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Arte y devoción en la ruta de la plata de Potosi, iglesias Andinas (S. XVII-XIX).

Pereira Campos, Magdalena Teresa

Abstract

En la región de Arica y Parinacota en Chile existen más de 80 iglesias andinas, incluyendo pequeños oratorios de estancias y capillas, la mayoría construidas en tierra o piedra entre los siglos XVII y XIX. A partir del año 2009, Fundación Altiplano, entidad sin fin de lucro, propuso al Gobierno de la región de Arica y Parinacota, la conformación de un conjunto patrimonial de 32 iglesias que, debido a su origen en pueblos de reducciones indígenas, con un sustrato cultural e histórico bien definido, podrían constituirse como un conjunto patrimonial, siendo el contexto de la ruta de la plata de Potosí, el hilo conductor histórico y artístico. En este contexto, la realización de esta tesis doctoral ha sido fruto de más de 15 años de trabajo de campo, recorriendo iglesias andinas, entrevistando y compartiendo con sus custodios, inventariando los bienes artísticos, e investigando en distintos archivos documentales que, luego de la guerra del Pacífico, recibieron documentos, visitas pastorales e inventarios en Arica, Lima, Arequipa, Sucre y Santiago. Para esta investigación se realizó una selección de 7 iglesias que son representativas del estilo artístico, constructivo y material que caracteriza a los templos del conjunto patrimonial. Los ornamentos decorativos, iconografías de portadas, pintura mural, retablos, mobiliario y bienes muebles dan cuenta de este pasado histórico que vincula directamente estos templos con iglesias de la ruta a plata en los actuales territorios de Perú y Bolivia. La metodología establecida para describir cada iglesia permitió detallar el conjunto ceremonial ritual que constituye cada templo con su atrio, muro perimetral, torre campanario, calvario o capilla miserere y calvarios en los cerros, desde su emplazamiento en el poblado, planta, muros, alturas, sistemas constructivos, techumbre e interior, considerando retablos, imaginería, mobiliario, objetos para la liturgia, como también tradiciones y costumbres locales. Las conclusiones permiten exponer las transferencias arquitectónicas, artísticas y culturales, como también talleres y artistas que circularon a lo largo de la ruta de la plata. El estudio y análisis del conjunto patrimonial de iglesias andinas de Arica y Parinacota es un capítulo fundamental de la Historia del Arte en Chile, que entregará información inédita para la mejor comprensión de la historia y la cultura andina conservada en el norte grande de Chile.

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! 0 ! Facultad de Geografía e Historia Departamento de Historia del Arte Universidad de Sevilla Arte y devoción en la ruta de la plata de Potosí. Iglesias andinas (s. XVII- XIX) Director: Profesor Dr. Rafael Ramos Sosa Doctoranda: Licenciada Magdalena Pereira Campos Septiembre, 2018 ! 1 ! Índice Introducción 3 I. - Contexto de la ruta de la plata 13 a. - Marco geográfico 13 b.-El trazado de la ruta, su dimensión histórica y social 19 b.1 Los caminos reales de la ruts de la plata 28 b.1.1 Camino Tacora - Arica 28 b.1.2 Camino Lluta-Arica 36 b.1.3 Camino Azapa-Arica 39 b.2 Los caminos del mercurio 49 c. - La Mita 60 d.- La evangelización en las reducciones de indios 63 II. -El estilo artístico andino 79 a. - El barroco surandino 79 b.- El “estado en cuestión” de las iglesias del área surandina 94 III. - Arte y devoción surandinas 102 a. - La catequesis 102 b.- Las cofradías y devociones 115 I V. -Artífices 131 a. -Lo indígena 131 b.-La transferencia artística europea 134 ! 2 ! c. -Talleres 146 d.- Mecenas 149 V. - Construcción y alhajamiento de los templos de la Ruta 173 a. -La arquitectura virreinal, breve contexto americano 173 b.-El sistema constructivo 179 b.1 El Adobe 183 b.2 La Piedra 185 b.3 La Madera 187 b.4 Otros materiales 189 c. Los elementos artísticos – arquitectónicos de los templos en la ruta de la plata 190 d. Virgen Natividad de Parinacota 192 e. San Ildefonso de Putre 258 f. San Francisco de Socoroma 296 g. San Andrés de Pachama 345 h. 6 Santiago de Belén 403 i. San Bartolomé de Liví lcar 442 j. San Martín de Tours de Codpa 476 Conclusiones 535 Anexo s 553 Fuentes - Bibliografía ! 3 ! Introducción Esta investigación es fruto de más de quince años de trabajo con las comunidades andinas aymaras, de la f rontera norte de Chile, en la región de Arica y Parinacota, a partir de sus solicitudes de colaboración para restaurar sus templos en estado crítico de conservación, por el cúmulo de terremotos desde los años 1987 (Arica), 2001 (Arequipa) y 2005 (Iquique), desde entonces nos surgió la necesidad de investigarlas y ponerlas en valor. Los primeros trabajos fueron los de inventarios de bienes muebles, de las iglesias principale s de la región, desde el año 1999 para la tesis de Licenciatura en Historia, en la Pontificia Universidad Católica de Chile, con el título: “La iglesia como eje central de la vida en comunidad aymará”. En forma paralela un grupo de jóvenes comenzamos con la redacción de los estatutos para constituir una Fundación sin fin de lucro, que pudiese recaudar los recursos necesarios para atender esta demanda. Es así como nació la F undación Altiplano, obteniendo personalidad jurídica el año 2002, por el Ministerio de justicia de Chile. Desde el año 2003 comenzó a ejecutar la primera restauración de un templo andino, la iglesia de San Jerónimo de Poconchile en el valle de Lluta. La región de Arica y Parinacota limita al norte con la ciudad peruana de Tacna y al sur con la región chilena de Tarapacá, célebre por sus salitreras, que le valieron a Chile la guerra con Perú en 1879, Guerra del Pacífico, y la incorporación definitiva del territorio de Arica y Tarapacá a administración chilena en 1929. Ac tualmente la ciudad de Arica tiene uno de los puertos principales del norte de Chile, como puerto de salida y entrada de los productos de Bolivia, fruto del tratado de Paz de 1904 (Tratado de Paz y Amistad firmado el 20 de octubre de 1904, siendo presidente en Bolivia José Miguel Pando y en Chile Germán Riesco, para dar término al estado de tregua desde 1884). Las favorables condiciones geográficas de Arica le otorgaron la característica de corredor natural desde tiempos prehispánicos hasta la actualidad. En más de 200 km, desde Arica hasta el lago Chungará (frontera con Bolivia), es posible encontrar diversos pisos ecológicos: los valles costeros hasta los 2.000 metros de altura, la precordillera o sierra entre 2.500-3.500 metros de altura y el altiplano entre los 3.600-4.500 metros de altura. Cada piso es nutrido por ! 4 ! las aguas de los ríos de Lluta y Azapa, valles principales de la región, que proporcionaron alimentos y forraje para sustentar largas travesías de intercambio y viaje, de las antiguas caravanas de llamas y mulas desde el alto Perú. Tal condición le valió a Arica el nombramiento de puerto oficial por parte del virrey Francisco Toledo, para la entrada del azogue por vía marítima, desde Chincha hacia Arica, y la salida de la plata de la Villa Real de Potosí en 1574. 1 Lo anterior consolidó la característica de avanzada del puerto ariqueño en el tránsito comercial por el área sur andina, por la ruta del azogue en el eje Huancavelica-Cuzco-Potosí, (ruta terrestre que se mantuvo, a pesar del desvío de la carga por mar antes mencionada) 2 ; y la plata desde Potosí hacia Arica. En este trayecto comercial se construyeron templos en los pueblos y reducciones para la evangelización de indígenas. Hacia 1777, con la creación del virreinato de Buenos Aires, se desvió la ruta de la plata por el camino hacia el puerto atlántico, decayendo el tránsito comercial ariqueño. Para comprender la historia constructiva, arquitectura y estilo artístico de los templos andinos de Arica y Parinacota, fue necesario investigar y ponerlos en relación, con los templos principales de los tempranos y principales centros administrativos y misionales de la colonia, emplazados en los obispados del Cuzco, La Paz, La Plata, y Arequipa, ubicados en esta gran ruta comercial. En este contexto, la ruta de la plata , constituyó un eje, un camino rector, para vincular fechas constructivas, decorativas, iconografías de templos sur andinos. De esta manera, los templ os ariqueños, pasaban a ser testimonio de una época de gran tránsito comercial, inscribiéndose, como centros relevantes, en tanto están emplazados en pueblos principales dentro de la logística de la ruta, recibiendo, transmitiendo, y tal vez proponiendo sistemas constructivos, ornamentación e iconografías en el circuito artístico de los templos sur andinos, abriendo un amplio abanico de análisis sobre las transferencias artísticas, culturales y sociales en el ámbito sur andino. !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 1 CÚNEO VIDAL, Rómulo : Hi sto ria de l a Fu ndac ión de l a c iuda d d e S an Marcos de Ar ica . Vol. IX. G ráfica Mors on , Li ma, 19 77, p. 10 3. 2 Ibidem, p.1 53. ! 5 ! A partir de esta propuesta, fue posible trabajar desde el año 2009 con el Gobierno regional de Arica y Parinacota en el “Plan de restauración y puesta en valor de 32 iglesias andinas de Arica y Parinacota.” Las iglesias que comprenden el conjunto patrimonial son: Ubicadas en los valles bajos (0-2.000 msnm) : San Jerónimo de Poconchile, San Miguel de Azapa, San Bartolomé de Livílcar, San Juan de Tímar, San Martín de Tours de Codpa, San Pedro de Guañacagua, y Virgen del Carmen de Chitita. Ubicadas en la sierra o pre cordillera (2.000-3.500 msnm): San Ildefonso de Putre, San Francisco de Socoroma, San Andrés de Pachama, Santiago de Belén, Virgen Candelaria de Belén, Virgen Asunción de Tignámar, San Isidro Labrador de Cobija, San Antonio de Sucuna, Santa Cruz de Saguara, San Antonio de Aico, San José de Pachica y San Pedro de Esquiña. Ubicadas en el altiplano (3.500-4.700 msnm): San José de Parcohaylla, Virgen Natividad de Mulluri, Virgen Inmaculada de Guallatiri, San Juan de Choquelimpie, Virgen Natividad de Parinacota, Santa Rosa de Caquena, Virgen del Rosario de Cosapilla, Santa Rosa de Lima de Guacollo, San Martín de Tours de Chapoco, Santiago de Airo, Virgen de los Remedios de Timalchaca, Virgen Inmaculada Putani y Virgen del Carmen de Tacora. Hoy en día todas tienen la declaratoria de Monumento Histórico Nacional que otorga el Consejo de Monumentos Nacionales de Chile, inscribiéndose en el listado prioritario de monumentos patrimoniales en Chile. Desde el año 2004 a la fecha se han restaurado 16 templos andinos en la región de Arica y Parinacota y se han publicado una serie de artículos en seminarios, encuentros, y libros. 3 Adicionalmente, se han elaborado dos proyectos Fondecyt (2012-2014, 2015-2017) en conjunto con la U niversidad Adolfo Ibáñez, f inanciados por Conicyt, agencia chilena para la investigación científica. Las investigaciones sobre la arquitectura c olonial del ámbito sur andino tuvieron un impulso desde la década de 1920, principalmente por los arquitectos Emilio Harth Terré 4 y Ángel !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 3 MORENO , Rod ri go y PERE IRA , Mag da le na : Ari ca y Pari nacota , l a Igl esia en l a rut a de la plat a . Altaz or, Viña del Ma r, 201 1. FUNDACIÓN ALTIP LANO: Iglesias andinas de Arica y Parinaco ta, las huellas de la ruta de la pl ata . Ogram a, San tiago, 2 012. C OR TI, Pao la, GU ZM ÁN , Ferna ndo y PER EIRA , M agdale na: La pintura mural de Pa rin acot a e n e l últ imo bof edal de l a ruta de la pl ata. Ogra ma, San ti ago, 2 013. ! 6 ! Guido. 5 En la década de 1940, Mario Buschiazzo presentó: “La arquitectura colonial en Hispanoamérica: catálogo razonado de la selección fotográfica presentada a la exposición de arquitectura y urbanismo”, anexa al V congreso panamericano de arquitectos , Montevideo del 4 al 9 de marzo, publicado por la Sociedad central de arquitectos, Buenos Aires. Pocos años después publicó: Estudios de arquitectura colonial hispanoamericana , Guillermo Kraft, Buenos Aires, 1944. Esa misma década en Chile y Argentina Alfredo Benavides 6 y Martín Noel 7 , continuaron profundizando en los aspectos arquitectónicos y decorativos de los templos. Por su parte en Sevilla, Diego Angulo Iñiguez y Enrique Marco Dorta publicaron tres tomos de la Historia del Arte hispanoamericano , Salvat, el año 1945. El último tomo junto a Mario J. Buschiazzo, Historia del Arte Hispanoamericano , Salvat, Barcelona, 1950. Antes, Enrique Marco Dorta, había publicado una serie d e artículos relativos a las Iglesias del ámbito sur andino. 8 Mario Buschiazzo y Diego Angulo Íñiguez, continuaron en esta línea profundizando sobre la arquitectura colonial iberoamericana. 9 !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 4 HARTH TERR É: Estét ica urbana , 1926. El escu do de armas de l a Ciuda d de los Reyes , 1928. Orient aci one s urbanas , 1931, en tre otras . 5 GUIDO, Ánge l: Euri ndia en l a arqu itect ura america na . Univ ersidad Nacio nal d el Litoral, Argentina, 1930. Fusión hispa no In dígena en la ar quite ctura col onial . Editorial “L a casa del libro ”, S - A., 1 925. 6 BENAVIDES, Alfr edo: La arqui tect ura en el vi rrei nato del Perú y en la capi tanía general de Chi le . Editorial André s Be ll o, San tia g o, 1941. Una segunda edi ción , en 1961, incluyó mayor información sobre la arquitect ura del norte grande en Chile, ampli ándose aún más en 1988. 7 NOEL, Mart ín: “La vil la imperial de Potosí”. En Docume nto s d e a rte co lon ial su damer ica no . C uaderno I. Acade mia Na cio nal de Bel la s Ar tes , Bueno s Ai res , 1943 . 8 MARCO DOR TA, E nr iq ue: “I gl es ia s re na cen ti s ta s en l as r i ber as del la go Ti t ic ac a” , en Anuario de Est udios americanos , Tomo I I, Sevilla, 1 945. “ El bar roco en la villa im perial d e Poto sí” en Laboratorio de Arte , U niversidad de Sevill a, 1949. MARCO DORTA En riq ue: La ar quitec tura ba rroca e n el Perú . Instituto Diego Velá sque z, Madr id, 19 57. MARCO DORT A, Enri que: Fuen tes para la hi stor ia de l ar te hi spanoa mericano , estudios y documentos . Escuel a de Estu dios Hispano ame ri canos , Sevilla , 1960. MARCO DOR TA , Enrique: Arte en América y Filipinas . Plus Ultra , Madri d, 1973. MARC O DORTA , Enri que: Estudi os y Document os d e Art e Hisp anoame ric ano . Re al Academi a d e l a Hi stor ia, Madri d, 1981 . 9 BUSCHIAZZO, Mario: Hi sto ria de l a arquit ectura col onial en Iberoamérica . Emecé, Buenos Aires, 1961 . BUSCHIAZZO , Mario: “ El problema del art e mest izo: cont ribuc ión a su escla reci miento ” , s eparata del XXXVI Congre so I nter naci onal de Ameri cani sta s, nº4, 196 6. Diego Angul o Í ñigu ez, en La Rá bid a, en las Pri meras jornadas d e Anda lucía y Am érica, en la conferenc ia inaugura l, presentó “R epercu siones A ndaluzas en el arte Ameri cano ”, Sevil la, Imprenta E.E.H.A [ s.n], 1983. Para mayor infor mación ver HERNÁNDEZ DÍAZ , José: “El profesor Angulo Í ñiguez, m aestro de historiadores de arte” , en Separata de l Boletí n de Bell as Artes , 2 da época, núm. xv, Gráfi cas Mirte, 1987. ! 7 ! Enrique Marco Dorta, en 1973 en Arte en América y Filipinas , describió los “valles del norte” de Chile, mencionando la importancia de los caminos para el traslado de azogue y plata de potosí en la influencia arquitectónica y artística de las iglesias del norte chileno: “Si las influencias limeñas llegaron por vía marítima a Santiago y a toda la zona central del país, las provincias del Norte recibieron las de la altiplanicie del Collao, por el camino que vio pasar las recuas cargadas de plata de potosí en busca del puerto de Arica y las de aozgue de Huancavelica, indispensable para los “ingenios” de la Villa imperial.” Sin embargo luego relaciona la iglesia de San pedro de A tacama com o recu erdo de las iglesia s del collao, que se repite en las de los valles del norte citando Sotoca, Chiapa, Huariña, etc., los elementos ornamentales d e las portadas y el relieve planiforme, siendo para él Usmaga ma e l mejor c onju nto t all ado d e t oda l a regi ón. Concl uye “ al parec er, l os maest ro s coll avi nos bajaban por los vall e s, siguien do los c aminos de Almagro y Valdivia, haciendo su trabajo en pueblos y caseríos. ” 10 Marco Dorta citó en este libro el libro del arquitecto chileno Alfredo Benavides, quien había publicado una segunda edición de su libro La arquitectura en el virreinato del Perú y en la capitanía general de Chile , en 1961. Benavides en esta publicación incluye las iglesias del norte de Chile, como un gran conjunto de iglesias altiplánicas, deteniéndose en las iglesias andinas de la región de Tarapacá, omitiendo las iglesias andinas del interior de Arica. Esta omisión es posible reconocerla en el mapa dentro del libro de Benavides, en donde sólo se muestra en el mapa a Codpa, como lugar con iglesia de interés. En tanto, Santiago Sebastián, José de Mesa y Teresa Gisbert, llegaron a publicar dos tomos sobre la arquitectura colonial americana en la prestigiosa editorial Espasa Calpe. 11 En la década de 1970. Más adelante Juan Benavides y Ramón Gutiérrez, complementaron las !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 10 MARCO DO RTA, Enriq ue: Arte en Am é rica y Filipinas … op . cit . , p. 299. 11 Summ a Artis . Art e Ibe roameric ano de sde la col onizac ión a la In dependen cia. Vo ls. XXVI II - XIX. Espasa Calpe , Madrid, 1986. ! 8 ! investigaciones anteriores, profundizando sobre la arquitectura colonial andina en el norte de Chile y noroeste argentino respectivamente. 12 El padre San Cristóbal en la década de 1990, realizó un importante trabajo de campo y de investigación sobre las iglesias de la región de Arequipa y Puno en Perú. 13 Todos han difundido y puesto en valor la arquitectura colonial americana y su particular estilo arquitectónico y artístico, normalmente bajo la denominación de “estilo mestizo”, que ha generado numerosos debates, siendo el Simposium Internazionale sul Barroco latino americano realizado en el año 1980 en Roma, uno de los más álgidos e n su discusión. Creemos que el mayor éxito de estos esfuerzos y publicaciones fue colocar a la arquitectura colonial americana en un lugar digno de ser analizado con rigurosidad científica. Hasta ahora se ha incrementado considerablemente el interés y las investigaciones en torno a la arquitectura colonial americana, siendo una de las publicaciones actuales, mejor documentada, incluyendo la transcripción de libros de fábrica e inventario, la de Gauvin Bailey, publicada en el año 2010. 14 La presente investigación quiere mostrar, a través de siete templos andinos de la región de Arica y Parinacota en Chile, ubicados en el contexto de los antiguos caminos del azogue y la plata, que llamamos Ruta de la Plata , las transferencias e intercambios artísticos de artistas, artesanos, albañiles, canteros y doctrineros, protagonistas todos de la construcción, reconstrucción y alhajamiento de los templos en los siglos XVII y XVIII, época de vigencia de la ruta por Arica; pero incluso más allá, también durante el siglo XIX, cuando se construyeron y alhajaron templos según los patrones arquitectónicos y estéticos de los siglos anteriores. Demostraremos por medio de fuentes, documentos y análisis artísticos aquél tránsito de artistas, materiales y técnicas en esta ruta que facilitó el intercambio entre los trajinantes, en !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 12 BENAVIDES COURTOIS, Juan: Arqu itectura del Alti plano: case ríos y vi llo rr ios ar iqueño s. Santiago: Editor ial Unive rsitaria , 1977. G UTIÉRREZ, Ramón, et al ., Arqu itectura del virre inato pe ruano , Bu enos A ires, 1986; GUTIÉ RREZ, Ramón (coord ): Pintura, escultura y artes útiles e n Iberoaméri ca , 1500 - 1825. Cátedra, Madr id, 1995 . G UTIÉ RREZ, Ramón y GUTIÉRRE Z VIÑUALES, Rodrigo : Hist oria d el art e Barr oco Iberoa merican o . L unwe rg Ed itores, B arcelon a, 2000 . 13 SAN CRISTÓBAL, Antonio: Esplendor del barro co Ayacucho: retablos y arquitec tura reli giosa en Huamanga, 1998. - Arquitec tura plani forme y t extilográf ica virre inal de Ar equipa , A requipa , 1997 . 14 BAILEY, Gauvi n. The Andean Hybrid Baroque, convergent cul tures in the churc hes of coloni al Perú. Indiana, Unive rsity of Not re Dame, 2010. ! 15 ! El altiplano es una gran cuenca endorreica cuyos lagos más grandes son el Titicaca y el Poopó, que pertenecen a la denominada meseta del Collao. Estos lagos riegan la zona altoandina, permitiendo la sobrevivencia en un clima hostil y riguroso. El lago Titicaca, de agua dulce, con 8.500 m 2 de superficie y a una altitud de 3.812 m es uno de los más altos y grandes el mundo, alimentado por el río Azángaro al norte y otros ríos de la cordillera Real. El lago desagua en el río Desaguadero que corre en dirección s ureste para desembocar en el lago Poopó que tiene una altura de 3.690 m, salobre, por lo que no permite totoras ni plant as forrajeras acuáticas, como el Titicaca. Más al sur se encuentran los lagos salados, o salinas, el salar de Coipasa, que es donde rebalsa el Poopó y el Uyuni, este último independiente. 21 Específicamente, entre Cuzco y el lago Titicaca hasta la cordillera llamada de Lipes, una serie de montañas dentro de los Andes, cerca de la frontera argentina, está rodeada al oeste por la llamada cordillera occidental y al este por la cordillera Real; esta última contiene las cumbres más altas de Bolivia. Al norte del paralelo de Cochabamba, en la parte oriental de la cordillera Real, se origina un brusco descenso hacia la zona de las planicies amazónicas, que constituye los yungas. Al sur se alternan estribaciones y valles. Al oeste la cordillera occidental desciende hacia el océano Pacífico, bordeado por una llanura desértica por donde corren ríos costeros, algunos de caudal regular, otros irregulares, en sus valles se generan fértiles oasis. 22 Cronistas como Baltazar Ramírez relata detalles de los caminos, los pueblos y tierras ubicados en el altiplano entre Cuzco y Potosí y pre cordillera o sierra del virreinato peruano: “En esta sierra está la provincia del C ollao, que aunque de suyo es poca cosa lo que propiamente se puede llamar Collao, pero los españoles impropia mente lla man Collao todo lo qu e h ay d esde el C uzco a Potosí, que se in cluye el C ollao , pro vincia de Chucui to, Rupacas (Lup acas), Pacax es (Pacajes) y Caranga s, como se dir á en part icular a su tiempo. Todo esto es tierra m uy fría, donde por espacio de más de 120 leguas no se !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 21 BOUYSSE CASAGNE, Thé rèse: Iden tidad aym ara, a proxim ació n histór ica (siglo XV, sig lo XV I) . Hisbol - Ife a, La Paz, 1987, p. 35. 22 Ibid em, p. 36. ! 16 ! coge trigo, ni maíz, aunque en los lados ay algunos valles m uy fértil es. Ay en esta tierra de la sierra muchos valles , como está dicho y se dirá en particular tratando de cada uno en su tiempo y lugar. En toda la sierra generalmente ay mu i g ran cantidad d e perdices, que aunque en la pluma y color no parecen a las de Castilla, tienen mucha semejanza en la pechuga y carn e; particularme nte ay m ás en la provincia d el Collao, y de allí en adelante (… ) las aves de l a sier ra son pocas, y pocos géneros de ellas, aunque hay mucho s pap agayos y paloma s; pero no es cos a de mucha consi dera ción lo que ay en la sierra, de aves y animales, fuera de lo dicho .” 23 Continúa el cronista describiendo la laguna de Poopó, llamada entonces laguna de Paría, que se forma con el río desaguadero, que sale desde el lago Titicaca o laguna de “Chucuito”. Alrededor de esta laguna señala que existen muchos pueblos con población indígena. Existían también estancias de españoles donde criaban cerdos, para proveer de cecinas a Chuquiabo (La Paz) y Potosí. Describe una tierra fría, ventosa, con buenos pastos, donde los indígenas tenían bastante ganado por su cercanía con Potosí. 24 En esta accidentada conformación geográfica, constituida por la gran meseta del Collao, se extendieron los caminos real es que debía conectar los distintos pueblos y tambos para evacuar el preciado tesoro de la Corona y surtir la villa real de Potosí. Potosí por su parte, era una zona de riguroso clima y difícil vivir, sin cultivos, solo algunos pastos para el ganado; continuos vientos, suelo húmedo, con pozos de agua salobre, y solo una fuente de buena agua, de la cual bebía todo el pueblo. Por esto la mayoría de los funcionarios y comerciantes se instalaron a vivir en la ciudad de Chuquisaca (La Plata, actual Sucre). 25 Hacia el norponiente de Potosí, se ubica la actual frontera de Perú, Bolivia y Chile, es señalada por las altas cumbres del Tacora (Chile-Perú), Sajama (Bolivia-Chile), y los Pallachatas, que integran los volcanes Pomerape y Parinacota (Chile-Bolivia). Éstos cobijan el lago Chungará, en la región de Arica y Parinacota. Más abajo, las lagunas Cotacotani dan origen al río Lauca, !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 23 RAM ÍREZ, Baltaz ar: “Descri pción del reyno del Pirú, d el siti o, temple, provincias, obis pados y ciudades; de los nat urales, de sus lenguas y traj e”. Mé xico , 15 97, en MAU RTÚA, Víct or: Juicio d e Límites entre el Perú y Boliv ia, Virreinato Peruano, To m o I . Impren ta de H enrich y Com p, Ba rcelon a, 1906 , p. 293 . 24 Ibid em., p. 341. 25 Ibid ., p. 345. ! 17 ! que luego de su paso por Chile ingresa a Bolivia. Cuatro ríos de la región chilena llegan al océano Pacífico, el Luta y Azapa, Vítor y Camarones, los que han facilitado la condición de esta región como corredor natural desde tiempos prehispánicos hasta la actualidad. A lo largo de 200 km en dirección a Arica es posible encontrar diversos pisos ecológicos: el altiplano entre los 3.600-4.500 metros de altura, la precordillera o sierra entre 2.500-3.500 metros de altura y los valles costeros hasta los 2.000 metros de altura. Cada piso es nutrido por las aguas de los ríos, siendo el Lluta y Azapa los valles principales de la región, que proveyeron los alimentos y forraje para sustentar largas t ravesías de intercambio y viajes a la costa del Pacífico, para las antiguas caravanas de llamas y mulas desde el alto Perú. Tal condición le valió a Arica el nombramiento de puerto oficial por parte del virrey Francisco Toledo, para la entrada del azogue por vía marítima, desde Chincha hacia Arica, y la salida de la plata de la Villa Real de Potosí en 1574. 26 El área geográfica descrita ha padecido grandes desastres naturales. Así como la geografía determinaba las vías de comunicación, los avatares de la naturaleza también ejercían su influjo: terremotos, maremotos, sismos y erupciones volcánicas. Un ejemplo concreto lo tenemos en el año 1600 con la erupción del volcán Huaynaputina que afectó la producción de vino del área de Arequipa y valle Vítor, cuyas cenizas llegaron incluso a la ciudad de Arica, como lo ilustra un grabado del cronista Guamán Poma de Ayala. !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 26 CÚNEO VIDAL, Rómul o : Histor ia de la Fundaci ón de San Marco s de A ric a. Vo l. IX. Gráfi ca Morso m, Lima, 1977, p.103. ! 18 ! Figura 4 . Cenizas del Huaynaput ina en Arequipa y Arica , es posibl e ide ntificar en amba s plazas m ayo res, una procesión, cargando un Crucificado.ht tp://www.kb.dk/permalink /2006/po ma/inf o/.(Con sultado el 3/03 /2015 ) . La producción de vino tuvo que trasladarse hacia Moquegua, incidiendo en la ruta y caminos comerciales terrestres que surtían de aguardiente y vino a los enclaves mineros de Carangas, Oruro y Potosí. 27 Poco después, un gran terremoto y tsunami, arrasó con el puerto de la plata (Arica) en 1604; éste fue descrito por fray Diego de Ocaña. 28 !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 27 Alreded or de 1555 Bar tolomé Terraz as, mie mbro de la ex pedici ón de Al magro a Chil e, plan tó en Co m desuyo s, al noroeste de Arequipa, vides de uva de las i slas Canarias. Al año siguiente, los residentes de Arequipa comenzaron a plantarlas en el valle de Vítor, 40 kilómteros al norte de la ci u dad. H acia fines del si glo XV I, Vítor ya era el mayor productor de vino, pero Moquegua, al sur de Arequipa, h abía recibido estas cepas qu e ya se habían propagado por los valles del sur peruano. La erupción del Huaynaputina en 1600 perjudi có bastante la producción vi ñatera de los alrededores de A requipa, s umado al ter remoto de 1604, lo que favoreció los valles del sur (en especial Moquegua ). BRO WN , Kendall W : Borbones y aguardien te . IE P, Lim a, 200 8. 28 “Ese mismo día y a la propia ho ra, sali ó la mar de sus límites, y de improviso cubrió todo el pu eblo del puerto de Arica y no dio lugar a más que la gente, corri endo y muy aprisa, se retirase; y así cubrió todas las casa s e iglesias, y al retirarse a su m adre se llevó tras sí todo e l pueblo , de m anera q ue lo ba rrió, de s uerte qu e parec e no haber habido en aquel sitio pue blo alguno. Perdióse toda la hacienda, que no pareció cosa ni ngun a sino que se lo tragó tod o la m ar. Y si c omo fue a la u na del d ía, que la gente andab a fuera y vieron venir s obre sí la mar, fu era a tiempo que es tuvieran recog idos y d e noch e, no q uedara person a en to do el pu eblo. Y así no se ahog aron s ino ! 19 ! La organización del territorio implicó la división político-administrativa de las nuevas tierras conquistadas. El amplio virreinato peruano con capital en Lima se organizó en 1542. Su primer virrey fue Vasco Núñez de Vela y su jurisdicción se extendió por todos los territorios españoles de América del sur, jurisdicción que se mantuvo hasta el siglo XVIII. En época de los monarcas Borbones el virreinato redujo su territorio con la creación otros dos virreinatos, en 1717 el de Nueva Granada, suprimido en 1723 y reimplantado en 1739, abarcaba las provincias de Quito, Panamá, Venezuela y el territorio de la Audiencia de Santa Fe. En 1777 se creó el virreinato de Buenos Aires que englobaba el río de la Plata, la jurisdicción de la Audiencia de Charcas y la gobernación del Paraguay con el actual Uruguay; este mismo año se creó la capitanía general de Caracas. La audiencia de Lima, al crearse el virreinato del Perú en 1542, heredó parte de la jurisdicción de la audiencia de Panamá, que quedó repartida entre aquélla y la de los confines (Guatemala). La audiencia de Lima, en 1543, tenía como sede la ciudad de Los Reyes, y jurisdicción en todo el imperio incaico hasta el reino de Chile y las audiencias de Charcas y Chile, (esta última restablecida en 1609). Pocos años después se creó la Audiencia de Charcas, en 1563, y el territorio de Cuzco pasó a su jurisdicción hasta 1568, en que volvió a depender de Lima. Arica por entonces era un corregimiento creado en 1565 y su dependencia directa se esgrimía entre Lima y Charcas. 29 En 1573 la gran extensión de territorio de la ciudad del Cuzco se dividió entre las audiencias de Lima y la Plata. En el sigo XVIII el virreinato estaba dividido en tres jurisdicciones; 48 pertenecientes a la audiencia de Lima, 30 a la de la Plata y 18 a la de Chile. b. -El trazado de la ruta, su dimensión histórica y social El hallazgo de los yacimientos de plata en Potosí es el hecho que determina y consolida definitivamente el poder económico de la Corona española. Descubierto en 1545, el virrey !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! algunos enferm os que no t uvieron quien los ayudas e a salir, por que no había quién se acordase de otro un aún las madre s de los hi jos. Este s alir de la mar t anto, fuera de su oril la y límite , fue genera l des de Chil e hast a el pueblo de Cañete, que está a 20 leguas de Lima .” LÓPE Z D E M ARI S CAL, Bl anca y MADROÑAL, Abraham (editores): Fray Dieg o de Ocaña . Viaj e por el nuevo mundo: de Guadalupe a Potosí, 1599 - 1605 . U niver sidad d e Navar ra, Mad rid, 2010, p. 502. 29 DANIGNO, Vi cente. El Correjimi ento de Ar ica: 1535 - 1874. Imprenta L a época, Arica, 1909, p. 16. ! 20 ! Francisco Toledo dedicará medidas y normativas para transformarlo en el motor del Virreinato peruano. 30 Mediante ordenanzas organizó y dejó sentadas las leyes que permitiesen su mejor extracción y logística de exportación. El distrito minero llegó a regular y estimular la actividad productiva y el ordenamiento social-administrativo de las tierras altas del virreinato, desde las tierras de Cuzco por el norte hasta Potosí por el sur. Integró social y económicamente el amplio territorio comprendido desde Lima a Arica por la costa y hacia el oriente, los territorios colonizados entre Santa Cruz de la Sierra, Paraguay y Tucumán, extendiendo esta influencia hasta el puerto de Buenos Aires. Ciudades lejanas entre sí, puertos del Pacifico y el Atlántico y regiones de diversas características geográficas y poblacionales se integraron y articularon alrededor de la actividad de Potosí. Se trata de una extensión con distintos puntos poblacionales, interconectando zonas baldías o apenas colonizadas. Por ejemplo, los territorios de misiones jesuitas del Paraguay eran simplemente territorios periféricos en las fronteras de la América española; sin embargo, su conexión con el núcleo colonial se canalizó a través del comercio con Potosí. El puerto de Buenos Aires, tan distante de la capital virreinal y de la Audiencia de Charcas, cobró importancia estratégica y se vincula con las tierras altas atravesando las enormes pampas deshabitadas; la actividad que incentiva este contacto fue principalmente el contrabando, ruta que luego se convertirá en la senda oficial de salida de la plata. 31 El temprano descubrimiento del mineral instauró la necesidad de contar con la logística necesaria para proveer de azogue y los insumos necesarios para la extracción, beneficio de la plata, y la población que vivía en un lugar inhóspito no apto para la agricultura. La descripción del siglo XVII por el cronista Baltazar Ramírez refiere lo bien surtida que estaba Potosí. Señala que el asiento de Potosí, desde que se instaló el beneficio del azogue, hay más de 2000 hombres, “todos se entretienen en diversas granjerías” hay todos los días feria de mucha gente, indios y españoles. Se trae a Potosí todo lo necesario de ropa y comida, !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 30 Ver LOHMANN, Guille rmo : Las minas de Huanca velica en l os siglos XVI y XVII . Publicac iones d e la Esc uela de estudios hispanoamericanos, Sevil la, 1949, pp. 6 - 7. 31 LÓPEZ BELTRÁN, Clara : “Una ruta de l a Plata: Potosí - Ari ca. I ntroduc ción hi stóri ca, t raza do y f orma de recorrido en lo s siglos XV I y XVII”. M anuscrito inédito, 2011 , p. 4. Sobre este m anuscrito C lara Lópe z publicó el año 2015 el li b ro La rut a de l a plata: de Potosí al Pac ífico, caminos, comercio y caravanas en l os siglos XVI al XIX. Plu ral Edi tores, La Paz, 2015. ! 21 ! ya que ni hay cosecha. Se traen cosas de todas partes del virreinato, como también de Quito, es todo muy caro, pero es el pueblo más abastecido y proveído de todo el Perú. 32 El comienzo del tráfico exigió que las autoridades se concentraran en el mejor acceso a la creciente villa. La demanda activó una red de servicios a merced de la ruta cuyos puntos de abastecimiento fueron pueblos y tamb os. El imperio incaico y su red vial ya había hecho gran parte del trabajo de mejoramiento de caminos e infraestructura, la que fue hábilmente aprovechada por españoles. Recordemos que estos caminos tienen un origen anterior al imperio del Inca, el que fue por ellos bien dispuesto tecnológicamente. Los españoles mejoran pasos y puentes con ingeniería europea, a pesar de que la utilizada por los nativos no dejaba de sorprenderlos: “Es puente muy segura, facilísima d e hacer, sin ningún género de clavo ni madera ni más arti fic io del dicho (tot ora); pasa por esta puente toda la gente y mercade ría s de ropa de castilla , vino, coca, ganado que va de Lima, del Cuzco y de Arequipa a Potosí y a los Charca s, y asimis m o toda la más plat a que va de Potosí a las dic has ci udades; de manera que por ella cruza la mayor contratación de todo el reino. En este puente se acaba la provincia de Chucuito y empieza el término y jurisdi cción de la ciudad de La Paz o por otro nombre Chuquia bo.” 33 Sin embargo, los cam inos incaicos eran bastante precarios o rudiment arios para trasladar grandes volúmenes de carga, frecuencia y cantidad de animales y dif ícilmente podían ser utilizados para el transporte por carretas. La introducción de la mula como animal de carga, hizo más “expedito” el camino para la carga de mineral. Añade información precisa un oficio de 1616 que señala que las llamas no caminan más de dos o tres leguas cada día, y los pastos están lejos, en Carangas “llaman los pastos de Saacama y están distantes de aquí 36 leguas por la parte mas cercana”, en mula las veces que se fletan !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 32 RAM ÍREZ, Baltazar , “Descr ipción d el reyn o del Pi rú , del s itio, temp le, prov incias ” ..., op.cit., p. 345. 33 Ib i dem ., p. 339. ! 22 ! azogue, estando en aquellos mismos pastos, desde el día que salen hacia Potosí, son diez a doce días, y los carneros treinta. 34 Los hispanos tuvieron que adecuarse a estos caminos mejorando en alguna medida su infraestructura, pero no era mucho más lo que se podía mejorar tecnológicamente debido a la dificultad, lo escarpado del camino, y los rigores del clima. Entonces, la impronta para mejorar el traslado de la carga fue la incorporación de la mula, que s oportaba más peso, manteniendo la tradicional llama como un animal de carga secundario. 35 En la ruta incaica existían los tambos, puntos de aprovisionamiento que señalaban hitos cruciales en la ruta de norte a sur, en altiplano, sierra y costa. Como señalamos, los españoles mantienen y mejoran esta base logística e infraestructura existente. A modo de ejemplo, en 1555, se notifica al encom endero de Pucarani, Hernando Che rino que vaya a visitar los tambos. 36 Los hispanos les llamaban “Mesones de Venta” 37 , eran administrados por españoles y atendidos por indígenas. “Desde el lugar de G uancayo, por toda la estrada real hay tambos de cinco a seis leguas, que ha estos llaman tambos reales, porque todos son del rey. En todos los tambos hay mita de indios, que están allí d epositad os para el servicio perso nal de los pasajero s que camina n de unas tierras a otras, y luego en entrando el pasajero en el tambo acude un alcalde de indios que allí asiste y le da inicio para que lo sirva, y este indio tiene ob ligación de le traer al pasajero agua y leña y pimientos y sal e icho (paja brava de la puna) sobre que haga su cama, y todo esto sin dinero; y le sirve y le guarda su ropa, y otros indios van a buscar gallinas y todo lo que le s piden , y llevan las mulas al asto y las vuelven a la m añana. Si les quieren dar alguna cosa se las dan; y si no, pasan su camino. Este servicio de indios lo hay !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 34 DANIGNO, Vi cente: El corregimi ento de Ar i ca …, op .ci t ., p. 112. 35 SERR ERA, Ramón: Tr áfico Terrest re y red v ial e n las Indias españolas . Lunwe rg Edito res, M adrid, 1 999, p . 156. 36 FEYL ES, Gabri el: Actas capitula res d e la ciud ad de La Paz 1555 - 1562 . T omo II. La P az: M unicipa lidad de La Paz, 196 5, pp. 593, 594. 37 “Hase de tener entendido que es tos tambos son unos aposentos y casa muy grandes que fueron mandados hacer de los i ncas reyes y señores de todas estas pr ovincias, porque en cada pueblo de indios y en los despoblados los hay. Agora si rven estos tambos tan antig uos de meso nes y d e venta s, en do nde se aposen tan tod os los ca mina ntes, yentes y vi nientes; en est os parajes se les daba de comer y de beber vino de la ti erra y lo que habí an menester para el cam ino, sin pagar cosa alguna. Y cuando los c aminantes se i ban y pasaban adelante, les daban los personeros e spañoles que tenían a cargo est os tambos, los indi os que habían menester para llevar las cargas y alguna comida para el camino hast a el otro pueblo en do nde se remudaban los indios y est o se hac ía tamb ién sin pagar cosa alguna. D esta manera se solía caminar por estos pueblos y ta m bos en aquel tiempo antes que el visorrey Blasco Núñez Vela l legase a estas provincias (1541) ” . En Actas c apitulares del Cabil do … , op .cit., p. 593. ! 23 ! por todos los tambos, y en algunos lugares no hay sino indias, porque los indios andan ocupados en ot ras cosas. ” 38 El virrey Toledo en 1574, dentro de sus ordenanzas incluye el que se mantenga el servicio de mesones y ventas, como ha sido la costumbre, sobre los repartimientos cuyos indígenas tenían obligación de servir a los tembos, “ que ahora llaman ventas y mesones”. 39 La elección de la mejor ruta, la más segura para la carga e idealmente la más rápida para sacar el preciado mineral de la cordillera en el alto Perú, exigió probar distintas alternativas. El primer esfuerzo siguió el largo trayecto desde Potosí al Callao: “En los primeros años después de iniciar la producción masiva de Potosí, la conexión Potosí - Pacifi co se realizaba por vía terres tre siguiendo las antig uas calza das incai cas hasta Lima, de cuyo puerto salía la Armada Real hacia el Caribe y España. Pedro de La G asca, comisionado de la Corona enviado al virreinato del Perú con amplios poderes, en m arzo de 1549 utiliza esta ruta en el primer envió d e Quintos Reale s , de spués d e 3 año s de hab er sido d escub ierto el Cerro . En un co mpli cadísi mo tra slado que dura sei s mese s, lle varon 7.771 barr as de plat a en una caravana de dos mil llamas cuidadas por unos mil indios y con la obligación de que los vecinos de los pueblos por donde pasa la ca ravana la escolten hasta el pueblo si guiente. ” 40 Posteriormente descubrieron la facilidad de acceder al Pacifico siguiendo el camino incaico hasta Arequipa para llegar al cercano puerto de Quilca. 41 Esto es reafirmado por Álvaro Jara y Ramón Serrera: “El desplazamiento de la plata desde Potosí hasta Arequipa, de allí a la costa y en seguida por barco a Lima, parece ser más bien el !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 38 HUARAG, Edua rdo (e ditor): Pedro de León Port ocarrero, Descripción del Virrei nato del Perú. Editor ial Unive rsita ria, Lima, 2 009, p. 72. 39 SAR ABIA, María Justina: Fr ancisco de Toledo dis posiciones gubernativa s para el vir reinat o del Per ú, 1569 - 1574 . TOM O I . CSIC , Sevilla , 198 6, p. 365. 40 BELTRÁN, Clar a: “Un a ruta de la Plata”... , op. cit., p. 1 9. 41 Ibid em. ! 24 ! estilo del siglo XVI, según se desprende de las cuantas de las Real Hacienda (A.G.I. Real Hacienda, Contaduría, Perú, legajos 1679 y siguientes).” 42 Finalmente, en 1574, el virrey Francisco de Toledo ordenó se pase la contratación del puerto de Arequipa (Quilca), al de Arica, creando el monopolio Arica-Potosí. En 1587 se crean en Arica una oficina de las Cajas Reales para cobrar con mayor eficiencia los impuestos de desembarco a los comerciantes (con amplias protestas de éstos que pusieron pleito al Rey, pero terminaron pagando), y para cobrar el Quinto de la plata que pretendía salir por ese puerto sin haber tributado en Potosí. 43 El historiador iquiqueño Juan Alberto Herrera describe la ubicación y función de la caja de Arica: “La C aja Real de A rica, creada durante el gobierno del virrey Francisco de Toledo en 1574, tuvo por misión asegurar el al m acenaje de la plata y el azogue, se ubicaba en chinchorro, lugar de desem barco del azogue y de las mercaderías de Castilla y de otros sitios, allí se embarca ban las barras de plata de la Villa imperial de Potosí. Los galeon es reales, que arribaban al puerto tuvieron por misión embarcar la prod ucción del cerro de plata, los que hacían su primera e scala en la ciudad de los Reyes, donde e mbarcaban otras mercade rías y los tributos que iban con destino a la Real Caja de Sevil la.” 44 La Caja Real se encargaba de la administración y fiscalización de los recursos de la Corona. Recaudaba los impuestos que provenían de la minería, entre otros. El impuesto principal que debían pagar los mineros sobre la producción de plata era el quinto (20%) que fue reducido al diezmo (10%) a partir de 1736. Otro impuesto directo sobre la plata era el derecho de ensato o Cobos que suponía un 1,5% del total de la plata. El minero tenía la obligación de llevar su plata a la Caja Real que le era asignada donde era fundida en barras y marcada con el sello correspondiente que indicaba su ley, concediéndole legalidad por haber pagado su tasa a la Real Hacienda. También en esta institución se suministraba el azogue necesario para el !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 42 JA RA, Álvaro: Tres ensayos sobre economía m inera h ispanoamericana . Centro de investig acione s de histo ria americana, Universidad de Chile, 1966. p. 74. 43 BELTRÁN, Clar a: “Un a ruta de la Plata”…, op.cit., p. 19. 44 HERRERA, Ju an Albe rto: El Amane cer d e Ari ca y Tarapacá ss. XVI - XVIII . IECTA, Iqu ique, 1997 , p. 44. ! 25 ! beneficio del mineral por amalgamación. 45 En la Caja Real de Arica, no existía callana de fundición. 46 El registrar la plata en dos Cajas reales posibilitaba a los mineros tener dos accesos distintos a créditos en el azogue. Tacna (Arica) se surtía de azogue de Huancavelica y Carangas de Almadén; esto les proporcionaba a los mineros más posibilidades de conseguir azogues cuando fallaba alguna de las vías de abastecimiento. Incluso algunos debían visitar distintas cajas reales para poder abastecerse de azogue y pagar impuestos, como el caso de los mineros de Huantajaya. 47 Clara López, cita a Gwendolyn Ballantine Cobb, 48 para comentar un informe de L a Gasca al Consejo de Indias, de donde se deduce lo complicados que podían ser los transportes por tierra. Se considera encontrar la vía terrestre más directa hacia el mar, mientras se desarrollaban las técnicas de navegación por la costa sur del Pacífico. Esto fue lo que favorecería al puerto de Arica por sus buenas condiciones. Lo anterior no estuvo exento de discusión administrativa por los intereses del gobierno y de los comerciantes locales. 49 La importancia de Arequipa era evidente, los intentos por sentar una audiencia con sede allí fue promovida por los funcionarios públicos, presionados por los comerciantes y privados. “La parte más acomodada para sentar esta Audiencia, y para que tenga el distrito que conviene y en propo rción, y más fácil y apacib le , así para los pueblo s de esp añoles com o de los naturales, es Ariquipa, que t iene al Cuzco a sesenta leguas, Guam anga otras tantas, la ciudad de La Paz setenta, Los Ch arcas y Potosí están cie nto y cinquien ta leguas, pero m uy buen c amino y m uy tratado : c amínase todo el añ o; de Chile vienen en !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 45 GAVIRA MÁRQUE Z , María C oncep ción: Población indíg ena, suble vación y mi nería en Carangas. La caj a real de Carangas y el Minera l de Huantajaya, 1750.18 04 . Centro de In vestiga ción de l Hom bre en el De sierto. Unive rsi dad de Tar apa cá, In sti tut o Fran cés de Est udi os Andin os, pp . 41 - 43. 46 Ibidem, p. 63. 47 (…) la plata del min eral de Huan tajaya s olía reco rrer tres c ircuitos d iferente s: Potos í, donde los min eros pagaban los impuestos y r ecibían el diner o en el Banco; Carangas donde pagaban el impuesto, camino hasta Oruro pa ra pro veer se; y Ari ca, do nde des pués de pagar el impues to continua ban ha sta Are quipa. (… ) Ibid., p. 114. 48 “Supply and Transportat ion for the Potosí Mines, 1545 - 1640” , His pani c Ameri can His tor ica l R evi ew, 1949, pp. 29:25 - 45. “Pot osí, A Sout h American Mining Frontier” , en Gre ate r A meri ca: Ess ays in Honor of Herbert Bolton , pp. 39 - 58. Uni ver sit y o f C ali for nia Pr ess, Be rke ley . 1977. 49 LÓPEZ, Cl ara: “Una ruta de la Pl ata” ... , op . cit., p. 19 . ! 26 ! quince días por mar, y vuelven en ve inte o tr einta; Tucumán es lo más lexos, pero es más cerca que ha Lima casi doscientas leguas; y lo m esmo lo que tiene poblado Ñ uflo de Chavez y Manso. Quédale a Lima hasta Quito y Tierrafir me, que es mucha tierra y muy poblada.” 50 Por su parte el científico francés Amadeo Frezier quien visitó el puerto ariqueño, señala en su relato que antes de las últimas guerras de sucesión de España (s. XVIII), la Armadilla, (pequeña flota formada por algunas naves del Rey y particulares), llegaba todos los años a Arica con mercaderías de Europa y con azogue para las minas de La Paz, Oruro, La Plata, Chuquisaca, Potosí y Lípes, regresando al Callao con la plata que correspondía al quinto del Rey; pero desde que no venía el galeón a Portobelo y, desde que los franceses han comenzado a ejercer este comercio, Arica es el puerto de escala más considerable de toda la costa, adonde bajan los mercaderes de esas ciudades que son las más ricas en minas. Aunque el puerto de Cobija quedaba más cerca de Lípes y de Potosí que Arica; su condición despoblado y árido, los hombres ni los animales tenían como mantenerse y prefieren andar algunas leguas más y asegurar s us menesteres. Por otra parte, por ahí llevaban escondida su plata piña y arreglárselas con los corregidores para eludir el pago del quinto real. 51 !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 50 AGI (Arc hiv o Ge nera l de Indi as) , Est 74. - Caj. 4 - Leg1, Carta del Lice nciad o Pedr o Ramír ez a SM sobre la conveniencia de establecer Audiencia en la ciudad de Arequipa. 15 de diciembre de 156. En FREYLES: Juicio de límites …, o p. cit., Tomo tercero, p. 84. 51 FREZIER, Ame dée : Rela ción del viaj e por el mar del sur a l as co stas de c hile i Pe rú dur ante los años de 1712,1713 i 1714 . Santiago: Imp renta M ejía, s antiago , 1902 , pp. 141 - 143. Frezier, detall a esta ruta y lo invia ble para grandes cantidades de mulares transit ando: “Est e puerto e s el que está mas cerca de Li pes i de Potosi i, no obstante, está a mas de cien leguas e n pais d esierto. L a viajata es esta: d esde C obija, e s precis o hace r una pr imera jornada de veintidós leg uas por un a rejion sin ag ua i sin árbo les, para llegar a l riachuelo de Chacau sa cuya ag ua es mui salada; de ahí , siete l eguas para encontrar agua de la misma calidad, ya que es el mismo riachuelo con nombre disti nto; en seguida nueve leguas par a llegar a Calama, villorr io de di ez o doce i ndios i dos leguas antes de llegar se pasa por un bosque de algar robos, espe cie de t amarindos. De Calama a Chiu Chiu o Ataca ma ba ja, seis leguas es un villorrio de ocho o diez indios i distante de Atacama alta diez i siete leguas hasta el sur: en ésta reside el Gob ernador de Cobija. De Chiu - Chiu a Lí pes, hai co mo se tent a l egua s. Que s e ha cen en s iet e u ocho jornada s, sin encon trar habitación alguna, i se pasa una montaña de doce leguas sin agua i sin árboles. Lípes es un asiento de minas, que ha dado durante mucho tiempo plata; hai ocho trapiches trabajando, sin contar otr as minas como Escala, Aquegua i San Cristóba l en las cua les hai die z. Lípe s está div idido e n dos p artes, alej ada un a de otra a lo menos medio cua rto de l eguas: una se ll ama Lípes i la otr a Guaico(…)De Lípes a Potosí ha i como setenta leguas, que se hacen en seis u ocho dias, sin encontrar en todo el camino mas de dos o tres cabañas de indios.” ! 27 ! Baltazar Ramírez describe la importancia del puerto de Arica en la segunda mitad del siglo XVI, cuando aún depende del obispado del Cuzco, (creado en 1553), antes que el puerto quedara dentro del obispado de Arequipa (hacia 1613): “El puerto de Arica, que es lo postrero de la jurisdicción de Arequipa y del obis pado de Cuzco, est á sese nta leguas de A requi pa al sur, de Potos í está a 80 leguas. Llega n a este puerto todos los navíos que llevan ropa de Lima a Potosí, y algunos de los que van y vienen a Chile; descargase allí todo el azogue que viene de Guancavel ica pa ra Poto sí, donde se entrega a un contador del Rey que allí reside; de allí se saca el azogue y la demás ropa en carneros de la tierr a y se lleva a Potosí. Tiene treint a a cuarenta vecinos; es puert o muy segu ro. Tiene mucho p escado de todas suertes; e s p ueblo ma lsano, falto de mantenimientos, porque, aunque en la comarca ay muchos, no osan traerlos los indios porque enferman en entrando en aquel valle. Tiene algunos indios pescadores, y un valle donde se coge algún maíz y trigo poco. Tiene un corregido r de aq uella com arca c on mil pesos de salario, un cura y vicario. Y aquí viene toda la plata que se trae de Potosí para Lima, así de S. M. como de mer cadere s .” 52 Para identificar el recorrido exacto de la ruta de la plata desde el puerto ariqueño es necesar io leer a los cronistas de la época, buscar en los archivos de Lima, La Paz o Sucre, o como también recorrer los antiguos caminos troperos. 53 Aunque es posible hacerse una idea, no es fácil dar con el paso a paso, pueblo por pueblo; algunos nombres variaron y se han perdido en el tiempo, siendo difícil hoy en día dar con la ubicación exacta. Esta dificultad la expresa el historiador español Ramón Serrera en su: Tráfico Terrestre y red vial en las Indias españolas, 54 como también el médico e historiador chileno, que investiga la zona de Tacna y Arica durante la ocupación chilena, Vicente Danigno, en su Correjimiento de Arica: “¿Y qué caminos seguían los arrieros en su trajín desde Arica a los diversos pueblos de la altiplanicie de los Charcas? Se diría que nada debe resultar más claro en el Archivo de Arica; y sin !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 52 RAMÍREZ, Balt azar : “Descr ipción d el reyn o del Pir ú” … , op.cit., p. 335. 53 CHOQUE, Ca rlo s et al ., “El Cami no r eal de la Plat a. Circ ulac ión de mercan cías e int erac cion es c ult ural es e n los valle s y A ltos de Arica (siglos XVI al XV III)”, Rev ista Hist oria , vol. 49 , Pontific ia Unive rsidad Católi ca de Chil e, 2016, pp. 57 - 86. 54 SERRERA, Ramón María: Tráf ico t errest re y red v ial e n las indias español as …op . ci t. , p. 159. ! 28 ! embargo, para fijarlo hemos necesitado aunar pacientemente raras noticias de este origen con los datos topográficos seculares.” 55 b.1) Los caminos reales de la ruta de la plata Luego de revisar cronistas y bibliografía relativa a la ruta, podemos señalar que existieron tres vías principales de bajada de la plata desde Potosí y subida del azogue y mercaderías desde Arica: • Potosí - Tacora - Arica. • Potosí - Chucuyo - Lluta - Arica. • Potosí - Chucuyo - Azapa - Arica. b.1.1 Camino Tacora - Arica La primera es descrita, entre otros, por Antonio León Pinelo quien recorrió la ruta de la plata desde Potosí hacia Arica y de aquí hacia Potosí dos veces, en los años 1612 y 1619; el camino que pasa por el volcán Tacora hasta hoy en día es conocido como Huayllas de Potosí : “..Por la parte de Tacora y Cosapa que no se lebanta tanto yendo desde Arica se ba subiendo mas de treinta leguas, y el remate es la que llaman Cuesta Blanca […] y sobre lo mas alto se mira el Monte Tacora y otros muchos mui empinados […]. Tales son la Sierra y Serranía de los Andes del Perú.” 56 Según Danigno, el valle de Tacna y la quebrada del Tacora habrían obligado a un largo rodeo a los arrieros que iban para Oruro y, con mayor razón, a los que se dirigían a Garci Mendoza y Potosí, situados frente a Tarapacá; pero por razones también irrefutables, ésta era la vía a La Paz, llamada en los documentos más antiguos “la vía recta”: !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 55 DANIGNO, Vi cent e : El co rreji mient o de Arica , op.ci t., p. 112. 56 PORRAS BARRENECH EA, Raúl : An toni o de León Pi nelo. El Paraís o en el nuevo mundo . Tom o I. Pu blicado bajo los auspicios del Comité de l IV Centenar io del Descubrimiento de l Amazonas, Lima, 1943, pp. 311 - 312. “El parage es bien conocido de lo s que frecuentan aquel camino que ba a Potosí, por el nomb re de la Puna (que es lo mismo que Pa ramo ) de T acor a y Co sap a: de que pue do depo ner por h aber le pa sado el a ño de 1612, y ot ra vez el de 1619, aunque esta segunda sentimos los efect os más viol entos porque í bamos de ti erra cal iente, que la pr imera que veníamos de temple frí o, y por dos o t res días nos duró el Mareo como si entrár amos en la Mar, que es l o que dice el P. Acosta.” ! 29 ! “Desde luego, basta una ojeada al m apa para comprobar que la línea recta de Arica a Oruro par a muy ce rca de Ca que na y Par ina cota , a mbas tra fi cada s ho y mis mo. Para ll ega r a ellas, dos valles ofrecían aguas y pastos a la recua: el de Azapa, de incierto y escaso caudal, i accesible sólo hasta Livilcar ; y el de Lluta con abundantes pastos cultivad os y agua constante hasta en el curso de su afluente el Putre, que en el Lluta se vacía poco más debaj o de la agri a y dis cut ida gargant a de Jamira ya. M ás allá de Putr e y Socor oma, concluían los cultivos , se entraba en la puna brav a y a poco la lagu na d e Ch ungará , al pie de los Palla Chatas (o mellizos) cuyas heladas vertientes la forman, hacían bifurcarse el camino. Las ramas abrazaban la laguna, faldeando la del norte el mellizo meridional, inclinán dose la del sur a Choqu elimpie , y c ruzand o seguid a en el divortia aqua rum par a bajar a los Carangas: ahí se abrían dirigiéndose al este hacia Oruro y al sureste hacia Potosí. Una vez en la fal da or ienta l, restauraba el gana do su s fu erzas en los pastos blancos de Sajama y Turco. El valle de Tacna y la quebrada del Tacora, que se hallan muy al nort e de esta lí nea , habrí an obl iga do a un largo rod eo a los arrieros que iban p ara Oruro , y con mayor ra zón a lo s que se dir igí an a Garc i Men doza y P otos í, si tua dos f ren te a Tarapacá; pero por razones también irrefutables, era ésta la vía a La P az, llamada en los documen tos más antiguos “la vía rec ta” señalada por el m apa, el terreno y los siglos. 57 En el año 1717 s e trasladan las cajas reales de Arica a Tacna, son constantes los reclamos del mal clima y salud que se da en el puerto, sumado a la amenaza de los piratas. Luego de este traslado, el camino de la plata baja por Tacora hacia Tacna y desde ahí hacia Arica. La ruta está representada en el mapa del siglo XVIII. !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 57 DANIGNO, Vi cent e : El Corr eji miento de Ar ica. .. , op.cit., p. 112 . ! 30 ! Figura 5. AGI (Archi vo General de Indias ). Visit a del Inte nden te Álvare z Jimé nez . 1793. Sección Mapa s y Manu sc ri to s Nº 48. Por su parte el carmelita Antonio Vásquez de Espinoza, ratifica esta ruta comercial de Tacna y Arica: “El pueblo de San Pedro de Tac ana (Tacna) , que está de Arica 9 leg uas p or don de sac an tod o el vino que se lleva a Horuro, y la Paz y otras partes por la provincia de los pacages, hasta este pueblo traen el vino de Arica en mulas, y de aqui lo cargan los carneros; es pueblo grande de indios, ric o y de m uch o trato, d onde e l corregido r de A rica pon e un te niente (… ) de este pueblo [de Taca na] a l a ciudad de Arica a y 9 leguas. ” 58 !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 58 VÁSQUEZ DE ES PINOZA: Compe ndio y descr ipci ón de l as indi as occid enta les . Smithson ian C ollection , Was hi ngt on D .C, 19 42. p. 4 78 . ! 31 ! Un juicio en la audiencia de Charcas en búsqueda de “traficantes” de plata y mercaderías, se confirma la ruta por Tacora: “ (...)En ocho dias del mes de Abril de mil setecientos y veinte y d os años, Don M iguel de Herrera, Thesorer o Interino Juez Oficial Re al de la Real Caja de Caranga s y su distri to; habiendo salido a las diligencias mandadas en la provisión antecedente despachada por los señores presidente y oidores de la ciudad de la Plata y exorto hecho de el G eneral Don M elchor de Herrera Corregidor y Justicia M ayor de dicha Provincia, habiendo llegado en el camino que atravi esa de la villa de Potosí para el Puerto de Arica, a la distancia nombrada Choxom a a preguntar e inquirir si habian pasado por dicho camino las personas no mb radas en dicha Real Pro vincion, top e con u nos arrieros q ue venian del Puerto de Arica con car guro de Aguardiente y aviendolos preguntado si conocían a las personas nom bradas en dicha real provision dijeros solo conocer a Juan Thomas de Agui rre, a quien abi an topado en una hornada nombrada Tacora y para mayor v erdad y certificación mando que dichos arrieros comparezcan en la casería de la estancia nombrada para que declaren de b ajo de el juramento acostumbrado asi lo proveí mande y fir me ant e mi y t est igo s a falt a de escribano público m i real =Miguel de Herr era= Juan Baupti sta de Roble s, Nicolas de Robl es. En dicho dia mes y año, yo don Mig uel de Herre ra , Theso re ro yint er i nar i o, Juez Ofic ia l, en cumpl ime nt o de lo mand ado por mi en el auto antecedente, compare cio Felipe Suarez, v ecino de Tacn a, a quien tope en el C amino de la Villa de Potosí y Puerto de Arica, y recibi juramen to a Dios N uestro Señor y una s eñal de la Cruz prometi o decir l a verdad de lo que s upiere y f uere preguntado, y siendolo al tenor de que su A lteza m anda; dixo que viniendo con su rec ua por el camino Real del Puerto de Arica, a poca distancia de la hornada Nombrada Tacora, topo con Juan Thomas de Aguirre, en cuya compañía iba un chileno nombrado Thomas Figueroa y otro cavaller o a quien no co nocio y qu solo vio que pasaban una piara de mulas cargadas y que por la prisa y por estar delante dicho Juan Thomas no reparo en las ca rgas que llevaban y preguntand ole si con ocia el arrie ro que le fletara las mula s, dixo que no iba otra pers ona con el qu ien podia d arle m ulas, sino dicho T hom as Figueroa a quien le conocia por arriero en el valle de Tacna y que no habia pregunt ado para donde iban por averlos topado en el camino Real inmediación de el valle de Tacna y puerto de Arica.” 59 !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 59 ANBS (Arch ivo Nac ional de Boli via, Sucre), Au dienci a de Ch arcas Real es cédu las, cartas y expediciones de mina s, 1562 - 1825. E xp ediente relativo al cumplimiento de la provisi ó n expedida por esta Real Audiencia a los corregidores de Oruro, Carangas y Arica p ara que se prenda a don Tomás de Aguirre, don José Cortés de Barba y ! 32 ! De hecho, el objetivo principal para la creación de la Caja Real en Carangas (en el siglo XVIII) fue evitar el tráfico comercial que se realizaba con las barras de plata sin quintar; se extraviaba mucha plata piña por el puerto de Arica. Antes los mineros de Carangas tenían qu e dirigirse a Oruro, a más de 24 leguas de distancia para quintar y sacar azogue, por lo que se creyó más conveniente instalar una Caja Real que ejerciera más control sobre la producción. Sin embargo, el control sobre la producción de la plata siempre fue muy incierto, a pesar del interés de la Corona. En el caso de Carangas, con un acceso tradicional hasta la costa del Pacífico, era mucho más difícil evitar que la plata fuera adquirida por mercaderes extranjeros que llegaban hasta la costa poco vigilada. El mismo virrey era consciente de la facilidad de la región para el contrabando, y advertía que “se tenían noticias de los negocios del corregidor de Arica, importante minero del asiento de Carangas, gran mercader que tiene un yerno con dos navíos en esta mar. ” 60 El segundo y tercer camino es descrito con detalle y rigor por la historiadora boliviana Clara López Beltrán, en un manuscrito inédito, fruto de una investigación en la década de 1990 para una producción de la BBC de Londres, basado en las descripciones de Lizárraga, Vásquez de Espinoza, Murúa, Arzans de Orzúa y Vela, entre otros, donde describe los recorridos desde la villa imperial hacia Arica. 61 Más adelante publicará La Ruta de la Plata: de Potosí al Pacífico. Plural Ediciones, La Paz, 2015. El camino partía desde Potosí y toma dirección sur por el barrio de Cantumarca en la zona que se conoce como "Camino Viejo", hacia Porco (a 40 k. de Potosí). Dice el cronista Lizárraga: "Media legua de Porco sobre la mano derecha para el Camino Real de Potosí a Arica que son 100 leguas tiradas. 62 Porco, era un antiguo asentamiento indígena, que está a tres km del camino real. Era un centro minero preincaico y la primera mina de plata que explotaron los españoles. Estaba concedida a Hernando Pizarro, hermano de Francisco Pizarro, y la explotaba el otro hermano, Gonzalo. Desde Porco iban los mineros a "quintar" a la Potosí. Con !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! don Francisco de Baños Lisperguer de qui enes se s abe pasan a la cost a con cantidad de piñas sin quintar., 1722, ff.. 1 - 3, 18 y 18 reverso. 60 GAVIRA MÁRQUEZ, M aría Concep ción : Poblaci ón indíge na, s ublevación y minería en Cara ngas , la Ca ja Real de Caran gas y el m ineral de Huantaj aya, 1750 – 1804 … ,op.cit., pp . 41 - 42 . 61 LÓPEZ BELTRÁN, Clara: “Una ruta de la pl ata” ... op.ci t. 62 LIZÁRRAG A, Fra y Regi naldo. Descrip ción Co lonial. Libro primer o. Bibli oteca Ar genti na, Lib rerí a La Faculta d, 1916, p. 289. ! 33 ! las Reformas Borbónicas, desde 1770 toda la región de Potosí tomó el nombre de Partido de Porco. Durante el siglo XVI, Porco perteneció a la jurisdicción de Potosí. Continuando con el camino real, hacia el este se llega a la estancia de Chaquilla, uno de los tramos más solitarios de la ruta. 63 El pueblo de Tomahave o Tomave, se ubica a 40 km al suroeste del camino. Arsánz de Orsúa y Vela, describió que Francisco Miranda "hizo fabricar aquel templo cuya riqueza y hermosura admira el arte y la curiosidad" Su construcción empezó en 1733 pero se terminó mucho después. A escasos kilómetros del lugar hay un tramo bien conservado del antiguo camino incaico al Tucumán con restos de un tambo real y una apacheta. El camino real avanza junto con el tren del tramo ferroviario Potosí-Río Mulato, hasta el lugar de Parantaca, a 3 km en línea recta al norte de Opoco. Parantaca está en una planicie por la cual corren arroyos que descienden de las cumbres al este. El camino sigue por más de 5.000 m.s.n.m. en la Cordillera de los Frailes, parte de la cordillera real. Habitaban pueblos aymaras, descendientes de los Caracara al este y Quillacas al oeste. Los primeros agricultores de las alturas y las laderas de los valles cercanos. Estos eran pastores de llamas quillacas y se trasladaban estacionalmente desde la sierra hacia las llanuras del este. Al igual que los Carangas, intercambiaban la sal de Uyuni con productos agrícolas de los valles del este. Una vez al año, durante el invierno (estación seca) conducen sus llamas cargadas de moldes de sal a los valles calientes para retornar con sacos de maíz, siguiendo una tradición que se pierde en los tiempos preincaicos. El recorrido desde Potosí a Río Mulato es de unos 150 kms. 64 Según el cronista Lizárraga, a tres o cuatro jornadas de Potosí, el camino real encontraba el sendero que venía desde las minas de Salinas de Garci Mendoza. Este camino venía rozando el borde norte del Salar de Uyuni, y se calcula que confluía en Río Mulato, con el camino Potosí- Arica. Sigue el camino bordeando el curso del río Mulato hasta su confluencia con el Márquez. (20 km). El sendero mantiene rumbo norte atravesando cerros y quebradas. 65 Se llega al pueblo de Aroma, hoy capital de cantón. En dirección nor-noroeste, a 25 km se encuentra Ucumasi, pueblo de semejantes características que Aroma, después de este punto, la historiadora establece que no se encuentran referencias topográficas en los cronistas. Lizárraga dice "Es muy trabajoso este camino por la destemplanza del frío, y no haber en tres o cuatro !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 63 B ELTRÁN , C lara: La Ruta de l a Plata: de Potosí al Pacífico. Plural Edici ones, La Paz, 2015, p. 53. 64 Ibid em, pp. 54 - 57 65 Ibid ., p. 58. ! 40 ! nombre del cacique. Río abajo se debe sortear el caudal a pie, siendo casi imposible cruzarlo en la época de lluvias estivales. Se pasa por el santuario de la Virgen de Rosario o Las Peñas, cuyo origen está vinculado a Carangas por la leyenda de la imagen que apareció grabada en una roca. La imagen mide aproximadamente medio metro, pero se cuenta también que en un comienzo habría sido del tamaño de una paloma, lo que se comprobaría con el tamaño de sus vestimentas, que debieron agrandarse con el transcurso de las décadas. La leyenda más aceptada refiere a una pastora que encontró grabada en los farellones de piedra el rostro de la Virgen: “Dicen que esa Virgen era de un pueblo de allá de Carangas, y la Virgen s e vino acá a esa par te, porque dice que esa vez allá pasaban la fiesta de mayordomo y alférez, pasaba el rico, primero, pasó primero el m ás humilde, pasó la fiesta com o él pudo, y después el rico hizo mucho más grande y ahí dicen que la Virgen se enojó, y vino al San tuario. Se escapó , y dice que cuando venía, venía una palomita blanca, según escuché, dice que había un pastor ahí en el pueblito de Carang as, y escuc hó una voz el que estaba pasto reando; dijo: “Yo me voy de acá porque no me siento bien, voy a un pueblo donde me están ll amando”; y dicen que fue donde apareció la Virg en de Las Peñas. Yo escu ché hab lar as í a mi abuel ita, mi p apá, l a vir gen viene de all á.” 80 !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 80 PERE IRA, Magdale na : Proyecto para la salvag uardia del patr imon io inm aterial y tr adición oral d e las comunidades aymaras de Arica y Parinacota y Tarapacá . Con sejo N aciona l de la C ultura y las Arte s, 2013 , Aric a, p. 45. ! 41 ! Figura 7 . Camino por la quebrada del río S an José. Otras leyendas relacionan el santuario con Tacna, ya que allá se celebra la octava de la Virgen de las Peñas, en la P arroquia del Espíritu Santo. Al santuario acude el grupo de morenos N°1 de la Santísima Virgen de las Peñas de Tacna, quienes desde 1888 acuden a la fiesta. También se cuenta la historia de un joven escultor español que vino desde Potosí. Considerando que el camino hacia Las Peñas es parte de un antiguo camino tropero por donde transitaron pastores Tiahuana co , Incas y trajinantes de la antigua Ruta de la Plata , tiene sentido la legitimación de este importante paso de arrieros que venían desde el Perú y alto Perú (Bolivia). 81 El camino al santuario muestra trozos de historia incaica -como las ruinas de Pubrisa, centro político, administrativo y ceremonial incaico, y asentamientos preincaicos como Humagata o las apachetas que acompañan y protegen a los caminantes y peregrinos, aliviándol os del cansancio. Se dice que las veces que los peregrinos caen en el camino representan la cantidad de pecados que han cometido. 82 !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 81 URZÚA, Lui s: Arica , Puerta Nueva . Imprenta Portug al, S antiago, 1956, pp. 247 - 254. 82 Pubrisa const a de un edificio r ectangular con plaza y qollcas . ! 42 ! Humagata, actualmente es un caserío con ruinas, conserva restos del antiguo templo de Santiago; el presbiterio con restos de pintura mural. Vásquez de Espinoza en 1618, refiere dos templos, Santiago y San Francisco. De este último no quedan ruinas. Un importante cementerio da señales de la población que existió en el lugar. Ya llegando a Ausipar, el camino entra en u na línea recta por el valle azapeño, donde hubo plantaciones de algodón y olivos, en las distintas haciendas que tuvieron un importante número de esclavos afroamericanos. Una de éstas fue El Olivar que perteneció a don Gaspar de Oviedo, hijo de Balthasar, trajinero en Panamá, uno de los primeros vecinos ariqueños. S u hijo Gaspar continuó el oficio, llegó a tener gran riqueza y un connotado solar en el centro histórico de la ciudad puerto. 83 Azapa la alta y Azapa la baja, eran dos puntos importantes en el valle. La última sería el actual pueblo de San Miguel. Su templo es moderno, de comienzos del siglo XX; podríamos decir que corresponde a la etapa de chilenización, sin embargo, en el título de propiedad se indica que a pocos metros del actual templo estaba la antigua iglesia. Su actual fabriquero don Domingo Baluarte, es afrodescendiente, su familia escondió la imagen de San Miguel con sus alas de plata, evitando que fuera saqueada en tiempos de la guerra del Pacífico. Vásquez de Espinoza, recorrió los pueblos de los valles de Lluta, Azapa, Vítor y Camarones, se detuvo a describir el paraíso que constituían las chacras del valle de Azapa: “(…)yo visite al ano de 618. los pueblos de Lluta, Socorom a, Putre, Tocrama, Lagnama, Lupica, Sacsama, Timar, Codpa, Cibita ya, Isquiha, Pachica, San franci sco de Vmagaia, Santiago de Vmagata, Chapiquina, Asapa, que estan en distrito de mas de 70 le guas vnos en valles calientes, otros en la sierra, apartados vnos de otros, y siendo la mas gente de buena razon, que viuen en la jurisdicion de Arica en aquellos altos, por la falta de los prel ados; los sa cerdotes, o curas que los tenian a carg o, no cuida ban d e ellos , y no tenian m as de los nomb res de C ristiano s, a todas las ig lesias les hiz e puertas de palos ; baptize muchos de edad crecida, y mugeres par idas, y muchachos de mucha edad, !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 83 Rómulo Cúne o Vid al cit a a Vice nte Dani gno p or una e scritur a del 3 1 de oct ubre de 1665 en CÚ NEO VIDAL, Rómulo : His tor ia de la Fundaci ón d e la ciud ad de San Marcos d e Arica . Vol. IX. Lim a: G ráfica M orso n, 1 977, pp . 3 16 y 3 17. V er HID AL GO , Jorge: Histori a Andi na e n Chil e . Vol. II, E ditorial U nivers itaria, San tiago, 2 014, p. 109. ! 43 ! queme vn pueblo que se llamaba Isquili za, porque los m as eran idolatras, mucho s aula que no se auia n confessado en su vida , y de a dies, 12, y de a 20 afios, y si uviera prelado en Arica, los curas tuvieran mas temor y cuidado; tiene a 40 leguas al sur los valles de Tarapaca, y Pica ricos de trigo , mais , vinos , y m ucho pescad o, y s e le pu ede agregar la prouincia de Atacama, que esta en la misma costa hasta el referido valle de Moqu egua, en est e dis trit o pone el co rr egi dor de Ari ca 4. ten ient es, vno en los val les de Locumba, y Sama, ot ro e n Tacna, otro en los al tos de los puebl os referidos , y otro en los valles de T arapaca, y P ica, t iene la ci udad de la otr a vanda de la Chimba vinas y oliuares con algunas guertas de ortaliza, por este valle viene de los altos de Copataya, donde tiene sus nacimientos vn Rio pobre de agua, y vaxando de la sierra en vnas quebradas grandes que llaman Guaicos, estan los dos pueblos V magatas entre altissimas, y peladas sierras de marauilloso temple, d onde se siembra mais, trigo, y se cogen marauillosos cam ar ones, que los ay en todos los Rios de estos llanos, y aunque son tierra c aliente; no ay caymanes, desde el Rio de Golan que esta jun to a Paita. Vaxan do de estos puebl os de Vmagata, pasando el Rio m ucha s veces, se vie nen por grandes llanadas que si uvier a agua para regarles, y sembrarlas; fuera el mejor valle del Piru, y tres leguas antes de la ciudad esta el valle de Asapa, donde ay buenas vinas, y oliuares con m olinos para hazer azeite, de que se coge cantidad, y m as de 8,000 votijas de vino; riegan las d e ordin ario de v nos ojo s de ag ua que salen de l pobre Rio, sob re que tienen m uch os ple itos los vezinos, s iembr asse m ucho trigo, m ais, a gi, me lones, p epino s de la tierra, y todo genero de ortaliza, que se da con abundancia, vaxando por el valle vna legua an tes d e la ciud ad salen otros ojos de agu a d onde ay b uenas vin as, o liuares, y higuerales, [y se coge de todo mucha cantidad] siembrase trigo, y mais, que se da en abundancia; en este valle se an cogido de vna h anega de trigo mill, sembrada a macoll as, y guaneada, las azeitunas de este valle y ciudad son mejores que las buenas de espana, estos dos valles son vn pedago de paraiso de mucha fertilidad, y regalo, y la vendimia es por fin de quaresma, luego viene el valle seco hasta cerc a de la ciudad , donde a la lengua de l ag ua del ma r sa le o tro o jo de a gua de este pobre R io, y es ta e l cele brado totoral de A rica, q ue e s vna ma ncha, de en ea tan gran de c omo vna plaga, que proueio Dies alii de aqu el re medio , con ella estri uan los naui os para la car ga del vino y lo demas, y todas las recuas se aderezan para lleuar las cargas a Potosi, [y en ella] hazen seroncillos para lleuar los carneros el vino, y azogue, y fi nalmente con esta totora remedian mucha s necesidade s .” 84 !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 84 VÁSQUEZ DE ES PINOSA : Compend io y de scri pción de las i ndias occiden tale s …, op. cit., pp. 479 - 484. ! 44 ! La importancia de Arica radicaba en ser la escala obligada de la plata que bajaba de Potosí y de los distritos mineros aledaños con dirección a El Callao. Al mismo tiempo recibía el azogue de las minas de Huancavelica que se enviaba desde Chincha para distribuirlo en Charcas. Dice el virrey Marqués de Montesclaros (1615) que de los almacenes de Huancavelica se transportaba el azogue por tierra en badanas o bolsas de cuero de res. El primer tramo hasta un pueblo de indios llamado San Gerónimo se lo hacia en llamas y desde allí en lomo de mulas a Chincha donde se embarcaba hacia Arica. Llegado al puerto se llevaba por tierra en mulas a Potosí, Oruro y los otros centros mineros. Por Arica salía mucha plata sin pagar quintos, y por no devolver ese metal a su sitio de origen para quintarlo propusieron algunos ministros de la Audiencia se estableciese en dicho puerto fundición, y unas Cajas Reales para cobrar el quinto, cosa realizada en 1587. El mayor avance de Arica y su región en el periodo indiano se inició con el descubrimiento del Cerro Rico y las demás minas del distrito de Potosí. Su primer encomendero Martínez Vegazo tuvo a su cargo 400 indios de diferentes orígenes que ocupaban toda la región y en particular la desembocadura de los valles. En 1565 se nombró al primer Corregidor y en el 1570 obtuvo los derechos y titulo de ciudad. En 1574 el virrey Toledo creó el monopolio comercial del puerto de Arica para todas las mercaderías que llegaban por barco destinadas a las tierras altas. El siglo XVII fue el de mayor esplendor económico y social de Arica. Reflejando las riquezas que entonces arrojaron las minas de Charcas. De esto daba cuenta su iglesia matriz, construida después del terremoto de 1615, según Cúneo Vidal, en el favor y devoción de Manuel Rodríguez de Almeida, nieto de Francisco Rodrígue z de Almeida, de origen portugués, quien habría descubierto el mineral de Huantajaya. 85 La patrona era la Virgen de las Nieves y el evangelista San Marcos, patrón del puerto. En la basílica las cofradías veneraban a los santos de las grandes devociones de los principales templos del ámbito surandino, tales como Candelaria de Copacabana (Titicaca), Rosario (Pomata), las Nieves (Carangas) y San José (Oruro). 86 El t erremoto de 1868 la destruyó totalmente. !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 85 CÚNEO VIDAL: Rómul o, H istoria d e la Fu ndació n de la ciudad … , op.c it, pp. 10 9 - 110. 86 BARRIGA, Víct or: Memo rias para la Hi stori a de Areq uip a . T om o IV. E stablec imiento s gráfic os la Co lmen a S.A., Arequipa, 1952, p.148. ! 45 ! En cambio, la vecina ciudad de Tacna, en la siguiente centuria sería el centro urbano más importante del corregimiento, cuando sólo había sido "... un pueblo grande de indios". A finales del siglo XVII se inició, lentamente al principio y después con rapidez, la decadencia de Arica y de la zona, decadencia que llegó a trágicos niveles unos 100 años más tarde, debido fundamentalmente a la aparición de malaria, por lo cual los españoles residentes en Arica huyeron a Tacna, quedando en Arica un grupo reducido de no más de 800 personas, compuesto de negros, mulatos y mestizos. También se trasladaron las Cajas Reales en 1719. 87 Con la creación del virreinato del Río La Plata en 1776, al tráfico de Charcas se desvió a Buenos Aires y hacia Antofagasta y Cobija en el Pacífico. En 1784 se creó la Intendencia de Arequipa y la sede de la administración estatal abandona Arica. La ciudad puerto pierde entonces toda importancia para la Ruta que, paulatinamente a su vez, pierde magnitud al ritmo que decae la producción de Potosí, la cual toca fondo en 1730. 88 Ramón Serrera también lo confirma: “El camino tradicional para el transporte de la plata se dejó de usar por diversas razones: el mineral de Potosí bajó su producción, cam bió tamb ién la estructura de com ercio con Europa y se creó el Virreinato de l a Plata. Desde en tonces será Buenos Aires el puerto de salida de la plata. Desde entonces los antiguos itinerari os terrestres desde Potosí hasta los pue rtos de l Pacíf ico de l virreina to lime ño d ejaron de co ntemp lar la a nual e scena de las recuas de ganad o po rtando los lingotes d e p lata p otosina para convertirse en simples rutas que conectaban el litoral pacífico con l as ciudades del A lto Perú. S u antigua denominación de caminos de la plata quedó com o un simple recuerdo de época remota, ya superada por la nuev a o rganización administrati va del espacio suramericano .” 89 !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 87 KELLER, Ca rlo s : El de partame nto de Arica , Censo Ec onómico . Santi ago, 1946, pp. 46 - 51. 88 LÓPEZ BELTRÁN, Clara: La Ruta de la Plata: de Potosí al Pací fico…, op. cit., p p. 80 - 82. 89 SERR ERA, Ramón María: Tráfico t errestre y red vial … , op. cit., p. 162. ! 46 ! Ecológicamente Arica tiene buenas condiciones, es puerto con agua dulce y vegetación en la llamada “curva de América”. Esto permitió que surgiera una de las culturas más antiguas de la América del Sur. Se han encontrado restos de tejido de algodón, cerámicas y enterramientos en los que se utilizaron complicados métodos de momificación artificial fechados hacia 8.000 años a.C, los Chinchorro. Se trata de una cultura de cazadores recolectores que usa los útiles de caza para pescar y cultiva las tierras de las riberas cercanas a su desembocadura. En estos valles hay restos de los primitivos poblados de casas de adobe y techos de estera de paja, llamados “cultura Arica”, a quienes se les atribuye los geoglifos que decoran los arenosos cerros de los valle de Lluta y Azapa. Desde muy temprano, estas culturas costeñas inician su relación con los habitantes de la cordillera. Los primitivos llameros de los bofedales de altura también bajan a la costa como lo demuestran los grabados en las rocas que representan grupos de llamas que miran hacia el mar. Se encontraron cinturones, gorros y piezas de vestir confeccionadas con lana; objetos datados entre el 2.000 y el 1.000 aC. El contacto andino con la costa se intensifica hacia el 1.200 dC. como demuestran los hallazgos de tejidos de lana y cerámica con diseños tiwanacota, así como hojas de coca de los valles interandinos. Los incas conquistaron estos pueblos y los comunicaron con el Cuzco y el Collasuyo mediante una red de caminos que, siguiendo el tronco principal de la línea de costa tenía ramales hacia las tierras altas. Las dos principales eran la vía que bajaba por Arequipa y la vía de Arica que viene del altiplano andino y que corresponde al camino Real y trazado de la Ruta de la Plata . El punto más meridional de esta red era Copiapó. El intercambio mercantil y poblacional entre la costa y la sierra ha existido, como lo demuestran las investigaciones, desde épocas muy tempranas. Una descripción del puerto de Arica en el siglo XVII la ofrecen los cronistas Vázquez de Espinoza y Lizárraga. Dice el primero en 1629: "por tener buen puerto y seguro donde hay un fuerte a la lengua de agua con 4 piezas pequeñas y algunos pedreros (...) a Su Magestad le conviene poner más fuerza de armas para la def ensa (...) por ser el primero del Reino del Piru cuando vienen del Estrecho." 90 Desde que el capitán Drake repitió la navegación de !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 90 VÁSQUEZ DE ES PINOZA: Descri pición de la s I ndias …, op. cit., p. 480. ! 47 ! Magallanes para atacar las costas del Pacífico, la vía del Estrecho se convirtió en la más utilizada por los piratas ingleses que batían el Perú. Continúa el cronista: "los vecinos tienen más de mil mulas con grandes recuas para el trajín de las mercaderías a Potosí, Charcas y toda la tierra de arriba y para traer la plata al puerto.” 91 El metal llegaba a la ciudad donde estaban las Cajas Reales para quintar y luego se trasladaba al puerto que, en ese periodo, estaba separado del trazo urbano de Arica. Lizárraga recorrió la ruta 50 años antes que Vázquez de Espinoza, es más preciso y pintoresco; dice: "La playa de Arica es m uy grande y muy conoci da por un morro (así lo lla maban los marine ros) blanco, que desde muchas l eguas en la mar se parece. Es blanco por r espeto de los muchos pájaros que en el vienen a dormir y cuyo estiércol lo vue lve tal. El valle es muy angost o y de poca agua, y no muy buena. En la misma playa, junto al cerro, cuando es baja mar, y baja poco, se muest ran dos o tres mananti ales de agua dulce y buena , y en creci endo la mar los cubre; han sido para p oco los corregido res en no haber hecho cavar y limpiar un poco más arriba a donde la ma rea n o llega ; hub ieran d escub ierto a quellas fuentes y tu viera e l pue blo b uen a gua. De esta playa hizo don Francisco de Toledo, siendo virrey, puerto (como arriba dicho para las m ercaderí as y azogue que va a Potosí; la ocasión que tuvo para quitar la contrición de A requipa y p asarla a Arica fue acrecentar los derechos a S u Magestad de las ganancias de los mercaderes, diciendo que, aunque ya los hubie sen pag ado en L ima, porq ue las m ercade rí as las sacaban de un puerto a otro, habían de pagar los de las ganancias; hacia este reino tres; el de Los Reyes por todo el distrito de las apelaciones de la Audiencia; el de los Charcas por el suyo, y el Quito por el suyo; y porque si en Arequipa que es distrito de la Audiencia de los Reyes, se desembarcaran las mercaderías de las ganancias, por ser dentro de un mismo reino, no se deb ían derecho s (creo c on un dos y medi o por ci ento) pas ó la contr atació n a Aric a y puso al lí Caja Real y ofi ciale s. Los merc aderes fueronse a la A udiencia de Los Reyes por vía de agravio, trujeron pleito con el rey; condenaronle por dos sentencias declarando la A udiencia no haber derechos, teniendo por todo un solo de Quito a todo el destrito de los Charcas; sacaron l os m ercad eres su ejecutoria, notificar onla a los oficiales reales (y en ella como presidente firmó el virrey don F rancisco de Toledo) , los cuales escr iben al virrey la not ificación , y que allí viene su fir m a si han de cobrar o !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 91 Ib i dem . ! 48 ! no; respondiol es que cobre de las ganancias los derechos señal ados, y que si allí f irmo fue como presidente, que lo dem ás mandaba como gobernador, y así se ha quedado hasta hoy y se cobran los d erecho s co mo se im pusiero n. Por esta raz ón se ha poblad o a questa playa y es frec uentad a de navíos que llevan allí l as mercaderías y los azogues de Su Magestad para Potosí. Resid e allí el corregido r coti dianamente y es necesar io, porque en este puebl o (hel o vist o tres veces) viven de todas las naciones que sabemos; aquí hay griegos, frisones, flamencos y ojala no hubiese entre ellos algunos ingleses y alemanes, luteranos encubiertos, y siendo como es escala donde los navíos que vienen de Chile paran, y los luteranos que desde el año de 78 acá han venido a reconocer y han surgido en él. ¿Cómo dejan vivir a llí ta nto e xtranje ro? h ay mas de 150 hombres y no creo son los cuarenta meros españoles; esto ya es de tratar de gobier nos, cesemos, porque acá se recibe mal. No se puede d esembarcar en él sino es en una caletil la donde no pueden entrar ni salir dos batele s juntos, sino uno a uno, y es necesario saber la entrada por un os peñascos que a un y otra mano tiene, en los cuales asentándose los bateles fácilmente se trastornan. L os navíos surge n más de tres cuartos de legua d e esta caletilla. Vemos en el una cosa admirable; que ningún navío pu ede llegar al surgidero sino es de medio día para abajo hasta las cinco de la tarde, por que en todo tiempo la marea del aire comienza a las nuev e de la m añan a, y cua ndo so n las cinc o ya ha cesado . Puesta una ata laya sob re est e morr o, corno ya lo hay, desc ubre más de diez legu as de mar, por una par te y por otra , y ant es que llegue cualquier vela al puerto de más de seis leguas, ya le ha descubierto, por lo cual de noche pueden dormir segurísimos que enemigo no entrara en él; hay en él cuatro o cinco piezas gruesas de artiller ía muy buena, que alcanzan una legua y m ás, bastante para defender la entrada al enemigo. Tres leguas valle arriba se dan much as uvas y buen vino y frutas de las nuestras muy buenas .El trigo, m aíz y harina se trae de fuera parte, y p or esto sale caro. Al tiempo del v erano es ab unda nte de pesca do, y buen o. Es muy enfe rmo; siempre ho bo, e n él pocos indios , agora no creo haya seis ." 92 Este documento muestra el rápido crecimiento que tuvo Arica. Mientras Lizárraga describió Arica entre 1580 y 1600 como un puerto con 150 hombres mal acondicionados y donde los navíos anclaban a casi una milla de la orilla. La región cercana estaba sin explotar ya que los productos fundamentales como los cereales y el maíz se traían de otras regiones. Era, sin embargo un lugar interesante a juzgar por las discusiones que motivó la orden del virrey !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 92 Fray Reginaldo de Lizárraga escribió su obra Descr ipción br eve de tod a la t ierra del Pe rú, Tuc umán, Rí o de l a Plata y Chile en 1605, pocos años después de establecido el m onopolio de la sali da de la plata y entrada de azo gue por el puerto ariqueño. Ver LIZÁRRAGA, Fray Re ginaldo: De scri pción Colonia l. Libro primero …, op. cit, p. 165 - 167. ! 49 ! Toledo y por el elevado número de extranjeros que allí residían en esa época. En 1629 Vázquez de Espinoza describió la zona y valles de Arica con numerosos establecimientos de españoles y buena producción agrícola para otros mercados. Para entonces había ya mulatos y mestizos. 93 b.2 Los caminos del mercurio El descubrimiento del yacimiento de azogue o mercurio en Huancavelica, dio un impulso importante a la plata de Potosí; se podía proveer desde un punto dentro del virreinato y de alguna manera bajar los costos que significaba traer el azogue desde el Alamadén en España. En un comienzo siguió la ruta del camino Real que transitaba por Cuzco, pasando por el Tititcaca hacia Potosí, luego fue desviada hacia el mar para llegar al puerto ariqueño y ser subido en mulas hacia los centros mineros del alto Perú: “Desde el comienzo de la década d e los años setenta del siglo XVI, en q ue se impla nta y empieza a d ifundirse en el virreinato peruano el uso del m ercurio para beneficiar la plata por el método de amalgamación 94 , se tuv o que inic iar tamb ién el lento d esplaza mien to de recuas de mulas desde H uancavelica, la gran m ina productora de azogue, hasta Potosí y el resto de los yacimientos del Alto Perú(…) el azogue - producto monopolizado por la corona en todas las Indias - debía ser transportado a lomos de mulas y en costales de cuero desde Huancavelica (a 3.800 metros de altitud) hasta Potosí (a casi 5.00 0 m etros !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 93 “Tendra la ciudad 100 vezinos espanole s sin canti d ad de negros, y Yanaconas, que tienen assi para el se ruicio de la ci udad y de sus hazienda s, que tienen el valle arriba, y m uch os entra ntes, y sa lientes p or ma r, y tierra, y ser lugar de grand e trato, pu erto, y e scala de toda la tie rra de a rriba, ado nde lle gan m ucho s nauio s cargad os de merc ader ias de espan a, y con el azo gue de Guancaue lica, carga da s de vinos de los valles, y adonde traen a embarcar toda la plata, que se saca de Potosi, Horuro, Porco, Verenguela, L ipes, Chicas, y toda la tier ra de arriba, y [donde] llega la armada de aquel m ar por ella para traerla a Lima y [adonde] hazen escala todos los nauios, que vienen del Reyno de Chil e, por tener buen puerto, y seguro, [donde] ay vn fuerte a la lengua del agua con 4. piecas pequenas, y algunos pedreros, y donde su M agestad le conuiene poner alii m as fuerga de armas para la defensa de aq uel la ciudad, y puert o, por s er el primero, del Reyno del Piru, quando vienen del estrecho, y de t anta importancia que este segu ra y defendida esta ci ud ad, y puerto; ay i g lesia mayor, y un conuento de Nuestra Senora de la Merced, y l a herm ita de Santa L ucia , los vezinos ti enen mas de mil mulas con grandes recua s para el tragin de l as mercaderi as a Potosi , Charcas, y toda la tierra de arriba, y para traer la plat a al puerto, que aunque t ambien ay grandes recuas de carneros, todo es menester por ser muc ho el trat o, y el ca - mino largo, part e del, despo blado, ad onde ac uden ta ntos d e toda s par tes. Ay e n ell a c orr egidor prouei do por el consejo, y oficial es Reales”. VÁSQUEZ DE ESPINO ZA : Descripc ión de la In dias Oc cide ntales …, op .cit, pp.479 - 484. 94 La amalgamaci ón se int rodujo haci a 1572; es te s istema permitía extra er el mineral desde el material que se desechaba en l a faena de extracci ón de la plata. ! 50 ! de altit ud), situa do a más de 1. 200 kilómetros en l ínea recta, pero a una distanci a efectiva mucho m ayor en la realidad p or tener que realizarse el tránsito atravesando formaciones montañosas por rutas ab ruptas y difíciles. Este camino ín tegram ente terrestre es el que tenía q ue seg uir el mercu rio du rante los prim eros años de amalgamación. Hay, sin embargo, alguna discr epancia entre l os estudiosos a la hora de identifica r las esca las de este itinerario.” 95 José de Acosta en su Historia Natural y Moral de las Indias. 96 Comenta dónde se halla el azogue, y cómo se descubrieron sus minas riquísimas en Huancavelica. “Hállase el azogue en una manera de piedra, que da justamente el bermellón, que los antiguos ll amaron min io , y h oy día dicen estar miniadas las imágenes que con azo gue pintan en los cristales. El minio o bermellón celebraron l os Antiguos en grande manera, teniend olo por color sagr ado, com o P linio refiere; y así dice (i), que solian teñ ir co n é l el rostro de Júpiter los Ro manos, y los cuerpos de los que triunfaban, y que en la Etiopía, así los Idolos, como los Gobernadores, se teñían el rostro de minio (…). V ino á poder de un hombre inteligent e, llamado Enrique Garcés, P ortugués de nacion, el m etal colorado que he dicho, que llamaban los Indios Llimpi, con que se tiñen los rostros, y mirandolo conoció ser el que en Castilla llaman bermellón; y como sabía que el bermellón se saca del mismo metal que el azogue, conjeturó, que aquellas minas habian de ser azogue; fue allá, y hizo la experiencia y ensaye, y halló ser así. Y de esta manera descubiertas las mina s de Pal cas en té rmin o de Gua manga , fuero n divers os a benefi cia r el azogue para llevarle a México, donde la plata se beneficiab a por azogue, con cuya ocasión se hicieron ricos no pocos. Y aquel asiento de minas, que llaman Guancavelica (…) se pobló de Españoles y de Indios que acudieron, y hoy dia acuden a la labor delas dichas mina s de az ogu e, que son muchas y prósperas. (… ) En tiempo que gober naba el Perú Don Franci sco de Toled o , un h ombre que habia estado en M éxico, y visto cóm o se sacaba plata con los azogues, llamado Pedro Fernandez de Velasco, se ofreció á sacar la plata de Potosí por azogue. Y hecha la prueba, y saliendo muy bien, el año de setenta y uno comenzó en Potosí á beneficiar la plata con los azogues que se llevaron a Guanc avel ic a, y fue el tot al reme dio de aquell as mina s, porq ue con el azo gue se sac ó plata infinit a de los metales que estaban desechados, que llamaban desmontes. Porque como está dicho, el azogue apura la plata , au que sea po bre, y de poc a ley, y seca, lo qu al !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 95 SERRERA, Ramón: Tráf ico Te rrest re y red vi al …, o p. cit., p. 157. 96 DE ACOS TA, Jos é: Hist ori a Na tural y Mo ral de la s Indias: e n que s e tratan la s cosas notable s del Cie lo, elementos, metales, plantas y animales de ellas; y los rit os, ceremonias, leyes, gobierno y guerra de los Indios. Tomo Pri mero, sexta edi ción, Madri d, 1 792, p, 2 12. ! 51 ! no hace la fundicion de fuego. Tiene el Rey Católico, de la labor de las minas de azogue, sin costa, ni riesgo alguno, cerca de cuatrocientos m il pesos de minas, qu e son de á catorce reales, ó poco menos , sin que des pué s de el lo( …) Sac ans e un año con otro de estas minas de Guancavelica, ocho mil quintales de azogue, y aun mas.” 97 En la búsqueda de la ruta terrestre del azogue, el historiador español Ramón Serrera, citado anteriormente, se inclina por el camino desde Huancavelica pasando por Cuzco hacia Potosí. Rafael Varón afirma que el recorrido estaba compuesto por los tramos Huancavelica- Arequipa- La Paz -Potosí, mientras que Álvaro Jara -basándose en datos de las cuentas de la Real Hacienda- sustenta la tesis de que el itinerario estaba compuesto por las ciudades de Huancavelica-Cuzco-Potosí: “(…) según información que ofrecen las cuentas de la C aja Real del Cuzco de los años correspondientes al período 1573 - 80 , los arrieros de Huancavelica y ento rnos se adjudicab an en sub asta pública los fletes para transportar razón de 10 pesos el quintal (46 kilogramos) de azogue hasta el Cuzco, donde lo recibían los oficiales reales y cancelaban el importe. El costo de los fletes entre las dos ciudades oscilaba en torno a los 15 pesos el quintal, aunque a veces aparecen cifras más bajas, del orden de los seis pesos y medio. A su vez, para el tramo desde el Cu zco hasta Potosí, a través de Oruro, po día ascender el flete a 9 pesos el quintal; de forma que para el recorrido completo desde Hu ancavelica hasta Po tosí en no po cas o casiones durante dicho período los costos del transporte lle gaban a los 15 pesos por quintal. El desplazamiento, lento por necesidad, se realizaba en recuas de tamaño variable, ya que mien tra s algunos arrieros transportaban 30,40 o 50 quintales de m ercurio, otros superaban los 200 o 300 e incluso ca ntidades más elevadas.” 98 !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 97 Ib idem, pp. 2 12 - 215. 98 SER RERA, Ramón: Tr á fico Terrestre y red vial …, op. cit., pp. 157,158. ! 52 ! Figura 8. Mapa que seña la el ca min o terr estr e del mer curi o desd e Huanc avel ica – Cuzc o hacia Potosí. En JARA , Álva ro: Tre s ensayos sobre economía m inera… , op. cit., p . 68. Como señalamos anteriormente, el azogue de Huancavelica comenzó a llegar a través del puerto de Arica para evitar el encarecimiento del viaje por tierra; desde allí pasaba a Chucuito donde el asentista lo repartía entre las Cajas de Potosí, Oruro y Carangas. 99 Si bien Toledo desvía la ruta del mercurio, desde Huancavelica por tierra a Chincha y desde Chincha por mar a Arica, para ser llevado a lomo de mula para los centros mineros del alto Perú, la vía terrestre !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 99 GAVIRA, Marí a Conce pción : El mine ral de Huant ajaya …, op. cit., p. 104. ! 53 ! se mantiene activamente durante el período colonial. Los productores cuzqueños la utilizan para surtir los centros mineros alto peruanos. En carta al Rey desde la Audiencia de Charcas, destaca este comercio interno: “(El camino de Cuzco a La Plata o Chuquisaca) conviene no solo a los naturales como está declarado, pero a ellos y a los españoles que viven en el Cuzco, por otra razón, porque sus tratos de coca, m aíz y ropa de la tierra y otras cosas le tienen en Potosí y Porco, asientos de minas de esta ciudad, y de camino que vienen o envían a vender y beneficiar su hacienda, pueden venir a sus negocios y pleitos, y no hacer doblada costa, una en esta provincia y otra en Lima, mayormente q ue todos los más y principal es repartimientos del Cuzco está n, y bien, hacia esta parte de los Charcas, y muy pocos hacia Li ma.” 100 Cronológicamente el camino del mercurio o del azogue tiene tres etapas importantes. La que traslada el mineral desde el Almadén en España, con la flota Real hacia el puerto Arequipeño y a Potosí. Luego desde las minas en Huancavelica por tierra, pasando por Cuzco hasta Potosí, finalmente la ruta desde Huancavelica por tierra hasta Chincha, luego por mar hasta el puerto de Arica. Si bien Serrera para el siglo XVI, se inclina por la vía propuesta por Jara, hay que considerar que la ruta de comercio por Arequipa hacia las minas altoperuanas fue frecuente, sobre todo para el comercio del vino y aguardiente. “El obispado de la ciudad de La Plata, o por otro nombre Chuquisaca, en la provincia de Chucuito, que es camino Real que se lleva desde Lima y Cuzco a Potosí, y también se junta allí el camino de Arequipa.” 101 El camino desde Huancavelica a Cuzco y luego Lima, parecía ser lógico, sin embargo, al leer los testigos, era realmente peligroso, convenía más bien continuar por la sierra al sur: !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 100 El oi dor e n la cart a da cuent a de la fundac ión d e Char cas y pid e aument e su dist rito. AGI , Est 74. MA URTÚA, Ví cto r: Juicio de Límites… , op . cit, p.70. 101 RAMÍREZ, Ba lta zar: “Des cri pción del reyno del Pirú”.. ., op. cit ., p. 335. ! 54 ! “Esta la dicha ciud ad d el C uzco cien to y trein ta y cinc o leg uas desta ciud ad (Lima ), de muy mal cami no de cuest a y malos paso s, en tanto grado, que se despeña n muchas cabalgaduras; ándase co n gran riesgo, y se han despeñad o en él algunas p ersonas; por lo cual; y por estar más poblado el camino del Cuzco a la ciudad de La Plata que para esta ciudad (Lima); y del Cuzco a la ciudad de L a Plata que a esta; y algunas personas querrían andar aquel camino dos veces, más questotro una. A simismo, todos los naturales de los términos de las ciudad del C uzco son serranos, y esta la mayor parte dellos a cien leguas de la ciudad de la plata, y a menos y mas, todo ello camino llano como he dicho; los cuales se ha visto por exp eriencia que, si algunos han bajado a esta ciudad a pedir su justicia en cosas que se les ofrecen, se mueren, por serles el temple muy cal ien te y al contra rio de su natu ral eza, y deja n perd er sus caci cazg os, tier ras y haciendas por no venir a ella; lo cual todo cesa habiendo de concurrir a la ciudad de la P lata; y e s en g ran lam ento de sus vidas y salud. Dem as desto los es pañoles que r esiden en el Cuzco, en venir a esta ciudad en seguimiento de sus negocios, demás del gran trabajo del mal cam ino, reciben en su salud gr an d etrimen to, p orque , en llega ndo a e ll a, enferman los más de ellos y algunos mueren por la diferencias de temple, y much os dellos no osan bajar a pedir su justicia por los dichos e inconvenientes; y ansimismo son los gasto s may ores en e sta ciuda d que n o en la d e la plata .” 102 Fray Reginaldo de Lizárraga nos entrega una detallada descripción del camino con comentarios ge ográficos y culturales, que parecen más pertinentes al objeto de esta investigación, en su Descripción breve de toda la tierra del Perú, Tucumán, Río de la Plata y Chile. Por su parte, el carmelita Vásquez de Espinoza, quien también recorrió esta ruta, señala en su obra en detalle el nombre de las paradas, pueblos y tambos, con las leguas de distancia, las leguas y jornadas que hay desde Huancavelica hacia Potosí y Sucre. 103 Comenzando en la ciudad de Huamanga (actual Ayacucho) Lizárraga la describe con muy buenos edificios: “(…) La ciudad de Guamanga es de buenos edificios y son “los mejores que !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 102 “Pareceres de los o idores de Lima ac erca del a siento y dist rito que debía tener l a Audiencia de Charcas (sin fecha)” en MA U RTÚ A , Vícto r: Juicio de límites entre Perú y Bolivia..., op . cit., pp. 37 y 38. 103 VÁSQUEZ DE ESPINOZA: “Rel aci ón de los pueblo s J orna das y leg uas que ay de est a ci udad a la vi lla de Pottoss i y ciudad de la plat a”…, op. cit., pp. 4 31 - 433. ! 55 ! hay en el reino, particularmente las portadas de las casas son muy buenas, de piedra, que la tienen junto al pueblo y la sacan cuan grande quieren, y la cal no está lejos (….).” 104 Ubicada en el altiplano, tenía un riguroso clima, desde allí hasta el Cuzco se demoraban 12 días para recorrer 60 a 70 leguas; durante la travesía el clima cambiaba de manera drástica: “(…) en algunas jornadas hay dos temples diferentes, salidos de uno templado y llegamos a dormir a donde hace un frío insoportable; como saliendo de Guamanga y parando en los tambillos de Illaguasi.” 105 Bajaba el camino real, dejando atrás los bofedales altiplánicos para introducirse en la sierra hacia el Cuzco. Cuatro leguas antes se entraba en el valle de Jaquijaquana, Cuzco era: “ el asiento principal de los reyes de estos larguísimos reinos, a quien llamaban Incas. 106 Desde el Cuzco se encaminaba el camino hacia el Collao, debiendo subir nuevamente hacia el altiplano, río arriba, pasando por muchos pueblos de indios ubicados a la mano izquierda de él, hasta llegar a una laguna llamada Vilcanota. Particularmente interesante es la descripción de un muro ancestral ubicado en el camino que corría hacia el lago Titicaca, que dividía los imperios incaico y las etnias que habitaban el lago: “Un poco mas adelante, como media legua, vemos una p ared de pi edra de mampuesto que corre desde la nieve del un puerto a otro, atravesando el camino real. Esta pared dicen los antiguos se hizo por concierto entre los incas y los indios del C ollao, los cuales, trayendo guerras muy reñidas entre sí, vinieron en este m e dio que se hiciese esta pared en el lugar dicho, de un estado de un hom bre, no muy ancha; la cual sirviese como de murall a para que ni los incas pasasen a conquistar el Collao, ni los coll as el cuzco. Rompier on por su mal los coll as las pace s y quisier on c onquistar los incas, mas estos resolviendo sobre los otros, los con quistaron y no pararon hasta c hile. Esta pared se ve a l día de hoy desde la nieve de un cerro, y atravesando el valle y camino real sube hasta la nieve del otro.” 107 !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 104 LIZÁRRAGA, Fray Reginal do: Descr ipc ión Colonia l. Li bro primero…, op. cit., p p. 192 - 193. 105 Ibidem, p . 195. 106 Ibid., p. 197. 107 Ibid., p. 210. ! 56 ! Continúa el cronista desde Vilcanota, bajando desde el tambo de Chungará, donde se criaba ganado vacuno, ovejuno y camélidos. Ya en pleno altiplano, se admira que sólo la producción sea de papas y quínoa. El primer pueblo del Collao era Ayavire: “ventoso y frío, pueblo grande, famoso (...).” 108 Desde Ayavire a la izquierda se tomaba el camino hacia Omasuyo, ribera oriente del lago, con varios pueblos y una importante población. Ahí se encontraba Guaycho, actual Puerto Acosta, donde el pintor Leonardo F lores hizo varios lienzos para los templos. Siguiendo por el camino real, a pocos días de andar se llega a la laguna de Chucuito, (Titicaca): “Es la más famosa del mundo, la mayor y muy poblada (…). Es abundante en peces por la una y otra costa; (…) el camino real del Inca iba muy derecho no lo torcía (…) Hay calzadas de dos leguas y más, a lo menos por el otro camino llamado Omasuyo.” 109 Aquí los pueblos principales eran Chucuito, que le daba el nombre a la laguna; en él residía el curaca principal y había un gobernador. Los pueblos que dependían de éste eran: Acora, Arvilavi, Juli, Pomata y Zepita; “son grandes y ricos de ganados de la tierra, y de los nuestros no hay faltas”. Estuvieron a cargo de los religiosos dominicos, hasta que fueron expulsados por el virrey Toledo. Lizárraga, que pertenecía a esta orden, aprovecha de comentar esta situación. 110 Avanzando por el camino real hacia La Paz, se acerca el famoso pueblo-santuario de Copacabana. La V irgen Candelaria de Copacabana hasta el día de hoy convoca cientos de devotos quienes peregrinan para saludar a la escultura de la Virgen que hiciese el famoso indígena Tupac Yupanqui en el siglo XVI. “Sucedió que en un pueblo llamado Copacabana, donde está la imagen d este mismo nombre, había un indio casado que a su mujer daba mala vida y aborr ecía grandemente. Ella er a buena cri stia na y devota de aquell a imagen de nues tra Seño ra; el marido !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 108 Ibid., p. 211. 109 Ibid., p.212. 110 “Nuestra sagrada rel igión (dominicos) l a tuvo a su cargo desde que s e redujeron a la Corona Real de Castilla para la doctrina, en que s e ocupó muchos años el padre Fr Melchor de los Reyes, de quien en breve deja mos hecha mención, el padre Fr. Agustí n de Formicedo, que hoy muy viej o vive, el padre F r. Domingo de Narváez, cuyo cuerpo dijimos estar ent errado en el convento de nuestro padre San Diego de los Reyes. Que pasados 7 años se halló entero su cuerpo y el hábito sin lesión, y el padre Fr. Domingo de la Cr uz, a q uien un demonio pe rseguía de día y de noche, c on muchos otros grandes religiosos con cuyos t rabajos, artes, vocabularios, cart apacios, y sermones, otros el día de hoy triunfan, como si ellos lo hubieran trabajado”. Ibid., p. 217. ! 57 ! persuadido del demonio sacola al campo para ahorcarla, échole la soga a la garganta y quísola ahorcar. La india muy de veras se encomendó muy m ucho a Ntra Señora y teniend ola ya su marid o para lanza rla de un árbol ab ajo, aparec ióle Ntra Se ñora. El indio deja la m ujer y pone pies en polvorosa mirando para atrás lleno de temor, y la india quedó libre, hallándose en el suelo, la cual también vio a Ntra Señora en su favor. Vinos e a la igl esia, hincó se de rodil las del ante del alt ar de Ntra Señor a dándole grac ias ; hácese averiguación del milagro cogiendo al marido que confesó luego por que aún estaba temerosísismo; llámase al corregidor de aquel parti do, que lo era d on G erónimo Mar añó n; conv ocár ons e los cl érig os comar canos : hízo se un aso lemne proc esió n con los indios d el pueb lo y otros que acu dieron y alguno s españ oles. Lu ego se c omen zaron a mult iplica r milagr os que pinta ron en las par edes de la iglesi a. Los mila gros han sido mucho s y notab les de los que escr ibi ré dos aquí (…) A la fama de esta imagen y mila gros concurr ían de tierr as leja nas; hasta de 100 leg uas venía n. El cont ador Garnica , que era quebrado, ciñiéndose la medida de Nuestra Señora sanó; los hechos es de más escribirlos porque piden un libro entero. Los padres agustinos tendrán cuidado de ello. El indio que hizo esta imagen, aunque ha hecho otras, ninguna ha sacado como ella; ha sido llamado a muchas partes y las ha h echo, y estando en la ciuda d d e la P lata le llamó el presidente de la Audiencia para conocerle, el Licenciado Cepeda, y dióle silla diciendo quien hace imagen de Nuestra Señora que obra tanta multitud de milagros, mere ce se le de silla delan te de un Pres idente .” 111 Desde Copacabana a la derecha se retomaba el camino real pasando por Zepita hacia El Desaguadero; aquí el cronista se admira de las balsas de totora que eran construidas con gran prolijidad por sus habitantes. Seis a siete leguas más allá de Desaguadero estaba Tiahuanaco, corazón del antiguo imperio del mismo nombre; ya entonces las antiguas ruinas de piedra llamaron la atención del cronista. Las describe como edificios antiguos de piedra que parecen labradas con escuadras. Describe haber visto figuras de hombres realizados con un solo bloque de piedra de grandes dimensiones. Comenta que esas mismas piedras se estaban utilizando para la fábrica de la iglesia de Ti ahuanaco. De aquí a Calamarca otro pueblo de indios, eran dos jornadas largas, donde se junta otro camino de Omasuyo. 112 De sde Guarina a la ciudad de La Paz eran dos jornadas; según el cronista se la llamó así por estar ubicada al medio de Potosí y Cuzco, donde hubo alborotos: “(…) porque aquí se había !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 111 Ibid., pp. 22 0 - 221. 112 Ibid., p. 225 - 227. ! 58 ! de salir apaciguarlos se llama la ciudad de La Paz.” Describe como un lugar con muy buenos pastos, donde se criaban bastante cantidad de ovejas. Tenía un muy buen obraje de paños, mejores que los que venían desde España. Tenía cuatro monasterios: San Francisco, San Agustín, la Merced y Teatinos. 113 Figura 9. Ant igu o Tambo del caci que Quirquincho, actual centro cultural, La Paz. Desde La Paz, estaba el pueblo de Calamarca (a ocho leguas), cerca del cual pasaba el camino real; más allá se encontraba Quillacas, desde el Desaguadero hasta los Quillacas todo se llamaba Pacajes. Describe el cronista a estos pueblos grandes y ricos en ganado, faltos de madera para las casas y el fuego. Le llamó la atención la tola , arbusto cuyo olor le pareció al romero. Se refiere a la existencia de grande salinas, de hecho a una mina de plata le colocaron el nombre de Salinas. Desde Calamarca se continuaba el camino pasando por Sica Sica hacia el tambo de Caracollo, cuyo nombre se debía a un “espinillo” de pequeño tamaño, cuyo sahumerio sirve para los resfríos, toses y “apretamientos de pecho”, incluso lo piden desde España. De Caracollo, tomando el camino por la izquierda, 15 leguas, estaba el valle y pueblo de Tapacari. Según el cronista se daba maíz y trigo, duraznos y membrillos. Los agustinos tenían un convento. De Tapacari dos jornadas al gran valle de Cochabamaba, valle lleno de !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 113 Ibid., pp. 229 - 230. ! 65 ! mara vil losos, dond e se coge todo tipo de géne ro de frut os y frut as, mucho vino , seda y ganados, con hortaliza de España. Y si algo le falta, se lo trae a casa la riqueza de sus metales preciosos. Tiene A udiencia Real y U niversidad de Letras, d os colegios: uno para el servicio de la Iglesia y otro real, dedicado a San Juan Bautista; con cinco conventos de religiosos: fr anciscanos, dominicos, agustinos, mercedari os y Compañí a de Jesús , y dos de reli giosas. Est e ar zobis pado se dividi ó en tres obispados: en el arzobispado de la ciudad de La Plata, el obispado de La Paz y el obispado de San L orenzo de la Barranca (Santa Cruz). Su santa iglesia se erigio en catedral p or bula del Santísimo Julio tercero, en 5 de julio año 1552. Y el que la erigio y ded ico a Santa M aria f ue s u prim er arzobispo don Fray To más de san Mar tí n.” 127 Potosí, dependía de La Plata (Sucre), prácticamente todas las órdenes estaban allí instaladas, recordemos la gran cantidad de población que tuvo la villa. Para fines del siglo XVI Baltasar Ramírez lo describe: “Tiene Potosí un monasterio de San Francisco, otro de santo dom ingo, otro d e ntra señora de las m ercedes, otro de San agustín, qu e el edificio de todos es harto hum ilde y de pocos frailes, que no tienen m ucha abundancia de rique zas. El co legio de la Compañí a de Jesús tien e doce o trece reli giosos; leése en el gramáti ca y una lición de casos y otra de l a lengua de los i ndios .” 128 La Paz en tanto pasó a ser obispado el año 1605. Fue fundada por el capitán Alonso de Mendoza en 1549. Su catedral estaba dedicada a la Natividad de la Virgen, tenía cuatro parroquias, la catedral, de españoles y tres de indios: San Pedro, San Bartolomé y San Sebastián. Cinco conventos: dominicos, agustinos, mercedarios y jesuitas. 129 !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 127 Ibidem, p p.159 - 160. 128 RAMÍREZ, Ba lta zar: “Descripción del reyno del Pirú”…, op. cit., p. 353. 129 VIFORCOS, M. Isabel y PANIAGUA, Je sús (ed itores ): Teatro ecle siást ico de la primitiv a igl esia de las indias o ccidenta les…, op. cit., pp. 357 - 358. ! 66 ! Arica por su parte, fue fundada en febrero de 1541; a comienzos del siglo XVII tiene convento de Hermanos hospitalarios, franciscanos y mercedarios; tiene iglesia matriz y doctrina de indios en Lluta. Arica pasa a depender hacia 1613 de Arequipa, diócesis creada en 1609. 130 Pa ra el cuidado espiritual de las comunidades indígenas, las órdenes religiosas se establecieron en las reducciones. Padres hospitalarios, mercedarios, franciscanos, jesuitas y dominicos en las zonas costeras y en las tierras altas. En el último tramo de la ruta, los agustinos, particularmente en el área de Oruro, desarrollaron una misión activa; los agustinos tenían sus doctrinas y heredades; por ejemplo, el templo de Copacabana, hacia el año 1826, tenía varias propiedades, entre ellas, la hacienda Nuestra Señora del Rosario, valle de Chaca, jurisdicción de Arica, con una pensión de diez botijas de vino. 131 De 1542 a 1572, la orden de predicadores o dominicos tenían a su cargo la provincia de Chucuito, incluyendo el pueblo de Pomata. Después de ser expulsados d e Chucuito por el virrey Francisco de Toledo en 1572 fueron reemplazados por sacerdotes seglares. Los dominicos lograron retomar en 1592 sólo tres parroquias del pueblo de Pomata y se restablecieron allí en 1600 gracias al obispo de La Paz, Alonso de la Cerda, quien anteriormente había sido provincial de la orden dominica en el Perú. Estuvieron hasta 1753, cuando una real cédula estipuló que cuando muriesen o se retirasen los párrocos regulares, debían ser reemplazados por curas diocesanos. En ese mismo añ o murió fray Joseph Barreto y el cura seglar interino José de Mariaca tomó su lugar, marcando el final de la presencia dominica en Pomata. Los jesuitas llegaron a Lima a fines del siglo XVI; la ciudad ya contaba con presencia y conventos de dominicos y mercedarios, por lo que son destinados a las tierras altas, donde organizaron el primer ensayo misional en Juli (Titicaca) desde 1576. Este sistema de evangelización lo pondrán en práctica posteriormente en las reconocidas misiones chiquitanas, guaraníes y chilotas. La historiografía eclesial establece o reconoce tres tipos de misiones: las estables, dedicadas a consolidar el asentamiento; las volantes, que se realizaban de forma rotativa, con apoyo de los !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 130 MORENO, Rod ri go y PEREI RA, Magda lena : Arica y Pari nacota , la I glesia en la ruta d e la plata . Editorial Alta zor, Vi ña del Mar, p . 39. 131 VILLAREJO, Avenci o: Los agus tinos en el Perú y Bolivia . Editorial A usoni, L ima, 1 965, p. 3 08. ! 67 ! colegios y residencias establecidas, desde las cuales salían a misiones por un tiempo determinado entre pueblos de una doctrina; y las misiones vivas, por tiempo indefinido en territorio no evangelizado, hasta lograr introducir la doctrina cristiana. 132 Las experiencias más significativas corresponden a jesuitas y franciscanos en diversas regiones de América. El primer tipo de misión es la más estereotipada en la historia colonial americana, puesto que fueron proyectos de evangelización que solían emplazarse en territorios de frontera o periferia y en donde los misioneros ej ercían un papel preponderante en e l liderazgo y administración de los poblados establecidos con población originaria. Los franciscanos en México y también los dominicos en Cumaná fueron pioneros en la idea, pero los jesuitas fueron sus máximos exponentes, aunque también hubo experiencias franciscanas entre guaraníes, por citar algunas. Con respecto al segundo tipo, es la fórmula más popular de misión, practicada por órdenes mendicantes en los siglos XIII y XV en Europa central; los religiosos o sacerdotes seculares realizaban misiones en regiones donde no había atención espiritual permanente, las que tenían un duración limitada de tiempo, generalmente pocos días en un sólo lugar. En el caso de los religiosos como jesuitas, agustinos, dominicos y franciscanos, este tipo de misión se realizaba desde puntos específicos, como Residencias o Colegios en el caso de los miembros de la Compañía de Jesús, y desde conventos en el caso de los otros religiosos, siendo en muchos casos, largas correrías que abarcaban vastas extensiones de territorio y donde los puntos de misión eran coincidentes con la existencia de poblados con capilla, siendo esta edificación el eje central de aquella misión volante; un ejemplo claro es el de los jesuitas en Chiloé. Generalmente, para apoyar el trabajo de estas misiones en lugares donde no había sacerdote, se establecía la institución de los fiscales, fabriqueros y cofradías, dependiendo del lugar y sus tradiciones, pero que solían ser colaboradores originarios que cumplían funciones específicas de apoyo a dicha misión durante el resto del año y en los días en que los visitaba el sacerdote. Ya asentados curas, doctrineros y religiosos, ellos deben participar y ser activos en la organización del territorio que introduce el virrey Francisco de Toledo. Según Ramón Gutiérrez, desde 1549 los doctrineros de diversas órdenes hicieron llegar al Rey y otras !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 132 SERRERA, Ramón: La Améri ca de los Habsbu rgo (151 7 - 1700) . Publicacio nes de la U niversidad de Sevilla , 2da edición, Sevill a, 2013, p. 210. ! 68 ! autoridades virreinales las dificultades que tenía su acción entre los indios y la necesidad de encarar una política de agrupamiento para facilitar la catequesis. Como respuesta de ello se despachó la real Cédula del 9 de octubre de 1549 para formar pueblos indios en el Virreinato del Perú, en que se disponía la constitución de autoridades internas y la organización de Mercado y pla zas . 133 El origen de los pueblos andinos en la ruta de la plata, se debe, en gran parte, a las reducciones. La intención del virrey fue concentrar la población indígena dispersa para lograr una efectiva organización, administración y evangelización. Podríamos aseverar que la mayor parte de los pueblos reducidos coincidieron con algún asentamiento prehispánico, a pesar de que el virrey fue enfático en que las poblaciones distaran de los pueblos antiguos de indios, siempre que el lugar escogido tuviese a la mano agua, tierra cultivable, la posibilidad de sembrar y criar ganado, y que fuese funcional al camino real o ruta de la plata. Por cierto, las disposiciones no siempre fueron implementadas de manera rigurosa. Hacia 1575, las disposiciones del virrey Toledo consignaban: “…se ha pretendido en esta Visita General ha sido y es que los dichos naturales se reduzcan y hayan re ducido a pueb los y co ngregacion es d onde tengan p olicía y doctrina y dejen de vivir en los huaicos y despoblados de que resultaba no vivir en la policía, antes viví an con mucha rustiquez y bar barismo sin se les poder adminis trar la doctrina y los santos sacra mentos e instrui rlos en las cosas de nuestra sant a fe católica, como es notorio, y para que se redujesen los dichos indios yo ordené a los visitador es y comisarios que nombré para hacer la dicha visita la orden que en ella habían de tener y les dí las instrucciones, poderes y comisi ones que parecieron necesarios y porque para ellas convenía nombrar personas que ejecutasen la dicha reducci ón por la orden y traza que les diesen los dichos visitador es… y porque en la provincia de los Charcas y ciudad de La Plata los visitadores que para hacer la dicha visita y reducción (estaban nombrados) señalaron y nombraron algunas personas por reducidore s en los repartimientos de sus distritos (…) .” 134 !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 133 MÁLAGA, Ale jandr o : Reducci ones tole danas , en GUTIÉRREZ, Ramón e t al: Iglesias del Altiplano peruano… , op.cit., p. 42. 134 SARABIA, Justina : Francisco de Toledo, Disposici ones guberna tivas para el virreinato del Perú, 1575 - 1580 . Tomo II, Sevilla . Esc uela de Estudios Hispa noameri canos de Sevill a, 1 989, p. 8 4. ! 69 ! Continúa: “Item, habiendo concluido con los indios en el número de pueblos a que se hubieren de reducir, daréis orden de t razar los dichos pueblos por s us calles y cua dras anchas y derechas, dejando el hueco de plaza y sitio para la iglesia, si no la hubiere, y para casa de sacerdotes, y solar para casas de comunidad, y cabildo y juzgado de los alcaldes que ha de haber, y cárcel con aposentos distintos para hom bres y mujeres, y corrales para ser vicio de la t al cárcel, y aposento par a el carcelero. Item, trazaréis las casas de los indios qu e tengan las puertas a las calles pública s y que ninguna casa tenga otra puerta que salga a casa de otro indio, sino que cada indio tenga su casa ap arte. Item, trazaréis la ca sa del caciqu e principal q ue sea con m ás anchura e alguna más autoridad que la de los indios particulares, de manera que al principio haya patio y aposento bastante para q ue se puedan juntar el cacique y los principales e indios del repartimiento cuando hu bieren de t ratar de las cosas tocantes al bien públ ico y gobierno del repartimiento. Y dem ás del dicho patio y aposento trataréis que haya una sala donde el dicho cacique pueda estar y comer y estar entre día; y a una parte de la dicha sala haya cámara y r ecámara, para que en la cámara duerma el cacique con su m ujer y en la recámara estén sus hijas y las demás mujeres del servicio de la muje r de dicho cac ique (…) otras dos piezas para los hijos varone s de dicho cacique y para los dem as indios de su servicio, por las cuales no haya entrada ni salida al aposento del cacique. Y procuraréis cómo además delos dichos aposentos haya servicio de cocina y corrales necesarios para el servicio de la casa”. 135 Item, procura réis que las casas de los in dios particulares se tracen de form a y ma nera que el aposento de la mujer e hijas e indias de servicio del indio, esté apartado del aposento de los hijos varones y demas indios que hubiere en la dicha casa. Item, procuraréis que en c ada c asa los indios tengan barbac oas a ltas del suelo en que duerman, por manera que no duerman en el suelo, mandándoles a todos que tengan sus casas barridas y limpias. Item, p roveeréis que dentro del circuito de cada pueblos n o hay a cháca ras i sementeras por el daño que hacen a la salud de los ind ios c on la hum edad de ella s, aunque se les podrá permitir que tengan un pedazo de huerta, con que, si hubiere acequias, no pasen por l os aposentos de las cas as de los indios. !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 135 SARABIA, Justina : Francisco de Toledo, Disposici ones guberna tivas para el virreinato del Perú, 1569 - 1574 . Tomo I, Sevi lla. Escuela d e Est udios Hispanoameric anos d e Sevi lla, 1986, pp. 34 - 35. ! 70 ! Item, ad vertiréis en cuanto fuere po sible, y la disposició n de la tierra d iere lu gar, que las dichas red uccione s de pueblos se h agan distin tas (distantes ?) de las huacas y mocha der os que los i ndios sol ían t ener en t iemp o de infi delida d. Item, prove eréis de ma nera que de ntro de un b reve término , todos los indio s de cada repartimiento se pasen a vivir y m orar en los pueblos donde se mandan reducir, apercibiéndoles que p asado el termino se les derribarán las casas antiguas y serán castigados si no se pasaren, dando cargo a los caciques y principales para que los hagan pasar y edificar sus casas dentro del dicho término, so pena de suspen sión de los cacicaz gos y que a cos ta d e los tales caciqu es se pondr án otras perso nas que hagan la dicha reducción. Y si os pareciere que conviene, podréis cometer la ejecución de la dicha reducción a las pe rson as que os pareciere, seña lándoles salarios moder ados de las conden aci ones que aplic áredes par a gast os de just ici a; y lo que acerca de la dicha reducción proveyéredes, haréis ejecutar, sin embargo de la apelación y reclamación que los indios y otras per sonas hagan. Item, prove eréis cómo pasado el térm ino que d iéredes a los ind ios para se pa sar y hacer sus casas donde se mandaren reducir, se les derriben y deshagan y echen por tierra las ca sas antiguas que antes tenían, pero no se le s q uema rá a m adera de ellas porque se puedan ayudar para el beneficio de las casas que nuevamente han de hacer”. 136 Estas disposiciones no fueron fáciles de aplicar, sobre todo en las zonas alejadas del control administrativo. Toledo, en 1575, insiste en que se ejecuten de manera concluyente las reducciones en su “Provision para que los corregidores de los charcas concluyan la tarea encomendada a los concentradores de caseríos, 1575” ya pasado el 1600 aún no se hacían efectivos: “Item, habéis de procurar que en las partes donde h ubiere tambos en los caminos reales, se pueblen pueblos, y si para esto no hubiere disposición, se mude el tambo al pueblo, teniendo siempre consideración que esto se haga con comodidad de los caminantes” 137 No se debe perder de vista que los templos son inmuebles construidos en función de la liturgia católica; esto, que parece obvio, algunas interpretaciones arquitectónicas parecen olvidarlo. En la historia de la Iglesia el hito en cuanto a dictámenes de construcción y ornamentación de !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 136 Ibidem., p. 35. 137 Ibid., p. 39. ! 71 ! iglesias fue dado en el siglo XVI por Carlos Borromeo. S us escritos pasaron a ser la guía para los religiosos en todo cuanto debía ser tomado en cuenta para proyectar la construcción de un templo. Será éste el único reglamento de base canónico, estudiado en los seminarios, hast a el siglo XX; sólo con las cartas pontificias de 1980 por la Comisión Pontificia para los bienes culturales de la Iglesia se vuelve a reglamentar y a dictaminar sobre la construcción, conservación y manejo de los bienes culturales de la Iglesia. Estas directrices para la construcción de iglesias, aprovisionamiento de ajuar y ornamentos, Las Instrucciones de Carlos Borromeo, 138 fueron emanadas del decreto de la tercera etapa del Concilio de Trento (1562-63). Estaban señalados por concilios provinciales de M ilán de 1565- 1576, cuyo autor intelectual fue el cardenal Carlos Borromeo. Posteriormente, en 1577 se editó y publicó como libro. Varios de los preceptos de las Instrucciones entraron a formar parte del Código de Derecho Canónico, por lo que su divulgación fue muy extensa y rigurosa. Toledo instruye a sacerdotes a cargo la efectiva realización de las reducciones. En 1570, de l a visita general, Toledo instruye sobre las tasas ordenadas por Francisco de Lima después de haber andado entre los indios muchos días: “Vayan al repartimiento y paséenlo e infórmese de los pueblos y asientos dél, traten con el sacerdote y caciques adónde se reducirán a pueblos y trácenlos mayores y más cercanos que se pueda y quede encargado al sacerdote y a los alcaldes de indios que tengan cuidado de hacerlos presto y procuren todo lo que pudieren que vayan por la traza que se les dará escrita que va aparte de esto”. 139 Cuesta atribuir la importancia que un texto como el de Borromeo poseía en su tiempo. Sin embargo, a la hora de estudiar rigurosamente el valor de un templo histórico conviene ciertamente tener en cuenta el texto para aproximarse al espíritu y la época que en definitiva dieron forma y sentido a la construcción. El texto de Borromeo fue un intento de reafirmar la autoridad de la Iglesia sobre los temas formales e iconográficos en que la arquitectura sacra debía adecuarse a las necesidades litúrgicas. 140 El texto posee una función que se inscribe en el esfuerzo de la Iglesia de su tiempo; quería ejercer control sobre la producción artística !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 138 BORROMEO, C arlos (Traduc. Búlmaro Reyes): Instruccio nes de la fábrica y del ajuar eclesiá sticos . Unive rsidad Naciona l Autón oma de Méxic o, Imprent a Un iver sitar ia, México , 1 985. 139 AGI , 28 (A), D º 46 en “Glosas a la i nstruccion general a l os visitado res para determinar las tasas” , en SARABIA Jutina : Fr ancisc o de Toledo, Disp osi cio nes guberna tiv as para el virr eina to …, op. cit., tom o I, p. 43 , 140 BORROMEO, C arlos (Traduc. Búlmaro Reyes): Instruccio nes de l a fábrica y del aj uar eclesi ásticos …, op. cit, p. X - XI. ! 72 ! destinada al culto, en especial sobre la libertad de expresión de la que había gozado el artista durante el Renacimiento; el arte debía promover la Reforma Católica. Las imágenes eran importantes como herramientas didácticas para la enseñanza y el culto de la Fe. Se resalta el decoro (una iconografía tradicional), la ubicación de éste en el lugar preciso dentro del recinto sacro, la decencia, la eliminación de todo vestigio profano relativo a los resabios artísticos greco-romanos. 141 La intención del Concilio fue establecer lineamientos generales para la construcción y adorno de los templos. Las normas para el proyecto del edificio por ejemplo, dictan que se dé preferencia a la planta en cruz oblonga o múltiple, de una, tres o cinco naves. La iglesia debía emplazarse en un sitio elevado al resto de la población por corresponder a un lugar digno de veneración; en caso de no existir elevación natural se debía levantar una plataforma artificial de tres a cinco gradas, siempre en número impar. El terreno debía simular una isla aislada de lugares sucios, bulliciosos o profanos. Esta alusión es especialmente importante cuando se atiende a la evidente distinción del emplazamiento de las iglesias andinas, cuestión interpretada siempre desde varios puntos de vista, pero prácticamente nunca remitida a esta recomendación del texto canónico. En cuanto a la disposición de los elementos dentro de los templos, a modo de ejemplo, fruto del decoro se acentúa la separación entre clero y fieles, no sólo con el uso de canceles abalaustrados entre las capillas y la nave central, sino también mediante las diferencias de altura entre éstas. Borromeo recomienda poca distancia entre los balaustres de los canceles para asegurar que los perros no entren al presbiterio. Todas estas disposiciones afectarán soluciones estéticas y constructivas que se adoptan especialmente en el Barroco. Por ejemplo, cuando hagan falta altares, se dispondrá un tercer lugar en los dos lados de las iglesias, que deberán ser todos equidistantes y de la misma altura. Por decoro se recomienda también el uso abundante de dorado. 142 Todas las recomendaciones de Borromeo pueden parecer desproporcionadas cuando se describen las capillas rurales construidas en los primeros tiempos de la evangelización en América. Sin embargo, son éstas las indicaciones que todo misionero o religioso tenía en !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 141 Ibidem, p . XIX - XX. 142 Ibid., p. XX VII. ! 73 ! cuenta a la hora de enfrentar la construcción de un templo, sobre todo si consideramos a un religioso como reducidor. Parte importante del trabajo de urbanismo de estos pueblos era elegir el lugar apropiado para la construcción del templo. “(…) haga hacer y acabar todas las reducciones de los repartimientos que tienen a su cargo según y como los dichos visitadores las dejaron trazadas y ordenadas, sin alterar ni mudar en esto cosa alguna sino prosiguiendo com o las hallaron en las partes y lugares que están señalados, no habiéndose por m i ma ndado m udar p or que en esto se han de guardar lo que po r mis provisiones se hubiere ordenado y mandado y cuando las hubieren acabado de todo punto, que se entiende hechas todas las casas y calles, casas de cabi ldo, tambos, hos pitales , cárceles e iglesi as, sin qu e de lo susodicho falte cosa a lguna, y derribados y asolados los pueb los antiguos y hech o pasar a l os nuevos los dicho na turales y enviándome t estimonio de ello de los sacerdotes de la doc trina y de los escribanos de los d ichos C orregidores, mand o que hayan y lleven lo que de suso irá declarado, para lo cual les mandaré dar mis libranza s en fo rma p ara qu e lo co bren d e los o ficiales reales o de la p ersona en cu yo poder estuviere depositada la dicha mitad de los dichos tributos para la dicha paga y lo que h ayan y lle ven en la f orma su sodich a los dich os Corre gidores , cada un o por lo que le toca y es de su juri sdicción, los pesos siguientes : Saavedra , po r lo que falta hacer de la reducción de Urinoca, Andamarca y C olquemarca, doscientos y ochenta peso s de la d icha plata ensayada… Ahumada y Sanabria. Por lo que falta hac er de la reducción de Yu ra y To mahavi, d oscientos p esos de la dicha p lata (…) Ahuma da. Al padre fray Juan B arragán, por lo que falta de hacer de la reducción de Talina, del repartimiento de los Chichas, doscie ntos y cincuenta pesos de la dicha plata ensayada (…) Diego N uñez. Por lo que falta h acer de la red ucción de Sauaya y Cura guara, doscientos pesos ensayados (…) 143 Las reducciones propuestas por Toledo, tuvieron como motivación la concientización de programas y el diseño de este nuevo espacio urbano. Dentro de las trazas de damero o manzanas, los templos tenían un rol preponderante; hitos principales de las reducciones, se adaptan a la materialidad local disponible, en base a las disposiciones eclesiásticas y a iniciativas de doctrineros y comunidades. En los pueblos alejados de los centros administrativos principales, se dieron distintas formas de configuración !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 143 SARABIA, Justina : Fra ncisc o de Toledo , Dis posic iones gubernativa s …, op. cit., to mo II, p p. 86 - 89. ! 74 ! o conformación urbana. Como señala Teresa Gisbert: “en muchos pueblos de la zona andina las iglesias pasan a ser conjuntos ceremoniales que constan de una iglesia y cinco capillas, las cuatro son posas y una está destinada a “capilla miserere.” 144 La sociedad andina, acostumbrada a los ritos al aire libre, demandaba una adaptación de los templos católicos a la realidad local. Los templos se construyeron con atrio, muros perimetrales, cuatro posas, capillas miserere para velar a los difuntos y calvarios o capillas en los cerros sagrados. “Ha quedado determinado que en el período v irreinal na ce una fo rma cere monia l - urbana que tiene antecedentes precolombinos. Se trata de la iglesia rodeada de atrio con cuatro posas y capilla miserere. Este co njunto muchas veces cuenta con una plaza adosada al atrio. Esta planificación estelar en to rno a la iglesia tiene u na variante más; el aditamento de otras cuatro capillas, no ya situadas en el pueblo, sino en el ámbito geopolítico que éste d omina. Estas capillas q ue ll amaremos perimetral es, así como el conjunto ceremonial, se dan en A nco - Cala y otros pueblos del departamento de Oruro, como Yarvicolla. Las capillas perimetrales determinan la ligazón relig iosa de la iglesia con el cam po circund ante por medio de líne as ideales transitad as en la s proc esiones que se realizan en fe chas d etermin adas, y que pasan por las citadas capillas; la concepción es muy similar a los ceques descritos por Cobo .” 145 En los conventos mexicanos ya se había aplicado un sistema de capillas y posas similar; lo explica Valadés en su obra “Retórica Cristiana” (1579), 146 Valad és fue uno de los discípulos del franciscano Fray Pedro de Gante, quien llegó a México en 1520 e instauró el sistema de pictogramas para enseñar el catecismo en base a los códices locales, a la vez que introdujo la !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 144 GISBERT, Teresa : “Crea ció n d e e str uct uras arqui tec tónicas y urbanas en la s ociedad vir reinal”, Boletín d el centro de investigaci ones históricas y estéticas . Caracas : Unive rsidad C entral de Vene zuela, 19 77, pp. 1 27 - 128. 145 GISBERT, Teresa : Iconogra fía y Mitos Indíg enas en el Arte . Te rcera Ed ición. E ditorial Gisbert y Cia ., La Paz, 2004, p. 27. 146 GISBERT, Teresa : “Arqui tectur a, cr ist ian iza ció n e id olatrí a en l a evang elizac ión de l P erú: sigl os XVI y XVII” , Ac tas del primer congr eso p eruano de histori a eclesiá stic a . Are quipa, 1 990, p.2 41. ! 75 ! advocación de San José en México, fundando el famoso hospital para indios. Los jesuitas continuarán en esta línea traduciendo y evangelizando en aymara y quechua. 147 Teresa Gisbert y el arquitecto José de Mesa son quienes ponen el valor estos conjuntos religiosos en Bolivia y Perú, identificando varios que se mantenían con esta configuración. Como ejemplos más antiguos señalan a Callapa (1560) y Chipaya, mientras los más emblemáticos serían Copacabana y Chucuito, conjuntos que se siguen desarrollando hasta el siglo XIX, como Sepulturas. 148 El conjunto de iglesia con atrio y posas sería un conjunto ceremonial propio de América, que responde a las necesidades de una nueva sociedad. Este tipo de conjunto tendría precedentes prehispánicos y fue una acomodación hispana debido al culto al aire libre que era practicado por los aborígenes: “Estos cotos ceremoniales tienen antecedentes en la arquitectura prehispánica. Los conjuntos de atrio y posas están destinados a la cristianización en masa; sin embargo, a partir del siglo XVII se dedican a otros usos, naciendo así los atrios penitenciales o simplemente procesionales.” 149 Incluso se ha tendido a vincular atrio y posas con la concepción dual indígena; esto, sin embargo, exige una revisión más detallada. Watchel, por ejemplo, vincula a las posas de la iglesia de Sabaya en el departamento de Oruro con la localización de los cuatro ayllus: Sacari, Cumuju, Collana y Kanasa. 150 El historiador del arte Gauvin Bailey profundiza un poco más en este tipo de conjuntos religiosos americanos: “Aunque no aparecen tan frecuentemente como en N ueva España, las m isiones peruanas ocasionalmente tení an capilla s abiertas (como en Copacabana, Bolivia) y algunas veces incorporaban 2 o 4 capill as posa en las esquinas del atrio, como en !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 147 CORTÉS CASTELL ANOS, J ustino: El catec ismo en pi ctogramas d e Fr. Pedr o de Gante . Fundació n Unive rsit aria Español a, Madr id, 1987. 148 GISBERT , Tere sa: “ Arquit ectura , cri stian izaci ón e idolat ría en la evange lizac ión d el Per ú: si glos XVI y XVII” …., op. cit, p. 243. 149 GISBERT , Tere sa : “Creac ión de e structura s arquitec tónicas y urban as en la s ociedad virreina l” …op .ci t. , p. 131. 150 Ibidem, p. 132 . ! 76 ! Oruro , en Boliv ia. Uno de los atri os más finos es el de la misión del sigl o XVIII en Manq uir i, en Bo livi a , don de una del ica da arq uerí a es fl anqu eada en amb as termina ciones po r un tipo de cu evas - capillas posa. A lgunas veces, ejemplos peruanos tienen u n tipo único d e cap illa abierta; una larga y arqueado balcón sobre la puerta principal , como en U rcos y A ndahuaylill as, lo que podía servir para representa ciones musi cales, obra s de teat ro y púlpi to para cult o exte rior. El pórti co de mader a en Andah uaylil las data de comie nzos d el siglo XVII; está adornado con pinturas brillant es de martirios de s antos, San Pedro y San Pablo, quienes pueden ha ber ayudado a los predicadores durante el sermón. En Urcos, el pórticos se convierte en una elegante doble logia renacentist a de ladrillo y piedra, con un diseño similar al usado en el alcázar, en Sant o Domingo . ” 151 Hoy resulta difícil ponderar la importancia que un texto como el de Borromeo, tuvo en su tiempo, toda vez que la estética y la historia eclesiástica han perdido peso en las altas academias y el tiempo de las grandes empresas misioneras se ha extinguido. Sin embargo, al estudiar un templo histórico conviene tener en cuenta este texto para percibir la inspiración que dio forma y sent ido a la construcción. Por e jemplo, el texto de Borromeo pretendí a asegurar que la arquitectura sacra correspondiera a las necesidades litúrgicas. 152 “Cuando hay que edificar una iglesia, pri meram ente debe el egirse el lugar más apropiado para esta edificación, de acuerdo con el juicio del obispo y el consej o del arquitecto que aquél haya empleado y probado. En tal cosa m írese que, dond e quiera que aquella se erija, se haga en un lugar algo más elevado. M ás si donde debe erigirse, la posición es toda absolutamente plana, elíjase en ella al menos el sitio que sobresalga de tal modo que, erigida la iglesia, a ella se ascienda con tres a lo sumo cinco gradas. Adem ás, a fin de q ue la iglesia sea tenida en la mayor veneración y , en cuanto sea posible hacerse, que esté muy lejos d e todo estrépito, de donde se genera la perturbació n de los of icios divinos; al elegir el sitio tam bién deb e emplearse e sta precaución: que su posición sea en un lugar tal que diste mucho de todo lodo, cieno, !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 151 BAYLEY, Ga uvin: Art of col onial Lat in America . New Y ork: Ph aidon P ress, 3ra e dición 2 011, p . 232. 152 Ibidem, p. X - XI. Traducc ión de Magda lena Pereira. ! 77 ! porquería y de toda clase de inmundicia, de establos, apriscos, tabernas, herrerías , merc ado y toda plaza de ve ntas. ” 153 Esta alusión es especialmente importante cuando se atiende la evidente distinción del emplazamiento de las iglesias andinas, cuestión interpretada siempre desde varios puntos de vista, pero prácticamente nunca remitida a esta recomendación del texto canónico. “Acerca de entradas de las sacras casas h an sido escritas por sabios arquitectos mucha s cosas que deben ser observa das más cuidado samente según el tipo de igle sia que ha de edificarse y según el modo de estructura . Pero cuídes e es to: (… .) Pero que no sean más bajas que una estr uctura humilde, sino dos veces más altas de lo que se extiende la latitud, como perm ite el tipo de arquitectura. A la parte superior puede añadirse una cornisa con obra d ecente, de la cual so bresalga lo redondee a semejanza de hem iciclo y esquife; donde, como arriba se describió, se esculpan o pinten imáge nes sacras como se precia en las antiguas y en las más insignes basílicas mila nesas (…) La entrada princ ipal debe dist ingui rse de las demás, por la amplitud y el ornato (…). 154 “(...) d etermínese más atentamente las demás cosas que atañen al género de estructura, al buen m aderamen d e las paredes y a la firmeza, incrustación u obra de estuco y a otras de este género según el modo de edificar la igles ia y s egún la condición de la región o del lugar. N o obstante, en las p aredes por la p arte de afuera téngase e sta norma : q ue en las que está n por un lado y por la parte d e atrás, no se represente ninguna ima gen; las del frente m ostrarán delante de sí una vista tanto más agradable y augusta, cuanto más adornada estén con imágenes o pinturas sacras que describan l a historia s acra.“ 155 Teresa Gisbert, refiere distintos ejemplos en el Collao de esta disposición de conjuntos con atrios y posas, que nacerían de una adaptación del rito católico a las prácticas prehispánicas: “El esquema presenta una igl esia dentro de atrio, con cua tro posas en las esquinas, una “capilla miserere” generalmente dentro del atrio, una torre exenta (según Monast también era objeto de sacrificios) y capillas exteriores a manera de ceques relacionadas con el núcleo !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 153 BORROMEO, C arlos (Traduc. Búlmaro Rey es): Instrucciones de la fábrica y del ajua r eclesiásticos …, op. cit., pp. 4 - 6. 154 Ibidem., pp. 11 - 12. 155 Ibid, p. 8. ! 78 ! central mediante peregrinaciones en fechas especiales como lo describe Giles Riviere para Sabaya. Fuera de esto están las capillas abiertas, a manera de baldaquino, como ocurre en Copacabana y como era la capilla del Sunturhuasi en Cuzco, formada por cuatro arcos y una cúpula; pero la mayor parte de capillas abiertas son de balcón como en Carabuco o de “loggia” como en San Jerónimo y Urcos, cerca de Cuzco” 156 Para este fenómeno Gisbert enfatiza que se produjo un proceso de “sustitución”, más que de “sincretismo”, siendo el mejor ejemplo el santuario de Copacabana en el lago Titicaca. 157 Las iglesias en estudio responden a distintas necesidades y adaptaciones urbanísticas. Las podemos dividir entre aquellas que se encuentran en los centros administrativos importantes o urbes que tuvieron una mayor población, tales como Huancavelica, Cuzco, La Paz y Potosí. Otras se encuentran en los pueblos funcionales a la ruta comercial, que conectan las urbes principales, cuyos templos son fruto del trabajo entre religiosos, misioneros y comunidades que, a pesar de tener condiciones geográficas y sociales distintas, veremos que influyen y se retroalimentan en términos arquitectónicos y ornamentales a través de los caminos de la plata. !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 156 GISBERT , Tere sa: “ Arquit ectura , cri stian izaci ón e idolat ría” en La evangelizació n del Per ú, siglos XVI y XVII …op .ci t. , p. 244. 157 Ibidem. ! 79 ! II. -El estilo artístico andino a. - El barroco sur andino La denominación del estilo artístico de las iglesias en la ruta de la plata, y las que se encuentran en el extenso territorio que ésta comprende, ha sido hasta ahora un capítulo que los historiadores del arte y la arquitectura, no han podido consensuar. Llamadas iglesias andinas, cuzqueñas, del Collao, chuchito o Potosí, de estilo mestizo, híbrido, entre otros, es un asunto que ha sido ampliamente debatido por estudiosos e investigadores. Desde que el arquitecto argentino Ángel Guido lo bautizara como est ilo “barroco mestizo”, influido por el escritor Ricardo Rojas, autor de Eurindia, 158 se le dio continuidad a esta denominación, no exenta de críticas y detractores, extendiéndose su uso, hasta el momento en que José de Mesa y Teresa Gisbert lo validaran en sus múltiples publicaciones sobre los templos andinos de Perú y Bolivia. Desde entonces se ha debatido la correcta caracterización del estilo que predominó en estas construcciones religiosas de los siglos XVII y XVIII. Al emprender el análisis y comprensión del arte que se dio en la América hispana coincidimos con lo expuesto por Sebastián, Gisbert y Mesa: se debe “aunar el concepto de la sucesión de estilos históricos con el de su coexistencia”. 159 En consecuencia , p odríamos ejemplificar la reunión de estil os que se dio en Hispanoamérica con un proceso similar al que se dio en Europa con el estilo Románico , en cuya conformación convergen el arte paleocristiano, bizantino, el carolingio y el islámico. Incluso, en cada país o región europea, se mezclaron determinadas f ormas románicas con las locales de épocas anteriores. En consecuencia, sus rasgos externos, formales, no pertenecen a un tipo básico general de carácter normativo — como ocurrirá luego en el gótico, que sí consigue unificar artísticamente a Europa— sino que sólo se deducen de la visión del conjunto de las diversas manifestaciones locales, surgidas como una adaptación original a las necesidades sociales y religiosas. En los tres siglos de colonización española en América se presentaron anacronismos y convivencias de estilo que pudieron tener su origen en las circunstancias especiales de aislamiento y difícil comunicación entre las doctrinas de indios y los centros administrativos !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 158 Libre ría La Fa cultad, Buenos Aire s, 1924. 159 SEBASTIÁN, Santia go, DE MESA, José, GISBERT, Teresa: Arte i beroamericano desde la coloniza ción a l a indepe ndenc ia . Editoria l Espas a Calpe , Mad rid, 200 3, p. 91. ! 80 ! principales. Esto provocó retrocesos y aislamientos de estilos, lo que dio pie a la conformación de un estilo propio. De esta forma se explicaría la convergencia de formas is lámicas, gótico-tardías y proto renacentistas. La llegada del barroco y su liberación de formas presentó una nueva manera de expresión. La reinterpretación y reelaboración de formas occidentales por parte de artesanos y artistas andinos, en base a los materiales disponibles y los patrones europeos a los cuales tuvieron acceso, dio vida a una nueva versión estilística, una expresión característicamente loc al, a la que denominaremos Barroco sur andino, estilo en el que convivieron formas artísticas occidentales y andinas destinadas a decorar los templos y expresar la devoción de las comunidades locales. “Fue su particular forma de ver las cosas y formación (artistas andinos) lo que los llevó a reinterpretar los modelos externos.” 160 En el emblemático Simposio de Roma sobre el barroco latinoamericano, realizado en la década de 1980, Nicolini afirmó que el barroco es un estilo “abierto”, lo que nos da sustento para afirmar la particular riqueza formal que adquirió este estilo en el ámbito surandino. “Hay consenso en que el Barroco es un estilo no formalizado; es decir, que se trata de un conjunto de obras a las que no podemos caracterizar con un puñado de signo s comunes identificatorios necesarios y suficientes como podem os hacerlo — en cambio — frente a otras del estilo dórico o del estilo gótico .” 161 Desde este punto de vista, es interesante la reflexión que realiza Carol Damian en torno al arte incaico: “El arte del imperio In ca recién funda do ( consolidado ca. AD 1400 - 1530 ) muestra mucha s de las caract erís ticas estil ísti cas correspondientes a una serie de culturas andinas que le antecedieron: la de Cha vín, en especial la de Nazca , Tiahuana co , Wari y Chimú . A medi da que el imp erio se expa ndió , los a rtesano s incas sintetizan form as y técnicas que se habían acu mulado a través del com ercio , los viajes y la con quista, !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 160 Ibidem., pp. 92 - 93. 161 NICOLI NI, Al berto Raúl: “El b arroco lati noameri cano y las ciuda des vi rrein ales”, en Simposio Internazional e sul Barocco Latino Am ericano. Instituto Italo - Latino Americano, Roma 1982. Vo l. 1, p. 321. ! 81 ! desarroll ando un conjunto de motivos y estilos diseñados para desempeñar un papel destacado en el fun cionamiento de su estado altamente centrali zado. ” 162 Gisbert, en el mismo Simposio antes referido, se aventura a afirmar cómo el estilo “barroco mestizo” viajó en la ruta de la mita minera, señalando el camino desde Cuzco a Potosí. Esta cita apoya nuestra línea de investigación al referirse a la ruta del azogue o del mercurio, que Gisbert analiza desde una perspectiva social. En tanto, Arequipa se incorporaría a la ruta subsidiaria con el transporte de vino, principalmente en dirección a Potosí: “Arequip a se había considerado siempre como el probable punto de origen del estilo mest izo, es posibl e que teng amos que rect ifi car este cri teri o a la vista del eje mplo de Quis picanc his y pensar que el esti lo viaj ó en la ruta de la mita , de Cuzco a Pot osí. La integ ración de Arequip a a este complejo s e d io por la relación de los m itimaes de esa ciudad, dedicados en gran parte al transporte de vino desde M oquegua (en la costa) hasta Potosí, así com o por la existencia en Arequipa (Yanahuara) de mitimaes procedentes de Cuzco, Puno y La Paz . Un barroco si milar, en lo forma l, al ll amado mest izo, se da en Lima (La Merce d y San Agustí n) y en Cajama rca. Es evid ente que la consta nte mov ilidad de fu nciona rios y artífice s transm itió a través de todo el Virr einat o una arqui tect ur a barroca que mantiene poca novedad en la solución de plantas y fuerte carga decor ativa en sus por tadas.” 163 Como ejemplo tenemos el caso de Italaque, pueblo del área nororiente del lago Titicaca. En el año 1682, existe un detallado e interesante registro de la reconstrucción de la iglesia. A Pedro Rengifo, maestro carpintero se le contrató para hacer los marcos de los lienzos en 12 pesos cada uno, y s e le dará todo lo necesario de madera y un indio mitayo que lo ayude. A cambio le dieron 12 pesos; 100 ovejas de castilla y 4 reales. En Octubre Rengifo recibió una carga de maíz; el carpintero 4 pesos, 4 en plata, más 1 carga de chuño; media de maíz y 3 !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 162 DAMIAN, Carol: The Virgi n of t he Andes . G rassfield Press, M iami, 1 995, p .14. 163 GISBERT , Tere sa, “ El ba rroc o andino y el estil o mestizo”, en Simposio I nternaziona le sul B arocco Latino American o. Instituto Italo - Latino Ameri cano, Roma 1982. Vol. II p. 145. ! 82 ! carneros. 164 Citamos esto ya que los mitayos conocieron la ruta hacia Potosí y sus alrededores; por tanto, eran también transmisores artístico-culturales. Este ámbito geográfico de influencia arquitectónico-estético fue descrito en un mapa realizado por el arquitecto Martín Noel a mediados del siglo XX, en Documentos de Arte Colonial Sudamericano, Nº5, donde refiere circuitos arqueológicos coloniales. !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 164 ACLP ( Archiv o Capi tular de La Paz “Canóni go Felipe López Menénde z”) , Tom o 11 (1684) , Cua derno de los gastos por menor que se hacen en esta iglesia de Italaque y han de pasar al l ibro de fábricas a favor de don Mig uel Gala z de lo s Ri os. En Ital aque en 1 684 . ! 83 ! Figura 10. NOEL , M artín: Document os de arte coloni al sudameri cano . C uadern o V. R utas Histó ricas de la arquitectura vir reinal altoperuana. Academia Nacional de Bellas A rtes, Buenos Aires, 1948 . En el Boletín de investigaciones históricas estéticas de la Universidad Central de Venezuela se discutió fervientemente el término adecuado para denominar este estilo artístico. Resulta importante mencionar que la única referencia anterior al Boletín, donde aparece una ! 90 ! Figura 11 . Los arqueólogos Percy D auelsb erg y Junius Bird, sosteni endo uno de los dos más grandes quipus hallados e n el sector de M ollepampa, val le de Lluta ( ruta de la pla ta), Arica. Incluso fray Diego de Porres (1560) propone que los quipus se transformen en un recurso para que los asistentes de las iglesias pongan en práctica los decretos del Primer Concilio de Lima (1551-1552) a nunciando el sínodo ante el pue blo congregado. Porres vio el valor de las cuerdas para la enseñanza del catecismo, “instruyó a los curas para que los feligreses hiciesen los quipus para aprender los rezos básicos (Padrenuestro, Ave María, Credo de los Apóstoles y el Salve regina) y los diez mandamientos, pensando que los quipus podían almacenar significados de conceptos religiosos y asistir en la recitación de las oraciones” 184 , a pesar que esto generó luego polémica frente a la posibilidad de que los quipus distorsionaran el significado de la doctrina cristiana. El quipu se utilizó durante los siglos XVI y XVII. El doctrinero de Andahuaylillas, Juan Pérez Bocanegra, en su manual Ritual Formulario e instruc ció n de curas para administrar a los naturales de este reyno los santos sacramentos, refiere el uso de éstos durante la confesión para recordar los pecados, lo que pudo ser también mal utilizado para recordar sólo aquello que convenga a la doctrina cristiana, “hallando quipos, donde algun indio, ó india que tu !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 184 CHARLES, John: “ El poder de lo s quipus confes ionales en la s doct rinas d e indi os”, e n CURATOLA, Marc o et al: El quip u colonia l. Estudi os y mat eriales . Lima: Fon do Ed itorial de la Pontific ia Univ ersidad Católic a del Perú, 2013, pp. 170 - 171. ! 91 ! conoces, auia anudado sus pecados, para memoria de su confesión, as los mirado, y por las colores de los ñudos, as fabricado los pecados que hizieron, y diuulgastelos, ú dixistelos a alguna persona? Y dime por auerlo tu dicho siguiosele al indio, ó india, infamia notable?” 185 Guaman Poma dibuja quipucamayos; en la escena de la confesión refiere: “Que los dichos padres del santo sacramento del a condición mande examinar su ánima y consencia una semana el dicho penitente, aunque sea español. Y el yndio haga quipo de sus pecados.” 186 El contenido del quipu en tiempos coloniales lo detalla Pérez Bocanegra en s u escrito para los sacerdotes. Los quipus eran interpretados por hechiceros o chamanes, quienes enseñaban a interpretarlos a los miembros de la comunidad, quienes, a su vez, entrenaron a otros especialistas. Los quipus se guardaban y se volvían a usar, así como también se prestaban a otros miembros de la comunidad. 187 Nos parece que existe aquí una dicotomía entre lo sagrado y profano. Evangelizadores y administradores coloniales mantienen aspectos que contribuyen a una mejor convivencia, entendimiento y respeto por la cultura andina, pero a la vez quieren erradicar todo resabio idolátrico de las culturas prehispánicas. Continuando con los términos utilizados para definir el estilo arquitectónico y artístico colonial andino, Gauvin Bailey en su libro titulado Andean Hibrid Baroque , reflexiona y justifica su denominación del estilo artístico como “híbrido”, descartando lo barroco mestizo. Este autor afirma, al igual que el historiador Macera, que la “cultura andina colonial” incluye el estilo y su influencia cultural se extiende a una locación geográfica determinada. Para Bailey el término “hibrido” es más afín a un estudio de historia del arte, porque refiere directamente y específicamente a cómo esta cultura encaja en un movimiento estilístico internacional. 188 Su libro contiene un capítulo que recorre la historiografía sobre la arquitectura e historia del arte del “barroco andino híbrido” con una detallada exposición sobre autores, publicaciones, !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 185 CHARLES, John: “ El poder de lo s quipus confes ionales en la s doct rinas d e indi os” …op. cit . , p. 175. 186 HARRISON, Regi na: “Qu ipus y conf esión en el Ritua l Formulari o de Juan Pérez Bocanegra”, en CURATOLA, Mar co et al., El quipu c olonial. Estudios y mate riales …, op . cit., p. 155 . 187 Ibidem, p. 156 . 188 BAILEY, Gauvin: The Andean Hybrid Baroque, conve rgent cult ures in th e churches of colonial Perú … op.cit ., 2010, p. 2. ! 92 ! boletines y documentos hasta las Memorias de los Encuentros Internacionales sobre Barroco. Lo titula “El gran debate”. 189 Es un interesante y acucioso repaso de los autores y denominaciones, con reflexiones en torno a éstos. Desde Ángel G uido en la década de 1920 hasta el 2010, año de publicación de su libro. Destaca a los personajes que en distintos países han contribuido a la puesta en valor de este tipo de arte y arquitectura, así como a su clasificación y denominación: Hart Terré, Guido, Martín Noel, Gutiérrez, Gasparini, M esa - Gisbert y, en Chile, Juan Benavides. Creemos que el término “híbrido”, al menos en español, no parece adecuado, al menos en las acepciones que expone el diccionario real de la lengua española, que indican un término de utilización preferente en biología: 1. Dicho de un animal o de un vegetal: Procreado por dos individuos de distinta especie. 2. Dicho de un individuo: Cuyos padres son genéticamente distintos con respecto a un mismo carácter. 3. Se dice de todo lo que es producto de elementos de distinta naturaleza. 190 Coincidimos con Bailey en que esta discusión no ha tenido y parece que no tendrá algún consenso que lleve a una nueva denominación del estilo artístico en cuestión. Durante la sesión del VII Encuentro sobre Barroco que desde hace una década reúne a destacados investigadores, académicos y especialistas del ámbito surandino no se llegó a ninguna conclusión; más bien se determinó no continuar con la discusión y finalmente se decidió que el siguiente encuentro que se realizará en Arequipa el año 2015 se titule “Mestizajes en diálogo”. Ciertamente Arequipa es la cuna de este estilo y mantiene el debate sobre su denominación. El término “estilo mestizo”, debatido intrínsecamente desde la denominación adoptada por Guido y su utilización en la prolífica literatura aportada por Mesa y Gisbert, constituye un referente para nuestra área de estudio y ha mantenido su vigencia por más de 90 años. A los templos ubicados en el área geográfica del ámbito surandino, en valles bajos, precordillera y altiplano del sur peruano, altiplano boliviano, chileno y argentino, comúnmente se les ha llamado iglesias de estilo “Barroco mestizo o Barroco Andino.” Creemos que debido a la multiplicidad de influencias estilísticas, creativas, artísticas y artesanales, el “barroco !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 189 Ibidem, pp. 15 - 43. 189 Dicc ionar io de la Re al Aca demia d e la Lengua . htt p:// lema.ra e.es/ drae/ ?val=h í bri do. ! 93 ! mestizo” integra una serie de estilos que coexisten o conviven en este espacio cultural. Nos referimos a iconografías y ornamentos locales y europeos, así como también a estilos y corrientes artísticas que en Europa y oriente se dieron en distintas épocas y siglos. Sin embargo, en América hispana se dieron con simultaneidad o fueron recreadas de forma anacrónica. No creemos que el estilo en cuestión sea “mestizo”. Más bien se trata de un estilo en el que conviven elementos europeos y autóctonos, sin llegar a fusionarse, como podría ser el caso de una sirena con báculos o una vizcacha con cuerpo vegetalizado. Coincidimos en este aspecto con lo que señala el historiador del arte canadiense Gauvin Bailey en su Andean Hybrid Barroque , cuando indica que “mestizo” pareciera aludir directamente a una condición étnica, “cayendo en una categorización racial”, como lo sugiere, entre otros académicos, Serge Gruzinsky. 191 La discusión sobre el término que mejor se adecua al estilo y a la expresión artística y arquitectónica durante la colonia americana es un capítulo en permanente debate, argumentación, fundamentación y elaboración por parte de investigadores y académicos. Creemos que el Barroco, en tanto fue de la mano con la campaña de evangelización posterior a la Contrarreforma, teniendo su máxima expresión en tierras americanas entre el 1650 y 1750, acogió formas iconográficas y ornamentales que contribuyeron a la evangelización del ámbito surandino. De igual forma este estilo se abrió a una forma de arte con identidad propia, en un ámbito geográfico con condiciones climáticas, geomorfológicas, materiales y culturales diversas y extremas. En consecuencia, estimamos que se puede llamar con propiedad arte Barroco Surandino al conjunto de expresiones artísticas cuyos elementos arquitectónicos y ornamentales, con íconos y características de origen europeo y local, configuran nuestra área de estudio, en esta zona de gran intercambio económico y comercial desde tiempos prehispánicos y coloniales hasta la actualidad. Finalmente, considerando esta investigación y su propósito, no podemos citar con todo detalle las numerosas discusiones o ensayos que existen al respecto. Hemos preferido dar cuenta de los principales argumentos. Nos inclinamos por la denominación de “estilo barroco surandino”, que incluye el estilo de mayor influencia que determina el arte y arquitectura de las iglesias en estudio, ubicadas en un ámbito geográfico y cultural específico.Esta expresión, !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 191 BAILEY, Gauvin: The Andean Hybrid Barr oque … , op. cit., p . 2. ! 94 ! que incluye la acepción de barroco como adjetivo comprende adecuadamente la iconografía, los sistemas constructivos, materialidades, prehispánicas y posthispánicas, así como la continuidad y reutilización del patrón colonial en tiempos republicanos. b. - El “estado en cuestión” de las iglesias del área sur andina En este apartado expondremos el estado de las publicaciones sobre arquitectura del ámbito sur andino desde las primeras décadas del siglo XX hasta la actualidad. Tal como indicábamos en la i ntroducción, las investigaciones sobre la arquitectura colonial del ámbito sur andino tuvieron un gran impulso desde la década de 1920, principalmente debido a los arquitectos Emilio H arth Terré 192 y Ángel Guido, 193 siendo este último investigador argentino el primer teórico que postula la idea de una arquitectura occidental con decoración, mezclando elementos indígenas y europeos. Según la investigación de Hernán Luna, esta corriente historiográfica en Latinoamérica se debería a la influencia cultural de Estados Unidos, país que refuerza su presencia en esta zona a raíz del descubrimiento de yacimientos de petróleo en México, Venezuela, Ecuador y Bolivia. En Norteamérica, Alois Riegl (1858-1905), Abby Warburg (1866-1929) y Erwin Panofsky (1892-1968) influyen con su visión formalista de la historia del arte y la arquitectura a partir de conceptos provenientes de la iconología y el estructuralismo. Erwin Panofsky, de hecho, trabajó en la Universidad de Nueva York, donde colaboró como tutor de la tesis doctoral de George Kubler “The religious Architecture of New Mexico” (1938). 194 Por su parte, en México, en el año 1937, la revista Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional Autónoma de México se concentra en tópicos como teoría de la imagen, historia del arte y estética, incluyendo trabajos de investigación y análisis !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 192 HARTH TE RRÉ, Emilio : Es tética urbana , 1926 . El es cudo de armas de la Ciudad de los Reyes , 19 28. Orie ntacio nes ur banas , 1931, entre otras. 193 GUIDO, Án gel: Fusión hi spano - indíge na en la arquite ctura co lonial . E di toria l la casa d el libro s.a ., Argen tina, 1925. Eurindi a en la arquitect ura americ ana . U niv ersidad nac ional del litor al, A rgentin a, 1930. 194 LAMEDA LUNA, Hernán: “ El Bolet ín del Centro de Investi gaciones Históricas y Estét icas. Apo rtes venezolanos a la historiogr afía de la arqui tectura en Lati noamérica”. ..., op. cit., p . 30. ! 95 ! críticos de testimonios documentales, con la participación de prestigiosos investigadores de todo el mundo. En tanto, en España, Diego Angulo Iñiguez (1933; 1939), pub lica Planos de monumentos arquitectónicos de América y Filipinas existentes en el Archivo de Indias (1901-1986). Sevilla: Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Sevilla. (7 tomos). Angulo Iñíguez, Diego, Historia del arte hispanoamericano , Madrid: Salvat, 1945. Es importante también señalar a Fernando Chueca Goitía, Invariantes castizos de la arquitectura española , Madrid: Dossat, 1947; Harold, Wethey, Colonial architecture and sculpture in Peru . Harvard University Press, Boston, 1949 y Alfred, Neumeyer, The indian contribution to architecture decoration in Spanish Colonial America Art Bulletin, Nº XXX, 1948. George Kubler será quien marcará una inflexión en este tipo de publicaciones con Mexican architecture of the sixteenth Century ,1948; texto que se convierte en “el primer libro sobre arquitectura hispanoamericana, en el cual la visión sociológica, los datos estadísticos y demográficos, el conocimiento de materiales y técnicas, se compenetran plenamente en el análisis estilístico.” 195 En la década de 1940, el chileno Alfredo Benavides publicó La Arquitectura en el Virreinato del Perú y la Capitanía General de Chile. 196 En su segunda edición de 1961, incluye un listado y fotografías de las principales iglesias andinas de la antigua región de Tarapacá (que abracaba Arica y Parinacota), centrándose mayormente en las iglesias andinas tarapaqueñas, en Chile. 197 Como lo señalamos en la introducción, este texto, que incluye un mapa realizado por el arquitecto, creemos que basa en el mapa de Martín Noel de 1948 “Circuitos arqueológicos coloniales”. El mapa de Benavides será el que se basa Enrique Marco Dorta para referir se a las iglesias del norte de Chile ubicadas en las ruta de la plata de potosí y de los conquistadores Almagro y Valdivia. 198 Sin embargo en el mapa de Benavides, existe un silencio con respecto a las iglesias andinas de la actual región de Arica y Parinacota, señalando solo a Codpa, en cambio tiene un mayor detalle de las iglesias del !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 195 PALM, Erwin Walt er: “Pers pectivas de una histor ia de la arquitectur a colonial hispano - americana”. Bol etín del Centro de Investigaciones Históricas y Estét icas , Nº 9, 1968 , p. 27. en Tesis, p . 29. 196 BENAVIDES, Alfredo : La Arquit ectura en el Virreinat o del Perú y la Cap itanía Ge neral de Chile . Edito rial André s Bell o, Sa ntiag o, 194 1, 19 88. 197 Ibid em. 198 MARCO DORTA, En riqu e: Art e en Améri ca y Fil ipinas …, op. cit. ! 96 ! interior de la actual región de Tarapacá. Este será luego detallado por el hijo de Alfredo, Juan Benavides, y su libro sobre la arquitectura del altiplano de Arica. Un esfuerzo pionero en la puesta en valor de la arquitectura andina corresponde a la generación del argentino Martín Noel, en los Documentos de arte colonial sudamericano . Destacan “La arquitectura mestiza en las riberas del Titicaca, 1952, también Potosí y “circuitos colonial es”. 199 Más tarde, en esta misma línea, Ramón Gutiérrez, discípulo de Martín Noel, coordinó Arquitectura del Altiplano Perua no, publicado en 1978, con la colaboración de autores peruanos, bolivianos, chilenos y argentinos. A esta tarea de divulgación se suma la publicación, dentro de la prestigiosa enciclopedia “Summa Artis”, de Espasa Calpe, de los tomos XXVIII y XXIX : Arte Iberoamericano, desde la colonización a la Independencia , por los arquitectos Sebastián López, José de Mesa y Teresa Gisbert, en el año 1985. 200 En la década de 1970, Juan Benavides (hijo de Alfredo Benavides antes citado) y Ramón Gutiérrez complementan las investigaciones anteriores, profundizando sobre la arquitectura colonial andina en el norte de Chile y noroeste argentino respectivamente. 201 Juan Benavides, junto a Rodrigo Márquez de la Plata y León Rodríguez, realizaron un levantamiento arquitectónico básico de los templos principales de la antigua I région de Tarapacá, con un simple inventario de los bienes culturales, catastro que publicaron en 1977 con el título Arquitectura del Altiplano: caseríos y villorios ariqueños, 202 incluyendo una breve reseña histórica de los pueblos y su estilo artístico. Par a esta publicación contaron con material que surgió del Taller Arica, que realizó la Facultad de Arquitectura de la Pontificia U niversidad !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 199 NOEL, Martín : “La vill a impe rial del P otosí” , en Document os de arte coloni al su dameric ano . Cuader no I. Buenos Aires: Academia Naciona l de Be llas Ar tes, 1 943. 200 Summa Artis , Arte Iberoa merica no des de la colo nizació n a la Ind epend encia. V ols. X XVI II - XIX. Ma drid: Espasa Calpe, 20 03. 201 BENAVIDES , Juan : Arquit ectura d el Alti plano: cas eríos y villori os arique ños. Editor ial Unive rsitari a , Santiago , 1977. GUTIÉRRE Z, Ramón et. al ., Arquitectura del virrein ato pe ruano . Buenos Aires, 1986; Pi ntura, escultura y artes útiles en Iberoamérica , 150 0 - 1825. Cátedra, M adrid, 1995. GUTIÉRREZ, Ram ón y GUTIÉRREZ VIÑUALES , Rodrigo: Histori a del arte Barroc o Ibe roameri cano . Barcelo na, Lunwerg Edit ores, 2000. 202 BENAVIDES , Juan : Arquit ectura del Alti plano: caseríos y vil lorios ariqueños… op.cit., 1977 . ! 97 ! Católica, durante los años 1970 al 1973. De las visitas de levantamiento arquitectónico de pueblos e iglesias, surgieron planimetrías, y croquis de buena calidad artística, que quedaron en formato de documento en la Biblioteca de la Universidad, fruto de un acuerdo entre ambas Universidades, fueron incorporados en la publicación de la Universidad de Chile. Dentro de la escuela de arquitectura de la Universidad de Chile, en Santiago, se cultivó una línea de investigación respecto a los templos andinos, por influencia de Juan Benavides. Al gunas tesis de arquitectura de esta facultad continuaron estudiando los templos del norte grande chileno. El padre Antonio San Cristóbal, 203 continuará profundizando en los aspectos arquitectónicos y decorativos de los templos. Avecindado en Arequipa, Perú, hizo un gran aporte historiográfico con sus publicaciones. Acuñó nuevos términos “Planiforme y textilográfico” para describir el tipo de ornamentación del barroco mestizo en: Arquitectura planiforme y textilográfica virreinal de Arequipa , publicado por la Universidad Nacional San Agustín de Arequipa el año 1997, planteando aspectos metodológicos sobre la interpretación del estilo arquitectónico y decorativo de los templos coloniales arequipeños y collavinos. Términos que han sido replicados e menor medida por algunos investigadores. Los Anales del Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas de la Universidad de Buenos Aires desde 1948, dieron continuidad al legado de los primeros argentinos antes citados, como Guido y Noel, que comenzaron con la discusión de las características del arte colonial americano. En la revista, el propio Mario Buschiazzo señaló la necesidad de la existencia de una publicación especializada que recibiera todos aquellos trabajos en la temática del Instituto de Arte Americano, abierto a la comunidad científica en general. Por su parte los emblemáticos Anales de la Universidad Central de Venezuela con su Boletín del centro de investigaciones históricas y estéticas, fundado e impulsado por Graciano Gasparini a partir de 1964, representaron un encomiable esfuerzo por difundir, poner en valor y discutir en torno al arte colonial americano, actuando como un verdadero foro de discusión y !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 203 SAN CRISTÓBAL, Ant onio: Esp lendor del barroco Ayacucho: r etablos y arquite ctura rel igiosa e n Huamanga, 1998. - Arquitec tura plan iforme y textilo gráfica virreinal de Arequi pa . Arequ ipa, 1997. ! 98 ! difusión de investigaciones en torno a la puesta en valor y conservación del patrimonio lati noamericano. Carmen Aranovich y Jorge Hardoy en “Urbanización en América Hispánica entre 1580 y 1630”, 204 categorizan ornamentos americanos como “zoomorfos, fitomorfos , entre otros” y la “descripción de monos, sapos, sirenas o papayas”, abren el debate sobre la ornamentación en la arquitectura colonial, tema que fue uno de los más recurrentes en el Boletín del Centro de Investigaciones Históricas y Estéticas. 205 Como señala Ilmar Luks en la editorial que celebra los 23 años del Boletín, colaboraron destacados investigadores para llevar los resultados de s us esfuerzos al ámbito científico- histórico internacional. “De esta manera, el conocimiento del patrimonio cultural latinoamericano es llevado a más de un centenar de universidades de los Estados unidos y Europa.” 206 El Boletín se publicó hasta el año 1997. Realizando la investigación para obtener el DEA [Diploma en Estudios Avanzados ] en Historia del Arte por la Universidad de Sevilla, nos llamó la atención que en Chile no estuviera disponible para consultarlo. Realizamos gestiones para poder contar con tan valiosa publicación y, finalmente, la Universidad Central de Venezuela donó generosamente a la Biblioteca Nacional de Chile desde el número 14 al 30. Así, desde el año 2008 es posible revisar esta fuente documental en el Archivo Nacional chileno. Podemos decir que todos los autores mencionados aquí han puesto en valor la arquitectura colonial americana y su particular estilo arquitectónico y artístico, designándolo como “estilo mestizo”. El término ha generado numerosos debates, siendo el “Simposio internacional de Barroco latinoamericano” de 1980, en Roma, uno de los más álgidos, como mencionamos anteriormente. Quizás el mayor éxito de estos esfuerzos y publicaciones fue colocar a la arquitectur a colonial americana en un sitial digno de ser analizado con rigurosidad científica. Hasta ahora se ha !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 204 Univ ersida d Cent ral d e Venez uela : Bol etín del centro de inves tigacione s histór icas y estéticas . Nº 11, ma yo, 1969, pp. 9 - 89. 205 LAMEDA LIUNA , Hern án: “ El Bolet ín del Centro de Investiga ciones Hi stóricas y Estéti cas. Apor tes venezolanos a la historiogr afía de la arqui tectura en Lati noamérica ”… op.cit. , p. 30. 206 LUKS, Il mar: “ Edit orial ”, Bol et ín del ce ntro de investgia ciones histórica s y estética s . D iciemb re 1986 , nº27. Carac as: Fac ultad de arqu itectur a y ur banismo Universi dad Cent ral de Venezuel a, p. 9. ! 99 ! incrementado considerablemente el interés y las investigaciones en torno a la arquitectura colonial americana. En particular, tratándose de A rica, dos sacerdotes entregan antecedentes de la arquitectura colonial local. Uno de ellos, el capellán Luis Urzúa, publica en 1957 Arica, Puerta Nueva, 207 una crónica de su travesía por la cordillera ariqueña, enriquecida con l a información obtenida en fuentes bibliográficas y la oralidad. Luego el padre jesuita José Vial presenta en la década de 1980 un artículo en la revista Chungará : “Algunas referencias cronológicas sobre la historia de la iglesia en Arica, antes de la guerra de 1879” 208 , donde realiza una interesante y documentada cronología sobre hechos relevantes de la historia eclesial en la zona. Pocos años después, la Universidad de Tarapacá, en un proyecto financiado por la Organización de Estados Americanos y coordinado por el arqueólogo Luis Briones publica Catastro, evaluación y estudio de la pintura mural en el área centro sur andina, 209 permitiendo la realización de inventarios y levantamientos de la pintura mural de los templos andinos de la antigua región de Tarapacá, entre los años 1988-1989. Esta obra contiene una breve reseña histórica de los templos y el análisis básico de las tipologías arquitectónicas, trabajo del cual emerge el documento: “Diagnóstico del deterioro de las iglesias coloniales en la P rovincia de Iquique”, donde colaboran el arqueólogo Juan Chacama, el antropólogo Gustavo Espinosa y la historiadora Patricia Arévalo. La información recopilada se traduce en el texto: Arquitectura religiosa en la sierra y puna de la primera región de Chile, 1992 . Lamentablemente este trabajo no llegó a publicarse, siendo un interesante registro y antecedente para la puesta en valor del patrimonio eclesial de las diócesis de Arica e Iquique. Del catastro de pintura mural de este proyecto existe el texto : Pintura mural en los Andes. Chile, Bolivia y Perú , documento de trabajo de la Universidad de Tarapacá, el Instituto Boliviano de Cultura y el Centro de Estudios A ndinos, que se conserva en la biblioteca de antropología de la Universidad de Tarapacá. Ésta iba a ser una publicación compartida por Perú, Bolivia y Chile; sin embargo, Perú se adelantó con una publicación de lujo f inanciada !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 207 URZÚA, Lui s: Arica puerta nueva… op.cit., 1957. 208 Revis ta Chungará , Nº 13, Univers idad de Tarapa cá, novi embre, 1984. 209 OEA 19 88 - 89: coordinador Luis Briones. ! 100 ! por el Banco de crédito: La pintura mural en el sur andino. 210 Bolivia realiza luego una publicación de edición más simple, titulada Pintura mural en el área centro sur andina. 211 El estudio chileno quedó archivado en la Universidad de Tarapacá. Luego de esta serie de levantamientos y catastros arquitectónicos de los templos andinos, monseñor Renato Hasche SJ, segundo obispo de Arica, publica un libro con la sucesión de hechos cronológicos de la presencia eclesial en Arica y la biografía de los sacerdotes que han tenido parti cipación destacada: La iglesia en la historia de Arica. 212 En la actualidad no se puede dejar de mencionar el esfuerzo que ha liderado Norma Campos, apoyada y guiada por el consejo de Teresa Gisbert con las Memorias del Encuentro Internacional sobre Barroco , publicación de las ponencias del congreso del mismo nombre que se realiza bianualmente desde el año 2001, reuniendo a especialistas de todo el mundo en torno a temáticas del barroco iberoamericano en antropología, historia del arte y literatura, entre otros temas. De algún modo estas publicaciones han retomado el rol que tuvo en su momento el Boletín de estudios histórico-estéticos. Una nutrida investigación sobre arte y arquitectura surandina fue publicada por del historiador del arte canadiense Gauvin Bailey, The Andean Hybrid Baroque, convergent cultures in the churches of colonial Perú , 2010, 213 en el difunde fuentes inéditas e interesantes reflexiones en torno a las iglesias de la actual región de Arequipa, Colca y el Collao. También es importante mencionar el esf uerzo que desde el año 2006 han realizado universidades norteamericanas como Yale y Stanford con la publicación de catálogos sobre exposiciones de arte colonial del antiguo virreinato peruano. Es el caso del libro de Joseph J. Rishel y Suzanne Stratton-Pruitt , The arts in Latin America 1492-1820 , en base a la exhibición organizada por el Museo de Arte de Filadelfia y el Antiguo colegio de san Ildefonso de México en asociación con la Universidad de Yale, 2006. Luego apareció el catálogo de la exhibición en el Cantor Arts Center, de la Universidad de Stanford. Stratton-Pruitt, Suzanne, coordina The virgin saints and angels, South american !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 210 FLORES, Jor ge, KUON, Elizab eth, SAMANEZ, Roberto: Pint ura mural en el sur andi no . Banco de Crédi to, Lima, 1993. 211 JEMIO, Juan Carlos (coordinado r). La Paz, 1 998. 212 HASCHE, Rena to : La iglesi a en la historia de Arica. Imprenta Herco, Arica, 19 97. 213 BAILEY, Gauvin : The Andean Hybrid Baroque , convergent cultur es in t he churches of coloni al Perú …o p.c it . ! 101 ! paintings 1600-1825 from the Thoma Collection , Cantor Arts Center de la Universidad de Stanford, California-Skira, 2006. Incluye textos de los destacados historiadores del arte Thomas Cummins, Kenneth Mills y Ramón Mujica. Otro libro publicado en Estados Unidos es Contested Visions In The Spanish Colonial World , co -organizado entre Los Angeles County Museum of Art y el Instituto nacional de antropología e historia de México, coordinado por Ilona Katzew, con colaboraciones de Carolyn Dean, Thomas Cummnins, Luis Eduardo Wuffarden y otros autores. En colaboración con Yale University Press, 2011. Nuevamente, Suzanne Stratton-Pruit actúa como editora en Journeys to the New World , Philadephia Museum of Art, en asociación con Yale University Press, publicado con ocasión de la exhibición de la colección de Roberta y Richard Huber en el Philladelphia Museum of Art, 2013. En Chile, Iglesias andinas de Arica y Parinacota, las huellas de la ruta de la plata, 214 publicado en 2012 por Fundación Altiplano, pone en valor los templos andinos del la región de Arica y Parinacota en el marco de los templos del ámbito surandino. En cuanto a las fuentes primarias documentales que nos permiten extraer información para la historia constructiva de los templos en la ruta, principalmente libros de fábrica e inventarios y, sobre todo, las visitas pastorales —como también los sínodos y concilios que nos permiten entender las normativas eclesiales— es necesario recurrir a los archivos arzobispales de Cuzco, Arequipa, La Paz, Sucre, obispado de Arica y aquellos libros parroquiales que aún quedan en custodia de algún templo andino. Particularmente interesante es el proyecto que está desarrollando CEDOSA, abreviatura del proyecto: “Creación del Centro de Documentación de la Iglesia en el Sur Andino”, cuya meta es la de convertirse en el espacio físico y virtual que reúna la mayoría de las fuentes que reflejan de manera directa o indirecta la participación de la Iglesia católica en los territorios de las regiones de Cusco y Puno, integrando documentación textual (manuscrita, mecanografiada, impresa, electrónica), gráfica (pinturas, fotografías) y sonora (cintas de audio). Esta inic iativa !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 214 PEREIRA, Magdal ena (coord inado ra ). Ograma , Santiago, 2012 . ! 102 ! nace dentro del Instituto de Pastoral Andina, institución eclesiástica que trabaja actualmente en tres prelaturas: Sicuani (ubicada en la región Cusco) , Ayaviri y Juli (región de Puno). III. - Arte y devoción surandina a.- La catequesis La conquista del Nuevo Mundo supuso de inmediato una estrategia efectiva para la conversión de neófitos. La diversa y rica cultura, lengua y cosmovisión de los indios habitantes de este nuevo territorio, tan distinto en relación a Europa, presentó a los evangelizadores una oportunidad única de escapar de los vicios que la Iglesia occidental manifestaba a fines del siglo XV y comienzos del XVI. El estado “virgen” de estas almas, era la ocasión para aplicar métodos de evangelización que instaurasen una iglesia sencilla y humilde, en un paraíso en estado puro y prístino, intocado por la corrupción y codicia del hombre. De hecho, el paraíso terrenal fue un tema vigente en la intelectualidad del siglo XVI. Las señales del siglo anterior habían implantado un mesianismo que hacía prever que venía un cambio, una nueva era. La reconquista de España, sumada al descubrimiento de un nuevo continente, eran señales claras de que los tiempos vaticinados en el Evangelio se estaban cumpliendo. 215 Lo ejemplifica el mismo Cristóbal Colón, quien se consideró un “elegido” al llegar a estas nuevas tierras. 216 En su Libro de las profecías , 1502, citando al abad y monje italiano Joaquín de Fiore (1135-1202), se define como un intermediario de Dios, elegido para descubrir un Nuevo Mundo, descubrimiento que señala un punto de inflexión en la profecía que anunciaba una nueva era antes del fin de los tiempos. El propio Colón se consideraba a sí mismo como !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 215 Ver ELLIOT, Joh n: La E spaña Imperial . RBA Colecc ionables, B arcelon a, 2006, p p. 70 - 72. 216 DE LEÓN AZCÁRATE, Juan Luis : “El libro de las profec ías (1504 ) de Cris tóbal Colón: La Biblia y el Descu brimi ento de Améric a”, Relig ión y Cu ltura , vol. 53, 20 07. Pág. 361. ! 103 ! un “mensajero del nuevo cielo y tierra creado por Dios, de acuerdo a la escritura de San Juan en el Apocalipsis, contado por la palabra de Isaías” 217 . Colón era un asiduo lector de la obra cosmológica y geográfica Imago mundi (1410) del teólogo francés Pierre d’Ailly (1350-1420), en cuyas ediciones aparece el opúsculo Tractatus elucidarius astronomice concordie cum theologia et cum hystorica narratione . Colón se inspiró en la teoría geográfica del Imago Mundi para llegar a las Indias, donde la Tierra se dividía en 4 continentes. 218 En su tercer viaje, Colón en su carta al rey establece: “Yo muy asentado tengo en el ánimo que allí donde dije es el Paraíso Terrenal, y descanso sobre las razones y autoridades sobrescriptas.” 219 Sabemos que él siempre consideró que había llegado a Oriente y que estaba convencido de haber arribado a aquellas tierras calientes que debían ser lo que describía. Según el cronista del viaje de Colón, fray Bartolomé de Las Casas, el insigne almirante se basaba en los sacros teólogos y filósofos para afirmar que el paraíso terrenal estaba en los confines de Oriente, porque aquél era un lugar templadísimo. 220 Más adelante, Antonio de León Pinelo (1596-1660), Cronista Mayor de Indias, descendiente de un converso portugués, en su libro El Paraíso en el Nuevo Mundo , sitúa el Edén en la selva amazónica, entre Perú, Bolivia y Brasil y los cuatro ríos que según las Escrituras lo bañaban: el Río de la Plata (incluyendo el Paraná y el Paraguay), el Orinoco, el Magdalena y el Amazonas. La obra incluía una ilustración con un mapa del Edén: Continens Paradisi . 221 Realizó en dos ocasiones el viaje por la Ruta de la Plata desde Potosí a Arica y de Arica a Potosí en 1612 y 1619, como señalamos en el capítulo introductorio. !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 217 MUJ ICA, Ram ón: " Readi ng with out a boo k - on sermons, f igurative art , and visual culture in the Viceroyalty of Peru", en STRATTON - PRUITT, Suzanne (ed) : The Virgin , Saints and Angels, S outh A meri can p ainti ngs 1600 - 1825 from the Thoma Collection . Skira, US A, 200 6, p. 52. 218 DE LEÓN AZCÁRATE, Juan Luis : “E l libro d e las profec ías ” ..., op. cit . , p. 385. 219 TODOROV, Tzvet an: La conqui sta de Amér ica : el problema del otro . Siglo X XI edito res, Méx ico, 2003 , p. 26. 220 DE LEÓN, Ju an Lu is, “El libro d e las pro fecías ” ..., op. cit . , p. 365. 221 GÓMEZ - TABANERA, Jo sé : “ Bes tiari o y p araíso en l os vi ajes c olombin os: el lega do del folk lore medieval europeo a la histor iografía americanista” , en Asocia ción Int ernacio nal de Hispanist as (AIH ), University of Cali fornia , Irv ine, 1992, p. 76. ! 104 ! También fue autor de la primera bibliografía del Nuevo Mundo, titulada Epítome de la Biblioteca oriental y occidental , publicada en 1629. Nació en Valladolid, estudió en las universidades de Chuquisaca y Lima. En esta ciudad, en 1612, conoció a Solórzano Pereira y al sacerdote agustino Fray Antonio de la Calancha, autor de la Crónica moralizada del orden de San Agustín en el Perú , publicada en Barcelona en 1631. León Pinelo fue corregidor y alcalde mayor de minas de la ciudad de Oruro; murió en España el año 1621. Fue amigo del jesuita Juan Eusebio Nieremberg, autor de una Historia Natural publicada en Amberes el año 1635 y de Curiosa filosofía y tesoro de las Maravillas de la Naturaleza , aparecida en 1630. Nieremberg fue muy consultado, además, por su obra Diferencia entre lo temporal y eterno . Estas tres obras están ilustradas con grabados, lo que favoreció su amplia difusión. 222 Contemporáneo de Pinelo en Europa, el prolífico s acerdote jesuita Athanasius Kircher publicó, en 1675, Arca de Noé. Allí muestra en una ilustración la topografía del paraíso terrestre. Irrigado por el Tigris, el Éufrates, el Pisón y el Guij ón, el paraíso t iene forma cuadrada; el árbol de la vida se eleva al centro del Jardín; Adán y Eva aparecen al pie del frondoso árbol del conocimiento del bien y del mal, mientras algunos querubines custodian las puertas del Edén. 223 La obra de Kircher gozó de amplia difusión en América como afirma Paula Findlen: “La armónica unión entre Dios y la Naturaleza fue un tema que Kircher fue perfeccionando en sus muchas publicaciones. Y su aproximación a éste fue apreciada por los lectores americanos que buscaban autoridades académicas para justificar su visión de que el Nuevo Mundo producía poderosos milagros cristianos.” 224 Este pensamiento de avanzada intelectual no debemos desestimarlo. Entre los doctos misioneros que llegaron a América, también debemos recordar aquí a quienes conformaban la misión jesuita entre los huilliches de Chiloé, donde destaca el padre Mascardi 225 y su misión !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 222 GISB ERT, Te resa: El p araíso d e los pájaros p arlantes , la i magen del otro e n la c ultura andina . Plura l Editor es, 2da edici ón, La P az, 2001 , p. 155. 223 PAPAVERO, Nelson, TEIXERA , Da nte, et al: Histor ia d e la Bioge ograf ía, I. E l Per íodo evolu tivo . Méx ico : Fon do de Cultur a Económica, 2004, p. 14. 224 FINDLEN, Paul a: “A jes uit´s boo k in the New World” en FI NDLEN , Pa ula (edit ora): Athanasi us Kirche r, The las t man who knew everything . Ro utledge, N ew Y ork, 2004 , p.345. 225 Mas car di, or igi nar io de Cal er, l lega a l a mis ión de C hiloé en 1 656 - 1674. F ue asesinado en Nah uelhu api. En MORENO , R odri go: Mis ione s en C hil e Au str al: Los Je sui tas en Chi loé . Co nsejo Superi or de Investigacion es Científicas de E spaña (CSIC ), Universidad de Sevilla, 2007, p. 29 7. ! 105 ! en el archipiélago y en Nahuelhuapi; murió en esta última localidad, buscando infatigablemente la Ciudad de los Césares. Se sabe que Mascardi intercambió correspondencia con el sacerdote jesuita Athanasius Kircher, dejando constancia de un acabado conocimiento de sus obras. 226 Sin duda, las doctrinas de misión en zonas rurales, apartadas de los centros coloniales principales, eran propicias para la misión ideal, como indica la cita del doctrinero jesuita Ladislao Oroz, quien en una carta dirigida a sus superiores reconoce: “nos parece que la obra misionera es más fácil y próspera cuanto más lejos esté de los españoles.” 227 Fray Pedro de Córdoba, viceprovincial de la orden de predicadores en La Española, quien sería un pionero en la concepción y puesta en marcha de la actividad misional en regiones aisladas, 228 denuncia en carta al Rey en 1517: “gentes tan mansas, tan obedientes y tan buenas, que si entre ellos entraren predicadores solos, sin las fuerzas y violencias destos malav enturados cristianos, pienso que se pudiera en ellos f undar cuasi tan excelente Iglesia como fue la primitiva”. 229 Sin embargo los misioneros debieron abandonar la zona por la codicia de los mercaderes, quienes buscaban mano de obra y riquezas. Otro ejemplo conocido sería del de Bartolomé de Las Casas, en el estado de Chiapas (actual México), en su “Nueva Jerusalén”, como también en el sur, Vasco de Quiroga, inspirado por fray Juan de Zumárraga y las teorías tomistas de la “utopía”. Acto ejemplar serían los hospitales de indios en Nuevo México, Santa Fe. 230 Veremos más adelante cómo este espíritu renacentista y la búsqueda del paraíso terrenal, serán reforzados a fines de los tiempos coloniales (segunda mitad del siglo XVIII), como un argumento para s ubyugar o aplacar el revolucionario ambiente que generan las nuevas políticas tributarias de la monarquía de los Borbones. Esto se verá reflejado en el arte !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 226 Ibidem , p. 21 3; para mayores ant ecede ntes ver: ACUÑA, Consta nza: “El mundo s ubter ráneo y l a últ ima carta de Nicolás Mascardi a su maestr o Athanasius Kircher ”, en ACUÑA, Constanza (editor a): La curi osidad inf inita de Athanasius Kircher . Ocho libros, S antiago, 2012, p.133. 227 GU ZMÁN, F. y PEREIRA, M . : “ La pintur a mural y la crisis del p oder en d os i glesias de la rut a de la plat a” , en CAMP OS , Norma (edición y producción general): Imagen de l Poder , VI Encu entro int ernac ional sobr e Barro co. La Paz: Editor ial Visión Cultur al, i mpresi ón Tecno Print, 2012, p.58. 228 SERRERA, Ramón: La América de los Habsburgo (1517 - 1700) …op .c it. , p. 207. 229 Ibidem , p. 20 8. 230 Ibid . , p. 209. ! 106 ! religioso, donde los temas iconográficos de los lienzos y pinturas murales en el ámbito de estudio, nos recordarán esta incesante búsqueda, hasta los últimos tiempos de la Colonia. Establecidas las parroquias y doctrinas de indios en los principales centros administrativos del virreinato peruano, tales como Lima, Arequipa, Cuzco, La Paz y Potosí, s e designaron sa cerdotes diocesanos y religiosos para la evangelización, quienes estuvieron a cargo de las distintas parroquias de estas ciudades, como también para las zonas rurales, para la atención de diversos pueblos, que hacia 1570, obedecerán a las reducc iones implantadas por el virrey Toledo. En estas, clérigos de órdenes religiosas y también sacerdotes diocesanos ensayaron la evangelización por medio de misiones. El historiador Ramón Serrera señala dos tipos de evangelización: en contacto y aislacionistas. Indica que estas últimas fueron, en general, un fracaso, salvo la prolongada experiencia de los jesuitas en la zona Guaraní y California, cuyo interés residió, según él, en el espíritu que las inspiró y en las figuras que protagonizaron buenos casos de conversión e integración del sacerdote y la comunidad. Según el aut or, esta misión aislacionista sólo dio resultado cuando los jesuitas emprendieron sus misiones en el siglo XVII en la zona Guaraní y, más tarde, en California. Las misiones también fueron muchas veces una avanzada a la internación española en tierras poco exploradas, pudiéndose nombrar las misiones de penetración (áreas limítrofes no integradas), misiones de ocupación (en bases establecidas) y misiones de enlace, entre las anteriores 231 . Los jesuitas llegaron a Lima a fines del siglo XVI, ciudad que ya contaba con presencia y conventos de las órdenes religiosas de los dominicos, mercedarios y agustinos. Su destino pasó a ser las tierras altas, en Juli, donde organizaron su primer ensayo misional americano desde 1576, que luego pondrían en práctica en las misiones chiquitanas (Bolivia), guaraníes (Argentina, Paraguay y Brasil) y chilotas (Chile). Los jesuitas establecieron tres tipos de misiones: las estables, dedicadas a consolidar el asentamiento; las volantes, que se realizaban de forma rotativa, con apoyo de los colegios y residencias establecidas, desde las cuales salían a misiones por un tiempo determinado entre !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 231 Ibid., p. 210. ! 107 ! pueblos de una doctrina; finalmente tenemos las misiones vivas, por tiempo indefinido e n territorio no evangelizado, hasta lograr introducir la doctrina cristiana. 232 “Hasta la llegada de la Compañía de Jesús en el último tercio del siglo XVI, destacaron durante esta centuria las cuatro grandes órdenes protagonista s de la empresa misional: franciscanos, ag ustinos, dominicos y m ercedarios; estos ú ltimos más en Suram érica que en Nueva España en una primera etapa. A veces los superiores y provincial es lograba n acuerdo s para deslin dar sus resp ectivas áreas d e m isión y se re partían - valga la exp resión - el territor io. La grey era abundante, escasos los pastores de almas y no e ra cuestión d e que se prod ujeran absurda s injerencias en su labor. Tal es el caso , por ejemplo, de la célebre “ Unión S anta”, que tuvo lugar en México en 1532 entre agustinos, franciscanos y dominicos, con adjudicación preferente del noroeste, noreste y zona meridional del espacio novohispano respect ivamente. Pero en otras ocasiones el acuerdo no se logró y participaron frailes de d istint as órdenes en la evangelización del mismo marco ter rit oria l.” 233 Continua señalando el historiador que era constante la solicitud y reclamo para que enviaran desde la Península más misioneros. Fue frecuente en los primeros años que se enviaran misioneros fundadores, “en docenas” como en Nueva España con los franciscanos (1524) y dominicos (1526), sintiéndose continuadores de los doce apóstoles en el cometido de difundir el mensaje Cristo en el Nuevo Mundo. 234 La catequesis utilizada por las órdenes religiosas para la conversión de las poblaciones rurales en la Edad Media resultó un primer mecanismo, ya comprobado, el que, por medio de los sentidos, dibujos, pinturas, música y arte, permitiría enseñar la doctrina cristiana a los nativos. Sin embargo, Serrera señala que para el logro de sus fines catequísticos los religiosos de las distintas órdenes debieron utilizar nuevos métodos misionales, distintos de aquellos empleados en la Europa medieval. !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 232 Ibid. 233 Ibi d. 234 Ibid., p. 211. ! 108 ! Las técnicas que por entonces se introducían y ensayaban en el reino de Granada para la conversión de los moriscos eran coetáneas a las americanas, por tanto no existía un referente cercano: “No eran pues, experi encias previa s, ni tampoco asimilables a la labor misional aplicada en la conversión de la población musulmán, más reticente a aceptar el nuevo credo. En u ltramar, com o b ien han estu diado Robert Ricard, Pe dro B orges Morán y Fernando de Ar mas Medina , t odos l os recursos fueron puestos al ser vicio de la acción pastoral en una nueva modalidad de Paidei a cristiana: aprendizaje de lenguas autóctonas; predicación en idiomas nativ os; edici ón de sermonarios, catecismos y vocabularios indí genas; actividades musicale s, dramáticas y artísti cas; material gráfico (estampas, cartelas, etc.) y reglas nem otécnicas para la difusión del mensaje, al menos para la tr ansmisión del mensaje a la letra.” 235 Un pionero de los ejercicios catequéticos, quien desarrolló un sistema de evangelización que se adaptara a la situación americana, fue el franciscano Pedro de Gante -o Pieter Van der Moere- de origen flamenco, parte de los “doce apóstoles” que llegaron a México, sobreviviente de los embates y turbulencias de los primeros tiempos de la conquista. El Catecismo en pictogramas elaborado por Fray Pedro de Gante, fue realizado no antes de 1523 ni después de 1572, años que coinciden con la llegada del religioso a México. Siguiendo la tradición de escritura indígena precolombina, de los escritores o pintores llamados tlacuiloque , quienes interpretaban mediante figuras el pensamiento y la acción de un individuo o de una comunidad en un momento determinado de un acontecer históric o. 236 ilustró por medio de pictogramas la enseñanza del catecismo cristiano pre baustismal. Los pictogramas debían ser leídos de izquierda a derecha, y de arriba hacia abajo, con colores primarios. Rojo, amarillo, azul marino y verde, delineando con negro algunos contornos de figuras. 237 !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 235 Ib i d. 236 CORTÉS CASTELLANOS, Justino: El ca tecismo en pict ogramas de Fr. Pedro de Gante . Madrid , Fundación Unive rsit aria Espa ñola. 1987 , p. 95 . 237 Ibid em ., pp. 74 - 77. ! 115 ! b. - Las Cofradías y Devociones Los primitivos creyentes cristianos se congregaron en fraternidades, en las que mutuamente se ayudaban espiritual, social y económicamente. A partir del siglo II d.C., las camaraderías cristianas alcanzaron una estructura más sólida, inspiradas en el deseo de encontrar un “sostenimiento en esta vida y socorro para después de la muerte”. Fue San Bonifacio quien entre 680-755 d.C. organizó las fraternidades, al observar que ellas podían traducirse en una prédica y expansión del cristianismo. Bajo la advocación de un Santo, estas formas de asociación permitieron a los laicos formar parte de la organización eclesiástica. El cristianismo temprano vivió durante siglos en cofradías aldeanas. En el siglo VIII se establecieron parroquias bajo el patronato de un Santo, cuya fiesta anual unía a los cofrades en un acto religioso seguido de un banquete fraternal. Las cofradías se expandieron rápidamente por toda Europa desde fines de la baja Edad Media. Toda actividad socio-religiosa era organizada por una cofradía y se hacía bajo la advocación de un Santo. 252 Con la consolidación económica europea y el surgimiento de las primeras ciudades, las cofradías entraron en una nueva etapa: la cofradía-gremio. La organización estaba compuesta por miembros de una profesión específica, quienes formaban sus asociaciones de ayuda social, laboral y de piedad. Tal fue la importancia alcanzada por las cofradías, que a partir del siglo XVII tanto las autoridades eclesiásticas como los mismos cofrades comenzaron a reglamentar su funcionamiento, estableciendo reglas y tareas y condicionando el ingreso. En general, la cofradía era presidida durante dos años por la misma persona, quien, al asumir, recibía un inventario de bienes por el cual debía rendir cuentas al finalizar su período. Las cofradías y las congregaciones religiosas estaban muy unidas. Los laicos vieron en las cofradías una manera de conseguir la gracia e indulgencia de los religiosos, sin vestir el hábito. Fue a través de las congregaciones religiosas que las cofradías ingresaron a América. !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 252 CELESTI NO, Olin da y MEYERS, Alber t: Las cofradías en el Perú: región central. Edit ionen d er Iberoam eric ana Reihe III Monographien und Aufsätze, 6, Frankfurt, 1981, p. 50. ! 116 ! “Los misiones consideraban a las cofradías como uno de los mejores medios de implantar, difundir y conservar el catolicismo; por ello las establecieron en todas las iglesias.” 253 La devoción de las comunidades evangelizadas es posible dimensionarla y estudiarla a través de las cofradías de indios. Éstas fueron vistas por la Iglesia como un medio eficaz de cristianización de indios y de asociacionismo y vinculación entre los propios españoles; de ahí que la aparición de las mismas sea casi paralela a la s fundaciones de nuevas poblaciones. 254 Vinieron a ser una estruc tura de gran valor para el hombre renacentista, al constituirse en un ideal de agrupación para la evangelización. 255 Algunos autores postulan que las cofradías también pudieron servir para mantener viejas solidaridades prehispánicas, pero también se pudieron convertir en sustitutas de los viejos ayllus, aunque permitiendo la participación de nuevos grupos sociales entre los mismos indios, ya que se perdió buena parte del papel protagonista de los jefes étnicos a favor del “común de los indios” 256 Las cofradías, en el caso de los indios, debieron servir para sustituir los vínculos sociales del período prehispánico, al contribuir a la creación de nexos de unión entre los miembros de la comunidad. 257 El desarrollo de estas instituciones fue muy acelerado en la América española, tanto entre los españoles como entre los indios. En el caso de estos últimos, además de favorecer su asociacionismo, sirvieron en muchos casos para aclarar el fenómeno de la cristianización. La proliferación de estas instituciones fue tanta que ya el III Concilio de Lima trató de reducir s u número y, por ello, en el capítulo 44 de la acción tercera, exponía la inconveniencia de que se fundasen nuevas cofradías sin una causa importante. 258 Las autoridades civiles tampoco eran ajenas a aquel fenómeno y Felipe III, el 25 de mayo de 1600 emitió una real cédula para que en las Indias no se pudiesen fundar más cofradías sin licencia real y sin la previa autorización del obispo. Las concesiones de fundaciones, además, se harían después de presentar los estatutos al consejo de Indias; incluso una vez aprobadas, no podrían convocar a reunión sin la presencia de un ministro real nombrado por la autoridad !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 253 Ibi dem , p. 58. 254 PANIAGUA, Jesús y TRUHAN, D.L . : Ofic ios y act ivi dad p ara gr emial en la re al a udien cia d e Qui to (1 557 - 1730) El corr egimiento de Cuenca . Universid ad de Le ón, 2003 , p. 110. 255 Ibidem , p. 10 9. 256 Ibid. 257 Ibi d., p. 110. 258 Ibid. ! 117 ! superior. Más tarde, en 1684, el virrey duque de la Plata envió una provisión para que se aminorase el número de las mismas en los terri torios del virreinato del Perú. Poco efecto debieron surtir todas aquellas medidas de restricción en el desarrollo de las cofradías. El 8 de marzo de 1792, Carlos IV firmaba una real cédula por la que se prohibían en las Indias y Filipinas las juntas de los individuos de las cofradías, hermandades o congregaciones sin que estuviese presente un ministro real. 259 El nacimiento de las cofradías es muy veloz en las ciudades. Sin embargo, en el medio rural su desarrollo no empieza sino a partir del siglo XVII. La institución, como asociación de laicos, se encargaba de la difusión y el mantenimiento del culto de advocación con el consentimiento episcopal necesario. Sin embargo, desde temprano se autorizó a los dominicos y jesuitas a fundar cofradías sin el consentimiento de la jerarquía. La afiliación a la cofradía era voluntaria y las celebraciones eran financiadas algunas veces por alguno de los miembros, otras por las comunidades que cedieron tierras para el sostenimiento de numerosas advocaciones y por las muchas personas que por fe o gratitud dejaron sus bienes en forma de donaciones. Los donantes recibían recompensas a través de las indulgencias que la cofradía concedía a sus miembros por derecho de ingreso y por las fiestas y cultos habidos durante el año. Surgieron en cada doctrina cierto número de cofradías para el sostenimiento y estabilidad del culto, para el Santísimo, la Virgen, y los patronos. Las cofradías se dotaban de cierta jerarquía interna para su buen gobierno. Los bienes y rentas eran vigilados por los curas o doctrineros en las reducciones y administrados por mayordomos. En las villas y ciudades la cofradía tenía su administración propia, también por medio de sus mayordomos, dependiendo de los priores de los conventos o seculares encargados de las parroquias. Cuando la cofradía recibía bienes éstos pasaban a ser denominados bienes eclesiásticos y la Iglesia podía administrarlos y disponerlos, con la condición de no faltar a sus fines. Para los miembros de las cofradías su filiación nunc a quedó claramente establecida en el derecho eclesiástico. Por eso estos bienes originaron muy serios conflictos entre sus integrantes y entre cofradías. Para evitar los conflictos se organizaron los libros donde se asentaban las actas de asambleas, la elección de mayordomos, e libro de constituciones y estatutos, el de inventario de los bienes según las visitas pastorales, el de las rentas que !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 259 Ibid. ! 118 ! producían los bienes, el libro de los gastos y cuentas q ue hacían los mayordomos, y el de alhajas pertenecientes a las capillas de la cofradía, entre otros. Las disputas entre las cofradías surgieron también por el número de indulgencias que poseía cada una y por lo que ofrecían a sus integrantes. En las cofradías limeñas los miembros elegían cada año sus mayordomos, los cuales administraban la riqueza común, ejercían servicios de asistencia y organizaban las juntas y las entradas públicas. Cada cofradía estaba dedicada a un patrono que era venerado en una capi lla de la cofradía. Las cofradías organizaban una fiesta imponente el día dedicado a su patrono protector y participaban con gran pompa en todas las procesiones y fiestas públicas, tanto religiosas como civiles. El lujo y la ostentación eran una fuente de prestigio y consideración social. Como institución de asistencia social, la cofradía otorgaba a sus miembros ayuda material y espiritual. Para estas atenciones, cada miembro debía pagar una cuota anual, la que era cobrada y administrada por los dirigentes. Las cofradías de las villas y reducciones se fundaron y funcionaron de manera autónoma. Tenían una relación de dependencia con la Iglesia, ya sea con el clero regular o secular. A partir de 1610 los visitadores tienen especial empeño en fundar cofradías en los pueblos que visitan. Se consideraba que era el mejor medio, el único quizá, de mantener y conservar el devoto interés de los indios convertidos y de expandir el catolicismo a través de ellos. “Las visitas pastorales y misionales son coronadas con la fundación de cofradías que se presentan como una recompensa y un signo del favor divino.” 260 La cofradía era valorada en función de la evangelización. Ella reunía a los miembros de los ayllus bajo la advocación de una imagen católica que tendía a recrear una cierta solidaridad dentro del grupo, generando ayuda mutua en los cultivos o el trabajo para los viejos. Pareciera también que muchas cofradías ayudaban en la construcción de casas para los recién casados. No existía iglesia ni capilla que no tuviese una cofradía asociada. Ella se encargaba de vigilar y llevar a cabo la extirpación de idolatrías entre sus miembros, de construir y conservar sus respectivos altares en las iglesias y de organizar la fiesta de los santos patronos. El vínculo entre los ayllus y las cofradías se intensifica cuando “los ayllus logran revitalizarse !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 260 Ibid., p. 126. ! 119 ! funcionando como cofradías, y a partir de ese momento sostienen entre cofradías un sistema de don y contra don durante sus ritos, festividades y actividades anuales, y sobre todo el día de la fiesta de sus santos patrones respectivos” 261 . En las comunidades, las cofradías tienen un carácter económico, político y religioso y esto subsistirá hasta épocas recientes. Con el correr de los años, el sistema de cofradías origina cambios en el dominio del poder y el prestigio social. La institucionalización del sistema de cargos o mayordomías permitió que un número mayor de personas pudiera acceder a las esferas de prestigio, anteriormente privilegio exclusivo de los curacas y principales. “Los comuneros podían ser nombrados mayordomos de la cofradía a la que pertenecían o responsables de la fiesta del santo patrón del pueblo, y debían entonces organizar y pagar esa fiesta, es decir, cumplir con el rito católico de la misa y procesión al santo y ofrecer y agasajar con comidas y bebidas a sus hermanos cofrades y a toda la población. El mayordomo que cumplía su obligación subía en la escala del prestigio y esperaba igualmente ser retribuido en las fiestas organizadas por los nuevos mayordomos.” 262 El santo tiene muchos devotos y todos contribuyen con limosna y se juntan en la iglesia en su día, donde se hace la función religiosa y luego se retiran a la casa del mayordomo a comer, beber y divertirse. Cada cofrade, cuando muere, le deja algo a la cofradía, y a medida que se van acumulando estos bienes, la fiesta de la cofradía va creciendo en pompa. “Muchos repiques de campanas, fuegos artificiales, tambores, pendones, banderas y aún tardes taurinas, contribuyen a avivar la devoción durante la fi esta. Ésta se com pone de una misa cantada por el cura en un altar cubierto de velas encendidas, un sermón en el q ue se refiere la vida del santo cuando era niño, los milagros que le atribuyen cuando era adulto y los prodigios que ocurrieron después de su muerte. Se le recla ma su gran favo r en el cielo, su decidida protección a los que le im ploran y su fidelidad a todos lo s devoto s. Conc luida la f unción d el temp lo y la pro cesión p or la plaz a, da el cura una gran com ida, nom bra mayordomos par a el año si guie nte y luego se retiran a casa del mayordomo q ue entrega su cargo; pasan la noche comiendo, bebiendo, jugando y bailando . ” 263 !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 261 Ib i d., p. 127. 262 Ibid., p. 130. 263 Ibid., p. 131. ! 120 ! Los indígenas, a partir de la Colonia, pertenecían en primer lugar a su familia, luego a su cofradía, a su comunidad y en algunos casos a su hacienda. El nacimiento de las cofradías en el mundo rural andino comienza a partir del siglo XVII. 264 Su estructura sigue el modelo europeo. Cada cofradía tiene una reglamentación y jerarquía interna, con bienes vigilados por los curas y doctrineros, y administrados por los mayordomos. Las cuentas se llevaban en libros, donde se registraban también la elección de mayordomos, el inventario de bienes, las rentas, los gastos, etc. A partir de 1610 los visitadores tienen especial empeño en fundar cofradías en los pueblos que visitan. Las cofradías requerían para el mantenimiento del culto de advocación el consentimiento episcopal, pero desde temprano se autorizó a los dominicos y jesuitas a fundar cofradías sin el consent imiento de la jerarquía. 265 Se consideraba a las cofradías como el mejor medio de mantener y conservar el interés de los indios convertidos, y de expandir el catolicismo a través de ellos. “Las visitas pastorales y misionales son coronadas con la fundación de cofradías que se presentan como una recompensa y un signo del favor divino.” 266 En la ciudad, las cofradías cumplieron también un rol clave en la conservación de los templos y la religiosidad durante la época colonial. Se tienen numerosos registros de las cofradías asociadas a la iglesia principal y conventos. En 1790 existían en la iglesia matriz de la ciudad del puerto de la Plata, Arica, las cofradías de Nuestro Señora del Rosario; las Ánimas; San José; Señor Sacramentado; Señor de la Veracruz; y de Nuestra Señora de la Concepción. 267 Las cofradías se organizaban en torno a la devoción de un santo y procuraban todo lo necesario para su Altar y celebración. Encargaron obras de arte para alhajar a los templos y se organizaron para la fábrica del templo. Las devociones principales fueron introducidas por religiosos de congregaciones tales como Candelaria, Rosario, Inmaculada, Santiago, San José. Las cofradías rápidamente hicieron suyas aquellas devociones, surgiendo la Virgen del Rosario de Pomata, Candelaria de Copacabana, Santiago-Illapa, dios prehispánico del rayo, como también gremios de artesanos como el de San José, cuya primera cofradía con el nombre !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 264 Ibid., p. 110. 265 Ibi d., p. 111. 266 Ibi d., p. 126. 267 AAA , l egajo Arica nº 12. Fojas s/n . ! 121 ! de Hermandad del señor San Joseph, fue promovida en 1560, por el arzobispo de Lima, congregando carpinteros, albañiles y aserradores. 268 Cada comunero que ingresaba a la cofradía debía pagar, de acuerdo a los registros de Belén y Socoroma, cuatro pesos. Con el dinero recaudado, el mayordomo debía comprar todos aquellos bienes necesarios para el culto divino. Era costumbre también que el mayordomo saliente dejara a la iglesia un obsequio “por devoción”. Se tiene registro de 1705 de la limosna que dejó un mayordomo de la Cof radía de Nuestra Señora del Rosario de Socoroma, consistente en un “púlpito de tablas de Chile que mandó hacer para esta iglesia y que costó cien pesos. ” 269 Como señalamos anteriormente, desde 1542 a 1572 la orden dominica servía la provincia de Chucuito, incluyendo el pueblo de Pomata. Los dominicos fueron expulsados de Chucuito por el virrey Francisco de Toledo en 1572 y reemplazados por curas seglares. Los dominicos retomaron la doctrina en 1592, ocupando sólo las tres parroquias del pueblo de Pomata y se restablecieron allí en 1600 gracias al obispo de La Paz, Alonso de la Cerda, quien anteriormente había sido provincial de la orden dominica en el Perú. La Virgen del Rosario adquirió gran veneración, gracias a los dominicos que estuvieron en Pomata por un siglo y medio, hasta que en 1753 una real cédula estipuló que cuando muriesen o se retirasen los párrocos regulares, debían ser reemplaz ados por curas diocesanos. La única fuente del siglo XVII referida a la Virgen de Pomata es la crónica del historiador dominico, fray Juan de Meléndez, cuyas observaciones comentaremos en seguida. En su obra, publicada en Roma en 1681, fray Juan Meléndez afirma que la parroquia de Pomata fue devuelta a los dominicos porque el obispo de la Cerda conocía la devoción que tenían los frailes a la Virgen María "en su prodigiosa imagen, debajo de la invocación de su Rosario." 270 Este comentario, además del hecho de que la Virgen del Rosario era para los dominicos su advocación preferida de la Virgen María (debido a la tradicional creencia que la Virgen mandó a Santo Domingo a predicar el rosario), indica que la imagen fue traída por estos mismos frailes. Pero como se ha anotado arriba, las fuentes de fines del siglo XVI no mencionan la imagen, aunque el informe !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 268 BARRIGA, Irma: Patroci nio, Mon arqu ía y p oder : el gl ori oso pat riar ca seño r sa n J osep h en el Per ú virreinal . Instituto Riv a Agüe ro, Lima , 2010, p. 45. 269 AAA , Cofr adía Socoroma, foja s/n . 270 MELÉNDEZ, Juan 1681 - 82: I, 446 en STANFIELD - MAZZI , Ma ya: Obje ct a nd App ariti on. The Universi ty of Arizona Pr ess, Tucson, 2013, p. 42. ! 122 ! de una visita en 1567 indica que la iglesia de Pomata era la más lujosa de Chucuito y que había costado 32.000 pesos su construcción y decoración. 271 Las chacras y animales que eran administrados por las cofradías permitían el mantenimiento, conservación, la decoración y alhajamiento de altares de los distintos santos de los templos. En l a otra igl esia de Pomata, San M iguel, las cofradías dan cuenta de las dificultades en el trabajo de las chacras para financiar el culto y fiestas. En el libro de fábrica, en el año de 1664 se da cuenta que la cofradía de San Miguel no ha entregado papas ni chuño (papa deshidratada), y la de Santo Cristo tampoco, por que solo “se copio la semilla”, solo se mantuvo la semilla de la papa, para no perderla. 272 Más adelante en el año 1724 señala que no se cogió nada de chuño, “fue el año de las hambres”, de quínoa, solo tres fanegas. 273 Este año coincide con un “silencio” en la re construcción decoración del templo de San Miguel de Pomata. En tanto, en 1680, en el pueblo de san Juan de Corquemarca (Corque), Juan Bautista Choque Vilca, trajinante en la ruta de la plata , entre Corque y Potosí, era sacristán del pueblo, alcalde mayor de toda su jurisdicción, prioste de las cofradías, de la Candelaria y del Santísimo Sacramento y Ánimas. 274 En Potosí, Fray Reginaldo de Lizárraga describe las cofradías: “Las cofra días de Potosí son muchas y muy bien servidas, con mucha cera , y en los días festivos, o de solemnidad de cada una, confiesan y comulgan los cofrades, con la mayor a sist enci a. Es pueblo d onde se hace n muchas grand es limos nas. Cuando algún 24 m ue re(…) le h an d e aco mpañar todas las cofradías de que lo fuere con sus h achas y cirios. Suelen ser mas de 100, que es cosa de v er porque aunque se llaman vienti y cuatro el número no es solo d e veinte y cuat ro, sino de cincuenta y más. Final mente, Potosí po dremos decir es España, Italia, F rancia, Flandes, Venecia, M exico y China, porque de todas estas partes le viene lo m ejor de sus mercaderí as; de las naciones !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 271 DIEZ DE SAN MIGUEL , 1964, p. 232 en STANFIELD - MAZZI, Ma ya: Objec t an d Appa riti on … , op. cit, p. 42 . 272 APSMP (Archivo Parroqu ial San Migue l de Pomata), libro d e fábrica 1621 - 1700, Pomata, 1664, f.54. 273 APSMP , Expe nsa s e inventarios antiguos san Miguel de Pom ata 1708 - 1764, s/n. 274 ACLP. Auto s ful minad os por el señor vis itado r Don Franc isco de Z amora Montes negro , co ntra el doctor Min, De Le nis y Gamboa , cu ra p ropio del Benef icio de Co rq uemarca en 6 de julio año 1680, f.7. ! 123 ! extranjeras, hay muchos hombres que si n o los hubiera n o perdiera nada el reino, y puedo decir que quien no ha visto Potosí, no ha visto las Indias, por más que haya visto, como habemos dicho.” 275 Camino hacia Arica en Belén: “Cofradía de la Ntra Señora de la Limp ia Concepcion del pueblo de Santiago Tocoroma - y Señor Behlee m - En el nombre de la Santís i ma Trin idad P adre y l a Sant ísi ma Virg en Marí a de la Limpia Concep sion de n uestra señora a quien pe dimos sea nuestr a abogada e inte rcesor a y por cuyo medio esperamos perdón de nuestros pecados, y gracia en esta vi da, para enmendarnos los que aquí firmamos y bamos nombrados como somos el Btt D omingo de Zúñiga, cura y bicario deste pueblo y sus anejos, Simon Da Colarba, Garcia Huanc a, Juan Chino, M ath eo virac a, Fran cisco S amorano , Antoni o Guampo, Antonio Lurcia , desimos que pa ra consuelo de nuestras almas y p ara que el culto y obedencia de la virgen M aría nuestra Señora de la Limpia Consepcion sea más bien servido y su nombre alabado es nuestra volunt ad fundar una cofr adía a la Sant ísima Imagen de l a Limpia Consepcion que está en la Iglesia del pueblo de S.Tia go de Tocoroma (Belén) y para que la devoción que en dicho pueblo tienen ba en aumento ya este buen ejemplo los dem ás indios e ind ias que quies ieran sentars e por cofrad es se pueda n sentar pedimos y suplicamos a ud nos adm ita esta nuestra súplica y conseda esta fundación y en nomb re de su señoría y también como su visitador nos lo ap ruebe y juntamente las constituciones y ordenanzas con que la fundamos que son las siguientes - Primerament e es nuestra voluntad y nos obligamos que el día de nuestra Señora de la Consep cion que es la fiesta princip al mandar decir una missa cantada y por ella su prosecución y vísperas daremos al cura ques, ofuere desepessos y que no senos pueda obligar a darnos --- Ytem es nues tra volunt ad que en las otras ocho festi vidade s de nuest ra Señora se d iga en cada una de ella una misa cantada y daremos quatro pesso por cada uno con advertencia que si los días de las dichas festividades nostubiese el cura en este pueblo y no dijer e las missas en la igles ia” 276 !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 275 LIZÁRRAGA , fray Re ginaldo: Descripc ión Coloni al. Libro prime ro…, p. 106. 276 AAA , L egajo Arica - Codpa 1694 - 1856, año 1698. Llama la ate nción lo temprano de esta fundac ión, ya que e n Arequ ipa se fu ndó la cofradía de la Lim pia Con cepción hacia la m isma f echa. ! 1 24 ! La descripción del retablo del Altar mayor que tuvo el templo, al menos hasta 1850, describe un altar de madera dorada con tabernáculo y dos puertas con tres nichos. En el principal estaba colocada la imagen de la Purísima, patrona del pueblo; a la cabeza, un lienzo de Santiago y a su extremo otros de Nuestra señora de la Concepción y de Santa Rosa. En el nicho del lado del Evangelio, Santiago patrón y, sobre el nicho, un lienzo de la Santísima Trinidad. En el nicho del lado de la Epístola, un San Francisco de Paula, con hábito de lana y su báculo de madera. 277 En el templo de San Santiago, en su arco lateral, es posible leer la inscripción “Concebida sin pecado original”, en alusión a la desaparecida cofradía de la Limpia Concepción. Hacia Arica por Socoroma: “ En el año 1682, en el pueblo de San Francis co de Socoroma en vei nte y tres de Dici embre de mil seisci ento s y oc henta y dos años, yo Domi ngo Zúñiga , Cura y Vica rio del dicho puebl o visité la Cofra día de Nuestra Señor a del Rosario funda da en el d icho puebl o y Melchor Nina su m ayordomo de los cuentas siguiente, en presencia del Señor Don Die go Pérez Rimache. Cargo. Primerament e se le hace cargo de dos pesos y medio, que juntó de limosna . (02 - 4) De l a cha cra de l a Cofr adía doce , que no se le cobr ó na da por ha berse he lado. Desca rgo. Da por des cargo pri meramen te tres libras de cer a, que le cos taron si ete pesos y medio. (07 - 4) M ás ocho pesos que gastó en unas ¿ropas? para los acólitos. (08).Más seis ca rgas de guano que le co staron. M ás los fletes de tres mulas para traerlo, q ue le co staron se is pesos. Domin go Zú ñiga […] Respecto al co nocimien to que he adquirido de que los m ayordomos de las cofradías de N uestro Am o Sacramentado y de Nuestra Señora del Rosario fundada en esta iglesia de Socoroma que si rven t res año s consecutivos no se costean con el producto de las chacras que anua lmente poseen para el gasto de las tres misas que en cada año mandan cantar para cada cofradía y el gasto de aceite y cera que hacen, aunque yo lo he cuidado salen siempre alcanzado de ambas cofradías, he resuelto no tomarle cuentas, sino dejar a su voluntad, arbitrio y devoción el que concurran si quier en con alguna limosna para l as alhajas y utensil ios que sean necesarios y falten en esa Iglesia. Auxiliando también que las chacras que del !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 277 AAA, Le gajo Ari ca - Belén , Inventario de Belén 1 850, f.2 ! 125 ! Rosari o las ¿? que esta tienen las que t engo enc argada s a los mismos mayordomos se cuiden de suerte que vayan en adel ante en aumento y no es ¿diminuto? como hasta lo presente se ha reconocido. Y para que así conste lo firme en Socoroma a 1 de octubre de 1783, Lic Mariano Pacheco de Peñal oza .” 278 Finalmente en el puerto de la plata, se sintetizan las devociones de los centros alto-andinos camino a Potosí y Arica. En los altares principales de la antigua gran basílica: “Se veneran en la primera capilla la imagen d e Nuestra S eñora del R osario con u na cofradía de muchas gracias, con todo el adorno peculiar, si n necesidad de las otras. La segunda es d edicada al S .San José, cuya im agen dio D. M anuel Rodríguez el año de 1663 y se trajo de su Hermita junto al río que llaman de San José. Tiene también su cofradía, a la que el Sr. Clemente IX a 18 de agosto de 1668 conced ió varias gracias…. La tercera es dedicad a a las Agonías del Salvador: a la que sigue el baptis terio. En otra acera está la capilla de Animas, la de Copacabana, la de Santa Rosa y la de la Concep ción, cuya cofr adía es l a más antig ua y la más bien dota da .” 279 Con la Independencia y el advenimiento de la República se produjeron importantes cambios que fueron, poco a poco, restando peso a las tradicionales cofradías coloniales. Las nuevas formas de tenencia de la tierra pusieron en riesgo el ingreso de los templos. La guerra de Independencia y, luego, la guerra con Chile gravaron a los párrocos con una fuerte contribución, “al mismo tiempo que el ganado de sus fundos y las cosechas se requisaban para la tropa y los alfalfares para la caballada.” 280 La autoridad central peruana, no ajena al poder organizativo, asociativo y económico de las cofradías, intentó regular su funcionamiento en base al derecho de patronato que el presidente de la república ejercía. En 1854 el Congreso, mediante decreto, anuncia la necesidad de incluir un conservador que presida las elecciones internas de las cofradías de Lima, exija las cuentas a los mayordomos o tesoreros y entienda en lo económico del ramo. !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 278 AAA, L ega j o Arica - Codp a. Cofr adía Socoro ma, f. s/ n 279 BARRIGA, Víct or: Me mori as par a l a h i s toria de A requip a ..., op. cit., p. 148 . 280 CEL ESTI NO, Olinda y MEYERS, Al bert: La s cofradías en el Perú: regi ón central ..., op. cit, p. 181. ! 126 ! “Se restablece el conservador de cofradías de esta capital , que se nombrará para que ejerza las funciones económicas del reglamento.” 281 Más adelante por decreto del presidente Mariano Prado en 1877, se dispone que los bienes de las cofradías en todos los lugares donde éstas existan, correrán a cargo de las respectivas juntas o sociedades de Beneficencia. En los lugares donde no existan sociedades o comisiones de beneficencia, los bienes de las cofradía serán administrados por la beneficencia de la capital del departamento, por medio de una junta compuesta del párroco y de dos vecinos notables designados por aquella corporación a la que dará cuenta trimestralmente de sus procedimientos. El artículo séptimo del decreto estipula que las mismas sociedades podrán dictar las providencias convenientes para mejor administración de las rentas de las cofradías y su debida aplicación a los fines a los que están destinadas y pasarán anualmente a los ministerios del ramo, una razón de los contratos de arriendo que se hubieren celebrado sobre los bienes de las cofradías. En su artículo octavo dicta que la Sociedades de beneficencia cuidarán de remitir anualmente al ministerio del ramo el presupuesto de entradas y gastos de la cofradía. 282 Para fines del siglo XIX y principios del XX las poblaciones andinas buscaron nuevos medios de subsistencia. Debían atender las necesidades de educación y la búsqueda de empleos en nuevos oficios, lo que conducirá “a que nuestras comunidades encuentren nuevos caminos de integración y conservación, en medio de los inquietantes signos de urbanismo que empezaban a surgir.” 283 No obstante lo anterior, los cargos de mayordomo y fabriquero siguen existiendo hasta hoy en la gran mayoría de los pueblos alto-andinos, como también en los valles y pre cordillera de la antigua ruta de la plata. Casi todos cuentan con al menos un mayordomo o fabriquero, salvo en casos donde el poblado ha sido totalmente abandonado. Tal es la importancia de estos cargos que en poblados como Belén (Arica, Chile) existe una canción que se interpreta especialmente para el cambio de mayordomo, ocasión en la que se le hace entrega de la llave del templo y del inventario. !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 281 BNP (Biblioteca Naciona l del Perú), Decret os del C ongreso, Lima, Novie mbre 8 de 1854. p. s/n. 282 Ibidem. 283 CEL ESTI NO, Olinda y MEYERS, Al bert: La s cofradías en el Perú: regi ón central ..., op. cit., p. 225. ! 127 ! Los f abriqueros y mayordomos de los templos y Santos son respetados por la comunidad y deben velar por el cuidado de los Santos y la celebración de su fiesta según la costumbre. Quien toma el cargo asume un compromiso con su comunidad, con sus antepasados y con Dios, y tiene también la responsabilidad de mantener viva una tradición milenaria, cuidando con cariño y devoción sus más preciados bienes. Por su parte las cofradías gremios, tuvieron gran importancia en el virreinato peruano. Transferidas desde España, la transmisión del oficio dentro de una estructura gremial, tuvo concordancia con aquella transmisión de saberes que se practicaba en el mundo indígena. Dentro de esta existía una división del trabajo , que consistía en agrupar profesionales en base a su estructura familiar y emplazamiento geográfico. En el caso incaico, el caso de los plateros, que dependía de la casta a la cual pertenecía. 284 La formación de gremios en América fue temprana y mantuvo las misas definiciones laborales de la península ibérica. En el plano de la construcción se agrupaban por una parte los albañiles y canteros y por otra los carpinteros, ensambladores y entalladores. Los carpinteros se formaron rápidamente, en 1549, ya contaban con un gremio formal en Lima. 285 Ramón Gutiérrez sostiene que el diseño arquitectónico estuvo en América, al igual que en España, sujeta a cierta “informalidad”. Junto a los maestros de obras o cantería, se aprecian arquitectos aficionados que itinerando por distintas partes e América. En el virreinato del Perú, en el siglo XVI e incluso en el XVIII, arquitectos se trasladaron para hacer obras en Lima, Cuzco, a Paz, Cochabamba, Sucre, entre otros. En general las órdenes religiosas tenían a sus propios religiosos con formación en construcción o diseño arquitectónico, como es posible adivinar en las obras jesuitas o el caso del deán Valdivia que realizó las bóvedas de la catedral de Arequipa. 286 Un gremio-cofradía que se distinguió, fue el de los plateros. Esta situación provocó las ordenanzas de plateros del año 1572, por el virrey Toledo, que ordenó la construcción de un galpón en la plaza del hospital en el Cuzco para reunir a todos los plateros indígenas, !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 284 GUTI ÉRREZ, Ramón: Arquit ectura y Urbani smo en iberoamér ica . Man uales A rte C átedra, M adrid , 5ta edición, 2015. p. 343. 285 Ibi d em ., p. 343 - 344. 286 Ibid., pp. 345 - 346. ! 128 ! controlados bajo la supervisión de un veedor nombrado por el propio virrey. Otra de sus funciones fue regular la ley del metal y el marcaje, como también hacerse cargo de los plateros indígenas. 287 Los gremios de plateros se agruparon rápidamente en el virreinato existiendo en Lima desde 1566, tenían una zona en la capital tal como los barrios españoles, la calle de Plateros. La cofradía de plateros en Lima tuvo reglas propias en el año 1597, estaban ubicados en el convento de San Agustín, cercano a su lugar de trabajo. Tienen como patrono a san Eligio y a Nuestra Señora de la Misericordia, la primera advocación es común a las cofradía del gremio la segunda puede tener relación con una advocación local. Según Sanz, aunque el reglamento de las primeras cofradías-gremio de plateros estaba basado en las españolas , hay algunas diferencias, la que más llama la atención es la declaración expresa de no estar bajo la autoridad directa del obispado, manteniendo una relación similar con los agustinos, donde se alojaban. 288 Tal como lo relata María Jesús Sanz en su libro sobre San Eloy, el límite entre cofradía y gremio es difícil de precisar, la cofradía – gremio tuvieron características especiales, entre sus actividades se encontraban las religiosas y sociales y también los problemas profesionales. “Es fácil comprender que al estar agrupados todos d edicados a una misma profesión se tratasen los proble mas profesiona les en las reuniones de la co fradía. Así pues , las cofradías gremiales, y la de los pl ateros entre ellas, se encontraron siempre muy entremezcladas con el grem io. Si además las autoridades de la cofradía y el gremio eran casi las mismas aunque unas tuviesen que ver con la herm andad y otras con el gremio, ambas s e entrecruzaban continuamente sus intereses. ” 289 !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 287 Ibid. , pp. 120 - 121. 288 SANZ, Marí a Jesús. “Una hermand ad gremial : San El oy de los Plater os, 1341 - 1914. ”, en Series de Arte nº 7, Univer sidad de Sevil la, 1996, p. 82. 289 Ibidem , p. 56. ! 129 ! El año 1778 el virrey del Perú Guirior publicó nuevas ordenanzas de platería para la ciudad de Los Reyes, editadas en Lima, tenían validez general y orden de cumplimiento en todo el Perú. 290 Las ordenanzas del virrey Guirior fueron redactadas sin el concurso de los plateros, lo que le permitió introducir un fuerte control de las autoridades públicas en asuntos de platería, f ruto según la autora, del centralismo borbónico manifestado en las ordenanzas de Carlos III de 1771 y las de Guatemala en 1776. 291 Las nuevas ordenanzas establecían: “Que celebrada la fiesta del patrón y tutelar del gremio se proceda a la elección de mayor domo, dos alc alde s veedo res, uno de oro y otro de plat a, y cuatr o diput ados examinadores; lo cu al deberá practicarse por pluralidad de vos de todos los maestro s examinados, ejecutándose en presencia de uno de los alcaldes ordinarios de esta ciudad, en persona de la m ejor instrucción, juicio, celo y conducta, que puedan desempeñar los cargos con la satisfac ción que se requiere, los que podrán ser reelegidos siem pre que pa rezcan pro sicuos a grem io y por un a sola vez.” 292 Estas ordenanzas llegaron con rapidez a Arequipa, pues en 1793 ya estaban organizados. El padre mercedario Víctor Barriga publicó en su: Memorias para la Historia de Arequipa , transcribió el decreto de nombramiento de los nuevos cargos en el gremio de plateros según las ordenanzas: “ Nombra mient o de alc alde veed or y exami nador es diput ados para el gre mio de los plateros y patrón de la cofradí a de los m ismos ( … ) Por alcalde veedor de oro a Josef Guti érre z, ídem de plata a Nicolás Adria zola, y por examinad ores diput ados de oro Gabri el Polar y a Gregori o Garzón, ídem de plata a Luis Linares y a Vicent e Arroe ta. Los cuales nombrados di jeron ser unos de los sujet os de la mejor inst rucción, juicio, celo y conducta que pueda desempeñar sus respectivos cargos con la satisfacción que se requiere, habiendo practicado estos nombramientos con la calidad que de los electos han de ejercer los expresados oficios por el térmi no de un año, que empezará a !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 290 HEREDI A, Mar ía del Carmen : Orde nanzas de la plat ería lime ña d el a ño 17 78 . Laborat orio de Art e nº 5, Unive rsi dad d e Se vill a, 1992, p. 65. 291 Ibidem . , p. 66. 292 Ibid ., p. 68. ! 130 ! correr desde el día que se les libere el título por el señor Gobernador intendentes y vice - Patró n Real de esta provincia, llamados a los nombrados para que acepten y juren sus empleo s en la forma ordinaria, y que fecho con los títulos qu e se expid an se traig an para plantificar una respetable y laudable cofradía, en que se venera al bienaventurado confesor San Eloy, como patrón del grem io de p lateros de oro y plata, procediendo aquellas form alidades que son recurrentes, e induce la ordenan za. Y los firmaro n con el señor Juez comisionado y con el M aestro Mayo r de que doy F e. Francisco Joseph de River o y Benaven te - Mat hia s Mar tí nez - Luis Linare s - Gabri el Pol ar - Gregori o Garzó n - Cayet ano Sala s - Joseph Gutiérres - Nicolá s Adri asola - F ran cisco Javier Torres - Doming o Valdi via - Manu el Corn ej o y Cano - José Araujo - Is idro Delgado - Pedro Nola sco Pacheco - Ramón Aguirre - Joseph de Tap ia Joseph V aldivia - Joseph Mend oza – José Santos Linares - Maria no Co rne jo - Andr és Valdi via - José Peredo - Alber t o Quir óz - Gaspa r de Benav ides - Lorenzo Ortega - Alejo de la Cuba - Pedro Garzón – Ante mí R afae l Hur tado ”. 293 Cuzco contó entre los años 1637 y 1699, con el mecenazgo del obispo Manuel Mollinedo y Angulo. La renovación de los edificios del centro histórico, luego del terremoto de 1650, provocó el alhajamiento de conventos, se fundieron las platería antiguas y forjaron nuevas piezas imbuidas del nuevo estilo barroco. 294 En esta época en Cuzco se da un gran despliegue ornamental. En este aspecto, a comienzos del siglo XVIII, Cuzco, junto con Arequipa y el altiplano, desarrollaron en platería un lenguaje ornamental de relieves repujados densos y con poca elevación. En las investigaciones sobre platería es constante el comentario sobre la injerencia de la ornamentación y decoración en las piezas de plata, se ha desarrollado históricamente a la par con la decoración en arquitectura. También es posible notar en las piezas de platería de los templos andino, como a medida que avanza el siglo XVII y XVIII, se refuerzan las tradiciones locales y se enriquecen, incorporando en la ornamentación elementos de la geografía y cosmovisión andina. Este es un tema interesante de desarrollar, que intentaremos contrastar en el análisis ornamental de portadas de los templos en la ruta seleccionados. !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 293 Archivo muni cipal li bro de p rovi sione s , N. 1 5 , fol. 240. Arequipa, 30 de octubre de 1786 , en BARRIGA, Víct or: Memor ias pa ra la Hist ori a de Areq uipa . Tomo II, 1793 - 1796. Establ ecimientos gráf icos la Colmena S.A, Arequ ipa, 194 8. pp. 292 - 293. 294 Ibi dem ., p. 184. ! 131 ! IV. -Artífices a) Lo indígena El sustrato cultural americano tuvo una larga, productiva y variada tradición constructiva y artesanal, realizando obras en piedra y barro de gran envergadura, entre las que podríamos enumerar una cantidad considerable de templos, recintos habitaciones y terrazas cultivables, así como también objetos suntuarios que sorprendieron al hombre europeo por su calidad material y artística. En base a la delicada descripción de cronistas y los testimonios de objetos arqueológicos publicados en artículos especializados -y exhibidos actualmente en museos ubicados en los centros principales de los antiguos virreinatos americanos, como el museo de antropología de ciudad de M éxico o el museo arqueológico de Cuzco en Perú- es posible deducir el finísimo trabajo de artesanos y artistas en las culturas prehispánicas azteca, maya e incaica para crear las cerámicas utilitarias y rituales, los textiles y objetos suntuarios de metal precioso que maravillaron a loe europeos. Conocida es la frase del artista alemán Durero, al ver el llamado “tesoro de Moctezuma”, enviado a Bruselas por Hernán Cortés, como una prueba de que la calidad del arte producido en América era igual al europeo. Al respecto el artista comentó: “He visto las cosas que le fueron enviadas al Rey desde la nueva tierra del oro y en todos los días de mi vida no había visto nada que regocijara mi corazón tanto como esos objetos, pues entre el los he visto maravillosas obras de arte y me pasmo ante los sutiles entendimientos de los hombre de otras partes.” 295 Ramón Gutiérrez en su Pintura, escultura y artes útiles en Iberoamérica, 1500-1825, afirma: “Es claro que el conquistador aprovechó en M éxico o en P erú las potencialidades de la cap acitación y experien cia in díg ena. Los cronistas como Sahagún recuerdan las habilidades de los fabricantes de objetos con plumas que sorprendían al europeo, los platos, los lapidarios y canteros, pintores, alfareros , etc., Pero tan importante como la !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 295 BAUER, Arnold : “ Prólogo ”, en SANFUEN TES , O laya: Develan do e l nu evo mun do, imágenes de un proceso. Santiago , Edicio nes Univ ersidad Católi ca de C hile, 2009, p. 19. ! 132 ! destreza era la trama social, que aprovechará el español, pues la base de la organización gremial radica en la transmisión del conocimiento práctico, empírico, y ello se hacía en la sociedad prehispánica en el grupo familiar de padres a hijos, como puede verse en el mexicano códice M endoza. Es decir, la organi zación gremial habrá de superponerse en muchos casos a la antigua estructura de parentesco social del grupo indígena. Garcilaso de la Vega narra que el últi mo cantero inca que dirigió la obra de la fortaleza de Sacsahuamán era Hualpa Ri mac (El que dir ige con el gri to) del ayllu de la parroquia de san Cristóbal, donde tres siglos después encontramos aún canteros con el apellido castellanizado en V algarimache. La coexistencia de am bas estructuras, laboral y familiar, asegura, pu es, la base social que, co mplemen tada con la fu nción religio sa y as istencial de la cofrad ía, d efinía el funda mento de bu ena parte de la sociedad colonial urbana. De todos modos había de transcurrir medio siglo XVI para que la organización de la actividad productiva cuajara en ordenanzas y sistematizara la formación del gremio más allá del sistema de aprendizaje familiar y de la i ngerencia del contralor de l municipio .” 296 En el virreinato peruano el cronista Cieza de León se detiene en una larga descripción de este oficio realizado por lo Incas: “Por las relaciones que los indios nos dan se entiende que antiguamente no tuvieron el orden en las cosas ni la policía que después que los Incas los señorearon y ahora tienen; po rque cierto entre ellos se han visto y ven c osas tan primamente hechas por su mano , que todo s los que de ellas tienen noticia se a dmiran; y lo que m ás se nota es que tienen pocas herramientas y apar ejos para hacer lo que hacen, y con mucha facilidad lo han hecho con gran primo r. En tiemp o que se gan ó este reino por los españoles se vieron piezas hechas de oro y plata, soldado lo uno y lo otro detal maner a que parecí a que había naci do así. Viérons e cosas más ext rañas de arge nter ía, de figuras y otras cosas mayores que no cuento por no haberlo visto; b aste que afirmo haber visto que con dos pedazos d e cobre y otras dos o tres piedras v i hacer vajilla s, y tan bien labradas, y llenos los bernegales, fuentes y candeleros de follaje y labores , q ue tuvieran bien que hac er otros oficiale s en hacerlo tal y tan bueno con todos los aderezo s y h erramie ntas que tienen; y c uand o la bran no hacen más de un !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 296 GUTIÉRREZ, Ramón: “ Los g remios y academi as en la prod ucción del ar te col onial ” , en GUT IÉR REZ , Ramón ( coordi nador ) : Pintura, escult ura y artes útile s en I beroaméri ca, 150 0 - 1825 . M anu ales A rte Cáte dra, Madr id , 1995 , p. 26 . ! 133 ! hornillo de barro, donde ponen el carbón, y con unos canutos soplan en lugar de fuelles. Sin las cosas de p lata, mu chos hacen estampas, cordones y otras c osas de oro; y m uchachos que quien los ve juzgara que no saben hablar, entienden en hacer de estas cosas. Poco es lo que ahora labran, en comparación de las grandes y ricas piezas que hacían en tiempos de los incas ; pues la chaquira tan menuda y pareja la hacen, por lo cual parece haber grand es plateros en este reino, y hay muchos de los que estaban puestos por l os reyes en las partes más principal es de él.” 297 Por su parte Bartolomé de las Casas describe, en De las antiguas gentes del Perú 298 , detalladamente las habilidades de los indígenas: “Y tratemos un po co en los reinos del Perú cuanto a este artículo de los oficiales. Ser grandes geómetras int electuales, que llamamos arquitectos, que tra tan la obra y ordenan y mandan lo que se ha de hacer, y manuales, que son los que en la obra ponen las manos, creo que traer testigos será muy necesario, pues los grandes y suntuosos edificios de pueblos, y c asas, y tem plos y acequias de aguas, que arriba, destos reinos, habemos referido, son, no sólo primísimos, pero admirables y e spantables; para edificación de los cuales, m anifiesto es no sólo con currir canteros o picapedreros, albañiles y asentadores de aquellas piedras, sacadores de ellas en las canteras, traedores también dellas a las obras de muchas leguas, cortadores de mader a, traedores della, carpinteros, labradores y asentadores dellas, caleros, hacedores de mezcla, pintor es y de otr os oficial es muchas diferenc ias”. 299 Precisa el detalle de cómo los incas unen las piedras sin mortero, haciéndolas calzar perfectamente una con otra: “Todas estas obras, aunque eran muy perfectas, com o se ha visto, empero, lo qu e excede toda industria é humano ingenio, es la maravilla de hacellas todas sin hierro y sin herramientas, mas de con unas piedras. Y porque hace poco al caso de lo qu e probar queremos ref erir particularizadamente t odos l os oficios que estas gentes tenían, sob ra, s egún cre o, sólo m ostrar las obr as y e dificios hec hos, de los cuales se puede tomar cierto y no dudoso argumento a bundar en ot ros muchos diversos !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 297 CIEZA DE LEÓN, Pedro: La cróni ca del Perú . Lima: E dicion es Peis a, 1984 , pp. 24 7 - 248. 298 LAS CASAS, Bartol omé: De l as a nti guas gente s de l Pe rú . Capítulo IV “D e los o ficiales d e todo s los ofic ios, principal mente arquitect os, alari fes, teje dores, plat eros y m ineros” . Barce lona: L inkgu a Edic iones, 2 004. 299 Ibid em , p. 2 6. ! 140 ! en La Paz. La segunda etapa se vio influida por el tenebrismo, periodo al que hay que adscribir la “Epifanía” del museo Nacional de La Paz, cuyo origen sería un grabado de Sadeler. Otro pintor manierista es Antonio Montúfar (activo en 1614-29) que pintó para la catedral de Sucre doce cuadros de los martirios de los apóstoles. Hacia 1600 apareció en la villa Imperia l el pintor Nicolás Chávez de Villafuerte que puede considerarse el último pintor con influencia manierista. 313 En 1610 murió Bernardo Bitti. P oco tiempo después los jesuitas reciben a Diego de La Puente o Peter Van der Broecke, nacido en Flandes. 314 Fue enviado al P erú para resolver el problema del adoctrinamiento de los indios. Luego de su muerte fue descrito en los siguientes términos: “Fue el (arte de la pintura) el principal y mas continuo empleo que le dio la obediencia. Llenó la provincia de varias y devotísimas pinturas de valiente pincel. ” Falleció en 1663. Uno de los lienzos más significativos de Diego de La Puente es: “La adoración de los reyes magos”, en Juli, donde sustituye a uno de los Reyes Magos por un Inca. 315 Desde el siglo XVI llegan desde Amberes libros, grabados, mapas, estampas y tapices que son copiados e imitados hasta adquirir una connotación local, incorporando iconografía inédita, propia de los Andes, gracias a las escuelas o pintores andinos que respondían así a la demanda de caciques y cofradías. 316 Las escuelas de los conventos también fueron talleres de aprendizaje de oficios. El sacerdo te agustino Calancha refiere que en los conventos de su orden, en el alto Perú, en las instrucciones para enseñar la doctrina a los indios se aconsejaba “poniéndoles escuelas donde aprendiesen a leer, escribir y cantar, haciéndoles aprender oficios y arte políticas, así para que se fuesen haciendo mas capaces… siendo pintores, carpinteros, sastres, plateros…” 317 Para cumplir con estos requerimientos las órdenes religiosas debían tener en su contingente a artistas, como señalamos anteriormente. Por ejemplo: los agustinos en Lima, tuvieron al pintor Francisco Bejarano, discípulo de Alesio; los dominicos al quiteño fray Pero Bedón, quien incluso fundó en Quito la Cofradía del Rosario donde se enseñaba pintura a los indios. Al !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 313 Ibid ., p. 121. 314 Ibid . 315 Ibid ., p. 122. 316 Ibid ., p. 123. 317 Ibid ., p. 110. ! 141 ! respecto Gisbert enfatiza en que no se debe desestimar la necesidad e influencia que deben haber tenido los cronistas, quienes: “ ilustraron sus obras, ya sea por mano propia, o con la ayuda de indígenas, tal es el caso del mercedario Martín de Murúa, que imparte doctrina en la iglesia de Huarina (Dep. La Paz, Bolivia).” 318 De esta escuela quedan en la zona del Collao, actual Bolivia, grandes composiciones del último tercio del siglo XVII. Gisbert las enmarca en el estilo barroco. La iconografía que se repite es la de carros triunfales inspirados en Rubens, que resalta los dogmas de la Inmaculada y la Eucaristía; las Postrimerías o los pasos finales en la vida del hombre, apropiados para in ducir la conversión; las penas del infierno y la felicidad del Paraíso. También están presentes los ángeles, como seres que sustituirán las estrellas y los astros, desterrando la idolatría. En esta época se ha identificado a tres artistas: Leonardo Flores en Omasuyos, (hacia 1680); José López de los Ríos en Carabuco y Juan Ramos, autor de los lienzos de Jesús de Machaca; uno de los lienzos muestra al cacique mecenas y benefactor Guarachi. 319 En cuanto a las Postrimerías, que tanto han llamado la atención de los investigadores de arte, son representadas en Carabuco y Caquiaviri en el departamento de La Paz, en 1684 y 1739 respectivamente. En el Cuzco y en Potosí son famosos los murales de Huaro pintado por Tadeo Escalante, fechados posteriormente en 1802. Diego Quispe Tito y su lienzo del juicio final, en San Francisco en Cuzco y Holguín en 1708, pinta el cuadro en San Lorenzo en Potosí. 320 A esto podríamos agregar los murales del juicio final en Curahuara de Carangas, 1608-1777, Copacabana de Andamarca, hacia 1739; Parinacota, hacia 1780 y Pachama, hacia 1777. En Potosí encontramos pintores barrocos que siguen a Zurbarán y Murillo. Ignacio de los Ríos, quien firmó un Cristo Crucificado en la iglesia Las Mónicas de Potosí, fechado en 1646. Don Francisco de Herrera y Velarde, pintor español, trabaja en Potosí a mediados del XVII. En Potosí y Sucre trabaja también Francisco López de Castro, en 1670 y 1680, uno de cuyos lienzos, firmado en 1674, se halla en el museo de Charcas de Sucre. 321 !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 318 Ibid ., p. 110. 319 Ibid ., p. 131. 320 Ibid ., p.. 138 - 139. 321 Ibid ., p. 158. ! 142 ! Las primeras esculturas en el virreinato peruano siguieron de cerca la técnica y aspectos formales aplicados por los talladores españoles, cuyas obras eran enviadas desde España o desde Lima, lugar donde se instalaron, entre otros, Juan Martínez de Arrona, Pedro de Noguera, Luis de Espíndola y Juan Martínez Montañez 322 . La escuela cusqueña se nutrió bastante de este último, acondicionando su estilo a la sensibilidad local; lo mismo ocurrió en La Paz y Potosí. 323 Luis de Espíndola Villavicencio fue un escultor y ensamblador de origen andaluz, llegó a Lima alrededor de 1612. Participó en la confección de esculturas para la sillería de la iglesia de los agustinos en Lima, entre varios otros finos trabajos en Potosí y Chuquisaca. Existe hasta hoy en día relieves tallados en madera de la vida de San José que pertenecieron al retablo del patriarca en el. Son cinco tableros repintados con historias de la vida de San José y es el mismo que se le encargó en el siglo XVII para la capilla de San José en la ciudad de Arica. Luis de Espíndola murió en 1670 y fue el último representante sevillano de la escuela limeña de escultura y la antigua basílica tuvo, como este obras de arte realmente destacables. 324 El sevillano Gaspar de la Cueva se instaló en Lima, y a partir de 1629 en Potosí, donde realizó una fructífera producción; luego se trasladó a Sucre. Su legado ha sido investigado por el historiador Rafael Ramos Sosa. La imaginería de los templos ubicados en el antiguo Camino Real de Potosí evidencia la creatividad del hombre andino y su adaptación a los recursos del medio ecológico. En una zona de escasez de madera y alto costo de la misma, los artistas debieron recurrir a los recursos disponibles. Tal es el caso de Francisco Tito Yupanqui (s. XVI), quien debió viajar hacia La Paz y Potosí en busca de maestros escultores para representar a la Virgen Candelaria de Copacabana. A él se le atribuye el haber realizado la primera imagen de tela encolada, combinando un alma de maguey cubierta de yeso y tela encolada policromada, técnica que luego sería replicada en los talleres del área surandina, sin embargo conocemos que esta técnica era utilizada en España, en vez de alma de maguey, con madera originaria de la !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 322 RAM OS SOSA, Rafael : “El e scult or Lui s de Espín dola y su traye ctori a ent re Bo livi a y P erú” , en Barroco y fuentes d e la div ersidad cultura l . Artes gr áficas S agitario, L a Paz , 2006 . pp 63 - 66. 323 ESTABRIDIS, Ricard o: Me sti zo, de l rena cimi ent o al barr oco an di no . Impu lso Em presa de serv icios SA C editores, Lima, 2008, p. 56. 324 RAM OS SOSA, Rafael : “El e scult or Lui s de Espín dola y su traye ctori a ent re Bo livi a y P erú”…, op. cit, pp . 63 - 66. ! 143 ! península ibérica. En la zona de Arica es posible encontrar alma de cactus candelabro, y en Atacama de cardón, ambas especies de cactus blandos que servían, como el maguey, de estructura para imágenes o esculturas religiosas. Entre los santos más representados en el área, destacan especialmente Santiago Matamoros, patrono de España, identificado en el mundo andino con Illapa , Dios del rayo, y la Virgen o mamita Candelaria, que acompaña a los patronos de diversas localidades durante las procesiones. Destacan también San Isidro labrador y el Salvador, quienes están presentes en la fiesta del Pachallampe o siembra de la papa en la precordillera. El Crucificado articulado, con sus llagas sangrientas, tiene, en general, grandes dimensiones y es protagonista, en diversos pueblos, del rito del desclave y posterior procesión nocturna durante Semana Santa. Es importante consignar que en el mundo andino se conservan actualmente tradiciones más antiguas que las que se realizan hoy en Andalucía, desde donde se transmitieron originalmente las festividades religiosas hacia América. El mundo andino se vuelve especialmente devoto de las imágenes a través de las cofradías y las responsabilidades que les competían a los mayordomos que las integraban. El sacerdote holandés, Juan van Kessel, quien trabajó muchos años en los pueblos andinos en la región de Tarapacá en Chile, postula que Vírgenes y Santos, para los aymaras, están representados y “viven” en los templos. Postula que dentro de la cosmovisión andina, los Santos habitan el Araj-Pacha , un mundo superior al de los mortales, en donde se encuentra el poder universal, junto a Inti, Wiracocha, y, posteriormente, el Dios Español. En este ámbito están también Cristo, la Virgen y los Santos. Durante la fiesta patronal, la procesión es una verdadera hierofanía del Santo o Virgen, quien baja de las alturas y realiza su "visita” a la comunidad en forma majestuosa y benévola. Su vestimenta es la del sacerdote celebrante y la del aristócrata español. Al finalizar, vuelve a ascender a las alturas para permanecer durante todo el año en el Cielo. 325 Las obras de arte eran encargadas, contratadas o compradas a artistas o vendedores itinerantes que transitaban por los Caminos real es . Un caso especial es la pintura mural, para la cual es igualmente difícil establecer quién o quiénes fueron los artífices. La mayoría son anónimos, con las escasas excepciones de !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 325 VAN KESSEL, Juan : Hol ocaus to al p rogre so: aymara s de Tara pacá . Iecta, Iquique, 2003, p. 209. ! 144 ! aquellos nombres que aún permanecen escritos en los muros de las iglesias, como el caso de Chinchero, en Cuzco, o Tadeo Escalante en Huaro. Conocemos al pintor de muros y dorador del retablo de la iglesia de Tomave en el área potosina por el contrato suscrito en Sucre en 1725, otorgando a Blas Ortiz su ejecución, financiada por un comerciante español que actuó como mecenas. “En mes de abril del presente año dijeron que por dicha carta consta como el dicho Dn Josep h de Miranda con el dicho B la s Ortis de B ocos se hall an convenidos y concertados por dos obras que el dicho Blas a de aser en la iglesia nueba de dicho pueblo de Tomahave que son el dorado del retablo y la pintura de todo el cuerpo de la Igles ia con sus cruseros presbite rio sac ristía bau tisterio y coro por todo le ha de pagar el dicho Dn Joseph de Miranda tres mil pesos corrientes(…) En la ciudad de la Plata en cinco dias de m ayo de mil seteciento s veintiocho años, Antemi el escribano Pea de Css de esta dicha ciudad y los testigos de uso parecieron al Don Esteban Ramon de Mir anda y Bla s Ortis de Boco z ve cino de esta dicha ciudad y pinto r, escultor y dorador a quienes dos les que conozco el dicho d on Esteban en v os y e nombre del capitán don Joseph Miranda y en virtud de poder dado ante Nicolas de Porrapes de la provincia de Porco la familia en el pueblo de Tomahave en veint iseis de agosto de l año pasado de setecientos y veintis eis.” 326 Diversos investigadores presumen que la pintura mural era ejecutada por cuadrillas de comuneros o indígenas, guiados, probablemente, por algún artista, cacique, o doctrinero. Podríamos señalar que la pintura mural se transformó en la principal escuela formadora de artistas nativos. 327 Una descripción, rendición de cuentas o “Memoria de Gastos”, sobre la ejecución de unos lienzos realizados por el artista Leonardo Flores, antes citado, en Omasuyos (al oriente del lago Titicaca), da cuenta de cómo conseguir los materiales necesarios, incluyendo los !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 326 AMST (Arch ivo Monseño r Sa ntos Tabor ga), Bo ABNB EP 278. Para los años d e 1725 - 1726, f. 775. 327 Para más antec edentes s obre la ejecució n de pint ura mural en el ámbito su randino, ver: GI SBERT, Te resa, DE MESA , Andrés: Los grabados, E l juicio fin al y la ido latría ind ígena en el m undo andin o . La Paz : Fund ación Visi ón Cu ltur al, 2010 . ! 145 ! diferentes pigmentos, objetivo para el cual la gran Ruta de la Plata era absolutamente esencial. En la descripción se aprecia el intercambio de bienes para conseguir materiales, intercambiando ovejas, coca y chuño. Aquí se señala que la pintura mural del templo la realiza el “pintor del pueblo”: “Memoria de los gastos de los m arcos de l os li enzos. Pri meramente compraron alfajías 328 y tablas; los indios fueron a cortar otras alfajías al monte y les pagaron con 6 carneros reales y 1 peso de coca; al maestro carpintero Pablo le pagaron 12 reales por la hechura de 8 bastidores. Compraron 4 libras de fierro del corregidor (1 peso la libra); se comp ró un pedazo de fie rro de Anto nio de Ossio Ibañe z, me rcader se le compraron clavos al mismo mercader; tachuelas; se pagaron bastidores a 6 pesos cada uno; se pagaron a los indios por traer piezas de tablas de mad era; se fletaron mula s para tra er mader a de Chuma; al maes tro alb añil de M ocomo co por 200 clav os; se pagó a los carpinteros con una ca rga de chuño, media de maíz para la chich a y 4 ovejas reales, se pagó al herrero de Socolaya por la hechura de 20 clavos grandes; 16 clavos palm ares y 100 clavos para molduras; se trajeron 200 clavos de molduras de La Paz, comprados al importado r Antonio de Ossio Ibañez . 1 8 de diciem bre 1684 . Pedro Rengifo, maestro carp intero se concertó para hacer los marcos de los lienzos en 12 pesos cada uno y se le dará todo lo necesario de madera y un indio mitayo que lo ayude. Le dieron 12 pes os; 100 ove jas de castilla y 4 reales. Pablo carpinter o le dio 6 pesos a cuenta de los marcos. En O ctubre Rengifo recibió una carga de maíz; el carpintero 4 pesos, 4 en plata, más 1 carga de chuño; media de m aíz y 3 carneros. En noviembre R engifo debe 2 borregos que le dio al cacique por orden de Francisco Mama ni y se le die ron a él 2 borr ego s de cast a; 4 ca rga s de chu ño. A Franc is co carpintero 1 peso en plata; 1 bo rrego; 1 carga de maíz y 12 pesos con 4 reales. Hasta ese día R engifo recibió 82 pesos y 6 pesos que se le dio para pagar a don Mart ín Arce. .. (Al) Pint or d el p ueblo se l e pa gó 20 peso s por pint ar u na ce nefa en l a ig lesi a y dar 1 libra magro, cardenillo y polvos azules. También 1 carga de maíz y 1 carnero, !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 328 RAE. alfarjía. (Del ár. hisp. *alfar š íyya , adj. de alfár š 'alfarje '). 1. f. Mad ero de s ier ra , por lo c omún de c ato rce c ent ímet ro s d e tab la y die z de can to, s in la rgo d ete rmi nad o, y que se emplea principalmente para cerco s de puertas y ventanas. 2. f. Cada uno d e lo s mader os que se cruzan con las vigas para formar la armazón de lo s techos. ! 146 ! más 1 peso en pl ata; 1 car ga de chuño (… )Ju an Lap itt a y Baejse indi o har á el fav or de entregas 60 pesos para enviar colores para que no pare la obra. Dice que los Basti dores van bien empal mados y que obren las maderas una, con otra . Firma Leonardo Flores. D ice que en 15 días acabar á dos lienzos y que el lienzo del apóstol lo aliñará c ortando el pedazo que está (…). D iciembre 1684. Firma: Leonardo Flores” . 329 Concluye el relato del pintor señalando que: “Dice que Dios le p ague los 60 pesos y dos bastidores, q ue espera que la obra sea de su gusto (… ) 4 de septiembre 1685. Memo ria de las rentas de la iglesia de Italaque a cargo de Nicolás de Loaysa. Primeramente, dice que vio un libro de cuentas hecho por el licenciado Miguel de Galas de los Ríos, cura del pueblo. Dice que la iglesi a tenía un ingreso d e 5 c ofradía s, que se dejaron por una prohibic ión despachada del señor Virrey y que el a ño en que entró a ser cu ra le dieron los indios 80 pesos para la cera del monumento.” 330 c. -Talleres Los primeros centros de producción en el ámbito de estudio, para abastecer la necesidad de vestimentas y paños en general, serán los Obrajes. La fuerza laboral era principalmente indígena, una carga de trabajo impuesta para la producción textil. “El grueso de la producción (Textil) se hacía en Am érica, gracias a una disposición de las C ortes de V alladolid que en 15 48 prohibió que los habitantes de América compraran géneros ultramarinos. Disposición tendiente a disminuir el precio de los paños en la península. E n 1549 se prohíbe la fabricación de paños más elaborados que veinticuatrinos , lo que hace que paños f inos y o tras telas sean obj eto de !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 329 ACLP , Tomo 11 , Cuaderno de los g astos por menor q ue se hacen en esta igle sia d e It alaque y ha n de pasar al libro de f ábricas a favor de don Mi guel Galaz de l os Rios, 1684, ff.23 - 30, 42 - 44. 330 Ibid em., ff.46 - 47. ! 147 ! impor tación. E n 1552 se prohíb e que sa lgan de E spañ a Frisas, sa yales o “c osa hilad a de lana”. Estas disposiciones hacen necesaria la instal ación de obrajes. Según Cobo, el primer obraje se fundó en el Perú el año de 1545, en el valle de Jauja, en el pueblo llamad o Sa pallang a. El más antiguo con ocido en la audie ncia d e Ch arcas es el obraje de Chirinos, en La Paz, fundado el año de 1553. A partir de estas fechas se extendieron por toda la zo na andina, teniendo vigencia h asta 1781 en que los obrajes fueron en gran parte destruidos por el levantam iento indígena Amaru y Catari. Sin embrago, m uchos de estos obrajes fueron repuestos, aunque nunca volvieron a su prosperidad anterior, ya que tenían una fuerte competencia de la mercad ería inglesa, la cual mo nopo lizó el mer cado de spués d e la indepe ndenc ia, por lo qu e la industria local de los obra jes desa pareció casi po r com pleto.” 331 En la ciudad de La Paz hubo al menos tres obrajes importantes. El de mayor importancia estaba ubicado en la “zona de Obrajes” que, gracias a los los jesuitas, adquirió gran importancia. Los otros dos se encontraban, uno junto al río Achumani y, el otro, junto al río Orkohauira. Ambos producían bayetas de la tierra, paños y cordellates. Un ejemplo significativo de estos obrajes data de 1561, en Saillamilla, a media legua de La Paz. Es el obraje construido por Juan Rivas con autorización del Cabildo. Su producción era de “jerguetas y frazadas”. La mano de obra estaba compuesta por mitayos de las propiedades del obrajero. Ésta era la única fábrica de paños entre el Cuzco y Tucumán. Dicen que de todas partes iban a buscar especialmente frazadas y cobertores, como también lana de tierra (camélidos) y de Castilla, sayales finos y otros con que se vestían los religiosos de San Francisco (Costa de la Torre, Arturo, Los obrajes de La Paz , La Paz 1983, p. 12). 332 Con el tiempo, los jesuitas se hacen cargo del obraje, llegando a tener más de 400 trabajadores; la mano de obra estaba constituida por mitayos para aumentar la producción. La telas que se producían (frazadas, cobertores, bayetas de la tierra y de Castilla, sayales finos, paños y cordellates), eran llevadas a Chuquisaca, Potosí, Cochabamba y Huamanga. Luego de la expulsión de los jesuitas el obraje pasó a manos del monasterio del Carmen y finalmente fue vendido. 333 !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 331 GISBERT, Teresa e t al ., Arte Textil y Mundo Andi no . Plural E ditores , La Pa z, 2006 . 332 Ibid em , p. 9 7. 333 Ibid . ! 148 ! El padre Bartolomé de Las Casas, describe la producción: “Uno es las ropas de algodón y de lana que hacían y hoy hacen muy polidas, muy pintadas de diversas y lanas colores. (Estos colores hacen de ciertas yerbas.) Muchas mant as de que hacen sus vest idos se han visto de muy fi na lana y de diver sida d de colore s, blanco, negro , verde, azul, amarillo, b ien matizadas y proporcionadas, y tan ricas, que parec en almaiza res morisco s. Pero lo qu e más es d e admiració n, que hagan tapaceria (sic) de la de Flándes, muy rica, y no como aquélla, que tiene revés y envés, que de una parte sola suele y puede servir, sino que la que hacen toda es á dos haces, tan bien hecha y hermosa la una como la otra, de la cual en C astill a vide algunos p años que pudieran ponerse y adornar con ellos los palacios del rey. Much as o bra s destas hacen cada dia, de lana y algodó n, muy primas y muy delgadas y finas. Del pelo de unos animales que son del tamaño de liebres, hacen tambié n m uy buen as manta s p ara cubrirs e y pa ra la cam a, porqu e s on muy b landas, como seda, y calientes, y por ende bien estimadas“ 334 Los talleres artísticos de pintura, platería y mobiliario principalmente, conectados por los caminos reales, surtieron las iglesias y capillas en el eje del Cuzco – Arequipa - La Paz - Cochabamba – Potosí. Y también desde Cochabamba y La Paz hacia Arica, como también desde Arequipa, por la costa, hacia Tacna y Arica. Por el puerto de Arica ingresaban obras de arte que venían por encargo desde Lima, y diversos materiales desde el sur de Chile, proveyendo la demanda de objetos de arte religioso para uso litúrgico, devocional, decorativo o mobiliario que requerían las cofradías, sacerdotes y caciques. Por ejemplo, en el libro de fábrica de Socoroma se describe, en 1782, un listado con las compras del cura: un hisopo de plata que mandó hacer a Arequipa, cortinas y sillas de Cochabamba: “Aumentos del año 1782, Primeramente un h isopo d e p lata que mande a hacer de la plata que estaba en mi poder, cuyo acetre estan fabricando en A requipa. Item., unas doce baras de damasco bende de lana p ara cortinas que compre con la plata que tenía !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 334 LAS CASAS, fray Bartolomé: De l as anti guas gent es de l Pe rú ..., op. cit., p. 28, 29. ! 149 ! en mi poder para la Iglesia. Item., tres sillas de Cochabamba qu e compre para dicha iglesia.” 335 En 1787, la comunidad mandó hacer el coro de madera. En 1789, costeó el dorado del retablo perteneciente al Altar May or y la confe cc ión de “una s pue rta s gra nde s de alerce o madera de Chile .” 336 d. - Mecenas La construcción de los templos andinos, desde la primera evangelización, requirió de un gran esfuerzo para reunir materiales, constructores, artistas y mano de obra, movilizando activamente los recursos de la economía local. Para nuestra área de estudio -según lo que se puede deducir de las fuentes, historia oral y las investigaciones de arquitectos e historiadores, (principalmente Teresa Gisbert y Ramón Gutiérrez)- la construcción de templos, fue un trabajo mancomunado entre sacerdotes, caciques, cofradías y autoridades locales, donde poder, prestigio y devoción estaban intrínsecamente ligados. En el tema del mecenazgo, nos detendremos en algunas figuras sobre las cuales existe mayor documentación, o de las cuales hemos encontrado referencias en archivos. Por ejemplo, el emblemático obispo cuzqueño Mollinedo y Angulo, el doctrinero Pérez de Bocanegra de Andahuaylillas, los caciques Pumacahua (Valle sagrado Cuzco), Siñani (Carabuco, Tticaca), Machaca (La Paz) y Cañipa en Livílcar (Arica); también abordaremos la figura, poco investigada, del maestro cantor de Pachama (Arica). El terremoto de Cuzo de 1650, puso en evidencia la vocación de mecenas del obispo Mollinedo y Angulo. Su aporte a la reconstrucción de los templos derruidos se extendió hacia el Collao o área vecina al lago Titicaca, expandiendo la influencia arquitectónica y artística del barroco surandino. Legó la mayor parte de su fortuna personal a enrquecer las iglesias de Cuzco y alrededores. A nota Esquivel y Navia que en los primeros veinte años de su obispado se fabricaron catorce iglesias de ladrillo, entre ellas Vilque, Lampa, Urubamba y treinta y seis de adobe, catorce píulpitos (por ejemplo en las parroquias de Belén y San Blas en Cuzco), !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 335 AAA , Legajo Aric a - Belén 1694 - 1856 , Cuen tas , 1782, f. s/n. 336 Ibid em. ! 150 ! ochenta y dos custodias de plata, veinte frontales de plata, veintiuna lámparas, cálices, blandones, incensarios, vinajeras, entre otras. Consiguió para la catedral cuzqueña que los feligreses donaran un tabernáculo de plata y él donó tres hacheros de a mil marcos, más una corona de oro con pedrería, para la imagen de la Purísima Concepción. 337 Según el texto de Horacio Villanueva, fueron cincuenta iglesias las que construyó el obispo; no necesariamente costeó todas, pero ejerció un poderoso estímulo en los párrocos de su diócesis, como el caso de la iglesia de Mamara, cuyo párroco, fray Juan de Moreyra, no recibió ni un centavo de la corona para edificar su maravilloso templo. 338 Un informe del doctrinero de Quiquijana, don Diego de Salazar y Guzmán, en 1689, declara que su pueblo tiene una de las iglesias más hermosas del reino, maravillosamente adornada, con tarjas y lienzos, desde el altar mayor hasta el coro y remate de su puerta. Tiene preciosas alhajas frontales de plata, custodias, lámparas, blandones, ciriales, cruces altas y andas, gracias al fomento y cuidado del obispo Mnauel de Mollinedo y Angulo. 339 Uno de los templos principales fruto de estas reconstrucciones sería la iglesia de Ayaviri: “concluida con sus dos hermo sas torres en 1696 según infome del obispo Mollinedo. Las torres sig uen e l mod elo cu zqueño . Reh undida entre los c ubos lisos de las to rres, la gran f achada muestra e l e spléndid o barroq uismo d e su com posició n pletóric a de movimi ento y de e fecto s de c laros curo. La ig lesi a de Ay avri, perdi da en las punas d el Coll ao, es quizás la mejor obra q ue produjo, fuera de los mu ros del Cuzco, el barroco de la época dorada en que ejer ció su mecenazgo artístic o el obispo Mollinedo y Angul o.” 340 En 1678 escribía el obispo Mollinedo que la iglesia de Lampa estaba terminada y que era toda de piedra y de primorosa arquitectura; también Asillo, terminada en 1696, sobre esta Marco !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 337 VILLANUEVA URTEAGA, Ho racio . “ Los Mollinedo y el a rte del cuzco co lonial”, BIRA nº16, Lima, 1989, pp. 209 - 219. 338 Ibidem, p. 211 . 339 Ibid., p. 163. 340 Ibid., p. 211. ! 151 ! Dorta la describe: “Más esbelta que sus hermanas de Lampa y Ayaviri, eleva a las tres calles en otros tantos cuerpos, cerrándose las laterales con frontoncillos curvos, al modo cuzqueño; pero carece de remate en el central, de manera que su terminación no resulta feliz.” 341 Al mismo tiempo, en Potosí, el párroco de Salinas de Yocalla, financiaba la reconstrucción de la iglesia a comienzos del siglo XVIII, señalando este mérito para ser destinado a otra parroquia con mayor ingreso. “Illtmo y rever endo señor El Dr Dn Joseph Ignac io de la C ueva y Vibanco cu ra vicario y juez eclesiástico del asiento de Salinas de Yocalla; hijo legítimo del contador Dn Joseph de la Cu eva y de Dña Marí a de Vib anco y Vel asco, deste a rzobis pado: p aresco ante Sa Illma e n la mejo r firma que haya lugar en derecho y al m io anv enga y digo que por cuando ha llegado a mi notici a, estar puest os edic tos de opos ición a los benef icios que se hay an vacos y a ver catorce años que s irvo el dicho beneficio de Sal inas, en que he administrado debi da y puntualmente los sacramentos y demás ocupación de mi cargo, allegando al referido ejercicio el continuado trabajo con que en t iempo de tres años a expensas mías he fabricado Iglesia toda de nuevo para cuyos gastos pagar a operarios y costeo de mate riale s me he quit ado los emolumen tos debid os a mi ocupa ción enaje nándome de mis pr opios bi enes y pad eciend o notori os atr asos; por tant o se ha de serv ir a Sa Maj e stad de admitirme en oposición a los beneficios siguientes: Al de San Pedro de Mach a, ma tri z y Cop acab ana de la vi lla de Pot osí . San Juan de Chal lap ata , San ta doctrina de Porco o aquellas resultas y expresare en el decurso de las presentes oposiciones, por lo cual hac iendo com o hago el m ejor y mas co mpeten te pedime nto a mi d erecho . A su Majest ad pid o y su plico se si rva d e admit irme e n dic ha opos ición que s e a me rced con justicia et tt. Don J oseph Ignaci o de la Cu eva y Bibanc o .” 342 !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 341 ARELLANO, Ferna ndo: El Arte His panoamericano . Caracas: Ed itorial Ex L ibris, 199 8, p. 252 . 342 ACLP , Opo sicio nes, 1740 , f. s/n . ! 152 ! Los caciques debieron concretar las reducciones impuestas por el virrey Toledo, como también, en su figura de intermediarios entre el Rey y las comunidades indígenas, asegurar que hubiese un templo apto para la evangelización. En las disposiciones de Toledo, antes citadas, se entrega responsabilidad directa a sacerdotes y curacas (o caciques) en la habilitación de las nuevas reducciones, donde los templos serían fundamentales. “Item, advertiréis en cuanto fuere po sible, y la disposición d e la tierra diere lugar, que las dich as reduc ciones d e pueb los se h agan dis tintas (dista ntes?) de las hua cas y mocha deros que l os i ndios solí an te ner e n ti empo de inf ideli dad. Item, proveeréis de man era que dentro de un breve término, todos los indios de cada repartimiento se pasen a vivir y mora r en los pueblo s donde s e mand an reduc ir, apercibiéndoles que pasado el término se les derribarán las casas anti guas y serán castigados si no se pasaren, dando cargo a los caciques y principales para que los hagan pasar y edificar sus casas dent ro del dic ho tér mino , so pena de suspen sión de los cacicazg os y q ue a cos ta de los tales cac iques se pondrá n o tras p ersonas qu e ha gan la d icha reducc ión. Y si o s pa reciere que conv iene, podré is co meter la ejecució n d e la dicha reducción a las personas que os pareciere, s eñalándoles salarios moderados de las condenacio nes que a plicárede s p ara gastos de justic ia; y lo qu e acerca d e la dicha reducción proveyéred es, haréis ejecutar, sin embargo de la apelació n y reclama ción que los i ndios y otras personas hagan. Item, proveer éis cómo pasado el término que diéredes a l os indios para se pasar y hacer sus casas donde se m andaren reducir, se les derriben y deshagan y echen por tierra las casas antiguas q ue ante s tenían , pero no se les quem ará a madera de ellas porque se puedan ayudar para el beneficio de las casas que nuevamente han de hacer”. 343 Estas disposiciones no fueron fáciles de aplicar, sobre todo en las zonas alejadas del control administrativo. Toledo, en 1575, insiste en que se ejecuten de manera concluyente las reducciones en su “Provisión para que los corregidores de los charcas concluyan la tarea !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 343 SARABIA, Just ina: Franc isco de Toledo, Disposicio nes guberna tivas pa ra el vi rreinato del Perú , 1569 - 1574 …op. ci t., p. 35. ! 153 ! encomendada a los concentradores de caseríos, 1575.” 344 Ya pasado el 1600 aún no se hacían efectivos. Creemos que tal y como el control vertical de pisos ecológicos movilizó los recursos étnicos por el altiplano, sierra, valle y costa, en tiempos prehispánicos, y la mita reorganizó y trasladó grupos étnicos por períodos al trabajo forzado, (algunos de los cuales pudieron retornar a sus lugares de origen), esta condición fue aprovechada por caciques y capitanes de mita para el comercio de materiales, traslado de obras de arte y artistas, así como también de motivos ornamentales para los templos portales de las casas principales de los distintos pueblos. Las etnias de Lupacas, Pacajes y Carangas tenían núcleos étnicos conviviendo en los distintos pisos ecológicos (valles bajos, precordillera y altiplano). “… El modelo de verticalidad tiende a enfatizar la coexistencia en un mismo espacio de grupos étnicos autónomos, pero no excluye necesariamente el establecimiento de relaciones de dominación política.” 345 De los señoríos aymara, los Lupacas tenían corazón en Chuchito y controlaban la región de la parte suroeste del lago; Pomata, Copacabana, las islas del sol y de la luna eran unificados en la base de la autoridad regional e identidad étnica. 346 Murra ejemplifica cómo el control vertical de los pisos ecológicos fue aprovechado por los capitanes de mita. Diego Chambilla, originario del pueblo de Pomata, fue capitán de mita dos veces, entre los años 1618 y 1626. Luego de 1618 había dejado a su hijo Fernando viviendo en Potosí para que fuese bien instruido a la usanza española; con ese propósito vivía de pensionista en la casa de Pedro Matheos, apoderado de chambilla. Este último enviaba a Po tosí ají de Sama y ropa confeccionada en la sierra; las dos cargas paraban en Oruro antes de llegar a P otosí. Los productos llegaban a la casa de Pedro Matheos, donde eran contadas junto a su hijo Fernando. Los bienes estaban a cargo de gente de confianza de Chambilla durante el trajín. 347 !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 344 VILLARE JO, Ave ncio: Los agusti nos en el Perú y Boli via …, op. cit., p. 3 08. 345 DURSTON A., HI DALGO, J. : “La pres encia Andina en l os Val les de Ari ca, s iglos XVI - XVIII : Cas os de Regene ración Colonia l de Es tructu ras Arch ipiel ágicas ”, e n Hist oria Andin a de Chile, Cap. 22 2014, p. 484. 346 STANFIELD - MAZZI , Ma ya: Ob ject and Ap parit ion… , op. cit . , p. 37. 347 MURRA , J ohn: “La correspondencia entr e ‘un capitán de la mita’”, en El mun do andino; poblaci ón, medio ambiente y ec onomía. IEP, Po ntificia Universida d C atólica del Perú, Lima, 2009, pp. 2 24,225. ! 154 ! Como postula Carmen Salazar – Soler, el capitán de mita, desempeñó el papel de “mediador cultural” y de puente entre los diversos mundos que se encontraron el Potosí. 348 Lo anterior es reforzado por Ximena Medinacelli : “No obstante, además de estas funciones administrat ivas, tenían los caciques intereses económicos en la Vil la (Potosí) y apr ovechaban el pujante mercado para hacer sus negocios, teniendo en cuenta, además, que ellos podían m anejar con bastante libertad la mano de obra indígena, ya sea de forma legal o mañosamente. Gracias a Potosí muchos de los señores locales, entre los que se puede destacar el caso de G abriel Fer nández Guara chi, de Pacaj es, amasaro n inmen sas fortu nas que luego se reflej aron en construcciones como la iglesia de Machaca (Rivera, 1978;Choqu e, 1987). También se conoce el caso de Diego Chambillla, de Pom ata, que veremos luego con m ás detalle. Se trata de a utoridade s étnicas en zonas P astoriles“. 349 Junto a los capitanes, los mitayos, que regresaban a su lugar de origen, deben haber sido transmisores del acontecer artístico en los templos de Potosí, en cuya construcción debieron participar como señala Arzans, antes citado, con respecto al templo de San Lorenzo. Gisbert señala que estaban agrupados en diez "capitanías" que correspondían a 16 provincias tributarias, desde Cuzco a Potosí, según la jurisdicción española y a 16 naciones aimaras en el siglo XVIII; considerando separadamente Urco y Urna, pero como una sola unidad la federación Quillaca, que incluye Asanaques y Uruquillas. Ellas conformaban los llamados "barrios de Indios", divididos en catorce parroquias, incluida San Bernardo, que luego se entregó a los españoles. Entre las etnias cuya ubicación era conocida, están: San Martín de los Lupacas, Santa Bárbara de los Collas Omasuyo, San Benito de ColIas Urcosuyo e indios de Cochabamba (¿Tapacarí?) Concepción de Pacajes de Urcosuyo; San Pedro de Pacajes de Omasuyo, San Cristóbal de Caracaras; San Francisco el Chico, Charcas San Lorenzo de los Carangas; San Sebastián de los Canches (y posteriormente Quillacas cuando fueron retirados !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 348 SALAZAR - SOLER, Carmen: “Los capita nes de mi ta y el c onteo de indios en las mina s del Cerro Rico d e Potosí” , en CURATOLA , Marco s et al ., El qui pu colon ial Est udios y materiales . Fondo Editorial , PUCP, L ima, 2013 p. 341. 349 MEDI N A CELLI, Xi mena: Sari ri, los l lameros y la const rucción de la soc iedad colonial . Instituto francés d e e studios andinos. La Paz, 2010, p. 161. ! 155 ! de San Bernardo). Canas, Condes, Sora y posteriormente Chicas, estarían ubicados en las parroquias de San Juan, San Pablo y Santiago. Probablemente en Copacabana se alojaba gente de Omasuyo. 350 Como señala Gisbert, los caciques fueron importantes donantes para alhajar los templos. Entre los ejemplos más significativos en la ruta de la plata, está el templo de Curahuara de Carangas (Bolivia); en la pintura mural aparecen retratados el gobernador y caciques, en 1608. También se registró el nombre del párroco y dos caciques del lugar: Baltasar Cachagas y Gonzalo Larama. 351 Serán los caciques los principales depositarios de las tradiciones, sobre todo después de que se recluye a los “hechiceros”, que eran quienes tenían a su cargo la continuidad del antiguo culto prehispánico, como dice Millones: “La pieza clave para el mantenimiento de la religiosidad aborigen fue el curaca” 352 . Los caciques eran los únicos que podían asumir el papel de conservadores, más o menos solapados, de los valores indios. 353 A ellos deberá sumarse el rol de los fiscales y cantores, quienes tuvieron una autoridad formal e informal, transmitiendo las enseñanzas de la liturgia y la música. Como señalamos anteriormente, las disposiciones de Toledo indican que cada reducción debe tener una casa principal más amplia, destinada a los caciques. Gisbert describe la casa de los caciques Siñani en Carabuco, donde existe aún la portada, decorada con cuadrifolias en su s jambas; tiene en el dintel tres clavos y una cruz y dos conchas o veneras, de Santiago; en el tímpano leones rampantes flanqueando la corona real. Aquí la autora hace una diferencia entre el tema de la “corona y la cruz” característico en las casas de los caciques del Collao, y las casas de los caciques cuzqueños que muestran el casco incaico (maiscaipacha), citando como ejemplo la casa de Tupac Sinchi Roca en Maras. 354 Cita también una casa en Urubamba, en donde el casco incaico va acompañado con cuatro animales coronados: el águila, el león y las dos serpientes del escudo incaico, con la cruz de Jerusalén al centro. Al borde la leyenda: AVE !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 350 GISBER T, Ter esa: “Los c uracas del Colla o y l a con formaci ón de la c ultur a mest iza andina ”, en Senri Ethnol ogical S tudies , 33, 1992, p. 15. 351 MEDI NACELL I, Ximen a: “Nego cia ndo dual ida des , pintura m ural y sa ntos patro nos en las capillas de Oruro” , en MEDIN ACELLI, Ximena y CÁ RDENA S, Cleverth: Iglesia s y fiestas en el altiplano d e La Paz y Or uro . Aprox imacio nes mul tidi scipl inari as. Mus ef Ed itore s, La Paz, 2013, pp. 76,77. 352 GISBER T , Te resa: “Los curacas del Collao y la conformación d e la cultura m estiza an dina”… , op.cit, p.175 . 353 Ibidem , pp . 52 - 53. 354 Ibid. ! 156 ! MARIA. La autora enfatiza la ostentación que hacían los caciques de su catolicismo, condición que creemos ser común a los conversos, actitud propia de cristianos nuevos. 355 Los caciques pagan la construcción de las Iglesias, encomiendan lienzos y pinturas murales, haciendo tejer ropa y labrar plata para su servicio. 356 Para Gisbert: “S on las condiciones de la convivencia entre indios y españoles las que crean una nueva cultura, m ezcla de el ementos europeos y americanos, donde el problema religioso tiene un papel importantísimo . N o faltan, en tre lo s in telectuales del virreinat o, qui enes t ratan de dar un fundamento t eórico a esta simbiosis, ahí están los agustinos Calancha y Ramos, ambos oriundos del ande, para explicar por qué la Virgen es una montaña y el dios colla Tunupa es u n apóstol de Cristo. Allí está Avendaño diciendo que Pachacamac es el nombre indio del Creador cri stiano, y que el Sol, tal como un Inca lo había predicho, es solamente una cri atura de D ios. El ensamble cultural se h ace a través de los d octrineros y de los caciques que son quienes expresan el sentimiento de tantos indígenas. Los autores materiales de las obras de arte que ejemplifican el mestizaje son los propios indios, com o lo dice Arzans cuando explica la eje cución de la portad a de San Loren zo de Potos í y c omo lo testif ican lo s mú ltiples contratos de los p intores cuzqueños, pero los inspir adores inte lectuales son lo s caciques y los doctri neros.” 357 Otro ejemplo es el cacique Pumacahua de Chinchero, pueblo principal e importante enclave agrícola del Cuzco desde tiempos prehispánicos. Las aguas de la laguna de Piuray o de Chinchero habían sido utilizados en época de los incas, desde el reinado de Inca Roca. La iglesia se construyó entre 1570 y 1607. En el exterior hay murales en torno a la puerta principal de acceso, está representada la Virgen de Monserrat al centro; (desde el observador) a la derecha , la batalla entre Pumacahua y Tupac Amaru y a la izquierda Pumacahua y su familia; este conjunto es posterior a 1781, luego de la rebelión indígena . 358 !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 355 Ibid., pp. 95 - 96. 356 Ibid., p. 46. 357 Ibid., pp. 46, 53 - 54. 358 MESA , José y GISBERT, Teresa: Hi stori a de la pintura Cuzqu eña . Fundación A. N. Wie se , Lima, 1982, p. 90. ! 157 ! Desde el observador, al lado izquierdo de la Virgen, se ve al cacique retratado con su esposa y un séquito junto a músicos agradeciendo a la patrona. A la derecha se recrea la batalla, en la que un puma que personifica a Pumacahua, vence al dragón, que personifica a los rebeldes. Este símbolo es reiterado por Pumacahua, como el caso de otra pintura donde Pumacahua repite el símbolo, en el templo de Urquillos, capilla de la que fue mecenas, donde hay un importante lienzo.” Pumacahua también patrocinó para el templo de Urquillos. 359 Para Gisbert, la relación de los episodios bélicos con la Virgen, la vida de San Francisco y los milagros, muestra el efecto de la educación religiosa sobre los caciques. Debemos recordar la política que la Iglesia desarrolló a raíz de las rebeliones que se produjeron entonces. Con esta inspiración, el rey de España aparece defendiendo la Eucaristía o la Inmaculada en los cuadros que decoran los presbiterios de las Iglesias de Guaqui y Jesús de Machaca, donde la monarquía española se presenta como el pilar que sostiene estos dogmas. También encontramos la Defensa de la Eucari stía de similares características en el coro alto de la iglesia de Parinacota. “Ese espíritu tan ligado a la religión es algo que los doctrineros inculcaron a lo largo de siglos y a unque quedaran resabios, y fuertes, de las antiguas religiones, éstas quedaron como algo relacionado con las costumbres. Por el lo en las pinturas que encargaba Pumacahua queda el símbolo totémico del Puma y la Serpiente junto a la Virgen M aría; y por ello también, en el caso de los Siñani, el cacique bautizado no se desprende de la ropa e insignia s propias de su co ndición de In ca, como cac ique ligado a esta d inastía. La forma como fue introducida la religión, si bien tuvo su lado duro en la "extirpación de idolatrías ", bus có un a co mpens ación aceptan do q ue lo s antig uos dioses se tr ans formaran en santos y pen etraran en las Iglesias; tal es el caso de T unupa y San Bartolomé, o el Illapa y Santiag o, por ejemplo .” 360 En Carabuco, la representación del bautizo de Fernando Siñani, primer cacique cristiano de la familia. “Testifica el valor del compromiso cristiano que algunos caciques asumieron en el !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 359 GISBER T, Ter esa: “Los cur acas del Collao y la conformación de la cultura mestiza andina”…, op. cit, p. 58. 360 Ibidem . ! 158 ! siglo XVI mas allá de sus posibilidades y más allá de la deuda cultural con su propio pueblo. El cacique viste un lujoso uncu, excepcional como testimonio histórico.” 361 Para Gisbert, la coincidencia de representar alegóricamente la situación de los caciques se debería a la educación de ambos en los Colegios de jesuitas, fundados especialmente para ellos, donde se les daba una f ormación humanista y se les inculcaba la fidelidad a la corona y a los principios cristianos. Pumacahua estuvo en el Alto Perú, su accionar se circunscribe al Cuzco. Sin embargo, el tránsito por los caminos reales y el conocimiento de las distintas representaciones murales en pueblos andinos, pudo influir en la decisión de pintar el templo de Chinchero y la alegoría de su triunfo. Figura 14. Iglesia Jesús de Mach aca, Bolivia En el Archivo Capitular de La Paz existen dos libros de fábrica: uno de San Andrés de Machaca y otro de Jesús de Machaca. Estos abarcan parte del siglo XVIII y XIX. Ambos describen los gastos realizados para la construcción de las iglesias y dan cuenta de la procedencia de algunos de los oficiales (sastre, cerero, carpinteros, albañiles, tejeros o canteros) encargados de la construcción y mantenimiento de la iglesia. También describen el !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 361 Ibid . ! 165 ! En el siglo XVIII, el cacicazgo de Codpa habría cambiado este patrón de dominio altiplánico formando islas en estos pueblos serranos y valles costeros. 382 Sin embargo, el intercambio étnico continuó de manera frecuente durante el siglo XVIII, de hecho a fines de este siglo, en el libro de matrimonios de la doctrina de Codpa, existe un listado de solicitudes de matrimonio de locales con foráneos de los pueblos de Huachacaya, Sabaya y Turco, entre otros. 383 Diego Felipe Cañipa fue la quinta generación de caciques, interrumpida por la rebelión de Tupac Amaru. No tuvo la misma habilidad estratégica ni la suerte de Pumacahua, cacique de Chinchero, quien logró defenderse de la rebelión. El historiador Jorge Hidalgo, hace referencia al cultivo de coca en esta parte del valle, situación que le otorga un importante protagonismo precolombino y confirma una acendrada costumbre de uso y consumo. El dato es una confirmación de aquella situación y revela la importancia de Livílcar como pueblo hegemónico en la cabecera del valle: "El piso intermedio de la quebrada se extiende desde Ausipar hasta Livílcar, sector donde se conc entró el cultivo de la coca en tiempos prehispánicos . " 384 Respecto a la condición de “cabecera”, es preciso indicar que en los documentos aurorales se describe el modelo “archipielágico”, como un procedimiento que utilizaron las poblaciones andinas para acceder invariablemente y con libertad a otros pisos ecológicos. Livílcar fue un pueblo que se ubicó en un piso ecológico de transición, privilegio que le valió ser un centro logístico de traslado e intercambio de recursos diversos. “ El testimonio de Arévalo Moscoso declara que la población caranga estaba concentrada en los “altos” y en las “cabezadas” o cabeceras. Por altos podemos entender los enclaves serranos, mientras que las cabeceras corresponden al piso de transición entre valles y sierra: el sector de Humagata y Livílcar en Azapa eran ocupadas por colonos Carangas sujetos a caciques establecidos en Tarapacá y quizás también por algunos grupos sujetos a Cayoa, como el pueblo de Guator (que bien podría ser Umagata) con su estancia. Las cabeceras de Lluta se caracterizaron en tiempos coloniales por una fuerte presencia aymara serrana, y es !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 382 HIDALGO , J., CA STRO, N. y GO NZÁLE Z, S: “La Revisita de Codpa (Altos de Arica) de 1772 - 73 efectuada por el Corr egidor Demetrio Egan” , Revi sta Chunga ra , v ol. 36, Universi dad de Tarapacá, No.1. , 2004, pp. 103 - 204. 383 AAA , l egajo Arica - Codpa 1650 - 1835, Libr o de matrimonios, 1784 - 1794, ff. s/n. 384 HIDALGO, Jorg e: Hist oria Andina en Ch ile …, op . cit., p.481. ! 166 ! probable que los pueblos Caranga s de Lluta mencionados en la Cédula (Chipaguanaco, Chapija e Ypispacha) se ubicaran aquí. 385 Pese a que el registro corresponde al siglo XVII, actualmente es posible observar el mismo recorrido. La población Caranga aún utiliza las carreteras hacia Arica y los caminos troperos centenarios. El historiador postula que en el siglo XVIII, ex istieron dos bloques de pueblos al interior del cacicazgo, que llevaron a la división y creación de la doctrina de Belén. Por una parte los pueblos de la sierra septentrional de Arica como Belçen, Socorma, Putre y Pachama, junto a los asentamientos en el valle de Lluta, los que se escindieron en 1777 de la doctrina de Codpa, aunque permanecieron adscritas al cacicazgo hasta 1790. Belén fue la principal colonia caranga de Arica antes de la conquista, y en el siglo XVIII su población llegó a ser la mayor del cacicazgo. A comienzos del siglo XVIII, Belén fue el centro opositor a los caciques Cañipa. La base del poder de los Cañipa se encontraba en los pueblos de la sierra sur, Pachica, Es quiña, Tímar, Tignámar, Saxámar y en los pueblos de la quebrada alta de Azapa (Umagata y Livilcar) donde se habían establecido originalmente. 386 Livílcar sería la base del poder de los Cañipa. No es algo inusual que en la actualidad la familia Cañipa sea dueña de una parte importante de las tierras localizadas entre Humagata y Livílcar. El autor refiere un documento del siglo XVII, donde se clarifica la estructura polít ica dual (una autoridad elegida y otra heredada), sin tener debidamente diferenciadas sus obligaciones con la comunidad. Se observa que el alcalde de Livílcar representa a su pueblo y a otros que pertenecen a su doctrina, demostrando el protagonismo político de Livílcar. A principios del siglo XVIII Diego Cañipa fue nombrado alcalde mayor de Livílcar, Tig námar, Saxámar y Umagata, debiendo administrar justicia, mantener el orden y cuidar que no proliferasen las idolatrías. Se trata de un gran espacio territorial para gobernar, manteniendo, al mismo tiempo, el poder político y religioso. “En 1677 el corregidor de Arica intentaba organizar una mita para hacienda en Azapa y citó a los alcaldes de Codpa, Umagata, y Socoroma y al alguacil mayor de Belén. En 1679 la concesión de la Mita fue declarada al !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 385 Ibidem , p. 48 5. 386 Ibid., pp. 521 - 522. [Document text truncated for crawler view.]