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Estableciendo un buen clima en el aula: programa de intervención para resolver conflictos con alumnos que tienen trastornos de conducta usando las emociones

Romero Valverde, Esperanza Macarena

Abstract

El presente Trabajo de Fin de Grado (TFG) se centra en estudiar al alumnado con trastornos de conducta (TC), diseñando un programa de intervención con el que se pretende solventar la resolución de conflictos que surjan en el aula, mejorando el clima de trabajo y las relaciones sociales, tanto entre sus iguales como con el docente. El objetivo principal es el de promover un buen desarrollo en el ámbito social del alumno/a en la clase, ayudándolo a gestionar su conducta y seguir las normas, fomentando así su bienestar integral. Asimismo, este trabajo persigue dar una mayor visibilidad a los alumnos/as que tienen este trastorno, proporcionándoles una atención que tenga en cuenta las necesidades que presentan. La formación de los docentes también es un factor clave a la hora de afrontar este tipo de situaciones, ya que, dependiendo de esta, se puede solucionar el problema, o por el contrario, agravar las conductas que provocan el conflicto. Para finalizar, el programa de intervención propuesto en este trabajo tiene como fin resolver la problemática presentada, a través del uso de técnicas para potenciar y/o debilitar conductas, como la economía de fichas, en los estudiantes con trastornos de conducta (TC) en Educación Primaria.

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Estableciendo un buen clima en el aula: programa de intervención para resolver conflictos con alumnos que tienen trastornos de conducta usando las emociones Modalidad Opción A: Diseño de propuesta formativa con intervención Autora: Esperanza Macarena Romero Valverde Grado en Educación Primaria Mención Educación Especial Curso Académico 2023-2024 Tutor: Salvador Herrero Remuzgo Departamento Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológicos Segunda Convocatoria 1 RESUMEN: El presente Trabajo de Fin de Grado (TFG) se centra en estudiar al alumnado con trastornos de conducta (TC), diseñando un programa de intervención con el que se pretende solventar la resolución de conflictos que surjan en el aula, mejorando el clima de trabajo y las relaciones sociales, tanto entre sus iguales como con el docente. El objetivo principal es el de promover un buen desarrollo en el ámbito social del alumno/a en la clase, ayudándolo a gestionar su conducta y seguir las normas, fomentando así su bienestar integral. Asimismo, este trabajo persigue dar una mayor visibilidad a los alumnos/as que tienen este trastorno, proporcionándoles una atención que tenga en cuenta las necesidades que presentan. La formación de los docentes también es un factor clave a la hora de afrontar este tipo de situaciones, ya que, dependiendo de esta, se puede solucionar el problema, o por el contrario, agravar las conductas que provocan el conflicto. Para finalizar, el programa de intervención propuesto en este trabajo tiene como fin resolver la problemática presentada, a través del uso de técnicas para potenciar y/o debilitar conductas, como la economía de fichas, en los estudiantes con trastornos de conducta (TC) en Educación Primaria. PALABRAS CLAVE: Trastorno de Conducta, Educación Primaria, Economía de Fichas, Conflicto, Programa de Intervención. ABSTRACT: This Final Degree Project (TFG) is focused on study scholars with Conduct Disorders (CD), creating an intervention program which will resolve the conflicts that may appears in the classroom, improving the work environment and social relationships, between the other kids and the teacher. Moreover, this document pursues to provide a bigger visibility to the students with this disorder, giving them the attention they need. Teacher training is also very important in 2 handling with this type of situations, and depending on this, being able to resolve it, or otherwise, making the situation worse. To conclude, the intervention program introduced in this work has its central purpose solving the presented problem, using techniques to strengthen and/or weaken behaviors, like token economy, in scholars witch Conduct Disorders (CD) in Primary Education. KEY WORDS: Conduct Disorder, Primary Education, Token Economy, Conflict, Intervention Program. 3 ÍNDICE 1. Introducción ...................................................................................................................... 4 2. Marco Teórico ................................................................................................................... 5 2.1. Trastorno de conducta ............................................................................................. 5 2.1.1. Etiología ................................................................................................................. 8 2.1.2. Comorbilidad ...................................................................................................... 12 2.2. Técnicas de modificación de conducta ................................................................. 13 2.2.1. Técnicas para potenciar y/o debilitar conductas ............................................. 15 2.3. Trastorno de conducta y la economía de fichas. .................................................. 18 3. Objetivos del TFG ........................................................................................................... 19 4. Metodología del TFG ...................................................................................................... 20 5. Propuesta de programa de intervención ....................................................................... 22 5.1. Curso o ciclo al que va destinado .......................................................................... 22 5.2. Objetivos ................................................................................................................. 22 5.3. Temporalización ..................................................................................................... 23 5.4. Recursos .................................................................................................................. 23 5.5. Desarrollo de la economía de fichas ...................................................................... 24 5.5.1. Conductas objetivo ............................................................................................. 24 5.5.2. Tabla conducta-norma ....................................................................................... 25 5.5.3. Recompensas ....................................................................................................... 28 5.6. Evaluación del programa de intervención ........................................................... 29 6. Conclusión ....................................................................................................................... 40 7. Referencias bibliográficas .............................................................................................. 42 8. Anexos .............................................................................................................................. 47 4 1. Introducción En la actualidad, los trastornos de conducta (TC), se sitúan como una de las patologías más comunes, con una incidencia entre el 2 y 10% de forma global, en la población infantil. Estos datos tienen en cuenta los casos que se detectan en las clínicas y los centros educativos, agentes clave para la detección y diagnóstico de este trastorno, que también ayudan en la atención e intervención de las necesidades que presenta este tipo de alumnado (Aguilar- Valera, 2019). El trastorno de conducta (TC) es un patrón de comportamiento que afecta a muchos niños, y que, sin embargo, no cuenta con la relevancia que se merece. Usualmente, a este tipo de alumnado el docente le regaña o le castiga, creyendo que así cambiará su conducta, causando, en consecuencia, el efecto contrario. La conducta que llevan a cabo estos estudiantes suelen causar conflictos en el aula, con el profesor y con los compañeros/as, alterando al grupo y obstaculizando el proceso de enseñanza-aprendizaje del resto de discentes, perjudicando también las relaciones que este tipo de alumnado establece en su contexto escolar. En los últimos años, diversos estudios han demostrado que, para proporcionar una intervención que cubra las necesidades que presentan estos discentes, existen las técnicas de modificación de conducta, una estrategia útil para el docente que, a su vez, es efectiva para el alumno/a, haciendo que se extingan las conductas inapropiadas y/o violentas que realiza, tanto dentro como fuera de la clase. De igual forma, es necesario destacar la importancia del docente como profesional capaz de presenciar los estadios iniciales del crecimiento del niño/a y de detectar los síntomas propios del TC con las alteraciones en su comportamiento. El docente pasa muchas horas con el alumnado, todo este tiempo que comparten propicia que su posición sea la ideal para localizar la existencia de este trastorno (Rabadán y Giménez-Gualdo, 2012). Por consiguiente, es necesario seguir formando a los docentes en la intervención con este tipo de niños/as, otorgándole recursos y herramientas que realmente sean efectivos en la mejora de su conducta. 5 Es por ello que, el siguiente TFG pretende resolver todas estas cuestiones, focalizándose en el diseño de un programa de intervención, basado en una fundamentación teórica previa, el cual va a girar en torno a la utilización de la economía de fichas como técnica de modificación de conducta en el alumnado con trastorno de conducta (TC). Con el uso de esta técnica se pretende modificar las conductas inadecuadas que puedan surgir en el aula, mejorando así el ambiente de trabajo y las relaciones sociales entre alumno-docente y alumno-alumno, favoreciendo una comunicación más asertiva entre ellos. 2. Marco Teórico La manera en la que se comporta el ser humano determina su personalidad, como es la persona según lo que hace y su forma de desenvolverse en la sociedad. Si ese comportamiento empieza a ser inapropiado o inadecuado, sobrepasando lo que el resto de los ciudadanos considera como una conducta normativa, que dificulta que una persona pueda convivir en sociedad, afectando de manera directa a su área personal, familiar y social, se hablará de un trastorno de conducta (TC) (Oldham, Skodol y Bender, 2007). A continuación, se va a desarrollar la fundamentación teórica relacionada con dicho trastorno. 2.1. Trastorno de conducta La mayoría de los autores coinciden en definir el trastorno de conducta (TC) usando el DSM-5 (APA, 2014, p. 469), como “un patrón repetitivo y persistente de comportamiento en el que no se respetan los derechos básicos de otros, las normas o reglas sociales propias de la edad”. Pero esto no indica que a todos los niños con un comportamiento inadecuado se les diagnostique un trastorno de conducta, puesto que hay que observar la intensidad y frecuencia con la que se manifiestan dichos comportamientos, además del desgaste en las relaciones sociales que se producen, comparándolo con el desarrollo de otros infantes de su edad (Rubio, 2015). Sin embargo, tal como indica el autor Aguilar-Valera (2019), el TC es una patología difícil de definir, ya que hay varios factores determinantes que podrían ser innatos o adquiridos durante el desarrollo del niño/a. El mismo autor menciona que los TC se consideran un cuadro clínico específico e independiente de otros trastornos semejantes, 6 aunque resalta que podrían presentarse en otros perfiles, no dándose en una única patología, existiendo así una comorbilidad entre otros trastornos parecidos. En cuanto a la progresión y evolución del TC, el DSM-5 (APA, 2014) desarrolla que, el comienzo de este trastorno, podría darse en la etapa preescolar, sin embargo, los síntomas más relevantes aparecen en el período situado entre los 6 y 11 años de edad (lo denominado como infancia media) o entre los 14 y 16 años (llamado adolescencia media), después de esa edad su aparición es infrecuente, aunque sí que puede diagnosticarse en la adultez. El desarrollo de este trastorno es cambiante, pues la mayor parte de las personas que lo sufren tienen una disminución de los síntomas en la edad adulta. Muchas de las personas con TC con inicio en la adolescencia que cuentan con una sintomatología más leve consiguen adaptarse social y laboralmente, en cambio, las personas que tienen un inicio del trastorno más prematuro cuentan con un peor diagnóstico junto con una gran probabilidad de llevar a cabo conductas ilícitas y de tener otros trastornos involucrados en la consumición de estupefacientes en la adultez. Igualmente, estas personas en la etapa adulta cuentan con el peligro de presentar trastornos del estado de ánimo, de ansiedad, de estrés postraumático, de síntomas somáticos, del control de los impulsos, etc., y si los síntomas siguen agravándose, se llegaría a hablar de un trastorno de la personalidad antisocial (DSM-5, APA, 2014). En lo que se refiere al diagnóstico del TC, existen una serie de criterios diagnósticos creados por el DSM-V (APA, 2014, p. 469-470) (Tabla 1); deben de presentarse en el paciente al menos tres de los quince criterios en los 12 últimos meses, o como mínimo uno en los últimos 6 meses: Agresión a personas y animales 1. A menudo acosa, amenaza o intimida a otros. 2. A menudo inicia peleas. 3. Ha usado un arma que puede provocar serios daños a terceros. 4. Ha ejercido la crueldad física contra personas. 5. Ha ejercido la crueldad física contra animales. 6. Ha robado enfrentándose a una víctima. 7. Ha violado sexualmente a alguien. 7 Destrucción de la propiedad 8. Ha prendido fuego deliberadamente con la intención de provocar daños graves. 9. Ha destruido deliberadamente la propiedad de alguien Engaño o robo 10. Ha invadido la casa, edificio o automóvil de alguien. 11. A menudo miente para obtener objetos o favores, o para evitar obligaciones. 12. Ha robado objetos de valor no triviales sin enfrentarse a la víctima. Incumplimiento grave de las normas 13. A menudo sale por la noche a pesar de la prohibición de sus padres, empezando antes de los 13 años. 14. Ha pasado una noche fuera de casa sin permiso mientras vivía con sus padres o en un hogar de acogida, por lo menos dos veces o una vez sí estuvo ausente durante un tiempo prolongado. 15. A menudo falta en la escuela, empezando antes de los 13 años. Tabla 1. Criterios diagnósticos del Trastorno de Conducta DSM-5 (APA, 2014, p. 469-470). Además de estos criterios, hay que determinar (DSM-5, APA, 2014, p. 470-471): ● El tipo de inicio del trastorno: ○ Infantil (el niño/a manifiesta, por lo menos, una característica del TC antes de los 10 años). ○ Adolescente (no se manifiestan características del TC antes de los 10 años). ○ No especificado (cuando no se puede afirmar si el primer síntoma se manifestó en el niño/a antes de los 10 años). ● Las emociones prosociales limitadas: se han de dar aunque sea dos de las características que se desglosan a continuación a lo largo de 12 meses en las relaciones que establezca el individuo con otras personas y consigo mismo. ○ Falta de remordimiento o culpabilidad, sin preocuparse por la consecuencia que conlleva sus acciones. ○ Insensibilidad (sin empatía), existe una despreocupación por lo que sienten las demás personas. ○ Despreocupación por su rendimiento, culpando a las demás personas por ello. 8 ○ Afecto superficial o escaso en su relación con los demás. ● La gravedad del trastorno: ○ Leve (aquí se encuentran los individuos que tienen los problemas de comportamiento básicos para realizar el diagnóstico, comparado con los demás niveles, son los que menos daño producen). Ejemplo: mentir, faltar a clase. ○ Moderado (aquí se sitúan los individuos que producen un daño intermedio). Ejemplo: pinchar las ruedas de un coche, romper una máquina expendedora para conseguir el dinero. ○ Grave (estos individuos cuentan con múltiples problemas en su conducta, produciendo un gran daño a las demás personas). Ejemplo: usar una pistola para robar, violencia física. 2.1.1. Etiología Conocer la etiología o causa del TC no es sencillo, pues aún se sigue intentando encontrar una respuesta que englobe las características que este trastorno presenta en cada niño/a. La etiología está estrechamente relacionada con los factores de riesgo, que según los autores Wicks-Nelson e Israel (1998) afectan en la evolución del TC, estos son: familiares, sociocognitivos y biológicos. Factores familiares Estos impactan en la creación y desarrollo de conductas disociales, puesto que, es en el hogar donde el niño/a aprende conductas inadecuadas, es su contexto de mayor referencia, en el que pasa la mayor parte del día, junto a sus padres (Vera, 2018). Si en este contexto se fomentan comportamientos agresivos, lo más probable es que el infante adquiera y asimile esas mismas conductas (Wicks-Nelson e Israel, 1998). Además, a esto se le añade la existencia de influencias primarias, las cuales aluden a la relación progenitor-hijo (cómo se comunican entre ellos, los castigos que le imponen al niño, su relación con otras familias, …) y secundarias, las cuales se refieren a la relación e interacción que realizan los padres (puede existir la presencia de conflictos conyugales, que aumenten la aparición de la violencia) (Ollendick y Hersen 1998). 15 concepto describiéndolo como un sistema de principios y técnicas para el aprendizaje con el objetivo de hacer una evaluación y mejora de las conductas, tanto encubiertas como visibles de los individuos. En una concepción más actual se encuentra Anguita (2010, p. 2), declarando que: “La modificación de conducta tiene como objetivo promover el cambio a través de técnicas de intervención psicológicas para mejorar el comportamiento de las personas de forma que desarrollen sus potencialidades y las oportunidades disponibles es su medio. El área de modificación de conducta es el diseño y aplicación de intervención psicológicas que permitan el control de la conducta para producir el bienestar, la satisfacción y la competencia personal”. A fin de conseguir la modificación de la conducta se utilizan las técnicas de modificación de conducta. Los autores García y Martínez (2010, p. 8) determinan que estas técnicas “son un conjunto de herramientas y aplicaciones para que familiares, docentes y agentes externos a éstos, puedan intervenir y mejorar el comportamiento de un individuo que presenta estas necesidades”. Con ellas para el docente será útil, a la par que eficaz, suprimir las conductas disruptivas o inadecuadas que lleva a cabo el alumno/a en la clase. Las técnicas de modificación de conductas se dividen en: técnicas operantes para desarrollar, aumentar o mantener conductas, técnicas operantes para reducir o eliminar conductas y técnicas para potenciar y/o debilitar conductas (está última técnica será la que se utilice en este programa de intervención). 2.2.1. Técnicas para potenciar y/o debilitar conductas Con el uso de estas técnicas, según la intencionalidad, se podrá favorecer la aparición de la conducta deseada, además de reducir o debilitar la manifestación de otras conductas consideradas inapropiadas o indeseadas en el niño/a. Aunque hay diversos métodos que se clasifican dentro de este ámbito, en este programa se va a trabajar la economía de fichas, puesto que se considera la estrategia más adecuada y efectiva para el alumnado con TC. 2.2.1.1. Economía de fichas Este método lo crearon Ayllon y Azrin en 1.968 (s. XX), usándose primero en hospitales psiquiátricos, para luego extenderse a las instituciones de educación especial, hasta llegar a aplicarse en los colegios. Con la economía de fichas se busca que el alumno/a 16 modifique el comportamiento inapropiado, utilizando el refuerzo positivo, con fichas o puntos que se intercambian por recompensas, y el castigo, con la disminución de dichos puntos que alumno/a logró por su correcta conducta (Gómez y Cuña, 2017). Otros autores como Sibón (2010) definen la economía de fichas como un sistema donde se modifica el ambiente del individuo, lo cual va a influir directamente en su conducta. Con ello, los estímulos que refuerzan conductas indeseadas serán controlados, usando un reforzador secundario. Dicho reforzador tiene que ser tangible (papeletas, puntos, pegatinas, …) y tiene que ser controlado por la persona que lo lleve a cabo para que guíe o modifique la conducta que se pretende cambiar. Hay que aclararle al niño/a que conseguirá los puntos cuando alcance uno de los objetivos fijados, pudiéndolos canjear por los reforzadores que desee. Es un procedimiento moldeable, de uso fácil, que cuenta con un alto nivel de éxito con los discentes. Asimismo, Bados y García-Grau (2011) conciben que la economía de fichas se basa en otorgar fichas (vales, estrellas, puntos, marcas, …) cuando el niño/a realice o no realice unos comportamientos determinados, y con esas fichas el alumno/a las canjeará por unos reforzadores de apoyo (premios). Por otra parte, la mayoría de las economías de fichas incorporan sanciones, como el coste de respuesta (quitar fichas cuando aparece la conducta inapropiada) y la evitación (quitar fichas cuando la conducta apropiada o deseada no aparece). En esa misma línea, Ruiz, Díaz y Villalobos (2012) concretan, al igual que Gómez y Cuña (2017), que la economía de fichas fusiona las técnicas de reforzamiento y castigo. Según ellas, en esta técnica, se le proporciona un reforzador generalizado (por ejemplo una ficha) al discente cuando realiza una buena conducta, en cambio, si la conducta es inapropiada, este reforzador se le retira; otra opción sería la de entregar el número total de fichas al discente para luego ir retirándolas cuando no realice la conducta deseada (coste de respuesta), esto supone un gran reforzador, pues se le otorga al niño/a la confianza inicial de que lo va a lograr, aumentando su motivación por el programa. La ficha cuenta con un valor determinado, con la que el niño/a podrá conseguir diversos premios previamente elegidos. Los comportamientos apropiados deben ir ligados a una consecuencia agradable, para que así el niño/a, poco a poco, deje de depender de los reforzadores. En una concepción más actual se encuentran Tapia y Martínez (2020, p. 8) quienes elaboran una definición de la economía de fichas la cual se asemeja, también, a la de los autores mencionados anteriormente: “Se define como un programa por el cual, una persona 17 en concreto o un grupo de personas pueden ganar fichas por emitir conductas deseables, y cambiarlas luego por reforzadores de apoyo. A su vez se identifica como programa de modificación de conducta en el cual los individuos que participan en ella, obtienen recompensas o fichas por realizar comportamientos adecuados y posteriormente las cambian por reforzadores de apoyo”. Con relación a los componentes que se deben incluir en un programa de economía de fichas, Ruiz, Díaz y Villalobos (2012) describen los siguientes: ● Un listado de las conductas que se desean cambiar. Ejemplo: estar callado/a cuando habla el profesor/a, mantenerse sentado, mirar al frente, no gritar, … ● Fijar el número de fichas que cada alumno/a es capaz de conseguir al realizar la conducta apropiada/deseada. ● Concretar los reforzadores (premios) que se conseguirán una vez se intercambien las fichas por su valor. Ejemplo: libros, pegatinas, minutos extra en un examen, tiempo libre en clase, ver una película, … ● Indicar de manera clara y minuciosa las reglas de la economía de fichas, especificando al alumno/a el momento en el que se le entregarán las fichas, y cuando estas se canjearán por reforzadores. Con el objetivo de asegurar el éxito de este método, Ruiz, Díaz y Villalobos (2012) dan algunas recomendaciones necesarias para llevar a cabo de forma correcta la economía de fichas: ● Utilizar reforzadores que sean atractivos y generen interés en el alumnado, tanto si se aplica a un grupo como a un solo niño/a. ● Disminuir el uso de reforzadores con el paso del tiempo. Al comienzo es conveniente entregar las fichas constantemente, pudiéndose intercambiar de manera rápida y sencilla por los reforzadores. Con el progreso del programa, lo mejor es ir reuniendo fichas y que estas adquieran un valor alegórico, dependiendo cada vez menos de los reforzadores materiales. ● Es fundamental que se vaya transfiriendo la valoración que el alumno/a da a las fichas hacia su autorrefuerzo (realizar la conducta deseada) con el avance del programa. En cambio, si no se siguieran estos consejos, podría suceder que la conducta, al finalizar el programa, no se mantuviera en un futuro (Ruiz, Díaz y Villalobos, 2012). 18 En último lugar, también es importante destacar las ventajas del uso de la economía de fichas (Ruiz, Díaz y Villalobos, 2012): ● El docente puede dar el reforzador (ficha) inmediatamente al alumno/a sin necesidad de detener la tarea que esté llevando a cabo. Ejemplo: cada vez que un discente logre realizar la conducta deseada, no puede salir al patio, ni obtener un refuerzo tangible que le haga desatender en clase. ● Valora el esfuerzo del individuo, cuanto más aumente la aparición de la conducta deseada, superior va a ser su refuerzo. ● Como se puede canjear la ficha por diferentes reforzadores, el niño/a va a seguir motivado, evitándose el fenómeno de la saciación. Ejemplo: si al discente cada vez que realiza la conducta deseada se le da una pegatina, llegará el momento en el que este reforzador ya no tendrá valor para él/ella. ● Los reforzadores secundarios (atención, cumplidos, apoyo emocional, ayuda, …) que aparecen de forma implícita al realizarse la conducta correcta, son los que van a seguir presentes una vez los reforzadores materiales desaparezcan. Lo importante es que el individuo lleve a cabo la conducta deseada sin tener como fin la obtención del reforzador material. 2.3. Trastorno de conducta y la economía de fichas. En la búsqueda de otros programas de intervención relacionados con el trastorno de conducta (TC) y el uso de la economía de fichas en el entorno escolar, se ha encontrado que estos tienen muy poca relevancia, ya que, no existe ningún proyecto reciente que se centre en este alumnado y en este contexto. En cambio, sí que se han hallado otras intervenciones que utilizan también la economía de fichas con niños/as que tienen una conducta disruptiva (entorno escolar). Lo que les une con el TC es que este tipo de discentes también realizan conductas inapropiadas. El primer caso, es el de una niña de siete años que en el aula es muy hiperactiva, inatenta y tiene una conducta inapropiada. Es un caso antiguo, ya que se sitúa en el año 1983 (15 años después de la creación de la economía de fichas), esto muestra la efectividad del uso de la técnica de la economía de fichas desde que se empezó a usar en los colegios. Lo que pretenden los autores Pino, Atela y Santillan (1983, p. 484, 485), es atender a esta alumna, además de “lograr la reducción de conductas inadaptadas y el incremento del rendimiento de 19 una niña hiperactiva en un ambiente escolar normal mediante una economía de fichas”. Las conductas que estudiaron y observaron para su posterior modificación estaban relacionadas con el rendimiento en clase, los movimientos de su asiento, la interacción con sus iguales y con ella misma. El programa fue todo un éxito, produciéndose un gran cambio en las conductas que dicha alumna llevaba a cabo en la clase. El segundo caso, más actual, también muestra la elevada eficacia y utilidad del programa de economía de fichas, junto con un contrato de contingencias, en tres discentes con unas características personales complejas que favorecen la aparición de conductas disruptivas en el aula (hacer ruido, romper material escolar, agredir verbalmente a docentes e iguales, junto a una falta de motivación). La intervención, llevada a cabo por Aguilar y Navarro (2008), funcionó, proporcionando unos cambios muy significativos en la conducta de estos alumnos/as, disminuyendo la aparición de dichas conductas inapropiadas en la clase y mejorando su rendimiento académico. Por consiguiente, y tras lo mencionado anteriormente, se puede afirmar que el uso de la economía de fichas funciona en el alumnado, produciendo, paulatinamente, la modificación en la conducta, y es mediante ese proceso que se produce a lo largo del tiempo, cuando el niño/a aprende también sobre sí mismo, sobre lo que sí está bien hacer y lo que no. Al mismo tiempo, se consigue una mejora del ambiente en la clase que a su vez va a permitir una mejor relación del alumno/a con sus compañeros/as y con el profesor/a. Por otro lado, la falta de documentación relacionada con la utilización de la economía de fichas en los alumnos/as con trastorno de conducta (TC), muestra la importancia con la que cuenta este programa de intervención, otorgándole visibilidad a este tipo de alumnado y adaptándose a sus necesidades. 3. Objetivos del TFG • Objetivo General: Desarrollar un programa de intervención de modificación del comportamiento para el alumnado con trastorno de conducta (TC) • Objetivos Específicos: 1. Conseguir una mayor implicación, motivación y participación del alumnado en las actividades de la clase mediante la economía de fichas. 20 2. Modificar los comportamientos inapropiados que generan un mal ambiente en el aula. 3. Concienciar sobre las conductas que son apropiadas en el aula. 4. Proporcionar al alumnado con TC una educación emocional que les permita autorregularse. 5. Favorecer la identificación de las emociones en el alumnado con TC. 6. Mejorar las relaciones sociales deterioradas por la conducta inapropiada del alumnado con TC. 7. Valorar el éxito del programa a través del cambio conductual del alumno/a a lo largo de todo el proceso. 4. Metodología del TFG Este programa ha sido creado para atender a niños/as con Trastorno de Conducta (TC) que realizan conductas inapropiadas en el aula, la cual crea conflictos y un mal ambiente de trabajo. Esta es una problemática que ocurre actualmente en muchos colegios de nuestro país, y sin embargo, no cuenta con la suficiente relevancia. Para ello, es necesario conocer e investigar a este tipo de alumnado y entender que esa conducta la llevan a cabo no para incordiar o molestar por capricho, si no por que presentan unas necesidades que no se están supliendo. Con esta intervención, además de mejorar la conducta del discente, se le ayuda a mejorar su relación con sus compañeros/as y con el profesorado. Esto se va a conseguir a través del uso de la economía de fichas y la educación emocional; por un lado, la economía de fichas va a ser la técnica de modificación de conducta que va a permitir moldear el comportamiento inapropiado hacia una conducta deseada, y por otro lado, la educación emocional propiciará un mayor desarrollo en el conocimiento e identificación de las emociones del alumno/a cuando dichas conductas aparecen en el aula. El programa está enfocado a los alumnos/as de primer ciclo de Educación Primaria, con unas edades comprendidas entre seis y ocho años, que cuentan con un diagnóstico de TC. Con esta intervención tan temprana se pretende plantear una solución antes de que dichas conductas empeoren, así como de forma previa a un deterioro mayor en las relaciones con sus iguales y el docente. Para poder participar en este programa, será necesario que el alumnado 21 se sitúe dentro del rango de edad, que realice conductas disruptivas o inapropiadas en el aula, e informar y obtener el consentimiento de los padres. El método que se va a seguir para la realización del programa será, principalmente, individual, dinámico y flexible. Asimismo, habrá ocasiones en las cuales el resto de los discentes de la clase serán partícipes del programa, ya que se quiere mejorar las relaciones existentes entre ellos/as y el alumno/a. El alumno/a que se incluya en el programa deberá cooperar y colaborar activamente en la puesta en marcha de la economía de fichas. La economía de fichas está diseñada para conseguir los objetivos planteados, y está adaptada al nivel evolutivo del niño/a y a sus necesidades. El lenguaje será sencillo y concreto, el cual va a permitir la comprensión por parte del alumno/a. Para llevarla a cabo se necesitará establecer las conductas objetivo, explicar al alumno/a el sistema de obtención y/o pérdida de puntos, elaborar un registro en el que el niño/a pueda ver el estado de sus puntos (en este caso, será una tabla que se colocará en un lugar visible para dicho alumno/a), y por último, se establecerán los premios o reforzadores y cómo estos se canjearán. Una vez que se aplique la economía de fichas, el docente será el encargado de hacer un seguimiento, pudiendo introducir variaciones si es necesario, teniendo en cuenta la consecución de los objetivos planteados en un principio. De igual modo, la educación emocional estará implícita durante todo el programa. Existirán conductas objetivo relacionadas con el desarrollo de esta área en el niño/a, y aunque es un contenido un poco complejo de trabajar, con la atención más específica e individualizada y la duración del programa, los resultados van a ser exitosos. A parte de esto, para potenciar ese autoconocimiento emocional, mientras se lleva a cabo la economía de fichas se le va a otorgar al discente un diario emocional, en el cual va a tener que describir día a día cómo se ha sentido, y qué cosas le han hecho sentir mal o bien. Además, este programa busca establecer una gran cohesión entre el colegio y las familias, informándolas en todo momento con reuniones antes, durante y después de la realización del mismo. Así, se conocerá si las conductas deseadas se siguen implementando aun estando fuera del aula y del centro. La participación de las familias es fundamental para que el programa sea realmente efectivo, y su implicación va a ser un elemento motivador clave para el alumno/a. 22 5. Propuesta de programa de intervención Este programa de intervención consta de una economía de fichas enfocada en la modificación de la conducta del alumnado con Trastorno de Conducta (TC). Acto seguido se va a concretar cómo se llevaría a la práctica esta economía de fichas: 5.1. Curso o ciclo al que va destinado La presente propuesta de intervención va destinada a los discentes con TC, con edades desde los 6 hasta los 8 años (1º ciclo de Educación Primaria, 1º y 2º curso). Específicamente, esta intervención está enfocada en un alumno de 1º de Educación Primaria con Trastorno de Conducta (TC) del C.E.I.P. Europa, ubicado en Dos Hermanas (Sevilla). Dicho estudiante se caracteriza por tener una serie de comportamientos que alteran el ambiente en el aula constantemente, obstaculizando el aprendizaje de sus demás compañeros/as de clase, y el suyo propio. Igualmente, su relación con su profesora y sus iguales no está muy cohesionada, ya que su comportamiento agresivo y, a veces violento, provoca una separación entre ellos, lo cual se junta con la falta de comunicación existente. Desde el colegio quieren poner una solución a esta situación, y por su parte, la familia se muestra bastante colaborativa, procurando, ante todo, el bienestar de su hijo. Es por todo ello que, una de las mejores opciones para el manejo de la conducta de este alumno es el uso de la economía de fichas. 5.2. Objetivos Los objetivos que se pretenden superar con la economía de fichas son: 1. Incrementar la aparición de las conductas objetivo. 2. Reducir la frecuencia de conductas inapropiadas (gritar/insultar, peleas, frustración, alterar la clase, etc.) 3. Mejorar las relaciones interpersonales con sus iguales y su docente. 4. Fomentar el desarrollo emocional y la autorregulación. 23 5.3. Temporalización Para que la economía de fichas sea efectiva, se necesita un largo período de tiempo; por ello, la aplicación del programa va a durar todo el primer trimestre, de septiembre a diciembre. De esta forma, desde el inicio del curso se trabaja con el alumno para que los efectos de la economía de fichas se prolonguen durante todo el curso. Al tratarse de contenidos trasversales, se trabajan en todas las asignaturas, por lo que la comunicación entre los profesores del curso también es primordial. Asimismo, las reuniones con la familia serán tres: una antes de comenzar con el proceso de intervención, para informarles y hacer una entrevista (ANEXO I) sobre el alumno, en septiembre; otra durante el mismo, al mes y medio de su comienzo aproximadamente, a finales de octubre o inicios de noviembre; y otra al final del programa, para obtener las conclusiones finales, en diciembre. 5.4. Recursos Para poder llevar a cabo la economía de fichas se necesitan los siguientes recursos: • Recursos materiales: o Tabla de control: con la cual el niño podrá ver su progreso semanal y mensual. Se imprimirá o elaborará en una cartulina o folio A3. o Fichas (puntos): de cartón o plástico. o Material de papelería: pegamento, tijeras, cinta adhesiva, cartulinas, folios, bolígrafo, … o Premios. • Recursos Humanos: o Docente. o Alumno/a. • Recursos Tecnológicos (opcional): o Ordenador de mesa o PC: con el que se creará la tabla de la economía de fichas para el alumno (con las aplicaciones de Canva, Genially, PowerPoint, Word, …). 24 5.5. Desarrollo de la economía de fichas La economía de fichas se realizará en un período de cuatro meses, en los cuales el alumno/a asimilará una serie de conductas objetivo (comportamientos deseados) que reemplazarán los comportamiento inadecuados que realiza actualmente. Al inicio del programa, se le informará al alumno de que, los puntos (o fichas) que consiga tras hacer una conducta deseada, podrá canjearlos por diferentes premios, la mayoría tangibles. Pero, a medida que vaya avanzando la intervención a lo largo del tiempo, estos premios materiales se irán reduciendo, aumentando los premios o reforzadores inmateriales (decirle al niño/a que estás orgulloso de él, que está trabajando muy bien; darle cariño y apoyo, …). Por otro lado, también se le comunicará al alumno que, una vez comenzado el programa, si realiza la conducta inapropiada o indeseada habrá una penalización, llegando a perder los puntos que previamente haya conseguido. La puntuación de las conductas tendrá un valor de 1 punto (con la ficha correspondiente), cuantas más consiga, más puntos obtendrá el discente. Las recompensas o premios dependerán de dichos puntos, y el alumno/a podrá ir canjeándolos por el premio que desee. Cuando no se realice una conducta deseada, o en otras palabras, se lleve a cabo una conducta inapropiada, se le dará al estudiante una ficha diferente que irá restando un punto. Enseguida se va a concretar cada punto de la economía de fichas más detalladamente: 5.5.1. Conductas objetivo Las conductas objetivo que se plantean conseguir son: • Escuchar a mis compañeros/as cuando hablan. • Obedecer al profesor/a. • Hablar sin gritar ni insultar. • Trabajar en silencio y sin molestar a mis compañeros/as. • Autocontrolarse cuando me frustro o me enfado. • Conocer como se siente y expresarlo de manera adecuada al profesor/a y a mis compañeros/as. 31 Diario de campo: https://bit.ly/3VkOHE8 Fuente: Elaboración propia. 32 Diario del alumno/a. https://bit.ly/3xb0PQm Fuente: Elaboración propia. 33 Evaluación del programa de intervención: Indicadores Categorías 1 2 3 4 5 Los objetivos establecidos en el programa se han logrado El programa se ha llevado a cabo según la organización establecida Los recursos proporcionados han sido suficientes y útiles El programa ha tenido un impacto positivo y duradero en el alumno/a El programa ha generado un cambio en la conducta del alumno/a El programa ha mejorado y complementado la labor docente El programa se ha adaptado al contexto y a las necesidades del alumno/a El contenido del programa ha sido adecuado a las necesidades/intereses del alumno/a Leyenda: 1- En total desacuerdo: el ítem no se ha cumplido, se necesita una mejora significativa. 2- En desacuerdo: el ítem se ha cumplido parcialmente, aún se necesita mejorar. 3- Neutro: el ítem supera las expectativas mínimas, se ha cumplido pero se requieren mejoras. Implementación Eficacia Contexto y relevancia 34 4- De acuerdo: el ítem concuerda con lo planificado, el criterio se ha logrado adecuadamente, aunque aún queda margen de mejora. 5- Totalmente de acuerdo: el ítem se ha superado de forma sobresaliente, hay poco o nada que mejorar. Observaciones: Fuente: Elaboración propia. 35 Autoevaluación del alumno/a: https://bit.ly/3z6lRA3 Fuente: Elaboración propia. 36 Evaluación de la economía de fichas: Objetivo 1 Insuficiente 2 Puede Mejorar 3 Satisfactorio 4 Sobresaliente Incrementar la aparición de las conductas objetivo. Las conductas deseadas han aparecido en pocas o ninguna ocasión(es). Las conductas deseadas han aparecido en algunas ocasiones. Las conductas deseadas han aparecido en la mayoría de las ocasiones. Las conductas deseadas han aparecido siempre que la ocasión lo requería. Reducir la frecuencia de conductas inapropiadas (gritar/insultar, peleas, frustración, alterar la clase, etc.) Las conductas indeseadas se han manifestado de manera casi continua. Las conductas indeseadas se han manifestado en algunas ocasiones. Las conductas indeseadas se han manifestado en pocas ocasiones. Las conductas indeseadas han dejado de manifestarse, reemplazándolas por las conductas deseadas. Mejorar las relaciones interpersonales con sus iguales y su docente. El alumno/a no ha mejorado las relaciones interpersonales con sus iguales y su docente. El alumno/a ha mejorado en cierto grado las relaciones interpersonales con sus iguales y su docente, aunque estas se producen de forma escasa. El alumno/a ha mejorado las relaciones interpersonales con sus iguales y su docente de forma más constante y respetuosa. El alumno/a ha mejorado las relaciones interpersonales con sus iguales y su docente de forma muy positiva, hay cohesión, comunicación constante, respeto y afecto. 37 Fomentar el desarrollo emocional y la autorregulación. El alumno/a no ha aumentado el conocimiento sobre sus emociones ni se ha autorregulado ante situaciones difíciles. El alumno/a ha aumentado, de forma suficiente y superficial, el conocimiento sobre sus emociones, y se ha autorregulado en alguna situación difícil. El alumno/a ha aumentado, de forma satisfactoria, el conocimiento sobre sus emociones, y se ha autorregulado en la mayoría de las situaciones difíciles que se le han presentado. El alumno/a ha aumentado, de forma excelente y profunda, el conocimiento sobre sus emociones, y se ha autorregulado ante cualquier situación difícil que se le ha presentado. Observaciones: Fuente: Elaboración propia. 38 Autoevaluación del docente: Criterio 1 Inadecuado 2 Adecuado 3 Excelente Observaciones/ Comentarios Puesta en práctica del programa El programa se ha llevado a cabo de forma inconsistente, con una pobre planificación por parte del docente. El programa se ha llevado a cabo de forma consistente, con una planificación adecuada por parte del docente. El programa se ha llevado a cabo de forma óptima, con una planificación exhaustiva y minuciosa por parte del docente. Adaptación El docente no ha adaptado el programa a las necesidades e intereses del alumno/a. El docente ha adaptado el programa de manera efectiva según las necesidades e intereses del alumno/a. El docente ha sabido adaptar el programa a las necesidades e intereses del alumno/a, haciendo ajustes cuando lo ha necesitado. Motivación del alumno/a El docente ha motivado de manera insuficiente al alumno/a durante el programa. El docente ha motivado de manera apropiada al alumno/a durante el programa. El docente ha motivado de manera sobresaliente al alumno/a durante el programa, haciéndolo partícipe del mismo continuamente. 39 Comunicación con el alumno/a La comunicación entre el alumno/a y el docente ha sido básica y suficiente. La comunicación entre el alumno/a y el docente ha sido clara y continua. La comunicación entre el alumno/a y el docente ha sido interactiva, excelente y motivadora. Seguimiento del programa El seguimiento que se ha realizado del programa ha sido superficial y escaso. El seguimiento que se ha realizado del programa ha sido eficaz y suficiente. El seguimiento que se ha realizado del programa ha sido continuo y riguroso. Interacción con la familia La interacción con la familia ha sido insuficiente, no involucrándola en el programa. La interacción con la familia ha sido suficiente, involucrándola en el programa. La interacción con la familia ha sido estrecha y continua, involucrando a la familia en todo momento. Fuente: Elaboración propia. 40 6. Conclusión Con la problemática presentada en este Trabajo de Fin de Grado (TFG) se pretende otorgar una mayor visibilidad a los discentes con Trastornos de Conducta (TC), especialmente al alumnado del primer ciclo (1º y 2º de Educación Primaria), concienciando sobre la importancia de actuar y darles una intervención que se ajuste a sus necesidades lo antes posible. Este diagnóstico no solo influye al principal afectado, sino que además lo hace a su entorno, en este caso, el entorno educativo, provocando un mal ambiente en el aula y perjudicando las relaciones que el alumno/a mantiene con sus compañeros/as y el profesorado. Dentro de este TFG se abarcan conocimientos y recursos útiles con los que cualquier profesional especializado en este ámbito podrá llevar a cabo una intervención adecuada. Asimismo, la economía de fichas que aquí se incluye es idónea para trabajar con este tipo de alumnado, siendo muy eficaz en la reducción y/o eliminación de las conductas inapropiadas que dicho alumnado realiza, sustituyéndolas por otras conductas más adecuadas, que son más apropiadas para poder desenvolverse en la sociedad. Esta es una herramienta dinámica y lúdica con la que el niño/a cambiará su comportamiento, a través del uso de las fichas (o puntos) y de los reforzadores, que también promueve una alta motivación en la participación del programa. Si a esto le sumamos el uso de la educación emocional, el alumno/a va a poder, además, conocerse mejor emocionalmente, observando las situaciones que causan la aparición de dichas conductas disruptivas. Esto va a ayudar, sin duda, a que el alumno/a pueda autorregularse emocionalmente, y que en consecuencia, deje de comportarse de manera inapropiada. En otro orden de cosas, la implicación de la familia es un factor clave en este programa de intervención, sin ella la intervención no resultaría tan beneficiosa para el discente. La colaboración entre la familia y la escuela hace que, el docente, pueda obtener una mayor información sobre el niño/a que va a atender, ajustando la intervención a todas sus necesidades e intereses, haciendo que sea atractiva y motivante para el mismo. Como sugerencias de mejora, se podría extender el programa haciendo un reforzamiento en el hogar del alumno/a, donde los padres o tutores legales puedan tener una mayor participación, con otra economía de fichas (donde puedan registrar las conductas que sean más disruptivas) u otra estrategia (contrato de contingencias, reforzamiento positivo, …); se 47 8. Anexos ANEXO I: Entrevista a los padres/tutores del alumno/a. Entrevista: 1. ¿A qué edad su hijo/a comenzó a manifestar estas conductas disruptivas/inapropiadas? 2. ¿Podrían describirme algún episodio reciente en el que su hijo/a haya mostrado un comportamiento disruptivo/inapropiado en casa? ¿Y fuera del hogar? 3. ¿Cómo habéis reaccionado ante este tipo de conductas? ¿Habéis podido manejar la situación? 4. ¿Su hijo se comporta de forma diferente según el entorno en el que se encuentre, como en casa, en el colegio o con amigos? 5. ¿Cuántas veces puede mostrar, en el día, diferentes conductas disruptivas/inapropiadas? ¿Qué suceso suele desencadenar la aparición de dicho comportamiento? 6. ¿Queréis compartir algún dato más que creáis importante para comprender mejor el comportamiento de su hijo/a? 7. ¿Cómo gestiona su hijo/a la frustración y el enfado? ¿Y la tristeza? 8. ¿Cómo se relaciona su hijo/a con vosotros, sus padres? 9. ¿Cómo se relaciona su hijo/a con sus iguales? ¿Suele hacer amigos fácilmente? 10. ¿Cuáles son los intereses de su hijo? ¿Qué le gusta? ¿Tiene algún hobbie? Fuente: Elaboración propia.