Jenofonte, Póroi: ¿una propuesta de economía política?
Abstract
El último escrito de Jenofonte, redactado justo tras la derrota ateniense en la Guerra Social, pone sobre el tablero dos cuestiones relacionadas entre sí: la injusticia del imperio y la manera de lograr que los atenienses puedan vivir de sus recursos. Las diversas interpretaciones de Póroi se plantean si el autor solo aborda el problema fiscal o si tiene propuestas dirigidas a una mejora de la producción y, a su vez, del trabajo y retribuciones de los ciudadanos. En ese marco se discute asimismo si los Ingresos se inscribe en un pensamiento económico primitivo e “incrustado”, o si refleja preocupaciones propias de una economía política racional.
Full text
Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 26, nº 57. Tercer cuatrimestre de 2024. Pp. 287-303. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2024.i57.14 Jenofonte, Póroi: ¿una propuesta de economía política?1 Xenophon, Poroi: a proposal for political economy? Laura Sancho Rocher2 Universidad de Zaragoza (España) ORCID: https://orcid.org/0000-0003-0926-0442 Recibido: 05-06-2024 Aceptado: 29-06-2024 Resumen El último escrito de Jenofonte, redactado justo tras la derrota ateniense en la Guerra Social, pone sobre el tablero dos cuestiones relacionadas entre sí: la injusticia del imperio y la manera de lograr que los atenienses puedan vivir de sus recursos. Las diversas interpretaciones de Póroi se plantean si el autor solo aborda el problema fiscal o si tiene propuestas dirigidas a una mejora de la producción y, a su vez, del trabajo y retribuciones de los ciudadanos. En ese marco se discute asimismo si los Ingresos se inscribe en un pensamiento económico primitivo e “incrustado”, o si refleja preocupaciones propias de una economía política racional. Palabras-clave: economía política, misthós, imperio, pobreza, moneda, producción. Abstract Xenophon's last essay, written just after the Athenian defeat in the Social War, raises two interrelated issues: the injustice of the empire and the way in which the Athenians could live off their resources. The various interpretations of Poroi ask whether the author only addresses the fiscal problem or whether 1 Trabajo realizado en el marco del Proyecto PID2020-112558GB-I00 del MICINN español. 2 ([email protected]) Catedrática de Historia Antigua en la Universidad de Zaragoza y especialista en la historia de la Grecia clásica. Sus intereses fundamentales se centran en la historia de las ideas políticas y en la recepción del pensamiento político griego por los teóricos modernos. Recientemente ha participado en la coordinación de La democracia griega y sus intérpretes en la tradición occidental, Madrid, Tecnos, 2023.
288 Laura Sancho Rocher Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 26, nº 57. Tercer cuatrimestre de 2024. Pp. 287-303. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2024.i57.14 he has proposals aimed at improving production and also the work and remuneration of citizens. In this context, it is also discussed whether Ways and Means is part of a primitive and "embedded" economic thought, or whether it reflects the concerns of a rational political economy. Keywords: political economy, misthos, empire, poverty, currency, production. El ensayo Sobre los Ingresos fue escrito por Jenofonte al final de su vida y, casi con seguridad, un tiempo después de haber regresado a Atenas3. El texto ha generado tradicionalmente una agitada discusión en la que se entretejen la cuestión de la posición política del autor con la de la significación del tratado como propuesta económica. En relación con el primero de los asuntos, sabemos que Jenofonte fue expulsado de Atenas y luego perdonado, pero se discute en qué momento ocurrió y cuál fue el motivo de su exilio4. Y, en relación con su regreso, tampoco está del todo claro cuándo y por qué se produjo. Como sus hijos, Grilo y Diodoro, participaron en la batalla de Mantinea (362 a.C.) al lado de Atenas, es lógico deducir que el regreso se habría producido algún tiempo antes, de modo que los jóvenes hubieran podido ejercitarse en la caballería ateniese. Al parecer, después de 3715, se verían obligados a abandonar la residencia de Escilunte y, tras un paso breve por Corinto, se les habría permitido regresar a Atenas. La cronología de la composición de Póroi es, por lo demás, bastante clara; la mayor parte de los intérpretes actuales la sitúan en la primavera de 355/-46, cuando todavía los focidios ocupaban el templo de Delfos. Jenofonte debió de morir poco después. La fecha en sí constituye un turning point en la historia de Atenas y de su democracia. El final de la Guerra Social (también “Guerra de los Aliados”, 357- 355 a.C.), conflicto por el que Atenas perdió a cuatro de sus más importantes aliados (Bizancio, Quíos, Rodas y Cos), sumió a la ciudad en una grave crisis moral y de recursos. A la par del tratado del que nos ocupamos, otros textos y autores se hicieron eco de la delicada situación política y social. Hay que citar, muy especialmente, el Sobre la Paz de Isócrates, un discurso en el que el autor denuncia, como Jenofonte, la injusticia del imperio. Pero también Contra 3 Jansen 2007: 32-47. 4 De Martinis 2018: 107-9 resume las hipótesis: el exilio podría ser efecto de la implicación de Jenofonte en la oligarquía de los Treinta, de su apoyo a Clearco y Ciro, o de su participación con Agesilao en la batalla de Coronea (394 a.C.). Su vuelta suele situarse tras la derrota espartana en Leuctra (371 a.C.). 5 Jansen 2007: 33 propone la fecha de la Paz Común de 370/69 (Xen. Hell. 6.5.1) como el momento en que Jenofonte sería autorizado a regresar a su ciudad. 6 En 5.9 el templo de Delfos todavía está ocupado por los focidios, momento que Jenofonte considera ideal para que Atenas haga de intermediaria y recobre la hegemonía moral. Por otra parte, la Guerra Social había ya concluido habiendo generado muchos gastos (4.40; al menos dos eisphoraí); cf. Bloch 2004 y Deltenre 2016 quienes han argumentado contra la fecha de 346.
289 Jenofonte, Póroi: ¿una propuesta de economía política? Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 26, nº 57. Tercer cuatrimestre de 2024. Pp. 287-303. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2024.i57.14 Androción y Sobre las sinmorías de Demóstenes retratan la dificultad de la situación económica7. La salida del bache económico se atribuye a un político, Eubulo, que estaría en la onda ideológica de Jenofonte y que, tal vez, habría aplicado algunas de sus ideas8. Como he señalado, tanto Isócrates como Jenofonte se refieren al “imperio” y a la política belicista e imperialista como injustos. Pero, mientras Isócrates argumenta que, si se abandona esa política, los beneficios económicos se producirán espontáneamente (De Pace 18-22), Jenofonte indaga las políticas proactivas, a través de las cuales debería aumentar la producción interna, activarse el comercio y asegurar, en fin, el sustento cotidiano de los ciudadanos más pobres. El contenido del opúsculo jenofonteo no aborda con parejos extensión y detalle los diversos capítulos de las mejoras económicas posibles. Es cierto, como se ha dicho, que Póroi no habla de la agricultura, más allá de afirmar que el Ática reúne excepcionales condiciones naturales (1.2-3); tampoco profundiza en la relación entre el imperio y la democracia, salvo por el hecho de que en las líneas iniciales afirma que la valoración de una politeía tiene que ver con la naturaleza de sus dirigentes. La idea tiene que ver con la propuesta de abandonar el discurso ortodoxo sobre la hegemonía de la ciudad. Desde el s. XIX los especialistas en la economía de la Antigüedad han discutido acerca de si, en concreto, los griegos o los atenienses, desarrollaron una economía “moderna” y racional, pensando en el provecho como objetivo, o si, como muchos han pretendido hasta no hace tanto, la economía estaba fusionada (embedded) con las expectativas ético-sociales (persecución de la fama, etcétera)9. Y, aun admitiendo que los individuos pudieran exhibir planteamientos económicos racionales, es siempre objeto de debate si las póleis aplicaron medidas legislativas e institucionales con fines exclusivamente económicos o solamente fiscales. Las páginas que siguen argumentan a favor de que el escrito de Jenofonte posee elementos que permiten sostener que el autor tenía una perspectiva de economía política. Democracia, misthós y trophé Tanto Jenofonte como Isócrates, en la misma fecha, defienden la posibilidad de hacer compatible la hegemonía y la justicia. Para el maestro 7 Son discursos de los años 355 y 354 respectivamente. En el primero, Demóstenes acusa a Androción de sus malas artes para recaudar un dinero ridículo (22.44), lo que es indicativo de cuáles eran las urgencias de la ciudad; en el Sobre las sinmorías, renuncia a aconsejar una eisphorá (14.25), aunque sabe que la ayuda de Cares a Farnabazo y la derrota reciente de Atenas en la Guerra Social hacían más verosímil la amenaza persa. 8 Cawkwell 1963, Bodei Giglioni 1970: XXXVI-XLI, De Martinis 2018: 5-34. 9 Este problema ha generado tal volumen de discusión y bibliografía que resulta imposible aquí dar cuenta del mismo. Cf., por ejemplo, Christensen 2003; Tridimas 2019.
290 Laura Sancho Rocher Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 26, nº 57. Tercer cuatrimestre de 2024. Pp. 287-303. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2024.i57.14 de retórica el origen de la injusticia estaba en el dominio del mar, e ilustra su convicción refiriéndose al periodo de las Guerras Médicas, en el que los atenienses se comportaron como garantes de la justicia y, en consecuencia, los griegos, voluntariamente, les entregaron la hegemonía (De Pace 31). Como contrapunto, pone de ejemplo la primacía marítima lacedemonia, heredera de la ateniense en todos sus excesos (68; 84). Isócrates (51) niega que haya una necesaria conexión entre defender la paz y ser un oligarca10, e interpela a quienes exhortan a imitar a los antepasados (36: προγόνους), exigiéndoles que expliciten a qué antepasados se refieren, si a los que se enfrentaron a los persas o a los que condujeron a Atenas a la derrota en la Guerra Decélica (36; 42). La injusticia toma cuerpo en los impuestos y exacciones que Atenas había hecho pagar a sus aliados en la primera Alianza y en la Segunda (125); y la justicia consistiría en ponerse a la cabeza de los griegos para combatir a un enemigo común (24-26). Llega incluso a sostener que los atenienses, que se presentaban como defensores de las democracias y censuraban las tiranías, ejercían un poder tiránico sobre los aliados (114-115)11. Igual que Jenofonte (Póroi 1.1) critica que muchos sepan que el imperio es injusto, pero lo consideran necesario para alimentar a un pueblo empobrecido, Isócrates (De pace 31) combate la idea de que la injusticia, aunque censurable, sea ventajosa y útil. Ambos, pues, parten de idéntico diagnóstico: el imperio actúa injustamente porque responde a la necesidad de sostener a los ciudadanos más pobres a cualquier precio. Pero Isócrates, a diferencia de Jenofonte, sí critica elementos propios del funcionamiento democrático como es el pago por asistir a las asambleas y participar como juez en los dikastéria (130-131)12. Para este rétor, los políticos más nefastos explotarían en su beneficio político 10 La historiografía contemporánea ha acuñado el concepto de “moderantismo” para ciertas posturas políticas antiimperialistas que los antiguos tachaban de antidemocráticas y prooligárquicas. De Romilly 1954 denominó “moderados” a Jenofonte, Andócides, Isócrates, Esquines, Eubulo, teóricos y políticos que compartían un plan moral más que de diseño político. Bearzot 1985 resume la doctrina de estos “moderados” en el pacifismo resultante de la reducción del gasto militar. También Dillery 1993 opina que Jenofonte traslada a las relaciones internacionales la inacción, quietud (ἡσυχία) o pacifismo del mundo del aprágmon. 11 La comparación que hace en § 142 entre hegemonía duradera y justa y la realeza lacedemonia no constituye necesariamente un elogio de la politeía espartana, sino la defensa de un modelo de jefatura no absoluta. Pericles, según Tucídides 2.63.2, defendió el imperio frente a la ἀπραγμοσύνη de los que se oponían a la guerra, afirmando que era ya “como una tiranía”, injusta en el acto de alcanzarla, pero peligrosa de abandonar. 12 En Areopagítico es mucho más incisivo, pero en general (también en Antidosis 159-60 se queja de la criminalización de los ricos), achaca a los demagogos la perversión democrática; cf. Spielvogel 2003: 14-15, quien subraya la coincidencia con Aristófanes en la crítica de los líderes, añadiendo que, sin embargo, el poeta no censura la democracia, sino que critica a los oradores. Azoulay 2006 pone de relieve que para los dos autores las instituciones y las leyes van decayendo en las expectativas sobre el buen gobierno y en ambos se va abriendo camino el liderazgo carismático. Schorn 2012: 692-4, 703 subraya que el objetivo socrático de Jenofonte es la mejora del liderazgo democrático. De ahí la insistencia en la ἐπιμέλεια (2.1; 2; 4.40).
291 Jenofonte, Póroi: ¿una propuesta de economía política? Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 26, nº 57. Tercer cuatrimestre de 2024. Pp. 287-303. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2024.i57.14 las necesidades económicas de la mayoría, pero no se ocuparían de encontrar medios de vida para ellos (131; τοῖς δεομένοις βίον ἐκποριοῦσιν). Según Marta Sordi13, cuando Jenofonte escribió las Helénicas, entre finales de la década de los 360 y principios de la de los 350, había aceptado ya la democracia y, siguiendo al líder de la restauración de 403, Trasibulo, reconocería la justicia del poder del demos. Sordi es de la opinión de que la anónima Constitución de los Atenienses de fines del s. V fue escrita por Jenofonte en su juventud, y ya en ella habría argumentado la justicia de que fuera el demos quien tuviera el poder en la ciudad debido a que era el responsable de propulsar las naves, constituyéndose en la base de la talasocracia14. Sin embargo, en el mencionado panfleto no se califica de justos los comportamientos del demos sino todo lo contrario; lo que el autor anónimo hace es argumentar el nexo lógico existente entre que las clases populares maniobren las naves y que dominen y exploten a los ricos locales y a los de otras ciudades. Por eso están vinculados democracia y poder marítimo, porque de dicho poder el pueblo (los pobres) extrae su forma de vida. La relación que muchos establecen entre la hegemonía naval y el medio de vida del pueblo significa que la democracia depende de los recursos que proporciona el imperio. En la aristotélica Constitución de los atenienses, Aristides habría aconsejado a los que vivían en la chóra concentrarse en el ásty porque “habría sustento para todos (τροφὴν γὰρ ἔσεσθαι πᾶσι), bien fuera en campaña, bien fuera en guarniciones, bien en la administración de los asuntos públicos y de ese modo asegurarían a su vez su hegemonía (τὴν ἡγεμονίαν)…” (24.1). Como el demos rural no se trasladó en masa a la zona urbana, hay que pensar que esta proclama, que el autor atribuye a uno de los fundadores de la Liga naval, refleja más bien un lugar común de época posterior. En la época de Aristides ni siquiera existían los sueldos políticos. Más realista parece la expectativa que Plutarco atribuye a Pericles (Per. 12.4), según la cual las obras de la ciudad, emprendidas tras el 448 a.C., podrían dar trabajo y sueldos a la polis (ἔμμισθον τὴν πόλιν). En el pasaje plutarqueo, son las construcciones públicas las que, además de incrementar la fama de la ciudad, multiplicarían todo tipo de talleres artesanales (ἐργασίας), ocupando y alimentando (τρεφομένην) a todos los ciudadanos. Lo que Jenofonte en Póroi —e Isócrates en De Pace— afirman es que Atenas había explotado económicamente a los aliados y que había que abolir esa manera extractiva de procurar la trophé de los ciudadanos más necesitados. Y el interrogante que ha suscitado el panfleto de Jenofonte es el de si su autor está proponiendo abolir los sueldos (de Asamblea y tribunales)15 sustituyéndolos 13 2005: 310-311. 14 Ceccarelli (1993: 448) afirma que la “justicia” del panfleto es lo que Pseudo Jenofonte atribuye como opinión al demos. 15 Bodei Giglioni 1970: CXXXIII opina que no. Gauthier 1976: 21-26 cree que trophé y misthós
292 Laura Sancho Rocher Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 26, nº 57. Tercer cuatrimestre de 2024. Pp. 287-303. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2024.i57.14 por una especie de renta vitalicia que se obtendría, fundamentalmente, del trabajo de los esclavos públicos. El apartado económico del que el tratadito de Jenofonte se ocupa con mayor detalle es el de la explotación de la minería de plata. El autor argumenta que en esos momentos todavía no se estaba extrayendo de las minas del Laurio toda la plata que sería posible y deseable (4.3). Dice que, en la medida en que se profundizaba más, el mineral que se extraía era más rico y, por ello, deduce que las vetas argentíferas serían prácticamente inagotables (4.6; 11; 26). Para sacar más plata, en su opinión, solo sería necesario contar con más mano de obra, y Jenofonte propone que la ciudad compre esclavos y los alquile a los empresarios explotadores (4.17). Para esta y otras actividades (infra) sería necesario reunir un capital inicial (aphormé, 3.6; 9). A partir de ese “anticipo”, la ciudad a través de la Boulé compraría 1.200 esclavos (4.18)16, alquilándolos a un óbolo al día (4.23). En seis años, habría seis mil esclavos, adquiridos con los beneficios obtenidos gracias al alquiler de los primeros, y de ellos se sacarían unas ganancias de 60 talentos; cuando hubiera diez mil esclavos, las ganancias anuales se elevarían a 100 talentos (4.23-24). El objetivo final es que hubiera tres esclavos por ciudadano17 y que cada ciudadano, hubiera o no invertido en el capital inicial, recibiera a diario tres óbolos (4.17) 18. El procedimiento para recaudar ese capital inicial sería una eisphorá que, más que un impuesto extraordinario, vendría a ser en este caso como un adelanto en el que los impositores invertirían entre una y diez minas19. Hay que suponer que a la mencionada eisphorá contribuirían los ciudadanos afectados regularmente por el impuesto extraordinario de guerra20 (cf. 4.40) pero, tras el primer año, todos los inversores recibirían ya alguna renta. La cuestión que son lo mismo. Schütrumpf 1982: 18-24 sostiene que los tres óbolos son trophé y no misthós, pero que la intención de Jenofonte era apartar a la multitud de la política: Asamblea y tribunales. Jansen 2007: 135 dice que en ambos pasajes se trata de la trophé del demos que proporcionarían los esclavos de las minas. Brun 1983: 148 reconocía que en el s. IV se mezclaban sueldo y siterésion de los marinos. El alimento aislado se podía reducir a dos óbolos, pero el salario de un combatiente ascendía a cuatro óbolos. En todo caso, Jenofonte en Póroi no está planteándose el pago de los remeros. 16 A 200 dracmas el esclavo, se necesitarían 40 talentos para la compra inicial. Una eisphorá del 1% del tímema total ateniense asciende a 60 talentos. Gauthier 1976: 155-6 calcula el precio de cada esclavo en 180 dracmas (porque en cinco años habría 6.000), por lo que serían necesarios 36 talentos iniciales; de los que los ciudadanos aportarían, con una eisphorá del 0,5%, 30 talentos, y los metecos 6 (cf. Dem. 22.61). Jenofonte (4.40) prevé que será imposible realizar una recaudación semejante tras las pérdidas de la guerra recién concluida, así que propone emplear todos los ingresos que tuviera la ciudad al año siguiente. 17 Si pensamos en que la cifra de ciudadanos estuvo en torno a los 30.000, asusta pensar las previsiones de Jenofonte. Bodei Giglioni 1970: XCIX, ap. Lauffer, da la cifra de 36.000 esclavos en 340. 18 Los tres óbolos de 3.9, según Bodei Giglioni 1970: LXXXVI; CXX, son intereses que cobrarán los impositores; los de 4.17 son rentas vitalicias universales. Para Gauthier 1976: 26, n. 11; 104, el trióbolo de 3.9 no son intereses del préstamo, sino lo mismo de 4.17. Pero en 2010: 121-122 diferencia entre objetivos próximos y lejanos, casi utópicos (6.1). 19 Bodei Giglioni 1970: LXXXIV-V; Jansen 2008: 338-40; De Martinis 2018: 136-7. 20 Jansen 2008: 348-9 considera que no es casual la cifra de 1.200 esclavos. Supone que los únicos inversores iniciales serían “los Mil Doscientos” y que cada uno aportaría 200 dracmas; en total 40 talentos.
293 Jenofonte, Póroi: ¿una propuesta de economía política? Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 26, nº 57. Tercer cuatrimestre de 2024. Pp. 287-303. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2024.i57.14 suscita la discusión más relevante es si el trióbolo de Póroi se presenta como la sustitución y anulación de los misthoí que cobran los ciudadanos por asistencia a la Asamblea y participación en los tribunales. Debemos, pues, someter a examen si el proyecto económico de Jenofonte tiene fines políticos orientados a debilitar el poder del demos. En la introducción de la obra (1.1) Jenofonte expone el objetivo de su investigación: “si los ciudadanos podrían mantenerse con sus propios recursos (διατρέφεσθαι ἐκ τῆς ἑαυτῶν)…”, no dice que vaya a investigar si la ciudad podría seguir pagando los sueldos a los ciudadanos pobres, sino si los ciudadanos serían capaces de conseguir su alimento “a partir de lo suyo”. Es cierto que con tres óbolos que cobraba un juez, se podía comer un día, pero no es seguro que los seis mil jueces actuaran todos los días hábiles; la asistencia a la Asamblea estaba mejor remunerada a mediados del s. IV, pero había solo cuarenta asambleas al año; diez de ellas, las iniciales de cada pritanía, remuneradas con una dracma y media, y treinta, con una dracma, lo que supone un total de cuarenta y cinco dracmas, el equivalente a 270 óbolos para quien fuera capaz de asistir a todas (y, por tanto, no llega a 0,75 óbolos al día durante un año). Si bien los sueldos políticos ayudaban a los más humildes, no solucionaban su vida. Algunos intérpretes modernos creen que ni siquiera los tres óbolos que Jenofonte preveía para el futuro (lejano) de su plan constituían el Ersatz de un verdadero medio de vida. Es más, si el objetivo de Jenofonte era asegurar el sueldo político, no estaría pensando en un cambio político sino en reforzar la democracia. Las medidas de apoyo a la intensificación del comercio hacia y desde el Pireo (καὶ εἰσάγοιτο καὶ ἐξάγοιτο) tienen un doble fin: que haya más sueldos para los ciudadanos y que la ciudad ingrese más por impuestos (3.5: καὶ μισθοφοροῖτο καὶ τελεσφοροίη). Es decir, que muchos ciudadanos encontraran su modus vivendi gracias a las inversiones previstas en el Pireo para atraer la actividad de los comerciantes, no que recibieran un sueldo por servicio político alguno. Cuando Pericles inició las construcciones de la Acrópolis, hubo trabajo para muchos ciudadanos; ahora las construcciones de infraestructuras portuarias darían trabajo también a muchos ciudadanos pobres y, a medio plazo, la activación del comercio sostendría diversas actividades ligadas al hospedaje, reparación y provisión de navíos, mercado, carga y descarga, etcétera. No se trata solo de que la ciudad tenga ingresos para repartir salarios públicos, sino de que los ciudadanos tengan trabajo. Y muy claramente Jenofonte niega que para conseguir ese fin sea necesario otra cosa que “decretos humanitarios y solicitud” (3.6: ἢ ψηφίσματά τε φιλάνθρωπα καὶ ἐπιμελείας). Jenofonte exhorta a que la ciudad actúe mediante la normatividad y el correcto funcionamiento de las instituciones para que el comercio produzca los esperados resultados.
294 Laura Sancho Rocher Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 26, nº 57. Tercer cuatrimestre de 2024. Pp. 287-303. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2024.i57.14 En el último capítulo de la obra (6.1), Jenofonte enumera cuáles serían las consecuencias que tendrían sus medidas: los atenienses serían más estimados, vivirían con mayor seguridad y alcanzarían mayor gloria. Los pobres lograrían la necesaria trophé, los ricos se liberarían de la presión fiscal destinada a la guerra (τὸν πόλεμον δαπάνης), las fiestas volverían a ser celebradas con más boato, se repararían los santuarios, se reconstruirían los astilleros y las murallas, y se devolvería τὰ πάτρια a los sacerdotes, Consejo, magistrados y caballeros. Los comentaristas discuten sobre el significado de este párrafo y, especialmente, sobre lo que indicaría el concepto tà pátria en el contexto en que aparece: ¿son los sueldos tradicionales21?, ¿o es que la trophé sustituiría al pago por asistir a la Asamblea y solo obtendrían un misthós los consejeros y magistrados22?, ¿o se refiere Jenofonte a los ingresos que en momentos mejores permitían a esos grupos gestionar con mayor generosidad sus actividades23? Lo cierto es que Jenofonte no dice en ningún momento que haya que tomar medidas para debilitar la participación popular en Asambleas y tribunales. Ni siquiera aconseja, como Aristóteles, celebrar menos Asambleas24. La preocupación que inspira su investigación es cómo reducir la pobreza generalizada y cómo hacerlo sin ser injustos con los aliados. Habla de cómo hacer más atractiva la ciudad para la industria, la minería en concreto, y para el comercio. La idea es que haya inversión ciudadana y extranjera, y que puedan trabajar los ciudadanos en las actividades económicas de la ciudad25. Si la ciudad ingresa más dinero por tasas de actividad comercial, dejará de anhelar el dominio militar del mar. A tal fin, habrá que fomentar la paz social y, para ello, mejorar de forma regular los ingresos de los más pobres. El trióbolo es una medida de beneficencia que la ciudad puede permitirse si tiene rentas suficientes. Los planes de Jenofonte, en 354, forman parte del mismo espíritu que trasluce la aceptación por Demóstenes del uso del Teórico, en la IVª Filípica (340 a.C.), cuando Atenas había mejorado su situación económica y el de Peania ya no criticaba que dicho Fondo subvencionara a los ciudadanos necesitados. 21 Gauthier 1978: 26; 216. 22 Schütrumpf 1982: 19. 23 Jansen 2008: 132-3. 24 En Pol. 1317b 31-38 trata de lo democrático que es pagar sueldos y que, si hay abundancia de recursos (εὐπορία), se remunera (μισθοφορεῖν) todo, incluso la asamblea, los tribunales, las magistraturas. Pero en 1320a 17-23 advierte de que, para conservar la democracia en caso de no existir ingresos suficientes, hay que evitar ciertas costumbres aparentemente muy democráticas, como sería convocar muchas asambleas. 25 Sócrates en Xen. Mem. 3.7.6 enumera varias ocupaciones ínfimas: bataneros, zapateros, albañiles, herreros, campesinos, vendedores del ágora. A mayor actividad en el puerto y en la ciudad habría también más trabajo para estas profesiones.
295 Jenofonte, Póroi: ¿una propuesta de economía política? Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 26, nº 57. Tercer cuatrimestre de 2024. Pp. 287-303. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2024.i57.14 Legislación económica En el año 355 Atenas se vio obligada a firmar la paz con sus aliados rebeldes. Dos amenazas lo aconsejaban: la Persia de Artajerjes, dispuesta a vengarse del apoyo de Cares a Farnabazo, y la Macedonia de Filipo que se había apoderado de Anfípolis, aprovechando la guerra de Atenas en el este del Egeo. Al finalizar la contienda, la situación económica era desastrosa (Isoc. 7.9-10; Dem. 13.27; 14.25; 24.98-101; 22.44, 63). Demóstenes admite que los ingresos de la ciudad habían caído en 355 a.C. a 130 talentos y que ca. 342 se elevaban otra vez a 400 (Dem. 10.37-38) y Teopompo atribuye ese resultado a la política de Eubulo (FGrH 115 F166). Aunque no es objeto del presente estudio resolver de qué manera este político consiguió tal mejoría, hay coincidencia en las fuentes (Plut. Mor. 812F; Aeschin. 2.8; 3.25; Dem. 21.207; Din. 1.96) y entre los estudiosos26 en que su disposición a evitar las guerras y su gestión como presidente de la comisión del Teórico fueron fundamentales para el alivio de la situación económica. A Eubulo se atribuye el incremento de la actividad económica y, por ende, el de los ingresos por tasas comerciales27. Para impulsar el comercio, se agilizó la resolución de las querellas que afectaban a émporoi y naúkleroi con los juicios rápidos28 (díkai emporikaí émmenoi, cf. Dem. 21.176, en 350; 7.12, en 343), una medida que tal vez sea aplicación del consejo jenofonteo (Póroi 3.3). También se le atribuye la construcción de los astilleros y el aumento del número de barcos de la flota mercante29, los trabajos de embellecimiento urbanístico (Pnýx III, reestructuración del teatro), la venta de terrenos públicos, y la ampliación de la explotación minera. Aunque las rendiciones de cuentas de los poletaí, desde 367/6 a 342/1, documentan el aumento constante del número de concesiones desde antes de Eubulo30, su intervención debió de favorecer el dinamismo de la producción a partir de recursos públicos, lo cual fomentaría asimismo un negocio financiero en manos privadas que, en bastantes ocasiones, facilitaba inversiones, préstamos y negocios dentro y fuera de la ciudad31. 26 Cawkwell 1963; Bodei Giglioni 1979: XXIX-XLIII; De Martinis 2018: 28-34. 27 Sobre las numerosas tasas relativas al comercio cf. Lyttkens 2013: 100-2, quien argumenta que la posibilidad de denunciar los abusos ponía límites a la corrupción; y Christensen 2013: 339-40. Las cantidades que movía el comercio, incluso en épocas no demasiado buenas, son espectaculares; Andócides (1.133-134) narra que Agirrio, como concesionario del impuesto de la pentekosté (“la quincuagésima”, 2% del valor de las mercancías), recaudó 30 talentos en 402/401, de los que seis eran la ganancia neta. El mismo Andócides pujó y arrendó ese cobro por 36 talentos al año siguiente; Lyttkens 2013: 122 calcula que el valor previsto de las mercancías intercambiadas estaría en 1.890 talentos. 28 Moreno 2007: 286-7 califica esta novedad de avance hacia la economía moderna. 29 Bodei Giglioni: XL. 30 Cf. Flament 2007: 69-81 para este tema. El autor afirma que, aunque el documento más antiguo de los poletaí es de 367/6, el reinicio de la explotación podía remontarse al 377/6, momento fundacional de la Segunda Liga. En general sobre la política de Eubulo, cf. los ya citados Cawkwell, Bodei Giglioni y De Martinis, además de Burke 1992. 31 Como dice Cohen 1992: 83-84, en torno a las finanzas y al comercio marítimo nació una
302 Laura Sancho Rocher Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 26, nº 57. Tercer cuatrimestre de 2024. Pp. 287-303. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2024.i57.14 Gauthier, Ph. 1976: Un commentaire historique des Poroi de Xénophon, Genève – Paris, Droz. —2010: “Xenophon’s Programme in the Poroi”, en V. Gray, ed., Xenophon, Oxford Readings in Classical Studies, New York, Oxford University Press, 113-136. Halkos, G.E.–Kyriazis, N.C. 2010: “The Athenian Economy in the Age of Demosthenes: Path Dependence and Change”, European Journal of Law and Economics 29, 255-277. Jansen, J.N. 2007: After Empire: Xenophon’s Poroi and the Reorientation of Athens’ Political Economy, Dissertation, University of Texas. —2012: “Strangers incorporated: Outsiders in Xenophon’s Poroi”, en F. Hobden – Ch. Tuplin, eds. Xenophon: Ethical Principles and Historical Enquiry, Mnemosyne Suppl. 344, Leiden-Boston, Brill, 725-760. Leese, M. 2021: Making Money in Ancient Athens, Ann Arbor, University of Michigan Press. Lewis, J.D. 2009: “Xenophon’s Poroi and the Foundations of Political Economy”, Polis. The Journal for Ancient Greek Political Thought 26.2, 370- 588. Lyttkens, C.H. 2013: Economic Analysis of Institutional Change in Ancient Greece. Politics, Taxation and Rational Behabiour, London – New York, Routledge. Mari, M. 2005: “L’Anonimo di Giamblico e la riflessione greca sull’economia nel IV secolo a.V.”, Med.Ant. 8.1, 119-144. Moreno, A. 2007: Feeding the Democracy. The Athenian Grain Supply in the Fifth and Fourth Century BC, Oxford, Oxford University Press. Schorn, S. 2012: “The Philosophic Background of Xenophon’s Poroi”, en F. Hobden – Ch. Tuplin, eds. Xenophon: Ethical Principles and Historical Enquiry, Mnemosyne Suppl. 344, Leiden-Boston, Brill, 689-723. Schütrumpf, E. 1982: Xenophon Vorschläge zur Beschaffung von Geldmitteln oder über di Staatseinkünfte, Darmstadt, Wissenschaftliche Buchgesellschaft. Shulsky, A.N. 2018: “An Introduction to the Ways and Means”, en G.A. McBrayer, ed., Xenophon. The Shorter Writings, Ithaka – London, Cornell University Press, 189-209. Sordi, M. 2005: “Senofonte e la democrazia”, en U. Bultrighini, ed., Democrazia e antidemocrazia nel mondo greco. Atti del Convegno Internazionale di Studi, Chieti, 9-11 aprile 2003, Alessandria, Edizioni dell’Orso, 305-314. Spielvogel, J. 2006: “Wealth and Demos: Isokrates’s Social and Economic Insights regarding the Athenian Democracy of the Fourth Century B.C.”, Münchener Beiträge zur antiken Handelsgeschichte, Bd. XXII, H. 2, 1-17.
303 Jenofonte, Póroi: ¿una propuesta de economía política? Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 26, nº 57. Tercer cuatrimestre de 2024. Pp. 287-303. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2024.i57.14 Thomson, W.E. 1982: “The Athenian Entrepreneur”, L’Antiquité Classique 51, 53-85. Tridimas, G. 2019: “The Debate about Nature of the Ancient Greek Economy: 19th Century German Scholarship and Modern Economic Theory”, German-Greek Yearbook of Political Economy 2, 3-25.