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Análisis macroeconómico de las diferentes modalidades de ayuda oficial al desarrollo: proyectos, programas y asistencia técnica

Gozalo Delgado, Mariola

Abstract

En este trabajo, se propone un análisis del impacto macroeconómico de la ayuda oficial al desarrollo teniendo en cuenta una clasificación funcional de la misma. A pesar de que la literatura en este campo reconoce la existencia de diversas modalidades de ayuda, apenas se hace eco de esta distinción y considera los flujos de ayuda globalmente. La propuesta recogida en este estudio, plantea un marco teórico general en el que los distintos tipos de ayuda tienen efectos e implicaciones muy diversos sobre las principales variables económicas del país receptor.

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1 V Reunión de Economía Mundial (Sevilla 2003) “Análisis macroeconómico de las diferentes modalidades de ayuda oficial al desarrollo: proyectos, programas y asistencia técnica” Mariola Gozalo Delgado1 [email protected] Resumen En este trabajo, se propone un análisis del impacto macroeconómico de la ayuda oficial al desarrollo teniendo en cuenta una clasificación funcional de la misma. A pesar de que la literatura en este campo reconoce la existencia de diversas modalidades de ayuda, apenas se hace eco de esta distinción y considera los flujos de ayuda globalmente. La propuesta recogida en este estudio, plantea un marco teórico general en el que los distintos tipos de ayuda tienen efectos e implicaciones muy diversos sobre las principales variables económicas del país receptor. 1. Introducción La Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD)2 ha experimentado una importante redefinición a lo largo de los años recogida en los diferentes estudios del Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD)3. Este organismo ha tratado de actualizar el concepto de AOD a los cambios y nuevos retos que han ido apareciendo en el ámbito del desarrollo4. En la actualidad, de acuerdo con este comité, la AOD se define como: “Aquellos flujos dirigidos a los países en desarrollo o a las instituciones multilaterales por parte de las agencias oficiales, incluyendo a los gobiernos estatales y locales, o para sus 1 Profesora Asociada. Departamento de Economía Aplicada, Universidad de Burgos. MA on Development Economics (Universidad de Sussex, Reino Unido). 2 A lo largo del trabajo se utilizará también el término ayuda para referirnos a AOD. 3 El CAD es un Comité de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) creado en 1960, el cual se encarga de todo los aspectos referentes a la cooperación al desarrollo. 4 Para un análisis más detallado consultar “The history of Official Development Assistance”, OECD (1996). 2 agencias ejecutivas, cuando cada una de las transacciones cumpla con los siguientes requisitos: a) se administran con el objetivo principal de promover el desarrollo económico y social de los países en desarrollo; b) tienen carácter concesional y contienen un elemento subvencionado de al menos el 25 por ciento”. (OECD 1996: p. 24). Los orígenes históricos de la AOD se sitúan a finales de la II Guerra Mundial, en concreto en el Plan Marshall a través del cual Estados Unidos otorgó un importante volumen de dinero a los países de Europa devastados tras la guerra. Posteriormente, el éxito obtenido por este plan llevó a mucha gente a concluir que un plan similar podría funcionar con los países en vías de desarrollo. Los flujos de ayuda crecieron en términos reales hasta principios de los noventa, representando un porcentaje relativamente constante del Producto Nacional Bruto (PNB) de los países donantes durante el período 1970-90. Sin embargo, a partir de 1990 debido a una serie de razones tales como el final de la Guerra fría, problemas fiscales en los países donantes y la denominada “fatiga de la ayuda” motivada por la percepción de que la ayuda había sido inefectiva, los flujos cayeron tanto en términos absolutos como en porcentaje del PNB de los países donantes. En 1998, la AOD experimenta un modesto aumento, modificándose así la tendencia a la baja de años anteriores, aunque los niveles de ayuda se mantienen más bajos que a principios de los años noventa. Figura 1: Evolución AOD 1992-2000 Fuente: OECD (2002) Development Co-operation Report AOD (billones de $ corrientes) 0 10 20 30 40 50 60 70 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 3 La renta per cápita mundial se ha duplicado desde los años sesenta hasta el año 2000, sin embargo, la ayuda per cápita es menor que hace cuatro décadas. Un último dato a destacar es que tan sólo cinco países (Dinamarca, Holanda, Suecia, Noruega y Luxemburgo) cumplen el objetivo de destinar al menos un 0,7% de su renta nacional a ayuda al desarrollo5. A pesar de las frecuentes críticas en el pasado, existen en la actualidad diferentes argumentos para apoyar la continuidad de la ayuda en el futuro, especialmente motivos humanitarios que reflejan la preocupación por los niveles de pobreza y desigualdad en el mundo. Pese a que la reducción de la pobreza ha constituido un objetivo fundamental para muchos donantes, en particular desde principios de la década de los noventa, sorprendentemente la mayoría de estudios empíricos6 revelan que sólo un pequeño porcentaje de la ayuda ha sido utilizado directamente para lograr una disminución de la pobreza. En consecuencia, el hecho de que la ayuda no haya conseguido substanciales avances en el objetivo de erradicar la pobreza no es porque no pueda, sino más bien porque no se ha utilizado con este fin (White 1999b: p. 517). Por lo tanto, parece ser urgente una reorientación de la AOD para tratar de eliminar este carácter “anti-pobreza”. El objetivo fundamental de este trabajo es contribuir al análisis de los efectos que la AOD puede tener en el país receptor desde una perspectiva macroeconómica. En primer lugar, se presenta un estudio de la ayuda atendiendo a una clasificación funcional de la misma: ayuda por proyectos, ayuda por programas y cooperación o asistencia técnica. A continuación se incluye un marco teórico general tratando de explicar los principales mecanismos a través de los cuales la ayuda puede influir en las variables macroeconómicas del país y en última instancia en los niveles de pobreza del mismo (objetivo esencial de la AOD). Por último, se recoge un resumen de todo lo expuesto así como las conclusiones obtenidas y las líneas de investigación futuras. 2. Modalidades de Ayuda Oficial al Desarrollo 5 Este objetivo fue recomendado en 1969 por el Informe de la Comisión Pearson y adoptado por las Naciones Unidas en 1970. 6 Por ejemplo véase Randel, J. y German, T. (1994) o Danida (1996). 4 La AOD ha sido concedida, bilateral y multilateralmente, por un amplio número de países con diferentes motivos y objetivos (declarados y tácitos) y para muchos propósitos tales como promover el crecimiento económico, responder a crisis humanitarias, facilitar la reforma de políticas económicas, fomentar el desarrollo a largo plazo a través de inversiones en infraestructura física e institucional, etc.7 La ayuda ha adoptado a lo largo del tiempo diferentes formas. Durante muchos años, la principal parte de ayuda se concedía a través de proyectos concretos (Stokke et al 1996: p.93); sin embargo, en la actualidad se pueden distinguir diversas modalidades de ayuda. 2.1. Ayuda por Proyectos La ayuda por proyectos tiene una larga tradición como instrumento de cooperación al desarrollo. La literatura inicial en este campo asumía que toda la ayuda era ayuda por proyectos; por ejemplo, en el modelo de dos brechas, Chenery y Strout (1966) consideran la ayuda simplemente como un apoyo a las importaciones o a la inversión. Sin embargo, de acuerdo con fuentes oficiales (informes del CAD) esta modalidad de ayuda ha ido perdiendo importancia desde la década de los setenta hasta la actualidad, y otros tipos de ayuda han ido progresivamente sustituyéndola como respuesta a los cambios en los modelos de desarrollo en las últimas décadas. Un proyecto supone una intervención precisa en el país receptor, con objetivos, marco temporal y recursos claramente definidos. Es generalmente aceptado que este tipo de ayuda pone un bien o activo particular a disposición de un beneficiario concreto. Entre las principales ventajas de la ayuda por proyectos destaca la flexibilidad e inmediatez de las intervenciones. Asimismo, la mayoría de agencias de cooperación coinciden en destacar su impacto directo sobre la población más necesitada a través de la transferencia de bienes productivos o conocimientos (en particular, en aquellos proyectos diseñados para sectores como la agricultura o sectores urbanos marginales). Cassen (1994: p. 91) indica que aunque la población más pobre no experimente una ganancia directa en términos de renta o bienes productivos, parecen haber ganado indirectamente gracias a proyectos que han permitido un abaratamiento de los alimentos o bien de proyectos destinados a 7 En la realidad, en numerosas ocasiones los objetivos de los donantes han sido menos altruistas persiguiendo intereses comerciales o políticos (por ejemplo ver Griffin, K. 1991: “Foreign Aid after the Cold War”, Development and Change 1991). La polémica sobre los diferentes motivos no es discutida en este trabajo. 5 sectores sociales (salud, planificación familiar, educación, etc.)8. Una última ventaja de esta modalidad de ayuda es que a través de ella, se puede seleccionar un conjunto de problemas dentro de una compleja y confusa realidad y prescribir los medios necesarios para promover el desarrollo local. No obstante, la experiencia de numerosas agencias de desarrollo muestra que la ayuda por proyectos presenta también importantes limitaciones: este tipo de ayuda se presta menos a una integración coherente en una estrategia a medio plazo; por otro lado, si estos proyectos no se incluyen en los planes de gasto nacionales, pueden distorsionar severamente los presupuestos de gasto del gobierno receptor imponiendo en muchos casos un elevado coste de gestión. En particular, la política de los donantes a la hora de conceder este tipo de ayuda en muchas ocasiones, ha sido la de trasladar parte de los costes del proyecto a los países receptores. Esto ha generado grandes presiones sobre el sector público local y ha derivado en el fracaso de numerosos proyectos al carecer estos gobiernos de los recursos necesarios para mantenerlos. En los últimos años, los donantes y los gobiernos de los países receptores han intentado superar algunos de los efectos negativos de la ayuda por proyectos mediante el establecimiento de programas de máximo alcance para sectores completos. Se ha producido un cambio de tendencia a favor de unos híbridos denominados “Ayuda por Sectores”. Esta modalidad de ayuda de reciente aplicación, trata de lograr el desarrollo integrado de un determinado sector. 2.2. Ayuda por programas De acuerdo con el CAD (OECD 1996), la ayuda por programas se compone de todas aquellas contribuciones puestas a disposición de un determinado beneficiario, para lograr objetivos generales de desarrollo y que no están vinculadas a ningún tipo de actividades o proyectos específicos. Esta modalidad de ayuda tuvo escasa importancia hasta la década de los ochenta para comenzar después una tendencia creciente hasta los noventa. Las razones detrás de este cambio de tendencia son fundamentalmente dos propuestas por Mosley y Eeckhout9: primera, por el lado de la oferta, se 8 Cassen, R. (1994: cap.5) explica detalladamente la forma de evaluar la ayuda por proyectos. 9 Incluido en Tarp, F. et al (2000: cap. 5). 6 produce una especie de frustración con la ayuda por proyectos, especialmente en los países más pobres, vinculado a la percepción de que se requieren políticas e instituciones adecuadas para que los buenos proyectos funcionen. En segundo lugar, por el lado de la demanda, la severa recesión de la primera mitad de los ochenta provocó sucesivos impagos de la deuda externa por parte de los países en desarrollo, causando una precipitada retirada de préstamos bancarios e inversiones en estos países. Todo ello generó una enorme demanda de ayuda por parte de los países en desarrollo, pero en lugar de ayuda por proyectos se requería un rápido desembolso de fondos que pudiera auxiliar a estos países en una situación de extrema gravedad (apoyo a la balanza de pagos, apoyo presupuestario, ayuda alimentaria, etc.). La principal diferencia con respecto a la ayuda por proyectos es que la ayuda por programas pone una determinada cantidad de dinero a disposición de un sector completo o del conjunto de la economía de un país. Además, este tipo de ayuda se acompaña normalmente de diálogo político; en otras palabras, en este caso aparece como contrapartida el establecimiento de unos objetivos o condiciones de carácter general respecto a la utilización de la ayuda que, con frecuencia, adquieren connotaciones políticas. Alguna de las principales instituciones multilaterales, el Banco Mundial (BM) o el Fondo Monetario Internacional (FMI) entre otros, han usado esta modalidad repetidamente en sus préstamos basados en condiciones políticas (“policy-based lending”). Figura 2: Tipos de Ayuda por programas Ayuda por Programas Ayuda alimentaria Apoyo Balanza de Pagos Alivio Deuda Externa Apoyo Presupuestario Ayuda financiera Apoyo Importaciones 7 Fuente: White, H. (1998: p.72) En general todas las formas de ayuda por programas tienen la misma motivación; el país receptor padece una limitación grave en sus posibilidades de gasto (importaciones de bienes de consumo o intermedios y consumo público) que provoca una infrautilización de los recursos locales existentes. Por ejemplo, en numerosos países el progreso en el sector agrícola se encuentra interrumpido por la falta de medios productivos tales como fertilizantes o sistemas de transporte eficientes; o también muchas escuelas carecen de los medios necesarios para llevar a cabo su función (libros de texto, tizas...) o finalmente en muchos casos las carreteras están en mal estado y no permiten la articulación del tejido productivo. Bajo este tipo de circunstancias, no parece tener mucho sentido invertir en nuevos proyectos y lo más razonable sería lograr que la capacidad productiva existente en ese momento se utilizara más eficazmente (White, H. 1998). Tal y como se muestra en la figura 2, conviene tener en cuenta la distinción entre ayuda por programas financiera y ayuda por programas alimentaria dado que sus efectos pueden ser marcadamente diferentes. En lo referente a la ayuda alimentaria10, la pauta habitual ha consistido en la entrega directamente al gobierno del país receptor para su posterior venta en los mercados locales, con la consiguiente afectación de fondos de contrapartida que permiten una disminución de los déficits de balanza de pagos y generan un importante volumen de moneda local a disposición del sector público. Esta modalidad de ayuda ha estado sujeta a numerosas críticas basadas en sus efectos desincentivadores para el sector agrícola local. La crítica más común insiste en que la ayuda alimentaria lleva a los gobiernos receptores a descuidar y posponer reformas necesarias, cambia los patrones de consumo y crea dependencia respecto de la ayuda. Asimismo, se considera que este tipo de ayuda puede tener un efecto negativo sobre los ingresos de los pequeños productores al contribuir a una reducción de los precios de sus productos. Sin embargo, estos argumentos han sido rebatidos al considerar que los efectos mencionados, pueden perfectamente evitarse usando medidas como por 10 Existe la posibilidad de que la ayuda alimentaria se conceda también a través de proyectos específicos. No obstante, el uso de programas en esta área ha tenido un mayor protagonismo a lo largo de los años. 8 ejemplo, un aumento efectivo de la demanda o una sustitución de las importaciones de alimentos que venían realizándose con anterioridad. Respecto a la ayuda por programas financiera, se distinguen a su vez dos modalidades diferentes: a) Apoyo a la Balanza de Pagos, bien mediante el alivio de la deuda externa o bien mediante el apoyo a las importaciones (divisas y mercancías no vinculadas a actividades o proyectos específicos); b) Apoyo presupuestario, consistente en aquellas divisas entregadas para su venta que permite la obtención de moneda local y con ello, reducir las limitaciones presupuestarias de los países receptores. Algunos de los argumentos introducidos, en particular los referentes a la ayuda por programas financiera, serán ampliados en la siguiente sección. 2.3. Asistencia o Cooperación Técnica “Cooperación técnica es un concepto similar al de pobreza: difícil de definir de forma precisa; pero uno lo reconoce fácilmente cuando lo ve”. (Tarp, F. et al 2000: p. 158) En la actualidad, se pueden encontrar diferentes definiciones de este término propuestas por agencias e individuos. En este trabajo ha sido elegida la definición propuesta por el CAD. Así, “Cooperación Técnica” (CT) es definida como: “Actividades financiadas por un donante cuyo propósito es aumentar el nivel de conocimientos, cualificaciones, habilidades técnicas y aptitudes productivas de los habitantes de los países en desarrollo, en otras palabras, aumentar su stock de capital humano, o su capacidad para lograr un uso más efectivo de la dotación factorial existente” (OECD 2000). A diferencia de otras instituciones como por ejemplo el Banco Mundial, el CAD opta por una definición distinta para “Asistencia Técnica” (AT)11 y es la siguiente: 11 Notar que es importante tener en cuenta esta distinción debido a que el responsable oficial de las estadísticas sobre ayuda es precisamente el CAD. 9 “... la financiación de servicios por un donante con el objetivo primordial de contribuir al diseño y/o implementación de un proyecto o programa que trate de aumentar el stock de capital físico del país receptor” (OECD 2000). Esta modalidad de ayuda ha adquirido una gran importancia en los últimos años y se ha convertido en una de los instrumentos claves para la cooperación internacional. El principal problema para analizar sus efectos radica en la gran variedad de actividades que engloba: acciones formativas, prestaciones de expertos, labores de consultoría técnica y asesoramiento y contribuciones vinculadas a la promoción de actividades en el ámbito de la ciencia, la tecnología y la investigación. Por todo ello, es conveniente separar los efectos en efectos iniciales (aquellos que se producen de forma directa e inmediata al recibir la ayuda) y efectos últimos (aquellos que se espera obtener en el futuro como resultado de los anteriores). En general, los efectos iniciales son instrumentales, esto es, formación de la población, mejora de las cualificaciones y de la capacidad institucional, etc., y se espera tengan efectos posteriores en la producción, eficiencia y crecimiento económico. Los efectos últimos de la asistencia técnica son difíciles de predecir debido a la necesidad de un período amplio de tiempo para poder evaluar estos efectos y en segundo lugar, efectos últimos como el crecimiento de la producción o la reducción de la pobreza son el resultado de otros muchos factores además de la ayuda (contexto político, recursos locales, etc.). Por otro lado, existen estudios12 que consideran que esta modalidad de ayuda puede provocar importantes distorsiones en los mercados de trabajo de los países en desarrollo provocando una “fuga de cerebros” e impidiendo el desarrollo del capital humano. Según estos autores, los puestos de trabajo que se crean son ocupados en su mayoría por personal extranjero con el resultado de que la mayor parte de individuos cualificados gracias a la cooperación técnica se encuentran en situación de desempleo o han emigrado hacia los países desarrollados. Resumen 12 Ver por ejemplo Gong, L. y Zou, H. (2001). 16 Tabla 1: Efectos macroeconómicos del alivio de la deuda externa ¿Se hubiera pagado la deuda externa en ausencia de ayuda? No Si ¿Alivia la ayuda la carga de la deuda externa? No Si Sin efecto Aumento de divisas Estímulo de la inversión Aumento de divisas y estímulo de la inversión Fuente: White (1998: p.73, Tabla 4.1) Oxfam (1998) pone énfasis en el hecho de que altos niveles de deuda externa desaniman la inversión pública y el crecimiento económico. La desviación de fondos hacia el servicio de la deuda externa limita la capacidad de importación, competitividad e inversión, y por lo tanto, el crecimiento económico. Simultáneamente, la ayuda se desvía de prioridades como la erradicación de la pobreza hacia el pago de la deuda externa y adicionalmente, el gobierno utiliza recursos para cumplir sus obligaciones en lugar de destinarlos a inversiones vitales en el sector social. Por lo tanto, reducir la carga de la deuda puede estimular tanto la inversión nacional como exterior en el país receptor incluso en el caso en el que la ayuda no proporcione fondos adicionales directamente. 3.3. Ayuda y Sector Público Las estadísticas19 muestran que una importante proporción de la ayuda se destina a apoyar al sector público de los países receptores pudiendo éstos realizar un triple uso de la misma: aumentar el gasto público (consumo e inversión), disminuir los impuestos o completar la brecha entre ingresos y gastos (esta vía es habitual en países pequeños con grandes dificultades para acceder a los mercados financieros y endeudarse). El impacto macroeconómico de la ayuda a través de este mecanismo va a depender de la forma en la que el sector público utilice los fondos que recibe. En la práctica los gobiernos tienen normalmente, la posibilidad de elegir una combinación de las tres posibilidades. 19 Informes anuales publicados por el Comité de Ayuda al Desarrollo (OECD Development Co-operation Reports). 17 En el caso en que la ayuda se dedique a incrementar los gastos públicos, el impacto vendrá determinado por los bienes y servicios que se adquieran con la misma. Resulta bastante realista suponer que el efecto más directo sobre la pobreza se logrará si el gasto se destina precisamente a los grupos más desfavorecidos. No obstante, también son posibles otras fórmulas tales como el uso de recursos para aumentar los salarios de los funcionarios públicos; esta medida reduce la corrupción e incentiva las inversiones tanto públicas como privadas. La eficiencia relativa de una estrategia de gasto que intente beneficiar a los más pobres indirectamente, a través de un aumento de la tasa de crecimiento económico en lugar de una estrategia directa, depende de varios factores y es complicado a priori predecir cuál es más eficiente. La segunda opción propone destinar la ayuda recibida para reducir la carga impositiva del país. En este caso, el impacto se produce a través de la respuesta de la inversión y el crecimiento económico a esta rebaja de impuestos. Por último, si la ayuda se usa a compensar el déficit público, el efecto más destacable es que las necesidades de financiación del sector público disminuyen. En el caso en que este déficit se estuviera financiando con la creación de dinero, la ayuda permite disminuir esta necesidad y en consecuencia reducir las presiones inflacionistas en la economía del país. Todo ello puede derivar en una menor incertidumbre para la inversión privada con resultados positivos para el crecimiento económico del país. 3.4. Ayuda y Marco político Es generalmente asumido por los donantes que el entorno o marco político es importante para avanzar en el desarrollo de un país y también para la efectividad de la propia ayuda. En este sentido, el papel de los donantes es fundamentalmente, tratar de influir en los resultados políticos a través de lo que se denomina procesos de “diálogo político”. White (1999a: p.37) identifica dos dimensiones en las que los donantes pueden influir: la primera es el grado de formalidad, el cual incluye: canales formales (negociaciones anuales, reuniones de los Grupos Consultivos y otros), semi-formales (comunicaciones de las embajadas a los ministros en un asunto específico) e informales (reuniones marginales); y una segunda dimensión de diálogo político es el canal a través del cual la influencia es 18 ejercida: directa sobre los gobiernos, indirecta vía instituciones internacionales o influencia sobre otros donantes bilaterales. En la práctica, la ayuda ha sido usada frecuentemente como un instrumento de influencia en las decisiones políticas adoptadas por los gobiernos de los países en desarrollo. Esto incluye la provisión de asistencia externa bajo ciertas condiciones que especifican los cambios necesarios en la política económica (por ejemplo, la privatización de empresas públicas o una reducción de los funcionarios públicos). La condicionalidad ha sido empleada ampliamente con el objetivo de promover políticas económicas asociadas a programas de ajuste estructural (control del gasto público y de la inflación, medidas liberalizadoras de la economía...). A pesar de que existe cierta unanimidad en que un clima político estable con unas instituciones adecuadas contribuye a mejorar el desarrollo de un país, son muchas las voces críticas a cerca del coste de estos programas de ajuste estructural en términos de niveles de pobreza. El trabajo que más atención ha atraído en esta área fue realizado por Burnside y Dollar (1997)20 con una principal conclusión: “la ayuda sólo funciona cuando el entorno político es adecuado”. Estos autores concluyen también que no se ha producido una influencia sistemática de la ayuda en las diferentes políticas para el período analizado (1979-93). Sin embargo, los resultados han sido fuertemente criticados (Hansen y Tarp 2000 entre otros) y por lo tanto, no podemos extraer conclusiones convincentes en esta área. 3.5. Ayuda y Capital Humano La ayuda en forma de asistencia técnica puede contribuir realmente al desarrollo del capital humano, completando la brecha de capacidades e incrementando la eficiencia del país receptor. En particular, la ayuda desempeña un papel fundamental en la formulación de estrategias para la reducción de la pobreza y la implementación de programas a favor de los pobres. Por ejemplo, la asistencia técnica puede tener gran importancia en las políticas de distribución de la renta a través de la reforma de los sistemas de propiedad de la tierra. Asimismo, medidas como la asistencia y formación de pequeños 19 agricultores, el aumento de la investigación en cuidados sanitarios y nutrición o programas de planificación familiar, pueden conseguir notables mejoras en las condiciones de vida de los más necesitados. Se considera que la efectividad de la asistencia técnica es menor al principio cuando los donantes y receptores están en el proceso de aprendizaje; sin embargo con el paso del tiempo, este aprendizaje debería tener éxito21. Es indudable que este mecanismo requiere de una mayor investigación para conocer más a fondo el impacto de esta modalidad de ayuda. 4. Resumen y Conclusiones El propósito de este trabajo ha sido contribuir al entendimiento del impacto de la ayuda oficial al desarrollo desde una perspectiva macroeconómica. Aunque en el pasado se ha percibido que las diferentes modalidades de ayuda pueden tener efectos muy diversos, la mayor parte de autores considera la ayuda como un flujo de recursos no diferenciado. Este estudio trata de demostrar que la clasificación funcional de la ayuda proporciona puntos de análisis e hipótesis de trabajo a tener en cuenta en la valoración de la misma. Asimismo, la literatura revisada ha revelado que el papel de la ayuda es complicado de analizar y resulta esencial una meticulosa descripción de los mecanismos de transmisión entre las principales variables. La tabla siguiente muestra un resumen de las distintas modalidades de ayuda indicando la motivación o racionalidad que se puede encontrar detrás de cada una de ellas y los principales efectos (positivos y negativos) que desde una perspectiva macroeconómica destacan. La principal conclusión es que los resultados del análisis se basan en vínculos complejos y frágiles entre las variables económicas y por lo tanto, requieren de una mayor investigación tanto teórica como empírica. Sin embargo, inclusive aceptando estas limitaciones, esta línea de trabajo puede ser 20 Este trabajo fue la base para un informe publicado por el Banco Mundial en 1998 titulado “Assessing Aid” y que supuso una nueva orientación en la literatura sobre ayuda. Se trató de poner énfasis en la importancia de tener en cuenta un índice político a la hora de conceder la ayuda a los distintos países en desarrollo. 21 Cassen, R. (1994: p. 145) indica varios ejemplos tales como una estrategia de cuidados sanitarios primarios, servicios para niños malnutridos en las zonas rurales o nuevos métodos de extensión agraria y educación no formal. 20 útil en el futuro para clarificar la efectividad de la ayuda, su papel en la lucha contra la pobreza y derivar implicaciones políticas. 21 Tabla 2: Resumen de los diferentes tipos de ayuda Tipo de ayuda Motivación Posibles efectos macroeconómicos positivos Posibles efectos macroecónomicos adversos Ayuda por Proyectos Inversión o rehabilitación Crecimiento de la producción (y mejora de los indicadores sociales) Proyectos “elefante blanco”; distorsión modelos de gasto; vincular recursos corrientes. Ayuda por Programas - Apoyo Importaciones - Alivio de Deuda Externa - Ayuda Presupuestaria - Ayuda Alimentaria Aumento capacidad productiva Reducir restricciones de divisas; disminuir la carga de la deuda Reducir restricciones de gasto público Seguridad alimentaria y apoyo al desarrollo agrícola Incremento producción; aumento disponibilidad de bienes Aumento importaciones e inversión Mayor gasto público y menor inflación Aumento producción agrícola Fungibilidad (importaciones no prioritarias) Efectos políticos desincentivadores; altamente fungible Distorsión gasto público Efectos desincentivadores Asistencia Técnica Rellenar la brecha de cualificaciones; desarrollo capital humano Mayor eficiencia Distorsiones mercado de trabajo; impedir desarrollo capital humano Fuente: Elaboración propia basada en el cap. 4 de White (1998). 22 Bibliografía - Bowen, J. (1998): “Foreign Aid and Economic Growth, A theoretical and empirical investigation”. 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