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Los Pretendientes del dia : comedia en dos actos y en verso

Alba, Juan de, (¿1820?-1882)

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| LI LA z TS sl NI 00m da DE A pe | ñ ARES Representada con aceptacion en el teatro de e E el día Le: » o" an - de:setiembre de 1851. e A e Ñ e y 0 Ñ ; a e a at be id > ¿ls a : a dl so» y ? - * y W AE , E y A z > * he 6 , . r Ñ a ( pS e JT. 156, OL NO AJO, e a ú * $ + ya y e 6 "> E « A mm | pS MADRID—1851. ; a. - INPRENZA ÁTTARGO DEC. GONZALEZ: CALLE DEL nUBIO, No 14. e » ES 4 , * 3 y ns R : - Sa E de $ ls - 2 . d te. .? « + a] 3 R » E s » « 0 ' e EA e G 2 e Ñ + + 0 rien Esta obra es propiedad del CIRCULO LITERARIO COMERCIAL, que perseguirá ante la ley al que sin su permiso la reimprima, varíe el título, ó la.represente en algun teatro del reino, ó en alguna sociedad de las formadas por acciones, suscriciones, ó cualquiera otra contribucion pecuniaria, sea cual fuere su denominacion, con arreglo á lo prevenido en las Reales órdenes de 8 de abril de 83y, 4 de marzo de 1844, y 5 de mayo de 1847, relativas á la propiedad de obras dramáticas. Se considerarán reimpresos furtivamente todos los ejemplares que carezcan de la contraseña reservada que se estampará en cada uno de los legítimos. PERSONAS. CONCHA o Pta DOÑA JULIANA. . BUS. o ia: DONA a DONSIGNA CIO :gonocidos ai DON FEDERICO. ....... DON FERNANDO. ...... DON ENRIQUE. . ...... DON FACUNDO. ....... ACTORES. DoÑaA Josera Rizo. DoÑa TERESA BAUS, Dora MATILDE TAVELA. Don RAMON MEDEL. JosÉ SANZ. JUAN CATALINA. RAMON ÁREU. e JUAN RIQUERO. ANTONIO VIVANCO. FrAncisco BENITEZ. AGTO PRIMERO. Gabinete de estudio: muebles dei dia, floreles, piano, dibujos, pinturas, pistolas y sables colgados; escritorio; libros; dos puertas laterales; puerta al foro y se ve un salon con arañas encendidas y lujosamente amueblado. ESCENA PRIMERA, DoÑña JuLiana. Don IGNACIO. lenacio. No se canse usted, Juliana; ya conocemos los humos de la señorita Concha. Apuesto ciento contra uno á que no hay nadie que pueda desarraigar sus abusos: y no lo estraño, ella es rica; luego, ademas del peculio que la manda su papá desde Méjico, ninguno ignora que estádotada A ER en tres millones: su lujo bien puede así sostener. En parte yo la disculpo: la mimaron, y está libre; porque nosotros , calculo que aunque de ella encargados estamos desde que el mundo dejó su apreciable madre, y aunque nos ayuden muchos, ya no podremos domar sus caprichos ni su orgullo. JULIANA. No es tan orgullosa, no; es alegre el genio suyo, es viva como un relámpago, por eso con fiero impulso mandar suele á los criados ; pero negar fuera injusto que tiene buen corazon : cuando yo me apesadumbro y la reprendo llorando por sus caprichosos gustos; en seguida se enternece y se pone á hacerme arrullos. I6nacio. Pues conmigo obra al revés: cuando la corrijo, al punto me dice encolerizada —Cállese, el señor lechuzo,— a. y Si la replico, contesta 2. —Cuénteselo usted á san Bruno : — lo: en fin, me llama — Mastuerzo - > y fiero avestruz... y buho.— Ayer mismo, al regañarla, con mas imperio que un turco me dijo —Largo de aquí, Ó si no, levanto el puño!...— Vaya! no diria mas un sangriento mameluco, Pero dígame usted algo, puesto que sabe el conjunto de misterios que hay aqui. JULIANA. Misterios? Si no hay ninguno. laNacio. Pero cómo ese papá se está por el otro mundo, de su familia querida descuidando los disturbios? e JuLIANa. Él se marchó hace quince años, dejando á su niña al punto que vió la primera luz: aun me parece que escucho lo que habló al ver 4 su esposa en la cama y sin recursos: —Tengo una hija y soy pubre; pues bueno, no capitulo con la miseria; yo nunca ni me abato, ni me aburro: pasado mañana marcha á la América Facundo, el mejor de mis amigos; me asocia al negocio suyo por pura filantropia. Dejo á mi hija, mas no dudo que el cielo la amparará. Ahi te quedan veinte duros; — dijo á su esposa, y á mí: —Hermana! cuídalas mucho.— Dió tres besos á su hija, y con los ojos enjutos dijo al tiempo de marcharse —Dios siempre ampara á los justos.— Se fué, al fin, y al año y medio cuando á ponernos de Into íbamos, ya persuadidas de que Juan era difunto, una carta recibimos con sorpresa y g0z0 SUMO, y dentro de ella tres letras cada una de mil duros: en la carta nos decia que resultados fecundos en su negocio encontraron; pero que siempre malucho andaba su noble amigo. Con tanto dinero, al punto la madre de mi sobrina cambió el aspecto negruzco de su boardilla, por casa de grande aparato y lujo: el papá todos los años, sin duda aumentando el lucro de sn negocio, mandaba. e mas cantidades por junto; y mi sobrina, creciendo fué entre la pompa: yo juzgo que lo que mas le hizo daño fué el mimo: es claro, ninguno de sus gustos la mamá la contrarió , esto produjo grave mal en la Conchita... IGNACIO. Mas la educaron... JULIANA. Con rumbo. I6nacio. Pero señor, su papá... por qué razon cuando supo que su esposa habia muerto, no ha venido al lado suyo para cuidar de Conchita? Un año, segun calculo, hará ya que la noticia le dí; yo deseo mucho que venga, porque estoy cierto que con su carácter duro ahuyentará á esos moscones, á esa caterva de tunos que á doña Conchita adulan... . - Pero aqui se acerca uno: me marcho, doña Juliana, porque siempre me espeluzno al ver á ese figurin, ¡ tan pedante como nulo. X (Váse por la puerta de la derecha.) ESCENA Il. Doña JuLana. Don FEDERICO. Feperr. Señora doña Juliana, estoy á los piés de usted. JuLIANA. Beso á usted la mano , amigo. FepnerI. Muchas gracias. Puedo ver á la preciosa Conchita? JuLiana. Eso segun: para qué? Feneri. Para repasarla el ária del inmortal Mayerver. JULIANA. FEDERI. JULIANA. FEDERI. JULIANA. FEDERI. JULIANA. FEDERI. JULIANA. FEDERI. JULIANA. FEDERI. e Tanto repasar... Señora, lo que muy sublime es, no se aprende fácilmente; pero ahora caigo en que usted si se dedicára al canto podia brillar tambien. Yo? Si señora. Ayer tarde tuve el inmenso placer de oirla cantar la Atala, cuando subia... Ya sé. Aquello de —triste Chatas — cuánta espresion lo da usté! Qué es eso de Chatas? Creo que es el nombre del doncel. Si usted quisiera... Pero, hombre, si yo no sé... ademas me da vergúenza : no se puede conocer si sirvo para cantar sin que ahora cante?... Si no es conmigo infiel la memoria, puedo afirmar que noté en su voz melifluidad, y estension grande á la vez. Cuando la oí, creí que era no una voz... sino... pardiez! una dulcísima flauta... Gracias! Qué amable doncel! Quiere usté hacerme el favor de llamar ?... ENRIO. FEDERI. ENRI0. FEDERI. ENRIQ. FEDERI. ENRIO. FEpDERI. ENRIO. FeDERI Ennio. FEDERI. ENRIO. FEDERI. ENRIO. ELISA. CONCHA, FeEDERI Er1sa. ENRIO. FEDERI. ENRI0. ALE Y que yO... Sabes lo que quiero? que tú hables por mí á la chica. Cómo, medianero? Pues... (Le voy á romper la crisma...) Conque, hablarás? Sí hablaré... La dices la estirpe limpia de mi linaje... Ya estoy... Lo noble que es mi familia. Justo. Y que me han educado... (En el hospicio.) Descuida. Y que servirla deseo... y que me mande... | (A Manila.) Descansa en mí. Aquí? sejacerca con mi hermana.Y viene linda ! ESCENA VII. Dichos. CONCHA. FLISA. Conque cantaremos?- sí. (A Elisa.) Señoritas... (A Federico.) Caballero... (A Federico.) Qué chica! si es un lucero! Sí tal... (mas no es para tí.) (A Concha.) Conque tendremos el gusto hoy de oirla á usted cantar? Siendo así, nos va usted á dar un gran placer. A CONCHA. O un disgusto. Enri. No, sino satisfacciones, pues me han dicho que es divina su voz dulce y argentina... una voz... (de tres millones.) €oncna. De usos de la sociedad estoy bastante enterada, pero franca soy, me enfada la poca sinceridad. Aunque me hallo en el abril de la vida, y adornada estoy, y ademas peinada á lo Adriana Cardovil, no cometo el desatino de acalorarme la mente, y no así tan fácilmente con elogios me alucino. No es esto decirle 4 usté que de mí quiera burlarse; eso fuera propasarse, y yo á nadie faltaré. Es buscar la salvaguardia porque epígramas no quiero, y entienda usted, caballero, que yo siempre estoy en guardia. Hecha ya esta salvedad , que acaso prolija ha sido, le otorgo lo que ha pedido con toda mi voluntad. Si le he podido ofender, ahora servirle me toca; pida usted por esa boca, que le voy á complacer. EnriQ. Ay qué mujer! no es estrano que tan rica y con talento... Cuánto amor por ella siento !... (A don Federico.) (Háblala.) FEDERI. (No te hará daño!) Enmo. Tan jóven y tal donaire ! Concua. Un poco de lijereza , nada mas. Ennio. (Cuánta belleza!! Si no me hiciera un desaire...) Concua. Conque, vamos , diga usté... 18 — qué canto ? ENRIO. Cuán franca brilla /!... Enisa. (Coge un papel de música que habrá en el piano.) Qué es esto? CONCHA. La Gitanilla: si agrada, la cantaré. Ennio. Con gracia tan natural como la que usté atesora, la cantará usted, señora, con un gusto sin igual. Concua. Y quién me acompaña? ENRIO. FebrrI. | Feoert. (A Enrique.) Perdona, soy su maestro. EnriQ. Es que tambien yo estoy diestro. ConcHa. Gracias, don Enrique... BO... Exrio. Sus acentos seductores ya anhelamos escuchar. Concua. Mándenme ustedes callar si lo hago muy mal, señores. (Canta la cancion de la Gitanilla.) Enrio. Oh! bravísimo! muy bien! Conca. Mil gracias por el favor. Enrio. Es justicia. Qué primor! Enisa. Tambien yo mi parabien te doy. ENRIQ. Su estilo es hermoso, no es verdad, dí, Federico ? Febeñr. Ciertamente. (Aparte.) Yo. Mira, chico, que la estás haciendo el 0so. ConcHa. Ya las gentes van. llegando: si ustedes me quieren dar su permiso... A acompañar me vas, Elisa? ELrsa. Volando. Concha. Señores, con su licencia me marcho; y al ausentarme, les suplico que al juzgarme lo hagan con mucha indulgencia. Y no me elogien ustedes, pues como hay mil embrollones que yan cazando millones , ENRIO0. FEDER!1. . ENRIO. FEDERI. Ennio. FEDERI. Ennio. FEDERI. Ennio. Feper1I. Ennio. FEDERI. FERNAN. Chicos! FEDERI. FERNAN. EnNrIo0. = Y temo me tiendan sus redes; y me causára dólor saber si alguno me hablaba de su cariño, que ansiada mi dote mas que mi amor. Pero ustedes son sinceros... sinceros cual mi sonrisa; ven, dame tu brazo, Elisa: hasta despues, caballeros. (Se marcha por el foro izquierda.) ESCENA VIlN. Don ENRIQUE. Don FEDERICO. Me he quedado hecho una estátua. Y yo como una piedra fria. Bien la niña se esplicó. Bien se ha esplicado la niña. Conque la hablarás por mi? (Ya tengo la sangre frita! ) Como no me ame, me mato. Mis pistolas son muy finas. Conque , hablarás? Ya lo dije... Pero en esta noche misma? (Ya estoy por hablarle claro!) ESCENA IX, Dichos. DoN FERNANDO. (Otra sabandija 1.) Adios , primo; cómo aquí? Tambien la casa visitas ? Me ha presentado mi hermana... (A don Fernando.) mas tienes hipocondría?... FERrNAN. Ennio. Frbent. FERNAN. Frper1I. FERNAN. FEDERI. FERNAN. 90 si casi estás amarillo... qué te pasa, alma novicia? Chicos, no puedo ocultar á personas que me estiman la pasion que me atormenta. Ya ha tiempo que no venia por esta casa, ocultando la llama... terrible, activa, que está abrasando mi pecho. Ob! ya es fuerza que os lo diga. Yo estoy loco, porque adoro á la preciosa Conchita. (Para cuando son los truenos!!) (Alquitran y trementina!!) Como soy corto de genio, no la he dicho todavía este amor que me devora: si la amistad no me auxilia... sabed que si ella no me ama, hasta aborrezco la vida. Oh! tú puedes, Federico, bablarla por mí este dia. Voto á brios!! pues qué mi cara, es cara de alca... familia de tontos! toda la sangre ya me la teneis podrida; sabed que yo cual vosotros, ó mas, adoro á la chica, y en vez de hablarla por nadie, la diré en frases sencillas... (pero me estoy declarando, enmendarlo me precisa.) Bien; logré poneros sérios, no puedo aguantar la risa!... La verdad , yo he prometido hoy á este tronerilla hablarla en su pró; yo siento no desempeñar la misma . comision con otro amigo, mas la amistad me precisa. Pero tú la amas? Yo? no: fué solo una broma mia. Pues bien, háblala por mí; nuestra amistá es mas antigua. Ennio. FERNAN. Ennio. PERNAN. Enxro. FERNAN. Ennio. Los pos. ENRI0. FERNAN. FEDERI. Ennio. FERrNAN. EnrIo. FERNAN. Enx10. Fenerr. FERNAN. Ennio. FErNAN. FEDER. ENRIO. CONCHA. ENk10. FEDERt. FERNAN. FrpERI. CONCHA. FEDER1. — 21 — Mira, primo, el parentesco en tales casos se olvida;' se trata de tres millones. Sin ellos yo amo á la chica. Cómo arreglar el negocio? Que las armas lo decidan. Pero, hombre, y si yo conquisto el corazon de la niña? Eso es verdad. Vaya un medio, una gran idea. Dila. Yo te cedo la muchacha, como la dote Cividas. Son tres millones, no es esto? dame dos porque no insista; el otro á tu corredor, y para tí la individua. Pero, Enrique, tú estás loco? Hombre, estamos en Turquía ? Conque no accedes ? Jamás. Pues ya es fuerza que haya riña; cómo te quieres batir? Yo! con una culebrina. Este no es caso de bromas. Se va encendiendo la cisma. Primo, no me desesperes... Probemos si eres duelista. Yo á nadie temo... (Qué gusto ! si se rompieran la crisma!) Pues bien mañana... ¿ (Pasan de derecha á izquierda gran número de convidados: Elisa y Concha salen al encuentro.) Señores... Ya la música convida, se necesitan parejas... Yo. Yo. Yo. > Nadie me impida... Por ahora, escojo al maestro. (Bravo! corazon respira.) (Todos marchan por el foro izquierda.) IM ESCENA X. Don Juan. Don lenacio. DoÑa JULIANA. JULIANA, (Abrazando á don Juan.) Hermano mio! JUAN. Juliana ! JULIANA. No me canso de mirarte! Al cabo de tantos años volver tan guapo! I6NaAciO. (Mirando á don Juan.) Su padre! JUAN. — Mas, y mi hija? JULIANA. (Llamándola.) Concha! Concha !... qué ventura! JUAN. No la llames todavia, espera; quiero, tan solo por un instante, que contemple en mí á un estraño en lugar de un padre amante, que en pos de ella cariñoso viene cruzando los mares, y ver, si cual me escribias, es tan bella... JULIANA. Como un ángel! lGnacio. Para usted... JULIANA. Y para todos. IGNACIO, Que la mima, y Sufre y... JULIANA. Calle! lewacio. Pues, no señora; yo quiero que el señor pueda enterarse de sus gustos y caprichos... JULIANA. Le he mandado ya callarse: hola ! JUAN. Vamos... cepos quedos, y no pretendan aguarme el placer que siento ahora con tontas puerilidades. Usted , segun sé por esta, (Señalando á Juliana.) es un sugeto apreciable. A JULIANA. Mas sujeto á tonterias que le vuelven... JUAN. Dale, dale! haya paz y departamos como personas formales. A Ignacio.) La mima mucho, no es cierto? Ienacio. Jesucristo! Si no se hace aquí mas que lo quiere esa niña. JULIANA. Y que yo aguante... lenacio. — Que quiero aprender dibujo. -— JULIANA. Hum ! IGNACIO. — Ignacio, un dibujante. — —Que quiero bailar. — Ignacio , busca un maestro de baile. — Que quiero aprender francés, y latin, tirar el sable... — Ignacio, corre, vé y busca... — Y quién podrá ya acordarse de los antojos... JULIANA. Y quién, charlatan, podrá aguantarte? JUAN. (Con júbilo.) Es verdad, Juliana mia? Conque mi hija tanto sabe! JULIANA. Oh! y borda... y canta... y LOCA... vamos, es incomparable! IGNACIO. Mucho, sí, para gastar... No es un gusto estravagante el de una jóven que adorna todo su cuarto con sables y pistolas y pinceles, y libros y necedades?... JUAN. (Con tono brusco.) Qué dice usted?... IGNACIO. En fin, señor... yO SOy UN... JULIANA. Sí, un elefante. - JUAN. Concibo que no comprenda un estraño esos arranques de un corazon noble y puro!... Cómo, hermana, el mio late al escuchar que mi hija no es una de esas pelates =p señoritas melindrosas, y tímidas y cobardes!... Bien, Juliana, bien; me gusta que tenga brios, carácter: hija del alma! JULIANA, Aqui sale. (Llamándola. ) Concha | JUAN. Silencio, silencio... es preciso prepararse... de pronto, fuera matarla. ESCENA IX. Dichos. Concua. Don Enrique. Don Fenerico. Don FERNANDO. ELisa. ELEGANTES. Concna. O monsiur epouvantable ? Iaxacio. Epú... qué? JULIANA. (Reprimiendo su alegria.) Conchita!... CONCHA. bos I6NaAciO. (Ya me dijo un disparate.) Concua. (Por don Juan.) Quién es el señor? Juan. (Contemplándola.) ALAN Yo soy... JuLiana. (Reprimiéndose.) Es un... T6nacio. (Idem.) Es un.. CONCHA. Adelante. Juan. Un hombre que vá á pedirla... Ek. 1.2 Alguna limosna. ELE. 2.” El talle... Enri. (A don Federico.) Pero qué querrá ese záfio? FeoerI. Los pobres son insociables. Conca. Desgraciado! en qué podré A servirle yo? hable usted, hable. Juan. — (Mirándo!a absorto.) Sus ojos .. su misma boca... a un retrato de su madre ! Enisa. (A Concha.) A Con qué descaro te mira. FERNAN. (4 don Juan.) Amigo, si aqui le trae la esperanza de un socorro... EE. 1. Que lo ,busque en otra parte. FERNAN. Cuente usted con mi bolsillo. Conca. Cese usted ya de mirarme, y dígame lo que quiere. JUAN. Qué? (Dirigiéndose á ella.) Estampar en su semblante (La abraza.) mil besos. Eur. 1.2 Hui ! Concha. (Conteniéndole.) Caballero! lanacio. Jesus! Enxki0. (Cojiéndo'e del brazo.) S Atrás! Fever. (Lo mismo.) Miserable! JUAN. (Con brio.) Quién de ustedes este gusto se propasa á disputarme? Enrro. Afuera el canalla! Topos. Afuera ! Etx. 1.2 Por un balcon arrojadle. JUAN. (Con orgullo.) Soy su padre! Topos. Cómo! ; CONCHA. Es cierto? Juan. — Sí, hija idolatrada, abrázame. CoNcHa. (Cayendo en sus brazos.) Dios mio! Enxio. (A don Fernando y don Federico.) Era nuestro suegro! JULIANA. Qué alegría ! ELrsa. Qué contraste! Ewxro. (A Concha.) : Se siente usted mal ? Concha. No, no, estas lágrimas que salen á mis ojos, son de amor... CONCHA. JUAN. 2 á mi malograda esposa... Dios le habrá dado ya el premio! pero, por qué, hija del alma, don Ignacio con recelo te mira y te llama loca? Y es mas aun | me tiene miedo; pero es por ser un gallina : cuando monto en el intrépido alazán, y á todo escape me mira salir corriendo, ya está diciendo : —ay Dios mio! que se va á saltar los sesos! -— y tirita y se santigua: otras veces que le veo cerca de mí, tomo un sable y digo —Muere, necio!— por broma no mas, —Socorro !— grita , y se marcha corriendo, esclamando —Esta no es niña, sino un bravo coracero; — pero lo hago por su bien, aunque tambien me divierto ; pues á quién no causa risa y despues causa desprecio . ver un hombre de dos varas temblando como un muñeco? Ay papá! si yo fuera hombre, gozaria con estremo peleando en las batallas, y por ellas, adquiriendo laureles para adornar los españoles trofeos : conozco que en mi cabeza arde la llama del genio, y á veces su fuego ardiente siento abrasarme el cerebro: á un tiempo en mi corazon puso Dios el sentimiento, ese manantial purísimo de ternura y de consuelo, ese gérmen divinal, emanacion del eterno... Basta... pues no estoy llorando? votová... ni á hablar acierto... 835 ñ ESCENA II, Dichos. Doxa JULIANA. Don IGNACIO. lewacio. Le está jonjabando á usted? cuidadito, que es muy sábia... ConcHa. Vamos, usted se ha propuesto que le mida las espaldas. Papá, vé usted qué alto es? (Descuelga dos sables.) Pues bien, con iguales armas peleemos ; tome un sable: vamos; tómelo y en guardia. Dejar el saludo puedo: póngase usté en guardia: así, (Se pone.) avance usted hácia mí como yo avanzo: sin miedo! l6Nacio. Don Juan, que me va á cascar! Concna. No te defiendes, panarra? (Le acomete.) Espera un poco... Ianacio. (Huyendo á todo escape.) Don Juan! que me mata, que me mata! ESCENA II. Dichos, menos Don IGNACIO. ConcHa. Ya lo vé usted: já, já, já! Juan. — Pero mujer, tiene canas... Conca. Si lo hago en broma, papá; pero bien, si usted se enfada, á hacerlo no volveré. Me voy un rato á mi estancia NO oo á vestirme, papá mio: (Con mucha zalamería.) vamos, mírame á la cara, echa una risita ahora: verdad que soy muy gitana? Ahora tu frente y un beso. ( Se marcha.) Juay. Adios... se me cae la baba! ESCENA I1V. Don Juan. Doña JuLiana. Luego sale Don IGNACIO. JULIANA. Has visto qué retrechera ? Juan. — Es una perla, una albaja! Pero ese buen hombre huyó... dice Lien Concha; es un mándria... mas quiero tranquilizarle. (Elamando.) Don Ignacio... IGNACIO... ( Dentro.) Quién me llama? Juan. — Salga usted. IGNACIO. Dejó ya el sable? Juan. — Hombre!! Ianacio. (Saliendo.) ; Es que el diablo las carga. Vé usted cómo bien decia? Aquel génio no se doma aun cuando la predicasen todos los padres de Atocha, si existieran: es su génio peor que el de una leona: acuérdese usted de anoche, de aquel bofelon... JUAN. Su cólera estaba justificada: qué mujer que tiene honra, al ver que la abraza un hombre, y que aproxima su boca para darla un beso, al punto IGNACIO. JUAN. LG NACIO. JUAN. IGNACIO. — 33 — de rubor no se colora y le pega un bofeton ? Acrimina usté unas cosas que deberia elogiar! Ah! voto á las Californias! se me figura que usted quiere muy poco á mi Concha. Un buen deseo me anima... Ya me cargan sus andróminas: yo soy hijo de Castilla, y así, digo sin retóricas todo lo que mi alma siente. Conchita es mi sangre propia, y por lo mismo en su pecho no puede ocultar ponzoña: que no la faltó dinero y se ha divertido! es moza. y nada tiene de estraño pues no ha mancillado su honra: tambien segun se me ha dicho no tiene vana la cholla, y ha estudiado con provecho: que grita y se desazona cuando alguno la reprende con palabras orgullosas! hace bien: es cual su padre: por buenas soy una mosca, pero por mal, ni los diablos pudieran con mi persona. En fin, verá usté á esa tigre que la cree tan furiosa, convertida suavemente en una mansa paloma. Ha enviado usted la esquela á quien le mandé? Ha dos horas. Bueno: puede usté marcharse; mas no piense mal... Se enoja conmigo , pero sin causa. Vecino fuí de su esposa, y mi honradez conociendo al sentir su muerte próxima, me eligió por mayordomo de esa niña encantadora: 30 = si mi demasiado celo se interpreta mal ahora, claras le daré mis cuentas y marcharé sin demora. Juan. Usted lo toma muy fuerte: eso á mí no me incomoda. Qué díantre! venga esa mano. (Se cogen las manos con la mayor fraternidad.) JULIANA. Yo soy franca. Don Ignacio es con la chica muy posma, y le enfadan sus caprichos ; pero su alma es como pocas... y no porque esté delante... solo á veces me encocora por... por... (A don Ignacio.) lo digo á mi hermano? lanacio. Bien, dígalo usted, señora. JULIANA. Porque es algo picaresco : me suele hacer carantoñas!.,. I6xacio. ( Marchándose.) Hasta luego. JULIANA. Si, huya usted... viejo verde! ' IGNACIO. Vieja mómia! (Váse por la puerta de la izquierda.) ESCENA V. Don Juan. Doña JULIANA. Juan. Es verdad eso, Juliana ? JuLIaNa. Una broma solo ha sido: porque yo no he visto un hombre que á ese le esceda en lo arisco... ademas, que sesenta años me parece que ha cumplido... Pero, hermano, en tanto tiempo como no nos hemos visto, por allá en el otro mundo... cuánto te habrá sucedido!... cuéntame algo. JUAN. JULIANA. ENRIO. JUAN. ENRIO. — 3 — Ay hermanita! : si yo fuera mis peligros á relatarte, seria á la verdad muy prolijo. Bástete saber que vuelvo con el sócio y digno amigo que me sacó generoso de mi pasado conflicto; que hemos vuelto con salud, tan en estremo ricos, que pudiéramos construir en Madrid cien edificios: desembarcamos en Cádiz; como allí hemos sabido. que salian con frecuencia los ladrones al camino, en casa de un comerciante nuestros tesoros pusimos. Pero... quién se acerca? calle! (Don Enrique se presenta al foro haciendo cortestas.) quién es ese lechuguino que se quiebra á corlesías? Pase usted: fuera cumplidos. Juliana, retírate. Ojo avizor, que es un pillo! (Se va por la puerta de la izquierda.) ESCENA VI. Don Juan. Don ENRIQUE. Con. muchos saludos y contorsiones.) ¿stoy á la órden de usted, amigo y señor don Juan. Dígame lo que se ofrece, (Indicándole una silla.) y si se quiere sentar... Yo soy vizconde del Basto, y la rama transversal de mi elevada familia revela con claridad - JUAN. ENRIO. Juan. ENRIOQ. JUAN. Enri0. JUAN. EnNRIo0. JUAN. ENRIO. y o. y: que desciendo- en línea recta de Rodrigo de Vivar. Yo soy un don Juan Pelado, hijo de don Nicolás, y segun dice mi rama fué mi abuelo mayoral: todos honrados murieron ;- y yo á fuerza de sudar y de vencer mil peligros, adquirí tesoro tal, que hoy puedo á usté y su familia con millones enterrar. (Argumento convincente!) Tratamos de igual á igual: usté, aristócrata de oro, yo, de sangre; hay igualdad... Pero bien, qué busca usted ? déjese de rodear, y lo que de mí pretenda dígame con claridad. Pues señor, su hija de usté, esa niña angelical, mé tiene de amores loco y no podré susegar hasta que quiera amorosa admitirme por galan. Pues señor, ese ángel bello que usted pidiéndome está, imprudente, al otro dia en que acabo de llegar, nunca al vizconde del Basto enlazarse logrará, porque fuera,un matrimonio en estremo desigual. Perdone usted, mas yo advierto completa la paridad... Usted desciende del Cid , y mi hija, de un, Mayoral! Mas todo lo iguala el oro... Hombre, qué barbaridad ! Y si alzase la cabeza aquel guerrero inmortal, y viera sobre su escudo nuestro látigo ondear? Diria que el siglo nuestro JUAN. ENRIQ. JUAN. ENRIQ. JUAN. FEDERI. JUAN. — 39 — iba azotando al de atrás. En fin, estamos hablando vanamente , sin contar de la niña pretendida con la firme voluntad: con don Ignacio y Juliana en ese cuarto ahora está: ' consúltela usted primero; no la quiero violentar : si ella le dice que sí, le contestaré formal: porque ante mí no se turbe, con usted no quiero entrar. Si usted permite... No he dicho que sí? Vamos... Voy allá. (Se va por la puerta de la izquierda.) ESCENA VII. Don. Juan. Luego Don FEDERICO. No me gusta ese hombre nada: tiene figura de trasto ; hasta el título me enfada: no está Concha reservada para el vizconde del Basto. Me cargan estos moscones que finjen grandes pasiones teniendo solo ambicion, no de amorosa ilusion , sino de sendos millones. Si en su insolente egoismo me juzgan con idiotismo y me piensan envolver, á alguno voy á romper de esos trastos el bautismo. (Dentro.) Se puede entrar, caballero? Hombre , por qué no? Adelante. "y FEDERI. JUAN. FEDERI. JUAN. FEDERI. JUAN. FEDERI. JUAN. FEDERI. JUAN. FEDERI. JUAN. FEDERI. ES [ Despues de entrar.) No se acuerda usted de mi? Es mi memoria algo frágil... Soy el maestro de piano de Conchita, de ese ángel... Mas , qué quiere usted? Y me llamo don Federico Timbales... Ahora me acuerdo del nombre por lo muy bambisonante! Desciendo de buena casa, pues fué mi difunto padre úgier de don Carlos cuarto: mis tios. son cCapellanes; y tambien des tias monjas tengo en las Salesas reales; y mi primo hermano ha sido prior de los santo padres de san Gerónimo ; y yo tambien he estudiado cánones: pero el sacristan mi abuelo... Hombre, tambien sacristanes ? solo faltan monaguillos en su familia: qué diantre! por qué no se anima usted ?... No; si yo quiero casarme con su hija Concha! Demonio! pues cuántos quieren casarse ? los novios están sedientos y se presentan á pares... (Ganaron la delantera !) Ha venido algun petate?... Como usted... al tal conoce, bien podrá de él informarme : es el vizconde de el Basto : qué tal sugeto?... Un tunante! No me comprometa usted, Jero oiga, y esto le baste. l padre de ese embrollon fué vendedor... de vinagre; y luego... en San Petersburgo se puso á vender percales ; luego, yo no se qué hizo... JUAN. FEDERI. JUAN. FrprEr1. JUAN. FEDERI. JUAN. FEDERI. JUAN. FEDERI. JUAN. FEDERI. JUAN. FEDER. JUAN. FEDERI. JUAN. FEDERI. JUAN. FEDERI. JUAN. FERNAN. FEDERI1. JUAN. FEDERI. — 41 — creo que robó... á su madre, y en un bergantín goleta se lanzó á los anchos mares: llegó á la Habana, y allí le pusieron en la cárcel... Pero, por qué? (Atolondrándose.) Por vampiro. Y cómo logró escaparse ? (Tengo muy pocos recursos.) (Vamos , es un badulaque! ) Ah! sobornó á un carcelero... Y despues? (Cada vez mas atolondrado.) Se marchó á Flandes... Y allí qué hizo? diga usté? Ah!... renegó : se hizo cafre. Renegó en Flandes? En dónde? En las islas árabes. (No conozco el mapa=mundi.) Conque eso... No ; he dicho... Me satisface. Se convence... De que usted nació para los timbales. Pero... Quedo convencido... (Qué bruto!) (Qué botarate !) ESCENA VII, Dichos. Don FERNANDO. (Desde el foro.) Permite usted? (Me sitiaron!) Pase pronto. (Voto á San. . (A don Juan al vido.) Alerta, señor don Juan, siendo una triste modista. —Oh! qué vulgar espresion!— dirá el que no me comprenda: pero dirá el que me entienda — Tiene muy buen corazon. — Ah! contemple usted riente, padre, mi faz candorosa, que ahora soy mas venturosa... levante usted esa frente. Yo le ruego no se aflija, - por el alma de mi madre! si usted supo ser buen padre, yo sabré ser buena hija. FerNAN. (Cuánto amor! cuánta nobleza!) ENRIO. FEDERI. JUAN. CONCHA. FEDERI. CONCHA. ENRIO. CONCHA. EnrIo0. CONCHA. ¿NRIQ. FERNAN. VFEDERI. (Me quedé viendo visiones!) (Que lástima de millones!! ) Ah! Bendigo mi pobreza. Mi maestro, dejará que yo dé alguna leccion ? Yo siento su situacion , pero no es posible ya... (A don Enrique.) Usted que con ansiedad antes mi mano pedia!... Es verdad, pero, hija mia, antes habia igualdad. Pero yo... De un carretero desciende usted , yo del Cid. Y antes me hizo igual... decid... La uobleza del dinero. Señora, con franca fé y renunciando á su mano, todo mi oro, al castellano al instante entregaré. Bien: ya no tienes rivales!... A FACUND. Tonos. FACUND. CONCHA. FACUND. FEDERI. JUAN. CONCHA. JUAN. FEDERI. Ennio. FEDERI. ENRIO. JUAN. O ESCENA X, Dichos. DoN FAcuNDO muy apresurado. Hasta cuando he de aguardar para ir á depositar los diez millones de reales ? (Menos don Juan.) Qué dice? b Perdon , señores, porque antes no he saludado; pero venia cargado de esperar: no mas temores... Pero qué?... Vamos, no sales ? Para ir te estado aguardando al banco de San Fernando á poner nuestros caudales. (A don Juan.) Ah! conque 'usted... Fueron redes que tendí, nadie se alija, para conocer á mi hija y Conocerlos á ustedes. Padre mio! : Las lecciones dí que se guarde ese trasto: que puedes á él y al del Basto enterrarlos con millones. (Estoy echando venablos.,) Ay! se me arden las mejillas!) Me he de arrancar las patillas!) (Me están llevando los diablos!) ¡Yo del baron de la Gota descendiente, y hecho un trasto!) Señor vizconde del Basto vaya á buscar una sota: y usted señor inclusero . jamás pise estos umbrales ; que aquí, señor don Timbates , FEDERI. JUAN. FEDERI. ENRIO. FEDERI. ENRIO. JUAN. CONCHA. FERNAN. CONCHA. FACUND. JUAN. CONCHA. FACUND. JULIANA. no hace faltá timbalero. Conque yo en esta ocasion desentoné sin talento? Si; cambie usted de instrumento; toque usted el violon. (A don Fernando.) Usted qne noble y humano cuando me creyó mendigo quiso ampararme , de amigo yo le presento mi mano. (Quiero guerra, quiero cisma...) (Quiero pegarme á mi mismo!) Voy á romperme el bautismo... (Se vá.) Voy á romperme la crisma... (Idem. )» Don Fernando, ya jamás de querer le dejaremos, y desde hoy le llamaremos... Nuestro amigo nada mas. Confieso que es don Fernando un cumplido caballero ; pero aun soy jóven, y quiero... Vivir caricias gozando de su papá en compañía; bien: las puede disfrutar : yo siempre sabré esperar aunque tarde mucho el dia... En que consiga la palma entre todos ? Llegará, porque usted respetará siempre al padre de mi alma. (Dirigiéndose á don Facundo.) Y usted... He sido un farsante ! mas si en la ftramoya entré fué solo por bien de usté: nuestro capital brillante bien seguro le tenemos. (A Concha.) Este es nuestro ángel, querida. Disponga usted de mi vida. Mande usted y deje estremos. .. (A don Ignacio.) Lo ha visto usted? A is lenacio. > Oh! sí tal. Juan. (Idem.) Conoce usted ya á mi hija? lanacio. Me Convenzo... JULIANA. Puf! Lambrija ! lenacio. Juliana! / JULIANA. Está usté fatal. Concua. Hoy es dia de placer; haya paz y no rencores : y ahora escuchadme, señores, un sueño que tuve ayer. (Al público.) En ilusion me erijí un gran público á mi vista ante el cual era yo artista: declamé, y le dije así : Para estimularme á mí y hacerme feliz gozar, un aplauso habeis de dar : lo escuché, al fin venturosa ; pero fuera mas dichosa si le oyese sin soñar. FIN DE LA COMEDIA. JUNTA DE CENSURA DE LOS TEATROS DEL REINO, Madrid 27 de Marzo de 1851. Aprobada y devuélvase. Francisco de Hormacchc. ME Artículos de los Reglamentos orgánicos de Teatros , sobre la propiedad de los autores ó de los “editores que la han adquirido. A «El autor de una obra nueva en tres,ó mas actos percibirá del Teatro Español, durante el tiempo que la ley de propiedad literaria señala, el 10 por 100 de la entrada total de cada representacion, incluso el abono. Este derecho será de 3 por 100 si la obra tuviese uno ó dos:actos.» Art. 10 del Reglamento del Teatro Español de 7 de febrero de 1840. » «Las traducciónes en verso devengarán la mitad del tanto por ciento señalado respectivamente á las obras originales, y la cuarta parte las tradueciones en prosa.» Idem art. 51, : . : «Las refundiciones de las comedias del teatro «antiguo, devengarán un tanto pur ciento igual al señalado á las traducciones en prosa, ó á la mitad de este , segun el mérito de la refundicion.» Idem art. 12. «En las tres primeras representaciones de una obrá dramática nueva, percibirá el autor, traductor, 0 refundidor, por derechos de estreno , el doble del tanto por ciento que á la misma corresponda. Idem art. 13, «El autor de una obra dramática tendrá derecho'á percibir durante el tiempo que la ley de propiedad literaria señale, 'y sin perjuicio de lo que en ella se establece, un tanto por ciento de la entrada total de cada. representacion, incluso el abono. El máximuw de este tanto por ciento será el que pague el Teatro Español, y el minimum la mitad.» 4r(. 59 del decreto orgánico de Teatros del Reino, de 7 de febrero de 1849. ; «Los autores dispondrán gratis de un palco ó seis asientos de primer órden en la noche del estreno de sus obras,” y tendrán derecho á ocupar tambien gratis, uno de los indicados asientos en cada una de las representaciones de aquellas.» Idem art 60. ; : «Los empresarios ó formadores de Compañías llevarán libros de cuenta y razon, foliados y rubricados por el Gefe Político, á fin de hacer constar en caso necesario los gastos y los ingresos.» Idem art -8. K «Si la empresa careciese del permiso del autor ó dueño para poner en escena la obra, incurrirá en la pena que impone el art. 23 de la ley de propiedad literaria » [dem art. Sy. 759 «Las empresas no podrán cambiar ó alterar en los anuncios de teatro Jos títulos de las obras dramáticas, ni los nombres de sus autores, ni hacer yariaciones ó atajos en el testo sin permiso de aquellos; todo bajo la pena de perder, segun los casos, el ingreso total o parcial de las representaciones de la obra, el cual será adjudicado al autor de la misma, y sin perjuicio de lo que se establece en el artículo antes citado de la ley de propiedad literaria.» Idem art. 82. «Respecto á la publicacion de las obras dramáticas en los teatros, se ol. servarán las reglas siguientes: , 1.2 Ninguna composicion dramática podrá representarse en los teatros públicos sin el previo consentimiento del autor. 2-2) ste derecho de los autores dramáticos durará toda su vida, y se transmitirá por veinte y cinco “años, contados desde el dia del fallecimiento, á sus herederos legítimos, 0 testamentarios, 6 á sus derecho-liabientes, entrando despues las obras en el dominio público respecto al derecho de representarlas.» Ley sobre la propiedad literaria devo de junio de 1847 , art. 17. «El empresario de uu. teatro que haga representar una composicion dra: mática 6 musical, sin previo consentimiento del autor ú del dueño, pagará á los interesados por via de 'indemnizacion una multa que no podrá bajur de 1000 reales ni esceder de 3000. Si hubiese ademas cambiado el título para ocultar el fraude, se le impondrá doble multa.» Idem art. 23. A A