El malgastador : comedia en prosa en cinco actos
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N. 23 comedia en prosa. % EL MALGASTADOR. EN CINCO ACTOS. ACTORES. Doña Inés. Don Manuel . Don Patricio . Don Ramón. Don Leonardo. Don Martin. Doña Felipa. ¿fé Benito. ¿je Petra. Dona Catalina. * Doña Barbara. * Don Antonio. ^ Don Pedro. & * ACTO I. SCEMA - I. Benito y Petra. Pet. Jj^Uenos dias , Benito. Ben. Dios te guarde. Pet. ¿Se ha levantado el Señor Don Manuel? fien . Largo rato ha , hija mia. Pet. ¿Se le podrá hablar? fien. Ni en un quarto de hora. ** et ' ¿Y porque? fien, porque está en consejo de guerra con su amigo Don Martin.' Tiene ahora cien mil pesos, y anda dis¬ curriendo modo de gastarlos todos antes con antes. Deben de pesarle mucho , y quiere salir de ellos. Pet. Pues que me los dé á mi : no puede hacer cosa mejor. Yo soi muchacha: me hace falta un novio, y ese cau¬ dal en mis manos podria tentar a qualquier hombre de bien. ¿Para que hemos de andar en disimulos? el ma¬ rido y el dinero me harian al caso. fien. En una palabra, eso quiere decir que tienes mucha prisa. Pet. Ya se vé. fien. Los ojos te lo dicen. Pet. Como soi que Don Manuel haría una obra de misericordia. Ben. Por eso mismo no pensará en ello. ¿Crees tu que la generosidad le mue¬ ve? por su diversión , por pura va¬ nidad desperdicia su hacienda sin juicio ni acierto ; ostenta galanterías por capricho ; pero nunca por de¬ seo de hacer bien : y asi los amigos falsos que tiene en abundancia, léxos de agradecerle sus locos gastos , se juntan aquí todos á adularle , y se burlan de el en volviendo la esquina. Pet- ¿Y tu, Benito,sufres semejante des¬ gobierno? ¿de que te sirve el privi¬ legio que siempre te ha concedido tu amo de decirle claramente ti\ atrevido pensamiento , si no hechas de su casa á todos esos aduladores codiciosos que nunca salen de ella con las manos vacías? por vida de quien soi , que si mi ama tubiese la misma flaqueza que Don Manuel^ A «o
2 Comedia no se la habia yo de permitir, ni por mis padres.Que viniesen á man¬ darnos esos a migo tes; que quando no los echase á todos por la ventana::: Ben. Bastante hice yo á los principios para desterrarlos de estos contornos. Pero si: despachábalos por una puer¬ ta , y volvían á encaxarse en casa por otra. Mostróse mi amo. humilde un poco de tiempo ; seguía mis con¬ sejos, couío si fuesen de un Santo Pa¬ dre; pero ai fin los aduladores han podido mas que yo. He estado á pi¬ que de. que me despidan em recom¬ pensa ; y unos quantos garrotazos me han impuesto perpetuo silencio. Yo que me divierto , y me hallo bien en esta casa , veo que es preciso amansar mi genio. He hecho, como el perro que llevaba colgada al pes¬ cuezo la comida de su amo , y en¬ contrando otros perros que querían apoderarse de ella; quando ya creyó no poder libertaria se .la entregó, pa¬ ra poder comer su parte con ellos. Pet. ¿Y es esa la obligación de un cria- , do fiel? Ben . ¿Y ha de haber una ley de Dios para mi, y otra para los demás? ¿que es lo que hace tu ama Doña lúes? mi amo está cada vez mas enamora¬ do de ella, quiere tomarla por su esposa; y la hermosa viuda se apro¬ vecha cada dia mas del imperio que tiene en él. ¿Porque no habia de impedir que Don Manuel acabase de malgastar sus bienes? en lugar de estorvar que su amante se arruine, ella es quien le incita y le arrastra á ello. Pet. No se puede negar que es travie¬ sa, y ha sabido hacer su negocio. A pesar de mis exortaciones siempre lleva su idea adelante. Ben. ¡Cierto que tu no la ayudas con bastante sutileza! andas vestida como una Reyna ; ya se ve si la tal Doña Inés se ha empeñad© en pelarnos. en Prosa. Pet. Yo no he hecho todavía mas que rebuscar. Mejor me iría si tu qui¬ sieses ayudarme. Ben. Todo depende.ahora de ese Don Martin, que se ha levantado con la gracia de mi arpo , y le maneja. A el es á quien hemos de procurar tener de nuestra parte ; aquel adulador descomunal es el que con sus Viles zalamerías tiene esclavizado á Don Manuel , y arregla , ó desarregla el gasto de su casa: su mando es abso¬ luto. Nada se .puede conseguir sin ' su intercesión; porque flú amo y él son uña y carne. Pet. Bueno es que lo sepamos. Desde oy me servirá esa advertencia::: Ve¬ te que viene mi ama. Ben. Yo quería dispararte un par de re¬ quiebros: pero no hai tiempo::: Esa es tu fortuna. Pet. Si lo es::: Después seguiremos la conversación. vase Ben. SCENA II. Doña Inés y Petra . Ines. ¿Petra? Pet. Señora. Ine. ¿Que ha dicho Don Manuel de la determinación de mi padre? Pet. No he podido estar con él; porque un negócio muy importante le im¬ pide hoy audiencia. Ine. ¡Que afligida me tiene mí padre! quiere reñir con el para siempre, viendo que no se sugeta á nuestros consejos. Peí. Su padre de Vm. tiene razón ; pero qV.e no sea tan vivo ; todavia'Don Manuel no ha' acabado de malgastar toda su hacienda. Quebraremos. I a amistad con él quando se quede por puertas , que será dentro de dos o tres meses. ¿Ya para lo* que falta he¬ mos de dexar la obra empezada? Ine. ¡Válgame Dios! Pet «
El Malgastador. 3 Pet. ¿Suspira Vm? es destruir á Don Manuel, y reb®- Ine. ¿No he de suspirar? tu sabes que lente tan loable proyecto , para que Don Manuel me ama , y yo á él; yo contribuya á él con mi tal qual pero en vano intento corregirle. No ingeniatura. es posible reprimir su genio prodigo. Peí. No se enoje Vm. de lo que voy á decirla. Don Manuel y Vm. se quie¬ ren muy ñocamente : si Vm. le tubiera cariño verdadero ; si él desease agradarla ¿recibirla Vm. sus rega¬ los , ni cometería el tantas infideli¬ dades? Vm. lexos de procurar su en¬ mienda , le estafa. El cada dia tiene enamoramientos nuevos. Vm. le chupa como una sanguijuela, y el an¬ da con su amor de Herodes á Pilatos j de suerte que parece se han em¬ peñado Vms. en estarse engañando uno á otro. Ine. Algún dia verás si es fingida mi pasión. Es verdad que yo le consien¬ to, que se muere prendado de otras Damas. No me quejo de ello , ni me causa el menor sobresalto. Si Don Manuel me hace al parecer traiciones , es por vanidad , no por inconstancia , y sé que no busca en sus galanteos mas felicidad que la de que sean públicos, y se hable mu¬ cho de ellos. •Peí. Pero esa vanidad luce á costa de su bolsa ; y es cabalmente su mayoy per¬ dición. Yo atajaré los progresos de tal de¬ sorden. Pet. ¿Vm? Im. Si , pero es obra algo larga. Para curarle de sus excesos, es preciso dexarle que se entregue ciegamente á ellos por algún tiemoo mas. Peí. Supongo que Vm. principiará , no admitiendo nada de el. h‘e- A ltes ahora lie de emplear todos, mis esfuerzos para sacarle dadivas mas costosas. Peí. Prueba heroica de una tierna in¬ clinación. Ese es amor de moda. ' Confiese Vm. sin rodeos que su fin Im • Pees me he de valer de ella : si, amiga , mi intención es apoderarme de los bienes que le quedan. Pet. Siendo asi, manos á la obra. Voi á empezarla por un arbitrio como mío. Si pudiésemos grangear la vo¬ luntad de Dóu Martin::: Por fortuna creo que el la quiere á Vm. aunque á la sordina. Ine. Si Petra ; no me queda la menor duda en ello. Por graves motivos le disimulo mi aborrecimiento ; pero escuso todo lo posible encontrarme coa el á solas ; y pienso insinuar al¬ go á Don Manuel. Peí, No haga Vm. tal. Don Martin vende á su amigo : es un picaron, no importa ; un hombre asi puede^ ser¬ vir de mucho. Finxale Vm. que se va dexando hablar, un si es , no es, y verá como no.; favoreee en-nues¬ tra empresa. Sin exponer á Vm. en lo que es un ápice , sin prometerle á ’ el nada ; me atrevo yo::- Ine. Bien: te lo permito.Pero mira que Don Manuel es el único dueño de mi corazón y de mi fé , y que antes moriré que::- Pet . Vaya , Señora. Todo queda á mi v cuidado. Espereme Vm. en su quar- to , que tengo ahora dos proyectos acá in mente;:- Don Martin viene; voy á entablar el primero. Salga Vm. pronto, vzse lites SCENA III. Petra y Don Martin. Pet. ap. A este será ineriéster atraerle á nuestro vando. Si, si: engañar el que engaña , es obra de caridad::- El me mira::- ]yiart. ap. Buena ocasion es. Procure- A 2 mos
Comedia en prosa. 4 • mos ganar ti esta criada, en alta voz. ¡Que pensativa estás, Petra! Pet. Ah! ¿es Vm. Señor?.. Estaba pensando::- Mart. Tal vez en algún cuidadillo. Pet. En mi edad seria no seguir los im¬ pulsos del corazón. ¿Y el de Vm. es¬ tá muy tranquilo? andá Vm. tan me¬ lancólico de un tiempo á esta parte::*' Apostaré lo que quieran , que alguna hermosura le ha dado flechazo. Mar. Ganarás; porque estoi enamorado. Pet. ¿Formal? Mart. Ojala que no. Peí.Por consiguiente, será Vm. corres¬ pondido; quien se ha de resistiráVm? Mart. La ingrata de tu ama. Pet. Es cierto que ella ha entregado todo su afecto á Don Manuel, y que Vm .se expone á penar mucho tiempo. Mart. Al pecho mas constante se le hace mudar. El de la múger es el mas vario. Pet. Yo juzgo por el mío. Vnu es galan, mozo , de clase distinguida. Con la mitad basta para tentar á qualqnier ' hija de Eva: á deniás de que el méri¬ to acompañado con las convenien¬ cias rara vez solicita en valde. , Mart. Tu me dár la vida , Petra : y si me ayudas te deberé mi felicidad. Pet. Vamos claros: ¿quiere Vm. á Do¬ ña lúes de todo su corazón? Mart. Estoy perdido por ella. ¿Que no haría yo por merecer la menor de sus finezas? Pet. Hemos de vér á que grado llega • ese amor. Mart. Sepamos primero si la agracia¬ dísima Petra querrá hablar en favor mió. Pet. Lo que siento es , que con servir á Vm. le doi pie para vender á su amigo. Mart. ¿Y que importa? Don Manuel es un amigo tan locó, tan ridiculo; que sin escrúpulo puede uno burlar¬ se de el. Pet. Pues vea Vm, mi mentecaterías yo estaba creyendo, que debíamos avergonzarnos de proceder con do¬ blez y solapa : que era un gran delito ser traidor á su amigo ; y acción glo¬ riosa sacrificarse por la amistad. Mart. ¡Vegezes, vegezes! Pet. Si? Mart. Es una lastima. Antes seguían ese método insulso. Ya los amigos no son de moda. Los hombres vivi¬ mos unidos solo por interés; y la que llaman amistad es nombre al aire. Pet. Me agrada esa moda. De "ahí saco yo , que todos los hombres de bien son unos badulaques ; adelante. Va¬ mos al caso. Mart. El caso es-que yo adoro á tu ama, y que la serviré en todo , si tu pue¬ des reducirla á que me corresponda. Pet. Aunque no puedo prometer á Vm. nada de cierto , haré quanto' esté de mi parte. Pero como la Doña Ines es un poco interesada , el mejor modo de rendirla es que Vm. no,s ayude á arruinar á Don Manuel ; quiero decir á sonsacarle el dinero ,1a pla¬ ta , las joyas::- Mart. Ya pensaba yo en ofrecerme á hacerlo asi. Si solo consiste en eso, Doña Ines es mia. Pet. Mui bien. Voi á vér como puedo dar una embestida á la bolsa de Don Manuel. Apoye Vm. mis industrias; . que yq_ agradecida he de procurar que Vm. negocie bien y presto. Allí viene : acuérdese Vm . Mart. Soy hombre de mi palabra. SCENA IV. Don Manuel , Don Martin , Petra y Benito. Man. a Ben. que le sigue. Que digan de mi parte al mayordomo , que m e parece no se gasta en casa bastante; que esto desacredita á un hombre de
- El Malgastador. '5 mi calidad ; que no andemos ea ahorese canalla de secretario, ros, ai miseria. Mart. Dexalo a mi cuidado , que tras Mart. Dice bien. de eso ando yo ; pero quiero que Man. a Ben. Adviértaselo seriamente. antes de irse, dé razón de su perso- En mi casa se ha de hallar todo con na. Es un picaro que hace del ahorabundancia. rativo , para cubrir mejor sus ro- Mart, a Ben.PDe que sirve el gusto debos.' , j licado sin la esolendidéz? Es muy Man. Ahora doy en ello. Asi son tomal modo de complacer á Don Mados : yo no entiendo de cuentas: nuel mirar asi por su caudal. aborrezco tomar la pluma para me-. Han. Seguro ; á mi no me duele el dinudencias semejantes. Por quedar li~ ñero - en eso fundo mi reputación; bre para divertirme le entrego mis y mi gloria es que todos me tengan bienes , él hace de ellos lo que quiec Uy jdia, re , y acaso se los estará comiendo* Man. ¿Hay cosa mas vil y baja, que la ¿Y es posible que ensoberveciendose que llaman economía? si ese mayorcon mi descuido é ignorancia , para domo hace gala de ella, se le plan- . lograr mejor la suya, ha de estar el „ tará en la calle. llorando lo que yo gaste? %n. A mi me toca,dar , y á el gastar. ¡Ola! nos veremos las caras. £e«, No merece el esa fraterna , porque Ben. Pero si está escaso de dmero::- sabe desperdiciar. muy lindamente. Man. Que venda un par de haciendas. Xv^ejor. El agente que cuida siempre de Sen} Suponga Vra. en primer lugar; tales ventas , dice que se pierde en que el saca de todo su buena parte; ellas la mitad. está gordo como un animal; los .M:z;z. ¿Que importa?.. ¿Está puesto el criados parecen pabos : á todo encoche? trante y saliente se le regala. Solo Ben. Si Señor ; pero, muchos acrehedocou'la comida que sobra de los amos res impertinentes de varios oficios, podemos nosotros mantener mesa esperan abajo para hablar á V. S. franca. Cada uno tiene su cada una, Man. coler.'£¿ he de tener yo la pa- y desde que amanece Dios se juntan ciencia de oirlos? echenme de hai aquí>sus amigos y los nuestros , con esos bribones. la mejor voluntad del mundo , á ha- Ben. Voi á ver si puedo emborracharcerle d V. 3. gastar: ¿pero como? los. No encuentro otro remedio pa- a conciencia. ra aturdir los. Man. tomando un polvo. Eso me gus- Man. Líbrame de ellos, y sea como ta , pero veo que la gente va desmatu quieras. yando::- Ben. Aquel autor famoso quiere pre- El secretarlo tiene la culpa , que sentar a V. S. un libro que ha cómdice que se ve ya el fondo del arca puesto. del caudal, y que con lo que los de- Man. Que se vuelva por donde ha ve¬ ntas engordan , V. S. va enflaquenido. No tengo que dar a ésos homciendo : sus clamores líos causan bres , que en todas partes me persi- «íil indigestiones ; porque para digeguen , por mas que huyo de ellos, tir bien , es menester estar uno sose- Ben. cip. Si fuera algún tunante , sal¬ gado', y el nos revuelve el humor dria mejor librado, colérico , y no nos dexa vivir. Man. á Ben. Múdate:;- ¿Ahí estabas, Han. a Mart. Amigo despáchame á Petra? otase Ben. Pet .
b Comedia en Prosa. Pet. con tris. Aquí estol > Señor. Man. ¿Suspiras? Pet. susp. con vehe. jYa se ve que sus¬ piro! Man. ¿Qué te entristece? Pet. Es acá por cosas de mi ama. Está la pobre desesperada. Man. ¿La razón? Pet. No puedo decirla. Man. Yo he de saberla. Pet. No tengo licencia para descubrir¬ lo. Man. enoj. ¿Conmigo-misterios? mira que me voi enfadando. Pet. Yo no se si lo diga::- Pero me des¬ pedirán. Man. Vaya , toma este diamante. Petra poniéndose en el dedo la sortija. Pet. Vm. me quiere perder. Man. Habla pronto. Pet. ¿Como he de guardar yo secretos con Usia? Tengo un corazón tan agradecido::- Man. No me lo hagas desear tanto: di. Pet. llor. Mi ama::- Estos dias::- Ha v perdido al juego::- Veinte mil pesos. Man. ¿Veinte mil? Pet. llor. Cabales. Man. Es bastante cantidad. Mari, d Pet. Como! os afligis por una . friolera? Pet. llor. Pues esa friolera la está de¬ biendo ; y quisiera pagarla. Como tiene todo su dinero puesto á ganan¬ cias , es preciso que pida prestado. La executan por la deuda : y teme llegue esta historia á noticia de su padre. Yo he hecho lo posible para persuadirla á que recurra al Señor Don Manuel en este lance , y me ha respondido : ¿como te atreves á pro¬ ponerme tal cosa? quítate de mi pre¬ sencia al punto. Por mas que la pre¬ dico , no quiere dar cuenta a Usia del ahogo en que se ve. Man. Hace bien, porque me hallo con poco dinero. Pet. Al fin sosegado su enojo la di^e: en tono resuelto . i „ Señora, acabo de saber de buena tinta , que anoche v entraron en poder del Señor Do» „ Manuel cien mil pesos. Viéndose „ él con tal cantidad , ¿puede ,, gar á Vm. nada? no Señora | el 1* „ quiere á Vm. , y es hombre de „ tanto rasgo , que padiendo sacará „deste aprieto, apuesto las. ore' „jas á que no dexará chr'Kacerl 0 „ asi ; bien sabe Vm. que su cora' ,, zon , es generoso , su proceder „ pleudido::- Man. ¿Que respondió? Petra en tono de hacer misterios . Pet. Nada: y de ahí infiero yo con nh gramática parda, que en esta o cr. sion podría usted reducirla. Man. ¿Crees tu que si? Pet. Yo lo fio. Man. Conozco á tu ama /,y m? P are " ce que no aceptará. * Man. ¿i Mart. ¿Que dices de esto? Mart. afect. indif. Que he de decir::-" Es preciso animarse. Ya vés que esos veinte mil pesos no pueden hacerte mucha mella. Man. sonr. Sin embargo bien sabes::- Mart. Anda Petra : dila que yo la lle¬ varé para pagar su deuda. Petra haciendo con gracia una cortesía muy rendida á los dos. * Pet. Mi ama dará á ustedes mil gracias. Mart. ap. Que astuta es la picara , Y como sabe su obligación. SCENA V. Don Manuel y Don Martin. Man. riend. ¿Amigo , que te parece esta embaxadu ? juraré que V 0 ^* Ines
El Malgastador. Ines está de acuerdo con la Petra. Mart. con fría. No:no cr¡eo::-Pero me consta que ha perdido mucho, y sin duda te agradecerá que con un so¬ corro tan pronto la iibres^deí dis¬ gusto de importunar á su padre, que la confundiría á reconvenciones. Es Un viejo áspero , altivo , atropellar do, cabezudo. viendo a D. Ram . ¡Si! calla. susp. Me parece que es él. Man,' a Mart. Viene regañando entre dientes. SCENA VI. ^ 0,1 Manuel , Don Martin y Don Ra> nion. D 0 71 Ramón en voz baja mi¬ rándolos desde lo mas retirado del teatro. ¡Brava pareja!.un loco , un adu- ®3br. en alto. Beso á Vms. las nvaños. Man. sonr. Que* hay amigo , mal liu-. mor trae Vm. Ram* con impac• Si por vida lilis* Man. ¿A que viene ahora esa cara de destetar niños? Rom. Yo era intimo amigo de su padre de Vra. que Dios haya. Man. Ya lo se, si Vm. no dice mas de eso::- Rarn. Si Señor , mas digo ; que cono- Cia y respetaba mi clasej que lexos de gloriarse de cuna ilustre, confe¬ saba la diferencia que había de él á uú , y que agradecido á mis atencio¬ nes , no /abusaba de ellas como Vm. j. lo hace ahora. V-an. ¡Vaya! Vm. quiere predicar , y persuadirme que "me honra mucho, v, c on admitirme por su yerno. R a m. Si asi lo digera::- no pondría na¬ da de mi casa. Pero no se trata ahode eso. Vengo á quexarme á Vm. de sus disparatados gastqs. ¿Que? ¿he de estar yo viendo y sufriendo tauladores? * tas estravagancias? Man . en tono de* desprecio. ¡Gracioso viene el Don Ramón! Ram. No vengo sino rabiando. Man. a Mart. riend. El mismo estilo de mi padre : me parece que le estoy oyendo. Ram. Buena gana tubo el de sudar, desvelarse y anchar para un hijo des¬ baratado j que desprecia una hacien¬ da adquirida á tanta costa. Man. riéndose mas y Don Martin también. Man. Lo mismo hablaba mi padre. Me tiene Vm. admirado. Si él viniese no podría decirlo mejor. Vaya tan al vivo::: El santo varón era mui pe¬ sado. Sientese Vm. Don Ramón , y predicará mas á gusto. Don Ramón, sentándose con im¬ paciencia. Ram. De buena gana, voto á Crispos. Prevenga Vm. los' o i dos. Don Manuel y Don Martin se_ sientan enfrente de Don Ramón. Man. Sentémonos también nosotros: oiremos divinidades, con ironía. Con que Vm. dic o::-a Mart. riend: No lé interrumpamos. Ram. Que Vm. es un loco. Esta es la primera parte de mi sermón. Mary Prosiga su merced, a Mart . Cho- «mea el pobre Caballero. Ram. Escuche Vm. la segunda. Su lo¬ cura de Vm. trae aquí mil adulado¬ res , que le están destruyendo , y que quaudo ya no tenga Vm. un ocha¬ vo se irán y le dexarán colgado de aqui. Al mismo tiempo que le ven¬ den ¿ Vm. tan caros sus viles elo¬ gios están haciendo mofa de Vm. Mart. a Ram. ¿Y quienes son esos adm la-
g Comedia Ram. ¿Quienes? Vm. el primero. Mart. Si no mirara la edad que Vm. tiene::- Rctin. Yo digo la verdad , sin andar en contemplaciones. Esto es lo que Vm. estrada; pero todavía soi hom¬ bre de no temer á nadie. Mart. sonri • Coa canas todo se puede decir. Man. a Ram.Larga va la platica ¿quando llega el Acto de Contrición? Ram. Voi allá. Man. ¡Ah! ¡ya respiro! con eso me ha vuelto Vm. el alma ai cuerpo. Ram. Por respeto á mi hija-Ines ¿mu¬ dará Vm. de vida 6 no? mire Vm. que sino esto va mui perdido. Man. No , Señor Don Ramón , no mu¬ daré tal. Bástante he hecho en sufrir la indigna avaricia de un padre que no tenia mas delicias que este vicio. Por juntar un caudal inmenso me obligaba á vivir miserablemente. Yo no tenia dinero , criados , ni coche; me veia precisado á huir del trato de todos los Caballeritos de mi edad. Ya murió en fin , y toda su hacienda es mia ( á Dios gracias ). Gastarla rumbosamente es mi úni¬ co sistema. El aborrecía la magnifi¬ cencia ; á mi me deleita : huia de gastos, yo los busco ; y me dol á querer y estimar, tanto como el á despreciar y á aborrecer. Ram. ¡Que lección para muchos pa¬ dres! se escasean asi proprios lo ne¬ cesario::- ¿Por quienes? por unos in¬ gratos , unos troneras , unos casca¬ beles, que malrotan en un año el tra¬ bajo de treinta. No hará Vm. cosa con azulejos, Señor Don Manuel* Man. Pero Vm. que nos. viene á dar consejitos, dígame: ¿su hijo Don Leonardo vive acaso mas arreglado que yo? Ram. Ha hecho lo que Vm. y al cabo ha venido á parar en petardista, couio le sucederá á Vm. quando la en Prosa. fortuna acabe con su caudal. ¿No h® estado' siempre batallando con mi hijo? ¿no me he cansado en predicar' le en valde ?.. Pues ya ha recibid® el pago , se halla destruido , y aban' donado de su mismo padre. Apliq ue I Vm. el exemplo , y escarmiente. Man. tomando tin polvo. Bien, bíen ; . dentro de quatro años seré el moZ® de mas juicio que... Ram. levant. de pronto. ¿Dentro de quatro años? quede Vm. con DíoS«*; oiga, oiga el ultimo punto de-A 11 sermón en quatro palabras. Vm. pr e ' tende á mi hija y no la logrará. Man. ¿Acaso depende ella de Vm? ¿^° vé Vm. que es viuda ; que es du® 11 * de su voluntad; que Vm. no manda ya en ella? Ram. Veremos si mando, ó no man' do. Le doi á Vm. ocho dias de pía' zo, y si en el termino de ellos n® reforma Vm. su modo de vivir , y echa de aqui á todos esos holgazanes que le están comiendo medio lado , me mudo de esta casa , y • llevo á mi hija , que me obedecerá. A Dios. Me parece que me he expli¬ cado... Mírese Vm. bien en ello. V9* SCENA VIL Don Manuel y Don Martin. Man. Pues me dá que pensar ; porqu® idolatro a Doña Ines, y todo lo sa¬ crifico por... Mart. Calla , calla : ¿habías de hacer la locura de abandonar á tus amig° s ' y privarte de tus pasatiempos p® f una muger? ¡quita allá! ya ablanda' remos al viejo: yo, yo me encargó en aplacarle. , > Man. abraz. ¡Quanto te lo estima 1 ''' Mart. Dexa que yo lo dispondré tod®' proseguiremos nuestra especie de v ' 1 , da, y no por eso dexará de ha^ * boda. Don Ramón se finge desde® 0 so»
'El Malgastador. £ pi pero ie reduciremos, Yo .fio en borracharme contigo. En segunda Doña Inés; y sé el modo de aleanzar su gracia. ¿Como? ¿qual es? wf. Ahi viene su hermano, SCENA VIII. ^ 0tl Manuel , Don Martin y Don Leonardo corriendo á abrazar a Don Manuel. ^ r ?0r * ¿Como estás arniguito? Leonardo. ¡Que Man, p ara servirte Suapo vienes! e °' Va lo vés: ¿te parece que en mi e dad con esta presencia, esta cara, aire me pueden faltar socorrillos? *o no tengo mas que hacer que ma¬ nifestarme , presentarme , producir¬ le... El amor cuida de lo demás. El dá que vestir, que comer , que S^star. Asi ando yo campante , he¬ cho un Milord por esos paseos y tea¬ tros , por esos bailes y tertulias. Es verdad que maldita la renta fixa que tengo ; pero si vieras que alegre¬ mente pasa uno el tiempo... Anda hijo , anda, que el que tiene mérito lo tiene todo. riend. Bien te se luce el tuyo: que sea en hora buena. e °* Estoi ñaco , consumido , aniqui¬ lo ; p ero j u ro > d bríos que tengo dos recursos poderosísimos. ¿Quales? Cas mozas y el juego : mira, des¬ de que sai pobre todo me sobra. Si y° tubiera las riquezas que tu , hade librarme de carga tan emba¬ razosa. Arruínate quauto antes ; ar¬ ruínate y me imitarás: oyes, ¿y que Iüe has de dar por la buena noticia te traigo? Veremos : ¿que noticia? jii°*. Te ha de dar mucho gusto. f ln ‘ ¿Qué? dilo pronto. En primer lugar::- vengo á emte traigo aqui una concurrencia nu¬ merosa::- Pero no es tanto lo nume¬ rosa como lo selecta, a D. Mart. Tu prima es una de las escogidas. Man. ¿Doña Felipa? Leo. Si, amigo. Es buena chica. ¡Que chusca! ¡que traviesa! me tiene per¬ dido. Mart. Yo te lo creo sin que lo jures. & D. Man. Te has de alegrar de tra¬ tarla. Man. Ya la conozco , tiene una cara mui agraciada. Leo. Aquella sal, aquel garavato va¬ le mas que todo::- En fin , amigo, venimos á comer mucho y bien. Vé dando tus ordenes paraque uos dis¬ pongan un banquete opíparo. Cui¬ dado no faite el vino de champaña de aquel que levanta espuma. ¡Ahí ¡como me gusta á mi vér transpa¬ rentarse por el vaso aquel néctar balsámico , aquel licor que exala una fragrancia que despierta los senti¬ dos! ¿Pero que tienes , hermoso? ¿estás disgustado? Man. Si lo estoi , tu padre tiene la culpa. Leo. ¡Toma! ese viejo está soñando: buena gana tienes de hacer caso de el. , Man. Me echa unos sermones. Leo. ¡Necedades! temes á un fiscal re¬ parón , envidioso de las diversiones que gozas. Estos venerables ancia¬ nos no se acuerdan de que han sido mozos. Man. Me niega la mano de tu hermana. Leo. ¿El te la niega? pues yo te la con¬ cedo. Tengo valimiento con ella , y me estima siempre , á despecho de este bendito Señor. Que me emplu¬ men .si antes de una semana á mas tardar, no estás casado con ella. Alégrate hombre , buen jamón, bue¬ nas botellas , y una higa para el se¬ tentón. Fíate en mi palabra , que se*. B gu-
'4 6 Comedia Mari. ¡Que dos genios! ¡qué simpatía! Man. Esta Doña Felipa debe ser una muger sin pero. ¿No es verdad? Mart. Yá se vé. Man. es menester que me ayudes. Mart. ¿Qué me pides? ¿que quieres? Man. Que me desenamores. Ve á estar con Doña Ines. Dilaque no he podi¬ do résistir á una nueva inclinación; que como su genio y el mió:: Mart. No me prevengas ritas. Yo se lo que conviene decir. Al buen enten¬ dedor::: Ahora se necesita un poco de trastienda. Has de enviar á Do¬ ña Ines un magnifico regalo , paraque no la amargue tanto la pildora. Asi sentirá menos el rompimiento y tu mudanza ; porque como sabes, es interesada hasta la ultima diferen¬ cia. Man. Bien dices.. Mart. Cabalmente::- saca una caja Aquí traygo los diamantes que tenias destinados para ella. Estaban em¬ peñados en casa del famoso usu¬ rero que te presta, y acaba de vol¬ vérmelos. Voi á llevárselos á Doña Ines, y á entregárselos como en pu¬ blico rescate de tu libertad. Man. Mui bien : de ti me fio. Mart. Luego iré yo á la sala , con disimulo te diré al oído lo que se ha adelantado. Man. abrazand . Desde oy te debo mi descanso. vase. SCENA IX. Don Martin , Doña Ines y Petra. las. a Pet. Si: vuelvo aquí con repug¬ nancia ; pero es preciso mostrarme agradable con Don Manuel Pet. El la pagará á Vm. bien ese agrado. Jne . Eso pretendo yo. ve á Don Mar¬ tin y acelera el paso. Mart. deteni. ¿Porqv.e corre Vm? Ine* Me haa dicho que Don Manuel en Prosa. mé espera. Mart. No Señora, antes la suplica á Vm. que no vuelva á verle. Ine ¿A mi? Mart. Si: á usté. Ine . queriendo pasar á delante'. ¿Usted se burla? Mart. siguiéndola. El mismo me ha de-, xado encargado de hacer á usted es¬ te cumplido. Pet. a Mart. ¿Como, como? ;nos des¬ piden? * Mart. Y mui formalmente. Ine. ¿Que idea le ha dado? Mart Se ha aficionado á Doña Felipa* Ine. riend. éinsistí . en irse. ¡Oh! ¿No es mas que eso? Mart. este es negocio serio y resolu¬ ción ya tomada. En prueba de ello traigo aqui de su parte este costoso regalo, paraque Vm. se consuele. sa~. ca la caja. Pet. querien . tomarla. Venga, por todo lo que pueda suceder. Mart. No: expliquémonos: esto se en¬ tiende con la condición de que Vm. le ha de permitir entregarse á su amor. Ine. con nobleza y altivez. Dígale Vm. que no es mi intención violentar¬ le, ya que quiere faltar á las obliga¬ ciones en que se halla: que es el due¬ ño de su alvedrio, que deseo viva dichoso con otra Dama , aunque lo dudo : y en fin que admito el re¬ gale que me envía. Pet. tornando la caja. Lo seguro es re¬ cibir siempre. Beato el que posee , es la lección que me han dado , y y° he seguido toda mi vida. Mart. Don Manuel celebrará infinito ese benigno proceder. Yo entre tan¬ to puedo asegurar á Vm. que solo aspiro á la dicha de que su ceguedad é inconstancia hagan que Vm. atien¬ da á otro amante mas fiel. Yo lo soy : y aunque sé que Vm. siempi'f esquiva y circunspecta vive sugeta *
El Malgastador: ti su Padre; coii el beneplácito de Vm. da infernal! ¡quarenta cubiertas; viiré á hablarle desde luego. * confriald. Haga Vm.lo que guste. wrt. Pero vamos claros : si ,consigo que Don Ramón me admita favorablemente::- *J* e ' Entonces responderé‘yo a usted. W-cirt. Eso basta para que contando yo con el consentimiento de Vm. pro¬ cure alcanzar el de su padre. va . SCENA X. nos de todos payses , tanta comida, que hai para so.corer una plaza! tan¬ to masico hambriento , que hac^a mas viages al aparador que notas tocan ; unos galanes medio calamo¬ canos , haciendo declaraciones de amor: y para coronar la fiesta, la co~ torreria de una turba multa de mugeres , y Don Manuel entre ellas embelesado provocando a todos 3 que le quiten el pellejo::- Doña Ines y Petra. ■ fye* sonri. Quando él le consiga, le doi licencia de ser mi esposo. ¿Que traidor! En todo caso Vm. tendrá sus bueuos zelos de Doña Felipa. riend.'i Yo? no Petra, ni por pienso. Con todo , esto de dar a una di¬ misorias es amargo trago. Picada es¬ toy y avergonzada. Y yo me rio. Esta es estratage¬ ma de Don Martin. Pet. Pero si acaso Don Mauuel::- Ine. Quando yo quiera, se humillará a mis pies como un esclavo. Todo lo puede un amor en que la estima¬ ción tiene parte. Pet. abriendo la caja . ¿Pero digo? ¿estos diamantes son barro? Ine. Vamos á buscar á mi padre. Es preciso tenerle prevenido , acerca de Es pretensiones de Don Martin , y advertirle lo que ha de responder. * e t% Si, si: a un traidor dos alevosos. Engañémosle: vendámosle, ya que el vende á su amigo ; que con un picaro es menester ser picaro y medio. ACTO III. SCENA I. ^ Benito Solo. ¡Que ruido! ¡que baraúnda! que.vi- . SCENA II. Petra y Benito. Pet. ¿Que haces? Ben. Pensar en casos de mi amo. ¡QuCí calabera tan. desecha! Pet. ¿Y de eso te afliges? Ben. Pues no es una lastima como des* truye sus rentas? no le bastaba toda el potosí. Pet. Creeme: riámonos de todo, y go< zemos del Sol mientras dura. Me ha dado golpe el exemplo de aquel per¬ ro que me citaste poco ha , y voy viendo que es gran simpleza inqui¬ etarse por tonterías agenas. A tu amo y á ti os va mal; pero me con¬ suelo con que a nosotras nos va bien. Ben. Tu ama todo lo convierte en substancia. Pet. Asi es. Favores , desdenes , riñas, reconciliaciones, de todo se aprove¬ cha; pero lo mejor es que Don Mar¬ tin está de miesta parte. Bien sabes que el secretario de tu amo es ut$ picaro. Ben. Verdad apurada. Pet. Pues mira: Don Martin lo ha ame¬ nazado con que le hará pernear en una horca, sino dá cuenta de lo que ha robacTo.' El secretario conociendo el castigo que merece, acaba de en- .. tregarnos de orden de Don Martin C qua-
i$ Comedia quareatá pesos por via de restitu¬ ción; y pagada ya esta multa se lo¬ grará que Don Manuel, mediante una corta cantidad que se le entregue, fir¬ me ua papel de abono al secretario, dándole por hombre honrado. Este es el ajuste hecho entre él y Don Martin. Ben. ¿Quien es el mas picaro de todos vosotros? pet. Sus pelos tiene la pregunta: se de¬ xa a un lado lo justo para pensar en lo útil. Ben. Tu ama se atiene á eso ultimo, y dexa á los necios el cuydado de atender á lo primero. Pet. Es verdad que t-lla no tiene mayor gjusto que arruinarle ; pero dice que ' -es noble su proceder , porque piensa restituirle después por junto todo el caudal que le ha ido pillando. Ben. De eso mequisiera yo reir. Luego lo veremos. Esto va á dar un estalli¬ do. Mi amo luce 5 pero luce como un cavo de vela , que quando va á acabarse, es quando resplandece mas. Ahora van á jugar una banca terri¬ ble: mi amo la llevará. ¿Crees tu que saldrá de ella con vida? juega ato¬ londradamente: admite quanco se apunta: en nada se detiene. Ya ves que de esta suerte le limpiarán quan- to dinero ponga. Pet. Es preciso que mi ama saque tam¬ bién su parte ; porque es docta en todo juego de suerte , y afortunada como ella sola. ¿ 5 en. Pero dicen que mi amo ha reñido con Doña Ines. pet. Poco se nos da de esas riñas: fuera de que cada uno se pone á jugar con su dinero: el que gana, gana, y san¬ tas Pasquas. Ben. Animo, hijas , animo: acabad con ese pobre hombre. Otros le han he¬ rido , pero tu ama es quien le dá el golpe mortal. Tan siquiera si su tio y Señor Don Patricio le hiciese 1» en prosa. caridad de morirse, resuckaria Don Manuel, pelecharía. Pero aquel ve-, gestorio nos ha dado ya tantos chascos::- Pet. Había de haber una ley que prohi¬ biese pasar de sesenta años á estos j vejos chochos acaudalados , que n° sirven mas que de estorvo. Estos tíos ¡ malignos duran por peñas. v Ben. El nuestro está con los agonizan- I tes un par de vezes cada año. Vien e un proprio a traernos el aviso ; y quando estamos pensando en partir á enterrarle , llega otro propio * decirnos , que ya escapa el maldito» á pesar de tres médicos que no sñ le apartan de la cabezera. Pet. ¿Tres médicos no han podido des¬ pacharle? vaya: ese hembre es in¬ mortal. Ben. Lo que me tiene inquieto e s la no¬ ticia que acaban de darme de qu e está ya en Madrid: si á ese cicatero se le antoja venir á casa ahora q ue anda tal zambra en ella::- El q uC |T,a f sa una vida tan misera y peiú t ei ' t e ’ desheredaría entonces á su sobrino. Pet. Como si lo viera. Tu habías d® disponer::- Ben . A Dios; ya voló::- Ahí. viene el mismo tio en persona. ¿Quien había de esperar á este candongo? ¿quanto vá que se le ha puesto en la cabeza venir á cogernos desusto,y aguarnos la fiesta? ¿que le diremos? ayúdame. Pet . Haré lo posible. El viene hablan¬ do solo : Oygamos. Retirante ci un rincón de la sala. SCENA III. Don Patricio. Petra y Benito. Patr. sin verlos. Si, traygo curiosi^ 8 ^ de ver si mi sobrino está tan refor¬ mado como me dice en’ su porque prometer y cumplir no todo uno. Ben»
El Malgastador . Ben. ap. ¡Y como que no lo es! modestia, tal docilidad y juicio::- Patr. Si es verdad lo que dice, vive Patr. ¡Bueno , amiguita mía, bueno! coaio uu Seneca. ¡Que gusto será pa ra mi! Ben. á Pet. Bien : este es el texto que hemos de glosar» Si hubiera algún pretexto para echar de aqui á este machaca::- Pet. Empieza tu , que yo te ayudaré. Patr. Si me ha engañado , no volveré á mirarle á la cara y repartiré mi caudal entre personas que sepan em¬ plearle bien. Ben. ¿t Pet. ¿No te lo dixe? hablemosle con amor y agasajo. Echase a sus pies y abraz. por las rodillas. ¿Vm. aqui Señor? Pet. tomando las manos. ¡Que fortu¬ na , que contento el de ver á Vm! Patr. ¿Dios os guarde.? ¿Y mi sobri¬ no como está? fien. Mucho mejor. Patr. ¿Pues que? ¿ha estado malo? Ben. Si Señor. Me parece que no hay diversión mas insulsa que el estudio, pero es la única que á él le agrada. De día y de noche su ocupación es leér , y mas leér. Part. ¿De venas? celebro la noticia; pero la estraño. Ben. La demasiada aplicación á los li¬ bros ha perjudicado a su salud; pe¬ ro ya la vá recobrando. Patr. N[ a c[ a de eso me escribió. Sen. ¿Q ue necesidad tenia de afligir á Vm? ¿querría Vm. que expusiese la vida do su Tio , que tantos desvelos le cuesta? Le tiene a Vm. una Incli- ' nación , un amor , un respeto., Pre¬ gúnteselo Vm. á Petra. Pet. Mire Vm. Señor ¿ desde que vive retirado , le estima á Vm. mas. Es un sobrino que vale lo que pesa. Pregúnteselo Vm. á Benito. Patr. ¡Quanto gusto me dais! en fin, ya ese muchacho vá adquiriendo prudencia , buenas inclinaciones! Pet. ¿Pero como? tal serenidad, tal pero no me habíais de su economía que es el punto principal. Pet. Se ha hecho mui aprovechado , y aun mezquino. Patr . ¿Cierto? Pet. Que lo diga Benito. Ben. De ahorrativo ya se pasa á ava-< nenio. Patri ¡Que bravo muchacho! dicen que ese es victo. P¿t. Pero en mi opinión , mayor es e! gusto de auchar que el de gastar. Ben. Eso mismo nos dice Don Manuel* Patr. Según eso , ya es otro hombre. Ben. Si Señor. ¿No sabe Vm. que ahaw ra todos le llaman Don Marcos? Patr. ¿Don Marcos? Pet. Pu-es , el del castigo de la miseria* Patr . ¿Queréis darme un alegrón? no me engañéis. Pet. ¿Quien? ¿nosotros? ¿me atrevo Ja jurar::- ( ¿no lo digo? ) que es tai* agarrado como Vm. Ben. También eso es mucho ponderar. Patr. sacando el pañuelo. Por vida mia que lloro de gozo. Voi corrien¬ do á ábrazarle. Ben. deten. No Señor, no haga Vm. tal* Patr. ¿Y porque? Ben. turbado. Petra lo sabe mejor que y° Pet. Señor::- El ha tomado una rara costumbre , se pasa todas las noches estudiando::- y no duerme sino por la siesta. Patr. Me contais cosas que me pasman. Es maravillosa esa mudanza de ge¬ nio ¿ ¡mi sobrino, que nunca ha que¬ rida aprender nada, que tenia, uu odio mortal á los libros , ahora gus¬ ta las noches en leér! Ben. Lo mas. portentoso es , haberle visto gastador , manirroto , y verle ya económico asi. cerrando ti puño. Pet. Las criaturas, somos tan mudables y tan caprichosas::- C2 Patr,
Comedia en 'Prosa. Patr. ¿Pero no se le podrá llamar para que me vea? vamos. Pet . üeteni. ¿Tendrá Vm. corazón pa¬ ra quitarlé el sueño? Patr . ¿Y porque no? Ben. deteni. tam. Mire Vm. que dis¬ pertarle á uno asi de .repente::- Patr. queri. libertarse de el. ¡Dale bo¬ la! Pet . tirando de él. Puede ponerse malo del susto. Espere Vm. hasta la noche. Patr. No me lo permite mi regocijo. Yo he de verle. Ben. Ya que Vm. lo quiere asi , dexeme ir primero á dispertarle. Patr. Pues avísale, que yo le espero aquí. vase. SCENA IV. Don Patricio y Petra. Patr. ¿Que es esto? ¿que ruido es el que suena? Pet. Como su sobrino de Vm. se ha dado á las letras , trae á casa para disputas y experiencias un gran nu¬ mero 'de hombres sabios , ingenios sutiles , que hablarán dos 6 tres ho¬ ras seguidas sobre una cosa que no importa un comino, arman entre ellos tales conclusiones, que tienen aturdida la vecindad. Patr. ¿Hombres sabios? ¡eh! harán ma¬ la obra á mi sobrino Manuel, que está durmiendo. Pet. No Señor, que para huir del al~ < boroto , se,sube al quarto tercero, duerme su siesta , díspierta , baxa , le dicen lo que se ha sacado en limpio • de la disputa , y se aprovecha enton¬ ces de la resolución de los doctos. A veces es gusto vér como arguye • también con ellos. Patr.- ¿Pero no me dices quando se ca¬ sa? jüoña Ines es una boda que le conviene, y haría muy mal en per¬ der la ocasión. El principal fin de mi viage es concluir este matrimo¬ nio , porque el yugo de el es él qu 0 ha de contener para siempre á este sobrino. Pet. ¡Bien dicho! ya será razón que sal" gamos de esta vida de viudas, qu e tenemos dos años ha. Patr. Y habiéndose hecho Don Manuel. j mozo de tanto fundamento , no en¬ cuentro inconveniente en que se ca¬ sen. SCENA V. Don Patricio , Manuel , Benito y Petra. D. Manuelcorriend. a abrazara su tio> Man. ¿Es posible que veo á mi tío? ¡que gozo! Patr. abrazándole. Sobrino::- me han dado una noticia que me embelesa) y destierra mis temores. Me dicen j que estás muy mudado. Man. con serie. Me he aprovechado ,| de los saludables consejos y cartas de Vm. Ben. Eso si: mucho. Man. Las pasiones de los mozos les arrastran á mil extravíos ; pero haí horas felices en que un hombre vuel" ve en si. He procurado vencerme: he reformado mi vida. Mi deleite es , imitar á Vn:. y agradarle. He escogi¬ do la verdadera senda, y pienso no separarme de ella. Pet. a Patr. ¿Lo vé Vm? Ben. Casi estoy por llorar como el Señor Don Patricio; ¿aquien no edi- , ficará esta enmienda^ Patr. Pero de noche se ha de dormir* La salud se destruye con velar. Man. ¿Acaso velo yo? Patr. Sin embargo me han asegurado:’. 1 Man. Es fabula. Ben. ¿Ahora quiere Usia ocultar I a mala costumbre que ha tomado? . Man. ¿De que? , • Ben. haciéndole señas. De dedicar a)
El Malgastador. 21 estudio todas las noches , pudiendo que' tiene modo de - satisfacerlos, pasarlas eu la cama ; de todo está ya siempre que se le antoje. Quaudo informado el Señor su. tio. Man. a Patr. Ya que es preciso confe¬ sarlo sepa, Vm. que estudio noche y dia. $atr. ¿De ese modo , como no has de estar malo? Man. ¿Malo? ni lo he estado ; ni lo estoi. ¿Como? ¿con el transnochar no ha sentido Usia novedad en su salud? &en. Señor , no haga Usia sacramentos de lo que no es menester: me'nega¬ rá Usia que la aplicación á la letura::: 'M&n, turbado. Es cierto que::: he sen¬ tido alguna alteración::- nacida del mucho trabajo::- y no me atreví á decirlo á Vm. por no apesadmnbrarle i pero::- No, no: siempre la verdad por delante. Yo no dina una mentira 3 Unque me importase un Reino. 3 VXi amo con esos excesos se acaba la sa¬ lud y el juicio. &atr. coleri. Pues no quiero yo eso. Man. Tio , la literatura tiene tales atractivos ::- Patr. Sobrino, muchas veces el que ha¬ bla mas latín, es el mayor tonto. El estudio hace las gentes raras, y no para tí. Quítate de cuentos. Una ü htra voz se puede tomar un libroj pero tu que no tienes vocación de es J udiante , cuida de tus haciendas, come poco , duerme bien , y quando estes triste, alégrate con pasar revista á tús doblones. Creeme, el modo de desterrar los vicios es que¬ rer mucho al dinero ¿ porque el cui¬ dado de hacer caudal, le tiene á uno Ocupado , divertido. Un amigo quando Je buscan , suele negar lo que le piden ; pero los pesos duros son amigos siempre prontos y fieles. El <jue tiene dinero posee quanto hay que ( p oseer, y aunque uno no satis¬ faga todos sus gastos, ls basta saber veo una buena casa digo ¿quien me quitaría á mi comprar otra como es¬ tá? quaudo veo á una muger bonita digo : si yo quisiera se casaría con¬ migo , y con eso me contento. En. fin quantas cosas apreciables hay en el mundo , todas las tengo ya en mis arcas , delante de mis ojos, en¬ tre mis manos , y de esta suerte la avaricia que tengo se critica , y es la delicia de los sentidos y del alma. Ben. ¡Quantos habrá de esos en este pueblo! Man. Que bien dice Vm. Por eso to¬ do mi anhelo es juntar caudal. Ben. Eso es un horror ; yo soy buen testigo. - Man. He desperdiciado mucho ; pero al fin todo cansa , y ya no tengo otro deleite que atesorar doblones. Pet. Y gastarlos::- con el mayor arre¬ glo y prudencia. Patr. Pero veo que tu traes un vestido rico. Man. Quiero acabar de usarle en vez de dársele á uíí criado. Patr. Oyes: quaudo esté viejo, haz que te le vuelvan , y asi te durará cinco 6 seis anos mas. Mqn.b adeudóle una cortesía. Será Vm. servido Patr. El luxo::- Man. Le aborrezco. Patr . ¿Es siempre perjudicial: vés esta casaca? pues ya habrá sus diez años que la traigo , y no por eso ha de dexarme de durar diez. Ben. apar. Libreaos Dios de que los viva. Patr. ¿Qué dices? Ben. Que es menester poner enmienda en nuestra profanidad. ¡Lo que ha¬ blarán por haí de nuestra economía! Pet. ¿Y que. importa que hablen? Patr. Pues ya se vé. Qnándo paso yo por la calle, el populacho me insul¬ ta,
Comedía ta, me silva; pero en llegando a mi casa , abro mis arcas , y los talegos me consuelan. Dinero tengo para lle¬ nar dos pipotes, sin contar los mue¬ bles y plata labrada. De ochenta mil pesos de renta anual, limpios de pol¬ vo y paja, apenas gasto cada año mil y quinientos, y asi rebosa ya el mon¬ tón de mi dinero. Ben. El nuestro no rebosa tanto. Peí, Pero dentro poco perderá Don Manuel la cuenta de lo que tiene. Patr. Al fin es hijo de su padre *>y so¬ brino de su tio. Medrarás como pro¬ sigas asi,y en recompensa voy a ha¬ certe un regalo magnifico. Saca una bolsita roñosa de cuero . Toma hi¬ jo , toma. Aqui tienes ochocientos reales* Man. ¿Para mi? Patr . Empléalos bien: que yo seré libe¬ ral , mientras tu seas arreglado. Man . sonrri. Me dexa encantado esa generosidad. Ben. en secr. d Man. Pille Usia en todo caso. Man. en secreto d Benito dándole la bolsa. Toma Ben. Mil gracias. Patr. ¿Qué? le das dinero. Ben. Si , Señor; pero es para el gasto de la casa; porque como tiene puesta * su confianza en mi , soy yo quien - corro con la paga de quanto se com¬ pra . Patr. Escucha; ¿pero sisarás? mira co¬ mo gastas esa cantidad , que no son ningunos ocho quartos. Ben. Ésto bastará para el consumo de su mesa , durante un mes. Patr. abrazando d Man. ¡Bendito seas! SCENA VI. Don Manuel , Don Ramón , Don Pa¬ tricio y Petra. en Prosa. a participar de mi felicidad. Ram. Me alegro de vér a Vm. aniífi 0 Don Patricio. Ben. d Pet. Este lo echó todo a perd er » sino le prevenimos algo. Pet. Yo cuidaré deso. a Ram. en t’ 0 * baja . Señor , una palabra. Ram. Calla tu. d Patr . Sepamos» porqué está Vm. tan contento. Patr. Tengo el corazón enternecido ver que mi sobrino::- Ram. Si, el mió también lo está , y compadece de las pesadumbres C| ue Vm. sufre. Patr. Ya todas se han acabado. Ram. Yo diría que nunca ha teiii ^ 0 Vm. mayor motivo::- Pet. d Ram. Señor,óigame Vm. un h lS " tante. ■ Ram. echándola de si. Quítate de ai* a Patr. Amigo mio::- Ben. tirándole de la casaca. Un seci‘ c ' to Señor ,un secreto. g Ram . en alta voz. Qué hai de bueno. Ben. en voz baja. Ha de saber Vm* que:: Ram. dándole un empellón. Dexauo ahora en paz. Ben. ap. Mal rayo te parta, en secreto d Man . Si Usía no le corta la cOH' versación , euentese por perdido. Ram. d Patr. Muy admirado estoy dfi vér a Vm. tan gozoso. Man. d Ram. Ya mi tio me ha perd^ nado : no hablemos de eso. Ram. d Patr. Muy manejable es Vm. hubiera de valer mi dictamen::- i Man. d Ram. ¿Que se dice de nueV<* por el lugar? Ram. ¿Que se dice? se habla mucho ¿ Vm. Patr. Su enmienda tendrá á todos nitos. Man. d Patr. Es regular. Ram. Pues: su enmienda, todos de su gusto. Ben. d Patr. Que acaba de reformé' Patr.yenddreci.dD.Ram. Venga Vm. Ram. d Man. ¿Usted reformar? Matv
Man. á Rain. Ya estoy arrepentido el los yerros pasados. Ya reina eu mi casa tal gobierno::: me he corregido tanto::- ¿Corregido Vra? ¿cómo? ¿doquando acá? ¿Señor , estamos aqui ó en Flandes? Man. a Ram. Basta que mi tio lo crea: y Vm. hace mui nial eu venir a inter¬ rumpir su alegria. El está muy satisfeclio. Ratn. En efecto, tiene razón de estarlo « Patr. Vaya. Vm. desbarra, si quie¬ re que se lo digan. ¿No oye Vm. la ^ broma que anda alia dentro? Patr. Si,ya se que mi sobrino junta en su casa algunos hombres doctos que h disputan entre si::- ¡Doctos! Vm. ha perdido la cha¬ veta. Ahora se nos sale Vm. coa esos £ doctos. J**r. ¿Y que no es asi? Venga Vm. conmigo, y se diver¬ tirá con unos doctores que tienen deciárada la guerra á la meiancolia. Man. en secreto a Patr • Ya vé Vm. co¬ mo este hombre desbarra. Patr. Lastima me dá el oirle. Ra m. riend. Buena se la trae Vm. con ’ sus doctos: ah , ah , ah. picado. ¡Reirse asi en mis barbas! Ben, en voz baja a Pnír.Dexele Vm. que ahora le ha entrado el delirio, ^ y 1® lia dado por reir. Ram. riendo, a carcajadas. Doctos di¬ giste! vaya , vaya , como se burlan de Vm. Patr. a Man. Como soi que á mi tam¬ bién me dá l isa. Si, Señor Don Ra- El Malgastador. 2 B do ; y para ahorrarnos de disputas, vamos á dentro , y veremos quien de los dos chochea. SCENA VIL Don Leonardo , Don Manuel , Dott Ramón , Don Patricio , Petra y Benito. J •Leo. con la servilleta puesta. Digo, digo , Manolito. Man. ap. Retentóme, Ben. a Petr. ¡Don Leonardo es!.. ¿Que haremos? .Ram.-¡Aqui está mi Señor hijo! Leo. A Dios , mi Señor Padre, a Man. ¿Cómo va? ¿qué haces aqui con esta gente honrada? Man. Hombre , que me pierdes, Ratn. a Patr. Este es uno de los doc¬ tos que concurren aqui. Leo. Somos mas de quarenta en la sala. Patr. ¿Mas de quarenta? Leo. dándole palmadas en la espalda. ¿Que hay , buen viejo? no vé Vm. qiíe contento estoi? En habiendo buen vino, bebe uno á la salud de Madama un par de tragos que se su¬ ben á predicar. Entonces se le derri¬ te á un hombre el corazón : se le pone el entendimiento mas avispa¬ do::- ¡Ah! Manuel mió , la función te costará mui buenos reales ; pero te acreditará para siempre. Ram. a Patr. Haga Vm. una cortesía al Señor Doctor. Patr. ¿ Man. ap. Que - r abia. Leo. á Patr. Entre Vm. y verá que m'on , doctos, doctos, ríe también. disposición de casa. Que paso tan gracioso. Los dos Patr. a Ben. ¿Qué dices tu de eso, viejos ríen descompasadamente, burgrandísimo vergante? latido se uno del otro. a Man. Ambos rebientan de risa. a Ben. No tendré yo esa fortuna. R*m. poniéndose serio. Ahora bien: basta de fiesta. Yo estoy viendo que su sobrino de Vm. le U e »e embauca¬ ren. Que beso á Vra. las manos, y q Ue me voy á tomar también el bonete de doctor, vase. Patr. ¡Habrá condenado como él! á Petra. Y tu , Doña descarada? Petr. hade, una cortesía . Mande Vnw< Si *
34 Comedia Si Vm. es Aficionado á los hombres sabios , á todas horas los hallará en casa. vase. Patr. si guien. ¿Toda via te vienes á zumbarme? SCENA VIII. Don Manuel, Don Patricio, Don Ra¬ món y Don Leonardo. Leo. deten, a Patr. Respete Vm, el bello sexo , y detenga su paso tré¬ mulo. Pero ya se vé ; como no do¬ minan ya en Vm. los apetitos sensi¬ tivos , no basta el sexo para conte¬ ner sus furores $ pero yo que le ve¬ nero y le amo::-Vamos , fuera malancolia. Venga Vm. a la mesa, y verá que banquete tan bien dispuesto. Patr. Si probare yo un bocado , que me ahorquen. Leo. Quiero emborracharle á Vm. Patr. ¿A mi? Leo. Si Señor , y aun espero que mi padre y yo brindaremos tocando vaso con vaso. SCENA IX. Don Manuel, Don Patricio, Don. Ramón , Don Leonardo , Don Mar¬ tin, Don Antonio , Don Pedro, Do¬ ña Felipa , Doiía Barbara , Doña Catalina y otros convidados. Ant. d Man. ¿Porque nos has dexado? Mart. d Man. Venimos á buscarte. Patr. ¡Dios mió! ¡que zalagarda! Ram. d Patr. La concurrencia es bas¬ tante lucida. Rarb. d Man. Ya estaba impaciente por saber á donde se habia Vm. es¬ condido. Fel. ¿Puede haber alegria donde no es¬ tá Don Manuel? Cat. ¡Quando no» dá una función tan cabal, nos niega su vista! Me tiene en Prosa. Vm. enojada. Ped. Parece que dormimos. El tiemp 0 es apreciable : es menester jugar. Patr . Ea , sobrino , adelante. La i'®" forma es completa y muy exemplat* Ant.ld Leo. [Que casta de hombre! j Leo. tom. la mano á Patr. Señores/ , aquí tienen ustedes la flor y nata de los tíos : un hombre complaciente; liberal, y que procura mantener ¿ | Don Manuel en su fausto. Fel • haciéndola una cortesía como tatW bien las demas Damas. Mui Seño 1 ' mi o. Mart. abra,z. d Patr. ¿Quanto deseab* conocer á Vm? Ant. abraz. también. Vm. sea mui bien venido. Ped. haciendo lo mismo. Como ha si" do deseado. Leo. Ahora me toca á mi. Por est® brazo conocerá el Señor la estreché sima amistad::- Patr . Poco á poco. Leo. Ahora tu, Manolito. Hazle un 3 tierna insinuación. # ¡ i Man. abraz. d su tio. ¡Tio de nú alma. Patr. Yo he de salir de aquí enfermo. Apártate de ai , canalla : tu tienes la culpa de que me insulten ; pero yO sabré vengarme antes de mucho. Man. Es posible que quando mis ami* 4 I gos se esmeran en obsequiar á Vm. ¡ Part. Gasta , juega , come , bebe. Eso no es de mi cuenta , ya te abandono- Mart. d Patr. ¿En substancia de qu® se quexa usted? Patr. ¿De que? Mart. Si. - Patr. Vaya , no tendré razón para it& tarme. Mart. Usted está ahorrando para él > ? su edad de Vm. nos anuncia qued® ha de dejar muy en breve , con q u ® recuperar lo que gasta como mozo* Patr. ¿Muy en breve? Leo. Si por cierto. Hablando con malidad, es tina vergüenza que uS "' za
El Malgastador. ted viva tanto , cansando la pacieiicia del pobre heredero. *tam. a Leo. Insolente , ni aun te contiene mi presencia? o • Ustedes tienen gana de quimera, y yo no gusto de ruidos. A la me¬ sa me vuelvo , y sígame quien quie¬ ra. vase. Tío , para mi ha sido una gran 'pesadumbre::- 2 : 5 . ' SCENA Z. Don Patricio , Don Ramón y Doñct ¡ Ines , que llegan escuchando. ^atr . Ni te pido dUculpas , ni quiero Ram. ¿Y para que? Patr. Voy con Vm. á su casa , llamad rénios á un escribano. Rain. ¿Escribano? Patr. Al instante. °ir nada. Me ultrajan , me engañan, sofocan. No hablemos mas. Ya no eres mi sobrino. :cl ' á Man. Ya que en vano procura s aplacarle , cuenta con que tus aiI %os te franquean sus caudales par a evitar tu ruina. vase. Yo lo creo. Para mi no habrá mayor gloria. Ni para mi mayor gusto. nt • Cree que no tienes amigo mas rt conocido que yo : algún dia cono- ~ c erás quien soi. ' vase. Mcirt. Me ofenderá, si no mira como suyo quanto yo tengo. vase Man- a Patr. ¿Lo oye usted? Patr. Bien está. kam. Mientras la necesidad no urge, le adulan, le prometen montes de oro ; pero en llegando el caso , ve¬ rá como hacen oídos de mercader. e J' ¿No será mejor seguir á Don Leonardo? vase. Yo estoi'prouta. vanse todas. Man. d Patr. ¿ S eñor, quiere usted ve- >dr, sin rencor ni ceremonia a acom¬ pañar á los convidados , y hacer pejj 1J iteucia con nosotros? ***** ¡Buena penitencia! anda, vete c °n tu garulla , y dexame el alma ft/r qui e ta. " ar¡ ' haciendo una cortesía. Pues con licencia de Vm. Patr. Para desheredar á este infante sobrino. Ram. Na aprobaré yo tal intento. Ine. con precipit. ¿Señor ,que es esto? 1 ¿Tanto rigor? ¿ser á posible? patr. Si es, un loco , un indoríiitfc; soy inflexible ; he de castigarle. Ine. Yo imploro su perdón ^y deb6 conseguirle. Disimule usted de un* loca juventud , compadézcase de mi que le amo tiernamente Patr. Ya se que le quieres ; pero no har de caer mi hacienda en manos des ese .desgraciado. Tu eres quien ha de disfrutarla , tu has de ser mi úni¬ ca heredera. Ine. ¿Y o, Señor? Patr. Si, por vida mia. Quiero que desde oy dependa de ti la fortuna de mi sobrino. Ha tiempo que conozca» tu notable prudencia. Si Ines mia; • tu le harás dichoso si él la mere¬ ce, y sí r.o le desampararás , deján¬ dole entregado á su desdicha , y go¬ zarás tu sola el fruto . dermis desve¬ los. Después de Manuel tu eres nú parienta mas cercana. Eres eeoiKM mica , juiciosa y mira si son bastan¬ tes razones para entregarte mis bie¬ nes. Ine. Hágase Vm. cargo de que::- Patr. l'odo para ti, y nada para aquel ingrato. Vamos , Don Ramón mió, á firmar esta escritura. Nadie podrá disuadirme de tal resolución ; por¬ que de este modo logro premiar la virtud y el mérito, y tomo vengan-
32 Comedia en prosa. Doña Ines le hace una rendida cortemi ti o me ha perdonado. sia y se va. SCENA V. Don Manuel y Petra. Man. Ni una palabra me ha respondi¬ do ; solo me faltaba este desprecio. Pet. Sosiegúese Usia. Man. ¿Sosegarme? ¿yo? ¿quaudo la in¬ humana me insulta con aquella infa¬ me serenidad? ' SCENA VI. Los mismos y Doña Felipa. Man. a Fel. Venga Vm. Señora a con¬ solarme. Acabe de tomar posesión de este corazón afligido que anhela a ser de Vm. No permita Vm. que le tenga yo repartido: ti los atracti¬ vos de Vm. le dedico enteramente: a sus pies le ofrezco. Fel. ¿Y ha dudado Vm. que era yo dueño de él? acuérdese Vm. acuer¬ dóse ahora de Doña Ines que lo me¬ rece. Man. La aborrezco. Ya solo Doña Fe¬ lipa;:- ¿No atiende Vm? Fel. No , porque nos están escuchan¬ do. Pet. Yo soy la primera que reniego de la tal Doña Ines , y estaba por des¬ cubrir a ustedes todas sus fechorías::: Pero no me atrevo. Fel. ¿Porque? Pet. Porque temo dar a usted una pe¬ sadumbre , queriendo como quiere a Don Manuel. Fel- Di Armémonos de valor ; ¿que golpe será el que le espera? Pet. No podría él resistirle sino vivie¬ se confiado en la generosidad de Vm. porque sin su auxilio ¿que seria de él ahora que su tio le abandona? Man. á Fel. No crea Vm. Yo se que Pet. Le ha engañado á Usia para ven¬ garsemejor. Man. ¿Como? Pet. ¡El maldito del tio! que alma tan falsa:: Señor, quandó le hacia á Usia nul fiestas con tanto cariño entoU' ces acababa de echar su firma para destruirle , desheredándole con la mayor indignidad. Nada, nada le dexa a. Usia , y ha hecho juramento de no alterar una palabra de lo re¬ suelto en la escritura. Esta desgra¬ cia es publica , total, iufMible^ ¿Sa¬ be Usia á quien ha destinado Dob Patricio su herencia? á Doña Ines. Man. ¡A Doña lúes! ¿á tanto ha llega¬ do la bajeza de esa enemiga mia? Pet. encolerizándose. No hai cosa se¬ gura de su ambición. Hasta la casa de campo que Usia vendió::- Fel con admiración. ¿La vendió? Pet. corno llor. Y perdió el importe de ella. Si ustedes supieran que mi ama:;: Man. Prosigue. Pet. Valiéndose del nombre de un Mar¬ ques:::- Fel. ¿Vaya , y que? Pet. Fue quien compró aquella hacien¬ da por debajo de cuerda. Man. ¡Traidora! después me lo echaba en la cara , y yo para desenojarla: :- Pet. susp. ¡Ah! tiene un corazón de piedra. Todo lo codicia, todo lo pi¬ lla. Posee los bienes de Usia pasados y futuros. Usp queda reducido á mi¬ seria paraque ella viva triunfante. No puedo contener las lagrimas Voime que esta'Señora consolará á V. S. Retirase,: los está t mirando un ruto? y se ya disimulando la risa . SCENA VII. " ¡ Don Manuel y Doña Felipa. Man. ¿Vé usted mi adversidad? Fel' Si ¡ ya veo que es completa. Man.
El Malgastador . 33 ulm. Alegemonos de esta casa. Ea Leo. Nada menos que eso. Con esta e ’ i a 4 todo me es aborrecible. Todo desgracia vendrás á ser un tunante me impacienta. Desdichado de mi como yo. Vaya no te aflijas por eso. Si Vm. me desampara! no me queda Yo te enseñaré'a vivir con indusmas que el de considerar que Doña Felipa me ama , de esperar solo en ella, y prometerme que su liberali¬ dad:;: *el' con frialdad. ¿Que ganaré yo cok engañar á Vm? siempre lloraré su desgracia ; pero no soi libre , vivo sugeta á un tutor que si tuviese no¬ ticia de estos contratiempos se opon¬ dría á toda pretensión : dexe Vm. guardaremos á que muera , y quientonces::- * a> t- Por ese rasgo conozco ya el co¬ razón de Vm. Fue locura mía creerfe mas firme que el de Doña Ines. Para mi todas son almas traidoras interesadas , dobles , engáñosas::- con imperio. A espacio, Don Ma¬ nuel , á espacio : estas fatalidades le indisponen á Vm. de manera que le voy desconociendo. Ya no es Vm. ni su sombra. Esa altivez me fasti¬ dia , y uh hombre sin dinero debe hablar con moderación. SCENA VIII. L>on Manuel , Dona Felipa y Don Leonardo. & e 0 ’ Dios te guarde , Manolito : vengo a darte la enhorabuena. Dicen que tu tio acaba de desheredarte. Mira: tu tio , el juego , las damas , los ban¬ quetes , las rumbosidades te han qui¬ tado para siempre el estorbo de las riquezas. Ya te miro como á un sa¬ bio de Greda despreciando los bie¬ nes de fortuna y libre de quebra¬ deros de cabeza. Me alegro por vi¬ da de Leonardo. Amigo , estamos del mismo color , y andaremos por a í haciendo juntos vida de filósofos* airado. ¿Vienes a ultrajarme? trias. Hombre pobre todo es trazas:, en otro, tiempo tu nos prestabas;, ahora que te presten á tí : sigue mi empleo , y verás que bien te vá. Man. Los sugetos de mi clase caen ei* v pobreza ; pero nunca desmienten la nobleza de su cuna. Sin recurrir a esos, medios vergonzosos tengo ami¬ gos a quien pedir sófcorro: en ellos confio. Si me abandonan , sabré no temer la muerte - Leo. ¿Hombre , si 110 tienes un quarto» á que vienen esas fanfarronadas? 'Man. ¿Asi desprecias el honor? Leo. El verdadero honor es hacer pa¬ pel en el mundo. Ya veo que ten¬ drás fundada toda tu espex*anza en Doña Felipa. Man. Mucho fiaba en su protección; pero disgustada con un hombre in¬ feliz como yo me pone mil dificul¬ tades. Asegura que me haría dueño de su mano á no estar cierta de que no ha de permitirlo su tutor. Leo. ¿Su turor? jeh! que escusa tan tonta. Es un pobre hombre, bobarron , medio lelo , que no sabe negar nada , y que se dexa manejar de ella. Fel. á Man. ¿Y hace Vm. caso de ese loco? Leo. Los locos dicen las verdades. Porque ha quedado Don Manuel sin caudal le cuenta Vm. por perdido? pues, yo tengo mil arbitrios para sa¬ carle de trabajos. Fel. No necesita mas que tomará Vnn por maestro. Leo. Y dejarse de galantear á Vm. Pue¬ de ser que entonces salga cuerdo con los consejos de un loco. Fel. Bien está : para descargo de mi conciencia le restituyo su libertad . y sn corazón que me entregó. Man. Nunca ha mandado Vm. en el? E de
Comedia en Prosa. U de Doña Ines era , y Vm. se le qui¬ tó con artificios. A Doña Ines se in¬ clina siempre. Testigo de ello es el Cielo : el Cielo que me castiga por haberme creído de aduladores, y amado a Vm. por despique. Vm. me i cegó , Vm. misma me abre los ojos; y todos mis males nacen de haberla conocido. iFel. Merece mi aprobación esctono > trágico. - * No le olvide Vm. que le • sienta de peídas. Guárdele por lo que pueda servirle en algunas ocasiones urgentes. Ya no le queda a Vm. ©tra cosa que retorica y declaración p teatral. A Dios. No quiero estorbar: yaya Vm. estudiando su papel. Vase con desenfado. fjeo. ¡Bueno ha estado el paso! asi ha¬ brás acabado de conocerla. Voi a dar cuenta de ello á mi hermana. ■ Man. deteniéndole. Ya todo es inútil. ; 'Leo. Sin embargo : las mugeres tienen . siempre alguna idea reservada á pre¬ vención. Yo he de ver si esta her¬ mana piensa toda vía en ti. vase. Man. solo. Aquel corazón ambicioso no me creerá ya digno de tal favor. SCENA IX. iDon Manuel, Don Pedro , Don An¬ tonio , Doña Barbara, Doña Cata¬ lina y demas Damas. ■ Bar. d Cat. Es menester se valga de la resignación. Cat. ¡Primero arruinado, y después sin herencia! también es demasiada fa¬ talidad::- Ah Don Manuel! crea Vm. que casi he llorado de compasión. Man. No esperaba yo menos del buen afecto de usted. Ped. Parece que la fortuna quiere apu¬ rar su encono contra ti. No hai mas recurso que la constancia. Ant. En efecto , hijo mió , para sufrí* este fracaso es menester tener entra¬ rías de azero::- ¿Y donde está Don* Felipa? Man. Ya me ha dexado. Cat. Ha hecho como los jugadores cp e • se levantan en dándoles mal el nai' pe. Barb. Pero eso no es jugar limpio. Cat. La tenia por tierna y compasiva 1 qualquiera se hubiera engañado* Pero yo , Don Manuel, tengo otro corazón. Siempre me lastimaré do las desgracias de un amigo tan ge» e ' roso. Su estado de Vm. me parte d alma , y no puedo resistir mas s* 1 , presencia. vase' Barb. Yo digo lo mismo : Vm. se perdido por demasiadp franco ; peí -0 en recompensa tendrá siempre segu' ra la estimación de sus amigos. ^ Dios : haga usted por consolarse. Ped. Si , si: consuélate , y procura desechar ese abatimiento. Doña Barbara dá el brazo d Don Pe¬ dro , y ambos salen con precipita¬ ción de la sala ; siguiéndolos de troj peí los demas convidados excepto f Don Antonio. Man. ¿Como? ¿son estos ios recursos que me quedan en mi infortunio? todos me hacen cumplimientos , tnC exortan , y me vuelven después la espalda. Don Antonio mió , vés lo que me pasa? Ant. Asi es el mundo. Adoran como a deidades á los hombres opulento?; pero si estos caen en pobreza , todo 5 se contentan con lastimarse de sd ruina , y aun les parece que en hacen demasiado. Man. ¿Y son estos los amigos en quíf' lies uno vive esperanzado? tu me giste que en caso de necesidad o 0 ' noceria tu corazón::: Ant. Pues ya le conoces;:- A Dios. ^ SCE-
El Malgastador. 2 $ cas q,ue no ha criado ei Cielo corfv. zon mas alevoso, mas interesado ni mas cruel que el de esa criatura de quien has vivido prendado.Estoy fu¬ rioso de verme burlado asi. ¿Te ad¬ miras ahora que ella y tus amigos te abandonen? el mundo es .una pura falsedad. Quien piensa librarse de ella es un necio. No tengo mas dis¬ culpa que dar : á Dios. vas. SCENA X. Don Manuel y después Don Martin. Man. solo. ¡Qué traidor! ¡con que des¬ caro desprecia á quien siempre le ha favorecido! todos se han conjurado para afligirme. Saliendo d recibir d Don Martin que apenas hace caso de él. Ven aca , amigo > ya todos se desdeñan, se causan de hablarme. SCENA XI. Ya no tengo amigos. Mart. sonrie. Y qué? ¿pensabas hasta Don Manuel y Benito que sale afligido. aqui que ios tenias? Ma?z. ¡Qué error el mío! desesperado estoy. Mart. No sueltes tanto la rienda.al do¬ lor. Estos son desengaños de la vi¬ da. Tu creías que te obsequiaban; pero aquellos obsequios iban consa¬ grados a tus riquezas , a tus liberta¬ des , á las diversiones de tu casa que ya se acabaron. Man. ¿Y eras tu también de aquellos amigos falsos? Mart. Yo era también adulador co¬ mo uno de tantos ; pero ya no ten¬ drás quien te lisongee. Tu pobreza los hace á todos ingenuos. Man. ¿Y para decirme la verdad espe¬ rabas á verme en este conflicto? Mart. A fin de hacerme bien quisto contigo me vália de adulaciones. •Entonces gustabas de ellas. Ahora Ya las aborreces. No eras tu solo el engañado. Esa Doña Ines , esa des¬ comulgada viuda que te ha dexado por puertas , también á mi me ha vendido. Man. ¿De que modo? Mart. Yo la idolatraba con alguna es¬ peranza de conquistar su corazón: pretendía tenerla grata mediante los regalos que procuraba la hicieses; pero este proceder mío ha acarreado s u odio , su indignación y sus des¬ precios. Te lo confio paraque couozr Man. ¿Qué noticia me traes? Ben. Que es rematada la perdición de Usia. Ese picaro de mayordomo pa¬ ra coronar la fiesta se ha escapado cargando con quanto ha podido. Solo ha dexado esta, carta abierta sobre la mesa. Man. Dame acá. Todo me persigue:::- De Cádiz es la carta. Acaso me ser¬ virá de .algún consuelo. Lee. „Dqí á Vm. una noticia mui tris¬ óte para su amo. La embarcación «que le traía los cien mil pesos aca- »ba de naufragar á vista del -puer- »to. ,, ¿Hay mas calamidades? Has¬ ta las tempestades se desatan contra mi. Mar traidora , tan traidora co¬ mo mis amigos!., ¡qué será de mi! Ben. Yo quisiera... Man. Vé á Doña Ines de mi parte... Ben. ¿Qué Señor? Man. Que me haga favor de pagar á mis criados , y despedirlos. Ben. llor. Ya todos están despachados. Man. ¿Y tu? Ben. No se lo que harán de mi ; pex-o despídanme ó no ,, estoi resuelto á no desamparar á Usia , y servirle de compañero en sus contratiempos hasta la muerte. Man. Que sacas de acompañar á uu hombre próximo á mendigar. Ben, Señor , lo poco que yo tengo:::- Man.
Cernedla Man. Solo faltaba esa oferta para con¬ fundirme Ya no me queda mas ami¬ go que este ; ingratos , avergonzaos á vista de este exemplo... Vete... acércame antes esa silla que es la ul¬ tima cosa que te pediré ya. Ben. besándole la mano\ Amo mió!.. Man. Anda : dexame solo , y te lo es¬ timaré. SCENA ULTIMA. Don Manuel que cree estar solo , y Doña Ines que sale poco á foco, y escucha por detras. Man. arrojándose en una silla de bra~ tíos. Man. ¿Paraque me atormentará este arrepentimiento que ya es inútil? ¡6 juicio , juicio! tarde llegas ; ¿como no supiste anunciarme tal desgracia? me veo abandonado , vendido falsa¬ mente , desheredado , y el mejor de mis males es haberlo merecido todo. ¡Esperar en amigos! ¡que necedad la mia! á todos los perdono ; pero tu Ines , tu á quien tanto quise , y á quien adoro todavia ¿tienes corazón para dexarme entregado al rigor de mi destino? ¿una inconstancia apa¬ rente , una infidelidad momentánea son dignas de castigo tan inhumano? no ; tirana , nunca me amaste. La experiencia me está confirmando es¬ ta verdad : deleítate con mi muerte que ya se acerca... Mucho tarda: anticipémosla Saca la espa. Doi gra¬ cias á mi furia de que dá fin á tan¬ tos martirios. Vd á herirse. Ine. deteniéndole. ¿Q u ¿ haces? Man. ¿Eres tu,Ines? ¿eres tu quien me libra de la muerte? ¿paraque cuidas en Prestí. asi de un infeliz reducido á pobreza? Ine. Ingrato , no te falta , pues todo tu caudal es mió ; que no hubieses penetrado mi interior quando m e culpabas de interesada! he procura¬ do arruinarte para evitar tu perdi¬ ción. Te he quitado tu hacienda pa¬ ra guardártela. Este era el único re¬ medio de tu ceguedad. Dueño eres de quanto poseo. Ya ha llegado I a hora suspirada de que me-conozcas< Mi corazón tierno que sin ti no p®' dría ser feliz , y que no desea mas tesoros que á ti solo , te entrega lo s tuyos , y se entrega asi propio. R e " cibe uno y otro, y vive en mi com¬ pañía dichoso y contento. Manuel echándose á los pies de D<>' ña Ines. Man. ¡Adorada Ines mia , que me h aS traspasado el alma! No ha cabido acción mas victoriosa en corazón de muger. No se como no muero de avergonzado y arrepentido. Ine. Levanta... He encontrado el se¬ creto para curar tus errores , y mos ; trarte quanto te amo. Corramos 3 buscar á mi padre , ya está informa¬ do de mis intentos y te confirma¬ rá en la posesión de mi corazón y de mi mano. Desde oy recibe ya en su gracia á mi hermano Leonardo» Tu tio está enagenado de gozo ¿ y ya la discordia se ha cansado d® nuestras disensiones. Man. dándola la mano. Soy hechur* tuya , ,te soi deudor de mi descans® y mi felicidad: para colmo de mis d‘‘ chas me has enseñado á ser cuerda y en medio de la mas dulce uní® 11 experimentaré que una muger pr u ' dente es el mayor bien que dá e Cielo. F I N. Barcelona: Por la Viuda Piferrer ,en su Librería * administrada p° f Juan Sellent ¿ y en Madrid en la de (¿uiroga.