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La leyenda negra de España. Propaganda en la guerra de Flandes (1566-1584) de Ingrid Schulze Schneider; Madrid: Editorial Complutense, 2008 [Reseña]

Ramírez Alvarado, María del Mar

Abstract

La obra La leyenda negra de España. Propaganda en la Guerra de Flandes (1566-1584) de la profesora Ingrid Schulze Schneider constituye un interesante y documentado ensayo sobre el poder de la imagen como elemento conformador de opiniones y transformador de realidades tomando como ejemplo la propaganda que, contra la España de Felipe II, pusieron en marcha Guillermo I, príncipe de Orange, y sus partidarios.

Full text

LA LEYENDA NEGRA DE ESPAÑA. PROPAGANDA EN LA GUERRA DE FLANDES (1566-1584) Ingrid Schulze Schneider Editorial Complutense, Madrid, 2008 178 páginas. Reseña por María del Mar Ramírez Alvarado La obra La leyenda negra de España. Propaganda den la Guerra de Flandes (1566-1584) de la profesora Ingrid Schulze Schneider constituye un interesante y documentado ensayo sobre el poder de la imagen como elemento conformador de opiniones y transformador de realidades tomando como ejemplo la propaganda que, contra la España de Felipe II, pusieron en marcha Guillermo I, príncipe de Orange, y sus partidarios. Nos situamos en la segunda mitad del siglo XVI, en el marco de la llamada Guerra de los Ochenta Años de los Países Bajos, en un momento muy interesante en la historia de la comunicación porque en él confluyen la notable difusión de la imprenta y el desarrollo de las técnicas del grabado aplicadas a la impresión. Es también la época del asentamiento de la Reforma Protestante en una Europa convulsa por conflictos religiosos y políticos. La notable calidad artística de las xilografías y calcografías de la época llamaron la atención de la autora quien, según cuenta en la introducción de su trabajo, decidió investigar los medios y métodos de propaganda que emplearon los holandeses para propagar la mala fama de los gobiernos españoles más allá de sus fronteras. Con notable eficacia, y utilizando como vehículos innumerables panfletos impresos y estampas grabadas, estas imágenes jugaron un papel de primer orden en la creación de la llamada leyenda negra española. Como bien se desprende de los estudios de Ingrid Schulze y señalan asimismo otros historiadores, las prácticas propagandísticas en este período convirtieron el enfrentamiento mencionado en la primera gran “guerra del papel”. Para comprender el alcance del conflicto y su proyección en el ámbito de la comunicación, la autora dedica los primeros capítulos a analizar la situación de los Países Bajos entonces aportando luces para la comprensión del complejo conflicto político surgido entre España y Flandes. La sombra de la herejía surgida a raíz del cisma luterano había quedado algo calmada con el establecimiento, por parte del Emperador Carlos V, de la llamada Paz de Augsburgo que estipulaba que queda príncipe QUESTIONES PUBLICITARIAS, VOL. I, Nº 14, 2009, PP.184-186. ISSN 1988-8732 184 MARÍA DEL MAR RAMÍREZ ALVARADO podía elegir la confesión a practicar en sus Estados (Cuius regio, eius religio). Sin embargo, esta tranquilidad fue alterada cuando Felipe II se empeñó en hacer respetar los preceptos del Concilio de Trento en los Países Bajos, castigando la disidencia de la religión católica con implacables persecuciones y castigos sumarios. Los ciudadanos se rebelaron y, por ejemplo en 1565, enviaron a Felipe II una petición de abolición de la Inquisición soportada por 400 firmas de aristócratas y personalidades principales. Felipe II no se amilanó y, de la mano de enviados especiales como el Duque de Alba y, más tarde, Requesens y Juan de Austria, castigó con firmeza las disidencias y levantamientos. Tal como lo demuestran las imágenes estudiadas por la autora, un punto de inflexión se produjo con la ejecución de los Condes Egmon y Horn, caballeros neerlandeses del Toisón de Oro cuya decapitación por rebeldía conmovió a toda Europa. También se dedica un apartado especial a Guillermo de Orange, líder de los rebeldes contra Felipe II, gran ideólogo y propagandista que jugó un papel importante en del desarrollo de la Guerra de Flandes. La segunda parte del libro está orientada específicamente al estudio de la propaganda de los rebeldes neerlandeses, ofreciendo un panorama conciso de los principales tópicos y argumentos de la leyenda negra antiespañola. Sin duda la segunda mitad del XVI fue terreno abonado para la aparición de obras claves para la difusión de esa imagen de una España inquisitorial e ignorante, represora y violenta, lujuriosa e imperialista. De más allá de los mares venía la Brevísima relación de la destrucción de las Indias (1551) de Fray Bartolomé de las Casas que, como la Apología del mismo Guillermo de Orange (1580), contribuyeron a dar crédito a esta imagen desfigurada de una nación cruel, falsa, viciosa y ávida de riquezas que sirvió de soporte a la propaganda internacional contra España. Analiza Ingrid Schulze como la lucha de los holandeses de entonces por su independencia no tenía parangón, por lo que el efecto de esta actitud en toda Europa fue bastante notable. En esta línea, otros capítulos de la obra recorren los modos y medios propagandísticos utilizados a través de imágenes que, con una gran vehemencia, condenaron el régimen políticoreligioso de España. El primer soporte de la leyenda negra neerlandesa estuvo en los terribles rumores sobre la Inquisición, institución ésta que constituía además una amenaza para todos los pueblos civilizados de Europa. Era necesario liberar a la “pobre patria oprimida”, repetía con insistencia el pueblo flamenco en sus canciones populares. Destaca la autora como también a lo largo del conflicto la actuación del ejército español aportó a los flamencos otro tema privilegiado utilizado a efectos propagandísticos, como fue el del desenfreno, la crueldad, la violencia y la sed de sangre de los soldados. No importaba que el grueso del ejército “español”, aquella temible “plaga de langostas”, estuviera conformado por infantería italiana, borgoñesa, alemana y británica. Las acusaciones iban más allá, ya que los soldados no sólo saqueaban por doquier sino que también eran violadores y transmisores de una enfermedad temible y contagiosa como la sífilis, conocida como la “viruela española”. Incluso existen relatos e imágenes de diversas formas de canibalismo español. La censura no se hizo esperar, y a este tema dedica la autora uno de los capítulos de su obra que da cuenta de las normas restrictivas impuestas para la difusión de ideas herejes, como QUESTIONES PUBLICITARIAS, VOL. I, Nº 14, 2009, PP.184-186. ISSN 1988-8732 185 LA LEYENDA NEGRA DE ESPAÑA por ejemplo las listas de libros prohibidos, las rígidas sanciones, los reglamentos de producción y venta de impresos (los manuscritos debían pasar una censura previa y podían ser impresos sólo después de recibir la autorización correspondiente), y la vigilancia de la que fueron objeto impresores y libreros. Por último se incluye también un apartado en el que, de forma resumida y con la intención de abrir nuevas líneas de estudio, se aborda la contrapropaganda de Felipe II quien hizo uso, como sus enemigos, de textos y grabados que buscaban ilustrar la legitimidad del poder que le había sido concedido por Dios y reforzar su autoridad como defensor de la fe católica. Una de las principales aportaciones de esta edición está en la recopilación y selección de una gran cantidad de las imágenes que se difundieron en la época a través de libros, panfletos, hojas volanderas, estampas o folletos, estudiadas destacando las técnicas propagandísticas contenidas en ellas: satirización y ridiculización del oponente, glorificación de líderes, difusión de falsos rumores repetidos continuamente a fin de transformarlos en hechos reales, simplificación de asuntos complejos, creación de estereotipos. Tal como evidencian las imágenes reproducidas en la obra, otro recurso muy utilizado fue el de la creación de alegorías (personificación de ideas abstractas), y de emblemas compuestos por un título, una imagen y un texto explicativo. Los principales antagonistas que aparecen son Guillermo de Orange, que representa la sabiduría, la justicia y la benevolencia, y el Duque de Alba, que personifica la crueldad, el orgullo y el deshonor. Las conclusiones de Ingrid Schulze resaltan como los conflictos políticos, culturales y religiosos jugaron en contra de Felipe II, situación en la que también influyeron los intereses económicos de no pocos libreros e impresores que dejaron a un lado los escrúpulos religiosos a cambio de enriquecimiento personal. Así, católicos colaboraron secretamente en la edición de panfletos difamatorios o textos prohibidos y calvinistas reprodujeron obras de todas las confesiones. Sorprende la solidez de las conexiones mercantiles internacionales, teniendo en cuenta las dificultades de transporte en la época. El príncipe Guillermo de Orange y sus coetáneos ganaron la batalla propagandística, tal como lo demuestra esta obra excelentemente documentada y bien escrita que da cuenta de cómo la hispanofobia vertida en imágenes logró consolidarse, traspasar fronteras y convertirse en referencia para escritores de otros países no sólo en ese momento de la historia sino también en épocas posteriores. QUESTIONES PUBLICITARIAS, VOL. I, Nº 14, 2009, PP.184-186. ISSN 1988-8732 186