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Aproximación al estudio del poema satírico La Beltraneja

Moricchini, Elisabetta

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UNIVERSIDAD DE SEVILLA GRADO EN FILOLOGÍA HISPÁNICA TRABAJO FIN DE GRADO Aproximación al estudio del poema satírico La Beltraneja. Trabajo de fin de Grado presentado por Elisabetta Moricchini. Dirigido por Juan Montero Delgado. SEVILLA. JUNIO 2017. ÍNDICE Introducción ................................................................................................. 3 1. Presentación del poema .......................................................................... 4 1.1. Trasfondo histórico ................................................................... 5 1.2. Testimonios, ediciones y transcripciones. ................................ 7 1.3. Autoría ...................................................................................... 13 2. La Beltraneja como sátira ..................................................................... 20 2.1. Sobre el lenguaje satírico del poema ...................................... 26 Conclusión ................................................................................................. 28 Bibliografía................................................................................................. 29 Anexo 2 Introducción El estudio sincrónico y diacrónico de la literatura se alimenta de textos cargados de significación histórica, política y sociocultural, ensamblados en un entramado de modelos estéticos que los caracterizan. A su vez, el receptor del material literario será el elemento imprescindible para que la palabra halle un lugar único en la memoria colectiva. Partiendo de ello, este trabajo de investigación tiene como propósito el de realzar la importancia de una composición singular y extremadamente valiosa desde el punto de vista histórico-literario, tanto en su época de producción a principios del siglo XVII como en la actualidad. Nos referimos al largo poema satírico atribuido al escritor novohispano Mateo Rosas de Oquendo y conocido en el curso de su transmisión textual e histórica como La Beltraneja o La victoria naval peruntina. Así pues, se llevará a cabo un estudio exhaustivo del extenso poema a partir de sus manifestaciones manuscritas conocidas hasta la fecha y de ediciones y transcripciones realizadas a lo largo del tiempo, además de profundizar en los aspectos más controvertidos que muestra esta pieza literaria, tales como la problemática relacionada con la paternidad de la misma, la ausencia de una edición elaborada desde el conocimiento de todas las copias manuscritas, junto a la necesidad de profundizar en el análisis del peculiar lenguaje satírico utilizado por el autor. Asimismo, se ofrecerán ulteriores informaciones acerca del contexto histórico que se halla en la base de los acontecimientos expuestos por el autor, concretamente la situación de una España que intenta redimirse ahuyentando las sombras de la aflicción y el desánimo originadas por la derrota de la Armada Invencible, acaecimiento que inaugurará una prolija tendencia literaria en la que La Beltraneja ocupa un lugar peculiar y de interés. 3 1. Presentación del poema El poema La Beltraneja, también conocido como La batalla naval peruntina, se presenta como una extensa composición de aproximadamente 700 endecasílabos blancos 1. Su título hace referencia al personaje histórico Don Beltrán de Castro y de la Cueva, caballero de la Orden de Alcántara e hijo de Pedro Fernández de Castro, quinto conde de Lemos. Su notoriedad no procede tanto de la participación en la jornada de anexión a Portugal, en la que trabajó al servicio del mismo Felipe II, o a otras batallas en las que luchó, sino que se debe a su relación con el Nuevo Mundo, pues su hermana Teresa de Castro y de la Cueva contrajo matrimonio con el Marqués de Cañete, Don Diego Huertado de Mendoza, virrey de Perú entre 1589 y 1596, unión que motiva la estancia de Don Beltrán en las Indias2. El militar, por orden virreinal, encabezó la ofensiva contra el pirata Richard Hawkins y su tripulación, desarrollada en el puerto del Callao en el año 1594. Este ataque, que desembocó en la victoria militar española, recibe el nombre de “combate de Atacames”, acontecimiento que se halla ridiculizado y parodiado en La Beltraneja. Este suceso inaugura el renombre de Beltrán de Castro, quien, a partir de entonces, protagonizó una serie de escritos literarios laudatorios. Se trata de una tendencia que el autor de la composición satírico-burlesca rechaza. Por otra parte, la variación en la titulación del poema nos lleva a afirmar que se trata de una denominación acuñada por los distintos copistas que el texto ha tenido a lo largo del tiempo. Además, el poema se halla encuadrado en el género satírico de manera algo impredecible, pues se desvía intencionadamente de las convenciones y los moldes propios de otro género históricamente cultivado entre elevados propósitos de canonización de la memoria: la épica. Tras haber expuesto esta elección plenamente consciente del autor de La batalla naval, es conveniente recordar que toda parodia nace del conocimiento de lo parodiado y toda burla surge de la popularidad del objeto que la sufre y, por ello, cabe destacar que, si bien nos encontramos ante una pieza que algunos estudiosos consideran 1 Sobre esta cuestión sería conveniente señalar una imprecisión en la bibliografía seleccionada para la elaboración de este trabajo, pues en el artículo de Marta Bermudez-Gallegos se afirma que la composición consta de trescientos sesenta y tres versos, lo cual resulta erróneo. 2 Diccionario Biográfico Español, Tomo XII, p. 647. 4 “antiépica”, marcadamente satírica, muchos son los recursos del estilo “sublime” empleados en su elaboración. Más adelante, analizaremos la peculiaridad de la composición en relación a esta afirmación, además de profundizar en las técnicas usadas para parodiar aquellos textos que ensalzaban la figura de Don Beltrán y, con ella, la victoria naval española, obras de cariz épico entre las cuales el Arauco domado de Pedro de Oña, publicada en 1598, y La Dragontea de Lope de Vega, del mismo año, son los máximos exponentes, a la vez que se hablará de los elementos tomados directamente de la épica al servicio del propósito satírico. 1.1. Trasfondo histórico Tras la derrota de la Armada Invencible en 1588 y los incesantes ataques marítimos ingleses, España era un país sumido en el desconsuelo y desaliento general. Por ello, a partir de entonces, la literatura comenzará a reflejar la voluntad de recobrar la imagen de una España victoriosa y fuerte a través de la dignificación de éxitos militares menores. En este contexto, La Beltraneja se inserta en una línea opuesta a la mayoría de los testimonios literarios de su época, bien por su tendencia general a lo satíricoburlesco y a la parodia del género épico-militar, bien por la elección manifiesta de satirizar un acontecimiento histórico de mínima envergadura, concretamente la victoria militar protagonizada por el español Beltrán de Castro y de la Cueva sobre el grupo de piratería inglesa encabezado por el corsario Richard Hawkins (Ricardo Aquines), en el puerto del Callao en julio de 1594, también conocido como el “combate de Atacames”. Sabemos que: Hawkins había salido de Plymouth en 1592 con cuatro navíos de entre doscientas y trescientas toneladas, y penetró en el Pacífico por el estrecho de Magallanes en 1594, conservando una sola de sus naves. (…) Inmediatamente, el capitán Juan Martínez de Leiva partió con una fragata de Valparaíso al puerto del Callao para dar noticia de las correrías del inglés por las costas chilenas, y para poner sobre alarma al virrey3. Al recibir la noticia del saqueo de cinco embarcaciones españolas en el puerto de Valparaíso por parte de Hawkins y su tripulación, el 17 de mayo de 1594, García Hurtado de Mendoza, virrey y Marqués de Cañete, dispuso el contrataque dirigido al velero inglés The Dainty (La Linda), en defensa del Puerto del Callao, nombrando 3 Diccionario Biográfico Español, Tomo XII, p. 647. 5 general a don Beltrán de Castro, “que estaba a cargo de seis barcos (…): las naos Capitana, con veintiocho piezas de bronce, y Almiranta, con treinta, el galeón San Juan y tres pataches”4. Sin embargo, habiendo avistado la flota inglesa “al amanecer del domingo de la Santísima Trinidad de 1594, en Chincha o en Cañete, (…) se dispuso a atacar cuando se levantó una terrible tormenta”. Tras ello, como apunta en su estudio Julie Greer Johnson, “stormy weather, however, hindered Peruvian search efforts and forced royal vessels to return to the port of Callao for shelter and repair”5, hallando al inglés y su tripulación el 2 de julio de 1594. El Diccionario Biográfico Español añade al respecto que “la batalla subsiguiente duró más de dos días, y exigió varios hechos heroicos tanto de parte de los capitanes españoles como de Hawkins, que estuvo a punto de apropiarse del estandarte de la nave de Castro. Sin embargo, al final Castro consiguió rendir la Dainty y sus tripulantes, a quienes prometió tratar como a soldados capturados ‘en buena guerra’. (…) Llevó su trofeo y prisioneros al Callao y a Lima, ciudad que les acogió con luminarias y otras celebraciones”. Este acontecimiento “was viewed as an extremely important victory for the Spanish in their war against foreign intervention and a fine addition to Don Garcia’s distinguished career as a military officer and an administrative head of state”6. Los gloriosos acaecimientos, acogidos en España con clamor y alegría, se retratan en el poema por medio de un constante tono denigratorio, irradiado particularmente por la figura del noble caballero don Beltrán de Castro y de la Cueva, cuyas hazañas se hallan caricaturizadas, pues se deben al incondicional apoyo militar y económico ofrecido por su cuñado el virrey, Don Diego Hurtado de Mendoza, esposo de Teresa de Castro y de la Cueva. El combate de Atacames vino a reinstaurar la pasada figuración internacional de España –el mismo monarca Felipe III se congració años más tarde con García Hurtado de Mendoza por la victoria indiscutible, considerándola como el nuevo albor del fin de la piratería-, lo cual impulsa la publicación de textos que ensalzan dicho episodio histórico. Pedro de Valaguer de Salcedo compone el primer recuento oficial de la 4 Diccionario Biográfico Español, Tomo XII, p. 647. 5 Julie GREER JOHNSON, Satire in Colonial Spanish America: Turning the New World Upside Down, Austin, University of Texas Press, 2011, p. 41. 6 Ibídem. 6 importante victoria peruana en su Relación de lo svcedido desde diez y siete de mayo de mil qvinientos y nouenta y cuatro años y la exaltación de la batalla se extiende a testimonios como el de Cristóbal Suárez de Figueroa, titulado Hechos de Don García Hurtado de Mendoza, compuesto en 16137. No obstante, la popularidad de La Beltraneja, o La batalla naval peruntina, manifiesta en sus numerosas representaciones manuscritas, radica en su singularidad, en el nítido propósito de diferenciarse de una tendencia conceptual común representada por la apologética composición épica antes citada de Pedro de Oña. 1.2. Testimonios, ediciones y transcripciones. La notoriedad del poema se refleja en la riqueza y amplitud de su transmisión textual. En primer lugar, es conveniente presentar el listado de manuscritos conocidos hasta la fecha en los que se ha perpetuado esta larga composición en verso. Por ello, ofreceremos a continuación una tabla que reúne la información esencial sobre cada testimonio manuscrito estudiado por la crítica8. 7 Marta BERMUDEZ-GALLEGOS, Poesía, sociedad y cultura: Diálogos y retratos del Perú colonial, Potomac, Scripta Humanistica, 1992, p. 152. 8 La información que recogemos en esta tabla es una reelaboración de la ofrecida por Carla ALMANZA, “Beltraneja y Francisco Pacheco: nuevo apógrafo de un cuestionado poema satírico”, Lexis, 33, 2 (2009), pp. 287-322. Hemos sustituido la columna “Ubicación” por la información relativa al número de versos de cada testimonio manuscrito, pues consideramos que al aportar la fuente de cada uno de ellos queda explícita su localización. Por último, utilizaremos a lo largo del trabajo las mismas siglas ofrecidas en dicho artículo. 7 Tabla I Fuente Biblioteca de Palacio (BP) Biblioteca Nacional de España (BN1) Título Ninguno La victoria naual Peruntina queel famoso d. Beltran de Castro, y de la Cueva tuuo contra ingleses en el golfo de la Gorgona enel mar del sur. Victoria muy çelebrada llamada trinitaría por ser tres nauios los que concurrieron dos de vençedores españoles en mucho numero, y uno depocos ingleses, y desuaratados que fueron los bençidos fue dios seruido de dar la dicha uictoria a d. Beltran teníendo por Angel de su guarda, y para su consejo el general Miguel Angel filipon. Signatura Ms.3560 Ms. 3912 Versos 709 versos 725 versos Folios 45r- 61v 1r-8v Fecha Siglo XVII Siglo XVII 8 la escasez de datos biográficos, la vinculación del autor con Don García Hurtado de Mendoza parece indiscutible, lo cual proporcionaría una clave importante teniendo en cuenta que tanto La batalla naval peruntina como la Sátira hecha por Mateo Rosas de Oquendo a las cosas que pasan en el Pirú hacen referencia al virrey, si bien esta última es posterior al virreinato del mismo. Por otra parte, queda patente el propósito de desacreditar esta figura de poder en el poema, lo cual puede relacionarse bien con el rencor y la enemistad que, por alguna razón que desconocemos, el autor pudo sentir por el Marqués de Cañete, tal y como afirma Vargas Ugarte en una cita tomada por Carla Almanza20, bien con la intención de desligarse de la literatura de su tiempo, cuya tendencia común era la de alabar y elogiar figuras históricas de tal envergadura. Este segundo argumento emana de los estudios de Greer Johnson21, tomados como referencia en el artículo ya citado “Beltraneja y Francisco Pacheco: nuevo apógrafo de un cuestionado poema satírico”. Asimismo, encontramos algunas referencias en relación al cargo que el supuesto autor de La Beltraneja ejerció en la corte virreinal. Almanza afirma en su estudio: “…gracias a las investigaciones de Paz y Meliá y de Reyes, se sabe que se desempeñó como criado de García Hurtado de Mendoza”. Pedro Lasarte22 lo confirma gracias a la transcripción de algunos versos de la Sátira del autor novohispano realizada por Baltasar Dorantes de Carranza en el año 1604, en la que se le describe como “aquel satírico de Oquendo, criado que fue en el Pirú del Illmo. Don García Hurtado de Mendoça, Marqués de Cañete, Virrey que fue de aquel reino”23. Hallamos, además, una anotación explicativa en relación a un poema de Rosas que acompaña la obra de Dionysio de Ribera Florez24, publicada en 1600, y que atribuye al autor la misma labor: “a propósito de la despedida dentro de la misma tarja se puso esta octava de Matheo de Oquendo, secretario del Marqués de Cañete”. 20 “No debió ganarle la voluntad ni permaneció mucho tiempo a su lado, a juzgar por el mal encubierto odio que concibió contra él y que desfoga en los versos de La Peruntina”, tomada de Rubén VARGAS UGARTE, Rosas de Oquendo y otros, Lima, Tipografía Peruana, 1955, p. 11. 21 Julie GREER JOHNSON, Satire in Colonial Spanish America, op. cit. 22 Pedro LASARTE, ed., Sátira hecha por Mateo Rosas de Oquendo a las cosas que pasan el en Pirú, año de 1598, Madison, HSMS, 1990, pp. 7-19. 23 Lasarte toma esta referencia de la obra de Baltasar Dorantes de Carranza, Sumaria relación de las cosas de la Nueva España con noticia individual de los descendientes legítimos de los conquistadores y primeros pobladores españoles, con la signatura Ms. JGI-664, de la Benson Latin American Collection de la Universidad de Texas, en Austin, copiada en el año 1604. 24 Se refiere a la Relación historiada de las Exequias funerales de la Magestad del Rey Philipo II nuestro señor, publicada en 1600 y editada en Pedro LASARTE, “Apuntes bio-bibliográficos y tres inéditos de Mateo Rosas de Oquendo”, Revista de crítica literaria latinoamericana, 28, 1988, pp. 85-99. 15 Además de presentar estas alusiones a las vivencias cortesanas del autor durante el virreinato del Marqués de Cañete, Lasarte trae a colación una tercera huella biográfica hallada en una composición anónima que se burla a su vez de otra obra publicada en el año 1621 y conocida por el nombre de Ovandina, del autor Pedro Mexía de Ovando25. En la sátira encontramos: No sabes que Oquendo dijo deste Pirú las verdades, y que en estas puridades Don de Pero Sánchez hizo.26 Teniendo en cuenta que La batalla naval peruntina es en sí misma una sátira a la notoria composición de Pedro de Oña, no sería de extrañar que la jocosa burla del autor se extendiera a otros textos de renombre en aquella época. Lasarte nos hace saber al respecto que Glen L. Kolb27, especialista en literatura colonial, considera la anterior composición anónima una de las piezas atribuibles a Mateo Rosas de Oquendo. Otra posible alusión al autor de La Beltraneja, si bien no resulta clara la referencia a Rosas, es la que encontramos en los últimos cuatro versos del testimonio de la Biblioteca Nacional de España (BN2), siendo exclusivos de esta copia manuscrita. Podemos leer en ella: “Llegando esta obra a este punto fue Dios seruido sacar el autor de esta vida trabajosa, por lo qual uvo de quedar imperfecta y remitida al que quisiere proseguirla y acabarla”. A pesar de que la fecha no se halla documentada, los estudiosos convienen en fijar 1559 como el año de nacimiento del autor. Nuevamente, Lasarte se servirá de unos versos de la Sátira de Rosas de Oquendo, publicada en 1598, para fundamentar dicha conjetura: “tengo por mi desdicha / treinta y nueue navidades”28. Por el contrario, aún no se ha podido establecer la fecha de su defunción, pues la crítica se muestra en desacuerdo al respecto. Alfonso Reyes29 considera que una crónica atribuida al autor podría proporcionar la última referencia temporal de su biografía, 25 Pedro LASARTE, ed., Sátira hecha por Mateo Rosas de Oquendo, op. cit., p. 11 26 Antonio RODRÍGUEZ MOÑINO, “Cómo se publica un libro en Indias a principios del siglo XVII. Andanzas inquisitoriales de la Ovandina, crónica de linajes coloniales”, Tierra firme, nos. 3-4, 1936, p. 416. 27 La referencia exacta consultada por Pedro Lasarte es: Glen L. Kolb, “Some Satirical Poets of the Spanish American Colonial Period”, diss. University of Michigan, 1953, p. 42. 28 Pedro LASARTE, ed., Sátira hecha por Mateo Rosas de Oquendo, op. cit., p. 14. 29 Alfonso REYES, “Sobre Mateo Rosas de Oquendo, poeta del siglo XVI”, Revista de Filología Española, 4, 1917, p. 369. 16 teniendo en cuenta que se escribió con la finalidad de referir las vivencias de una estancia en Méjico entre mayo de 1611 y el 5 de mayo de 1612. Por otro lado, al presentar anteriormente la hipótesis de Kolb según la cual la sátira anónima a la Ovandina de Pedro de Mexía sería de Rosas de Oquendo, podemos deducir que considera 1621, año en la que se publica, como la última referencia biográfica. Las vivencias y peripecias del autor resultan igualmente difusas dada la dificultad de encontrar documentos que atestigüen con exactitud su procedencia, la llegada al Nuevo Mundo, las idas y venidas entre América y España, etc. Sin embargo, se ha destacado su posible origen andaluz, al igual que se ha demostrado su permanencia en Lima y traslado a la región del Tucumán, donde recibió el cargo de Contador de la Real Hacienda30. El mismo Lasarte afirma que el 20 de mayo de 1591 “Rosas firma el acta de la fundación de la ciudad de la Rioja” y obtiene el puesto de Contador, al igual que informa de la existencia de un documento firmado el 21 de junio del mismo año que atestigua el traslado a tierras tucumanas31. Resulta interesante el hallazgo de un recibo del año 1593 en el que Rosas figura como encomendero de las ciudades de Canchanga y Camiquín32. Almanza expone que, en ese mismo año, Rosas de Oquendo saldría de Tucumán hacia Lima, coincidiendo con la hipótesis de Glen L. Kolb, precisando además que no se encuentran muchos datos acerca de su permanencia en esta ciudad. Estudiosos como Paz y Meliá y Reyes sostienen que, tras ello, el autor viajaría hacia México en 1598 y, por tanto, “podría conjeturarse que el poeta se encontraba en territorio peruano durante el desarrollo de la batalla y, lógicamente, pudo haber sido testigo de los acontecimientos y contar con el material necesario para componer La Beltraneja”33. A diferencia de Paz y Meliá y de Reyes, Kolb considera que antes de ir a México, Rosas emprendió un viaje hacia España, deduciendo esto de una composición atribuida al mismo titulada Viaje a Genoa, en la que se versifica el trayecto desde Barcelona hasta Italia34. 30 Carla ALMANZA, “Beltraneja y Francisco Pacheco”, art. cit., p. 310. 31 Pedro LASARTE, ed., Sátira hecha por Mateo Rosas de Oquendo, op. cit., p. 10. 32 Pedro Lasarte toma este dato biográfico de Pablo CABRERA, “Mateo Rosas de Oquendo, el poeta más antiguo de Tucumán”, Revista de la Universidad de Córdoba, 4, 1917, pp. 95-96. 33 Carla ALMANZA, “Beltraneja y Francisco Pacheco”, art. cit., p. 311. 34 Pedro LASARTE, ed., Sátira hecha por Mateo Rosas de Oquendo, op. cit., p. 13. 17 No resulta extraño que el poeta haya estado en contacto con la cultura y el idioma italiano, pues La Beltraneja muestra frecuentes italianismos: “I buelta a la Vireyna quipresente” en el verso 178, “senza una machia pior del propio sangue” en el 679, “tuti quanti” en el 680, entre otros35. Además, Carla Almanza presenta la hipótesis de que Beltrán de Castro y Rosas pudieron conocerse en Milán, estando el primero vinculado a la ciudad de la cual su tío Gabriel de la Cueva fue gobernador desde 1564 hasta 1571. Sin embargo, añade que resulta poco plausible debido a la temprana edad del autor en aquella época36. Encontramos un segundo grupo de estudiosos que se muestran más escépticos en relación a la paternidad del poema. Algunos optan por una postura de incertidumbre, considerándolo una pieza anónima, mientras que otros rechazan a Rosas de Oquendo como autor del mismo. Entre los que defienden el primer postulado encontramos a Marta Bermudez-Gallegos, quien sostiene que se trata de un poema “cuyo autorazgo es controvertido pero que el Padre Rubén Vargas Ugarte atribuyó a Mateo Rosas de Oquendo”37. Remite, por tanto, a un criterio externo para abordad esta cuestión, sin aventurarse en la construcción de una hipótesis. Por otra parte, destacamos el caso de John Arthur Ray, que por razones cronológicas desconocía que el texto pudiera atribuirse a dicho autor, pues no tenemos noticias de la primera transcripción en la que figura Rosas de Oquendo hasta 1955, tratándose de la que elabora Vargas Ugarte, y considerando que los estudios de Ray acerca de la sátira se publicaron en el año 190638. Entre los que desmienten estas conjeturas encontramos al estudioso peruano Guillermo Lohmann Villena, quien llegó a considerar el creador de la composición satírico-burlesca un mal rimador, además de tildarle de “zoilo” y “bromista” durante su discurso de incorporación a la Academia Peruana de la Lengua, titulado “La poesía satírico-política durante el virreinato”, publicado en 1972. Nos llama la atención el hecho de que, tras haber desprestigiado el poema y su versificador, se disponga a analizar a continuación la Sátira hecha por Mateo Rosas de Oquendo a las cosas que pasan el en Pirú, pues nos lleva a pensar que establece algunas coincidencias entre 35 Los ejemplos anteriores se encuentran señalados en la transcripción que ofrecemos en el apéndice de este trabajo de investigación. Además, habría que especificar que Almanza no cita en su artículo el verso 178 como ejemplo de italianismo lingüístico. 36 La anterior hipótesis se recoge en Richard HAWKINS, The Hawkins’ Voyages During the Reigns of Henry VIII, Queen Elizabeth, and James I, ed. Clements R. Markham, Londres, Hakluyt Society, 1878, p.339. 37 Marta BERMUDEZ-GALLEGOS, Poesía, sociedad y cultura: Diálogos y retratos del Perú colonial, op.cit., p. 151. 38 Carla ALMANZA, “Beltraneja y Francisco Pacheco”, art. cit., p. 313. 18 ambos textos pese a la negación de Rosas de Oquendo como autor de La batalla naval peruntina. Podríamos suponer que “ambos poemas son tratados uno a continuación de otro en tanto ambos incluyen una satirización de la imagen del virrey García Hurtado de Mendoza”39. Hemos hablado anteriormente de la relevancia de los estudios de David G. Harms en cuanto a la filiación de los testimonios manuscritos, lo cual se considera, sin duda alguna, un avance remarcable en el estado general de la cuestión que atañe a esta composición burlesca. No obstante, adopta una posición contraria respecto del primer grupo de investigadores, ya que cuestiona la autoría del poema sin presentar otra alternativa. 39 Ibídem. 19 2. La Beltraneja como sátira Desde tiempos inmemoriales, la literatura se ha venido desarrollando conjuntamente a la realidad que refleja, experimentando transformaciones originadas en las experiencias vitales de los seres humanos y en las relaciones sociales, políticas y culturales que se forjan entre ellos. Desde el punto de vista del individuo y de sus procesos cognitivos, las experiencias y vivencias que proceden del mundo exterior, de la realidad, se connotan a través de sensaciones, emociones y matices que las complementan y se interiorizan por su singularidad y significación adquirida, para luego ser almacenadas, en última instancia, en la memoria autobiográfica del sujeto. La experiencia real adquiere, pues, un sentido y un significado plenamente subjetivo y teñido de apreciaciones individuales. En este sentido, podemos establecer una analogía entre este procedimiento psicológico y vital del individuo y el nacimiento del género épico a partir de las vivencias colectivas atesoradas en las fuentes históricas, produciéndose el salto entre lo que consideramos la realidad “objetiva” y el subjetivismo propio de toda creación literaria. Podemos observar que, como afirma el estudioso Javier Sánchez Zapatero40: Tradicionalmente se ha venido identificando a la figura de Heródoto con la del fundador de la historiografía y, por tanto, su relato sobre las Guerras Médicas como la primera manifestación de la disciplina. Su influencia –y la de Tucídides, responsable de la Historia de la guerra del Peloponeso, (…) no sólo provocó el desarrollo de las obras históricas en la civilización romana, sino que además hizo que su modelo de escritura, basado en el mantenimiento de una posición moral fiable sobre el sentido de lo acontecimientos públicos, y no una mera dedicación empírica a las verdades de hecho y a las fuentes, se convirtiera en el utilizado por autores como Suetonio, Julio César o Tito Livio. Los acontecimientos históricos se tiñen, por tanto, de valor moralizante y se reproducen en la épica en apoyo al discurso político y en defensa de ideologías concretas, legitimando intereses y propósitos específicos. La reafirmación de la historia de un pueblo y de la grandiosidad de un imperio siempre se ha alcanzado a través de enfrentamientos bélicos, y estos fueron los sucesos que la épica seleccionó para fundamentar su discurso político. Tal y como afirma Alessandro Baricco41 en la introducción a su obra Homero, Ilíada, adaptación del texto clásico42: 40 Javier SÁNCHEZ ZAPATERO, “La recreación literaria de la experiencia bélica: de los modelos clásicos al nuevo paradigma de Stendhal, Crane y Tolstoi”, Tropelías. Revista de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, 18, 2012, p. 344. 41 Tomada por Javier SÁNCHEZ ZAPATERO, art. cit., de Alessandro BARICCO, Homero, Ilíada, trad. Xavier González Rovira, Barcelona, Anagrama, 2002, p. 184. 20 [La Ilíada] canta la belleza de la guerra y lo hace con una fuerza y una pasión memorables. No hay casi ningún héroe cuyo esplendor, moral y físico, en el momento del combate, no se recuerde […]. Durante milenios la guerra ha sido, para los hombres, la circunstancia en la que la intensidadla bellezade la vida se desencadenaba en toda su potencia y verdad. Era casi la única oportunidad para cambiar el propio destino, para encontrarse la verdad de uno mismo, para elevarse a la alta consciencia ética. Frente a las anémicas emociones de la vida y a la mediocre estatura moral de la cotidianeidad, la guerra ponía en marcha el mundo y empujaba a los individuos más allá de los límites acostumbrados, hasta un lugar del alma que debía de parecerse a ellos, por fin, el punto de llegada de toda búsqueda, de todo deseo. La épica se revela, por tanto, como un género que busca legitimar y engrandecer a ojos de la colectividad determinados acontecimientos históricos, mayormente de carácter bélico, en la que el hombre siempre ha reflejado sus anhelos particulares. Volviendo, pues, a las circunstancias que subyacen a nuestro poema, recordamos que La Beltraneja o La batalla naval peruntina se muestra, en primer lugar, como una sátira a la obra de Pedro de Oña, el Arauco Domado, siendo esta última una composición que aplica las formas y moldes de la épica a elogiar y enaltecer el combate de Atacames, que como ya sabemos, supuso la victoria del militar español Beltrán de Castro sobre el corsario inglés Richard Hawkins y su grupo de piratería. Encontramos alusiones a la obra de Oña en los versos 183 y 184 de La Beltraneja, en los que leemos: “Mística Cuba que primero fuiste / en la famosa de Oña figurada”. Además, refiriéndose al autor (“el susodicho”), encontramos una ulterior referencia desde el verso 38 hasta el 44: Y biendo el susodicho impertinente las fiestas, procesiones, luminarias, parabienes y congratulaciones, relaciones inpresas, apéndices de domados Araucos que aún aora tan chúcaros están como la Musa que los canta domados, lisonjera Es aquí donde nos introducimos en el mundo de la sátira que, si bien procede del género elevado, siempre se ha desarrollado desde una posición marginal en la antigüedad, considerada como un género menor, pues, a diferencia de las obras épicas, muestra una estética desintegradora de la mímesis aristotélica. Tal y como afirma la estudiosa Elzbieta Skłodowska43 acerca de la parodia, considerando que se trata de una modalidad muy próxima a la sátira: 43 Elzbieta SKLODOWSKA, La parodia en la nueva novela hispanoamericana, Ámsterdam/Philadelphia, John Benjamins Publishing Company, 1991, p. 2. 21 Si el arte presupone una imitación adecuada de una acción o de la naturaleza, la parodia no puede considerarse como arte, puesto que imita otro artefacto -o sea, palabras, en vez de cosas- y, además, a través de su tonalidad burlesca subvierte la propia esencia de la mímesis. Además, ofrece una reflexión sobre los posibles orígenes de la parodia en formas como “las comedias de Aristófanes, la sátira menipea, el diálogo socrático, las parodias latinas de epitafios y testamentos o las innumerables parodias litúrgicas y bíblicas medievales”44. Esto resulta de gran interés si tenemos en cuenta la opinión de Julie Greer al hablar de la Sátira de Rosas de Oquendo: “Rosas de Oquendo’s encoding of multiple parodies in the manner theorized by Bakhtin distinguishes his poem as one of the more complete examples of Menippean satire written in sixteenth-century Spanish America”45. Encontramos, por tanto, una tradición genérica que Rosas siguió en esta composición y podría relacionarse con determinados aspectos de La Beltraneja: la de la sátira menipea. La desmitificación del discurso épico, al igual que la crítica mordaz a una sociedad degradada y corrompida, son características comunes a ambos poemas atribuidos a Rosas, si bien es cierto que en la Sátira la crítica ataca de forma más directa el sistema sociopolítico de la época. Podemos ver una alusión a dicha crítica social en La batalla naval peruntina en los versos 23, 24 y 25, en los que, además, el poeta se define como un “enemigo de necios y ruines, / con no ser él discreto ni muy bueno”, colocándose al margen de este grupo en cuanto “aborecido i perseguido de ellos”. No obstante, en La Beltraneja encontramos el reproche a la colectividad de forma más velada, primando, por el contrario, “la invectiva ad personam basada en el vapuleamiento de individuos por medio del vituperio, la derrisión y la sorna”46, concentrada en la figura de Don Beltrán de Castro y de la Cueva, al igual que en el virrey Don Diego Hurtado de Mendoza y en su esposa la virreina, Doña Teresa de Castro y de la Cueva. Flavia Gherardi califica este tipo de invectiva como propia de la “poesía de protesta, poesía prohibida, sátira plebeya, poesía clandestina, poesía marginada, etc., 44 Ibídem, p. 3. 45 Julie GREER JOHNSON, Satire in Colonial Spanish America, op. cit., p. 33. 46 Flavia GHERARDI, “Yo os diré lo que me han dicho: las voces satíricas del Conde de Villamediana”, publicado en La sátira en verso en la España de los Siglos de Oro, dir. Antonio GARGANO, eds. Maria D’AGOSTINO y Flavia GHERARDI, Vigo, Editorial Academia del Hispanismo, 2012, p. 229. 22 en virtud de su anonimato y difusión manuscrita u oculta”47. Es posible que esta apreciación motive la dificultad de atribución de La Beltraneja que no va firmada, siendo una estrategia del autor para protegerse teniendo en cuenta la especificidad de la crítica dirigida a individuos concretos que pertenecen a la nobleza, además de que, efectivamente, se trata de un poema conservado y probablemente difundido a través de copias manuscritas. Es conveniente ejemplificar la invectiva ad personam a través de pasajes fundamentales de la larga composición satírica. En primer lugar, el texto se halla plagado de referencias a Beltrán de Castro. Leemos desde el verso 425 hasta el 438 como el general español se dirige hacia la batalla obligado por la orden del virrey, sin brío ni voluntad de servir a su señor. Si en el género épico el héroe se definía por el honor y la rectitud moral, el autor de La Peruntina subvierte esta tradición, mostrando un “antihéroe” que se caracteriza por la falta de estas cualidades. Le describe en el verso 453 como un “antisolomónico caudillo” y nuevamente como un héroe endeble en los versos 503-505: “para que así dexada descubriese / las individuales condiciones / de la fragilidad de su carnaça”. Es el perfil de un hombre “rendido” (v.32), que se confiesa como “un tonto y mísero gallego, / un pecante cotidie enpanderado, / descortés, malcriado i arogante” (vv.535-537), al igual que manifiesta sus ambiciones y deseos de sucederle al virrey en su cargo, tal y como leemos desde el verso 566 hasta el 569: “me haga sucesor de mi cuñado / en el gran tribunal adquisitivo / deste orbe melífero do espero / juntar otro millón como él a hecho”. El autor prosigue su sátira punzante y corrosiva al usar calificativos ofensivos como “mísero gallego” (v.594) y “puerco” (v.598), además de desacreditar el mérito de Beltrán en el enfrentamiento bélico, por ir amparado por el poder virreinal, tal y como muestran los versos “Tú sales proveído y abastado, / con híper abundante providencia / de Virey y Vireyna tus hermanos, / ayudado de grandes oblaciones” (vv. 609-612). Por otro lado, la burla se aplica también a Don García Hurtado de Mendoza. Greer Johnson48 afirma: Following the traditional portrayal of the Reinassance epic hero who personified both classical and Christian virtues, Oña characterizes Don García Hurtado de Mendoza as a symbol of perfection and the ideal embodiment of Spain’s political solidarity, chivalric honor and pride, and religious zeal. 47 Ibídem. 48 Julie GREER JOHNSON, Satire in Colonial Spanish America, op. cit., p. 40. 23 Si bien su cargo como virrey de Perú le proporcionó renombre y fama, el anónimo satírico declara: Rosas de Oquendo assumes the role of a picaresque poet in the viceregal court (…) and caricatures Don García by glimpsing him after he has aged cosiderably and is in poor health. His leadership now lacks the authority and decisiveness of the past, and he functions primarily as a figurehead encumbered by protocol and hindered by his own insecurity49. El tercer personaje histórico que sufre la burla mordaz del autor es la esposa del Marqués de Cañete, Teresa de Castro y de la Cueva, representada en la obra de Pedro de Oña a través de las convenciones estéticas canónicas de la época. En cambio, en los versos 188, 189 y 190 de La Peruntina queda retratada así: “ínclita mamacoma de Galicia, / nusta de Lemos, coya de Cañete, / sultana occidental de todo Argete”. Es palpable la reproducción paródica del estilo épico de Oña en estos versos50. La sátira aplicada a estas figuras históricas es, por tanto, un pretexto para la crítica de todo un sistema social y político carcomido y enfermo, caracterizado por la relajación de sus costumbres y la corrupción; como lo es de la victoria militar española acaecida en el puerto del Callao frente a los ingleses, que tantas alabanzas había recibido en otros escritos de la época. Lo que se consideró un hito para truncar definitivamente las incursiones inglesas en el Nuevo Mundo se revela como una farsa, una pantomima que el discurso épico engrandeció desmesuradamente. La voz narrativa, presente desde el inicio de la composición satírica, expone los acontecimientos desde el distanciamiento, alejado del vulgo aborregado y de la admiración voluble e interesada que le caracteriza. Según Flavia Gherardi: Otro factor de distanciamiento estriba en la relación con el ‘tú’ que padece la agresión: en la tradición yámbica sólo se nombran a personas reales en caso de reproches más bien amistosos, dirigidos, como forma de provocación, a individuos de un mismo grupo social, mientras que el ‘ataque violento y directo contra un enemigo personal o político […] nombrándolo con su verdadero nombre, pueden convertirse en factores de desestabilización social, o por lo menos de conflicto personal’51. En este sentido, el autor de La Beltraneja se ha decantado por revelar la identidad de las figuras satirizadas en el poema, ocultando la suya propia. Quizá la elección de no revelarse en la obra responda a una técnica de distanciamiento respecto 49 Ibídem. 50 Ibídem, p. 45. 51 Gherardi cita a su vez en la página 238 a Antonio ALONI, “La performance giambica nella Grecia antica”, Annali Online di Ferrara-Lettere, I, 2006, p. 101. 24 UNIVERSIDAD DE SEVILLA GRADO EN FILOLOGÍA HISPÁNICA TRABAJO FIN DE GRADO ANEXO Beltraneja1 Un hombre ocioso, pobre y malcontento i un mal contentadizo y desgustado, melancólico a ratos, desabrido, un poco libre y algo impertinente, que a bezes filosofa discuriendo 5 por tierra y cielo, trasegando el mundo, fantasma hecho i duende espelucando, i andando a caza de formalidades a bezes da en moral, reformativo del mundo y sus desórdenes antiguos, 10 y a vezes da al Diablo tanto seso, y ríe, y burla, y trisca como humano; entre los cortesanos pasante, entre los académicos nobicio, entre letrados mete su cuchara, 15 i no ay cosa de que no sepa un poco, y todo junto biene a ser nonada, i todabía no es del todo necio aunque más toca en esto que en discreto; un hombre, en fin, que ni él se entiende a ratos, 20 ni se dexa entender con ser muy claro, y saber declarar su pensamiento enemigo de necios y ruines, 1 La presente transcripción ha sido elaborada respetando las grafías originales del manuscrito de la Hispanic Society (HS). Además, para facilitar la lectura, se han modernizado la puntuación y la acentuación. 1 con no ser él discreto ni muy bueno y aborecido i perseguido de ellos, 25 sin hazerles mas mal que conoçellos. Aqueste tal y qual que por las señas podrá ser conocido de qualquiera estaua en Limapacha mal pecado, quando con tanta grita y barahúnda 30 i tanta presunçión asegurada de béticos pertrechos furibundos, los nuevos Argonautas peruntinos, terífico teror terificante, del aurífico mundo Antarticado, 35 bolvieron victoriosos y triunfantes de un inglesillo malaventurado. Y biendo el susodicho impertinente las fiestas, procesiones, luminarias, parabienes y congratulaciones, 40 relaciones inpresas, apéndices de domados Araucos que aún aora tan chúcaros están como la Musa que los canta domados, lisonjera, provisiones de oficios, donaciones 45 de tiera de los indios miserables, las encomiendas de repartimientos a título de premios de la guera, recebimiento de los capitanes i la forma triunfal y aclamaciones 50 2 que el mismo bulgo que las da las mofa, ya le pareçe para solo un guebo mucho el cacarear de las gallinas i chico el santo para tanta fiesta. Pero con ser aqueste su juiçio, 55 llevado de las olas de la gente i convençido de la muchedunbre, vino a pensar de sí que se engañava, i que aquella victoria çelebrada con tan solene ponpa y aparato 60 i con tanto repique de badajos, debía de contener en sí grandezas reservadas con místico secreto a las inteligencias sublimadas de solos los Marqueses y Marquesas 65 y a eroicas subsistencias semejantes. Y así medio por fee reberenciaba la jornada anglicana y su victoria, que en razón natural considerada le eran cosas de burla o de donaire 70 y por quietar en esto su conciencia, quiso zeder al de otros su juicio i determinación de aquesta duda, haciendo puntual y verdadera relación del orrendo caso ocenio, 75 istoriándolo en verso burlimero, llano, suelto, coriente y tronpicante, 3 y a vezes con la priesa salpicante. Despierte la modora, Musa mía, refriéguese los ojos rutilantes, 80 sacúdase las alas Ansarinas, dilate los pulmones virulentos, ablande y linpie el fuerte y bronco pecho, desholline el garguero enmohecido, la odorífera boz entone y suba 85 tan alto quanto sube la hazaña que al mundo Orbicular ofusca y punza. Y tú, sulfúrea madre de Cupido, tus pechos musicales ordeñando, infunde cacomia de conçetos 90 al ebacuado entendimiento mío, y haz mi lengua lúbrica y coriente con dicentería aguda de razones, fecunda mi cerviz al grave peso con reçíproco amor purificado 95 la parte aforisma de mi sujeto y eleva mi memoria a el alto Polo, con refación sofística avivando los visuales rayos de mi alma para que pueda dicernir el caso 100 sutil, grave, fecundo i fulminante de la Nabal batalla peruntina que el Américo mar del sur por canpo y por arco triunfal tubo la zona 4 tórida, celestial, que lanza fuego, 105 y hizo con efeto milagroso, de Atisparisticado resurtivo, que aquellos efeméricos ardores, que hacen su región inhabitable, quedasen en sinbólica templanza 110 con la frescura desta gran hazaña, hazaña que repite y rebervera con el ser infinito, trino y uno, que tanbién la hazaña es una y trina, pues fue de tres nabíos contra uno. 115 ¡Oh, gloriosa victoria trinitaria, sus, mi Musa machora, sus i a ello, manos a la labor entretallada con título inmortal de Beltraneja! El Américo mundo peruntino 120 con Mercurial industria cultibava el cañetil Marqués Garci Teresa consulibus Beltrán i Mari Hernández, contando de áureo número entre todos un millón y docientos mill y treze, 125 dominicando en T, que tanbién era en este tienpo o tenporal deshecho, letra común de toda la semana, sin tener los demás día ni aún ora, que por eso se pinta con la esfera 130 de una espada desnuda atrabesada, 5 i por mote usque ade te que sinifica, en trópico sentido y no de Cancro, según la Alma academia a declarado místicamente gerolificando, 135 que morirá de hambre y de pobreza cualquiera pretensor cuyo oro y plata usque ad te no llegare, i él con esto quedara abilitado y defendido con la virtud secreta deste Tao. 140 Estava, pues, este orbe en tal estado quando, de los Antípodas chilenos, se echó a nado en figura de tortuga la fama boladora tremolando, clamando costa a costa: ¡al Arma, al Arma!. 145 Y aferando el ancípite Callao, morada de las Musas sagifragos, en la limense corte se presenta el ínclito Virey enmarquesado. Con resonante faz pulverizada, 150 con intrínseca boz tremante y fiera y con tragicomédico senblante, la terífica nueba desenbucha en forma sexavada ansí diziendo: «Monarquísimo Príncipe exaltado, 155 de escuderil estado a el alto asiento, en quien por pura fuerza de natura e ipostática unión se reconsentran 6 la roxísima sangre de Cabrera con la Ave Mariada de Mendoza, 160 sobre cuyas espaldas remachadas cargó este nuevo mundo el grande Atlante para tomar alibio congoxoso, aplica, explica, implica i reduplica confortativos medios y remedios; 165 sangra, jaropa, purga, corrobora con cataplasmas, póçimas, clisteles el mortífero mal agudo y lento, que el zéfiro británico fogoso del hélido Albión a traginado 170 el mismísimo estrecho inpenetrable del pío y furibundo Magallanes por donde en este nuestro mar a entrado de la antigua Britania la potencia desleída y cifrada en un nabío, 175 que amenazando y aterando biene el juicio final anticipando». I buelta a la Vireyna quipresente estava con su antojo y sus antojos tras una profundísima mesura 180 en esta forma se le recomienda: «Mística Cuba que primero fuiste en la famosa de Oña figurada y formada a su traza y por su idea; tinaja de elección que el gran Philipo 185 7 enbió a este Perú para que fuese capasísima vaso de sus dones; ínclita mamacoma de Galicia, nusta de Lemos, coya de Cañete, sultana occidental de todo Argete, 190 ayuda por tu parte a esta demanda y solicita aquesta gran jornada con firmísima fe, que toda ella se vendrá a resumir en tu provecho». Faltó el aliento a la purpúrea fama 195 i cayose en el suelo amortecida entre los que de oírla ya lo estavan con esta nueba túrbida y sonante. Túrbase el Orbe exsdrujulante y fiero, los acéntricos Polos se resuelven, 200 conplícanse las furias infernales, rugen los hipocondrios estantíos del bemolado y fiero Marte ayrado. Medusa presidente del Carmelo congrega sus Nereidas fulminantes, 205 sus triangulares vozes entonando responden a conpás cúbico y vago los bellos cocodrilos del Parnaso con paso axedrezado concurriendo. El río de Aputima enmudecido 210 brama y defiende su licor ameno; Chagre i el Marañón, Lima, Abancay 8 Pilcomayo, Lucay i la baranca, mostrando jovial fuerca y enojo umedezen e mojan cuanto topan; 215 el estrecho fatal, immenso y frío, i el rubicundo Magallanes ledo percute y repercute blandamente, con serpentino azote y furia trina, sus amenas riberas peñascosas. 220 Las Amazonas al Amor rendidas, con una Metamorfosi enlutada, sus dóricas bellezas encubrían más que cien mill Diamantes olorosos. Hierve el furor de Marte elado y frío, 225 resuena el gran palacio, ¡guayas, guayas!, ¡por Dios, si biene que nos toma a todos!, resucitan los pobres pretendientes diziendo: ¡Vamos, vamos! ¡Mueran, mueran! Excelente Señor, danos licencia. 230 Vuelto en sí el gran Marqués convoca acuerdo de doctos licenciados con gran malla. Después de consultado y desleído el furibundo caso, se comete al gran Beltrán de Castro y de la Cueba, 235 que da a cien mil Diablos al acuerdo en su teraplenado pensamiento. Preséntase a la gran jornada esquiva Vergarita, Solorzano y Reynalte, 9 fantásticas inpresas y divisas, y nuebos motes gerolificados, hechos en casa como cernaderos. Los galanes ofreçen a sus damas cada qual un manojo de bigotes 405 Británicos Bermejos encrespados, de que hisopillos hagan memorables para enrubiar sus sáficos cabellos. Ya enbarcan municiones, bastimentos, caxetas, paltas, plántanos, guayabas, 410 que las madres américas llorosas para sus criollitos de oro enbían, ya el son de los taránticos panderos los adónicos jóvenes recoge i a el suriaco golfo los entrega, 415 que aunque tenblando de ellos los recibe i a sus Nereidas manda que le toquen por fusta un saltarelo bomitorio, que parte de la cólera les quite i tienple su furor sacripantino, 420 porque el mismo Neptuno está tenblando, que el brío refratario belicoso a la nueba milicia destilada se le alze con el Reyno de las aguas. En esto el gran Beltrán generalado 425 con paso antonomático camina al Callao a enbarcarse malcontento, 16 i tiénese por sierto que quisiera andar aquel camino polvoroso sin tanta conpañía ni aparato, 430 yendo a enbarcar cien baras potosinas de las que el rico çero le a ofrecido, para que, trasplantadas en España, con la fertilidad de buen teruño el çentésimo fruto le rindieran, 435 que ir a buscar ingleses renegados. Pero ase de enbarcar, que así lo ordena el decreto Analítico forcoso de la jobial potencia autorizada. En llegando da priesa al enbarcarse, 440 apresurando el paso se be mixto, como quien toma purga apocimada sin mirarla ni oír sus reciperios; enciéndense fuegos salitrosos, retumba el aire, brama el mar orendo, 445 tienbla la tiera, cruxen los costados de las moradas cóncabas marinas; quedó Neptuno medio derengado, i sustentado sobre su tridente dio un gemido profundo i doloroso 450 al recibir la grande tonelada, el grave peso y la superba molle del antisolomónico caudillo, Príncipe anfibológico de Lemos. 17 No puedo exaquimar la furia brava 455 del espíritu ardiente que me incita, ni determinar el curso desbocado, indómito furor que me apresura atropellando cuanto se le ofrece, relinchando i a bezes rebusnando, 460 ansioso por llegar a los ingleses i acabar ya de ber esta batalla más que çevil y más que bergonzosa, i esta victoria tanto çelebrada, i estos despojos tan despareçidos. 465 I así me ba llebando a renpujones, cayendo y lebantando y dando de ojos, sin dexarme parar en la carera ni referir lo en ella acontecido al armada real de nuestra gente, 470 sino solo que fueron y binieron i después de aber ido se tornaron sin aber hecho más que ir i bolverse, i que andubieron barlobenteando en busca del inglés de una manera 475 que tanto parecía que huían como que lo buscaban, hasta tanto que sobrevino un tenporal forcoso. Si lo fue tanto que los obligase a bolver al Callao, como lo hizieron 480 o si pudieran proejando un poco 18 rendir el tiempo, yo no lo deslindo ni me entremeto en casos de tormenta, que soy tan flaco y tan desbenturado que aún en bonanza suelo almadiarme; 485 basta que ellos al puerto se bolvieron. Pero balióles poco porque luego el Virey y el audiencia decretaron en rebista que buelvan a buscarle, i ubieron de salir forçosamente. 490 I yendo días y biniendo días dieron con el inglés, que descuydado estava en tiera, desaperçibido, tan sin defensa y sin recelo alguno como estubiera en Londres el cuitado. 495 Viéndose ya cercano al enemigo, el generoso tronco de Galicia estremeçiose todo conturbado en la porción suprema de su sangre; por virtud de astronómica potencia 500 recogió su birtud dentro de Sarria, la parte inferior desamparando, para que, así dexada, descubriese las individuales condiciones de la fragilidad de su carnaça, 505 y así el mundo nullatenus dudase i firmiter creyese que el supuesto que allí veía economicante 19 era onbre berdadero y no quartago, ni tonel ni tajón de carnicero, 510 ni mortero de piedra con su mano, ni baril de sardina ni rodesno, ni molino ni cosa semejante, sino onbre pasible y aún gallego. En congoxosas bascas y agonías 515 el próximo conflicto y vacilante al Nabal Rodamonte tiene puesto, de encendido temor aprehendido, hecho un retablo de oración del guerto. I así en lo más intrínseco del alma, 520 con mística humildad y abatimiento y dolor modicante y orosivo3, de corazón contrito y umillado, al Padre eterno habló de esta manera: «Piadoso Padre (que por bien tuviste 525 que aún los gallegos te llamemos Padre i no se desdeñó tu gran clemencia de que una gente sucia y asquerosa, mísera y pobre i como cosa mala, allá infinibus tera desechada), 530 pudiésemos dezirte Padre nuestro, vesme señor aquí a tus pies rendido i aún a los deste inglés si tu no acores, ya conosco señor y lo confieso 3 Errata. Sería “corrosivo”. 20 que soy un tonto y mísero gallego, 535 un pecante cotidie enpanderado, descortés, malcriado i arogante. Yo aceté esta jornada estimulado de bil codicia que me abraza el pecho, con determinación constante y fixa 540 de intrinsecar en mí todo el pillage i hazerme fisco del oficio santo, gozando del derecho de mi dedo y de la permisión participante de mi hermana y Virey ensimismados, 545 sin permitir que alguna de mi gente de hereticorum bonis parte ubiese, temiendo otro castigo semejante al que en la antigua Hierico leemos aber ejecutado tu justicia 550 con exemplo ecuménico y terible i con teror del siglo venidero en un pobre soldado codicioso, que contrabando tubo atrevimiento de tomar para sí las dos preseas 555 del saco de Anatema profanado. Poderoso Señor que permitiste que mi hermana y cuñado me traxesen a este nuebo Reyno de fortuna adonde por mi parte aya juntado 560 docientos mill ducados i la yapa, 21 con que de un pobretón gallego quedo con humareda de que la pribanza del conde de chinchón, que ya a sacado executoria nueba iluminada, 565 me haga sucesor de mi cuñado en el gran tribunal adquisitivo deste orbe melífero, do espero juntar otro millón como él a hecho. Consérvame Señor lo que me as dado 570 o permitido al menos que me diesen, i no permita aora tu clemencia que se lo lleven todo los Diablos y a mí con ello con algún balazo». La confesión humilde y berdadera, 575 de estilo cabalístico adornada i en tindáricas lágrimas deshecha, la divina clemencia a conmobido; y bolviendo los ojos que estremezen con su mirar la tiera y el Olinpo 580 a un Ángel que en la eterna probidencia el buen pastor abrá diputado para la guarda de su grande obeja, geminástico infante lemosino, con el mirar le rebeló su intento 585 y lo que era servido que hiziese. Caló de la alta cunbre el Nuncio Santo con instantáneo vuelo inteligible, 22 y en íntimo, anagógico silencio, por modo intrinsecante y traçendido, 590 que la alta Teología misticada llama iluminativo acrisolado, al general habló desta manera: «Di, mísero gallego, de qué temes, de qué sudas y tienblas sin aliento, 595 estando en un Nabío que pudiera a dos ingleses abordar seguro. Aberguénzate, puerco, y considera las ventajas que tienes de tu parte: tú tienes dos Nabíos contra uno, 600 tú lo bas a buscar, él ba huyendo, tú sales de refresco, él ba cansado con la Nabegación Antarticada de más de quinze meses prolongados, en que sin descansar ni rehazerse 605 con mar de Norte y Sur a contrastado, por regiones estrañas, peregrinas, al gélido Albión contramarcadas. Tú sales proveído y abastado con superabundante probidencia, 610 de Virey y Vireyna tus hermanos ayudado de grandes oblaciones y a costa de hazienda de Philipo; el enemigo biene del biaje tan prolixo, apurado y consumido. 615 23 Tú hecho un puercoespín que rodeado de penetrantes púas se defiende; los fulminantes bronzes te aseguran, en número y grandeza aventajados, a los tiros de hiero del contrario… 620 Pues, ¿de qué te escoruscas, di, gallego? Anímate, Beltrán, que fuerza traes, que rendirá a enemigos más pujantes si tu flaqueza no te rinde a ellos. No te desmaye ver que eres gallego, 625 considera el estilo que observado del Triunbirato sacrosanto a sido, en los siglos bolúbiles pasados, de hazer grandezas y obras prodigiosas con instrumentos flacos miserables, 630 para que en esto conocida fuese la fuerza incontrastable de su brazo i la industria admirable y delicada del inconprehensible pensamiento. Con femenil y desarmado brazo, 635 con blanca y blanda mano afeminada, cortó la orible testa de Olofernes, del exército Asirio defendido; con távanos i ranas i zeniza i con mosquitos i otras musarañas 640 quebrantó la potencia insuperable del duro faraón, señor de Menfis; 24 i destas antiguallas milagrosas le será facilísimo negocio renobar la memoria enbegeçida 645 venciendo aqueste inglés con un gallego». Después de aver desperdiciado al biento tanta razón confortativa en bano, echó de ber el celestial legado en la color y pulso fermicante 650 de su mazizo y sólido pupilo que aún estava rebelde y pavoroso, umor predominante y remitente. I llegándose a él con anbas manos le fregó el colodrillo remachado 655 y le linpió los ojos turbulentos i le infundió virtud que consibiese en su imaginación fantasticada un raro defensivo de milicia, que su ilustre persona conservase 660 i subiese con esto al alto asiento. Abrió los ojos con el gran conçeto el bravo general y luego manda 4 que quantos cables ay traigan a popa y que bayan formando una trinchea 665 4 Aquí se produce la interpolación de catorce versos en uno de los testimonios manuscritos, concretamente en BN1. Los citaremos a continuación: “que su illustre / persona conserbasse / y subiese con esto al alto asiento / más por verdad deçir que es necesario / en istoria legítima qual esta / debaxo de cubierta encubertado / todo en humor pantarbe agonicante / el quartago buçéfalo asistía / y tronco çelebérrimo de Lemos / por escusar el tránsito terrible / del coruscante rayo contrahecho / que el insidioso inglés traya consigo / y como bruxulante le asestaba / con balas diamantinas y diamantes / de inestimable fortaleça y preçio”. 25