scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

“Verum et factum cum verbo convertuntur”. La historicidad como discurso en Giambattista Vico

Gutiérrez, Alejandro

Abstract

Dentro de toda la obra de Vico subyace –a pesar de su tensión con Descartes y de sus pretensiones jurídicas y filológicas– una vigorosa preocupación por lo humano. Esta preocupación recorre desde la tesis del conocer por causas de la ciencia hasta la afirmación de la comprensión como forma específica del conocimiento histórico.

Full text

“VERUM ET FACTUM CUM VERBO CONVERTUNTUR”: LA HISTORICIDAD COMO DISCURSO EN GIAMBATTISTA VICO Alejandro Gutiérrez Dentro de toda la obra de Vico subyace –a pesar de su tensión con Descartes y de sus pretensiones jurídicas y filológicas– una vigorosa preocupación por lo humano. Esta preocupación recorre desde la tesis del conocer por causas de la ciencia hasta la afirmación de la comprensión como forma específica del conocimiento histórico. Palabras clave: Vico, verum-factum, verdad, historicidad, discurso,conocimiento científico. In the whole work of Vico can be found –despite his tension with Descartes and his juridical and philological intentions– a strong concern for humanity. This concern is visible from the thesis of scientific knowledge by causes to the statement of comprehension as the specific method of historical knowledge. Keywords: Vico, verum-factum, truth, historicity, discourse, scientific knowledge. Al fondo de la Obra viquiana, de sus confrontaciones con Descartes y de sus pretensiones jurídicas y filológicas, subyace una vigorosa preocupación por lo humano, que llega a su clímax en la Ciencia nueva, derivando en la recuperación de la historia como ciencia y en la consecuente fundamentación de lo que hoy llamamos ciencias humanas. La ciencia nueva o de la naturaleza común de las naciones no es sino la conclusión de una larga disertación en torno a la naturaleza humana. El arribo a la fundamentación del conocimiento de lo humano a través de la historia no es en modo alguno azaroso; Vico dedica más de treinta años a un recorrido que va de la sustentación del conocimiento por causas como principio del conocimiento científico a la consecuente postulación de la comprensión como forma de conocimiento específico de la historia. La sustentación del “verum est factum” como principio ontoepistemológico lo mismo apunta a la resolución del ser como acción que a la necesaria reconstrucción genética de lo que se conoce como garante de verdad; por ello, cuando Vico da con la historia como puerta de entrada a la naturaleza humana se vuelve sobre el mismo principio para descubrir la esencia del ser humano y conducir a su conocimiento científico1. Es decir: si por el verum est factum el ser se define como acción y la verdad como la reconstrucción de lo hecho, entonces el ser humano se define como experiencia y su conocimiento como posible a través de la historia. 99 ©Cuadernos sobre Vico 17-18 (2004-2005) Sevilla (España). ISSN 1130-7498 © Alejandro Gutiérrez csv maqueta 17-18unica OK 16/12/05 09:57 Página 99 Ciertamente, como ya habíamos dicho, del “verum est factum” se sigue el recurso a la historia como fuente de conocimiento de lo humano; sólo que esta aproximación a lo hecho, esta aproximación a lo vivido como materia prima de la historia no se limita a la exploración de la misma como conjunto de instantes significativos, sino que se adentra en su estudio como sucesión relacionada de formas de concebir y de habitar el mundo2. Vico va más allá de la asunción de la historia como proceso y apuesta por el reconocimiento de la historia como discurso que define lo humano a partir de un plano simbólico integrado por la lengua, la sociedad y la cultura, en el que la historicidad, más allá de la secuencia temporal de los acontecimientos, se entiende como la articulación de sentido en medio de un contexto y de cara a un grupo humano determinado. De manera que lo histórico no sólo es susceptible de conocimiento científico para develar el misterio de lo humano, sino que, aún más, se convierte en constitutivo de lo humano mismo. El interés y empeño de Vico por la historia no se centra tanto en la historia en sí misma, como en lo humano y su conocimiento; de ahí que no pueda hablarse de él como historiador, sino como teórico de la historia, por cuanto se dirige a ésta para acceder a lo propiamente humano y su conocimiento. Vico encuentra en la experiencia histórica la primera experiencia propiamente vinculante entre el individuo y el género, y encuentra asimismo el paradigma del resto de experiencias que sustentan la sociabilidad y la cultura; se podría decir que para el napolitano la experiencia histórica es la experiencia humana por excelencia. Y es que la experiencia histórica más que experiencia de la temporalidad y la finitud, más que conciencia de los límites y de la fugacidad o precariedad de la experiencia misma, es búsqueda de sentido; podría decirse que, a partir de la articulación del sentido, la experiencia histórica conduce al descubrimiento de la relatividad, de la finitud y la temporalidad de la experiencia. De manera que, esencialmente, la experiencia histórica sea la respuesta a la necesidad humana de definición, de encarnación, de tomar forma. Como ya se ha dicho, la historicidad se define más por el sentido que articula una serie de acontecimientos en un relato que por la temporalidad de los mismos; de ahí que, por la necesidad de sentido, la historia se resuelva finalmente como discurso, como relato, como secuencia significativa en la que un pueblo o individuo toma forma y se expresa y se encuentra. Palabra e historicidad van íntimamente unidas, pues a través de la palabra el ser humano adquiere forma y satisface su necesidad de sentido; gracias a la palabra la persona se hace y se recrea en lo que dice y se dice. La historia es sentido, es discurso multiforme y polisémico en el que lo humano define su existencia y la recrea. Cuando el ser humano, intentando satisfacer su necesidad de sentido, da forma a su experiencia dotándola de imagen a través del discurso, lo primero que descubre es su inevitable referencia a los otros; su inevitable referencia a un grupo de semejantes en medio de los cuales y con los cuales ejerce su existencia, en un plano simbólico en el que el encuentro se logra solamente a partir de significados que posibilitan la comunicación y la puesta en común de la experiencia. Tal descubrimiento del otro como referente necesario para la comprensión de la propia vivencia conlleva al mismo tiempo el hallazgo de un orden simbólico al que llamamos mundo como marco natural del sentido de la experiencia y, a la postre, como marco natural de todo encuentro. Es por ello que la experiencia histórica resulta paradigmática en la existencia, pues ella implica apertura del individuo al mundo y a los otros, y significa por ello mismo trascendencia, disolución del solipsismo, alternativa, encuentro. Cuadernos sobre Vico 17-18 (2004-2005)100 Alejandro Gutiérrez csv maqueta 17-18unica OK 16/12/05 09:57 Página 100 La experiencia histórica, como expresión de la necesidad de sentido del ser humano, remite a éste de manera ineludible hacia el mundo y los otros como condiciones de posibilidad para la integración de la identidad y, de esta manera, define la naturaleza humana como una construcción simbólica y social; ya que lo humano sólo es hasta que toma forma, y esto es posible sólo en un contexto. Por otra parte, una vez vista la dimensión vinculante y social de la experiencia histórica, diremos que conduce a la posibilidad del conocimiento por causas, toda vez que es experiencia del sí mismo en lo hecho e intelección de lo hecho a partir del sí mismo; la experiencia histórica confronta al individuo con lo vivido de manera tal que le permite entender sus causas y, al entenderlas, le permite entenderse. Una vez más, el “verum est factum” interviene; y esta vez resolviendo el problema de la posibilidad del conocimiento de lo humano a través de lo hecho, pues Vico concluye que esto sólo es posible a partir de aquello que pone de manifiesto a la persona; a partir de lo que ha hecho y de lo que ha dicho; por ello podría inferirse que la historia es la ciencia que estudia la realización del ser humano en sus concreciones y diferenciaciones individuales y colectivas; que es la ciencia en la que el sujeto y el objeto de conocimiento se identifican en un círculo virtuoso que se retroalimenta a través de las mediaciones simbólicas que hay entre uno y otro. Para Vico, el estudio de los usos y manifestaciones lingüísticas de un pueblo, así como de sus mitos, monumentos, ritos y demás expresiones simbólicas, conduce a la forma mentis de quienes originaron y vivieron en sociedades caracterizadas por tales elementos; el reconocimiento de las estructuras mentales manifiestas en una cultura, así como el reconocimiento de las modificaciones de las mismas a lo largo del tiempo permiten el conocimien- to científico de aquello que un pueblo, al hacer, se ha hecho. De manera tal que el supuesto viquiano de que hacer y conocer son un único acto viabiliza la fundamentación de la historia y con ello viabiliza el descubrimiento del ser de lo humano a partir de sus obras y de las estructuras mentales que les dieron forma3. Palabra e historia son entonces el binomio de acceso a la concepción viquiana de lo humano; pues si es por lo hecho que se puede entender al ser humano, es por lo dicho que se puede arribar a lo hecho; …nada que no sea dicho hace historia. En la palabra encarna la historia, y en la historia encarna la palabra; una y otra se unen gracias al sentido, a ese orden significativo o de inteligibilidad que se construye a partir del mundo y de los otros, y que permite integrar una secuencia de dichos y/o hechos en una identidad o en un relato. Al fondo de la incursión viquiana en lo humano a través de lo hecho y de lo dicho subyace el supuesto de que entre las personas se da una vida interior similar y sin la cual no sería posible ni comunicación, ni sociedad, ni historia; una comunidad de experiencias y de formas de ser que posibilita el recurso a la comprensión como capacidad de hacer o de vivir aquello que se entiende, y que posibilita el recurso a la comprensión como modo específico de conocimiento de lo humano. El ámbito de lo humano, a diferencia del ámbito natural o de las cosas, requiere de algo más que de evidencias procesadas inductivamente para su axiomatización y conocimien- to; lo humano, por ser esencialmente poético, requiere de símbolos que faciliten su inteligibilidad; requiere de un modelo de racionalidad que permita recuperar la experiencia y la forma en que se traduce o expresa a través de sus mediaciones simbólicas. De ahí que Vico acuda a la analogicidad de la retórica para darse a la tarea de fundar la historia como ciencia. Cuadernos sobre Vico 17-18 (2004-2005) 101 “Verum et factum cum verbo convertuntur” csv maqueta 17-18unica OK 16/12/05 09:57 Página 101 Para el filósofo partenopeo la comprensión es posible gracias a una capacidad innata de conocimiento imaginativo en la que participan activamente tanto la fantasía como las emociones, relacionando datos de la experiencia que, caracterizados y ordenados, permiten el acceso al otro como semejante que se comunica y expresa por la generación de símbolos4. La comprensión como modo de conocimiento propio de la historia se ubica entre lo inductivo y lo deductivo; entre lo a priori y lo a posteriori, toda vez que, si bien parte de los hechos, es conocimiento por causas. Es decir: parte de los hechos pero sin limitarse a lo inductivo, y deriva en explicaciones generales pero sin derivar en lo prescriptivo5; la comprensión permite entender la complejidad de una realidad que al hacerse se conoce, y que, cuando se conoce, se crea. Esta realidad en dinámica permanente que es la humana, no puede sujetarse a procedimientos deductivos y requiere procesos analógicos de carácter racional–emotivo para entenderse. Evidentemente, este proceso analógico propio del conocimiento histórico se refiere siempre a alguien; es un proceso personal que empieza por el conocimiento de sí mismo y que deriva en el conocimiento de los otros; es una forma de conocimiento que apunta a lo social y que se construye fundamentalmente de manera colectiva, ya que no podemos comprendernos a nosotros mismos si no es a partir de la comprensión de los otros; y no podemos comprender a los otros si no es a partir de la comprensión de nosotros mismos6. La postulación de la comprensión como modo de conocimiento de la historia devela la dimensión social de la naturaleza propia de lo humano y descubre el conocimiento como construcción social. El empeño de Vico por descubrir y conocer la naturaleza humana, sin distorsionarla con abstracciones metafísicas y sin diluirla en procedimientos inductivos, se topa con lo hecho como manifestación de lo humano y encuentra en la retórica la alternativa epistemológica conveniente; ya que la relatividad de lo humano delante del contexto exige un conocimiento por procedimiento analógico en el que lo verdadero resulte de la interpretación colectiva de un momento y una circunstancia determinada. Por ello, para Vico, la comprensión deriva en un proceso lingüístico determinado por las mediaciones simbólicas que permiten establecer planos de inteligibilidad entre los miembros de una sociedad y entre los de una sociedad y otras. En última instancia, la comprensión es posible gracias a los universales fantásticos que sostienen el imaginario cultural de cada pueblo y se define como la integración de sentido a partir de lo hecho en medio de un contexto cultural específico; de aquí que sea ésta la vía de acceso al conocimien- to de una naturaleza lingüística y discursiva que se manifiesta y realiza en busca de sentido. Las ideas precedentes encierran una de las apuestas filosóficas más originales y temerarias de Vico: la suposición de que en la base de la razón y de la lengua discursiva se halla el ámbito de lo simbólico, el cual opera a través de universales fantásticos que intervienen en la percepción y concepción de la realidad, posibilitando la coincidencia entre las culturas y expresiones de los pueblos; dichos universales operan a nivel prerracional participando en la configuración de las estructuras lingüísticas a través de las cuales se desarrolla el pensamiento y se configura el discurso científico. Por eso es por lo que Vico sugiere una conexión íntima entre lengua, mente y sociedad que permite el conocimiento de una a través de las otras y viceversa; la inteligibilidad propia de una lengua se refleja de manera analógica en la inteligibilidad propia de la composición simbólica de la cultura en que se la usa y, asimismo, se encuentra en la inteligibilidad propia de la mente que con ella piensa y que a través de una y otra se manifiesta7. Cuadernos sobre Vico 17-18 (2004-2005)102 Alejandro Gutiérrez csv maqueta 17-18unica OK 16/12/05 09:57 Página 102 De aquí que Vico apueste a la tesis de que los seres humanos nacemos dentro de tradiciones culturales, dentro de conjuntos de instituciones y normas sociales que influyen en la manera de pensar y de actuar de quienes las habitan, y que participan de manera directa, sutil y paulatina en la integración de la identidad de los individuos. Es por eso que para el filósofo de Nápoles las tradiciones culturales conforman al ser humano, lo mismo que el ser humano conforma las tradiciones culturales en una relación recíproca que da a las concepciones humana y social de Vico un dinamismo esencial que enfatiza el carácter histórico de nuestra existencia8. La ciencia nueva es un inusitado recorrido que accede a lo humano por la historia, a la historia por la lengua y a la lengua por la cultura como naturaleza común de las naciones que, gracias al conjunto de instituciones sociales y manifestaciones humanas reincidentes en épocas y latitudes que la constituyen, permite descubrir un común modo de ser que subyace en las distintas formas de vida de los pueblos, recreándose y siendo recreado en cada individuo, en cada generación, en cada etnia. La íntima relación que Vico establece entre ser humano, lengua, mundo y cultura enlaza el destino del uno al de los otros, rompiendo con toda clase de monismo sustancialista y abriendo una perspectiva caracterizada por el cambio como nota esencial de lo existente. Por eso la historia deriva finalmente en algo más que la ciencia que estudia lo humano; representa, sobre todo, una dimensión de lo humano en la que convergen la sociabilidad y la lingüisticidad como factores de cambio, como factores de integración individual y colectiva a través de la comprensión y de la búsqueda de sentido9. Estas conclusiones a las que arriba La ciencia nueva son consecuencia de ideas que ya se perfilaban hacia el historicismo desde 1710 en el De antiquissima, cuando Vico bordeaba el “verum est factum” y el hacer como principios filosóficos entonces aplicados a las matemáticas, a la geometría y a la física; en 1744, cuando Vico está metido de lleno en el problema de lo humano, tales nociones conducen a tesis que sostienen la conclusiva idea viquiana sobre la naturaleza humana que parte, por principio, de la idea de que ser es actuar, y de que, entonces, la realidad humana se define por lo que hace. Dentro de este orden de ideas, la necesidad como causa inmediata de la acción humana desempeña un papel fundamental en la comprensión de lo que sobre el ser humano pueda decirse, pues opera como el motor de una red de relaciones en las que se verifica nuestra existencia como actividad originalmente social que termina por definir una identidad individual con raíces colectivas10. De manera que la reflexión antropológica viquiana, lejos de tener en la noción de naturaleza humana un punto de partida, encuentra en ella más bien su punto de llegada; encuentra en ella el corolario de una serie de manifestaciones y transformaciones sociales que, a lo largo del tiempo, permiten definir y caracterizar la existencia humana como proceso histórico–social resultante de elecciones y de actos que construyen y fundan un modo de ser necesariamente epocal11. El devenir histórico es, en última instancia, proceso de hominización sin más, ya que no se puede hablar de humanidad o de cualquier otro absoluto como concepto definitivo y definitorio de la existencia humana; todo concepto o modelo humano es fruto de época y de circunstancia, y funge de idea directriz que satisface las necesidades de una sociedad y un momento determinados; en todo caso, es la historia como dimensión humana la que permite el reconocimiento del individuo como unidad en medio, a partir y en compañía de otros. Cuadernos sobre Vico 17-18 (2004-2005) 103 “Verum et factum cum verbo convertuntur” csv maqueta 17-18unica OK 16/12/05 09:57 Página 103 La cultura es, entonces, la naturaleza común de las naciones de la que se ocupa La ciencia nueva; es el marco en el que la existencia humana descubre universales que permiten la constitución del nosotros y posibilitan la realización de la dimensión social del ser humano, que de esta manera se define como ser de sentido, es decir como ser relativo al contexto y perteneciente a lo dicho. “Verum et factum cum verbo convertuntur”. NOTAS 1. GIAMBATTISTA VICO, La scienza nuova, p. 441. [N.E.- La Scienza nuova, a cargo de P. Rossi, BUR, Milán, 1998. El autor no refiere la edición de la obra citada] 2. Ibidem, p. 371. 3. Ibidem, p. 147. 4. Ibidem, p. 168. 5. Ibidem, pp. 56-57. 6. Ibidem, pp. 56 y 68. 7. Ibidem, p. 89. 8. Ibidem, p. 79. 7. Ibidem, p. 142. 8. Ibidem, p. 106. 9. Ibidem, pp. 114-117. *** Cuadernos sobre Vico 17-18 (2004-2005)104 Alejandro Gutiérrez csv maqueta 17-18unica OK 16/12/05 09:57 Página 104