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Vida y desventuras de ocho mil españoles en Hawai durante las primeras décadas del siglo XX

Rueda Hernanz, Germán

Abstract

Para la mayoría de los españoles las islas Hawai son un lugar paradisíaco (<<tierra de amor y de mujeres») con el que sólo han tenido contacto a través de la canción, alguna película y fotografías. Se ha convertido así en un lugar mítico de dicha y placer. Para un grupo de españoles, andaluces y de la más baja condición social en su casi totalidad, Hawai dejó de ser un mito para pasar a convertirse en una dura realidad a la que se vieron empujados por una serie de circunstancias históricas. Desde los comienzos de un trabajo sobre la emigración de españoles a U.S.A., este aspecto, por lo insólito y por el interés humano que de él se desprendía, me llamó la atención. Enseguida me pregunté: ¿Cómo fueron más de ocho mil españoles a un lugar tan lejano y recóndito? ¿Qué les movió a ello? ¿Qué les atraía? ¿Por qué después de algunos años la gran mayoría reemigraron a California? ¿Tan dura era la vida en Hawai? ¿Por qué, sin embargo, muy pocos regresaron a España? Conduje mi investigación con la intención de contestarme a estas preguntas lo cual sólo en parte he logrado.

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VIDA Y DESVENTURAS DE OCHO MIL ESPAÑOLES EN HAWAI DURANTE LAS PRIMERAS DECADAS DEL SIGLO XX Para la mayoría de los españoles las islas Hawai son un lugar paradisíaco (<<tierra de amor y de mujeres») con el que sólo han tenido contacto a través de la canción, alguna película y fotografías. Se ha convertido así en un lugar mítico de dicha y placer. Para un grupo de españoles, andaluces y de la más baja condición social en su casi totalidad, Hawai dejó de ser un mito para pasar a convertirse en una dura realidad a la que se vieron empujados por una serie de circunstancias históricas. Desde los comienzos de un trabajo sobre la emigración de espa- . ñoles a U.S.A., este aspecto, por lo insólito y por el interés humano que de él se desprendía, me llamó la atención. Enseguida me pregunté: ¿Cómo fueron más de ocho mil españoles a un lugar tan lejano y recóndito? ¿Qué les movió a ello? ¿Qué les atraía? ¿Por qué después de algunos años la gran mayoría reemigraron a California? ¿Tan dura era la vida en Hawai? ¿Por qué, sin embargo, muy pocos regresaron a España? Conduje mi investigación con la intención de contestarme a estas preguntas lo cual sólo en parte he logrado. l.-CAUSAS DE LA INMIGRACION ESPAÑOLA EN HAWAI Como cualquier proceso emigratorio, el de españoles que se dirigieron a Hawai tiene una explicación en una serie de circunstancias del territorio receptor que trataré de resumir a continuación, así como un conjunto de causas del país originario de los emigrantes, en este caso España. Evidentemente como principal fuerza profunda que impulsa a la emigración de españoles habría que señalar la situación demográfica 126 GERMAN RUEDA HERNANZ social, económica y política de España en ese período (1) cuya descripción desbordaría los límites de este artículo; además hay otros hechos específicos a los que sí me referiré en las próximas páginas. 1. Introducci6n geográfico-hist6rica y pr oceso inmigratorio de Hawai El archipiélago de las Islas Hawai no es muy grande; en total, sus ocho islas principales y la multitud de pequeñas islas y arrecifes, tienen una extensión de 16.705 Km , es decir algo más que la superficie de la provincia española de Cuenca (17.061 Km ). Las islas son de origen volcánico en su mayor parte, pero no faltan tampoco arrecifes, atolones, etc. Dada la configuración de las islas, apenas existen ríos de importancia: se trata de corrientes intermitentes y poco caudalosas. Situado sobre el Trópico de Cáncer, el archipiélado se encuentra muy cerca de la línea internacional del cambio de fecha. Su clima, por tanto, pertenece al dominio tropical. Honolulú, la capital, reg istra 23,3°C de temperatura media, siendo la amplitud il)ferior a seis grados. Las máximas nunca suben de 30 grados centígrados y nunca bajan de 12. Desde el punto de vista político, después de proclamarse la República en 1804, el Parlamento hawaiano no cesó de solicitar la dependencia con respecto a los EE.UU. En 1898 Hawai fue organizado en Territorio con un gobernador nombrado por Washington y un Parlamento elegido; situación en la que permanecía durante los años a los que se refiere este trabajo. El paso final, la admisión con la categoría de Estado, no tuvo lugar hasta sesenta años más tarde (1959). En el año 1860 la población era de 67 . 000 habitantes (64.000 hawaianos y 3.000 blancos americanos y europeos). Desde 1865 (2), pero especialmente desde 1890, empieza a resultar grande la escasez de trabajadores para las plantaciones en gran auge. El crecimiento de la producción y la mecanización había aumentado mucho la riqueza de las islas a pesar del aislamiento de éstas. En principio el aflujo mayor de inmigrantes procedía de Asia, por razones de cercanía. Al vincularse políticamente a U.S.A. surgió la necesidad de «atraer» europeos; desde finales del siglo XIX fue creciente el sentimiento de la población hawaiana autóctona y de los (1) En una encuesta Que un sociólogo norteamericano hizo en 1940 entre un corto número de espalloles emigrados desde Hawai a California, ante la cuestión de por Qué ellos o sus familias fueron de Espalla a Hawai, el 80 % de los Que responden sellalan Que por motivos económicos y el resto por motivos polfticos y para evitar el servicio militar. (Cfr. SCHNACK, G., Subiective factors in the migration of Spanish from Ha_ii to California, Tesis inédita, Stanford University, Stanford, 1940, pp. 72). (2) Cfr. Boletln da Emigraci6n (Boletln del Consejo Superior de Emigración) (allo 1914) «Informes Consulares de HawaÍl), pp. 280-282 y 316-317 . VIDA Y DESVENTURAS DE OCHO MIL ESPA~OLES EN HAWAI 127 occidentales afincados en las islas en contra de la preponderancia japonesa y china, por lo que el Gobierno de Hawai dio facilidades a los inmigrantes europeos, suprimió legalmente la inmigración de chinos y coreanos y llegó a un acuerdo, en 1906, con el Japón para frenar, por parte del Gobierno japonés, el tránsito de los japoneses hacia Hawai. Este control resultaba relativamente fácil, teniendo en cuenta que los gastos del viaje de los inmigrantes eran pagados hasta 1908, por los plantadores de caña y el Gobierno de Hawai y desde ese año· con una partida especial de los impuestos que deberían pagar todos los residentes en Hawai. En consecuencia entre 1865 y 1914 el número de inmigrantes según su procedencia fue el siguiente: 1.-JapÓn .......................... . 2.'="'-China ........................... . 3.-Portugal ......................... . 4.-España .......................... . 5.-Corea ........................... . 6 . .:....Puerto Rico ..... ... .............. . 7 .':"'- U.S.A ......... .. ... ... .. ........ . 8. ':""Otros países .............. : ... ... . 9.-TOTAL ......................... . 141.967 45.297 15.556 8.089 6. 927 5.200 100 6.257 229.393 (61,89%) (19,75 %) (6,78%) (3,53%) (3,02%) ( 2,26%) (0,04%) (2,73%) Esto no quiere decir, como es lógico, que todos los inmigrantes permanecieran en las Islas Hawai; muchos regresaron a sus respectivos países o se dirigieron a otros después de algunos años. Además, la mayor reproducción de unas razas y menor de otras se verificó también en las islas Hawai, de tal manera que el año del comienzo de la Gran Guerra (cuando se cierra el proceso emigratorio español hacia esas islas) se calculaba que el número de habitantes era de unos 200.000 de los cuales el número de hawaianos de origen había disminuido con referencia a 1860, pues en 1914 se habían reducido a menos de la mitad y no llegaban a 30.000. La población japonesa (85.000) y china (18.000) se había frenado; no obstante suma en conjunto la mitad de la población hawaiana en ese año. 2. Causas «españolas» Además de las ya citadas circunstancias socio-económicas y demográficas de España durante las últimas décadas del siglo XIX y primeras del siglo XX que, en realidad, son el motivo fundamental no sólo de la emigración a Hawai sino de todo el proceso que impulsó la salida de millones de españoles especialmente al continente americano, debe explicarse el por qué un grupo eligió como punto de destino unas remotas islas del Océano Pacífico. 128 GERMAN RUEDA HERNANZ La razón de por qué miles de españoles emigraron precisamente a un lugar tan lejano y extraño como Hawai tiene su explicación inmediata en la «recluta» (3) que los agentes del «Board of Inmigration of Hawaii» hicieron en tierras españolas. Primero en Galicia (durante 1900) y posteriormente, desde 1906, en el sur de España. La recluta en tierras andaluzas fue más intensa y duradera, pues los agentes (con sede central en Londres y con subsede en Gibraltar, dirigida ésta última por «J. Lucas Imossi e Hijos») repartieron con profusión folletos e impresos en los que anunciaban las «magníficas» condiciones y el halagüeño porVenir, además de atraer con el señuelo de un viaje gratuito, lo cual en una población tan pobre que no tiene dinero ni para emigrar, resultaba evidentemente tentador. La recluta iba dirigida exclusivamente hacia jornaleros y obreros del campo, teniendo en cuenta el trabajo a realizar en Hawai. Estas reclutas se prolongaron esporádicamente durante años (hasta 1913), fecha en la que el Gobierno español decidió contrarrestarlas, al llegarle noticias de las condiciones reales de los españoles en Hawai, a lo que se sumó el deseo de frenar la evasión de jóvenes en edad militar. Efectivamente, los agentes reclutado res de españoles a Hawai fom~ntaron y facilitaron el incumplimiento del servicio militar en España (hay que tener en cuenta la guerra intermitente con Marruecos). A juzgar por las listas que el consulado español en Honolulú envía . al Ministerio en España (4), indicando los que han llegado a Hawai evadiendo el servicio militar, se puede calcular (según los barcos), entre un 20 % como mínimo y un 25 % como máximo el porcentaje de los prófugos que aprovechan la emigración gratuita por Gibraltar para evitar los horrores de una guerra de la que no se sentían solidarios, ni entendían. El Gobierno español, efectivamente, desde 1913 tomó medidas para evitar la salida de prófugos (5). Otra causa de esta emigración es la «llamada» de los que se fueron. Una de las actitudes típicas del emigrante que ha tenido que «humillarse» en la salida de su pequeño mundo es dar sensación de éxito, recuperar su «dignidad» y satisfacer su vanidad. En el caso de los que emigraron a las islas Hawai, al menos en los primeros años, eran frecuentes los «requerimientos» de parientes y amigos que les precedieron en la emigración, pintándoles las excelencias del Para/so del Pacifico y aconsejándoles que vinieran a estas islas de la (3) Cfr. Boletln de Emigración (1913) «Actas del Consejo Superior de Emigración» (26-111-1913) p. 97 V Bolerln de Emigración (1914) «Informe Consular de Hawai», p. 319 . (4) Vid. Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores. Correspondencia consular. Leg . 1926 . Hawaii. Informe del Consul. 9-XII-1911. (5) Cfr. Boletln de Emigración (1914) «Informe Consular de Hawai», p. 318. VIDA Y DESVENTURAS DE OCHO MIL ESPAIQOLES EN HAWAI 129 dicha, en donde se ganaba mucho dinero y dejaran la pobreza de España ... «Recuerdo a este efecto (escribe el cónsul español en Hawai) un caso ocurrido no ha mucho (el informe es de 1917). Un español, unos meses antes de morir, escribió a su madre en tono altanero, hablándole de contratos para explotación de la caña de azúcar, de cantidades en cuenta corriente en el Banco, demostrándole que era hombre de negocios y empuje y que estaba sobrado de dinero; su pobre madre, creyendo la buena fe de las fantasías de la carta, escribió reclamando cuanto su hi jo hubiese dejado al morir, e incluyendo, para justificar la petición, la mencionada carta. De las investigaciones oficiales, acompañadas de informes privados, resultó que el individuo de referencia era un fanfarrón, por no llamarle de otra manera, que murió en el hospital, en donde había entrado por caridad, dejando más deudas que créditos a su favor» (6). Según el consulado español en Hawai (7) la emigración de espa - ñoles hacia esas islas se frena por la carestía de fletes y la falta de vapores que quieran hacer el viaje desde el puerto de Gibraltar a las islas así como por l as medidas que el gobierno español dictó desde 1912 para evitar la huida de prófugos en edad militar, además de la campaña contra la emigración a Hawai que llevó a cabo el propio consulado y de la que se hi zo eco el Gobierno de España (8). ll.-EL VIAJE DEL EM IGRAN TE La gran mayoría de los españoles que emigraron a Hawai, se t rasladaron, como queda dicho, en viajes pagados por los plantadores de caña de azúcar y el Gobierno Territori al hawaiano (9), Lo hacían en barcos de vapor que partían de Gibraltar en un viaje que hasta Honolulú tardaba cerca de dos meses (una media de siete semanas) (10). Un informe consular de 1917 (11), basado en el testimonio de los emigrantes que fueron a Hawai, relata el viaje y los preparativos de este (6) GUILLEN GIL, Luis, «Nuestra emigración en las i slas Hawai» (Informe Consular). En Boletln de Emigración (1917) p. 160 . (7) Boletln de Emigración (1914) «Informe consul ar de Hawai», p. 318. (8) El Consejo Superior de Emigración . en su sesión del 26-111-1913 acuerda enviar una nota al Ministerio de Gobernación con objeto de Que tome medidas para contrarrestar la propaganda de la recluta de inmigrantes a Hawai, pues las condiciónes de emigración no eran buenas (Bole t fn de Emigración (1913) p. 97) . (9) Desde 1885 hasta 1914 el importe total de los viajes ascendió a unos diez millones de dólar es para el conjunto de los emigrantes a Hawai. Respecto al viaje desde Espal'la suponfa en 1907, 62,19 dólares por persona y en 1911 y 1912: 69,n dólares (Boletfn de Emigración (1914). «Informe Consular», p. 282) . . (10) Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores. Correspondencia Consular. Leg . 1926. Hawai. Informe del CÓnsul. 8-X1911. (11) GUILLEN GIL, L. : Art. cit., pp. 160 - 161 . 1"'-' GERMAN RUEDA HERNANZ «que consisten en vender sus muebles y a veces su casuja o campo (tal vez el único pedazo de tierra que posee en el mundo); después se dirige al punto para donde el gancho le cita; y como en estos ríos revueltos de las emigraciones siempre hay buitres alrededor, en muchos casos ya principia el emigrante por ser engañado, exigiéndosele dinero por arreglo de documentación, por promesas de mandar en emigraciones sucesivas a los individuos de la familia que se hayan quedado rezagados (12), por darles un trato especial en el barco y por otras mil formas de agudeza de pícaro ingenio, encaminadas siempre a sacar dinero al emigrante ( ... ). El calvario solía durar algunas semanas en el puerto de embarque, porque, según infol mes, cual payaso anunciador de circo de feria, que espera el lleno (13) para dar principio a la sesión, así el agente de Gibraltar retardaba la salida del barco hasta tener el completo. Embarcado el em igrante, previos dos reconocimientos médicos para asegurarse de la buena presa, continuaba el calvario con el trato que le daban a bordo. Según informes oficiales, en una de las expediciones se vendían en el barco el aceite y el vinagre, hecho confesado por el mismo capitán; y según declaraciones de los emigrantes, se cotizaron además las galletas, la leche, el queso y, en general, todas las substancias que eran obligado complemento de una alimentación deficiente» (14). En algunas ocasiones los emigrantes morían por las dificultades del viaje junto a las malas condiciones higiénicas, denunciadas a veces antes de la salida (15); en el año 1913, por ejemplo, en uno de los barcos que transportaba españoles murieron en la travesía 27 personas y desembarcaron más de 50 enfermos; en otro fallecieron 18 niños de sarampión y llegaron otros 50 afectados (16) . Por fin, c_uando los inmigrantes españoles llegaban a Hawai, todos, enfermos y sanos, eran conducidos a un lazareto donde a veces, debido a la debilidad de su estado después de una prolongada estancia en (12) «Algunos emigrantes dejaron en Espaf'la hijos prestando el servicio militar y dieron algunas pesetas, las pocas que podfan, a la primera ave de rapif'la que prometfa tener presente el hecho y mandarlos en emigraciones sucesivas (hasta la fecha todavfa están esperándolos por no habe r habido emigraciones después de 1913">. Id., p. 172 . (13) A veces estos emigrantes eran engaf'lados en cuanto al destino «como mfni mo , un 10 % de los emigrantes querfan ir a Cuba, Argentina, Brasil, Chile y Perú, y en Gibraltar el agente los engaf'ló, diciéndoles que Hawai estaba a la otra parte de Améri ca y podrfan desembarcar en las escalas . Los barcos, trayendo inmigrantes, no hicieron escalas o lo hicieron en Punta Arenas, sin atracar al puerto ni permitir a l os emigrantes bajar a tierra» . Id., p. 172 . (14) Respec to a la alimentación de los emigrantes en el barco parece que la escasez es un mal habitual en esa época. Cfr. LlSSARRAGUE, Julio, «La ración del emigrante a bordo» en Bo/etln de Emigraci6n (1915), pp. 351-355 . (15) El 6 de febrero de 1913 el Cónsul espaf'lol en Gibraltar escribe al Consejo Superior de Emigración dando cuenta de las malas condiciones en que han embarcado los espaf'loles con destino a Hawai (Vid. Bo/etln de Emigraci6n (1913) p. 176) . (16) Cfr. GUILLEN GIL, L., arto cit., p. 161 y Bo/etln de Emigraci6n (1 913) «Informes consular es» , pp. 176 y 309 . VIDA Y DESVENTURAS' DE OCHO MIL ESPAf:lOLES EN HAWAI 131 Gibraltar y un · duro viaje, contraían enfermedades que, si se convertían en crónicas, hacían que fueran devueltos a España; el resto, si querían eran mandados a las plantaciones, procurando distribuirlos en las diferentes islas (17). III.-LA VIDA DE LOS ESPAI\IOLES EN HAWAI 1. Número, procedencia, sexo y edad En total llegan a Hawai desde 1900 a 1913: 8.089 españoles (18) en siete viajes (19). Año Puerto de salida N.o de Nombre españoles del buque 1900 ........... VIGO 300 VICTORIA 1907 ........... MALAGA 2.293 HELlOPOLlS 1911 ........... GIBRALTAR 904 ORTERIC 1911 ........... GIBRALTAR 1.300 WILLESDEN 1912 ........... GIBRALTAR 890 HARPALlON 1913 ........... GIBRALTAR 1.090 WILLlSDEN 1913 ........... GIBRALTAR 1.312 ASCOT --- 8.089 Procedencia: La gran mayoría de los españoles son originarios de Andalucía (Málaga, Almería, Granada y Jaén) aunque hay algunos también procedentes de otras provincias andaluzas y de Alicante, Extremadura y Salamanca; en el primer viaje casi la totalidad eran de Galicia. Sexo y edad: A juzgar por los datos de 1911 y 1912 se trata fundamentalmente de una emigración de hombres adultos. Efectivamente sólo el 38,7 % eran menores de 16 años y el 61,3 % restante tenían más de dicha edad, de ellos el 62,4 % eran hombres y el 37,6 % mujeres. 2. Trabajo Como no es difícil de suponer, y los informes consulares lo confirman (201, los españoles llegaron a las islas Hawai sin que, en realidad, (17) GUILLEN GIL, L., arto cit., p. 161 . (18) A ello habrla Que sumar algunos espal'loles més procedentes de Filipinas y otras partes del Mundo, pero en número insignificante. (19) Fuente: Ministerio de Asuntos Exteriores. Informe Consular. B-X·1911 y Bolerln de Emigración (1914) Informe de Cónsul, p. 319. (20) Cfr. GUILLEN GIL, L., Art. cit., p. 161. 132 GERMAN RUEDA HERNANZ supieran ni donde iban ni a lo que iban. Desconocían todo: los métodos de trabajo, el clima, las costumbres y leyes del país, la lengua ... Los primeros que llegaron, la emigración de gallegos en 1900, trabajaron tres o cuatro años en las plantaciones de caña de azúcar y en la construcción de carreteras, pero prácticamente todos se trasladaron, transcurrido dicho plazo, a California (21). De tal manera que, cuando llega la segunda oleada inmigratoria, en 1907, ya casi no quedan espa - ñoles en las islas. La realidad es que éstos no tardarán en emprender el mismo camino, como veremos más adelante. Los emigrantes españoles a su llegada a Hawai fueron completamente libres de dedicarse a los trabajos que quisieran. Pero, en primer lugar por desconocer el idioma inglés, fueron muy pocos los que se quedaron en la capitdl, Honolulú (22), donde, en 1911, residían sólo unas veinte familias españolas (zapateros, ba rberos y ot r os oficios) que no quisieron ir al campo y encontraron en esa ciudad medios para vivir aunque «muy modestamente» (23). El resto de los españoles se en - cuentran diseminados en las grandes plantaciones de azúcar de «l as is las Kauai, Niihau, Oahu, Molokai, Maui, Hawaii, Lana i y Kahoolawe» (24). Todos los empleados de una plantación (25), sin distinción de director a jornalero comienzan su trabajo con la salida del so l. El nú mero de horas de labor es de diez para los trabajadores del campo y de doce para los de las fábricas. El trabajo es duro por su horario e intensidad. A las cinco de la madrugada llama la sirena de la fábrica, y a las se is principia el trabajo del campo, hasta las once y media que se concede media hora de descanso para tomar el «lunch»; a las doce se reanuda la tarea y termina la jornada a las cuatro y media. Como normalmente el jornalero vive lejos de las plantaciones, aproximadamente una hora de camino puede ser la medi a, de hecho los españoles salen de sus casas a las cinco de la madrugada y no regresan a ellas hasta las cinco y media de la tarde. El trabajo en las plantaciones consiste en cavar la tierra, fertilizarla, cortar caña, limpiarla de hojas secas, regarla, construir acequias, pozos, pantanos, etc. El jornalero trabaja en brigadas de 50 hombr es bajo la vigilancia de un capataz; alineado en su trabajo automático, no puede discordar ni distraerse o perder un momento, porque inmediatamente es (21) Cfr. Bo/etln de Emigreci6n ( 1914) «Informe Consular de Hawai », p. 319. (22) Id ., p. 317. (23) «Hay unas pocas familias, tres o cuatro, Que viven con cierto desahogo; tien en modestas lecherlas, y con la venta de leche, Que aQul se paga muy bien, van poco a poco prosperando». Id., p. 320. (24) Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores. Co rrespondencia Consular. L eg . 1926 . H awa i. Informe consular. 8-X-1911 . (25) Sobre las ci rcunstancias del trabaj o, Cfr. GUILLEN GIL, L., arto cit., p. 162 . VIDA Y DESVENTURAS DE OCHO MIL ESPA~OLES EN HAWAI 133 llamado al orden: «Go Ahead»: «vaya a la cabeza»; si se siente enfermo o sufre un accidente en el trabajo cobra conforme a las horas trabajadas en aquel día; no tiene vacaciones y en algunos meses del año trabaja todos los días, sin distinción de festivos o laborables. La mayoría de los españoles (el 52 % según la muestra de Schnack (26) trabajaron siempre en la misma plantación hasta su reemigración a California; el resto fueron a trabajar a otras plantaciones. Aproximadamente la mitad pasaron en las plantaciones entre 6 y 10 años, el resto o no llegaron a 5 años (39 %) o estuvieron más de 10 años pero muy pocas veces más de 20 años. 3. Sueldo y coste de vida: el «salar io real» A la altura de 1917 muchos ya habían reemigrado hacia California; el resto seguían en su mayoría como jornaleros con las excepciones citadas antes. Las plantaciones y compañías azucareras asociadas en el Trust «Planter's Association of Hawai» pagaban, a españoles y portugueses 24 dólares por mes (26 días y 10 horas diarias); además se les facilitaban casa, leña, agua y asistencia médica (27). A partir del 31 de octubre de 1916 se introdujo en l as plantaciones el sistema de bonos, que constituyen una retribución especial y una manera indirecta de controlar a los trabajadores. Efectivamente el sueldo se aumentaba casi en un 70 %, pues pasaba de 24 dólares a 40 al mes, pero el complemento se pagaba un 20 % al final de cada mes y el resto al final de cada año, a quienes hubieran trabajado los doce meses por lo menos más de veinte días por mes, lo cual suponía un intento de retener a los jornaleros en las plantaciones y evitar la reemigración. En cuanto al coste de vida, según las estadísticas «per capita», suponía alrededor' de 10 dólares por mes. Un hombre casado, con mujer y dos hijos, necesitaba de 30 a 40 dólares, con lo que se producía una mala calidad de vida al estar los salarios normalmente por debajo del coste real de la misma que influía en una rápida depauperación y un «envejecimiento asombroso», producido más que por el clima por el exceso de trabajo acompañado de una mala alimentación (28). Como es lógico, en estas condiciones, muy pocos podían ahorrar; concretamente, señalaba el cónsul en 1914, no hay ningún español que «haya podido economizar lo bastante para adquirir propiedades» (29) y, a la altura de 1917, sólo unos pocos habían logrado reunir algunos (26) SCHNACK, G., Op. cit., p. 73 . (27) Boletln de Emigreci6n (1914) «Informe consular djY Hawai», pp. 317-320. (28) Cfr. GUILLEN GIL, L. Op. cit., p. 163 Y Boletln de Emigreci6n (1914) «Informe consular de Hawail), pp. 317-320. (29) Boletfn de Emigreci6n (1914) «Informe consular de Hawai», p. 320. 140 GERMAN RUEDA HERNANZ ello se suma un hecho político de carácter circunstancial: la encuesta está realizada inmediatamente después de la Guerra Civil española y en general el apoyo de estos españoles era favorable a los republicanos (57). Como nos relata Schnack, «Tony era de la primera generación de españoles, su actitud en relación con el retorno a España es típico de este grupo. El deseó alguna vez hacerse rico en América o, al menos, tener una situación suficiente para volver a su madre Patria y vivir allí confortablemente. Si los republicanos hubieran ganado la guerra podía haber retornado, pero ahora que Franco está en el poder, él no piensa nunca poner los pies en su tierra. Algún día, si los fascistas pierden el control y los aristócratas son «puestos en su lugar», como la República había comenzado a hacer, él puede pensar en volver (58). Motivaciones políticas, económicas, sociales y de distancia se entremezclan. Así las cosas, no resultará extraño que la mayoría de los pocos que vuelven lo hacen porque son «repatriados» forzosamente. «Aquellós que por cualquier motivo se inutilizan total o parcialmente para el trabajo son, previa declaración de Public Charges (cargas públicas o pobres de solemnidad), repatriados, para que en España pidan limosna o sean amparados por nuestras instituciones de caridad» (59). Como ejemplo se puede citar un informe (60) del cónsul que en 1916 da cuenta de la repatriación de seis familias y una viuda, en total 30 personas, cuyos cabezas de familia se encuentran enfermos (reumatismos, 45 años; tuberculosis, 31 años; hernia, 33 años; ciego, 38 años; hígado, 51 años) o tienen avanzada edad (61 años uno de ellos y 60 años la viuda); en fin, todos ellos «inútiles» para la «producción», por lo que compensa pagarles el viaje de vuelta por las instancias oficiales con la ayuda de donativos en metálico de particulares y de ropa de invierno que proporciona el consulado. En estas condiciones fueron repatriados varios cientos de españoles. La mayoría de los miles de españoles que «huyerOn» de Hawai dirigieron sus pasos hacia California. Efectivamente, entre los años primeros del siglo XX y 1940, unos 7.000 españoles dejaron Hawai para ir a las tierras continentales de U.S.A. que, unidos a los que regresaron a su país, suponen casi todos los que en su día llegaron a aquellas islas procedentes de España. Este traslado masivo de españoles desde Hawai a las tierras continentales norteamericanas no era lo habitual entre los inmigrantes de (57) Por ejemplo, en sólo una semana los espal'loles de Hawai reunieron 5.000 dólares para ayudar a los republicanos (Id., p. 29). (58) Id., p. 85 . (59) GUILLEN GIL, L. Art. cit., p. 170. (60) Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores. Correspondencia Consular. Leg. 1926. Hawaii. Informe del Cónsul 15-1-1916 . VIDA Y DESVENTURAS DE OCHO MIL ESPAf'lOLES EN HAWAI 141 otras razas. Desde 1908 a 1920, 5.747 españoles procedentes de Hawai fueron admitidos en territorio norteamericano (61), lo que supuso el 28,3 % de todos los extranjeros admitidos, mientras que en conjunto la inmigración española en Hawai significaba el 3.53 %. Los españoles salen paulatinamente, aunque con un ritmo cada vez más acelerado. En el primer tramo, desde 1908 a 1910, lo hacen el 14,8 %, para aumentar al 25,4 % entre 1911 y 1913, porcentaje muy similar (25,7%) al del período 1914-1916, que pasa al 34,1 % entre 1917 y 1920. Como es lógico, dada la mayor proporción de origen, se trata de un colectivo donde predominan los hombres que constituyen el 64,5 % frente al 35,5 % de mujeres. Asimismo algo más del 64 % son adultos entre 16 y 44 años y otro 10 % de más de esa edad frente a un 26 % de jóvenes de menos de 16 años. La gran mayoría han vivido en Hawai más de un año, e incluso en un alto porcentaje más de 5 años, entre otros motivos porque han necesitado trabajar mucho para ahorrar el dinero del pasaje. Como queda dicho, la gran mayoría de españoles reemigraron al estado de California, sólo algunos iban a Nueva York o a los estados de Washington, Massachusetts, Maryland, IIlinois, Louisiana, Florida y New Jersey. Concretame nt e en California se concentr an en la Bahía de San Francisco y más concretamente aún en Mountain View, San Francisco, Hayward, Sunnyvale, Vacaville, Menlo y Los Altos (62). La mayoría de estos reemigrantes concibieron la idea de irse a California porque sus amigos o familiares les escribieron, en buena parte de los casos recibieron cartas de los que ya estaban allí y los animaron a ir describiendo las bellezas de la tierra y los mayores salarios. Además ellos deseaban vivir con otros blancos de su raza (en Hawai estaban rodeados de orientales) y en casas de zonas urbanas mejor que en un pequeño campo; por otra parte el cli ma de California era tan bueno como el de Hawai (63) . En definitiva, además de los factores subjetivos que señala Schnack (seguir a sus amigos, reagruparse) y los que acabamos de ver, debemos repetir lo que Joe, un joven español en California, decía: «Los españoles emigraron de Hawai a California por dinero, esta es la principal razón. Tú puedes ganar aquí en una semana lo mismo que en un mes en (61) Los datos desde 1908 a 1920 han sido re cogidos y elaborados de la fuente oficial norteamericana en siete tomos: U. S. DEPARTMENT OF LABOR. BUREAU OF INMIGRATION. Annual Report of the Commissioner General of Immigration to the Secretary of Labor, Fiscal Year, andad June 30 (1914 to 1920), Goverment Printing Office, 1915 to 1921. (62) Cfr. SCHNACK, G. Op . cit., pp. 22 Y 77 Y U. S. DEPARTMENT OF LABOR. BUREAU OF IMMIGRATION. Annual Report. Op. cit. 1919, pp. 228 - 229 y 1920, pp. 243-45. (63) Cfr. SCHNACK, G. Op. cit., pp. 50, 51 Y 76 . r 142 GERMAN RUEDA HERNANZ Hawai» (64). Volvemos al principio, lo que les hizo moverse una vez les '. hace moverse otra: tener una vida mejor. Hacia 1950 la emigración de españoles a Hawai se podía dar por cerrada. Desde 1913 no habían recibido nuevos «refuerzos», y, de manera paulatina, la gran mayoría habían abandonado las is l as para ir a Cálifornia y otros volvieron a su patria. Los pocos que quedan en Hawai se casan con no españoles, han asistido a la escuela en las islas, hablan preferentemente el inglés, se nacionalizan norteamericanos y se «desnaturalizan» como españoles aunque un recuerdo, cada vez más débil, les una a España. (64) Cfr. Id ., p. 81. GERMAN RUEDA HERNANZ Departamento de Historia Contemporánea Universidad de Valladolid