi das dictadas por Negrín fueron decisivas
posibilitaron la supe rvivencia econó mica y financiera de la República en un contexto internacional
claramente adverso si no hostil. Sin el recurso a la venta de las reservas y su conversión en divisas e
444 AZAÑA, M anuel: Memori as de guerra. 19 36-193 9 . Grij albo-Mondadori, Barcelona, 199 6. Anotación d el
20 y 31 de mayo de 1937.
445 El Socialista . 18de m ayo de 19 37.
446 El nuevo Gobierno estaba formado por los socialista s Juan Negrín, Indalecio Prieto y Julián Zugazago itia;
los comunistas Vicente Uribe y Jesús He rnández; J osé Giral, de Izquierda R epubli cana; Berna rdo Gine r de los
Ríos, de Uni ón Republicana; Jaime Aigua der, de Esq uerra Republ icana y Manuel de Ir ujo, del PN V.
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instrumentos de pago exteriores, no habría h abido posibilid ad alguna de resistencia militar y
financie ra. Exact amente l o mismo habí an hecho las a u torid ades de Franci a y Gran B retaña durant e la
Gran Gu erra de 1914-1918 y así v olver ía a repetirlo el Reino Un ido duran te la Segunda Gu erra
Mundial” 447 .
La marcha de Zugazagoitia de El Socialista fue sentida en la redacción, tal y como
recogía en un artículo titulado “Z ugazagoitia , ministro. ¡Adiós, y hasta pron to!”. El
Socialista justifica la marcha al s er llamado el periodista bilbaíno a un deber superior,
aunque el diario mantiene abiertas sus páginas a un próxim o regreso:
“(...) A Zugazagoitia se le impone un deber y lo cumple. A nosotro s se nos impone un sacrificio y lo
acatamos. Él y nosotros sa bem os lo que este pa réntes is encierra. De ja aquí Zugazagoitia un troz o de
su vida. Se lleva tam bién un poco de la nuestra. Le despedim os entrañablemente..., pero por poco
tiempo. Y cu ando vuelva, ya cumplida su mi si ón y lograda la victoria, Zugazagoitia ocupará
nuevamente su sitio y se pondrá a escribir...” 448 .
Fernando Vázquez Ocaña fue nombrado jefe de prensa del Gobi erno de Negrín y a
los pocos días ya aparece en diarios de la é poca ejerciendo como interl ocutor del consejo de
ministros ante los periódicos:
“Desmintiendo unas m anifestaciones tendenciosas, atri buidas al jefe del Gobier no. Val encia, 24. E l
camarada Fernando Vázquez, j efe de Prensa d e la Presidencia del Cons ejo, facilitó ho y las siguientes
noticias:
-Por encargo d el presiden te –dijo-, les ru ego que desmientan la información facilitada po r algunos
diarios según l a cual el doctor Ne grín ha juzgado prem atu ro hablar de paz mientras no se resuel van
los problem as de la retaguardia.
El jefe del Gobi erno no ha habl ado a ni ngún periodista de paz , sino de ganar la guerra , y a tal efect o
se remite a sus declaraciones oficiales.
En cuanto a lo s problem as de la retaguardia, l os estima simpl eme nte problem as de orden público y de
colaboraci ón ciuda dana” 449 .
447 MORADI ELLOS, En rique: “ El enigm a del doctor Jua n Negrí n : perfi l polí tico de un gobe rnante sociali sta”.
Artícul o publ icado en l a Revista de Estudios Políticos . Número 109. Julio-sep tiembre 2000.
448 El Socialista. 19 de m ayo de 1937.
449 La Van guardi a , 25 de mayo de 1937 .
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durante su etapa en Córdo ba (1930-1 934)
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El 22 de junio de 1937, Fernando Váz quez Ocaña fue nombrado director del
periódico El Mercantil Valenciano . El escrito de su nombramiento está dirigido al periodista
cordobés por el presidente del comité de tall er, José María Segrelles, y resalta que su
designación ha tenido en cuenta “sus estimables dotes de periodista y su bien probado
antifascismo” 450 . Adem ás, la carta indica que esperan que se pase “a la m ayor brevedad”
para “tomar posesión”:
“Valencia, 22 de junio de 1937
Camarada Fernando Vázquez Ocaña:
Estimado com pañero: Este Com ité de Taller, en re unión c elebra da hoy, acordó desi gnar a V. com o
director d e “EL MERCANTIL VA LENCIANO”, teni endo en cuenta sus estimables dotes de
periodista y su bi en proba do antifasci smo.
Lo que tenemos el gusto de com unicarle, esperand o que, a la mayor brev edad, se pasará por esta
redacción a tomar posesión del cargo para el cual ha sido designado.
Con saludos cordiales, qued amos suyos y de la causa antifascista” 451 .
Vázquez Ocaña remitió un escr ito al secreta rio del PSOE, Ramón Lamoneda, pa ra
comunicarle que había sido desi gnado director del periódico El Mercantil Valenciano,
preguntándole si podía a ceptar el cargo. La respuesta no se hace esperar y, un día después de
la designación, Lamoneda le envía la contestación:
“Estimado c om pañero:
En respuesta a la consulta que nos hace res pect o a su designaci ón de director del diario El Mercantil
Valenciano , me es grato c om unicarle en nom bre de la Ejec utiva, que pued e usted aceptar dicha
designación y desarrollar al frente de su cargo la la bor que le sea posibl e en benefici o de los ideales
socialistas” 452 .
El diario La Vanguardia recogería el nombramient o, aunque confundiría el nombre
de Vázquez Ocaña y le llamaría “Francisco”:
450 Archivo de la Fundación Pablo Iglesias. Carta dirig ida por el comité de taller de El Mercantil Valenciano a
Fernando Vázquez Ocaña, fechad a el 22 de junio de 19 37.
451 Archivo de la Fundación Pabl o Iglesias.
452 Archivo de la Fundación Pa blo Igl esias. Car ta de Ram ón Lamoneda a Fer nando Vázq uez, fecha da el 23 de
junio d e 1937.
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“Nuevo direct or de El Merca ntil Valenciano . Valencia, 25. Ha sid o nombrad o director de El
Mercantil Valencian o , por a cuerdo u nánime del Com ité de talleres, el ex diput ado social ista por
Córdoba, Francisc o Vázquez Ocaña” 453 .
El periódico conecta ideológicament e con la Segunda República desde su
proclamación. Cuando Vázquez Ocaña llega al diario presenta una clara orientación de
izquierdas y una manifiesta instru menta lización política. El 27 de enero de 1937 El
Mercantil Valenciano se declara órgano oficial de Izquie rda Republicana. Tr as dos dí as si n
publicarse, el 30 de enero aparece como “D iario Republicano de Izquierda. Orientación
controlada por las Sindicales Gráficas de Vale ncia”. Ese día se publica una nota inform ativa
en la que se reitera su co mpromiso con la República:
“Por motivos de organización interna de nuestr a casa hem o s interrumpido durante dos días la
comunicación con nuestros lector es. UGT y CNT acuerdan que pers ista la línea política republicana
de izquierdas que los com pañeros de EMV deseaba n pa ra este diario, con la lógica interven ción de las
dos cent rales sindi cales m encionadas” 454 .
El periódico, sin embargo, m antendrá como única vinculación la defensa de la
política republican a, reduciendo las opiniones sindicales 455 . El apoyo a las decisiones del
Gobierno republicano se reflejó am pliamente en las páginas del periódico bajo la dirección
de Vázquez Ocaña:
“El 27 de j unio, el diario i nformaba q ue, por acuer do del comit é de taller, se ha bía encarga do de la
dirección Fernando Vázquez Ocañ a. Finalmente, el 1 de julio, El Mercant il Valenciano recuperaba su
independe ncia ideol ógica y se presenta ba ante l os lectores valencianos com o ‘Diario Re publican o de
Izquierdas’, orientación que conserva ría ha sta el final de l a guerra . Todas las intervenciones públicas
de Manuel Az aña o las re unione s esporádic as de las Cort es republicanas serán objeto de m inucios o
seguimiento e información. Desde la primavera de 1937, cuan do en el norte se estrechaba el cerco
sobre Bilbao, el diario se aplicó una estricta ca mpaña de apoy o gube rnam ental y de las t esis que
republicanos y comunistas mantenían en la alternativa gu erra o revolución. El tono de los editoriales
es más agit ador y m ovilizador q ue nunca. H a llegado el m ome nto de uso i ntensivo de l as consigna s
lanzadas desde el Gobie rno que El Mercantil Valenciano repite ampliando su intensidad” 456 .
453 La Van guardi a. 26 de junio de 1937.
454 El Mercantil Valenciano . 30 d e enero d e 1937.
455 VVAA: Historia de Levante. El Merca ntil Valenciano . Editorial Pren sa Valenciana SA. Valencia, 1992.
456 Ibidem. Págs. 147-148 .
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Durante su estancia en Valencia, la f amilia Vázquez Jiménez residirá en el municipio
de Náquera, una localidad en la que el gobierno republicano se afinca en los chalets de la
zona de la Carrasca. Vázquez Ocaña vivirá ce rca de Juan Negrín y otros representantes
gubernamentales. Esta localidad tendrá cierta relevancia porque se convertirá en lugar
destacado desde donde se tomaron las decisiones del gobierno durante casi un año, es decir,
desde el 7 de noviembre de 1936 al 22 de octubre de 1937:
“Cuando el gobi erno de la Repú blica tuvo que ab andonar Madrid, por el aco so que sufría, eligió
Náquera para establecerse, por su distanciamiento de los foc os de peligro y tam bién porque tenían
unos chalets e x traordina rios para inst alarse, con t odas las com odidades para alo jar a todos sus
ministros. Náquera fue la capita l de la nación casi un año (...)” 457 .
Los hijos de Vázquez Ocaña tendrán un grat o recuerdo de aquel año que pasaron en
Náquera, tal y como nos contarían después en la s entrevistas realizadas en el año 2009. Su
hija Carmen narrará q ue en Valencia “vivía mos en una casa y un lugar preciosos, en
Náquera, cerca de Negrín”. Por su parte, su hermano Fernando contará lo mismo: “Vivim os
hasta el año 1937 en Madrid. En tonces nos marcham os a Valencia y vivimos en Náquera
muy bien, rodeados de árboles frutales. Mi he rmano decía que era como el paraíso. Era una
tierra tan especi al, un valle”.
La decisión de instalarse en Náquera se debía a varios factores, aunque
fundamentalmente se trataba de un lugar con buen clima y que, al estar rodeado de bosques,
permitía al jefe del Estado y a su gobierno te ner un magnífico refugio antiaéreo por la
abundancia y frondosidad de árboles. Además, es taba bien comunicada con Valencia y con
el aeródromo de Manises.
Fernando Vázquez Ocaña seguirá desarrollan do labores de prensa, pero también
servicios de gran confianza para el presidente del consejo de m inistros, por lo que salió del
país en alguna ocasión en misión de estado. Un escrito fechado el 14 de septiem bre de 1937,
cuando el Gobierno aún sigue en Valencia, le au toriza a llevar valija diplom ática a Ginebra:
“El ministro de estado ruega a las au toridades y fuerzas arm adas de la Re púb lica que no po ngan
impedim ento alguno en su li bre trá nsito, ni a su pa so por la frontera a Don Fe rnando Vázquez Oca ña,
457 ESCRIB ANO VID AL, Ale jandr o. Artícul o publicado e n el diari o Las Provincia s , titulado “Náquera.
Historia de la Carrasca”. 17 de septiembre de 1995.
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Correo de Gabi nete, que se di rige a Gi nebra port ador de l a vali ja dipl omáti ca destinada a l Cons ulado
de dicha Pobla ción y le presten ayuda e n caso necesari o.
Valencia, 1 4 de septi embre de 1937. El sec retario gene ral. R. Lamoneda” 458 .
La decisión de trasladar el Gobierno a Barcelona se produj o tras la caída del frente
del norte. El 30 de octubre de 1937, Azaña fi rma el decreto, que se justificó en
“circunstancias de orden económico y estratégic o”, tal y com o se recoge en la prensa
republicana al día siguient e en una nota de prensa facilita da por la presidencia del consejo
de ministros:
“Las circunstancias de orden económ ico y estr atégico que reclaman des de el primer día de l
movimiento situar en Bar cel ona la sede del Gobierno, aparecen en lazada s al prestigio de que goza la
gran ur be en lo que pudiera llam arse vida del Medit erráneo . No se ol vide q ue un –quizás el más
importante- ele mento de nuestra guerra es el equilib rio del mar a que asoma todo el litoral d el
territori o libre. Barcelona es, sin d uda, el pu erto m ás import ante, la fact oría de m a yor rendim iento de
nuestra costa, sobre ser cabe za de una fuerte indust ria, susceptible de ser cotizada pa ra la guerra en
mayor grado que lo que es ahora” 459 .
Esta decisión relegó a un segundo plano al gobierno de la Generalit at, “favoreció el
control sobre las colectivizaciones y restri ngió la autonomía que aún conservaban los
sindicatos en la gestión de las empresas” 460 . De esta manera, el Gobierno controló
definitivam ente la industria bélica en Cata luña, o bjetivo que buscaba desde hacía casi do s
años.
Julián Zugazagoitia desvelará las intenciones últimas de Juan Negrín y que no quiso
transmitir en el consejo de m inistros. La medida, considerará Zugaz agoitia, trataba de
recuperar parte del control que había perdido la Administración centr al con la autonom ía
catalana:
“En el mes de noviem bre, el Gobierno se traslada a Barcel ona. Es una deci sión de su preside nte, que
va para mucho tiempo que sostiene el criterio del traslado. Las explicaciones que da al Consejo de
Ministros s on vaga s y, a m i juicio, ins uficient es. Se not a a las claras que Ne grín no descubre s u
pensam iento. El t raslado tiene u n designi o más hon do: im pedir que la Generalida d se entrom eta en
458 Archivo Fundaci ón Pablo Iglesi as.
459 El Socialista . 31 de octubre de 1937. “Nota del Gobierno acerca del traslado”.
460 CASANOVA, Ju lián: República y guerra ci vil. Historia de Espa ña . Volu men 8. Crítica/Marcial Pons.
Barcelona, 2007 . Páginas 332-333.
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aquellos temas que, con stitucionalmente, no so n de su incumbencia; intentar la recon quista de la
producci ón y, en sum a, incorporar Cataluña a la guerra, c osa que se estima general ment e que no ha
ocurrido . En uno de sus m ovim ientos de irrit ación, Prieto, que se se ntía defrauda do por la co nducta de
los catalanes, con quienes había trat ado infructuosam ente en varias o casi ones, declaró en una reunión
minist erial que “a disponer de libert ad perso nal, no vacilaría en trasladarme a Barcelona y ponerme a
gritar e n la pla za de Cataluña que si la guerra se pie rde, se perdería princi palment e por la conducta
insensata y egoísta d e Cataluña”. En Hacienda, las fricciones co n el poder autónomo eran igualmente
violenta s (…)” 461 .
2.8.3. La Guerra Civil. Barcelona
Si Valencia muestra a Vázquez Ocaña com o uno de los hombres de m a yor cercanía a
Juan Negrín, al ser nombrado jefe de prensa del consejo de ministros y director de El
Mercantil Valenciano , con lo que v olvía a esta r al frente de un periódico tras su marcha de
Córdoba, Barcelona se convertiría en uno de lo s lugares en los que el periodista baenense
más sufrió al producirse la muerte de su espos a, pero tam bi én al verse obligado a enviar a
sus ocho hijos con familias belg as ante la imposibilidad de ocupa rse de ellos por las
múltiples tareas de gobierno que tenía encom endadas en el último año de la República.
Su cercanía con Negrín lle gó a confundir a algunos repr esentantes de su gobierno
cuando en algún artículo en prensa aparecían palabras del presidente del consejo de
ministros y no se sabía claram en te si las había escrito Vázqu ez Ocaña o el propio Negrín.
Así se desprende, por ejem plo, de una conversación mantenida por Julián Zugazag oitia y
Juan Negrín en la que el primero le pr egunta por la polémica generada por unas
declaraciones publicadas en La Vanguardia :
“He leído sus declaraciones de esta m añana y no cons igo explicarme ni el tono ni la violencia. ¿Es un
exceso de Vázquez ?
-No, señor; no es un exceso de Vázquez. Las decl araciones las he redactad o yo mismo y resp onden a
un pensam iento y a una inte nción que no se apartan de mi propósito. ¿Es que no le han g ustado ?
-Si le inte resa una opini ón sincera , le diré que no . Según mi criteri o, a un jefe de G obierno l e está
prohibido pronunciarse de esa mane ra. Esa áspera amenaza coactiva...” 462 .
El protagonismo de Fernando Vázquez se m a ntiene y algunos diri gentes socialistas
llegan a cuestionar en determinados m oment os los posicionamientos que transm ite el
461 ZUGAZAGOI TIA, Julián: O p.cit. Pág. 359.
462 ZUGAZAG OITIA, J ulian: Op.Ci t. Pági nas 36 1-362.
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periodista baenense a tr avés de las páginas de La Vanguardia . Zugazagoitia describe una
conversación que mantuvo con Negrín, en la que se habl a de Vázquez:
“Durante la tarde, la crisis si guió empantanada . Entrevis tas, conf erencias, diálogos, visitas. A las
nueve de l a noche ac udo a la R esidencia del Presidente, que m e recibe con excesiva efusión. Esta vez
no me equivoc a. Su aparente alegría tapa una fuerte marejada. Está irritado y bien irritado. Chocamos
con el suelo de La Van guardi a .
-Señor presi dente, el breve coment ario de Váz quez ha produci do confusi ó n y está siendo m uy
censurado.
-¡Mejor! Me he dado cuenta de muchas intenciones y lo menos que podía hacer es m anifestar que las
conocía. Ya m e voy cansando de disim ular y hacerme el tonto” 463 .
Como hemos comentado, la llegada del Gobierno de la República no fue bien
recibida por la Generalidad, que veía una in tromisión en su autonomía la presencia del
consejo de ministros en la Ciudad Condal. Un editorial de L a Vanguardia publicado en esos
primeros días de la llegada del Gobierno de Negrín a Barcelona habl a de l a nece sidad de l
conocimiento y convivencia entre catalanes y castellanos en unos periodos en los que se está
dilucidando el futuro de España:
“Sin temor de exageración puede decirse que, por primera vez en la Historia, Cataluña y Castilla van a
vivir j untas s obre el mi smo suel o, baj o el mi smo ci elo, en el m ism o ámbi to. El dest ino h a queri do que
suelo, ciel o y ám bito sean catal anes, pero el val or de la e xperiencia n o se am engua. Ha ll egado la hora
de que castellanos y catalanes se conozca n y aprendan a amarse; y ha lle gado so bre tod o la hora de
que empiecen de ve ras a conllevarse. (Cuando decimos castellanos decimos españoles de habla
castellana, p orque no hay otra di visión seria que la de l as líneas idi omáticas). C on la presencia en
Cataluña de cientos de m iles de castellanos empieza una de las etapas más important es de la vida
nacional (…). A castellanos y catalanes quisi éramos contagiar la sensación de r esponsabilidad que nos
embarga . De t odos y de ca da un o de nosot ros depende qu e la expe riencia q ue hemos e mpezado a vi vir
fructifiq ue para bi en de Es paña” 464 .
Ese mism o día recoge el periódico catalá n, que pasaría a esta r controlado por el
Gobierno de la República y dirigido por Vázqu ez Ocaña, el encuentro entre el periodista
baenense y los periodistas catalanes. Vázquez O caña tendría sus prim eras palabras hacia los
463 ZUGAZAG OITIA, J: Op. cit . Página 485.
464 La Van guardi a . Editori al, 4 de noviem bre de 1937.
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Como hemos comentado con anterioridad, N e grín le encargará misiones que le
obligan en algunas ocasiones a salir fuera de España, como cuando le ordenó que fuese a
Francia a adquirir una imprenta para editar La Vanguardia en el exilio :
“Días antes, y precisam ente en Gero na, habí a dado or den a Vázquez Ocaña, peri odista que le hacía los
discursos, para que invirtiera los francos que necesitase en la com pra o en el alquiler de una im prenta
en Toulouse o Marsella, con el fin de editar en cualquiera de estas ciudades La Vanguardia , órgano
personal de Negrí n en Barce lona, y c ontin uar en sus vibrantes c olum nas la cam paña en pr o de la
resistencia. Osadía que CNT de Ma drid hizo conocer pub licando un a carta dirigi da a Negrín por el
señor Sanchi s Naval, m iembro del Ga binete de P ren sa de la Presi dencia del Conse jo de M inistros” 473 .
Al encontrarse Vázquez Ocaña al frente de la jefatura d e prensa de la pre sidencia del
consejo de ministros, bajo su cont rol se encon traban cuatro diarios: L a Vanguardia , El
Diluvio , La Noche y El Día Gráfico , tal y como contará el propio periodista baenense:
“De esta jefatu ra de prensa de la Presidencia dependían cuatro diarios: La Vanguardia, El Dilu vio, La
Noche y El Día Gráfic o . El prim ero fue órgano ofi cios o del Gobi erno y m ontó su tirada y ell o
demostraba s u autoridad, de 140.0 00 ejem plares a 450.000 (la más alta tirada que ha alcanzado un
diario e spañol ). El Diluvio , uno de los tres diari os más di fundidos de Barcelona , fue puesto a
disposici ón del Partido Social ista y lo diri gió un mi embro de la E jecutiva , Huerta. La Noche pasó a
depender del pa rtido de Izqui erda Re public ana, q ue no tení a periódico. El Día Gráfico siguió siendo
un órgano republicano catalán , con su antiguo director” 474 .
Los cuatro periódicos estaban colectivizados y su explotación fu e concertada por el
departamento de prensa de Presid encia para fi nes de propaganda. Esta decisión se produjo al
trasladarse el Gobierno a Ba rcelona y no disponer de periódi cos afines a su política de
guerra, además de para hacerle frente a la tendencia particularista o sindical de lo s órganos
catalanes. En un análisis anterior so bre la situ ación en la que se encontraban los periódicos
catalanes, realizada por Fernando Vázqu ez en agosto de 1937, podem os constatar las
reservas que tenía el Gobierno republicano con los diarios de Ca taluña, que solían estar muy
vinculados con el nacionalismo. El docum ento lo hemo s localizado en el archivo de la
Fundación Canaria Juan Negrín y el periodista baenense proponía que el Estado se incautara
los periódicos o procediera a la nacionalizac ió n: “El Estado tien e una misión primordial:
473 COMÍN C OLOMER, Ed uardo: La República en el exilio . Editorial Ak ron. A storga, 2009. Pag. 37.
474 VÁZQUEZ OCAÑ A, Fernando: Op. cit. Pági na 133.
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durante su etapa en Córdo ba (1930-1 934)
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ganar la guerra. La guerra no se puede ganar sin una co laboración plena de todas las
regiones leales. En algunas, como Cataluña, por la densidad de sus problemas íntim os, se ve
la guerra un poco lejana. Pero Cataluña sabe –y es misión de la prensa repetirlo- que la
victoria, como la derrota, son f actores indivisibles. Al Estado le interesa, por lo tanto, que no
haya tibieza en la colaboración, por ningún pret exto, social ni político. De ahí que esté
decidido a contar en toda España con una pren sa de Estado, dedicada a los problemas de la
República y de la guerra y con un carácter de continuidad sobre los gobiernos, y de
generalidad sobre los par ticularism os (…)” 475 .
Vázquez Ocaña hará un informe sobre los periód icos La Vanguardia , El Diluvio , La
Publicitat , La Batalla , El Día Gráfico , Diario de Barcelona .
Como hemos visto, el periodista baenense tuvo que salir de España para hacer
gestiones para La Vanguardia , como cuando acudía al extranje ro a comprar papel. En una
carta dirigida a su hija, ya en 1959, lo vemos recordar estas gestiones:
“Las excursiones con Palillo por esas ciudades de Bélgica, tan llenas del sabor de lo s viejos gremios y
del arte de vi vir de val ones y flamencos, l as envidio a di stancia. Me ac uerdo m ucho de mis visit as
perentorias y de mis recorri dos fugaces por esas v illas cuyo gótico civil me encantaba tanto com o su
cerveza. Br ujas de la s begui nes y Rodenbach, Ga nte de Carlos el empera dor, Amberes don de yo
compraba el papel para La Vanguardia de Barcelon a… y donde renun ciaba, a fuer de caballero
español, a las com isiones por pronto pa go. Este es un detall e que satis face a m i concien cia, pero que ,
al nivel de m is experiencias p osteriores, p uede pasar p or ausenci a de espí ritu prácti co (…)” 476 .
La buena relación de Vázquez Ocaña con Ne grín le llevó a tom a r decisiones que, en
alguna ocasión, fueron cuestionadas por el presid ente del Consejo de Ministros. El propio
periodista lo cuenta a raíz de public arse una fotografía de Negrín en La Vanguardia , pese al
rechazo de éste a aparecer en los m edios:
“La primera vez que el fotógrafo de La Vanguardia obtuvo una seri e de im ágenes del Gobiern o, fue
en un acto del ayuntamiento d e Barcelona, donde el presiden te de la República pronunció (un 18 de
julio del 38) un gran di scurs o . El docum ento gráfico fue repro ducido en La Vanguardia contra la
consigna y la id iosincrasia del doctor Negrín. Al día si guiente, éste llamó al director del periódico y le
475 “Rapport sobre los diarios catalanes y las gestione s de Vázquez Ocaña en Barcelona ”. Fuente: Fundación
Canaria J uan Neg rín, Fo ndo Doc um ental de Juan Ne grín L ópez. C ódigo de refere ncia:
ES.350167 .FJN/FJNL//9/9200 70002.
476 Carta de Ferna ndo Vázquez Ocaña a su hija Carm en, fechada el 22 de juni o de 19 59.
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reprochó el asunto c on tal severidad, q ue el peri odista tuv o que roga r que se le retirase de s u función,
ya que, a su manera de ver, los jefe s de gobierno “s olían te ner rostr o” 477 .
Junto a la carga política que se incorporó al periódico La Vanguardia al convertirse
en órgano oficial del Gobierno, en ese periodo se produciría la incorporación de im portantes
intelectuale s españoles af ines a la República. El periodis ta baenense reunió en el diario
catalán a los más destacados escritores de la épo ca. Así, en esos años finales de la Segunda
República colaborarán escritores como Ramón J. Sender, Antonio Machado, José Bergamín,
María Zam brano, Max Aub o Thomas Mann.
En Barcelona, Vázquez Ocaña mantendrá relaciones con otros cordobeses, como
Juan Rejano, que se colaboró con La Vanguardia tras la pe tición que le hizo el periodista
baenense:
“Ya en Valenc ia, me dediqué a t rabajar en el nue vo periódico, y a fi nes de 19 37, me trasladé con m is
compañeros de redacci ón a Barcelona, pocos días antes de que también lo hiciera el Gobierno Frente
Rojo lo hacíamos en los talleres de La V anguardia , órgano oficioso de don Juan Ne grín. Ambos er an
los diarios de ma yor tirada e n España y los que má s ampli a inform ación dif undían en l o s frent es y la
retaguardi a. Lo úni co, o ca si lo únic o, que hice en la guerra fue periodism o y algunas otras actividades
culturales. Además, d e mi trabajo en Frente , publiqué una sección diaria en La Vanguard ia que me
pidió el direct or de ese periódico, un paisano m ío, cordobés, g ran peri odista, que ha muert o aquí, en
México, Fernando Vázque z Ocaña, diput ado socia lista. Se trataba de un artículo firmado con
seudónimo, en el que comentaba lo s sucesos más destacados de la guerra y de la vida política nacio nal
e internacional” 478 .
Los últimos artículos de Vázquez Ocaña lo s firmará con el seudónimo de Melhiel,
que ya utilizara también en perió dicos cordobeses com o Diario Liberal o Diario de
Córdoba . El último texto descubierto bajo el seudónim o de Melhiel se publicó el 19 de
enero de 1939 en La Vanguardia , una semana antes de que pa se a m anos franquistas. Narra
la historia de Celestino García Moreno, un hé roe de guerra que fue condecorado por Negrín
tras conseguir derribar tres tanques italianos y hacer prisioneros a varios de sus ocupantes.
El artículo de Vázquez Ocaña se publica en unos m o mentos en los que la moral del bando
republicano está prácticam ente agotada y la toma de Barcelona por los m ilitares es
477 Ibidem. Páginas 133 y 134.
478 HERNÁN DEZ DE LE ÓN-PORTIL LA, As censión: España desde México: vida y testimonio de
transterr ados . Algaba E dicio nes. Mad rid, 2003. Página 311.
Francisco Expósito Extrem era El artículo político en Fernando Vázquez Ocaña
durante su etapa en Córdo ba (1930-1 934)
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inminente. El periodista exalta la trayec toria del héroe d e guerra que alcan za el mayor
reconocimiento del gobierno, seis meses antes de que fuera fusilado en el cem enterio este de
Madrid (Almudena). Esta breve serie de textos va precedida del epígraf e “Anotaciones”. El
artículo lleva por título “Un héroe de cerca”:
“El cabo Celest ino Garcí a -perdón , ya sargento- ha sido prese ntado al Conse jo de mi nistros po r el
doctor Negrín. A la salida, el Presidente conv ersó afectuos amente con el héroe. Y le pre guntó si
deseaba alguna cosa. Por lo s ojos del m u chacho pasa un deseo, pe ro Cel estino Ga rcía di ce: “No,
señor”. Tiene dinero y t abac o. El día que despanzur ró a su pri mer ta nque, su c omandant e le re galó
tres cajetillas. Se lo contó al jefe de la divisió n, cuando le llamó para co nocerle, y le dieron más
tabaco. No es ma l negocio es te el de los tanque s. Lo s bolsillos de la guerrera le revientan. Les reserva
unos paquetes a su com andante y a sus compañer os. Ríe, feliz. La naturalidad con que estima su
hazaña no es equívoca . Allá en su pue blo cazaba al rececho detrás de las matas, y sabía colocar un
guijo j ustament e sobre la guía de una punt a de cab ras. Con l as dos habi lidade s junt as se puede ser un
buen antitan quista. Celestino García igno ra que es un hércules mod erno, pero tiene perfecta
conciencia de la s razones de su oficio. Una v ez le peg ó un g uardia civil en una rom ería a la vista de l a
novia, y el cam pesino percibió amargam e nte que su in feriori dad social lo con denaba a ver ve jada su
hombría . Al est allar la sublevación se fue de v oluntario a Madrid po rque estaba se guro de que l os
sublevados e ran los tricornios . Su madre no sabía qué era atacar tanques. Cuando derribó el prim ero y
su madre l o supo, la bue na vieja l e escribió: “C uídate, niñ o, y no te m etas mucho co n esas cosas”.
Celesti no había prese nciado a l o lejos la ma tanza de la era de Sant a Colom a de Queralt . Vio venir
trece tanques italianos. Tres a la cabeza. A cuatro m etros es infalible el tiro de las bom bas de mano. El
muchacho a guardó tras una mat a, y lanzó una bomba haci a la derecha, para que el prim er tanque
revirara. Entonces, con el fuego de la máqui na sesgad o, le fue fácil acercarse, m eterle metralla en las
cadenas y vol carlo. L os demá s tanques se asustar on y torci eron. Cel estino arro jó el capote y les lanzó
bombas a l os otros dos de vangua rdia con a rte de cabrero, dest ripándol os. Ento nces, con un pico abr ió
una com puerta y sacó a dos i talia nos. Con el los por delante , evacuó a los del segu ndo tanque. Los del
tercero, abrieron por su cuenta y echaron a corre r. Con cinco pris ioneros se fue hacia las líneas. Com o
los itali anos suelen ll evar peque ñas bombas escondi das en las m anos, les mandó que alzara n los
brazos e hicieran palm as. Uno chapurreaba el es pañol: “¿Nos m atarás?”.”Nosotros no hacem os eso
con los prisioneros. Te llevaré a que veas Barcelona”. Al l legar a las líneas, los italianos ib an blancos,
pero nadie pe nsó hace r con ell os lo que ellos hici eron e n la era. Estaban entre hombres. Celestino
afirma que queriendo, no es difí cil hacer estas cosas. Nos enseña, con alegría infa ntil, la carta del
presidente del Conse jo, y dice: “Cuando m e incorpor e les diré a los compañer os; si queréis cartas de
Negrín, buscadlas e n los tanque s”. “¿Sabes que has sido propuest o para l a Laureada de Madri d?”.
“Sí” -contesta sencillamente-. Se adiv ina que Celes tino García no luch a por ascensos ni p or honores.
Sus moti vos son m ás primi tivos y hum anos. Además no siente m iedo. Por e so se da en él al héroe
absoluto, de simplísim a grandeza. ¿Pero le bastaba, por el mom ento, con tener dinero y tabaco ? No.
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Resulta q ue no se ha at revido a decirlo. Le parecía demasiado. C elestino García qu ería ver a su m adre.
Y volver para continua r su caza trascendental. El doctor Negrín le c oncede, c onmovido, el permiso.
Al Presidente le afecta siempre la hermosa naturalidad. Siente el fo rmidable sargento antitan quista
una corriente de júbilo por el cuer po. “¡Ay, cuando la m adre vea la ca rta del doctor N egrín y sepa que
he viaja do en a eroplan o!” 479 .
La marcha del Gobierno de Negrín de Ba rcelon a fue precipitada. El 23 de enero,
como contará Julián Zugazagoitia, el presiden te del Gobierno lo llama a su residencia. Insta
a que se proceda al traslado de todo el aparat o administrativo fuera de Barcelona esa m isma
jornada. A mediodía, Negrín volvió a llam ar a Zugazagoitia para preguntarle si se estaba
procediendo al desalojo. El diál ogo no podía ser más preocupante:
“-¿Se ha c umplim entado mi orde n?
-Se está en el lo, se ñor presi d ente; pero ve o im posible que antes de un pa r de días quede t odo list o.
-¿Dos días? Es necesario que el traslado se haga hoy m ismo. Inm ediatamente. Lo que no sea
necesario, se puede quem ar. El Esta do Mayor no responde de nada… Esta noche no debe queda r en la
ciudad ni nguna pe rsona del Gobi erno.
-¿Tan apremiante es la situación?
-Según el i n forme de R ojo, aprem iantísima. Y es necesari o que y o sepa que todo el mund o ha sali do
para que m e decida a salir; de otra m anera, me q uedo (…)” 480 .
El 26 de enero de 1939, los rebeldes franqui stas entran en Barcelona y asumen el
mando del periódico La Vanguardia . Ese día no se publica el diario. Vázquez Ocaña ha
abandonado la ciudad. La portada , al día siguiente, no puede se r más elocuente al asegurar
que es un “Diario al servicio de España y del Generalísimo Franco”. Como si hubiera habido
un margen de dos años y m edio, el periódico di ce que retoma su actividad al servicio de
Franco:
“ La Vanguard ia reanuda hoy su publicación recuperando el ritm o perdido hace dos años y m edio. La
grandeza histórica del m omento en que vivi mos no es clima propicio a exalt aciones des mesuradas. E l
glorioso Ej ército liberador del Generalísimo, que con tan natural hero ísmo ha llevado a cabo la gesta
479 La Van guardi a . 19 de enero de 193 9.
480 ZUGAZAG OITIA, Julián. O p.cit. Pág. 520.
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ingente de n uestra li beración, ha de dar nos la tónica. Sim plemente, la actitud de La Vanguard ia
liberada h a de ser esta, por hoy: decir “¡Presen te!” 481 .
Incluso, el número de edición que apar ece es el 22.575, uno después del editado el
19 de julio de 1936, cuestión que justifica el periódico tomado por los sublevados:
“Reaparece hoy LA VANGUARDIA. Reaparece después de dos años y medio de h aber perdido el
contacto diario con sus lectores. Como Fray Luis de León iniciamos hoy nu estras palabras cotidianas
con un “Decíam os ayer...” Ayer fue el 19 de julio de 1936. Espiritualm ente, LA VANGUARDIA de jó
de publicarse a partir de aquella fecha. Pasada la tragedia ino lvidable, vuelta a la vida e sta castigada
ciudad, ol videmos com o un mal sueño l as horas de sec uestro su fridas. L A VANGU ARDI A suspendi ó
su publicación el 19 de julio de 1936, con el número 22 .574. Hoy, 27 de ener o de 1939, con idéntico
espíritu al que la inform aba antes de aquella fe cha, restablece el contact o con sus lectores. Y,
naturalmente, su número correlativo no puede ser más que este: 22.575” 482 .
2.8.4. La muerte de su esposa: María Jiménez Machado
Uno de los momentos m ás tristes para el periodista baenense fue la muerte de su
mujer, María Jiménez Machado, con la que se casó m uy jove n y con la que tendría ocho
hijos. Nacida tamb ién en la localidad cordobe sa, María era una m uchacha de una familia de
clase media de Baena que puso alg unos problemas al enlace de la jov en con el incipiente
periodista del Diario Liberal . Ambos contrajeron m atrimonio en Baena el 14 de enero de
1920. Desde entonces, acompañaría al escritor cordobés en sus distintos traslados que le
llevaron a Córdoba, Madrid, Valencia y Barc elona. Sin embargo, a los pocos meses de
encontrarse en la ciudad conda l, María Jiménez fallecería tr as una larga enfermedad. La
pesadumbre de Fernando Vázquez la transmitió hondamente en un poem a que nos facilitó la
familia:
“Allí de cara al mar m e quedé sin estrella;
ocho clav os de luz,
ocho pico s de sang re, to do lo que era de Ella
y de Ella y m í fue hech o con un dolo r azul.
¿Por qué, terrible tierra, robaste a mi nidal
su blanda y tibi a plum a
481 La Van guardi a . 27 de enero de 193 9.
482 La Van guardi a . Artículo titulad o “Decíamos ayer...”, pu blicado el 27 de enero de 1939.
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y me dejaste solo tan le jos de su m ar...” 483 .
Como recuerda su hija Carm en, los Váz quez se alojaron en una céntrica calle
barcelonesa, “en un lugar muy elegante”, aunqu e su familia cada vez lo v eía menos. A esto
se unió el empeoramiento de la salud de su m u jer, que ya estaba enferma en Valencia. La
presencia en Barcelona no fue nada agradable. “Vivim os en Barcelona, donde todos los días
había bombardeos de aviones que venían de las Baleares. Casi t odas las noches había
bombardeo, m i madre estaba enferm a y estaba en la cam a (...). Casi todo el ruido eran
cañonazos antiaéreos, aunque nosotros creíamos que eran bombas. Todos los días había
bombas”, cuenta Fernando Vázquez Jim énez. Lo s Vázquez residían en el Paseo de Pi y
Margall, número 84, tal y com o se r ecoge en el obituario publicado por La Vanguardia .
Su nieto Eduardo nos comentó que la abue la murió entre grandes dolores, entre
bombas y sus ocho hijos, cuando tenía solo 37 a ños, el 11 de febrero de 1938. Su m uerte fue
recogida en el periódico La Vanguardia al día siguiente, en un artículo que llevaba el
antetítulo “Muerte sent ida”. El diario catalán escribe que María Jim é nez Machado murió
“víctima de una larga y penosa enferm edad”.
En el citado artículo, el periódico m ues tra el pesar de los trabajadores por el
fallecimiento de la esposa de Vázqu ez Ocaña:
“Don Fernando Váz quez Oc aña, nues tro e ntrañable direc tor y am igo, pasa en est os mom entos por el
angustios o y cruel dolor de haber pe rdido a su amantísim a esposa, doña María Ji mé nez Machado (.. .).
En mom entos como estos, de tan h ondo pesar, en esta s tristes horas de desconsuel o, que sólo l a más
firme entereza m oral permite sobrellevarlas, quisi éramos que al expresar nuestro más profundo
sentimi ento y al rei terar el afecto, la consi deración y el cariño que se ntim os por nuestro que rido
director y lo m uy estrechamente que nos identificamos con la in mens a desgracia que para él y pa ra
sus hijos representa la muerte de un ser queridísimo, esto sirviera d e lenitivo a su justa e infin ita pena.
Doña Dolores Jiménez Machado deja un insustituible v acío en la vida de nuestro amigo y de sus ocho
hijos, que eran la alegría de su feliz hogar. Deseamos de todo corazón que ellos sean ta mbién los que
presten al infortunado pa dre la fortaleza y el temple neces arios para sobrepone rse al negro infort unio
que se ha abatido sob re su vida, y le permitan c ontinua r su intensa actuación en la lucha desde los
puestos de responsabilidad que ocup a (...)” 484 .
483 El poema, titulado “Una piedra fre nte al m ar”, se pub licó e n el suplem ento especial de Cuadernos del Sur ,
del 14 de junio de 1990, en Diario Córd oba .
484 La Van guardi a , 12 de febrero de 193 8.
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Al entierro, que tuvo lugar en el Cementerio Nuevo a las cuatro y m edia de la tarde
del día 11 de febrero, acudió un “número enorm e de personalidades representativas de la
política, del Ejército, d e la Pr ensa y de otros diferentes se ctores de la vida ciudadana” 485 . E l
presidente del Consejo de Minist ros, Juan Negrín, asistió por la m añana al domicilio de la
familia y el m inistro de Defensa, Indalecio Pr ieto, envió “u na cariñosa carta de pésam e al
señor Vázquez Ocaña” 486 .
Como hemos podido constatar en el arch ivo de la Fundación Juan Negrín, las
muestras de pésame llegaron de num erosos lu gares y distintas pers onalidades, desde el
agregado ruso en España, a polít icos com o Indalecio Prieto, directores de museos y de
amigos que le m uestran su tristeza por el fatal desenlace. En el archivo de la Fundación
Canaria Juan Negrín hemos podido rescatar el breve, pero emotivo escrito de Prieto y la
respuesta de Vázquez Ocaña, cuando aún no exis tía la gran enemistad que se acrecen taría en
el exilio. El 11 de febrero de 1938, Indalecio Pr ieto, ministro de Defe nsa Nacional, envía el
siguiente texto al pe riodista baen ense:
“Mi querido am igo: Cabrera m e acaba de dar por telé fono la triste noticia del fallecimiento de su
esposa. Quizá no se pa usted, porque no soy hom bre muy expresivo, t odo el afect o con que le distingo;
si supiera ust ed m edirlo, pod ría darse cuent a de cu án hondam ente me apena su desventura. Le doy el
pésame, con un ab razo.
Suyo afectísimo amigo, Indalecio Prieto” 487 .
La respuesta de Vázquez Ocaña se produce el 16 de febrero:
“Mi querido y resp etado amigo:
Le agradezco de todo c orazón su carta. Sólo un es píritu com o el suyo, tan rico de s entimiento, e s
capaz de com prender mi dolor y la soleda d de mis ocho hi jos.
Le renuevo mi devo ción a su per sona y su obra” 488 .
485 La Van guardi a , 12 de febrero de 193 8. Entre los asistent es se encontra ban, entre otras perso nalidades, l as
siguientes: “En la presidencia del cortejo figuraban, adem ás del se ñor Vázquez Ocaña , el subsecretari o de la
Presidencia, señor Prat, que ostentaba la repr esentación del doct or Negrí n; el minist ro de la Gober nación, señor
Zugazagoitia; el doctor Cabrera, secretar io del presidente del Consejo; don Ju an Negrín (hijo); Cruz Salido, en
representaci ón del m inistro de Defensa , y los subsec re tarios de Hacienda, seño r Méndez Aspe , y de Ec onom ía,
señor Delgado d e Torres...”. A estos se unieron tambié n representan tes de la Generalitat y de la pren sa
barcelonesa.
486 La Van guardi a , 12 de febrero de 193 8.
487 Archivo Fundaci ón Canaria Juan Negrín. Fondo Docum ental de J uan Negrí n López .
488 Ibidem.
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Una gran parte de los fondos de la F undación Canaria Juan Negrín que hemos
analizado corresponden a condolencias por el fallecimiento de la esposa de Fernando
Vázquez.
2.8.5. El envío de los hijos a Bélgica
A Vázquez Ocaña, preocupado por el car iz que estaba tom ando la guerra, le
rodeaban los problemas. La m uerte de su esposa le provocó honda tristeza, aunque no sería
la última de las grandes adversidades que sufr ió durante su estancia en Barcelona. Vázquez
Ocaña se encontraba solo en la ciudad condal. No tenía ningún fam iliar al residir todos en la
zona nacional, y su permanen te dedicación a las labores qu e le demandaba el gobierno de
Negrín le obligaron a tomar una de sus decisi ones m ás complicadas. El periodista tuvo que
enviar al exilio belga a sus ocho hijos, sin saber cuándo podría reunirlos de nuevo.
La ayuda que le prestó la esposa del jefe del Gobierno belga, Em ile Vandervelde, fue
importante para que se decidiera, finalm ente, a adoptar esta decisión. L a esposa del jefe del
Gobierno belga hizo las gestiones para que sus hijos fueran acogidos en familias
simpatizantes con la República española, según cuenta Carm en Vázquez. “Mi padre no tenía
tiempo para ocuparse de nosotros”, explica en la entrevista que nos conc edió en 2009. Allí,
en Bélgica, la estancia de aquellos niños, acost umbrados al trasiego de los últimos años por
la Guerra Civil y el peligr o por el ataque del ataque franquista, fue muy feliz:
“Fuimos maravillosamente recibidos, aunque en fami lias separadas. Mi padre pudo respirar. Él venía
a veces a vernos. Estuvim os dos años. Aprendim os el francés. Los chiq uitines olvidaron el español.
Yo seguí teniendo relaciones con m i familia belga desde México. Y luego fui a visitarla a
Bruselas” 489 .
Otro de sus hijos, Fernando, también r ecuerda con satisfa cción aquel periodo en
Bélgica:
“Los belgas se portaro n muy bien con los niños es pañole s y yo l o pasé muy bien. Des pués, Bél gica
sufrió m ucho con la ocu pación nazi . Fue un pueblo que su frió m ucho dura nte la domi nación espa ñola,
siglos at rás, pero no ha bía nin gún re ncor y en ningún país n os trataro n tan bi en” 490 .
489 VÁZQUEZ JIMÉNEZ, Carmen (2009): Entr evista m anuscrita remitida al autor.
490 VÁZQUEZ JI MÉNEZ, Fe rnando (2009): E ntrevist a con el aut or el dí a 2 de m ayo de 2009. Ma drid
[Grabación en posesión del autor].
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Los hijos de Fernando Vázquez estuvieron al lí casi dos años, salvo Rafael, que no
acudió al encuentro con su padre en París porque la fam ilia de acogida no lo perm itió. Hasta
25 años después no pudo ver Fernando a su h ijo. “Mi padre nos reclamó desde París y
fuimos todos salvo mi hermano Rafael, pues la mujer que lo tenía en acogida no quiso
desprenderse de él y allí siguió con ellos, m uy bien cuidado”, comenta Fernando Vázquez
Jiménez.
El periodista cordobés, durante el exilio de París, tuvo problemas económ icos que le
dificultaron abonar la asignación que debía enviar todos los meses a Bélgica para el cuidado
de sus hijos: “Allí, su vida transcurr ió entre la lu cha por ganarse el suste nto, pues pronto se
agotaron las reservas con que llegó y, además , tenía que cumplir c on el puntual envío a
Bruselas de las m ensualidades para nuestro mantenim iento en las respectiv as fam ilias de
adopción (...)”, cuenta Carmen Vázquez 491 .
Las complicaciones para poder acom pañar a su padre al exilio mexicano fuero n
importantes, pues Bélgica había sido ocupada por los nazis. Incluso, Vázquez Ocaña p i dió la
mediación del prem io Nóbel Pablo Neruda, en una carta que ha llegado a nosotros. En dicha
misiva le ruega que interceda para q ue se faci lite el tránsito de sus hijos a Francia y no a
España, tal y como quiere el cónsul francés : “Necesito un apoyo diplom ático para un asunto
tan natural como el de que m is hijos puedan veni r a mi seno. Se encuentran en Bruselas y el
Cónsul francés les quiere otor gar el visado de tránsito para España únicam ente”. En ese
escrito advierte a Neruda de lo que entrañaría el envío de sus hijos a España: “Pero mis hijos
no pueden ir a España. Solo cuentan con su padre, que ha sido director de La Vanguardia ,
de Barcelona, y jefe de prensa de la Presidencia del Conse j o de la República, además de
Diputado a Cortes, y en consecuencia figura apet ecible para la policía política de mi país”.
Vázquez Ocaña tuvo que hacer importan tes gestiones para que sus hijos llegaran a
París, pues la intenc ión inicial d el Gobier no belga era enviarlos a España, tal y como
recuerda su hija Carmen:
“(...) m i padre tuvo que rem over cielo y tierra para obte n er el derecho de recu perar a sus hijos, ya que
el cónsul de Franci a en Bruse las (donde a ún est ábamos en 1940) sólo nos oto rgaba vi sas de trá nsito
hacia la Es paña fra nquista. Una vez reu nidos tras dos a ños de separaci ón (aun que nos fue a vi sitar
algunas veces a Bruselas), perm anecimos unos m eses en París hasta el inol vida ble é xodo de junio de l
491 Córdoba . Suplem ento Cuadernos del Sur . 14 de j unio d e 1990.
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“Cruzamos las vías tropezando aquí y allá en los raíles, hast a llegar a alcanzar, con gran trabajo, des de
el suelo, l os altísim os estribos de un va gón, al que se consiguió que su biesen. Y, al cabo q uedaron
dentro de este t ren en som bra, en cuyos asi entos, cayer on agota dos y desfallecidos, por ta n larga y
terrible odi sea…
El vient o sigui ó desencade nado ul ulando enfurecido, duran te toda aq uella amarga noche.
Así fue la entrada del poeta es pañol Antoni o Machado y la madre, en Francia. Gra vemente enfe rmos y
sin un solo franco en el bolsillo:
“casi desnudos com o los hijos de la m ar…” 503 .
Con la ayuda de Corpus Barga y las gesti ones del secretario de la Embajada de
España en París, am igo de Machado, pudieron ll egar a Colliure, su destino final, y alojarse
en el hotel Bougnol-Quintana. Machado veía su final. Los últim os días del poeta, m inado ya
su corazón, con la triste za por la pérdida de España y la angus tia del d estierro, ap arecían en
una frase premonitoria unas jorn adas antes: “Cuando ya no hay porvenir, por estar cerrado el
horizonte a toda esperanza, es ya la muerte lo que llega…” 504 . Los días que precediero n al
fallecimiento de Machado, sus sentim ientos y reflexiones los recordaría su hermano José:
“Los días que se sucedieron en el ex ilio ahondaron más y más, en su apesadumbrado esp íritu, este
estado de angustia que reco rdaba sentir desde su in fancia:
Si yo era niño, y tú, mi com pañera…
No obstant e, aún si guió resist iendo estoicamente si n lanzar la menor que ja, a pesar de da rse cuenta de
su inevitable fi n.
Aún dos días ante s de su m u erte pus o, resba lando la pluma so bre el papel, la últim a firma de su vi da,
en una cart a a su querid o amigo Luis Sa ntull ano.
Así llegó, con servando to das sus faculta des hasta las úl timas horas de l día en que sobr evino s u
mue r te .
La noble cabeza del poeta, hundida en la al mohada , tenía esa augusta se renidad, que a parece, a penas
roto el in visibl e hilo de l a vida. Su cuer po reposa ba, ya inmóvi l, bajo la bande ra republicana d e
España, p or la que, c omo un s o ldado más, di o gener osame nte la vida .
Esto sucedía en Colliure, en la tarde del 22 de febrero –miércoles de ceniza del añ o 1939” 505 .
Machado murió de neumonía, complicada co n una gastroenteritis. En uno de los
bolsillos de su gabán encontró su hermano José el inicio de su últim o poema, "Estos días
503 MACHADO, José: Últimas soledades del poeta An tonio Machado (Transcripción). Sociedad Estatal de
Conm emoraci ones Cultu rales. Mad rid, 200 8. Pág. 90.
504 MACHADO, José: Op. cit. Pág. 91.
505 MACHADO, José: Op. cit. Pág. 92.
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