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Impuestos moderados, según Ibn Jaldún

Escartín González, Eduardo; Velasco Morente, Francisco; González Abril, Luis

Abstract

Ibn Jaldún foi um dos primeiros expoentes (século XIV) do liberalismo económico que teve uma concepção materialista da história. Assim se explica que mencione instituições do âmbito da economia e exponha o seu pensamento económico, que aqui mostrámos extraindo-o directamente do seu Muqaddimah e usando o método absolutista. Relacionámos algumas das suas ideias com outras similares doutras épocas e ressaltámos as que, ainda hoje, nos parecem úteis. Das suas considerações destacámos o desenvolvimento económico; a circulação monetária; a riqueza; a liberdade de comércio; e o preço. Ibn Jaldún readquire actualidade porque as suas considerações parecem descrever situações ainda vigentes no presente. Algumas destas propostas poderiam aplicar-se hoje para superar as crises económicas; mesmo não mencionando inovações tecnológicas, naturalmente inconcebíveis na sua época.

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Impuestos moderados, según Ibn Jaldún ● Eduardo Escartín González; Francisco Velasco Morente; Luis González -Abril Medievalista online Nº 11| Janeiro - Junho 2012 © IEM - Instituto de Estudos Medievais 1 www2.fcsh.unl.pt/iem/medievalista Revista ISSN 1646-740X online Número 11 | Janeiro - Junho 2012 Título: Impuestos moderados, según Ibn Jaldún. Autor(es): Eduardo Escartín González / Francisco Velasco Morente / Luis González-Abril Enquadramento Institucional: Grupo de Investigación SEJ-442 de la Universidad de Sevilla / Departamento de Economía Aplicada I de la Universidad de Sevilla / Departamento de Economía Aplicada I de la Universidad de Sevilla Contacto: [email protected], Vela[email protected], [email protected] Fonte: Medievalista [Em linha]. Nº11, (Janeiro - Junho 2012). Dir. José Mattoso. Lisboa: IEM. Disponível em: http://www2.fcsh.unl.pt/iem/medievalista/ ISSN: 1646-740X Resumo Ibn Jaldún foi um dos primeiros expoentes (século XIV) do liberalismo económico que teve uma concepção materialista da história. Assim se explica que mencione instituições do âmbito da economia e exponha o seu pensamento económico, que aqui mostrámos extraindo-o directamente do seu Muqaddimah e usando o método absolutista. Relacionámos algumas das suas ideias com outras similares doutras épocas e ressaltámos as que, ainda hoje, nos parecem úteis. Das suas considerações destacámos o desenvolvimento económico; a circulação monetária; a riqueza; a liberdade de comércio; e o preço. Ibn Jaldún readquire actualidade porque as suas considerações parecem descrever situações ainda vigentes no presente. Algumas destas propostas poderiam aplicar-se hoje para superar as crises económicas; mesmo não mencionando inovações tecnológicas, naturalmente inconcebíveis na sua época. Palavras-chave: Idade Média, Islão, Pensamento económico, Liberalismo, Materialismo. F I C H A T É C N I C A Impuestos moderados, según Ibn Jaldún ● Eduardo Escartín González; Francisco Velasco Morente; Luis González -Abril Medievalista online Nº 11| Janeiro - Junho 2012 © IEM - Instituto de Estudos Medievais 2 www2.fcsh.unl.pt/iem/medievalista Abstract Ibn Khaldun was an early exponent (XIV century) of the economic liberalism and he had a materialistic conception of history; hence he refers to the institutions in the area of economy and presents his economic thought, which we make it known by employing the methodological absolutism and extracting it directly from his Muqaddimah. We relate some of his ideas with other similar exposed in different periods, and we emphasize those that are still useful today. From his considerations we highlight economic development, currency circulation, wealth, free trade, and price. Ibn Khaldun is taking on higher relevance for the reason that his considerations still seem to describe current situations and his proposals could be implemented today to overcome the economic crisis, even though he did not mention technological innovations that were unthinkable at his time. Keywords: Middle Ages, Islam, Economic Thought, Liberalism, Materialism. Impuestos moderados, según Ibn Jaldún Eduardo Escartín González; Francisco Velasco Morente; Luis González-Abril 1. Introducción Abú Zayd Abd al-Rahmán ibn Muhammad Ibn Jaldún (Túnez 1332 - El Cairo 1406) fue un historiador tunecino descendiente de una aristocrática familia sevillana refugiada en el norte de África poco antes de la conquista cristiana de Sevilla. Como otros musulmanes cultísimos, siendo adolescente ya sabía de memoria el Corán bajo siete versiones llamadas las lecciones auténticas. Por involucrarse en intrigas políticas tuvo que emigrar, encontrando asilo en el Reino nazarí de Granada. Hacia 1363 fue Impuestos moderados, según Ibn Jaldún ● Eduardo Escartín González; Francisco Velasco Morente; Luis González -Abril Medievalista online Nº 11| Janeiro - Junho 2012 © IEM - Instituto de Estudos Medievais 3 www2.fcsh.unl.pt/iem/medievalista embajador de este reino ante el rey de Castilla, Pedro I el Cruel, quien le ofreció la devolución de las tierras de sus antepasados (en el término del actual municipio de Dos Hermanas) con la condición de que residiera en Sevilla, lugar de la corte del rey castellano; aunque rechazó el ofrecimiento. Se trasladó al reino de Tremecén (en la actual Argelia), donde escribió su Kitab al-'ibar (Historia universal) antes de 1382. Esta historia está precedida por un extenso prólogo denominado Muqaddimah (Prolegómenos) que contiene su concepción de la historia, su pensamiento económico y una descripción general de la economía con referencia al papel del Estado y a numerosas instituciones económicas, como los precios, los impuestos y otras. En el año recién citado marchó a Egipto residiendo en el Cairo. Debido a su gran sabiduría y elocuencia fue elegido para desempeñar altos cargos relacionados con la judicatura, como cadí para los seguidores de la escuela malikí. En 1387 cumplió con la recomendada peregrinación a la Meca. En 1401 fue a Damasco cumpliendo una misión diplomática ante Tamerlán (autoproclamado heredero y continuador de Gengis Kan). Murió en el Cairo en 1406. Sobre Ibn Jaldún hay mucho escrito, incluso en el aspecto económico, como el excelente trabajo de Estapé 1 . Empero, nosotros deseamos abstraernos de cualquier estudio precedente para lograr una aportación personal sin influencias ajenas. Así, pues, seguidamente presentamos, en un enfoque novedoso, sus ideas económicas indagándolas directamente de su Muqaddimah e interpretándolas según el absolutismo metodológico de Blaug 2 , las comparamos con otras similares expuestas en distintas épocas y resaltamos los aspectos todavía útiles en la actualidad. 2. Materialismo histórico Ibn Jaldún concibió materialistamente la evolución histórica, aunque de forma distinta a la de Marx 3 , para quien una variación sustancial del sistema de producción de los bienes 1 Fabián ESTAPÉRODRÍGUEZ:Ibn Jaldún: un economista del siglo XIV, en Economía y Economistas Españoles, Tomo 2, Barcelona, 1999, pp. 75-97. 2 Mark BLAUG: Teoría económica en retrospección; Madrid, 1988, pp. 25 y ss. 3 Karl Heinrich MARXy Friedrich ENGELS:La Ideología Alemana, Montevideo, 1968, pp. 19-27. Impuestos moderados, según Ibn Jaldún ● Eduardo Escartín González; Francisco Velasco Morente; Luis González -Abril Medievalista online Nº 11| Janeiro - Junho 2012 © IEM - Instituto de Estudos Medievais 4 www2.fcsh.unl.pt/iem/medievalista económicos (o sea, la alteración del modo en que las personas se ganan la vida)modifica las formas de relacionarse las personas, tanto en sus relaciones de producción como en sus relaciones de intercambio y también en sus relaciones de distribución de las rentas generadas, de forma que las transformaciones de la estructura económica causaun cambioen la superestructura ideológica y jurídica (es decir, en la mentalidad de la gente).Ibn Jaldún 4 (Libro II, Cap. I) dice que la gente está en sociedad para ayudarse a ganarse la vida y que la manera en que cada pueblo se procura su subsistencia marca la diferencia existente entre sus instituciones. Además, éstas van cambiando con la evolución de la sociedad. Por otra parte, se aprecia que para Ibn Jaldún 5 (Libro II, Cap. IV) la forma de ganarse la vida condiciona las costumbres y la conducta de la gente; idea magistralmente resumida por nuestro insigne Cervantes 6 (2ª Parte, Cap. IV): «los oficios mudan las costumbres». Ibn Jaldún 7 (Libro III, Cap. XIII), describe cómo los imperios pasan por etapas: surgen, se desarrollan, decaen y sucumben, de modo que las condiciones económicas que predominan en cada una de ellas preparan el cambio para la siguiente. Por lo general, los pueblos nómadas que desprecian la muerte, por estar forjados en los rigores de la naturaleza y llevar un género de vida austero y recio, conquistan un imperio con elevado grado de desarrollo cultural y económico, según comenta Ibn Jaldún 8 (Libro II, Cap. XVI y Cap. XXI). Para éste 9 (Libro III, Cap. XI y Cap. XV), una nación conquistadora adopta pronto la vida más refinada del país dominado, pasando a gozar de la abundancia y de los elevados niveles de comodidad «y empieza bien pronto a advertir cuán es lo superfluo indispensable». Los vencedores «se dejan arrastrar por toda clase de deleites y refinamientos, despliegan un gran esmero en la mesa, sus vestidos, sus muebles y vajillas». Continúa narrando Ibn Jaldún 10 (Libro III, Cap. XIII) cómo se va introduciendo el lujo y la molicie en su nuevo modo de vivir: Los individuos, mientras los núcleos tribales participen conjuntamente del poder, todavía estarán dispuestos a luchar y perder la vida por alcanzar honor, conservar el imperio y 4 Ben JALDÚN: Introducción a la historia universal (Al-Muqaddimah), México, 1997, p. 263. 5 B. JALDÚN,ibídem, p. 268. 6 Miguel de CERVANTES: El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, Madrid, 1966, p. 506 7 B. JALDÚN,ibídem, pp. 345-347. 8 B. JALDÚN,ibídem, pp. 294 y 305. 9 B. JALDÚN,ibídem, pp. 343 y 351. 10 B. JALDÚN,ibídem, pp. 345-346. Impuestos moderados, según Ibn Jaldún ● Eduardo Escartín González; Francisco Velasco Morente; Luis González -Abril Medievalista online Nº 11| Janeiro - Junho 2012 © IEM - Instituto de Estudos Medievais 5 www2.fcsh.unl.pt/iem/medievalista sus posesiones. Sin embargo, el poder acaba siendo ejercido por una única persona que, para mantenerse en él, reprime el ardor guerrero, la bizarría y la cohesión tribal del resto de los conquistadores. Éstos empiezan a ser súbditos con mentalidad de tales, es decir de personas sometidas a la autoridad de otra. Temiendo que sus propiedades sean confiscadas si atentan contra el soberano, prefieren llevar una vida cómoda y lujosa sin crearse problemas. Paulatinamente se va introduciendo entre los miembros poderosos de la sociedad un consumo fastuoso que contrasta con la miseria de los pobres oprimidos por onerosas exacciones para que los ricos prosigan con sus ostentosos despilfarros. El nivel de vida se eleva y se precisa subir el salario de los funcionarios, sirvientes y soldados. Luego, en el devenir histórico, los gastos del Estado superarán a los ingresos (pese a la creación de nuevos impuestos y al aumento de sus tasas) ya que la tributación alcanza un límite recaudatorio por provocar el desinterés económico; a partir de ese momento incluso los ingresos fiscales decrecen. Concluye Ibn Jaldún 11 (Lib. III, Cap. XXXVIII y Cap. XXXIX): «El producto de los impuestos disminuye y, por consecuencia necesaria, mengua la renta del Estado». Los necesarios recortes presupuestarios afectan al ejército cuyos efectivos disminuyen y, por tanto, también merma la capacidad defensiva del imperio. Mas el afán de opulencia y los desmedidos gastos no disminuyen; al contrario, siguen aumentando y a la par se debilita el ejército, cuyas tropas valoran más el buen vivir que el buen morir con gloria. Tal imperio, en su evolución histórica, ya está en condiciones óptimas de perecer si una nueva nación emergente decide atacarlo y conquistarlo. Estas descripciones de Ibn Jaldún parecen ser intemporales, porque servirían perfectamente para describir situaciones actuales y de otras épocas. Los antropólogos del materialismo cultural, escuela encabezada por Harris 12 , estudian en nuestros días los aspectos económicos en que se desenvuelven los pueblos para explicar las diferencias habidas en sus respectivas sociedades, que, en el fondo es lo que decía Ibn Jaldún. 11 B. JALDÚN,ibídem, pp. 505 y 506. 12 Marvin HARRIS:Antropología cultural, Madrid, 1998. Impuestos moderados, según Ibn Jaldún ● Eduardo Escartín González; Francisco Velasco Morente; Luis González -Abril Medievalista online Nº 11| Janeiro - Junho 2012 © IEM - Instituto de Estudos Medievais 6 www2.fcsh.unl.pt/iem/medievalista 3. Desarrollo económico Nuestro autor complementa su concepción materialista con una teoría sobre la prosperidad de la nación. Ésta, según Ibn Jaldún 13 (Lib. III, Cap. XLII y Cap. XXIV), se basa en fomentar el bienestar del pueblo, que depende: de unas remuneraciones altas; de los grandes gastos del sultán y su gobierno que son el motor de la economía; y de las relaciones económicas entre el soberano y los súbditos. Si éstas son buenas, es decir si el monarca trata a su pueblo justa y benefactoramente, se propiciará el incremento de la productividad en provecho del dirigente y sus dependientes; mas si la gobernación es tiránica y opresiva la economía se desincentiva arruinando a toda la nación. En concreto dice Ibn Jaldún 14 (Lib. III, Cap. L): «Bajo una administración justa y benévola, los corazones se abren a la esperanza y se entregan con entusiasmo a todas las actividades que favorecen al desarrollo social». Ideas similares ya habían sido expuestas a finales de siglo XI, o principios de XII, por el musulmán išbīlī (sevillano) Ibn Abdún, para quien en las sociedades cobra un sentido muy especial las relaciones relativas a la producción, que se establecen de forma ineludible en las comunidades humanas. La relevancia de las relaciones sociales de producción estriba en que mientras unas favorecen la integración de los miembros de la sociedad y el aumento de la productividad, otras provocan su desintegración y la disminución de la productividad. Sobre esto veamos cómo se explicaba Ibn Abdún 15 en el primer epígrafe de su opúsculo (de tan sólo 230 epígrafes, que, en lo sucesivo, se designarán con el símbolo §): La justicia, en efecto, ha sido siempre apreciada; amado, el bien; deseable, la rectitud; rechazable, la contradicción; detestable, el mal. La verdad siempre se ha tenido por brillante y la falsedad por torcida. La incuria y el descuido han provocado siempre, por el contrario, la pobreza y el hambre; han dado origen a todos los daños y crisis; han determinado el aumento de los tumultos y desórdenes; han favorecido la ruina de un país y obligado a sus habitantes a expatriarse. Sobre todo, si, al mismo tiempo, aumenta la ilegalidad; si el pueblo se hace sensible a las seducciones del demonio, y si el soberano, dejándose 13 B. JALDÚN,ibídem, pp. 515 y 376. 14 B. JALDÚN,ibídem, p. 540. 15 B. ABDÚN:Sevilla a comienzos del siglo XII. El tratado de Ibn cAbdún, Madrid, 1948, §1. Impuestos moderados, según Ibn Jaldún ● Eduardo Escartín González; Francisco Velasco Morente; Luis González -Abril Medievalista online Nº 11| Janeiro - Junho 2012 © IEM - Instituto de Estudos Medievais 7 www2.fcsh.unl.pt/iem/medievalista arrastrar por la satisfacción de sus veleidades, se hace menos asequible a sus vasallos, les cierra sus puertas y multiplica entre ellos y su persona el número de sus chambelanes, porque entonces reduce a los buenos al silencio y presta oídos a los maldicientes desocupados, con lo cual sufren daño, tanto la religión como la custodia del bienestar de los musulmanes. Obsérvese que tales juicios, tanto los de Ibn Jaldún como los de Ibn Abdún, hoy serían perfectamente asumibles, así como adaptables al presente los siguientes: Según Ibn Jaldún 16 (Lib. III, Cap. XXIV y Cap. XXXVIII) si el sultán basa su señorío en el beneficio de sus vasallos y en un gravamen moderado y justo (o sea, imponiendo sólo los tributos legales, los estipulados en el Corán, cuyas tasas son de poca monta, según comenta Ibn Jaldún), entonces el pueblo seguirá al monarca haciendo suya su causa. El pueblo trabajará con ánimo sabiendo que el producto de su laboriosidad redunda en su propio interés y que sus emolumentos no disminuyen; la producción aumentará a la par que el número de contribuyentes y los ingresos del Estado. La riqueza de éste se basa en la de sus ciudadanos, pues Ibn Jaldún 17 (Lib. IV, Cap. XVII) nos hace reparar en que «cuanto más ricos y numerosos son los súbditos tanto más dinero posee el gobierno». Este principio es similar al expresado por Salomón (Prov. 14, 28): «In the multitude of people is the king’s honour: but in the want of people is the destruction of the prince. =En un pueblo numeroso estriba la dignidad del rey, y en la escasez del pueblo se encuentra la destrucción del príncipe». Ibn Jaldún 18 (Lib. III, Cap. XLIII) afirma que «el progreso social y la actividad de su desarrollo dependen del trabajo y de la aplicación de los hombres a los medios del lucro y el bienestar». Así pues, los tributos bajos incentivan la actividad económica aumentando los ingresos fiscales del sultán; el monarca será poderoso y podrá mantener un potente ejército que defienda a la nación y a sus habitantes de la rapiña de sus enemigos. Como dice Ibn Jaldún 19 (Lib. III, Cap. XLIII): La religión sólo se sostiene por el rey; el poderío del rey consiste en sus tropas; 16 B. JALDÚN,ibídem, pp. 376 y 504. 17 B. JALDÚN,ibídem, p. 656. 18 B. JALDÚN,ibídem, p. 516. 19 B. JALDÚN,ibídem, p. 517. Impuestos moderados, según Ibn Jaldún ● Eduardo Escartín González; Francisco Velasco Morente; Luis González -Abril Medievalista online Nº 11| Janeiro - Junho 2012 © IEM - Instituto de Estudos Medievais 8 www2.fcsh.unl.pt/iem/medievalista el mantenimiento de las tropas requiere dinero; el único medio para obtener dinero es el desarrollo económico y social; ningún desarrollo se logra sin una justa administración; la justicia es una balanza que el Altísimo ha instalado en medio de sus criaturas y a la cual ha designado un administrador, que es el rey. Por contra, si las relaciones del sultán con los súbditos son malas, porque éste es violento, pierde la rectitud moral y atropella a las personas apoderándose de sus bienes, los súbditos se desalientan, se muestran reticentes y faltos de diligencia para cumplir los dictados del soberano; incluso llegan a abandonarle en las batallas, desean su muerte y a veces consiguen asesinarlo. El pueblo, viendo que el fruto de su trabajo acaba en manos del señor, pierde la esperanza de obtener beneficios y deja de trabajar, tanto más cuanto mayor sea el grado de las vejaciones padecidas. Así, la injusticia y las malas relaciones sociales conducen a mermar la productividad y, aun aumentando los impuestos, los ingresos del monarca bajarán y con ello los recursos para el desarrollo colectivo. Por estos motivos, Ibn Jaldún 20 (Lib. III, Cap. XLIII) considera que: La gente se dispersa por distintos horizontes para buscar en otros países los medios de existencia que ya no encuentra en el suyo; la población del reino disminuye, los poblados quedan sin habitantes, las ciudades caen en ruina. Tal estado de cosas trastorna la organización del gobierno, quien, siendo “la forma” de la prosperidad pública, debe necesariamente descomponerse cuando la “materia” de esa prosperidad se altera. Así pues, la injusticia y la opresión destruyen el progreso, porque descorazonan a la población y terminan por hacerla emigrar [o sumergiendo su actividad económica en la clandestinidad]. Lo cual vemos que sigue ocurriendo en nuestros días y en el pasado también sucedió manifiestamente en España, hasta el punto de ser recogida esa clase de expatriación de la población debido a la penuria económica por Ibn Abdún, según él comentaba en su §1, recién transcrito, y también, por el Consejo de Castilla 21 ante la 20 B. JALDÚN,ibídem, p. 516. 21 CONSEJO SUPREMO DE CASTILLA: Consulta del Consejo Supremo de Castilla, en Obras del Licenciado Pedro Fernández Navarrete, en Biblioteca de Autores Españoles, Tomo 25, Madrid, 1853, p. 450. Impuestos moderados, según Ibn Jaldún ● Eduardo Escartín González; Francisco Velasco Morente; Luis González -Abril Medievalista online Nº 11| Janeiro - Junho 2012 © IEM - Instituto de Estudos Medievais 9 www2.fcsh.unl.pt/iem/medievalista Consulta del rey Felipe III en 1618 sobre las causas de los males que aquejaban al reino, en cuyo informe dice que lo primero es «la despoblación […] y la causa de ella nace de las demasiadas cargas y tributos [por lo que los vasallos] es fuerza que hayan de desamparar sus hijos y mujeres y sus casas, por no morir de hambre en ellas, e irse a las tierras donde esperan poderse sustentar»; a lo cual, añade Navarrete (Disc. XVIII) 22 a principios del siglo XVII: cuando los labradores ven que el rédito de las heredades no es suficiente a la paga de la renta que ha de dar al señor, y a la de los censos que sobre ella tiene tomados, y a los pechos y tributos que le están impuestos, con facilidad se resuelve a desampararlas, buscando el sustento, o en limosnas o en mudarse a otras tierras, donde las cargas sean más ligeras Resumiendo estas ideas, Ibn Jaldún 23 (Lib. III, Cap. XXXVIII) dice «que el medio más eficaz para la prosperidad de un país estriba en aminorar en cuanto posible las cargas que el Estado impone a los trabajadores; de esta suerte se entregarían con ánimo y gusto al trabajo, confiados en recoger la utilidad correspondiente». Esta preocupación por rebajar las tasas de los impuestos igualmente fue una propuesta reiterada de Ibn Abdún 24 . Mucho después, en la España de principios del siglo XIX, ideas similares sobre la reducción de impuestos para fomentar la actividad económica serían expuestas por el gaditano José Manuel de Vadillo 25 y luego llevadas a la práctica por el ministro de Hacienda español Laureano Figuerola mediante su arancel de 1869 (de la múltiple literatura sobre ello, puede verse en Pardos Martínez 26 y en Costas 27 ). En el siglo XX, las ideas de Ibn Jaldún a este respecto fueron plasmadas en un gráfico por Arthur B. Laffer: nos referimos a la curva de Laffer en forma de U invertida. 22 Pedro FERNÁNDEZ NAVARRETE: Conservación de Monarquías, en Biblioteca de Autores Españoles, Tomo 25, Madrid, 1853, p. 482. 23 B. JALDÚN,ibídem, p. 505. 24 B. ABDÚN, ibídem, §61, 62, 65, 66, 69 y 100. 25 José Manuel de VADILLO: Discursos Económicos-Políticos y Sumario de la España Económica de los siglos XVI y XVII, corregidos y aumentados, Cádiz, 1844, pp. 18, 21, 51 nota al pie, 115 y 307. 26 Eva PARDOS MARTÍNEZ:La incidencia de la protección arancelaria en los mercados españoles. Madrid, 1998, p. 18. 27 Antón COSTAS COMESAÑA: Industrialización y cuestión arancelaria en España. Reflexiones en torno al liberalismo de Laureano Figuerola, en Economía y economistas españoles, Tomo 4, Barcelona, 2000, pp. 469-470. Impuestos moderados, según Ibn Jaldún ● Eduardo Escartín González; Francisco Velasco Morente; Luis González -Abril Medievalista online Nº 11| Janeiro - Junho 2012 © IEM - Instituto de Estudos Medievais 16 www2.fcsh.unl.pt/iem/medievalista 6. Libertad de comercio Aunque el desarrollo económico tiene que estar promovido por el Estado, Ibn Jaldún 61 (Lib. III, Cap. XL) piensa que el soberano no debe participar activamente en la producción, porque tal ámbito pertenece a la esfera privada. De ahí que conciba la libertad de empresa y de comercio. Esta idea proviene de siglos atrás, pues ya había sido emitida por el emperador bizantino Teófilo, según comenta Montesquieu 62 a propósito de un barco que traía mercancías a la emperatriz: «Soy emperador y me conviertes en patrón de galera. Si nosotros ejercemos su oficio, ¿cómo podrán ganarse la vida las pobres gentes?»; A esto Montesquieu apostilla que el emperador «podía haber añadido: ¿Quién podrá frenarnos si hacemos monopolio?» Las fuentes típicas del erario del sultán son los impuestos y las rentas de sus propiedades (explotaciones agrícolas y empresas comerciales). Pero ante la insuficiencia de los ingresos, pese al aumento de la presión fiscal, el soberano no debe intensificar la explotación de sus propiedades ni crear más entidades comerciales. La participación directa del sultán en las actividades productivas es considerada por Ibn Jaldún 63 (Lib. III, Cap. XL)perjudicial para la economía por tres razones: 1ª, porque los agricultores y los comerciantes no pueden competir contra la riqueza y poder económico del sultán. 2ª, porque el monarca puede apropiarse productos y mercancías por la fuerza (o sea, tiene poder para confiscar), o pagando un precio irrisorio, ya que nadie osa rechistar sus decisiones. Y 3ª, porque el soberano puede imponer coactivamente los precios o la adquisición de sus productos, alterando en su favor el libre funcionamiento de los mercados. 61 B. JALDÚN,ibidem, pp. 507-509. 62 Charles-Louis de Secondat, barón de MONTESQUIEU: El Príncipe no debe Comerciar, Cap. XIX, Lib. XX Del Espíritu de las Leyes; Madrid, 1995. 63 B. JALDÚN,ibidem, pp. 508-508. Impuestos moderados, según Ibn Jaldún ● Eduardo Escartín González; Francisco Velasco Morente; Luis González -Abril Medievalista online Nº 11| Janeiro - Junho 2012 © IEM - Instituto de Estudos Medievais 17 www2.fcsh.unl.pt/iem/medievalista Adviértase que estas tres rúbricas, si se sustituye sultán (o sea, el Estado) por monopolio o monopsonio, se pueden aplicar a situaciones actuales. Tras este inciso prosigamos con Ibn Jaldún. La intervención directa del soberano en la economía causa la ruina de muchos agricultores y comerciantes que, al no disponer de rentas para pagar los impuestos, acaba por arruinar al estado. La conclusión a la que llega Ibn Jaldún 64 (Lib. III, Cap. XXXVIII) es que la prosperidad del soberano debe fundamentarse en la riqueza de sus súbditos sometidos sólo a los impuestos legales (el diezmo de caridad, el impuesto territorial y la capitación que únicamente pagan los judíos y cristianos) y mediante tasas impositivas reducidas. De esta suerte, los súbditos podrán prosperar en sus actividades económicas y sufragar la tributación necesaria para sostener al estado. Como se ve, Ibn Jaldún opina que un exiguo porcentaje sobre muchas partidas acaba sumando mucho más que otro alto sobre partidas cada vez más mermadas a medida que el pueblo se va empobreciendo. Esta apreciación, aplicada al hidrópico fisco español, fue señalada en el siglo XIX por Vadillo 65 : «En 1566 se doblaron los derechos de almojarifazgo ó aduanas por la regla de que el guarismo 6 es más alto que el 3, aunque la suma de muchos de estos ascienda á infinitamente más que la de pocos de aquellos.» Y otro tanto de esto mismo podría volver a ocurrir en la España de hoy con presupuestos públicos muy deficitarios y aumento de la presión fiscal. Pese a su concepción de liberalismo económico, Ibn Jaldún 66 (Lib. V, Cap. XI) se muestra contrario al acaparamiento de los granos y productos indispensables para la vida de los hombres. En contra del acaparamiento de cereales, y en evitación del incremento de los precios por parte de los tratantes que pretendían monopolizar la venta de estos artículos, ya se había pronunciado Ibn Abdún 67 : No se venda más de un cahíz de trigo cada vez a quien se sepa que es un acaparador, porque estos individuos se conciertan con los tratantes en un precio 64 B. JALDÚN,ibídem, pp. 504-505. 65 José Manuel de VADILLO: Discursos Económicos-Políticos y Sumario de la España Económica de los siglos XVI y XVII, corregidos y aumentados, Cádiz, 1844, p. 307. 66 B. JALDÚN,ibídem, p. 699. 67 B. ABDÚN, ibídem, § 104. Impuestos moderados, según Ibn Jaldún ● Eduardo Escartín González; Francisco Velasco Morente; Luis González -Abril Medievalista online Nº 11| Janeiro - Junho 2012 © IEM - Instituto de Estudos Medievais 18 www2.fcsh.unl.pt/iem/medievalista y luego se vuelven a sus casas, sin presenciar las operaciones de medición ni nada más, y es el tratante el que mide y le envía de una vez toda la cantidad, que ninguna otra persona puede comprar. Así sube el precio del trigo, pues, como no llega al mercado y se vende de golpe, se produce la natural alza de los precios y costos, con perjuicio de los musulmanes. […] Se prohibirá a los tratantes que vendan a un acaparador una cantidad superior a la necesaria para el consumo anual de su familia, y vigílese que se haga así, porque de otro modo se produce el alza de los precios. Compárese esto último con la breve recomendación, a mediados del siglo XVI, de Ortiz 68 sobre el acaparamiento: «Que ninguno pueda comprar más mercaderías de las que gastare en su trato e oficio». Por otra parte, Ibn Jaldún opina 69 (Lib. V, Cap. XII) que la subsistencia y el bienestar general de la mayoría de la población depende de precios bajos de los cereales, de modo que las necesidades de alimentación de la gente deben prevalecer sobre los intereses particulares de los comerciantes. Esto lo considera una excepción al caso general, puesto que él piensa 70 (Lib. V, Cap. XII) que los precios deben ser moderadamente elevados, ya que los bajos precios hacen menguar todas las ramas de la producción, tanto en la agricultura como en la artesanía, porque no permiten cubrir los costes. La tendencia es que cuando las personas no obtienen algo de ganancia abandonan la actividad que desempeñan; por eso aconseja que las retribuciones no disminuyan (Lib III, Cap. XLII) 71 . Pese a su sensatez, este consejo, orientado a sostener la demanda, se olvida hoy, de forma que se retrasa la recuperación económica, al no mantenerse el poder adquisitivo por el recorte retributivo y el ahorro forzoso causado por la inflación que ambos menoscaban las posibilidades económicas de quienes los padecen. 68 Luis ORTIZ: Memorial del contador Luis Ortiz a Felipe II, p. 69. 69 B. JALDÚN,ibídem, p. 701. 70 B. JALDÚN,ibídem, p. 700. 71 B. JALDÚN,ibídem, p. 515. Impuestos moderados, según Ibn Jaldún ● Eduardo Escartín González; Francisco Velasco Morente; Luis González -Abril Medievalista online Nº 11| Janeiro - Junho 2012 © IEM - Instituto de Estudos Medievais 19 www2.fcsh.unl.pt/iem/medievalista 7. Teoría del precio Ibn Jaldún 72 (Lib. V, Cap. I) fundamenta el precio de los productos en el trabajo, ya que como él dice: «todos los bienes y riquezas requieren el trabajo del hombre. […] La cría de animales, el cultivo de plantas y la explotación de minerales no puede obtenerse sin el trabajo del hombre; pues sin el trabajo, esas empresas no rendirían provecho alguno, ni se llevarían a cabo».Pero esta concepción está matizada con otras circunstancias que afectan al precio. Una de ellas es la escasez del producto (Lib. V, Cap. X) 73 : «cuando los artículos son raros y de difícil obtención, suben naturalmente de precio». Por el contrario (Lib. IV, Cap. XII) 74 , cuando hay abundancia, por ejemplo de granos alimenticios, de suerte que se supera la exigencia de la población, el precio baja en el mercado. Otra es la demanda (Lib. IV, Cap. XII) 75 , de modo que si hay muchos solicitantes de un producto su cantidad puede convertirse en insuficiente para atender a todos y debido a la porfía de los más ricos para conseguirlo su precio sube. Este escueto argumento anticipa al más amplio de Malthus, en su opúsculo de 1800: An Investigation of the Cause of the Present High Price of Provisions, para explicar la formación del precio mediante la demanda efectiva, según transcripción de Keynes 76 : Supongamos una mercancía muy solicitada por cincuenta personas, de la cual, por algún fallo de la producción, sólo hay suficiente para abastecer a cuarenta. Si quien ocupa el cuadragésimo lugar, partiendo de arriba, dispone de dos chelines para gastar en esta mercancía y los treinta y nueve por encima de él tienen más, en diversas proporciones, y los diez bajo él todos menos, el efectivo precio de este artículo, según los genuinos principios del comercio, será de dos chelines [...]. Supongamos ahora que alguien da a los diez pobres que quedaron excluidos un chelín a cada uno. Los cincuenta pueden ahora ofrecer dos chelines, que es el precio que antes se pedía. De acuerdo con todos los verdaderos principios del comercio justo, esta mercancía debe subir inmediatamente. Si no, me preguntaría: ¿en razón de qué principio se ha rechazado a diez de los cincuenta 72 B. JALDÚN,ibídem, p. 674. 73 B. JALDÚN,ibídem, p. 697. 74 B. JALDÚN,ibídem, p. 643. 75 B. JALDÚN,ibídem, pp. 643-644. 76 John Maynard KEYNES:“Robert Malthus (1766-1835): The First of the Cambridge Economists”, en Essays and Sketches in Biography, pp. 11-38, New York, 1956, p. 25. Impuestos moderados, según Ibn Jaldún ● Eduardo Escartín González; Francisco Velasco Morente; Luis González -Abril Medievalista online Nº 11| Janeiro - Junho 2012 © IEM - Instituto de Estudos Medievais 20 www2.fcsh.unl.pt/iem/medievalista que eran igualmente capaces de ofrecer los dos chelines? Porque, según el supuesto, siguen sin haber más que para cuarenta. Los dos chelines de un pobre son tan buenos como los dos chelines de un rico; y si actuamos para impedir que la mercancía suba hasta quedar fuera del alcance de los diez más pobres, quienesquiera que sean, tendremos que echar a suertes, hacer una lotería o luchar para determinar quiénes serán excluidos. Se saldría de mi presente propósito discutir si uno de estos métodos sería preferible para la distribución de las mercancías de un país, a la sórdida distinción del dinero; pero lo cierto es que, según las costumbres de todas las naciones ilustradas y civilizadas, y según todo principio del trato comercial, debe dejarse que el precio suba hasta el punto en que la adquisición se encuentre fuera del alcance de diez de las cincuenta personas. Prosiguiendo ahora con la disertación de Ibn Jaldún (Lib. IV, Cap. XII) 77 , si la demanda es exigua, debido al «corto número de los habitantes y a sus raquíticos medios, los artículos son muy poco buscados y se venden bien baratos». Como se observa su inicial teoría del valor-trabajo se complementa con una escueta (pero moderna) teoría del precio a través de la oferta y la demanda fundada en un elemento objetivo (la escasez o abundancia relativas que conforma la oferta) y en otro subjetivo (la mayor o menor consideración hacia los productos que conforma la demanda). 8. Colofón Ibn Jaldún es racionalista y procura no basar sus análisis socioeconómicos en la religión, pero la menciona a menudo y no puede evitar ajustar la actividad económica a los dictados del Corán, e igualmente sucede con el otro autor islámico aquí contemplado: Ibn Abdún. Observamos que en el Medioevo hubo, tanto en el orbe cristiano como en el islámico, una intensa penetración de la religión en la vida social y económica, como las consideraciones sobre la justicia en las relaciones productivas, los tributos y el precio justos. Todo ello apenas está distanciado de las apreciaciones de los 77 B. JALDÚN,ibídem, p. 644. Impuestos moderados, según Ibn Jaldún ● Eduardo Escartín González; Francisco Velasco Morente; Luis González -Abril Medievalista online Nº 11| Janeiro - Junho 2012 © IEM - Instituto de Estudos Medievais 21 www2.fcsh.unl.pt/iem/medievalista escolásticos cristianos pues ambos procuraban el ajuste de las conductas a sus respectivas teologías islámica y cristiana. Se trata de sistemas económicos incrustados, embedded en terminología del economista y antropólogo austriaco Karl Polanyi (según Godelier 78 ), en otras estructuras sociales distintas de las económicas, como, en el caso de las sociedades islámicas medievales, la religiosa, que pretendía impregnar y dominar todas las áreas sociales. De esta forma, las condiciones de la regulación interna de la economía en general y de los mercados en particular no estaban verdaderamente en el propio sistema económico, sino en otras estructuras sociales, como la religiosa. Además, Ibn Jaldún adopta una posición muy crítica y moralista al comentar los usos de los comerciantes (que recuerda nuevamente Ibn Abdún 79 y asimismo a Smith 80 ). Según Ibn Jaldún 81 (Lib. V, Cap. II), ellos suelen emplear artilugios para lograr la diferencia entre precio de venta y de compra con que obtener su ganancia. Algunas de esas artimañas, aun no siendo, en principio, ilegales, se basan en la astucia, la habilidad, el regateo y el engaño, cualidades morales de los comerciantes, que, para Ibn Jaldún 82 (Lib. V, Cap. XIV), están alejadas de la caballerosidad de los nobles que encomendaban esas actividades, abominando el ejercicio directo de ellas, a agentes o a siervos. Sobre esto, basta reseñar el título de algunos capítulos de la Muqaddimah: «El carácter moral de los negociantes es inferior al de los nobles y los reyes» (Lib. V, Cap. XIV);« La moral delos comerciantes es inferior a la de los altos jefes, y sea leja de la de los hombres valerosos» (Lib. V, Cap. XV); juicios que hoy bastantes personas suscribirían. Por otra parte, determinadas ideas de Ibn Jaldún, que considera, como Ibn Abdún 83 , que la agricultura es la base del desarrollo económico, sin llegar a todos sus aspectos, adelantan las de los fisiócratas dieciochistas, encabezados por Quesnay 84 , algunas de las 78 Maurice GODELIER: Economía, Fetichismo y Religión en las sociedades primitivas; Madrid, 1978, p. 67. 79 B. ABDÚN, ibídem, §91, 92, 95, 105, 117, 149 y 205, entre otros muchos. 80 A. SMITH, ibídem, pp. 125, 241 ó 437. 81 B. JALDÚN,ibídem, p. 677. 82 B. JALDÚN,ibídem, p. 704. 83 B. ABDÚN, ibídem, (§3): «El príncipe debe prescribir que se dé el mayor impulso a la agricultura, la cual debe ser alentada». 84 François QUESNAY: Maximes Générales du Gouvernement d’un royaume agricole, et notes sur ces maximes, en Physiocrates. Quesnay, Dupont de Nemours, Mercier de la Rivière, L’Abbé baudeau. Le Trosne, avec une introduction sur la doctrine des physiocrates, des commentaires et des notices historiques, par M. Eugène Daire, Paris, 1846. Impuestos moderados, según Ibn Jaldún ● Eduardo Escartín González; Francisco Velasco Morente; Luis González -Abril Medievalista online Nº 11| Janeiro - Junho 2012 © IEM - Instituto de Estudos Medievais 22 www2.fcsh.unl.pt/iem/medievalista cuales siguen siendo asumidas en nuestros días. Para apreciarlo sólo es preciso recordar los títulos de algunas de las Máximas Generales del Gobierno de un Reino agrícola de Quesnay: Máxima V.- Impuesto no destructivo. Máxima VII.- Circulación completa (donde también se condena el atesoramiento). Máxima XVIII.- Alto precio para los productos agrícolas y las mercancías. Máxima XIX.- Los precios bajos son perjudiciales para el pueblo (donde también se hace ver que provocan el descenso de los salarios). Máxima XX.- Desahogo para las clases bajas. Máxima XXVII.- No ahorrar de los gastos públicos necesarios. Anexo: Impuestos legales en el Islam Actividad Medio de producción Religión Impuesto Agricultura Tierras del Estado Musulmán Impuesto territorial (jar⁄⁄˛) No musulmán Impuesto territorial (jar⁄⁄˛) Capitación (˛izya) Tierras privadas Musulmán Azaque (рadaqa o zakāt) No musulmán Capitación (˛izya) Artesanía Herramientas Musulmán Azaque (рadaqa o zakāt) No musulmán Capitación (˛izya) Comercio Dinero Musulmán Diezmo (‘ušr), al 2,5% No musulmán Capitación (˛izya), al 5% Extranjero no musulmán Diezmo (‘ušr), al 10% Impuestos moderados, según Ibn Jaldún ● Eduardo Escartín González; Francisco Velasco Morente; Luis González -Abril Medievalista online Nº 11| Janeiro - Junho 2012 © IEM - Instituto de Estudos Medievais 23 www2.fcsh.unl.pt/iem/medievalista Bibliografia: ABDÚN, Muhammad Ibn – Sevilla a comienzos del siglo XII. El Tratado de Ibn Abdún; versión de Évariste Lévi-Provençal y Emilio García Gómez. Madrid: Editorial Moneda y Crédito, 1948.XVI, 203 p.; 17 cm. 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