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55 Tolerancia y justificación de la violencia en relaciones de pareja adolescentes Enrique BONILLA ALGOVIA Esther RIVAS RIVERO José Juan VÁZQUEZ CABRERA Universidad de Alcalá, Alcalá de Henares, Madrid (España) Resumen Los patrones de conducta y creencias que se posean en la adolescencia, etapa caracterizada por el comienzo de las relaciones de noviazgo, pueden facilitar o impedir la aparición de violencia de género en la edad adulta. El objetivo de este estudio es analizar la aceptación de situaciones de violencia de pareja entre los adolescentes y las creencias que lo justifican. La muestra está formada por 362 adolescentes (188 hombres y 174 mujeres), con una media de edad de 15’39 años (DT=0’999), que en el año 2016 se encontraban estudiando Educación Secundaria Obligatoria en institutos públicos y colegios concertados de la Comunidad de Madrid. Los resultados muestran que los mecanismos de control y abuso de intimidad por parte de la pareja a través de las TIC se encuentran muy aceptados y se producen bidireccionalmente entre mujeres y hombres. En cuanto a las creencias que justifican la violencia, los hombres presentan un mayor acuerdo con los valores sexistas y la tolerancia al uso de violencia de pareja como muestra de amor, lo que supone un riesgo de cara a la aparición de violencia de género en futuras relaciones. Abstract Some behaviour patterns performed during the adolescence stage might serve as the basis for gender violence in adulthood relationships. The main aim of this paper is to analyse the level of endorsement and normalization of some specific situations related to gender violence among adolescent population, paying special attention to those beliefs that seem to justify that normalization. The participants were 362 teenagers (188 men and 174 women) whose mean age was 15.39 (SD= 0.999). By 2016, they were studying secondary education in both public and charter schools of the Region of Madrid. The results show that some mechanisms related to control of intimacy and abuse through technologies are very present in adolescent relationships, being observed those mechanisms as performed by both sexes. Nevertheless, adolescents’ beliefs related to love relationships are shown as different depending on the sex of the participants: men present a broader agreement about sexist beliefs, and they sometimes tend to justify gender violence as a sign of love. This fact might be taken as a risk factor for a future violent relationship. Dirección de los autores:Departamento de Ciencias de la Educación. Área de Psicología Social. c/ San Cirilo, s/n. 28801 Alcalá de Henares (Madrid). Correo electrónico: [email protected] Recibido: noviembre de 2016. Aceptado: febrero de 2017. El concepto violencia de género incluye las diferentes formas de agresión física, maltrato psicológico, abuso personal y explotación sexual que afectan a las mujeres por su condición de mujer (Alberdi, 2005); es decir, agrupa todas las formas de violencia que ejerce el hombre sobre la mujer por su rol de género (Andrés, López y Álvarez, 2008). Estas formas de coacción se han utilizado, en mayor o menor intensidad, a lo largo de la historia (Expósito, 2011) y sus efectos recaen sobre mujeres de todas las edades y clases sociales (Gálvez, 2011). En este sentido, la violencia contra las mujeres en la pareja suele estudiarse como un fenómeno multicausal, en el que actitudes sexistas y tolerantes hacia el uso de la violencia desempeñan un papel relevante (Ferrer, Bosch, Ramis y Navarro, 2006). La violencia de género no ocurre solamente entre parejas adultas, sino que comienza a aparecer a una edad cada vez más temprana. De hecho, cada vez es más frecuente su comienzo en el periodo de noviazgo o al inicio Apuntes de Psicología Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Occidental, 2017, Vol. 35, número 1, págs. 55-61. Universidad de Cádiz, Universidad de Córdoba, ISSN 0213-3334 Universidad de Huelva, Universidad de Sevilla
56 Apuntes de Psicología, 2017, Vol. 35, número 1, págs. 55-61. de la convivencia (Gorrotxategi y de Haro, 1999). Según Hernando (2007), en las relaciones de pareja adolescentes, al igual que ocurre en las parejas adultas, la violencia de género se extiende desde el abuso verbal y emocional y la agresión física, hasta el asesinato. Las cifras respecto a la prevalencia del maltrato estiman que alrededor de un 20% de la población adolescente sufre abusos en sus relaciones amorosas (Makepeace, 1981). En algunas poblaciones, aproximadamente la mitad de los estudiantes se encuentran involucrados en relaciones de noviazgo violentas (Swart, Seedat, Stevens y Ricardo, 2002). Según el Observatorio Estatal de Violencia sobre la Mujer (2015), de las 712 víctimas mortales por violencia de género entre los años 2003 y 2013 en España, 38 eran menores de 21 años.Dadas las tasas de prevalencia halladas en estudios tanto nacionales como internacionales, la violencia en parejas adolescentes se ha convertido en los últimos tiempos en un problema científico y psicoeducativo (Muñoz, Ortega-Rivera y Sánchez, 2013). Para Alberdi (2005), la violencia está sostenida por valores como el sexismo y la misoginia. Las actitudes sexistas están íntimamente relacionadas con la violencia de género, entre otras cosas, porque sirven para legitimar y mantener las diferencias de género (Díaz-Aguado, 2006, 2003). El sexismo se refiere a la actitud hacia las personas en función de su sexo biológico (Expósito, Moya y Glick, 1998; Ferrer et al., 2006). En la actualidad hay que diferenciar entre nuevas y viejas formas de sexismo. El sexismo tradicional alude a la actitud despreciativa y discriminación hacia las mujeres por su supuesta inferioridad (Cameron, 1977); pero este sexismo ha ido evolucionando hacia formas más imperceptibles (Lameiras y Rodríguez, 2003). El sexismo moderno se caracteriza por la negación de la discriminación, el rechazo a las demandas de las mujeres y la falta de apoyo a las políticas igualitarias (Swim, Aikin, Hall y Hunter, 1995). Las nuevas formas de sexismo se relacionan con la ambivalencia de la actitud, es decir, la coexistencia de sentimientos negativos y positivos hacia las mujeres (Glick y Fiske, 1996). También se hace imprescindible prestar atención a los mitos del amor romántico y al uso que hacen los adolescentes de las tecnologías de la información y la comunicación. Blanco (2014) señala a la aceptación de los mitos románticos y al uso de las nuevas tecnologías como elementos claves a la hora de explicar la violencia de género y el sexismo en adolescentes. En primer lugar, los mitos del amor romántico son un conjunto de creencias acerca de la naturaleza del amor compartidas socialmente (Yela, 2003). Si estas creencias son distorsionadas y están ligadas a una concepción romántica tradicional, contribuirían a la perpetuación de las diferencias de poder y la desigualdad en las relaciones de pareja, y a instaurar en ellas elementos como pasividad, subordinación o dependencia (Ferrer, Bosch y Navarro, 2010). Borrajo, Gámez-Guadix y Calvete (2015), en un estudio realizado con población joven, encuentran que la interiorización de los mitos románticos es un elemento importante por su relación con la aparición de diferentes formas de abuso online entre parejas. De este modo, en el trabajo de prevención con adolescentes, la eliminación de las creencias del amor romántico puede evitar que aparezca violencia en relaciones futuras (Garrido y Casas, 2009). Según Méndez-Lois, Villar-Varela y Barreiro-Fer- nández (2015), las redes sociales, a pesar de ser un nuevo espacio de socialización, reproducen los modelos de feminidad y masculinidad basados en patrones sexistas. En este escenario, las redes sociales han acogido diferentes formas de ejercer violencia de género, sobre todo entre los más jóvenes (Torres, Robles y de Marco, 2013). Para Arnaiz, Cerezo, Giménez y Maquilón (2016), las nuevas tecnologías se convierten en un espacio idóneo para acosadores debido a la sensación de impunidad e invisibilidad. En este sentido, estas han propiciado la aparición de diferentes formas de ejercer violencia entre los jóvenes, como es el caso del sexting y el ciberacoso (Torres et al., 2013). Según estos autores, el sexting alude a la distribución de material privado perteneciente a otra persona (generalmente, vídeos y fotografías de carácter erótico) mediante el teléfono móvil o Internet. El ciber acoso está relacionado con una invasión de la intimidad de la otra persona, utilizando las posibilidades que ofrecen las TIC de un modo disruptivo, sobre todo entre personas que son o han sido pareja (Jabaloyas, 2015). Algunos ejemplos de maltrato mediante las TIC podrían ser los celos, el control ejercido sobre pareja, la prohibición de estar en redes sociales y el traspaso de contraseñas como ejemplos de amor y confianza (Méndez-Lois et al., 2015). Según Jabaloyas (2015), la violencia psicológica es la que más se relaciona con las TIC, pues estas dan pie al control, dominio y acoso de la pareja, pudiendo ser el desencadenante de otras formas de violencia como la física o la sexual. Investigaciones previas constatan que cerca del 80% de jóvenes entre 18 y 30 años están involucrados en conductas de control hacia sus parejas, y el 20% denota comportamientos abusivos online (Borrajo et al., 2015). Garrido y Casas (2009) encontraron que el abuso psicológico (control, humillaciones, manipulación…) es lo más extendido, habiendo sido sufrido por el 29’3% de los adolescentes. En este sentido, un estudio llevado a cabo con población entre 13 y 18 años reporta que el 23% de las mujeres y el 10% de los hombres ceden a sus parejas las contraseñas de acceso a sus cuentas, y el 33% de las mujeres y el 23% de los hombres exponen que sus parejas tienen acceso a sus chats (Blanco, 2014). Las primeras relaciones de noviazgo propiciarán el desarrollo de creencias sobre qué es una relación de pareja y cómo comportarse en ella, lo que repercutirá en el modo de vivirlo en la adultez (Furman y Flanagan, E. Bonilla, E. Rivas y J.J. Vázquez Tolerancia y justificación de la violencia en relaciones de pareja adolescentes
Apuntes de Psicología, 2017 Vol. 35, número 1, págs. 55-61. 57 1997). Sin embargo, la normalización de determinados comportamientos violentos que suponen el comienzo de la violencia en la pareja, como los celos y el control, es mayor que en otras edades, pues son considerados como muestras de amor (Hernando, 2007). Según Muñoz-Rivas, Graña, O’Leary y González (2007), la exposición a estos comportamientos violentos en las primeras relaciones de noviazgo puede ser un precursor de la violencia en futuras relaciones de la vida adulta. Por tanto, el estudio de la violencia entre parejas jóvenes se ha convertido en un tema de vital importancia para prevenir y reducir su frecuencia. Este trabajo analiza el uso que se hace de las TIC en las relaciones de pareja adolescentes, así como la aceptación de creencias sexistas y la justificación de la violencia como muestra de amor, desde una perspectiva de género. En este sentido, los propósitos son: 1. Estudiar la prevalencia de situaciones de control y abuso de intimidad en la pareja a través de las nuevas tecnologías. 2. Analizar la relación entre el amor romántico y la tolerancia de la violencia de pareja. 3. Estudiar la aceptación del sexismo y los roles de género entre el alumnado adolescente. 4. Determinar las diferencias entre mujeres y hombres respecto a la justificación de la violencia de pareja. Con todo, mediante metodología cuantitativa, se plantean las siguientes hipótesis: 1. Se espera un alto porcentaje de situaciones de control y abuso de intimidad mediante las TIC entre los adolescentes. 2. El porcentaje de acoso y control será mayor en hombres que en mujeres. 3. La justificación de la violencia mediante el amor será superior en hombres 4. Los hombres, en comparación con las mujeres, aceptarán más las creencias sexistas. Método Participantes La muestra del presente estudio está compuesta por 362 adolescentes pertenecientes a centros de Educación Secundaria de la Comunidad de Madrid. Se seleccionaron tres centros de titularidad pública y tres de titularidad concertada-privada (religiosos y laicos). Los adolescentes, 188 hombres (51’9%) y 174 mujeres (48’1%), tenían edades comprendidas entre los 14 y los 18 años (M=15’39; DT= 0’999). La tabla 1 presenta las principales características de los participantes. Procedimiento e instrumento La recogida de datos se llevó a cabo en horario escolar mediante un instrumento autoaplicado que garantizaba el anonimato de los participantes. El instrumento, elaborado ad hoc por los investigadores para medir la aceptación y tolerancia a las situaciones de violencia, así como evaluar las percepciones sobre las relaciones de pareja, estuvo compuesto por los siguientes apartados: Características sociodemográficas y de contexto Se registraron el sexo, la edad, titularidad del centro educativo y la situación sentimental, datos descriptivos que aparecen en la tabla 1. Violencia de pareja mediante las TIC Utilizando como base los recientes estudios acerca de la relación entre los espacios virtuales y las conductas de acoso (Arnaiz et al., 2016), así como su relación con la violencia de pareja (Méndez-Lois et al., 2015; Borrajo et al., 2015; Torres et al., 2013; Durán y Martínez-Pecino, 2015; Jabaloyas, 2015; Blanco, 2014), se elaboró un instrumento conformado por preguntas de respuesta múltiple, para evaluar la tolerancia al control y abuso de intimidad por parte de la pareja mediante las TIC (ver tablas 2, 3 y 4). Aceptación de la violencia de pareja y creencias sexistas Se crearon diez preguntas que, en un rango de respuestas dicotómico (Sí/No), indagaban sobre creencias sexistas y situaciones de pareja relacionadas con formas de violencia más explícitas, para evaluar su aceptación. La composición de este segundo bloque fue la siguiente: tres ítems, siguiendo la Teoría del Amor de Yela (2003), relacionan el amor romántico con la tolerancia a la violencia de pareja; dos ítems se basan en la aceptación de situaciones que podrían ser el comienzo de una relación de pareja violenta; y los cinco ítems restantes, dada la relación entre sexismo y violencia de género (Díaz-Aguado, 2006, 2003; Ferrer Tabla 1. Características de la muestra. n % Edad (años) 14 69 19.1 15 145 40 16 90 24.9 17 53 14.6 18 51.4 Situación sentimental Con pareja 94 26.2 Sin pareja 265 73.8 Centro educativo Instituto público 197 54.4 Concertado-privado laico 83 22.9 Concertado-privado religioso 82 22.7 E. Bonilla, E. Rivas y J.J. Vázquez Tolerancia y justificación de la violencia en relaciones de pareja adolescentes
58 Apuntes de Psicología, 2017, Vol. 35, número 1, págs. 55-61. et al., 2006), representan creencias sexistas y estereotipos tradicionales, cuya interiorización supondría estar a favor de la desigualdad de género que favorece la violencia contra la mujer (Alberdi, 2005) (ver tabla 5). Resultados Tal como ilustran los resultados que se presentan en la tabla 2, el 67’13% de los participantes (n = 243) ha sufrido control y abuso de intimidad por parte de la pareja o ex pareja mediante el teléfono móvil, destacando como situaciones más extendidas el ver fotografías y leer los chats de WhatsApp de la pareja. En cuanto a la relación entre el sexo y la tolerancia al control y abuso de intimidad por parte de la pareja mediante el teléfono móvil, existe un mayor porcentaje de hombres (76’06%; n = 143) que de mujeres (57’47%; n = 100) que manifiesta que su pareja o ex pareja ha hecho uso de su teléfono móvil. Analizando más detalladamente las diferencias en cuanto al sexo, se observa que un mayor porcentaje de mujeres afirma que su pareja ha utilizado su teléfono para ver fotografías (74% vs. 62’9% de hombres), mientras que un mayor Tabla 2.Tolerancia al control y abuso de intimidad recibido por parte de la pareja o ex pareja a través del teléfono móvil. Cuando has tenido pareja, esta te ha cogido el móvil para… Total Hombre Mujer n=243 % n=143 % n=100 % Ver fotografías 164 67.5% 90 62.9% 74 74.0% Leer los chats de WhatsApp 115 47.3% 78 54.5% 37 37.0% Conocer tus contactos 68 28.0% 41 28.7% 27 27.0% Escribir en los chats haciéndose pasar por ti 21 8.6% 11 7.7% 10 10.0% Tabla 3.Accesibilidad a material privado por parte de la pareja mediante las TIC. Conoce tu pareja, o conoció cuando la tuviste, la contraseña de… Total Hombre Mujer n=335 % n=171 % n=164 % Desbloqueo del móvil 141 42.1% 74 43.3% 67 40.9% Acceso a redes sociales 26 7.8% 13 7.6% 13 7.9% Correo electrónico 10 3.0% 9 5.3% 1 0.6% Ninguno 185 55.2% 92 53.8% 93 56.7% Tabla 4. Difusión de fotografías o selfies sugerentes por parte de los adolescentes. Total Hombre Mujer n=56 % n=22 % n=34 % Solo a mi pareja 30 53.6% 14 63.6% 16 47.1% Solo a mis amigos 15 26.8% 6 27.3% 9 26.5% Redes sociales 6 10.7% 3 13.6% 3 8.8% Familiares 2 3.6% 2 9.1% 00% Compañeros 2 3.6% 1 4.5% 1 2.9% No las he difundido 12 21.4% 2 9.1% 10 29.4% porcentaje de hombres expone que su pareja ha usado su teléfono móvil para leer sus chats de WhatsApp (54’5% vs. 37% de mujeres). La tabla 3 muestra el porcentaje de casos relativo a la accesibilidad a material privado por parte de la pareja o ex pareja de los y las adolescentes, a través del conocimiento de las contraseñas del teléfono móvil y diferentes redes sociales. En cuanto al riesgo de sufrir sexting por envío de material erótico, el 15’5% de los adolescentes (n = 56) afirma haber utilizado alguna vez el teléfono móvil para hacerse fotografías o selfies en poses sugerentes. Se hallan diferencias estadísticamente significativas en función del sexo de los adolescentes, puesto que una mayor proporción de mujeres que de hombres (19’5% vs.11’7%) afirma haber utilizado el teléfono para tal fin (χ2 = 4’245; p = 0’039). En la tabla 4 se muestra el tipo de difusión dada por los y las adolescentes a estas fotografías. De los 56 participantes que han utilizado el teléfono móvil para hacerse fotografías sugerentes tan solo el 21’4% afirma no haberlas difundido. En cuanto a las diferencias por sexos, los hombres las comparten en E. Bonilla, E. Rivas y J.J. Vázquez Tolerancia y justificación de la violencia en relaciones de pareja adolescentes
Apuntes de Psicología, 2017 Vol. 35, número 1, págs. 55-61. 59 mayor proporción con sus parejas, mientras que las mujeres las difunden menos; sin embargo, como se expuso anteriormente, son ellas las que más utilizan el móvil para fotografiarse de este modo. La tabla 5 recoge los porcentajes totales y las diferencias estadísticamente significativas en el acuerdo de hombres y mujeres respecto a las creencias sexistas y la tolerancia a situaciones de violencia que podrían suponer un riesgo para sus parejas o ellos mismos. Como se puede ver en la tabla 5, aproximadamente la mitad de los adolescentes está de acuerdo con que, al tener pareja, es habitual utilizar el teléfono móvil para saber dónde está y qué hace la otra persona, así como dejar de hacer ciertas cosas si a tu pareja no le gustan. Por otro lado, el 47% considera que los celos son una muestra de amor y el 58% perdonaría a su pareja si un día se enfada y le grita y/o insulta excesivamente. La creencia sexista más aceptada es “las mujeres, por naturaleza, suelen ser más sentimentales que los hombres”. Las mayores diferencias en cuanto al sexo de los encuestados se encuentran en el acuerdo con las preguntas referentes a la tolerancia y aceptación de situaciones de violencia, de modo que los hombres están más de acuerdo con los ítems “perdonaría por amor a mi pareja si un día se enfada y me grita y/o insulta excesivamente” y “es normal que, al tener pareja, se dejen de hacer ciertas cosas si a tu pareja no le gustan”. También se observan diferencias Tabla 5. Porcentajes totales y diferencias entre mujeres y hombres en el acuerdo con creencias sexistas y la tolerancia a situaciones relacionadas con la violencia de pareja (*p < 0’05; **p < 0’01; ***p < 0’001). Total (n = 362) Hombre (n = 188) Mujer (n = 174) χ 2 Tolerancia a la violencia de pareja Perdonaría por amor a mi pareja si un día se enfada y me grita y/o insulta excesivamente. 58.4% (201) 81.1% (146) 33.5% (55) 79.963*** Una persona es celosa porque se preocupa por ti y te quiere. 47.1% (168) 50.8% (94) 43% (74) 2.170 Considero que los malos tratos se podrían perdonar por amor. 9.8% (35) 16.1% (30) 2.9% (5) 17.426*** Aceptación de situaciones de violencia Es normal que, al tener pareja, se dejen de hacer ciertas cosas si a tu pareja no le gustan. 48% (171) 59.8% (110) 35.5% (61) 21.060*** Cuando se tiene pareja, es habitual utilizar el móvil para saber dónde se encuentra y qué hace la otra persona. 46.1% (166) 41.9% (78) 50.6% (88) 2.700 Creencias sexistas Las mujeres, por naturaleza, suelen ser más sentimentales que los hombres. 69.1% (248) 69,9% (130) 68,2% (118) 0.119 Los hombres, por naturaleza, suelen ser más agresivos que las mujeres. 66.7% (240) 66.3% (124) 67.1% (116) 0.022 Las mujeres suelen ser mejores que los hombres en la crianza y cuidado de los hijos. 50% (179) 52.4% (97) 47.4% (82) 0.906 No es muy habitual observar conductas machistas y sexistas por televisión. 20.8% (74) 27.4% (51) 13.6% (23) 10.235*** Una chica que viste ropa atrevida (tirantes, pantalón corto, falda…) va provocando. 20.3% (71) 27.1% (49) 13% (22) 10.675*** estadísticamente significativas en el acuerdo con “una chica que viste ropa atrevida (tirantes, pantalón corto, falda…) va provocando” y “no es muy habitual observar conductas machistas y sexistas por televisión”. Lo más destacable es la diferencia en el acuerdo con la consideración de que los malos tratos se podrían perdonar por amor. Discusión Conocer las concepciones de la población adolescente respecto a las relaciones de pareja, el modo en que se relacionan entre sí y los diferentes usos que hacen de las nuevas tecnologías, puede ayudar en la prevención de futuros casos de violencia. En este sentido, se da la circunstancia de que determinadas pautas conductuales, como los celos, el control y el abuso de intimidad, están aceptadas entre los adolescentes de la muestra como situaciones que no suponen perjuicio alguno. Esto podría deberse, tal y como expone Hernando (2007), a que estos comportamientos son percibidos como síntomas de amor y preocupación por la persona amada, lo que impide que se vean como el posible inicio de un problema mayor. Las ideas distorsionadas sobre el amor -entre ellas el mito de los celos, aceptado aproximadamente por la mitad de los adolescentes entrevistadospueden conducir a la justificación de comportamientos violentos en la pareja (Yela, 2003; Borrajo et al., 2015). Interpretar E. Bonilla, E. Rivas y J.J. Vázquez Tolerancia y justificación de la violencia en relaciones de pareja adolescentes
60 Apuntes de Psicología, 2017, Vol. 35, número 1, págs. 55-61. los celos como manifestaciones de amor podría dificultar la percepción de la naturaleza violenta de las conductas en las que desembocan (García-Sedeño y García-Tejera, 2013). La asunción de este tipo de creencias románticas permitiría que se disculpen ciertas conductas que se asemejan a los primeros estadios de la violencia de género, y las redes sociales podrían incrementar los mecanismos de control hacia la pareja (Blanco, 2014). Esto podría explicar que el 67% de los adolescentes tolere el control y abuso de intimidad por parte de su pareja mediante el teléfono móvil y cerca de la mitad ceda sus contraseñas de acceso a material privado, como puede ser el teléfono móvil, redes sociales o correo electrónico. Estos resultados se asemejan a los de investigaciones recientes realizadas con estudiantes, en los que un 57% de los participantes informaban de haber sido victimizados por el móvil y aproximadamente la mitad manifestaba haber ejercido ciberacoso mediante el teléfono móvil hacia su pareja (Durán y Martínez-Pecino, 2015). Sin embargo, los resultados relativos a la cesión de contraseñas de acceso a material privado (móvil, redes sociales y correo electrónico) reportan que en los participantes se trata de una práctica más habitual de lo que muestran otros estudios realizados también con adolescentes (Blanco, 2014; Estébanez y Vázquez, 2013). En cuanto al sexo de los participantes, una mayor cantidad de hombres expone que, cuando ha tenido pareja, esta ha utilizado su teléfono móvil para leer los mensajes de Whats App y conocer sus contactos, mientras un mayor porcentaje de mujeres afirma que su pareja lo utilizó para ver fotografías y escribir haciéndose pasar por ella. La cesión de contraseñas para acceder a material privado parece tolerarse en la misma proporción por ambos sexos. Los recientes estudios realizados con población joven, al igual que los resultados de esta investigación, en contra de lo esperado vienen mostrando que tanto hombres como mujeres pueden ser víctimas y agresores de este tipo de violencia de pareja (Borrajo et al., 2015; Jabaloyas, 2015; Garrido y Casas, 2009; Durán y Martínez-Pecino, 2015); por lo que la violencia psicológica mediante las TIC (control, abuso de intimidad…) parece ser bidireccional en las relaciones de noviazgo. Por otro lado, las mujeres de la muestra tienen mayor riesgo de sufrir sexting, puesto que son estas quienes más utilizan el teléfono móvil para fotografiarse en poses seductoras. Esto podría deberse a que mujeres y hombres disfrutan las redes sociales y las nuevas tecnologías de un modo diferente, reproduciendo los estereotipos de género impuestos socialmente (Estébanez y Vázquez, 2013; Méndez-Lois et al., 2015). Sin embargo, es importante destacar que el foco no debe dirigirse hacia las personas que se fotografían en poses eróticas y las comparten con sus parejas, sino a las que difunden este material privado sin consentimiento. El personal investigador que se dedica al estudio de la violencia de género coincide al exponer que entre las causas de la misma se encuentra la desigualdad de poder y diferencias de género (Gálvez, 2011; Alberdi, 2005; Maqueda, 2006), así como el sexismo que lo legitima (Díaz-Aguado, 2003, 2006; Ferrer et al., 2006). En este sentido, son preocupantes los resultados hallados en cuanto al acuerdo con las creencias sexistas tanto por parte de hombres como de mujeres, ya que las concepciones acerca de los roles de género de los adolescentes determinarán el desarrollo de su identidad (Santillano, 2009). En cuanto a la tolerancia y aceptación de situaciones de violencia en la pareja, cabe desatacar que ocho de cada diez hombres perdonaría a su pareja si un día se enfada y le grita y/o insulta excesivamente y un 16% perdonaría los malos tratos por amor. El discurso del amor romántico de nuevo podría estar detrás de la tolerancia y justificación de la violencia, tal y como se observa en otros estudios realizados con muestras de población joven (Borrajo et al., 2015; Blanco, 2014). Sin embargo, el hecho de que las mujeres rechacen ampliamente estas formas de violencia más explícitas (gritos, insultos y malos tratos por amor) y los hombres las aprueben también puede ser síntoma de que, en las sociedades patriarcales, quien ejerce este tipo de violencia es el hombre y quien la sufre la mujer. De hecho, tal y como expone Díaz-Aguado (2003), las adolescentes rechazan en mayor proporción las creencias sexistas y de justificación de la violencia que los adolescentes. En definitiva, si las actitudes sexistas y tolerantes hacia el uso de la violencia son un factor de riesgo importante para la aparición de violencia contra las mujeres (Ferrer et al., 2006), y las creencias distorsionadas acerca del amor sirven de justificación a la violencia, se hace necesario trabajar en la deconstrucción de estos patrones culturales transmitidos generacionalmente y fomentar la androginia desde todos los espacios de la educación formal y no formal. Referencias Alberdi, I. (2005). 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