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El sol obediente al hombre : Relacion nueva de muger

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RELACION NUEVA ©£UUGE% EL SOL OBEDIENIE AL HOMBRE. FE1Í2 lDVÍ¿to Jofué, la qae aoima en tu prefcQcIa, de cancos tigóres libre, de tantas iras eOempea, como áfu mifera patria, trágicamente fedicnta, entre vocaz horror foibed, yentre facíofo humo iofedad^ ÍY otra, ymil veces feliz, la que merece, que fea cÚa univerlal ruina, de fu fortuna firmeza, que defde oy defvanecida, de V4frátus planeas puefta, ni el tiempo podrá iojutiatlai ni los hados cfcndetla: Puesdel hadóla fortuna, yel tiempo ,triunfando huellas^ cotonada de vi¿Ioiias la abundante fértil bcUn de CaaaáQi en £ee de aquella prcmefia, que hizo al Invicto Moysés^ la pura inefable eterna incomprchcnfibie Deydad, que tu Pueblo tcvetcncia, infalible al decretarla tanto como ahora al verla, íolo Dios, pues cftos bultos de oro, plata, hierro, ytierv^ que engañada tantos fígloa veneróla torpe, ciega vanidad de Jeticó, volviendo el culto torpeza, no fon Diolcs, fino cngaños,¡ que en fupet Alciones necias, dieron áles vicios Atas, yálos delitos tfrendas; efeogiendo las maldades en la Religión, que sf ¿tan,| porpteciCara imitarlas al que debe ceprcheudcrUi. yi abalta devaedtcsfembUotes gcnecoía dcfcendenc'u de JaCcb, la admíraciOD, laaovedad» Ueltiañcza, qac en ellos roí vez eículpc, quando la atenOcis leveta« Bittiijai aoii^uos cultos, que ha t« ntos figlos le cbretvah eo Caoaan faciilegLs pot quaptos Barbaros pueblan, ya losValles de Jebus KaftaG za, lascxcclías cumbres de Alia ;ya del muerto Mac las pa^lda^ íaoeftas hoitibles margenes, que oy, áun dcl cadigM (c acusedan del deiucj mas delito, que hi/iera en nombra ele oCenfa, íi al nacer el mar del (udo, del honor, 6de la pena, Xque Cabe eo los Eltmentos, que el dcíptecio de Dios ficrtan ) pafmido, apago en un puuto áia indignación eterna de (US repetidos fluxos la cmiinnada ratea, cambiando en tiiñes ciprefet quantas dedinaba perlas. Pues no 05 admite, Iraelítas, que artes, quo aJeiicó fueran Oihonicl, ySde mon, para explotares la tierra, trmaodo áun tiempo ncctcla de la gene, tílair, yfuerzas, yi mi corazón (que aun oy por ñrmatíe mas, anhela ) yá mi ¿orazon mirando las faciikgas tragedias, las cruclJadc) horrocofas, las ceremonias violenta#. Us tórpfcs rupCtdicíoBCili con que efia gente celebra los Dioíes, que crió havia drícuttido, que no era Religión la que cerrando álas virtudes las puertas, álos vicios las abría, yaunque mediofoa la l¿BgtUI el difcutfo, no daba las dudas ,úempre en fofrech^ vive hafta, que de las dada| eníeñada la prudencia, que el dudar en los principios configue el ñn de las ciencias^ convenciende me ai focmailas, imagiró teíolvctlas. Ycl derecho natural propufe cbfetvar, que eftrechq en tres preceptos, que rinde el grande libio, que enUñ| ávivir hooedamente, fín que el preximo padezca d..ñu, no irjatiaodo áoadie^ que juftamcr.tcpcíTea, óla ambición, que le ergañii bla crueldad, ^ue le íatizu Aefle ríempo en Jericó vertió la f^ma ligera (^Qc roonfttuo de bóce.y pluma,; e«a cíciibc, yaquel íclla ) la mocitc de vueftro infigne Moyics, cuya lacra cicftta ós (acó de Euypto, h.>liaBd<x las hondas eottanas retías dcl rrxo mar, queícpulcro viftcisler de la ícbcibii Gitana, qui oy; porque todóS la faña Divira teman, mienten lus efcollos hombres, fingen caitozas li^s peñas, brosaii htZUñ caSalldS las fierrafí yúen el ceotco íc viera la aiena, de ira abcalads facía ceniza la atena; _iquef Umuette fin veogatíCg al vbt la venganza cicitan en furores, que üeíplde, llantos huye, yhondas quema* yal mi'mo, que Salomón, yOíhoniel, que humiidca llegao aampaiaríe de mi cafa, Üonde no enttaton apenasn iqaaodo el E>ey de jetieba jcon noticia de que eran crpias, manda bofcatlos, ^'.rnado al vbc, que iu belld candida veloz cocrícnte, el puro Jordán luípenda, yrechazando en el ayre» el ayre de aljófar puebla, formando blancos racimj| de las ctiftaliaas perlas, plumages al eíparctrlas, ziñios al recogerlas; mintiendo el disfo me bulto conque las aguas íc elevan, de dertttiit sdiamantes, un monte, en cuya grandeza (qoe áabralar golfos de rayos» ciado golfo le cncrcip* ) yá los raudales, que aborta, yá las liprphas, que deídeña, i(u ioftabic vag >cuerpo, Crvcn de argentadas yrvas, quedando hjfti el muerto Mafji la cor.-icnte lifongcra, fcco cíqueleto bullado de las ñores, guc alimeuta. Yno folü Jtico tctnblb^queá tqdi eñremeciS, qdt paflafteis » finque ía planta humedezca (©.portento incomptenenfibkl! ), la DO bien enjuta atena, dorado trono al hollarla, bruñida lamina al verla. Los que buícaban anfiofo^ tos Exploradores entcau en mi caía, quando yo el ardid en fu dt Lnfa ebdentb :fuplale ahora» para que fe compcehendq quanto di ucne al cidq de la ftañe labaxcza. Eícondí alos dos Soldaddq en ana ancha fala, llena de lino, donde irritados les que los buícaban llegad tan aptefuradamente, que fin tianfccndet la pnectag dando crédito ámi acento^ que aconfej'aba figuieran fus fugaces paíTos. antes que itu campo dieíTeD bucltlg fin imaginar mi engaño, h.fli pifar las riberas, dcl claro Jordán licgafOB^ donde no eocoocrando (cÓÉg oi noticia alguna dellos, ájerieb con ptefteza vuelven; yremiendo entoncclt que mi afw¿io, ymi cauceU aniquilaííe ct dciico feroz de Magefiad Icfa, deípues de haverme jurador que Con mis deudos, yhacicodi^ de la 8ni:Dazada tuina fald ia libre, ycífempta, les di álos dosiibercad, dicleodolcs QO falict^q de dctffáSVfdnas moRtañaj, hafia qucdítílc tres badeas aJ Gibe erta refufgente antctcha, efla luz cxcclfa, que hcim figloria dtl ayeé; mas ilumina, que quema, mas vií’ifica, que acaba, mas quedeftiuye, foracotaj mas que cooíume produce, ymas que marchita, alieotd* ypara no quebrantar la ya jalada pu mdTa, me advierten, que de unbalcoo, antes del eftrago, prenda coa purpurada cinta, que ádios Ies íitva de fcSi, para refervat mi cafa, quaedo nsda fe icíerva, ytodo cede al cÜrago, con indigoaci ooran nueva, que auQ talleced efearmiento, que fe debe álas tragedias, fi elle dolor cauta oirlas, quécauíará padecerlas? ¿otiando cftas prevcoctonet de los tres, la contingencia de que fu fee en lo ottccidO ála coofufion perezca, áellosdeho Us noticias, quecfttaúás paceccr puedaa en mi :ybien sé, que Moysés, quando en ti el Impciiodcxa, re confortó, re dio aviíos pata el L’ucblo, que goviernas. Sé, que Dios hitb lo mlfma coDtig^' 3I decií :No temas ninguna humína tituua, que yo foy en tu’defeoía. Sé, que dCielo el alimentdl ‘ llovió en putifswno nedar, que la Autora quaxó en tifaSíi ycllWva en lagtymas tieinasj hafta que havicodo llegado ála prometida herencia, cefíod Cekftlal Manjar por lesfrutos de la tierra. Se, que Dios es inválible Ditedor dctusempieffas: sé, que obedecen tulmpctíd hombres, peces, aves, fieras! sé que de tu indigoacioa dOibcaííuftado tiembiaa sé, que tufoiiuna es de Dios la mano derecha. Sé, que amparas la jufticía! sé, que amas lafoitalcsa: sé, que obfientas Utempiaezti sé, que gczis la prodencU) ysé, que la mayor dicha (embiada de mí mefma ) es, que ítus plantas reodidoa parientes, deudos, yhacienda^ en agradecidas voces, en duicifsimas cadencias^ repitínfeflivamíntc una, ymit veces la letra, que al Héroe triuniante le den norabucoas. Coa Ucencia pn Córdoba :Hn el Colegio de nueüu Sefior4 1| ASSUMPQON,