scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Epistemología de la comunicación y cultura digital: Retos emergentes

Full text

EPISTEMOLOGÍA DE LA COMUNICACIÓN Y CULTURA DIGITAL: RETOS EMERGENTES Francisco Sierra Caballero y Jordi Alberich Pascual (Eds.) Granada 2019 EPISTEMOLOGÍA DE LA COMUNICACIÓN Y CULTURA DIGITAL: RETOS EMERGENTES © los autores © universidad de granada ePisteMologÍa de la CoMuniCaCiÓn Y Cultura digital: retos eMergentes ISBN (e) 978-84-338-6527-4 edita: editorial universidad de granada Campus universitario de Cartuja. granada Fotocomposición: tadigra, s.l. granada diseño de cubierta: José María Medina alvea, basado en el diseño previo de Juan Ángel Jódar Marín Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra sólo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Índice Prólogo Recuperar la historia y la cultura Enrique Bustamante ................................................................................................................. 9 Introducción Francisco Sierra Caballero y Jordi Alberich Pascual ....................................................................13 CONFERENCIAS Y PONENCIAS Mudanzas en la cultura científica. El nuevo contexto de la práctica investigadora sobre comunicación y sus implicaciones epistemológicas Manuel Martínez Nicolás, Enric Saperas y María Luisa Humanes ...........................................23 Geolocalización de las epistemologías de la investigación en Comunicación en España: un reto para su representación J.A. Gaitán Moya, C. Lozano Ascencio y J.L. Piñuel Raigada .....................................................43 Elementos para una epistemología de los nuevos medios de comunicación digital Jordi Alberich Pascual y Francisco-Javier Gómez-Pérez ............................................................75 Epistemología de la comunicación y capitalismo cognitivo. Bases materialistas para una práctica teórica desde el Sur y desde abajo en la era digital Francisco Sierra Caballero ................................................................................................................85 La comunicación más allá del campo de la comunicación: una mirada transdisciplinar Carlos Vidales Gonzáles ..................................................................................................................119 Epistemes a las críticas de las imágenes: un acercamiento teórico-metodológico Víctor Silva Echeto ............................................................................................................................151 El giro transmedial en la investigación en nuevos medios digitales de comunicación: el concepto de demediación Domingo Sánchez-Mesa y Jan Baetens .......................................................................................163 COMUNICACIONES El lugar de la comunicación (y la investigación) en los estudios universitarios en España: Una propuesta para adiestrar a futuroscomunicadores en investigación social y humana Anna Tous Rovirosa y Javier Díaz Noci ........................................................................................179 Saber práctico y función poética: el magisterio de García-Noblejas sobre la Epistemología de la Comunicación Ruth Gutiérrez Delgado ................................................................................................................... 199 ÍNDICE 8 ¿Cómo investigamos la comunicación? La meta-investigación como método para el estudio de las prácticas de investigación en los artículos publicados en revistas científicas Enric Saperas y Ángel Carrasco-Campos ....................................................................................217 Consideraciones epistemológicas sobre los usos de la teoría en la investigación comunicativa actual Ángel Carrasco-Campos .................................................................................................................231 Cultura digital y apropiación de las tecnologias digitales: estudio de caso de la página web Politize! Aline Cristina Camargo ...................................................................................................................243 Comunicación y sociedad en la era de internet Fernando Martínez Vallvey .............................................................................................................257 Metainvestigación en comunicación en España. Propuesta de una tipología Gloria Gómez-Diago ........................................................................................................................271 Hacia una gramática del ensayo audiovisual Isleny Cruz Carvajal ..........................................................................................................................285 El análisis textual del videoclip: una propuesta metodológica José Patricio Pérez Rufí y Juan Ángel Jódar Marín ....................................................................297 Aproximación a un modelo de análisis de ficción televisiva. El estilo creativo del showrunner en las series de televisión contemporáneas María José Higueras-Ruiz ................................................................................................................311 El fenómeno no man’s land en la investigación en comunicación. ‘La enseñanza del y sobre el cine’ como ejemplificación de un espacio entre fronteras Irene Parrilla-Vallespín .....................................................................................................................327 La construcción social de la imagen pública de una ciudad a través de Instagram Francisco-Javier Cantón-Correa .................................................................................................... 341 Problemas de narratividad en el audiovisual en 360º Mario de la Torre-Espinosa .............................................................................................................357 Empoderamiento comunicacional y soberanía tecnológica en el movimiento de protesta como desafío y alternativa al modelo de capitalismo cognitivo Ildefonso Cordero Sánchez .............................................................................................................367 Escribir para Google: los algoritmos se convierten en los ‘gatekeeper’ del Periodismo Magdalena Trillo ...............................................................................................................................381 Hibridación entre comunicación y arte. El glitch como estética del error y el núcleo de problematizacion del audiovisual contemporáneo Ana Sedeño-Valdellós ......................................................................................................................399 Categorización histórica lineal de la observación participante en departamento de comunicación en el Malaga Club de Fútbol Gema Lobillo ......................................................................................................................................413 INTRODUCCIÓN 15 privatización del sistema de ciencia y tecnología, se produce a la par que una lógica cultural de aceleración de la experiencia posmoderna. Y, tal y como advierte Remedios Zafra, no hay espacio para la conciencia cuando el tiempo cede a la actividad frenética. La lógica de la impresión pone en peligro la atención y la reflexividad sobre el hecho, sustancial, de la observación. El Capitalismo Cognitivo introduce así una ruptura en el vínculo moral, en las formas de convivencia y socialización, en los procesos de intercambio y representación social. En la medida que la cultura digital es una cultura de la mediación mercificada, un espacio de sujeción que individualiza y somete al sujeto del conocimiento al principio de universal equivalencia, la objetivación de los rankings, índices de impacto y fórmulas convencionales replicadas del Norte al Sur global, más que validar el conocimiento terminan, a base de indicios, invalidando el valor social del conocimiento producido, en la justa medida que este queda sujeto cada vez más a la racionalidad del valor de cambio. En este marco, cabe cuestionar tanto la estandarización de procedimientos entre ramas y disciplinas y culturas académicas (claramente de matriz angloamericana), como la mudanza e inestabilidad normativa que tiene por objeto deconstruir y anular los hábitos y dinámicas mancomunadas del conocimiento libre. Así mismo, los indicadores de productividad y evaluación, claramente sesgados, expulsan a buena parte del claustro académico de la actividad investigadora, comportando la precarización de la llamada clase creativa a resultas de la profusión de modalidades de contratos y de procesos de evaluación que incrementan su exigencia año tras año. El presente libro trata de ilustrar hasta qué punto las lógicas tardocapitalistas de cooptación y control del pensamiento libre, la determinación de la forma-pensamiento de la escritura académica han sido alteradas al albor de las nuevas lógicas de reproducción social. La diferencia de la lectura que aquí desarrollamos sobre otros ejercicios de metainvestigación en el propio campo de conocimiento es que cuestionamos, por principio, a nivel de la epistemología y el análisis de la referencia, el problema de fondo que late sobre la renuncia al espíritu crítico, a saber, la imposición en nuestras universidades de la lógica de la impostura de una cultura de investigación que procura no preguntar las cuestiones decisivas, no escuchar a los interlocutores y pares de la comunidad y, en suma, evitar pensar fuera de las normas de lo decible y aceptable según el orden reinante. En nuestro tiempo, se ha remplazado así la interpretación de la comunicación por la glosa y el comentario renunciando, por principio, a la voluntad de transformación del mundo que habitamos. El comunicólogo hoy confunde lo evidente con lo sustancial, la epidermis social con la esencia de los fenómenos que estudia, y lo urgente con lo necesario en menoscabo de las preguntas intempestivas, la propia formulación teórica y la voluntad de interpelación, sometido como está por la urgencia de un estéril productivismo y un entorno colonizado por la tecnología y las políticas científico-técnicas neopositivistas. La literatura especializada ha sido a tal grado colonizada por la matriz epistémica neopositivista de Silicon Valley que la opción de la crítica teórica se niega por omisión, como se elude comprender la naturaleza de los cambios de la revolución digital, más allá de las evidencias empíricas. FRANCISCO SIERRA CABALLERO y JORDI ALBERICH PASCUAL 16 Los organismos nacionales e internacionales de ciencia y tecnología imponen el dogma fundamentalista del neopositivismo, la razón de la existencia constatada de un orden inmutable al cual están sometidos todos los acontecimientos, incluidas las agendas, métodos y preguntas aceptables por hacer en investigación social. En este escenario, el reto del pensamiento crítico pasa por reconocer tal lógica para definir otras maneras y formas de interlocución distintas a la forma dominante de captura que impera hoy en la academia. Eludir este compromiso intelectual es negar la dimensión constitutiva esencial de toda obra o pensamiento, cuando no idealizar la llamada sociedad cognitiva. Por ello resulta necesario, primero y antes que nada, repensar las mediaciones que atraviesan y definen en la actual fase de desarrollo histórico el llamado Capitalismo Cognitivo, inclusive si hablamos de producción y difusión del conocimiento en términos estrictamente académicos. Pues, ciertamente, el mundo ha cambiado y con él el sentido, condiciones materiales y dinámica de la escritura y producción en sí del saber social validable. En este contexto, numerosas son las cuestiones a pensar y definir desde un enfoque sociocrítico. A saber: – El estudio de las formas de la subsunción del trabajo académico en el Capitalismo Cognitivo contemporáneo. – El análisis de las políticas públicas del Sistema de Ciencia y Tecnología y las nuevas formas de Neocolonialismo. – La imposición de nuevas gramáticas en la escritura académica. – Las contradicciones de la difusión del pensamiento comunicacional y los límites al desarrollo científico que imponen los oligopolios del conocimiento. – La crítica teórico-metodológica de los sistemas de indicadores de impacto y sociometría como cercamiento del trabajo creativo. – La problematización del derecho de propiedad intelectual y la defensa de sistemas de acceso libre para una Ciencia Abierta. – La investigación de las formas de institucionalidad favorables a una economía de los bienes comunes del conocimiento y la democratización de la práctica científica. – O la transdisciplinariedad que las Humanidades Digitales y los modos de investigación en red, mediados tecnológicamente, introducen a modo de nueva cultura o estilo de investigación al nuevo sujeto cualificado del conocimiento. La asunción de tales retos teóricos, hoy por hoy, no aparecen, por lo general, en la agenda de trabajo de grupos e investigadores. Antes bien, son temas marginales e invisibilizados en las publicaciones, pese a la creciente conciencia de los trabajadores intelectuales sobre la importancia y centralidad que adquieren tales problemas de forma ordinaria en el trabajo académico. En parte, tales cuestionamientos tienen lugar en un contexto estructuralmente hiperconcentrado y bajo el dominio del relato neoliberal que impide la crítica por la opacidad de las relaciones constitutivas que condicionan el trabajo académico. De hecho, el propio sujeto o investigador INTRODUCCIÓN 17 tiende solo a criticar las formas más aparentes o superficiales de esta captura. Así por ejemplo es habitual la crítica a la burocratización. Es demostrable la captura del tiempo de dedicación a cumplimentar formularios, rellenar perfiles en la red, justificar procedimientos o responder a encuestas de satisfacción y protocolos de calidad que terminan por anular la pasión por el conocimiento. Ahora bien, la forma de dominio de la investigación tiene lugar más que a este nivel en las formas de organización del propio sistema de ciencia y tecnología. En este sentido, podemos formular tres críticas iniciales −en términos de la lógica económica neoliberal− a discutir desde la Universidad en este proceso. Primero, la conminación a publicar, la serialización de lo mismo en las revistas top indexadas, la estandarización, que da cuenta de la lógica de ley de hierro del capital en la práctica académica cuando se elimina la condición de todo acto creativo: la autonomía. El objetivo estratégico de la difusión produce así un marco inestable que afecta a la producción. En segundo lugar, la virtud comunal se ha perdido por la transformación institucional de la formación e investigación con la privatización general de las universidades. La lógica de evaluación heredera de las políticas de calidad marca el dominio de la econometría del conocimiento que termina por esterilizar la necesaria voluntad de saber. Como ya nos explicara Bourdieu, aquellos investigadores que no se rinden a las concesiones propias de un hacer productivo determinado por esta lógica quedan al margen, ignorados, invisibles, obliterados en la historia y estructuración del campo específico de investigación. Y esto de forma cada vez más determinante. Por último, en tercer lugar, la precarización a la que hacemos referencia es el reverso de la conversión en mercancía del propio investigador y su promoción reticular por portales privativos que nos hacen cotizar en bolsa, con independencia del valor real y efectivo del trabajo realizado. Cabe advertir al lector que esta aventura apenas ha iniciado. Se trata de la subalternización de los conocimientos, instituciones y formas de producción local, de acuerdo a la captura del trabajo vivo que imponen determinadas corporaciones financieras. Cabe pues cuestionar el futuro de la investigación a la luz de este contexto del que, lamentablemente, apenas se ocupa, en términos de Economía Política del Conocimiento la propia academia, tal y como venimos razonando. Los efectos empírico-teóricos frente a las derivas de los nuevos contextos sociotécnicos –propiciados por las lógicas de apropiación privada del saber que afectan hoy a la práctica académica– constituyen en este sentido un problema epistemológico central que debe ser considerada desde una lectura materialista del quehacer intelectual especialmente en el ámbito de la Comunicología. Pues están presentes en la vida del cognitariado, definen y gobiernan su organización y modus operandi, con el que han de compatibilizar viejos principios y modos de concepción de las Ciencias Sociales y las Humanidades clásicas ante exigencias productivas e instrumentales inmediatas, que son impuestas por las agencias y nuevos actores del sistema de ciencia y tecnología. Frente a esta lógica, el I Seminario Internacional de Epistemología de la Comunicación, convocado por vez primera vez por la Asociación Española de Investigación en Comunicación (AE-IC), trató de pensar los retos de la investigación en FRANCISCO SIERRA CABALLERO y JORDI ALBERICH PASCUAL 18 comunicación desde la defensa de una Comunicología Abierta a fin de discutir los fundamentos epistémicos de la investigación en comunicación en un nuevo entorno digital que plantea nuevas agendas y lógicas de formalización del conocimiento comunicacional que es preciso abordar en profundidad entre la lógica de la carencia y la imposición de la razón instrumental del acceso y el estéril productivismo académico. La iniciativa de la Sección de Teorías y Métodos de Investigación en Comunicación (TMIC) partió para ello de los informes parciales formulados por la Comisión de Política Científica de la asociación, una iniciativa pionera que ya ha dado lugar a dos proyectos de I+D centrados en el estado del arte de la investigación nacional. En proyectos como MAPCOM, hemos podido constatar cómo nuestros estudios en comunicación han adquirido una madurez y relevancia internacional notables con la ausencia paradójicamente de una política científica coherente y sostenida, lo que hasta la fecha ha impedido una suficiente formalización integral del campo académico. Grupos de investigación y destacados investigadores de nuestras universidades mantienen vínculos y lideran proyectos innovadores de Investigación y Desarrollo, articulando relaciones institucionales con otras universidades europeas e iberoamericanas, pero esta actividad es con frecuencia dispersa y carece de un espacio propio definido y acotado, lo que viene repercutiendo de forma negativa en el reconocimiento y visibilidad entre las más altas autoridades políticas y responsables de la gestión pública de la política científica de nuestro país. Si bien las universidades y centros de estudios en comunicación son receptores de numerosos estudiantes Erasmus y latinoamericanos, albergando diversos programas de Master y Doctorado reconocidos nacionalmente por su calidad y proyección internacional, y la destacada labor de algunos investigadores del campo académico nacional está prestigiada incluso en el ámbito anglosajón, llama poderosamente la atención que España es uno de los pocos países de nuestro entorno sin una institucionalidad organizada, al tiempo que se relega el campo comunicológico en la financiación de proyectos, perjudicando notoriamente no solo la actividad regular de grupos e investigadores nacionales, sino incluso del propio ámbito universitario (representación, acceso a presupuesto público, planes de estudio, etc. . . ). La construcción del Espacio Europeo de Educación Superior perfila sin embargo un marco de actuación en las políticas públicas que exige una mayor imbricación de la docencia y la investigación universitaria entre centros, grupos y titulaciones de diferentes universidades, más allá incluso del marco nacional, lo que exige de parte del conjunto de investigadores y grupos formales de investigación una mayor articulación interna para coordinar estrategias, aportaciones y avances en el conocimiento. En esta línea, el Seminario Internacional de Epistemología de la Comunicación convocó a la comunidad académica para poner en común: – La evaluación, estudio y diagnóstico nacional de la producción científica específica del campo de la comunicación que se viene desarrollando en nuestras universidades para conocer fortalezas, debilidades, amenazas y oportunidades de futuro. INTRODUCCIÓN 19 – Los retos de los programas de formación de la cultura de investigación en nuestros centros y titulaciones, así como entre las nuevas generaciones del personal docente e investigador. – La articulación de plataformas y programas de excelencia de Investigación y Desarrollo en el ámbito del Programa Horizonte 2020 de la Unión Europea, estableciendo políticas de corrección, promoción y evaluación interna. – La coordinación de las agendas y retos institucionales de la asociación nacional de investigación y las asociaciones específicas (Asociación de Historiadores de la Comunicación, Sociedad Española de Periodística, ULEPICC, etc. . . .) y/o agrupaciones territoriales en términos de política científica y problemas epistemológicos estratégicos. Las reflexiones contenidas en este libro tienen la intención de avanzar en esta dirección, cultivar la imaginación comunicológica, contribuir a la metainvesgación reflexiva, pausada, en común, tan necesaria de un tiempo a esta parte en la academia y dar testimonio de los debates y aportes originales formulados por ponentes sobre la Comunicación como objeto científico de estudio, los fundamentos epistemológicos de la Comunicología, la práctica teórica y los retos de organización social del conocimiento, la complejidad de la investigación ante la revolución tecnológica, las condiciones de producción del saber e investigación en comunicación, la Sociología del conocimiento comunicacional, nuevas demandas en la dialéctica Ciencia y Sociedad, así como el necesario dialogo de saberes que experiencias como las humanidades digitales proyectan en nuestra era. El presente libro, como es lógico, no da cumplida respuesta a todas las preguntas implícitas en la convocatoria del seminario. Ello, de hecho, exigiría una discusión en profundidad sobre el sentido de la docencia y la investigación en términos de filosofía de la educación que no se agota en esta primera entrega de nuestro trabajo como sección. Pero el lector sí podrá encontrar en varios capítulos del volumen numerosos elementos interpretativos con los que repensar la deriva de la investigación administrativa, replicada insustancialmente en función de la lógica de la absoluta irrelevancia. Si lo hemos conseguido, habrá sido en gran medida al apoyo recibido por todos lo que participaron y ayudaron en la organización y celebración del I Seminario Internacional de Epistemología de la Comunicación: Vicerrectorado de Investigación de la Universidad de Granada, equipo decanal de su Facultad de Comunicación y Documentación, miembros del Grupo de investigación PAIDI SEJ-585 Communicav, miembros del Proyecto de Investigación «Transmedialización y crowdsourcing en las narrativas de ficción y no ficción audiovisuales, periodísticas, dramáticas y literarias» (Ref. CSO2017-85965-P), así como a todos los socios y miembros adscritos a la sección de Teorías y Métodos de Investigación en Comunicación (TMIC-AEIC) que, junto a los autores incluidos a modo de actas en este volumen, han hecho posible aprender a pensar juntos. A todos ellos gracias en nombre de la Asociación Española de Investigación en Comunicación y de la Universidad de Granada. FRANCISCO SIERRA CABALLERO y JORDI ALBERICH PASCUAL 20 BIBLIOGRAFÍA Alberich-Pascual, J; Roig-Telo, A. (Eds.) (2005). Comunicación audiovisual digital. Nuevos medios, nuevos usos, nuevas formas. Barcelona: Editorial UOC. Boutang, Y. Moulier et al (2004). Capitalismo cognitivo, propiedad intelectual y creación colectiva, Madrid: Traficantes de Sueños. Brea, J. L. (2007). Cultura-RAM. Barcelona: Gedisa. Eagleton, T. (1998). Walter Benjamin o hacia una crítica revolucionaria. Madrid: Cátedra. Echeverria, B. (2011). Antología. Crítica a la modernidad capitalista. La Paz: Vicepresidencia de Bolivia. Fernández, A. (2016, 19 de febrero). Disciplinar la investigación, devaluar la docencia: Cuando la Universidad se vuelve empresa. El Diario. Es. Disponible en: http://bit.ly/1QPVBXJ. Giudici, E. (1974). Alienación, marxismo y trabajo intelectual. Buenos Aires. Editorial CRISIS. González, J. (2012). Entre cultura (s) e cibercultur@. Incursoes e outroas rotas nao lineares, Sao Bernardo do Campo: UMESP. Hoppe, D. (2015). «Los costes del monolingüismo», Le Monde Diplomatique, número143, Abril. Jameson, F. (2013). Representar El Capital. Una lectura del tomo I. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica. Jensen, P. (2015). «La verdad científica y el tigre salvaje» Le Monde Diplomatique, Diciembre, 2015, p.8. Laval, C. y dardot, P. (2015). Común. Ensayo sobre la revolución en el Siglo XXI. Barcelona: Gedisa. Mangone, C. (2007). «El relativismo académico y la intervención político intelectual» en Cuadernos Críticos de Comunicación y Cultura, Número 2, Otoño. Buenos Aires: UBA. Martín, M. (2006). «Para reconstruir el sentido que tiene el intento de deconstruir las ciencias sociales» en REIS, 114, pp.137-152. Moraña, M. (Ed.) (2014). Para una crítica de la modernidad capitalista. Dominación y resistencia en Bolívar Echeverría. Quito: Corporación Editora Nacional. Negri, T. y Hardt, M. (2004). Multitud. Barcelona: Debate. Sierra, F. (Coord.) (2016). Capitalismo Cognitivo y Economía Social del Conocimiento. La lucha por el código. Quito: CIESPAL Sodré, M. (2014). A ciencia do Comum. Rio de Janeiro: Editora Vozes. Tapia, L. (2013). De la forma primordial a América Latina como horizonte epistemológico. La Paz: CIDES/UMSA. Tubella-Casadevall, I.; Alberich-Pascual, J. (2012). Comprender los Media en la sociedad de la información. Barcelona: Editorial UOC. Viscardi, R. (2017). «Tecnocracia y control institucional del saber», número 71, UNDELAR, Montevideo, pp.171-183. Zafra, R. (2017). El entusiasmo. Precariedad y trabajo creativo en la era digital. Madrid: Anagrama. Zarowsky, M. (2007). «En torno al vínculo saber-política en los trabajos de Armand y Michèle Mattelart en el período chileno» en Cuadernos Críticos de Comunicación y Cultura, Número 2, Otoño. Buenos Aires: UBA. CONFERENCIAS Y PONENCIAS Mudanzas en la cultura científica. El nuevo contexto de la práctica investigadora sobre comunicación y sus implicaciones epistemológicas Manuel Martínez Nicolás Enric Saperas María Luisa Humanes 1. LA IMPLANTACIÓN DE UNA NUEvA CULTURA CIENTÍFICA la rEvolución tEcnológica generada por la digitalización y las transformaciones ligadas a la globalización económica y comercial en las industrias culturales y creativas han situado a la investigación sobre comunicación en una posición de centralidad en las ciencias sociales actuales. Las disciplinas científicas de este ámbito (sociología, psicología, etc.) han evolucionado siempre impulsadas por los cambios en los sistemas sociales, de manera que la evolución de las sociedades convierte determinados fenómenos en definitorios de los estadios o fases que se suceden en su devenir histórico. Son, por así decir, los fenómenos que definen una época, aquellos que condensan l’esprit du temps (Morin, 1962). Justamente, en el desarrollo histórico de la investigación sobre comunicación pueden identificarse tres momentos de máximo impulso y avance del campo, espoleada en cada uno de ellos por la irrupción de fenómenos de índole comunicacional con capacidad para subvertir las estructuras sociales establecidas. El primero de ellos (y siempre en referencia a las sociedades occidentales) estuvo vinculado al propio advenimiento de la sociedad de masas y de los medios de comunicación masivos (la prensa y la radio), un proceso que culmina hacia los años 20 y 30 del siglo XX dando lugar a las primeras tradiciones o programas de investigación sólidos en el campo (la Publicística en Alemania, o la Mass Communication Research en Estados Unidos), que, comandados por la sociología y la psicología, se centran en fenómenos de época como la propaganda política o los efectos sociales de los nuevos medios. El segundo de esos momentos coincide con el acceso de la televisión a una posición preeminente en el ecosistema mediático en los años 60 del siglo pasado, que subvierte de forma radical el modus operandi de algunos de los campos sociales más significativos (la política, la cultura, el consumo), reclamando la atención de nuevas disciplinas (la semiótica, el diseño, el arte) que enriquecen con miradas renovadas el acervo de conocimiento que va construyendo la investigación sobre comunicación. En los últimas dos décadas, desde mediados de los años 90 del siglo pasado, la combinación de la digitalización y la globalización (acaso la primera condición de posibilidad de la segunda) ha situado de nuevo a la comunicación mediática en una MANUEL MARTÍNEz NICOLáS, ENRIC SAPERAS y MARÍA LUISA HUMANES 24 posición central en el análisis de la fenomenología social. El estudio de la comunicación ha dejado de ser un campo disciplinar vinculado a los intereses de ámbito estatal o regional, a los sistemas de medios e industrias culturales locales, y ha evolucionado hacia un escenario internacional con mercados y formatos mediáticos transnacionalizados que definen el espíritu de nuestra época probablemente mejor que ningún otro sector de la actividad humana. Esta renovada centralidad de la comunicación en el sistema social en las dos últimas décadas ha obligado a la investigación comunicativa a variar y extender el perímetro de sus intereses de conocimiento en al menos tres direcciones. En primer lugar, hacia la incorporación de la Sociedad Red como objeto de estudio, que se añade a los objetos que tradicionalmente han definido la investigación sobre comunicación. En segundo lugar, orientando la investigación hacia el análisis y comprensión de los cambios sociales provocados por el nuevo entorno digital (acomodación del sistema mediático tradicional a las nuevas condiciones de producción y difusión de productos culturales, nuevas audiencias y prácticas comunicacionales, diversificación de la estructura de las industrias culturales, etc.). Y, por último, a incorporar decididamente el escenario transnacional, o si se quiere, la internacionalización, convertida en una nueva dimensión para estudiar la comunicación en su expansión global. Coincidiendo con esta nueva fenomenología de la comunicación pública en los últimos 20 años, que plantea demandas de conocimiento específicas y exigentes, la investigación sobre comunicación se ha visto en este periodo convulsionada por una profunda transformación de las estructuras y condiciones institucionales que enmarcan y orientan en determinadas direcciones la producción del conocimiento científico, elemento fundamental sobre el que reclaman atención las epistemologías historicistas (Kuhn, 1962) o de matriz sociológica (Bourdieu, Chamboredon y Passeron,1973). Desde mediados de los noventa, y sobre todo durante la primera década del siglo XXI, la cultura científica de los investigadores de las ciencias sociales se ha aproximado como nunca antes al modelo de las ciencias experimentales. Se ha consolidado, por tanto, un modelo universal de cultura científica que ha inducido cambios significativos no de orden teórico o metodológico, sino en la institucionalización del campo académico, y que ha producido en el ámbito disciplinar de la comunicación una de las transformaciones más significativas y de mayor amplitud en el conjunto de las ciencias sociales (Carrasco Campos y Saperas, 2014 y 2016; Saperas, 2016 y 2018). Este proceso se ha fraguado con la intervención de cuatro actores con una amplia capacidad para definir los derroteros de la disciplina: los journals internacionales, las asociaciones científicas, la industria editorial angloamericana, y las diferentes instancias dedicadas a la valoración de la calidad y el establecimiento de rankings académicos. El marco institucional de la investigación comunicativa se renueva con el creciente dominio de las revistas académicas hasta su conversión en los últimos MUDANzAS EN LA CULTURA CIENTÍFICA. EL NUEvO CONTExTO DE LA PRáCTICA... 31 tes sobre el mundo (no otra cosa es una teoría) y probar su potencial heurístico (su capacidad para explicar y comprender el mundo) en los diversos ámbitos de la actividad humana. Pero encerrados con el solo juguete de nuestra especialidad perdemos absolutamente de vista este horizonte. Pluralismo epistemológico y des-occidentalización El problema de la teoría en la investigación comunicativa se plantea en al menos tres niveles o dimensiones distintos que conviene discernir. Del más general a los más particulares (veáse la siguiente sección), el primero de ellos atañe a la cuestión del pluralismo epistemológico; esto es, a la diversidad de enfoques (perspectivas, paradigmas, escuelas de pensamiento) que históricamente han concurrido y contribuido a forjar el campo, y desde disciplinas científicas diversas. Apoyándose en la clásica tipología establecida por Burrell y Morgan (1979), Rosengren (1983 y 1989) identifica no menos de cuatro grandes paradigmas en la investigación comunicativa, articulados en torno al funcionalismo, el interpretativismo de raíz fenomenológica y la teoría crítica, con sus variantes estructuralista y humanística. Craig (1999) hará una década después un esfuerzo similar, con un criterio que transcendía el estrictamente ceñido a las ciencias sociales, ampliando a siete las tradiciones que nutren el campo: retórica, semiótica, fenomenología, cibernética y los enfoques de matriz psicosocial, sociocultural y crítico. Estas, y otras propuestas similares, no tienen otro valor que el de constatar la cercanía de la investigación sobre comunicación a las denominadas disciplinas híbridas (Dogan, 1996), que fusionan o combinan disciplinas cercanas o sectores parciales de las mismas (la psicología social o la geografía política), pues, como ha sostenido Giménez (2004: 269), Un ejemplo típico de disciplina totalmente amalgamada es la ciencia política [...]. Lo mismo puede decirse de una disciplina como la ciencia de la comunicación que, debido a su posición de encrucijada entre todas las disciplinas sociales, ha recibido el impacto simultáneo o sucesivo de la mayor parte de los paradigmas y esquemas explicativos vigentes en otras disciplinas. Esta situación de pluralismo epistemológico trasciende, obviamente, al plano de la práctica investigadora concreta, en donde el volumen de las teorías de la comunicación a las que recurren los investigadores en sus trabajos es sin duda ingente. Bryant y Miron (2004) analizaron los artículos que incluían alguna indicación relativa a «teorías» publicados entre 1956 y 2000 por tres prestigiosas revistas científicas especializadas en comunicación (N=576), e identificaron referencias a 604 «diferentes teorías, paradigmas científicos generales y escuelas de pensamiento que han sido desarrolladas por los investigadores de la comunicación o importadas de disciplinas afines», aunque solo en 26 de estas teorías (media dependency, framing, usos y gratificaciones, agenda setting, knowledge gap, disonancia cognitiva, etc.) se registraron diez o más citas. MANUEL MARTÍNEz NICOLáS, ENRIC SAPERAS y MARÍA LUISA HUMANES 32 Es decir, muchas de estas (supuestas) teorías no serían más que meras generalizaciones a partir de algunos resultados empíricos, no convenientemente estructuradas ni sometidas a la necesaria validación empírica sistemática. Todo parece indicar, por tanto, que, como ya advirtiera con cierta sorna Craig (1999), en el campo disciplinar de la comunicación «las teorías entran, pero nunca salen». Por otra parte, la mera enumeración de aquellas 26 teorías más citadas advierte del sesgo «occidental» de las escuelas y tradiciones que parecen haber articulado teóricamente la investigación comunicativa en los cuarenta años largos transcurridos entre 1956 y 2000. Que el análisis de estos autores se centre en una muestra de revistas editadas en el ámbito anglosajón puede ciertamente sesgar los resultados, pero existe una clara conciencia en el campo de la generalizada invisibilización de las escuelas de pensamiento y tradiciones científicas no occidentales, habiéndose impulsado recientemente una política editorial activa de des-occidentalización para difundir intereses de conocimiento y perspectivas teóricas ajenas al área socio-cultural occidental, o quizá incluso básicamente anglosajona. El volumen colectivo editado por Wang (2010) sobre la des-occidentalización de la investigación comunicativa, y los recientes monográficos promovidos por Communication Theory sobre este mismo tópico (Waisbord y Mellado, 2014) y sobre la teoría de la comunicación latinoamericana (Communication Theory, 2018) son suficientemente sintomáticos de este interés por abrir el campo a otros objetos de estudio y miradas teóricas. Esta situación de pluralismo y apertura epistemológicos en relación con teorías, escuelas y tradiciones está siendo, sin duda, positiva para el reconocimiento de la diversidad intrínseca a la investigación comunicativa, pero no resulta tampoco extraño, o fuera de lugar, que se señale igualmente el riesgo que conlleva de propiciar una inmanejable «fragmentación» que lastraría las posibilidades del campo para alcanzar una identidad disciplinar propia (Donsbach, 2006; Zelizer, 2015). En su contribución al volumen conmemorativo del 25 aniversario de la revista Communication Theory, Zelizer (2015: 410) era especialmente expresiva al respecto: Veinticinco años después, la teoría no ha jugado el papel previsto para el campo de la comunicación. Para empezar, el campo mismo ha cambiado drásticamente: las diferencias que eran tenidas como superables en 1990 se han multiplicado exponencialmente. En la actualidad, el campo de la comunicación [...] es una colección de académicos geográfica, temática, metodológica y conceptualmente mucho más diverso que hace 25 años. Una diversidad, insistimos, que contiene un enorme potencial creativo, pero también un riesgo reconocible de acabar sumiendo a la investigación comunicativa en una paradójica situación de incomunicación epistemológica entre piezas que no acaban de componer un puzzle disciplinar coherente, dando la razón y otorgando valor a las propuestas de quienes reclaman una mayor «integración» teórica del campo (Craig, 1999; Galindo, 2014). MUDANzAS EN LA CULTURA CIENTÍFICA. EL NUEvO CONTExTO DE LA PRáCTICA... 33 Anemia teórica La teoría, en efecto. Probablemente no haya otro componente o elemento de la investigación científica que concite mayor consenso entre sus practicantes acerca de su carácter «absolutamente fundamental», y menor comprensión acerca de lo que eso significa. La teoría es, sin duda, la pariente pobre de la investigación sobre comunicación, si nos atenemos al escaso esfuerzo específico que se dedica a su construcción y al trato (el maltrato) que se le da en la investigación empírica, por lo general abonada al más ramplón descriptivismo en el análisis de los fenómenos comunicacionales. En la cuestión del esfuerzo «específico» dedicado a la construcción de teoría late esa dicotomía que diferencia entre «investigación teórica» e «investigación empírica» como dos modalidades de la producción del conocimiento científico. Sostener esta dicotomía es útil para algunos propósitos. Por ejemplo, para distinguir el trabajo de discusión, ordenación y propuesta «conceptual» que permite abordar satisfactoriamente el conocimiento de un determinado fenómeno (investigación teórica), de aquel otro dirigido a desvelar la forma en que se da o se comporta ese fenómeno en la realidad (investigación empírica). Quien necesite mayor ilustración al respecto puede comparar provechosamente la propuesta (teórica) de Hanitzsch (2007) para abordar el estudio de las culturas periodísticas (identificación de dimensiones, delimitación de conceptos, etc.), y cualquiera de los trabajos (empíricos) encabezados por este autor sobre las «reales» culturas periodísticas en el mundo (por ejemplo, Hanitzsch et al., 2011). La dicotomía investigación teórica-investigación empírica es, como decíamos, útil para el propósito de diferenciar el propósito de estas dos modalidades del trabajo científico (elaborar ideas vs. analizar fenómenos), pero puede resultar engañosa si no se repara en que la investigación empírica siempre va dirigida por una determinada mirada teórica, y no tiene otra finalidad que la de contribuir a completar, refinar, matizar o refutar esa mirada de la que necesariamente debe partir. En definitiva, la investigación empírica no tiene otra finalidad que la de coadyuvar en la tarea de construir teoría a partir de su contraste con la realidad. Hablamos de «investigación empírica» por pura comodidad, ya que su naturaleza es «teórico-observacional»: parte de ideas (teoría), y las somete a un diálogo con los datos (observación). Asentadas estas directrices epistemológicas, puede sostenerse convincentemente aquella dicotomía, y afirmar que el trabajo científico puede orientarse «específicamente» a la construcción de teoría, y a eso podemos seguir llamándolo «investigación teórica». Pues bien, esta es una modalidad de la producción del conocimiento científico (orientada a la propuesta y revisión crítica de modelos explicativos, a la operacionalización de conceptos, al levantamiento de estados de la cuestión, etc.) cuyo interés para los investigadores parece minoritario, y con fuertes indicios de hallarse en regresión. La evidencia al respecto no es amplia, pero la disponible apunta inequívocamente en esa dirección. En su trabajo sobre el uso de la teoría en los artículos publicados entre 1956 y 2000 por tres relevantes revistas de comunicación (N=576, solo un tercio de los analizados), Bryant y Miron MANUEL MARTÍNEz NICOLáS, ENRIC SAPERAS y MARÍA LUISA HUMANES 34 (2004: 666) hallaron que solo poco más del 12% respondían a lo que denominan «prácticas fundamentales de construcción de teoría». Realizado el mismo ejercicio con una muestra de lo publicado por esas mismas revistas entre 2001 y mediados de 2004 (Bryant y Miron, 2004: 696), esas «prácticas de construcción de teoría» se mantenían en los mismos parámetros (el 13% de lo publicado). Peng et al. (2012) analizaron una muestra de 1.100 artículos sobre internet publicados en el periodo 2000-2009 en revistas incluidas en el Social Sciences Citation Index y el Arts & Humanities Citation Index, de los que solo el 5% estaba dedicado al «desarrollo teórico», siendo el 90% investigaciones empíricas. Y un resultado similar obtuvo Goyanes (2017: 41) en un estudio de los artículos publicados en 2014 por las cinco revistas con mayor factor de impacto en los JCR (N=223), de los que solo el 6,3% eran trabajos exclusivamente teóricos. Por lo que hace al caso español, Martínez Nicolás, Saperas y Carrasco Campos (2019) analizaron 1.098 trabajos de autores adscritos a universidades españolas entre 1990 y 2014 en seis revistas especializadas editadas en España, y pudieron constatar que los trabajos de índole teórica tuvieron una presencia casi testimonial en la última década analizada (2005-2014), en donde se registraron apenas uno de cada diez, cuando en los 15 años anteriores representaron en torno a un tercio de los publicados. En la explicación a este aparente escaso interés por la reflexión específicamente teórico-conceptual en la investigación española más reciente hemos señalado que quizá esta sea una consecuencia del contexto en el que se mueven actualmente los investigadores, caracterizado por una altísima presión por publicar que se aviene difícilmente al tempo lento (y de resultados inciertos) que exigen aquellas «prácticas fundamentales de construcción de teoría» referidas por Bryant y Miron (2004). Y no parece un argumento desencaminado. Tras constatar la aceleración de los procesos de investigación motivados por un contexto enormemente competitivo, y en tanto que editor de Communication Theory, Hanitzsch (2015: 350) advierte de que El trabajo teórico se ve particularmente afectado por esta tendencia, porque escribir un artículo teórico o conceptual a menudo requiere mucho más tiempo y esfuerzo mental que la elaboración de un informe de investigación. Como editores y revisores, estamos inundados de originales que son metodológicamente sólidos, pero no convincentemente interesantes e innovadores desde el punto de vista teórico. Si la primera parte del argumento de Hanitzsch apunta a lo escasamente propicio para la «investigación teórica» del actual contexto de «aceleración» de la investigación, de presión por publicar y de competitividad extrema, la segunda parte advierte de un problema de la teoría en la investigación comunicativa totalmente distinto. Como decíamos, la tarea científica de construir teoría puede abordarse de modo específico (en trabajos orientados a la propuesta de nuevas ideas o planteamientos, a la discusión de los vigentes, a la ampliación y desborde disciplinar de los conceptos, etc.), o bien en la propia «investigación empírica», cuyo propósito no es otro, al fin, que MUDANzAS EN LA CULTURA CIENTÍFICA. EL NUEvO CONTExTO DE LA PRáCTICA... 35 contribuir a esa construcción de teoría sometiendo a contraste las ideas, probando la productividad heurística de los conceptos o descubriendo nuevas avenidas todavía no pensadas para la captación y explicación de los fenómenos (por cierto, una de las formas de la serendipity en la ciencia: Merton y Barber, 2002). Pero todo eso a condición, obviamente, de que la investigación empírica, el esfuerzo específico dirigido a generar conocimiento sobre los fenómenos del mundo, esté fundamentada, arraigada, en las ideas, la estructura conceptual, la «mirada» sobre el mundo que propone una determinada teoría. Y aunque tampoco aquí disponemos de una evidencia incontestable, lo que apunta Hanitzsch (2015: 350) desde su larga experiencia como editor científico es bien sintomático: abundan los trabajos metodológicamente irreprochables, pero teóricamente intrascendentes. Y abundan hasta el punto de ser probablemente la mayoría. En el que quizá sea el trabajo más ambicioso dedicado a examinar esta cuestión, Bryant y Miron (2004: 666) encontraron que prácticamente en la mitad (el 48,03%) de los artículos publicados entre 1956 y 2000 por tres prestigiosas revistas en que se mencionaba alguna teoría (N=576), esa mención era una «mera referencia». Y sin visos de mejora: analizadas de nuevo entre 2001 y mediados de 2004, el porcentaje de la «mera referencia» a la teoría se mantenía en ese mismo 48% de los trabajos publicados. Trumbo (2004: 424) analizó el uso de la teoría en 2.649 artículos publicados por ocho revistas académicas en el periodo 1990-2000, y encontró que el 58% de ellos eran «estudios ateóricos». Los resultados obtenidos por Russell Neuman et al. (2008) a partir de los 3.095 comentarios realizados en 117 informes por los revisores científicos de originales presentados a Journal of Communication en el otoño de 2005 indican que las objeciones más recurrentes (al margen de la «claridad» de la redacción y la estructura de la argumentación) fueron las relativas a las deficiencias metodológicas (un millar de los comentarios), seguidas por otros dos «pecados» relacionados con la fundamentación teórica de los trabajos: la falta de «integración» de datos y resultados con «elementos reconocibles de la teoría», y la poca «exhaustividad» (completeness) de la revisión de la investigación precedente, que sumaron en conjunto otro millar de comentarios. En definitiva, este «descuido teórico» genera una investigación empírica exangüe, anémica en el mejor de los casos; y esto, además, en sentido literal: carente de la sangre que alimenta el proceso investigador, y que no es otra que las ideas, los conceptos, los esquemas explicativos: las miradas teóricas. Y en este descuido, o más aún dejación, probablemente esté teniendo una enorme responsabilidad la difusión acrítica entre los investigadores de la malhadada fórmula IMRyD (Introducción, Metodología, Resultados y Discusión) para la redacción de informes de investigación, que extiende la creencia falaz de que basta con una mera colecta de referencias en la «introducción» para tener fundamentada teóricamente la exploración del mundo empírico que se presenta a continuación. Una teoría es una mirada sofisticada sobre el mundo, y no mirarlo a través de ella solo conduce a explorarlo a ciegas tanteando a bulto. Lo que de ahí sale no es conocimiento, sino palabrería. MANUEL MARTÍNEz NICOLáS, ENRIC SAPERAS y MARÍA LUISA HUMANES 36 Estandarización y hegemonías epistemológicas El de la creciente tendencia a la estandarización quizá sea uno de los reproches más controvertidos de la crítica epistemológica de la investigación comunicativa actual. Entre nosotros, probablemente haya sido Goyanes (2017) quien de manera más conspicua y sistemática se ha ocupado de la cuestión, a partir de su tesis del isomorfismo científico: la idea instalada en la comunidad científica, recordamos, de que «haciendo todos lo mismo tenemos más razón», y que abocaría a la práctica de una «investigación estándar que plantea un modo de pensar y de hacer ciencia basada en la convención de lo correcto colectivo, del ‘no todos podemos estar equivocados’» (Goyanes, 2017: 29). Esa estandarización de la investigación, que la convierte en reconocible (predecible) y reconocida (apreciada), se expresaría en las múltiples facetas del proceso investigador que el autor somete a revisión: la adopción de un «estilo de pensamiento único para desarrollar ciencia», ese «esquema de cientificidad» que obliga a estructurar los trabajos según un determinado formato (en breve, el clásico marco teórico-metodología- resultados-discusión) (Goyanes, 2017: 31-34); el «imperialismo metodológico», que «fuerza a los objetos de estudio a ser aprehendidos bajo técnicas de análisis dadas por hechas o determinadas de antemano» (Goyanes, 2017: 40); el no menos «imperialista» predominio del razonamiento hipotético-deductivo, en sí mismo provechoso, pero que habría derivado en un «culto al dato» y en un «gusto por los últimos refinamientos estadísticos» en el que «el juego de [o más bien “con”] las bases de datos prevalece frente a la construcción teórica del objeto» (Goyanes, 2017: 48-57); o, en fin, la fianza del progreso del conocimiento a la «detección de lagunas» en los saberes existentes (teorías, resultados de trabajos previos, etc.), y que normalmente conduce a una situación en la que «el planteamiento de preguntas de investigación tiende a refinar lo ya hecho y acumular evidencias de lo gastado» (Goyanes, 2017: 58). La crítica de Goyanes a la práctica estándar de la investigación sobre comunicación actualmente no está falta de razón en algunas de las múltiples distorsiones que identifica, aunque ese aire de causa general que impregna su análisis le lleva a problematizar elementos que debieran ser tenidos por irrenunciables si lo que pretendemos es generar un conocimiento riguroso sobre el mundo. La ciencia no es, en efecto, sino uno más de los «juegos de lenguaje» wittgensteinianos circulantes en la vida social. Y todo juego requiere de una «estandarización» de los comportamientos, justamente esa que generan las «reglas del juego» que marcan los límites de lo que puede hacerse y de lo que no, de lo que está permitido hacer y de lo que queda «fuera de juego». Y el «esquema de cientificidad», el «culto al dato», las «técnicas de análisis dadas por hechas» (esto es, estandarizadas) e incluso la estrategia de «detectar lagunas» para colmatarlas (es decir, detectar la ignorancia o el error), deben forman parte inequívocamente de las reglas del juego científico. Y luego vendrán las apelaciones al rigor, al riesgo, a la originalidad y a la innovación, actitudes y aptitudes que si no proliferan no es por el efecto castrador de aquellas reglas: las reglas del ajedrez son las mismas para cualquiera, pero no cualquiera se maneja con las piezas como Bobby Fischer. MUDANzAS EN LA CULTURA CIENTÍFICA. EL NUEvO CONTExTO DE LA PRáCTICA... 37 Cuestión algo distinta es (siguiendo con el símil) la relativa a las estrategias y tácticas que, en el marco que ofrecen las reglas de juego establecidas, gozan de prestigio, valor y reconocimiento entre los jugadores. En el ámbito científico no es esta una cuestión secundaria, sino que tiene unas implicaciones epistemológicas de primer orden: ¿qué deben considerarse «datos válidos» en tanto que representación de la realidad? ¿Qué procedimientos, o técnicas, para el acceso al mundo empírico aseguran la mejor correspondencia entre los datos obtenidos y la realidad observada? ¿Cómo hacer para que la observación científica no altere las condiciones en que se da lo observado? ¿Cómo lidiar con la subjetividad del científico en la investigación social? En el manejo de ideas (teoría) y datos (observación) en que se resuelve la investigación científica, ¿qué debe regir el proceso de exploración del mundo, la mirada (teórica) o lo visto (observado)? Planteada en este terreno, la cuestión de la estandarización se abre a una dimensión algo distinta, como decíamos, la relativa a las hegemonías epistemológicas: a las estrategias y tácticas de investigación que obtienen el favor de la comunidad científica y del entramado institucional que la soporta (revistas académicas, revisores, congresos especializados, etc.). Por lo que hace específicamente a la investigación sobre comunicación, esta cuestión decisiva ha encontrado su mejor expresión, quizá algo reductiva, pero bien sintomática, en la distinción entre «investigación cuantitativa» e «investigación cualitativa», en tanto que identificadores todavía válidos (triangulaciones mediante) para diferenciar dos modos diversos de acometer el proceso de la investigación social empírica. Y los datos disponibles apuntan a la hegemonía indudable de la primera. Si esa hegemonía es indicativa de una estandarización de la investigación, puede sostenerse que, en efecto, las estrategias y tácticas promovidas por el método cuantitativo para la producción de conocimiento científico sobre los fenómenos comunicacionales constituyen el «estándar» (la norma, el modelo) en la investigación comunicativa actual. En su análisis de los trabajos publicados entre 1990 y 2000 por ocho relevantes revistas de comunicación, Trumbo (2004: 421) registró una relación del 60%-40% favorable a la investigación cuantitativa, en la misma línea que la encontrada por Cooper, Potter y Dupagne (1993) para el periodo 1965-1989. En las últimas dos décadas esa relación más o menos equilibrada parece haberse decantado decididamente en favor de la investigación cuantitativa. En su análisis de las cinco revistas con mayor factor de impacto en los JCR en 2014, Goyanes (2017: 41) observa un predominio claro de la investigación empírica (el 93,7% de los artículos publicados), de la que tres cuartas partes eran trabajos cuantitativos, y no llegaban al 20% los de carácter cualitativo. En un área más restringida, la de los estudios sobre internet, Peng et al. (2012: 656) obtuvieron un resultado similar tras analizar 1.100 artículos publicados en el periodo 2000-2009: 60% trabajos cuantitativos, y 20%, cualitativos. Y en lo referido específicamente a la investigación comunicativa en España, Martínez Nicolás, Saperas y Carrasco Campos (2019: 58) constatan la indudable pujanza de los estudios de corte cuantitativo, que son alrededor del 20% de los artículos metodológicamente solventes en el quinquenio 1995-1999, el mismo porcentaje que los de índole cualitativa, pero MANUEL MARTÍNEz NICOLáS, ENRIC SAPERAS y MARÍA LUISA HUMANES 38 que suponen ya más de la mitad de los publicados en el periodo 2010-14, en que la cualitativa sigue estancada en los valores de 15 años atrás (dos de cada diez). En definitiva, el predominio (o la hegemonía, si se quiere) del método cuantitativo en la investigación sobre comunicación parece claramente establecido, de lo que se derivan unas consecuencias epistemológicas de indudable enjundia si reparamos en que la dicotomía cuantitativo-cualitativo no se reduce al empleo de unas u otras técnicas para producir datos (encuestas, grupos de discusión, etc.), o de unos u otros modelos analíticos (pruebas estadísticas o análisis de los discursos), sino que, como afirma Trumbo (2004: 18), «la distinción cuantitativo vs. cualitativo es solo la representación superficial de un conjunto de orientaciones fundamentales acerca de cómo debe ser conocido el mundo y cómo debemos aproximarnos a la verdad». Sería muy conveniente, por tanto, que la comunidad científica fuera sensible a las implicaciones epistemológicas que conllevan sus prácticas investigadoras para decidir de manera cabal, sofisticada, el modo de relacionarse con el mundo y de aproximarse a la verdad, sin dejarse arrastrar cómoda y acríticamente por las corrientes dominantes. 4. CODA En este trabajo hemos querido reflexionar sobre las estructuras institucionales y las condiciones que están impulsando la implantación de una renovada cultura científica que transciende el ámbito específico de la investigación sobre comunicación para impregnar el conjunto de las ciencias sociales. Si hubiera que valorar el impac- to de esa nueva cultura científica, el resultado sería probablemente un claroscuro: propende a la integración (la internacionalización, si se quiere) de la comunidad científica, pero a riesgo de reducir la diversidad de las miradas, las motivaciones y las prácticas investigadoras; sacraliza la productividad científica sometiéndonos a una angustiante «presión por publicar», pero quizá sea esta una circunstancia conveniente para esa proliferación intempestiva de las ideas a la que Feyerabend (1970) fiaba el avance de la ciencia; establece unos rígidos criterios de valor, recompensa y reconocimiento que quizá empujen hacia la homogeneización de la investigación y el surgimiento de modelos hegemónicos, pero que al cabo son también un eficaz cortafuegos contra la banalidad y la falta de rigor y exigencia en el trabajo científico. En este cuadro de luces y sombras deben moverse actualmente los investigadores. En este trabajo hemos pretendido identificar y discutir algunas de esas sombras que oscurecen el panorama actual de la investigación comunicativa, con el ánimo de insistir a quienes trabajan en este campo sobre la necesidad de tomar conciencia clara de las implicaciones epistemológicas que están trayendo consigo estas nuevas circunstancias, y obren en consecuencia. Se ha tratado, en definitiva, de plantear algunas reflexiones para contribuir a forjar las actitudes y las formas de hacer que permitan al investigador demostrar en cada una de las jugadas que emprenda que la ciencia es, en efecto, un juego digno de ser jugado. MUDANzAS EN LA CULTURA CIENTÍFICA. EL NUEvO CONTExTO DE LA PRáCTICA... 39 BIBLIOGRAFÍA Burrell, G. y Morgan, G. (1979), Sociological paradigms and organisational analysis. Elements of the sociology of corporate life, Hants, Gower Publishing Company. Bourdieu, P.; Chamboredon, J. C. y Passeron, J. C. (1973), El oficio de sociólogo, Presupuestos epistemológicos, Buenos Aires, Siglo XXI, 1975. Bryant, J. y Miron, D. (2004), «Theory and research in mass communication», Journal of Communication, vol. 54, nº 4, págs. 662-704. Carrasco-Campos, Á. y Saperas, E. (2014), «Debate, confrontación y hegemonía en la disciplina de la comunicación. Nuevos tiempos para un paradigma dominante», Redes. com, nº 10, págs. 145-158. Carrasco-Campos, Á. y Saperas, E. (2016), «Cambio tecnológico, globalización neoliberal y hegemonías metodológicas en la investigación comunicativa internacional», Ámbitos. Revista Internacional de Comunicación, nº 32. Communication Theory (2018), Special issue: Latin American communication theory today: Charting contemporary developments and their global relevance, vol. 28, nº 2. Cooper, R., Potter, W. J. y Dupagne, M. (1993), «A status report on methods used in mass communication research», Journalism Educator, vol. 48, nº4, págs. 54-61. Craig, R. T. (1999), «Communication theory as a field», Communication Theory, nº 9, págs. 119-161. Dogan, M. (1996), «The hybridization of social science knowledge», Library Trends, vol. 45, nº 2, págs. 296-314. Donsbach, W. (2006), «The identity of communication research», Journal of Communication, vol. 56, nº 3, págs. 437-448. Fernández Quijada, D. y Masip, P. (2013), «Tres décadas de investigación española en comunicación: hacia la mayoría de edad», Comunicar. Revista Científica de Comunicación y Educación, nº 41, págs 15-24. Feyeranbend, P. K. (1970), Contra el método. Esquema de una teoría anarquista del conocimiento, Barcelona, Ariel, 1974. Galindo, J. (2014), «La comunicología histórica y la comunicología posible. Un apunte sobre las bases del pensamiento científico en comunicación», Redes.com, nº 10, págs. 41-73. Giménez, G. (2004), «Pluralidad y unidad de las ciencias sociales», Estudios Sociológicos, vol. XXII, nº 2, págs. 267-282. Goyanes, M. (2017), Desafío a la investigación estándar en comunicación. Crítica y alternativas, Barcelona, Universitat Oberta de Catalunya. Hanitzsch, T. (2007), «Deconstructing journalism culture: Toward a universal theory», Communication Theory, vol. 17, nº 4, págs. 367-385. Hanitzsch, T. (2015), «25 years of Communication Theory: Growing diversity under heavy strain», Communication Theory, vol. 25, nº 4, págs. 349-355. Hanitzsch, T., Hanusch, F, Mellado, C., Anikina, M., Berganza, R., Cangoz, I., Coman, M., Hamada, B., Hernández, M. E., Karadjov, C. D., Moreira, S. V., Mwesige, P. G., Plaisance, P. L., Reich, Z., Seethaler, J., Skewes, E. A., Vardiansyah, D. y Kee, E. (2011): «Mapping journalism cultures across nations. A comparative study in 18 countries», Journalism Studies, vol. 12, nº 3, págs. 273-293. Lacasa, I. (2017), «Die spanische Kommunikationswissenschaft auf dem Weg zu internationaler Anerkennung. Ein Abriss der Fachgeschichte», en Averbeck, S. (ed.), Kommunikationswissenschaft im internationalen Vergleich. Transnationale Perspektiven, Berlín, Springer, págs. 185-210. MANUEL MARTÍNEz NICOLáS, ENRIC SAPERAS y MARÍA LUISA HUMANES 40 Martínez Nicolás, M. (2008), «La investigación sobre comunicación en España. Evolución histórica y retos actuales», en Martínez Nicolás, M. (ed.), Para investigar la comunicación. Propuestas teórico-metodológicas, Madrid, Tecnos, págs. 13-52 (reproducido en Revista Latina de Comunicación Social, nº 64, págs 1-14, 2009). Martínez Nicolás, M. (2018), «La investigación sobre comunicación en España (1985-2015). Contexto institucional, comunidad académica y producción científica», en Rodríguez Serrano, A. y Gil Soldevilla, S. (eds.), Investigar en la era neoliberal. Visiones críticas sobre la investigación en comunicación en España, Servicios de Publicación de las universidades Autónoma de Barcelona, Pompeu Fabra, Jaume I de Castellón y Valencia, págs. 265-294. Martínez Nicolás, M., Saperas, E. y Carrasco-Campos, Á. (2019), «La investigación sobre comunicación en España en los últimos 25 años (1990-2014). Objetos de estudio y métodos aplicados en los trabajos publicados en revistas españolas especializadas», Empiria. Revista de Metodología de Ciencias Sociales, nº 42, págs, 37-69. Masip, P. (2014), «Impact of assessment criteria on publication behaviour. The case of communication research in Spain», Information Research, vol. 19, nº 2, paper 613. Merton, R. K. y Barber, E. G. (2002), Viaggi e avventure della Serendipity. Saggio di semantica sociologica e sociologia della scienza, Bolonia, Il Mulino. Moragas, M. de (1981), Teorías de la comunicación. Investigaciones sobre medios en América y Europa, Barcelona, Gustavo Gili. Morin, E. (1962), El espíritu del tiempo, Madrid, Taurus, 1966. Kuhn, T. S. (1962), La estructura de las revoluciones científicas. México: Fondo de Cultura Económica, 1971. López Escobar, E. y Martín Algarra, M. (2017), «Communication teaching and research in Spain: The calm and the storm», Publizistik, vol. 62, nº 1, págs 83-105. Peng, T., Zhang, L., Zhong. Z. y Zhu, J. (2012), «Mapping the landscape of Internet Studies: Text mining of social science journal articles 2000–2009», New Media & Society, vol. 15, nº 5, págs. 644-664. Piñeiro, T. (2016), «La radio en la investigación comunicativa en España: una línea minoritaria para un medio mayoritario», Signo y Pensamiento, nº 69, págs. 30-48. Rosengren, K. E. (1983), «Communication research: One paradigm, or four?», Journal of Communication, vol. 33, nº 3, págs. 185-207. Rosengren, K. E. (1989), «Paradigms lost and regained», en Dervin B., Grossberg, L., O’Keefe, B. J. y Wartella, E. (eds.), Rethinking communication, vol. 1: «Paradigm issues», Newbury Park, Sage, págs. 21-39. Russell Neuman, W., Davidson, R., Joo, S., Park, Y. J. y Williams, A. E. (2008), «The seven deadly sins of communication research», Journal of Communication, vol. 58, nº 2, págs. 220-237. Saperas, E. (2016), «Cuatro décadas de investigación comunicativa en España. Los procesos de institucionalización y de profesionalización de la investigación (1971-2015)», Disertaciones. Anuario Electrónico de Estudios en Comunicación Social, vol. 9, nº 2, págs. 27-45. Saperas, E. (2018), «La investigación comunicativa en España en tiempos de globalización. La influencia del contexto académico y de investigación internacionales en la evolución de los estudios sobre medios en España», en Rodríguez Serrano, A. y Gil Soldevilla, S. (eds.), Investigar en la era neoliberal. Visiones críticas sobre la investigación en comunicación en España, Servicios de Publicación de las universidades Autónoma de Barcelona, Pompeu Fabra, Jaume I de Castellón y Valencia, págs. 207-225. GEOLOCALIzACIÓN DE LAS EPISTEMOLOGÍAS DE LA INvESTIGACIÓN EN COMUNICACIÓN... 47 En este Mapa se puede observar la distribución del estudio de los principales soportes de la comunicación mediática por universidades y autonomías, y en la barra de frecuencias lateral sobresale la frecuencia del enfoque sobre «Varios» (25,82%), lo que implica examinar los Medios de Comunicación de manera generalizada. Pero si se especifican los soportes, entonces es la «Prensa» la que sobresale (22,84%) y a continuación el «Cine» (17,76%) y la «TV» (también 17,76%). El lector puede proceder a continuación a pasar el puntero sobre las Universidades que figuran en sus respectivas Comunidades Autónomas, de forma que eligiendo una de ellas (por ejemplo, la Complutense que está contenida en el círculo de mayor tamaño) verá simultáneamente que hay casillas con sus diversos tipos de soportes y sus correspondientes colores, los cuales se representan también en la barra vertical de frecuencias que aparece en el lado izquierdo del mapa, dejando sin color las categorías de soporte que no aparecen. Destaca que en todas las comunidades autónomas que más investigaciones aportan (Madrid, Cataluña, Andalucía y Galicia) sus estudios con los formatos más representativos (prensa, cine, tv, varios) se distribuyen de una manera visiblemente similar, pero esto no lo podrá apreciar el lector, si no va pasando el cursor por las universidades dentro de cada Autonomía. Ahora bien, las comunidades autónomas que tienen una composición muy diferente a lo habitual son: Aragón, Baleares, y Castilla La Mancha. Es de resaltar que de 2007 a 2013, cuando ya Internet y las Redes Sociales ya han eclosionado, los objetos de estudio privilegiados cuando se eligen en función de sus soportes, siguen siendo los ubicados todavía en los más tradicionales de la prensa, cine, tv, mientras que Internet y Cibermedios tienen una aparición muy exigua. 1.2. Las prácticas profesionales de la comunicación mediática en las investigaciones Cuando el objeto de estudio de las investigaciones tiene que ver con la comunicación mediática, una de las principales prácticas profesionales referidas es el periodismo El lector puede comprobarlo si procede de manera similar interactuando con el mapa anterior, y eligiendo ahora el recuadro de la parte inferior derecha donde figura la categoría de «Prácticas profesionales» y si lleva luego el cursor a la franja donde se indica «Todas las prácticas profesionales» el mapa que verá es el que se muestra en la imagen de Mapa 2. En este mapa se ha elegido hacer clic sobre la casilla de «Todos», pero el lector puede proseguir comparando la visualización de datos en los casos de Tesis Doctorales y de Proyectos I+D (a la derecha del mapa). La proporción de frecuencias entre las diversas prácticas profesionales que se eligen como objeto formal, según la barra de la izquierda, muestra que el periodismo acapara un tercio1. La siguiente práctica 1. Algunos títulos de TD que pueden servir de ejemplo son los siguientes: Tratamiento de la información deportiva en la prensa: la crónica como género prevalente. Periodismo taurino: la crónica taurina en El Debate de 1910 a 1936. El papel de la prensa diaria durante la transición a la democracia en Valencia (1976-1982). Las elecciones presidenciales de 2006 en México y el proceso político y social hacia 2012: análisis de la acción comunicativa del periodismo mexicano, etcétera. J. A. GAITáN MOYA, C. LOzANO ASCENCIO y J. L. PIñUEL RAIGADA 48 profesional más referida son las escrituras no periodísticas (24,78%)2. El marketing es la tercera práctica profesional referida (16,12%) y sucede lo mismo que con las dos prácticas anteriores3. 1.3. Las prácticas sociales en las investigaciones de comunicación mediática Cuando el objeto de estudio de las investigaciones tiene que ver con la comunicación mediática, el mapa que se obtiene haciendo clic en la casilla derecha de «Prácticas Sociales» y considerando todos los documentos sin diferenciar si TD o PI+D, es el que aparece en el Mapa 3. 2. Algunos títulos de TD que pueden servir de ejemplo son los siguientes: La influencia de la novela gráfica en la industria del cómic en España. Retóricas del cine de no ficción en la era de la post verdad. El gag visual y la imagen en movimiento. Del cine mudo a la pantalla jugable. El cine español a través de sus carteles. Iconografía y retorica (1909-1980). Historia de un discurso, etcétera. 3. Algunos títulos de TD que pueden servir de ejemplo son los siguientes: «La imagen corporativa del cine español», «Estrategias de marketing en Internet de las empresas fabricantes y distribuidoras de productos de gran consumo», «El nacimiento de la Sexta: análisis de una nueva estrategia competitiva de TV generalista». Mapa 2. Principales prácticas profesionales y Autonomías 5 si lleva luego el cursor a la franja donde se indica “Todas las prácticas profesionales” el mapa que verá es el que se muestra en la imagen de Mapa 2. Mapa 2. Principales prácticas profesionales y Autonomías En este mapa se ha elegido hacer clic sobre la casilla de “Todos”, pero el lector puede proseguir comparando la visualización de datos en los casos de Tesis Doctorales y de Proyectos I+D (a la derecha del mapa). La proporción de frecuencias entre las diversas prácticas profesionales que se eligen como objeto formal, según la barra de la izquierda, muestra que el periodismo acapara un tercio 1 . La siguiente práctica profesional más referida son las escrituras no periodísticas (24,78%) 2 . El marketing es la tercera práctica profesional referida (16,12%) y sucede lo mismo que con las dos prácticas anteriores 3 . 1.3. Las prácticas sociales en las investigaciones de comunicación mediática 1 Algunos títulos de TD que pueden servir de ejemplo son los siguientes: Tratamiento de la información deportiva en la prensa: la crónica como género prevalente. Periodismo taurino: la crónica taurina en El Debate de 1910 a 1936. El papel de la prensa diaria durante la transición a la democracia en Valencia (1976-1982). Las elecciones presidenciales de 2006 en México y el proceso político y social hacia 2012: análisis de la acción comunicativa del periodismo mexicano, etcétera. 2 Algunos títulos de TD que pueden servir de ejemplo son los siguientes: La influencia de la novela gráfica en la industria del cómic en España. Retóricas del cine de no ficción en la era de la post verdad. El gag visual y la imagen en movimiento. Del cine mudo a la pantalla jugable. El cine español a través de sus carteles. Iconografía y retorica (1909-1980). Historia de un discurso, etcétera. 3 Algunos títulos de TD que pueden servir de ejemplo son los siguientes: “La imagen corporativa del cine español”, “Estrategias de marketing en Internet de las empresas fabricantes y distribuidoras de productos de gran consumo”, “El nacimiento de la Sexta: análisis de una nueva estrategia competitiva de TV generalista”. GEOLOCALIzACIÓN DE LAS EPISTEMOLOGÍAS DE LA INvESTIGACIÓN EN COMUNICACIÓN... 49 Mapa 3. Principales prácticas sociales y Autonomías En este mapa puede advertirse que no falta ninguna de las prácticas sociales que han sido consideradas. Destacan los estudios de Representaciones sociales (43,13%), Producción (42,09%) y Consumo (11,34%). Estos datos corresponden por una parte a la atención privilegiada (43,13%, casi la mitad de TD y PI+D) que se les presta a los Medios por su función social de representar el acontecer, y por otra al uso privilegiado del análisis de contenido y del análisis del discurso como técnicas de elaboración, registro e interpretación de datos. La consideración de la «Producción» y del «Consumo» como prácticas sociales merecedoras de atención en TD u PI+D muestran una relevante diferencia: mientras que a la Producción se le presta casi la misma atención que a las Representaciones, al Consumo cuatro veces menos4. Así pues, a la vista de los mapas precedentes puede concluirse que si los objetos materiales de estudio que acaparan mayor atención en TD y PI+D son los discursos mayoritariamente descriptivos dedicados a la Comunicación Mediática, los objeto 4. Algunos títulos de TD y PI+D que pueden servir de ejemplo para Representaciones, Producción y Consumo respectivamente, son los siguientes: «La ficción televisiva de TV3 como productora de referentes de la identidad cultural catalana: estudio de caso de la SitCom ‘Plats bruts’»; «La influencia de la novela gráfica en la industria del Comic en España»; «Audiencias activas y Periodismo: perfiles, motivaciones y hábitos de los usuarios en el consumo y producción de contenidos informativos». 6 Cuando el objeto de estudio de las investigaciones tiene que ver con la comunicación mediática, el mapa que se obtiene haciendo clic en la casilla derecha de “Prácticas Sociales” y considerando todos los documentos sin diferenciar si TD o PI+D, es el que aparece en el Mapa 3. Mapa 3. Principales prácticas sociales y Autonomías En este mapa puede advertirse que no falta ninguna de las prácticas sociales que han sido consideradas. Destacan los estudios de Representaciones sociales (43,13%), Producción (42,09%) y Consumo (11,34%). Estos datos corresponden por una parte a la atención privilegiada (43,13%, casi la mitad de TD y PI+D) que se les presta a los Medios por su función social de representar el acontecer, y por otra al uso privilegiado del análisis de contenido y del análisis del discurso como técnicas de elaboración, registro e interpretación de datos. La consideración de la “Producción” y del “Consumo” como prácticas sociales merecedoras de atención en TD u PI+D muestran una relevante diferencia: mientras que a la Producción se le presta casi la misma atención que a las Representaciones, al Consumo cuatro veces menos4. Así pues, a la vista de los mapas precedentes puede concluirse que si los objetos materiales de estudio que acaparan mayor atención en TD y PI+D son los discursos mayoritariamente descriptivos dedicados a la Comunicación Mediática, los objeto formales fijan sus enfoques en Prensa, Cine y TV, si se repara en los soportes; en Periodismo, Escritura y Marketing si la 4 Algunos títulos de TD y PI+D que pueden servir de ejemplo para Representaciones, Producción y Consumo respectivamente, son los siguientes: “La ficción televisiva de TV3 como productora de referentes de la identidad cultural catalana: estudio de caso de la SitCom ‘Plats bruts’”; “La influencia de la novela gráfica en la industria del Comic en España”; “Audiencias activas y Periodismo: perfiles, motivaciones y hábitos de los usuarios en el consumo y producción de contenidos informativos”. J. A. GAITáN MOYA, C. LOzANO ASCENCIO y J. L. PIñUEL RAIGADA 50 formales fijan sus enfoques en Prensa, Cine y TV, si se repara en los soportes; en Periodismo, Escritura y Marketing si la atención se dirige a las prácticas profesionales; en Representaciones y en la Producción, si el interés de los Medios se enmarca desde las prácticas sociales. 2. REPOSITORIO ESPAñOL DE GRUPOS ACADéMICOS DE INvESTIGACIÓN EN COMUNICACIÓN Victoria Tur-Viñes y Patricia Núñez-Gómez (2018) se propusieron catalogar los grupos académicos españoles de investigación en Comunicación, en colaboración con el proyecto MapCom, que asumió la responsabilidad de apoyar económica y académicamente la tarea. Ha sido la primera vez que se hace un repositorio de los grupos de investigación consolidados y ubicados en las Facultades de las universidades españolas con grados y posgrados en Comunicación. De ellos se muestra su marco por áreas de conocimiento, su localización, sus líneas de investigación, la composición de sus equipos, los enlaces a sus páginas Web y a sus publicaciones, en http://www.mapcom. es/media/files/interactivo_mapa_grupos/index.html. En esta Cibercartografía interactiva de los grupos se facilita el seleccionar una comunidad autónoma y ver su listado de grupos. También se facilita desplazar el mapa arrastrándolo con el ratón, y seguir haciendo zoom para identificar por su nombre cada uno de los grupos localizados. La concentración de grupos de investigación por universidades (U) lleva a filtrar los grupos. Si se quiere además hacer una búsqueda por un término concreto se mostrarán solo aquellos grupos que investigan ese tema, y después para volver a ver todos los grupos se debe eliminar el término del buscador y pulsar la tecla <Enter>. Por su parte, cuando se hace girar hacia arriba o bien hacia abajo la rueda del ratón (Scroll) se pueden alejar o acercar las zonas de interés en el mapa que representan el territorio donde se localizan los grupos. Finalmente, identificados cada uno de los grupos por su nombre, universidad, y área según la especificidad de sus colores en el mapa, se abre respectivamente la ficha correspondiente donde se hace el repertorio de sus miembros, de sus líneas de investigación, de sus páginas web y de sus publicaciones si se da el caso. Una virtualidad, finalmente, de este repositorio cibercartográfico es poner a disposición la participación de aquellos usuarios que desean registrar nuevos grupos no censados en este repositorio, siguiendo las instrucciones correspondientes. 2.1. Resultados que se ofrecen usando el mapa interactivo con el repositorio de los grupos El primer resultado procede de identificar las áreas de conocimiento contempladas, que fueron las oficialmente denominadas por el Ministerio como: Comunicación Audiovisual y Publicidad (código: 105) cuyo color identificativo en el mapa es el azul; GEOLOCALIzACIÓN DE LAS EPISTEMOLOGÍAS DE LA INvESTIGACIÓN EN COMUNICACIÓN... 51 Periodismo (código: 675) cuyo color es el morado; y Biblioteconomía y Documentación (código: 040) y cuyo color es el naranja5. Se registraron en total 213 grupos de investigación adscritos por sus respectivas universidades (55 universidades estudiadas, pero sólo 46 con existencia reconocida de grupos) cuya distribución por áreas es la que aparece en la Tabla 1 con el número de grupos por área de conocimiento, y cuya representación cartográfica por Comunidades Autónomas se ofrece en el Mapa 4, distinguiendo las áreas de conocimiento por los colores anteriormente citados, mientras que en la Tabla 2, se ofrece la distribución por Áreas y Comunidades Autónomas. Tabla 1: Nº de grupos por área de conocimiento Área de conocimiento Nº grupos invest. 040 Biblioteconomía y Documentación 21 105 Comunicación Audiovisual y Publicidad 146 675 Periodismo 46 Total 213 Fuente: Victoria Tur-Viñes y Patricia Núñez-Gómez (2018). Mapa 4: Grupos por Comunidades Autónomas (CC.AA.), identificados según color del área de conocimiento6 5. Hay también un único registro de Sociología (código 775), cuyo color es el verde, que se incluyó en la Universidad Complutense porque se trata del Grupo MDCS, que lideró el proyecto MapCom y que si bien está en un departamento de Sociología, sus integrantes pertenecen a diversas áreas. No se tiene en cuenta para el conjunto. 6. En esta imagen del Mapa queda oculta la Comunidad de las Islas Canarias porque al estar situada en su ubicación geográfica, obligaría a reducir el tamaño de la cartografía para incluirla y no se verían con claridad el resto de los datos. Invitamos al lector a usar su dispositivo informático para explorar el mapa. 8 Total 213 Fuente: Victoria Tur-Viñes y Patricia Núñez-Gómez (2018). Mapa 4: Grupos por Comunidades Autónomas (CC.AA.), identificados según color del área de conocimiento 6 Tabla 2. Distribución de grupos por áreas y Comunidades Autónomas Código 105 CAV-PUB Código 675 Periodismo Código 40 Documentación Totales Andalucía 19 14 2 35 Aragón 4 1 - 5 Baleares 3 1 - 4 Canarias 2 1 - 3 Castilla y León 12 - - 12 Castilla-La M. 3 1 - 4 Catalunya 23 12 - 35 Extremadura 2 - 3 5 Galicia 5 - 3 8 La Rioja - 3 - 3 Madrid 29 7 10 46 Murcia 11 1 2 14 Navarra 3 1 - 4 País Vasco 4 4 - 8 Valencia 21 5 1 27 Totales 141 51 21 213 En la Tabla 3, como se ha dicho, se ofrece la distribución de grupos por universidades y en el Mapa 5, la cartografía donde aparecen ubicadas las universidades (U) que se concentran en sus respectivas CC.AA. 6 En esta imagen del Mapa queda oculta la Comunidad de las Islas Canarias porque al estar situada en su ubicación geográfica, obligaría a reducir el tamaño de la cartografía para incluirla y no se verían con claridad el resto de los datos. Invitamos al lector a usar su dispositivo informático para explorar el mapa. J. A. GAITáN MOYA, C. LOzANO ASCENCIO y J. L. PIñUEL RAIGADA 52 Tabla 2. Distribución de grupos por áreas y Comunidades Autónomas Código 105 CAV-PUB Código 675 Periodismo Código 40 Documentación Totales Andalucía 19 14 235 Aragón 4 1 - 5 Baleares 3 1 - 4 Canarias 2 1 - 3 Castilla y León 12 - - 12 Castilla-La M. 3 1 - 4 Catalunya 23 12 -35 Extremadura 2 - 3 5 Galicia 5 - 3 8 La Rioja - 3 - 3 Madrid 29 710 46 Murcia 11 1 2 14 Navarra 3 1 - 4 País Vasco 4 4 - 8 Valencia 21 5 1 27 Totales 141 51 21 213 En la Tabla 3, como se ha dicho, se ofrece la distribución de grupos por universidades y en el Mapa 5, la cartografía donde aparecen ubicadas las universidades (U) que se concentran en sus respectivas CC.AA. Tabla 3, Nº de grupos en cada universidad. (Fuente: Tur & Núñez, op. cit.). Universidad Nº grupos invest. Universidad Complutense (UCM) 19 Universidad de Sevilla (US) 18 Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) 12 Universidad de Murcia (UMU) 10 Universidad Francisco de Vitoria (UFV) 10 Universidad Pompeu Fabra (UPF) 9 Universidad CEU-San Pablo (CEU-USP) 8 Universidad de Alicante (UA) 7 Universidad de Málaga (UMA) 7 Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitate (UPV/EHU) 7 UniversidadUniversidad Jaume I (UJI) 7 Universidad CEU Cardenal Herrera (CEU-UCH) 6 Universidad Carlos III (UC3M) 5 Universidad de Coruña (UDC) 5 Universidad de Extremadura (UEx) 5 Universidad de Salamanca (USAL) 5 Universitat Ramón Llull (URL) 5 GEOLOCALIzACIÓN DE LAS EPISTEMOLOGÍAS DE LA INvESTIGACIÓN EN COMUNICACIÓN... 53 Universidad Nº grupos invest. Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM) 4 Universidad de Castilla La Mancha (UCLM) 4 Universitat de València (UV) 4 Universidad de Almería (UAL) 3 Universidad de Cádiz (UCA) 3 Universidad de Granada (UGR) 3 Universidad de la Laguna ((ULL) 3 Universidad de Navarra (UNAV) 3 Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) 3 Universidad San Jorge, Zaragoza (USJ) 3 Universidad de Santiago (USC) 3 Universitat de Vic (UVIC) 3 Universitat Illes Balears (UBI) 3 Universidad Antonio de NEBRIJA (UAN) 2 Universidad de Burgos (UBU) 2 Universidad de Zaragoza (UNIzar) 2 Universidad Europea Miguel de Cervantes (UEMC) 2 Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH) 2 Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA) 2 Universidad Rey Juan Carlos (URJC) 2 Universitat de Girona (UdG) 2 Universitat Oberta de Catalunya (UOC) 2 Universitat Rovira i Virgili (URV) 2 Centro de Enseñanza Superior Alberta Giménez (CESAG) 1 Universidad A Distancia de Madrid (UDIMA) 1 Universidad de Deusto (UDeusto) 1 Universidad de Huelva (UHU) 1 Universidad de Valladolid (Uva) 1 Universidad Politécnica de Valencia (UPV) 1 Total 213 Por su parte, el Mapa 5 recoge la cartografía donde se representa la ubicación de las universidades (U) de forma que haciendo clic en las «U» se abren los listados con los nombres de los grupos registrados, enlazados a una ficha donde se ofrecen los datos particulares de cada grupo, según las variables que son las siguientes (Cfr. Tur-Viñes, V. & Núñez-Gómez, P. 2018, 179): – Adscripción y tipo de grupo. Se analizan las 6 variables siguientes: universidad; comunidad autónoma; área Mapcom; nombre área de conocimiento; antigüedad (fecha de creación) y tipo de grupo (emergente o consolidado). J. A. GAITáN MOYA, C. LOzANO ASCENCIO y J. L. PIñUEL RAIGADA 54 – Especialización del grupo. Se analizan las siguientes variables (3): nombre grupo, tópicos de investigación (temas concretos aislados) y líneas de investigación (agrupación o mezcla de tópicos). – Composición del grupo. Se consideran las siguientes variables (3): número miembros, género de cada miembro, género del IP. Mapa 5. Ubicación de las universidades (U) que se concentran en sus respectivas CC.AA. y ejemplo cuando se ha elegido un grupo de la Universidad Complutense 10 - Especialización del grupo. Se analizan las siguientes variables (3): nombre grupo, tópicos de investigación (temas concretos aislados) y líneas de investigación (agrupación o mezcla de tópicos). - Composición del grupo. Se consideran las siguientes variables (3): número miembros, género de cada miembro, género del IP. Mapa 5. Ubicación de las universidades (U) que se concentran en sus respectivas CC.AA. y ejemplo cuando se ha elegido un grupo de la Universidad Complutense Aplicando el análisis del contenido de las webs institucionales de todos los grupos seleccionados, Tur-Viñes y Nuñez-Gómez (Op.cit.) usaron como referencia la taxonomía de Marzal, García y Humanes (2016) para clasificar las líneas de investigación de los grupos. Según Tur-Viñes & Nuñez-Gómez, la diversidad de temáticas de cada grupo explica su adscripción a más de una categoría taxonómica (ver Tabla 4). Aplicando el análisis del contenido de las webs institucionales de todos los grupos seleccionados, Tur-Viñes y Nuñez-Gómez (Op.cit.) usaron como referencia la taxonomía de Marzal, García y Humanes (2016) para clasificar las líneas de investigación GEOLOCALIzACIÓN DE LAS EPISTEMOLOGÍAS DE LA INvESTIGACIÓN EN COMUNICACIÓN... 55 de los grupos. Según Tur-Viñes & Nuñez-Gómez, la diversidad de temáticas de cada grupo explica su adscripción a más de una categoría taxonómica (ver Tabla 4). Tabla 4. Líneas de investigación basada en la taxonomía de Marzal, García y Humanes (2016), por áreas de conocimiento (Fuente Tur-Viñes & Núñez-Gómez) Taxonomía temática 040 Biblioteconomía y Documentación 105 Comunicación Audiovisual y Publicidad Total Ámbitos de la Comunicación 082 32 114 Comunicación general 8117 43 168 Comunicación y Tecnología 854 16 78 Comunicación y Política 216 725 Medios, producción y discursos 043 750 Comunicación y Sociedad 5 Comunicación y colectivos 128 635 Pero si se recurre al uso del Mapa, disponiéndose a elegir uno de los términos que se despliegan debajo (ver Mapa 6), aparece la localización de los grupos que comparten la temática elegida, como se muestra en un ejemplo después (ver Mapa 7). Mapa 6. Captura de pantalla antes de elegir un término para agrupar líneas de investigación 675 Periodismo 11 Tabla 4. Líneas de investigación basada en la taxonomía de Marzal, García y Humanes (2016), por áreas de conocimiento (Fuente Tur-Viñes & Núñez-Gómez) Taxonomía temática 040 Biblioteconomía y Documentación 105 Comunicación Audiovisual y Publicidad 675 Periodismo Total Ámbitos de la Comunicación 082 32 114 Comunicación general 8117 43 168 Comunicación y Tecnología 854 16 78 Comunicación y Política 216 7 25 Medios, producción y discursos 043 7 50 550 19 74 Comunicación y Sociedad Comunicación y colectivos 128 6 35 Pero si se recurre al uso del Mapa, disponiéndose a elegir uno de los términos que se despliegan debajo (ver Mapa 6), aparece la localización de los grupos que comparten la temática elegida, como se muestra en un ejemplo después (ver Mapa 7). Mapa 6. Captura de pantalla antes de elegir un término para agrupar líneas de investigación Por su parte, en la Tabla 5, elaborada tras la consulta del Mapa 7, se ofrecen las agrupaciones de términos más frecuentes en la base de datos Tabla 5. Agrupaciones de Términos más frecuentes en la Base de Datos Términos Nº de grupos Medios de Comunicación 38 Nuevas Tecnologías 20 Comunicación política 14 Medios audiovisuales 11 Nuevos Medios 11 Políticas de Comunicación 10 Tecnologías de la Información 10 Redes Sociales 9 Términos Nº de grupos Industrias culturales 8 Transmedia 8 Responsabilidad Social 7 Por su parte, en la Tabla 5, elaborada tras la consulta del Mapa 7, se ofrecen las agrupaciones de términos más frecuentes en la base de datos J. A. GAITáN MOYA, C. LOzANO ASCENCIO y J. L. PIñUEL RAIGADA 56 Tabla 5. Agrupaciones de Términos más frecuentes en la Base de Datos Términos Nº de grupos Medios de Comunicación 38 Nuevas Tecnologías 20 Comunicación política 14 Medios audiovisuales 11 Nuevos Medios 11 Políticas de Comunicación 10 Tecnologías de la Información 10 Redes Sociales 9 Términos Nº de grupos Industrias culturales 8 Transmedia 8 Responsabilidad Social 7 Cambio Social 6 Historia del Cine 5 Patrimonio documental 5 Análisis del discurso 4 Fuente: elaboración propia. Mapa 7. Ejemplo de la localización de grupos que comparten la temática de Medios de Comunicación, por CC.AA. 12 Cambio Social 6 Historia del Cine 5 Patrimonio documental 5 Análisis del discurso 4 Fuente: elaboración propia Mapa 7. Ejemplo de la localización de grupos que comparten la temática de Medios de Comunicación, por CC.AA. De los datos precedentes sobre el repositorio cartográfico de Grupos de Investigación resalta su convergencia en lo que respecta al número de grupos por Comunidades Autónomas y Universidades, de manera que a más antigüedad de las universidades (las mayores y más antiguas en las CC.AA. de Madrid y de Barcelona) mayor número de grupos y de líneas de investigación. Igualmente se consigna con este repositorio las tendencias más relevantes aparecidas en la cartografía de TD y Î+D, de forma que tanto si se consideran las líneas de investigación basadas en la taxonomía de Marzal, García y Humanes (2016), por áreas de conocimiento, como si se toman en cuenta agrupaciones de términos más frecuentes en la Base de Datos, se observa que los grupos se convierten en catalizadores de toda la investigación el campo. 3. La cartografía de los datos de encuesta al censo de investigadores en universidades españolas con grados y posgrados en Comunicación La percepción que los académicos dicen tener sobre su experiencia investigadora en el campo de la Comunicación nos proporciona un enfoque adicional para evaluar el conjunto de su carrera académica. Como se ha dicho, el proyecto MapCom aplicó una encuesta al censo de investigadores, profesores y doctorandos pertenecientes a centros universitarios españoles con titulaciones de Grado y Postgrado en las carreras de Comunicación. Los resultados de esta encuesta se configuran en un mapa que abarca el territorio español, de modo que ofrecen una geomática de las epistemes de que disponen los comunicólogos cuando estudian la comunicación. Se trata aquí de rescatar esta perspectiva epistemológica que adoptaron los GEOLOCALIzACIÓN DE LAS EPISTEMOLOGÍAS DE LA INvESTIGACIÓN EN COMUNICACIÓN... 63 un 40% de los casos. Con un 10% también se apunta Cataluña (UOC, UVIC) y Aragón (UNIZAR), más que en otras autonomías y universidades que también se ocupan de este campo temático, Así en Galicia (UdC), en Castilla y León (UVA), en el País Vasco (UPV/EHU, la Rioja (UNIR), la comunidad valenciana (UPV) y Murcia (UM). Finalmente, la Comunicación interpersonal es abordada desde un objetivo explicativo con una gran concentración de casos en Madrid (UCM, URJC, UDIMA), la Comunidad de Valencia (UJI, UV, UMH) y Andalucía (US, UMA, UGR) y en menor medida con Galicia (USC, UVigo), Castilla y León (USAL, UVA) y Murcia (UM). 3.5. Objetivos evaluativos Según los investigadores, los objetivos evaluativos abarcan en torno al 23% de los casos. Es de resaltar que prácticamente la mitad de las investigaciones que tienen objetivos evaluativos se ocupan de estudiar o bien la Comunicación mediática y bien la Comunicación de grupos, y en menor medida la comunicación interpersonal (22%), y en último término, la organizacional (20%) Mapa 12. Objetivos evaluativos 18 Mapa 12. Objetivos evaluativos 3.6. Objetivos de intervención Según los investigadores, estos objetivos de Intervención abarcan en torno al 22% de los casos, proporción muy similar a la investigación destinada a la Evaluación. Con estos objetivos de intervención destaca por encima de la media nacional la investigación en cualesquiera campos de estudio, con excepción del más frecuentado de todos los temas comunicacionales: el de la Comunicación mediática. Es decir, la intervención como objetivo está presente cuando se estudia la comunicación organizacional, la grupal o la interpersonal. En concreto, si bien los estudios sobre la comunicación organizacional se restringen a la Comunidad de Cataluña (UPF, UOC, UIC, URL, URV), en cambio se amplían en los casos en que se aborda la comunicación grupal y de la comunicación interpersonal. Respecto de la Comunicación grupal hay que decir que más de las tres cuartas partes de las respuestas se reparten entre tres Autonomías, en concreto, se distinguen por su frecuencia (39%) las de Madrid (UCM, URJC, UFV, UC3, UDIMA) y también las de Galicia (USC, UdC) y las de Cataluña (UPF, UOC, UAB, URV), que se aproximan al 38%. Pero cuando se responde que se estudia la comunicación interpersonal con objetivos de intervención, la investigación se muestra aún más repartida entre las distintas autonomías. Así, por encima de la media, encontramos respuestas relevantes en la Comunidad de Galicia (USC, UdC), la de Navarra (UNAV), la de Aragón (UNIZAR), la de Valencia (UV, UMH) , la de Murcia (UM) y la de Andalucía (US, UGR). Siguiendo con las investigaciones que se plantean objetivos evaluativos, y haciendo abstracción de la Comunicación mediática que abarca todas las autonomías J. A. GAITáN MOYA, C. LOzANO ASCENCIO y J. L. PIñUEL RAIGADA 64 y universidades, cabe fijarse ahora en la Comunicación grupal (25%). A este respecto con este objetivo de evaluación, los estudios sobre la comunicación grupal se localizan en Autonomías que, por sus grandes presupuestos regionales, quizás posean una capacidad de financiación de estudios que resulte diferencial: en tres de cada cinco de los casos la investigación de este tema ocurre en Madrid (UCM, URJC, UC3, UDIMA), Andalucía (US, UGR), Cataluña (UPF, UOC, UAB) y País Vasco (UPV/EHU), y a continuación, por debajo de la media, en Castilla y León, Galicia y Valencia. Los objetivos evaluativos abordan la comunicación interpersonal en diversas autonomías y universidades. En esta distribución sólo Madrid (UCM, URJC, UDIMA), Aragón (UNIZAR) y Valencia (UJI, UMH) se llevan casi el 65% de los casos, seguidos por Andalucía (UMA) y Murcia (UM) que reúnen casi el 24%, y con un número de casos reducidos (11%) Castilla y León (UVA) y Navarra (UNAV). Para finalizar, podemos referirnos al campo temático menos frecuentado, según declaran los propios investigadores, que aparece en los estudios que pretenden alcanzar un objetivo evaluativo, y que es la Comunicación organizacional, que además se circunscribe en un 68% a las autonomías de Madrid (UCM, URJC, UFV), Cataluña (UPF, UOC, UVIC, UPF, URL) y Comunidad de Valencia (UJI, UPV, UA, UMH). 3.6. Objetivos de intervención Según los investigadores, estos objetivos de Intervención abarcan en torno al 22% de los casos, proporción muy similar a la investigación destinada a la Evaluación. Con estos objetivos de intervención destaca por encima de la media nacional la investigación en cualesquiera campos de estudio, con excepción del más frecuentado de todos los temas comunicacionales: el de la Comunicación mediática. Es decir, la intervención como objetivo está presente cuando se estudia la comunicación organizacional, la grupal o la interpersonal. En concreto, si bien los estudios sobre la comunicación organizacional se restringen a la Comunidad de Cataluña (UPF, UOC, UIC, URL, URV), en cambio se amplían en los casos en que se aborda la comunicación grupal y de la comunicación interpersonal. Respecto de la Comunicación grupal hay que decir que más de las tres cuartas partes de las respuestas se reparten entre tres Autonomías, en concreto, se distinguen por su frecuencia (39%) las de Madrid (UCM, URJC, UFV, UC3, UDIMA) y también las de Galicia (USC, UdC) y las de Cataluña (UPF, UOC, UAB, URV), que se aproximan al 38%. Pero cuando se responde que se estudia la comunicación interpersonal con objetivos de intervención, la investigación se muestra aún más repartida entre las distintas autonomías. Así, por encima de la media, encontramos respuestas relevantes en la Comunidad de Galicia (USC, UdC), la de Navarra (UNAV), la de Aragón (UNIZAR), la de Valencia (UV, UMH) , la de Murcia (UM) y la de Andalucía (US, UGR). GEOLOCALIzACIÓN DE LAS EPISTEMOLOGÍAS DE LA INvESTIGACIÓN EN COMUNICACIÓN... 65 Mapa 13. Objetivos de intervención 19 Mapa 13. Objetivos de intervención 3.7. Las técnicas de investigación y los objetivos de estudio Que el objeto de estudio más frecuentado sea la Comunicación mediática resulta congruente con que dominen los objetivos descriptivos y explicativos y con que las técnicas más utilizadas se basen en el análisis de documentos (25%). Porque los documentos se detraen principalmente del entorno mediático (tanto digital como analógico). Así, para el análisis de documentos, se hace uso preferente de técnicas de Análisis de contenido, de Análisis del discurso y de Análisis documental. A estas técnicas siguen en frecuentación las técnicas conversacionales (grupos de discusión, entrevista, Delphi, etc.) con un 21%, después las técnicas observacionales (observación sistemática, observación participante, historias de vida, etc.) con un 18% y, en último lugar, las técnicas experimentales (test de prueba sobre productos comunicativos, etc.) con un 16%. 3.8. Uso de técnicas documentales Según la opinión de los investigadores en sus respuestas de encuesta, las técnicas documentales, en general, son las más utilizadas (25%). Ahora bien, si se trata de estudiar la Comunicación mediática la proporción se incrementa hasta aproximarse a las ¾ partes de las técnicas elegidas (73,5%). Considerando las Comunidades y universidades donde se ubican los investigadores que mayoritariamente dicen seleccionar las técnicas documentales para estudiar la comunicación mediática como objeto casi exclusivo y que lo hacen por encima de la media estatal son: Andalucía (UMA, US, UGR, UCA), Galicia (US, UdC), Murcia (UM, UCAM), Navarra (UNAV), La Rioja (UNIRIOJA), El País Vasco (UD, MU), Castilla y León (USAL, UPSA, UEMC) y Castilla-La Mancha (UCLM). En la misma medida, la Comunicación en las organizaciones es estudiada a través de técnicas documentales de forma relevante en Cataluña (URL, UIC, URV), Andalucía (UMA), Valencia (UPV, UA), Aragón (UNIZAR, USJ) y la Rioja (UNIRIOJA). Respecto de la Comunicación grupal es Madrid (USPCEU), Valencia (UV, 3.7. Las técnicas de investigación y los objetivos de estudio Que el objeto de estudio más frecuentado sea la Comunicación mediática resulta congruente con que dominen los objetivos descriptivos y explicativos y con que las técnicas más utilizadas se basen en el análisis de documentos (25%). Porque los documentos se detraen principalmente del entorno mediático (tanto digital como analógico). Así, para el análisis de documentos, se hace uso preferente de técnicas de Análisis de contenido, de Análisis del discurso y de Análisis documental. A estas técnicas siguen en frecuentación las técnicas conversacionales (grupos de discusión, entrevista, Delphi, etc.) con un 21%, después las técnicas observacionales (observación sistemática, observación participante, historias de vida, etc.) con un 18% y, en último lugar, las técnicas experimentales (test de prueba sobre productos comunicativos, etc.) con un 16%. 3.8. Uso de técnicas documentales Según la opinión de los investigadores en sus respuestas de encuesta, las técnicas documentales, en general, son las más utilizadas (25%). Ahora bien, si se trata de estudiar la Comunicación mediática la proporción se incrementa hasta aproximarse a las ¾ partes de las técnicas elegidas (73,5%). J. A. GAITáN MOYA, C. LOzANO ASCENCIO y J. L. PIñUEL RAIGADA 66 Considerando las Comunidades y universidades donde se ubican los investigadores que mayoritariamente dicen seleccionar las técnicas documentales para estudiar la comunicación mediática como objeto casi exclusivo y que lo hacen por encima de la media estatal son: Andalucía (UMA, US, UGR, UCA), Galicia (US, UdC), Murcia (UM, UCAM), Navarra (UNAV), La Rioja (UNIRIOJA), El País Vasco (UD, MU), Castilla y León (USAL, UPSA, UEMC) y Castilla-La Mancha (UCLM). En la misma medida, la Comunicación en las organizaciones es estudiada a través de técnicas documentales de forma relevante en Cataluña (URL, UIC, URV), Andalucía (UMA), Valencia (UPV, UA), Aragón (UNIZAR, USJ) y la Rioja (UNIRIOJA). Respecto de la Comunicación grupal es Madrid (USPCEU), Valencia (UV, UJI), Navarra (UNAV), Aragón (UNIZAR) y la Rioja (UNIRIOJA) donde se concentran los estudios en los que se utilizan las técnicas documentales. Por otra parte, hay menos Comunidades y universidades que dedican el uso de estas técnicas a la comunicación interpersonal: en Valencia (UJI, UMH), Galicia (USC) y Murcia (UM). Mapa 14. Uso de técnicas documentales 20 UJI), Navarra (UNAV), Aragón (UNIZAR) y la Rioja (UNIRIOJA) donde se concentran los estudios en los que se utilizan las técnicas documentales. Por otra parte, hay menos Comunidades y universidades que dedican el uso de estas técnicas a la comunicación interpersonal: en Valencia (UJI, UMH), Galicia (USC) y Murcia (UM). Mapa 14. Uso de técnicas documentales 3.9. Uso de técnicas conversacionales De acuerdo a su experiencia, los investigadores declaran a las técnicas como segundo grupo de técnicas más utilizadas (21%). Y en más de la mitad de las ocasiones (51%) estas técnicas conversacionales se aplican al estudio de la Comunicación mediática, su principal objeto de estudio. La Comunicación mediática es estudiada mediante el uso de diversas técnicas conversacionales en gran número de Autonomías y universidades: así, por encima de la media estatal, en Madrid (UCM, URJC, UC3M, USPCEU, P. COMILL., UCJC), Cataluña (todas: UPF, URL, UAB, UOC, UIC, URV), Aragón (UNIZAR) y País Vasco (UD, MU). Del mismo modo, los investigadores declaran que las técnicas conversacionales se aplican en la investigación sobre la comunicación en las organizaciones en Cataluña (UPF, URL, UOC, UIC, URV) , Galicia (USC, UdC), Murcia (UM, UCAM), Navarra (UNAV), La Rioja (UNIRIOJA), Castilla y León (UPSA, UEMC) y Extremadura (UEX). Respecto de la aplicación de estas técnicas conversacionales sobre la comunicación en Grupos, los estudios declarados que superan la media estatal se ubican en Madrid (UCM, URJC, UC3, UFV), Andalucía (UMA, US), Valencia (UJI, UPV), Extremadura (UEX). Y finalmente, se destacan las técnicas GEOLOCALIzACIÓN DE LAS EPISTEMOLOGÍAS DE LA INvESTIGACIÓN EN COMUNICACIÓN... 67 3.9. Uso de técnicas conversacionales De acuerdo a su experiencia, los investigadores declaran a las técnicas como segundo grupo de técnicas más utilizadas (21%). Y en más de la mitad de las ocasiones (51%) estas técnicas conversacionales se aplican al estudio de la Comunicación mediática, su principal objeto de estudio. La Comunicación mediática es estudiada mediante el uso de diversas técnicas conversacionales en gran número de Autonomías y universidades: así, por encima de la media estatal, en Madrid (UCM, URJC, UC3M, USPCEU, P. COMILL., UCJC), Cataluña (todas: UPF, URL, UAB, UOC, UIC, URV), Aragón (UNIZAR) y País Vasco (UD, MU). Del mismo modo, los investigadores declaran que las técnicas conversacionales se aplican en la investigación sobre la comunicación en las organizaciones en Cataluña (UPF, URL, UOC, UIC, URV) , Galicia (USC, UdC), Murcia (UM, UCAM), Navarra (UNAV), La Rioja (UNIRIOJA), Castilla y León (UPSA, UEMC) y Extremadura (UEX). Respecto de la aplicación de estas técnicas conversacionales sobre la comunicación en Grupos, los estudios declarados que superan la media estatal se ubican en Madrid (UCM, URJC, UC3, UFV), Andalucía (UMA, US), Valencia (UJI, UPV), Extremadura (UEX). Y finalmente, se destacan las técnicas conversacionales en el estudio de la comunicación interpersonal sólo por encima de la media estatal en Valencia (UJI, UV, UA, UMH) y la Rioja (UNIRIOJA). Mapa 15. Uso de técnicas conversacionales 3.10. Uso de técnicas de encuesta 21 conversacionales en el estudio de la comunicación interpersonal sólo por encima de la media estatal en Valencia (UJI, UV, UA, UMH) y la Rioja (UNIRIOJA) Mapa 15. Uso de técnicas conversacionales 3.10. Uso de técnicas de encuesta En función de su propia experiencia, los investigadores vienen a manifestar que, después de las técnicas documentales, las técnicas de encuesta, en general, son las que están cerca de ser las más usadas (20%), junto con las conversacionales (21%). Asimismo, que, en más de la mitad de las ocasiones (55,45%) se aplican al estudio de la Comunicación mediática, su principal objeto de estudio. En el estudio de la Comunicación mediática destacan Andalucía (UMA, US, UGR y UCA), Galicia (USC y UdC), Murcia (UM y UCAM), Navarra (UNAV), La Rioja (UNIRIOJA), El País Vasco (UD y MU) y Castilla y León (USAL, UPSA y UEMC). En segundo lugar, de importancia, la encuesta es elegida para estudiar la Comunicación organizacional (16.7%): en Cataluña (UPF, URL, UIC, URV) y en Extremadura (UEX). Por otra parte, respecto a la Comunicación grupal, las autonomías que superan la media nacional en el uso de la técnica de encuesta son Aragón (UNIZAR) y Extremadura (UEX). Y, finalmente, para estudiar la Comunicación interpersonal la técnica de encuesta se elige en un 8.7% de las veces, siendo Extremadura (UEX) la única Autonomía que supera relativamente la media nacional (UEX). Mapa 16. Uso de las técnicas de encuesta J. A. GAITáN MOYA, C. LOzANO ASCENCIO y J. L. PIñUEL RAIGADA 68 En función de su propia experiencia, los investigadores vienen a manifestar que, después de las técnicas documentales, las técnicas de encuesta, en general, son las que están cerca de ser las más usadas (20%), junto con las conversacionales (21%). Asimismo, que, en más de la mitad de las ocasiones (55,45%) se aplican al estudio de la Comunicación mediática, su principal objeto de estudio. En el estudio de la Comunicación mediática destacan Andalucía (UMA, US, UGR y UCA), Galicia (USC y UdC), Murcia (UM y UCAM), Navarra (UNAV), La Rioja (UNIRIOJA), El País Vasco (UD y MU) y Castilla y León (USAL, UPSA y UEMC). En segundo lugar, de importancia, la encuesta es elegida para estudiar la Comunicación organizacional (16.7%): en Cataluña (UPF, URL, UIC, URV) y en Extremadura (UEX). Por otra parte, respecto a la Comunicación grupal, las autonomías que superan la media nacional en el uso de la técnica de encuesta son Aragón (UNIZAR) y Extremadura (UEX). Y, finalmente, para estudiar la Comunicación interpersonal la técnica de encuesta se elige en un 8.7% de las veces, siendo Extremadura (UEX) la única Autonomía que supera relativamente la media nacional (UEX). Mapa 16. Uso de las técnicas de encuesta 22 3.11. Uso de técnicas observacionales En general, puede afirmarse que en el conjunto de objetos de estudio de la Comunicación las técnicas observacionales se reducen al 18% y que la comunicación mediática es el campo de estudio en el que más se centran las técnicas observacionales (49%). Cataluña (todas: UPF, URL, UAB, UOC, UIC, URV), Galicia (USC y UdC), Murcia (UM y UCAM), Navarra (UNAV), La Rioja (UNIRIOJA), País Vasco (UD) y Castilla y León (USAL, UPSA, UEMC). Aun siendo el segundo campo de estudio donde se utilizan las técnicas observaciones, la comunicación organizacional sólo supone el 18.2% del total. Cataluña (URL y UIC), Andalucía (UMA, UGR y UCA), Valencia (UJI y UA) y Extremadura (UEX) La comunicación grupal es estudiada con el uso de técnicas observaciones en un 11.5%. Así en Cataluña (UAB y URV), Murcia (UM), Aragón (UNIZAR), La Rioja (UNIRIOJA), Castilla y León (USAL y UPSA) y Castilla-La Mancha (UCLM) Respecto de los objetos de estudio estudiados con técnicas observaciones que están ubicados en la comunicación interpersonal encontramos el 14.5%. Así en Madrid (UCM, USPCEU, UFV), Andalucía (UGR y UCA), Navarra (UNAV), Aragón (UNIZAR), La Rioja (UNIRIOJA) y Castilla y León (USAL y UPSA). Mapa 17. Uso de las técnicas observacionales GEOLOCALIzACIÓN DE LAS EPISTEMOLOGÍAS DE LA INvESTIGACIÓN EN COMUNICACIÓN... 69 3.11. Uso de técnicas observacionales En general, puede afirmarse que en el conjunto de objetos de estudio de la Comunicación las técnicas observacionales se reducen al 18% y que la comunicación mediática es el campo de estudio en el que más se centran las técnicas observacionales (49%). Cataluña (todas: UPF, URL, UAB, UOC, UIC, URV), Galicia (USC y UdC), Murcia (UM y UCAM), Navarra (UNAV), La Rioja (UNIRIOJA), País Vasco (UD) y Castilla y León (USAL, UPSA, UEMC). Aun siendo el segundo campo de estudio donde se utilizan las técnicas observaciones, la comunicación organizacional sólo supone el 18.2% del total. Cataluña (URL y UIC), Andalucía (UMA, UGR y UCA), Valencia (UJI y UA) y Extremadura (UEX) La comunicación grupal es estudiada con el uso de técnicas observaciones en un 11.5%. Así en Cataluña (UAB y URV), Murcia (UM), Aragón (UNIZAR), La Rioja (UNIRIOJA), Castilla y León (USAL y UPSA) y Castilla-La Mancha (UCLM) Respecto de los objetos de estudio estudiados con técnicas observaciones que están ubicados en la comunicación interpersonal encontramos el 14.5%. Así en Madrid (UCM, USPCEU, UFV), Andalucía (UGR y UCA), Navarra (UNAV), Aragón (UNIZAR), La Rioja (UNIRIOJA) y Castilla y León (USAL y UPSA). Mapa 17. Uso de las técnicas observacionales 23 3.12. Uso de técnicas experimentales En general, las técnicas experimentales son las menos aplicadas (16%) por los investigadores cuando éstos tratan de abordar los objetos de estudio de la Comunicación. Un claro exponente de este hecho es la reducida presencia relativa de estudios experimentales que se sitúen por encima de la media nacional en la Comunidad de Madrid y en la de Cataluña, que como se sabe son los principales ámbitos de producción de las investigaciones del campo. La comunicación mediática es el objeto preferido cuando se hace uso de las técnicas experimentales (51.7%). Así ocurre en Galicia (USC, UdC), Murcia (UM, UCAM), País Vasco (UD, MU) y Castilla y León (USAL, UPSA). El segundo de los objetos seleccionados para la aplicación de las técnicas experimentales es la comunicación organizacional (18.6%). La Comunidades destacables a este respecto son: Cataluña (URL, UIC), Andalucía (UMA, US, UGR), Navarra (UNAV), Aragón (UNIZAR), la Rioja (UNIRIOJA), y Extremadura (UEX) Resulta chocante la escasa experimentación en los ámbitos de la comunicación grupal (13.6%) y de la comunicación interpersonal (9.5%). En el caso de la comunicación grupal, se destacan Cataluña (URL, UAB) y Extremadura (UEX). Y respecto de la comunicación interpersonal, aparecen por encima de la media Madrid (UCM, URJC, UC3, USPCEU), Andalucía (UMA, UGR), Valencia (UA, UMH, UCHCEU), Aragón (UNIZAR) y La Rioja (UNIRIOJA). Mapa 18. Uso de las técnicas experimentales J. A. GAITáN MOYA, C. LOzANO ASCENCIO y J. L. PIñUEL RAIGADA 70 Mapa 18. Uso de las técnicas experimentales 24 3.13. Conclusiones generales sobre la Encuesta En conclusión, puede decirse que la visión que ofrecen las configuraciones geomáticas de la producción investigadora, según declaran los propios investigadores en la Encuesta de MapCom, está bastante decantada hacia los objetivos descriptivos y explicativos antes que evaluativos y de intervención. Que, por otra parte, las técnicas de análisis de documentos imperan sobre las técnicas conversacionales, observacionales o experimentales, siendo los tópicos de estudio predominantes en el mapa los relativos a la comunicación mediática y de las organizaciones antes que los que tratan de la comunicación grupal o interpersonal. La interpretación de que es susceptible esta cartografía permite desentrañar este amplio campo temático, y deslindar, por ejemplo, los estudios sobre los medios tradicionales y sobre los nuevos medios. Así hemos podido constatar la presencia de diversas líneas de investigación especializadas que, de forma localizada, amplían la comunicación mediática a las redes sociales y a los móviles, videojuegos y otros dispositivos electrónicos en la medida en que se ubican en diversas Autonomías y universidades. En conjunto, las configuraciones que aparecen en el mapa español de la producción investigadora tienen casi siempre presentes la Autonomías de Madrid y Cataluña, con sus múltiples universidades capitalinas como centros irradiadores de esta producción en el territorio nacional, pero también pueden destacarse en segundo lugar las producciones de las comunidades Valenciana y Andaluza, y, finalmente, las más intermitentes de Galicia, el País Vasco, Navarra, Castilla y León, Murcia y la Rioja, entre otras. Todas ellas ilustradas en la topología de los mapas como dominios geomáticos susceptibles de formar parte de agrupaciones o concentraciones o, por el contrario, de zonas de singular aislamiento o dispersión en torno a epistemes de la investigación. 3.12. Uso de técnicas experimentales En general, las técnicas experimentales son las menos aplicadas (16%) por los investigadores cuando éstos tratan de abordar los objetos de estudio de la Comunicación. Un claro exponente de este hecho es la reducida presencia relativa de estudios experimentales que se sitúen por encima de la media nacional en la Comunidad de Madrid y en la de Cataluña, que como se sabe son los principales ámbitos de producción de las investigaciones del campo. La comunicación mediática es el objeto preferido cuando se hace uso de las técnicas experimentales (51.7%). Así ocurre en Galicia (USC, UdC), Murcia (UM, UCAM), País Vasco (UD, MU) y Castilla y León (USAL, UPSA). El segundo de los objetos seleccionados para la aplicación de las técnicas experimentales es la comunicación organizacional (18.6%). La Comunidades destacables a este respecto son: Cataluña (URL, UIC), Andalucía (UMA, US, UGR), Navarra (UNAV), Aragón (UNIZAR), la Rioja (UNIRIOJA), y Extremadura (UEX) GEOLOCALIzACIÓN DE LAS EPISTEMOLOGÍAS DE LA INvESTIGACIÓN EN COMUNICACIÓN... 71 Resulta chocante la escasa experimentación en los ámbitos de la comunicación grupal (13.6%) y de la comunicación interpersonal (9.5%). En el caso de la comunicación grupal, se destacan Cataluña (URL, UAB) y Extremadura (UEX). Y respecto de la comunicación interpersonal, aparecen por encima de la media Madrid (UCM, URJC, UC3, USPCEU), Andalucía (UMA, UGR), Valencia (UA, UMH, UCHCEU), Aragón (UNIZAR) y La Rioja (UNIRIOJA). 3.13. Conclusiones generales sobre la Encuesta En conclusión, puede decirse que la visión que ofrecen las configuraciones geomáticas de la producción investigadora, según declaran los propios investigadores en la Encuesta de MapCom, está bastante decantada hacia los objetivos descriptivos y explicativos antes que evaluativos y de intervención. Que, por otra parte, las técnicas de análisis de documentos imperan sobre las técnicas conversacionales, observacionales o experimentales, siendo los tópicos de estudio predominantes en el mapa los relativos a la comunicación mediática y de las organizaciones antes que los que tratan de la comunicación grupal o interpersonal. La interpretación de que es susceptible esta cartografía permite desentrañar este amplio campo temático, y deslindar, por ejemplo, los estudios sobre los medios tradicionales y sobre los nuevos medios. Así hemos podido constatar la presencia de diversas líneas de investigación especializadas que, de forma localizada, amplían la comunicación mediática a las redes sociales y a los móviles, videojuegos y otros dispositivos electrónicos en la medida en que se ubican en diversas Autonomías y universidades. En conjunto, las configuraciones que aparecen en el mapa español de la producción investigadora tienen casi siempre presentes la Autonomías de Madrid y Cataluña, con sus múltiples universidades capitalinas como centros irradiadores de esta producción en el territorio nacional, pero también pueden destacarse en segundo lugar las producciones de las comunidades Valenciana y Andaluza, y, finalmente, las más intermitentes de Galicia, el País Vasco, Navarra, Castilla y León, Murcia y la Rioja, entre otras. Todas ellas ilustradas en la topología de los mapas como dominios geomáticos susceptibles de formar parte de agrupaciones o concentraciones o, por el contrario, de zonas de singular aislamiento o dispersión en torno a epistemes de la investigación. CONCLUSIONES Los avances tecnológicos, el desarrollo de las telecomunicaciones y la revolución de la tecnología de la información han sido, como hemos dicho en la introducción, fundamentales para impulsar el surgimiento y el desarrollo de la Cibercartografía como un lenguaje nuevo para la transmisión y elaboración de información geolocalizada para grupos sociales, organizaciones o instituciones. La Geolocalización de las J. A. GAITáN MOYA, C. LOzANO ASCENCIO y J. L. PIñUEL RAIGADA 72 epistemologías de la investigación en Comunicación en España supone pues un reto innovador destinado a sus investigadores para representar visualmente dónde se encuentran y cómo son los desarrollos epistemológicos de la investigación en Comunicación en España, y cuál es su evolución reciente si se fija la atención, o se dirige el foco, a las universidades españolas con grados y posgrados en Comunicación por Comunidades Autónomas. En el proyecto MapCom, primero se hizo una cartografía cibernética de la producción investigadora en comunicación y a este objeto le hemos dedicado la primera parte de este capítulo. El recuso interactivo ha sido mostrado de forma didáctica al lector familiarizándolo con el uso de los mapas que se van transformando en su visualización a medida que, eligiendo variables con los datos obtenidos del análisis de los documentos, se van construyendo nuevos mapas que ofrecen las coordenadas geográficas donde dichas variables y sus frecuencias tienen presencia. En segundo lugar, hemos mostrado el uso de otro mapa interactivo destinado a localizar grupos de investigación en universidades españolas con grados y postgrados en Comunicación descubriendo sus líneas de investigación declaradas, la composición de sus equipos, sus páginas Web y sus publicaciones. El discurso que el proyecto MapCom obtuvo de los investigadores universitarios en Comunicación utilizando la técnica del Phillips 66 para obtener los discursos y la técnica del Altas.ti para su análisis, no podía ser llevada a mapas de geolocalización porque las sesiones de trabajo que dieron lugar a los discursos fueron montadas con participación de los investigadores por su origen geográfico sino por su vinculación con sus perfiles de especialidad con relación a la investigación. Por ello, la publicación que oficialmente da noticia de los resultados MapCom sólo recogen mapas cognitivo-conceptuales de los discursos, mientras que los mapas geográficos que permiten visualizar a los grupos de investigación han sido el objeto de la segunda parte de este capítulo. Ha sido la primera vez que se hace un repositorio de los grupos de investigación consolidados y ubicados en las Facultades de las universidades españolas con grados y posgrados en Comunicación. En este repositorio cartográfico hemos mostrado su marco geomático por áreas de conocimiento, por localización, por líneas de investigación, por la composición de sus equipos, por los enlaces a sus páginas Web y por sus publicaciones. La presentación de este repositorio cartográfico ha sido elaborada para facilitarle también al lector la usabilidad. En tercer y último lugar, hemos prestado la cibercartografía de los datos obtenidos por la encuesta al censo de investigadores. Siendo también la primera vez que para el campo de la investigación en un área que comprende 55 universidades españolas con estudios de Grado y Postgrado en Comunicación se hace una encuesta a su censo de investigadores y se llevan los resultados de dicha encuesta a un mapa interactivo que abarca el territorio español, de modo que se ofrece una geomática de las epistemes disponibles entre los comunicólogos cuando estudian la comunicación. Ahora bien, la exposición que hemos realizado, supuesta ya la familiaridad del lector con el uso interactivo de los mapas, ha perseguido hacer geomáticamente visibles aquellos datos ELEMENTOS PARA UNA EPISTEMOLOGÍA DE LOS NUEvOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN DIGITAL 79 El software ha reemplazado el conjunto de tecnologías analógicas que hasta el siglo XXI se empleaban para crear, producir, editar, y distribuir contenidos comunicativos. El software se ha convertido en el común denominador del conjunto de los nuevos medios de comunicación digital. El propio concepto de «medio de comunicación» –cuando ya la práctica totalidad de las herramientas analógicas del sistema de medios moderno han sido simuladas y/o redefinidas mediante software– exige su reconsideración crítica. Lev Manovich culminará Software Takes Command reclamando el interés de un estudio cultural del software capaz de exprimir sus consecuencias epistemológicas: «Las nuevas capacidades de los instrumentos basados en software cambian lo que podemos saber, comporta consecuencias sobre el conocimiento humano, sobre cómo se adquiere éste, sobre su alcance (…) El código digital, los algoritmos, las técnicas de aprendizaje mecánico, el almacenaje masivo, las tecnologías de big data, los medios sociales y otros componentes del universo tecnosocial contemporáneo redefinen lo que significa conocer sobre algo» (Manovich, 2013). Resulta fundamental incrementar el análisis epistemológico de las herramientas y plataformas de software en y desde el marco de la epistemología de la comunicación. Ahí radica uno de los retos emergentes de la propia epistemología de la comunicación como disciplina. El procesado de imágenes digitales resulta un ejemplo emblemático de las consecuencias epistemológicas de algoritmos y aplicaciones de software. Consideremos el alcance e implicaciones que supone optar por el uso del formato JPEG o por el uso del formato RAW en un proceso estándar de captura fotográfica. El formato JPEG (Joint Photographic Experts Group) utiliza un algoritmo de compresión con pérdida para reducir el tamaño de los archivos de imágenes, por lo que al descomprimir o visualizar una imagen no se obtiene nunca la misma imagen de la que se partía antes de la compresión. Así mismo, la pérdida de calidad cuando se realizan sucesivas compresiones es siempre acumulativa: si se vuelve a comprimir una imagen JPEG se obtendrá una pérdida todavía mayor; cada copia sucesiva en JPEG de una imagen JPEG precedente ocasionará pérdidas adicionales de calidad. Por contra, el formato RAW (literalmente, ‘en bruto’, ‘en crudo’) no utiliza algoritmo de compresión ni ocasiona pérdida alguna a las imágenes captadas con éste. Una imagen en RAW contiene la totalidad de los datos de la imagen tal y como ha sido captada por el sensor digital de la cámara. Cada nueva copia o derivación en formato RAW de una imagen capturada originalmente en RAW sigue conteniendo la totalidad de datos originales sin ninguna pérdida de información. Prácticamente la totalidad de los dispositivos y cámaras de captura fotográfica ofrecen a los usuarios la posibilidad de elegir libremente entre ambos formatos (JPEG-RAW). Tomar partido por uno u otro tendrá importantes implicaciones sobre el conocimiento que podrá obtenerse y derivarse posteriormente (o no) de las imágenes obtenidas en uno u otro formato. Mientras que la captura en el formato JPEG dificultará todo intento de optimización a posteriori de los datos JORDI ALBERICH PASCUAL y FRANCISCO-JAvIER GÓMEz-PéREz 80 contenidos en la imagen, la captura en el formato RAW facilitará la reutilización, recombinación y transformación de los datos contenidos en ésta resultando así un formato mucho más adecuado para el desarrollo de un conocimiento libre, abierto y comunal. Resulta clave incrementar nuestra profundización cognoscitiva de los medios de comunicación desde la estructura y el funcionamiento del software, con una especial atención a las técnicas, herramientas y procesos que se utilizan para producir los nuevos contenidos comunicativos digitales. La analogía entre medios analógicos y digitales facilita analizar las nuevas técnicas que se esconden detrás de los procesos de creación de contenido. En el entorno analógico, las técnicas creativas del pintor poco tenían que ver con las del fotógrafo; sin embargo, con el paso al entorno digital, ambos compartirán entornos de trabajo y herramientas de software comunes: estructuras de datos a manipular, sean fotografías, texto o dibujos escaneados. «Los materiales se convierten en estructuras de datos; las herramientas físicas, mecánicas y electrónicas se transforman en herramientas de software que trabajan sobre estructuras de datos» (Manovich, 2013). Este entorno creado por estructuras de datos permite generar herramientas, procedimientos y automatizaciones para potenciar los procesos creativos basados en los medios digitales, facilitando las tareas de aprendizaje en el uso de los lenguajes y permitiendo el intercambio de información entre aplicaciones, así como el reaprovechamiento del código informático. Abordar adecuadamente la gestión y transformación de datos con el ordenador debe partir de una diferenciación entre dos tipos diferentes de técnicas de software: aquellas que permiten manipular cualquier tipo de datos, y aquellas que sólo son usables con un tipo de datos concretos. Hay técnicas de software que pueden aplicarse revolucionariamente tanto a archivos de texto, como a imágenes, archivos sonoros o audiovisuales, como la acción de «copiar y pegar»; otras en cambio, como los filtros fotográficos, sólo son adecuados para las imágenes: «las técnicas de software independientes del medio son ubicuas y universalistas. Por ejemplo, cortar y pegar son funciones integradas en todo tipo de software de edición de medios, desde las aplicaciones profesionales especializadas al software de consumo que lleva cada nuevo dispositivo de medios que compramos. Además, estas técnicas pueden aplicarse a cualquier tipo de obra de medios, sea cual sea su estética o su autoría; es decir, tanto si ha sido creada por la persona que luego aplica esas operaciones como por otra. De hecho, la capacidad técnica de acceder a fragmentos de las obras de medios de los demás se ha convertido en la base de la principal estética de nuestra época: la remezcla» (Manovich, 2013). Esta diferenciación de las técnicas de software entre las que son de uso general, o independientes del medio, y aquellas de uso particular, o específico del medio, nos ayuda a entender cómo las diferentes acciones del software afectan a nuestra experiencia y a la formación de nuestro conocimiento a través de éstas, en un entorno en el que los propios medios de comunicación se han convertido ya en software. ELEMENTOS PARA UNA EPISTEMOLOGÍA DE LOS NUEvOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN DIGITAL 81 4. ExCURSUS El desarrollo de las sociedades contemporáneas está profundamente interrelacionado con la emergencia constante y habitual de avances y transformaciones tecnocientíficas. Las consecuencias de estos avances y transformaciones son de gran alcance y afectan a numerosos aspectos de la vida individual y colectiva. Ciencia y tecnología tienen y ejercen un papel clave en la definición de la sociedad contemporánea. Por ello resulta clave la comprensión crítica de la lógica del conocimiento científico y tecnológico en la actualidad, así como atender y velar por una correcta comunicación y divulgación social de éstas. «Two Cultures», la emblemática conferencia de Charles Percy Snow en la Senate House de Cambridge, que reclamase ya en 1959 el incremento necesario de la comunicación entre las ciencias y las humanidades, adquiere un sentido renovado en aras del análisis epistemológico de las herramientas y plataformas de software desde el marco de la epistemología de la comunicación por el que hemos abogado. Tal y como reclamase hace ya sesenta años C.P. Snow, hoy como entonces resulta de indudable interés desarrollar una mayor interdisciplinariedad entre los territorios tradicionalmente escindidos de ciencia(s), arte(s) y humanidades, con el fin de facilitar la conceptualización crítica de un amplio catálogo de elementos tecnocientíficos operantes en la articulación contemporánea de nuestra sociedad. Gran parte de los errores que dominan la comprensión social de los avances tecnocientíficos son fruto del desconocimiento –cuando no directamente imprecisiones y errores– sobre la naturaleza del conocimiento científico, fruto de una imagen y concepción dominante (estándar) de la ciencia inadecuada. El vasto, rico y creciente territorio comunicativo interactivo y multimedia (app's, videojuegos, new media art, realidad virtual y aumentada, narrativas transmedia, o software cinema entre otros muchos ítems aún hoy en desarrollo), demanda de forma creciente una comprensión contemporánea del sector audiovisual dominada por un enfoque global e integrador en su relación con el nuevo (hiper)sector multimedia, capaz de articular una reconstrucción democratizante de las bases discursivas sobre las que descansa el proceso de reconocimiento, legitimación e institucionalización de las prácticas comunicativas contemporáneas arraigadas al uso y experimentación de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación. Atender al propio concepto de hibridación, como proceso de fusión de los medios, resultará clave para comprender los fundamentos y el conjunto de la evolución multimedia del sector comunicativo contemporáneo, «una fusión entre elementos que comparten técnicas de software e interfaces generando una experiencia nueva y coherente, diferente a la experimentación de los elementos por separado» (Adell, 2014). Son ingentes los ejemplos en el universo comunicativo más reciente que se dan precisamente a partir de la fusión de medios, elementos y técnicas de software preexistentes, hasta alcanzar su integración en una obra nueva y singular, autónoma en relación a cada una de éstas por separado. Lo son todos y cada uno de los mashups (aplicaciones web híbridas) creados a partir de las API de Amazon, eBay, Flickr, JORDI ALBERICH PASCUAL y FRANCISCO-JAvIER GÓMEz-PéREz 82 Google o Microsoft, como Healthmap, o MavilleAvant, entre muchos otros. Y lo son también de forma destacada, algunos de los nuevos géneros y formatos multimedia emergentes, como los denominados webdoc o documentales multimedia interactivos. Highrise: Universe Within (2015) de Katerina Cizek, en colaboración con NFB/ Interactive destaca como excelencia de hibridación multimedia en el campo de los webdoc. En éste, integrando y fundiendo sobre una misma interfaz gráfica interactiva accedemos a la vida digital de los residentes de rascacielos de 18 ciudades del mundo, de Guangzhou a Mumbai, pasando por Ramallah, Nueva York y más. Navegando por el interior de Highrise: Universe Within descubrimos susurros íntimos en Skype, usos políticos de WhatsApp, o mensajes éticos en Twitter, fruto de la hibridación creativa del documental, la ficción, la fotografía, el cine, la visualizacion 360º o la webGL. También el largometraje Scanner Darkly (2006), de Richard Linklater resultará un ejemplo emblemático de ello. Escrito y dirigido por el propio Linklater a partir de la adaptación de la novela del mismo nombre de Philip K. Dick, Scanner Darkly fue grabado primero en su totalidad con actores de la talla de Keanu Reeves, Robert Downey Jr., Woody Harrelson o Winona Ryder, para después ser animado en el proceso de postproducción mediante el sistema de rotoscopio, dibujando digitalmente de forma compleja y laboriosa todo lo filmado y editado previamente. El resultado es de nuevo una singular obra de creación multimedia, a partir de la copia, transformación y combinación de técnicas de dibujo y animación preexistentes. Highrise: Universe Within (Katerina Cizek/NFB Interactive, 2015) o Scanner Darkly (Richard Linklater, 2006) son apenas dos ejemplos significativos –entre muchas otras obras posibles a destacar– de la importancia y alcance de la hibridación contemporánea de medios de comunicación y software. El necesario desarrollo de una epistemología de los medios de comunicación digital debe hibridarse con el desarrollo igualmente necesario de una epistemología del software. En la sociedad tecnocientífica contemporánea no cabe seguir manteniendo el desarrollo disciplinar de las teorías de la comunicación al margen del estudio cultural de la informática, la telecomunicaciones y el multimedia. BIBLIOGRAFÍA Adell, F. (2014). «Técnicas de software, o cómo entender el software». Blog de la asignatura Fundamentos y evolución de la multimedia del Grado de Multimedia, Universitat Oberta de Catalunya. http://multimedia.uoc.edu/blogs/fem/es/tecnicas-de-software- o-como-entender-el-software/ Alberich-Pascual, J. (2015). «Del sector audiovisual al sector multimedia: retos y oportunidades». En: Francisco J. Gómez-Pérez (Coordinador). Políticas de impulso a las industrias audiovisuales. Salamanca: Editorial Comunicación Social. Alberich-Pascual, J. (2018). «Elementos de la creatividad multimedia: apropiación, remediación, hibridación». Mosaic [en línea], enero 2018, no. 156. ISSN: 1696-3296. DOI: https:// doi.org/10.7238/m.n156.1803. ELEMENTOS PARA UNA EPISTEMOLOGÍA DE LOS NUEvOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN DIGITAL 83 Enzensberger, H.M. (1974). Elementos para una teoría de los medios de comunicación. Barcelona: Editorial Anagrama. Gómez-Pérez, F.J. (Coordinador). (2015). Políticas de impulso a las industrias audiovisuales. Ley Audiovisual y Plan de Ordenación e Impulso del Sector Audiovisual en Andalucía. Salamanca: Editorial Comunicación Social. Han, B.C. (2014). En el enjambre. Barcelona: Herder Editorial. Lanier, J. (2011). Contra el rebaño digital: un manifiesto. Madrid: Editorial Debate. Manovich, L. (2013). Software takes command. New York: A&C Black. Roig-Telo, A. (2008). Cap al cinema col. laboratiu: pràctiques culturals i formes de producció participatives. Programa de Doctorat de la Societat de la Informació i el Coneixement de la Universitat Oberta de Catalunya [en línea]. Tesisenred. net [Fecha de consulta: 12/10/18]. Rushkoff, D. (2010). Program or be programmed: Ten commands for a digital age. Berkeley: Or Books. Snow, C.P. (1959). The two cultures and the scientific revolution. New York: The Rede Lecture. Tubella-Casadevall, I.; Alberich-Pascual, J. (2012). Comprender los Media en la sociedad de la información. Barcelona: Editorial UOC. Epistemología de la comunicación y capitalismo cognitivo Bases materialistas para una práctica teórica desde el Sur y desde abajo en la era digital Francisco Sierra Caballero vivimos un tiEmpo de transición que exige del pensamiento mayores esfuerzos de reflexividad e imaginación creativa. «Las potencialidades de traducción tecnológica de los conocimientos acumulados nos hacen creer (y alumbrar) el umbral de una sociedad de comunicación e interactiva liberada de las carencias e inseguridades que todavía hoy componen los días de muchos de nosotros» (Sousa Santos, 2011: 18). Pero es tal la ambigüedad y compleja articulación y desacompasamiento entre avance científico-técnico y teoría social que tratar de repensar la construcción del campo comunicacional y el papel de las Ciencias Sociales, desde el punto de vista de la ruptura que en cierto modo introduce la tecnología y el desafío epistemológico del necesario diálogo interdisciplinario en la era de la conectividad total, se torna aparentemente irrealizable, inmersos como estamos en un proceso de crisis y de debilidad del pensamiento crítico ante la emergencia de un ser y pensar Otro, resultando tal empeño, cuando menos, una tarea titánica difícilmente asumible por el investigador social en solitario, menos aún en apenas unos esbozos y líneas tentativas de reflexión que se bosquejan como notas exploratorias en el presente capítulo. Consciente de la necesidad de asunción de la ambivalencia y el potencial de las derivas y lógicas sociales que se vislumbran a corto y medio plazo en el horizonte cognitivo que, como diría Luckács, dan cuenta de una nueva conciencia posible, permita el lector, a fin de anotar algunas ideas, no suficientemente sistematizadas, realizar un recorrido sobre el eje temático propuesto con relación a la teoría de las redes digitales, a partir de algunos locus o experiencias de pensamiento e intervención social que, en parte, pueden aportar líneas de desarrollo operacional para la constitución de un nuevo pensamiento comunicológico a este respecto. Partimos para ello de las tesis de Castoriadis sobre la historia como creación. Esto es, las formas histórico-sociales no están determinadas por leyes naturales o invariablemente universales. La sociedad es autocreación en la historia resultado de dinámicas instituyentes por oposición a la sociedad instituida, es decir, como un proceso radicalmente imaginario en el sentido literal de la expresión. El cerco cognitivo de mundos diferentes es una norma en la cultura occidental desde Grecia que conviene relativizar. Y en la era de la producción en red de comunidades una lógica de demarcación inadecuada para la comprensión de las tramas simbólicas de constitución de lo social, tal y como trataremos de demostrar en este breve ensayo. FRANCISCO SIERRA CABALLERO 86 1. GIRO DECOLONIAL Y COMUNICOLOGÍA DEL SUR En su defensa de una Epistemología del Sur, Boaventura Sousa Santos define la razón occidental universalizante como la fijación de los límites y brechas cognitivas, propia de lo que denomina pensamiento abismal. «Este pensamiento opera por la definición unilateral de líneas radicales que dividen las experiencias, los actores y los saberes sociales entre los que son visibles, inteligibles o útiles (los que quedan de este lado de la línea) y los que son invisibles, ininteligibles, olvidados o peligrosos (los que quedan del otro lado de la línea» (Sousa Santos, 2010: 8). Esta crítica epistemológica, de acuerdo con Escobar, supone pensar una política para el pluriverso, que acepte muchos conocimientos posibles frente al reinado del universalismo abstracto, por tradición negacionista de otras formas de hacer y representar el mundo. Históricamente, el dominio científico-técnico occidental se ha traducido en una suerte de epistemicidio y negación de la diversidad de formas de experiencia. El reto de nuestro tiempo, en este sentido, pasa por suturar o romper dichas brechas, definiendo alternativas poscoloniales y antiimperialistas que, por poner un caso, asuma una concepción intercultural capaz de establecer una nueva relación de equilibrio dinámico entre el principio de igualdad y el principio de reconocimiento de la diferencia, a partir de procesos de traducción emancipadores. Se trata no de otra cosa que de recuperar los saberes y conocimientos populares, la praxis tradicional indígena, campesina y plebeya, el modus vivendi de la economía moral de las multitudes en lo que la Comunicología brasileña denomina Folkcomunicaçao y que otros preferimos denominar Comunicación Popular o Comunitaria. Un proyecto histórico que día a día reclama de los medios un enfoque PLURAL Y DINÁMICO, CÓMPLICE Y DIALÓGICO, COMPROMETIDO y TRANSFORMADOR. Una epistemología, en suma, a la altura de la era Internet, apropiada para la cultura de la red, de la lógica del don: de un espacio público compartido que hoy más que nunca se nos manifiesta DIVERSO, INCLUYENTE, COMPLEJO y COMÚN. Y una práctica teórica de deconstrucción de las tecnologías de la mirada positiva occidental sobre lo otro negado. Esto es, un enfoque teórico y político que piense los medios de representación de las culturas tradicionales desde el reconocimiento de la capacidad distinta de contar e imaginarse con un lenguaje propio y diferenciado. Ello presupone retos en materia de descolonización intelectual del campo comunicológico, la apertura a otras voces y matrices culturales y nuevas prácticas académicas que asuman la radicalidad de la dialogía interna constitutiva de la hybris de las poéticas narrativas de los pueblos en su multiversidad original. En otras palabras, ello nos emplaza a explorar la potencialidad del Buen Vivir para una reconfiguración de las ecologías culturales dialectizando la interculturalidad de la sociedad entre tradición y modernidad. Esta apuesta trasciende el paradigma representacional, o lógico-formal, propia de la racionalidad cartesiana o positiva, esto es, abstracta y eurocéntrica, por una estética y un pensamiento basados en la narración y la política de la vida. Se trata no de otra cosa que de observar las tradiciones y comprender las extrañas prácticas y rituales renunciando a la concep- EPISTEMOLOGÍA DE LA COMUNICACIÓN Y CAPITALISMO COGNITIvO 87 ción de la costumbre como reliquia en una suerte de distanciamiento etnográfico condescendiente. Antes bien, desde este punto de vista, lo personal, lo informal, lo común e inmaterial, presente en rituales, la comunidad, y dialogía interna a toda cultura es concebido, en coherencia con en este sentido, como un nuevo universo referencial de práctica del conocer y sentir, como lo común, bueno y equilibrado. La costumbre sería, en tanto que mentalidad, discurso y espacio de vida compartida, una lógica de enunciación y legitimación de la vida en común en tanto que alfa y omega de toda mediación social. Ahora bien, este equilibrio no está exento de brechas y fricciones. El principio de lex loci es, de hecho, fruto de una sutura. Pues toda cultura tradicional está sujeta a un principio de heteroglosia y polifonía constituyente que elude confrontar con normas más generales que escapan al ámbito de proximidad. Así, en el área de fricción entre la ley y la práctica encontramos la costumbre. «La costumbre misma es el área de fricción, toda vez que se la puede considerar tanto la praxis como la ley. El origen de la costumbre se halla en la praxis» (Thompson, 1995: 116). Y la producción de conocimiento, de acuerdo a este giro decolonial, debe ser más reflexiva sobre esta dialéctica, asumiendo la relevancia y centralidad de las prácticas sociales y el espesor de toda experiencia cultural. Ello implica un complejo ejercicio académico de escritura trasterrada. Significa cuando menos impugnar el modelo dominante de Universidad, al tiempo que pensarnos como ecosistema cultural. No otra cosa puede ser la escritura sino dispositivo de transgresión. En esta línea, el primer locus o pórtico de apertura a propósito del horizonte cognitivo de reflexividad en nuestro campo es Quito (CIESPAL) y nuestra apuesta por deswesternizar la Comunicología en la AE-IC y CONFIBERCOM. Ello implica pensar en los objetos, estilos de investigación y sujetos de conocimiento, y las posiciones relativas de división internacional del trabajo cultural que rigen en tiempos de cienciometría. Hoy asistimos a un momento de transición y proceso germinal de emergencia del campo regional iberoamericano, tanto por su renovación teórica y epistémica, como en tanto que da cuenta y proyecta un proceso de cambio significativo en la posición desde la que producimos y comunicamos nuestra práctica científica. En la sede de CIESPAL, concluíamos con motivo del I Foro de Política Científica y Tecnológica de la Confederación Iberoamericana de Asociaciones Científicas y Académicas en Comunicación (CONFIBERCOM), que urge y es necesario un debate epistemológico orientado a la descolonización del saber y, lógicamente, del campo científico propio, a partir cuando menos de dos condiciones fundamentales: primero, la conexión entre la investigación académica y la aplicación práctica, como una de las tradiciones fundacionales de la Escuela Latinoamericana de Comunicación y el pensamiento de la liberación en el origen del giro decolonial de las Ciencias Sociales; y segundo, la circulación desde y entre el sur del conocimiento autóctono, actualmente desconectado intrarregionalmente, pero también ausente en los circuitos de reproducción y en las academias del Norte, salvo de forma marginal. De ahí la necesidad de una mayor reflexividad científica, repensando las agendas de investigación a partir de la ciudadanía, de los procesos de mudanza materiales y de la realidad FRANCISCO SIERRA CABALLERO 88 viva y esperanzadora, a partir lógicamente del propio capital intelectual, de la praxis y tradición investigadora autóctona. Históricamente, está demostrado que en América Latina, en Iberoamérica, tenemos un excedente de inteligencia, de experiencia y saber-hacer comunicológico no suficientemente valorizado. Pero si bien nuestro campo es acreedor de un amplio cúmulo de conocimiento, de voluntad de construir y pensar autónomo, vivimos un tiempo de progresivo cercamiento neocolonial de los sistemas de ciencia y tecnología, que se traduce en la desconexión, la ausencia de autorreconocimiento y la estéril productividad ajena a los contextos, luchas y retos histórico-culturales de la región. En este sentido, más aún en el marco de la sociedad de comunicación generalizada, como expone Vattimo, pensar la política científica constituye, a nuestro entender, una prioridad, poco o nada tratada, por cierto, en el campo de la Comunicación regional, salvo gloriosas y conocidas excepciones. Y menos aún con una mirada pos o supranacional. Redescubrir la cooperación iberoamericana, en esta línea, no es una tarea solo académica sino más bien política, económica y social, dada la centralidad de las mediaciones simbólicas en el mundo que vivimos, a fuerza tramado e interdependiente. Somos de la idea de que la cooperación, como forma de autovaloración, permite proyectar las culturas populares, nuestras formas de sentir y pensar, actualizando en el nuevo contexto de la globalización uno de los principios rectores del espíritu MacBride. Así, si la desconexión científica, académica y política que vivimos en la región es la forma dominante de la práctica científica externalizada (principio de exterioridad) que anula la potencia constituyente de la creación local, la cooperación ha de contribuir a reconocernos y repensarnos desde nuevos anclajes y miradas, a partir de otros parámetros, aprendiendo a «ir hacia el Sur, a partir del Sur y con el Sur», si aspiramos a constituirnos en sujetos de nuestra historia común y verdaderos actores del sistema global de ciencia y tecnología, ahora que con la revolución digital y el universo Wikipedia nos prometen el anhelado proyecto de democratización cultural de la Ilustración mientras tiene lugar la imposición de una economía política de los indicadores y la evaluación instrumental del campo que horada y anula la propia autonomía cognitiva, la soberanía y tradición científica que da sentido y proyecta el pensamiento propio. A fin de trascender, en la era del modo de organización imperial, los limitados márgenes de maniobra de las políticas culturales que vienen dados en el Capitalismo Cognitivo por la perspectiva del Estado-nación, cuando más necesario es, precisamente, aprender a pensar sin Estado o, más exactamente, cuando más necesitamos redefinir nuestras estrategias y las relaciones de dominación en la comunicación y la cultura global, más allá de las fronteras y de las delimitaciones artificiales de control político-militar de reorganización de los flujos de mercancías y capitales que han marcado desde el siglo XIX la historia político-cultural de la región, el principal reto por tanto en el que nos sitúa este primer anclaje, o punto para el debate, es la necesidad de una nueva agenda de investigación tratando de articular un nuevo espacio propio, multivalente, complejo y productivo de cooperación y promoción de la diversidad cultural, que asuma como propia la reivindicación de nuestro pensamiento, de nuestra práctica y EPISTEMOLOGÍA DE LA COMUNICACIÓN Y CAPITALISMO COGNITIvO 95 social. En otras palabras, el 15M demostró como posible y necesaria la viva expresión del principio de isegoría –el derecho de todo ciudadano a hablar en la asamblea y participar de las decisiones– como nunca antes se había experimentado desde Mayo del 68. Pero para cumplir la idea de igualdad ante la ley es necesario, de acuerdo con el concepto de dialogía en Freire, aprender a escuchar. Y esta es la principal lección que podemos aprender de tal experiencia. La relevancia o potencia liberadora de la Spanish Revolution en buena medida deriva de la potencia estructurante del principio de la recepción o escucha activa, más aún en un país como España poco dado a dialogar, por la baja o escasa cultura deliberativa predominante por siglos, pese a la profundización, en democracia, de las normas y espacios, al menos a nivel formal de participación ciudadana. Por otra parte, además, volviendo al punto de partida, y tal y como sugeríamos en nuestra presentación de este nuevo topoi, el fenómeno del 15M no es un hecho local. Antes bien, se trata de una tendencia que debiera permear al pensamiento comunicológico con todas sus consecuencias, pues implícita en el malestar de la protesta y movilización generacional, se ha puesto en evidencia el hecho innegable de que han sido alteradas las condiciones sociales de reproducción y, por ende, la función social de la ciencia y la tecnología en el nuevo modelo de explotación capitalista. Entre otros procesos de mudanza social determinante, hoy, como nunca antes en la historia de la comunicación, sabemos que es posible producir, distribuir y acceder libremente a información y conocimiento sin mediación centralizada del modelo de edición característico de las industrias culturales. Y ello, en términos de ecología social, contribuye a definir nuevos modos de articulación y relación social, nuevas formas de organización, con los que mudar la vida y aprender a escuchar y conocer cada vez más libremente. Pero esta autonomía relativa tiene implicaciones gnoseológicas; entre otras, la necesidad y pertinencia de una mirada socioanalítica y ecológica de la comunicación en la era de la revolución digital. En otras palabras, los investigadores debemos aprender el lenguaje de los vínculos, recuperar la potencia creativa del pensamiento relacional, tal y como en la práctica ha hecho el movimiento del 15M, con los resultados que todos conocemos. Asumir, como principio, este empeño significa para la Comunicología abrir el campo a la viva realidad de las diferencias, la multiplicidad y el plano de la inmanencia, tratando en todo momento de capturar, comprender y proyectar el rompecabezas de las máquinas del tiempo, de los procesos de constitución, subsunción y liberación que experimentamos en los actuales procesos de mudanza, desde matrices y disposiciones mancomunadas. En esa voluntad, en resumen, de percibir, de saber escuchar y sentir, radica la sentencia o recomendación de Pasolini en sus célebres Escritos Corsarios, que hacemos nuestra como exigencia de mayor reflexividad sobre la praxis del conocimiento, vital, como hemos apuntado, incluso más allá del avance de nuestro campo científico, pues afecta a las condiciones de desarrollo, y eludir este compromiso histórico tiene sus consecuencias, dadas las condiciones del nuevo Capitalismo Cognitivo. Si el contexto de operación del científico social es hoy un escenario global desnacionalizado, marcado por una lógica cultural desilustrada y en vías de deconstrucción FRANCISCO SIERRA CABALLERO 96 e impugnación radical por manifestaciones emergentes como los saberes locales y las culturas indígenas, además del acceso a la información y el conocimiento deslocalizado, desmaterializado, virtual, proliferante y reticular, no cabe duda, nos parece, que es el momento de ir más allá del academicismo neopositivista y estéril de enfoques dominantes al uso, como por ejemplo, el cultismo de los estudios culturales, para sumergirse en las redes de conocimiento y acción colectiva. Pues, en coherencia, experiencias de luchas como el 15M o el movimiento indígena en Latinoamérica apuntan la necesidad imperiosa de avanzar hipótesis a partir de la teoría del actor-red, las teorías de la frontera y el pensamiento ambivalente de los límites, repensando los interfaces, abriendo la ciencia al campo de lo social con nuevas prácticas creativas y de observación. Cada vez resulta más evidente que precisamos de un paradigma teórico crítico, transversal e interdisciplinario, enraizado en las fuertes tradiciones de las Ciencias Humanas, pero con capacidad de alterar la realidad, con la potencia de la construcción de los mundos de vida como ingeniería social compartida, como pensamiento complejo autónomo. En otras palabras, la transversalidad como mirada holística de auto-organización más viva y compleja del campo con otras Ciencias Sociales exige, en el actual contexto histórico, otra mirada, además de como venimos argumentando otra agenda de investigación. 4. CIENCIA NÓMADA Y DIáLOGO DE SABERES Todo objeto de conocimiento es políticamente atravesado por la construcción y mediación social. Las agendas de investigación, así como los métodos y epistemologías de base que conforma el saber sobre la sociedad y la naturaleza, vienen por lo general condicionadas por la conciencia posible y el desarrollo histórico de las fuerzas productivas. Si bien, en algunas circunstancias, este condicionamiento es relativo, tal y como se observa, por ejemplo, en la Comunicología. Así, pese a vivir en la era de las multitudes inteligentes, los estudios sobre Comunicación persisten en su cultura sedentaria, por aplicar la feliz expresión de Jesús Ibáñez. Pero existe una memoria de las prácticas, y una teoría e investigación sensible a estas experiencias de subversión y resistencia cultural. Por solo mencionar, desde un enfoque histórico, algunas experiencias, cabe recordar el legado del pensamiento construido en América Latina, a lo largo de las décadas sesenta y setenta, entre culturas y tradiciones diversas que partieron de una idea revolucionaria: los medios median, y la praxis con ellos debe ser pensaba como un proceso constitutivo de las culturas populares. La inspiración de las nuevas miradas y saber-hacer productivo en la frontera del conocimiento del uso y apropiación de las nuevas tecnologías para el desarrollo local que alentaron los pioneros de la investigación en comunicación en Latinoamérica cumplía, en coherencia, con la demanda de los colectivos subalternos, con la exigencia de valorización de saberes ancestrales en el desarrollo de formas comunitarias y democráticas de inserción de los sistemas y dispositivos de representación cultural, abriendo la academia, EPISTEMOLOGÍA DE LA COMUNICACIÓN Y CAPITALISMO COGNITIvO 97 como nunca antes se había experimentado, a nuevas formas de pensar y hacer ciencia (Sierra/Gravante, 2012). Este capital intelectual hoy debiera seguir inspirando nuevas miradas y propuestas de investigación en la era digital. Prevalece, sin embargo, en el análisis de las experiencias de innovación una mirada circunscrita estrechamente a un concepto o imaginario informacional de los procesos de construcción de lo público. Mientras que, por otra parte, el concepto de apropiación ha sido connotado negativamente como una práctica en contra de la propiedad, como la forma antagónica de socialización de bienes ajenos convertidos en recursos accesibles para la comunidad. Ambos sentidos comúnmente aceptados nada tienen que ver, sin embargo, con las luchas y frentes culturales que existen, persisten y procuran alternativas democráticas a la racionalidad instrumental con nuevas formas de lucha. Pese al dominio de una razón sedentaria en la Comunicología, incapaz de proyectar otras formas posibles de producción de lo social en las mediaciones, con las viejas y nuevas tecnologías, las experiencias de apropiación y autogestión social siguen difundiéndose frente a las brechas cognitivas, y constituye en sí un problema y programa de investigación. En este sentido, más allá de la discusión sobre el tema que nos ocupa, lo importante es observar y reconocer la alteración de las NTIC como una mudanza en el tiempo-espacio y en la memoria cultural. La experiencia de lo público, hackeado, plantea sin duda un nuevo locus, una nueva temporalidad de intervención y un reto: la Democracia Real Ya, aquí y ahora, urbi et orbi, como el proceso de globalización. Pero el análisis de los procesos de subjetivación de la multitud que protesta, del proceso estructurado que combina dimensiones materiales e inmateriales, aparentemente contradictorias, constituye, en sí mismo, un objeto concreto poco o nada abordado por la investigación comunicológica. Cuando más deberíamos pensar el antagonismo y la autonomía como problema de comando de la COMUNICACIÓN, dada su centralidad en estas y otras luchas que emergen en los frentes y fronteras culturales, menos atención se observa en la academia, ajena cuando no contraria a tales prácticas de investigación, sostenidas en el nomadismo intelectual, en las universidades autónomas indígenas o en el seno de los propios movimientos sociales, por desinterés y omisión de las instituciones científico-técnicas, salvo contadas excepciones, claro está. Por ello mismo, cuando criticamos el Capitalismo Cognitivo y abogamos por una nueva Epistemología del Sur y por la necesaria descolonización de la Comunicología Iberoamericana, la lucha por el código debe ser entendida como la capacidad de conexión, como la voluntad de tejer realidades, sueños y proyecciones de nuestros antepasados y aún de nuestros descendientes en las luchas y frentes culturales abiertos. En este empeño, se plantea una inevitable tensión oscilante entre interioridad y exterioridad. Todo pensamiento sobre la comunicación se confronta, en la autonomía y el antagonismo con este viejo problema de la articulación, de origen gramsciano, que deberíamos repensar no solo metodológicamente, sino como problema teórico central de la nueva modernidad y sus licuefacciones, por el papel central en ello que tiene no tanto la tecnología como la propia MEDIACIÓN SOCIAL como proceso de reproducción ideológica. De ahí la pertinencia de recuperar ejes de análisis y enfoques estratégicos más amplios FRANCISCO SIERRA CABALLERO 98 y abiertos sobre la estructura y los regímenes de producción discursiva. Esta emergencia provoca movimientos telúricos en la concepción de la comunicación como proceso, cuestionando el propio quehacer científico de los investigadores sociales. Pues las tecnologías no solo dan lugar a nuevas prácticas sociales sino también a nuevos procesos de mediación cognitiva que afectan sobremanera a la práctica teórica. 5. ECONOMÍA POLÍTICA DEL CONOCIMIENTO Y CAPITALISMO COGNITIvO Todo trabajo académico implica un proceso de mediación y de goce. «El trabajar tiene siempre una dimensión poiética: su dar forma es un realizar, dice Marx. Es un inventar y un llevar a cabo un proyecto; proyecto que sólo inmediatamente es el de la construcción de una cosa, que, indirectamente, es también en definitiva el de la construcción del sujeto mismo» (Bolívar Echeverría, 2011: 160). En su definición del discurso crítico, Bolívar llama la atención sobre el hecho de que la teoría crítica no suele ser consciente de la contradicción entre las categorías y descripción positivista del cienficisismo moderno, presente por ejemplo en la ciencia moral económica, y la lectura rupturista del materialismo histórico. La dialéctica de la teoría revolucionaria exige una revolución de la teoría que Marx despliega en el modo o forma de la crítica, desde el terreno de la praxis, atendiendo a la totalidad del proceso social. En otras palabras, «el desarrollo de un saber verdadero sólo puede corresponder a un discurso comunista o compuesto a partir de la práctica de la clase propiamente anticapitalista y revolucionaria, la clase de los trabajadores asalariados» (Echeverría, 2011: 179) que debe estar, de algún modo, referenciado al contexto histórico social. Quizás por ello Bolívar Echeverría argumentaba, con razón, que el uso reflexivo del discurso moderno no siempre es exclusivamente científico-filosófico, no siempre responde al espíritu positivo de la ilustración y la reforma protestante. De hecho, la práctica teórica latinoamericana responde más bien a la lógica del ensayo y del modo literario, más ágil, atinado, abierto y apto al ethos barroco que la tradición alemana o británica. Suponemos que el autor no pudo o no supo ver la potencia de estas reflexiones a propósito de la mediación social de la teoría o práctica académica, más aún en la era del Capitalismo Cognitivo. Sí podemos observar, en cambio, que la propia escritura de Bolívar, como el bueno de Benjamin, a quien tanto admiró, trabaja la cita, inaugurando una práctica teórica coherente con el ser y el modus vivendi de la cultura mosaico hipermediatizada. Un problema que apunta a la práctica teórica o al modo de proponer una teoría crítica acorde con la historia material de las prácticas culturales que se han solidificado en la cultura mediática. Si, como reconocía el autor, «en su forma natural, el ser humano es un ser semiótico, ello se debe a que su auto-reproducción, por ser una actividad libre, implica un acto de re-formación ejercido por el sujeto sobre sí mismo, un acto de comunicación mediante el cual él (en un tiempo 1) se indica a sí mismo (en un tiempo 2) la nueva forma que pretende darse. Los bienes u obje- EPISTEMOLOGÍA DE LA COMUNICACIÓN Y CAPITALISMO COGNITIvO 99 tos con valor de uso llevan de uno a otro el mensaje, que consiste exclusivamente en una determinada alteración de sus formas objetivas, alteración hecha o cifrada por el uno y aceptada o descifrada por el otro de acuerdo a un código o una simbolización elemental creada para el efecto, en la que se encuentran estipuladas las infinitas posibilidades de determinar la utilidad o el valor de uso de lo otro o naturaleza» (Echeverría, 2011: 350). Luego toda práctica, también la de la Ciencia de la Comunicación, o la científica en general, es objeto de mediación, lo que exige problematizar las prácticas semióticas o de representación con el lenguaje con respecto al trabajo y proceso general de reproducción social. Un ejemplo de estas reflexiones entre la filosofía, el arte o la teoría política son las observaciones, tan preciadas por el autor, sobre literatura, en este caso de su país de adopción: México. En su análisis de la obra de Octavio Paz, de acuerdo a la tesis del ethos barroco, Bolívar afirma, con acierto, que la fiesta es siempre un desafío a la muerte. Las figuras mestizas como el pachuco o la malinche, así como el papel de la simulación y la máscara, del albur y la chabacanería plebeya constituyen formas del exceso o plusvalor semántico con los que resistir la vida toda del capital, y que se proyectan como esenciales en el modo de representación del arte barroco y de nuestra cultura latina, siguiendo la matriz hibridada de la cultura mediterránea. En este sentido, concluye el autor, la esencia del discurso barroco es el ocultamiento, no la razón argumentativa. «Por ello, su método (el de Octavio Paz y, añadiríamos nosotros, el de la cultura barroca) no es el camino directo, agresivo y en el fondo ingenuo de la lógica sino la vía sutil y rebuscada de ese doble de la lógica que es la retórica; el camino que elige es el del arte, que sorprende a la verdad en su metamorfosis como belleza» (Bolívar Echeverría, 2011: 130). Este pensar la vida, la reproducción social, lleva a Echevarría a considerar en todo su espesor y complejidad la dimensión histórico-moral y la cultura desde la semiótica y el valor de uso, pensando también la forma material de mediación con relación al pensamiento. Primero, en su análisis del arte y la cultura barroca identifica la crítica o actividad de conocimiento desde una crítica compleja y diversificada del proceso de modernización del capitalismo y, por tanto, de la economía política y la teoría del valor, pensando las formas concretas de vida precarizadas, desnudas, expuestas y dominadas por la lógica de ampliación materialista de los procesos de subsunción que en América Latina, y yo añadiría que también en España, se da de forma hibridada y, siempre, sobrecodificada en buena medida por las tradicionales desconexiones de sentido entre la lógica material de reproducción y las formas de articulación simbólica de los pueblos periféricos hipermediatizados por la economía mercantil y por los dispositivos de información del norte. En este punto, Bolívar procuró reconstruir la economía política marxista para proponer una reconceptualización de la cultura capaz de comprender la modernidad dando un tour de force a la visión eurocéntrica y universalista de Weber, al pensar la conexión de los sistemas desde el sur y para el sur, en pos de una visión verdaderamente global. «La cultura –escribe Echevarría– es el momento autocrítico de la reproducción que un FRANCISCO SIERRA CABALLERO 100 grupo humano determinado, en una circunstancia histórica determinada hace de su singularidad concreta; es el momento dialéctico del cultivo de su identidad. Es por ello coextensiva a la vida humana, una dimensión de la misma; una dimensión que sólo se hace especialmente visible como tal cuando, en esa reproducción, se destaca la relación conflictiva (de sujeción y resistencia) que mantiene –como uso que es de una versión particular o subcodificada del código general del comportamiento humano– precisamente con esa subcodificación que la identifica» (Echeverría, 2011: 166) y que atraviesa, diríamos también, toda práctica de representación, incluida la actividad científica. Pues, de acuerdo a una perspectiva marxista, «la negación como el modo de existencia de la vida social y política, no es posterior a la positividad del orden, de lo dado, sino consustancial, congénita, inherente. Es decir, es la expresión del desgarramiento de la base terrenal consigo misma» (Moraña, 2014: 125).En este punto, podemos hablar de «una doble articulación del lenguaje de los objetos, según Echeverría, definida por una articulación material insuperable, y una creación libre de formas, y, en ese nivel, una suerte de relación inversamente proporcional entre la materialidad del objeto y su carga semiótica : en uno de los extremos, la palabra, vaporosa, casi inmaterial y dotada de una poderosa capacidad de semiosis; en el otro, la maquinaria industrial, maciza, densa, hierática y casi inexpresiva» (Moraña, 2014: 147). Por ello, como Baudrillard, Echeverría afronta una lectura de la economía política del signo como crítica lingüística, semiótica, del encubrimiento y la mediación entre fábrica y conjunto social, entre proceso de producción y consumo cultural. De la apariencia o la forma de la mediación a la práctica teórica de la producción del orden simbólico e imaginario como recodificación, esta interpretación admite un desarrollo inexplorado de los síntomas, de Marx a Lacan, y la fenomenología de la génesis estructural que explica el porqué de la forma material concreta en el sustrato de todo habitus de la vida cotidiana. De acuerdo con el profesor Arizmendi, la riqueza de ese caleidoscopio y multiplicidad originaria constata la estatura del mirador Bolívar Echevarría para las ciencias sociales desde un horizonte posmoderno, posnacional y poscolonial, en la crítica del capitalismo y la modernidad. Una lectura de la cultura que rebasa las tesis althusserianas de la ideología en la medida que su trabajo nos propone una concepción abierta del marxismo que piensa el ethos y la cultura como modo de ser y carácter, como hábito, morada o refugio, en la indisoluble unidad históricomaterial del sujeto-mundo y sus formas de construir las ecologías de vida desde el campo lábil y conflictivo de las mediaciones. Esta apuesta por lo procomún implica dos grandes retos para la práctica científica: por un lado, la apuntada ya crítica descolonizadora de nuestra herencia enciclopedista e ilustrada. Pero también, al tiempo, en segundo término, debe trascender la idea individualista dominante, más allá del Creative Commons, de nuestra producción académica, por medio de la impugnación de los principios dominantes de propiedad intelectual y de la figura moderna de autor, claramente decimonónica, a fin de incidir en el desarrollo de redes de producción colectiva y prácticas mancomunadas de EPISTEMOLOGÍA DE LA COMUNICACIÓN Y CAPITALISMO COGNITIvO 101 socialización del saber que rompan, en la era Wikipedia, con la figura autocentrada del intelectual heredada del siglo de las luces. Ambos temas, a nuestro entender, son centrales para la Economía Política de la Comunicación y del Conocimiento, pero falta, para este propósito, investigación teórica y empírica a nivel regional, falta mayor institucionalidad, en el sentido de Raúl Fuentes, de construcción del campo comunicológico, desde el punto de vista de su articulación interna, por la desestructuración que por décadas de historia y colonización se ha venido dando en nuestro ámbito de estudios. Ello implica un esfuerzo de metainvestigación, en términos de Sociología del Conocimiento. Más aún cuando observamos la creciente determinación de la producción social de saber. Los efectos empírico-teóricos frente a las derivas de los nuevos contextos socio-técnicos propiciados por la reestructuración del modelo de acumulación capitalista y las lógicas de apropiación privada del saber que afectan hoy a la práctica académica −constituyen hoy un problema epistemológico central que debe ser considerada desde una lectura materialista del quehacer intelectual. Pues están presentes en la vida del cognitariado, definen y gobiernan su organización y modus operandi, con el que han de compatibilizar viejos principios y modos de concepción de las Ciencias Sociales y las Humanidades clásicas ante exigencias productivas e instrumentales inmediatas, que son impuestas por las agencias y nuevos actores del sistema de ciencia y tecnología universalmente, y de forma muy particular en el caso de España. Frente a esta lógica, la crítica al Capitalismo Cognitivo y la defensa de una Comunicología Abierta pasa por abordar la cuestión central de esta discusión: reconocer o no la naturaleza comunal del conocimiento. Partimos de la hipótesis contrastada que demuestra que toda actividad investigadora presupone una práctica teórica mediada por la sobredeterminación de la actividad creativa. Un modo de producción es una relación social compleja que está en la base y viene condicionada por la lógica de mediación social de las formas de pensamiento y enseñanza. En nuestro caso, de la Comunicología. No hay posibilidad de conocimiento sin trabajo. Toda mediación cognitiva es o presupone un proceso de producción. Eludir esto es negar la dimensión constitutiva esencial de toda obra o pensamiento, cuando no idealizar la llamada sociedad cognitiva, en una suerte de impostura. Apuntábamos en la introducción que, en su segunda acepción, la Real Academia Española de la Lengua define impostura como fingimiento o engaño con apariencia de verdad. Esta lógica no es exclusiva del universo mercantil que se cultiva en los medios. Afecta sobremanera a la propia actividad académica en un tiempo, como alerta Noam Chomsky, en el que las universidades han sufrido el asalto neoliberal del reino figurado de la mercancía con todos los fetiches habidos y por haber. Y ello en buena medida porque la cultura digital es una cultura del postureo. La crítica de la Comunicología en nuestro tiempo viene marcada por el simulacro y la deriva de indicios y formas inconsistentes de reflexividad social general. De ahí que, como en las redes, prevalezca el reino de la apariencia La expectativa vital del reino de la vanidad mal entendida es la base de una práctica teórica sujeta, subordinada y objeto FRANCISCO SIERRA CABALLERO 102 de colonización del Capital. «El entusiasmo sostiene el aparato productivo, el plazo de entrega y tantas noches sin dormir, los procesos de evaluación permanente, una vida competitiva, el agotamiento travestido, convirtiéndose en motor para la cultura y la precariedad de muchos que buscan vivir de la investigación y la creatividad en trabajos culturales o académicos» (Zafra, 2017: 16). El investigador influencer, el académico TED manager se conforma así hoy como una mercancía visible objeto de captura en virtud de su visibilidad. El valor de su trabajo es más estético que reflexivo, más mediático que político y más mercadotécnico que filosófico. Por ello es preciso resistir a la deriva del Capital que amenaza la propia existencia de la investigación social a fin de comprender y transformar nuestro mundo normalizado por el Capitalismo Cognitivo. La revolución telemática que determina hoy el modo de hacer y pensar nuestro oficio es, de acuerdo con Michel Serres, la alteración de posición y postura de los prosumidores. Y por ende de los propios estudiosos de los fenómenos de la información y la comunicación. Por ello, en la era Trump de los fake news, la crítica de la crítica resulta a todas luces más que oportuna cuando se nos plantea, en la Academia, la legitimación de un discurso que, por principio, participa de la espiral del disimulo inmersa como está en la cultura de la posverdad. Nada nuevo bajo el sol. Hace casi un siglo, Orwell vindicaba la verdad como un acto revolucionario. Y hoy parece necesario recordar sus palabras para entender las derivas de un campo sujeto a tensiones y celeridades propias de una competición sin sentido. Así, en nuestro tiempo, el rumor, la incertidumbre e inexactitud han impuesto como norma el pensamiento débil, consustanciales al modelo de acumulación flexible del turbocapitalismo en el que el entretenimiento es seguir la apariencia de los hechos en función de una estructural disonancia cognitiva. El resultado de esta lógica es el odio a la crítica fundada, el rechazo del conocimiento consistente e incluso, más allá, el desapego y desafección hacia las instituciones académicas en virtud de un populismo mal entendido que, desde la tradición sociocrítica, resulta del todo inaceptable como posición irracionalista. En el trasfondo de esta evolución, existe una clara voluntad de tomar como definitivo el asalto a la razón y, como resultado, garantizar la renuncia de la conciencia a todo proyecto emancipatorio. Por ello, un síntoma revelador de las lógicas imposturas de nuestro tiempo es la renuncia a la perspectiva histórica. Los tiempos excedentarios del Capitalismo Cognitivo son propios de un presente perpetuo, una práctica teórica del aquí y ahora, o peor aún del afuera y del no lugar, pues el empirismo abstracto impone la racionalidad positivista donde el lugar, lo concreto, queda anulado como anclaje de la práctica teórica. En nuestro tiempo, afirmábamos en la apertura del libro, se ha remplazado así la interpretación de la comunicación por la glosa y el comentario, renunciando, por principio, a la voluntad de transformación del mundo que habitamos. El comunicólogo hoy confunde lo evidente con lo sustancial, la epidermis social con la esencia de los fenómenos que estudia, y lo urgente con lo necesario en menoscabo de las preguntas intempestivas, la propia formulación teórica y la voluntad de interpelación, sometido EPISTEMOLOGÍA DE LA COMUNICACIÓN Y CAPITALISMO COGNITIvO 103 como está por la urgencia de un estéril productivismo y un entorno colonizado por la tecnología y las políticas científico-técnicas neopositivistas conforme a la norma de una práctica teórica marcada por la inusitada fascinación propia de las fantasías electrónicas criticadas por Vincent Mosco hace más de tres décadas. Y es que la hipervisibilización mediada de las pantallas marca el dominio de la imagen especular del Capital. Las formas culturales disruptivas de la economía digital dan cuenta así de una nueva lógica de la mediación social y del valor que afecta sobremanera al trabajo intelectual. Primero por la temporalidad y financiarización intensiva de la economía. El salto cualitativo que experimenta el capitalismo, de acuerdo con Deleuze, ya no es solamente material sino también formal y cultural, y tiene en la imagen un campo de problematización, siguiendo con las aportaciones de Marx en torno al fetichismo de la mercancía, en cuanto que esta relación es una relación reflexiva indirecta. En este nuevo marco, la influencia del pensamiento administrativo ha llegado a tal grado que la mayoría de investigadores ignora el proceso de determinación que condiciona su práctica académica, tanto en la selección de las agendas y objetos de estudio como en el diseño metodológico y los marcos conceptuales de comprensión del fenómeno de la comunicación como problema. La econometría reedita así hoy, en la evaluación de la productividad académica, la historia como farsa de los nuevos mandarines en nuestro tiempo. Los rankings de universidades, revistas, departamentos y centros de investigación, la cultura de libre competencia y productividad del sistema científico-técnico rompen con el principio de cooperación que debiera regir, necesariamente, en la comunidad académica para el avance y progreso general del conocimiento. En otras palabras, conforme avanza esta lógica parametral del Capitalismo Cognitivo, se impone una cultura privativa, de alienación del conocimiento de su origen público y común, como característica primordial de la actividad investigadora. La nueva economía política de los bienes comunes en la era de la información plantea como consecuencia el problema de las reglas prácticas que permiten reproducir los recursos compartidos y, desde luego, las formas institucionales de organización del conocimiento puestas en crisis con la revolución digital. Todo un reto que viene apuntándose en los estudios económicos desde la perspectiva neoclásica y que, curiosamente, salvo gloriosas excepciones, no se impugnan y se aceptan acríticamente como un proceso natural en el campo de la investigación académica. Esta constatación tiene sin embargo raíces históricas. A partir de Machlup, por ejemplo, la economía neoclásica reconoce en la información, los recursos cognitivos y educomunicacionales, factores estratégicos de competitividad y de crecimiento. «El conocimiento científico forma parte de la producción económica hasta tal punto que el paradigma económico dominante se ha desplazado de la producción de bienes materiales a la producción de la misma vida. Cuando el conocimiento se identifica de ese modo con la producción, no debe sorprendernos que los poderes económicos quieran poner su marca a los conocimientos y someter la producción del conocimiento a la ley del beneficio privado» (Negri/ FRANCISCO SIERRA CABALLERO 104 Hardt, 2004: 326). Ello exige problematizar el General Intellect. La teoría de redes de valor ilustra, por poner un caso, que cuanto más se socializa el conocimiento más valor adquiere este. Ahora, «no es la naturaleza del conocimiento lo que hace que sea productivo, sino las reglas jurídicas y las normas sociales que garantizan o no su extensión y su fecundidad» (Laval/Dardot, 2015: 185). La organización implica, en el caso de la disputa por el código, una irreductible contradicción o tensión dialéctica entre lo material y lo inmaterial, en el fondo, como argumentara Castoriadis, básicamente política como vimos con Echeverría. En resumen, sabemos, es claramente perceptible, que hoy asistimos a un cambio del modelo de explotación capitalista orientado por la lógica privativa que amenaza con arruinar el saber, la Academia, y la propia capacidad de reproducción de nuestra sociedad, en la era de la lucha por el código. Pues ninguna sociedad puede reproducirse si no comparte un mínimo repertorio de conocimiento en común. El cuerpo social exige conocimiento, científico o no, distribuido. El grado de socialización condiciona la dinámica histórica. Por ello, las tesis críticas aquí expuestas no solo son una lección para revisar el estado del arte de la Comunicologia. Los análisis de contenido y la crítica de la mediación social de la ciencia antes que nada resultan ser de obligada reflexión al situar el reto de la relación Ciencia/Sociedad desde nuevas matrices y fundamentos para la crítica consciente y transformadora. La historia y sociología de la ciencia ilustra las complejas y profundas relaciones intrincadas entre práctica académica y procesos productivos, culturales y geopolíticos que son innegables y que deben ser problematizadas especialmente en la llamada Sociedad del Conocimiento. De acuerdo con Boltanski, «la distinción entre el mundo y una realidad construida mediante estructuras dadas que permitan estabilizarlo representa un elemento crítico esencial en el régimen de dominación característico de las democracias capitalistas. Este régimen se fundamenta en la ciencia y la técnica. Lo que caracteriza al mundo es ser lo que es y no poder ser de otro modo. Pero es en esta única diferencia esencial la que, precisamente, distingue al mundo de la realidad; un mundo que no conocemos y que no podemos pretender conocer desde un enfoque totalizador. Ahora bien, en la metafísica política que subyace a esta forma de dominación, el mundo es precisamente lo que podemos conocer ahora, a través del poder de la ciencia, es decir, de manera indisociable de las ciencias naturales y las ciencias sociales o humanas» (Jensen, 2015). Es habitual en nuestro tiempo justificar esta dicotomía para instaurar una suerte de investigación administrativa al servicio del mercado. En este sentido, el neopositivismo hegemónico hoy imperante campa por sus fueros con la paulatina extensión de la lógica de la propiedad privada y la mercantilización de la ciencia de forma acrítica, al aislar el quehacer intelectual del contexto de referencia. Más aún cuando, como hemos dicho, citando a Chomsky, hoy la universidad ha sufrido el asalto del neoliberalismo. Así, la imposición del copyright en las políticas de ciencia y tecnología es un hecho, mientras se extienden las diversas formas de restricción de los accesos al conocimiento de dominio público. Ello se ha traducido en una «commodification» bajo hegemonía de grandes corporaciones en EPISTEMOLOGÍA DE LA COMUNICACIÓN Y CAPITALISMO COGNITIvO 111 Bannister, F. (2001). «Citizen Centricity: A Model of IS Value in Public Administration», en Electronic Journal of Information Systems Evaluation, 5 (2), retrieved 19 August 2008 from http://www.ejise.com/volume-5/volume5-issue2/issue2-art1.htm Belaunde, L. E. (2007). «Entrevista con Eduardo Viveiros de Castro». Amazonía Peruana, Tomo XV, número 30, pp.51-58. Birardi, F. et al. (2006). Telestreet. Máquina imaginativa no homologada. Barcelona: El Viejo Topo. Blanco, I. & Gomá, R. (Coords.) (2002). Gobiernos locales y redes participativas. Barcelona: ARIEL. Blokland, T., Savage, M. (2008). Social Capital and Networked Urbanism, London: Blackwell. Brea, J. L. (2007). Cultura-RAM. Barcelona: Gedisa. Castells, M. (1997). La era de la información. Economía, sociedad y cultura, Madrid: Alianza Editorial. Castells, M., Fernández-Ardevol, M, Qui, J. & Araba, Jay (2006). Mobile Communication and Society. A Global Perspective, Cambridge: MIT Press. Castelnovo, W. & Simonetta, M. (2007). «The Evaluation of e-Government projects for Small Local Government Organisations», en The Electronic Journal of e-Government, 5 (1), 21 – 28. Castoriadis, C. (1998). Hecho y por hacer. Pensar la imaginación. Buenos Aires: EUDEBA. Centeno, C., Van Bavel, R. & Burgelman, J. C. (2004). eGovernment in the EU in the next decade: The vision and key clallenges. Sevilla: IPTS/European Commission. Claver, E. (1999) «Public administration. From bureaucratic culture to citizen-oriented culture» en The International Journal of Public Sector management, Vol. 12 No 5. Cocco, G. (2009). Mundo-Braz. O devir-mundo do Brasil e o Devir-Brasil do Mundo. Rio: Editora Record. Codagnone, C. & Undheim, T. A. «Benchmarking eGovernment: tools, theory, and practice», en European Journal of ePractice, nº4, agosto de 2008, pp.4-18. Disponible en: http:// www.epracticejournal.eu/document/4970 [consulta: 21/10/2008]. Codagnone, C. (2008a). Visionary eGovernment perspectives, Delivered within the Benchlearning Framework Contract for the European Commission, DG Information Society, Unit H2. Codagnone, C. (2008b). eGEP 2.0, Delivered within the Benchlearning Framework Contract for the European Commission, DG Information Society, Unit H2. Codagnone, C. (2007). «Measuring eGovernment: Reflections from eGEP Measurement Framework Experience», en European Review of Political Technologies, 4, 89-106. Codagnone, C. & Boccardelli, P. (2006). Measurement Framework Final Version, Delivered within the eGEP Project for the European Commission, DG Information Society, Unit H2, retrieved 10 August 2008 from http://82.187.13.175/eGEP/Static/Contents/final/D.2.4_Mea- surement_Framework_final_version.pdf Codagnone, C. & Cilli, V. (2006) Expenditure Study Final Version, Delivered within the eGEP Project for the European Commission, DG Information Society, Unit H2, retrieved 10 August 2008 from http://82.187.13.175/eGEP/Static/Contents/final/D.1.3Expenditure_Stu- dy_final_version.pdf Codagnone, C., Caldarelli, L., Cilli, V., Galasso, G. & Zanchi, F. (2006). Compendium to the Measurement Framework, Delivered within the eGEP Project for the European Commission, DG Information Society, Unit H2, retrieved 10 August 2008 from http://82.187.13.175/ eGEP/Static/Contents/final/Measurement_Framework%20_Compendium.pdf Contreras, A. (2014). Sentipensamientos. De la comunicación-desarrollo a la comunicación para el buen vivir. Quito: Editorial La Tierra/UASB. FRANCISCO SIERRA CABALLERO 112 Couldry, N. (2012). Media, Society, World Social Theory and Digital Media Practice. Cambridge: Polity Press. Dervin, B. & Huesca, R. (1997). «Reaching for the communicating in participatory communication. A meta-theoretical analysis» en The Journal of International Communication, número 2. Dussel, E. (2012). «Modernidad y Ethos Barroco en la filosofía de Bolívar Echeverría». UAM-I, México. Eagleton, T. (1998). Walter Benjamin o hacia una crítica revolucionaria. Madrid: Cátedra. Echeverria, B. (2011). Antología. Crítica a la modernidad capitalista. La Paz: Vicepresidencia de Bolivia. Ecotec. (2007). A Handbook for citizen-centric eGovernment, retrieved 10 April 2008 from http:// www.ccegov.eu/downloads/Handbook_Final_031207.pdf . Edwards, D. y Cromwell, D. (2011). Los guardianes del poder. El mito de la prensa progresista. Tafalla: Txalaparta. European Commission. (2006). i2010 eGovernment Action Plan: Accelerating eGovernment in Europe for the Benefit of All, COM (2006), 173 final, Brussels. European Commission. (2005). i2010 - A European Information Society for growth and employment, COM (2005) 229 final, Brussels. Retrieved 15 August 2008, from http://europa.eu.int/ eur-lex/lex/LexUriServ/site/en/com/2005/com2005_0229en01.pdf European Commission. (2004). Facing the Challenge: The Lisbon Strategy for Growth and Employment, Report of the High Level Group, Brussels. Retrieved 15 August 2008, from http:// ec.europa.eu/growthandjobs/pdf/kok_report_en.pdf European Commission. (2003). The Role of eGovernment for Europe’s Future, COM (2003) 567 final, Brussels. Retrieved 15 August 2008, from http://ec.europa.eu/information_so- ciety/eeurope/2005/doc/all_about/egov_communication_en.pdf European Commission. (2002a). eEurope 2005, An information society for all: An Action Plan to be presented in view of the Seville European Council, COM (2002) 263 final, Brussels. European Commission. (2002b). eEurope 2005: Benchmarking Indicators, COM (2002) 655 final, Brussels. Retrieved 15 August 2008, from http://www.epractice.eu/document/2819 European Commission. (2000). eEurope 2002, an Information Society for All: Action Plan prepared by the Council and the European Commission for the Feira European Council, Brussels. Fernández, C. (2017). «Gobierno electrónico. Un desafío a la inclusión ciudadana», Revista TELOS, Septiembre, 2017. Fernández Savater, A. (2016, 19 de febrero). Disciplinar la investigación, devaluar la docencia: Cuando la Universidad se vuelve empresa. El Diario. Es. Disponible en: http://bit. ly/1QPVBXJ. Ferroll, V. & Cano-Orón, L. (2017). «Participación ciudadana en los perfiles de Facebook de los partidos españoles. Análisis de comentarios en la campaña electoral de 2015», Communication and Society, Vol 30 (4), pp. 131-148. Finquielevich, S. (Coord.) (2000). Ciudadanos a la red. Los vínculos sociales en el ciberespacio. Buenos Aires: Ediciones CICCUS/La Crujía. Finquielievich, S. (Coord.) (2005). Desarrollo local en la sociedad de la información. Municipios e Internet. Buenos Aires: La Crujía. Frissen, V. (2003). «ICTs, civil society and local/global trends in civil participation», Taller ICTS and Social Capital in the Knowledge Society. Sevilla: IPTS. Fundación Telefónica (2011). Smart Cities. Un primer paso hacia la Internet de las cosas, Madrid: Editorial Ariel. EPISTEMOLOGÍA DE LA COMUNICACIÓN Y CAPITALISMO COGNITIvO 113 García Cantero, J. (2014). «Ciborg-espacio. El espacio público e Internet ubicuo», Revista TELOS, Febrero-Mayo, pp.1-7. Giudici, E. (1974). Alienación, marxismo y trabajo intelectual. Buenos Aires. Editorial CRISIS. Gugler, J. (2004). World Cities Beyond the West: Globalization, Development Local and Inequality. Cambridge: Cambridge University Press. Gurnstein, M. (Ed.) (2000). Community Informatics: Enabling Communities with ICTs. Canada: IPG. Hamelink, C. (2000). The Ethics of Cyberspace, London: Sage. Halleck, D. D. (2002). Hand-Hold Visions. The imposible posibilities of community media. New York: Fordham University Press. Heilesen, S. & Siggaard Jensen, S. (2007): Designing for Networked Communications: Strategies and Development, Londres: IDEA GROUP PUBLISHING. Hemer, O. & Tufte, T. (Eds.) (2005). Media and Glocal Change. Rethinking Communication for Development. Göteborg: NORDICOM. Herrera, J. (2007). O nome do riso. Breve tratado sobre arte e dignidade. Porto Alegre: Bernúncia Editora. Holloway, J. (2006). Contra y más allá del Capital. Buenos Aires: Ediciones Herramienta. Hoppe, D. (2015). «Los costes del monolingüismo», Le Monde Diplomatique, número 143, Abril. Huysman, M. & Wulf, V. (Eds.) (2004). Social Capital and Information Technology, Massachussets: MIT. Ibarra, P., Martí, S. & Gomá R. (Coords.) (2002). Creadores de democracia radical. Movimientos sociales y redes de políticas públicas. Barcelona: Icaria. Innerariti, D. (2006). El nuevo espacio público. Madrid: Espasa-Calpe. Irigaray, F. & Reno, D. (Comps.) (2016). Transmediaciones. Creatividad, innovación y estrategias en nuevas narrativas. Buenos Aires: La Crujía. Jameson, F. (2013). Representar El Capital. Una lectura del tomo I. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica. Jankowski, N. (2002). Community Media in the Information Age. Perspectives and Prospects. NJ: Hampton Press. Jensen, P. (2015). «La verdad científica y el tigre salvaje» Le Monde Diplomatique, Diciembre, 2015, p.8. Jones, S. (Ed.) (1998). Cybersociety 2.0. Revisiting computer-mediated community and technology. Thousand Oaks: Sage. Lago, S. (Comp.) (2012). Ciberespacio y resistencias. Exploración en la cultura digital. Buenos Aires: Hekht. Laval, C. & Dardot, P. (2015). Común. Ensayo sobre la revolución en el Siglo XXI. Barcelona: Gedisa. Le Quang, M. & Vercoutère, T. (2013). Ecosocialismo y Buen Vivir. Diálogo entre dos alternativas al capitalismo. Quito: IAEN. Lévy, P. (2002). Ciberdemocracia. Ensayo sobre filosofía política. Barcelona: Editorial UOC. Lewis, P. & Jones, S. (Eds.) (2006). Cutting Edge: Community Media and Empowerment. NJ: Hampton Press. Mangone, C. (2007). «El relativismo académico y la intervención político intelectual» en Cuadernos Críticos de Comunicación y Cultura, Número 2, Otoño. Buenos Aires: UBA. Marques de Melo, J. (2000). «Los tiempos heroicos» en Beltrán, L. R. (Ed.). Investigación sobre comunicación en Lationoamérica. Inicio, trascendencia y proyección. La Paz: Universidad Católica Boliviana y Plural Editores. FRANCISCO SIERRA CABALLERO 114 Martín Serrano, M. (2006). «Para reconstruir el sentido que tiene el intento de deconstruir las ciencias sociales» en REIS, 114, pp.137-152. Martínez Hermida, M. & Sierra, F. (2012). Comunicación y desarrollo Prácticas comunicativas y empoderamiento local. Barcelona: Gedisa. McCann, G. & McCloskey, S. (Eds.) (2002). From the Local to the Global. Key Concepts in Development Issues. Londres: Pluto Press. Melucci, A. (2001). Violencia y convivencia en la Sociedad de la Información, Madrid: Editorial Trotta. Moraña, M. (Ed.) (2014). Para una crítica de la modernidad capitalista. Dominación y resistencia en Bolívar Echeverría. Quito: Corporación Editora Nacional. Moulier Boutang, Y. et al (2004). Capitalismo cognitivo, propiedad intelectual y creación colectiva, Madrid: Traficantes de Sueños. Negri T. & Hardt, M. (2004). Multitud. Barcelona: Debate. Overing, J. (2007). «La reacción contra la descolonización de la intelectualidad» en Amazonia Peruana, Tomo XV, número 30, pp.17-49. Pérez Luño, A. E. (2003). ¿ Ciberciudadaní@ o ciudadaní@.com?. Barcelona: Gedisa. Putnam, R. (Ed.). (2002). El declive del capital social. Barcelona: Círculo de Lectores. Ramírez, R. (2012). La vida (buena) como riqueza de los pueblos. Hacia una sociología política del tiempo. Quito: IAEN/INEC. Ramonet, I. (2011). La explosión del periodismo. De los medios de masas a la masa de medios. Madrid: Clave Intelectual. Ramos Torres, R. (1995). «Ocho tesis sobre la estructura temporal de las sociedades contemporáneas», Papeles de la FIM, número 3-II, pp. 77-90. Reguillo, R. (2017). Paisajes insurrectos. Jóvenes, redes y revueltas en el otoño civilizatorio. Madrid: NED EDICIONES. Rodríguez Prieto, R. & Martínez Cabezudo, F. (2016). Poder e Internet. Un análisis crítico de la red. Madrid: Cátedra. Rodríguez Villasante, T. (1998). Cuatro redes para mejor-vivir. Del desarrollo local a las redes para mejor-vivir. Buenos Aires. Lumen/Humanitas. Rodríguez Villasante, T. (2002). Sujetos en movimientos. Redes y procesos creativos en la complejidad social. Montevideo: Editorial Nordan-Comunidad. Rodríguez Villasante, T. (2006). Desbordes creativos. Estilos y estrategias para la transformación social. Madrid: Libros La Catarata. Romano, V. (1998). El tiempo y el espacio en la comunicación. La razón pervertida. Guipúzcoa: Hiru Arguitaletxe. Rueda, R. (2008). Cibercultura. Metáforas, prácticas sociales y colectivas. Bogotá: IESCO. Sampedro, V. (2018). Dietética digital. Para adelgazar al Gran Hermano. Barcelona: Icaria. Sánchez Lugo, J. (2007). De tecnologías, brechas y comunidades: La informática comunitaria como práctica. San Juan: Universidad de Puerto Rico (mimeo). Sennett, R. (2013). Artesanía, tecnología y nuevas formas de trabajo. Buenos Aires: Katz. Servaes, J. & Carpentier, N. (Eds.) (2006). Towards a Sustainable Information Society. UK: ECCR. Servaes, J. (1989). One world, Multiple Cultures. A New Paradigm on Communication for Development. Leuven: ACCO. Servaes, J., Jacobson. T. & White, S. A. (1996). Participatory Communication for Social Change. New Delhi: Sage. Sierra, F. (1999). Elementos de Teoría de la Información. Sevilla: Comunicación Social Ediciones. EPISTEMOLOGÍA DE LA COMUNICACIÓN Y CAPITALISMO COGNITIvO 115 Sierra, F. (2006a). Políticas de comunicación y educación. Crítica y desarrollo de la Sociedad del Conocimiento. Barcelona: Gedisa. Sierra, F. (2006b). «Final Report: New Information Technologies, participation and active citizenship», URBACT NETWORK CITIZ@MOVE, Urbact Secretariat, European Commission. Sierra, F. (2006c). «Nouvelles technologies, participation citoyenne et développement local. Une perspective critique du changement social », Actes du Colloque International Démocratie Participative en Europe, Laboratoire dé Études et de Recherches Appliquées en Sciences Sociales, IUT, Université de Toulouse. Sierra, F. (2006d). Comunicación y desarrollo social. Fundamentos teóricos y prácticos. Madrid: UNED. Sierra, F. (2007a). «Politica e tendências da sociedade da informaçao na Uniao Européia: Uma análise critica» en Murilo César Ramos y Suzy dos Santos (Orgs.). Políticas de comunicaçao. Buscas teóricas y práticas, Sao Paulo: Ediçoes Paulus.203-233. Sierra, F. (2007b). «Cultura latina y sociedad de la información. Retos político-culturales de la era digital» en José Marques de Melo (Dir.). Mercado e Comunicação na Sociedade Digital, Sao Paulo, UMESP. Pp. 235-254. Sierra, F. (2007c). «Sociedad de la información y participación ciudadana: La experiencia de la UE» en Alejandra Walzer; Marcial García y Juan Carlos Rodríguez Centeno (Coords.). Comunicación alternativa, ciudadanía y cultura, Madrid: Editorial Complutense, pp. 17-36. Sierra, F. (2008a). «Pensar sin Estado. Política y economía de la comunicación en el Capitalismo Cognitivo» en Murilo César Ramos y Nelia Del Bianco (Orgs.). Estado e Comunicaçao, Brasilia: INTERCOM/UnB, pp.59-92. Sierra, F. (2008b). «Sociedad de la información y Comunicología. Una crítica económicopolítica» en Manuel Martínez Nicolás. Para investigar la comunicación. Propuestas teóricometodológicas, Madrid: Tecnos, pp. 201-224. Sierra, F. (2008c). «Sociedad de la información y cultura ibérica. Nuevos horizontes políticoculturales» en Sierra, F., Gómez Pérez. F.J. & de Lemos Martins, M. (Coords.) (2008). Comunicación y desarrollo cultural en la Península Ibérica. Retos de la Sociedad de la Información, Sevilla: Secretariado de Publicaciones de Universidad de Sevilla, pp.15-22. . Sierra, F. & Moreno, J. M. (2009a). «Pensar la comunicación y construir ciudadanía. El inicio de los Presupuestos Participativos de Sevilla» en VV. AA.: Comunicación popular o comunicación alternativa. ¿ Un falso dilema?, Sevilla: Editorial Atrapasueños. Sierra, F. (2009b). «Ciudadanía, comunicación y democracia. Un enfoque sociocrítico de la globalización cultural» en García Galindo, J. A., Vasallo De Lopes, M. I. & Berganza, M.T. (Coords.). Construir la sociedad de la comunicación, Madrid: Editorial Tecnos, pp. 383-387. Sierra, F. et. al . (2009c). Comunicación ciudadana. Poder, participación y nuevas tecnologías en la sociedad del conocimiento. Sevilla: EMARTV. Sierra, F. (Coord.) (2009d). Iberoamérica: Comunicación, cultura y desarrollo en la era digital, Sevilla: Secretariado de Publicaciones. Sierra, F., Del Valle, C. & Moreno, J. (Eds.) (2010a). Cultura latina y revolución digital. Matrices para pensar el espacio iberoamericano de comunicación, Barcelona: Gedisa. Sierra, F. (2010b). «Capitalismo Cognitivo y Sociedad de la Información. La deriva privatista de la UE» en Susana SEL (Coord.). Políticas de Comunicación en el capitalismo contemporáneo. América Latina y sus encrucijadas, Buenos Aires: Ediciones CLACSO., pp. 233-254. FRANCISCO SIERRA CABALLERO 116 Sierra, F. (2010c). «Ciudadanía, comunicación y gobernanza local. Consideraciones para una nueva política de lo común» en Sierra, F., García Galindo, J. A., Ramos, M. C. & Del Bianco, N. (Orgs.) (2010): Políticas de Comunicaçao e da Cultura: Contribuçoes acadêmicas e intervencao social, Brasília: Casa das Musas/INTERCOM, PP. 57-74. Sierra, F. (Coord.) (2013). Ciudadanía, Tecnología y Cultura. Nodos conceptuales para pensar la nueva mediación digital, Barcelona: Gedisa. Sierra, F. (Coord.) (2016). Capitalismo Cognitivo y Economía Social del Conocimiento. Quito: CIESPAL. Sierra, F. & Gravante, T. (Eds.) (2017). Tecnopolítica en América Latina y el Caribe. Salamanca: Comunicación Social Ediciones y Publicaciones. Sierra, F. (2019). Ciudadanía Digital. Madrid: Biblioteca Nueva. Silva, A. (2012). «Los imaginarios como hecho estético», Revista De Signis, número 20, París. Smith, M. & Kollock, P. (Eds.) (2003). Comunidades en el ciberespacio. Barcelona: Editorial UOC. Smith, A. (2010). «El periódico que viene», Iberoamerican Communication Review, número 2, Universidad de Málaga. Sodré, M. (2014). A Ciencia do Comum. Rio de Janeiro: Editora Vozes. Solà-Morales, I., Costa, X. (2005). Metrópolis, ciudades, redes, paisajes, Barcelona: Gustavo Gili. Sousa Santos, B. (2003). La caída del Angelus Novus. Ensayos para una nueva teoría social y una nueva práctica política, Bogotá: Universidad Nacional de Colombia. Sousa Santos, B. (2005). El milenio huérfano. Ensayos para una nueva cultura política, Madrid: Trotta. Sousa Santos, B. (2006). Renovar la teoría crítica y reinventar la emancipación social, Buenos Aires: CLACSO. Sousa Santos, B. (2008). Conocer desde el sur. Para una cultura política emancipatoria, La PAZ: CLACSO/CIDES/Plural Ediciones. Sousa Santos, B. (2009). Una epistemología del Sur. La reinvención del conocimiento y la emancipación social, México: CLACSO/Siglo XXI. Sousa Santos, B. (2010). Descolonizar el saber, reinventar el poder. Montevideo: Ed. Trilce. Sousa Santos, B. (2011). «Epistemologías del Sur» en: Utopía y Praxis Latinoamericana, vol. 16, núm. 54, julio-septiembre, 2011, pp. 17-39 Universidad del Zulia, Venezuela. 2011. Tapia, L. (2013). De la forma primordial a América Latina como horizonte epistemológico. La Paz: CIDES/UMSA. Thompson, E.P. (1995). Costumbres en común. Barcelona: Crítica. Tremblay, G. (2005). «Mutaciones en las industrias culturales y comunicacionales y el espacio público». V Encuentro Latino Americano de Economía Política de la Información, Comunicación y Cultura, Salvador de Bahía, 9-11 de noviembre, UFSB. Treré, E. (2016). «Distorsiones tecnopolíticas. Represión y resistencia algorítmica del activismo ciudadano en la era del big data», Trípodos, número 39, pp.33-51. Tuhiwai Smith, L. (2006). Descolonizing Methodologies. Research and Indigenous Peoples, Nueva York: Zed Books. Turner, T. (1996): «El desafío de las imágenes. La apropiación kayapó del video» en Santos Granero, F. (Comp.). Globalización y cambio en la amazonía indígena, Cayambe: FLACSO. Virilio, P. (1997). El cibermundo, la política de lo peor. Madrid: Cátedra. Virno, P. (2003). Gramática de la multitud. Para un análisis de las formas de vida contemporáneas. Madrid: Traficantes de Sueños. Wanco, G. (2014). «Culture, Paradgm and Communication Theory: a Matter of Boundary or Commensurebility ?», Communication Theory (24), pp.373-393. EPISTEMOLOGÍA DE LA COMUNICACIÓN Y CAPITALISMO COGNITIvO 117 Whitten, D. & Whitten, N. E. (1988). From myth to creation. Art form Amazonian Ecuador. Urbana: University of Illinois Press. Wolf, E. (1982). Europe and the people without history. Berkeley: University of California Press. Zafra, R. (2017). El entusiasmo. Precariedad y trabajo creativo en la era digital. Madrid: Anagrama. Zarowsky, M. (2007). «En torno al vínculo saber-política en los trabajos de Armand y Michèle Mattelart en el período chileno» en Cuadernos Críticos de Comunicación y Cultura, Número 2, Otoño. Buenos Aires: UBA. La comunicación más allá del campo de la comunicación: una mirada transdisciplinar Carlos Vidales Gonzáles JamEs carEy (1989) escribió a finales de los años ochenta que un problema básico de la comunicación es que al ser una experiencia cotidiana es en lo último en lo que reflexionamos por ser lo más aparente, una posición que parecía explicar la poca indagación sistemática que hasta el momento se había dado sobre la complejidad del fenómeno comunicativo y sobre las distintas maneras en las que se podía objetivar a la luz de la mirada reflexiva. Para Carey (1989), antes de que emergiera la comunicación como concepto en el discurso común en el siglo XIX, había dos conceptualizaciones que derivaban de una matriz religiosa: una visión de la comunicación como transmisión y una visión de la comunicación como ritual. Evidentemente, la primera es la más común en nuestra cultura, pese a que en el siglo XIX no había distinción entre aquello que se transmitía, dado que podían ser bienes o sólo información. De esta primera relación se entiende a la comunicación como un proceso donde los mensajes son transmitidos y distribuidos en el espacio para el control de la distancia y las personas. Por su parte, la segunda posición, la que entiende a la comunicación como ritual, está más asociada no a la extensión de mensajes en el espacio sino hacia el mantenimiento de la sociedad en el tiempo a través de la representación de creencias compartidas. Esta concepción de la comunicación se encuentra ligada a conceptos como compartir, participar y asociar, por lo que no se refiere al control como la anterior, sino a la construcción y mantenimiento del orden social. Sin embargo, ya desde principios de los años noventa del siglo pasado, Carey llamaba la atención sobre el hecho de que ambas visiones, especialmente la que entendía a la comunicación como transmisión, habían llegado a su límite, por lo que proponía seguir los desarrollos de la Escuela de Chicago desde donde la comunicación era entendida como un proceso simbólico a través del cual la realidad es producida, mantenida, reparada y transformada. La comunicación pasa así de ser descrita como un proceso de transmisión a ser un proceso de construcción de sentido, de ahí su vínculo directo con el lenguaje, su conceptualización y su relación con las cosas y el mundo real. Para Carey (1989), la comunicación produce al mundo real a través de la aprehensión, construcción y utilización de formas simbólicas: el mundo es creado por los humanos quienes CARLOS vIDALES GONzáLES 120 viven en una dimensión de la realidad diferente, en una realidad simbólica, y es a través de la agencia de esta capacidad que la existencia humana es producida. Desde este punto de vista, estudiar a la comunicación implica el estudio del proceso social actual donde formas simbólicas son creadas, aprehendidas y usadas. Sin embargo, de esta conceptualización deriva un problema central que Carey (1989) aborda y es al mismo tiempo una condición importante que también reconocerá y teorizará Gregory Bateson (2000) y Robert T. Craig (2016), entre muchos otros: se trata de aquellos fenómenos donde la comunicación es sobre la misma comunicación, cuando el objeto se contiene a sí mismo y se observa a través del propio objeto, es decir, cuando se habla de la metacomunicación. Para Carey (1989), el resultado son modelos con implicaciones morales y con modelizaciones que producen diferentes relaciones sociales. Los seres humanos se comunican en contextos determinados, lo que afecta no sólo ese proceso de comunicación, sino las formas en que se refieren a ese proceso y piensan sobre él, así como las modelizaciones y teorizaciones que se hacen del propio fenómeno. Es por esta razón que para Carey (1989) los modelos no son sólo representaciones de la comunicación, sino representaciones «para» la comunicación, por lo que el estudio de la comunicación también comprende el estudio de la creación, aprehensión y usos de los modelos en sí mismos. Los modelos crean lo que nosotros ingenuamente creemos que representan, por eso algunos se convierten en instituciones sociales. De acuerdo con el autor, (Carey, 1989), en el campo de la comunicación se han desarrollado tres formas para enfrentar esta paradoja: a) concebir a la comunicación como una ciencia cognitiva cuyo objetivo es la elucidación de las leyes del funcionamiento y del comportamiento humano, b) concebir a la comunicación como una ciencia formal cuyo objetivo es la elucidación de estructuras (como la lingüística, la cibernética o el estructuralismo, aunque se encuentran lejos del pensamiento en el campo de la comunicación) y, c) concebir a la comunicación como una ciencia cultural cuyo objetivo es la elucidación de significados (sentido) (aunque todas ellas fallan en la predicción y sólo pueden explicar por qué algunas cosas funcionan de una manera y no de otra). Si bien Carey se encuentra más ligado a la tercera posición, en realidad el asunto parece ser que hemos confundido en el campo de la comunicación y en específico en la investigación de la comunicación, la diferencia fundamental que Robert T. Craig (2016, 2013, 1999) propone que se realice entre comunicación (fenómeno), metacomunicación (comunicación sobre la comunicación), teoría de la comunicación (metadiscurso intelectual) y teoría de la metacomunicación (epistemología de la comunicación). Confundir estos niveles nos ha llevado a serios problemas en los procesos de construcción teórica y, en particular, en los procesos de investigación de los diversos fenómenos comunicativos. Por lo tanto, ¿es la comunicación únicamente un proceso simbólico? ¿Es la comunicación únicamente un fenómeno sociocultural? ¿Qué es lo que se teoriza cuando se teoriza sobre la comunicación? ¿Tiene algún sentido seguirse preguntando por el núcleo conceptual de la comunicación? Al igual que para Carey, para muchos otros LA COMUNICACIÓN MáS ALLá DEL CAMPO DE LA COMUNICACIÓN: UNA MIRADA... 127 científica. Esto explica la existencia de un universo tan vasto de teorías y la imposibilidad de producir generalizaciones válidas en el campo de la comunicación. De igual forma, es importante llamar la atención sobre la explicación de los fenómenos que presentan cierta regularidad, dado que en ocasiones lo que se estudia en comunicación son eventos «extraordinarios» que no muestran extensión en el tiempo. Ahora bien, hasta este punto he delineado algunas de las características particulares de las teorías, de lo que son y las definen como científicas así como de las metas y alcances de cada una de ellas, faltaría entonces llamar la atención sobre los componentes centrales de cada una y que el propio Craig (2016) retoma de la propuesta epistemológica de James Anderson (1996) para quien «la teoría debe tener un objeto de su explicación, una forma explicativa, un método para relacionar evidencias con postulados, explicaciones características dentro de un rango de desempeño y una consecuencia de valor» (p. 3). Por lo tanto, lo que Anderson presenta es una modelo metateórico para evaluar las teorías de la comunicación en particular y las teorías en general. La propuesta de Anderson (1996) se organiza alrededor de siete preguntas, las cuales son usadas heurísticamente para organizar el complejo de ideas e información que forma los fundamentos del desarrollo de la teoría y que ponen al centro los cuatro componentes fundamentales que la integran: el componente ontológico, el componente epistemológico, el componente praxeológico y el componente axiológico. Según Anderson, el primer componente de toda teoría es el ontológico (afirmación sobre lo que es), el cual contempla tres preguntas: 1) ¿cuál es la naturaleza del mundo fenoménico?, 2) ¿cuál es nuestro modo de comprometernos con él?, y 3) ¿cuál es la naturaleza del individuo dentro de ese mundo? Las siguientes dos preguntas corresponden al componente epistemológico (afirmación sobre lo que sabemos) en el que se pregunta: 4) ¿cuál es el carácter del argumento justificado?, y 5) ¿cuál es la relación entre la teoría y el método? Finalmente, las últimas dos preguntas corresponden al componente praxeológico (afirmación sobre cómo es hecho), en el cual se pregunta 6) ¿cuál es la práctica de un argumento práctico?; y al componente axiológico (afirmación sobre su valor) respectivamente. En éste último se pregunta, 7) ¿cuál es la presencia de la academia2 en la sociedad? (Anderson, 1996). De esta manera, el metamodelo de Anderson explora las consecuencias de siete condiciones previas para la construcción de teoría, posición desde la que formula la pregunta central de su trabajo, a saber, «¿qué tengo que creer que es cierto para vivir una vida académica en el modo de esta 2. Anderson usa la palabra Scholarship, la cual tiene varias traducciones como beca o erudición. Más aún, una de las definiciones del American Heritage Dictionary la entiende como «los métodos y logros de un alumno o especialista». Sin embargo, con la intención de recuperar el sentido que Anderson emplea de esta palabra (sentido identificable en el capítulo 8 titulado Scolarship in Society), se decidió que la palabra que mejor define la idea es la de «académico» en singular y «academia» en plural como genérico que puede dar a entender tanto a los académicos y a las instituciones educativas como al producto de su práctica profesional, es decir, la producción y circulación de conocimiento. CARLOS vIDALES GONzáLES 128 teoría?3 Es de llamar la atención que en la evaluación que el propio Anderson hace de las teorías de la comunicación seleccionadas para su estudio, ninguna sobrevive a la aplicación de este aparato metateórico, sin embargo, desde su punto de vista, la necesidad de adquirir y mantener certidumbres críticas justifica la revisión de las teorías como prácticas a partir de una epistemología que descarta el recurso a la autoridad incuestionable de la ciencia, pero no a las consecuencias de la construcción y reproducción social e institucional de esa «autoridad» (Anderson, 1996). Ahora bien, tomando como fundamento las propuestas de Pavitt y Anderson es que Craig (2016) reconoce que en los estudios de la comunicación se han seguido por lo menos dos grandes modelos en la construcción de teoría, a saber, el enfoque científico-empírico y el enfoque crítico-interpretativo, enfoques desde donde las teorías se organizan de acuerdo a dos temas particulares: a) el estatus ontológico de la comunicación como proceso de transmisión de información o como la constitución social del sentido y, b) el estatus epistemológico de la teoría de la comunicación ya sea como universal o como culturalmente específica. Desde su punto de vista, una de las explicaciones más socorridas es la que entiende a la comunicación como la transmisión de información, pero si esto es así, entonces las teorías de la comunicación deberían de explicar las fuentes, el proceso y los efectos de la transmisión. A este modelo se le contrapone el modelo constitutivo de la comunicación, para el cual, reducir a la comunicación a un mero proceso de transmisión es un error ontológico dado que falla en reconocer la esencia simbólica y la cualidad dialógica de la existencia humana. «Asume que los emisores, receptores y el contenido significativo existen independientes previos al evento de la transmisión, ignorando que todos estos elementos son en realidad producidos (constituidos) simbólicamente en la interacción humana continua» (p. 41). Por lo tanto, la diferencia ontológica entre los modelos de la transmisión y los constitutivos de la comunicación hacen una diferencia significativa para el rol de la construcción de la teoría. Desde su punto de vista, En la mirada de la transmisión, el rol primario de la teoría es explicar las causas y efectos del intercambio de mensajes, normalmente haciendo referencia a mecanismos psicológicos que influencian el comportamiento. En la mirada constitutiva, el rol de la teoría es conceptualizar modelos simbólicos que no sólo describan el proceso comunicativo pero que también operen dentro [within] del proceso comunicativo para producir la realidad de la comunicación en sí misma. La comunicación existe en formas culturales variadas que son in-formadas por modelos de la comunicación que las teorías formales pueden explicar, desarrollar, criticar y potencialmente transformar (Craig, 2016: 41). Tenemos entonces un problema en el reconocimiento de lo que una teoría es, de sus límites conceptuales, de su configuración formal y, sobre todo, de su uso y 3. «What do I have to believe to be true to live a scholar’s life in the fashion of this theory?» (Anderson, 1996: 3). LA COMUNICACIÓN MáS ALLá DEL CAMPO DE LA COMUNICACIÓN: UNA MIRADA... 129 construcción. En el campo de la comunicación tenemos un efecto de reproducción teórica más que de producción conceptual, y si el diagnóstico es el que muestra Craig (2016), entonces no hay muchos caminos posibles si nos quedamos dando vueltas dentro del propio campo, dado que lo que hemos demostrado es que dentro del campo casi todo puede ostentar el título de teoría y, paradójicamente, es muy poco el trabajo que se hace cuya finalidad sea la construcción teórica. Por otro lado, la comunicación queda atrapada en el ámbito de lo humano mientras se ignora sistemáticamente la producción teórica contemporánea que pone a la comunicación como fundamento de la configuración social, biológica o cognitiva de los organismos vivos en general. Por lo tanto, mi alternativa a todos estos problemas es un cambio radical en la mirada al campo, la teoría y la investigación de la comunicación, es el paso de la comunicación entendida como campo a la comunicación entendida como concepto transdisciplinar. Sin embargo, este camino supone una primera reflexión sobre la dimensión conceptual, la construcción teórica y la investigación en comunicación, punto sobre el que centraré brevemente mi atención en las siguientes líneas. 2. UN BREvE PARéNTESIS SOBRE LA CONSTRUCCIÓN CONCEPTUAL EN LA INvESTIGACIÓN DE LA COMUNICACIÓN Para Steven Chaffee (1991), la investigación de la comunicación comúnmente toma la forma de palabras, pero al menos que éstas sean transformadas en términos conceptuales terminarán siendo de poco interés, dado que los conceptos son en realidad la forma en la cual organizamos y clarificamos lo que observamos. De esta manera, «cuando pensamos sobre la comunicación nosotros usamos conceptos en forma verbal para representar lo que observamos e imaginamos; estos términos conceptuales desde los cuales construimos teorías, poseen significados. Sin una definición conceptual, las palabras que usamos para describir y discutir la comunicación son meras palabras» (p. 1). Son los conceptos los que producen un puente entre las percepciones comunicativas que todo mundo tiene en la vida cotidiana y las teorías que los científicos y críticos de la comunicación construyen y ponen a prueba, por lo que su explicación fortalece la relación entre la teoría, la observación, la investigación y, de forma colateral, el pensamiento. Una primera descripción del mundo perceptivo o manifiesto de la comunicación supone apenas una primera fase en el trabajo intelectual que requiere por lo menos una segunda fase que supone una conceptualización formal de los procesos, fenómenos o situaciones que no son obvias y que encierran dentro de sí la explicación de por qué las cosas son como pensamos que son. Lo anterior está en concordancia con la mirada de Evandro Agazzi (2008) desde la epistemología social, pues desde su punto de vista, «lo que directamente conocemos no es la realidad sino nuestras ideas o representaciones de ella, por lo que tenemos que resolver el problema de encontrar una manera para distinguir esas representaciones que corresponden a la realidad de aquellas que son ficticias» (Aga- CARLOS vIDALES GONzáLES 130 zzi, 2008: 22). El camino, claro está, son las formas de la explicación científica de las que habla Chaffee o, de manera general, la epistemología en lo que a la construcción conceptual se refiere. Para autores como Mario Bunge (2004a), a diferencia de las pautas innatas de comportamiento, el conocimiento científico es predominantemente conceptual, es decir, se encuentra compuesto por sistemas de conceptos interrelacionados de diversas maneras, lo que convierte a los conceptos en las unidades mínimas de pensamien- to. Sin embargo, los conceptos no son en ningún sentido datos de la experiencia o unidades empíricas particulares, sino que son constructos que hay que buscar y definir mediante el análisis de las expresiones lingüísticas del conocimiento, el cual aparece compuesto por signos como las palabras, los símbolos, los diagramas, etc. Por lo tanto, «para conseguir acceso a las ideas de la ciencia, tenemos que atravesar los lenguajes de la ciencia. Esta perforación se realiza con la ayuda del análisis filosófico, instrumento adecuado para descubrir la estructura y aclarar el sentido de los sistemas conceptuales» (p. 41). Esto se sustenta en lo que el autor (Bunge, 2004b) llama «materialismo conceptualista y ficcionista», una posición que se basa en los siguientes supuestos: a) Considera que los objetos conceptuales no son materiales ni mentales, no son signos o procesos cerebrales, son por el contrario, objetos que poseen una naturaleza peculiar e irreductible (primera tesis conceptualista). b) Considera que los objetos conceptuales no existen como objetos materiales ni como objetos mentales, sino que existen en la medida en que pertenecen a ciertos contextos (segunda tesis conceptualista). Por ejemplo, el número 2 existe en matemáticas pero no en mitología. c) Considera que la existencia conceptual más allá de ser ideal (platonismo), material (nominalismo) o mental (empirismo), es fingida o convencional, lo que implica que no sólo inventamos los objetos conceptuales sino también su modo de existencia: «pedimos, exigimos, estipulamos que existen en determinados contextos» (Bunge, 2004b: 54). (Tesis ficcionista). d) Considera que concebir un objeto conceptual y asignarle una existencia conceptual son dos aspectos de un mismo proceso que se lleva a cabo en el cerebro de un ser racional. Por lo tanto, «los objetos conceptuales no existen de por sí ni son idénticos a los signos que los designan, ni se confunden con los pensamientos que los piensan» (Bunge, 2004b: 54). Para que existan conceptualmente, es necesario y suficiente que un objeto sea «pensable» por algún ser racional de carne y hueso (tesis materialista) (Bunge, 2004b). Por lo tanto, los constructos u objetos conceptuales son una creación mental pero no un objeto mental de los cuales es posible distinguir cuatro clases: conceptos, proposiciones, contextos y teorías. Los conceptos son, como ya se ha mencionado, los átomos conceptuales, son las unidades con las que se construyen las proposiciones. LA COMUNICACIÓN MáS ALLá DEL CAMPO DE LA COMUNICACIÓN: UNA MIRADA... 131 Por su parte, las proposiciones, son «los constructos que satisfacen algún cálculo proposicional y que, por añadidura, pueden ser evaluados en lo que respecta a su grado de verdad, aun cuando de hecho no se disponga aún de procedimientos para efectuar tal evaluación en algunos casos» (Bunge, 2004b: 55). En este sentido, un contexto es un conjunto de proposiciones formadas por conceptos con referentes comunes y, finalmente, una teoría es un conjunto de proposiciones enlazadas lógicamente entre sí y que poseen referentes en común. Por lo tanto, hay una diferencia central entre los conceptos y las cosas dado que sus propiedades son diferentes. En el caso de los conceptos, éstos se encuentran relacionadas por operaciones lógicas que se dan en el centro de las teorías y suponen el proceso de la explicación, lo que significa que la construcción conceptual no niega las percepciones iniciales o la observación primaria y la experiencia (las cosas), sino que parte de ellas para construir las varias formas de explicación posible (Bunge, 2004b). De esta manera, la explicación es el proceso intelectual que enlaza esa primera experiencia con las proposiciones más generales y normalmente teóricas sobre la comunicación, lo que construye lo que Chaffee (1991) llama una «definición operacional»: las experiencias cotidianas son organizadas a partir de una explicación que las conecta a todas ellas con un concepto. Si bien muchas de nuestras proposiciones sobre la comunicación son declaraciones sobre conceptos generales, la investigación empírica únicamente puede ser sobre definiciones operacionales, por lo tanto, la explicación consiste precisamente en el pensamiento que relaciona la teoría con la investigación. Por eso una de las críticas fundamentales a la investigación de la comunicación es precisamente el hecho de que se quede atrapada en uno u otro lado, ya sea en el nivel conceptual intentando únicamente encontrar mejores formas de nombrar el universo observable, modificando el significado de los conceptos o las relaciones conceptuales o bien, desde el lado de lo factual, intentando únicamente refinar las relaciones entre las variables empíricas o los métodos de observación. La explicación, por otra parte, sería precisamente el puente entre ambos procesos, dado que implica tanto al mundo conceptual como el mundo real, los cuales se cruzan una y otra vez durante el proceso de investigación (Chaffee, 1991). En el campo de la comunicación, es Steven Chaffee uno de los autores que han llamado la atención sobre este proceso lógico fundamental para la investigación por lo que me interesa recuperar brevemente las fases que considera son fundamentales en el proceso de construcción conceptual y que integran el proceso mismo de la explicación científica. Las fases así como el proceso de la explicación los sintetizo brevemente a continuación. a) Para Chaffee (1991) en todo esquema conceptual partimos por el establecimiento de «términos primitivos», los cuales son aceptados y comúnmente entendidos en un sentido muy general. b) De los términos primitivos pasamos a los «términos derivados», los cuales suponen un grado mayor de precisión, por lo que la explicación se convierte CARLOS vIDALES GONzáLES 132 en un asunto importante precisamente cuando los conceptos son derivados de términos primitivos. c) Por su parte, la tercera fase sería la validez, la cual no debe de ser equiparada con «verdad», sino que se refiere a la relación entre el significado de un concepto y el resto de conceptos y a su «definición operacional» en el marco de una investigación particular. De esta manera, la explicación se convierte en un método para hacer un seguimiento de estas dos actividades de definición de manera simultánea. En otras palabras, «la explicación especifica las operaciones que un científico debe de llevar a cabo para producir un ejemplo del concepto; la validez es el criterio general a través del cual evaluamos la adecuación de esa operacionalización una vez que hemos establecido nuestra explicación» (Chaffee, 1991: 12). d) Un siguiente paso es el establecimiento del «concepto focal» y la evaluación de la forma en que el concepto será usado en una investigación en específico, por lo que el investigador debe de tener alguna idea sobre si el concepto será estudiado por sí mismo o en asociación a otros conceptos. Esta fase supone la definición de la unidad conceptual y la consideración del tiempo. e) Posteriormente deviene el momento de la búsqueda de literatura relevante vinculada a la definición preliminar que se ha construido sobre un concepto, la cual incluye literatura que contempla el término que estamos usando pese a que el significado no sea el mismo, así como literatura que aborde la misma idea aunque el concepto no sea el mismo4, proceso que se encuentra estrechamente ligado a la operacionalización de las contingencias que incluyen las condiciones propias de la investigación vinculadas al tiempo, el espacio y las personas involucradas. Si bien estas contingencias no forman parte del concepto, constriñen la definición operacional de cada concepto en un estudio determinado. f) La revisión de la literatura es en sí mismo un estudio del cual derivan los procesos de «análisis y síntesis», dado que un propósito de la explicación es precisamente delimitar el trabajo que tiene que ser realizado al centrarse en aquellos estudios que son relevantes para el concepto que está siendo formulado. Este proceso implica un procesamiento de la literatura que permite identificar la variedad conceptual y las definiciones operacionales que el concepto ha recibido, lo que se conectará posteriormente con el análisis de los significados conceptuales 4. Las preguntas que el propio Chaffee (1991) propone que funcionen como guía en este punto son las siguientes: «a) ¿Cuáles son los diferentes significados conceptuales que han sido asignados a este término y cuáles (si los hay) son sus propósitos en la investigación? ¿Qué confusiones generan estas ambigüedades? b) Cuáles son las diferentes definiciones operacionales que han sido usadas? ¿A qué propósitos de investigación responden? ¿Cuáles de ellos se encuentran relacionados con nuestros propósitos? c) ¿Cuáles son los nombres usuales para estas definiciones operacionales?¿Son necesarios nombres diferentes para hacer claras las diferencias en significado? d) Cuál parece ser la definición más prometedora del concepto considerando su propósito establecido en la investigación?» (Chaffee, 1991: 19). LA COMUNICACIÓN MáS ALLá DEL CAMPO DE LA COMUNICACIÓN: UNA MIRADA... 133 y con el diseño de los procedimientos actuales de la investigación en curso5. Los tres componentes de la literatura que son el significado, las definiciones operacionales y los descubrimientos empíricos deben estar siempre presentes en todo el proceso de explicación. g) Una fase siguiente corresponde a los niveles de la definición de los cuales Hempel distingue tres: la definición nominal, el análisis de significados y el análisis empírico. En el caso de la investigación de la comunicación, el análisis del significado es el tipo de trabajo más importante y central seguido de las definiciones empíricas, sin embargo, es muy poco probable el análisis completo en términos empíricos del significado de un concepto (una definición empírica de un concepto nos permite concluir hasta que punto un evento que identificamos es una instancia de ese concepto o no). h) Posteriormente se lleva a cabo el proceso de revisión de la definición que se ha producido y que va del significado a la observación y de la observación a la operación formal. Este proceso es un comienzo pero no una explicación por lo que el concepto tiene que ser revisado en su especificidad (el grado de especificad que encarna), tiene que ser cosificado (tratar un concepto abstracto como si fuera una cosa) para saber con certeza si el concepto tiene referentes empíricos o no y, por otro lado, se tiene que perseguir la no-variación en el uso del concepto (no usamos cada palabra para significar lo mismo en cada ocasión). Es decir, se trata de establecer un significado científico para cada término (debemos de usar ese término consistentemente para referirnos a ese concepto y no combinarlo con conceptos relacionados o con usos alternativos del término), procedimiento que no sólo tiene que ser aplicado a la investigación en curso, sino a otras investigaciones e investigadores: ¿se usa el concepto de manera consistente? i) El siguiente paso en la explicación es el establecimiento de fronteras para el concepto, es decir, las observaciones que se requieren sean hechas para actualizar el concepto así como las operaciones formales que necesitan sean hechas sobre esas observaciones realizadas. El paso es por tanto, hacia los procedimientos operacionales o lo que es lo mismo, el propósito de la explicación: la elección de un método, el cual debe proceder de la definición que ha sido propuesta. El primer punto a considerar es si la observación es pasiva o activa, es decir, una primera consideración es saber es hasta qué punto las observaciones que nuestras explicaciones requieren ya han ocurrido, de lo contrario quizá será necesario 5. En este punto, Chaffee (1991) propone una serie de preguntas que vale la pena recuperar dado que suponen una guía importante en el proceso de construcción conceptual al hacer referencia a los referentes empíricos de la investigación. Por ejemplo, se puede poner énfasis en la distribución de valores que el concepto parece poseer en varias poblaciones: «¿es común o raro, normalmente distribuido o sesgado? ¿Cómo ha variado en el tiempo, o es altamente estable? ¿Cuáles son sus correlatos? ¿Está limitado a determinadas situaciones o grupos (ej. elites), o a determinados periodos en la historia o desarrollos societales (ej. tiempos de rápidos cambios)?» (Chaffee, 1991: 23). CARLOS vIDALES GONzáLES 134 hacer que ocurran, es decir, tendremos que crearlas. En cualquiera de los dos casos tendrán que ser definidas las unidades de observación y la muestra que objetiven las dimensiones empíricas de observación. j) Posteriormente lo que sigue es la evaluación de la definición operacional que implica una descripción empírica (el examen de las propiedades estadísticas de los datos producidos)6, la comparación con literatura previa, la adecuación de la definición (¿es la definición operacional todavía una manifestación del concepto que nos interesa?), la modificación de la definición conceptual (¿es adecuado el concepto operacionalizado con el que ahora trabajamos para los propósitos que originalmente teníamos en mente?) así como la unidimensionalidad del concep- to. De igual manera, es importante evaluar su confiabilidad (referida al grado en el que una definición operacional se encuentra libre de errores aleatorios). Además de la enorme cantidad de ejemplos que Chaffee (1991) muestra en cada una de las fases, hay dos asuntos importantes sobre los cuales llamar la atención. Primero, que el proceso de construcción conceptual depende en primera instancia de la finalidad de la investigación y del campo del conocimiento en el cual se encuentra inserta y, segundo, que el proceso de operacionalización o construcción conceptual no es en ningún sentido un proceso lineal, sino que es iterativo y supone una secuencia no-lineal de ida y retorno entre fases, al interior de ellas y a través de ellas. Esto supone que el trabajo de producción académica es en sí mismo un trabajo que se mueve entre la teoría y la metateoría, lo hagamos de forma consciente o no. Para Chaffee, «en la investigación de la comunicación nosotros usamos muchas palabras, muchos significados y muchas piezas de evidencia. Las conexiones comúnmente no son claras, y el propósito de la explicación es hacerlas tan claras como podamos en cada etapa de la investigación. Sin la explicación, nuestras palabras no son más que palabras, y nuestros datos no añaden nada a ellas» (Chaffee, 1991: 14). Este es precisamente un problema al que he dedicado otros estudios mucho más detallados y al que he denominado como relativismo teórico (Vidales, 2013, 2015) y es muy similar al reconocido por Robert T. Craig (1999) y que ha denominado como las raíces de la incoherencia en la investigación de la comunicación, al que Wolfgang Donsbach (2006) reconocía en su balance del campo y la investigación de la comunicación a principios del siglo XXI y que denominaba la erosión epistemológica y al que Gregory J. Sheperd, Jeffrey St. John y Ted Striphas (2006) denominaron el pluralismo teórico indiferenciado. Todos conceptos que definen una problemática seria no sólo en la investigación de la comunicación sino también en los procesos de construcción conceptual en el campo. 6. «En el nivel más simple, ¿hay variación? ¿El número de casos en varias categorías parece razonable? ¿El rango de valores se aproxima a lo que esperábamos? ¿Se encuentra la variable distribuida normalmente o de otra manea es adecuado para cualquier plan estadístico que hayamos tenido para ella? (Chaffee, 1991: 48). LA COMUNICACIÓN MáS ALLá DEL CAMPO DE LA COMUNICACIÓN: UNA MIRADA... 135 Ese es entonces el problema, la falta de rigurosidad principalmente en el uso de los marcos conceptuales en la investigación de la comunicación, en la ignorancia por momentos deliberada del proceso de explicación y de construcción conceptual y, en última instancia, de la instrumentalización de la teoría. La teoría es un accesorio, es un elemento que está presente en la investigación de la comunicación como coartada discursiva pero no como principio explicativo, como justificación intelectual pero no como fundamento lógico de lo explicado, como moda pero no como tradición intelectual. Mi propuesta, por tanto, es dejar de caminar en las formas de organización conceptual, dado que esas alternativas ya han demostrado tener muy poco efecto. Uno de los caminos posibles que demandaría además la recuperación central de la dimensión epistemológica del trabajo intelectual en la investigación de la comunicación, es el camino que va de la teoría a la metateoría y de la metateoría a la transdisciplina. Sobre este asunto centraré mi atención en las siguientes líneas. 3. DE LA TEORÍA Y LA METATEORÍA A LA MIRADA TRANSDISCIPLINAR EN EL CAMPO DE LA COMUNICACIÓN Para Eduardo Vizer (2003), hoy en día la comunicación esta en boga, se usa para definir muchas cosas y ninguna a la vez, su objeto, definición o campo de estudio se esconde detrás de la imposibilidad de nombrar una teoría fundamental (paradigma en la concepción de Kuhn) en torno a la cual se articulen las distintas nociones que hay de ella, por lo que el enfoque o fundamento teórico parece depender del objeto de estudio. Por ejemplo, se puede pensar a la comunicación desde el lenguaje, los signos y las transmisión de mensajes, como el estudio de las «conversaciones» en el seno de la vida cotidiana, como interesada en la producción, circulación y reconocimiento de los discursos en las instituciones políticas, económicas y en las relaciones interpersonales o, se puede pensar en la comunicación en su forma más general y desarrollada: el estudio de los medios de comunicación o las nuevas tecnologías. Lo importante en este punto es que dependiendo de la ruta o concepción que se quiera seguir, será el fundamento teórico que funcione como base dada la imposibilidad de una única base conceptual de la comunicación en general. La comunicación pasa entonces a ser únicamente un descriptor institucional y no un principio explicativo, constructivo o interpretativo de la realidad (social). Por lo tanto, se pregunta el autor, «¿qué hay de ‘comunicacional’ en el campo de la comunicación?» (Vizer, 2003: 21). Para Vizer (2016), la pregunta anterior supone una dimensión ontológica de la comunicación, la cual tendrá enormes consecuencias para cualquier trabajo de investigación en lo que a su dimensión fenomenológica se refiere. Si la ontología intenta explicar por qué y cómo lo que es posible es posible, la pregunta entonces sería cómo y por qué la comunicación es posible. ¿Pero qué es la comunicación y cómo podemos decir que es posible? De acuerdo con Vizer, el espacio ontológico es el campo de estudio de la ontología general en la que se pueden reconocer tres CARLOS vIDALES GONzáLES 136 abordajes: relacional, cualitativo y de la Teoría General de Análisis y Síntesis. En el caso del enfoque relacional las nociones centrales son las de configuración y estructura, mientras que para el enfoque cualitativo las dos nociones centrales son las de forma y cualidad (descriptiva y determinante que alude a la idea de causalidad). El asunto es que «cuando nos preguntamos por las ‘cualidades’ de un proceso de comunicación nos preguntamos por su ‘configuración y su estructura’, por sus ‘formas y cualidades’ y en la literatura comunicacional vemos casi siempre interés teórico y práctico por las cualidades descriptivas y no por las determinaciones» (Vizer, 2016: 22). Las razones que se identifican para estas diferencias epistemológicas se encuentran precisamente en la concepción ontológica que se tiene de base sobre la comunicación, la cual es normalmente una concepción que la entiende como un proceso que puede ser analizado, descripto e interpretado, pero muy raramente ‘explicado’ científicamente. Casi siempre se introducen en la explicación hipótesis de naturaleza exterior a los procesos de la propia discursividad –entendida como lenguaje en un sentido restringido– introduciendo implícitamente en los análisis de la comunicación hipótesis sobre procesos originarios de la psicología, la biología, la cultura, etc. No tanto sucede con la información, sobre la que siempre existe una impronta ingenieril como sustento epistemológico, ya sea que se la proyecte y aplique hacia procesos de la física o la biología de los seres vivos. Estas distinciones a la vez ontológicas y epistemológicas no se hallan prácticamente en ninguna literatura sobre la comunicación en un sentido estricto, ni de manera explícita ni implícita (Vizer, 2016: 22). El punto es que en la investigación académica de la comunicación, revestida de los más diversos temas, este tipo de preocupaciones son sumamente marginales, por lo que la reflexión por la realidad ontológica de la comunicación ha sido fragmentada en áreas de estudio particulares en las que se le ha dado mucho mayor importancia a las inquietudes metodológicas que a las propiamente epistemológicas. La comunicación funciona entonces mayormente como un descriptor institucional o como la justificación de la pertenencia a un campo de estudios pero no como un principio explicativo. Cuando se habla de comunicación y jóvenes, comunicación y salud, comunicación y nuevas tecnologías, etc., en realidad lo que se estudia son a los jóvenes, la salud o las nuevas tecnologías, pero no el fenómeno comunicativo subyacente, su configuración fenomenológica, sus bases epistemológicas o por lo menos su tradición intelectual. Esto es lo que Craig (1999) ha llamado el eclecticismo estéril, una suerte de apertura temática del campo hacia virtualmente todo tipo de temas y que nos condujo en su momento a celebrar la diversidad intelectual como síntoma de la consolidación de un campo, pero que en la actualidad nos impide saber con certeza, «¿de qué clase de comunicación estamos hablando cuando teorizamos e investigamos sobre ella?» (Vizer, 2016: 23). La comunicación se desvanece poco a poco hasta desaparecer por completo en esa actividad investigativa que se supone la tiene al centro de su preocupación intelectual y de sus procesos de construcción de conocimiento. LA COMUNICACIÓN MáS ALLá DEL CAMPO DE LA COMUNICACIÓN: UNA MIRADA... 143 4. LA PROPUESTA DE LA COMUNICACIÓN COMO CONCEPTO TRANSDISCIPLINAR En esta propuesta, lo que se toma como base es la definición que proporciona de «Transdisciplinariedad» la International Encyclopedia of Systems and Cybernetics (François, 2004), la cual la define como «la característica de conceptos cibernéticos y sistémicos que proveen a los especialistas con un metalenguaje para el estudio en común de situaciones complejas en los sistemas» (François, 2004: 632). En este punto, me interesa resaltar dos condiciones que aquí se mencionan. Primero, que la transdisciplinariedad desde este punto de vista no tiene que ver específicamente con el diálogo entre disciplinas, sino con un metalenguaje capaz de trascender las fronteras disciplinares. Basarab Nicolescu (2010) hablará incluso de la posibilidad de pensar a la transdisciplina como esa mirada entre, a través y «más allá» de las disciplinas, es decir, se trata de visiones unificadoras o integrativas que buscan producir una nueva forma de construcción de conocimiento basado en lenguajes que trasciendan las propias barreras disciplinares y temáticas particulares. En su trabajo, Nicolescu (2010) reconoce las discusiones previas sobre la trandisciplinariedad que realizaran Jean Piaget, Erich Jantsch y André Lichnerowicz. Para el primero, se trataba de un estadio superior de la interdisciplina que no se encontraría limitado a reconocer las interacciones y/o reciprocidades entre los investigadores especializados, sino que localizaría estos puentes dentro de un sistema total sin fronteras estables entre las disciplinas. Aunque para Nicolescu esta era una definición vaga, por lo menos abría la posibilidad de un nuevo espacio de conocimiento en las «barreras no estables entre las disciplinas», al tiempo que reconocía la dimensión «entre» y «a través» en los procesos de construcción de conocimiento, aunque dejaba fuera la noción de «más allá» del pensamiento disciplinar. Por su parte, Erich Jantsch caía en la trampa de definir a la transdisciplina como una hiperdisciplina, al definirla como la coordinación de todas las disciplinas e interdisciplinas del sistema educativo y la innovación sobre la base de un acercamiento axiomático, lo que terminaba situando a la transdsiciplina en el ámbito de lo disciplinar. Finalmente, André Lichnerowicz confinaba a la transdisciplina al ámbito matemático al definirla como un juego transversal para describir la homogeneidad de la actividad teórica en diferentes ciencias y técnicas, independientemente del campo en el que esta actividad es efectuada, actividad teórica que únicamente puede ser formulada, claro está, en lenguaje matemático (Nicolescu, 2010). Es por lo anterior que Nicolescu (2010) propone incluir la noción de «más allá de las disciplinas» [beyond disciplines] al pensamiento transdisciplinar, una visión que contempla varias particularidades que vale la pena retomar brevemente y que se encuentran fundamentadas en su amplio trabajo en la física cuántica, disciplina donde el estatus del sujeto se convierte en un punto crucial de análisis. De acuerdo con Nicolescu (2010), en la ciencia moderna se da una ruptura fundamental entre el sujeto cognoscente y la realidad, la cual fue asumida como completamente independiente del sujeto que la observa. Desde este punto de vista, CARLOS vIDALES GONzáLES 144 el único conocimiento digno de este nombre debe de ser, por tanto, científico, objetivo; la única realidad digna de este nombre debe ser, claro está, la realidad objetiva regida por leyes objetivas. Todo el conocimiento distinto del conocimiento científico es así arrojado al infierno de la subjetividad, tolerado a lo sumo como un adorno sin sentido o rechazado con desprecio como una fantasía, una ilusión, o como producto de la imaginación… La objetividad, establecida como el criterio último de la Verdad, tiene una consecuencia inevitable: la transformación del Sujeto en un Objeto. La muerte del Sujeto es el precio que pagamos por el conocimiento objetivo» (Nicolescu, 2010: 21). Sin embargo, para Nicolescu (2010) la revolución cuántica cambió radicalmente esta situación al introducir nuevas nociones como el principio de la superposición de los estados cuánticos de «si» y «no», la discontinuidad, la no-separabilidad, la causalidad global o el indeterminismo cuántico, todas nociones que llevaron a repensar seriamente le separación que se había supuesto entre Objeto y Sujeto. Así, desde su punto de vista, «más allá de las disciplinas» es una noción que intenta precisamente resarcir esta separación y entender la interacción entre ambos. La trascendencia inherente a la trandisciplinariedad es la trascendencia del Sujeto, por lo que esta visión nos lleva a un inmenso espacio nuevo de conocimiento. La transdisciplinariedad se refiere, por tanto, a lo que está a la vez entre las disciplinas, a través de las diferentes disciplinas y más allá de todas las disciplinas, puesto que su objetivo es la comprensión del mundo actual en el cual uno de los imperativos fundamentales es la unidad del conocimiento, lo que supone que no hay una oposición entre lo disciplinar y lo transdisciplinar, por el contrario, entre ambos hay una complementariedad muy fértil. Incluso se podría argumentar que no hay transdisciplinariedad sin disciplinariedad. Lo anterior lleva a Nicolescu (2010) a sostener que la formulación propuesta de la transdisciplinariedad es tanto diversa como unificada (en el sentido de la unificación de diferentes acercamientos transdisciplinares): «unidad en la diversidad y diversidad a través de la unidad es inherente a la transdisciplinariedad» (Nicolescu, 2010: 23). Sin embargo, el autor también llama la atención sobre las varias confusiones que emergen al no reconocer que hay una transdisciplinariedad teórica, una trnasdisciplinariedad fenomenológica y una transdisciplinariedad experimental. La palabra teoría implica una definición general de la transdisciplinariedad una metodología bien definida (la cual tiene que ser distinguida de los «métodos», una sola metodología corresponde a un gran número de métodos diferentes). La palabra fenomenología implica la construcción de modelos que conectan los principios teóricos con los datos ya observados experimentalmente con el fin de predecir resultados posteriores. La palabra experimental implica la realización de experimentos que siguen un procedimiento bien definido, permitiendo a cualquier investigador obtener los mismos resultados cuando se realicen los mismos experimentos (Nicolescu, 2010: 23). La reducción de la transdisciplinariedad a solo uno de sus aspectos es muy pernicioso dado que terminará por convertirla únicamente en una moda que tenderá LA COMUNICACIÓN MáS ALLá DEL CAMPO DE LA COMUNICACIÓN: UNA MIRADA... 145 naturalmente a desvanecerse, por el contrario, el gran potencial que la transdisciplinariedad tiene nunca será alcanzado y logrado si no se acepta la simultaneidad y la consideración rigurosa de los tres aspectos: la dimensión teórica, la dimensión fenomenológica y la dimensión experimental. La consideración simultánea de estos tres aspectos permitirán un tratamiento unificado y no dogmático de la práctica y la teoría de la transdisciplinariedad en la que será posible que coexistan incluso una pluralidad de modelos transdisciplinares (Nicolescu, 2010). Esta visión que propone Basarab Nicolescu está en concordancia con la definición que ya he apuntado con anterioridad que presenta la International Encyclopedia of Systems and Cybernetics (François, 2004), la cual define a la transdisciplinariedad como «la característica de conceptos cibernéticos y sistémicos que proveen a los especialistas con un metalenguaje para el estudio en común de situaciones complejas en los sistemas» (François, 2004: 632). En este mismo sentido, para Rafael Rodríguez, la transdisciplina es una percepción global de la conexión entre muchas disciplinas. Desde esta perspectiva, no solamente la ciencia, sino todas las actividades humanas aparecen como un «todo» unitario, parte y parcela del universo en el que la unidad y la diversidad no son conceptos opuestos, sino perspectivas complementarias (Rodríguez en François, 2004). De manera más específica, Peter Checkland propone que no necesitamos equipos interdisciplinarios sino, por el contrario, «conceptos transdisciplinarios», conceptos que sirvan para unificar el conocimiento al ser aplicables a distintas áreas que trazan las propias fronteras disciplinares (Checkland en François, 2004). Como se puede observar, esta visión plantea un cambio radical en la concepción de la investigación en general y de la investigación de la comunicación en particular, puesto que supone el paso del estudio de temas diversos con enfoques diversos asociados débilmente a una mirada comunicativa, hacia el establecimiento de metalenguajes y la construcción de la comunicación como un concepto transdisciplinar. Y esa es precisamente la propuesta, la adopción de metalenguajes para navegar entre, a través y más allá de las disciplinas a partir de la consideración de la comunicación como un concepto transdisciplinar, situación que abre por lo menos dos posibilidades: a) la posibilidad de una integración conceptual y, b) la superación de las barreras disciplinares. Un ejemplo de la mirada transdisciplinar y de la forma en que puede expandir el horizonte conceptual en la teoría de la comunicación es la propuesta de la cibersemiótica, la cual ha sido un proyecto intelectual que se ha propuesto explícitamente la tarea de construir una teoría transdisciplinar de la comunicación. Ya en trabajos previos he intentado sintetizar los fundamentos de la cibersemiótica mostrando la relevancia que tiene como mirada teórica para el estudio de la comunicación y los diversos temas que la rodean, por lo que ahora únicamente recuperaré algunos elementos centrales de esos apuntes previos (Vidales, 2019, 2016, 2017a, 2017b, 2015). Lo importante a comentar en este punto es que la cibersemiótica es una propuesta teórica transdisciplinar que intenta integrar distintos marcos en un nivel meta-teórico, lo que posibilita la emergencia de una mirada diferente no sólo de la vida y los procesos cognitivos, sino de la comunicación y su construcción conceptual: se trata entonces CARLOS vIDALES GONzáLES 146 de un proyecto que busca las rutas biológicas, psíquicas y sociales de la necesidad humana y biológica del significado y la auto-organización en sus procesos de conocer/ observar el mundo, y en la formulación de las explicaciones que sobre él se hacen (Brier, 2008). Tomando como base la fenomenología, la semiótica, la cibernética, la sistémica y la biosemiótica, la cibersemiótica se presenta a sí misma como una nueva visión no reduccionista de la cognición y la comunicación que intenta resolver la paradoja dualista de las ciencias naturales, las ciencias exactas y las humanidades al comenzar en un punto medio con la cognición semiótica y la comunicación como fuentes básicas de la realidad en la que todo nuestro conocimiento es creado y por lo tanto sugiere que el conocimiento se desarrolla en cuatro aspectos de la realidad humana: nuestro entorno natural descrito por las ciencias naturales físicas y químicas, nuestra corporalidad descrita por las ciencias de la vida, nuestro mundo interno de experiencias subjetivas descritas por la fenomenología y, nuestro mundo social descrito por las ciencias sociales (Brier, 2013). Al plantear como objetivo central una ciencia integral de la información, la cognición y la comunicación, la cibersemiótica se plantea como una visión transdisciplinar que integra distintos marcos en un nivel meta-teórico que le da nacimiento a una visión diferente no sólo de la vida y los procesos cognitivos, sino de la comunicación y su construcción epistemológica. Se trata entonces de un proyecto que busca de manera general las rutas biológicas, psíquicas y sociales de la necesidad humana y biológica del significado y la auto-organización en sus procesos de conocer/observar el mundo y en la formulación de las explicaciones que sobre él se hacen (Brier, 2008). Tomando como base a la fenomenología, la semiótica, la cibernética, la sistémica y la biosemiótica, la cibersemiótica busca ser un paso adelante en la integración de las ciencias y en el estudio y comprensión de fenómenos complejos como los caracterizados por los organismos vivos en todas sus formas. Para Søren Brier (2008), la debilidad de los estudios comunicativos e informacionales tradicionales basados en teorías sobre los flujos de información o los datos en sí, han hecho emerger problemas en lo que respecta a la forma en que los sistemas de conocimiento son construidos y organizados, es decir, han hecho emerger problemas al nivel epistemológico propiamente que no se resuelven cambiando nuevamente la discusión como lo hiciera Schramm cincuenta años atrás, sino haciendo frente en el mismo nivel. De esta forma, el mismo Søren Brier, basado en la propuesta de la cibernética y la semiótica, plantea que es posible desarrollar nuevos conceptos que ayuden a entender y desarrollar sistemas sociales como redes auto-organizadas y auto-reproducidas, por lo tanto, en vez de hablar en términos de «comunicación de información» la propuesta es hablar en términos de «significados conjuntamente actualizados» (Brier, 2008). Por otro lado, para Brier las ciencias de la información, en lo que respecta a los sistemas vivos y a los sistemas humanos, no son capaces de explicar aspectos vitales del fenómeno de la comunicación y la cognición como lo es la emergencia del significado en los ámbitos limitados de los contextos sociales y en los ámbitos generales de la reproducción y supervivencia de los seres vivos. LA COMUNICACIÓN MáS ALLá DEL CAMPO DE LA COMUNICACIÓN: UNA MIRADA... 147 Aparece entonces el problema del significado en el marco del punto de vista mecanicista que brinda la teoría de la información y la cibernética en el marco general de las ciencias de la información, dado que dicha visión se extiende a la comprensión del conocimiento, la naturaleza, el lenguaje y, finalmente, a la conciencia humana. En consecuencia, para Brier (2008), el paradigma del procesamiento de información nunca tendrá éxito en describir los problemas fundamentales en la mediación semántica del contenido de un mensaje de un productor a un usuario, dado que es incapaz de tomar en consideración los aspectos fenomenológicos y sociales de la cognición. Por lo tanto, la idea de unir a la semiótica peirceana con la cibernética de segundo orden no sólo responde a un problema epistemológico, sino a una oportunidad de expandir los horizontes de observación, tanto de lo que se observa como del sistema que lo hace y al mismo tiempo, de convierte en una propuesta teórica que pone al centro a la comunicación y su propio proceso de construcción teórica. Ahora bien, más que profundizar en la propuesta cibersemiótica, lo importante a señalar son los alcances de la mirada transdisciplinar, las posibilidades de pensar a la comunicación más allá del campo de la comunicación y, sobre todo, la importancia de tener siempre presentes los procesos formales de construcción conceptual en la investigación de la comunicación. El escenario entonces presenta más un reto que una solución: pasar de la teoría a la metateoría, entender a la comunicación desde la comunicación y, centralmente, definir ontológicamente eso que parece estar al centro de un campo científico pero que no hemos logrado nombrar con claridad desde el punto de vista transdisciplinar. Por ahora, la propuesta de la comunicación como concepto transdisciplinar es solo eso, una propuesta que pretende mover la discusión de un campo de estudios hacia el lugar donde se construye conocimiento en la ciencia contemporánea. Esa es la invitación, pero ese es también el gran reto que tenemos por delante. BIBLIOGRAFÍA Agazzi, E. (2008). Epistemology and te social: a feedback loop en Agazzi, Evandro, J. Echeverría y A. Gómez (Editores). Epistemology and the social. Amsterdam, New York: Rodopi, pp. 19-32. Anderson, J. A. (1996). Communication Theory. Epistemological foundations. New York: The Guilford Press. Bateson, G. [1972] (2000). Steps to an ecology of mind. Chicago and London: The University of Chicago Press. Brier, S. (2013). Cybersemiotics: a new foundation for transdisciplinary theory of information, cognition, meaningful communication and the Interaction Between Nature and Culture en Integral Review, 9 (2), pp. 220-263. Brier, S. (2010). Cybersemiotics: an evolutionary World view going beyond entropy and information into the question of meaning en Entropy, 12, pp. 1902-1920. Brier, S. (2008). Cybersemiotics. Why information is not enough. Toronto, Buffalo, London: University of Toronto Press. CARLOS vIDALES GONzáLES 148 Brier, S. (2003). «The integration of second order cybernetics, autopoiesis and biosemiotics» en Cybernetics and Human Knowing a journal of second-order cybernetics, autopoiesis and cybersemiotics, 10 (1), pp. 106-109. Bunge, M. [2000] (2004a). La investigación científica. México: Siglo XXI Editores. Bunge, M. [1977] (2004b). Epistemología. México: Siglo XXI Editores. Bryant, J. y Miron, D. (2004). «Theory and Research in Mass Communication» en Journal of Communication Vol. 54 No. 4, pp. 662-704. Carey, J. W. (1989). Communication as Culture. Essays on Media and Society. New York & London: Routledge. Chaffee, S. H. (1991). Communication Concepts 1: Explication. Newbury Park, CA: Sage. Craig, R. T. (2016a). «El metamodelo constitutivo: una revisión a dieciséis años» en Vizer, E. y C. Vidales. Comunicación, campo(s), teorías y problemas. Una perspectiva internacional (pp. 307-336). Salamanca: Comunicación Social. Craig, R. T. (2016b). «Metacommunication» en Jensen, K. B. y R. T. Craig (Eds.). International Encyclopedia of Communication Theory and Philosophy. Boston: John Wiley & Sons. doi: 10.1002/9781118766804.wbiect232. Craig, R. (2013). «Constructing theories in communication research» en Cobley, P. y P. J. Schulz (Eds.). Tehories and models of communication. Berlin and Boston: De Gruyter Mouton, pp. 39-57. Craig, R. T. (2008). Communication in the conversation of disciplines, en Russian Journal of Communication Vol. 1 No. 1, pp. 7-23. Craig, R. T. (1999). Communication theory as a field en Communication Theory, 9, 119-161. Donsbach, W. (2006). «The identity of communication research» en Journal of Communication Vol. 56, No. 3, pp. 437-448. Eadie, W. F. (2009). «Communication as a field and as a discipline» in Eadie, W. F. (Editor). 21st Century. Communication. A reference Handbook. Volume 1. Los Angeles, New Delhi, Singapore: Sage, pp. 12-21. François, C. (Editor) (2004). International Encyclopedia of Systems and Cybernetics. 2 Volumenes. München: K. G. Saur GMBH. Galindo, J. (coord.) (2008). Comunicación, Ciencia e Historia. Fuentes científicas históricas hacia una Comunicología posible. Madrid: McGraw Hill-Interamericana. Griffin, E. [1991] (2009). A first look at communication theory. Seventh Edition. New York: McGraw Hill. Hoffmeyer, J. (2008). Biosemiotics. An examination into the signs of life and the life of signs. Scranton and London: University of Scranton Press. Hoffmeyer, J. [1993] (1996). Signs of meaning in the universe. Bloomington & Indianapolis: Indiana University Press. Kirtiklis, K. (2011). «Not by communication alone. Epistemology and Methodology as typological criteria of communication theories» en Informacijos Mosklai No. 58, 48-55. Littlejohn, S. y Foss, K. A. (Editores) (2009). Encyclopedia of communication theory. Los Angeles, United Kindom, New Delhi: Sage. Littlejohn, S. y Foss, K. A. (2008). Theories of human communication. Ninth Edition. Belmont, CA: Thompson Wadsworth. Myers, D. (2001). «A pox on all compromises: replay to Craig (1999)» en Communication Theory, Vol. 11, No. 2, 218-230. LA COMUNICACIÓN MáS ALLá DEL CAMPO DE LA COMUNICACIÓN: UNA MIRADA... 149 Nicolescu, B. (2010). «A methodology of transdisciplinariry – Levels of reality, logic of the included middle and complexity» en Journal of Engineering & Sciences 1(1), pp. 19-38. Pavitt, C. (2016). Scientific Communication Theory. New York: Peter Lang Publishing. Peters, J. D. (1986). «Institutional sources of intellectual Poverty in communication research» en Communication Research, Vol. 13 No. 4, pp. 527-559. Pooley, J. (2017). Wilbur Schramm and the «four founders» history of U. S. Communication research, in Коммуникации. Медиа. Дизайн, 2(4), p. 5-18. Sheperd, G., J. St. Jhon and T. Striphas (2006). Communication as… Perspectives on Theory. Thousand Oaks: Sage. Slatev, J. (2012). «Cognitive semiotics: an emerging field of the transdisciplinary study of meaning» en The Public Journal of Semiotics IV(1), pp. 2-24. Vidales, C. (2019). «Definiendo a la comunicación desde la cibersemiótica» en Revista Iberoamericana de Comunicación 36(1), pp. 81-117. Vidales, C. (2017a). «Building communication theory from cybersemiotics» en Cybernetics and Human Knowing, 4 (1), pp. 9-32. Vidales, C. (2017b). «Construyendo teoría de la comunicación desde la cibersemiótica: una ruta hacia la transdisciplina» en Revista Iberoamericana de Comunicación, 33, pp. 35-64. Vidales, C. (2016). «Hacia una teoría cibersemiótica de la comunicación: fundamentos epistemológicos» en Vizer, E. y C. Vidales. Comunicación, campo(s), teorías y problemas. Una perspectiva internacional. Salamanca: Comunicación Social, pp. 255-292. Vidales, C. (2015). «Historia, teoría e investigación de la comunicación» en Comunicación y Sociedad, Nueva Época Núm. 23. Guadalajara: Universidad de Guadalajara, pp. 11-43. Vidales, C. (2013). Comunicación, semiosis y sentido. El relativismo teórico en la investigación de la comunicación. Salamanca: Comunicación Social. Vizer, E. A. (2003). La trama (in)visible de la vida social. Comunicación, sentido y realidad. Bueno Aires: La Crujía Ediciones. Vizer, E. A. (2016). Notas para una ontología de la comunicación, en Vizer, E. y C. Vidales (coords.). Comunicación, campo(s), teorías y problemas. Una perspectiva internacional. Salamanca: Comunicación Social, pp. 21-67. West, R. and Turner, L. H. (2010). Introducing communication theory. Analysis and Application. Fourth Edition. New York: McGraw Hill. Epistemes a las críticas de las imágenes: un acercamiento teórico-metodológico Víctor Silva Echeto El término «artificio», es definido por mi diccionario de la siguiente manera: «arte, forma, destreza, astucia, máquina, obra». Tal definición no puede ser considerada el triunfo de la distinción y de la claridad. ¿Por qué será mi diccionario tan inepto? ¿La etimología permite definir el término satisfactoriamente: «artificio» = «artes de hacer»= «hacer con la técnica»? Sugiero que la explicación inepta de mi diccionario está en la ambigüedad de nuestra actitud de hacer o hacer técnico, esto es, del hacer humano. Somos ambiguos con relación a la cultura, sea ella tomada en cuanto conjunto de artificios, sea tomada en cuanto artificio, cuyo propósito es el de encubrir el hecho de la muerte. Es la razón porque la definición de «artificio» oscila entre lo bello y lo feo, entre lo verdadero y lo falso. Pues propongo que deambulemos (…) en tal terreno movedizo. Vilém Flusser 1. INTRODUCCIÓN En EstE tExto, el título hace mención a la noción de episteme, más que a epistemología de la imagen. Aquella, implica discontinuidades y rupturas que se encuentran en la «arqueología del saber», tal como lo planteó Michel Foucault. Es decir, más que continuidades son caminos que se cruzan entre sí. En el caso de las teorías de la información y de la comunicación, como indica Armand Mattelart (2007: 13) quien la retoma, esa arqueología de los saberes tiene numerosas encrucijadas y travesías. Por su parte, «la imagen crítica», más que una crítica a la imagen, es un concepto que resurge, desde Walter Benjamin, en la obra de Georges Didi-Huberman (1997). Significa que la imagen está siempre en crisis, en las turbulencias y desafía, por lo mismo, la acción del pensamiento. Por lo anterior, la imagen crítica (más que lo visual), es una de las principales áreas de investigación en las ciencias de la información y de la comunicación. Desde las últimas décadas, se han potenciado y enriquecido con aportes de las ciencias sociales, las humanidades y las artes, aunque no han dejado de consolidarse al interior de la comunicación, fortaleciendo el campo de investigación, fundamentalmente, en países como Brasil, España y, en fechas más recientes, en Argentina y Chile. En efecto, la información y la comunicación son cruciales en el surgimiento de la imagen crítica, que cuestiona la canónica concepción de la imagen y de lo visual ligada a la historia del arte. vÍCTOR SILvA ECHETO. 152 2. ¿UNA CIENCIA DE LA IMAGEN? En la correspondencia entre Boehm y Mitchell, dos de los considerados precursores de los estudios de la imagen, el primero inicia su carta fechada el 1 de febrero de 2006, con la pregunta: «¿Ha comenzado la ‘ciencia de la imagen’ a escribir su propia historia demasiado pronto, antes de que se sepa qué o qué podría ser dicha ciencia?» Indica que se podría malinterpretar el Coloquio de Viena de Hans Belting1 como una recapitulación histórica cuando en realidad era proyectar los avances futuros del campo. Los giros pictoriales e icónicos se remontan a los años ’90: «la noción de ‘giro’ oscila entre lo que Thomas Kuhn ha denominado ‘paradigma’ y la apariencia de un diseño retórico que recuerda la moda de la última temporada» (Boehm, 2011: 58). En lo que están de acuerdo ambos, es en que la pregunta por la imagen toca los cimientos de la cultura y plantea a la ciencia nuevos desafíos que no pueden ser resueltos de cualquier forma. «Porque la ‘imagen’ no es simplemente un nuevo tema, sino que implica más bien otro tipo de pensamiento (…) que se muestre capaz de clarificar y aprovechar las capacidades cognitivas que hay en las representaciones no verbales» que durante tanto tiempo han sido poco valoradas. Si vamos a la arqueología de la imagen, Boehm en los años ’80 publica una antología de textos sobre su devenir tanto en la filosofía como en el arte. En la misma había contribuciones de M Merleau-Ponty, H-G Gadamer, J Lacan, K Bauch, M Schapiro, H Jones, B Waldenfels, entre otros. En la respuesta de Mitchell a Boehm (2011: 71), fechada en el mes de octubre de 2006, indica que quizás es demasiado pronto para hablar de una ciencia de la imagen, aunque, aclara, que están, en esos años, a medio camino de trazar su itinerario. «Sospecho que para ti la ciencia relevante es la hermenéutica, entendida como el estudio del modo en que las imágenes crean sentido a lo largo de la historia de la humanidad». Habría también otras ciencias, como la semiótica y las condiciones formales del significado; la psicología, la fenomenología y la ciencia cognitiva. En forma paralela, se encuentran el estudio de las condiciones de la percepción y el reconocimiento de las imágenes, la retórica y la teoría de la comunicación (Bohem habla de la «teoría de los medios de comunicación»). Esta última, centrada en el estudio tanto de la circulación como del poder de las imágenes y las innovaciones técnicas en los medios que transforman las condiciones bajo las cuales las imágenes aparecen. «Por otro lado, estarían las ciencias que en inglés denominamos ciencias puras o exactas: la matemática, la física y la biología». Destacan ambos el hecho de que en la actualidad la imagen se ha convertido en protagonista del quehacer cotidiano de la ciencia, algo que hace una generación 1. En el 2004 H Belting comenzó a dirigir el Centro de Investigaciones de Viena, desde donde desarrolló diversas actividades en torno a una antropología de la imagen. CULTURA DIGITAL Y APROPIACIÓN DE LAS TECNOLOGIAS DIGITALES: ESTUDIO DE CASO DE LA ... 255 Poerner, A. J. (1968). O Poder Jovem – história da participação política dos estudantes brasileiros. 2ª ed. Rio de Janeiro: Civilização Brasileira. Marques, F. P. J. A. (2004). Dimensões da Ciberdemocracia: conceitos e experiências fundamentais, 2004. Dissertação (Mestrado). Programa de Pós Graduação em Comunicação e Culturas Contemporâneas. Salvador. Marques, F. P. J. A. (2007). Internet e oportunidades de participação política - Um exame dos websites de senadores brasileiros e norte-americanos. Revista Fronteira (UNISINOS), v. IX, p. 155-166. Marques, F. P. J. A. (2006). Debates políticos na internet: a perspectiva da conversação civil. Opinião Pública, 12 (1), p. 164-187. Marques, F. P. J. A. (2008). Participação política e internet: meios e oportunidades digitais de participação civil na democracia contemporânea, com um estudo do caso brasileiro. Salvador, 2008. 498f. Tese (Doutorado em Comunicação e Cultura Contemporâneas) –Universidade Federal da Bahia. Marques, F. P. J.A.; Sampaio, R.C. (2011). Internet e eleições 2010 no Brasil: rupturas e continuidades nos padrões mediáticos das campanhas políticas online. Galáxia. Revista do Programa de Pós-Graduação em Comunicação e Semiótica. n. 22. Martino, L. M. S. (2005). Teoria das Mídias Digitais: linguagens, ambientes, redes. 2. Ed. Petrópolis, RJ: Vozes. Matos, H. (2009). A comunicação pública no Brasil e na França: desafios conceituais. Veredas, v. 8, n. 8, p. 99-114. Milbrath, L. (1965). Political participation. Chicago: Rand McNally. Nye JR, J, S. (1999). Technology.gov. In Kamarck, E. C; Nye Jr, J. S. Democracy.com?: Governance in a Networked World. Hollis: Hollis Publishing. Sierra, F. S.; Garrossini, D. F. (2012). Nuevas tecnologías de la información e inclusión digital. Análisis de redes y processos de empoderamiento social en localidades periféricas y subdesarrolladas. En VVAAAE-IC. Comunicación y Riesgo, Tarragona. Sierra, F. S.; Gravante, T. (2016). Ciudadanía digital y acción colectiva en América Latina. Crítica de la mediación y apropiación social por los nuevos movimientos sociales. La Trama de la Comunicación, Volumen 20 Número 1. Sierra, F. S.; Pomo, A.; Gravante, T. (2015). Netactivismo y emancipación. Una mirada desde abajo de experiências de apropiación de medios digitales en España. In: Salinas, A. I. A.; Iranzo, A.; Cabral, R. Comunicación, Conflitos y Cambio Social. Bauru: Unesp. Soares, M. C. (2009). Representações, jornalismo e esfera pública democrática. São Paulo: Cultura Acadêmica. Warren, M. (2002). What can democratic participation mean today? In: Political Theory, Vol. 30 No. 5, pp. 677-701. Warren, I. S. (2014). Manifestações de rua no Brasil 2013: encontros e desencontros na política. Caderno Crh, S., v. 27, n. 71, p. 417-429, Maio/Ago. Weffort, F. (1984). Por que democracia. São Paulo, Brasiliense. Comunicación y sociedad en la era de internet Fernando Martínez Vallvey 1. INTRODUCCIÓN los sErEs humanos, como otras especies de animales, vivimos en grupos. En el caso de las personas son comunidades sociales. Varones y mujeres necesitamos de los demás para nuestra vida, tanto en aspectos materiales como en lo afectivo o emocional. Somos semigregarios. Nos unimos a otros miembros de la especie para trabajar en el objetivo común de facilitarnos la vida unos a otros. Está en nuestro ADN. Así lo plantean muchos autores, como López (1992: 99): «El niño, cuando nace, es ya miembro de un grupo social, dado que sus necesidades básicas le ligan irrenunciablemente a los demás, están preprogramadas para ser satisfechas en sociedad». Esta circunstancia está presente de forma más notoria tanto en los primeros años de nuestra existencia como en los últimos. Son los periodos con menos capacidad para atender a nuestras necesidades. En otros momentos de nuestra vida podemos valernos más; aunque, gracias a vivir en comunidad y a la especialización del trabajo, resolvemos una mayor cantidad de circunstancias o atendemos a un mayor número de realidades. Dependemos de nuestro grupo de seres humanos para nuestro cuidado (necesidades básicas: salud y alimentación) y para la educación. Todos sabemos: si no estuviéramos protegidos y atendidos por el grupo en el cual hemos nacido, nuestra vida duraría bien poco. Los pensadores griegos ya subrayaron la importancia de la vida en comunidad. Aristóteles insistió en la dimensión política del hombre: «zoon politikón». Desde el punto de vista sociológico, la vida social radica en la ‘acción social’. Weber (1947) la consideró como aquella que posee un significado subjetivamente intencional, «el sentido de una acción está referido por un sujeto a la conducta de otros». Talcon Parsons (1999) subrayó la importancia de las estructuras y procesos sociales para superar la «teoría voluntarista de la acción». Giner, Lamo de Espinosa y Torres (1998: 6) definen la acción social como aquella «subjetivamente vinculada a otro u otros, a cuya conducta real o imaginaria se refiere […]. Está conectada con la acción de otro u otros seres humanos, aunque el actor lo ignore». Por su parte, Rocher (2006: 14) simplifica la definición de acción social a la «interacción humana en los diferentes medios sociales». Los seres humanos vivimos con otras personas e interactuamos con FERNANDO MARTÍNEz vALLvEY 258 ellas en muy diversas circunstancias, momentos, de forma consciente o inconsciente. La comunicación es una de ellas. La sociedad es más que la suma de individuos; es la multiplicidad de las interacciones de los sujetos de la trama fundamental y elemental de la sociedad, confiriéndole a la vez existencia y vida (Rocher, 2006: 20). Todos compartimos una comunidad para poder vivir y para establecer vínculos emocionales con otros seres humanos. Los agentes de socialización (instituciones o grupos que ayudan e influyen en el proceso de socialización y facilitan la transmisión de la cultura: conocimientos, normas, valores, actitudes y comportamientos) permiten esa integración en comunidad para poder vivir como personas. Entre los primarios están la familia, las confesiones religiosas o los centros educativos; de entre los secundarios pueden destacarse asociaciones, sindicatos, partidos políticos, ONG, movimientos sociales y medios de comunicación. Son medios generadores de una socialización colateral, porque su fin principal no es la socialización de sus miembros (Rocher, 2006: 151-152). 2. COMUNIDAD Y COMUNICACIÓN Para Giddens (1998: 43-44), una sociedad «es un sistema de interrelaciones que vincula a los individuos». Este sistema de interrelaciones constituye la cultura. Así, no hay ninguna sociedad sin cultura y viceversa. Vivir en sociedad nos ayuda en nuestra humanidad, porque «incluso en las sociedades más complejas la presencia de otras personas sigue siendo crucial» (Gidens, 1998: 127). Tanto sociólogos como psicólogos sociales coinciden: «La vida humana, tal como es entendida en la actualidad, sería casi imposible sin la existencia de los demás» (Mababu Mukiur, 2014: 57). La comunicación es la herramienta para relacionarnos con los demás miembros de la comunidad. Estas relaciones pueden ser de tres tipos, según Thomson (1995): cara a cara, mediada y semi-interacción mediada. En esta última participan los medios de comunicación. Estos tres tipos de relaciones construyen la comunicación entre las personas y finalmente el desarrollo de las sociedades. Por eso las sociedades existen gracias a la comunicación (Martínez Vallvey y Carballa Rivas, 2018). La comunicación social es algo inherente a todos los grupos humanos. Desde los simples gestos y el sonido, pasando por la expresión facial, el habla, el arte, la música, la danza, la pintura, el teatro, etc., hasta llegar a lo escrito y, más tarde, a lo impreso (Jesús Timoteo, 1985: 32). Entre estos dos términos hay una estrecha relación. Para empezar, ambas palabras tienen una misma raíz, «común». Etimológicamente «comunidad» deviene de «comoine», cuyo significado es «conjuntamente», «en común». Como puede deducirse, está emparentada con «comunicar». «Comunicar» proviene de «com- COMUNICACIÓN Y SOCIEDAD EN LA ERA DE INTERNET 259 municare» y ésta de «communis». «Communicare» hace referencia a «compartir» y «communis» a «lo común». Ambos términos hacen referencia a lo que hay «en común»: la comunicación ayuda a la comunidad y la comunidad facilita a su vez la comunicación, porque ambos hablan de lo «común». Para Horton y Hunt (1990: 196), un grupo de personas es «cualquier número de personas que comparten juntas la conciencia de membresía e interacción». Esta idea es la piedra angular para explicar la relación entre los medios de comunicación de masas y sus sociedades. Al convivir en una comunidad, las personas necesitan comunicar «información» para saber cuáles son los objetivos, proyectos, necesidades o problemas a los que se enfrentan. Esta «transferencia de información» se refiere tanto a instituciones públicas o privadas como a las personas individuales o a los representantes de las instituciones que gobiernan o trabajan para todos los miembros de la comunidad. Los medios de comunicación son el mecanismo para esa «transferencia de comunicación» para construir comunidad. Los modos de comunicación han ido evolucionando a lo largo de los siglos para facilitar la vida en comunidad. Han crecido y modificado sus ámbitos de influencia en función de cómo se organiza una sociedad. Han pasado del mural del Senado romano a la World Wide Web. Conforme las sociedades son más complejas por el crecimiento del número de personas, de los actores sociales y la presencia de más instituciones, el papel de los medios de comunicación es más importante. La comunicación facilita las relaciones entre las instituciones y los ciudadanos, y las de los ciudadanos entre sí. De esta manera, «hacer llegar a todos los integrantes de la sociedad la información generada por cada institución o actor social es el principal papel de los medios de comunicación» (Martínez Vallvey y Carballa Rivas: 2018). La metáfora de «medio» es importante. Los medios son instrumentos, no fines, pero también «medio» nos habla de estar «en medio de la sociedad». Esto facilita recabar información para que todos tengan acceso a la información sobre los demás. La comunicación comunitaria institucionalizada contribuye a mantener, promover y acelerar las relaciones sociales de los grupos humanos, que cuentan así con un sistema altamente especializado para cumplir esta necesidad vital de ‘salir de sí’. (Lozano Bartolozzi, 1974: 75). 2.1. El triángulo comunidad-medios de comunicación Los medios de comunicación de masas se relacionan con las comunidades en las que están insertos. Existen dos tipos de comunidades: las geográficas o naturales y las virtuales o de intereses (Martínez Vallvey: 2018). Las comunidades geográficas o naturales se refieren a los territorios en los que vivimos. Como somos seres materiales, físicos, vivimos con otras personas en un lugar concreto. Los primeros medios de comunicación, también por una FERNANDO MARTÍNEz vALLvEY 260 cuestión tecnológica, solo afectaban a una comunidad concreta. La Gazette de Théophraste Renaudot, publicada en 1631, podía leerse en París. Sus contenidos interesaban a la monarquía y al poder francés. Ni su capacidad productiva ni logística le permitían superar unas fronteras geográficas. Poco a poco fueron surgiendo diferentes «gacetas», siempre vinculadas a espacios geográficos concretos (Espejo, 2012). Esto ha sido así durante 380 años. Buena prueba de ello son el alto número de publicaciones cuyos nombres hacen referencia a su ámbito de influencia geográfico (y más en el caso de internet). En el caso de las comunidades geográficas una persona pertenece a una o a varias como si de unas «matrioshka» se tratase. Pertenece a un municipio, inserto en un condado, provincia, región, que a su vez está en un territorio nacional. Para cambiar de comunidad geográfica básica (municipio) debemos cambiar de territorio. En ocasiones cambiamos solo de municipio y todas las demás ‘muñecas rusas’ a las que pertenecemos se mantienen. En otras, el cambio es absoluto. Los medios de comunicación de masas vinculados a un espacio geográfico, como una ciudad, ayudan a los ciudadanos a vivir en esa comunidad. El segundo tipo de comunidades, las denominadas virtuales, están vinculadas a los intereses comunes con otras personas, en muchas ocasiones de forma secundaria dentro de una comunidad geográfica superior. Así, una persona puede estar relacionada con cuantas comunidades virtuales quiera: laborales o gremiales, religiosas, políticas, sindicales, deportiva, solidarias, vitales, de entretenimiento o de aficiones. El lazo puede ser permanente o temporal, por cambio en los intereses o de estatus social. Un estudiante dejará su vinculación al momento de obtener su titulación, por ejemplo. Este nexo puede tener diferentes grados: habrá personas con un grado muy fuerte y otras menos. Las personas que acceden a una revista relacionada con una comunidad de intereses, como los seguros, se sienten miembros y vinculados a la comunidad de mediadores de seguros, siguiendo el ejemplo. El papel de los medios de comunicación es transferir información entre los actores sociales y los de una comunidad. Los periodistas lo realizan bajo diferentes formatos, denominados géneros; deben presentar una amplia y variada oferta «alineada» o «en sintonía» con las necesidades de su comunidad geográfica o de intereses. Para ello aplican los criterios periodísticos (actualidad, novedad, conflicto, relevancia, consecuencias) adecuados al contenido (Martínez Vallvey, 2018). Para realizar este trabajo se necesitan una serie de recursos: humanos y económicos. Los periodistas plantearán los contenidos más adecuados para su comunidad geográfica o virtual. Los recursos económicos, bien por venta de contenidos, bien por venta de espacios publicitarios, permiten mantener el medio de comunicación. Conforme a este paradigma tendremos la siguiente figura (Martínez Vallvey, 2018): COMUNICACIÓN Y SOCIEDAD EN LA ERA DE INTERNET 261 3. LA TECNOLOGÍA Y SU INFLUENCIA EN LOS MEDIOS Las tecnologías modifican la sociedad. La agricultura o la rueda son buenos ejemplos. La mejora en los instrumentos de navegación marítima permitió a los marineros abandonar el cabotaje. La alimentación cambió conforme se descubrieron diferentes tecnologías para preparar los alimentos. Como en cualquier otro ámbito de la vida, en los medios de comunicación también han influido diferentes tecnologías. A su vez, los cambios comunicativos han generados cambios sociales (Postman, 1994). Desde el nacimiento de las primeras publicaciones hasta hoy en día, buena parte de la investigación práctica y de la tecnología sobre los medios de comunicación ha estado enfocada en el canal (Núñez Ladevéze, Irisarri y Núñez Canal, 2015), en cómo difundir contenidos más variados, más rápido y más lejos. A la imprenta manual le siguió una de vapor. Esta imprimía más ejemplares por hora. Las noticias viajaron durante mucho tiempo a la misma velocidad de su medio de transporte –persona, caballo, carroza o ferrocarril–. El telégrafo les liberó de esta atadura. Este permitió desvincular la presencia de una persona del transporte de la información y crearon la figura del corresponsal de provincias o de Madrid, entre otros efectos. Las noticias circularon más rápido y más lejos en menos tiempo. La tecnología también ayudó a difundir contenidos más allá de las palabras. El primer daguerrotipo data del año 1839. Facilitó la difusión de imágenes, hasta crear un tipo de prensa: la popular (Goldberg, 1977). Sin ser exhaustivos, los inventos tecnológicos han facilitado a la prensa: – La recepción en menos tiempo de las noticias: la muerte de Napoleón, ocurrida el 3 de mayo de 1821, llegó a Londres el 4 de julio, 60 días después. – Mayor rapidez en la producción del diario: gracias a la linotipia, primero; y a la impresión offset, después, por ejemplo. – La recepción de más y más variada información: la primera telefoto se produjo el 1 de enero de 1935, con una imagen de accidente de aviación. sindicales, deportiva, solidarias, vitales, de entretenimiento o de aficiones. El lazo puede ser permanente o temporal, por cambio en los intereses o de estatus social. Un estudiante dejará su vinculación al momento de obtener su titulación, por ejemplo. Este nexo puede tener diferentes grados: habrá personas con un grado muy fuerte y otras menos. Las personas que acceden a una revista relacionada con una comunidad de intereses, como los seguros, se sienten miembros y vinculados a la comunidad de mediadores de seguros, siguiendo el ejemplo. El papel de los medios de comunicación es transferir información entre los actores sociales y los de una comunidad. Los periodistas lo realizan bajo diferentes formatos, denominados géneros; deben presentar una amplia y variada oferta “alineada” o “en sintonía” con las necesidades de su comunidad geográfica o de intereses. Para ello aplican los criterios periodísticos (actualidad, novedad, conflicto, relevancia, consecuencias) adecuados al contenido (Martínez Vallvey, 2018). Para realizar este trabajo se necesitan una serie de recursos: humanos y económicos. Los periodistas plantearán los contenidos más adecuados para su comunidad geográfica o virtual. Los recursos económicos, bien por venta de contenidos, bien por venta de espacios publicitarios, permiten mantener el medio de comunicación. Conforme a este paradigma tendremos la siguiente figura (Martínez Vallvey, 2018): LA TECNOLOGÍA Y SU INFLUENCIA EN LOS MEDIOS Las tecnologías modifican la sociedad. La agricultura o la rueda son buenos ejemplos. La mejora en los instrumentos de navegación marítima permitió a los marineros abandonar el cabotaje. La alimentación cambió conforme se descubrieron diferentes tecnologías para preparar los alimentos. Como en cualquier otro ámbito de la vida, en los medios de comunicación también han influido diferentes tecnologías. A su vez, los cambios comunicativos han generados cambios sociales (Postman, 1994). Desde el nacimiento de las primeras publicaciones hasta hoy en día, buena parte de la investigación práctica y de la tecnología sobre los medios de comunicación ha estado enfocada en el canal (Núñez Ladevéze, Irisarri y Núñez Canal, 2015), en cómo difundir contenidos más variados, más rápido y más lejos. A la imprenta manual le siguió una de vapor. Esta imprimía más ejemplares por hora. Las noticias viajaron durante mucho tiempo a la misma velocidad de su medio de transporte -persona, caballo, carroza o ferrocarril-. El telégrafo les liberó de esta atadura. Este permitió desvincular la presencia Periodicidad Comunidades: g eo g ráficas o de intereses ( virtuales ) Caudal de contenidos informativos Recursos humanos y económicos Medio de comunicación FERNANDO MARTÍNEz vALLvEY 262 – Cambios en la presentación de la información: permitiendo publicaciones más grandes, con color, con diferentes números de columna, entre otros. – Cambios en el modo de escribir: el telégrafo eléctrico, por su alto coste, influyó en el estilo periódico y en los contenidos. Los medios, y particularmente los periódicos editados en papel, han sufrido continuas reconversiones tecnológicas desde los comienzos de la segunda mitad del siglo XX. Primero para conseguir adaptarse a la impresión offset e ir eliminando las antiguas rotativas tipográficas; después, en los años 70 y 80, para acometer la informatización hasta llegar a la utilización generalizada del ordenador, y en los 90 para dar los primeros pasos periodísticos en internet (Edo, 2015: 54). Antes de internet, el grado máximo de rapidez y de amplitud de difusión se consiguió con la radio. Gracias a la onda corta, una emisión puede ser escuchada en diferentes lugares del mundo. La radio puede ser considerada, con razón, el primer medio de comunicación verdaderamente de masas. Así la definía el Century Magazine: «Hará mucho para crear un sentido de solidaridad y particularmente en los asentamientos aislados y en la granja» (Citado por Douglas, 1977: 289). Otra tecnología comunicativa que ha cambiado la sociedad fue el cinematógrafo. Modificó el concepto de ocio y transformó la forma de configurar toda una sociedad a través del denominado «star system» (Fresno Baquero, 2016). A ello contribuyó hasta el aire acondicionado: permitió la apertura de salas de cine en verano (Tim Harford, 2018) y las publicaciones sobre películas en esa estación. Por último, de forma breve por ser suficientemente conocido por todos, la televisión ha alterado el consumo de información y la forma de hacer política (Dader, 1992). 4. LA DIGITALIzACIÓN La sociedad digital ha alterado la relación existente entre los medios de comunicación de masas y sus audiencias geográficas o de intereses. La digitalización ha generado los siguientes fenómenos: – Ruptura de la periodicidad: en cualquier momento puede emitirse una noticia y actualizarla sobre la marcha. – Abaratamiento en los costes de producción y distribución. Cualquier persona puede difundir contenidos, y no solo los medios de comunicación. – Creación de nuevos lenguajes, al poder vincularse en un soporte digital contenidos audiovisuales, escritos, e imágenes (Salaverría, 2005). – Posibilidad de compartir la información sin costes y de manera muy sencilla. La copia de los contenidos analógicos era complicada, suponía costes y desde luego era más individualizada. Si alguien copiaba un disco de vinilo en una cinta, COMUNICACIÓN Y SOCIEDAD EN LA ERA DE INTERNET 263 el número de copias solía ser limitado y tenía como coste mínimo el soporte (la cinta magnética) y el tiempo de copia; y la posibilidad de desgaste del original. La digitalización carece de estos inconvenientes. – Posibilidad de mantener todos los contenidos disponibles para las audiencias. Esto permitirá la «curación» de contenidos. – Amplitud en el abanico de contenidos: podemos acceder a una gran cantidad de contenidos sobre cualquier tema. Todo esto ha provocado una crisis en los medios de comunicación. Esta nueva tecnología parece atentar directamente a la esencia de los medios: la periodicidad en el suministro de información a una comunidad geográfica o de intereses. Además, ha alterado el denominado modelo de negocio, en diferentes direcciones. Por una parte, el concepto de venta (pagar por un servicio) se ha visto fuertemente afectado, especialmente en los diarios de papel. Sin embargo, pasado un tiempo, y gracias a la tecnología, están surgiendo los muros de pago o contenidos «premium» a los que se accede tras una suscripción mensual. Estos muros de pago no serán exclusivos de la prensa. También hay emisiones de pago en medios audiovisuales, siguiendo la estela de los canales temáticos de las plataformas digitales (por ejemplo, Caza y pesca). A su vez, debemos considerar las dos grandes ventajas para la publicidad: – Llegar a un público diana de forma mucho más acertada y eficaz, con la posibilidad de medir mejor los impactos. – Más opciones publicitarias: en podcast o de patrocinio exclusivo de contenidos. La digitalización ha modificado las relaciones comunicativas personales, no solo las de los medios de comunicación. ¿Qué son las comunicaciones cara a cara? ¿Qué es el mundo de la vida cotidiana?, se preguntan Núñez Ladevéze, Irisarri y Núñez Canal (2015: 22): Si podemos mantener una continua relación cotidiana a distancia las nociones de proximidad y cercanía pierden la referencia originaria. La nueva tecnología contribuye decisivamente a modificar el entorno donde espontáneamente fluyen las relaciones interpersonales, y cabe preguntarse si también acaba reformando las reglas y circunstancias de las condiciones establecidas para el marco de participación en organismos, empresas o asociaciones y, en fin, en la decisiva contribución de la actividad periodística en la producción de «la esfera pública». La comunicación ha cambiado al romperse el concepto de verticalidad y surgir con fuerza una comunicación horizontal. Los medios de comunicación se han visto desplazados (Zallo, 2013). Las principales promotoras de este cambio de lo vertical a lo horizontal son las redes sociales (digitales, claro). La sociedad ha pasado de un marco en el que los medios de comunicación ofrecían la información a una masa de destinatarios, a una en la que, gracias a la tecnología FERNANDO MARTÍNEz vALLvEY 264 digital, recibir información se parece más a mantener una conversación, con la posibilidad de realizarse a larga distancia, salvando cualquier obstáculo. La novedad de la tecnología digital radica en la posibilidad de abrir «las relaciones cara a cara a través de la red a un entorno social ilimitado de relaciones intercambiables a distancia, simultáneas o diferidas» (Núñez Ladevéze, Irisarri, Núñez Canal, 28). 4.1. Las redes sociales A los cambios surgidos en los medios de comunicación y en la sociedad por la digitalización, debemos sumar los generados por las redes sociales. Estas afectan a cómo accedemos a la información. En estos momentos, Twitter y Facebook son las vías preferentes para acceder a la información (Distrendia, 2016). Por supuesto, las redes sociales afectan a las opiniones políticas y condicionan nuestras percepciones y actitudes, especialmente en los jóvenes (García Galera y Fernández Muñoz, 2016). En estos momentos llevan a procesos de desintermediación y conforman nuevas jerarquías. En cuanto a la creación del espacio público y la construcción de una agenda mediática tradicionalmente reservada a los medios de comunicación y líderes de opinión, las redes sociales facilitan las relaciones horizontales, provocando una crisis entre los cuerpos intermedios. Ahora es más difícil determinar quién establece la agenda pública. Un ejemplo claro está en la organización de protestas convocadas a través de redes sociales como ocurrió el 15M, el 8M de 2017 o, más recientemente, la revuelta de los «chalecos amarillos» en Francia. ¿A quién puede dirigirse Macron? La sociedad actual es denominada como la sociedad del mando a distancia. Implica el deseo de que nuestras reivindicaciones se resuelvan rápidamente. Los jubilados se concentran para demandar una subida de sus pensiones inmediata. Los ritmos de la política, con sus procesos democráticos o garantistas, son rechazados. Pablo Simón lo denomina la turbo-política: ciclos de atención más cortos mezclados con dinámicas mediáticas. Con la posibilidad lampedusiana de que todo cambie para que todo siga igual. Al igual que quien no aparece en televisión no existe, o en términos warholianos todo el mundo necesita sus quince minutos de gloria televisiva, ahora las redes sociales reclaman la presencia de todos, nuestra participación. Quien no está en las redes sociales, no existe. Los docentes universitarios debemos utilizarlas para dar visibilidad a nuestro trabajo. Los políticos vierten en ellas sus ideas y sus ataques a los contrincantes. Muchas personas manifiestan simplemente su punto de vista en las redes porque les gusta o cualquier otro motivo. En este entorno se produce un debate sobre cuáles son los efectos generados por las redes en los ciudadanos. En concreto se habla de dos posibles resultados: polarización (burbuja) o puente. Del primero, se habla mucho (Foer, 2017). Del segundo, menos. Y nos servirá para explicar cómo la tecnología puede potenciar, una vez más, la comunicación para beneficiar a la sociedad. Metainvestigación en comunicación en España. Propuesta de una tipología Gloria Gómez-Diago INTRODUCCIÓN dE acuErdo con pEtErs (1986: 528) la comunicación se ha definido administrativamente pero no conceptualmente. El investigador lamenta la victoria de la institución sobre el intelecto en la formación del campo, explicando que la idea de un campo de comunicación es un proyecto contradictorio puesto que parece muy difícil que una especialidad pueda demandar ser la única que se ocupe de algo que genera tanto interés como es la comunicación. En ese sentido, Peters (2008: 148) se pregunta: ¿Por qué definir a un investigador en comunicación por su pertenencia a un departamento en lugar de por su contribución? y en la misma línea, plantea ¿Quién puede decir que Adorno, Austin, Baetson, Benjamin, Chomsky, Foncault, Freud, Gadamer, Geertz, Habermas, Jakobson, Lacan, Ricoeur, Spivak y Wittgenstein no eran investigadores en comunicación? Nordenstreng (2007: 212) destaca la necesidad de desarrollar una mirada de la investigación que estamos haciendo. En este contexto de búsqueda y de generación de una institucionalización intelectual del campo de la comunicación, la metainvestigación puede ofrecer diferentes vías para revisar, evaluar y actualizar el andamiaje intelectual a partir del cual se desarrolla este campo científico pues, como señala Pooley (2018), los investigadores dan forma al mundo que dicen simplemente representar. Interesados en profundizar en el tipo de metainvestigación en comunicación que se está realizando, en las representaciones que se están realizando de la investigación en comunicación en España, realizamos esta primera aproximación. 1. TIPOLOGÍAS DE METAINvESTIGACIÓN Ionnadidis et al. (2015) clasifican la meta-investigación en cinco especialidades: 1) Métodos, 2) Descripción, 3) Reproducibilidad, 4) Evaluación e 5) Incentivos. La metainvestigación centrada en métodos de investigación se preocupa de estudiar los métodos de investigación utilizados, así como de elaborar síntesis de investigaciones y de identificar y de estudiar las maneras en las que se produce la colaboración científica. [Document text truncated for crawler view.]