Cuatro grupos de extranjeros en Andalucía: informe descriptivo de investigación
Full text
redes revista hispana para el análisis de redes sociales Volumen 15, diciembre 2008 Análisis Redes personales de africanos y latinoamericanos en Cataluña, España Pág 62 Cuatro grupos de extranjeros en Andalucía Pág 122 El hogar en red Pág 2 dinámico redes personales de las
sumario Este monográfico forma parte del proyecto Dynamics of actors and networks across levels: individuals, groups, organizations and social settings, financiado por la European Science Foundation (ESF), 05-ECRP-FP026 y las Acciones Complementarias del Ministerio de Educación y Ciencia (MEC), SEJ2005-25683-E/SOCI. También ha contado con la ayuda a la publicación “Redes personales y comunidades” (Ref. 2006/121 CG), de la Consejería de Gobernación de la Junta de Andalucía, Dirección General de Coordinación de Políticas Migratorias. COORDINADOR CIENTÍFICO Isidro Maya Jariego Departamento de Psicología Social, Universidad de Sevilla (España). COMITÉ EDITORIAL Carlos Lozares Colina, Departamento de Sociología, UAB (España). Ainhoa de Federico de la Rúa, Departamento de Sociología, USTL (Francia). José Luis Molina, Departamento de Antropología social y cultural, UAB (España). Marta Pedro Varanda, ISEG (Portugal). Gabriel Vélez Cuartas, Universidad de Antioquía (Colombia) Larissa Adler-Lomnitz (IIMAS-UNAM,México) Marcela Álvarez (Tecnológico de Monterrey (México) Chris Baerveldt (Utrech University, The Netherlands) Russell Bernard (University of Florida, USA) Steve Borgatti (Boston College, USA) Cristóbal Casanueva (Universidad de Sevilla, España) Aurelio Díaz (Universitat Autònoma de Barcelona, España) Albert Díaz-Guilera (Universitat de Barcelona, España) Silvia Domínguez (Northeastern University, USA) Fabrizio Ferraro (IESE, España) Livia García Faroldi (Universidad de Málaga, España) Alejandro García Macías (Universidad de Aguascalientes, México) Jorge Gil Mendieta (IIMAS-UNAM, México). Estrella Gualda (Universidad de Huelva, España). Jaume Guia Julve (UdG, España). Ana Salomé García Muñiz (Universidad de Oviedo, España) Emmanuel Lazega (Université de Lille, Francia) Làzslo Letenyei (Cornivus University of Budapest, Hungría) Miranda J. Lubbers (Universitat Autònoma de Barcelona, España) CONSEJO DE REDACCIÓN INSTITUCIÓN RESPONSABLE Departamento de Antropología social y cultural (UAB). ISSN: 1579-0185 DEPÓSITO LEGAL.: SE-XXXX-09 DISEÑO Y PRODUCCIÓN: Artefacto IMPRESIÓN: Joel Martí (Universitat Autònoma de Barcelona, España) Chris McCarty (University of Florida, USA) Pedro Noguera (Universidad de Murcia, España) Jorge Palacio (Universidad del Norte, Colombia) Maria Ángela Petrizzo (ENDOLOGICA, Venezuela) Narciso Pizarro (Universidad Complutense de Madrid, España) Águeda Quiroga (Universitat Pompeu Fabra, España) Félix Requena Santos (Universidad de Málaga, España) René Rios (Universidad Católica de Chile, Chile) Beltrán Roca (Universidad de Sevilla, España) Francisco Fernando de la Rosa (Universidad de Granada, España) Josep A. Rodríguez (Universitat de Barcelona, España) María Semitiel (Universidad de Murcia, España) Tom Snijders (ICS, The Netherlands) Breno Souto-Maior Fontes (Universidade Federal de Pernambuco,Brasil) Laura Teves (Universidad Nacional de la Plata, Argentina) Joan Miquel Verd (Universitat Autònoma de Barcelona, España) Tomás Villasante (Universidad Complutense de Madrid, España) SECRETARÍA Vanessa Alcaide Lozano, Departamento de Sociología, UAB (España)
Análisis dinámico de las redes personales Coordinación del volumen: Isidro Maya Jariego y José Luis Molina Tracy L. M. Kennedy y Barry Wellman: el hogar en red Christopher McCarty, Peter D. Killworth, H. Russell Bernard, Eugene C. Johnsen y Gene A. Shelley: comparando dos métodos de estimación del tamaño de las redes personales Markku Lonkila y Anna Maria Salmi: el colectivo obrero ruso y la migración José Luis Molina, Jürgen Lerner y Silvia Gómez Mestres: Patrones de cambio de las redes personales de inmigrantes en cataluña Javier Ávila Molero: redes personales de africanos y latinoamericanos en cataluña, españa. análisis reticular de integración y cambio Carlos Lozares y Joan Miquel Verd: La entrevista biográfi co-narrativa como expresión contextualizada, situacional y dinámica de la red socio-personal Rodrigo Araya Dujisin Multitudes y redes en la caída de Milosevic Claudia Aguilar Carretero: La juventud de sarajevo: redes personales e identifi caciones Pablo de Grande y Manuel Eguía: reconstruyendo la red de lazos personales. Metodología egocéntrica para investigación sociocéntrica Isidro Maya-Jariego, Daniel Holgado, Raquel Santos & Esperanza Vergara: cuatro grupos de extranjeros en andalucía: informe descriptivo de investigación sumario 01 2 18 32 48 62 78 94 106 114 122 Volumen 15, diciembre 2008
REDES | Análisis dinámico de las redes personales02 Resumen Proponemos que los individuos, en lugar de las solidaridades familiares, se han convertido en la principal unidad de conectividad en el hogar. Muchos hogares no funcionan como grupos tradicionales densamente conectados sino como redes sociales más dispersas donde los individuos tratan de hacer compatibles sus dispares horarios y agendas. En un momento en el que muchas personas ejercen múltiples roles individuales en casa, en la comunidad y en el trabajo nos preguntamos: ¿cómo se comunican entre sí los adultos miembros del hogar? ¿Cómo utilizan los adultos miembros del hogar las tecnologías de la información y la comunicación (TICs) para organizar, comunicar y coordinar su tiempo libre y su comportamiento social dentro y fuera de casa? Las entrevistas y encuestas realizadas en 2004-2005 en East York (Toronto, Canadá) muestran que los hogares siguen conectados –pero como redes más que como grupos solidarios. Describimos cómo los individuos en red construyen puentes entre sus relaciones y se conectan entre sí dentro y fuera de casa. Las TICs han permitido a los miembros del hogar la capacidad de seguir sus caminos separados mientras permanecen conectados –por teléfono móvil, correo electrónico e IM, así como con las líneas telefónicas tradicionales. De ese modo, en lugar de desmembrar las familias, las TICs con frecuencia facilitan la comunicación, las relaciones y la integración funcional. Abstract We argue that individuals, rather than family solidarities, have become the primary unit of household connectivity. Many households do not operate as traditional densely-knit groups but as more sparsely-knit social networks where individuals juggle their somewhat separate agendas and schedules. At a time when many people enact multiple, individual roles at home, in the community and at work, we ask: how do adult household members communicate with each other? How do adult household members use information and communication technologies (ICTs) to organize, communicate and coordinate their leisure and social behavior both inside and outside the home? Interviews and surveys conducted in 2004-2005 in the Toronto, Canada area of East York show that households remain connected – but as networks rather than solidary groups. We describe how networked individuals bridge their relationships and connect with each other inside and outside the home. ICTs have afforded household members the ability to go about on their separate ways while staying more connected –by mobile phone, email and IM– as well as by traditional landlines. In such ways, rather than pulling families apart, ICTs often facilitate communication, kinship and functional integration. Tracy L. M. Kennedy & Barry Wellman2, NetLab, University of Toronto El hogar en red1 1 Publicado originalmente en: Information, Communication and Society (2007), 10 (5), 645-670. Traducción de Isidro Maya Jariego. 2 Nuestro agradecimiento a los demás miembros del equipo de Vidas Conectadas: Kristen Berg, Bernie Hogan, Jeffrey Boase, Juan Antonio Carrasco, Rochelle Côté y Jennifer Kayahara, que junto con los autores desarrollaron la encuesta y los guiones de entrevista y realizaron las entrevistas. También nos hemos beneficiado del consejo de Wenhong Chen, Paul DiMaggio, Bonnie Erickson, Inna Romanovska, Irina Shklovski, Beverly Wellman, Sandy Welsh, y del East York’s Neighbourhood Information Centre. Agradecemos la ayuda de nuestros directivos, encuestadores, procesadores de datos y transcriptores (listados en http://www.chass.utoronto.ca/~wellman). Agradecemos el apoyo financiero de Intel Research, Microsoft Research, el Social Sciences and Humanities Research Council of Canada, y Bell University Labs. PALABRAS CLAVE: Hogar TICs Redes Sociales Integración Familiar KEY WORDS: Household ICT Social Networks Family Integration
Volumen 15//diciembre 2008 03 Cuando Hillary Clinton afirmó “hace falta un pueblo para criar a un niño” (1996), estaba incidiendo de un modo admirable en la implicación de las redes sociales en las relaciones del hogar. Nosotros vamos más allá para afirmar que los hogares contemporáneos están doblemente en red. 1. Están densamente conectados por los nuevos y los viejos medios de comunicación: teléfonos (líneas fijas y móviles) e Internet (correo electrónico y mensajería instantánea). 2. Los propios hogares son con frecuencia redes individualizadas en lugar de grupos solidarios. Cada miembro del hogar funciona como un actor semi-autónomo, con su propia agenda, y utilizando gran variedad de medios de comunicación y de transporte para contactar y coordinarse entre sí. Aunque esta tendencia hacia hogares en red empezara antes de la proliferación de Internet y del teléfono móvil, la naturaleza intrínsecamente individual de estos medios –en contraste con las llamadas a los teléfonos del hogar y las visitas en persona a casaha facilitado la transmutación de las hogares en redes, igual que los coches y los teléfonos han llevado a que las comunidades personales sean redes sociales dispersas en lugar de barrios y ciudades delimitados localmente (Wellman, 2001). Con una capacidad de previsión pionera, Elizabeth Bott afirmaba hace más de cincuenta años que “ninguna familia urbana podría sobrevivir sin su red de relaciones externas” (1957; p. 281). Ella mostró que los hogares en red tenían diferentes tipos de relaciones con los familiares que los hogares solidarios. Desde entonces, la organización del hogar ha ido cambiando hacia agendas y trayectorias más individuales –incluso antes de la revolución de las TICS. Mientras que los matrimonios o las parejas de hecho con hijos suponían el 55 por ciento de los hogares canadienses en 1981, sólo suponen el 44 por ciento en 2001 (Statistics Canada, 2001). Del mismo modo, la prevalencia de las parejas de hecho (parejas no casadas que cohabitan a largo plazo) ha aumentado: frente a un 6 por ciento de las parejas en 2001, se han más que duplicado hasta un 14 por ciento en 2001 (Statistics Canada, 2001). Los hogares se han vuelto menos estables en composición y en relaciones de rol. Mientras que la tasa de divorcio en Canadá se ha mantenido constante en torno al 38 por ciento a lo largo de los últimos años, el porcentaje de reincidencia en el divorcio para el caso de mujeres divorciadas que vuelven a casarse se ha triplicado, de un 5 por ciento en 1973 hasta el 15 por ciento en 2003 (Statistics Canada, 2003a). De un modo similar, la tasa de divorcio de hombres previamente casados se ha más que triplicado, desde el 5 por ciento en 1973 hasta el 16 por ciento en 2003. Los hogares se han vuelto más pequeños, haciendo que la necesidad de un control centralizado sea menos crucial. Los hogares de personas solas han aumentado progresivamente desde el 20 por ciento en 1981 hasta el 33 por ciento en 2001. En 2001 había prácticamente tantos hogares de una persona como hogares de cuatro o más personas (Statistics Canada, 2001). Los hogares de dos personas también han aumentado desde el 29 por ciento en 1981 hasta el 33 por ciento en 2001. El tipo de hogar que crece más rápidamente en Canadá en 2001 consiste normalmente en una pareja sin hijos o en una madre sola con un hijo. Las parejas sin hijos han aumentado desde el 34 por ciento de los hogares en 1981 y el 38 por ciento en 1991 hasta el 41 por ciento en 2001 (Statistics Canada, 2001; 2005). Por tanto, no es sorprendente que los hogares canadienses contengan menos niños que antes. El descenso en el tamaño del hogar se relaciona parcialmente con el hecho de que las mujeres tengan menos hijos (o no tengan), con un descenso en la tasa de natalidad desde 1.6 niños por mujer en el período 1976-1981 hasta 1.5 niños por mujer en el período 1996-2001. Un mayor porcentaje de jóvenes adultos están posponiendo el momento de tener hijos para seguir sus intereses educativos y establecer sus carreras. Con un 73 por ciento de los hombres y un 62 por ciento de las mujeres participando en la fuerza de trabajo (Statistics Canada, 2005), más hogares corresponden a parejas de doble ingreso (Jacobs & Gerson 2001). Los norteamericanos trabajan semanas más largas con menos tiempo para la vida en el hogar (Fagan 2001), el promedio de edad de las parejas casadas ha aumentado, y las mujeres permanecen sin hijos durante más tiempo, con un mayor porcentaje que simplemente no tiene hijos (Statistics Canada, 2003b; 2005; 2006). El tiempo que hombres y mujeres emplean con otros miembros del hogar ha descendido en las últimas dos décadas. Cuando Statistics Canada estudió a hombres y mujeres con trabajo asalariado, encontró que un 23 por ciento de los trabajadores empleaba seis o más horas de un día laborable con otros miembros del hogar en 1985, mientras que sólo un 14 por ciento hacía lo mismo en 2005. Mientras que el tiempo de las mujeres trabajadoras con otros miembros del hogar suponía en promedio 248 minutos de los días laborales en 1986, este indicador descendió un 15 por ciento (39 minutos) hasta un promedio de 209 minutos en 2005. Se produjo un declive ligeramente mayor al 18 por ciento (45 minutos) en el caso de los hombres, desde 250 hasta 205 minutos. Un aumento de 8.4 a 8.9 horas (30 minutos) en el día típico de trabajo en Canadá es el responsable de la mayor parte de este declive (Turcotte, 2007). No sólo la gente dedica más tiempo al trabajo asalariado, también dedican menos tiempo al trabajo en el hogar, ayudado por la proliferación de restaurantes baratos, los servicios a domicilio y los electrodomésticos (Michelson, 1985; Robinson & Godbey, Lejos de Pleasantville: Hogares doblemente en red
REDES | Análisis dinámico de las redes personales04 1997; Cheng et al., 2007). La frecuencia de la gente que dice cenar junto con la familia “se ha reducido en un tercia en los últimos veinte años, desde en torno a un 50 por ciento hasta el 34 por ciento” (Putnam, 2000: 100). Tomados en su conjunto, estos datos sugieren que la supuesta familia canadiense “tradicional” posterior a la II Guerra Mundial ha cambiado considerablemente a lo largo de los últimos 30 años. Con seguridad, en el modelo tradicional del libro de texto infantil Fun with Dick and Jane (Anonymous, 1940), los maridos y las esposas seguían cada uno su camino: los maridos fuera en el trabajo asalariado para mantener a la familia; mientras las mujeres se quedan en casa para realizar las labores del hogar (también queda representado en la película Pleasantville, Ross, 1998). Raramente se comunicaban mientras estaban separados. Sin embargo, el modelo tradicional también presumía que maridos, esposas e hijos pasarían la mayor parte de su tiempo libre por la tarde-noche y los fines de semana juntos. El resultado es que mientras “el amor conquista el matrimonio” (para citar el subtítulo del libro de Coontz, 2005), maridos, esposas e hijos han estado trazando a diario vidas individualizas en barrios residenciales y ciudades desperdigadas. Los coches de la familia se han multiplicado, dando lugar a un coche para cada adulto (Putnam, 2000), como también ha ocurrido con los aparatos de televisión: mientras que el 28 por ciento de los hogares de los trabajadores canadienses tenía dos o más televisores en 1987, el 63 por ciento tiene múltiples aparatos en 2005 (Turcotte, 2007). Ver la televisión en familia ha dado lugar a la televisión personal. De forma más general, el uso y consumo de medios se ha vuelto más personalizado e individual. Estos cambios interrelacionados en la composición de los hogares norteamericanos, las complejidades del ciclo vital de matrimonios y divorcios, las labores domésticas y el trabajo asalariado, y las decisiones de tener hijos o no (y cuántos en su caso) significan que la naturaleza de dichos hogares es variada, compleja y dinámica. Las complejidades estructurales y demográficas de la vida norteamericana contemporánea han aumentado las tensiones y las oportunidades (Hochschild, 1997). La vida en el hogar se ha acelerado y la gente realiza multitareas o corre de una tarea a la siguiente, sintiendo que tienen demasiado que hacer y demasiado poco tiempo para hacerlo (Menzies, 2005). La contienda entre la vida en casa y la vida en el trabajo es elevada, pues el día de trabajo se ha alargado, los teletrabajadores hacen toda o parte de su tarea en casa, y los directivos y profesionales se llevan trabajo a casa. Desde principios de los 1990, los sistemas de comunicación personal –los teléfonos móviles y los ordenadores personales en casa y en el trabajohan facilitado enormemente la capacidad de 3 Las “parejas” incluyen a matrimonios oficiales y a parejas de hecho, que viven juntos: la Ley de Familia de Ontario (Sección 29) apenas hace distinciones y permite el matrimonio del mismo sexo. 4 El tamaño de la muestra del estudio y la especificidad geográfica limitan la generalización de nuestros hallazgos de investigación, aunque creemos que representan una situación más amplia. Nuestros análisis se centran principalmente en el género y en el tipo de uso de Internet y no incluye información demográfica del tipo del estatus socioeconómico y el grupo étnico. relación de la gente dentro y fuera de sus casas (Venkatesh et al, 2003; Wellman & Haythornthwaite, 2002; Lally, 2002). No sólo mucha gente utiliza Internet en el trabajo, sino que una mayoría de los usuarios norteamericanos de Internet conectan desde sus casas (Madden, 2006; CIP, 2005; Statistics Canada, 2005). Por ejemplo, el 72 por ciento de los canadienses hace uso de Internet desde casa, el trabajo u otros lugares. Mientras que la prevalencia de los ordenadores en el hogar ha contribuido a la conectividad, mucha gente no está atado a un solo ordenador personal en casa (o en el trabajo) –o para el caso, a sus líneas telefónicas. Por el contrario, llevan sus comunicaciones con ellos, utilizando teléfonos móviles, ordenadores portátiles, o acceso a Internet desde casa, el trabajo y lugares públicos. En un momento en el que las TICs han sido domesticadas en el hogar (Haddon, 1992; 2006; Cumming & Kraut, 2001), estamos especialmente interesados en las implicaciones de las TICS para la interrelación entre el individualismo y la integración funcional dentro de los hogares (Mesch, 2003; Mezaros, 2004). Los sistemas tecnológicos del hogar tienen que ser estudiados en el contexto de las relaciones sociales del hogar. Por otro lado, la ubicuidad de las TICs es tan grande (y nosotros defendemos que tan importante), que es crucial para comprender las relaciones del hogar contemporáneas. Utilizamos encuestas y entrevistas para analizar cómo 167 adultos que viven con su pareja en el hogar se mantienen en contacto entre sí3. Examinamos si hay diferencias en la forma en la que hombres y mujeres utilizan las TICs en sus casas, negocian cuestiones familiares y comparten información de Internet4. Aunque son muchos los factores que han contribuido a la conversión en hogares en red, nos centramos en la comparación de personas con diferentes niveles de uso de Internet, desde nada a un uso muy frecuente. Nuestras preguntas fundamentales son: ¿Cómo se comunican entre sí los adultos miembros del hogar? ¿Cómo utilizan las TICs los adultos miembros del hogar para organizar y coordinar su tiempo libre y su comportamiento social dentro y fuera de la casa? ¿Cómo utilizan las TICs los adultos miembros del hogar para compartir cosas entre sí?
Volumen 15//diciembre 2008 05 eL LUgar Los datos recogidos para nuestro proyecto Vidas Conectadas corresponden a East York, un área residencial fundamentalmente urbana situada a unos 30-45 minutos del centro de Toronto, con accesos de comunicaciones y transporte adecuados. East York, con una población de 112.054 habitantes en 48.057 hogares (2.3 personas por hogar; según censo canadiense de 2006) ha sido estudiado en dos ocasiones en la era pre-Internet por el NetLab (Wellman, 2001). En muchos aspectos, los residentes de East York reflejan al Canadá anglófono urbano. El 58 por ciento de los encuestados son mujeres, con una media de edad de 45 años. Casi dos tercios (el 62 por ciento) de los encuestados están casados o tienen pareja estable, y el 61 por ciento tienen niños. La mayoría son de clase trabajadora o de clase media: el 43 por ciento de los encuestados tiene un título universitario. El grupo étnico más amplio es británico-canadiense (el 44 por ciento de los encuestados), con algunas minorías visibles que incluyen al 27 por ciento de los encuestados: principalmente los provenientes del Este de Asia y sudasiáticos. Recolección de datos: realizamos un muestreo aleatorio de adultos no débiles de habla inglesa (18+) y obtuvimos 350 encuestas de 32 páginas completas que fueron aplicadas a mano entre julio de 2004 y marzo de 2005, con una tasa de respuesta del 56 por ciento. La encuesta proporciona información sobre cuánta gente en East York utiliza actualmente Internet, sus redes de comunidades personales, implicación comunitaria, actitudes sociales, y relaciones en el hogar. Excepto que se mencione lo contrario, todas las estadísticas utilizadas en este artículo provienen de dicha encuesta. Los estudiantes doctorales del proyecto Vidas Conectadas llevaron a cabo entrevistas largas en el hogar (2-4 horas), entre febrero y abril de 2005, con una sub-muestra del 25 por ciento de los encuestados. Las entrevistas proporcionaron información sobre el trabajo diario, el tiempo libre, las relaciones en el hogar, las redes sociales, las rutinas sociales y el uso de las TICs (Hogan, Carrasco & Wellman 2007). El proyecto “Vidas Conectadas” > > eL Uso de internet Nuestros datos muestran que los residentes de East York utilizan Internet algo más frecuentemente que el canadiense promedio, en consistencia con las mayores tasas de uso de Internet de los canadienses urbanos anglófonos (Fong, et al., 2001; Ekos, 2004). Sólo el 6 por ciento de los encuestados en pareja nunca utilizan Internet desde sus casas (no usuarios, aunque algunos lo utilizan desde el trabajo u otros lugares); el 24 por ciento son usuarios poco frecuentes, conectados a Internet desde casa una o dos horas a la semana (Media = 1.6 horas por semana); el 35 por ciento son usuarios moderados, conectados de 3 a 7 horas por semana (Media = 4.6 horas por semana); mientras que el 35 por ciento son usuarios muy activos, conectados más de 7 horas por semana (Media = 20.5 horas por semana, o casi 3 horas por día). Los residentes de East York es más probable que se conecten a Internet desde casa entre las seis y las once de la noche; el tiempo en el que habitualmente están en casa después del trabajo. Cuatro quintos (el 82 por ciento) están online durante dicho período. Es menos probable que utilicen Internet entre las cinco y las 8 de la mañana (17 por ciento). Es llamativo que aproximadamente el mismo porcentaje de no usuarios que usuarios tienen un ordenador en casa, y que la mayoría de los no usuarios tienen más de un ordenador en casa. Incluso aunque los no usuarios no utilizan el ordenador en casa, sus parejas o hijos sí lo hacen. De hecho, más de un tercio (el 37 por ciento) de los encuestados tienen más de un ordenador en casa (Tabla 1).
REDES | Análisis dinámico de las redes personales06 Tabla 1. características de los residentes de east york con pareja por horas de uso de internet No usuarios en casa Poco 1-2 horas Mod. 3-7 horas Mucho 8+ horas Total Signifi cación tamaño de la muestra n=10 n=40 n=58 n=59 N=167 Porcentaje del total de usuarios 6 24 35 35 Media de edad 41 44 45 42 43 .510 n= 9 39 57 59 164 % Mujeres 75 70 49 53 57 .126 n= 8 40 57 59 164 % con niños 90 70 74 78 75 .564 n= 10 40 58 59 167 % empleados 80 78 74 55 69 .051 n= 10 37 57 58 162 % trabajadores en casa 0 23 30 32 27 .260 n= 8 31 43 34 116 % con diploma de estudios Universitarios 56 46 37 32 38 % con licenciatura universitaria 11 21 26 25 24 .580 n= 9 39 57 59 164 % con > 1 ordenador en casa 67 36 37 33 37 .457 n= 6 33 57 57 153 Media de número de años online 6.2 7.2 6.6 7.9 7.2 .103 n= 9 37 58 57 161 Más de dos tercios de los encuestados tienen teléfono móvil (68 por ciento). Como ocurre con Internet, es un porcentaje superior al 61 por ciento de adultos canadienses en 2006 (Ipsos, 2006), probablemente porque la cobertura urbana del teléfono móvil es mejor que la cobertura rural. La mayoría de los residentes de East York están conectados online, y hace muchos años que lo están. Raramente son recién llegados al mundo online. La brecha digital se ha estrechado en East York: los cuatro tipos de usuarios (desde los no usuarios a los usuarios muy activos) tienen una media de edad similar, la mayoría tienen al menos un primer ciclo universitario, la mayoría tienen un trabajo asalariado, y cada tipo ha estado online por un promedio de aproximadamente siete años (Tabla 1), excepto los no usuarios (en el hogar) que han estado online ligeramente menos –pese a que lo hayan estado desde el trabajo, bibliotecas, etcétera. Sólo una minoría de usuarios de Internet trabaja desde casa, oscilando desde el 23 por ciento de los usuarios poco frecuentes hasta el 32 por ciento de los usuarios muy activos. Aunque no hay diferencias de género entre cada uno de los tres grupos de usuarios en la cantidad de tiempo empleada online, los no usuarios y los usuarios poco frecuentes es más probable que sean mujeres. Además, las mujeres que no usan Internet casi siempre tienen niños en el hogar y tienen menos educación formal que las mujeres que usan Internet. Dichas diferencias pueden relacionarse con la división doméstica del trabajo, el cuidado de los niños, el cuidado del marido y otras constricciones temporales (Shelton & John, 1996; Hochschild, 1989; Luxton, 1980). Comunicar, coordinar y compartir en los hogares en red: ¿Cómo se comunican entre sí los miembros del hogar? La voz PredoMina sobre Los dedos Los teléfonos se utilizan más que Internet (Tabla 2). Las líneas telefónicas tradicionales se utilizan más que los teléfonos móviles, y el correo electrónico se utiliza más que la mensajería instantánea (IM). La comunicación a través de Internet no ha reemplazado otros modos de comunicación; las líneas telefónicas tradicionales y los teléfonos móviles son modos integrales a través de los cuáles la gente se conecta entre sí (este hallazgo es consistente con Quan-Haase et al, 2002; Boase et al, 2005; Wellman, Hogan et al, 2006). La principal diferencia de género es que las madres contactan con sus hijos más que los padres. >
Volumen 15//diciembre 2008 07 Líneas teLefónicas tradicionaLes Siguen siendo el medio más frecuente por el que los residentes de East York se comunican con sus parejas y sus hijos. Los residentes de East York llaman a sus parejas casi cada día laborable: unas 20 veces a la semana. Sin acceso a Internet en casa, los no usuarios de Internet llaman a sus parejas por teléfono casi a diario. Las mujeres que no utilizan Internet en casa son las que hacen más llamadas de teléfono, pero la relación entre el uso de Internet y del teléfono es compleja, sin variaciones significativas por género o por frecuencia de uso de Internet. La evidencia muestra que Internet se suma al contacto telefónico, en lugar de sustituirlo. Tampoco la cantidad de uso de Internet reduce de forma significativa la cantidad de uso de las líneas telefónicas tradicionales. Los hombres usuarios de Internet hacen uso de la línea telefónica con la misma frecuencia que los hombres no usuarios, mientras que las mujeres usuarias de Internet llaman por teléfono algo menos que las no usuarias. Tabla 2. Uso promedio de los medios (tiempo mensual) por frecuencia de uso de internet y género No usuarios Poco 1-2 horas Moderado 3-7 horas Mucho 8+ horas Total entre miembros de la pareja Llamadas telefónicas a la pareja Mujeres 26.0 18.5 23.2 20.4 21.0 Hombres 18.0 18.9 18.5 23.6 20.5 n=162 total 22.3 18.6 20.7 21.9 20.8 Llamadas de móvil a la pareja Mujeres 11.3 10.3 13.6 17.0 13.5 Hombres 3.0 22.1 11.4 14.5 14.3+ n=132 total 9.3 14.1 12.4 15.8 13.8 correo electrónico a la pareja Mujeres - 8.2 9.2 5.1 7.3 Hombres - 9.0 4.1 9.6 7.3 n=130 total - 8.5 6.4 7.2 7.3 correos electrónicos a la pareja cuando están juntos en casa Mujeres - 0 1.3 1.5 1 Hombres - 0 0 1.8 1 n=122 total - 0 <1 1.6 1 iM a la pareja Mujeres - 4.9 4.3 1.8 3.4 Hombres - 3.3 1.9 7.0 4.3 n=121 total - 4.4 2.8 4.3 3.8 Padres – hijos Llamadas telefónicas a los hijos Mujeres 12.6 9.0 15.4 13.3 12.9 Hombres 6.0 12.0 11.7 13.0 12.3 n=108 total 8.7 10.0 13.4 13.2 12.6 Llamadas de móvil a los niños Mujeres 7.2 7.0 8.3 9.5 8.4 Hombres 0 9.8 3.5 7.7 6.0 n=87 total 5.1 7.7 5.8 8.6 7.3 correos electrónicos a los hijos Mujeres - 5.1 1.2 4.8 3.8 Hombres - 6.8 <1 2.6 2.5 n=79 total - 5.8 1.0 3.7 3.2+ correo electrónico a los hijos cuando están juntos en el hogar Mujeres - <1 0 0 0 Hombres - 6.0* 0 0 <1 n=69 total - 2.5 0 0 <1+ iM a los niños Mujeres - 3.3 0 0 1.1 Hombres - 5.0+ 0 0 1.0+ n=73 total - 3.9 0 0 1+ *Indica significación <p=.05; +Indica significación <p=.10; Nunca=0; >Mensualmente=1; En torno a mensualmente=3; En torno a semanalmente=6; En torno a diariamente=30. >
REDES | Análisis dinámico de las redes personales14 Aunque los usuarios de ordenadores son a veces representados con los ojos clavados en sus pantallas sin mirar a su alredor, nuestra investigación ha encontrado una gran cantidad de uso compartido de Internet en los hogares de East York. Los miembros del hogar no sólo se envían mensajes y enlaces a Webs de interés, sino que sientan juntos para compartir información y para comunicarse juntos con la familia y los amigos. Con frecuencia es más fácil y más práctico hacer esto con el correo electrónico que vía telefónica o en persona. La búsqueda de información online con frecuencia estimula la comunicación entre los miembros del hogar. Bien se sientan juntos, o le piden a su esposo o hijos que miren algo por ellos, o bien pasan espontáneamente la información que han encontrado online. La información que comparten se refiere frecuentemente a cuestiones inmobiliarias, viajes y vacaciones, reparaciones o renovaciones en el hogar, o información sobre productos. Es un intercambio de información, una socialización del capital de conocimiento y un facilitador de la integración funcional entre los miembros del hogar. Hacia eL individUaLisMo en red La combinación de coches conducidos personalmente con TICs personalizadas –tales como Internet y los teléfonos móvilesayu- da a los residentes de East York a negociar las complejidades de sus rutinas, horarios y vida familiar. Están frecuentemente en movimiento: mediando y negociando las actividades laborales, escolares, maritales, parentales, organizativas y demás relaciones sociales. El resultado es simultáneamente una menor conectividad en persona en el hogar y una mayor conectividad a través de las TICs. Pese a que las TICs permiten la separación física de los miembros del hogar, también mantienen a la gente conectada y en red cuando se comunican social e instrumentalmente, mientras coordinan los horarios y las tareas del hogar. Los hogares de East York son ahora los ejes de redes de comunicación individualizadas en lugar de casas autónomas a las que sólo se accede a través del timbre, las líneas telefónicas y el correo ordinario. Con un uso frecuente y una amplia difusión, las TICS se han convertido en un medio clave a través del cual la mayoría > de los hogares se comunican y coordinan un frenético programa de actividades. Puesto que el uso de Internet complementa el contacto telefónico y en persona, la gente está más conectada que nunca, y utilizan habitualmente Internet para equilibrar y organizar las tareas de la vida diaria. Aunque los residentes de East York raramente informan de mantener comunicaciones en secreto respecto a los miembros del hogar, cada persona tiene más autonomía en la comunicación, el establecimiento de la agenda, e incluso en la toma de decisiones sobre que TICS adoptar y utilizar. Su teléfono móvil es personal, a diferencia de la línea telefónica del hogar. Incluso cuando hacen uso de un ordenador, acceden personalmente al correo electrónico y al IM. Pueden comunicarse con otros y negociar sus propios planes y horarios con menor probabilidad de que otros miembros del hogar sepan cuándo y con quién se están comunicando. Mandan correos, chatean, telefonean o remiten un mensaje a la dirección de Internet o a un número de móvil sin saber dónde está la otra persona. Podría parecer que debido a la ubicuidad de las TICS en los hogares actuales, hay menos actividades en común entre los miembros del hogar. Sin embargo, nuestros datos muestran que pese al frecuente uso individual de Internet en casa, los residentes de East York muestran y comparten lo que encuentran online con otro y que también pasan tiempo juntos online. Hay una gran cantidad de comunicación entre los miembros del hogar, tanta que se llevan la comunicación y los problemas del hogar con ellos a lo largo del día. Las TICs no reemplazan al contacto en persona (o a través de línea telefónica) entre los miembros del hogar. Más bien complementan dicho contacto, llenando los huecos a lo largo del día y ayudando a hacer ajustes. Con frecuencia reúnen a los miembros del hogar pasando tiempo juntos online y compartiendo información. ¿Estaban los hogares de los residentes de East York en red antes de las TICs? Algunos lo estaban sin lugar a dudas (Wellman & Wortley, 1990). Pero las TICS han permitido paradójicamente que los miembros del hogar tengan la capacidad de seguir sus caminos separados mientras permanecen más conectados. De ese modo, en lugar de desmembrar los hogares, las TICs han permitido la percepción, la integración y el apoyo mutuos.
15Volumen 15//diciembre 2008 Anonymous. (1940) Fun with Dick and Jane. Scott, Foresman, New York. Bianchi, S., Robinson, J. & Milkie, M. (2006) The Changing Rhythms of American Family Life, Russell Sage Foundation, New York. Boase, J., Horrigan, J., Wellman, B., & Rainie, L. (2005) The Strength of Internet Ties, Pew Internet and American Life Project, Washington,. www.pewinternet.org Bott, E. (1957) Family and Social Network. Tavistock., London. Boneva, B. & Kraut, R. (2002) ‘Email, gender and personal relationships’, The Internet in Everyday Life, eds. B. Wellman and C Haythornthwaite, Blackwell, Oxford, pp. 372-403. boyd, d. (2006) ‘Friends, friendsters, and MySpace Top 8’, First Monday, vol. 11, no.12, http://www.firstmonday.org/issues/issue11_12/boyd/index.html Cheng, S.-L., Olsen, W., Southerton, D. & Warde, A. (2007) ‘The changing practice of eating: evidence from UK time diaries, 1975-2000’, British Journal of Sociology, vol. 58, no. 1, pp. 39-50. Clinton, H. (1996) It Takes a Village. Simon & Schuster, New York. Coontz, S. (2005) Marriage, a History. Penguin, New York. Cumming, J., & Kraut, R. (2001) Domesticating computer and the Internet, The Information society, vol. 18, no. 3, pp. 221-231. Ekos (2004) The Dual Digital Divide IV. Ekos Research Associates, Ottawa. Fagan, C. (2001) ‘The temporal reorganization of employment and the household rhythm of work schedules’, American Behavioral Scientist, vol. 44, no. 7, pp. 1199-1212. Fischer, C. (1992) America Calling: A Social History of the Telephone to 1940. University of California Press, Berkeley. Fong, E., Wellman, B., Wilkes, R. & Kew, M. (2001) ‘Is there a double digital divide? Neighbourhood and individual effects in access to the internet’, Proceedings of Urban and Regional Development Conference, International Sociological Association. Amsterdam. Gershuny J. (2003) Web-use and net-nerds: a neofunctionalist analysis of the impact of information technology in the home. Institute for Social and Economic Research, University of Essex, Colchester, UK. Haddon, L. (1992) ‘Explaining ICT consumption: The case of the home computer’, Consuming Technologies, eds. R. Silverstone and E. Hirsch, Routledge, London, pp. 82–96. Haddon, L. (2006) ‘The contribution of domestication research to in-home computing and media consumption’, The Information Society, vol. 22, no. 4, pp. 195–203. Haythornthwaite, C., & Wellman, B. (1998) ‘Work, friendship and media use for information exchange in a networked organization’, Journal of the American Society for Information Science, vol. 49, no. 12, pp. 1101-14. Hochschild, A.R. (1989) The Second Shift, Viking Penguin, New York. Hochschild, A. (1997) The Time Bind, Metropolitan, New York. Hogan, B., Carrasco, J.A. & Wellman, B. (2007) ‘Visualizing personal networks’, Field Methods, vol. 19, no. 2, May: in press. Ipsos Insight. (2006) ‘Mobile phones could soon rival the PC as world’s dominant internet platform’. April 18. URL: http://www.ipsos-na.com/news/pressrelease. cfm?id=3049 Jacobs, J.A., & Gerson, K. (2001) ‘Overworked individuals or overworked families? explaining trends in work, leisure, and family time’, Work and Occupations, vol. 28, no. 1, pp. 40-63. Katz J. & Rice, R. (2002) Social Consequences of Internet Use. MIT Press, Cambridge, MA. Kayahara, J. & Wellman, B. (2007) ‘Searching for culture high and low’, Journal of Computer Mediated Communication, vol. 12, no. 4, www.jcmc.edu/ vol12/issue3/ Kennedy, T., Wellman, B. & Klement, K. (2003) ‘Gendering the digital divide,’ IT & Society, vol. 1, no. 5, pp. 149-172. Kennedy, T. (2007) ‘Working @ home: negotiating space & place’, in ICTs and Emerging Business Practices, eds. Y. Washida & S. van der Graaf, Idea, Hershey, PA, pp. 257-279. Lally, E. (2002) At Home with Computers. Berg, Oxford. Lenhart, A. (2002) ‘Teenage life online’, Pew Internet & American Life Project. URL: www.pewinternet.org/pdfs/PIP_Teens_Report.pdf Luxton, M. (1980) More Than a Labour of Love. Women’s Press, Toronto. Madden, M. (2006) ‘Internet penetration and impact’, Pew Internet & American Life Project. URL: http://www.pewinternet.org/PPF/r/182/report_ display.asp. Mesch, G. (2003) ‘The family and the Internet’, Social Science Quarterly, vol. 84, no. 4, pp. 1038-1050. Mesch, G. (2006) ‘Family relations and the Internet’, Journal of Family Communication, vol. 6, no. 2, pp. 119-138. Menzies, H. (2005) No Time, Douglas & McIntyre., Vancouver. Mezaros, P. (2004) ‘The wired family living digitally in the postinformation age’, American Behavioral Scientist, vol. 48, no. 4, pp. 377-390. Michelson, W. (1985) From Sun to Sun. Oxford University Press, New York. Miyata, K. (2002) ‘Social supports for Japanese mothers online and offline’, The Internet in Everyday Life, eds. B. Wellman & C. Haythornthwaite, Blackwell, Oxford, pp 520-548. Moyal, A. (1992) ‘The gendered use of the telephone’, Media, Culture & Society, vol.14, no. 1, pp. 51-72. Nie, N., Hillygus, D. S., & Erbring, L. (2002) ‘Internet use, interpersonal relations and sociability’, The Internet in Everyday Life, eds. B. Wellman & C. Haythornthwaite, Blackwell, Oxford, pp. 215-243. Quan-Haase, A., Wellman, B., & Hampton, K. N. (2002) “Capitalizing on the net’, The Internet in Everyday Life, eds. B. Wellman & C. Haythornthwaite, Blackwell, Oxford, pp. 291-324. Rakow, L. (1992) Gender on the Line, University of Illinois Press, Urbana. Robinson, J.P, & Godbey, G. (1997) Time for Life, Pennsylvania State University Press, University Park. Ross, G. (1998). Pleasantville. Hollywood: Larger Than Life. Schwartz, J. (2004) ‘That parent-child conversation is becoming instant and online’, New York Times, January 3. Shade, L. (2004) ‘Bending gender into the net,’ Society Online, eds. P.N. Howard & S. Jones, Sage, Thousand Oaks, CA, pp. 57-83. Shelton, B.A., & John, D. (1996) ‘The division of household labor’, Annual Review of Sociology, vol. 22, pp. 299-322. Shiu, E., & Lenhart, A. (2004) ‘How Americans use instant messaging’. Washington: Pew Internet & American Life Project. http://www.pewinternet.org/pdfs/PIP_Instant- message_Report.pdf Silverstone, R. (1994). Television and Everyday Life. Routledge, London. Statistics Canada (2001). ‘Census: Families & Households Profile’, Ottawa. http://www12.statcan.ca/english/census01/Products/Analytic/companion/fam/canada.cfm. Statistics Canada (2003a) ‘Divorce’, Ottawa. http://www.statcan.ca/Daily/English/050309/ d050309b.htm. Statistics Canada (2003b) ‘Births’, Ottawa. http://www.statcan.ca/english freepub/84F0210XIE/2003000/bfront1.htm. Statistics Canada (2005) ‘Labour force and participation rates by sex and age group’, Ottawa. http://www40.statcan.ca/l01/cst01/labor05.htm. Statistics Canada (2006) ‘Women in Canada’, Ottawa. http://www.statcan.ca/english/freepub/89-503- XIE/0010589-503-XIE.pdf. Turcotte, M. (2007) ‘Time spent with family during a typical workday, 1986-2005’, Canadian Social Trends, No. 83 (February 13), pp. 2-11. Venkatesh. A., Kruse, E., & Shih, E. C. F. (2003) ‘The Networked Home’, Cognition, Technology and Work, vol. 5, no. 1, p. 23–32. Wellman, B. (2001) ‘Physical place and cyberspace’, International Urban and Regional Research, vol. 25, no. 2, pp. 227-252. Wellman, B., & Haythornthwaite, C. (eds.) (2002) The Internet in Everyday Life, Blackwell, Oxford. Wellman, B. & Hogan, B. with Berg, K., Boase, J., Carrasco, J., Côté, R., Kayahara, J., Kennedy, T. & Tran, P. (2006) ‘Connected Lives: The Project’, in Networked Neighbourhoods, ed. P. Purcell, Springer, Guildford, UK: pp. 157-211. Wellman, B. & Wortley, S. (1990). ‘Different strokes from different folks.’ American Journal of Sociology, vol. 96, no. 3, pp. 558-88. Zamaria, C., Caron, A. & Fletcher, F. (2005) ‘Canada online’. Canadian Internet Project Report, Ryerson University, Toronto, pp 236. referencias
L R
En la foto: Isidro Maya Jariego, Fran Santolaya y Daniel Holgado, investigadores del Departamento de Psicología Social de la Universidad de Sevilla, fundadores del LRPC. C P LABORATORIO DE REDES PERSONALES Y COMUNIDADES El laboratorio se centra en el estudio de las nuevas formas de participación comunitaria relacionadas con el proceso de individualización. Sigue un esquema de investigación comparativo, en el que se examina el sentido psicológico de comunidad en diversos contextos de relación: las comunidades locales, las comunidades transnacionales y las comunidades en línea. En todos los casos se aplica el análisis de redes personales como una aproximación en la determinación de comunidades. El esquema de comparación de diferentes contextos comunitarios se complementa con una línea de especialización en intervención social y comunitaria. Concretamente se analiza el impacto del proceso de potenciación comunitaria en la mejora de la implementación y la efectividad de los programas sociales. Palabras Clave: Redes personales – Comunidades – Potenciación comunitaria – Implementación de programas – Evaluación de programas – Intervención social – Sistematización de la práctica – Apoyo social – Sentido de comunidad. LÍNEAS DE INVESTIGACIÓN Análisis comparativo de redes personales y comunidades: - Comunidades transnacionales, integración relacional e identificación. - Comunidades locales, redes personales e implicación comunitaria. - Comunidades en línea, redes personales e individualización. Relación ciencia-práctica, potenciación comunitaria y mejora de la implementación de programas: - Potenciación comunitaria, implementación de programas y efectividad. Más información en: http://personal.us.es/isidromj/php/laboratorio/ > >
REDES | Análisis dinámico de las redes personales18 Christopher McCarty2, Peter D. Killworth, H. Russell Bernard, Eugene C. Johnsen y Gene A. Shelley Comparando dos métodos de estimación del tamaño de las redes personales1 Resumen En este artículo comparamos dos métodos para la estimación del tamaño de las redes personales utilizando una muestra representativa de Estados Unidos a nivel nacional. Ambos métodos se basan en la habilidad de las personas encuestadas para estimar el número de personas que conocen en subpoblaciones específicas de EE.UU. (ej.: diabéticos, nativo-americanos) y gente en categorías específicas de relación (ej.: familia inmediata, compañeros de trabajo). Los resultados muestran una remarcable similitud entre el tamaño medio de la red obtenido por ambos métodos (aproximadamente 291). Se obtuvieron resultados similares con una muestra nacional distinta. La tentativa de corroboración de nuestras estimaciones mediante una reproducción exacta de la encuesta entre un segmento de población propenso a tener redes más amplias (el clero), dio como resultado un tamaño medio de la red superior. Una investigación extensiva sobre la existencia de efectos de respuesta mostró algunas preferencias por usar ciertos números a la hora de realizar estimaciones, pero nada que afectase de forma significativa a la estimación de tamaño de la red más allá del 6 por ciento. Nuestra conclusión es que ambos métodos utilizados para la estimación del tamaño de las redes personales proporcionan resultados válidos y fiables del tamaño de la red real, pero quedan algunas cuestiones pendientes sobre la exactitud. Abstract In this paper we compare two methods for estimating the size of personal networks using a nationally representative sample of the United States. Both methods rely on the ability of respondents to estimate the number of people they know in specific subpopulations of the U.S. (e.g., diabetics, Native Americans) and people in particular relation categories (e.g., immediate family, coworkers). The results demonstrate a remarkable similarity between the average network size generated by both methods (approximately 291). Similar results were obtained with a separate national sample. An attempt to corroborate our estimates by replication among a population we suspect has large networks (clergy), yielded a larger average network size. Extensive investigation into the existence of response effects showed some preference for using certain numbers when making estimates, but nothing that would significantly affect the estimate of network size beyond about 6 percent. We conclude that both methods for estimating personal network size yield valid and reliable proxies for actual network size, but questions about accuracy remain. PALABRAS CLAVE: Tamaño de la red Poblaciones difíciles de estimar Encuesta telefónica KEY WORDS: Network size Hard-to-count populations Telephone survey 1 Traducción de la publicación original: McCarty, Christopher, Killworth, Peter D., Bernard, Russel H., Johnsen, Eugene C. & Shelley, Gene A. (2001). Comparing Two Methods for Estimating Network Size, Human Organization, 60, 28-39. 2 Enviar correspondencia a: ([email protected]). Chris McCarty es director de encuestas de la Oficina de economía e investigación empresarial (Bureau of Economic and Business Research) de la Universidad de Florida, Gainsville; Peter Killworth es un científico de reconocido prestigio en el Centro Oceanográfico de Southhampton (Southampton Oceanography Centre), Southhampton, UK.; Russ Bernard es catedrático de antropología en la Universidad de Florida, Gainesville; Eugene Johnsen es catedrático emérito de matemáticas en la Universidad de California, Santa Bárbara; y Gene Shelley pertenece a la Georgia State University, Atlanta. Nuestro agradecimiento a John Domini, Amber Yoder y David Kennedy por su ayuda con la recopilación de datos y durante la redacción de este estudio. La Oficina de economía e investigación empresarial de Florida nos suministró los servicios de encuesta telefónica así como un lugar para que pudiéramos trabajar durante la crítica del análisis y la redacción. El trabajo ha recibido la financiación de la beca NSF SBR-9710353.
19Volumen 15//diciembre 2008 Desde 1986, hemos estado trabajando en un método para estimar la distribución del tamaño de las redes personales entre la población de EE UU y el tamaño de las subpoblaciones difíciles de estimar, como pueden ser los seropositivos, los sin techo o las víctimas de violación. Un componente principal de nuestro método incluye la estimación del tamaño medio de las redes personales en una muestra extensa de población usando lo que llamamos un “método de escalamiento proporcional”. Sólo se han realizado un puñado de estudios de estimación del tamaño de las redes personales, que incluyen los estudios Reverse Small-World (“El Pequeño Mundo al revés”, Bernard, Killworth, and McCarty 1982; Killworth y Bernard 1978), los estudios de la agenda de teléfonos (Freeman y Thompson 1989), nuestras tentativas iniciales (Bernard et al. 1989; Killworth et al. 1990; Bernard et al. 1991; Johnsen et al. 1995) y los actuales estudios de método de escalamiento proporcional (Killworth et al. 1998a, 1998b). Estos métodos ofrecen estimaciones muy variadas de tamaño de la red, en parte debido a la definición de quién debería incluirse en la red de las personas encuestadas y a las características de los propios métodos. Este artículo examina de forma crítica nuestra metodología hasta hoy e introduce una extensión a un segundo método paralelo de “suma”. Comenzaremos describiendo brevemente el método de escalamiento proporcional y luego definiremos el nuevo método de suma. Se compararn los resultados de ambos métodos para descubrir que son similares. Y a continuación discutiremos los hallazgos realizados a partir del trabajo con grupos focales que sugieren varios posibles efectos de confusión en nuestros métodos. Éstos incluyen: la preferencia de los encuestados por ciertos números; la posibilidad de que la coherencia entre métodos y entre encuestas sea una ilusión producto de nuestras aproximaciones numéricas; los datos omitidos; la posibilidad que las personas encuestadas elegidas por su red de gran tamaño modifiquen el resultado y la posibilidad que los encuestados sean menos capaces de estimar de forma exacta para subpoblaciones extremamente pequeñas y extremamente grandes. Nuestro método se basa en la presunción de que el número de gente que una persona conoce dentro de una subpoblación determinada es una función de, entre otras cosas, el número de gente conocida en general. El método parte de una presunción que ha sido sometida a una serie de pruebas en Killworth et al. (1998a, 1998b). Asume que, entre otras cosas iguales, la probabilidad de que cualquier miembro de la red de un encuestado se encuentre en una subpoblación es una fracción de la población mayoritaria ocupada por esta subpoblación (en otras palabras, si un 1/100 de la población de EEUU posee alguna característica, como promedio uno debe asumir que un 1/100 de cualquier red posee también esta característica). De forma más formal, pongamos que m es el número de gente teóricamente conocida en una subpoblación E (por ejemplo, víctimas de violación) de una población más grande T (como la población de EEUU), c es el tamaño de la red personal del encuestado, t el tamaño de T y e el tamaño de la subpoblación. La probabilidad de que cualquier miembro de c esté en E es e/t, por lo que el número esperado conocido vendría dado por: El método de escalamiento proporcional No esperamos que esta proporcionalidad tan simple se aplique a un individuo específico: el número de gente que los encuestados dicen conocer en la subpoblación tiene una distribución binómica con la probabilidad p=e/t y significa cp. Se pregunta al encuestado sobre muchas subpoblaciones y de las respuestas obtenidas, se computa la estimación máxima posible de la c del encuestado (o lo que es lo mismo: una que se ajuste mejor al patrón de respuestas obtenido). Una vez estimado el tamaño de la red de cada encuestado (y la distribución de ésta es de una gran interés teórico), una estimación de probabilidad máxima similar se computa para la parte fraccionaria de las subpoblaciones desconocidas. Cada encuestado tiene un valor c y explica cuántas personas conoce en la subpoblación desconocida. La estimación de probabilidad máxima se construye a partir del patrón de respuestas de todos los encuestados. El método de escalamiento proporcional se basa en otras tres presunciones: 1. Todo el mundo en T tiene la misma posibilidad de conocer a alguien en E; es decir, todos los habitantes de EEUU tienen la misma posibilidad de conocer a una persona diabética, por ejemplo. Esta posibilidad aumenta de forma proporcional con el tamaño de E. m e c t = (1)
REDES | Análisis dinámico de las redes personales20 2. Todo el mundo tiene un conocimiento exacto de toda la gente que conoce. Es decir, si alguien de su lista de miembros de la red social es diabético, lo saben. También saben si un miembro de su red tiene un gemelo, ha sufrido la fiebre tifoidea, se gana la vida como constructor, tiene una tarjeta de crédito American Express, etc. 3. Los encuestados pueden decirnos de forma exacta y en muy poco tiempo (menos de 30 segundos) cuánta gente conocen que sean, por ejemplo, nativo-americanos, diabéticos o golfistas (“conocer” a alguien se define de la siguiente manera: “uno conoce a la persona y ésta le conoce a uno de vista o por el nombre; puede contactar con ella en persona, por teléfono o por correo y se ha tenido contacto con esa persona los últimos dos años”). Llamamos a una violación de la primera presunción “efecto de barrera”. Es decir, existen características espaciales y sociodemográficas de los encuestados y de la gente que conocen que crean barreras para algunos encuestados a la hora de conocer a cier- to tipo de personas (y al contrario, los encuestados que forman parte de una subpoblación tienen más posibilidades de conocer a otros miembros de esta subpoblación). Sin embargo, en una muestra de encuestados representativa a nivel nacional y para los tamaños de subpoblaciones utilizados aquí, es fácil mostrar que este aspecto tiene un efecto insignificante sobre los cálculos. Llamamos a una violación de la segunda presunción “efecto de transmisión”. Es decir, sabemos que el hecho de pertenecer a una subpoblación no se transmite con las mismas probabilidades a todos los miembros de la red (a la gente que conocen). Esto se debe tanto a: 1) el estigma o vergüenza asociado con la pertenencia a éste; 2) porque no es un tema común de conversación; o 3) es personal y privado y normalmente ni siquiera se discute con amigos (normalmente no se divulga la riqueza de uno aunque puede ser objeto de especulación entre amigos y conocidos). Los efectos de barrera y transmisión se investigan en un estudio a parte. Llamamos a una violación de la tercera presunción “efecto de estimación” y la detallamos más adelante. Otra razón por la que puede que los encuestados no sean capaces de calcular de forma exacta el número de gente que conocen en una subpoblación particular es que no estén seguros de los límites de esta subpoblación; es decir, el término es ambiguo. Por ejemplo, un encuestado puede conocer a alguien que comenzó a realizar diseños de páginas web en su casa el año pasado pero no está seguro de que esa persona cuenta como “persona que ha abierto un negocio en los últimos 12 meses”. De hecho, la definición usada por aquéllos que recopilaron el Resumen Estadístico de EEUU (U.S. Statistical Abstract) es muy específica y reflejaría datos disponibles de fuentes tales como registros de aquéllos que se han incorporado. Como los encuestados no suelen tener conocimiento de estas definiciones, o es posible que no las interpreten sistemáticamente, esto puede afectar a la exactitud de nuestras estimaciones. El alcance de este error varía en gran medida dependiendo de la subpoblación en particular. El abanico de definiciones de “sin techo” (véase, por ejemplo, la Oficina del Censo de EEUU) demuestra lo difícil que sería para los encuestados definir a esta subpoblación de forma no ambigua. Lo mismo se puede aplicar a otras subpoblaciones, como los nativo-americanos, o en el caso de México, a su población indígena. Por otro lado, algunas subpoblaciones son fáciles de definir, como los diabéticos o las mujeres que han dado a luz en el último año. El problema de la ambigüedad de los límites de los grupos de subpoblación a los ojos de los encuestados es, en gran medida, inevitable. Nos vemos limitados a subpoblaciones para las que tenemos cifras. Y a menudo, las definiciones usadas por las entidades de gobierno que las recogen son demasiado específicas para que un encuestado las entienda. Aún más, si confiamos en subpoblaciones definidas de forma no ambigua, es posible encontrarnos con que son de un tipo específico, como una enfermedad o eventos bien definidos. Esto puede introducir una fuente de error ya que algunas personas podrían ser más propensas a conocer gente en estas subpoblaciones específicas. En otras palabras, el beneficio de usar subpoblaciones de distintos tipos se puede ver perjudicado. La ambigüedad de las preguntas de la encuesta no es algo exclusivo de nuestra investigación. La mayoría de los textos en estudios de encuestas y la construcción de los cuestionarios enfatizan la importancia de evitar términos y expresiones ambiguas. Los estudios han mostrado que en algunos casos el efecto puede ser significativo (Fowler 1992:218). Deberíamos apuntar que el efec- to ambigüedad es relevante tanto para los casos de escalamiento proporcional como los métodos de suma. En algunos casos, los encuestados puede que estén inseguros (o que no estén de acuerdo) sobre si alguien que conocen se ajusta a una tipo de relación particular (como alguien que conocen a través de una afición o una organización)3. En la primera encuesta nacional telefónica de 1.554 encuestados de todos los EEUU en la que aplicamos nuestro método de escalamiento proporcional, pedimos a los encuestados que estimaran el número de gente que conocían en 29 subpoblaciones de tamaño conocido, tales como gente con un nombre de pila particular, víctimas de accidentes con vehículos de motor y diabéticos. La Tabla 1 muestra la lista de las 29 subpoblaciones. 3 Para el método de suma, no es importante si los encuestados están de acuerdo o no quién está o no dentro de una categoría de relación mientras lleguen a la suma total. Para el enfoque de escalamiento proporcional, es esencial que los encuestados utilicen la misma definición de subpoblación.
21Volumen 15//diciembre 2008 Esta encuesta generó una media de tamaño de la red de 286 (Killworth et al. 1998b). Tenemos la confianza de que el método de escalamiento proporcional produce una estimación útil y razonable para tamaño de la red, pero existen problemas. Por un lado, existe una tendencia aparente a que los encuestados exageren sobre el número de gente que conocen para subpoblaciones pequeñas y en cambio, subestimen la cifra para las subpoblaciones grandes. Esto se debe, en parte, a la dependencia de las tres presunciones detalladas anteriormente. tabla 1. Promedio de gente conocida por subpoblaciones y tipos de relación (encuestas combinadas sobre un total de 1.370 encuestados) 29 Poblaciones por el método de escalamiento proporcional 16 Tipos de relación por el método de suma 3 Poblaciones para ser estimadas Michael 4.8 Familia inmediata 3.5 Tienen VIH 0.7 Christina 1.3 Otros familiares de nacimiento 4.0 Mujeres violadas en los últimos 12 meses 0.2 Christopher 1.8 Familia de la esposa o pareja 12.3 Sin techo 0.7 Jacqueline 0.7 Compañeros de trabajo 35.6 James 3.4 Gente con la que trabaja, aunque no directamente 62.1 Jennifer 2.3 Mejores amigos/confidentes 4.3 Anthony 1.7 Gente que conoce por aficiones/ocio 12.3 Kimberly 1.4 Gente de organización religiosa 43.4 Robert 4.1 Gente de otra organización 17.1 Stephanie 1.3 Relaciones escolares 18.3 David 3.5 Vecinos 12.8 Nicole 1.1 Sólo amigos 22.6 Nativos americanos 3.5 Gente conocida por terceros 22.6 Han dado a luz en los últimos 12 meses 3.6 Relaciones de la infancia 6.8 Viudas/os de menos de 65 años 3.2 Gente que suministra un servicio 7.7 En diálisis 0.6 Otros 3.9 Empleado en correos 2.2 Piloto comercial 0.7 Miembro de Jaycees 1.1 Diabético 3.3 Ha abierto un negocio en los últimos 12 meses 1.1 Tiene un hermano o hermana gemelo 2.0 Vende armas con licencia 0.5 Tiene SIDA 0.4 Hombres en prisión Estatal o federal 1.0 Víctima de homicidio en los últimos 12 meses 0.2 Se ha suicidado en los últimos 12 meses 0.2 Ha muerto en accidente de automóvil en los últimos 12 meses 0.5
REDES | Análisis dinámico de las redes personales22 El Método de suma Diseño de encuesta Las presunciones de nuestro modelo sugieren un programa de investigaciones, cuyo objeto es en el mejor de los casos estimar de forma exacta y en el peor, minimizar los efectos de barrera, transmisión y estimación y tratar de corregirlos. Esto mejoraría la exactitud de nuestra estimación de tamaño de la red y nuestras estimaciones de tamaños de subpoblación. Nuestros esfuerzos corrientes a lo largo de estas líneas se detallaran en otro lado. Para minimizar los efectos de transmisión y barrera, hemos puesto a prueba un método completamente distinto de estimación de tamaño de la red. En lugar de pedir a la gente que cuenten sus alteri de red que pertenecen a varias subpoblaciones, hemos pedido a la gente que cuente el número de esos alteri que mantienen varias relaciones con los encuestados (familia, trabajo, etc.). La lista de los 16 tipos de relación se muestra también en la Tabla 1 (hay que apuntar que la categoría “Otros” engloba los miembros de la red que no han sido calificados de otra forma). Utilizar tipos de relación para estimar el tamaño de la red en lugar de subpoblaciones computables ofrece varias ventajas potenciales: 1. A los encuestados les puede resultar más fácil hacer estimaciones más pequeñas que tener que distribuir a toda la gente que conocen por subpoblaciones determinadas. 2. Este método es más rápido de implementar porque debe recoger al momento 20-30 subpoblaciones de tamaño conocido para estimar el tamaño de la red, c. 3. El método de escalamiento proporcional depende de un cálculo exacto de algunas subpoblaciones. Éstos son difíciles de obtener, en particular en los países en vías de desarrollo. 4. Elimina de forma virtual los efectos de transmisión y barrera de la estimación de c. Los encuestados casi siempre saben quién constituye y quién no un tipo específico de relación (p.ej: relación familiar, relación laboral, etc.) mientras que no tienen por qué saber si alguien es diabético o nativo americano (véase presunción 2, más arriba). Además, no esperamos barreras espaciales o sociodemográficas para miembros conocidos de la red de un tipo de relación particular, y esto elimina el efecto barrera. 5. El método de suma es independiente del de escalamiento proporcional para estimar c, que utiliza las estimaciones de los encuestados de subpoblaciones de tamaños conocidos para subpoblaciones de tamaños desconocidos. Brewer (1993, 1995a, 1995b) y Brewer y Yang (1994) también presentan pruebas de que para los encuestados sería más fácil informar sobre el campo “tipos de relación”. Utilizar los tipos de relación para estimar el tamaño de la red presenta algunas desventajas potenciales: 1. No hay forma de comprobar la validez de las estimaciones de los encuestados sobre el número de gente que conocen en varias categorías de relación ya que los tamaños de estas categorías son desconocidos. El método de escalamiento proporcional se basa en subpoblaciones computables, lo que proporciona una forma de comprobar la integridad estadística de las estimaciones de c (véase Sudman, Bradburn y Schwarz 1996 por su estudio sobre computación contra estimación en las encuestas). 2. Contar más de una vez a un miembro de una red (por ejemplo como relación laboral y como alguien con quien el encuestado socializa) puede ser común. Este tipo de error sistemático podría resultar en una inflación de c y en una deflación en la estimación de las poblaciones desconocidas. Probamos y comparamos los métodos de escalamiento proporcional y de suma para estimar el tamaño de las redes personales en cuatro encuestas telefónicas nacionales en EEUU (Encuesta 1, n = 796, enero 1998, porcentaje de cooperación = 41%; Encuesta 2, n = 574, enero 1999, porcentaje de cooperación = 35%; Encuesta 3, n = 159, Junio 1999, porcentaje de cooperación = 54%; y Encuesta 4, n = 426, junio 1999, porcentaje de cooperación = 44%). En cada encuesta, se presentó a los encuestados dos métodos para estimar c y también se les proporcionó algo de información demográfica. El método de escalamiento proporcional necesitó una media de 7 minutos mientras que el método de suma necesitó 5 minutos. De promedio, cada estimación llevó 15 segundos por subpoblación utilizando el método de escalamiento proporcional contra los 18 segundos que se tardó con el método de suma4. En todas las ocasiones, las preguntas de escalamiento proporcional precedieron a las cuestiones de suma; esto es una limitación potencial que será remediada en futuras encuestas. 4 Un crítico expresó sus dudas acerca de la baja tasa de cooperación en las 4 encuestas. El peligro de las tasas bajas es que aquellos que no respondieron pueden ser distintos a aquellos que sí. Aunque éste es un motivo válido de preocupación, hay que tener dos cosas en cuenta. Las tasas de respuesta y de cooperación han bajado de forma drástica en las dos últimas décadas. Las tasas detalladas aquí no son inusuales para un estudio nacional que utilice la marcación digital al azar de número telefónicos, sin incentivo ni carta introductoria. En segundo lugar, no parece haber correlación entre el tamaño de la red estimado y el número de intentos requeridos para completar la encuesta. Nuestra conclusión es que más llamadas no habrían cambiado nuestros resultados. 22
23Volumen 15//diciembre 2008 Para las encuestas 1,2 y 4 los números de teléfono se generaron con marcación de dígitos al azar utilizando una base de datos que elimina bancos de teléfonos básicamente comerciales. La marcación de dígitos al azar tiene la ventaja de incluir hogares con números no incluidos en la lista de muestra. Los encuestados dentro del hogar se eligieron preguntando primero por hombre más joven y, si éste fallaba, por la mujer más mayor de la casa. Este método tiende a equilibrar una disposición natural hacia un número desproporcionado de mujeres encuestadas. Las encuestas se realizaron en inglés y en español. Los números de teléfono se descartaron como improductivos a las 10 llamadas y se llamó a los rechazos dos veces. La encuesta 3 era una muestra de clero comprada a un servicio de muestras conocido a nivel nacional. El clero incluía curas, reverendos y rabinos. Los encuestados fueron seleccionados al azar de la lista utilizando un número asignado al azar por el Sistema de Análisis Estadísticos. Dada la muestra, no se introdujo el elemento azar con la selección del encuestado dentro del hogar. Esta encuesta se realizó en inglés. La Ilustración 1 muestra la distribución de tamaño de la red usando los dos métodos. Los círculos cerrados representan la distribución para el método de escalamiento proporcional en nuestra encuesta original de 796 encuestados (Encuesta 1), mientras que los círculos abiertos representan la distribución por el método de suma (los cuadros abiertos y cerrados se refieren a la encuesta de copia de los 574 encuestados [Encuesta 2], que se detallará más adelante). Una prueba Kolmogorov-Smirnov de igualdad muestra que estas distribuciones son estadísticamente distintas. Visualmente, sin embargo, estas distribuciones parecen remarcablemente similares; de hecho, para la Encuesta 1, el método de escalamiento proporcional ofrecía un tamaño de la red principal de 290.8 (SD=264.4) comparado con el 290.7 (SD=258.8) para el método de suma. La similitud de las medias es tan sorprendente que nos llevó a preguntarnos si podía existir algún efecto instrumental. Si, por ejemplo, los encuestados no pensaron mucho o nada sobre las estimaciones de cuánta gente conocían en cada una de las subpoblaciones o categorías de relación (y simplemente se inventaron resultados similares), esperaríamos que las estimaciones de escalamiento proporcional y de suma fueran similares para casos individuales. La Ilustración 2 traza las estimaciones de tamaño de las dos redes para la Encuesta 1. Si ambas estimaciones fueran realmente similares, esperaríamos una pequeña dispersión en la diagonal. Pero sin embargo, parece existir una variabilidad significativa en todos los niveles del tamaño de la red. Comparación de los valores c ilustración 1. frecuencia del tamaño de la red para las encuestas 1 y 2. ilustración 2. estructura de dispersión de las estimaciones de tamaño de la red de la encuesta 1 mostrando las estimaciones del método de escalamiento propocional y del método de suma. Nota: Los símbolos cerrados muestran el tamaño estimado obtenido con el método de escalamiento; los símbolos abiertos, los computados con el método de suma. De hecho, la correlación (0.56 a p=0.0001) implica variación entre las dos estimaciones. En otras palabras, a menudo se produce el caso de que una estimación es baja mientras que la otra es elevada. Aún así, en toda la muestra de 796 encuestados para la Encuesta 1 se equilibra para ofrecer resultados similares. Parece ser que los métodos corroboran de forma independiente
REDES | Análisis dinámico de las redes personales30 fraccionario alto. Para nuestra sorpresa, no fue así. La Ilustración 5 muestra el alcance fraccionario de los números proporcionados conocidos en cada subpoblación para la primera encuesta como una función del tamaño real de la subpoblación. No demuestra una variación significativa en el alcance fraccionario. Por ello, los encuestados o pensaron que eran más o menos exactos (como fracción del tamaño de subpoblación) con las subpoblaciones más o menos grandes, y descartamos esto como una posible causa de error. Discusión Hemos descrito dos métodos para estimar el tamaño de las redes personales y hemos mostrado que ambos generan distribuciones similares. Los resultados se repiten a lo largo de varias réplicas independientes. Además, no pudimos encontrar ningún efecto instrumental que explicara estos resultados similares y coherentes. Por ello debemos concluir que ambos métodos generan estimaciones que, a lo peor, son representativas de los tamaños de las redes personales tal como las hemos definido. Entonces, ¿cómo deberían aplicarse estos métodos? Primero, se pueden usar para estimar el tamaño de la red personal en sí sola. Desde el momento en que el tamaño de la red afecta a (o está relacionado con) los atributos individuales y comportamientos, estos métodos tienen aplicaciones inmediatas. El tamaño de la red representa acceso a información y recursos. Por ejemplo, aquellos con redes personales extensas pueden estar mejor informados sobre sus opciones de seguro médico. Aquellos cuyas redes están conectadas vagamente y consisten básicamente en amistades y compañeros de trabajo quizás obtengan asistencia pública más rápidamente que aquellos cuyas redes están conectadas de forma densa con grupos de parientes y amigos íntimos (véase: La teoría de la “fuerza de los lazos débiles” de Granvotter 1973). La segunda aplicación es la estimación de poblaciones difíciles de contar (ver Killworth et al. 1998b para un debate más completo sobre este método). Podemos imaginar muchos usos para un método así. Existen muchas poblaciones ocultas en los países desarrollados que son elusivas, como los heroinómanos o los sin techo. En los países en vías de desarrollo, muchas poblaciones son difíciles de contar porque la infraestructura imposibilita llevar a cabo lo que en EEUU y Europa sería una encuesta sencilla. Un método que permita a los investigadores estimar el tamaño de la población difícil de contar de forma rápida y barata y con exactitud razonable no tendría precio. Nuestro método para estimar el tamaño de la población difícil de contar requiere no sólo una representación para el tamaño de red, si no una estimación exacta del tamaño de red. Aunque estamos seguros de que nuestras estimaciones son representaciones válidas8, basadas en los análisis presentados aquí, los hallazgos recientes han puesto en duda la exactitud de estas estimaciones. Otras partes de nuestro análisis (no detalladas aquí) han suscitado dudas sobre el proceso cognitivo por el que pasa un encuestado mientras está calculando estimaciones del número de gente que conoce en varias subpoblaciones y categorías de relación. De forma específica, el promedio conocido en una subpoblación determinada cambia aproximadamente a proporción de la raíz cuadrada del tamaño de la subpoblación. Este patrón contraviene la presunción (1) que predeciría una variación lineal, y en estos momentos estamos estudiando esto. Hasta que entendamos los efectos de esta relación en forma de ley potencial, hay que ser cautos en la aplicación de los métodos para estimar el tamaño de la red en las poblaciones difíciles de contar. Nuestra conclusión es que ambos métodos para estimar el tamaño de la red son representativos válidos y fiables para tamaños de red reales, pero quedan pendientes las cuestiones sobre la exactitud. 8 Los encuestados creían que el tamaño de la red personal era otra representación válida, ya que generalmente es monótonamente creciente con la probabilidad de conocer a alguien en una subpoblación determinada (Bernard et al. 1989).
31Volumen 15//diciembre 2008 referencias Baker, Michael (1992) “Digit Preference in CPS Unemployment Data”. Economics Letters 39:117-121. Bernard, H. Russell, Eugene C. Johnsen, Peter D. Killworth, y Scott Robinson (1989) “Estimating the Size of an Average Personal Network and of an Event Subpopulation. In The Small World.” Manfred Kochen,ed. pp. 159-175. Norwood N.J.: Ablex Publishing Corporation. (1991) “Estimating the Size of an Average Personal Network and of an Event Subpopulation: Some Empirical Results”. Social Science Research 20:109-121. Bernard, H. Russell, Peter D. Killworth, y Chris Mc- Carty (1982) “INDEX: An Informant-Defined Experiment in Social Structures”. Social Forces 61:99-133. Brewer, Devon D. (1993) “Patterns in the Recall of Persons in a Student Community”. Social Networks 15:335-359. (1995) “The Social Structural Basis of the Organization of Persons in Memory”. Human Nature 6:379-403. (1995) “Patterns in the Recall of Persons in a Department of a Formal Organization”. Journal of Quantitative Anthropology 5:255-284. Brewer, Devon D., y Bihchii L. Yang (1994) “Patterns in the Recall of Persons in a Religious Community”. Social Networks 16:347-379. Fowler, Floyd Jackson, Jr. (1992) “How Unclear Terms Affect Survey Data”. Public Opinion Quarterly 56:218. Freeman, Linton C., y Claire R. Thompson (1989) Estimating Acquaintanceship Volume. In The Small World. Manfred Kochen, ed. Pp. 147-158. Norwood N.J.: Ablex Publishing Corporation Granovetter, Mark S. (1973) “The Strength of Weak Ties”. American Journal of Sociology 78:1360-1380. Huttenlocher, Janellen, Larry V. Hedges, y Norman M. Bradburn (1990) “Reports of Elapsed Time: Bounding and Rounding Processes in Estimation”. Journal of Experimental Psychology: Learning, Memory and Cognition 16:196-213. Johnsen, Eugene C., H. Russell Bernard, Peter D. Killworth, Gene A. Shelley y Chris McCarty (1995) “A Social Network Approach to Corroborating the Number of AIDS/HIV+ Victims in the U.S”. Social Networks 17:167-187. Killworth, Peter D., y H. Russell Bernard (1978) “The Reverse Small-World Experiment”. Social Networks 1:159-192. Killworth, Peter D., Eugene C. Johnsen, H. Russell Bernard, Gene A. Shelley, y Chris McCarty (1990) “Estimating the Size of Personal Networks”. Social Networks 12:289-312. Killworth, Peter D., Eugene C. Johnsen, Chris McCarty, Gene A. Shelley, y H. Russell Bernard (1998a) “A Social Network Approach to Estimating Seroprevalence in the United States”. Social Networks 20:23-50. (1998b) “Estimation of Seroprevalence, Rape and Homelessness in the U.S. Using a Social Network Approach”. Evaluation Review 22:289-308. Myers, Robert J. (1940) “Errors and Bias in the Reporting of Ages in Census Data”. Transactions of the Actuarial Society of America 41: 395-415. Roberts, John. M., and Devon D. Brewer n.d. Measures and Tests of Heaping in Discrete Quantitative Distributions. Journal of Applied Statistics. En imprenta. Stockwell, Edward G. (1966)” Patterns of Digit Preference and Avoidance in the Age Statistics of Some Recent National Censuses: A Test of the Turner Hypothesis”. Eugenics Quarterly 13:205-208. Stockwell, Edward. G., y Jerry. W. Wicks (1974) “Age Heaping in Recent National Censuses”. Social Biology 21:163-167. Sudman, Seymour, Norman M. Bradburn y Norbert Schwarz (1996). Thinking About Answers: The Application of Cognitive Processes to Survey Methodology. San Francisco: Jossey-Bass. Turner, Stanley H. (1958) “Patterns of Heaping in the Reporting of Numerical Data”. Proceedings of the Social Statistics Section, American Statistical Association, Washington D.C.:248-251. Wicks, Jerry W., y Edward G. Stockwell (1975) “Age Heaping in Recent National Censuses: An Addendum”. Social Biology 22:279-281. Winick, Charles (1962) “Preference for Individual Digits”. Journal of General Psychology 67:271-281. Zelnick, Melvin (1961) “Age Heaping in the United States Census: 1880-1950”. Milbank Memorial Fund Quarterly 39:540-573. (1964) “Errors in the 1960 Census Enumeration of Native Whites”. Journal of the American Statistical Association 59:437-459.
REDES | Análisis dinámico de las redes personales32 El colectivo obrero ruso y la migración1 Markku Lonkila y Anna-Maria Salmi – University of Helsinki 2 Resumen El artículo analiza el colectivo de trabajadores rusos desde la perspectiva de la migración interna, un aspecto hasta ahora ignorado pero sin embargo importante puesto que la Unión Soviética y la Rusia contemporánea pueden ser consideradas como “sociedades de emigrantes”. A partir de cuestionarios sobre redes y entrevistas temáticas con 38 trabajadores masculinos en la famosa factoría Kirov, en San Petersburgo, examinamos el grado en el que éstos recurren a sus compañeros de trabajo para socializarse, buscar ayuda y apoyo en la vida cotidiana. A pesar de los radicales cambios institucionales ocurridos, el colectivo de trabajadores tiene un impacto importante en la vida de los trabajadores y de los trabajadores migrantes en particular. Esto es explicado mediante un análisis del proceso de emigración en la era soviética. Careciendo de otros canales para adaptarse a la nueva vida en la metrópolis, las nuevas relaciones que los migrantes formaron en la ciudad estaban básicamente relacionadas con el lugar de trabajo. La importancia del lugar de trabajo parece ser un hallazgo trivial e inevitable pero argumentamos que esto no es así por dos cuestiones. Primero, las redes de los migrantes, incluso después de décadas de residencia en la ciudad están todavía marcadas por su pasado migratorio, no siendo obvio por qué esto tiene que ser así. Segundo, la migración por sí misma no lleva inevitablemente a que los compañeros de trabajo sean importantes, como queda ilustrado en el hecho que las redes de los migrantes finlandeses no se construyen alrededor del trabajo. Lo que es relevante no es por tanto la migración como abstracción sino las circunstancias del tipo de migración. Abstract The article analyses the Russian work collective from the perspective of internal migration, a hitherto neglected yet important aspect of studies of the work collective, given that the Soviet Union and contemporary Russia may be considered as ‘societies of migrants’. Drawing on structured network questionnaires and thematic interviews with 38 male workers in the famous Kirov factory, St. Petersburg, we examine the extent to which the respondent turn to their co-workers for socialising, help and support in daily life. Despite the sweeping institutional changes brought by the transformation, the work collective continues to have an important impact in the daily life of workers, and migrant workers in particular. This is explained by an analysis of the Soviet-era migration process. Lacking other channels for adapting to the new life in the metropolis, the new ties that the migrants formed in the city were mostly related to their workplace. The importance of workplace-related ties may seem to be a trivial and inevitable finding, but we argue this is not so at least in two respects. First, the migrants’ networks, even after decades of residence in the city, are still marked by the migratory background, but there is nothing obvious in that they should remain so. Second, migration per se does not inevitably lead to co-workers being important, as is illustrated by the fact that the networks of Finnish migrant workers are not built around work. What matters then is not migration as an abstraction but the circumstances of the type of migration. 1 Publicado originalmente en Europe-Asia Studies, Vol. 57, No. 5, July 2005, 681 – 703. ISSN 0966-8136 print; ISSN 1465-3427. University of Glasgow. DOI: 10.1080/09668130500126452. Traducción de Daniel Holgado Ramos. 2 Enviar correspondencia a: [email protected]. Los autores quisieran agradecer a Risto Alapuro, Sarah Ashwin, Anna-Maija Castrén, Michael Eve, Anja-Miina Lohiniva, Suvi Salmenniemi, Sofia Tchouikina y a los críticos anónimos sus valiosos comentarios. El estudio fue financiado por la Academia de Finlandia y el Helsinki Collegium for Advanced Studies. PALABRAS CLAVE: Red personal Emigración interna Apoyo informal Lugar de trabajo KEY WORDS: Personal network Internal migration Social support Workplace
33Volumen 15//diciembre 2008 3 El término ‘colectivo obrero’ se puede referir tanto a toda la mano de obra de una sola empresa como a los trabajadores del entorno laboral de una persona (Ashwin, 1999a, p. 10). En este artículo el término “compañeros de trabajo” se refiere tanto a aquellos que trabajan en el mismo departamento como a aquellos que trabajan en la fábrica en general. En la práctica, estos últimos constituyen solo el 17% de todos los compañeros de trabajo citados en nuestros datos. 4 Por supuesto, el salario era importante. Los trabajadores podían pedir dinero prestado a la mina en caso de necesidad grave (por ejemplo, en caso de hospitalización). La mina también les suministraba productos como carbón gratis y maquinaria para la siega del heno. Las economías doméstica y empresarial se entrelazaban en muchos sentidos (Ashwin, 1999a, p.172). 5La Unión Soviética, en particular, se caracterizaba por la migración interna, ya que el desplazamiento entre la Unión Soviética y otros países durante la Guerra Fría era escaso. En las décadas de los cincuenta y los sesenta era casi imposible emigrar; en los años setenta unas 340.000 personas (especialmente judíos y ciudadanos de origen alemán) pudieron emigrar a Occidente (Fassman y Münz, 1994, p. 531). Durante la era soviética, la famosa fábrica Kirov de San Petersburgo empleaba a 50.000 trabajadores. La privatización de la fábrica se inició en 1992 y hacia 1999 el número de trabajadores se había recortado a 8.000 (Grant, 1999, p.163). ¿Qué impacto han tenido estos cambios drásticos sobre la relación entre los compañeros de trabajo? ¿Significa el fuerte recorte que el colectivo obrero3, base tan apreciada de la sociedad soviética, ha quedado erosionado y que los trabajadores buscan cada vez más el apoyo fuera de las fábricas en sus esfuerzos para afrontar la vida diaria? En este artículo examinamos estas cuestiones analizando las redes personales de los trabajadores de la fábrica Kirov en San Petersburgo en el 2000. En lugar de centrarnos en las relaciones formales de producción o en la concesión de beneficios a través del colectivo, examinamos los lazos sociales informales e investigamos hasta qué punto los trabajadores rusos acuden a sus compañeros de trabajo en busca de socialización, de ayuda y de apoyo en su vida diaria. En segundo lugar, combinando temas anteriormente desconectados como migración y colectivo obrero, mostraremos que el papel actual del colectivo difiere de forma sorprendente entre aquellos que han emigrado a la ciudad en comparación con aquéllos que ya nacieron en ella. El colectivo obrero soviético ejercía una importante función social, económica y política. La empresa soviética no sólo era una unidad de producción; era el “centro de casi todos los aspectos de la existencia social de sus empleados” (Clarke, 1999, p.57). Por ejemplo, varios servicios sociales y beneficios, como el subsidio alimenticio, las plazas de guardería, la seguridad social, las actividades culturales, deportivas y de ocio, la vivienda, se mediaban a través de colectivo obrero y su importancia se incrementaba debido a que a menudo no existía otro modo de obtener estos beneficios básicos (Ashwin, 1999a, pp.10 – 11). Además, el colectivo era también un sistema de control social. Se exigía a cada ciudadano soviético que trabajara, pero “no era tanto la obligación de trabajar como la obligación de estar vinculado a un puesto de trabajo” (Clarke, 1999, p.57). Finalmente, el colectivo era importante a nivel social; tanto hombres como mujeres sentían un “vínculo genuino” hacia el colectivo, que les ayudaba a “huir de las tareas pesadas del hogar y les brindaba una oportunidad para la sociabilidad comunal” en las condiciones de falta de espacio de las viviendas soviéticas (Ashwin, 1999a, p.11). Al mismo tiempo, el colectivo era el lugar donde se producían varios conflictos de interés y luchas de poder, tanto entre trabajadores como entre trabajadores y capataces. Existía una jerarquía de trabajadores dentro del colectivo: por ejemplo, existía una distinción entre los trabajadores de producción básica y los trabajadores auxiliares. La edad y la experiencia formaban la base del estatus jerárquico así como las cualidades personales del trabajador individual (“el alcoholismo” y la “falta de diligencia laboral” contrapuestas al “activismo” y al “compromiso positivo con el trabajo” (Clarke, 1995a, p.8). En la cima, estaban los trabajadores más experimentados que habían demostrado su lealtad y su compromiso durante largo tiempo (Clarke, 1999, p.62; véase también Monousova y Guskova, 1996). El colectivo obrero post-soviético ha sido objeto de varios estudios recientes (Ashwin, 1998, 1999a, 1999b, 2000; Burawoy y Krotov, 1993; Clarke, 1995b, 1996a, 1996b, 1996c, 1999; Clement, 2003; Maksimov, 2000; Morrison y Schwartz, 2003; Piipponen, 2004). Estos estudios se centran en los cambios arrolladores provocados por la transformación. Los trabajadores post-soviéticos no sólo han perdido su estatus glorioso de pilares de la industria y de la economía soviéticas, también han visto restringida su autonomía al nivel básico; y con salarios reducidos y pagos a menudo retrasados, la reforma económica ha supuesto un duro golpe para ellos (Kiblitskaya, 2000, pp.100 – 101). Además, ya no pueden contar con un trabajo seguro para el resto de su vida, ya que los empresarios ahora deben “adecuar el número de empleados a las demandas de producción” (Clarke, 1999, p.74). En su excelente estudio sobre los mineros de Kuzbass, Ashwin (1999a, pp.147, 168 – 179) apunta dos tendencias de particular interés para nuestro estudio. Primero, presta atención al “declive social” del colectivo obrero: los trabajadores a los que entrevistó se quejaban de que su colectivo se estaba separando, cosa que suponía una evolución que no les gustaba para nada. En segundo lugar, aunque la mina seguía siendo importante en muchos sentidos4, los trabajadores cada vez buscaban fuera de ella las claves para su supervivencia. Empleando estrategias de supervivencia individuales, cada vez confiaban más en ellos mismos, en sus familias y amigos y en sus pequeños huertos que en su lugar de trabajo para sobrevivir. Estas relaciones, dice Ashwin (1999a, p.169), “no se persiguen a través de las relaciones sociales del colectivo obrero sino a través de las redes de familiares y amigos, que en muchos casos son independientes de las relaciones sociales del colectivo obrero inmediato”. Investigaremos estos dos temas desde la perspectiva de la migración interna, un aspecto olvidado pero importante de los estudios del colectivo obrero, puesto que la Unión Soviética y la Rusia contemporánea podrían considerarse como “sociedades de emigrantes”5.
REDES | Análisis dinámico de las redes personales34 A lo largo de la historia del estado soviético, masas de gente han sido desplazadas de un lado a otro –desde el campo a las ciudades para industrializar el Estado Soviético, a Siberia, al Lejano Oriente y Asia Central, a las áreas anexionadas al Estado Soviético tras la Segunda Guerra Mundial, por no mencionar el efecto de esta Guerra, durante la cual las minorías étnicas fueron deportadas lejos de su tierra y entre 20 y 25 millones de personas se fueron para huir del avance Nazi (Wegren y Drury, 2001, pp.25 – 26). Además, la población masculina se vio obligada a partir hacia destinos lejanos para servir (o para luchar) en el ejército durante varios años y los graduados y licenciados se vieron forzados a ir a trabajar a zonas remotas del país. Los ciudadanos soviéticos también se desplazaban constantemente de forma voluntaria dentro del inmenso territorio de la URSS (a menudo burlando a las regulaciones oficiales que trataban de restringir o controlar su movimiento)6. La migración es un aspecto especialmente importante en el estudio de los trabajadores, porque la mayor parte de la clase trabajadora soviética viene de un entorno rural. En un censo soviético de 1991, casi todos los obreros del país habían nacido en un pueblo (Nikula, 1997, p.90). La migración se ha estudiado de forma extensiva, especialmente en el campo de la geografía y de la población (véase por ejemplo Flowerdew, 2004), pero también en muchas otras disciplinas; revisar toda esta extensa literatura no es el objeto de este artículo (para revisiones, véase Boyd, 1989; Brown, 2002). Resulta especialmente interesante en el contexto de nuestro artículo el hecho de que los estudios sobre migración han estado dominados durante mucho tiempo por la teoría económica neoclásica (normalmente empleando un enfoque de coste-beneficio individual). Estudios posteriores (p.ej.: Massey, 1990; Portes, 1995) han puesto énfasis en el papel de las redes sociales y de forma más general, en la “incrustación social, que propone que los determinantes y consecuencias del comportamiento humano como la migración se pueden comprender sólo en el contexto de las relaciones sociales y de las estructuras institucionales en las que las personas están incrustadas (en comunidades de origen y destino)” (Brown, 2002, p.7). Como apunta Brown, las migraciones y las redes están relacionadas de forma recíproca. La migración se ve afectada por la información, las ideas y los recursos incrustados en las redes (por ejemplo, la gente a menudo se desplaza hasta un destino en el que conocen a alguien), pero la migración es también “la responsable directa e indirecta de construir y transformar esta red social” (Brown, 2002, p.8). Pero no parece que el impacto de la migración en las redes sociales sea objeto de estudio demasiado a menudo (aunque véase E. Grieco, 1998; M. Grieco, 1987; Eve, 2001, 2002a). El argumento principal propuesto por Eve (2001, 2002a) es que la migración afecta a las redes sociales. Apunta a que la migración se ve a menudo como algo que hay que explicar y sugiere que debería incluirse en la investigación como una variable sociológica (como la edad o el sexo, por ejemplo) para explicar cosas. En lugar de centrarse en los aspectos culturales o institucionales de la migración, o en los emigrantes y la recepción con la que se encuentran, Eve sugiere que se debería prestar más atención al proceso mismo de migración y a sus consecuencias. Todos los emigrantes (ya sean internos o internacionales) comparten la necesidad de reconstruir gran parte de su red social en el nuevo hogar, pero sólo cuentan con un número limitado de formas para hacerlo (Eve, 2002a, p.2)7. Las observaciones de Eve son especialmente relevantes en el contexto post-Soviético, porque, como mostraremos más adelante, la migración marca de forma crucial la historia personal de los emigrantes de este estudio y tiene implicaciones importantes para sus vidas diarias, incluso décadas después de que hayan emigrado a la ciudad. Existen estudios sobre migración en la Rusia post-soviética8, pero normalmente se centran en la migración internacional o la “re-migración” étnica desde los estados soviéticos a Rusia (p.ej.: el extenso estudio de Pilkington, 1998; Zayonchkovskaya, 1999). La “fuga de cerebros” hacia Rusia de aquellos técnicamente cualificados y los movimientos Este-Oes- te también se han estudiado, mientras que la migración interna es un tema relativamente olvidado a pesar de constituir el 80% de la migración rusa (Wegren y Drury, 2001, pp.15 – 16). El estudio de Wegren y Drury sobre migración interna es uno de los pocos al respecto (véase también Badyshtova, 2002; Mitchneck y Plane, 1995; Wegren, 1995). Pero el objetivo de estos estudios de migración interna es distinto del nuestro en el sentido que tratan de explicar los factores determinantes y la dirección de la migración actual. Por lo que sabemos, hay pocos estudios en Rusia que usen la migración interna como una variable de fondo para los varios procesos sociales, ya no digamos el trabajo. En la siguiente sección presentamos el método y los datos que hemos usado para este estudio. Luego describimos las características particulares de la migración soviética, tras lo cual examinamos en detalle cómo la relación con el colectivo obrero personal de cada uno es distinta para los emigrantes en comparación con los trabajadores nacidos en San Petersburgo. En la sección final discutimos nuestros resultados y hacemos sugerencias para próximas investigaciones. 6 Para una explicación detallada de las dicotomías “voluntario” e “involuntario”, y de migración económica y política, que de hecho son dos categorías bastante artificiales, véase Pilkington (1998, pp. 3 – 22). 7 Eve enfatiza de esta forma las similitudes entre la migración interna e internacional, aunque reconozca la particularidad de la migración internacional. La Unión Soviética era un híbrido interesante porque la migración interna contaba con muchas características típicas de la migración internacional, como las restricciones a la hora de elegir el lugar de residencia. 8 Ejemplos de estudios recientes sobre migración en otros países post-socialistas aparte de Rusia incluyen estudios de migración en Estonia (Kulu y Billari, 2004; Sjöberg y Tammaru, 1999) y Alemani (Kemper, 2004); de regreso migratorio étnico a Estonia (Kulu y Tammaru, 2000) y Alemania (Bauer y Zimmermann, 1997) y sobre migración laboral en el contexto de Albania (Nicholson, 2004).
35Volumen 15//diciembre 2008 9 La cifra total de trabajadores del departamento era de 297. Los datos de la fábrica Kirov se recogieron en el transcurso del proyecto “Cultura cívica y nacionalidad en el noroeste de Rusia, Estonia y Finlandia”, financiado por la Academia de Finlandia y las Universidades de Helsinki y Joensuu y dirigido por Ilkka Liikanen del Karelian Institute en la Universidad de Joensuu. 10 Como los encuestados trabajaban en el mismo departamento, los miembros de las redes citados se solapan (p.ej.; un trabajador en particular es citado por varios encuestados). 11 Para una descripción completa de los datos recopilados véase Lonkila y Piipponen (2002). Para estudios sustanciales usando este método, véase el volumen Beyond Post-Soviet Transition (Alapuro et al., 2004). 12 Los datos finlandeses se recopilaron como parte del proyecto “Rusia, Finlandia y la Globalización en una microperspectiva”, financiado por la Academia de Finlandia y dirigido por Markku Lonkila en el Helsinki Collegium for Advanced Studies, Universidad de Helsinki. Datos y métodos Gran parte de las recientes investigaciones interesantes sobre la sociedad post-socialista se han centrado en los mecanismos y procesos a nivel popular. Burawoy y Verdery (1999), por ejemplo, han alentado a los investigadores a echar una “mirada etnográfica” a la vida cotidiana post-socialista. Nosotros nos unimos a aquellos que estudian a la sociedad rusa desde una “micro-perspectiva”, pero nuestro enfoque difiere de los estudios etnográficos porque incluye un análisis explícito y sistemático de las redes personales de nuestros sujetos. La principal preocupación de nuestro estudio de redes no es la organización formal o informal de la producción, si no la importancia social de las relaciones laborales (véase también Lonkila, 1998). Esta importancia se mide, por ejemplo, en términos de frecuencia de socialización con un compañero de trabajo fuera de éste o en términos de apoyo social recibido de los compañeros de trabajo. Argumentamos, en primer lugar, que la importancia de las relaciones laborales se puede entender de mejor forma estudiando las relaciones de los sujetos con sus compañeros de trabajo sin dejar de examinar al mismo tiempo también otro tipo de relaciones sociales, como aquellas con familiares, amigos y vecinos (Gribaudi, 1998; Eve, 2002b; Lonkila, 1999a). Es decir, sin restringir el estudio a los vínculos sociales en el lugar de trabajo, centrados en individuos y que a menudo se extienden más allá de las paredes de la fábrica. En segundo lugar, el estado actual de las redes se explica explorando los procesos por los cuales se forman. Siguiendo la sugerencia de Eve (2002a), damos énfasis al impacto de un origen migratorio en la formación de las redes actuales de nuestros sujetos. Nuestro estudio se llevó a cabo en las instalaciones de la fábrica Kirov en San Petersburgo, una de las plantas metalúrgicas más famosas de la Unión soviética y de la Rusia post-soviética. Establecida como una fundición estatal en 1789, se trasladó a su ubicación actual en 1801, donde la compró un oficial retirado llamado Ivanovich Putilov en 1868. En la era Soviética, la “fábrica roja Putilov” fue rebautizada en honor del secretario del partido en Leningrado, Sergei Kirov, en 1932. En su momento de auge, la fábrica Kirov empleaba a unos 50.000 trabajadores y producía maquinaria pesada, como tanques y tractores. Durante el proceso de privatización, iniciado en 1992, se recortó el personal y en 1999 la planta tan solo contaba con 8.000 trabajadores (Grant, 1999, pp. 21, 163; véase también Miroshnichenko y Maksimov, 1994, para un informe sobre el proceso de privatización de la planta Kirov). De todas formas, sigue siendo una de las mayores fábricas de la ciudad, con unas instalaciones impresionantes que ocupan 188 Ha, situada en el distrito Kirov de San Petersburgo. La fábrica está gestionada en forma de holding con 32 subsidiarias que alquilan partes de la planta y maquinaria a la sociedad matriz (Piipponen, 2002). Nuestros datos vienen de 50 trabajadores, 12 de ellos mujeres, entrevistados en uno de los seis departamentos de la fábrica de tractores Kirov en invierno de 2000. Forman parte de unas redes que agrupan a 711 miembros en total9. La proporción de hombres y mujeres en nuestros datos es exactamente la misma que en todo el departamento. Como nuestro estudio original no se centraba en la migración, no hay ninguna mujer nativa y el número de nativos varones es menor que el número de emigrantes varones. La importancia de la migración surgió mientras analizábamos los datos y decidimos restringir nuestro estudio a los trabajadores varones para poder controlar el género. Por lo tan- to los datos utilizados en este estudio vienen de 38 trabajadores varones, 28 de los cuales eran emigrantes y 18 eran nacidos en la ciudad (nativos) y con 392 y 121 miembros en sus redes respectivamente10. Obtuvimos información para cada sujeto, como edad; ocupación; obligaciones laborales; estado civil; tiempo de residencia en San Petersburgo; tiempo de empleo en la fábrica e información sobre las personas que vivían en su hogar, padres e hijos11. La mayoría de los entrevistados tenían entre 40 y 50 años (la media era de 48 años). Siete habían trabajado en la fábrica durante menos de 4 años, y de los restantes 31, entre 16 y 53 años. De forma ocasional, contrastaremos nuestros hallazgos con aquellos basados en los datos recopilados en Helsinki en la primavera de 2003. Estos datos contienen información sobre 19 trabajadores varones del metal finlandeses y los 190 miembros de sus redes12. La información sobre las redes personales de trabajadores se obtuvo a través de un cuestionario adaptado de la encuesta de redes de Claude Fischer (1982). De forma más precisa, las redes se construyeron con la ayuda de diez “generadores de nombre” centrados en distintas formas de apoyo y sociabilidad en la vida diaria. Se preguntó a los trabajadores con quién hablaban sobre trabajo (generador de nombre 1, gn1); a quién pedirían opinión a la hora de tomar una decisión importante (gn2); con quién compartían una afición común (gn3) o con quién pasaban tiempo
REDES | Análisis dinámico de las redes personales36 libre (gn4); quién podía ayudarles con cosas como reparar aparatos domésticos o el coche (gn5); quién podía ayudarles a cuidar a los niños o dejarles utensilios de cocina (gn6); a quién le podían pedir una suma considerable de dinero (gn7); de quién habían recibido favores en los últimos 3 años (gn8) y con quién habían ido a reuniones o manifestaciones o huelgas (gn9). Para completar la lista, se les preguntó si había alguien importante que había quedado fuera (gn10)13. La lista total de nombres aportada por cada sujeto como respuesta a estos generadores de nombre constituye su red personal. Se les pidió información detallada sobre cada miembro de la red mencionado, incluyendo edad; ocupación; lugar de nacimiento y de residencia; tipo de duración de la relación entre el sujeto y el miembro de la red y cómo se conocieron. Finalmente, se llevó a cabo una entrevista temática con cada sujeto para recopilar un informe cronológico de su vida con la descripción de acontecimientos significativos (lugar de nacimiento; escuela; servicio militar; cambios de residencia e migración a Leningrado; trabajo; matrimonio). Además se les preguntó sobre el trabajo hoy y las condiciones de vida; las relaciones sociales; la participación en actividades sociales y políticas; el ocio y las preocupaciones y expectativas para el futuro. Puesto que nuestros datos no son estadísticamente representativos, llevamos a cabo comparaciones cuantitativas sólo para revelar diferencias interesantes entre emigrantes y nativos. La veracidad de nuestros argumentos depende de la combinación de datos de red estructurada con datos cualitativos de la formación de las redes a medida que aparecen en la historia vital de nuestros sujetos. El carácter particular de la migración soviética Como todos nuestros sujetos emigrantes se trasladaron a la ciudad durante el régimen soviético, describiremos brevemente la naturaleza de la migración soviética en esta sección con el objeto de aclarar el contexto en que la migración tuvo lugar. La migración soviética tenía varias características distintivas que la convertían en un caso especial. Un factor importante a la hora de impulsar la migración hacia los centros urbanos era la diferencia de calidad de vida ente el campo y la ciudad. En su estudio de la migración a Leningrado en los años treinta, Vitukhnovskaya encontró tres razones principales por las que los emigrantes se trasladaban a la ciudad: primero, se vieron forzados a dejar el campo para evitar el hambre, la colectivización, la expropiación de los kulaks, el desempleo y otras circunstancias difíciles. En segundo lugar, se vieron “empujados” hacia el centro industrial, cultural y científico que era Leningrado con el fin de mejorar sus estándares de vida. Un tercer grupo se había trasladado porque les habían enviado a la ciudad a estudiar (Vitukhnovskaya, 2000, p.113). En una encuesta realizada en Novgorod en 1983-1984, los dos motivos principales para emigrar a las ciudades eran el deseo para conseguir un mejor estándar de vida y el de continuar la educación (Osipov, 1988; véase también Dolgikh, 1996). Las ciudades en general, y Leningrado y Moscú en particular, ofrecían una mejor selección de bienes materiales y entretenimiento cultural: museos, cines, institutos educativos, etc. (Zaslavsky, 1982, pp.140 – 141). A lo largo de su historia, la ciudad de San Petersburgo – Leningrado ha recibido emigrantes provenientes en su mayoría del campo para industrializar el país (véase por ejemplo, Vitukhnovskaya, 2000, pp.104 – 105). Sin embargo, debido al sistema de pasaportes internos, desplazarse desde el campo no era fácil, como tampoco lo era establecerse en la ciudad14. Para esto segundo, era necesaria una propiska, un sello en el pasaporte que indicaba el lugar permitido de residencia. La propiska no sólo era imprescindible para conseguir trabajo legal sino para casi todos los aspectos de la vida diaria como la vivienda, la asistencia sanitaria, la educación y, en caso de racionamiento de productos alimenticios, para conseguir las cartillas (Berzin y Panova, 1990; Höjdestrand, 2003; Zemtsov, 1991, pp. 13 Para cada generador de nombre el encuestado podía nombrar a tanta gente como quisiera. Sólo cuando el encuestado mencionaba demasiados nombres se le pedía que se limitara a los más importantes. 14 El sistema de pasaporte interno se reinstauró en 1932 para controlar a la población en general y para regular la creciente migración del campo hacia las ciudades causada por la colectivización. La “pasaportización” (pasportizatsiya) del país dividió a los ciudadanos soviéticos en dos clases: los que recibían el pasaporte automáticamente al cumplir los 16 y los que legalmente tenían derecho a pedir un pasaporte cuando dejaban las granjas colectivas –básicamente ciudadanos de zonas rurales -pero que a la práctica tenía pocas posibilidades de recibir uno. Aunque el sistema se relajó más adelante, las características esenciales se mantuvieron hasta 1976, cuando los habitantes del las zonas rurales consiguieron derechos similares a los de los otros ciudadanos soviéticos (Popov, 1995a, 1995b; véase Fitzpatrick, 1994, pp. 92 – 102). 15 El sistema de propiska fue abolido oficialmente 1993 y reemplazado por un registro en una dirección fija, aunque en lenguaje coloquial la gente siguió hablando de la propiska (Höjdestrand, 2003; Pilkington, 1998, p. 40). En la práctica, el sistema sigue bastante vigente; aunque ya no es una precondición formal para conseguir empleo, la mayoría de los trabajadores lo necesitan (Höjdestrand, 2003), como las autoridades locales que tratan con emigrantes (Pilkington, 1998, pp. 41, 92, 101). Debido a la discrepancia entre la ley federal y las prácticas locales, se necesita una propiska para poder residir en una nueva localidad y en las grandes ciudades sigue siendo difícil (o caro) obtener una (Wegren y Drury, 2001, p. 19).
37Volumen 15//diciembre 2008 268 – 270)15. Conseguir una propiska en la era Soviética era difícil. Morton describe la situación a finales de los setenta: La posibilidad de recibir permisos para desplazarse a Moscú, Leningrado o Kiev sin el patrocinio oficial o sin piso paras intercambiarlo en otra ciudad es casi nula. Incluso con estas condiciones, hay numerosos obstáculos que superar. Por supuesto, cuánto más prestigiosa la posición o mayor la demanda por sus habilidades o cuanto mayor su rango en la jerarquía del partido, mayores opciones tendrá. Los trabajadores con poca o ninguna formación pueden conseguir un puesto en una fábrica necesitada de personal siempre que haya camas de albergue (Morton, 1980, p.238). Desde el estudio de Morton, los académicos han debatido si los esfuerzos del estado soviético por regular la migración interna dieron resultado o no: Buckley (1995) habla del “mito de la migración dirigida” señalando que las autoridades era incapaces de controlar el crecimien- to de las grandes ciudades o detener el abandono de las zonas rurales, mientras que Gang y Stuart (1999) ponen énfasis en que las restricciones todavía tenían importancia porque las ciudades restringidas crecían más lentamente que las no restringidas. Sin embargo, podemos concluir, por lo menos que “las políticas oficiales del gobierno y las restricciones no eran eficaces del todo” (Wegren y Drury, 2001, p. 117). Aunque era muy difícil obtener una propiska de una ciudad cerrada, mucha gente sabía cómo saltarse las reglas y buscaban formas legales, semi-legales o ilegales para obtener una (Buckley, 1995, p. 905). Normalmente se citan el blat, el soborno o los matrimonios de conveniencia (véase por ejemplo Buckley, 1995, pp. 905–906; Höjdestrand, 2003; Ledeneva, 1998, pp. 30 – 31; Rotkirch, 2000, p. 82). Aún más, la escasez crónica de mano de obra industrial hacía que fuera relativamente fácil encontrar empleo y una forma oficial para los ciudadanos de las zonas rurales de entrar en la ciudad en la era soviética era ganarse el estatus de limitchik (Buckley, 1995, p. 905; Höjdestrand, 2003). Las grandes fábricas tenían una cuota de trabajadores asignada; éstos solían tener menos de 30 años y se reclutaban a través de campañas especiales (Loeber, 1984). Muchos de nuestros sujetos fueron reclutados cuando estaban en el ejército o en su escuela de formación profesional. Los limitchiki obtenían un permiso temporal para vivir en la ciudad durante el tiempo que duraba su contrato (para uno de los encuestados, esta propiska temporal duró diez años). Durante este tiempo, como quedaban excluidos de la lista de espera para una vivienda, dependían totalmente de su puesto de trabajo. Después de diez años, tenían derecho según la ley a una propiska permanente, que se podía obtener antes siempre que se hubiera conseguido un apartamento o habitación kommunalka a través de su puesto de trabajo (Höjdestrand, 2003). Muchos limitchiki vivían en albergues y trabajaban en tareas manuales, que los nativos consideraban de poco prestigio (Loeber, 1984). Según una estimación no oficial de mediados de los años setenta, el 15% de la mano de obra total en las grandes ciudades eran limitchiki (Zaslavsky, 1982, p. 146). Mientras que el entorno migratorio soviético era especial en muchas formas, el objetivo de nuestro artículo no es descubrir las razones que llevaron a nuestros encuestados a mudarse a Leningrado o cómo llegaron aquí si no que, independientemente de sus intenciones, nos interesa saber qué pasó con los trabajadores una vez habían llegado16. Con el objeto de examinar lo que significa ser un emigrante en una gran ciudad como Leningrado o San Petersburgo, comenzaremos por examinar la historia personal de Vladimir (Spb205)17. Vladimir, un trabajador de 54 años nacido en el Óblast de Volograd, se trasladó, durante su infancia, al Óblast de Moscú, donde asistió a la escuela primaria y a la escuela de formación profesional. Tras finalizar sus estudios de formación profesional, ingresó en el ejército, desde donde le “trasladaron” a la fábrica Kirov, una oferta que estuvo encantado de aceptar, puesto que no tenía ninguna gana de regresar a su pueblo. En Leningrado, primero vivió en el dormitorio masculino de la fábrica, comenzó a trabajar y participó activamente en las actividades de sindicatos y Komsomol. A los pocos años conoció a su esposa, Irina, que trabajaba en el mismo taller y vivía en el dormitorio femenino. Pronto celebraron su boda en el dormitorio de Vladimir –¡Y muy bien que la celebramos!- y pronto nacería su hijo Sergei. Al año siguiente les concedieron una habitación comunitaria de la fábrica, en la que vivieron siete años. Cuando sus gemelas Elena y Mariya nacieron, la familia recibió un apartamento de tres habitaciones del ayuntamiento: “Bueno, estaba en lista de espera en el Ispolkom (el comité ejecutivo) y nos declararon aptos (para concesión)… Gracias a una resolución por la cual aquellos con gemelos tenían derecho a un piso”. En el momento de la entrevista, Vladimir estaba satisfecho con su vivienda: “El piso es bonito y está en un buen barrio”. En el momento de realizar el estudio, la red de Vladimir estaba formada por 15 personas (Tabla 1). La red de apoyo de Vladimir tenía tres componentes principales: familia, trabajo y vecindario, pero de hecho, los tres medios sociales estaban conectados con su puesto de trabajo, la fábrica Kirov, donde conoció a su mujer (familia) y donde se establecieron al principio – incluso obtuvo un dacha de la fábrica en 1990. Por ello no es de extrañar que considerase que le debía mucho a la fábrica Kirov. “En primer lugar, recibí una educación. Conseguí una familia. Encontré a una persona cercana. Y sigo trabajando aquí”. La historia de Vladimir es muy típica y parecida a las historias de muchos otros emigrantes en nuestros datos. De hecho, a veces uno tiene la sensación El impacto de la migración en las redes hoy 16 Este artículo no trata el tema de la migración como fuente de identidad. 17 Se han utilizado pseudónimos. Algunos nombres geográficos se han cambiado para mantener el anonimato de los encuestados.
REDES | Análisis dinámico de las redes personales38 de estar leyendo la misma historia una y otra vez: primero, comparte habitación en el dormitorio de la fábrica, luego conoce a su esposa en el dormitorio o en el trabajo, luego llega el primer hijo y la familia recibe una habitación kommunalka. Pasan las décadas, los niños crecen y finalmente la familia recibe un piso de la fábrica o del ayuntamiento. En este caso, la consideran una buena vivienda; si no, sienten rencor y un sentimiento de injusticia por no haber sido declarados aptos para obtener un piso separado –el análisis de Ashwin sobre la concesión personalizada y discrecional de recursos dentro del colectivo es muy completo (Ashwin, 1999a). Pero lo importante es que los recursos de vivienda de la fábrica eran cruciales para los emigrantes y la fábrica determinaba su alojamiento de modo significativo. Esto tenía implicaciones para las redes actuales. Trazar una historia típica similar para los nativos es mucho más complicado, principalmente porque la fábrica no estructuraba sus vidas de la misma forma. Algunas características, como vivir en un dormitorio, ya no aparecen porque los lugareños ya tienen una vivienda, normalmente la de sus padres. Otros “criterios”, como obtener una vivienda de la fábrica, se cumplían sólo para algunos y sólo uno de los encuestados había conocido a su esposa en el trabajo. Aún más importante, es difícil encontrar a un solo individuo que cumpliera todos estos “criterios” y no había ruptura en la vida social del nativo porque jamás se había desplazado. A primera vista, el nativo Andrei (Spb308) es, de hecho, muy similar a los emigrantes. Conoció a su mujer en el trabajo y en una época llegó a vivir en la kommunalka de la fábrica. Era un kirovets de segunda generación (sobre dinastías de trabajadores en la fábrica Kirov véase Tkach, 2001) y sentía que el colectivo era muy importante para él: “es mi círculo”. Pero cuando observamos su red y su historia personal, emergen diferencias importantes; jamás vivió en el dormitorio de la fábrica y más adelante se mudó de su habitación comunal a la de su esposa. Más importante aún, a nivel de redes emerge otro círculo importante: su familia – no sólo su mujer, hijo y nieto, sino también su nuera, su hermana, su marido, su tía y tres primos; todos ellos vivían en San Petersburgo– formaba parte de su red de apoyo, más diversa y menos centrada en el trabajo. Afirmamos que las redes de los emigrantes se centran mucho más alrededor al lugar de trabajo que las de los encuestados que nacieron en San Petersburgo. Ilustraremos esto centrándonos en siete indicadores derivados de los datos de nuestra red (Piipponen 2004 usó indicadores similares por primera vez en su estudio de las diferencias generacionales entre trabajadores en una comunidad de la Carelia rusa). Primero, examinaremos el lugar de trabajo como emplazamiento para establecer las relaciones sociales (indicador 1) y, de forma más específica, como emplazamiento para conocer a la futura esposa (indicador 2). Entonces nos centraremos en la proporción de compañeros de trabajo en las redes de los encuestados (indicador 3) e investigaremos si estos compañeros de trabajo también se veían fuera del trabajo (indicador 4). Más aún, analizaremos la proporción de estos miembros de red que son, de forma simultánea, compañeros de trabajo y amigos como proporción de compañeros de trabajo (indicador 5) y de todos los amigos (indicador 6) mencionados. Finalmente, examinaremos hasta qué punto estos compañeros tabla 1. red personal de vladimir. Nombre Tipo de relación Origen de la relación Duración del contacto (años) Lugar de residencia Irina Esposa Trabajo 27 San Petersburgo Elena Hija Familia 21 San Petersburgo Mariya Hija Familia 21 San Petersburgo Sergei Hijo Familia 27 San Petersburgo Ivan Compañero de trabajo, amigo Trabajo 25 San Petersburgo Gennadii P. Compañero de trabajo Trabajo 32 San Petersburgo Boris Compañero de trabajo, amigo Trabajo 31 San Petersburgo Gennadii K. Compañero de trabajo Trabajo 22 San Petersburgo Andrei Compañero de trabajo Trabajo 10 San Petersburgo Igor Compañero de trabajo, amigo Trabajo 30 San Petersburgo Tamara Compañero de trabajo Trabajo 14 San Petersburgo Alena Vecino Barrio 19 San Petersburgo Anna Vecino Barrio 19 San Petersburgo Svetlana Vecino Barrio 19 San Petersburgo Ekaterina Suegra Su esposa 28 Óblast de Kalinin
39Volumen 15//diciembre 2008 de trabajo se dan apoyo material uno al otro (indicador 7). De este modo, todos estos indicadores miden el papel de los compañeros de trabajo en términos de sociabilidad y de apoyo social. Para cada indicador, compararemos a los trabajadores emigrantes con aquellos que nacieron en la ciudad (nativos) para poder mostrar que la “migración variable” importa y que el lugar de trabajo es más significativo para los emigrantes que para los nativos. Trataremos de aclarar los mecanismos que conforman la relación entre el proceso migratorio y el lugar de trabajo, a partir de nuestros datos. ¿Qué ocurrió en la vida social de los emigrantes cuando comenzaron una nueva vida en Leningrado? El primer indicador analiza hasta qué punto el lugar de trabajo funciona como escenario para establecer relaciones sociales. Descubrimos que el 42% de las redes de los emigrantes se establecieron en el trabajo, mientras que entre los lugareños el porcentaje es tan solo de 22%18. Por lo tanto, el lugar de trabajo era un campo mucho más influyente para los emigrantes que para los nativos. El emigrante Sergei (Spb208), por ejemplo, llegó a la fábrica desde el ejército a principios de los setenta; como no quería volver al kolkhoz ucraniano donde había nacido, aceptó la oferta y se trasladó a Leningrado. En el momento de realizar este estudio, la red de Sergei consistía en nueve personas, cinco de las cuales había conocido en el trabajo. Cuatro eran compañeros de trabajo que había conocía desde hacía más de 20 años (eso significa que los conoció inmediatamente después de trasladarse a la ciudad) y uno era un vecino suyo. Viktor (Spb302), un trabajador emigrante de 50 años nacido en Ucrania, mencionó a varias personas que había conocido primero en el trabajo. Sólo uno era un compañero de trabajo; la mayoría eran sus vecinos (que probablemente habían trabajado en la Kirov pero ya lo habían dejado). También conoció a su esposa Marina en el trabajo: Al principio vivía en el dormitorio de la fábrica. Nos casamos allí. Ella estaba embarazada y el niño iba a nacer en una o dos semanas. Mi esposa trabajaba en el mismo taller que yo. El lugar de trabajo como emplazamiento para establecer lazos sociales Proporción de compañeros de trabajo en las redes Viktor no es el único emigrante entre nuestros sujetos que conoció a su esposa en el trabajo. Como muestra el segundo indicador, para nuestros emigrantes el lugar de trabajo era el principal canal para conocer a sus esposas, ya fuera de forma directa (en el trabajo) o indirecta (en el dormitorio o a través de otro compañero): más de la mitad de los encuestados casados o que habían estado casados (52%) conocieron a su esposas en el trabajo, mientras que sólo el 14 % de los nativos lo habían hecho19. Una red personal consiste típicamente en los miembros de la familia, amigos, conocidos, vecinos y –en el caso de que el sujeto trabajecompañeros de trabajo. El tercer indicador se centra en la composición de las redes. ¿Cuántos compañeros de trabajo se mencionan en las redes de los emigrantes comparados con las de los nativos? En la Tabla 2 presentamos las proporciones de los distintos tipos de integrantes de las redes. 18 Las cifras absolutas de emigrantes eran 162 de 392 miembros de red y las de nativos eran 27 de 123. 19 Estas cifras reflejan aquellos que estaban casados (tres emigrantes y tres nativos no lo estaban). Las cifras absolutas eran 13 de 25 que se conocían en el trabajo en el caso de los emigrantes y 1 de 7 en el de los nativos. tabla 2. composición de las redes de trabajadores nativos y emigrantes. Tipo de relación Emigrantes % de miembros de red Nativos % de miembros de red Familiar 127 32 46 37 Amigo/ conocido 130 33 35 28 Compañero de trabajo 149 38 24 20 Vecino 63 16 24 20 Otros 34 9 11 9 Nº de miembros en la red 392 128 123 114* *Nota: Debido al solapamiento de categorías (un miembro de la red puede ser, por ejemplo, compañero de trabajo y vecino al mismo tiempo), el porcentaje sobrepasa el 100. Por la misma razón, las sumas de distintos tipos de relaciones (503 para emigrantes y 140 para nativos) excede el número de miembros de red Como muestra la Tabla 2, los emigrantes contaban con muchos más compañeros de trabajo en sus redes (38% de todos los miembros de las redes) que los nativos (20%). Boris (Spb405), un trabajador de 33 años nacido en el Óblast de Voronezh, es un
REDES | Análisis dinámico de las redes personales46 Alapuro, Risto, ‘Continuités et discontinuitiés des réseaux d’enseignants à Helsinki et Paris’, en Maurizio Gribaudi (ed.), Espaces, temporalités, stratifications: Exercises méthodologiques sur les réseau sociaux (Paris, Editions de l’Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales, 1998), pp. 121 –142. Alapuro, Risto y Lonkila, Markku, ‘Networks, Identity and (In)action: A Comparison Between Russian and Finnish Teachers’, European Societies, 2, 1, 2000, pp. 65 – 90. Alapuro, Risto, Liikanen, Ilkka y Lonkila, Markku (eds), Beyond Post-Soviet Transition: Micro Perspectives on Challenge and Survival in Russia and Estonia (Helsinki, Kikimora Publications, 2004). Alasheev, Sergei y Kiblitskaya, Marina, ‘How to Survive on a Russian’s Wage’, en Simon Clarke (ed.), Labour Relations in Transition: Wages, Employment and Industrial Conflict in Russia (Cheltenham, Edward Elgar, 1996), pp. 99 – 118. Ashwin, Sarah, ‘Endless Patience: Explaining Soviet and Post-Soviet Social Stability’, Communist and Post- Communist Studies, 31, 2, 1998, pp. 187 – 198. Ashwin, Sarah, Russian Workers: The Anatomy of Patience (Manchester, Manchester University Press, 1999a). Ashwin, Sarah, ‘Redefining the Collective: Russian Mineworkers in Transition’, en Michael Burawoy y Katherine Verdery (eds), Uncertain Transition: Ethnographies of Change in the Postsocialist World (Lanham, MD, Rowman y Littlefield, 1999b), pp. 245 – 271. Ashwin, Sarah (ed.), Gender, State and Society in Soviet and Post-Soviet Russia (London, Routledge, 2000). Badyshtova, I.M., ‘Spetsifika domokhozyaistv trudovykh migrantov v Rossii’, Sotsiologicheskie issledovaniya, 28, 9, 2002, pp. 83 – 90. Bauer, Thomas y Zimmermann, Klaus F., ‘Network Migration of Ethnic Germans’, International Migration Review, 31, 1, 1997, pp. 143 – 149. Berzin, B. y Panova, S., ‘Propiska: ‘‘Za’’ i ‘‘Protiv’’, Sotsiologicheskie issledovaniya, 17, 11, 1990, pp. 96 – 98. Borén, Thomas, ‘What are Friends for? Rationales of Informal Exchange in Russian Everyday Life’, en Karl-Olov Arnstberg y Thomas Borén (eds), Everyday Economy in Russia, Poland and Latvia (Stockholm, Södertörn Academic Studies, Almqvist & Wiksell International, 2003), pp. 21 – 36. Boyd, Monica, ‘Family and Personal Network in International Migration: Recent Developments and New Agendas’, International Migration Review, 23, 3, 1989, pp. 638 – 670. Brown, David L., ‘Migration and Community: Social Networks in a Multilevel World’, Rural Sociology, 67, 1, 2002, pp. 1 – 23. Brown, Julie y Rusinova, Nina L., ‘Russian Medical Care in the 1990s: A User’s Perspective’, Social Science & Medicine, 45, 8, 1997, pp. 1265 – 1276. Buckley, Cynthia, ‘The Myth of Managed Migration: Migration Control and Market in the Soviet Period’, Slavic Review, 54, 4, 1995, pp. 896 – 916. Burawoy, Michael y Krotov, Pavel, ‘The Soviet Transition from Socialism to Capitalism: Worker Control and Economic Bargaining in the Wood Industry’, in Simon Clarke, Peter Fairbrother, Michael Burawoy y Pavel Krotov (eds), What about the Workers? Workers and the Transition to Capitalism in Russia (London and New York, Verso, 1993), pp. 56 – 90. Burawoy, Michael y Verdery, Katherine, ‘Introduction’, en Michael Burawoy y Katherine Verdery (eds), Uncertain Transition: Ethnographies of Change in the Postsocialist World (Lanham, MD., Rowman y Littlefield, 1999), pp. 1 – 17. Castrén, Anna-Maija, Perhe ja työHelsingissä ja Pietarissa: Elämänpiirit ja yhteiskunta opettajien sosiaalisissa verkostoissa (Family and Work in Helsinki and St. Petersburg: Social Circles and Societies in the Social Networks of Teachers) (Helsinki, SKS, 2001). Clarke, Simon, ‘Formal and Informal Relations in Soviet Industrial Production’, en Simon Clarke (ed.), Management and Industry in Russia: Formal and Informal Relations in the Period of Transition (Cheltenham, Edward Elgar, 1995a), pp. 1 – 27. Clarke, Simon (ed.), Management and Industry in Russia: Formal and Informal Relations in the Period of Transition (Cheltenham, Edward Elgar, 1995b). Clarke, Simon (ed.), Conflict and Change in the Russian Industrial Enterprise (Cheltenham, Edward Elgar, 1996a). Clarke, Simon (ed.), Labour Relations in Transition: Wages, Employment and Industrial Conflict in Russia (Cheltenham, Edward Elgar, 1996b). Clarke, Simon (ed.), The Russian Enterprise in Transition: Case Studies (Cheltenham, Edward Elgar, 1996c). Clarke, Simon, The Formation of a Labour Market in Russia (Cheltenham, Edward Elgar, 1999). Clarke, Simon y Kabalina, Veronika, ‘The New Private Sector in the Russian Labour Market’, Europe- Asia Studies, 52, 1, 2000 pp. 7 – 32. Cle´ ment, Karine [Kleman, Karin], ‘Neformal’nye praktiki rossiiskikh rabochikh’, Sotsiologicheskie issledovaniya, 30, 5, 2003, pp. 62 – 72. Dolgikh, E., ‘Migratsionnye protsessy skvoz’ prizmu individual’nogo zhiznennogo opyta’, en V. Semenova y E. Foteeva (eds), Sud’by lyudei: Rossiya XX vek (Moscow, Institut sotsiologii RAN, 1996), pp. 355 – 372. Eve, Michael, ‘Qui se ressemble s’assemble? Les sources d’homogénéité à Turin’, en Maurizio Gribaudi (ed.), Espaces, temporalite´s, stratifications: Exercices sur les réseaux sociaux (Paris, Éditions de l’École des Hautes Études en Sciences Sociales, 1998), pp. 43 – 69. Eve, Michael, ‘Una sociologia degli altri e un’altra sociologia: La tradizioni di studio dell’immigrazione’, Quaderni Storici, 106, April 2001. Eve, Michael, ‘Migration as a Sociological Variable’. Manuscrito inédito, 2002a. Eve, Michael, ‘Les deux traditions d’analyse des réseaux’, Réseaux, 20, 115, 2002b, pp. 183 – 212. Fassman, Heinz y Münz, Rainer, ‘European East- West Migration, 1945 – 1992’, International Migration Review, 28, 3, 1994, pp. 520 – 538. Fischer, Claude S., To Dwell Among Friends: Personal Networks in Town and City (Chicago, University of Chicago Press, 1982). Fitzpatrick, Sheila, Stalin’s Peasants: Resistance and Survival in the Russian Village after Collectivization (Oxford, Oxford University Press, 1994). Flowerdew, Robin, ‘Introduction: Internal Migration in the Contemporary World’, Regional Studies, 38, 6, 2004, pp. 615 – 616. Gang, Ira N. y Stuart, Robert C., ‘Mobility Where Mobility Is Illegal: Internal Migration and City Growth in the Soviet Union’, Journal of Population Economics, 12, 1, 1999, pp. 117 – 134. Gerasimova, Katerina y Chuikina, Sofia, ‘Ot kapitalisticheskogo Peterburga k sotsialisticheskomu Leningradu: Izmenenie sotsial’no-prostranstvennoi struktury goroda v 30-e gody’, in Timo Vihavainen (ed.), Normy i tsennosti povsednevnoi zhiz- ni: Stanovlenie sotsialisticheskogo obraza zhizni v Rossii, 1920 – 1930 Gody (St Petersburg, Zhurnal Neva, 2000), pp. 27 – 74. Grant, Jonathan A., Big Business in Russia: The Putilov Company in Late Imperial Russia, 1868 – 1917 (Pittsburgh, University of Pittsburgh Press, 1999). Gribaudi, Maurizio (ed.), Espaces, temporalite´s, stratification: Exercises méthodologiques sur les réseaux sociaux (Paris, Editions de l’Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales, 1998). Grieco, Elizabeth M., ‘The Effects of Migration on the Establishment of Networks: Caste Disintegration and Reformation Among the Indians of Fiji’, International Migration Review, 32, 3, 1998, pp. 704 – 736. Grieco, Margaret, Keeping it in the Family: Social Networks and Employment Chance (London and New York, Tavistock Publications, 1987). Gustafsson, Pär, ‘Foreign Companies and Everyday Economy in Russia’, en Karl-Olov Arnstberg y Thomas Borén (eds), Everyday Economy in Russia, Poland and Latvia (Stockholm, Södertörn Academic Studies, Almqvist & Wiksell International, 2003), pp. 71 – 88. Hellberg-Hirn, Elena, Imperial Imprints: Post-Soviet St Petersburg (Helsinki, SKS, 2003). Höjdestrand, Tova, ‘The Soviet-Russian Production of Homelessness: Propiska, Housing, Privatisation’, 2003, Electronic document, http://www.anthrobase.com/Txt/H/ Hoejdestrand_T_01.htm, downloaded 5 March 2004. referencias
47Volumen 15//diciembre 2008 Kemper, Franz-Josef, ‘Internal Migration in Eastern and Western Germany: Convergence or Divergence of Spatial Trends after Unification’, Regional Studies, 38, 6, 2004, pp. 659 – 678. Kiblitskaya, Marina, ‘‘‘ Once We Were Kings’’: Male Experiences of Loss of Status at Work in Post- Com- munist Russia’, en Sarah Ashwin (ed.), Gender, State and Society in Soviet and Post-Soviet Russia (London, Routledge, 2000), pp. 90 – 104. Kulu, Hill y Billari, Francesco, C., ‘Multilevel Analysis of Internal Migration in a Transitional Country: The Case of Estonia’, Regional Studies, 38, 6, 2004, pp. 679 – 696. Kulu, Hill y Tammaru, Tiit, ‘Ethnic Return Migration from the East and the West: The Case of Estonia in the 1990s’, Europe-Asia Studies, 52, 2, 2000, pp. 349 – 369. Ledeneva, Alena V., Russia’s Economy of Favours: Blat, Networking and Informal Exchange (Cambridge, Cambridge University Press, 1998). Loeber, Dietrich Andre, ‘Limitchiki: On the Legal Status of Migrant Workers in Large Soviet Cities’, Soviet Union, 11, 3, 1984, pp. 301 – 311. Lonkila, Markku, ‘Informal Exchange Relations in Post-Soviet Russia: A Comparative Perspective’, Sociological Research Online, 2, 2, 1997 www.socresonline.org.uk/socresonline/2/2/9.html. Lonkila, Markku, ‘The Social Meaning of Work: Aspects of the Teaching Profession in Post-Soviet Russia’, Europe-Asia Studies, 50, 4, 1998, pp. 699 – 712. Lonkila, Markku, Social Networks in Post-Soviet Russia: Continuity and Change in the Everyday Life of St. Petersburg Teachers (Helsinki, Kikimora Publications, 1999a). Lonkila, Markku, ‘Post-Soviet Russia: A Society of Networks’, in Markku Kangaspuro (ed.), Russia: More Different than Most (Helsinki, Kikimora Publications, 1999b), pp. 99 – 112. Lonkila, Markku y Piipponen, Minna, ‘Social Networks and Civic Culture in Estonia and North-Wes- tern Russia’, Joensuu, University of Joensuu, Reports of Karelian Institute, 3, 2002. Maksimov, B.I., ‘Trudovye organizatsii kak sub’’ekty obshchestvennoi zhizni: Dinamika izmenenii’, Zhurnal sotsiologii i sotsial’noi antropologii, 10, 2, 2000, pp. 92 – 108. Massey, Douglas, ‘Social Structure, Household Strategies, and the Cumulative Causation of Migration’, Population Index, 56, 1, 1990, pp. 3 – 26. Miroshnichenko, N.S. y Maksimov, B.I., ‘Privatizatsiya Kirovskogo zavoda kak protsess’, Sotsiologicheskie issledovaniya, 21, 11, 1994, pp. 30 – 38. Mitchneck, Beth y Plane, David, ‘Migration Patterns During a Period of Political and Economic Shocks in the Former Soviet Union: A Case Study of Yaroslavl’ Oblast’, Professional Geographer, 47, 1, 1995, pp. 17 – 30. Monousova, Galina y Guskova, Natalya, ‘Internal Mobility and the Restructuring of Labour’, en Simon Clarke (ed.), Labour Relations in Transition: Wages, Employment and Industrial Conflict in Russia (Cheltenham, Edward Elgar, 1996), pp. 82 – 98. Moretti, Enrico, ‘Social Networks and Migrations: Italy 1876 – 1913’, International Migration Review, 33, 3, 1999, pp. 640 – 657. Morrison, Claudio y Schwartz, Gregory, ‘Managing the Labour Collective: Wage Systems in the Russian Industrial Enterprise’, Europe-Asia Studies, 55, 4, 2003, pp. 553 – 574. Morton, Henry, ‘Who Gets What, When and How? Housing in the Soviet Union’, Soviet Studies, 32, 2,1980, pp. 235 – 259. Nicholson, Beryl, ‘The Tractor, the Shop and the Filling Station: Work Migration as Self-help Development in Albania’, Europe-Asia Studies, 56, 6, 2004, pp. 877 – 890. Nikula, Jouko, From State-Dependency to Genuine Worker Movement? The Working Class in Socialism and Post-Socialism (Tampere, Tampere University Press, 1997). Osipov, A., ‘Motivy pereseleniya iz derevni v gorod’, Sotsiologicheskie issledovaniya, 15, 2, 1988, pp. 71 – 73. Piipponen, Minna, ‘Työtraktoritehtaan työntekijöiden verkostoissa’, Ida¨ntutkimus 9, 4, 2002, pp. 69 – 79. Piipponen, Minna, ‘Work-related Ties in the Everyday Life of a Russian Karelian Mill Community’, en Risto Alapuro, Ilkka Liikanen y Markku Lonkila (eds), Beyond Post-Soviet Transition: Micro Perspectives on Challenge and Survival in Russia and Estonia (Helsinki, Kikimora Publications, 2004), pp. 64 – 83. Pilkington, Hilary, Migration, Displacement and Identity in Post-Soviet Russia (London and New York, Routledge, 1998). Popov, V., ‘Pasportnaya sistema v SSSR’, Sotsiologicheskie issledovaniya, 22, 8, 1995a, pp. 3 – 14. Popov, V., ‘Pasportnaya sistema v SSSR’, Sotsiologicheskie issledovaniya, 22, 9, 1995b, pp. 3 – 13. Portes, Alejandro, ‘Economic Sociology and the Sociology of Immigration: A Conceptual Overview’, in Alejandro Portes (ed.), The Economic Sociology of Immigration: Essays on Networks, Ethnicity, and Entrepreneurship (New York, Russell Sage Foundation, 1995), pp. 1 – 41. Rivkin-Fish, Michele, ‘Reproducing Russia: Women’s Health and Moral Education in the Construction of a Post-Soviet Society’, Doctoral thesis, Princeton University, 1997. Rose, Richard, Getting Things Done in an Anti-Modern Society: Social Capital Networks in Russia (Glasgow, Studies in Public Policy No 304, Centre for the Studies of Public Policy, University of Strathclyde, 1998). Rotkirch, Anna, ‘The Man Question: Loves and Lives in Late 20th Century Russia’, Helsinki, University of Helsinki, Department of Social Policy Research Reports, 1, 2000. Salmi, Anna-Maria, ‘Bonds, Bottles, Blat and Banquets: Birthdays and Networks in Russia’, Ethnologia Europaea, 30, 1, 2000, pp. 31 – 44. Salmi, Anna-Maria, ‘Health in Exchange: Teachers, Doctors, and the Strength of Informal Practices in Russia’, Culture, Medicine and Psychiatry, 27, 2, 2003a, pp. 31 – 44. Salmi, Anna-Maria, ‘Neighbours and the Everyday Economy’, in Karl-Olov Arnstberg & Thomas Borén (eds), Everyday Economy in Russia, Poland and Latvia (Stockholm, Södertörn Academic Studies, Almqvist y Wiksell International, 2003b), pp. 147 – 170. Salmi, Asta, ‘Transformation in Russia: Emerging Markets or Evolving Networks?’, en Markku Kangaspuro (ed.), Russia: More Different than Most (Helsinki, Kikimora Publications, 1999), pp. 137 – 168. Shah, Nasra M. y Menon, Indu, ‘Chain Migration Through the Social Network: Experience of Labour Migrants in Kuwait’, International Migration, 37, 2, 1999, pp. 361 – 381. Shlapentokh, Vladimir, Public and Private Life of the Soviet People: Changing Values in Post-Stalin Russia (New York, Oxford University Press, 1989). Sjöberg, Örjan y Tammaru, Tiit, ‘Transitional Statistics: Internal Migration and Urban Growth in Post- Soviet Estonia’, Europe-Asia Studies, 51, 5, 1999, pp. 821 – 842. Tartakovskaya, Irina y Ashwin, Sarah, ‘Who Benefits from Networks?’, in Sarah Ashwin (ed.), Adapting to Russia’s New Labour Market: Gender and Employment Strategy (UK, Routledge, 2005). Tkach, Olga, ‘The Phenomenom of the ‘‘Soviet Hereditary Worker’’: From Asseveration of Social Class Purity to Workers’ Dynasty’, in Timo Vihavainen (ed.), The Soviet Union – A Popular State? Studies on Popular Opinion in the USSR (St Petersburg, Evropeiskii Dom, 2001), pp. 162 – 179. Urry, John, ‘Social Networks, Travel and Talk’, British Journal of Sociology, 54, 2, 2003, pp. 155 – 176. Vitukhnovskaya, Marina, ‘‘Starye’’ i ‘‘novye’’ gorozhane: migranty v Leningrade 1930-kh godov’, in Timo Vihavainen (ed.), Normy i tsennosti povsednevnoi zhizni: Stanovlenie sotsialisticheskogo obraza zhizni v Rossii, 1920 – 1930 gody (St Petersburg, Zhurnal Neva, 2000), pp. 99 – 150. Wegren, Stephen K., ‘Rural Migration and Agrarian Reform in Russia: A Research Note’, Europe- Asia Studies, 47, 5, 1995, pp. 877 – 889. Wegren, Stephen y Drury, A. Cooper, ‘Patterns of Internal Migration During the Russian Transition’, Journal of Communist Studies and Transition Politics, 17, 4, 2001, pp. 15 – 42. Yakubovich, Valery y Kozina, Irina, ‘The Changing Significance of Ties: An Exploration of the Hiring Channels in the Russian Transitional Labor Market’, International Sociology, 15, 3, 2000, pp. 479 – 501. Zaslavsky, Victor, The Neo-Stalinist State: Class, Ethnicity and Consensus in Soviet Society (Brighton, Sussex, Harvester Press, 1982). Zayonchkovskaya, Zhanna, ‘Recent Migration Trends in Russia’, in George J. Demko, Grigory Ioffe y Zhanna Zayonchkovskaya (eds), Population under Duress: The Geodemography of Post-Soviet Russia (Boulder, CO and Oxford, Westview Press, 1999), pp. 107 – 136. Zemtsov, Ilya, Encylopedia of Soviet Life (New Brunswick, NJ, Transaction Publishers, 1991).
REDES | Análisis dinámico de las redes personales48 Patrones de cambio de las redes personales de inmigrantes en Cataluña José Luis Molina1 (UAB), Jürgen Lerner2 (UK) y Sílvia Gómez Mestres3 (UAB) Resumen A través del análisis de las redes personales de personas emigradas en Cataluña (España) en dos oleadas separadas entre un año y medio y dos años, se ha podido establecer un modelo general de cambio y una codificación de los factores que explican esos cambios a partir de los testimonios de sus protagonistas. Los colectivos estudiados han sido argentinos (n=25), dominicanos (n=16), marroquíes (n=13) y personas de Senegal y Gambia (n=13). Así, mientras especialmente la obtención de un empleo y la participación en cursos y actividades deportivas representan cambios en la dirección del modelo general (evolución), el matrimonio y el nacimiento de hijos, la pertenencia a asociaciones étnicas, los viajes y las visitas de familiares y amigos representan cambios en la dirección inversa (involución). Gracias al uso de metarepresentaciones de esas redes personales ha sido posible comparar las redes de una misma persona en las dos oleadas y, al mismo tiempo, agregar y comparar las redes por colectivos, manifestándose diferencias en las modalidades de adaptación y cambio entre los diferentes colectivos. Abstract By analyzing two waves of personal networks of immigrants to Catalonia (Spain) with a period of 1.5-2 years in between, a general model of change resulting from migration is proposed and people explanations that account for the observed changes are coded. The analyzed communities are Argentineans (n=25), Dominicans (n=16), Moroccans (n=13), and persons from Senegal and Gambia (n=13). It turns out that getting a job and the participation in courses and team sport pushes for change that follows the proposed general model (evolution). In contrast, marrying a partner of the same origin, getting children, participating in an ethnic association, traveling to the country of origin, and being visited by kin and friends frequently leads to change in the opposite direction (involution). The use of meta-visualizations of personal networks facilitates the comparison of networks of the same individual at different time points, as well as the comparison of networks aggregated over different communities. This aggregation shows that each of the four communities exhibits different ways of adaptation and change. PALABRAS CLAVE: Análisis dinámico Redes personales Emigración Métodos mixtos Análisis de redes sociales Visualización KEY WORDS: Dynamic network analysis Personal networks Migration Mixed methods Social network analysis Visualization 1 Grupo de investigación EgoLab (www.egoredes.net), Departament d’Antropologia social i cultural – UAB. Enviar correspondencia a: [email protected] 2 Department of Computer & Information Science, University of Konstanz. ler[email protected]. 3 Grupo de investigación EgoLab, Departament d’Antropologia social i cultural – UAB. [email protected].
49Volumen 15//diciembre 2008 Las redes personales desde un punto de vista teórico4 Las redes personales son el resultado de las fuerzas que reproducen la sociedad: la organización social y económica, las instituciones culturales y las acciones intencionadas y los resultados (previstos o no) de sus individuos (Giddens 1967, 1987). Su composición, estructura y patrón de cambio nos revelan tanto las posiciones ocupadas en esa organización económica y social, como el alcance de la influencia de instituciones culturales, el espacio de creación de cada individuo y las dinámicas emergentes debidas al azar o la transitividad en las relaciones. Por supuesto, estas redes sociales no sólo se explican sincrónicamente sino diácronicamente, como el resultado agregado de la Historia, que determina los grandes rasgos socioeconómicos y culturales de las sociedades en cuestión. Además, los individuos no constituyen esferas independientes en estas redes que reciben y construyen de forma competente, sino que su conducta y sus cogniciones (por no hablar de la salud, por ejemplo) está también relacionada, aunque sea de un modo que todavía tenemos que clasificar de general. Pensemos un momento en la composición de estas redes personales, es decir, en la distribución de las características de las personas que las componen. El porcentaje de hombres y/o mujeres, el porcentaje de personas de un grupo “étnico”, el porcentaje de “familiares”, la distribución geográfica de las personas conocidas, por ejemplo, nos informan sobre los roles ocupados por esa persona en la estructura social. Una persona con un cargo institucional, por ejemplo, tiene una composición diferente en su red que una trabajadora doméstica. Y así sucesivamente. Llamamos alteri al conjunto de personas que componen la red personal de ego. Por otra parte, los alteri se relacionan también entre sí. Llamamos estructura a este conjunto de relaciones que podemos medir de forma precisa. Podemos saber si se relacionan todas esas personas en un solo grupo o en varios, a través de qué personas se conectan y si hay personas que no conocen al resto. La estructura es muy informativa sobre el capital social disponible de una persona (ver por ejemplo Burt 2002) y, en general, sobre la diversidad de espacios sociales en los que interactúa. Composición y estructura reflejan un momento dado en la vida de una persona con determinados roles en la estructura socio-económica, en el marco de un conjunto de instituciones culturales y en un momento histórico determinado. Ahora bien, esta composición y estructura cambian constantemente. Algunos cambios son coyunturales como veremos más adelante mientras que otros son irreversibles o duraderos, como los derivados del ciclo vital o de la reproducción material de la vida. Estudiando la composición, estructura y el patrón de cambio podemos interpretar mejor la proporción de fuerzas que, actuando simultáneamente, hacen de cada red personal un resultado único y, al mismo tiempo, comprensible. La tarea es compleja, pues el cambio no afecta solamente a los condicionantes y las iniciativas de los individuos estudiados, sino que simultáneamente afecta también a los alteri con los que se relacionan. Un cambio en una red personal afecta de diferentes modos a los alteri y viceversa, cambios en los alteri (esto es, en otras redes personales) afectan a ego. La muerte de un familiar, el cambio de residencia de un contacto, un matrimonio de un conocido o una separación, tiene efectos dispersos y diversos en estas estructuras locales de relaciones que llamamos redes sociales. Así pues, desde un punto de vista de la teoría social, estudiando las redes sociales nos situamos en una perspectiva meso (Ferrand 2002; de Federico 2002) que permite por una parte estudiar los acontecimientos y las relaciones cotidianas de las vidas de las personas teniendo en cuenta sus universos de significados (micro) y, por otra, valorar los condicionantes macroestructurales de sus vidas al tener en cuenta sus posiciones en la estructura socioeconómica y los entramados institucionales en los que se desenvuelven. Queremos destacar que este análisis es simultáneo pues los efectos de arriba-abajo (desde las instituciones o los individuos) y los de abajo-arriba (los cambios provocados por los individuos en la estructura social) se recogen o imprimen en las redes sociales que medimos con indicadores de composición, estructura y cambio. Como hemos dicho al comienzo, estas nuevas redes posibilitan nuevas acciones de reproducción y cambio de la estructura social (Cf. Bourdieu 1977; Coleman 1990). Además, este análisis incorpora también simultáneamente dimensiones cualitativas y cuantitativas, pues a las mediciones disponibles se añaden las interpretaciones que los mismos protagonistas hacen de su mundo social y de los cambios observados. En general, los individuos explican con competencia las razones de los cambios y se reconocen en las representaciones visuales que hacemos de sus vidas. Este artículo se ocupa pues de identificar los factores que explican el cambio en las redes personales cualquiera que sea su naturaleza institucional, emergente, planificada, vital o por azar. Para ello hemos analizado 60 entrevistas realizadas con emigrantes en Cataluña entre un año y medio y dos años después de haber recogido sus redes personales y haberles entrevistado por primera vez. En estas entrevistas les hemos interrogado sobre los cambios 4 En esta introducción utilizamos “redes personales” y “redes sociales” en un sentido amplio, como sinónimos. Para una descripción detallada del concepto e historia de red personal ver Molina 2005.
REDES | Análisis dinámico de las redes personales50 observados en sus redes personales en ese período y las razones aducidas para explicar esos cambios. En base a esa información y a la modelización de sus redes personales proponemos un modelo de cambio general y las respectivas variaciones observadas en función de cada colectivo estudiado. En el siguiente apartado describimos las características de los informantes y de la información recogida. A continuación nos ocuparemos de describir brevemente el método desarrollado para realizar meta-representaciones de las redes personales que permiten su comparación y agregación, para, finalmente, ocuparnos de presentar un sumario de las razones del cambio y una discusión de esta información. Durante los años 2004 al 2007, en el marco del proyecto financiado por la NSF5, Development of a Social Network Measure of Acculturation and its Application to Immigrant Populations in South Florida and Northeastern Spain, recogimos 300 redes personales en España (Cataluña) y 300 redes personales en Estados Unidos (Nueva York y Florida especialmente) de diferentes colectivos en ambos casos. Para ello utilizamos EgoNet6, un programa que facilita la administración de un cuestionario sobre las características de ego y sus contactos y la posterior visualización y entrevista con los informantes acerca de sus redes personales. A continuación, en el marco del proyecto financiado por la ESF y el MEC7 Dynamics of actors and networks across levels: individuals, groups, organizations and social settings8, se realizó una selección de casos para realizar una segunda entrevista intentando representar los diferentes tipos de redes personales identificadas (Lubbers et. al, 2006). Aunque la previsión inicial era realizar 90 entrevistas en la segunda oleada, la movilidad que caracteriza al colectivo de emigrantes, sobre todos aquéllos que se hayan en las primeras etapas, nos ha impedido cumplir este objetivo. En total hemos podido recoger 67 redes personales y entrevistar a 60 personas entre septiembre de 2007 y abril de 2008. La explicación de esta diferencia en el número de entrevistas y el número de redes es que normalmente son necesarias dos sesiones para completar el proceso: una primera para obtener la red personal y una segunda, días más tarde, para hacer la entrevista. Esta segunda parte no siempre se ha podido completar por varias razones, principalmente por falta de tiempo de las personas entrevistadas, a menudo con exigentes jornadas laborales. Las entrevistas fueran realizadas en su mayor parte por los mismos investigadores que en la primera ocasión, con lo que el contacto fue fácil y fluido. Estas entrevistas han sido de una hora aproximadamente de media. La distribución es la siguiente: Estudio longitudinal de redes personales Tabla 1. distribución de las redes personales recogidas en la segunda oleada Colectivo N Edad media Media años residencia Sexos Argentina 25 32 5 15 mujeres, 10 hombres Senegal y Gambia 16 27 4 Todos hombres República Dominicana 13 36,2 6,5 3 mujeres, 10 hombres Marruecos 13 32,7 12 6 mujeres, 7 hombres Total 67 32 6,4 24 mujeres, 43 hombres 5 National Science Foundation, award nº BCS-0417429, dirigido por Christopher McCarty en los Estados Unidos y José Luis Molina en España. 6 La última versión de EgoNet está disponible de forma gratuita en Sourceforge http://sourceforge.net/projects/egonet/. 7 El European Collaborative Research Project (ECRP) financiado por la European Science Foundation y el Ministerio de Ciencia y Tecnología (SEJ2005-25683-E, SEJ2007-29468-E, 05_ECRP_FP026) en el caso español, dispone de un equipo central centrado en la metodología para la modelización del cambio (Tom Snijders coordina el proyecto europeo y dirige el equipo que desarrolla SIENA http://stat.gamma.rug.nl/siena.html) y otro equipo centrado en la visualización (Ulrik Brandes dirige el equipo que desarrolla visone http://visone.info/). El resto de equipos, como el español, codirigido por José Luis Molina (UAB), Isidro Maya Jariego (US) y Carlos Lozares (UAB, se ocupa de estudiar casos sustantivos en cada país. 8 http://stat.gamma.rug.nl/ECRP-DANL/default.htm 9 Agradecemos a Joan Miquel Verd (Sociología, UAB), miembro del equipo del proyecto ECRP su participación en la elaboración de esta metodología. Las entrevistas con personas procedentes de Argentina se han realizado en Barcelona, Vic y otras localidades cercanas a Vic. Las entrevistas con personas de Senegal y Gambia se han realizado en Mataró (diola, mandinga, wolof, bambara). Las entrevistas con personas de la República Dominicana se han realizado en Hospitalet y, finalmente, las entrevistas con personas marroquíes (amazig) se han realizado también en Vic y localidades próximas.
51Volumen 15//diciembre 2008 El método seguido para la segunda oleada ha sido el siguiente9: 1. El entrevistador/a imprime una copia de la red personal de la persona que va a entrevistar (la red de la primera oleada). 2. Una vez ha recogido los datos descriptivos complementarios de la persona entrevistada, le pide una lista de 45 contactos activos mediante un generador de nombres abierto: Por favor, escriba una lista de 45 personas que Usted conozca por su nombre y viceversa. Puede ser cualquier persona. Intente incluir gente que sea próxima e importante para Usted. También puede incluir personas que pueden no ser tan cercanas pero que acostumbra a ver mucho. Puede ayudarle pensar en diferentes grupos de personas en diferentes lugares. Escriba el nombre y el apellido de forma abreviada para que solamente Usted pueda reconocer a las personas. Es importante que no abrevie demasiado para poder reconocerlas más tarde. Por ejemplo: Mig Cervan por “Miguel de Cervantes” Este generador de nombres tiene la ventaja que permite recoger tanto lazos fuertes como lazos débiles. Para una justificación de la metodología y una discusión de los sesgos cognitivos ver McCarty (2002, 2007) y Molina (2007) respectivamente. 3. A continuación entrevistador y entrevistado comparan conjuntamente las dos listas de personas y completan la variable “repetido” con “sí” o “no” para cada alter de la segunda oleada. 4. Una vez identificado cada alter con esta variable, se continúa con el cuestionario, recogiendo datos sobre cada uno de los alteri y sus relaciones entre sí. 5. Por último, una vez completado el cuestionario se visualiza la red y se interroga a la persona entrevistada acerca de los cambios percibidos personas, grupos, estructura, composición, así como a nivel personal en la identificación étnica. Este método tiene la ventaja que recoge de una forma solvente el mundo social que rodea a cada ego en todas sus dimensiones institucionales. Desde un punto de vista cognitivo, la memoria acerca de las relaciones sociales está organizada en gran parte por contextos de interacción, seguramente debido a que recordamos eventos conexos en el tiempo o en el espacio. Al ser la lista lo suficientemente larga, los entrevistados recuerdan en primer lugar lazos fuertes, normalmente familiares y después se ven obligados a cambiar de contexto institucional (por ejemplo, lugar de trabajo) en el que recuerdan por asociación una serie de personas y después a otro (por ejemplo, deporte u ocio) y así sucesivamente. Un ejemplo de visualizaciones de informantes tomadas al azar de cada colectivo se puede ver en la siguiente ilustración. Mujer argentina Hombre Senegal (mandinga) Hombre Senegal (mandinga) ilustración 1. visualizaciones de redes personales. en negro las personas nominadas por primera vez en la segunda oleada. Hombre Marroquí (amazig) Hombre Dominicano
REDES | Análisis dinámico de las redes personales52 La desventaja de este método es que es muy largo de llevar a cabo (¡la persona entrevistada tiene que evaluar 990 posibilidades de interacción!) y, por otra parte, que es muy sensible a la frecuencia de interacción. Efectivamente, recientes episodios en la vida del entrevistado como viajes o visitas de familiares quedan reflejados en sus redes aunque posiblemente se trate de efectos coyunturales y en unos pocos meses, esas personas pasen de ser contactos activos y funcionales a contactos latentes. Por otra parte, a pesar de que las visualizaciones10 nos permiten Metarepresentaciones de las redes personales ilustración 2. Modelo base para la comparación (arriba) y un ejemplo de aplicación (abajo). realizar una investigación exhaustiva de cada caso pues podemos identificar grupos y combinar las variables visuales de tamaño, forma, posición, etiqueta y color para mostrar simultáneamente variables como la proximidad percibida, el sexo, el lugar de residencia y la nacionalidad, por ejemplo, son difíciles de comparar entre sí y con otras redes de otras personas. Para ello, hemos utilizado un método que permite obtener de cada red personal obtenida una metarepresentación susceptible de ser agregada o comparada con otras. Con el objetivo de poder comparar las redes personales obtenidas en las mencionadas investigaciones, se ha desarrollado el método de clustered graphs (Brandes et. al. 2008; ver también Lerner et. al. 2007 y 2008) consistente en representar una selección de variables de composición y estructura mediante variaciones de un esquema fijo. Así en la Ilustración 2 se puede ver el modelo base un ejemplo de aplicación. En él se representan tanto el número de personas en cada una de las clases o tipos seleccionados (mediante el tamaño de los círculos) la densidad de relaciones intragrupos (mediante la gradación de grises) y la densidad de relaciones intergrupos (mediante el grosor de las líneas). Así podemos interpretar que en este caso la persona en cuestión dispone de una red con muchas personas en origen pero que tienen pocas relaciones entre sí (gris claro), muchas personas también en destino muy relacionadas entre sí (gris oscuro), algunas personas conocidas en destino con otros orígenes (menor tamaño del círculo central y color gris claro) y algunas personas también del país de destino que tampoco tienen muchas relaciones entre sí. Igualmente, el gráfico nos muestra que hay relaciones entre personas del país de origen y personas de ese mismo origen en el país de destino y algunas relaciones con estas últimas con los otros dos tipos de personas. También es evidente que no hay relaciones entre personas del país de origen y personas que 10 Para una discusión de los efectos de la visualización de sus redes personales en los informantes ver Maya Jariego et al. 2005. Contactos activos con personas del país de destino Contactos activos en el país de origen Contactos activos en el país de destino con el mismo origen Contactos activos en el país de destino con otros orígenes
53Volumen 15//diciembre 2008 tienen la residencia en el país de destino excepto en el caso ya señalado. Por lo tanto podemos representar cada red personal con un gráfico de estas características y compararla bien con una red de la misma persona en otro momento, bien con la red de otras personas. En este caso, para interpretar cada una de las entrevistas se ha dispuesto además de la grabación y de los datos descriptivos de las personas entrevistadas, la red personal tal como la muestra Egonet (ver Ilustración 1) y dos gráficos por persona correspondientes a las dos oleadas (ver Ilustración 3). ilustración 3. Metarepresentaciones de la red de la primera oleada (izquierda) y de la segunda oleada (derecha) de una misma persona. ilustración 4. red personal de la segunda oleada. en negro las personas nominadas por primera vez. De esta forma es posible, junto con la visualización de la red personal que muestra todos los detalles de cada caso, observar fácilmente los cambios observados. En el ejemplo de la Ilustración podemos ver cómo la proporción de personas en el país de origen se reduce en la segunda oleada, así como aumentan las personas con otros orígenes y los “nativos” y sus relaciones internas. A través de la entrevista grabada ha sido posible escuchar las razones aducidas para explicar esos cambios. Estas metarepresentaciones tienen la ventaja de retener gran parte de la complejidad de las redes personales y, al mismo tiempo, reflejar de una forma más estable los cambios observados. Así por ejemplo se puede observar un cambio en la estructura general representada en la Ilustración 3, pero este cambio es mucho más marcado en la red personal correspondiente representada en la Ilustración 4, donde se representa en color negro las personas nuevas en la red (¡25 sobre 45!). En el caso de las personas inmigrantes el ritmo de cambio es especialmente rápido, sobre todo al inicio del proceso y dependiendo de las características del contexto de recepción y las oportunidades para interactuar con personas de origen diferente. También las redes reconstruidas en destino son más volátiles y muy dependientes de los contextos de interacción y de los medios de comunicación, por lo que la pérdida de un teléfono móvil o un cambio de residencia pueden acabar, o de hecho acaban, con relaciones recién iniciadas o recuperadas. Pero no solamente cambian las redes personales en destino, también lo hacen en origen. Personas con las que no se tenía contacto en origen inician su acercamiento a las personas emigradas para intentar obtener soporte o iniciar una relación que ahora es más atractiva. Igualmente, los contactos reactivados o iniciados en destino (alteri) tienen sus propias redes en origen que acaban iniciando nuevos contactos con ego. Por último, la situación se completa con el hecho de que no existe un único destino, incluso en el seno de un mismo grupo familiar, sino varios, con lo que las redes y sus dinámicas asociadas se reparten entre diferentes países. Veamos a continuación cómo cambian estas redes. Analizaremos en primer lugar el cambio de larga duración basado en un modelo teórico y en segundo lugar el cambio en el corto plazo, a partir de los datos disponibles.
REDES | Análisis dinámico de las redes personales54 Patrones de cambio de inmigrantes en Cataluña Desde un punto de vista teórico, podemos modelar el cambio en un proceso migratorio de la forma siguiente: una primera fase sin contactos en destino, una segunda fase transnacional con algunas relaciones con otros colectivos, una tercera fase de acomodación en la sociedad de destino junto con una selección de las relaciones a mantener en origen (normalmente lazos fuertes familiares) y, finalmente, una fase de asimilación con segundas o terceras generaciones. Este modelo general de cambio asume que es posible la interacción entre personas de diferentes grupos y que existen espacios institucionales que la permiten. Por supuesto, existen escenarios alternativos al modelo que acabamos de exponer, ya sean transitorios o estables. En general podemos clasificar en cuatro tipos ideales las modalidades de adaptación de las personas que realizan un proceso migratorio (Ilustración 6, Cf. Berry, 2003; Portes et. al. 1986): Tipo I - Asimilación, Tipo II - Enclave étnico, Tipo III - Red transnacional y lo que hemos llamado, a falta de una mejor denominación, Tipo IV - “Red múltiple”. ilustración 5. Modelo general de cambio ilustración 6. tipos ideales de redes personales de emigrantes. Tipo I - Asimilación Tipo III - Red transnacional Tipo II - Enclave étnico Tipo IV - Red múltiple Aunque es posible encontrar en nuestros datos ejemplos de cada tipo, en general podemos decir que las redes recogidas en esta investigación se sitúan en los tipos III-IV. Por ejemplo, para el Tipo III-IV podemos observar las colecciones de metarepresentaciones de las redes personales de las personas de Gambia y Senegal entrevistadas (Ilustración 7), de República Dominicana (Ilustración 8) y de Marruecos (Ilustración 9), mientras que para el tipo IV podemos ver el caso de las personas de Argentina (Ilustración 10). ilustración 7. Pares de metarepresentaciones de las redes personales de personas de gambia y senegal ordenadas de menos a más tiempo de residencia. ilustración 8. Pares de metarepresentaciones de las redes personales de personas de república dominicana ordenadas de menos a más tiempo de residencia.
55Volumen 15//diciembre 2008 Argentina (n= 25) República Dominicana (n=13) Senegal y Gambia (n=16) Marruecos (n=13) ilustración 9. Pares de metarepresentaciones de las redes personales de personas de Marruecos ordenadas de menos a más tiempo de residencia. ilustración 10. Pares de metarepresentaciones de las redes personales de personas de argentina ordenadas de menos a más tiempo de residencia. ilustración 11. Metarepresentaciones de las redes personales agregadas por colectivos. Pero una manera más efectiva de poder analizar el tipo de cambio de estas colecciones de redes personales es agregando las redes de cada colectivo según el método desarrollado por Brandes et. al. (2008). En la Ilustración 11 podemos ver cómo en el caso de personas de Argentina, la proporción de “nativos” es más alta que el resto de colectivos, incluido el marroquí, con una trayectoria de inmigración mucho más larga. En poco tiempo exhiben un modelo de acomodación de Tipo IV. El caso de las personas de Marruecos es peculiar porque parece haber una “involución” del Tipo IV al Tipo III, que estudiaremos más adelante. Por lo que se refiere a las personas de la República Dominicana la tendencia parece ir más a una mezcla del modelo de “enclave étnico” (Tipo II) y transnacional (Tipo III), mientras que las personas de Senegal y Gambia, con la trayectoria más reciente de emigración, exhiben un Tipo III de red transnacional complementado con personas de otros orígenes. Pasamos ahora a describir las razones aducidas para explicar los cambios observados en las redes personales de las personas entrevistadas.
REDES | Análisis dinámico de las redes personales62 Redes personales de africanos y latinoamericanos en Cataluña, España. Análisis reticular de integración y cambio Javier Ávila Molero – Departament d’Antropologia social i cultural - UAB1 Resumen El artículo analiza comparativamente las redes personales de los inmigrantes argentinos, dominicanos, marroquíes y senegaleses/ gambianos en Cataluña, España. Su objetivo es identificar los vínculos entre las variables de estructura y composición de estas redes, con los procesos de integración de los inmigrantes en la sociedad receptora. Finalmente, se analiza las dinámicas que desarrollan las redes personales y la relación de sus procesos de cambio interno con los procesos de transnacionalismo con la sociedad de origen. Abstract This paper analyzes, in comparative way, the personal networks of Argentinian, Dominican, Moroccan and Senegambian immigrants in Catalonia, Spain. The main objetive is to analyze relations structure and composition, and their relatios with the process of insertion of the immigrants in the destination society. This is possible by the development of new indicator. In the same way, this paper it also analyzes the strong processes of change in the structure and composition of the personal networks of the immigrants. PALABRAS CLAVE: Redes sociales Redes personales Migración internacional Transnacionalismo KEY WORDS: Social Networks Personal Networks International migration Transnacionalism 1 Correspondencia: Javier Ávila JavierAugusto.A[email protected].cat o ja[email protected]
63Volumen 15//diciembre 2008 2 Quiero expresar mi agradeciemiento a José Luis Molina, Isidro Maya y Ainhoa de Federico por las discusiones y sugerencias ofrecias a borradores preliminares de este documento. 3 National Science Foundation, award nº BCS-0417429, dirigido por Christopher McCarty en los Estados Unidos y José Luis Molina en España. 4 http://sourceforge.net/projects/egonet/ 5 European Collaborative Research Project (ECRP) financiado por la European Science Foundation y el Ministerio de Ciencia y Tecnología (SEJ2005-25683-E, SEJ2007-29468-E, 05_ECRP_FP026). 6 www.egoredes.net. El año 2004 empezó el proyecto titulado Development of a social network of acculturarion and its applications to inmigrant populations in south Florida and the northeastern Spain3. El objetivo de este proyecto era analizar, de manera comparativa, las redes personales de los colectivos inmigrantes de Argentina, República Dominicana, Marruecos y Senegal/Gambia en Cataluña, España, para comprender su funcionamiento y tipo de relación con los procesos de integración. En esa primera fase se recogieron en Cataluña 300 redes personales. La principal herramienta para el trabajo de campo fue el software especializado en análisis de redes personales Egonet4. En cada uno de los 300 casos, este software permitió recoger información sobre ego y una muestra de 45 alteri de su red personal. Con esta información se hicieron análisis preliminares sobre las propiedades de estructura y composición de estas redes personales. El año 2006 se inició una segunda fase en el estudio de las redes personales de los inmigrantes. En esta ocasión, el proyecto se tituló Dinamics of actors and networks across levels: individuals, groups, organizations and social settings5. El objetivo de este se- Introducción2 1. Migración y redes personales gundo proyecto era desarrollar un estudio longitudinal de redes personales, poniendo a prueba el software Siena, diseñado para el estudio de redes sociocéntricas. Para el estudio se escogió una muestra de 80 casos entre los 300 estudiados en la primera fase. A esta muestra de 80 casos, se volvió a aplicar, dos años después, una segunda encuesta de redes personales con Egonet, manteniendo los mismos criterios metodológicos de la primera fase del estudio. La información recogida ha permitido construir una base de datos con mucha información sobre los colectivos inmigrantes y sus redes personales. Esta información viene siendo ahora procesada en diversos proyectos por los miembros del equipo de Egolab6. En nuestro caso hemos decidido escoger dos variables para el análisis de las redes personales de los inmigrantes: a) estructura de cluster y b) composición étnica de los alteri. El presente artículo ofrece un análisis sobre las características de estas dos variables en las redes personales de los inmigrantes y su relación con sus dinámicas de cambio, en sus procesos de integración en la sociedad receptora. En la actualidad, el concepto de redes sociales se ha convertido en moneda corriente en los estudios sobre migración internacional. Existe una conciencia creciente sobre la importancia de las redes en los procesos de migración e integración en la sociedad de destino. Se ha vuelto sentido común afirmar que las personas no emigran de manera aislada, sino más bien colectiva, precisamente a través de “redes”; y que estas conexiones son importantes para comprender las estrategias de inserción en la sociedad de destino. Sin embargo, el concepto de redes sociales se suele usar más como metáfora que como herramienta de análisis. Como metáfora, este concepto se suele entender como los vínculos que desarrollan entre si los inmigrantes de un mismo país. La naturaleza social y cultural de estas redes sería endogámica. Desde esta perspectiva, cuando se habla de redes sociales en el fondo se habla de “redes étnicas”. Es decir, las redes que los inmigrantes desarrollan con sus connacionales, entendiendo que en contextos migratorios el origen nacional se constituye en uno de los principales registros desde donde se (re)construye la identificación entre el “nosotros” y los “otros”. El problema con el uso del concepto de redes sociales como metáfora es que dirige la reflexión hacia una perspectiva según la cual los inmigrantes “reproducirían” sus redes sociales originarias en la sociedad de destino. Desde nuestro punto de vista, esta perspectiva se enfoca sólo en una de las múltiples dimensiones de las redes sociales de los inmigrantes y no calibra, en su real dimensión, el impacto que el cambio de sociedad genera en las redes sociales del inmigrante. En nuestro estudio hemos encontrado que en la totalidad de los casos, la estructura y composición de las redes sociales originarias se ven radicalmente redefinidas con la migración. La mayoría de las redes originarias suelen desaparecer, y las que se mantienen tienen que “reinventarse”, en forma y contenido, desde un nuevo escenario translocal. Inclusive, aquellas redes en apariencia menos proclives al cambio, como las de parentesco. Del mismo modo, el inmigrante tiene que “reinventar” nuevas redes sociales en la sociedad de destino. Estas redes pueden tener
REDES | Análisis dinámico de las redes personales64 composición variable de paisanos, nativos de la sociedad de destino o inmigrantes de otras nacionalidades. Desde nuestra perspectiva, la estructura y composición de estas nuevas redes sociales ofrece información muy valiosa sobre el tipo de estrategia de integración que desarrolla un inmigrante de manera particular, y un colectivo inmigrante, de manera general7. En su proceso de integración en la sociedad de destino, el inmigrante tiene que volver a reconstruir sus redes sociales. Este proceso es duro y complejo, y se desarrolla de manera problemática. No es para nada un simple “transplante” de “redes étnicas” originarias, como se suele sostener, sino más bien un proceso de reinvención de nuevas redes, que implica el desarrollo de una nueva sociabilidad y cultura, no sólo con los nativos de la sociedad receptora, sino también con los propios paisanos (connacionales) y los miembros de la red en la sociedad de origen cuyos vínculos han logrado subsistir. Desde nuestra perspectiva, este proceso de reinvención del conjunto de redes sociales, genera también la reinvención de ego. redes y coMUnidades PersonaLes Estudios recientes en el campo de las redes sociales han logrado definir, con mayor precisión, algunas características de las redes personales. En la actualidad se sabe que las redes personales de un ego tienen en promedio 290 alteri en su composición (Molina, 2007) y que desarrollan una desviación típica de 250 según criterios de clase social, raza, edad, género, entre otras variables. Estas redes constituyen el “pequeño mundo” social a través del cual una persona formar parte de las estructuras mayores que denominamos “sociedad”. Constituyen el fundamento de las denominadas comunidades de práctica, dentro de las cuales las personas desarrollamos lo fundamental de nuestra sociabilidad. Estas redes constituyen también el fundamento de las denominadas “comunidades personales” (Wellman, 1988). A diferencia del concepto tradicional de comunidad, enfocado en criterios de pertenencia grupal y territorial, las comunidades personales se enfocan en criterios reticulares. De manera tradicional, los estudios de comunidad han definido su ámbito según > criterios geográficos, más que sociales. Por esta razón, “comunidad” suele ser sinónimo de “localidad”, o entorno geográfico próximo. El problema de esta equivalencia entre “comunidad” y “localidad” es que asume que las interacciones más importantes de una persona se desarrollan dentro de su entorno geográfico más cercano. Y como bien sabemos, no siempre es así. En primer lugar, porque no necesariamente todas las personas de una localidad interactúan entre si. En segundo lugar, porque tampoco necesariamente todas las interacciones de una persona se circunscriben a su entorno local. A diferencia del concepto tradicional de comunidad, que suele ser sinónimo de “localidad”, el concepto de comunidad personal considera como unidad de análisis los ámbitos realmente existentes de sociabilidad de un sujeto, que pueden ser “locales”, pero también “no-locales”, como señala Ferrand (2002). Este replanteamiento es particularmente útil para repensar las comunidades inmigrantes, que hasta ahora han sido comprendidas mas como sinónimo de “diásporas”8. rePensar Las coMUnidades inMigrantes En un mundo globalizado es necesario repensar la noción de comunidad transnacional, incorporando en la definición el ámbito de las redes sociales que sus miembros desarrollan. Estas redes no se limitan sólo a paisanos residentes en la sociedad de destino, sino incluyen también a connacionales en la sociedad de origen e, inclusive, en otros países extranjeros. Del mismo modo, estas redes suelen incluir también a personas naturales de la sociedad receptora y también a inmigrantes de otras nacionalidades extranjeras residentes en la misma sociedad de destino. Por lo general, las comunidades transnacionales han sido entendidas como entidades cerradas y homogéneas, de fuertes vínculos internos, constituidas por inmigrantes de una misma nacionalidad de origen y con residencia compartida en la misma sociedad de destino. Esta sería una forma incompleta de entender las diásporas, porque no incluye, en la definición, las redes realmente existentes que sus miembros desarrollan, ls cuales son, en la actualidad, cada vez más complejas, con un perfil sociocultural más diverso. Esta complejidad se puede apreciar en el siguiente gráfico, donde se representan las redes personales de un inmigrante varón argentino en Cataluña, España9. El gráfico representa algunas variables muy básicas de la estructura y composición de la red personal del inmigrante: a) el cluster de la red, (la línea púrpura) muestra una estructura de redes densa y concentrada, b) el lugar de residencia de los miembros de su red (en naranja se representa los alteri que residen en España y en negro en Argentina) muestra una red transnacional, cuyos miembros radican de manera casi equitativamente en 7 Isidro Maya Jariego –siguiendo a Ferrand (2005) y De federico (2005)- sostiene que las variables de estructura y composición de las redes personales de los inmigrantes pueden ser usados como indicadores para analizar las características de las comunidades que, a nivel “meso”, conforman estos inmigrantes. (Comunicación personal). 8 Este concepto es muy útil para el estudio de las comunidades transnacionales. Es necesario recordar que la migración internacional genera procesos simultáneos de des-estructuración y re-estructuración de las redes sociales en el inmigrante y sus contrapartes en los contextos de destino y origen. También que estos procesos no se desarrollan de manera mecánica. Por el contrario, son procesos complejos y problemáticos, heterogéneos en contenido, frecuencia e intensidad relacional, con diferentes estrategias de sociabilidad desarrolladas entre lo “local” y “no-local”. 9 Esta red ha sido reconstruida con información recolectada sobre 45 alteri (miembros) de su red personal, durante el año 2006. >
65Volumen 15//diciembre 2008 gráfico 1. representación redes personales inmigrante argentino en españa ambos países, c) la nacionalidad de origen de los miembros de esta red (la forma cuadrada representa personas de nacionalidad argentina; la de rombo personas de nacionalidad española y la de triángulo personas de otras nacionalidades), muestra una red multiétnica, especialmente en su ámbito desarrollado en España. Este gráfico representa, de manera elemental y sencilla, el nuevo tipo de redes que los inmigrantes desarrollan en la actualidad, en un mundo globalizado, cada vez más interconectado, transnacional y multicultural, en donde las sociedades receptoras desarrollan lo que Vertovec ha definido como “Super-diversidad” (Vertovec, 2007). Sostenemos que el estudio de las redes personales no sólo permite identificar las principales variables de estructura y composición de las comunidades personales, sino también dar cuenta de fenómenos poco estudiados como el “solapamien- to de comunidades” en la sociabilidad transnacional de un inmigrante y la experiencia de sus múltiples pertenencias (Maya Jariego, 2004) dentro de este nuevo mundo de “super-diversidad”. 2. ¿Cómo analizar las comunidades personales inmigrantes? El análisis de las redes personales de los inmigrantes permite identificar las características de sus comunidades personales. También constituyen indicadores que permiten la caracterización de sus colectivos a nivel meso. En ese sentido, el análisis de estas redes personales ofrece importante información sobre los procesos de integración que se desarrollan. En nuestro caso, nos vamos a enfocar en el análisis de dos variables de las redes personales: a) estructura de cluster y b) composición étnica de los alteri. La primera variable se refiere a las relaciones que desarrolla ego con sus alteri y también las relaciones que sus alteri desarrollan entre si. La segunda variable se refiere a las características personales de los alteri. En este caso, la nacionalidad de origen. Como ya hemos señalado líneas atrás, en escenarios migratorios, la nacionalidad de origen se convierte en uno de los principales registros desde el cual se desarrollan los procesos de “identificación” de los límites entre el “nosotros” y los “otros” entre el inmigrante y la sociedad receptora. a / estrUctUra de cLUster Las personas desarrollamos nuestros vínculos de sociabilidad de manera muchas veces aleatorias. Sin embargo, para que estos vínculos constituyan redes, requieren de cierta estabilidad en el tiempo. Esta estabilidad se obtiene a través de la reciprocidad que desarrollada la relación establecida entre un ego y su alter. Cada relación de ego se desarrolla dentro de un ámbito de sociabilidad determinado. El conjunto de relaciones de ego con sus alteri desarrolla micro-estructuras al mismo tiempo que ofrece oportunidades a la sociabilidad de ego, también le supone límites. Estas micro-estructuras son de diferentes características. En nuestra investigación hemos logrado identificar tres tipos de micro-estructuras: a) concentrada, b) bipolar y c) segmentada. En el primer caso, las concentradas se caracterizan por su entramado de red con densidad alta, concentrada en torno a un único cluster. En el segundo caso, las bipolares se caracterizan por un entramado de densidad intermedia y la concentración de sus redes en torno a dos clusters. Finalmente, en el tercer caso, las segmentadas se caracterizan por un entramado de densidad baja, y la dispersión de sus redes en tres o más clusters. gráfico 2. Micro-estructura concentrada
REDES | Análisis dinámico de las redes personales66 gráfico 3. Micro-estructura bipolar gráfico 4. Micro-estructura segmentada En la investigación hemos encontrado que la estructura más común en las redes personales de los inmigrantes es la “concentrada”. Este tipo de estructura se desarrolla en el 47% de los casos analizados, tal como se puede apreciar en las cifras del siguiente cuadro: Cuadro 1. estructura de cluster en redes personales inmigrantes Tipo de redes % Cantidad Concentradas 47 132 Bipolares 26 72 Segmentadas 27 74 Total 100 278 de 30 a 45 alteri connacionales composición homogénea de 15 a 30 alteri connacionales composición heterogénea baja de 0 a 15 alteri connacionales composición heterogénea alta b / coMPosición étnica El inmigrante tiene la posibilidad de reconstruir sus redes con alteri de diversas procedencias nacionales. Entre estas opciones están: a) connacionales en la sociedad de destino, b) connacionales en la sociedad de origen, c) originarios de la sociedad de acogida y d) inmigrantes de otras nacionalidades. La composición nacional, o étnica, de los miembros de la nueva red de ego, ofrece información importante sobre su proceso real de integración en la sociedad receptora. Por lo general, este proceso se ha estudiado a partir de los discursos desarrollados por los inmigrantes. En nuestro caso, preferimos hacerlo desde sus prácticas reales de interacción. Estas prácticas de sociabilidad se pueden desarrollar con alteri de la misma procedencia nacional de ego o también con alteri de otras procedencias nacionales. Desde el punto de vista de ego, las prácticas desarrolladas con sus connacionales, serán culturalmente homogéneas; mientras que las desarrolladas con alteri de otras nacionalidades (fundamentalmente, originarios de la sociedad de acogida), serán culturalmente heterogéneas. Para identificar los diferentes niveles de composición étnica hemos construido tres indicadores: a) composición homogénea, b) composición heterogeneidad baja y c) composición heterogeneidad alta. Cada indicador se calcula con el número de alteri de la misma nacionalidad de origen de ego, tomando en cuenta el siguiente criterio: Los siguientes gráficos muestran ejemplos reales de los tres casos de composición étnica diferenciada. Los alteri de la misma nacionalidad de ego se representan en forma circular y color naranja, y de otras nacionalidades en forma cuadrada y color negro. gráfico 5. composición homogénea
67Volumen 15//diciembre 2008 gráfico 6. composición heterogeneidad baja gráfico 7. composición heterogeneidad alta Cuadro 2. composición étnica de las redes Composición % Cantidad Homogénea 49 137 Heterogeneidad baja 28 78 Heterogeneidad alta 23 63 Total 100 278 Cuadro 3. composición y estructura de red (%) Composición Estructura Homogénea Heterogeneidad Baja Heterogeneidad Alta Total Concentrada 59 24 17 100 Bipolar 47 28 25 100 Segmentada 35 35 30 100 Total 49 28 23 100 Total: 278 En la investigación hemos encontrado que el tipo de composición étnica más común es la homogénea. Este tipo de compoc / estrUctUra de cLUster y coMPosición étnica. entre la estructura segmentada con la composición heterogénea alta (30%, siendo el promedio 23%). Esto significa que existiría una tendencia a que las redes de estructura concentrada tengan una composición más homogénea y las redes de estructura segmentada una composición más heterogénea. En el siguiente cuadro se pueden apreciar estas cifras con mayor detalle. sición se desarrolla en el 49% de los casos, tal como se puede apreciar en el siguiente cuadro: Hemos observado con detalle los indicadores de la estructura de cluster y la composición étnica. La pregunta ahora es ¿Existe relación entre la estructura de cluster y la composición étnica en las redes personales de los inmigrantes? En nuestra investigación hemos encontrado que si. Esta relación sería positiva entre la estructura concentrada con la composición homogénea (59%, siendo el promedio 49%) y
REDES | Análisis dinámico de las redes personales68 ¿Qué ocurre con las redes bipolares? Como se aprecia en el cuadro, este tipo de redes tienen una suerte de ubicación “intermedia” entre los extremos de la homogeneidad de las redes concentradas y la heterogeneidad alta de las redes segmentadas. El siguiente modelo representa esta relación entre la estructura de cluster y composición étnica en las redes personales de los inmigrantes: gráfico 8. estructuras de cluster y composición étnica redes personales inmigrantes ¿Qué relación existe entre la estructura y composición de las redes personales de los inmigrantes con sus procesos de integración en la sociedad de destino? Sostenemos que estas variables permiten identificar, con detalle, dos tipos diferentes de estrategias de integración en la sociedad receptora: a) la estrategia del “enclave étnico” y b) la estrategia de la “asimilación dispersa”. La estrategia de “enclave étnico” tiene su expresión reticular en las estructuras concentradas y composición homogénea. Este tipo de redes suelen brindar fuerte apoyo social al inmigrante, aunque también lo segregan respecto a la sociedad receptora. Por su parte, la estrategia de “asimilación dispersa” tiene su expresión reticular en las estructuras segmentadas y composición heterogénea. En este caso, este tipo de redes ofrece al inmigrante un tipo de capital social más funcional para su movilidad social en la sociedad receptora. Una rápida comparación entre ambas estrategias nos mostraría que la de “enclave étnico” se caracteriza no sólo por el desarrollo de redes concentradas y homogéneas, sino también por sus contenidos polivalentes; mientras que la de “asimilación dispersa” se caracteriza por vínculos con contenidos más especializados. Del mismo modo, en el primer caso, los inmigrantes se caracterizan por desarrollar una sociabilidad de tipo más comunitarista; mientras en el segundo por una sociabilidad de tipo más individualista. Finalmente, a nivel más simbólico, en el primer caso los inmigrantes se caracterizan por desarrollar pequeños guettos de “cultura originaria”; mientras en el segundo por su hibridación y/o asimilación con la cultura de la sociedad receptora. Ahora bien ¿Qué ocurre con las estructuras bipolares? Como veremos más adelante, esta micro-estructura se caracteriza por su ubicación intermedia entre los dos extremos que hemos analizado y se desarrolla entre las tensiones de la segregación del enclave étnico y la integración de la asimilación segmentada.
69Volumen 15//diciembre 2008 3. Identificando los procesos de integración de los colectivos inmigrantes en Cataluña, España. Líneas atrás hemos adelantado que la estructura y composición más común entre las redes de los inmigrantes es la “concentrada” (47% de los casos) y “homogénea” (49% de los casos). Sin embargo, se trata de cifras generales, que no identifican su distribución entre los cuatro colectivos inmigrantes analizados: a) Argentina, b) República Dominicana, c) Marruecos y d) Senegal/Gambia. La pregunta es ¿Existe alguna relación entre la nacionalidad de los inmigrantes y la distribución de la estructura y composición de sus redes personales? En la investigación hemos encontrado una respuesta afirmativa. En el caso de los indicadores de estructura de cluster, hemos encontrado que en el colectivo argentino hay un ligero predominio de las estructuras segmentadas (42%), a diferencia de los otros tres colectivos, en donde hay un predominio de las estructuras concentradas. Sin embargo, entre estos últimos, se puede apreciar una diferencia en el caso dominicano (41%) frente a los colectivos africanos de Marruecos y Senegal/Gambia, donde este tipo de estructura se desarrolla en el 60% de los casos, respectivamente. El siguiente cuadro presenta estas cifras con detalle. Cuadro 4. estructura cluster y colectivos inmigrantes (%) Estructura Cluster Nacionalidad Concentrada Bipolar Segmentada Total Argentina 31 27 42 100 República Dominicana 41 35 24 100 Marruecos 60 18 22 100 Senegal & Gambia 60 24 15 100 Total 47 26 27 100 Total: 278 Cuadro 5. composición étnica de las redes y colectivos inmigrantes % Tipo de composición étnica Nacionalidad Homogénea Heterogeneidad baja Heterogeneidad alta Total Argentina 17 40 42 100 República Dominicana 71 16 13 100 Marruecos 44 34 22 100 Senegal & Gambia 72 18 10 100 Total 49 28 23 100 En el caso de los indicadores de composición étnica, hemos encontrado un claro predominio de la composición homogénea entre los colectivos de Senegal/Gambia (72%), República Dominicana (71%) y Marruecos (44%), a diferencia, nuevamente, del caso argentino, donde los niveles de homogeneidad son bajos (17%) y de heterogeneidad alta mayores (42%). Estas cifras se presentan con detalle en el siguiente cuadro: Analizando comparativamente los resultados de las variables de estructura y composición de las redes personales, observamos que los inmigrantes del colectivo argentino desarrollan una mayor tendencia hacia la integración por “asimilación dispersa”, mientras que los inmigrantes de los dos colectivos africanos desarrollan una mayor tendencia hacia la integración por “enclave étnico”. En el caso de los dominicanos, se ubicarían en una suerte de posición intermedia entre ambos extremos, aunque con una mayor tendencia hacia la segregación. ¿Por qué encontramos estas diferencias en los procesos de integración de los colectivos analizados? En este punto de la investigación, es difícil ofrecer una respuesta satisfactoria. Sin embargo,
REDES | Análisis dinámico de las redes personales70 creemos que la estructura y composición de las redes reproducirían, a nivel meso, las constricciones que a nivel macro la sociedad receptora ofrece a los diferentes colectivos inmigrantes. Sin duda alguna, en el caso argentino, las barreras institucionales y sociales para su integración en la sociedad receptora son reducidas o nulas. En la gran mayoría de casos, se trata de una inmigración legal, o que se legaliza con facilidad. La gran mayoría de inmigrantes argentinos cuenta con el recurso de la nacionalidad europea de sus antepasados, lo cual favorece la rápida obtención de la ciudadanía europea comunitaria. De esta manera, la estructura de oportunidades para su integración es mayor. Un panorama diferente encontraríamos entre los inmigrantes de los otros tres colectivos, que tendrían que enfrentar mayores problemas institucionales (legalidad) y sociales (exclusión y xenofobia) para integrarse en la sociedad española. En estos casos, las redes de parientes y paisanos suelen ofrecer un apoyo social necesario para la supervivencia. Sin embargo, esta situación se refuerza también por la misma acción de los inmigrantes, que a nivel micro buscan reconstruir sus redes sociales con sus connacionales, reforzando de esta manera los círculos de la segregación. 4. ¿Cambian las redes personales de los inmigrantes? Las dinámicas del cambio en las redes personales es un terreno inexplorado en los estudios sobre migración internacional. Por lo general, al predominar el uso del concepto de redes sociales como metáfora, se suele pensar que las “redes étnicas” de los inmigrantes son, en cierta medida, “resistentes al cambio”. En nuestra investigación hemos encontrado que no es así. Las redes de los inmigrantes se encuentran en proceso permanente de reinvención y cambio. En la segunda fase de nuestra investigación, hemos encontrado que, en el 100% de los casos, al estudiar una misma red en dos periodos de tiempo diferentes, se observan –de manera significativala presencia de nuevos alteri, reemplazando otros viejos. La materia prima para nuestro análisis del cambio en las redes lo constituyen los alteri nuevos que aparecen en la segunda muestra. Estos alteri nos han permitido construir indicadores para medir la intensidad del cambio en las redes, entre los dos periodos de tiempo analizados. Estos indicadores de la variable “intensidad del cambio” quedaron constituidos de la siguiente manera: de 30 a 45 alteri nuevos cambio fuerte de 15 a 30 alteri nuevos cambio medio de 1 a 15 alteri nuevos cambio débil Utilizando estos indicadores encontramos que, en la gran mayoría de casos, se desarrollaron procesos de “cambio medio” (54%) y “cambio fuerte” (39%). Para nuestra sorpresa, los procesos de cambio débil constituyeron una clara minoría (7%). Estas cifras se presentan con detalle en el siguiente cuadro: Cuadro 6. tipo de cambio de alteri redes personales inmigrantes Tipo cambio alteri Cantidad % Alto 24 39 Medio 33 54 Bajo 4 7 Total 61 100 Cuadro 7. cambio estructura y tipo de cambio (%) Tipo de cambio Si cambió No cambió Total Fuerte 63 37 100 Intermedio 33 67 100 Débil 100 100 Total 43 57 100 Habiendo identificado los diferentes niveles del cambio en las redes, nuestra siguiente preocupación fue analizar la influencia de esta variable en el cambio en la estructura de cluster de las redes personales de los inmigrantes ¿Existe alguna relación entre el cambio de alteri con el cambio en la estructura de clusters? En términos generales, hemos logrado identificar que en el 43% de los casos si se produce una relación positiva entre cambios de alteri y cambios en la estructura de cluster; mientras que en el 57% restante no se produce cambio en la estructura. Es decir, las estructuras de cluster tendrían un mayor nivel de estabilidad ante el cambio de sus alteri. Sin embargo, nos interesaba saber si esta “estabilidad” era igual con respecto a los tres niveles de cambio que habíamos logrado identificar: a) cambio fuerte, b) cambio medio y c) cambio débil. Al hacer la comparación entre estas variables, encontramos una relación alta entre el cambio fuerte de alteri con el cambio de estructura (63%) y una relación baja entre el cambio medio con el cambio de estructura (37%). Lo interesante fue constatar, en el caso del cambio débil, que prácticamente en ninguno de los casos se producía cambio de estructura. Esto demostraría una relación entre el nivel del cambo alto de alteri con el cambio de estructura10. 10 ¿Por qué se producen los “cambios fuertes”? En este número de la revista redes el Dr. José Luis Molina explora, de manera preliminar, sobre las razones que producen el cambio en las redes. En un próximo trabajo desarrollaremos este tema.
71Volumen 15//diciembre 2008 11 Es probable que la diferencia responda a las distintas estrategias de integración desarrolladas por los colectivos. En el caso argentino, al estar más integrado en la sociedad receptora, no habría necesidad de hacer grandes cambios en sus redes personales; mientras que en el resto de colectivos, al estar menor integrados, si exista esta necesidad. 12 Esta hipótesis fue desarrollada en conversación con el Dr. José Luis Molina en una conversación sobre el proyecto en Sant Cugat. dináMicas de caMbio en La estrUctUra de Las redes inMigrantes Al momento de iniciar la segunda fase de la investigación, nuestra hipótesis era que había una relación entre la estructura y composición de las redes personales con sus dinámicas de cambio. De manera específica, sosteníamos que las redes segmentadas y heterogéneas eran, por su naturaleza más “abierta” y “volátil”, redes más proclives al cambio; mientras que las redes concentradas y homogéneas eran, también por su naturaleza “cerrada” y “densa”, más proclives a la establidad. Sin embargo, los datos recogidos en la segunda fase del estudio falsaron nuestra hipótesis. En primer lugar, encontramos que el colectivo que suponíamos iba a desarrollar menos cambios, el de Senegal/Gambia -por su estructura concentrada y composición homogénea-, fue el que desarrolló mayores porcentajes de “cambio fuerte” (56%); mientras que el colectivo que suponíamos iba a desarrollar mayores cambios, el argentino -por su estructura segmentada y composición heterogénea-, fue el colectivo con menor nivel de cambio “cambio fuerte” (18%)11. > Cuadro 8. tipo cambio de alteri y colectivos inmigrantes (%) Tipo cambio alteri Colectivos inmigrantes Fuerte Medio Débil Total Argentina 11 71 18 100 República Dominicana 47 47 6 100 Marruecos 46 54 0 100 Senegal & Gambia 56 44 0 100 Total 39 54 7 100 Total: 61 En segundo lugar, encontramos que el tipo de estructura más procli- ve al cambio era la “bipolar” y no la de tipo “segmentado”. Del 100% de casos que presentaron relación positiva entre cambio de alteri y cambio de estructura de cluster, el 74% ocurrió con estructuras que originalmente eran “bipolar”, tal como se aprecia en el siguiente cuadro: Cuadro 9. tipo estructura cluster y cambio (%) Estructura Cambio Si No Total Concentrada 23 77 100 Bipolar 74 26 100 Segmentada 38 62 100 Total 43 57 100 Total: 61 Las cifras del cuadro muestran con claridad que la estructura de tipo “bipolar” es la más proclive al cambio. ¿Por qué motivo? Nuestra hipótesis es que la estructura “bipolar” no sólo sería una estructura intermedia entre las estructuras “concentrada” y “segmentada”, sino también una fase estructural de tránsito entre las dos principales dinámicas del cambio en la estructura de los cluster: a) la “segmentación” y b) la “concentración”12. Cuadro 10. tipo estructura cluster y tipo de cambio de estructura (%) Estructura Tipo cambio estructura concentración Segmentación Cambio Concentrada 100 100 Bipolar 58 42 100 Segmentada 100 100 Total 54 46 100 Proceso de segMentación Las estructuras concentradas y bipolares pueden desarrollar procesos de “segmentación” en sus cluster. Observemos un ejemplo de este proceso en un caso real de cambio en la red personal de un inmigrante cuya primera red tenía una estructura bipolar y su segunda una estructura segmentada. Los gráficos representan una misma red en dos periodos de tiempo diferentes. La primera red fue recogida el año 2005 y la segunda el año 2007. > gráfico 9. Proceso de segmentación red personal inmigrante
REDES | Análisis dinámico de las redes personales78 La entrevista biográfi co-narrativa como expresión contextualizada, situacional y dinámica de la red socio-personal Carlos Lozares, Joan Miquel Verd - Universidad Autónoma de Barcelona1 Resumen Este artículo propone un método alternativo al habitual de la encuesta por panel para el estudio de las redes socio-personales. El propósito consiste en analizar la dinámica inherente a las redes socio-personales a través de los relatos obtenidos mediante entrevistas biográfico-narrativas. Este tipo de entrevistas ofrece una información que tratada y analizada mediante los procedimientos habituales en la perspectiva de redes sociales permite revelar los cambios ocurridos en la red de relaciones de la persona entrevistada. Abstract The article proposes an alternative method to the commonly used panel survey in order to analyse social-personal networks. The objective is examining the dynamics inherent to socialpersonal networks through narratives obtained by means of biographic-narrative interviews. This kind of interviews offers information that when considered and analysed by means of the procedures characteristic of the social networks perspective allow to reveal the changes occurred in the network of relations of the interviewee. PALABRAS CLAVE: Redes socio-personales Entrevista biográfi co-narrativa Tiempo social Análisis reticular del discurso Pasajes narrativos KEY WORDS: Social-personal networks Biographic-narrative interview Social time Network discourse analysis Narrative passages 1Departamento de Sociología – Centre d’Estudis Sociològics sobre la Vida Quotidiana i el Treball. Enviar correspondencia a: [email protected]
79Volumen 15//diciembre 2008 Introducción de qUé se trata en este artícULo Los estudios de redes socio-personales son parte importante del análisis de las Redes Sociales. Más recientemente se ha ido consolidando el análisis de su dinámica, sobre todo por el método de encuesta por panel (Wellman, 1979; Minor, 1983; Suitor et al., 1997; Degenne y Lebeaux, 2005; Bidart y Lavenu, 2005; Bidart y Degenne, 2005). El propósito del artículo consiste en analizar la dinámica inherente a las redes socio-personales a través de los relatos obtenidos mediante entrevistas biográfico-narrativas. Los relatos obtenidos de este modo incorporan un tipo de información pragmática, situacional y contextual que hilvanada temporalmente nos parece muy informativa a la hora de interpretar dichas redes. Dado que las redes socio-personales cambian a lo largo de una narración biográfica marcando e impregnado el ciclo de vida o el de otras temporalidades, como por ejemplo, la de un día, etc., el relato obtenido constituirá un inmejorable soporte y un objeto de análisis apropiado de la dinámica de las redes socio-personales. El artículo no realiza un estudio comparado de entrevistas biográfico-narrativos; su objetivo es básicamente metodológico en el sentido de mostrar la eficacia informativa de las entrevistas para el estudio de la dinámica de las redes socio-personales. Para analizar e interpretar el discurso de la entrevista, proveniente de la dinámica y cambios de las redes socio-personales, será necesario acompañar el examen de la estructura reticular de las situaciones de vida configuradas por la narración, que llamaremos entornos, con el de su sucesión a través de los pasajes reticulares de transición entre dichos entornos. El conjunto revelará la dinámica de los cambios en la narración biográfica y, con ello, su discurso. La entrevista narrativo-biográfica y Las redes socio-PersonaLes No es habitual el uso de entrevistas narrativo-biográficas como forma de obtener las redes socio-personales de los individuos. Sin embargo el uso de esta técnica ofrece en este campo un conjunto de alicientes que Jovchelovitch y Bauer (2000: 60) y Flick (1998: 101) han resumido acertadamente. Se trata de ventajas que se obtienen globalmente del uso de narraciones biográficas, no necesariamente orientadas al análisis de redes socio-personales, pero que aplicadas a este objetivo concreto mantienen toda su virtualidad. En primer lugar debe destacarse la textura detallada que ofrecen los relatos biográficos. En ellos el narrador tiende a dar tanta información como sea necesario para poder mostrar la transición y vín- > culos entre unos acontecimientos y otros. La narración debe ser comprensible para el oyente, por lo tanto cuanto menos conozca éste, mayores detalles se darán. Ello supone una gran cercanía a los hechos: se dan detalles sobre el tiempo, los espacios, los motivos, los planes y estrategias, la capacidad y habilidad para afrontar o manejar los acontecimientos... En segundo lugar el relato permite identificar los acontecimientos de mayor importancia de acuerdo con la perspectiva del mundo del narrador. En un relato biográfico aquello que se cuenta es siempre necesariamente selectivo; se desarrolla en torno a núcleos temáticos que son considerados relevantes por el narrador, y por lo tanto cruciales para entender como los acontecimientos fueron vividos e influyeron en las acciones tomadas. Estos núcleos temáticos constituyen las estructuras de relevancia de los individuos. En tercer lugar, el relato biográfico permite acceder a acontecimientos, personas, lugares, que, aunque el narrador no exprese manifiestamente su integración directa, sí que adquieren adquieren importancia cuando se presentan conectados con otros hechos mediante la forma narrativa. Esta contextualización e integridad narrativa, permite obtener una globalidad y coherencia informativa difícilmente alcanzable de otro modo. Las redes socio-personales, pues, en tanto que expresión de relaciones entre actores situadas contextual y temporalmente, quedan fijadas en el relato mediante referencias a espacios sociales, vivencias, transiciones, puntos clave (hitos biográficos) o cambios de rumbo. El relato biográfico se despliega presentando distancias o recorridos diversos (días, semanas, meses, años, toda la vida) con sus correspondientes vínculos entre el narrador y otros actores y de estos actores entre sí, mostrando la malla social que ha rodeado el devenir biográfico del relator. Así, las relaciones (y redes) entre agentes sociales y su evolución, mediando la narración biográfica, aparecen menos preestablecidas, protocoladas e impuestas por el analista, además de ‘naturales’, situadas y contextualizadas, que las de otros procedimientos de recogida de observación y análisis. redes socio-PersonaLes, tieMPo e Historia Las redes socio-personales diversas y sucesivas que aparecen en una entrevista narrativa no sólo son el reflejo de la articulación reticular de Nodos que aparecen entorno al Ego entrevistado sino que se insertan en una historia individual que también es social, es decir, generan y se generan en un/os tiempo/s social/ es. Estos tiempos socio-individuales, dado que surgen de las sucesivas interacciones biográficas y por tanto de la sucesión de relaciones, son a veces continuos, otras interrumpidos, superpuestos, latentes o reencontrados. De las épocas de la primera socialización a la segunda y de ella a la madurez, etc., aparecen y fenecen nuevos agentes e interacciones que se traducen en la > >
REDES | Análisis dinámico de las redes personales80 agenda relacional de las personas en nuevos y/o superpuestos entornos. Los periodos de nuestro ciclo personal están marcados por los rasgos de las nuevas relaciones y por las permanentes o durmientes del pasado. Este proceso de cambio que se da en las relaciones ocurre también en las representaciones o en las estrategias que tenemos con respecto a ellas. Más, dichos dos procesos, el que opera en la realidad relacional palpable y empírica y el que se da interiorizado en el conocimiento, se re-generan mutuamente aunque no sean equivalentes. Quiere decirse que en el análisis longitudinal de las redes socio-personales de una narración pueden emparejarse más fructuosamente el análisis de la facticidad relacional con el de la cognición interiorizada. No son habituales que los análisis de redes socio-personales, salvo estudios de panel por encuesta como los referenciados la principìo, y los sociométricos tengan en cuenta la dimensión temporal. Los agentes y sus relaciones aparecen ‘destemporizados’ en una especie de fijación sincrónica sin dar al tiempo social todo su potencial de soporte de las relaciones y de capacidad interpretativa. No es que se han de minusvalorar nuestros estudios estáticos, ni mucho menos, pero la toma en consideración de su contexto temporal (dónde y cómo surgen, evolucionan o finiquitan) parece importante para la comprensión de la narración biográfica estudiada. redes socio-PersonaLes, contextos, estrUctUra y sociedad Las relaciones no se producen en el vacío con grados infinitos de libertad sino en entornos sociales preestablecidos, lo que las condiciona o facilita. Sin embargo, a su vez, dichas relaciones generan y refuerzan dichos entornos siendo así parte decisiva para la formación de los mismos. Lo que quiere decir que cualquier análisis de las relaciones o equivalentemente, en el caso, de las redes sociopersonales, no ha de ser independiente del entorno y por tanto del contexto en el que se albergan; la viceversa también es necesaria. Si las relaciones o redes socio-personales no se inscriben en un vacío social sino en entornos estructurados y contextuales variarán, a su vez, con los entornos variables en los que se insertan. Se ha de dar pues una correspondencia entre la naturaleza y dinámica de las redes socio-personales y la estructura y cambios de los entornos que las cobijan ya que se generan mutuamente (Erikson, 1982; Gartrell, 1987). El estudio de los entornos cambiantes con sus redes dinámicas inherentes es importante ya que dichos entornos son los nichos de socialización (por ejemplo la familia, escuela, empresa…). Por todo ello, el desarrollo de las redes socio-personales son al mismo tiempo factores y consecuencias de las diferentes socializaciones en los diversos entornos del ciclo de vida. Este rol de mediación de la red personal reflejo de la vida social del individuo en una situación dentro de un entorno (escolar, familiar, ocio, asociativo, etc.) y la estructura de dicho entorno como parte de una estructura de más envergadura social es lo que confiere además a la red socio-personal una función de revelador social: por un lado, son componentes y soportes de la estructura de sus entornos y, por otro, mecanismo de su construcción. De ahí la denominación adoptada de red socio-personal. Así pues, la red socio-personal se inscribe en (y produce) entramado social. Las posiciones relacionales de los Nodos personales en sus entornos contextuales y estructurados son al mismo tiempo recursos y estrategias en vistas a su acción o interacción y también condicionamientos o peajes para la misma acción. Desde el punto de vista del analista, el conocimiento de las redes socio-personales, de sus entornos y de las evoluciones correspondientes y conjugadas de redes y entornos nos dan pues pistas para el estudio del discurso de las personas como entidades sociales y de las estructuras sociales con las que interaccionan. Dimensión sociotemporal y dimensión socio-estructural se conjurán, diacrónica y sincrónicamente, para un mayor conocimiento social a partir de la red socio-personal (Bidart y Degenne, 2005; Degenne y Forsé, 2003). Las PregUntas y Los sUPUestos HiPotéticos Varias cuestiones se plantean a las que, como objetivo del artículo, se trata de aportar alguna respuesta. Cuando se habla de dinámica de las redes socio-personales ¿de qué tiempo hablamos, del abstracto homogéneo y reductor o del tiempo social múltiple?, ¿es pues múltiple el tiempo social y, si lo es, se darán dinámicas temporales diversas en las redes socio-personales?, ¿de dónde proviene y cómo se genera el tiempo social?, ¿qué tiene que ver el tiempo social, expresión de cambio y de la dinámica social, con las redes socio-personales y su dinámica? El siguiente apartado 1 trata de responder a estas preguntas. ¿Cómo se traduce en el análisis de la entrevista narrativo-bio- gráfica la estática y dinámica del modelo sincrónico y diacrónico, que se presenta en este artículo, en el que se conjuguen por un lado, las redes socio-personales con sus dinámicas y trayectorias expresadas en la narración biográfica y, por otro, los entornos sociales en los que se insertan como contextos estructurales y su cambo en el tiempo?, ¿qué añade la entrevista narrativo-biográ- fica, como metodología, a los análisis de paneles comparados en el tiempo?. En definitiva, ¿expresa la entrevista las marcas que la historia y la estructura social han dejado en la trayectoria socioreticular de la persona y, a su vez, se mostrará, por la red sociopersonal, como expresión de una trayectoria y/o ciclo vital, la impronta que el individuo ha dejado en la historia y en la estructura social? (Bidart y Degenne, 2005). A esta estas cuestiones se responde en los apartados 2 y 3, y también en el 4, más dedicado a la ejemplificación a fin de corroborar la propuesta. > >
81Volumen 15//diciembre 2008 El tiempo adquiere identidad social a partir de la variación de los acontecimientos sociales. El tiempo es social porque se impregna de contenidos sociales propios a la naturaleza de los cambios que lo generan. Dado además que los cambios sociales poseen momentos y ritmos diferenciados, los tiempos sociales serán también múltiples en sus unidades de referencia y escalas así como en su forma de progresión, por ejemplo, entre otros, lineal o dinámico. En consecuencia, el tiempo social es diverso en su contenido y secuenciación; incluso en un mismo entorno o situación de apariencia estable puede albergar diferentes tiempos sociales. En este sentido se opone al tiempo físico y/o a un tiempo abstracto unidimensional y reductor de los contenidos pero que en el mundo social pueden suponer variaciones reales. El tiempo social es, por tanto, poliédrico pues está sustantivamente vinculado a la naturaleza de los acontecimientos que lo generan. No se trata pues de una realidad homogénea o uniforme pues la naturaleza y los ritmos de tales acontecimientos son diversos y sus dinámicas no son necesariamente monótonas. Además, el tiempo social puede tener una connotación más individual o personal si nos reducimos a trayectorias de interacciones individuales o ser de naturaleza más colectiva. Incluso, el tiempo social puede ser anterior o concomitante a cualquier cronometría física del mismo. El tiempo cronométrico tiene pertinencia social si proviene de un consenso social aunque tenga su origen en la abstracción de una temporalidad vinculada a fenómenos físicos. (Elchardus y Glorieux, 1988). Al dar tal denotación al tiempo no negamos la existencia de otras pertinencias del mismo. Veamos pues, casi en forma de propuestas sintéticas, el cómo y el porqué de dicha naturaleza social de tiempo comenzando con una breve puntualización sobre algunas de sus concepciones, a veces situadas en las antípodas teóricas. La temporalidad, en particular en perspectiva sociológica, puede contemplarse o desde una orientación objetiva y pragmática basada en la variación observable de los hechos sociales versus una orientación subjetiva e interiorizada, por la que los fenómenos sociales lo son en tanto que han sido aprehendidos internamente por los sujetos sociales. Por otro lado, la realidad y los cambios sociales pueden ser vistos o bien desde una perspectiva individual o bien desde una colectiva. Encontramos pues en estos dos principios clasificatorios una inicial tipología del tiempo social que se reflejan en los campos de la sociología. Los autores a los que se hace referencia a continuación representan, por ejemplo, polos opuestos en la identificación del tiempo social. De un lado, encontraríamos a Durkheim (1990:14), Halbwachs (1994), Gurvitch (1962, I:51; 1969, II) y Marx (véase Elías, 1986, y Farrugia, 1999) que, aunque con diferencias importantes, no sólo dan al tiempo una identidad social con mayor o 1. Interacción, tiempo y relaciones sociales menor grado de homogeneidad o multiplicidad sino también objetivada y colectiva; y, de otro a Bergson (1889), Mead (1932, 1934) y Whitehead (1969) que dan al tiempo, primero, una mayor connotación fenomenológica y subjetiva en la manera de aprehender los fenómenos sociales, en Bergson; en la mayor centralidad dada a la interacción e intersubjetividad, en Mead; en la entidad sistémica a partir de la captación y relación macro-micro, en Whitehead. En cuanto a la dimensión colectiva versus la individual las diferencias son evidentes entre dichos autores. Lo que interesa resaltar con esta rápida incidencia en estos autores es mostrar cómo en la concepción del tiempo social convergen controversias de diferentes teorías sociológicas y/o filosóficas (véase Farrugia, 1999; Abbott, 2001). La identidad social del tiempo proviene, como se viene afirmando, de los cambios observables en los fenómenos sociales. Pero dado que los cambios sociales se orginan en las interacciones entre agentes sociales, en ellas se ha de encontrar pues el germen de la identidad social del tiempo. Toda interacción que suponga una modificación de la naturaleza y apropiación de sus resultados debido a los recursos, representaciones, poder y estrategias de los sujetos introduce, pues, un principio y el origen de una nueva temporalidad social. Por ejemplo los cambios implicados en el nacimiento del primer hijo/a de una pareja, resultado interactivo nuevo dada la presencia de otro sujeto social que modifica estrategias, apropiación y distribución de recursos y tareas nuevas, supone el inicio de una temporalidad y referencia de ‘medición’ social diferentes, esto es, la del tiempo entre ‘pareja sin hijo’ comparado al de ‘pareja con un hijo’, al de ‘pareja con dos’… La dimensión o identidad temporal, dada por la presencia de hijos en la familia, puede constituir la dimensión temporal fundamental que dé cuenta de la dinámica del ciclo de vida de una persona o de una pareja. Además puede superponerse o entrar en contradicción con otras diversas dinámicas temporales dada su multiplicidad, por ejemplo con la temporalidad que supone el campo profesional (López y Lozares, 2007). Así pues, dada la variedad de contenidos y ritmos sociales inherentes a las interacciones sociales, la naturaleza de los tiempos sociales es también diferentes (Lozares, López y Domínguez, 1998; Lozares y Verd, 2004; Lozares, López y Martí, 2004; Miguélez y Torns, 2000; Torns, 1994). La ausencia de hijos/as y los sucesivos nacimientos son ‘momentos’ que, como mojones, establecen orígenes de temporalidades de naturaleza social, en este caso relativamente homogénea como es el ciclo familiar, pero ello no evita que la emergencia de conflicto provenga de su choque con otras dimensiones temporales. Según esta concepción los tiempos sociales, primero, no son ‘medibles’ por un tiempo abstracto cronológico sino por ‘unida-
REDES | Análisis dinámico de las redes personales82 des de referencia y escalas’ de contenido social. Además las temporalidades sociales, atendiendo a su lógica y proceso, pueden ser más o menos dilatadas e instantáneas, estables o inestables, equilibradas o desequilibrantes, clausuradas e incompletas; unas temporalidades serán lineales y otras complejas y dinámicas; unas serán monótonas, repetitivas o cíclicas y otras progresivas. El tiempo social, y sus temporalidades, participa pues de las polaridades y dualidades propias a las características de la variabilidad de las interacciones y situaciones que generan cambios sociales, en el nivel que sea. El tiempo social, que adquiere su pertinencia en los procesos de interacción y cambio social, pasa por ello a ser un resultado y al mismo tiempo un recurso disponible para los sujetos sociales en vista a otra interacción. Precisamente porque el tiempo social es apropiable y apropiado se dan distribuciones diferenciales del mismo en las personas y en los grupos y contribuyen a generar entidades sociales personales y grupos sociales: el tiempo es pues una realidad social desigualmente distribuida en y por diferentes actores sociales (Wallemacq, 1988); esto es, el tiempo social es parte inherente de la estructura social. En este sentido el tiempo social se inserta en la estática y dinámica que se da entre interacción y estructura social participando e inscribiéndose así en los marcos y estructuras culturales y sociales (Sorokin y Merton, 1937). A su vez, como apropiación y recurso de los sujetos puede generar, desarrollar (o dinamizar) nuevas interacciones y estructuras (Elias, 1985). Dentro de este proceso interactivo del que deriva su identidad, el tiempo es no sólo objetivación proveniente de la externalidad del cambio social sino también representación, proyecto y estrategia internalizada. Es no sólo recurso real y palpable sino también objeto del deseo y de apropiación para imaginarios de satisfacción, es decir en una realidad interna y subjetivizada. Visto todo ello en perspectiva relacional, se ha de tener en cuenta que toda interacción social genera como resultado una relación entre los agentes que intervienen. Por ello la relación está impregnada del tipo y naturaleza del tiempo social correspondiente a dicha interacción. Como resultado de la interacción la relación pasa a ser también un recurso temporal para los agentes que se apropien de ella en vistas a las interacciones posteriores. De esta manera las relaciones sociales, con sus contendidos y ritmos temporales, se incorporan a la construcción de la estructura social y a su dinámica de cambio como componentes y factores básicos de la misma. Dada pues la contigüidad y ligazón entre interacción y relación, la temporalidad propia de los cambios y naturaleza de las relaciones sociales marcan también la temporalidad social. Por tanto, las temporalidades de los itinerarios sociopersonales, como por ejemplo las del ciclo familiar, profesional, amical o del afectivo, etc., provienen de los diferentes cambios que aparecen en los itinerarios socio-personales pero también relacionales. Los itinerarios de las redes socio-personales pasan pues a ser reveladores sociales, no sólo en un sentido estructural sino también dinámico-temporal. 2. La temporalidad social, la entrevista biográfico-narrativa y la dinámica de la red socio-personal: un modelo para el análisis y la interpretación En este apartado nos planteamos la cuestión del cómo, el porqué y hasta qué punto la entrevista biográfico-narra- tiva puede poner de manifiesto y ser un mecanismo de análisis pertinente de la naturaleza dinámica de las redes sociopersonales y por ello del discurso que expresa. El objetivo consiste en presentar un modelo de configuración y construcción del relato biográfico como trayectoria socio-reticular de la persona entrevistada y de explorar y confirmar su potencial interpretativo como discurso, en el apartado 3. En líneas generales el modelo consiste, 1. en concebir la trayectoria biográfica del entrevistado como conjuntos de entornos reticulares (contextos y estructuras de las relaciones personales que aparecen en el relato) y de examinar e interpretar dichos entornos o episodios, tanto como estructuras reticulares que condicionan o facilitan la interacción del individuo que como contribución del propio entrevistado a generar dichos entornos; esta primera premisa está en la base de la concepción o dimensión sincrónica del relato para cada entorno; 2. en identificar la identidad y sentido de la dinámica de la red socio-personal del Ego como una trayectoria temporal de relaciones, lo que genera la dimensión diacrónica del relato y 3. en conjugar las diferentes estructuras reticulares y temporalidad(es) propia(s) de los entornos con la secuencia temporal de los mismos a partir de pasajes, que establecen el salto entre temporalidades. Los engarces y la comparación entre entornos, que son estructuras de redes socio-personales, hacen confluir las estructuras sociales sincrónicas de la redes socio-personales con la dimensión dinámica.
83Volumen 15//diciembre 2008 Como parece obvio, los principios, lógica, diseño y métodos propios de las redes sociales, y más concretamente del análisis reticular del discurso (Carley, 1997; Franzosi, 1994; Lozares, 2006; Lozares et al., 2003; Verd, 2005, 2006, 2007) están en la base de la perspectiva y metodología de este modelo. Las narraciones biográficas Las narraciones biográficas ocupan un lugar privilegiado en los estudios sociológicos. El análisis e interpretación de las mismas puede perfectamente identificar situaciones biográficas en la entrevista y analizarlas e interpretarlas en su sucesión temporal aunque no a partir de las relaciones o redes socio-personales como aquí se propone. La narración biográfica se contempla, como se viene proponiendo, como conjuntos de acontecimientos (agente e interacciones) que se suceden en el tiempo. Cada conjunto está estructurado a partir de relaciones entre sus elementos o componentes poseyendo un cierto grado de homogeneidad de contenidos, funciones y naturaleza de sus agentes. Esto es, se trata de acontecimientos o entornos, que poseen una cierta coherencia y clausura temática que proviene de la naturaleza de las interacciones que albergan y los constituyen. Estos conjuntos están estruturados a partir de las relaciones que mantienen sus agentes. A su vez, dichos entornos están encadenados temporalmente con alguna lógica y dinámica narrativa, a través de la intermediación, también relacional, de determinados momentos, situaciones o pasajes claves que hacen de transición, encrucijada o puente entre los entornos. Estos pasajes también son relacionales. Diversos autores (Runyan, 1984; Wengraf, 2001), en los que no entramos, han optado por orientaciones similares a la pergeñada aquí aunque no necesariamente dentro de la perspectiva reticular. La conjUnción de La sincronía y La diacronía coMo dináMica de La narración biográfica y de La trayectoria de La red socio- PersonaL y tiPos de conociMiento. Los años 1980 y 1990 marcan el hito del inicio y de la eclosión de los estudios de las narrativas biográficas en sociología. Los análisis e interpretación de las narraciones se llevan acabo en función de sus características. Una de dichas características consiste (véase Labov y Waletsky, 1967; Lejeune, 1989; Adam, 1992) en la descomposición de la narración en dos dimensiones básicas, una sincrónica y otra diacrónica. Esta dimensionalización guarda un gran paralelismo con la distinción que establece la ciencia cognitiva entre, por un lado, la memoria o conocimiento semán- > tico por la que captamos e interiorizamos la realidad social de nuestro entorno dando sentido a lo que nos rodea en temporalidad sincrónica, lo que no quiere decir instantánea; y, por otro, la memoria o conocimiento episódico que está en la base de la percepción y asunción de la diacronía y de la sucesión temporal y, con ello, la dinámica de los acontecimientos. Esta segunda memoria hace referencia al conocimiento que proviene de experiencias vividas en el pasado, recodadas y revividas en el relato (Wheeler, 2000). Esta homología en la dimensionalización entre narrativa, biográfica en nuestro caso, y conocimiento refuerza más el modelo presentado: por un lado, lo que se viene denominando entornos interactivos, reticularmente estructurados, de la red socio-personal en una temporalidad relativamente clausurada corresponden a la dimensión sincrónica de las narrativas y a la memoria semántica como conocimiento y, por otro lado, la dinámica de la red socio-personal corresponde a la dimensión diacrónica de la narración y a la memoria episódica como conocimiento. Ambas perspectivas, que subyacen en la narración biográfica, están correlacionadas con el modelo presentado y con la aproximación del conocimiento esbozada. Ambas se entretejen y combinan en la realidad del relato y en el conocimiento que lo captan e interpretan: de la conjugación de la dimensión sincrónica y de la dinámica y de las memorias semánticas y episódicas surgen, en la narración biográfica, los sujetos y entidades sociales del texto, las interacciones y relaciones, los entornos, episodios o dominios sociales y, globalmente, el discurso como entidad total y con sentido. El discurso narrativo, no es pues un conglomerado de unidades y categorías codificadas y clasificadas en diferentes tipos de estructuras sin tener en cuenta su propia lógica y dinámica temporal y un tipo de aproximación cognitiva, sino que sus unidades y componentes están relacionadas y estructuradas semántica y sincrónicamente desde la objetividad de la narración y desde el significado e intepretación del conocimento, por un lado, y, por otro, diacrónica y temporalmente relacionadas y articuladas también dentro de la objetividad y desde el sentido o dimensión espisódica del conocimento. eL ModeLo El modelo que se presenta consiste pues en un marco general adecuado para el análisis de las narraciones biográficas. El modelo articula, de una parte, la dimensión sincrónica constituida por entornos reticulares, constituidos a su vez por representaciones semánticas de la realidad interactiva y relacional de los mismos y, de otra parte, la dimensión diacrónica, con base también reticular, expresada en la representación episódica propia a la sucesión de dichos entornos. Este modelo se ha de concretar en otro algo más operativo sobre la dinámica de la trayectoria de las redes socio-personales narrativas del entrevistado. > >
REDES | Análisis dinámico de las redes personales84 Las relaciones socio-personales provienen de los vínculos que el Ego entrevistado establece en el relato, primero, con otras entidades de la narración como son otros individuos-personas, sujetos colectivos e institucionales, objetos y artefactos, etc. y, segundo, entre dichas entidades entre sí. Esta perspectiva es una de las posibles dentro del análisis reticular del discurso (Lozares et al., 2003). Lo que se llamará Entorno Interactivo Situacional y Reticular (EISR, en adelante) consiste en las interacciones o relaciones estructuradas reticularmente entre agentes, objetos, entidades... que aparecen en la narración poseyendo un cierto grado de homogeneidad de contenido y funcional en sus interacciones o relaciones personales y con una cierta clausura socio-espacial y socio-temporal; anteriormente se ha venido denominando genéricamente entorno. El Ego, que es quien las genera a partir de su memoria semántica, está incluido en dichos EISR. Se corresponde con la dimensión sincrónica de todo relato. Lo que se llamará Pasaje Narrativo consiste de los eslabones o vínculos relacionales (dado de nuevo por la narración del Ego) entre los EISR a través de las relaciones socio-personales entre Nodos de diferentes EISR. Proviene del conocimiento o memoria episódico-narrativa. Esta segunda cara da la orientación y dinámica temporal de la trayectoria de la red socio-personal. Desde la perspectiva de la dinámica de las redes socio-persona- les en las narraciones, la vinculación entre los EIES por la mediación de los Pasajes Narrativos generan la progresión y el dinamismo del relato y dan pie, por tanto, a adoptar el modelo propuesto y los criterios metodológicos y métodos que aparecen en el apartado siguiente, 3. Más genéricamente, este modelo proporciona un procedimiento adecuado para el análisis e interpretación del texto narrativo bajo el prisma de la dinámica de las redes sociotemporales. Esta construcción de entornos y de sus relaciones dinámicas es decisiva para encontrar la o las líneas que dan coherencia y sentido al texto y discurso. Este modelo tiene una base lingüística además de base narrativa y cognitiva señaladas: el interaccionismo, el lingüistico (Gumperz, 1982a, 1982b; Davis y Harré, 1992) y el simbólico (Goffman, 1974; Schiffrin, 1994); la pragmática lingüística (Austin, 1962; Searle, 1969, 1977); la teoría de la enunciación (Coulioli, 1990; Benveniste, 1966); y la etnografía del habla (Gumperz y Hymes, 1962). 3. Los Entornos Interactivos Situacionales y Reticulares (EISR), los Pasajes Narrativos, las trayectorias y dinámicas de las red socio-personal En este apartado se trata de responder a las preguntas iniciales y comprobar, con su aplicación, la eficiencia del modelo anunciado en la perspectiva de la trayectoria de las redes socio-personales. Entramos pues en la configuración e identificación de los EISR2 y de los Pasajes Narrativos. Para ello se afinará la definición de dichos conceptos incluso de una manera más operativa y se dará cuenta del método adecuado de análisis a partir de una aplicación que muestre las posibilidades que ofrece la entrevista como mecanismo de análisis e interpretación de las redes socio-personales y por ellas el discurso del relato. La forMación de Los eisr coMo doMinios o caMPos de redes socio- PersonaLes Como hemos señalado precedentemente los Nodos de la red del Ego entrevistado son los agentes/actores (por ejemplo el propio ego, otros agentes personales que el ego, instituciones, organizaciones, etc.); realidades materiales o conceptuales, objetos o instrumentos, etc.3 que aparecen en el relato. La presencia y contenidos de los Nodos en el relato provienen de los declarados por el Ego entrevistado. Las Relaciones, parte constitutiva de la red, corresponden a las expresiones verbales de cada unidad mínima de análisis tomada como referencia de registro y significado. En nuestro caso, cada unidad mínima es equivalente a cada oración o proposición del texto. El entrevistado va desgranando y construyendo a lo largo del relato biográfico y en cada una de las proposiciones enunciadas múltiples y diferentes Nodos, interacciones y por tanto relaciones. En consecuencia, la primera operación consiste en dividir el relato en dichas unidades mínimas e ir relacionando los Nodos que aparecen en ellas a través y con el contenido de sus expresiones verbales correspondientes. Un mismo Nodo puede aparecer en diferentes proposiciones. > 2 La expresión EISR, Entornos Interactivos y Situacionales puede entenderse como diversas caras de un mismo prisma. Por EI, Entorno Interactivo, se pone de manifiesto el lado estructural semántico y sintáctico, que puede traducirse en una red de interacciones dentro de una temporalidad y relaciones dadas por la interacción entre nodos; por ES, Episodio Situacional, se pretende evidenciar o resaltar el lado pragmático y situacional de tales Entornos; y por el ER la naturaleza relacional y reticular de los vínculos. 3 La extensión de los Nodos más allá de los agentes-personas obedece a la exigencia de incluir en los EISR otros sujetos o entidades que también configuran o son parte de los mismos en tanto que realidades de agencia contextual con los que se relaciona el Ego. Con ello vemos el EISR al completo con todo lo que tiene una función condicionante o facilitador de las interacciones o relaciones personales. Además en la narración el Ego ya establece la red y la estructura que atribuye al conjunto de Nodos las relaciones que aparecen en los EISR.
85Volumen 15//diciembre 2008 Un EISR es una parte del relato que contiene un conjunto de Nodos y Relaciones, en el sentido que venimos expresando, con un grado de contagio temático y de funcionalidad (por ejemplo, un texto narrativo referido a la escuela o a la familia, etc.) y con una cierta clausura marcada socio-espacial y socio-temporal- mente por expresiones explícitas de ‘lugares y tiempo’ o de sus deícticos. Cada EISR guarda, pues, un grado mayor de homogeneidad de contenido y de funcionalidad interna así como de heterogeneidad con relación a los otros diferentes EISR. Adquiere, además, una estructura reticular a partir de las relaciones entre Nodos que aparecen en las unidades de referencia que pertenecen a dicho EISR. Los EISR ya reticulados son la expresión de la red socio-personal en el dominio o campo social que corresponden a cada EISR. La Figura 1 lo muestra en un caso hipotético. 4 Se trata del Yo recapitulativo de la entrevista, el Yo que crea narrativamente los otros Yoes y los EISR correspondientes en la entrevista como parte esencial de la red socio-personal. 5El Yo o del entrevistado se muestra de forma explícita en los enunciados de carácter modal. Aparecen también otros Yoes, atribuibles o propios de diferentes momentos EISR de la biografía relatada por el entrevistador: el yo de la escuela primaria, el de la universidad… Estos Yoes nacen en el relato y no se han de confundir con el Yo narrador o del entrevistado: el Yo entrevistado genera y habla de los Yoes propios a los EISR. Esta diferencia de Yoes es clave en la concepción del modelo y en la interpretación como redes socio-personales. En este sentido hay tantos Yoes como EISR. Los diferentes Yoes intervienen en cada EISR y pertenecen a la estructura de la red socio-personal de cada uno de ellos. figura 1. Un eisr Como se ha adelantado los Nodos de cada EISR pueden ser: (i) un Yo genérico del Ego entrevistado o relator4 (ii) un Yo que corresponde a cada EISR5 (iii) otros Sujetos individuales y colectivos: grupos, asociaciones, organizaciones, entidades administrativas, etc. (iv) otras entidades de carácter más concreto, material o abstracto y conceptual que no son de naturaleza personal. Además de la diversidad de Nodos que aparece en un EISR, puede darse también una cierta variedad de Relaciones o expresiones verbales en las proposiciones propias al EISR y en el conjunto del relato lo que exigirá una reducción clasificatoria de las mismas desde el punto de vista conceptual y operativo. Puesto que los EISR configuran identidades en su contenido, función, roles y objetivos genéricos (el entorno o campo de la universidad, de la familia, de la empresa, etc.) cada uno está caracterizado por poseer una identidad u homogeneidad temporal o temporalidad específica. Así pues un EISR es una entidad estructurada reticularmente entre Nodos de diversa índole dados por el relato del Ego, propios a dicho EISR; en su identidad se integra además su temporalidad propia. Es decir, se trata de una real construcción social del Ego entrevistado con todos sus ingredientes. La estructura y temporalidad propias a cada IESR puede ser contrastada o comparada con las de otros EISR. Estas temporalidades se suceden y ligan en el tiempo a partir de los Pasajes entre EISR. Los Pasajes narrativos coMo esPina dorsaL de La dináMica de Las redes socio-PersonaLes Aunque dos EISR tengan identidades temporales y sociales diferentes, sin embargo pueden tener relaciones entre sí en el caso en que Nodos de cada uno de los EISR las mantengan. Por tanto, las relaciones que constituyen los Pasajes entre EISR expresan también la transición entre las correspondientes temporalidades. Por tanto, la sucesión sea de lineal o de interposición, superposición, etc. de los EISR vinculados por Pasajes a lo largo de todo el relato es lo que establece la dinámica de la red socio-personal, siendo dichos Pasajes marcadores del ‘cambio horario o aduana socio-temporales’ entre los EISR –se ha de recordar que los EISR son redes socio-personales. En el lenguaje de Goffman, los EISR pasan a ser unidades dramáticas dentro del ‘drama’ general del relato; por tanto en el discurso son unidades de referencia del discurso de tal forma que la relación entre ellas configuran una totalidad con significado propio a partir de su temporalidad (Goffman, 1987); en el de la lingüística cognitiva los EISR se aproximan a los ‘frames’ o marcos semánticos; y en el de White (1992, 1995) a los dominios reticulares. Es decir, los EISR son a su nivel formaciones socioculturales. Los Pasajes vinculan dichas formaciones que representan zonas del discurso más densas o centradas (cohesiva y/o estructuralmente). La misma identidad dada a los EISR conlleva que los Pasajes entre (o inter) dos de ellos sean menos densos que la densidad de dentro (o intra) de cada EISR, lo que no quiere decir que los Pasajes sean menos importantes o débiles; son importantes porque representan la continuidad temporal, o posible ruptura, de los diferentes EISR; en todo caso simpre representan un punto de inflexión en el discurso reticular. En el ejemplo que comentaremos en la Figura 2 se muestran articulaciones posibles entre EISR. Los segmentos entre ellos son los Pasajes narrativos entre Nodos de diferentes EISR. La figura, en conjunto, manifestaría la dinámica de la red socio-personal. >
REDES | Análisis dinámico de las redes personales86 En esta ejemplificación no damos cuenta del detalle del proceso de codificación del texto, ni del análisis de las unidades elementales como son las proposiciones para extraer los Nodos y sus Relaciones (véase Lozares, 2006) ya que se trata sólo de mostrar que la entrevista biográfico-narrativa constituye una fuente de información privilegiada y, su análisis o interpretación, un método adecuado para estudiar la dinámica pragmática, contextualizada y reticular de una red socio-personal basada en las temporalidades y dinámicas propias implementadas por el mismo narrador y no por el analista6. eL reLato deL eisr de La escUeLa de artes y oficios y Los PriMeros Pasos deL anáLisis El Cuadro 1 recoge exclusivamente todas las referencias que aparecen en todo el texto de la entrevista narrativo-biográfica del paso por la Escuela de Artes y Oficios (EAO), del entrevistado, en este caso, un joven trabajador en una empresa de tinte. La EAO configurará pues un EISR, con sus agentes, relaciones, etc., que es el objeto de esta ejemplificación. En este texto aparecen además otros Nodos de otros posibles EISR que mantienen relación con el de la EAO, como el Medio Familiar, la Primera Empresa y la Segunda Empresa, los Hobbies y las Amistades. La primera operación, dentro del proceso de análisis, consiste en segmentar el texto en unidades mínimas de interacción, es decir, en las proposiciones que aparecen en el texto. Esta segmentación y la atribución de un significado denotado sin ambigüedad a cada una de las unidades que provienen de dicha segmentación, se llevan a cabo a partir de una lectura atenta, repetida e interpretativa del texto. Dichas unidades se van asignando a los correspondientes EISR que van surgiendo, de manera constructiva en un análisis inicial y elemental de la entrevista. Aunque los criterios de delimitación de los EISR sean los de máxima densidad y clausura temáticas, sin embargo, como se ha sugerido, son necesariamente abiertos entre sí (véase la figura 2)7. Las operaciones siguientes consisten en identificar los Nodos en dicho texto y sus Relaciones. 4. Un ejemplo ilustrativo de la aproximación propuesta > 6 Tampoco entramos en las tipologías posibles de relaciones distintas y ricas que se dan entre los Nodos debido a las variadas codificaciones posibles de las expresiones verbales. Para esta ilustración sólo elegiremos, para dar cuenta mejor de los procesos dinámicos, las expresiones verbales (o relaciones entre Nodos) que muestran relaciones fácticas (sin entrar en subclasificaciones de las mismas) dejando de lado pe. las cognitivas y otras clasificaciones que enriquecen la interpretación de la dinámica de las redes socio-personales.. 7 Criterios adicionales para establecer los EISR son, por ejemplo, su coherencia temática y funcional, un grado relativo de autonomía, la cobertura institucional (familia, amistades, empresa, escuela…), los marcadores que se explicitan o los deícticos que circunscriben los espacial y tiempos sociales. cuadro 1. texto de la entrevista referido el eisr de la escuela de artes y oficios (eao) del textil Bueno, un compañero de clase, del Instituto me lo comentó. Mira, allí, enfrente del club de natación, la escuela de Arts i Oficis y allí, bueno fui, pregunté, me informé y me apunté, hice el curso y al final del curso, pues, incluso antes de acabar el curso ya empecé a trabajar. Yo le hice caso. Por eso para mí el curso de 3º BUP fue importante. Así pude entrar en la EAO. Mientras hacía 3º de BUP hice también los cursos de la EAO. Con la entrada en la EAO para mí fue ya como trabajar en el textil. Al hacer los cursos de los estudios de la EAO me di cuenta que los estudios de BUP servían para los estudios de la EAO en lo que es cultura y esas cosas. En la escuela a medida que pasaba el año iba adquiriendo más confianza en mí mismo y al final todo se me dio muy bien. Estos estudios y cursos los hice muy bien, al año ya estaba trabajando en la primera empresa. Los estudios en la EAO se me dieron bien. Desde el momento que me enteré en el BUP de los cursos de la EAO por un compañero mi objetivo fue conseguir hacerlos. Estos estudios fueron la base teórica tanto para la primera empresa en la que trabajé como para la que trabajo ahora. Si no es por dichos estudios no entro en la primera empresa y es que la Escuela además te encontraba trabajo. Los profesores de la escuela tienen influencia en la colocación de los alumnos en las empresas del textil de la comarca pues son los que han seguido los estudios de cada uno, te orientan, informan a los alumnos e intervienen luego en el momento de la selección de los alumnos... El gremio de la industria textil de la comarca también es importante en la selección de los alumnos y en la contratación en las primeras empresas pues son los del patronato de la Escuela y la Escuela está para preparar gente para sus empresas. En todo esto de encontrar trabajo y que las empresas te llamen me parece que interviene también la dirección de la escuela. Casi al final del curso, la primera empresa me hizo un contrato para entrar a trabajar en ella. Lo hizo por medio de otra empresa de contratación. Un día me llamó, fui a Barcelona a los locales de esta Empresa y me hizo la entrevista. En la entrevista te hacen tests de capacidades y te preguntan sobre lo que has estudiado y sobre los intereses del trabajo. figura 2. imagen de los diversos eisr del relato
87Volumen 15//diciembre 2008 8 El Nodo del Yo del entrevistado se refiere a Ego del entrevistado que produce la netrevista en el momento y situación de la llevarse a cabo la misma. En este Nodo el Yo Entrevistado o narrador es el de un sujeto que se ‘sitúa fuera del relato’, que cuenta y genera otros Nodos, acontecimientos y resultados y además hace valoraciones, dar opiniones, etc. 9 El cuadro expresa también los contenidos de los nodos de la red del EISR de la EAO. La relativa abundancia de siglas que identifican nodos puede hacer algo engorroso su seguimiento. Con todo, el texto es lo suficientemente corto como para que aún se puedan guardar los contenidos de las siglas en la memoria inmediata del lector. De todas maneras el cuadro 2 siempre puede servir de referencia para dichos contenidos. Para su mejor manejo se ha tratado de expresar en el texto al lado de la sigla su contenido para no tener que volver la Cuadro 2. identificación, cLasificación y anáLisis de Los nodos de cada eisr de La escUeLa de artes y oficios (eao) coMo eLeMentos de La redsocioPersonaL deL entrevistado Se trata de identificar, clasificar y analizar los Nodos del texto, sean los propios al EISR de la EAO o de otros EISR pero que mantienen relación con el primero. La clasificación que aparece en el Cuadro 2 se refiere pues a la naturaleza o identidad de los Nodos de la EAO del Textil junto a su codificación: agentes personificados, colectivos o entidades, nodos concretos o abstractos o que indican procesos o estados. Aparece en vertical la clasificación de los Nodos según su naturaleza y enver- > Cuadro 2. identidad y clasificación de los nodos según propios a la eao o en relación con la eao y según su naturaleza y envergadura9 Propios al EISR de la EAO Otros EISR Pasajes Propios al YO entrevistado Yoes del entrevistado YEAO: Yo EAO Y3BUP: Yo 3º BUP C3BUP: Compañero de 3º BUP YENT: Yo Entrevistado Grupos o colectivos PEAO: Profesores EAO AEAO: Alumnos EAO DEAO: Dirección EAO GRTX: Gremio textil de Empresarios Comarca Instituciones u organizaciones IEAO: Institución EAO 1ªETX: 1ª Empresa textil del entrevistado 2ªETX: 2ª Empresa textil del entrevistado EGTX: Empresas del GT EC1ET: Empresa Contratación para la inserción en la 1ª 1ET Cursos, Estudios EEAO: Estudios, cursos de la EAO EBUP: Estudios, curso de BUP ESTD: Estudios Procesos IS1ET: Inserción selección 1ª ET IATX: Inserción Alumnos en el Textil TTEX: Trabajo en Textil Estado personal, cognitivo... Competencias. Juicios o valores BIEN: Bien o Bueno BTEO: Base teórica CAPAC: Capacidad CONF: Confianza IMPO: Importante INTE: Interés gadura social y, en horizontal, según la relación que mantienen con la EAO: los propios a la EAO; los de otros EISR diferentes de EAO pero en relación con EISR de la EAO; los que son mediación o puente, Pasajes, entre la EAO y otros EISR; y el Nodo del Yo entrevistado8. Este tipo de clasificación, de doble entrada, es de gran interés informativo e interpretativo pues introduce, además de los Yoes personales, otros más institucionales, colectivos, en realidad contextuales, con relación al Yo personal que se cruzan y comparan con la pertenencia a diferentes EISR, el propio al EAO y otros. En rojo intenso los Nodos que son los que serán tomados en cuenta en este ejemplo por aparecer vinculados con verbos que expresan relaciones fácticas, como veremos más adelante; los otros están presentes en otros tipos de relaciones no tomadas en cuenta en la aplicación que se hace. Este EISR de la EAO es singular, primero, por su apertura a otros EISR diferentes a la EAO ya que sólo aparecen un 1/4 de Nodos propios con respecto a otros Nodos (Yoes o no), relacionados con él, pero de otros EISR; segundo, por su poder de intermediación global de la EAO con relación a otros EISR dado los Nodos que hacen de Pasaje; tercero, por el rol importante que tienen los Nodos personales, colectivos e institucionales. Cuando se lleva a cabo el análisis global de la entrevista, el EISR de la EAO, en tanto que EISR, tiene, como ya se constata en el cuadro, una función importante como transición o encrucijada en el relato de la vida laboral del entrevistado (ver Figura 2).
REDES | Análisis dinámico de las redes personales94 Rodrigo Araya Dujisin – Universidad Autonoma de Barcelona1 Multitudes y Redes en la caida de Milosevic Resumen El objetivo del estudio es analizar la composición y estructura de las redes personales de jóvenes serbios en relación a la masiva manifestación que se llevó a cabo el 5 de octubre de 2000 en la ciudad de Belgrado y que tuvo como resultado la caída del régimen de Slobodan Milosevic. El supuesto teórico que subyace en este estudio plantea que a nivel micro social podremos encontrar huellas y patrones del fenómeno macro social, en este caso de la Revolución de Octubre. La revolución es analizada desde el concepto de cascada cooperativa, donde los comportamientos individuales se combinan para producir un fenómeno emergente. La cascada cooperativa se analiza desde la perspectiva de las redes personales, donde se combinan tres factores principales: disminución de los umbrales individuales de acción, características de los alteri (composición) y medidas estructurales de centralidad. Abstract The aim of the study is to analyze the composition and structure of personal networks of young Serbs in relation to the massive demonstration that took place in Belgrade on October 5th, 2000 and whose main outcome was the fall of Milosevic’s regime. The theoretical assumption is that at the micro level it is possible to find prints and patterns of the macro phenomena. The revolution is analyzed from the concept of ‘cooperative cascade’, where individual actions are combined to produce an emergent phenomenon. The cooperative cascade is analyzed from the personal networks perspective, where three main factors are combined: decrease of individual thresholds, characteristics of alters (composition) and centrality measures (structure). PALABRAS CLAVE: Redes personales Acción colectiva Caida de Milosevic KEY WORDS: Personal networks Collective action Fall of Milosevic 1 Enviar correspondencia a: raray[email protected]
95Volumen 15//diciembre 2008 Perspectiva teórica El modelo teórico en el cuál se basa este estudio propone que la acción colectiva se produce como consecuencia de un proceso de “cascada informativa”, donde aumentan explosivamente los flujos de información a través de las relaciones interpersonales. Una cascada de información es un evento durante el cual los individuos espontáneamente dejan de actuar como individuos y comienzan a cooperar, actuando como una masa coherente (Watts, 2003). Las cascadas informativas, ya sea en una situación de pánico financiero, turbas o revoluciones, pueden ser desencadenadas por un pequeño estímulo inicial y luego propagarse a través de un sistema completo. Es la idea de contagio social y reacción en cadena. La diferencia entre una cascada informativa y una cascada cooperativa radica en que en ésta última los individuos no sólo se dejan llevar sino que contribuyen decisivamente al movimiento social. Las cascadas cooperativas pueden ser definidas en un nivel micro social como la puesta en alerta y activación de toda la red personal de un individuo. Se pueden activar los lazos débiles e incluso los lazos latentes, aquellos que han estado inactivos por largo tiempo para asegurar el éxito de la movilización. A nivel macro social pueden ser observadas como estallidos masivos de cooperación donde se pasa de la lógica racional individualista (Olson) a una colectiva y del don (Mauss). Se ofrece la red y recursos personales para el logro de los objetivos colectivos. De acuerdo a la teoría de Watts (2003) los grupos o redes con alta conectividad tienden a ser estables y presentan menor vulnerabilidad ante este tipo de fenómenos de contagio social y, por lo tanto, es menos probable que el origen de una cascada sea una red densa y de alta conectividad interna. Las cascadas a nivel de un sistema social pueden comenzar por dos vías, ya sea por la reducción del umbral promedio de la población o por la reducción de la densidad promedio de una red (cantidad de conexiones). Cuando ambos factores son altos (umbrales y densidad) el sistema tiende a ser estable. Para prevenir o precipitar una cascada global (a nivel de un sistema) la clave reside en no centrarse en el estímulo en sí mismo, sino en la estructura de la red en la cual el estímulo golpea (Watts, 2003). cicLo de La acción coLectiva El ciclo de la acción colectiva se puede describir desde la perspectiva de la difusión de informaciones. En este sentido la cascada cooperativa sería un episodio que sigue la curva de la difusión de informaciones de Rogers (2003). En este caso, una primera fase se podría definir como individualismo racional, de la vida cotidiana, donde los comportamientos están regidos por la lógica de maximizar los intereses individuales. Una segunda fase se denomina agitación asociativa y se puede describir como la activación de las redes sociales por el aumento de los flujos de información y/o por ciertos cambios producidos en alguna parte sensible de la red, esto es, donde están los innovadores, adoptadores tempranos, quienes acogen determinada idea nueva que impacta en sus entornos inmediatos y luego en el resto de la red. Los individuos adoptan una innovación con la expectativa de que otros la adoptarán en el futuro. El efecto contagio ocurre cuando un individuo ve a sus pares adoptando una nueva idea. Observar mientras se es observado juega un papel especialmente importante en el proceso de difusión (Rogers, 2003) La agitación asociativa producida por la adopción de una nueva idea puede alcanzar el nivel de masa crítica, esto es, el umbral social o punto de quiebre (tipping point) en el proceso de difusión. Después de que la masa crítica es alcanzada, las normas del sistema social favorecen nuevas adopciones por parte de otros miembros del sistema. Cuando el nivel de masa crítica está cerca de ser alcanzado, basta con unos pocos nuevos adopta para marcar una gran diferencia, ya que la tasa de adopción rápidamente escala. En el caso de la difusión de informaciones, el umbral (individual) se alcanza cuando un individuo está convencido de adoptar una idea nueva, al saber que cierto número de otros individuos en su entorno la han adoptado y están satisfechos con la innovación. Granovetter (1978) define umbral como el número de otros individuos que deberían estar vinculados a una actividad antes de que un individuo dado se vincule a tal actividad. Propone el siguiente ejemplo para describir los umbrales individuales: Imaginemos 100 personas reunidas en una plaza en una potencial situación de disturbio. Supongamos que sus umbrales de disturbio están distribuidos como sigue: Hay un individuo con umbral 0, otro con umbral 1, otro con umbral 2, y así sucesivamente hasta el último individuo con un umbral 99. Ésta es una distribución de umbrales. El resultado es claro y puede ser descrito como efecto “subirse al carro” o “efecto dominó”. La persona con umbral 0, el instigador, comienza el disturbio, rompe una ventana o lanza una piedra. Esto activa a la persona con umbral 1. La actividad de estas dos personas activa entonces a la persona con umbral 2 y así sucesivamente hasta que las 100 personas se han unido al disturbio. El umbral de adopción ocurre a nivel individual, mientras que la masa crítica opera a nivel del sistema. Los individuos tienen umbrales de adopción, mientras que los sistemas sociales, comunidades y organizaciones tienen masa crítica. Una vez alcanzado el nivel de masa crítica el sistema entra en el episodio distribuido o cascada cooperativa, donde aumenta la frecuencia de las comunicaciones, se activan lazos débiles, latentes e incluso se superan trabas de distancia social y jerarquía. Los individuos dejan de actuar como individuos y son parte de una masa coherente, es decir, se ha producido la acción colectiva. >
REDES | Análisis dinámico de las redes personales96 Luego del peak en el ciclo de la acción colectiva el sistema tiende a normalizarse. Se vuelve a los múltiples centros, se vuelve a un estado de agitación asociativa, disminuyen los flujos de información y finalmente se vuelve al estado de individualismo racional. No obstante la curva sugiere la idea de declive simétrico, esto es, volver al mismo punto de partida, es plausible sostener figura 1. ciclo de la acción colectiva que no es así. La idea del ‘efecto memoria’ (Lozano, Borge, Arenas, 2007) sostiene que una vez que desaparece el estímulo que generó la transformación del sistema, éste no vuelve al mismo punto de partida. Hay un aumento de la cohesión del sistema después de una crisis y se observa un efecto memoria en el periodo entre crisis. Diseño del estudio El estudio consistió en un análisis comparativo de la composición y estructura de las redes personales de jóvenes belgradenses. La estrategia para abordar este estudio consideró recorrer las redes de personas que participaron en la Revolución de Octubre. La muestra de casos se confeccionó con el procedimiento ‘bola de nieve’, esto es, recorriendo los contactos que los propios entrevistados van generando. De este modo se va recorriendo el ‘mundo social’ de los entrevistados primarios. Tambien se entrevistó a personas que no participaron de la manifestación para tener un parámetro de comparación de las redes personales. Todas las personas entrevistadas son residentes en la ciudad de Belgrado al momento de la entrevista (entre noviembre de 2006 y mayo de 2007). La mayoría de las entrevistas (54 de 68) se hicieron a partir de dos casos o egos primarios. Por lo tanto, la mayoría de las redes personales están relacionadas a uno de los dos egos primarios. No es una muestra estadísticamente representativa, pero cualitativamente valiosa en tanto recorre y de alguna forma reconstruye un fragmento de la multitud. Se realizó un levantamiento de información en distintos niveles. Se aplicó una encuesta a 100 personas y dentro de éstas se realizó una entrevista en profundidad con 68 casos. Cada una de las 68 entrevistas contiene información de 30 personas (alteri) con las cuales cada caso (ego) se relacionaba en el año 2000. En consecuencia, este levantamiento contiene información sobre 2040 personas (68 casos x 30 alteri cada uno). La mayoría de los estudios sobre redes personales se centran en los lazos fuertes, esto es, el núcleo central de la red que generalmente es el que provee apoyo social (Maya y Holgado, 2005). En este caso se han considerado los criterios propuestos por McCarty (2002) respecto a la estructura de las redes personales. McCarty plantea que a partir de 40 alteri se puede reflejar la estructura de la red personal en todas sus dimensiones. De esta forma, el estudio no se limita a los lazos fuertes del entrevistado, obteniendo un acercamiento más válido de la red personal. En las aplicaciones piloto del cuestionario se trabajó con 45 alteri, sin embargo, resultó ser una cifra muy alta y difícil de completar por el entrevistado, ya que en este estudio se están analizando redes personales de un periodo pasado, lo que supone dificultades para recordar y reconstruir el mundo social de manera retroactiva. Además de lo anterior, las entrevistas con 45 alteri pueden durar más de una hora y media y aumenta el riesgo de deserción del entrevistado en mitad del proceso. Por otra parte, en el estudio ‘Los puentes interlocales’ (Araya y Maya, 2005) las redes con 25 alteri resultaron adecuadas para analizar la estructura, composición y funcionalidad de las redes personales de estudiantes universitarios en Sevilla. De este modo, se llegó a la conclusión de trabajar con 30 alteri para el estudio en Belgrado.
97Volumen 15//diciembre 2008 efecto MeMoria y sesgos Las entrevistas comenzaban con una conversación abierta para situar a la persona en el período de la revolución. Se le preguntaba sobre cómo era su vida en ese periodo, sus actividades principales, ya sea trabajo, colegio o universidad y cuáles eran sus rutinas cotidianas. La idea era situar a la persona en el contexto particular de ese periodo. Luego se le preguntaba por el día de la manifestación y se le pedía que recordara como comenzó aquel día, con qué personas estuvo, si recuerda la forma en que estaba vestido/a. Esta primera fase de la entrevista era fundamental, ya que había que transportar a la persona a la época de la Revolución. El hecho de que el día 5 de Octubre sea un hito para el país y para muchas personas, ayuda a que los sucesos se recuerden con facilidad, ya que no es un día cualquiera al que se les está pidiendo que se transporten. Fue un momento único y para muchas personas está asociado a fuertes emociones. Algo equivalente sucedería si se realizara un estudio que intente reconstruir detalles cotidianos del 11 de septiembre del 2001 en Nueva York, o el 11 de marzo de 2004 en Madrid. Probablemente cualquier ciudadano berlinés recordará más detalles del 9 de noviembre de 1989 que de cualquier otro día de ese año. Son fechas especiales que la memoria registra de manera particular. Por lo tanto, en este caso el problema de la fiabilidad de la memoria es menos complicado que en otros estudios retrospectivos. No obstante lo anterior, una cosa es la capacidad de recordar y otra cosa es qué se recuerda. Los estudios que abordan temáticas retroactivas enfrentan además del problema de la memoria, el problema de los sesgos. La memoria es selectiva (Molina, 2005) y a veces distorsiona aquellos elementos no deseados, o se adornan situaciones porque no se quiere revelar comportamientos, actitudes que ahora son indeseables. En el estudio de Opp y Gern (1993) sobre las manifestaciones en Leipzig que derivaron en la caída del muro de Berlín en 1989, se descubrió que mucha gente negaba su militancia en el partido socialista de la RDA, al mismo tiempo que se sobreestimaba la participación que tuvieron en las manifestaciones de 1989. Este estudio fue realizado 4 años después de aquellas manifestaciones y plantea la importancia de considerar los sesgos en este tipo de análisis. Opp y Gern identificaron dos problemas que pueden distorsionar la fiabilidad de las respuestas en este tipo de estudios, lo que denominan el “efecto resultado” y el “efecto héroe”. El primero se refiere a la tendencia de las personas a ajustar su cognición del evento a sus resultados, en este caso una revolución exitosa. El segundo sesgo, el “efecto héroe”, se refiere a la tendencia a sobreestimar el rol que tuvieron en la revolución y los riesgos personales que corrieron, debido a lo bien visto y celebrado de los sucesos. Algunas personas pueden considerar que participaron de la manifestación, aunque solo fueron a la esquina a comprar algo > y vieron a la multitud pasar con sus propios ojos. Para controlar este sesgo se elaboró una pregunta que consideraba el incentivo moral a ser parte de la revolución. Ante la pregunta del cuestionario ¿participaste de la manifestación del 5 de Octubre? Se ofrecieron tres respuestas posibles. Además de las respuestas afirmativa y negativa se elaboró una respuesta intermedia que es ‘no, pero me hubiera gustado estar’. Aquí caben todas las excusas posibles. Algunos señalaron que ese día no estaban en la ciudad, otros que estaban enfermos, etc. Pero deja la posibilidad de no ser un “anti-revolución” en la respuesta. ProcesaMiento y anáLisis de La inforMación A partir del cuestionario de 10 preguntas se elaboró una base de datos en SPSS de 100 casos, con más de 30 variables. Por otro lado, se construyeron 68 matrices de redes personales (de 30 x 30 actores) que se refieren a 2040 relaciones en total (68 egos x 30 alteri). Cada una de estas matrices fue manejada y analizada con UCInet (Borgatti, Everett & Freeman, 2002) y la información resumen de cada uno de los 68 casos fue introducida posteriormente en SPSS junto con el resto de datos descriptivos. Posteriormente se eliminaron los casos del cuestionario que no tenían la red personal. Así, la base de datos en SPSS quedó con 68 casos y por cada uno de ellos una base de datos en UCInet. Para la visualización de las redes se utilizó el software Netdraw, un subprograma parte de UCInet. cUestionario La entrevista/cuestionario consta de cuatro partes y tiene una duración de aplicación promedio de 1 hora. Las tres primeras partes son estructuradas y se realiza con el apoyo de un ordenador. La cuarta parte son observaciones cualitativas que surgen de la conversación. Módulo 1: Perfil del entrevistado (ego) El primer módulo es el perfil del entrevistado, en adelante ‘ego’. En esta sección hay cinco preguntas de información básica del entrevistado. Nombre, edad, educación, estado civil, información de contacto. También se pregunta por variables descriptivas como acceso a tecnologías de información (teléfono móvil e Internet) en el año 2000 y en el año 2007. Participación en organizaciones sociales (2000 y 2007) y participación en la manifestación del 5 de octubre del año 2000. Este primer módulo es una encuesta estructurada y se aplicó a 100 personas, de las cuales se logró hacer la red personal a 68 casos. Las 32 encuestas restantes fueron eliminadas del análisis. > >
REDES | Análisis dinámico de las redes personales98 Módulo 2: Generador de nombres El objetivo de este módulo es obtener una lista de 30 personas con las que el entrevistado tenía algún tipo de relación en el año 2000. La idea es recrear la vida social de la persona en ese periodo. Si el entrevistado no recuerda un nombre o por alguna razón prefiere mantener los nombres en privado se utilizaron sobrenombres o etiquetas genéricas (el hermano de la vecina, etc.). La pregunta generadora de nombres es: a continuación señálame el nombre de personas con las que tenías algún tipo de relación en ese tiempo. Trata de recordar cómo era tu vida cotidiana, tus actividades principales y de acuerdo a eso me vas señalando los nombres. Pueden ser personas de la familia, colegio, vecindario, universidad, amigos de fiesta, etc. Pueden ser personas muy cercanas y otras no tanto, como un contacto de la universidad o un vecino a quien apenas saludabas cada mañana. También puedes mencionar personas con las cuales había una mala relación o alguien que falleció posteriormente. La lista de nombres se han ingresado al ordenador a medida que se van mencionando, por lo tanto se tiene una lista de 30 nombre. Las personas nombradas son los ‘alteri’. A continuación se realizan algunas preguntas básicas sobre cada alter. En sucesivas columnas se indica mediante códigos (0, 1) preestablecidos a) género de cada alter; b) si la persona estuvo en las manifestaciones del 5 de octubre. Si el entrevistado no sabe con seguridad o no recuerda, se le pide que señale su percepción al respecto (si cree que participó o no) de acuerdo al conocimiento que tiene de la respectiva persona. c) la tercera pregunta sobre cada alter es acerca de la influencia percibida para participar en los eventos. El objetivo es identificar a aquellos alteri que eventualmente influenciaron a ego para participar en las manifestaciones. La influencia es entendida de una manera flexible (opinión respetada, admiración, o simplemente porque cierto alter invitó a ego ese día para ir a las manifestaciones. d) la última pregunta de esta sección es sobre la influencia ejercida por ego en los alteri. Aquí el objetivo es identificar a las personas que (según la percepción de ego) recibieron su influencia para asistir a las manifestaciones. Se trata de personas invitadas por ego ese día o porque generalmente siguen sus opiniones/actitudes/comportamiento. Como resultado de esta sección se obtiene una matriz donde están los nombres de 30 alteri y los atributos de cada uno definidos por las preguntas a, b, c y d. Módulo 3: Matriz de adyacencia En este modulo de la entrevista se le pregunta a ego por las relaciones entre cada alter de la lista. Se confecciona una matriz con los 30 nombres en las filas y en las columnas. Se comienza preguntando si el primer nombre en las columnas conoce a cada uno de los 29 nombre de la lista. La respuesta es sí cuando son amigos, familiares, compañeros de trabajo, conocidos, etc. Se considera una relación cuando dos personas se reconocen por el nombre y podrían detenerse en la calle, saludarse y eventualmente tomar un café. Las relaciones negativas también son consideradas. Nombre por nombre (alter por alter) se va preguntando por las relaciones de todos con todos. Módulo 4: Observaciones sobre ego En esta sección se escriben las notas, observaciones sobre cada ego que surgen durante la entrevista. La idea es describir a la persona. Generalmente la entrevista termina con una conversación abierta donde surgen temas interesantes de documentar, tal como situación socioeconómica, características de personalidad (sociable, tímido, etc.) y anécdotas sobre la Revolución de Octubre. El análisis de resultados ha seguido cuatro pasos consecutivos. En primer lugar se analiza el perfil de los entrevistados y se clasifican de acuerdo a su participación en la Revolución de Octubre. En segundo lugar se realiza un análisis de la composición de las redes personales, de acuerdo a los subgrupos identificados en la etapa anterior. En tercer lugar se analiza la estructura de las redes personales, de acuerdo a las medidas de centralidad de Freeman (1978). Finalmente se propone una tipología de las redes personales. PerfiL de Los entrevistados Los entrevistados tienen en promedio 30,1 años de edad, siendo 21 años la mínima y 59 la edad máxima de los casos entrevistados. El 67,6% de los casos se concentra en el tramo de edad que va de los 21 a los 29 años. Un 16% está en el tramo que va entre los 30 y 39 años y otro 16% está en el tramo que va de los 40 a los 59 años de edad. Resultados >
Volumen 15//diciembre 2008 99 Una amplia mayoría de los casos son solteros (82%), mientras un 15% están casados y sólo un 2,9% son divorciados. La mayoría de las personas entrevistadas (88%) reside con su familia, mientras unos pocos viven con su pareja (7%) y quienes viven en un piso compartido o sólo resultaron ser casos muy minoritarios (1,5% cada uno). Para el año 2000 más de un tercio de los entrevistados (38%) estaba en el colegio y una proporción similar (35%) eran estudiantes universitarios. Dentro de éstos últimos un 10% trabajaba además de estudiar. De los casos restantes casi un cuarto de la muestra (23%) trabajaban en el año 2000 y una pequeña proporción (3%) se encontraba desempleado. Al momento de la entrevista (2007) la mayoría de los casos (66%) es estudiante universitario y algunos de ellos trabajan paralelamente. Hasta aquí tenemos variables descriptivas de los entrevistados que se pueden resumir en que la mayoría son jóvenes, solteros y para el año 2000 una amplia mayoría vivía con sus familias y su actividad principal era la de estudiante, ya sea del colegio o universidad. cLasificación de Los casos Un segundo paso en el análisis consiste en clasificar a los entrevistados de acuerdo a la variable que haría de filtro al conjunto de la muestra. De este modo, los casos se clasificaron entre quienes participaron de la Revolución, quienes no participaron y quienes no lo hicieron, pero les habría gustado. Esta tercera alternativa se estableció para minimizar el impacto del ‘efecto resultado’ y el ‘efecto héroe’ que describieran Opp y Gern (1993) para el caso de Alemania del Este. Dado que el evento en cuestión fue exitoso y está asociado a una serie de atributos social y moralmente deseables, se estableció como alternativa para atraer a aquellos que podrían verse tentados con el efecto resultado y el efecto héroe. Del total de entrevistados (68) una mayoría clara (56%, equivalente a 38 casos) señala haber participado de la Revolución manifestándose en la calle aquel día 5 de octubre. Un segundo grupo de entrevistados (29%, equivalente a 20 casos) son aquellos que no participaron del evento, ya sea por no compartir los objetivos políticos o los métodos de la acción colectiva. El tercer grupo lo conforman aquellos que no participaron, pero les habría gustado estar ahí (14%, el equivalente a 10 casos). En adelante a estos grupos le llamaremos los revolucionarios, conservadores y efecto héroe, respectivamente. tecnoLogías de inforMación y MeMbresía en organizaciones Dos hipótesis complementarias fueron puestas a prueba en la encuesta. La primera hipótesis es sobre el rol que eventualmente tuvieron las tecnologías de la información en la coordinación de acciones durante la revuelta de Octubre. A pesar de que para el > > año 2000 las tasas de penetración de internet eran bastante bajas a nivel mundial, se ha planteado en algunos documentos no académicos (documentales, prensa y blogs) que éstas tuvieron un rol importante en la manifestación. Para el año 2000 la penetración de Internet en Europa era del 14%. En Serbia y Montenegro para ese año la tasa era de un 4% de la población (ITU, 2003). No obstante, esta cifra es a nivel nacional e incluye a Kosovo, donde la penetración era casi inexistente para esa fecha. Por lo tanto, si se considera Serbia sin Kosovo la tasa de penetración sube a 7% y si se considera solo Belgrado la tasa alcanza el 18% para el año 2000 (Belgrade Open School, 2007). Por último, si la tasa de penetración se analiza por tramo de edad probablemente la tasa aumente significativamente. Está ampliamente documentado que en las primeras fases de la masificación de internet los usuarios eran mayoritariamente jóvenes entre 15 y 29 años. No hay cifras de penetración por tramo de edad para el año 2000, pero una proyección razonable podría establecer que el 35% de los belgradenses menores de 30 años eran usuarios de Internet en el año 20002. Al momento del estudio (2006, 2007) casi la totalidad de los entrevistados tenía acceso a alguna tecnología de información, ya sea sólo a móvil (17%) o móvil e Internet (81%). Ahora bien, lo que interesa es saber cómo era la situación en el año 2000. De la muestra consultada en este estudio un 41% señala no tener ningún tipo de acceso a tecnologías de información en el año 2000, ya sea Internet o teléfono móvil. Un 16% señala tener acceso sólo a teléfono móvil, mientras un 17,6% sólo a Internet. Por último, un 25% de los consultados señala tener acceso a móvil e Internet en el año 2000. Por lo tanto, un 42,6% de los casos tenía acceso a Internet (sumando sólo Internet y móvil más Internet) y un 59% a algún tipo de tecnología de información (sólo móvil, sólo Internet o ambos). Si consideramos que el 67,6% de los casos de este estudio tienen entre 21 y 29 años al momento de la entrevista, es decir, tenían entre 15 y 23 años en el año 2000, las altas cifras no deberían sorprender mayormente, ya que es un segmento muy específico de la población que se caracteriza por la adopción temprana de estas tecnologías. Ahora, si analizamos el acceso a las tecnologías según los grupos establecidos (revolucionarios, conservadores y efecto héroe) los resultados son sugerentes, ya que el 50% de los revolucionarios tenía acceso a Internet en el año 2000, mientras los conservadores sólo el 30%. No obstante, estas cifras no dan para entusiasmarse demasiado, ya que la muestra es muy pequeña y la dispersión alta, por lo que unos pocos casos pueden significar 2 Esta proyección es propia y está basada en los reportes de ITU (Internacional Telecomunication Union). La cifra propuesta (35%) se basa en datos desagregadas por tramo de edad en paises con tasas de penetración similares a la de Serbia y Montenegro para el año 2000.
REDES | Análisis dinámico de las redes personales100 una gran variación. Si bien no son cifras estadísticamente significativas, si las podemos considerar sugerentes para caracterizar al grupo de los revolucionarios. Respecto a la membresía en organizaciones formales, también se encuentran ligeras tendencias entre los grupos analizados. Mientras el 72% de los revolucionarios ha participado en algún tipo de organización formal (juvenil, política, deportiva, social), solo el 25% de los conservadores lo ha hecho. Nuevamente hay que destacar que estas cifras hay que valorarlas con precaución. Se trata de señales sugerentes a partir de una muestra muy pequeña. coMPosición de La red Una de las hipótesis centrales de este estudio sostiene que a nivel microsocial podremos encontrar huellas del fenómeno macrosocial, en este caso la Revolución de Belgrado. Una segunda hipótesis propone que las redes personales fueron el principal canal de difusión de información e influencia mutua para participar de la manifestación, esto es, la masa crítica se logró a nivel micro, rompiendo los umbrales de participación a nivel interpersonal. Dicho de otro modo, una vez alcanzado cierto umbral de adopción de una conducta, es muy probable que se adopte aquel comportamiento. Esta hipótesis está ampliamente analizada para los procesos de difusión de innovaciones (Rogers, 2003; Valente, 1996). La proposición de los umbrales en las redes sociales para la difusión de innovaciones se basa en el principio de la homofilia (Rogers, 2003) que básicamente consiste en que el intercambio de ideas ocurre con mayor frecuencia entre iguales, ya que la comunicación es más efectiva cuando emisor y receptor son parecidos. Homofilia es el grado de similitud entre dos individuos que se comunican y es un acelerador de las innovaciones, pero dentro de los límites de la red de iguales. La heterofilia, en cambio, es el grado de diferencia entre individuos que se comunican y tiene la propiedad de conectar mundos distintos. Los vínculos interpersonales heterófilos en un sistema tienen la propiedad de hacer puente, lo que es especialmente importante para la transmisión de nuevas ideas, innovaciones, tal como lo plantea la teoría de la fuerza de los lazos débiles de Granovetter (1973). Es decir, las relaciones heterófilas son claves en la adopción de nuevas ideas y la homofilia es el acelerador de la difusión de determinada innovación o comportamiento. Las cascadas de información y cooperación, en consecuencia, se producen cuando ciertos umbrales de adopción son superados y la nueva idea, información o comportamiento se difunde a través de redes de iguales. Para poner a prueba esta hipótesis se analiza la composición de las redes personales de los 68 egos y sus 2040 relaciones. Para ello se calculó el número promedio de personas que participaron de la Revolución en cada red personal. Los resultados señalan que los revolucionarios tienen en promedio 16 alteri que participaron de > la manifestación, en cambio los conservadores 8,6. Dicho de otro modo, los revolucionarios tienen en promedio 7,4 revolucionarios más en su red que los conservadores. Aquellos clasificados como ‘efecto héroe’ tienen en promedio 13 alteri que participaron de la revolución. En consecuencia, los revolucionarios tienen más revolucionarios en su red personal y los conservadores, tienen más conservadores. Es decir, superado cierto umbral de alteri que participaron o no en la revolución, podríamos predecir con una alta probabilidad si determinado ego es revolucionario o conservador. Resulta interesante el caso de los ‘héroes’, cuyas redes personales tienden a parecerse a la de los revolucionarios (el comportamiento deseado), aunque con menor número de personas que participaron de la revolución. Tabla 1. composición de las redes personales Participación en la manifestación ALTER SI* SI Media 16 N 38 Desv. típ. 5,685 NO, pero me habría gustado estar Media 13,3 N 10 Desv. típ. 5,293 NO Media 8,6 N 20 Desv. típ. 4,795 Total Media 13,43 N 68 Desv. típ. 6,233 * La variable Alter si corresponde al número de alteri que participaron en la revolución. La otra variable analizada respecto a la composición de las redes personales es la de influencia recibida y ejercida en otros. En el módulo 2 del cuestionario (generador de nombres) preguntábamos por la influencia que ego recibió de sus alteri, así como la influencia que eventualmente ego tuvo en ellos. Se calculó el número total de alteri influenciadores e influenciados para comparar la composición de las redes. Los resultados muestran que los revolucionarios en promedio fueron influenciados por 8 personas de su red personal, mientras que ellos influenciaron a otras 8,4 personas de su red para participar de la Revolución. Los conservadores, en cambio, recibieron influencia de 5,6 personas de su red para no participar de la revolución e influenciaron a otros 5,3 para resistir la cascada revolucionaria. El resultado más sorprendente es el de los ‘héroes’, ya que señalan haber sido influenciados por 8,4 personas y declaran haber influenciado a otras 10,5 para participar de la revolución. Es
Volumen 15//diciembre 2008 101 decir, los que no participaron de la revolución pero les habría gustado, declaran haber sido más influyentes que aquellos que participaron activamente. Probablemente aquí estamos ante lo que Opp y Gern describieron como una tendencia a sobreestimar el rol que tuvieron en la revolución. Dentro de los revolucionarios hay una percepción de mayor influencia recibida y ejercida en otros que entre los conservadores. Por cierto hay que considerar que los revolucionarios están imbuidos en un proceso de cascada cooperativa, mientras los conservadores tienen menos incentivos para ejercer influencia ya que la ola va en otra dirección. Todo lo anterior hay que tomarlo como lo que es: una primera aproximación a un fenómeno social emergente, complejo, poco estudiado, pero que tuvo importantes consecuencias para la historia reciente del país. estrUctUra de La red Para analizar la estructura de las redes personales se han utilizado las medidas de centralidad, también conocidas como Medidas de centralidad de Freeman, dado su influyente trabajo ‘Centrality in Social Networks’ (Freeman, 1978). Se trata de cuatro medidas que se utilizan para caracterizar la estructura de las redes sociales. Centralidad, cercanía, intermediación (Freeman, 1978) y Eigenvector. > Los resultados del análisis muestran que las redes personales de los conservadores, en sus propiedades estructurales, tienen un mayor nivel de integración y densidad. Concretamente, muestran un índice promedio de centralidad de grado más elevado que las redes de los revolucionarios. Esto quiere decir que los conservadores tienen redes más densas y con mayor conectividad. La medida de cercanía muestra una tendencia similar, ya que entre las redes de los conservadores un nodo determinado está en promedio más cerca de los otros nodos de la red. Por el contrario, el promedio de intermediación es mayor en las redes personales de los revolucionarios. Esto quiere decir que en promedio estas redes tienen mayor capacidad de conectar partes distintas de la red. Pese a tratarse de índices poco específicos de las propiedades estructurales de las redes personales (se trata de cálculos promedio), los datos apuntan a una diferente conformación de las relaciones en función de la participación en la revolución. En suma, los revolucionarios tienen en promedio redes menos densas que los conservadores y con mayor grado de intermediación. Esto podría considerarse como un grado mayor de diversidad de la red. Por otro lado, las redes de los conservadores tienen un alto potencial para la difusión de alguna información o comportamiento, el cual circulará con mayor velocidad, aunque al ser redes más cerradas hay menos circulación de ideas nuevas. Hasta aquí creemos haber ofrecido soporte empírico modes- to, pero valioso, para la comprensión de un fenómeno social como es la manifestación que provocó la caída de Milosevic. Tabla 2. Medidas de centralidad promedio de las redes presonales Participación manifestación Degree Closeness Betweenn Eigenvec SI Media 41,21821 55,03663 2,45353 21,85703 N 38 38 38 38 Desv. típ. 12,20267 17,072303 0,916324 6,773009 NO, pero me habría gustado estar Media 42,0459 57,2758 2,3784 23,1982 N 10 10 10 10 Desv. típ. 4,786025 13,37618 0,508213 0,974289 NO Media 50,6782 61,8687 1,9397 23,7853 N 20 20 20 20 Desv. típ. 14,62718 13,382912 0,76113 1,198839 Total Media 44,12228 57,37535 2,29135 22,6214 N 68 68 68 68 Desv. típ. 12,81555 15,649683 0,845947 5,162722 Estas cuatro medidas permiten caracterizar la estructura de las redes personales analizadas. Para cada entrevistado se calcularon con UCInet los indicadores de centralidad promedio de su red personal (30 x 30). Concretamente, se calculó el promedio de lazos de los actores de la red personal (degree); la cercanía promedio (closeness); el promedio de geodésicos (el camino más corto entre cada par) que pasan por cada actor (betweeness) y el indicador promedio de centralidad eigenvector. Las condiciones históricas y políticas son necesarias, pero no suficientes. Es necesario además que se produzca un fenómeno de cascada, un cambio en los sentimientos de confianza, una ruptura de las instituciones que rigen la interacción cotidiana, para que el fenómeno tenga lugar. Después, este fenómeno no será puntual, sino que tendrá efectos de nuevo en la vida cotidiana de las personas por los cambios macro-institucionales que se produjeron.
REDES | Análisis dinámico de las redes personales102 A partir de la tipología establecida (revolucionarios, conservadores) se seleccionaron 8 casos de cada una de las categorías extremas para realizar un examen exploratorio de la representación gráfica de las redes personales. El principal criterio para la selección de los casos fue la composición de la red personal. Se eligieron los casos más representativos de cada grupo, procurando mantener la heterogeneidad interna en cada tipo ideal. De este modo, seleccionamos 8 casos de los 38 que corresponden a los revolucionarios (21% del total) y 8 casos de los 20 conservadores (40% del total). Es importante señalar que las representaciones gráficas sugieren ideas para poner a prueba, sugerir nuevas hipótesis más que proponer reflexiones concluyentes. Para cada caso se elaboró un gráfico de las relaciones entre los 30 alteri mencionados por cada encuestado. La composición de la red personal fue representada con diferentes colores: los nodos rojos corresponden a los revolucionarios, aquellos que asistieron a la manifestación, mientras que los nodos amarillos corresponde a los conservadores. Cada gráfico corresponde a la red personal de un ego (entrevistado), el cual no aparece en la representación, ya que distorsionaría la estructura apareciendo siempre en el centro. La forma de las redes y la distribución espacial de los nodos la establece el software de análisis (UCInet) basado en las medidas estructurales. Dicho explícitamente, esto no es un dibujo, sino una representación analítica. Al analizar el conjunto de casos seleccionados para cada tipo ideal surgen las siguientes características de las redes personales. Los revoLUcionarios Son aquellos que tienen redes personales donde al menos dos tercios de su entorno (66% o más) participaron en la manifestación del 5 de octubre. Son redes donde los umbrales de adopción se han superado, ya sea un umbral de adopción de innovaciones (Rogers, 2003), de una acción colectiva (Coleman, 1990) o un umbral de rebeldía (Urrutia, 2003). En otras palabras, el entorno es lo suficientemente claro, respecto al comportamiento analizado, como para que ego se sienta socialmente aceptado para adoptar tal comportamiento. Quienes tienen umbrales bajos son los innovadores y quienes tienen umbrales muy altos son los rezagados. En este estudio no conocemos el umbral particular de cada ego, pero si tenemos certeza de que ante un entorno mayoritariamente orientado a cierta conducta, alcanzada la masa crítica que desencadena las cascadas, la probabilidad es muy alta de que ego se suba a la ola y lo lleve la cascada. Así, vemos que en las redes de los revolucionarios predominan las relaciones con otros revolucionarios. Se podría especular que Tipología de redes personales la red está movilizada para la revolución. Hay flujo de información y coordinación de acciones. Por otro lado, las redes muestran una estructura más heterogénea y se pueden ver distintos grupos. En algunos casos (C25, C23) hay grupos totalmente desconectados de otros. Esto nos indica un alto nivel de intermediación de ego en la red personal. Cuando hay grupos sin conectar en la representación, quiere decir que ego es el puente entre aquellos grupos, como por ejemplo los amigos del barrio y los amigos de la universidad. Dentro de los revolucionarios se identificó un subgrupo con características particulares. Se trata de personas que a pesar de tener una red personal mayoritariamente conservadora, asistieron a la manifestación. Les denominaremos los ‘innovadores’, ya que son revolucionarios a pesar de sus entornos conservadores, tal como lo muestran los casos C10 y C34, donde prácticamente todos los nodos son amarillos. No obstante lo anterior, en ambos casos hay un revolucionario en el entorno cercano (en el centro de la red, en rojo) lo que podría indicar que se trata de una influencia para ego o un influenciado de ego, podría ser otro innovador o, al menos un adoptador temprano (Rogers, 2003). Los conservadores Al igual que en el caso de los revolucionarios se trata de redes donde más de dos tercios de su entorno presentan un comportamiento similar. Como se observa en las representaciones, las redes de los conservadores están compuestas mayoritariamente de otros conservadores (nodos amarillos), es decir, se comprueba nuevamente el principio de la homofilia en las relaciones sociales. Por su parte, se trata de redes ligeramente más densas y apiñadas que las de los revolucionarios. No se observan componentes o grupos definidos y hay menor variabilidad en la estructura de la red. Como se señalaba anteriormente las redes densas tienen un alto potencial para la difusión de informaciones o comportamientos, ya que hay mayor conectividad, pero son más resistentes a la entrada de nuevas ideas, ya que son más cerradas. efecto Héroe Las redes de los que no estuvieron pero hubieran querido estar presentan una alta variación, presentando características de ambos tipos ideales. No se encontraron particularidades en la estructura de estas redes. Algunas son prácticamente iguales a las de los revolucionarios y otras a las de los conservadores, por lo tanto no se pueden sugerir conclusiones a partir del análisis de las representaciones. > > >
Volumen 15//diciembre 2008 103 La importancia de aislar este grupo del análisis radica en que permite caracterizar a los conservadores no sólo por la composición y estructura de la red, sino además por la posición política que tienen. Excluidos lo que compartían los valores de la revolución a pesar de que no estuvieron, nos ayuda a caracterizar a los conservadores partidarios del régimen y opuestos a los cambios democráticos. revolucionarios c 15 c 36 c 59 c 2 c 25 c 30 c 65 c 23
REDES | Análisis dinámico de las redes personales110 3.2. MetodoLogía La metodología utilizada para lograr los objetivos mencionados es por un lado trabajo etnográfico, que incluye observación participante y entrevistas, recogido en un diario de campo. Por el otro hemos elaborado un cuestionario para recoger la información concreta que necesitamos para analizar las redes personales de los informantes usando una metodología de Redes Sociales. El cuestionario, elaborado con el programa Egonet, desarrollado por McCarty (2003), consta de dos partes. En la primera planteamos una serie de preguntas personales (unas 50) al informante (lo llamaremos EGO pues es la terminología que se utiliza al hablar de redes personales o egocéntricas) entre las que incluimos algunas preguntas referentes a la autoidentificación de EGO como las siguientes: “Te identificas (te sientes parte) con una de las siguientes comunidades? (respuestas; Serbios, Croatas, Musulmanes/bosníacos, yo no me identifico con estas categorías).” “Te voy a pedir que escribas TRES localidades (pueblo, ciudad, etc) regiones, países u otros territorios (como Europa) o comunidades (religiosa, profesional, amistad, etc) que están relacionadas con tu vida, a las que te sientas ligado/a o que consideres importantes para definirte o identificarte.” “Escribe lo que primero responderías en la frase “yo soy...”” En la segunda recogemos toda la información necesaria para elaborar la red personal del informante. Técnicamente se trata de elaborar una lista de 45 personas conocidas de Ego. McCarty (2002) sugiere que, tratándose de una lista libre de personas de todas las categorías, 45 son suficientes, ya que el hecho de ser una lista de libre generación tiende a generar los lazos íntimos al principio pero es suficientemente larga para obtener información de las diferentes áreas de la estructura de la red personal (lazos débiles). A continuación, de cada una de las 45 personas se preguntan una serie de atributos como género, edad, lugar de residencia, lugar de nacimiento, nivel de estudios, ocupación, religión, intensidad de la relación (desde íntimos hasta conocidos), tipo de relación (familia, amigos, trabajo, etc.) y tres preguntas sobre identificación: “¿Forma el/ella parte de una de las siguientes comunidades? Respuestas: Serbios, Croatas, Musulmanes/Bosníacos, Estas categorías no tienen sentido para mi.” “En relación contigo, sientes que él/ella: Forma parte de otra comunidad y diferente de mi. Forma parte de otra comunidad pero no considero que es diferente. No me doy cuenta de que es de otra comunidad. Forma parte de mi comunidad. Forma parte de mi comunidad pero es diferente de mí. Estas diferencias no tienen sentido para mi.” “¿Cómo crees que el/ella te considera a ti? Respuestas: Serbio, Croata, Musulmán/Bosníaco, Estas categorías no tienen sentido para él/ella.” Por último se pregunta quién conoce a quién de entre los 45, información que resultará básica para poder elaborar la red personal y obtener medidas estructurales. Una vez procesada la información recogida y obtenida la red personal del informante, el último paso es mostrar la red al informante para recoger la información que surge de la visualización de la red personal y los atributos de las personas de la red. Esta última parte resulta clave pues durante la entrevista que sigue a la visualización se recoge una información de carácter cualitativo relevante para poder entender los argumentos que guían la elección de una u otra respuesta del cuestionario (Aguilar 2005). Diversas investigaciones analizan el uso de la representación grafica de la red personal en la investigación (McCarty et al. 2007, Maya Jariego et al. 2005), en ellas se constata que la visualización de las redes personales con el informante proporciona información adicional y detalles de la realidad social del informante que de otra manera difícilmente podrían obtenerse. 3.3. características de Los inforMantes Mediante este cuestionario hemos entrevistado a 43 jóvenes adultos de entre 20 y 40 años, la mayoría de los cuales (un 84%) se sitúa entre los 20 y los 30 años de edad. Respecto al nivel educativo, un 37% tiene nivel de educación secundaria, un 47% Universitaria y un 16% son postgraduados. Si clasificamos a los informantes según la religión, tanto si son practicantes como si no lo son, tenemos un 7% de católicos, un 2% ortodoxos, un 67% musulmanes, un 16% se declaran ateos y 7% profesan otra religión. Estos datos sobre religión requieren una explicación un poco más extensa. Como hemos apuntado anteriormente Sarajevo ha dejado de ser la ciudad cosmopolita que era para albergar una amplia mayoría musulmana. Es lógico entonces que siguiendo una metodología de “bola de nieve” la mayoría de la gente con la que nos hemos ido encontrando sea de religión musulmana. De todas maneras, analizando los datos
111Volumen 15//diciembre 2008 en profundidad hemos visto que tanto los ateos como los “otros” provienen de familias que no eran de origen musulmán. Haría falta analizar este dato, pero una posible hipótesis sería que en una sociedad de mayoría musulmana la auto-denominación como “ateo” puede ser más “práctica” o útil para los no musulmanes. Los matrimonios mixtos, como hemos comentado, eran comunes entre los ciudadanos de Sarajevo. Entre los informantes un 16% son hijos de matrimonios mixtos y un 25% son miembros de familias mixtas, es decir, hay gente en su familia de diferente religión pero no necesariamente los padres. Tabla 1. etnicidad de ego Frecuencia Porcentaje Porcentaje válido Porcentaje acumulado Válidos Serbia 1 2,3 2,3 2,3 Croata 4 9,3 9,3 11,6 Bosníaca/Musulmana 22 51,2 51,2 62,8 No tiene sentido 16 37,2 37,2 100,0 Total 43 100,0 100,0 Tabla 2. tabla de contingencia religión de ego y etnicidad de ego Etnicidad Total Serbia Croata Bosníaca/Musulmana No tiene sentido Religión ego Catolica 0 3 0 0 3 Ortodoxa 1 0 0 0 1 Musulmana 0 0 21 8 29 Atea 0 1 0 6 7 Otra 0 0 1 2 3 Total 1 4 22 16 43 Tabla 3. tabla de contingencia entre la práctica religiosa de ego y la escala de importancia de la etnicidad Escala de importancia étnica Total No id. étnica Id. étnica Id. étnica muy imp. Práctica religiosa No práctica 14 4 1 19 Práctica 3 14 7 24 Total 17 18 8 43 Encontramos a continuación un primer dato interesante (ver tabla 1). El 37% de las personas entrevistadas no le encuentran sentido a auto-identificarse de manera “étnica”. Para una sociedad “fuertemente dividida” como la Bosnia, por lo menos de acuerdo con los discursos oficiales, es un dato a tener en cuenta. Resulta entonces importante ahora analizar las características de estas personas que se resisten a adoptar el discurso dominante y las categorías impuestas por las instituciones en el poder. 3.4. anáLisis Para empezar a analizar las características de estas personas una tabla de contingencia (Tabla 2) entre la etnicidad y la religión nos muestra que las personas que no se identifican étnicamente son mayoritariamente ateos, otros y algunos musulmanes que se declaran no practicantes. En BiH la religión y la etnicidad se hallan íntimamente ligadas, por lo que una manera de no ser clasificado en uno de los tres grupos étnicos es declararse ateo. Como hemos mencionado anteriormente, parece que en la nueva sociedad de Sarajevo los musulmanes tienen menos necesidad de “ocultar” su religión y les basta describirse como no practicantes separando así la religión de la etnicidad. Asimismo, como podemos ver en la siguiente tabla, encontramos una fuerte relación entre la práctica religiosa y la etnicidad. Mientras que la mayoría de las personas que no se identifican étnicamente no son practicantes, los que se identifican étnicamente y en mayor medida los que consideran su etnicidad muy importante son en su mayoría practicantes.
REDES | Análisis dinámico de las redes personales112 De cara a seguir estudiando las características de los resistentes al discurso dominante, hemos elaborado una escala utilizando la pregunta sobre la etnicidad y las siguientes sobre la importancia de la etnicidad. Así tenemos los que no se identifican étnicamente, que son un 40%, los que se identifican étnicamente (un 42%), y las personas para las que la identidad étnica es muy importante (un 19%) Tabla 4. escala de importancia de la etnicidad Frecuencia Porcentaje P. válido P. acumulado No id. etnica 17 39.5 39.5 39.5 Id. Etnica 18 41.9 41.9 81.4 Id. etnica muy imp 8 19.6 19.6 100 Total 43 100 100 Con esta escala como variable dependiente y algunas de las variables dependientes hemos realizado diversos análisis para comprobar que factores influyen en el modo de identificarse. Así hemos podido comprobar que las personas que no se identifican étnicamente son en general más jóvenes y tienen un salario más elevado, aunque mayoritariamente no se debe al hecho de trabajar en una organización internacional. Son personas que han vivido en el extranjero por algún periodo de tiempo más o menos largo, generalmente durante la guerra, hecho que puede influir en su forma de comprender y conceptuar el conflicto y asimismo la identidad. Respecto a su red, el hecho más importante es que se trata de redes mayoritariamente heterogéneas en términos religiosos, es decir cuentan entre sus relaciones con personas de diversa procedencia religiosa y un alto número de ateos. Como consecuencia, el número de musulmanes en sus redes es menor. A la hora de clasificar a las personas de su red suelen identificar en mayor medida a sus alteri o conocidos sin utilizar las etiquetas étnicas, de igual manera que lo hacen consigo mismos. 4. Cambio en las redes Algunas de las personas que entrevistamos en el primer trabajo de campo y cuyas redes analizamos en aquella primera ocasión participaron también en el segundo estudio. Gracias a ello podemos hacer un pequeño estudio para analizar el cambio en las redes personales. Entre una y otra toma de datos han pasado dos años. A pesar de que el número de redes analizadas que coinciden en un estudio y en otro es reducido (7 informantes) nos pueden servir para analizar algunos aspectos interesantes del cambio en las redes. En primer lugar resulta interesante que en un contexto que en principio podría parecer bastante estático, es decir, no se trata de inmigrantes en un proceso de integración (o no) en una cultura de acogida ni de personas cuya situación personal esté en una situación de cambio, las redes personales cambian de manera significativa en tan solo dos años. Dos personas presentan un cambio alto en sus redes personales con más de 30 personas nuevas en su red. Cuatro personas presentan un cambio medio, aproximadamente la mitad de las personas de su red son nuevas y tan solo una persona presenta un cambio bajo con 12 personas nuevas10. Respecto a la composición y estructura de las redes personales hemos visto que la estructura es variable y en aproximadamente la mitad de los casos (4) encontramos un cambio en la estructura en tres casos de concentración de la red y en otro de segmentación de la red. Por el contrario en 6 de los 7 casos la composición religiosa de la red se mantiene invariable, tanto si se trataba de una red homogénea como de una red heterogénea a pesar del cambio en las personas concretas el tipo de composición de la red no varía. Hemos cruzado los datos de composición y estructura con los de identificación étnica para generar nueva información de interés. Ni en el nivel de cambio ni en la estructura encontramos datos relevantes que comentar. En cambio respecto a la composición, la única persona que presenta cambio de composición es también el único cuya identificación étnica, que en su caso es croata, es muy importante para su identidad. El cambio de composición que presenta en su red va en el sentido de apoyar su identificación, es decir si en la red de 2003 tenia un 38% de católicos en el 2005 los católicos son un 48 % que en una sociedad mayoritariamente musulmana como es la de Sarajevo es un número muy significativo. 10 Entendemos aquí, como en el estudio presentado por Javier Ávila en este mismo número, que un cambio alto es en el que de 30 a 45 personas son nuevas, un cambio medio es en el que 15 a 30 personas son nuevas y un cambio bajo en el que de 1 a 15 personas son nuevas.
113Volumen 15//diciembre 2008 A modo de conclusión vamos a apuntar tres ideas que, apoyadas en los datos presentados, refuerzan nuestra propuesta de identidad relacional presentada anteriormente. En primer lugar, hemos podido observar que la identificación personal basada en la etnicidad es tan sólo una opción entre otras. Podemos encontrar en Sarajevo personas que se resisten a seguir el discursos hegemónico y dominante de división obligatoria en tres grupos étnicos. A pesar de la fuerza que pueda tener un discurso dominante, determinadas características personales y sobre todo determinadas características de la red de relaciones personales pueden tener influencia en nuestra manera de identificarnos. En otras palabras, la identificación y la red de relaciones personales están fuertemente interrelacionadas. Las personas con las que alguien se relaciona van a contribuir a la identificación de la persona y 5. Conclusiones asimismo la identificación personal influye en la elección de las amistades y relaciones. Por ejemplo, una persona con una identificación no etnicista estará más abierta a relacionarse con personas de otras religiones pues probablemente la religión del otro es un dato que no tiene en cuenta para elegir sus amistades. Una posible explicación de este fenómeno es la que nos propone Burt, la gente que hace de puente entre grupos diversos, que tiene por lo tanto acceso a diferentes discursos y cosmovisiones, tiene más opciones de elegir y por ello va a utilizar en menor medida el discurso hegemónico para auto identificarse (Burt, 2004). El pequeño estudio de cambio en las redes también apoya nuestra contribución en este sentido. Aunque nuestras redes cambien y diversas personas entren y salgan de ellas la composición de las redes generalmente no varía y si lo hace es para reforzar este bucle que se retroalimenta entre nuestro modo de identificación y nuestras relaciones. Por último hemos podido ver que la religión y especialmente la práctica religiosa tienen una fuerte influencia en el proceso de identificación en Bosnia y Hercegovina. AGUILAR, C (2005) “Visualización de redes personales en Sarajevo” REDES-Revista hispana para el análisis de redes sociales Vol.9, Dic 2005. AGUILAR, C; MOLINA, J.L. (2004). “Identidad étnica y redes personales entre jóvenes de Sarajevo”, Volumen conjunto de REDES y Araucauria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades. ANDERSON, Benedict (1983). Immagined Communities. London: Verso. BANAC, Ivo (1984). The national question in Yugoslavia. Ithaca and London: Cornell University Press. BOWMAN, G. (1994)“Xenophobia, Fantasy and the Nation: The Logic of Ethnic Violence in Former Yugoslavia”. En Victoria GODDARD, Josep LLOBERA y Chris SHORE (eds) Antropology of europe: Identity and Boundaries in Conflict. Ed.. London: Berg. BRINGA, Tone (1993) “Nationality categories, national identification and identity formation in “Multinational” Bosnia”. En Anthropology of east europe review, Vol 11. Nos 1-2 Autumn, 1993. Special issue: War among the yugoslavs. BRINGA, Tone (1995). Being Muslim the bosnian way. Princeton (NJ): Princeton University Press. BRUBAKER, R & COOPER, Frederick (2000). “Beyond “identity””. Theory and Society, 29, 1-47. BURT, Ronald (2004). “Structural Holes and Good Ideas”. American Journal of Sociology, 110(2), 349-399. CAMPBELL, David (1998). National deconstruction. Violence, identity and justice in Bosnia. Minneapolis: University of Minessota press. DESPALATOVIC, E.(2000) “The roots of the war in Croatia”. En HALPERN, M y KIDECKEL, David. A (Eds.) Neighbors at war: Antropological Perspectives on Yugoslav Ethnicity, Culture and History. Pennsylvania State Press DONIA, Robert J. y FINE, John V.A. (1994) Bosnia and Hercgovina, A tradition betrayed London: C.Hurst&Co De FEDERICO DE LA RUA, Ainhoa. “Networks and Identifications: A relational Approach to Social identities”. International Sociology 2007; 22 683-699 GAGNON, V.P (1994) “Etnic Conflict as Demobilizer: The case of Serbia” Presentación en el congreso The Balkans: Nationalism and Ethnicity. Hamilton College, Clinton, NY, 26 Abril, 1994. HAMMEL, E.A(1993). “The Yugoslav Labyrinth”. En Anthropology of east europe review, Vol 11. Nos 1-2 Autumn,. Special issue: War among the yugoslavs. KALDOR, Mary (2001). Las nuevas guerras: violencia organizada en la era global. Barcelona: Tusquets. LOVRENOVIC, Ivan (2001). Bosnia: A Cultural History. London: Saqui books. MAYA JARIEGO, Isidro y HOLGADO Daniel (2005) “Lazos fuertes y proveedores múltiples de apoyo: comparación de dos formas de representación gráfica de las redes personales” Empiria Nº10 Julio-Di- ciembre 2005 p.107-127 MCCARTY, C; MOLINA, JL; AGUILAR, C; ROTA, L (2007).”A comparison of social network mapping and personal network visualization”, Field Methods Vol. 19 (2) May (145-162) MCCARTY, Chris (2003). Egonet. Personal Network Software <http://survey.bebr.ufl.edu/EgoNet/> [Visited: 2-3-04]. PETROVIC, Edit.(2000) “Ethnonationlism and the dissolution of Yugoslavia”. en HALPERN, M y KIDECKEL, David. A (Eds.) Neighbors at war: Antropological Perspectives on Yugoslav Ethnicity, Culture and History. Pennsylvania State Press PROSIC-DVORNIC, Mirjiana. “Serbia: The inside story”. En HALPERN, M y KIDECKEL, David. A (Eds.) Neighbors at war: Antropological Perspectives on Yugoslav Ethnicity, Culture and History. Pennsylvania State Press SIMIC, Andrei. “Nationalism as a Folk Ideology: The case of former Yugoslavia”. en HALPERN, M y KIDECKEL, David. A (Eds.) Neighbors at war: Antropological Perspectives on Yugoslav Ethnicity, Culture and History. Pennsylvania State Press UNDP (2000). Human Development Report Bosnia and herzegovina 2000 Youth. Sarajevo: United Nations Development Programme. VUCETIC, Srdjan. (2004) “Identity is a joking matter, Intergroup Humor in Bosnia”. Spacesofidentity Vol. 4.1 www.spacesofidentity.net referencias
REDES | Análisis dinámico de las redes personales114 Reconstruyendo la red de lazos personales. Metodología egocéntrica para investigación sociocéntrica Pablo De Grande - Universidad Católica Argentina / CONICET1 Manuel Eguía - Universidad de Quilmes / CONICET Resumen Este artículo presenta los avances de investigación en un modelo computacional que permite describir una red social observada por medio de encuestas muestrales representativas de sus nodos. El modelo tiene también el objetivo de servir a estimar la fiabilidad de la encuesta así como estimar medidas globales de la red. De esta forma, el trabajo propone un camino alternativo al análisis egocéntrico de datos representativos de redes personales, obteniendo con un modelo de multiagente de simulación un análisis sociocéntrico de la información parcial de una red. La medición que se utiliza como marco de referencia empírico del modelo es la producida por la Encuesta de la Deuda Social Argentina en el año 2006. Esta encuesta se aplica anualmente en 1500 hogares del país sobre una muestra polietápica representativa de adultos en Gran Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Neuquén, Salta, Resistencia y Bahía Blanca. Abstract This article introduces the preliminary results of a computational network model research approach. The aim of this model is to help estimating sampling errors of an ongoing personal network survey, as well as to describe the network observed. In this way, it presents an alternative path to the egocentric analysis of representative data of personal networks, using a simulation multiagent model in order to make a sociocentric analysis on partial information of a network. The survey used as empirical reference frame for the model is the Encuesta de la Deuda Social Argentina (2006), which is applied annually to 1500 household along the country, using a multistage representative sample of adults in 7 large Argentinean cities (Gran Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Neuquén, Salta, Resistencia and Bahía Blanca). PALABRAS CLAVE: Redes personales Redes sociocéntricas Modelos multiagente Muestreo KEY WORDS: Personal networks Sociocentric networks Multiagent models Sampling 1 Enviar correspondencia a: Pablo De Grande ([email protected]), Manuel Eguía ([email protected]). Trabajo presentado en el I Congreso Latinoamericano de Análisis de Redes Sociales (La Plata, Argentina).
115Volumen 15//diciembre 2008 El propósito de este trabajo es presentar los avances de investigación en el desarrollo de un modelo computacional que permita describir adecuadamente una red social observada por medio de encuestas muestrales representativas de sus nodos. Con frecuencia, las investigaciones sobre redes personales – bajo estrategias egocéntricas de recolección y análisis de la información– se producen desde una perspectiva de observación atomizada del entramado de relaciones sociales: si bien se observan relaciones, se analizan como atributos del nodo conocido (el ego), construyéndose desde los nodos un análisis por agregación mecánica de la red (medias de valores individuales) (Van der Poel, 1993; Wellman y Potter, 1999; Grosetti, 2005; Agneessens et al. 2006). Esta perspectiva presenta la limitación de tener que prescindir de observaciones generales de la red, devolviendo lo relacional a un nivel de análisis donde los individuos analizados operan metodológica y ontológicamente en independencia unos de otros. Esta operación es particularmente problemática en estudios que, a partir del análisis de redes personales, buscan romper con los supuestos atomistas que hacen de la interacción de los actores un fenómeno irrelevante. Introducción Una red o muchas redes La preocupación que da origen a este texto es, como se dijo, aquella sobre si la percepción de que existen ontológicamente muchas redes personales, donde cada persona tiene su propia red, no estaría anclada en una perspectiva atomista, desde la cual incluso un análisis relacional puede ser afrontado desde un punto de vista en el que los individuos operan aisladamente unos de otros. Esta preocupación nos llevó a retomar un camino poco transitado en redes personales, que es aquel de abordar el análisis la red como una totalidad (y no como la mera suma de sus nodos). En este sentido, la cuestión de si se estudian ‘las redes personales’ de los habitantes de una ciudad, o ‘la red’ de vínculos de la ciudad merece particular atención. Con cierto matiz de contradicción, el supuesto existente detrás de afirmar que dos personas tienen dos ‘redes personales’ (una cada uno), pudiéndose en consecuencia comparar a ambas personas tomando a dichas redes como atributos, como posesiones individuales de las que estas personas disponen, relega buena parte de los frutos del análisis de redes tradicional. Desde esta mirada, el aumento o disminución de la cantidad de vínculos por parte de un individuo es visto en forma independiente del aumento o disminución en la cantidad de vínculos de otra. Sin embargo, estando ambas en un mismo espacio (analítico) relacional, esto es inconsistente. Por una parte, llevaría a un análisis de una cantidad de redes igual al número de personas, sin que sin embargo se pueda obtener la información de la red ‘completa’ de cada una de ellas (bajo el supuesto poco probable de que en algún punto la lista de conocidos de los conocidos de cada persona encontrara un cierre; esta imposibilidad de clausura de la lista de conocidos de conocidos no hace más que poner en evidencia el carácter inconsistente del enfoque). Por otra parte, incluso si se tomara una posición de compromiso y se evaluara la red de cada individuo como una red independiente, a partir de información limitada a una cantidad parcial de ‘contactos’, se caería a su vez en problemas estadísticos en cuanto al conteo de los fenómenos, debido a que dos redes atribuidas a diferentes personas pueden constituir parcialmente el mismo dominio empírico (el mismo grupo de vínculos y personas), lo que provocaría un fenómeno de sobreregistración de fenómenos que ocurren en los nodos más conectados (las redes individuales más grandes tendrían más probabilidades de ser muestreadas en repetidas ocasiones que las redes más pequeñas). Una posible solución a estos problemas radica en retomar la mirada de la red como una red única, donde el objeto a explicar es un objeto macrosociológico, a saber, la red de lazos interpersonales como entidad analítica que abarca y ordena la mirada de la totalidad de lazos interpersonales existentes en un cierto espacio y tiempo (y no como una tasa o un valor construido para una población como un agregado de datos individuales, tal como la tasa de desempleo o el producto bruto interno nacional). Bajo este esquema, cabe estudiar ‘las redes’ (en plural) o bien allí donde no pudiera existir una conexión entre dos grupos de nodos, o bien por un propósito comparativo que conduzca a delimitar el campo de vínculos a analizar en grupos diferenciados relacionalmente entre sí (construyendo así por ejemplo un estudio entre las redes personales dos comunidades rurales dada una cierta coyuntura). Esta operación de observación de la red como espacio social permite interpretar las encuestas sobre ‘redes personales’ no en el sentido de ‘las redes personales de los encuestados’, sino como descriptas del los modos de inserción de cada persona individual en la red completa de vínculos personales. La red, asimismo, puede presentarse fragmentada en grupos de vínculos aislados entre sí (llamados ‘componentes’ en la terminología de ARS), sin dejar estos por ello de ser parte de la red en tanto pueden reconectarse, así como desconectarse los ahora conectados, en resumen, mientras pueden todos seguir una dinámica común dentro del espacio de nodos y conexiones analizado. En esta perspectiva, la información obtenida constituye evidencia muestral de puntos de una red total, de la cual es posible
[Document text truncated for crawler view.]