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Mario Fuentes: medio siglo de fotografía etnográfica

Agudo Torrico, Juan; Fernández de Paz, Esther

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122 MUS–A PROYECTOS Y EXPOSICIONES MARIO FUENTES: MEDIO SIGLO DE FOTOGRAFÍA ETNOGRÁFICA ESTHER FERNÁNDEZ DE PAZ (P.A.I.SEJ–418) Y JUAN AGUDO TORRICO Enredados en la recolección (años 60). 123 Jornalera (años 70). 124 MUS–A PROYECTOS Y EXPOSICIONES Sus tareas (años 70). SU TRABAJO SE ENRIQUECE EN UN DOBLE SENTIDO: EN EL TEMÁTICO, AL CUBRIR ÁREAS DE INVESTIGACIÓN ANTES NO DESARROLLADAS, Y EN EL TERRITORIAL, ABIERTO DESDE ENTONCES A TODA ANDALUCÍA. DEL 20 DE SEPTIEMBRE AL 20 DE OCTUBRE de 2005, en las salas del Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla ha permanecido abierta al público la exposición Mario Fuentes: medio siglo de fotografía etnográfica. Fue la Asociación Andaluza de Antropología (ASANA), como organizadora del X Congreso de Antropología de la Federación de Asociaciones de Antropología del Estado Español (FAAEE), quien planeó esta exposición como uno de sus actos complementarios, buscando con ello testimoniar y reconocer la labor de Mario Fuentes y su valiosa aportación a la fotografía etnográfica andaluza. Aunque nacido en Fuente de Cantos (1935), siendo apenas un adolescente se instaló en Lebrija, de donde nunca más se movió. Con la pronta apertura de su estudio, la fotografía se convierte para Mario en profesión y devoción. No se restringe, como ha ocurrido con muchos fotógrafos locales, a las paredes del estudio o a los límites de las calles lebrijanas. Él se abre a los campos y modos de vida de sus gentes, recogiendo un material que se escapaba a los prosaicos registros por encargo; un material que ya por sí mismo hubiera bastado para constatar la importancia del aporte de Mario Fuentes a la fotografía etnográfica. No obstante, desde su ininterrumpida vinculación con el Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla, iniciada a finales de los años setenta, su trabajo se enriquece en un doble sentido: en el temático, al cubrir áreas de investigación antes no desarrolladas, y en el territorial, abierto desde entonces a toda Andalucía. Y siempre manteniendo esa sensibilidad —de la que el dominio técnico es un mero complemento— para ir más allá del simple registro documental y ser capaz de recoger la vitalidad que transmiten las personas y quehaceres captados por sus objetivos. Por todo ello, la labor de Mario Fuentes refleja de forma paradigmática el valor que puede tener la fotografía etnográfica como documento vivo de nuestra cultura. Su material constituye un testimonio de espacios y usos detenidos, que nos cuenta un pasado, más o menos lejano, pero ya perdido en el tiempo; a la vez que supone una labor continuada e inacabada porque con su cámara sigue creando nuevos registros para la memoria del futuro. Su ingente archivo personal contiene medio siglo de memoria colectiva andaluza, que muestra visualmente la evolución de nuestra sociedad y cultura, evidenciando los cambios ocurridos. De ahí que el primer reto de esta exposición fuera el enfrentarse a la imposible tarea de seleccionar un centenar de fotos de ese archivo alimentado durante cincuenta años. El primer grupo de fotografías elegidas ejemplificaba el amplio abanico de manifestaciones en las que se desenvuelve la vida más cotidiana de los pueblos: niños jugando, temporeros esperando el transporte, jubilados leyendo o simplemente ocupando su ocio, amas de casa abasteciéndose o atendiendo las explicaciones ofrecidas en las improvisadas clases de la Sección Femenina... Imágenes de un pasado que fundamenta nuestro presente; imágenes de unos momentos que no volverán a repetirse, razón por la cual se han convertido en documentos que dan cuenta de la movilidad y dinamicidad de nuestra cultura. Tras las estampas cotidianas, se mostraba el mundo de las actividades y oficios tradicionales, que es donde, posiblemente, mejor se perciba la transformación reciente de Andalucía. En este aspecto, las fotografías etnográficas constituyen un testimonio privilegiado de la memoria que se va perdiendo entre las nuevas generaciones, unas veces por un mal entendido apoyo a la modernidad globalizante y otras veces testificando unos modos de vida afortunadamente desaparecidos. Pasado y presente aunados en un proceso de cambios y permanencias, que literalmente puede observarse a través de estas imágenes: manos jornaleras, pastores trashumantes, molinos harineros, arrozales, pescadores, labores artesanas... Por el contrario, en el campo del ritual, el deseo —más imaginario que real— es hacer que el tiempo y los comportamientos se detengan y se reproduzcan en una constante inamovilidad. Sin embargo, de nuevo son estas imágenes fotográficas las que mejor evidencian los cambios en unas tradiciones en apariencia inalterables. Asimismo, las expresiones vinculadas con la religiosidad, manifestaciones festivo–ceremoniales y actividades artísticas conforman una de las ventanas que con mayor elocuencia nos reflejan la riqueza y diversidad de la cultura andaluza. Estos tres bloques expositivos se completaron con una pequeña muestra de las publicaciones científicas y literarias en las que se incluyen fotografías de Mario Fuentes, desde los catálogos de piezas museológicas, hasta la documentación gráfica de muchos de los trabajos de investigación acometidos por investigadores relacionados con el propio Museo de Artes y Costumbres Populares: de su director, Antonio Limón Delgado; del actual director del Museo del Traje, Andrés Carretero Pérez; de profesores universitarios como Javier Escalera Reyes, Salvador Rodríguez Becerra, Alfonso Pleguezuelo, Pedro Romero de Solís o los autores de este artículo; de conservadores del patrimonio como Concha Rioja López, o de museólogas como María de las Nieves Concepción Álvarez Moro, entre otros. Sin olvidar que muchos de estos trabajos están también recogidos en documentación audiovisual, buena parte de la cual alimenta la programación permanente de las proyecciones de este museo. Tal como cabía esperar, la acogida de esta exposición —comenzando por su multitudinaria inauguración— ha sido muy positiva, tanto por parte del público general como por el expresamente interesado. Lógicamente, de entre todos ellos, ha sido la comunidad lebrijana la que le ha ofrecido el respaldo más continuado y sentido. No podía ser de otra manera, en un merecido reconocimiento hacia un hijo adoptivo de esa ciudad, que no hace sino reafirmar la recíproca relación de afinidad y cariño entre Mario y sus convecinos. 125 FICHA TÉCNICA EXPOSICIÓN Mario Fuentes. Medio siglo de fotografía etnográfica. FECHA Del 20 de septiembre al 20 de octubre de 2005 LUGAR Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla. ORGANIZA Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla, Asociación de Amigos del Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla. Berrocal (años 90). SE ABRE A LOS CAMPOS Y MODOS DE VIDA DE SUS GENTES, RECOGIENDO UN MATERIAL QUE SE ESCAPABA A LOS PROSAICOS REGISTROS POR ENCARGO; UN MATERIAL QUE YA POR SÍ MISMO HUBIERA BASTADO PARA CONSTATAR LA IMPORTANCIA DEL APORTE DE MARIO FUENTES A LA FOTOGRAFÍA ETNOGRÁFICA.