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La memoria del pasado n.º 3 2004 y Revista de Historia Contemporánea Pasado Memoria
Edición electrónica: Espagrafic Reservados todos los derechos. No se permite reproducir, almacenar en sistemas de recuperación de la información ni transmitir alguna parte de esta publicación, cualquiera que sea el medio empleado -electrónico, mecánico, fotocopia, grabación, etc.-, sin el permiso previo de los titulares de los derechos de la propiedad intelectual. Estos créditos pertenecen a la edición impresa de la obra. Preimpresión e impresión: Espagrafi c Depósito legal: A-293-2002 ISSN: 1579-3311 Coordinación del monográfi co: Glicerio Sánchez Recio Diseño de la portada: Gabinete de Imagen y Comunicación Gráfi ca de la Universidad de Alicante Traducción inglesa de los resúmenes por el profesor Clive Alexander Bellis, Universidad de Alicante Dirección: Glicerio Sánchez Recio Secretaría: Francisco Sevillano Calero Consejo de redacción: Salvador Forner Muñoz, Rosa Ana Gutiérrez Lloret, Emilio La Parra López, Roque Moreno Fonseret, Mónica Moreno Seco, José Miguel Santacreu Soler y Rafael Zurita Aldeguer, Universidad de Alicante. Consejo asesor: Julio Aróstegui Sánchez (Universidad Complutense) Gérard Chastagnaret (Universidad de Provenza) José Luis de la Granja (Universidad del País Vasco) Gérard Dufour (Universidad de Aix-en-Provence) Eduardo González Calleja (CSIC) Jesús Millán (Universidad de Valencia) Conxita Mir Curcó (Universidad de Lleida) Mª Encarna Nicolás Marín (Universidad de Murcia) Marco Palla (Universidad de Florencia) Juan Sisinio Pérez-Garzón (Universidad de Castilla-La Mancha Manuel Pérez Ledesma (Universidad Autónoma de Madrid) Manuel Redero San Román (Universidad de Salamanca) Maurizio Ridolfi (Universidad de Viterbo) Fernando Rosas (Universidad Nueva de Lisboa) Ismael Saz Campos (Universidad de Valencia) Manuel Suárez Cortina (Universidad de Cantabria) Ramón Villares (Universidad de Santiago de Compostela) Pere Ysàs (Universidad Autónoma de Barcelona) Edita: Departamento de Humanidades Contemporáneas Área de Historia Contemporánea Universidad de Alicante Apartado Postal 99 E-03080 Alicante Suscripción: Marcial Pons Librero Departamento de Suscripciones C/ San Sotero, 6 28037 Madrid [email protected]
PASADO Y MEMORIA Revista de Historia Contemporánea, nº 3 La representación de los intereses empresariales en el franquismo: los Consejos Provinciales de Empresarios, 1965-1975
Índice Portada Créditos La representación de los intereses empresariales en el franquismo: los Consejos Provinciales de Empresarios, 1965-1975 ................................................... 5 Los CPE como organizaciones de interés ........................ 23 Notas ................................................................................. 40
Ángeles González Fernández 5 ÍNDICE La representación de los intereses empresariales en el franquismo: los Consejos Provinciales de Empresarios, 1965-1975* Ángeles González Fernández En los últimos años, las investigaciones sobre el mundo empresarial han suscitado un creciente interés entre los historiadores españoles, si bien es verdad que el estado actual de nuestros conocimientos todavía es limitado y se sitúa a años luz del ya logrado acerca de los partidos y sindicatos, la confl ictividad laboral y las movilizaciones obreras. Esa afi rmación es especialmente cierta en lo tocante al tardofranquismo, aunque a estas alturas existen algunos valiosos estudios sobre el mundo empresarial durante la dictadura franquista como el publicado por C. Molinero y P. Y sàs, aunque hasta el momento se centran básicamente en su primera etapa (nota 1).
La representación de los intereses empresariales en el franquismo: los Consejos Provinciales de Empresarios, 1965-1975 6 ÍNDICE Es sabido que pese a la automática pertenencia de empresarios y trabajadores a la Organización Sindical (OS), ésta nunca consiguió un control total y absoluto sobre los trabajadores ni tampoco sobre los empresarios. Afi rmación especialmente certera en el caso de los segundos como lo demuestra la pervivencia de las cámaras de comercio, la catalana Fomento del Trabajo Nacional o la creación de diversos organismos de representación económica que actuaban de forma autónoma respecto a los sindicatos ofi ciales, aunque en posición subordinada respecto a ellos (nota 2). También se ha constatado que los empresarios controlaron en benefi cio propio la estructura verticalista en determinados sectores y provincias, pero esa situación no puede extrapolarse sin más al conjunto del empresariado, especialmente si se trata de los pequeños y medianos empresarios. De hecho, en algunos casos se ha detectado una notoria desconfi anza, cuando no resistencia, a integrarse en la OS, incluso en los primeros años del franquismo (los empresarios de la construcción de la provincia de Granada mostraron una gran apatía y recelo hacia el sindica- to vertical, constituido sólo en 1954 y existente poco más que sobre el papel a lo largo de los años siguientes) (nota 3). De otro lado, es preciso tener en cuenta que ese control proporcionaba benefi cios limitados en cuanto que los cargos
Ángeles González Fernández 7 ÍNDICE electos dentro de la OS estaban subordinados a la línea de mando, es decir al Delegado Nacional de Sindicatos y a los respectivos delegados provinciales en una rígida estructura jerárquica, de forma que esos benefi cios provendrían no sólo del desempeño de los citados puestos sino, sobre todo, de la proximidad a los círculos de poder de esos empresarios que, a título individual y no en representación de un colectivo, podían eludir la línea política de la OS y presionar directamente en Madrid en defensa de sus intereses. El análisis de la trayectoria y funcionalidad de los organismos de representación empresarial creados por el régimen franquista en el seno de la OS puede ser sumamente revelador en lo relativo a determinar la actitud y estrategias de los empresarios ante el régimen para la defensa de sus intereses, bien entendido que no constituyeron el único ni el más efi caz medio para ello. En mi opinión, los CPE desempeñaron funciones esenciales en dos aspectos: de un lado, en su condición de organismos intersectoriales actuaron como cauces de transmisión de las necesidades y aspiraciones de los empresarios con una creciente voluntad de autonomía y de asumir de manera real la representación efectiva y la defensa de los intereses empresariales; de otro, posibilitaron el desarrollo de un proceso de aprendizaje y de una infraestructura, técnica
La representación de los intereses empresariales en el franquismo: los Consejos Provinciales de Empresarios, 1965-1975 8 ÍNDICE y humana, que a la postre se mostraría fundamental para la organización y consolidación de un nuevo modelo asociativo en el período de la transición a la democracia (nota 4). Conforme a esos planteamientos, este trabajo se circunscribe al análisis de los Consejos Provinciales de Empresarios (CPE) desde el momento de su constitución hasta 1975, entendiendo que a pesar de que legalmente su disolución no se realizó hasta dos años más tarde, a partir de 1976 –e incluso antes en algunos de ellos– se produjeron una serie de cambios internos tendentes a su transformación en confederaciones o federaciones provinciales basadas en nuevos principios de voluntariedad y libertad que, por sí mismos, merecen un estudio en profundidad. La creación de los CPE ha de insertarse en un contexto muy concreto: el golpe de timón dado a la política económica del régimen que tuvo como manifestaciones más importantes la aprobación de la Ley de Convenios Colectivos de 1958 y la puesta en marcha del Plan de Liberalización y Estabilización Económica del año siguiente. El reconocimiento de la capacidad de negociación a empresarios y trabajadores y el inicio de la política desarrollista provocó que se planteara la necesidad de reformar la Organización Sindical (OS), proyecto que se convirtió durante casi diez años en una de las cuestio-
Ángeles González Fernández 9 ÍNDICE nes más polémicas del régimen al convertirse en escenario de una dura batalla política, no sólo por la importancia de la reforma en sí, sino muy especialmente porque fue utilizada como ariete en las pugnas que enfrentaban a los denominados azules y tecnócratas en el seno del franquismo (nota 5). El Delegado Nacional de Sindicatos, José Solís –acuciado por el deseo de evitar su marginación política frente a Carrero Blanco y al grupo de los tecnócratas– impulsó un proyecto de reforma de la ley sindical, vigente desde 1940, con la fi nalidad manifi esta de alcanzar una cierta homologación con las estructuras sindicales del mundo occidental y con los requisitos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), bien entendido que no suponía en modo alguno la aceptación de la libertad sindical puesto que no se alteró la concepción del sindicalismo como parte integrante de la Administración ni su subordinación a las pautas ideológicas del régimen. Entre las propuestas más relevantes dentro de la reforma cabe destacar el «intento de desverticalizar el vertical», es decir, de plantear una «horizontalización» de los sindicatos mediante la creación de determinados organismos representativos de los trabajadores y técnicos, por un lado, y de los empresarios, por otro, para así potenciar su «participación» en la OS. Ése es el origen de los Consejos de Empresarios
La representación de los intereses empresariales en el franquismo: los Consejos Provinciales de Empresarios, 1965-1975 16 ÍNDICE pecto a otros organismos de representación sindical, fue un rasgo bastante extendido y, ciertamente, en raras ocasiones los empresarios mostraron preocupación a la hora de participar activamente en ellos y sólo en aquellas circunstancias en las que estaba en juego un interés concreto e inmediato (reparto de materias primas, o de impuestos en las denominadas Juntas de Evaluación, por ejemplo). No obstante, ello no impedía que los empresarios ocupasen los cargos que les correspondían, incluida la presidencia de los distintos sindicatos, pero en la mayor parte de los casos lo hacían a petición de los sucesivos delegados provinciales aunque algunos de ellos se prestaron con gusto, bien porque sus negocios se hallaban consolidados y podían dedicar su tiempo a estas funciones, bien por inclinación personal o por entender que podía constituir una buena plataforma para el desarrollo de una «carrera política» (nota 16). Generalmente la presidencia y vicepresidencia solía recaer en pequeños y medianos empresarios, o bien en altos directivos de empresas nacionales radicadas en la provincia y, en todo caso, encuadrados dentro de las actividades sectoriales más signifi - cativas, por lo que no es de extrañar la sobrerrepresentación del sector primario en los CPE (44%) en una región como Andalucía. En cuanto a los grandes empresarios su presen-
Ángeles González Fernández 17 ÍNDICE cia al frente de los CPE es prácticamente nula, si bien algunos, especialmente agrarios, desempeñaron las presidencias de las respectivas UE, Cámaras Ofi ciales Sindicales Agrarias (COSA) y Hermandades Sindicales (nota 17). Pero la cuestión podría plantearse de otra manera: ¿las resistencias de los empresarios eran provocadas únicamente por su tendencia natural al individualismo que les llevaba a rechazar su integración en órganos de representación o, por el contrario, era provocada por la carencia de autonomía en su gestión?. De hecho, según las investigaciones de Dülfer (nota 18) relativas a los empresarios andaluces a fi nales de los sesenta, los encuestados consideraban la estructura sindical franquista como un obstáculo para su libertad de acción y como un elemento retardatario; es más, en estos momentos buena parte de los empresarios se mantenían al margen de la OS al considerar que su orientación y actividades tenían un carácter básicamente social, es decir, de protección a los trabajadores e incluso algunos llegaron a afi rmar que «si ello fuera posible, los empresarios, en bloque, abandonarían el Sindicato para constituir asociaciones para la defensa de sus intereses, que consideran actualmente preteridos» (nota 19).
La representación de los intereses empresariales en el franquismo: los Consejos Provinciales de Empresarios, 1965-1975 18 ÍNDICE Esa negativa opinión impulsó la adopción de una serie de medidas conducentes a la modernización de la estructura interna, equipo funcionarial y procedimientos de actuación de los CPE, íntimamente vinculadas a la modernización proyectada en el seno del sindicalismo vertical y que tuvo como uno de sus principales impulsores al nuevo secretario general, R. Martín Villa. Ciertamente la renovación generacional del aparato sindical se había iniciado ya a comienzos de los sesenta tras la creación del Cuerpo Especial de Secretarios Técnicos Sindicales y de Letrados Sindicales, a los que accedieron –mediante la correspondiente oposición– jóvenes universitarios a los que se ofrecía una buena salida profesional, pero Martín Villa intensifi có ese cambio y, sobre todo, lo hizo extensivo a la línea de mando al proceder al nombramiento de jóvenes con formación universitaria –muchos de ellos pertenecientes a los cuerpos de funcionarios antes citados– como nuevos delegados sindicales provinciales. En no pocos casos sustituyeron en el cargo a veteranos militantes falangistas y combatientes de la guerra civil e iniciaron de inmediato esa labor de modernización que pretendía dotar de efi cacia a los organismos representativos, tanto de empresarios como de trabajadores, y, por tanto, de credibilidad a la propia OS. Con esa fi nalidad, profundizaron en la renovación del personal técnico, generalmente licenciados en Derecho y Eco-
Ángeles González Fernández 19 ÍNDICE nómicas, dando lugar a plantillas crecientes de funcionarios especializados y sin vinculación alguna con el Movimiento, aunque la renovación no fue completa y realizada sin problemas (nota 20). Una de las primeras medidas que hubieron de poner en marcha los nuevos delegados fue la organización de elecciones para la renovación de los CPE (nota 21), así como de las UE, para las que, ante todo, intentaron estimular la participación de los empresarios señalando la importancia que para la defensa de sus intereses tenía su colaboración en los cauces representativos sindicales (nota 22). No puede establecerse un rasgo general y único para todos los procesos electorales dada la diversidad de situaciones, pero sí es destacable la actuación de los delegados en lo que se refi ere a la selección del candidato más idóneo para afrontar la nueva etapa, tarea que en general no planteaba excesivas complicaciones debido a las reticencias de los empresarios a ocupar estos cargos. En Sevilla, por ejemplo, la persona apoyada por el aparato fue Manuel Otero Luna, pequeño empresario de hostelería que había destacado por su talante equilibrado y dialogante como presidente del Sindicato Provincial y luego como presidente de la UE del sector, de manera que representaba el
La representación de los intereses empresariales en el franquismo: los Consejos Provinciales de Empresarios, 1965-1975 20 ÍNDICE cambio frente a una candidatura procedente del sector agrario, más conservadora. La situación en Jaén fue algo más complicada debido al control que sobre la provincia mantenía Domingo Solís Ruiz, y que era necesario desmontar para su renovación mediante el apoyo a «gente nueva», «no confl ictiva» y desde luego independiente de aquél. El nuevo delegado consiguió la renovación de los presidentes de los sindicatos sin problemas, que sí surgieron a la hora de designar a los dirigentes de la Cámara Ofi cial Sindical Agraria (COSA), controlada hasta ese momento por Solís, aunque pudo sortear la presión ejercida en Madrid gracias al apoyo implícito de Martín Villa. El último paso consistió en la selección del candidato a la presidencia del CPE, un pequeño industrial de Linares ajeno al mundo agrario, si bien el vicepresidente –al igual que el de la COSA– siguieron siendo personas vinculadas a Solís, que mantuvo un peso relevante en la provincia (nota 23). En conjunto, las elecciones supusieron la renovación completa de las presidencias y vicepresidencias de los CPE de Córdoba, Huelva y Sevilla; parcial en Cádiz, Jaén, Granada y Almería y tan sólo en Málaga ambos cargos resultaron reelegidos. De hecho, conviene subrayar que, dado el escaso entusiasmo de los empresarios a la hora de desempeñar car-
Ángeles González Fernández 21 ÍNDICE gos representativos en la OS se produjo una más que notable continuidad, hasta el punto que en no pocas ocasiones los mismos empresarios eran reelegidos una y otra vez o bien ocupaban diferentes puestos de manera sucesiva (nota 24). Dentro de este proyecto de reformas se adoptaron otras medidas entre las que cabe destacar, en primer lugar, la adopción de un nuevo esquema orgánico ya que se dispuso la creación de tres vicepresidencias con carácter sectorial, así como comisiones de trabajo que habitualmente cubrían cuatro ámbitos diferentes: acción económica y empresarial, asuntos sociales y relaciones laborales, comercio y servicios y, por último, investigación y tecnología, si bien su número y denominación varió según las provincias, al igual que la fecha de su entrada en funcionamiento que, en gran medida, dependió del secretario general de los distintos Consejos (nota 25). No obstante, muchas de estas comisiones, a las que generalmente se confi ó el estudio de informes y propuestas de carácter económico y laboral y, en algunos casos, la elaboración de documentos de trabajo que serían presentadas a las autoridades, no llegaron a entrar en funcionamiento. En segundo lugar, se promovió la designación de asesores técnicos en temas jurídicos, fi scales y laborales, entendida –así parece deducirse– a modo de incentivos selectivos para
La representación de los intereses empresariales en el franquismo: los Consejos Provinciales de Empresarios, 1965-1975 22 ÍNDICE estimular la participación de las empresas –especialmente las pequeñas y medianas–, lo que cuestionaba abiertamente su pertenencia automática a la OS: «(…) dio cuenta de la organización y funciones de los servicios de asesoramiento montados en la Vicesecretaría Provincial de Ordenación Económica, en provecho, exclusivo y gratuito, de las empresas encuadradas en la Organización Sindical» (nota 26). Igualmente a las Vicesecretarías de Ordenación Económica se encomendó la tarea de elaborar ponencias e informes técnicos sobre cuestiones diversas, en especial sobre la coyuntura económica y empresarial en la provincia, que luego eran publicados en boletines periódicos o, al menos en hojas informativas en las que también se comunicaban y analizaban las repercusiones de los nuevos textos legales y de aquellas medidas gubernativas que pudieran afectarles en su actividad. Por último y acorde con las necesidades requeridas por la modernización económica del país y de su tejido empresarial, los Consejos mostraron un gran interés hacia el desarrollo de las actividades formativas organizadas desde la OS y fomentaron la organización de cursos de formación empresarial, destinados especialmente a los pequeños y medianos empresarios, en los que generalmente se abordaban cuestiones
Ángeles González Fernández 23 ÍNDICE de derecho fi scal y administrativo práctico; legislación laboral básica y formación sindical; fundamentos de contabilidad de balances, o bien temas especializados relacionados con la actividad de determinados sectores (nota 27). Los CPE como organizaciones de interés Prácticamente desde el momento de su constitución los CPE, en su calidad de organismos intersectoriales, intentaron asumir objetivos, estrategias y procedimientos propios de las organizaciones de interés, con los obstáculos y limitaciones derivados de su encuadramiento en un sistema político autoritario. El desarrollo de su vocación como tales se produjo con mayor intensidad a partir de 1971 debido tanto a factores internos (la disponibilidad de mayores recursos técnicos y humanos) como, sobre todo, externos: las expectativas de cambio político, la profundización de la crisis económica y las restricciones crediticias impuestas por el Gobierno que afectaron gravemente a las empresas, así como el incremento de la confl ictividad laboral. Esa revitalización se tradujo en una extraordinaria intensifi - cación de las actividades de los CPE; así por ejemplo, entre octubre de 1971 y octubre de 1972, el consejo granadino organizó la realización de visitas a Estados Unidos, Japón,
La representación de los intereses empresariales en el franquismo: los Consejos Provinciales de Empresarios, 1965-1975 24 ÍNDICE Alemania, Inglaterra, Suiza, Francia y Bélgica para mantener contactos con empresarios de esos países; mantuvo contactos con los ministros y directores generales pertinentes ante los que gestionó la creación de una Sociedad para el Desarrollo Industrial de Andalucía; elaboró un Plan de Ordenación Urbana de Granada y celebró varias jornadas sobre Concentración de Empresas y Producción Industrial (nota 28). En otros, además, el entusiasmo con que se acogieron las nuevas directrices llevó a la adopción de propuestas que desbordaban ampliamente los presupuestos del proyecto de modernización en curso de la OS: «Se estimó que la gestión debiera ser colegiada, permitiendo el acceso democrático en el planteamiento de los problemas y en la búsqueda de soluciones a todos los miembros que componen el Consejo» (nota 29). La actuación de los consejos en la defensa de los intereses económicos provinciales y de su estructura empresarial constituyó un rasgo constante. Sin duda alguna las cuestiones que suscitaron mayor preocupación y, también mayores reclamaciones, giraron en torno a las repercusiones de la política económica y laboral en la actividad empresarial así como la necesidad de información previa y consultas por parte de la Administración sobre estos temas; la construcción de
Ángeles González Fernández 25 ÍNDICE infraestructuras que estimularan el desarrollo económico; la concesión de ayudas fi nancieras y fi scales, etc. Pero los CPE no se limitaron a adoptar actitudes defensivas ya que, utilizando los mecanismos establecidos, asumieron iniciativas tendentes a potenciar el tejido industrial. Así, por ejemplo, el CPE de Almería aprovechó las posibilidades que ofrecía la Ley Sindical de 1971 y el decreto sobre régimen de las organizaciones profesionales sindicales para crear una entidad con personalidad jurídica encaminada a la promoción de un polo industrial en Almería (nota 30). Sin embargo, la efi cacia de los CPE fue bastante escasa, rasgo que no puede achacarse sin más a sus componentes ya que es preciso tener en cuenta que la actuación de los consejos estaba seriamente condicionada por elementos ajenos a sus miembros y al empresariado en general: la subordinación de la línea representativa a la línea «de mando», de carácter político (nota 31); la actuación del personal técnico a su disposición y, fi nalmente, de la actitud de los poderes públicos hacia sus peticiones. En el primer punto, la absoluta primacía de la línea de mando provocó en algunos momentos confl ictos entre los delegados provinciales y los representantes elegidos por los empresarios (nota 32), aunque habitualmente el control sobre el fun-
La representación de los intereses empresariales en el franquismo: los Consejos Provinciales de Empresarios, 1965-1975 32 ÍNDICE de Empresarios, resultan altamente ilustrativas acerca de la negativa opinión que merecía a los CPE la situación en que habían de desenvolverse en el seno de la OS (nota 46). De hecho, casi todos los Consejos que contestaron el cuestionario (el 78,8% del total) afi rmaron su escasa efi cacia «que, en parte, es consecuencia de la falta de independencia y representatividad», así como «de las actuaciones restrictivas de los delegados y secretarios de los Consejos, predominando casi siempre los criterios de la estructura jerárquica sindical». La carencia de representatividad y efi cacia nuevamente era argumentada como causa del generalizado desinterés de los empresarios hacia los CPE, a los que sólo acudían cuando tenían problemas concretos, de ahí que se apuntase la conveniencia de la organización de seminarios, coloquios, «servicios atractivos» que pudieran atraer sus simpatías y apoyo. Denunciaban, además, la penuria de medios económicos y materiales con que debían desenvolverse ya que los servicios «están más a disposición de las actividades de las Direcciones de Asuntos Económicos que a las propias de los Consejos», por lo que algunos proponían que los CPE participaran en la designación del personal adscrito a su funcionamiento (probablemente con la intencionalidad de asegurar su independencia respecto a la OS), así como la necesidad
Ángeles González Fernández 33 ÍNDICE de disponer de plantillas con dedicación exclusiva. Para paliar esa falta de medios también se sugería la conveniencia de celebrar las reuniones, al menos algunas de ellas, fuera de las respectivas Casas Sindicales, posiblemente debido a que los CPE carecían de sede propia y sus sesiones debían realizarse en un entorno cada vez más difícil ante el aumento de la presión de los trabajadores, tanto en el interior de las sedes sindicales –en las que también estos celebraban sus reuniones– como en sus inmediaciones dada la frecuencia con que organizaban ruidosas concentraciones, especialmente con ocasión de las negociaciones para los convenios colectivos. En lo relativo a las relaciones con la Administración, las respuestas subrayaban la necesidad de que el CNE se convirtiese en un órgano «auténticamente representativo» mediante la incorporación de representantes de todos los CPE a su comisión permanente y de que fuera consultado por la Administración, como también los CPE, cuando se tratase de temas que afectasen directamente a los empresarios. Por último, a la pregunta sobre la manera de mejorar la imagen del consejo y de la actividad empresarial, las contestaciones recibidas sugerían la adopción de una serie de medidas de orden práctico encaminadas a contrarrestar el adverso ambiente social
La representación de los intereses empresariales en el franquismo: los Consejos Provinciales de Empresarios, 1965-1975 34 ÍNDICE que se había desarrollado en torno a la fi gura del empresario. Así se proponía la creación de un «efi caz servicio de prensa y de Relaciones Públicas que no sólo divulgue los acuerdos, actos y gestiones sino que intensifi que la presencia de los Consejos ante la opinión pública y salga al paso de cualquier noticia que empañe la imagen de la empresa y de los empresarios». En suma, de las respuestas dadas por los CPE puede deducirse la profunda frustración generada por el funcionamiento de la OS, evidenciando el fracaso del proyecto modernizador iniciado en los primeros setenta, y la necesidad de que los organismos sindicales empresariales se transformaran en organizaciones realmente representativas, independientes del aparato sindical y reconocidas como tales por el Gobierno y la Administración. También el Gobierno era consciente de la paralización en que se hallaban no sólo los órganos de representación sindical empresarial sino también los de los trabajadores, aunque en este caso por la infl uencia de los sindicatos obreros clandestinos, especialmente CC.OO. que habían colocado a la OS en una situación de creciente marginación, por lo que a comienzos de ese mismo año, el nuevo ministro de Relaciones Sindicales, Fernández Sordo, anunció su propósito de
Ángeles González Fernández 35 ÍNDICE reforzar los Consejos de Empresarios y Trabajadores para convertirlos en «entidades válidas y útiles para la representación y gestión de sus respectivos intereses» (nota 47). Pero, pese a las expectativas suscitadas por las declaraciones del ministro y la misma remisión del cuestionario (nota 48), no se introdujeron cambios que sortearan la paralización de la OS. Ciertamente, en algunos CPE se pusieron en marcha una serie de iniciativas que superaban los restringidos cauces sindicales para dotar de credibilidad y efi cacia a los consejos en la defensa de los intereses empresariales como ocurrió en Sevilla, al tiempo que se multiplicaban las reclamaciones a los poderes públicos en un contexto, además, de aguda crisis económica y confl ictividad laboral (nota 49), pero el deterioro de la imagen de los CPE como del conjunto de los organismos de representación ofi ciales, y –peor aún– de la propia actividad empresarial y de los empresarios era percibida como un problema que algunos ya vinculaban claramente al anquilosamiento del régimen. Es más, el vocal del CNE y presidente del CPE de Sevilla planteó con inusitada contundencia en un pleno del Consejo la necesidad de un cambio en el sistema político: «(…) una sociedad que se ha transformado bajo la dirección de un pensamiento político que hoy está en clara contradicción, por estancamiento, con la realidad social, cultural, eco-
La representación de los intereses empresariales en el franquismo: los Consejos Provinciales de Empresarios, 1965-1975 36 ÍNDICE nómica y política de nuestra sociedad (…) En esta España de 1974 ha surgido una potentísima voluntad de cambio que no encuentra cauce, que se siente frenada, incómoda y desorientada. (…) Las ideologías, como los sistemas políticos, son expresiones de una estructura social, y si cambia la estructura social, de igual manera, incluso de una manera más acelerada, ha de cambiar el sistema de pensamiento político» (nota 50). En esta tesitura el que sería último proceso electoral para la renovación de los CPE, celebrado en el otoño de 1975, se realizó en un contexto extremadamente difícil. La crisis económica, el aumento espectacular de la confl ictividad laboral, la incertidumbre política, así como la negativa imagen social del empresario y la propia evidencia del fracaso de los CPE, supuso que la renovación de los cargos fuera mínima y todos sus presidentes –a excepción de dos, de los que uno había ocupado la vicepresidencia primera en el mandato anterior– fueron reelegidos. Por lo que se refi ere a las UE, tan sólo el 52% de sus presidentes en las ocho provincias fueron de nueva elección y el número de los reelegidos superó al de los cargos nuevos en cinco de ellas (nota 51). El canto del cisne del CNE y de los Consejos Provinciales como órganos de defensa de los intereses empresariales provino de la aprobación del proyecto de Ley de Relacio-
Ángeles González Fernández 37 ÍNDICE nes Laborales, presentado en Cortes en 1975 y aprobado al año siguiente, pero cuya elaboración se había iniciado ya en 1973. El anuncio de la intención del Gobierno de tramitar lo que en principio fue dado a conocer como Ley básica de Trabajo, suscitó una intensa preocupación, hasta el extremo que desde provincias se transmitió al CNE la necesidad de que, como tal, participara en los debates parlamentarios con la fi nalidad de que el texto fi nal recogiera los intereses empresariales y así evitar que «su normativa no establezca medidas acordes con nuestras justas aspiraciones (en caso contrario) continuaremos en la más absoluta orfandad política» (nota 52). La presentación del anteproyecto en Cortes dio paso a una reacción unánime de protesta, especialmente contra el artículo 35 que venía a reforzar el principio de estabilidad en el empleo de los trabajadores, e impulsó un movimiento general de solidaridad de los CPE hacia Conde Bandrés, que planteó una dura batalla para modifi car la redacción del texto realizando gestiones ante los ministros de Trabajo, de Relaciones Sindicales y el propio presidente del Gobierno (nota 53). La radical oposición empresarial también se manifestó en las Cortes, en las que por primera vez los procuradores sindicales desarrollaron una acción concertada, aunque ello no im-
La representación de los intereses empresariales en el franquismo: los Consejos Provinciales de Empresarios, 1965-1975 38 ÍNDICE pidió que la ley saliera adelante. Este fracaso demostró una vez más la inoperatividad de los organismos de representación empresariales, hecho que –según uno de los entrevistados– contribuyó de forma decisiva a eliminar las reticencias y dudas existentes en algunos sectores sobre la urgente necesidad de poner en marcha un nuevo sistema asociativo independiente de la OS y de la Administración para asumir de manera efi caz la representación y defensa de sus intereses en el proceso de cambio político iniciado (nota 54). En defi nitiva, es importante subrayar la voluntad de autonomía tanto del Consejo Nacional como de los Consejos Provinciales de Empresarios respecto al aparato sindical, así como su aspiración a ser reconocidos como organizaciones empresariales de interés y, como tales, a participar en la elaboración de las políticas públicas mediante el desarrollo de una interlocución directa con el Gobierno y la Administración. Esa funcionalidad fue reclamada de manera insistente desde el momento de la creación de estos órganos, pero la misma naturaleza del franquismo hacía imposible su aceptación, de manera que las expectativas que inicialmente habían suscitado se trocó paulatinamente en una profunda y generalizada frustración, acrecentada por el fracaso del proyecto de «modernización» de la Organización Sindical y por su orien-
Ángeles González Fernández 39 ÍNDICE tación eminentemente social. No obstante, de ello no puede deducirse que los componentes de los consejos y uniones de empresarios, como el conjunto del empresariado, asumieran una actitud de oposición política al régimen de Franco, pero sí provocó un sentimiento de discriminación y «orfandad política» que, en los años fi nales de la dictadura y en un contexto de grave crisis económica, dio paso al desarrollo de posturas favorables a un cambio en el sistema político.
La representación de los intereses empresariales en el franquismo: los Consejos Provinciales de Empresarios, 1965-1975 40 ÍNDICE * Este trabajo se inserta dentro del Proyecto de Investigación BHA2001- 3852-C05-04 de la DGICYT «La transición a la democracia en Andalucía Occidental: modernización social, actitudes y estrategias ante el cambio político». 1. MOLINERO, Carmen e YSÀS, Pere, Els industrials catalans durant el franquisme, Vic, 1991; desde otra perspectiva véase LINZ, Juan José y MIGUEL, Amando de, Los empresarios ante el poder público, Madrid, 1966. Un estado de la cuestión para la primera etapa de la dictadura en MORENO FONSERET, Roque, «El régimen y la sociedad. Grupos de presión y concreción de intereses», en SÁNCHEZ RECIO, Glicerio, «El primer franquismo (1936-1959)», Ayer, n.º 33 (1999), pp. 87-113. Véase, además, SÁNCHEZ RECIO, Glicerio y TASCÓN FERNÁNDEZ, Julio (eds.), Los empresarios de Franco. Política y economía en España, 1936-1957, Barcelona, 2003. 2. MOLINERO, Carmen e YSÀS, Pere, Els industrials catalans, en GARCÍA FEMENIA, Ana María, El asociacionismo empresarial en España, Madrid, 2002. 3. Cfr. RAMOS y RAMOS, G., «El sindicato vertical: mecanisme de control i instrument de poder», en Franquisme. Sobre resistència i consens a Catalunya (1938-1959), Barcelona, 1990, pp. 142-150; MOLINERO, Carmen e YSÀS, Pere, Els industrials catalans durant el franquisme..., op. cit.; MORENO FONSERET, Roque, «Burguesía y nacionalismo. Control obrero, benefi cio económico y poder político en la OSE alicantina», Anales de la Universidad de Alicante. Historia Contemporánea, n.º 8-9 (1991-92), pp. 181-214; NICOLÁS MARÍN, Encarna, Instituciones murcianas durante el franquismo (1939-1962), Murcia, 1982, pp. 465-495;
Ángeles González Fernández 41 ÍNDICE ORTEGA LÓPEZ, María Teresa, «El sector granadino de la construcción: del silencio a la protesta (1939-1975)», en Tiempos de silencio. Actas del IV Encuentro de Investigadores del Franquismo, Valencia, 1999, pp. 530-540. 4. GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, Ángeles, «Empresarios y Transición: la articulación de grupos de interés empresariales en Andalucía, 1975-1979», Spagna Contemporanea, n.º 19 (2001), pp. 83-103 y «La confi guración del sistema asociativo empresarial en la transición a la democracia a través del caso sevillano», Historia Social, n.º 44 (2002), pp. 21-36. 5. Sobre los planteamientos de la reforma y su desarrollo véase MATEOS, Abdón, La denuncia del Sindicato Vertical. La era Solís: el nacional-sindicalismo ante la Organización Internacional del Trabajo, 1939- 1969, Madrid, 1997, vol. II (1.ª parte), p. 56 y ss.; MARTÍNEZ QUINTEIRO, Esther, Las relaciones entre España y la OIT (1969-1975), vol. II (2.ª parte), Madrid, 1997, pp. 127-230. 6. Con anterioridad la coordinación entre las distintas secciones y grupos económicos quedaba confi ada a las Juntas de Presidentes de Secciones Económicas que contaban con unos secretariados especializados. Lo de desverticalizar el vertical en entrevista a F. M. Pérez Millares, delegado provincial de sindicatos en Jaén (1970-72) y Cádiz (1972-1975). La ley establecía una clara distinción entre las competencias de los consejos, «órganos de coordinación, representación y gestión de los intereses comunes», de los sindicatos, a los que correspondían idénticos cometidos sobre los intereses sectoriales. Merece la pena recordar en este punto que el término Consejo provenía directamente de la denominación de la organización empresarial francesa,
La representación de los intereses empresariales en el franquismo: los Consejos Provinciales de Empresarios, 1965-1975 48 ÍNDICE puesta al día de su técnica operativa», Presidente del CPE de Cádiz, en Cádiz Sindical, n.º 27 (1967), p. 5. Por ejemplo, en 1973 el CPE de Córdoba realizó siete cursos en distintas localidades en los que, entre otros, se examinaron aspectos relacionados con comercialización y de unifi cación de ofertas al exterior. 28. Acta de la Comisión Permanente del CPE de Granada, AGA, Fondo Sindicatos, caja 35. 29. Acta de la sesión extraordinaria del Pleno del CPE de Granada, 26-10-1972, AGA, Fondo Sindicatos, caja 35. 30. Acta de la Comisión Permanente del CPE de Almería, 16-11-1973, AGA, Fondo Sindicatos, caja 34. Con frecuencia los CPE transmitían iniciativas y sugerencias de diverso tipo para potenciar el desarrollo económico provincial. 31. «En aquel sistema, quien mandaba era la línea política, la línea funcionarial, si es posible con la connivencia, la ayuda, la colaboración de los aparatos representativos», Entrevista a F. Márquez, delegado provincial de Cádiz (1971-1972) y Sevilla (1972-1974). Con posterioridad desempeñó idéntico puesto en Barcelona. 32. A propósito del establecimiento del carné de empresa, en 1967 se planteó un confl icto entre el presidente del Sindicato Provincial de la Construcción de Huelva y el delegado provincial que acabó con la dimisión del primero en una carta en la que afi rmaba: «Usted decidió que el susodicho Carnet fuera fi rmado por el Secretario Sindical (funcionario suyo) y si Ud. lo puede arreglar todo con sus funcionarios
Ángeles González Fernández 49 ÍNDICE ¿para qué quiere cargos elegibles en el Sindicato?», AGA, Fondo Sindicatos, caja 25. 33. Entrevista al delegado provincial de Cádiz (1970-1972) y Sevilla (1972-1974). 34. Tradicionalmente se ha defi nido a los grupos de interés como aquellos que actúan como mediadores entre la sociedad civil y el Estado cuando para ello no ejercen una acción directa sobre los poderes públicos, en tanto que los grupos de presión serían los grupos de interés que ejercen esa acción. Siguiendo a la escuela anglosajona, he optado por utilizar preferentemente el término grupo de interés en cuanto permite subrayar los aspectos estructurales y formales de la relación entre los individuos que forman un grupo determinado. 35. Acta de la Comisión Permanente del CPE de Córdoba, 22-5-1973, AGA, Fondo Sindicatos, caja 35. 36. Tras la visita del ministro de Relaciones Sindicales a Almería y ante las críticas de un integrante del CPE que «se pregunta si todo esto va a quedar limitado a la burocracia y si efectivamente vamos a conseguir algo», el secretario general subrayó: «esta acción el Ministro la considera digna de elogio porque nos consta que ha tomado con gran interés los problemas planteados en su día por el Consejo», Acta de la Comisión Permanente del CPE de Almería, 3-2-1975, AGA, Fondo Sindicatos, caja 34. 37. Escrito de la Comisión Permanente del CPE de Córdoba al CNE, 26-9-1966, AGA, Fondo Sindicatos, caja 25. «(…) Muchas de las medidas que adopta la Administración son inconciliables entre sí y que
La representación de los intereses empresariales en el franquismo: los Consejos Provinciales de Empresarios, 1965-1975 50 ÍNDICE los empresarios no deben desmayar para poner de manifi esto las veces que sean necesarias estas contradicciones a fi n de que sean corregidas», Acta de la Comisión Permanente del CPE de Córdoba, 20-10-1972, AGA, Fondo Sindicatos, caja 35. Este tipo de quejas constituyó un elemento permanente y generalizado a los CPE y otros organismos, cfr. MOLINERO, Carme e YSÀS, Pere, Els industrials catalans..., op. cit. 38. Entrevista al secretario general técnico de la Delegación Sindical de Sevilla (1968-1974). 39. Cfr. GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, Ángeles, «La confi guración del sistema asociativo empresarial en la transición a la democracia a través del caso sevillano», Historia Social, n.º 44, pp. 21-36. 40. Así, por ejemplo, el CPE de Córdoba recibió petición de apoyo de los CPE de Navarra, Logroño y Guadalajara sobre la concesión de la dote de matrimonio a las trabajadoras por parte de la Seguridad Social; igualmente realizó gestiones cerca de los procuradores sindicales para gestionar la prórroga para la presentación de enmiendas al proyecto de Ley de Régimen Local y la mejora de la red viaria provincial, Acta de la Comisión Permanente del CPE de Córdoba, 14-3-1972, AGA, Fondo Sindicatos, caja 35. Los ruegos y preguntas de los empresarios procuradores en Cortes por el tercio sindical abordaron casi de forma exclusiva los intereses específi cos del mundo empresarial, aunque mantuvieron una más que discreta actividad de control; de otro lado, sus intervenciones habitualmente no obtuvieron respuesta o, en todo caso, con un carácter evasivo. Véase GARRORENA MORALES,
Ángeles González Fernández 51 ÍNDICE Antonio, Autoritarismo y control parlamentario en las Cortes de Franco, Murcia, 1977, pp. 137-138. 41. «No, prácticamente no hubo posibilidades de presión. Casi ninguna (….)», Entrevista al secretario general técnico de la Delegación de Sevilla. «Malestar que ha causado a los asistentes a la reunión, la falta de atención que los poderes públicos han prestado a los informes que emite la OS a requerimiento de los mismos», Reunión de la Sección Económica del SP de Marina Mercante sobre las nuevas tarifas portuarias, Cádiz Sindical, n.º 27 (Año VI, marzo 1967). «El empresariado sevillano se encontraba inerme y desamparado ante la Administración Pública», Presidente del CPE de Sevilla en el Pleno del Consejo Económico-Social Sindical, 27-10-1972 ante el Ministro de Relaciones Sindicales, AGA, Fondo Sindicatos, caja 38. 42. Sobre la diferenciación entre unas y otras véase WINDMULLER, John P. y GLADSTONE, Alan, Employers Associations and Industrial Relations. A comparative study, Oxford, 1984. 43. Acta de la Comisión Permanente del CPE de Jaén, 14-3-1972, AGA, Fondo Sindicatos, caja 36; idéntica petición se había solicitado en Córdoba. En carta reservada al presidente del CNE los servicios jurídicos de la OS argumentaron, además, los problemas presupuestarios que acarrearía la necesaria ampliación de la plantilla de letrados sindicales así como la oposición de los colegios profesionales de abogados, 16-3-1974, AGA, Fondo Sindicatos, caja 8, Acta de la Comisión Permanente del CPE de Córdoba, 14-3 y 3-7-1974. Ibídem, caja 12.
La representación de los intereses empresariales en el franquismo: los Consejos Provinciales de Empresarios, 1965-1975 52 ÍNDICE 44. Iniciativas similares fueron propuestas desde Cataluña. Cfr. MOLINERO, Carme e YSÀS, Pere, Els industrials catalans..., op. cit., pp. 123- 24. 45. Moción que somete a la Comisión Permanente del CNE la Comisión Permanente del CPE de Córdoba, 18-10-1973, AGA, Fondo Sindicatos, caja 12. La moción recibió la adhesión de los CPE de Alicante, Cáceres y Zaragoza. 46. Balance global de las respuestas, remitidas, en Acta de la Comisión Permanente del CNE, 28-5-1974, AGA, Fondo Sindicatos, caja 6. Erróneamente S. J. Gutiérrez Álvarez data el envío del cuestionario y las respuestas a comienzos de 1969. Aproximación histórica a las organizaciones empresariales en España, pp. 49-50. 47. Acta de la Comisión Permanente del CNE, 8-1-1974, AGA, Fondo Sindicatos, caja 9. 48. El CPE granadino, por ejemplo, comunicó al CNE su satisfacción por la remisión del cuestionario que mostraba el «deseo de hacer más participativa la representación empresarial en los centros de gestión socioeconómica intra y extrasindical cara a una dinamización que se hacía preciso ordenar dentro de los cauces de nuestros genuinos órganos», Acta de la Comisión Permanente del CNE, 6-2-1974, AGA, Fondo Sindicatos, caja 6. 49. GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, Ángeles, «La confi guración del sistema asociativo empresarial en la transición a la democracia a través del caso sevillano», Historia Social, n.º 44, pp. 21-36. A lo largo de 1974 los consejos transmitieron a las autoridades, provinciales y nacionales,
Ángeles González Fernández 53 ÍNDICE protestas y quejas insistentes sobre la excesiva presión fi scal y restricción crediticia, aumento de los costes de la seguridad social, necesidades de inversión en infraestructuras, absentismo laboral, más los problemas específi cos de algunas provincias como los relativos a la pesca y a la actividad aeroportuaria. 50. Acta de la Comisión Permanente del CNE, 29-11-1974, AGA, Fondo Sindicatos, caja 9. Sus palabras fueron suscritas por otros miembros del Consejo, que subrayaron la conveniencia de modifi car la línea de actuación del CNE para realizar verdadera «política empresarial». Por su parte, el presidente puntualizó que «aunque la misión del consejo sea específi camente defender los intereses económicos de los empresarios, había que estar atento al desarrollo político del país». 51. AGA, Fondo Sindicatos, caja 32. 52. Moción que somete a la Comisión Permanente del CNE la Comisión Permanente del CPE de Córdoba, 18-10-1973, AGA, Fondo Sindicatos, caja 12. 53. El rechazo del CNE en Acta de la Comisión Permanente, 14 y 21-1 y 26-2-1975, AGA, Fondo Sindicatos, caja 8. El CPE de Sevilla propuso la presentación de una enmienda a la totalidad ya que el texto contenía «incongruencias difícilmente solucionables» y señaló «la falta de equidad o proporcionalidad en cuanto en ella no se contiene precep- to alguno que indique las obligaciones de los trabajadores». El CPE de Cádiz acordó dirigirse al CNE para que transmitiera su inquietud ante la aprobación de la Ley en su articulado original «con manifi esta tendencia al perjuicio de los intereses empresariales». Sindicalismo 75, n.º 52-53 (diciembre 1975), p. 15. «El presidente propone que el
La representación de los intereses empresariales en el franquismo: los Consejos Provinciales de Empresarios, 1965-1975 54 ÍNDICE Consejo se solidarice con Conde Bandrés por su valiente postura ante el proyecto de ley de relaciones laborales», Acta de la Comisión Permanente del CPE de Almería, 3-2-1975, AGA, Fondo Sindicatos, caja 34. 54. Ante la presentación del anteproyecto en Cortes, Madrid del Cacho, presidente del CPE de Córdoba y procurador «reiteró su vieja petición de que se constituyera una Comisión de Estrategia Parlamentaria», al tiempo que anunció la presentación de una enmienda a la totalidad y otras 50 a su articulado a título personal, Acta de la Comisión Permanente del CNE, 26-2-1975, AGA, Fondo Sindicatos, caja 8. «Yo creo que eso sirvió para que en las Cortes franquistas los procuradores en Cortes votaran todos en contra y yo creo que eso produjo una gran sorpresa. No se había visto una cosa así nunca. Eso les sirvió de aglutinante… si tenían alguna duda de que tenían que moverse», Entrevista al Delegado Provincial de Cádiz, Sevilla y en estas fechas de Barcelona.