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Los versos adéspotas en la obra Al-murib an ba d aya ib al-Magrib de Abu Hamid Al-Garnati

Bejarano Escanilla, Ingrid

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LOS VERSOS ADÉSPOTAS EN LA OBRA AL-MU'RIB_ 'AN BAD AYA'IBAL-MAGRIB DE ABU HAMID AL-GARNATI Por INGRID BEJARANO ESCANILLA* Abu Hamid al-Garnätr, autor andalusí del siglo XII (1), introduce en su tratado cosmográfico al-Mu'ríb 'an ba'd'ayä'ib al-Magríb (2) una serie de poemas, de fragmentos poéticos y de versos sueltos, que aparecen esparcidos a lo largo de la obra. El autor utiliza sus versos no sólo para adornar su prosa sino también para ejemplificar sus exposiciones científicas o pseudocientíficas, así como para darles autoridad. Este recurso estilístico de la intercalación de versos (3) no es muy común entre los geógrafos y los cosmógrafos árabes medievales, sino que más bien fue practicado por lexicógrafos, gramáticos y narradores de cuentos (4). Los versos intercalados por Abu Hamid resultan de particular interés dado el contexto en el que aparecen y sirven de fuente de conocimiento de la tradición árarabe, desde la época preislámica hasta la (abbasí, sobre el concepto que tenían del universo, la configuración del mundo, el conocimiento de los astros y su influencia sobre los fenómenos atmosféricos, las épocas de lluvia y sequía, y el anuncio de las tormentas y del calor o del frío; sobre el régimen de los vientos, sobre la agricultura e incluso sobre la influencia de los fenómenos naturales en la suerte de los seres humanos. "Universidad de Sevilla. (1) Sobre la vida de este autor cf. INGRID BEJARANO ESCANILLA: Abu Hamid al-GarnätJ: Estudio de su obra cosmográfica «al-Mu<ríb <an ba(d <aya>ib al-Magrib» (Col.lecciô Tesis Doctoral Microfixádes nú. 175, Universität de Barcelona, Barcelona, Í987), pp. XI-XXV y notas correspondientes. Se trata de una edición crítica, con traducción y notas, precedida de una introducción. Las citaciones y referencias de esta obra están hechas por esta edición. (2) Sobre la obra de este autor cf. I. BEJARANO ESCANILLA, op. cit. y en particular, pp. XXVII-LXIX y notas. (3) Este recurso, poco frecuente en la literatura clásica greco-latina y en las literaturas románicas medievales, fue muy utilizado por los árabes. (4) Por ejemplo: Las Mil y Una Noches; y en general el género Adab; los Kutub a/-Anwá>, etc. 61 Cuando nos dispusimos a editar el manuscrito y a estudiarlo nos encontramos con algunas dificultades en lo que se refiere al componente poético del tratado: • La lectura de los versos era a veces no muy fácil ya que el copista del manuscrito, sin duda, no tenía la misma erudición que Abu Hamid y, al no conocer o no recordar bien la mayoría de los versos, optó por copiarlos con mano poco decidida, en general con mala caligrafía y ciertos errores. • La interpretación y la traducción de los versos resultaba también dificultosa, debido precisamente a que en ocasiones aparecían bastante corrompidos y a que a pesar de que algunos de ellos los recogían también otros autores: los lexicógrafos, gramáticos y científicos árabes (5), sus versiones y los comentarios que sobre dichos versos escribieron son a veces escasos y escuetos; y otras veces, los versos se citan por un motivo muy alejado al interés científico que pueden tener estos versos. En el manuscrito aparecen ochenta y seis pasajes poéticos; los hemos enumerado correlativamente en nuestra edición (6), algunos son bastantes largos (ca. 40 versos), otros más breves (3, 4 ó 5 versos) y finalmente existen un gran número de versos aislados de los que en algunas pocas ocasiones aparece un solo hemistiquio. Los fragmentos poéticos están filiados en el manuscrito en un número de treinta y nueve, y cuarenta y siete son adéspotas. Los fragmentos adéspotas del tratado pueden agruparse en tres categorías distintas: los fragmentos que son adéspotas en el manuscrito, pero que en otras obras aparecen atribuidos; los fragmentos que son adéspotas en el manuscrito y también adéspotas en otras obras, y los fragmentos adéspotas en el manuscrito y que no aparecen citados en otras obras. A) Fragmentos adéspotas en el manuscrito, pero que en otras obras aparecen atribuidos A este tipo de versos pertenecen dos fragmentos, ambos incluidos en el mismo capítulo (7) y citados también por otros dos autores árabes (8), quienes atribuyen el primer verso al poeta preislámico Yírán al-(Awd (9) y el segundo verso al poeta también preislámico Aswad b. Ya(fur al-Nahsaií (10). Un tercer autor que también cita el verso; lo hace como Abu Hamid sin atribución de autor (11). Un tercer fragmen- to de este tipo aparece en otro capítulo del tratado y también lo citan dos autores (5) Muchos de los versos aparecen recogidos en las obras de otros autores que ya mencionaremos más adelante. (6) Como los fragmentos poéticos aparecen esparcidos aquí y allá a lo largo de la obra de Abu" Hamid, para su edición y su estudio creímos conveniente numerarlos por orden de aparición en el tratado. (7) Son los fragmentos 49 y 50. Se trata de dos versos, uno en metro basitj rima lu y otro en metro tawil, rima di, ambos incluidos en el capítulo 33 de al-Mu(rib titulado: Capítulo que trata de las constelaciones que van del Oriente al Occidente como Mansiones del Sol y de la Luna, cf. al-Mu<rib, pp. 141-142 y notas. (8) Los otros dos autores que también recogen los poemas son IBN QUTAYBA, KitSb al-Anwä> Fi ¡vtawäslm al- <arab (ed. Dá>irat al-Ma<ärif al-<Utmâniyya, Hydarabad 1918), 2 vols., t. I, pp. 193 y 312 (n.° 49) y t. Il, p. 348 (n.° 50). (9) Cf. YTRÄN AL-V\WD (m. ca. 600 J.C.): Diwan YîrSn al-'Awd (Dar al-Kutub al-misriyya, El Cairo, s.f.), pp. 55, verso 1; al-Nahsalr murió también ca. 600 J.C. (10) IBN MANZpR: L'isän al-<arab al-muM (ed. Yusuf Jayyät y NadTm Mar<asalî Beirut, s.f.), 3 vols. + apénd. s.v. ' p-fJ '• (11) Se trata del fragmento 63; un verso en metro wäfir y rima bä incluido en el capítulo 37 de al-Mu<rlb titulado: Capítulo de los vientos que sirven de orientación para determinar ta alquibla. Cf. al-Mu<rib, pp. 172 y notas. Cí. IBN QUTAYBA, p. 165 y AL-MARZUQI, p. 342. 62 LOS VERSOS ADÉPOSTAS... / Bejarano más, uno de ellos atribuye el verso en una de sus obras, mientras que en la otra lo presenta, como Abu Hamid, anónimo. El verso lo atribuye ese autor al poeta Abu Jiras al-HuddatT (12), lo que coincidiría con la información de Abu Hamid que atribuye el verso a un poeta de la tribu de Hudayl. Curiosamente, los tres pasajes poéticos mencionados están recogidos en las mismas obras. B) Fragmentos adéspotas en el manuscrito y también adéspotas en otras obras Los versos de este tipo que figuran en el tratado son los siguientes: Dos fragmentos sobre la leyenda de la Ciudad de Cobre (13); ambos pertenecen al segundo capítulo y, según Abu Hamid, los versos formaban parte de un poema muy largo que éste le envió a Jwarizm Sah (14). El cosmógrafo al-QawzínT también los recoge en su obra (15). Dos fragmentos acerca de la intercalación de los días intercalares (al-nasí') y sobre su abolición en el Islam, respectivamente. Ambos están incluidos en el capítulo 11 del tratado y también los menciona al-BlrunT (16). Aparecen otros cuatro fragmentos bastante defectuosos en el manuscrito: sobre el qalmas, sobre el ñas? (dos fragmentos) y sobre los nombres de los días del nasi'. Todos pertenecen al capítulo 13 del tratado, y como los anteriores fragmentos también los menciona al-BTrüni (17). Existen otros fragmentos (catorce), todos ellos relacionados con la astronomía. Uno de ellos se refiere a la conjunción de al-Turayyá (las Pléyades) con la Luna. Este verso, incluido en el capítulo 14, es el único verso de los que no están en metro rayaz en este capítulo que no está filiado; también lo menciona Ibn Qutayba (18). Dos fragmentos de este grupo, sobre Suhayl (Canopo), pertenecen al capítulo 32 dedicado a este astro. El primero lo recogen al-Yahiz y al-Marzü- q'í; y es del poeta YTrán al-'Awd. El segundo lo menciona Ibn Manzür y es del poeta al-Mutalammis (19). Los restantes fragmentos pertenecen todos al capítulo 33 del tratado, uno de los más largos, dedicado a las constelaciones. Uno, sobre los an- (12) Los editores de la obra de IBN QUTAYBA dicen en una nota que éste en otra obra suya, el Kitäb al-Ma^anî, atribuye el verso al poeta Abo Jiras al-Hudali (Juwaylid b. Murra, m. oa. 15 H./636 J.C). (13) Son los fragmentos 2 y 3 ambos pertenecientes al capítulo dos del tratado que habla de las ciudades. El n.° 2 son tres versos en metro tawíl, rima tihi y el n.° 3 son cinco versos con el mismo metro y la misma rima (pertenecen a un mismo poema). Cf. al-Mu(rib, pp. 12 y 13 y notas. (14) Sobre este personaje ((Alà al-Dawla) cf. C. DUBLER: Abu Hamid el Granadino y su relación de viaje por tierras eurosiátícas (Madrid, 1943), pp. 276-277. (15) f\L-QAZWM: Atär a/-bi/ad wa ajbär a/-<ibäd (Dar Sadir, Beirut, 1960), p. 562. (16) Son los fragmentos 5 y 9 pertenecientes al capítulo 11 titulado: Capítulo sobre el saber de los días del año. El primero es un verso en metro tawíl, rima mu y el segundo es un verso en metro tawíl, rima mi. al-Mu<rib, pp. 52-53 y notas; cf. AL-BIRÜNí! ai-Atar al-BSqiya (ani-l-qurun al-jaliya. Chronologie der Orientalischer Völker von A/bêruni (ed. C. Sachau, Leipzig, 1923), p. 62 y 12 respectivamente. (17) Son cuatro fragmentos en metro rayaz: números 12, 13 y 14 de tres versos en uno y de rima sa, nah y al respectivamente. El n. ° 15 está formado por 9 versos y es de rima variada. Pertenecen al capítuloj 3jitulado: Capítulo sobre la denominación de los días de los meses. Cf. al-Mu<rib, p. 65 y notas, y AL-BÏRUNI, pp. 12 y 256. (18) Es el fragmento 25 perteneciente al capítulo titulado: División del año en estaciones. Se trata de un verso en metro wüfír, rima fu. Al-Mu<rib, p. 80 y nota corresponciente e Ibn Qutayba, p. 87. (19) Son los fragmentos 29 y 30, cada uno de un verso; el primer verso en metro tawíl, rima fu y el segundo verso en metro bas¡l, rima su. Al-Mu<rib, p. 117 y notas. Para el primer verso, cf. AL-YÄHIZ: kitäbal-Hayawän (ed. <Abd al-Saläm Harun, El Cairo, 1938-1943), 7 vols., t. Ill, p. 52 y t. IV, p. 598; AL-MA'RZUQI: t. Il, p. 321 y 381; y nota 9 de este estudio. Para el segundo verso cf. IBN MANZÛR: x.v. ' Pj*° '. El poeta al- Mutalamis murió ca. 580 J.C. Cf. L. SHEIKHO: Su<ara> al-Nasräniyya qabla al-lslämlßeirut, 1967), p. 333. 63 wâ\ concretamente sobre el naw> de al-Mirzam (Mirzam al;(Abûr: ß Cam's Majoris), lo citan también Ibn Qutayba y al-MarzüqT; otro, sobre al-Yabha (10.a Mansión Lunar) y al-Jurat ( £ y fr Leonis), lo recogen los autores anteriores además de Ibn Manzür; otro tercero es citado por Ibn Qutayba y al-BTrüní. Sobre (Urs al-Simât (A/acel y Arcturus) aparece un verso que menciona también Ibn Qutayba. Citan un verso sobre la decepción que causan las Banät Nacs (Ursa Major) porque no traen lluvia, además de Abü Hamid, al-BTrünT, al-MarzünT, Ibn Qutayba e Ibn Manzür. Acerca del buen augurio de los astros aparecen tres fragmentos recogidos también en las obras de al-BTrünT (el primero), de Ibn Qutayba y de al-Marzüqí (los versos segundo y tercero) y de Ibn al-Abbär (el tercero). Hay dos versos sobre las Nuyum al-Ajd (Las Mansiones Lunares, también llamadas al-Ribätät), que mencionan cuatro autores: Ibn Qutayba (ambos fragmentos) y al-MarüqT, Ibn Manzür e Ibn Sida (el segundo fragmento) (20). En el capítulo 34 que trata de la alquibla y de cómo orientarse hacia la Meca con la ayuda de las Mansiones Lunares, aparece un fragmento poético que está en relación con el método expuesto por Abu Hamid para determinar la alquibla por la visión de una determinada Mansión Lunar en una parte concreta del cielo. El fragmento pertenece a una uryüza del poeta al-Hisrii y lo mencionan también Ibn Qutayba, al-MarzuqT e Ibn al-Abbär (21). Existen tres fragmentos pertenecientes al capítulo 37 del tratado dedicado a la determinación de la alquibla con la ayuda de la dirección del soplo de los vientos. Dos versos son sobre el viento del Sur, el primero es del poeta Abü Ahmad 'Ubayd b. (Abd Allah b. Tahir y lo menciona también al-TTfasT, y el segundo, asimismo sobre ese viento, lo recoge Ibn Qutayba. El tercero, sobre el viento del Oeste, lo menciona al-BTrüni (22). (20) Son los fragmentos n.° 36: 1 verso en metro tawil, rima du; cf. IBN QUTAYBA, p. 60 y AL-MARZUQ'I, t. I, p. 43; n.° 41: 4 versos en metro rayaz, úmaad, cf. IBN QUTAYBA,.p. 58, AL-MARZUQ'I, t. I, p. 318 (los dos primeros versos en IBN MANAUR: s.v. ' ^y^ '; ' AA-¿1 '; ' ¿¡--¿j ' y ' (_JL '; n.° 42: 1 verso en metro rayaz, rima a<, cf. IBN QUTAYBA, p. 61 ; AL-MARZÜQI, t. Il,p. 236 (menciona tres versos de la uryüza) e IBN AL-ABBAR: al-Mu'yam fiashäb al-qádial-imäm Abl'Ali Assadafi ab Aben al-Abbár (ed. Francisco Codera y Zaydín, Madrid, 1985); n.°*43: 1 verso en metro tawil, rima la, cf. IBN QUTAYBA, p. 61 (ofrece una versión algo diferente) y al-Bïrunï, p. 337; n.° 44: 1 versó en metro basitj rima A/, cf. IBN QUTAYBA, p. 63; n.° 46: 1 verso en metro wäfir, rima mi, cf. AL-BÏRUNi", p. 243; AL-MARZÜQl, t. Il, p. 372; IBN QUTAYBA, p. 147 e IBN MANZUR, s.v. ' £yè '; n.° 48: 1 verso en metro rayaz, rima ad (que Abu Hamid presenta_ como un fragmento de say<)\ n.° 51: 1 verso en metro tawil, rima di, cf. IBN QUTAYBA, p. 71 y AL-MARZ UQI, t. I, p. 193 y 312 y t. Il, p. 348; n.° 52: 2 versos (nô un verso, como dice Abu Hamid) en metro rayaz, rima <a, cf. IBN QUTAYBA, p. 75; AL-MARZUQÏ, pp. 132-133 y t. Il, p. 237 respectivamente; cf. nota al poema 38; n. ° 56: 1 verso en metro tawil, rima bâ; n. ° 57: 2 versos en metro tawil, rima ri; cf. IBN QUTAYBA, p. 5 (ambos fragmentos); AL-MARZUQI, t. I, p. 185; IBN MANZÜR, s.v. ' ¿^ ' y ' ^¿JU ' e IBN SIDA: al-Mujassas (ed. Bula'q, El Cairo, 1898), 9 vols., t. IX, p. 9 y t. XIV, p. 236 (únicamente el segundo fragmento). (21) Son tres versos, en metro rayaz, rimas«'que están incluidos en un capitulo titulado: Capitulo de cóiiiw orientarse según lo que hemos explicado acerca de las Mansiones Lunares sobre la alquibla; tí. al-Mu<rib, p. 162 y notas; IBN QUTAYBA, p. 33; AL-MARZT, t. II, p. 237 (versos 2 y 3) e IBN AL-ABBÀR, p. 133. Es un fragmento de una uryüza de al-HIsní; véanse notas a fragmentos 38 y 52. (22) Son tres fragmentos incluidos en el capítulo titulado: Capítulo de los vientos que sirven de orientación para determinarla alquibla. El n.° 62 son dos versos en metro wäfir, rima /// n.° 65: 1 verso enómetro tawil, rima bu; n.° 76: 1 verso en metro wäfir, rima na. Cf. al-Mu<rib, pp. 171-181 y notas; AL-TIFASI: Surür al-nafs fr madärik al-hawwas al-jams (ed. Ihsän (Abbas, Beirut, 1980), p. 264, que menciona el primer fragmento. El poeta al qu'e se atribuyen los versos murió en 300 H./913 J.C.; IBN QUTAYBA, p. 167 (fragmento 65) y ALBIRÜNI, p. 255 (fragmento 76). 64 LOS VERSOS ADÉPOSTAS... / Bejarano Por último, pertenecen a este grupo de fragmentos unos versos sobre Caín y Abel, que nuestro autor incluye en el capítulo 40 de su obra y que trata de la longitud de la tierra y de su anchura. El primero de los fragmentos lo recogen igualmente al-Tabarï, al-Malikï, Ibn al-Aïïr, al-(AsqalänT y al-Mas'udï; el segundo fragmento tan sólo lo mencionan este último autor y Abu Hamid (23). C) Fragmentos adéspotas en el manuscrito y que no aparecen en otras obras Pertenecen a este grupo: a) Una serie de fragmentos en metro rayaz que en su mayoría podrían pertenecer a un mismo autor anónimo (24). Dos de estos versos, sobre las sombras y la construcción del gnomon, pertenecen al capítulo 7 que trata de gnomónica, es decir, de las medidas de las sombras y de la construcción del cuadrante solar. Aparece un verso en el capítulo 13 en relación con los nombres de los días de los meses. Otros cuatro fragmentos pertenecen al capítulo catorce dedicado a las estaciones del año. Hay dos fragmentos más: un verso sobre Suhayl y otro sobre las Mansiones Lunares. b) Fragmentos en otros metros y que pueden ser de varios autores. Son seis fragmentos: uno sobre Suhayl, otro sobre los ruqabä' (sing. raqTb), un tercero sobre el viento del Norte y su augurio si sopla por la derecha o por la izquierda, un cuarto verso es sobre la dirección del soplo de los vientos. Otros dos fragmentos de este tipo no son de carácter astronómico; uno de ellos es sobre la división del mundo habitado y pertenece al capítulo 45, y otro sobre Moisés, perteneciente al penúltimo capítulo de la obra que trata de los montes (25). c) Fragmentos que el autor ha creído que son versos y no lo son. De este tipo existe un solo verso en el tratado: es sobre el viento del Norte y pertenece al capítulo sobre los vientos que antes hemos mencionado (26). El hecho de haber encontrado muchos de los versos en otras obras nos ha ayudado a corregir algunos de los errores que aparecían en el manuscrito de al-Mu(rib. De todas formas a la hora de editar el texto siempre se ha tratado de respetar lo que dice nuestro autor. (23) Son los fragmentos 83: 5 versos en metro wafir, rima hu y 84: 4 versos en metro wafir, rima hu (que pertenecen seguramente al mismo poema). Cf. al-Mu<rib, p. 198 y 199 y notas; AL-TABARI: Ta>rTj'al-umam wa-l- muluk(B Cairo, 1939), 8 vols., t. I, p. 98_ (versos 1 y 2); AL-MALIKÏ: Riyadal-nu'fus fftabaqat <ulamá> al-Qay- räwän wa Iffíqiyya (ed. Bastr Bakküs, Dar al-Garb al-lslamT, Beirut, 1981-1983), 2 vols., t. Il,_p. 199; IBN AL- kJ\R: al-Kamil fi-l-ta>fij (Beirut, 1965-1967), 13 vols., t I, p. 45; IBN HAYAR AL—<ASQALANl: usan al-Mízan (Hydarabad, 1971), 7 vols., t. I, p. 298; AL-MAS'ÜDI: Muruy al-dah'ab wa ma<adin al-yawhar (ed. Ch. Pellat, Beirut, 1929-1930), 7 vols., t. I, p. 39. Estos autores recogen el fragmento n.° 83; el n.° 84 tan sólo lo recoge AL-MAS'ÜDI, t. I, p. 39. (24) Son los fragmentos n.° 4: 1 verso, rima yâ; n.° 6: 9 versos, rima variada; n.° 16: 12 versos, rima variada; n.° 17: 9 versos, rima variada; n.° 18: 7 versos, rima/?/; n.° 19: 15 versos, rima variada; n.° 28: 1 verso, rima a<; n. ° 54: 17 versos, rima variada. Pertenecen a diversos capítulos. Al-Mu<rib, pp. 34, 48-49, 62, 72-75, 116, 130 y notas. (25) Son los fragmentos n.° 27: 2 versos en metro wafir, rima mi; n.° 55: 45 versos en metro tawJl, rima hu; n.° 82: 1 verso en metro tawil, rima bi; n.° 85: 4 versos en metro rayaz, rima am; n.° 86: 1 ve'rso en metro jafif, rima lu. Al-Mu'rib, p. 179 y notas. (26) al-Mu'rib: p. 176 y notas. 65 Por lo general, los versos que citan otros autores en sus obras son los que en al- Mu'rib aparecen con una caligrafía a veces menos clara y con algunos errores. Por el contrario, los versos que no hemos podido localizar en otras obras (casi siempre los fragmentos en metro rayaz) aparecen en el manuscrito con letra más firme y clara y con escasos errores. Del total de estos 47 fragmentos adéspotas tan sólo he podido filiar tres con la ayuda de otras obras que también recogen los versos. Son un total de treinta y uno los fragmentos adéspotas recogidos en otras obras y dieciséis los que únicamente son mencionados en al-Mu'rib. Los autores que también citan algunos de los versos adéspotas de al-Mu'rib son, por orden cronológico, los siguientes: al-Yahiz (m. 255 H./869 J.C.); Ibn Qutayba (m. 276 h./879 J.C.); al-Taban (m. 310 H./922 J.C.); al-Mas(udí (m. 359 H./969 J.C.); al-Marzúqi (m. 421'H./1030 J.C.); al-BlrunT (m. 440 H./1048 J.C.); al-Malikï (m. 449 H./1057 J.C.); Ibn Sida (m. 458 H./1066 J.C.); Ibn al-Affr (m. 630 H./1233 J.C.); al-Tïfasi (m. 651 H./1253 J.C.); Ibn al-Abbár (m. 658 H./1259 J.C.); al-Qaz- wTnT(m. 682 H./1283 J.C.); Ibn Manzur (m. 711 H./1311 J.C.) y al-(AsqalanT (m. 851 H./1448 J.C). Son un total de catorce autores; curiosamente no hay ninguno del siglo XII y sólo es entre ellos también cosmógrafo al-QazwM. Este autor, que también incluye algunos versos en sus obras y que cita continuamente a al-Garnátj (Abu Hamid) del que reproduce extensos pasajes, no incluye, sin embargo, demasiados versos de los citados por nuestro autor, sino que los suele suprimir o cambiar por otros. Ocho de los autores son anteriores a Abü Hamid y ocho son posteriores. El autor en cuya obra aparecen citados en mayor número algunos de los fragmentos poéticos intercalados en al-Mu'rib es Ibn Qutayba, que menciona trece fragmentos; a éste le siguen al-BTrunT con diez, Ibn Manzur y al-Marzûqï, ambos con cinco; Ibn al-Abbär con tres; al-Mas(udí con dos y cada uno de los autores restantes con un fragmento. De estos versos adéspotas podemos distinguir un primer grupo de versos de carácter puramente didáctico, que son los escritos en metro rayaz; suelen ser los fragmentos de mayor extensión, en su mayoría anónimos, casi nunca citados en otras obras y que no se han podido filiar. Otro tipo de versos es el que forman los fragmentos cortos o versos sueltos en su mayoría, de poetas conocidos o anónimos, textos que por sí mismos carecen de carácter didáctico, pero que en el tratado se han seleccionado como material instructivo y documental. El tercer tipo son los poemas adéspotas cuya función es meramente ornativa; son los versos de Caín y Abel; los escritos sobre la repartición del mundo y los que se citan sobre Moisés. La selección de los versos tanto los adéspotas como los atribuidos es, desde el punto de vista estético, acertada, ya que aparecen algunos versos verdaderamente hermosos. El buen gusto de Abu Hamid se manifiesta una vez más en la obra; se pretende a la vez que instruir al lector, deleitarlo, y en esas ocasiones a través de la sensibilidad poética. Es curioso que Abü Hamid adopte este recurso estilístico de la intercalación de versos con tanta frecuencia, ya que entre geógrafos y cosmógrafos no era práctica tan utilizada por ellos, ni con tanta riqueza ni erudición. Basta echar un simple vistazo a las obras de otros cosmógrafos, y puede servir de ejemplo 66 LOS VERSOS ADEPOSTAS... / Bejarano cualquiera de ellas, y compararlas con la de Abu Hamid para ver que ésta es la más erudita y también la más dada a utilizar este recurso. Debió existir una tradición, como hemos podido comprobar, bastante fijada a la hora de seleccionar los versos; sin embargo, los diferentes autores vieron estos versos en diversas perspectivas y, algunas veces, los emplearon con fines diferentes. En estas páginas ha sido nuestro propósito ofrecer de una manera sistematizada un aspecto literario de al-Mifrib que en el tratado aparece disperso aquí y allá. El material poético recogido en la obra es una contribución al conocimiento de una tradición estilística poética que engloba una serie de tradiciones y de saberes relacionados con la geografía y la cosmografía, con la ciencia y la pseudociencia árabe medieval y cuyo máximo representante de entre los autores andaiusíes es precisamente Abu Hamid al-Garnátí. A continuación presentamos una selección de los versos adéspotas deal-Mu'rib que nos parecen interesantes. Fragmentos 2 y 3 (sobre la Ciudad de Cobre): En el centro del universo está mi predio, donde el círculo de la eclíptica se inclina para postrarse. Es una tierra que escogió aquél a quien se le sometieron los genios del desierto y las aves al llegar el alba. El viento lo transporta en su brisa a todas partes y es conocido desde donde tiene su salida el Sol hasta donde anochece. Y fluyó el alquitrán y forjó una ciudad, maravillándose con asombro la imaginación indescriptiblemente. Compacta como una montaña de recias bases, es imposible expugnarla por ninguna de sus partes. Es una fortaleza de bronce, amurallada por todos sus flancos siendo más alta que la altura que alcanzan las flechas. En ella se guardan tesoros y muy preciados bienes, que Dios preservará hasta el día del Juicio Final. En la tierra, no seas incrédulo, las cosas maravillosas proceden de su aleyas. La leyenda sobre la Ciudad de Cobre se encuentra en varias obras árabes. En al-Mu'rib aparece algo más resumida que en otras fuentes y se omite el relato de la piedra magnética (al-baht) que atraía a las personas que se asomaban a la ciudad. En la Tuhfa sí se hace referencia a esta piedra. En otras obras también aparecen poemas sobre esta legendaria ciudad (27). Fragmento 15 (sobre los nombres de los días del nasT'): Su comienzo es con al-Hinnabr que es el primer día, y tras él llega al-Hinzabr que viene golpeando, luego viene el que balda, (27) Sobre esta leyenda cf. al-Mu<rib, pp. 9-10 y notas correspondientes; M.I.GERHARDT: The art of story-telling (Leiden, 1963), pp. 195-235, donde se hace referencia que Abu Hamid es el sexto autor árabe que trata la leyenda y el único autor andalusí; MARÍA JESÚS RUBIERA: La arquitectura en la literatura árabe (Madrid, 1981), pp. 63-68, y EDGAR WEBER: «La ville de cuivre, une ville d'al-Andalus», Sharq al-Andalus 6 (1989), pp. 43-81. 67 Qälib al-F¡hr se llama el que derrenga y Häliq al-Zufr que se muestra arrancando las uñas: y encierra un frío muy duro y cortante; y tras estos llega el último, el quinto, Mudahriy al-Ba(r, mordiente y devastador. Y ya no hay lo que se llamaría un sexto día. Estos versos están en un capítulo del tratado que habla de la intercalación preislámica del ñas? y su posterior abolición en el Islam con lo que el calendario de la Yâhiliyya perdió su antiguo carácter lunisolar y quedó convertido en el calendario lunar. Estos días intercalares, cuya denominación mustariqa «robados» deriva del árabe, se colocaban, antes de la reforma del calendario persa, tras el octavo mes (Aban); pero luego se añadieron al duodécimo mes (Asfrdarmädmäh). Estos cinco días intercalares, llamados también al-nas?, se utilizaron para poner fin al problema que causaba el hecho de que el año solar terminara once días antes que el solar. En los comienzos del Islam el ñas? se consideró una prueba de infidelidad hacia Dios, ya que alteraba el número de meses fijados por Él; por ese motivo fue prohibida su práctica. Estos versos los menciona también al-BTrunT a propósito de al-ayyam al-musta- riqa que este autor considera los días de la desgracia. AI-BírünT explica el significado de estos días; al-Hinnabru es el nombre del primer día (esta palabra significa «hiena»); al-Hinzabru es el nombre del segundo día, que es cuando el frío es más intenso; el tercer día es Qälib al-Fihr, que extenúa a las personas con su frío; Häliq al-Zufr es el cuarto día y es llamado así porque ese día el viento es tan fuerte que arranca las uñas; el quinto día es Mudahriy al-Ba'r y recibe ese nombre debido a que el vien- to es tan fuerte que hace rodar las boñigas de los camellos hasta alcanzar los lugares habitados y entrar en las casas (28). Fragmento 28 (sobre la visión de Suhayl en invierno): Cuando aparece Suhayl al ponerse el Sol, el camellito se hace fuerte y apto para la carga aunque sigue siendo una cría. Fragmento 29 (sobre la intensidad del brillo de Suhayl): Permanezco expectante ante el brillo de Suhayl, y es como si cuando aparece al final de la noche parpadeara. Según la tradición, se cuenta que Suhayl ( oc Carinae; griegoi¿<ívconos, latín Canopus, castellano Canopo), era el nombre de un ídolo o una divinidad de la Yahiliyya. Según otra tradición, Suhayl era un recaudador del diezmo que fue convertido en estrella debido a sus injustas transacciones; esta tradición era la más común en Arabia. La transformación de Suhayl en estrella se entendió como castigo y Suhayl fue considerado el promotor de la rebelión de las estrellas; existiendo un paralelismo con la historia de Lucifer (29). La interpretación del verso 28 resulta difícil, ya que el verso aparece aislado y (28) Acerca del nasi> cf. al-Mu(ríb, notas de los capítulos 11 y 13. (29) Sobre esta estrella, cf. al-Mu<ríb, cap. 32 y notas correspondientes; y también A.M. HEINEN: Islamic Cosmology. A study of as-Suyutïs al-Hay'a as-säniya fi l'hay>a as-sunniya (with critical edition, translation, and commentary) (Beirut, 1982), p. 96. 68 LOS VERSOS ADÉPOSTAS... / Bejarano no lo hemos encontrado en ninguna otra parte, pero en relación con el texto que ilustra hemos tratado de interpretarlo. Suhayl se consideró como Sur o Polo Sur en oposición a las Banät Na(s consideradas como Polo Norte. En el capítulo de al- Mu'ríb dedicado a Suhayl se dice que es un astro yemení (del Sur, meridional). A continuación dice literalmente Abu Hamid: «Y algún autor pretende que Suhayl aparece por la parte del Occidente y lo argumenta con las palabras del poeta», y reproduce el verso. Luego añade: «Pero los que opinan así entre nosotros son pocos», y sigue: «Sencillamente quiere decir que su puesta es por donde se pone el Sol. Y esto es que cuando Suhayl sale por el Hiyäz en el momento de ponerse el Sol, es el tiempo del alumbramiento de los camellos y es cuando la cría cambia los dientes y se hace fuerte y apta para la carga». A partir de esos datos, he aquí nuestra interpretación. Ibn al-Labbün es el camellito que no ha alcanzado los dos años de edad. El apareamiento de los camellos tiene lugar de enero a marzo; la gestación dura casi doce meses, y el.camellito sigue siendo una cría hasta que tiene algo más de un año. Podemos suponer que un camellito nace a principios de año; la máxima altitud de Suhayl en el cielo es a primeros de enero; aún así, en estas fechas a la media noche está poco elevada, pero en el Hiyäz es visible. Ese mismo día «al ponerse el Sol» (ca. 16'30 h.) Suhayl está visible en el cielo, evidentemente, a una altura más baja que a la media noche, pero es visible. Un año después, o si se quiere, dos años después, en el cielo volverá a ocurrir lo mismo, pero el camellito ya tendrá un año (o dos años) y aunque sigue siendo una cría es apto para la carga. En el fragmento 29 el poeta llama la atención acerca del brillo de Suhayl. Esta estrella es la más visible de todo el hemisferio Sur y la segunda más visible de los dos hemisferios, después de Sirio (al-Sirà, oc Canis Majoris). Su magnitud es de —072, lo cual es indicio suficiente de su brillantez. Fragmento 36 (sobre los anwä'): Y dejó tras sí el naw' de al-Mirzam la tierra muy fría, posee una frialdad muy húmeda y heladora. Es este uno de los varios versos que aparecen sobre los anwä' (sing. naw'). Los anwä', estrellas cuyo ocaso acrónico coincide con el horto helíaco de otra (raqib), eran consideradas por los árabes beduinos las portadoras y provocadoras de lluvia, las cuales les permitían prever el estado de la atmósfera en los diferentes períodos del ciclo anual. Así, el elevarse y el ponerse de estas estrellas {naw' y raqlb) marcaba el ciclo del año solar, determinando un número de ca. 28 períodos. Los árabes, viendo que el número de Mansiones Lunares (que habían aprendido de los indios) se correspondía con su lista de anwä', combinaron las dos nociones manäzil y anwä' haciéndolas cuadrar unas con otras y dividiendo el zodíaco solar en veintiocho partes iguales (ca. 12° 15' de arco) (30). Fragmento 45 (sobre algunas estrellas y la lluvia): (30) Cf. al-Mí/rib, cap. 33 y notas correspondientes. Cf. también CH. PELLAT: «Dictions rimées, "anwä'" et maisons lunaires chez les arabes», Arabica l (1955), pp. 17-41, y «Le traité d'astronomie pratique et de méteorlogie populaire d'Ibn Qutayba», Arabica I (1954), pp. 84-88. 69