"Noble es bien aderezado": los inventarios de bienes de los fundadores de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla
Abstract
En este trabajo presentamos un estudio sobre los inventarios de bienes de los fundadores de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, aportando nuevas referencias acerca del patrimonio artístico y mobiliario de la nobleza sevillana en el último cuarto del siglo XVII. Los fondos utilizados para la investigación provienen principalmente del Archivo Histórico Provincial de Sevilla, sección Protocolos notariales, además de otros registros.
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“Noble es bien aderezado”: los inventarios de bienes de los fundadores de la Real Maestranza... 315 LABORATORIO DE ARTE 24 (2012), pp. 315-333, ISSN 1130-5762 “NOBLE ES BIEN ADEREZADO”: LOS INVENTARIOS DE BIENES DE LOS FUNDADORES DE LA REAL MAESTRANZA DE CABALLERÍA DE SEVILLA “NOBLE IS GOOD SEASONED”: THE INVENTORIES OF GOODS OF THE FOUNDERS OF THE REAL MAESTRANZA DE CABALLERÍA OF SEVILLE Por Juan Cartaya Baños Universidad de Sevilla, España En este trabajo presentamos un estudio sobre los inventarios de bienes de los fundadores de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, aportando nuevas referencias acerca del patrimonio artístico y mobiliario de la nobleza sevillana en el último cuarto del siglo XVII. Los fondos utilizados para la investigación provienen principalmente del Archivo Histórico Provincial de Sevilla, sección Protocolos notariales, además de otros registros. palabras clave: Nobleza, Real Maestranza de Caballería, Inventarios de bienes, Protocolos Notariales, Testamentos. In this paper we present a study on the inventories of goods of the founders of the Real Maestranza de Caballería of Seville, providing new references on the artistic heritage of the Sevillian nobility in the last quarter of the 17th century. Materials used for the research come primarily from the Archivo Histórico Provincial de Sevilla, section notarial protocols, as well as other records. Keywords: Nobility, Real Maestranza de Caballería, inventories of goods, notarial protocols, wills. La Real Maestranza de Caballería de Sevilla fue creada, como bien nos indican sus primeras Reglas de 1683, en el año de 16701. Ricos en bienes y nobles de sangre, de mayor o menor volumen dichos bienes y de más lejana o más reciente antigüedad su propia nobleza, los apellidos que desfilan por esta primera lista de hermanos de la corporación hispalense –Tellos, Ponces de León, Carrillos, Guzmanes, Bazanes, Saavedras, Esquiveles, Jácomes o Federiguis– son todos ellos sujetos de una compleja 1 Regla de la Ilustrissima Maestranza, de la Muy Ilustre, y siempre Muy Noble y Leal Ciudad de Sevilla, tomando por Abogada a la Siempre Virgen María Nuestra Señora del Rosario, dirigida al Señor D. Álvaro de Portugal y Castro, Hermano Mayor de dicha Maestranza. Con licencia. En Zaragoza, por los Herederos de Juan de Ibar. Año de MDCLXXXIII.
Juan Cartaya Baños 316 LABORATORIO DE ARTE 24 (2012), pp. 315-333, ISSN 1130-5762 historia, la del estamento nobiliario sevillano, que podemos hoy estudiar y contextualizar gracias a la afortunada conservación de soportes documentales muy diversos2, que nos acercan a la realidad cotidiana de este colectivo notable: son dichas fuentes documentales por tanto la base sobre la que hemos querido estructurar este breve trabajo, tales como los protocolos notariales y diversa documentación de contenido económico o familiar (capitulaciones matrimoniales, dotes, etcétera), que detallamos específicamente en notas al pie. Por las fechas en las que tratamos, la nobleza sevillana se componía, básicamente, de “Grandes, Señores, Caualleros e Hijosdalgo”3. Entre estos últimos podemos incluir a los “nuevos hidalgos”, que accedían a esta categoría tras adquirir dicha condición –Felipe II recibiría fuertes pagos del cabildo sevillano para restringir o evitar las ventas de hidalguías de privilegio–, y que provenían básicamente del comercio, en donde habían obtenido sus recursos4. Esta burguesía ascendente no veía reparo alguno en asumir una mentalidad plenamente nobiliaria, que entendía la propia condición noble como un don de Dios y del monarca, y la riqueza como el medio indispensable para sustentarla. Esta riqueza permitiría, por tanto, a los afortunados miembros de los estratos superiores del estamento dotarse de todas las comodidades y lujos asociados con el modo de vida nobiliario, para mostrarlos ante los demás –en un costoso juego lleno de exhibicionismo– tal y como “la calidad de sus personas requería”, dejando a un lado, olvidada, la actividad comercial que propició la riqueza, en un proceso bien conocido y estudiado5. Dicha riqueza se expresaba en la posesión de grandes casas, ricos muebles y ropas, caballos o los muy prestigiosos coches6, en una suma de excesos frecuentemente criticados. También tendrá su lugar en este juego exhibicionista la piedad personal o corporativa, expresada mediante símbolos externos o mediante la devoción 2 Vid. MENDO CARMONA, C., “Fuentes documentales para la investigación nobiliaria en la Edad Moderna”, En la España Medieval, Anejo I, Servicio de Publicaciones de la Universidad Complutense, Madrid, 2006. 3 Vid. PÉREZ, J., “La aristocracia castellana en el s. XVI”, en IGLESIAS, Mª.C. (Dir.), Nobleza y sociedad en la España Moderna, Fundación Central Hispano, Madrid, 1995, pp. 54-56. 4 Vid. CÉSPEDES DEL CASTILLO, G., “La Casa de la Contratación y el comercio con Indias en el siglo XVI”. Ciclo de conferencias Sevilla en la Edad Moderna: Nobleza y cultura. Real Maestranza de Caballería de Sevilla, 1997, p. 35. Vid. asimismo DOMÍNGUEZ ORTIZ, A., “La monarquía, la nobleza andaluza y la sociedad en los siglos XVII y XVIII”. En Monarquía y nobleza andaluza, Ciclo de conferencias, Real Maestranza de Caballería de Sevilla, 1996, p. 53. Igualmente, LADERO QUESADA, M.A., “La consolidación de la nobleza en la Baja Edad Media”, en IGLESIAS, Mª.C. (Dir.), Nobleza y Sociedad en la España Moderna, Fundación Central Hispano, Madrid 1995, p. 25. 5 Vid. MOLINA PUCHE, S., “De noble a notable: las distintas vías de acceso a la élite en Castilla (siglos XVI-XIX)”, en SORIA MESA, E., y DELGADO BARRADO, J.M., (Eds.), Las élites en la época moderna: La Monarquía Española, Vol. 3, Economía y Poder, Universidad de Córdoba 2009, pp. 223 y ss. 6 Vid. LÓPEZ ÁLVAREZ, A., “Coches, carrozas y sillas de mano en la monarquía de los Austrias entre 1600 y 1700: evolución de la Legislación”, en Hispania, Revista Española de Historia, 2006, vol. LXVI, nº 224, pp. 883-908.
“Noble es bien aderezado”: los inventarios de bienes de los fundadores de la Real Maestranza... 317 LABORATORIO DE ARTE 24 (2012), pp. 315-333, ISSN 1130-5762 privada, con preferencia en sus capillas o iglesias –patronatos o capellanías– propias, o en sus oratorios particulares7, ejerciéndose importantes patronazgos sobre múltiples fundaciones particulares en diversas parroquias y conventos8. Esta piedad pública y privada se exponía también a través de la pertenencia de los individuos a determinadas hermandades, adscripción piadosa que también se refleja con frecuencia en testamentos e inventarios de bienes9. Además de la piedad y la devoción, vemos reflejados en estos documentos el buen gusto de aquellos miembros de la nobleza que, como coleccionistas y entendidos, destacaban por la posesión de ricos bienes muebles, siguiendo la estela de notorios coleccionistas del momento10. Obviamente, algunos –aunque, a decir verdad, no todos– de nuestros primeros maestrantes poseyeron obras e incluso colecciones completas de valor: en el inventario de bienes de don Francisco Marmolejo, realizado a su muerte en 1705, entre un importante número de lienzos, tapices, mobiliario y obras de arte, figuran un Tiziano (un Ecce Homo), y probablemente dos o más Murillos, incluyendo casi seguramente entre ellos el muy conocido Mujeres en la ventana. También don Francisco de Vargas Sotomayor heredaría de su abuelo, el veinticuatro don Juan 7 Vid. ARTACHO, F., La Nobleza sevillana a través del Privilegio de Oratorio. Fabiola de Publicaciones Hispalenses, Sevilla, 2002. También, URQUÍZAR HERRERA, A., Coleccionismo y nobleza. Signos de distinción social en la Andalucía del Renacimiento. Marcial Pons Historia, Madrid, 2007, p. 83. 8 AHPSe (Archivo Histórico Provincial de Sevilla, Protocolos Notariales), Leg. 656, 1694, F. 274: don Juan de Esquivel, como poseedor del mayorazgo de Jorge de Medina, otorga a la cofradía del Santísimo de San Lorenzo una capilla con su altar dedicado a Nuestra Señora del Pópulo, para que se trasladaran a ella y tuvieran perpetuamente el Santísimo en ella, permitiendo que la cofradía hiciera reformas en la capilla, pintándola y colocando nuevos altares, aunque respetando sus escudos de armas y la imagen de la Virgen del Pópulo, y el letrero que reconocía la propiedad del mayorazgo de Jorge de Medina sobre la capilla, y obligándoles a tener “con toda ostentazion y luzimiento” el sagrario y el Santísimo Sacramento, 15 de julio. 9 Sin duda, la corporación predilecta del estamento nobiliario por aquellas fechas era la hermandad de la Soledad del Carmen calzado (hoy en la parroquial de San Lorenzo). Esta cercanía hizo que muchos miembros de estos linajes tuvieran en sus viviendas recordatorios de esta devoción: don Juan Bruno Tello de Guzmán, por ejemplo –y no era el único: también será el caso de don Francisco de Vargas Sotomayor, y de don Rodrigo de Vivero Galindo– tenía entre los cuadros de su casa un “verdadero retrato” de la Virgen de la Soledad, de dos varas de alto. 10 Caso de don Nicolás Omazur, comerciante flamenco de sedas natural de Amberes y vecino de la collación de San Isidoro. Gracias a dos inventarios, uno realizado en 1690 y otro ocho años más tarde, sabemos de la extensión y la calidad de su excelente colección pictórica, con unas doscientas treinta piezas: poseyó obras de Alonso Cano, Ribera, Valdés Leal, Camprobín, Pedro de Orrente, Herrera el Joven, Antoon Van Dyck, Teniers, Jan Brueghel, Mattia Preti, Giorgio Bassano, Mario dei Fiori, Abraham Blomaert, dos cuadros provenientes del taller de Rubens (uno de ellos acabado por el pintor), y obras de pintores menores, como Núñez de Villavicencio. Fue propietario de La vieja friendo huevos, de Velázquez (otra obra del mismo autor se contaba en su colección), y a su muerte poseía treinta y un cuadros que había comprado a su amigo Murillo (en vida y en la subasta de sus pinturas realizada a la muerte del artista. Vid. KINKEAD, D., “The Picture collection of Don Nicolas Omazur”. Burlington Magazine, February, 1986.
Juan Cartaya Baños 318 LABORATORIO DE ARTE 24 (2012), pp. 315-333, ISSN 1130-5762 de Vargas, parte de su extraordinaria –en número y calidad– colección pictórica, y otros fundadores colgaban de sus paredes o exhibían en sus estrados un respetable número de obras de arte, como don Rodrigo de Vivero Galindo o don Juan Alonso de Mújica Butrón. El buen gusto de algunos de ellos, notorio y reconocido, les llevó a ser comisionados por otras corporaciones a las que pertenecían para encomendar, fiscalizar o valorar encargos de prestigio11. Otros testadores no poseían un número de obras relevante, aunque ello no quiere decir que prescindieran del prestigio que proporcionaba poseer lienzos firmados por grandes artistas. Tal vez no hubiera cantidad, pero sobre la calidad no hay duda alguna: la había, y mucha; hasta el punto que no pocas de estas obras se amayorazgaban, vinculándose definitivamente a un patrimonio inalienable. Un ejemplo de una casa bien dotada de estos ricos bienes puede ser la muy conocida del cargador Tomás Mañara, que poseía –al igual que los Domonte, los Omazur, los Vargas, los Marmolejo y los Tello de Guzmán, o como otros muchos miembros del estamento aristocrático sevillano– un rico oratorio en su domicilio, tan magníficamente provisto que descollaba entre otras fundaciones similares de la ciudad. A esto hemos de añadir una serie de bienes muebles de gran valor, recogidos en el inventario realizado a la muerte de don Tomás Mañara en 164912: buena parte de estos bienes revertirían en don Pedro y don Andrés Tello de Guzmán, fundadores de la Maestranza sevillana, a través de la herencia de su madre doña Isabel Mañara, hija única superviviente (y finalmente, última heredera) de don Tomás. Todo ello nos empuja a afirmar, en este breve trabajo, el contrastado hecho de que son los testamentos y los inventarios de bienes la mejor fuente primaria para conocer de primera mano las riquezas que albergaban los muros de las casas de nuestros primeros maestrantes sevillanos, su dotación y decoración, e incluso la autoría o la procedencia de algunas de las piezas más significativas que aquellos poseían, aunque desgraciadamente no hayamos podido encontrar los inventarios completos correspondientes a los treinta y dos fundadores de la institución, o no sean relevantes –por su falta de detalles o la escasez de sus bienes muebles– los de algunos de ellos. Traemos aquí, sin embargo, un número representativo de los mismos (en concreto los de diecisiete), como ahora 11 Don Luis Federigui, que pertenecía a la prestigiosa orden de Calatrava –AHN (Archivo Histórico Nacional), Órdenes Militares, Calatrava, Exp. 883 (1634)– encargaba en nombre del capítulo de la orden al pintor Juan de Valdés Leal la realización, en seis meses, de las pinturas de unos retablos para el convento de san Benito de Calatrava, como consta en la carta de pago que Federigui le otorgaba, por la obra de las nueve pinturas que realizaría, en septiembre de 1660 (GESTOSO Y PÉREZ, J., Biografía del pintor sevillano Juan de Valdés Leal..., Sevilla, 1916, pp. 58-59. También en VALDIVIESO, E., Valdés Leal, Junta de Andalucía, 1991, p. 150. Hoy se encuentran en la capilla de la hermandad de la Quinta Angustia de Sevilla). 12 AHPSe, Oficio de Hermenegildo de Pineda, 1649, legajo 2, ff. 847r-853v. Recogido en Sacra Congregatio Pro Causis Sanctorum, Officium Historicum 71, Hispalen. Beatificationis et Canonizationis Venerabili Servi Dei Michaelis Mañara, Equitis de Calatrava el Fundatoris Nosocomii vulgo “de la Santa Caridad” (+1679). Positio Super Virtutibus ex Officio Concinnata. Typis Polyglottis Vaticanis, 1978.
“Noble es bien aderezado”: los inventarios de bienes de los fundadores de la Real Maestranza... 319 LABORATORIO DE ARTE 24 (2012), pp. 315-333, ISSN 1130-5762 veremos. Evidentemente nos remitimos a nuestra propia Tesis Doctoral para ampliar la somera información que aquí por razones de espacio podemos ofrecer, y que hace que terminemos este trabajo con la enumeración que sigue13. 1. DON FRANCISCO DE ARAOZ MONTALVO Tras fallecer don Francisco de Araoz en la corte en 1683 llegaba la noticia de su muerte a su viuda, que otorgaba su testamento por el poder que tenía del difunto14, mandando hacer igualmente el inventario de los bienes de don Francisco, no excesivamente detallado, sin embargo, aunque en él destacan “Vna colgadura de Bruzelas Paños de Cortes Ystoria de lucrezia”, una alfombra, una cama de granadillo con colgadura verde, otra colgadura de cama “de damasco carmezi con caracol de oro”, almohadas de terciopelo y damasco, dos contadores de concha, ébano y marfil y otros dos menos valiosos, un bufete de caoba, un par de escritorios, varios lienzos –entre otros, una serie de un Apostolado, una Entrada en Jerusalén, una Santa Catalina, un Moisés, un Daniel ante los leones, varias Vírgenes de diversa devoción–, algunos espejos y un biombo, y unos tapices con la historia de Tobías15. 2. DON JUAN DE CÓRDOBA LASO DE LA VEGA Tampoco parecía poseer unos bienes muebles de gran riqueza don García de Córdoba Laso de la Vega, casado en segundas nupcias con doña Isabel Tello de Guzmán Ribera, padres ambos de don Juan de Córdoba Laso de la Vega, otro de los fundadores de la Maestranza sevillana en 1670. Don García, que pertenecía a la orden de Santiago16, sería teniente, y luego alcaide y guarda mayor, juez oficial real de la Audiencia y de la Casa de Contratación17. Sería también juez conservador del Consulado sevillano, y pertenecería al consejo real. Testaba en su casa de la collación de San Vicente el 10 de julio de 1669 ante Tomás Carrasco Orellana, y ya había fallecido en septiembre de dicho año. Su inventario de bienes era muy breve: económicamente, las cosas no parecían marcharle muy bien por entonces a la familia. De hecho, trasmina de las escasas páginas del documento una sensación de decepción, 13 Vid. CARTAYA BAÑOS, J., Los caballeros fundadores de la Real Maestranza de Sevilla en 1670. Contextualización, prosopografía y estudio crítico. Tesis Doctoral inédita, Departamento de Historia Moderna, Universidad de Sevilla. 14 AHPSe, Leg. 635, 1683, f. 894, poder para testar de don Francisco de Araoz Montalvo, vecino de Sevilla, residente en Madrid. Otorgado Ante Juan de Medina, en Madrid, el 8 de julio de 1683. Se abría el testamento en dicha ciudad, el 12 de julio de 1683. 15 AHPSe, Leg. 635, 1683, f. 897, inventario de bienes de don Francisco de Araoz, el 1 de septiembre de 1683, ante Bernardo García. 16 AHN, Órdenes Militares, Santiago, Exp. 4377. 17 AGI (Archivo General de Indias), Contratación, 5785, L.1, F.285v-286v. También, en AGI, Contratación, 5785, L.1, F.248V-249V. Más datos, en AGI, Contratación, 607 y 609, y AGI, Indiferente, 436, L.14, F.137-137v y 138.
Juan Cartaya Baños 320 LABORATORIO DE ARTE 24 (2012), pp. 315-333, ISSN 1130-5762 quizás de amargura por parte de su viuda, que mandó realizarlo: rodeada de muebles y de cuadros ajados y deteriorados, relaciona ante el escribano “unas colgaduras de cama coloradas, de tafetán, uiejas”, veinticinco cuadros de diferentes devociones, “biejos y maltratados”, trece láminas estropeadas, “medianas”, una alfombra, “dos contadores viejos”, “dos escritorios viejos”, cinco bufetes grandes, sillas, una cama de granadillo, “quatro brocateles biejos”, dieciocho “almohadas viejas” de terciopelo: el término “viejo” se repite constantemente en el documento, en un síntoma de evidente distanciamiento por la escasez que a la muerte de su marido la rodeaba, y de amargura por la situación en la que se había quedado. Sin duda, un exiguo legado para una viuda que veía cómo su estatus se le deshacía entre los dedos. Doña Isabel testaría el 22 de diciembre de 1694, ante Juan Muñoz Naranjo, falleciendo en los últimos días de 169518. Pedía en sus últimas voluntades que se pagaran sus deudas: tenía empeñadas en Francisco la Bandera, en los Humeros, “una joita y un relox en dozientos reales de vellon cuio yngenio se hizo por mano de Diego Moreno”, y también una sortija de diamantes en 50 pesos escudos. Don Juan de Córdoba, su hijo primogénito, heredaba con su mayorazgo los bienes que hemos relacionado. 3. DON LORENZO DÁVILA Y MEDINA, I CONDE DE VALHERMOSO Otro de los fundadores de la Maestranza, don Lorenzo Dávila y Medina, era heredero de dos nutridos mayorazgos formados por sus abuelos, su homónimo Lorenzo Dávila y el veinticuatro Luis de Medina Orozco. Tenemos alguna información más acerca del entorno doméstico de don Lorenzo gracias al inventario de bienes y al testamento de su viuda, doña Ana Tello de Guzmán, fallecida en 172719: piezas de notable valor –“un pajarito pequeño con la cola de rubíes y una esmeralda en el pecho”–alternan con muebles y ropa de casa, diversos cuadros y esculturas profanas y religiosas (“dos Niños de Nápoles con sus peanas doradas”, “un Crucifijo de dos tercias de alto con la Santa Cruz toscana”, “un lienzo pequeño echado pintura de Ntra. Sra. de la Caridad de San Lúcar”) y objetos de indudable representación familiar –“una colgadura de paño azul bordado con las armas Dávila y Medina”, o “un escritorio de puertas con las armas Dávila”–. 18 AHPSe, Leg. 2790 (1696), f. 160, inventario de bienes de doña Isabel Tello de Guzmán, 23 de enero. Había muerto el 27 de diciembre de 1695. Entre otros bienes, colgaduras, paños, una cama de granadillo, ropa de cama y de casa, objetos de oratorio, sitiales, escritorios, baúles, un cuadro de la Soledad –de la que era muy devota– de dos varas de largo y otros cuadros de diversas devociones. 19 Vid. MENDIOROZ LACAMBRA, A., “El Archivo de Protocolos como base para la elaboración de una historia de mentalidades. Seis inventarios de bienes pertenecientes a la nobleza sevillana (1721-1731)”. Laboratorio de Arte, 7 (1994), pp. 327-347.
“Noble es bien aderezado”: los inventarios de bienes de los fundadores de la Real Maestranza... 321 LABORATORIO DE ARTE 24 (2012), pp. 315-333, ISSN 1130-5762 4. DON JUAN BAUTISTA FEDERIGUI Y ARELLANO, I CONDE DE VILLANUEVA El padre de don Juan Bautista, don Jerónimo Federigui, fallecía en Granada, en donde era administrador general de los Millones, el 5 de febrero de 1664. Otorgaba testamento el día de su muerte ante Francisco Serrano de Aguilera20. Se hacía inventario de los bienes que poseía en su casa de Granada, que eran dieciséis sillas más cuatro taburetes de baqueta colorada de Moscovia, otras de terciopelo, cuatro tapices de montería viejos, cortinas de bayeta, una cama de granadillo, con una colgadura de damasco carmesí, ropas y colgaduras de cama de terciopelo y damasco, almohadas de raso, alfombras, tapetes turcos, dos contadores de estrado de concha y marfil, otros de escaño “bronçeados”, braseros, un escritorio grande de caoba, un espejo de armar y otros más, un Niño Jesús guarnecido de pedrería. En la capilla, un frontal de raso carmesí, bordado y con guarnición de oro y caídas de raso; varias casullas y manípulos, bolsas de corporales, albas, un cáliz de plata, un ara, una pintura de un Cristo “con su marco negro de Peral”, una imagen de la Virgen del Rosario “de bulto, con su çetro y corona”, un Niño Jesús y un San Juan de bulto, en bronce, un Santiago “con su peana dorada”, láminas napolitanas –una de Nuestra Señora de Belén–, diversos objetos para servicio de mesa, de plata (bandejas, platos, cubiertos, saleros –uno con la forma de un águila–, cubiletes, cofrecillos), otros de porcelana de China, y diversas piezas valiosas de joyería (gargantillas de diamantes, cintillos de filigrana de oro, arracadas de oro y diamantes, etcétera). Don Juan Bautista, su hijo primogénito –que moriría abintestato– heredaría como mayorazgo los bienes paternos. 5. DON FRANCISCO MARMOLEJO Sería un gran coleccionista y un notable conocedor de arte, que atesoraba en su casa de la calle de las Palmas y en sus fincas de Castilleja y de Almensilla: en su interesantísimo inventario de bienes, redactado tras su muerte en julio de 1705, destaca un Ecce Homo de Tiziano, legado a su suegro el marqués de Vallehermoso, además del que –con bastante certeza– puede ser el conocidísimo lienzo de Murillo Mujeres en la Ventana, varios tapices de crecido valor y muebles muy ricos. Era importante también el capítulo de las joyas, aunque echamos de menos –viendo sobre todo el refinamiento de su colección y de su ajuar– la mención en dicho registro, o la simple existencia, de alguna biblioteca o de algunos volúmenes sueltos, de los que no hay constancia alguna21. Pese a ello, era sin embargo tal el volumen de sus bienes que su venta en almoneda duró siete días22. Se referencian también una estampa de un pequeño Crucificado, legado a su confesor; un 20 Testamento de don Gerónimo Federigui, su copia en Sevilla el 13 de febrero de 1671, AHPSe, Escribanía 1, Leg. 598, ff. 480-505: 13 feb 1671. 21 AHPSe, Leg. 2813, año 1705, f. 1398: Inventario de bienes de don Francisco Marmolejo, el 16 de julio de 1705 “en sus cassas a la entrada de la calle de las palmas”. 22 AHPSe, Leg. 2814, 1705, f. 48.
Juan Cartaya Baños 322 LABORATORIO DE ARTE 24 (2012), pp. 315-333, ISSN 1130-5762 estrado con doce almohadas, con cama, sobrecama, sobremesa y un “sitialito de felpa verde bordado en oro de milan” y un Crucificado de marfil con su rótulo de plata, que había sido de su padre don Alonso. A ello había que añadir varios lienzos: un Crucificado, un San Pedro y un San Jerónimo grandes, un San Francisco de Paula también grande, y otros cuadros medianos: un Ecce Homo, una Virgen del Pópulo, una Santa Clara y una “señora con un canasto de flores”, quizás de Murillo. Varios paisajes, una Virgen de la Antigua, un cuadro de San Antonio, catorce cuadros de “uarios hermitaños”, otro más de San José, el Niño y San Juanito, probablemente también de la mano del gran pintor sevillano; otro de la Virgen con el Niño, otro de San Nicolás, una Virgen de Belén, un nuevo San José, un retrato del rey Carlos II, dos espejos grandes de marco negro, varios Niños Jesús de talla, un contador de nácar y unas papeleras doradas grabadas con el escudo familiar, dos escritorios de ébano y marfil, varios bufetes, una Santa María Magdalena “de lienzo”, un lienzo de la “santa muger veronica”, doce pocillos de China, objetos de plata –salvillas, saleros–, ropa de vestir y de casa, encajes y objetos del oratorio: relicarios, casullas e imágenes “de bulto”. En cuanto a las joyas, constan zarcillos, alfileres, un collar de perlas, un Cupido de oro, perlas y diamantes, sortijas, un reloj, cajas de plata y coral, jarros y platos de plata, candeleros, platillos, velones, etcétera. En Almensilla había una colgadura de ocho paños de tapicería y otra de cuatro, “de la guerra”. En Castilleja tenía bastantes cuadros de paisajes, y treinta y seis pequeños, “blancos y negros, pintados al temple”. En cuanto a plata de casa, había saleros, azucareros, pimenteros y cucharas, tenedores, etcétera. Se valoraron posteriormente los bienes, entre los que destacaban “una cuxa de cama bronceada de palo salomonica con punttas y rematte pª colgadura”, tasada en 550 reales, otra más, similar aunque de superior categoría y nueva, tasada en 1.500 reales; dos escritorios de Japón en 900 reales, distintas telas ricas valoradas entre 200 y 300 reales, una alfombra de estrado en 400 reales, nueve esterados en 400 reales, una colgadura de cama en gasa verde con ramos de oro y plata en 1.800 reales, y ocho tapices en 300 reales. 6. DON FERNANDO DÍAZ DE MEDINA Fernando Díaz de Medina poseía el mayorazgo creado por su antepasado homónimo, jurado de Sevilla, que testaba en 159923 y se enterraba en la fundación familiar del monasterio de Madre de Dios24. Su colección pictórica la tasaba Pacheco en 1601: entre los lienzos destacaban diversas series mitológicas, con las historias de Ticio, Sísifo, Tántalo, las Artes liberales y un cuadro de Plutón. Su buen gusto y entendimiento 23 El inventario de bienes se presentaba el 8 de diciembre: tenía una numerosa biblioteca –308 libros– en castellano e italiano, lengua que debemos suponer que conocía, además de cuarenta pinturas, cuyos temas no especifica dicho inventario (AHPSe, Escribanía 10, Leg. 6108, ff. 1151 y ss. Su testamento en AHPSe, Escribanía 10, Leg. 6108, f. 1276). Vid. MÉNDEZ RODRÍGUEZ, L., Velázquez y la cultura sevillana, Colección Focus, nº 19, Universidad de Sevilla, 2005, p. 147. 24 Vid. CALDERÓN BENJUMEA, C. y J.A., El Real Monasterio de Madre de Dios de Sevilla, Guadalquivir Ediciones, Sevilla, 2004.
“Noble es bien aderezado”: los inventarios de bienes de los fundadores de la Real Maestranza... 323 LABORATORIO DE ARTE 24 (2012), pp. 315-333, ISSN 1130-5762 le hacía tener a su cargo el ornato del túmulo catedralicio de Felipe II a la muerte del monarca, “como se esperaba de su saber y prudencia bien conocida y experimentada”25. 7. DON JUAN DE MENDOZA MATÉ DE LUNA Su padre, don Lope de Mendoza Ponce de León, poseía según su inventario de bienes26 doce sillas de baqueta, seis de brocatel, siete cuadros de montería, otros dos de un Cristo y una Virgen, dos bufetes, objetos del estrado, cojines, doce pinturas de paisajes, doce cuadros de fruteros, doce de la Historia de José, contadores, jarras de loza de Génova, colgaduras y una cama de granadillo, un altar portátil y diversos elementos de oratorio, cofres, sitialitos y braseros. Su hijo, don Juan de Mendoza Maté de Luna testaba el 15 de octubre de 170527. Había recibido por bienes de su segunda mujer, doña Isabel de Cárdenas y Rosales, una pequeña cantidad, 154 pesos, en diversos objetos que le entregaba don Juan de Córdoba Laso de la Vega y de la Puente Verástegui: se trataba “de unas chucherias de yndias”, algunos cuadros, tres escritorios de ébano y marfil y algunos objetos de menaje. Su inventario de bienes se realizaba el 12 de noviembre28 en sus casas de la calle de la Cruz, en la collación de San Miguel. Se referenciaron once cuadros “de la historia de José, de vara y media”, doce “de fruteros”, cuatro láminas “de diferentes devociones”, un Santo Domingo en Soriano, una Virgen del Pópulo, una Concepción, arcones, escaparates, estantes, baulillos, bufetes, una cama, “cajones”, un cuadro del Ecce Homo, una cruz de carey y un crucifijo de marfil; y en las estanterías siete libros –no demasiados, la verdad– “viexos pequeños y grandes”. 8. DON JUAN ALONSO DE MÚJICA BUTRÓN En los primeros años 80 del pasado siglo XX salieron a la luz los documentos de propiedad de una antigua hacienda –la de Torre Arcas, en Villanueva del Ariscal, Sevilla– hecho que permitió a los investigadores conocer en algo la figura de un interesante personaje: don Alonso de Mújica Butrón, capitán general y almirante de armadas, que fallecería en el ejercicio de su cargo en 163329, padre de don Juan Alonso, fundador de la Maestranza. Su inventario de bienes recogía varios objetos de notable valor, como 25 Vid. COLLADO, F.G., Descripción del túmulo y relación de las exequias que hizo la ciudad de Sevilla en la muerte del Rey don Felipe Segundo. Sociedad de Bibliófilos Andaluces, Sevilla, 1869, pp. 14-15. 26 AHPSe, Leg. 2761, f. 482. 27 AHPSe, Leg. 2814, 1705, f. 671. 28 AHPSe, Leg. 2814, 1705, f. 808. 29 Vid. HERRERA GARCÍA, A., “La intervención de un funcionario real en el tráfico indiano y su consecuente enriquecimiento (Primer tercio del XVII)”. Anuario de Estudios Americanos, 38 (1981), pp. 147-171. El auto de bienes de difuntos del almirante, en AGI, Contratación, 960, n. 5.
Juan Cartaya Baños 330 LABORATORIO DE ARTE 24 (2012), pp. 315-333, ISSN 1130-5762 En 1695 y viudo de su primer matrimonio, don Juan Bruno casaría en segundas nupcias con María de la Esperanza Ortiz de Zúñiga Santillán, hija del marqués de Montefuerte don Juan Ortiz de Zúñiga y de doña Ana Urraca de Santillán, firmándose las capitulaciones en noviembre de 169542. La dote importaba 12.000 ducados de vellón, y se componía de Una tapiceria de ocho paños finos de seda y oro historia de los Cauallos estimada y apreziada en mill Doblones [...] ytem un aderezo de Diamantes entero con hoya Grande airon sarsillos y quatro sortijas apreziado todo ello en Dos mill pesos exº [...] y ten dos mill ducados de vellón de alimentos en tiempo de cuatro años [...]. Los 20.000 reales de vellón restantes se pagaban “en el valor de su recamara” con diversos objetos: 18 almohadas “de terciopelo carmesí, con su cuchillejo de oro y sus uellotas de lo mismo”, una alfombra cairina de 12 varas de largo, tapices, joyas y aderezos. A la muerte de don Juan Bruno se realizaba su inventario de bienes43, entre los que destacaban las joyas, muy numerosas: un aderezo de diamantes, broches y sortijas y botones de diamantes y esmeraldas, varios rosarios de coral y perlas, pulseras de perlas gruesas y un collar de lo mismo. Tenía una buena cantidad de plata labrada, con cuatro fuentes, azafates, doce platos pequeños y diecisiete grandes, salvillas, bernagales, candeleros, “un vaso de unicornio” engarzado en plata sobredorada, bacinitas, braseros, baulitos de filigrana, una palangana, un jarro, pocillos... entre otros bienes muebles, destacaban una tapicería grande de ocho paños del Triunfo de la Iglesia, otra de ocho paños “del picadero de caballos”, otra de cinco de la historia de San Pablo, otros seis reposteros más, colgaduras y ropas de cama, dos relojes “de campana”, varias alfombras grandes afelpadas, tapetes, biombos “de pintura de Yndias”, escritorios de carey y de “piedra de Ynglaterra”, escribanías de campeche y baúles de lo mismo, treinta y cuatro sillas de vaqueta, cuadros religiosos –un Santo Cristo, un San Jerónimo, una Santa Ana– otros dos “de filosofos”, otro del Bautismo de San Juan (es decir, del bautismo de Cristo), otro “del venerable dn miguel mañara de una vara”, otro “de ntro sr y sto tomás de una vara”, bateas de campeche y de chocolate, dos relojes de muestra, dos escaños, objetos de oratorio, y dos Cristos de marfil de tres cuartas de alto guarnecidos en bronce y sus peanas de marfil con la pasion. 13. DON BARTOLOMÉ DE TOLEDO, I MARQUÉS DE GELO Acerca del linaje paterno de don Bartolomé, hemos de decir que las noticias que poseemos sobre el mismo son relativamente escasas y en parte confusas e incompletas: en el expediente para la orden de Santiago que en 1668 instaba el futuro marqués de Gelo se nos ofrece alguna información acerca de aquél, que estaba radicado en Sevilla en la collación de San Bartolomé, donde se ubicaban sus casas principales, capilla y 42 El 21 de noviembre de 1695, ante Juan Muñoz Naranjo, AHPSe, Leg. 2789. 43 AHPSe, Leg. 2821 (1709), f. 862, inventario de bienes de don Juan Bruno Tello de Guzmán.
“Noble es bien aderezado”: los inventarios de bienes de los fundadores de la Real Maestranza... 331 LABORATORIO DE ARTE 24 (2012), pp. 315-333, ISSN 1130-5762 entierro “muy Ylustre, con letras de oro en vrna de Jaspe Y sus armas doradas” en la parroquial, bajo Vn arco grande cubierto de Asulexos Y en medio Vna cubierta o Vrna de Jaspe negro orlado y guarneçido alRededor con muy grandes molduras de jaspe colorado que ocupan casi todo el arco, Y Ensimal [sic] Vn Escudo de Armas de jaspe asimismo, cuya Mitad derecha ocupa un aruol con Vn leon dorado Leuantadas las manos hacia la copa dél Y en la otra mitad tres flores de lis que vno y otro esta dorado y coronado el escudo con corona de Jaspe [...]44 que la familia poseía en lo que había sido la antigua judería sevillana. La capilla (originariamente dedicada a Nuestra Señora de las Angustias, cuya imagen y advocación han sido recuperadas tras la restauración de la parroquial) había sido cuidadosamente dispuesta y concebida en su traza, y su rica ornamentación escultórica (un gran retablo de madera de borne y de cedro teñido en su color, coronado por la entrega de la casulla a San Ildefonso por la Virgen) la encargaba su promotor, el canónigo don Alonso Ramírez de Arellano, al entallador Luis Ortiz de Vargas entre 1641 y 164345, añadiéndose el rico altar labrado a otros elementos ornamentales que ya existían en ella, como el costoso sagrario de plata legado por doña María de Arellano en 163546. La familia gozaba “de mucha hazienda que tenia en Seuilla”47, hacienda entre la que se encontraban alfombras y tapetes valorados en 52.655 reales (entre ellos treinta y dos paños de tapices de Bruselas con las historias de Petrarca –I Trionfi–, Aníbal, Jacob y Abraham), joyas (en 7.642 reales), y plata de un rico oratorio (31.976 reales). 14. DON FRANCISCO DE VARGAS SOTOMAYOR El veinticuatro Juan de Vargas, abuelo de don Francisco, era –a lo que parece– entendido y conocedor en arte además de no poco devoto, al menos según lo que nos indica su colección de pintura y escultura. Completaban sus bienes varios muebles de calidad48. Se detalla en su inventario la plata labrada, mucha aunque en gran parte 44 AHN, Órdenes Militares, Santiago, Exp. 6846 (1668). 45 El contrato, en AHPSe, Leg. 10174, f. 972v y ss (1641), “con condiçion de que toda la madera a de ser de borne la que toca a el ensanblaje y no a de lleuar ninguna madera de pino aunque sea donde no se vea. Yten con condiçion de que toda la escoltura, tarjas y serafines an de ser de çedro”. El coste del retablo fue de 37.000 reales. Vid. también ROMERO TORRES, J.L., “Un retablo de Luis Ortiz de Vargas en Sevilla: la capilla de la familia Ramírez de Arellano en la Iglesia de San Bartolomé de Sevilla”. Atrio, Revista de Historia del Arte, nº 12, 2006, pp. 33-56. 46 AGAS (Archivo General del Arzobispado de Sevilla), Catedral, Inv. I, Sección IX, Fondo Histórico General, Leg. 164, Exp. 5 y 9, testamentos de Fernán López Ramírez y de María de Arellano Sotomayor. 47 Vid. AHPSe, Leg. 10155, Escribanía 16, año 1637, ff. 624-698. 48 AHPSe, Escribanía 6, año 1632, legajo 4341, fol. 250. Testamento cerrado de don Juan de Vargas Sotomayor. En AHPSe, Escribanía 6, legajo 4.341, año 1632, folio 983, inventario de bienes sin valorar de don Juan de Vargas y Sotomayor, veinticuatro de Sevilla.
Juan Cartaya Baños 332 LABORATORIO DE ARTE 24 (2012), pp. 315-333, ISSN 1130-5762 empeñada. Figura también una tapicería con seis paños de corte, con la Historia de Gedeón, una tapicería de reposteros de vicuña con las armas familiares, otros cuatro reposteros bordados y más reposteros y colgaduras. Una cortina de tafetán carmesí y otro de damasco de corte. Una cama de tela y brocado verde con su cubrecama y sobremesa de lo mismo. Un pabellón de red de seda colorada, dos cubresilletas de terciopelo con alamares de oro la una y un cojinillo negro de rodillas y un colchón de raso viejo, un papelero de cedro, otro de ciprés negro y otro de cordobán, siete bufetes de servir de casa y una mesa de libros, tres bancos de espaldar, una cama dorada y otra vieja y dos catres. En cuanto a las pinturas y las esculturas, una tabla de Nuestra Señora de los Reyes, otras dos de San Antonio y de Tobías, alguna que otra mitológica (los Tres Dioses) y una Magdalena; El Sarao y los Ciegos; un país de navíos peleando, otras dos de unas barcas de gente, Los Ladrones, una Caza de Galgos y más de dos docenas de países sin detallar. Se añadían a la colección láminas de un Jesús, de un Santo Cristo, de la Virgen en el trono, de la Virgen huyendo a Egipto, de la Virgen con San Juan, de la Virgen de Belén, de San Agustín y de San Juan. Había un relicario guarnecido de plata y bronce, un Cristo grande de madera y otro Cristo grande de marfil. Su nieto don Francisco de Vargas, al contraer segundo matrimonio con doña Josefa Antonia de Tapia y Avendaño49, llevaba entre sus bienes una tapicería de seis paños con la historia de Ciro por 6.600 reales, una segunda por 3.300 y una tercera por 2.200. Constan otras colgaduras de terciopelo y raso por 4.400, 5.500 y 2.200 reales. Entre los muebles había un sitial, un estrado, bufetillos de carey, escritorios y escribanías, espejos, cajas, baúles y escaparates, un biombo de cabritilla de china y una alfombra turca por 5.500 reales. Entre otros bienes muebles, constan unas tallas de las Vírgenes de la Encarnación y de Belén por 1.600 reales, una tabla de la Adoración de los Reyes, dos lienzos de Cristo y la Virgen, dos cuadros de San Julián, un lienzo de dos varas de San José con el Niño, otros de la Encarnación y de Cristo con la Cruz a cuestas, una 49 AHPSe, Leg. 2762 (1686), f. 1036: Dote del marqués de Castellón, vecino de Santiago el Viejo, a doña Josefa Antonia de Tapia y Avendaño. Le daba una dote compuesta por una alfombra grande de 9 varas de tamaño, por 800 reales; “una thapiseria de paños de corte de la ystoria de alexandro que se compone de ocho paños con treynta y nuebe anas y dos tersias de contorno y quatro anas y tres quartas de caida”, por 5.076 reales; otra de la Historia de José por 856 reales, y otras “de monteria” en 200 reales. En cuanto a los cuadros, muy numerosos, le ofrecía “un lienzo de ntra sra de la soledad con su manto negro de dos baras de alto” por 30 reales de vellón, doce retratos de diversos miembros de la Casa de Austria por 200 reales, un San Jerónimo, una Santa Susana, un San Francisco de Paula, una Virgen de Regla y una Verónica, una Virgen del Pópulo y una Inmaculada en 200 reales, un Descendimiento en 200 reales, una Virgen de las Angustias, otros –muchos– “quadros pequeños de diferentes deboçiones”, un Apostolado, dos Santos Juanes, un escritorio “de Japón colorado” en 1.800 reales, un baulito de china, otros pequeños escritorios, cajas de cedro y pino, escaparates y escaños de caoba, sillas de vaqueta, ropas –sombreros de castor, camisones y calzones–, una cama de palo con apliques de plata por 3.300 reales, sillas, taburetes y almohadones para el estrado; en el oratorio –que tenían en sus posesiones de Brenes–, casullas, misales, objetos litúrgicos, un Niño Jesús de bulto, un Cristo crucificado y un San Juan Bautista.
“Noble es bien aderezado”: los inventarios de bienes de los fundadores de la Real Maestranza... 333 LABORATORIO DE ARTE 24 (2012), pp. 315-333, ISSN 1130-5762 Virgen de marfil con moldura de ébano y otros “quadros de diferentes deboçiones” en gran número. 15. DON RODRIGO DE VIVERO GALINDO Y TORRALBA Don Rodrigo de Vivero fallecía en 1703. Había testado sin embargo en 1695, de partida para Indias, añadiendo posteriormente un codicilo a su testamento en octubre de 1703 en el que detallaba cuidadosamente sus haberes y sus deudas, seguido tras su muerte por un completo inventario de sus bienes, que fueron apreciados y tasados a petición de sus albaceas50. Entre otros efectos, varios lienzos religiosos de buen tamaño, como una Virgen de los Dolores, otra de la de los Desamparados, otro de Santa María Magdalena, de San Juan Bautista, de la Virgen de las Angustias, de la de la Encarnación, de la Adoración de los Reyes, de la Huida a Egipto, del Nacimiento de Nuestro Señor, de Nuestra Señora de Guadalupe, de Indias; San Sebastián, Santa Cecilia, quince lienzos de la Vida de Nuestra Señora, otro de Ntra. Sra. de la Soledad, un Cristo Crucificado, un Cristo amarrado a la columna, un Jesús Nazareno y trece países viejos. En cuanto a muebles, sillas de vaqueta, once canceles de pino, dos camas “de viento”, alfombras, esteras, espejos con molduras encarnadas, bufetes de caoba, escaños, taburetes, papeleras de caoba, dos escritorios de carey y marfil “bien tratados”, y uno de ébano y marfil “antiguo”, arcas de cedro, un biombo “nuevo” de Indias, “de doçe quarteles”, escaparates de pino y de cedro, colgaduras de brocateles, tapices “de montería”, etcétera. En cuanto a ropas, había sayas, tapapiés, mantillas, enguarinas, monillos, enaguas, corpiños, camisones, calzones, escarpines, calcetas, chupas, capas, ropillas, gabanetas, coletos. También se relacionan los elementos que componían el “lecho cotidiano” (cama de granadillo, colgaduras de damasco, sábanas y almohadas guarnecidas, colchas de tafetán, etc). “Un adereso de espada y Daga madrileño con Puños de hilillo de Platta y ojas de Alemania”. Cuatrocientos cuarenta y cuatro marcos de plata labrada de servicio de casa, “unas pulseras de perlas algo menudas”, un collar de sesenta y ocho perlas, un aderezo de diamantes para el pecho, zarcillos, alfileres y sortijas, de oro con esmeraldas y diamantes, más zarcillos y un mondadientes de oro. Fecha de recepción: 19 de mayo de 2011. Fecha de aceptación: 28 de noviembre de 2011. 50 AHPSe, Leg. 3761, f. 1176, testamento de don Rodrigo de Vivero. AHPSe, Leg. 3771, f. 585, codicilo al testamento de don Rodrigo de Vivero Galindo. A día 25, se hace inventario de sus bienes (f. 648) en su casa de la calle de Toqueros. En f. 660, aprecio de los bienes de don Rodrigo de Vivero, no totalizados.