Marruecos en la órbita de los países árabes en el colonialismo : su papel coordinador de la resistencia armada clandestina en el Magreb Árabe y su fracaso por lograr la independencia del Magreb Árabe unido
Abstract
En el presente trabajo se expone el proceso histórico de la integración de Marruecos, junto a los restantes países del Magreb, en la órbita de los países árabes del Maxreq1 , por su liberación del poder colonial y su papel coordinador de los movimientos de resistencia armada clandestinos en el Magreb Árabe
Full text
MARRUECOS EN LA ÓRBITA DE LOS PAÍSES ÁRABES EN EL COLONIALISMO: SU PAPEL COORDINADOR DE LA RESISTENCIA ARMADA CLANDESTINA EN EL MAGREB ÁRABE Y SU FRACASO POR LOGRAR LA INDEPENDENCIA DEL MAGREB ÁRABE UNIDO Katjia Torres Universidad de Sevilla RESUMEN En el presente trabajo se expone el proceso histórico de la integración de Marruecos, junto a los restantes países del Magreb, en la órbita de los países árabes del Maxreq1, por su liberación del poder colonial y su papel coordinador de los movimientos de resistencia armada clandestinos en el Magreb Árabe. Palabras clave: Marruecos, Magreb, Árabe, ALN, FAR. ABSTRACT In this paper we focuse our attention on the solid relationship between Morocco and the liberation movements in North Africa and in the Arab World in its battle to get through to the Arab and Maghreb unity and to The Grand Arab Maghreb. Keywords: Morocco, Maghreb, Arab, ALN, FAR. 1. MOVIMIENTO POR LA INDEPENDENCIA EN EL MAXREQ Y EN EL MAGREB. ANTECEDENTES El movimiento por la independencia de las antiguas colonias del Maxreq y del Magreb, en la etapa colonial, nace de la voluntad de querer distinguirse como entidad político-administrativa intransferible y de la pretensión de ser una identidad separada de la de su colonizador (Francia, Gran Bretaña, Italia, España). Tras su colonización, ambas áreas de influencia sufrieron una reestructuración geopolítica, administrativa, jurídica, social y religiosa que giró en torno a una perspectiva eu- 1 Se opta por transliterar la terminología de origen árabe empleada utilizando el sistema de transcripción fonética del castellano. Los términos árabes o dialectales que aparezcan castellanizados no estarán en cursiva y seguirán las normas ortográficas de la lengua castellana. La lectura de la consonante h, debe pronunciarse casi siempre aspirada; la consonante x, debe realizarse con el mismo sonido que tiene en catalán o gallego y el acento grave (`), debe guturalizarse. ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 23 (2009) 161-177
162 Katjia Torres rocéntrica. Geopolíticamente hablando, el Magreb, que en árabe significa, entre otras acepciones, “occidente” o “poniente”, en oposición a Maxreq (“oriente” o “levante”), posee, por extensión, una carga semántica referente al origen nacional, siendo así que los países ubicados en sendas zonas de influencia serán agrupados bajo una u otra denominación: Túnez, Libia, Argelia, Marruecos, el Sahara y Mauritania, constituirán los países del Magreb Árabe, por un lado y, por otro, Egipto, Siria, Líbano, Iraq o Jordania, el Maxreq Árabe, por estar ubicados en la cuenca mediterránea oriental. Esta perspectiva, estrechamente relacionada con el reparto colonial de los dominios franceses, –separados de los británicos y de los italianos– estableció que Túnez, Argelia y Marruecos fuesen denominados el Pequeño Magreb, manteniendo cada uno de ellos su entidad nacional independiente, en función del estatus otorgado (protectorado o colonia) por parte de la metrópoli. Los principales vínculos de unión entre el Magreb y el Maxreq son el Islam y su pertenencia, en mayor o menor medida, a la “cultura árabe” y la adopción de la lengua árabe y sus variantes lingüísticas, como lenguas oficiales. No obstante, la definición de la noción de unidad entre Maxreq y Magreb, así como, en sentido más reducido, “unión magrebí” o “unión árabe”, se hace difícil, en cuanto a que nacieron en un momento histórico en el que prevaleció la independencia de la Nación-Estado sobre otras fórmulas tales como la fallida unión árabe, o la unidad magrebí, en las que se perseguía superar las fronteras nacionales heredadas del reparto territorial colonial e implantar otra noción trans-nacional como respuesta válida, resultado de una toma de conciencia de haber sido invadido. El Islam, por si solo, no proporcionó un cambio social o político, pero sí generó líneas de pensamiento capaces de promover cambios y fórmulas político-sociales. Desde el siglo XVIII, el papel desempeñado por las órdenes sufíes en el Magreb y en el Maxreq articuló un cambio en la concepción tradicional, a través del sentimiento de pertenencia a una misma comunidad, frente a la alienante experiencia de la destribalización del campesinado o la emigración. Esta labor de las órdenes supuso una demostración de capacidad para establecerse y expandirse más allá de fronteras naturales o administrativas, siendo ésta una de las características más definidoras de la cohesión en el Magreb, al tiempo que Egipto demostró ser el representante de órdenes sufíes con más expansión y arraigo tanto en el Magreb como en el Maxreq. En Argelia, las órdenes sufíes mantuvieron la noción de Dar al-Islam (Casa del Islam), retando la cada vez más pujante noción de Nación-Estado. En los siglos XIX y XX, se reactiva la Wahhabía del siglo anterior, y la adapta a los movimientos renovadores emergentes, siendo la Salafía la que más predicamento gozó en todo el Magreb, al igual que en Egipto. La noción de Magreb Árabe nació a finales del siglo XIX de la mano de los intelectuales árabes exiliados en El Cairo comprometidos con la lucha por la independencia de los países árabo-musulmanes, convirtiendo a Egipto en el foco del nacionalismo árabe. Ocupado desde 1882 por Gran Bretaña, tras la expulsión de los ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 23 (2009) 161-177
Marruecos en la órbita de los países árabes en el colonialismo 163 franceses, Egipto no era muy receptivo a los proyectos que atentaban contra la pervivencia del sistema califal del Imperio Otomano, ya que para él suponía la única potencia capaz de frenar a los colonizadores. Además, como país, se sentía más musulmán que árabe y también pretendía ampliar sus fronteras anexionándose Siria, como garantía segura de independencia frente a Europa y sus vecinos inmediatos. Paralelamente, en Siria se origina un movimiento lingüístico y literario de gran amplitud, fundamento de una buena parte del nacionalismo árabe futuro, llevado a cabo por los cristianos siro-libaneses que se dedican a la renovación de la lengua árabe, desnudándola de la retórica hueca, por un lado y, por otro, se fundan escuelas en las que se consolida un patriotismo nacionalista incipiente, dando nacimiento al “proto-nacionalismo”, que transcendía la confesión religiosa. En esta etapa inicial, a pesar de que la idea de nación no está bien definida, recoge la noción de democracia liberal. El fin del movimiento era lograr establecer un orden social, la Nación-Estado, y que el pueblo tuviese una “conciencia nacional” que le llevase a ser su soberano legítimo. El referente del nacionalismo árabe será Egipto con la revuelta nacionalista de Arabi Pasha contra la ocupación extranjera. Este levantamiento conllevó la entrada de los británicos en el país, pero no logró anular el movimiento independentista. En 1919, aparece en escena el partido Wafd que aúna todas las aspiraciones de los egipcios en su idea de nación entendida como umma, es decir, como comunidad de todos los ciudadanos egipcios sin distinción confesional o de otra índole. En 1942, el Wafd, políticamente, representará a la nación egipcia, pero tendría que reaccionar ante la competencia activa de los comunistas y los fundamentalistas islámicos. Con Kemal Ataturk la idea de nación se define en función de la abolición del régimen califal del Imperio Otomano, vigente oficialmente hasta 1924, año de la proclamación de la república turca de Ataturk. Supone el modelo representativo de las corrientes más tendentes al laicismo de comienzos del siglo XX d.C. La república instaurada por Kemal Ataturk se inspira en el modelo de la República francesa y su política es concebida en base a la asociación con Francia, con el fin de lograr el resurgimiento del Maxreq, en torno a Turquía como epicentro. En la década de los años 30, el nacionalismo árabe político se consolida definitivamente, aunque no su ideario, que aún se encontraba en una fase de maduración de las opciones ideológicas de la década anterior difundidas en la prensa y en las publicaciones culturales de la época. Los pensadores e ideólogos que representaron esta época fueron Salama Musa, Sati` al-Husari, Antun Sa`ada, Ahmad Amin y Chekib Arslan, discípulo de al-Afgani y Abduh, quien tendrá una relevancia ideológica transcendental en la inclusión del Magreb en la órbita del Maxreq árabe, como indicamos más adelante. La propuesta de los nacionalistas comunistas se mostraba claramente a favor de la reagrupación de los pueblos árabes en función de la unidad árabe. Hasta la Se- ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 23 (2009) 161-177
164 Katjia Torres gunda Guerra Mundial, dicha noción quedaba en un plano abstracto y limitada a los medios restringidos intelectuales, del que los comunistas procuraban hacerla desvincular. La idea de unidad árabe se expandió ampliamente entre el campesinado y la clase obrera, con una visión más progresista que la de los intelectuales burgueses que habían iniciado el movimiento, desmarcándose claramente en los métodos empleados y en los fines perseguidos. Como causas de este hecho se pueden apuntar la progresiva expropiación de la tierra que sufría el campesinado en favor de los colonos y de los colaboradores con la administración colonial y la abrogación de sus mecanismos tradicionales, de sus linajes tribales así como de su estructura política familiar, que eran la garantía de su seguridad económica. Para los comunistas el nacionalismo promovido por la burguesía sólo perseguía mantener sus prerrogativas y los vestigios de feudalismo para poder así conquistar el poder, frente a su propia concepción, autocalificada de democrática y de más considerada con las condiciones objetivas de cada país. La lucha entre las dos concepciones se intensificará a partir de 1957, cuando esta misma burguesía se asienta en el poder una vez logradas las independencias. La oposición a la secularización del pensamiento surge en Egipto en los años 20 y viene de la mano del movimiento fundamentalista que invoca la reforma moral bajo el prisma del Islam ortodoxo, con el Corán como fundamento ideológico. La primera formación militante del movimiento fundamentalista aparecida en El Cairo, en 1928, es la Asociación de los Hermanos Musulmanes (al-Ijwan al-Musli- min), que remonta su ideario al elaborado por Yamal al-Din al-Afgani (m. 1897) y Muhammad Abduh (m. 1905), conocido como la Salafía. Como movimiento reformista musulmán, la Salafía propone la actualización del mensaje islámico universal (panislamismo) como el único válido para conseguir una reforma social, moral política y religiosa de manera integral. Se inspira en la propuesta y el concepto de Estado musulmán planteado por el teólogo y jurisconsulto Ibn Taymiya (1263-1328), cuya labor se centró en la recuperación de los Antepasados Piadosos (al-Salaf al-Salih) que le erige como el origen de la Salafía intransigente. Al-Afgani readaptó esta primera Salafía, Abduh la difundió por todo el Magreb y Chekib Arslan la articulará para el acercamiento y la equiparación entre los países del Magreb con los del Maxreq, como forma de frenar la pretensión de las potencias imperialistas de disgregar el Magreb del resto de los países árabomusulmanes, y de romper sus vínculos. Con dicho fin, Chekib Arslan promoverá la representación de los países del Magreb en los encuentros internacionales de los movimientos anticolonialistas del mundo árabo-musulmán, defenderá la arabidad del Magreb y colaborará estrechamente con los primeros militantes nacionalistas tunecinos, argelinos y marroquíes, contribuyendo al reforzamiento de su carácter arabo-musulmán. Como resultado de esos encuentros y colaboraciones, verán la luz tres organizaciones con la pretensión de liberar el Magreb Árabe Unido: la Étoile Nord Africaine (ENA, 1923-1937), el ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 23 (2009) 161-177
Marruecos en la órbita de los países árabes en el colonialismo 165 Bureau du Maghreb Arabe (1945) y la Armée de Libération Nationale (ALN, 1954), en el seno del Front de Libération Nationale (FLN, fundado en 1954). Esta aspiración se verá pronto truncada al no lograrse la independencia en bloque de todos los países del Magreb. En el Magreb, los países componentes del Pequeño Magreb entraron a formar parte del imperio colonial francés y español: Argelia pasó a ser colonia en 1830, Túnez y Marruecos, protectorados en 1881 y en 1912, respectivamente. Argelia sería considerada una colonia “asimilada” a Francia, con vistas a ir gradualmente concediendo a los “indígenas” argelinos un estatus similar al de ciudadano francés de pleno derecho. Por el contrario, Túnez y Marruecos, tras la experiencia argelina y a modo de rectificación de los errores cometidos, reciben un estatus de protectorado, para mantener a la población autóctona bajo una condición de extranjeros “privilegiados”. Desde los primeros años de la colonización, Francia encuentra una oposición declarada en Argelia, a pesar de contar con ciertos apoyos en la alta burguesía y en los intelectuales, que asumieron, ante los esfuerzos realizados por los colonizadores por “aculturizar” a la sociedad magrebí, la idea de no constituir per se una Nación, ni siquiera un Estado. En muchos casos, las clases pudientes huyeron a los países vecinos antes de ser colonizados o bien a Francia. Este éxodo de la burguesía intelectual urbana fue uno de los elementos que contribuyeron a la elaboración de la ideología inspiradora del movimiento por la independencia del Magreb Árabe Unido. Constituye una decisión de compromiso o una medida de consenso en el marco de una integración árabe progresiva, que responde a una concienciación histórica de los países del Norte de África coincidentes en su pertenencia magrebí norteafricana. Los medios para lograr sus objetivos fueron, básicamente, políticos. Tras la Primera Guerra Mundial, el movimiento urbano magrebí evoluciona incapaz de crear vínculos con el movimiento rural, pero sí entre la burguesía y el proletariado. La burguesía intelectual urbana y los trabajadores emigrados elaboraron un ideario por la independencia basado en la identidad árabe, magrebí, norteafricana y musulmana, por un lado y, por otro, en el derecho a la autodeterminación nacional en función de nexos comunes tales como el Islam y la “arabidad” de los pueblos. Entre 1926 y 1936, consiguen construir una noción de nacionalismo gracias, en gran medida, a los trabajadores –argelinos, principalmente– inmigrantes en las ciudades industrializas francesas, que se sentían doblemente alienados por su condición de campesinos y de exiliados y que, quizás por esta razón, eran más receptivos a la idea de su “maghrebinité de fait” (su condición de magrebíes de fac- to), percibida como proyecto de entidad solidaria, de un destino común, cuyas referencias simbólicas serán la Revue du Maghreb, publicada en Ginebra (1916-1918), la Étoile Nord-Africaine, creada entre 1923 y 1926, en París, y el congreso de la Association des Étudiants d’Afrique du Nord (1931-5). ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 23 (2009) 161-177
166 Katjia Torres 2. MARRUECOS Y EL MAGREB ÁRABE UNIDO En los inicios de la expansión colonial europea, Marruecos no tenía definidas sus fronteras geopolíticas tal y como se conocen hoy día, sino que se inscribía en unos límites geográficos naturales y en unos vínculos feudales establecidos entre la población autóctona y la autoridad local representada en la figura de un sultán. La organización administrativa que conformaba el gobierno marroquí o majzen, en la época de la colonización, era el resultado de una evolución histórica del sistema de poder nacido en el siglo XI bajo los Almorávides, perfeccionado con los Almohades y consolidado con el sultán alauí Mawlay Al-Hasan, el último gran sultán independiente de Marruecos, de 1873 a 1894. El majzen constituye todos los esfuerzos realizados por las sucesivas dinastías reinantes por erradicar la disidencia que ponía en riesgo su pervivencia en el poder, no por medio de una política administrativa u organizativa del país, sino conteniendo sus límites geográficos frente a los territorios disidentes, con la ayuda de las tropas de las tribus sumisas al sultán, tribus majzen o jarach (tributarias al sultán). Los territorios disidentes (Bled Siba) estaban controlados por tribus beréberes que no dejaban pasar la autoridad del majzen, las cuales, a partir del siglo XVII, fueron forzadas por las tribus majzen a abandonar las llanuras y poblar las zonas montañosas, tras la fortificación de la frontera del Bled Majzen con el fin de aislarlas. Esta división administrativa de Marruecos en tierra no-disidente/disidente al poder del sultán no ha sido nunca establecida geográficamente, sino que está en estrecha relación con el carisma y la fuerza del soberano, en función de los cuales, el sultán verá ampliado el Bled Majzen cuanto más consiga reducir la envergadura Bled Siba. Hoy día, en Marruecos, el majzen se ha convertido en el sistema de control más complejo del reino alauí. No es identificable con la figura del rey ni con la idea de Estado, sino que se trata de una tradición instaurada en Marruecos que se sustenta en lo que se denomina bay`a2, la cual ha evolucionado con el paso del tiempo y se ha convertido en constitucional. Esta bay`a es un instrumento legitimador del carácter sagrado del monarca, un contrato bilateral entre este último y una élite poderosa, en virtud del cual dicha élite se convierte en un sólido apoyo al rey. En épocas pasadas esa élite estaba constituida por los chorfas o descendientes directos del profeta Muhammad, los ulemas, los jefes tribales y los altos cargos militares. 2 Este término hace referencia, originalmente, a un acuerdo de venta o a una operación de intercambio de dar y tomar establecida entre dos partes. En sus orígenes es un acta de venta, entre el colectivo de personas relevantes de la comunidad musulmana (Umma) que actúa concediendo una delegación general de poder a una autoridad poderosa que ha de garantizar la seguridad de la nación. Es decir, esa gente “válida” o élite (gobernadores, miembros del Ejército, élites locales, altos funcionarios, y otros) le vende a ese poderoso, en este caso al rey, su sumisión y él, a cambio, les garantiza su seguridad, a través de un contrato que no consta en ninguna parte, pero que puede llegar a su fin unilateralmente. Generalmente es el monarca el que hace más uso de esa potestad. ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 23 (2009) 161-177
Marruecos en la órbita de los países árabes en el colonialismo 167 La historia del movimiento nacional marroquí presenta algunas diferencias con respecto a los otros dos países. La conquista se prolongó entre 1907 y 1935. En 1921, España, como potencia protectora de la zona norte del país, tuvo que hacer frente a la Guerra del Rif que se extendió hasta 1927. Desde 1934, la burguesía urbana, unida a las élites tradicionales del país, es la que toma el mando del movimiento nacionalista, hasta la consecución de la independencia en 1956, lanzando sus primeras reivindicaciones bajo la cobertura de formaciones nacionalistas tales como el Comité d’Action Marocain, el Parti National de Allal al-Fassi o el Mouvemenet Populaire de Mohamed Hassan el-Ouazzani. Con el final de la Primera Guerra Mundial, surge en Marruecos, al igual que sucedió en el Maxreq, las primeras reivindicaciones independentistas en los países colonizados inspiradas por la germanofilia de intelectuales y políticos árabes de la línea del yemení Al-Husari (m. 1968) y de su discípulo, el sirio Michel `Aflaq (m. 1989), fundador del partido socialista Ba`az (1947). De esta forma, los nacionalistas Abdelkhalek Torres, líder del Parti des Réformes Nationales, y Ahmed Balafrej, líder del Hizb al-Wataní (Partido Nacional), tendieron lazos con el emir druso Chekib Arslan, bajo el auspicio del III Reich que había adoptado una postura favorable al Islam y a los Árabes, en cierta medida por el apoyo del mufti de Jerusalén, Amine al-Houseyni, a favor de la propaganda del régimen a través de la Unión de Estudiantes de Berlín, una asociación fundada con el fin de crear un pequeño ejército árabo-alemán de soldados “voluntarios” por la causa. Chekib Arslan fundó en 1933 la Rábita al-Zaqafa al-Islamía (Islamicher Kulturbun o Asociación de la Cultura Islámica), presidida por el barón austríaco Omar Rudolph von Ehrenfels y compuesta de personalidades alemanas, austríacas y marroquíes, entre las que se encontraban Abdesalam Bennuna, Mekki Naciri y Mohamed Hassan el-Ouazzani, para crear vínculos a favor del panarabismo y el panislamismo. En la década de los 40 se reintensifica también en Marruecos la política colonial y como consecuencia directa nace el Parti de l’Istiqlal (1944). Dirigido por el carismático Allal al-Fassi, ideólogo de la Salafía marroquí, conseguirá polarizar la causa nacional en torno al partido y a la figura del sultán Mohamed V. Tras los resultados de la Conferencia de Anfa entre el sultán y el presidente norteamericano, el partido redacta un manifiesto por la independencia de Marruecos. No obstante, como ya se ha indicado, la burguesía urbana y las élites tradicionales no fueron las únicas en desarrollar métodos y estructuras para conseguir la independencia, a pesar de que se abrogaron ese papel, casi en exclusividad. En el ámbito rural, gracias a la labor de cohesión realizada, principalmente por la ENA, los emigrados retornados, trasladaron a Marruecos las estructuras de lucha legales y clandestinas, en colaboración son sus vecinos argelinos y tunecinos y utilizando los mismo métodos. ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 23 (2009) 161-177
168 Katjia Torres 3. L’ÉTOILE NORD-AFRICAINE (ENA, 1923-1937) En 1923, los emigrados argelinos en París crean la Estrella Norteafricana (l’Étoile Nord-Africaine), una asociación abierta a los países del Pequeño Magreb Árabe que se verá complementada un año después, por l’Association des Étudiants Musulmans Nord-Africains (AEMNA), en defensa del "África del Norte, unido e indivisible … para la eternidad". La ENA nació tras el éxito de la república independiente musulmana en el Rif marroquí (1923-1926) de Abdelkrim El-Jattabi. El- Jattabi supuso un modelo precursor, un camino a seguir por los líderes nacionalistas de los años 50 en los países del Magreb ocupados. En 1926, el nacionalista argelino Messali Hadj, motivado por dicho modelo revolucionario, consolida la ENA con el apoyo del Parti Communiste Français (PCF) y reclama, en 1927, por primera vez, la independencia de los países del África del Norte, dentro del marco de la militancia social y política radical, en defensa de la igualdad de derechos entre la colonia y la metrópoli. Como formación política desligada del PCF en 1929, hasta su desaparición definitiva en 1937, constituye un antecedente en la lucha nacionalista por la independencia del Magreb Unido, cuyo testigo lo recogerá el Bureau du Maghreb Arabe. Los líderes más destacados de la ENA eran comunistas eminentes tales como Abdelqader, Chabila Djilani o Mohamed Darouf. Messali Hadj no era un comunista propiamente dicho, pero supo darle el impulso necesario a la formación para conseguir el reclutamiento de trabajadores por la causa, bajo el prisma del leninismo. L’Ikdam de Paris, el primer órgano con que contaba la ENA, proclamó, a raíz de la Guerra del Rif, la ideología de la formación: la lucha por la independencia en el contexto del nacionalismo revolucionario. La ENA se conformaba así en la primera organización nacionalista independiente musulmana y los contenidos de su programa se fueron definiendo en virtud de los sucesivos contextos históricos. No obstante, la trayectoria de la ENA estuvo salpicada de crisis internas que la llevaron a una primera disolución en 1929, dictaminada por las autoridades francesas, de un lado y, de otro, por el retorno de un elevado número de trabajadores emigrados a sus lugares de origen, a raíz de la crisis económica del mismo año. Esta circunstancia fue aprovechada para trasladar su estructura en Argelia, a través de los trabajadores, campesinos, comerciantes, estudiantes, pequeños burgueses intelectuales que, a partir de 1930, iban alcanzando un liderazgo relevante –especialmente estas dos últimas categorías– en sus respectivas zonas. En 1936, la ENA renace bajo la nomenclatura de Parti du Peuple Algérien (Partido del Pueblo Argelino, PPA) que será de nuevo disuelto por las autoridades francesas en 1939. No obstante, la organización política optó por la clandestinidad, hasta la amnistía de 1946, cuando emergió abiertamente el Mouvement pour le Triomphe des Libertés Démocratiques (Movimiento por el Triunfo de las Libertades Democráticas, MTLD), cabeza visible y fachada legal del disuelto PPA que se ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 23 (2009) 161-177
Marruecos en la órbita de los países árabes en el colonialismo 169 quedó como maquinaria clandestina del partido y que constituía la formación revolucionaria. La estructura política PPA-MTLD es la que tendrá más calado en el ámbito rural. El campesinado supuso el tercer elemento fundamental –como sector social activo– para la creación de las redes del nacionalismo político y para la implantación de la estructura revolucionaria del Ejército de Liberación Nacional (l’Armée de Libération Nationale) en las zonas rurales del Pequeño Magreb, primeramente y, en segundo lugar, para establecer una interacción entre las organizaciones de base urbana nacionales y las poblaciones rurales. El PPA-MTLD conseguirá expandir su organización de tal manera que a finales de los años 40 y a comienzos de los 50 será la única formación que consiguió calar en la población. Ante tal expansión las autoridades francesas establecieron una vigilancia constante que les llevó a descubrir la existencia de una organización paramilitar en el seno del PPA-MTLD, la Organisation Spéciale (Organización Especial, OS), operativa desde 1944, y a realizar numerosas detenciones. De la escisión del PPA-MTLD, en 1954, los elementos revolucionarios más dinámicos del MTLD, se reagrupan bajo el nombre de Comité Révolutionaire pour l’Unité et l’Action (CRUA). Se especializó en el reclutamiento de miembros en los municipios rurales para que se uniesen a la causa nacionalista revolucionaria que de manera inmediata iniciaría la lucha armada (el 1 de noviembre de 1954). Entre esta fecha y el 20 de agosto de 1955, la mayor parte de la población fue organizada y movilizada. Actuaba bajo el nombre de Front de Libération Nationale (Frente de Liberación Nacional, FLN) y su organización jerárquica piramidal se sustentaba en una multiplicidad de estructuras paralelas político-militares, estas últimas aunadas en l’Armée de Libération Nationale (Ejército de Liberación Nacional, 1954), que las mantenía operacionalmente separadas, pero interrelacionadas funcional y estructuralmente hablando. 4. LE BUREAU DU MAGHREB ARABE (BMA, 1945) El 22 de marzo de 1945, ve la luz la Liga Árabe (La Ligue des États Arabes et l’Indépendance du Maghreb, 1945-1956) en El Cairo, para reforzar la acción realizada hasta ese momento en favor de la independencia del Magreb Árabe. Con este propósito, celebra en 1947 el Congreso del Magreb Árabe en el que se marcan las siguientes prioridades: consolidar el apoyo de la acción de la Liga Árabe contra el colonialismo, coordinar las diferentes políticas de resistencia en favor de la independencia de los tres países y crear el Bureau du Maghreb Arabe (Oficina del Magreb Árabe en El Cairo, BMA), dividido en secciones nacionales. El BMA fue creado por los supervivientes de la represión colonial –testigos del fascismo, del nazismo y de la restauración del poder colonial–, después de la Segunda Guerra Mundial, tras el fracaso de las tropas del Eje y los consiguientes despliegues de tropas extranjeras en territorio magrebí. La elección de El Cairo como sede del ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 23 (2009) 161-177
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