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Virtudes de San Luis Gonzaga propuestas en lecciones para su meditacion : seisena en honor del glorioso santo, como anualmente se practica en la Congregacion del Oratorio de San Felipe Neri de Sevilla

Tomás y Asensio, Lucas de (C.O.)

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NN A E a O A a. e Ñ ; ; [vr] naria para cada “uno de dichos seis Domingos, ú otros que cada uno podrá escoger entre año como sean consecutivos. Las palabras del Breve que: á “este fin expidió en 7 de Enero de 1740 son “bien notables, porque dice que dispensa este grande tesoro para encender mas y mas la devocion de los pueblos hácia este san= to Ffoven , nacida de: las contínúas gra= eias, asi espirituales como temporales con que favorece 4: sus devotos. : A este fin, y prescribiéndose en el citado Breve como condicion necesaria para ganar las expresadas indulgencias, no solo comulgar sacramentalmente en los seis Domingos consecutivos, sino tambien egercitarse en ellos en piadosas meditaciones, oraciones, úl otras. obras de piedad “cristiana á honra del mismo Santo y gloria de Dios, se han escrito y dado á luz: varias Seisenas con, con= sideraciones muy devotas sobre las prin= [va] «cipales virtudes que practicó el Santo, “por cuya razon parecerá acaso inútil haber formado esta. Pero no «siendo ninguna de las publicadas hasta ahora aco= -modada á los egercicios que esta mi Con- -gregacion de Sevilla practica para to- “dos los fieles en las tardes de los dias ¿de fiesta, en cuyos Domingos inmediatos al dia del Santo ha determinado hacer su Seisena todos los años , ha: sido “preciso formar la que se contiene en es- “te librito, Sus consideraciones, que pueden reducirse facilmente á puntos de medita= cion por los párrafos en que van divididas, estan extendidas en forma de dis- Cursos para que sirvan de leccion á la que antecede siempre á la oracion en los expresados Egercicios, que es el fin prin= cipal para que las he compuesto; y asi estan proporcionadas al tiempo que re. gularmente dura, que es como un Cuat [vnr] to de hora,' por:lo que no::ha «podido menos que ser la presente Seisena mas -bien un tratadito de las «virtudes - del Santo , que una devocion: de oraciones para los:seis« Domingos como se acos- -tumbra en otras: De consiguiente á mu- «Chos les parecerá demasiado larga, y que no es acomodable á las familias, ó ála brevedad que exigen sus ocupaciones. Pero. los que quieran reducirlas á corto . tiempo lo podrán hacer «facilmente leyendo para la meditacion solo el último punto ó párrafo de cada dia, que es en el que se contiene todo lo. que hace relacion:al.modo con que practicó el San to la virtud que se propone; y en seguida rezar las oraciones como. se ponen al fin de cada leccion. Y si fueren perso» nas que 'tienen diariamente leccion es» piritual, convendrá que en los seis en que se haga la Seisena lean, en lugar de la que acostumbran, lá que se pone [1x] en cada uno sobre la virtud que se ha de practicar en obsequio del Santo. - Aunque en esta mi Congregacion no se ha hecho la Seisena antes de este año de. 1821, en que se dará principio y continuará todos los siguientes ; hace muchos que los jóvenes que concurren á ella, y otras personas devotas del Santo, han consagrado á Dios solemnes cultos en honor de S. Luis Gonzaga , como Protector de la juventud, con misa y sermon- en el Domingo mas inmediato al dia 21 de Junio que es , como queda dicho, el de-la fiesta del Santo. Y para excitar mas la concurrencia de los fieles en el referido Domingo, y.con mayor utilidad de sus almas, han obtenido de nuestro Smo, Padre Pio VII un Breve en que concede indulgencia ple naria á todas las personas que habiendo confesado y comulgado visiten la igle= sia de esta mi Congregación desde las PX] primeras vísperas del expresado Domingo, hasta puesto el sol de este dia: y otro del mismo Smo. Padre en forma de privilegio para que todos los sacerdótes que en la citada iglesia celebraren el Domingo de la referida fiesta, puedan decir la misa propia de S. Luis Gonzaga. En cuanto á los Egercicios de piedad que podrán practicar los que hagan la Seisena,no se señalan en ella, por= que, fuera de la confesion y comunion, es libre cada uno para practicar aquelos que mas se conformen con su devocion, y siempre convendrá proponer los antes á su director para su aproba cion. Unos podrán por egemplo visitat todos los Domingos de la Seisena el altar del Santo, implorando su proteccion para practicar especialmente la vir tud que se propone para la meditacion aquel dia. Otros podrán dar alguna li-= mosna en obsequio del Santo en cada (x1] Domingo de ella. Quienes podrán ayu= nar la víspera del Santo. Estos podrán hacer alguna mortificacion corporal como de cilicio, disciplina ú otra semejan= te. Aquellos visitar los altares , rezar en cruz algunas oraciones, abstenerse en la mesa de frutas, dulce, ú otra comida gustosa el tiempo que dura la Seisena: Ó bien acompañar á un enfermo, tener mas oracion que la acostumbrada, hacer repetidas visitas al Santísimo Sacramento, y frecuentes comuniones espirituales; privarse del juego, de visitas, del paseo, y otras cosas semejantes. Pero todos deberán confesar y comulgar los Domingos de la Seisena y el dia de la festividad del Santo para ganar las indulgencias plenarias que quedan referidas. Y todos tambien tendrán presente para hacer la Seisena con el mayor fervor lo que dice S, Agustin “que aquellos celebran verdaderamente, y como [ x11] »»Corresponde las festividades de los: San= tos, que procuran seguir en todo lo »»posible sus egemplos; de manera que 2»no haya desidia en imitar lo que tan- 2»to deleita celebrar.” DIA PRIMERO. - LECCION SOBRE LA COMPUNCION Y - DOLOR.DE LOS PECADOS, I. ds que siembran con lá4- grimas cogerán con alegría, dice el Espíritu Santo. El que en algun tiempo ofendió á Dios, y mucho: mas quien actualmente se ve cargado de pecados ¡con cuántas lágrimas deberá llorar el lastimo= so estado de su alma! Por el pecado te hiciste enemigo de Dios, es- Clavo del demonio y objeto de la indignacion de los Ángeles y amigos de Dios. En todas partes llevas arrastrando las VEergonzosas cadenas de tu infame esclavitud, 2 Desde que cometiste aquel pecado, diste muerte á tu propia alma, y no lleyas en tu.cuerpo mas que su triste cadaver. El cuerpo del pecador, dice S. Ambrosio, es un hediondo y horrible sepulcro, en' el. que yace. su infeliz alma muerta, sin movimiento ni espíritu. Como el cuerpo vive por el. alma, asi el alma. vive por Dios, dice S. Agustin. Mira como queda el cuerpo cuando el alma se separa de él por la muerte. Su vista 4 todos espanta; su palidez y las tristes sombras de la muer= te atemorizan; su horrible fealdad conturba y llena de miedo; su insufrible hediondez pone á todos en huida; los amigos, y aun los parientes que mas le amaban, pro- 3 curan encerrarlo cuanto antes en la lobreguez de. un sepulcro. Tal es el estado en que quedó tu alma desde que te apartaste de Dios por la culpa. Todo lo que en ella - ha quedado es fealdad horrible, hediondez insufrible, sombras de muerte eterna, horror, desolacion, espanto, sepulcro blanqueado en lo exterior, que dentro de sí no contiene mas que podredumbre, y alimento de gusanos hambrientos, que son las pasiones y apetitos que te despedazan, aniquilan Y consumen. ¡O-qué espectáculo tan triste y lastimoso! ¿Y podrás ver, alma desgraciada, el estado de muerte en que te hallas, ó en los pasados años de tu vida estuviste sin llenarte de espanto, y sin e 10 en ellas; pero tú ingrato y desagradecido recibias de mi mano los favores que me habias pedido, y ni aun al rostro por una véz me miraste. Por mis Ángeles, por mis Ministros, por los libros piadosos te he enviado avisos y saludables consejos, ya que no querias recibirlos de mí, para que te convirtieses y me pidieras perdon, antes que se llenase el tesoro de mi ira: pero tú, porque eran mios, despreciastes todos estos consejos, No por eso te desamparé como merecias, antes bien á la puerta de tu corazon me puse, y á ella llamé una, ciento y mil veces diciéndote el peligro á que te arriesgabas: tú bien conocias mi VOZ, pero no me respondias: te 11 incomodaba la repeticion de mis avisos; huias de mí, y engolfado en las diversiones pecaminosas del mundo, continuabas pecando pot ver si yo enmudecia. Alma infeliz, ¿qué has hecho?. ¿Cuántos años has estado haciéndote sorda á las repetidas aldabadas que Dios ha estado dando á tu corazon para que dejes la culpa, llores las cometidas, y te conviertas 4 ¿l? Cuenta, si puedes, las repulsas indignas, torpes, groseras y escandalosas que Dios ha esperimentado de tí, vil gusanillo de la tierz ra, ¿Y no te mueres de dolor? ¿No prorumpes en el mas amargo llanto? IV. ¡Ay de mí! dirás toda cona turbada y afligida al ver tanta 19 bondad de parte de Dios, y tan= ta ingratitud y malicia de la tuya; ¡ay de mí, qué duro siento mi corazon cuando debia partírseme de sentimiento y dolor viendo como me he portado con. Dios, que con tanto amos y. paciencia me ha sufrido tantas injurias! ¡Qué enjutos estan mis ojos, cuando de= bia llorar hilo á hilo tantos y tan graves pecados! ¡Ay de mí! ¿A quién acudiré? ¿Quién me favorecerá? ; Quién se compadecerá de mí? Aliéntate, alma, aliéntate. Levanta tus ojos llena de confianza á aquel Señor á quien presente tienes en el augusto Sacramento. Dile de lo íntimo de tu corazon con el penitente David: mira hdsia: mí, 6 Jesus mio, mira hácia 13 mí, y term misericordia de: mf. Una sola mirada. de Jesus es la. salvacion de todos los:que él mira. Solo los ojos de Jesus son los que sanan. Si te. ves abrumada. con tantas culpas, conviértete á Jesus, y dile, mira hácia mí, ó. Jesus mio, mira hacia mé, y ten «misericordia de mí. Si sientes en tu corazon una dureza tal que no te deja llorar como quisieras tus culpas, aliéntate, y dile otra vez arrepentida, mira hácia mé, ó Jesus mio, mira hácia mé, y ten misericordia de mf. Si la carne te alhaga , el: mundo te lisongea, y el demonio te combate, vuelve á tomar aliento, y repite con confianza : mira hácia mí, Ó Jesus mio, mira hácia MÍ, y ten misericordia de mí, Cuando 14 Jesus mira se ilumina el entendimiento, se inflama la voluntad, se fortalece el espíritu, y el mas duro corazon se enternecée, Cuando Jesus mira los perseguidores ' sé hacen Apóstoles; los publicanos Evangelistas ; los pecadores sus! Discípulos; las Magdalenas sus Esposas, y los hijos pródigos vuelven arrepentidos á la casa de su Padre. Cuando Jesus mira los cie= gos al punto ven, los cojos andan, los leprosos se limpian, los sordos oyen y los muertos resucitan. Así que, vuelve, alma cargada con el peso de tantas culpas, vuelve tus ojos llorosos á Jesus, y con un co-: razon humilde y compungido no ceses de clamar y decir: mira hdcia mí, Ó Jesus mio, mira hácid 15 Mé, y ten misericordia de mf. -V. Asi lo hacia Luis Gonzaga Cuando con la mayor amargura y dolor de su corazon consideraba sus pecados: ¿3 Pero qué pecados eran los suyos? Dos solos fueron los que cometió en toda su vida, de los cuales puede dudarse si llegaron á ser verdaderas culpas. El uno haber quitado una poca de pólvora para disparar un Cañoncito cuando tenia cinco años; y el otro haber proferido en la misma edad algunas palabras menos decentes que habia oido 4 OtroS, pero que él no entendia. Por estas solas culpas lloró toda su vida amargamente, teniéndose por el mayor pecador. Su dolor, cuando las confesó la primera vez, 16 fue tan intenso, que la palidez cubre su rostro, su cuerpo tiembla y se estremece, su corazon palpita extraordinariamente., los sollozos lo oprimen , un sudor frio corre por todos sus miembros, y anegado en lágrimas, casi con una mortal congoja cae desmayado á los pies del confesor, de manera que el aquel dia no fue posible continua! laconfesion. ¡Quécompuncion:; ¡Qué dolor ! Dolor y compuncion qué le duró toda la vida, repitiend/ con lágrimas abundantes: /os jui? cios de Dios son muchos abismos! quién sabe si me ha perdonado mil maldades. ¡Qué verguenza, qU confusion para nosotros que cof tantas y tan graves-culpas no 00 compungimos, ni nos dolemos d 17 ellas como debiéramos! ¡Qué frialdad en nuestras confesiones! ¡Qué pronto nos. olvidamos de nuestros pecados , como si. estuviéramos ciertos de que el Señor nos los ha perdonado! ¡Ay de mí! Despues de una vida tan criminal, despues de unos pecados tan enormes , despues de tantas ofensas cometidas contra vos, ¡ó Dios mio! ¿dónde estan mis lágrimas? dónde mis suspiros y gemidos? ¡O Luis Gonzaga! ¡O Santo amado mio! Alcánzame un dolor grande de mis pecados, una compuncion -séme- jante á la tuya, para que los llore. todo lo que me resta de vida, re. pitiendo sin cesar basta mi último aliento: mírame, Jesus mio, y ten misericordia de mf, 18 ACTO DE CONTRICION. cid mio Jesucristo, mi Diosy mi Criador y mi amabilísimo Redentor, á quien tanto he ofendi= do con mis muchas culpas; pos= trado en vuestra presencia os pido humildemente perdon de ellas por vuestra pasion y muerte, y por la infinita misericordia com que recibiis en vuestros amorosos, brazos al pecador arrepentido que' con verdadero dolor acude á vos implorando vuestra clemencia. Confieso que he pecado contra: el cielo y contra vos, y que no me-. rezco ser perdonado: pero mirad, ó Padre mio, cuanto es el dolor con que llego á vuestros pies diciendo que me “pesa en el alma 19 una y mil veces haberos ofendido, solo por ser vos quien sois, y Porque os amo con todo mi corazon sobre todas las cosas: propongo firmísimamente nunca mas ofenderos; y en satisfaccion de mis muchas culpas os ofrezco con vuestra preciosísima sangre todo lo que hiciere y. padeciere que sea de vuestro divino agrado, esperando me ayudareis con vuestra gracia para perseverar en vuestro servigio hasta el fin de mi vida, Amen. 26 | gas sus comodidades y deseos, si le haces una contínua guerra, teniendo siempre levantada contra ella la espada de la mortificacion; por toda la eternidad gozarás en el cielo de las delicias de la bienaventuranza. Estando tucarne manchada con tantas culpas, siendo tan delincuente por los muchos pecados que has cometido, es:necesario sea castigada en esta vida, si no quieres que lo sea eternas mente. Una carne rebelde no es posible mantenerla sujeta, si no se reduce al yugo á fuerza de Y tigos y mortificaciones. Por eso el Apostol, enseñando á los prime“ ros fieles las reglas de la peniten” cia y mortificacion cristiana, 1e% decia: que si queremos ser de Fer 24 sucristo, debemós crucificar nues= tra carne con todos sus vicios y concupiscencias: que solo debemos dirigirnos segun el espíritu, sin escuchar jamas la carne, ni aten der á sus repugnancias 0 deseos: y que 4 proporcion que hemos hecho servir nuestros cuerpos ála inmun= dicia haciéndonos pecadores, debe= mos. hacerlos servirá: la Justicia para hacernos Santos por la 53 nitencia. IT. ¡Qué lenguage tan poco entendido, y menos practicado en el mundo! ¡Cuánta será nuestra confusion en el dia de la cuenta, cuando el Juez Supremo nos pon= ga delante, y nos reconvenga con la penitencia y. vida mortificada de los cristianos que en los pri». 28 «meros siglos siguieron las leccio* nes divinas que nos dejó el Aposs tol en sus epístolas! Abstinencias rigorosas, ayunos frecuentes y aun: perpétuos, largas vigilias, penosos trabajos, soledad y profundo silencio, alimentarse con pan y agua, «vestir un grosero saco y un áspero cilicio, una dura tabla :ó la tierra desnuda para descansar, cuevas y obscuras grutas para habitar, estar expuestos á las injurias de los tiempos, al calor del estío, al erizado frio del invierno, á las enfermedades del cuerpo, 4. mox= rir á sí mismos, y á todos sus pas rientes y amigos; todo esto acompañado de contínuas y fervorosas oraciones, de sangrientas flagelaciones, de varios géneros de ma” 20 ceraciones con que mortificaban sus cuerpos, era la penitencia que practicaban en los primeros siglos hombres distinguidos por su nacimiento, y mugeres delicadas por su complexion, é inocentes por su inculpable vida, HL. ¿Y es en algo parecida 4 esto la penitencia que tú has hecho por tantos y tan graves pecados como has cometido? Despues de una. vida tan mundana, de una juventud tan licenciosa, de unas pasiones tan desregladas, de unos apetitos tan sin sujecion, de unos sentidos tan sin freno: despues de tantas culpas, con que quizá has escandalizado 4 muchos, cuyas almas acaso estan ya ardiendo en el infierno por: tu cau- 30 sa, ¿cuál es la penitencia que has hecho? ¿Dónde estan los ayunos que has practicado? ¿Dónde las disciplinas, dónde los cilicios, dón-, de las maceraciones de tu carne? Si al que ha perdido la inocencia no le queda otro camino para sale varse que el de la penitencia; y si la penitencia debe aumentarse, como dicen $. Agustin y S. Gregorio, á proporcion de la gravedad y multitud de'los pecados; ¿cuánta es la que debías haber: hecho por los tuyos? Esa carne con” templada con tanto exceso, mantenida con tanta delicadeza , regalada con tantas viandas; est cuerpo que es tu mortal enemígo, origen de la mayor parte de tus culpas, que despues de los de- 31 lcites de que se ha alimentado, se revela aun y pide nuevos placeres, ¿no merecerá ser castigado revistiéndote del espíritu de una verdadera mortificacion y penitencia, como lo ordena el Apostol?» Hermanos mios, dice 4 todos »los cristianos, mortificad vuestros miembros mientras viviis en este mundo , porque la: carne »siempre está haciendo guerra al »espíritu, y el espíritu debe ha-= »cerla á la carne; y el que vive »alhagando su carne, él mismo se »da la muerte; asi como el: que »la mortifica y macera, señal tiene de predestinado.” - IV. ¿Segun:esto podrá oirse sin admiracion á las gentes del mun. do, que las mortificaciones y pe= 92 nitencias no son buenas sino pas ra los cláustros? Buenas son para los que viven encerrados en. 1oS cláustros; pero serian mejores para los que viven en el siglo, don= deson mayores los peligros, y por lo mismo mayor la necesidad de los preservativos de la mortificacion y penitencia, para no caer en pecados. Conviene la mortificacion y maceracion de la carne, á las almas consagradas á Dios, para conservar su inocencia; pero: conviene mucho mas á los que estan en el mundo, para satisfa-: cer por sus culpas y sujetar :1oS incentivos de una carne que tan” to ban contemplado. ¡Ay de mí! exclama S. Bernardo, ¿por qué regla una alma criminal, cargada 33 de abominaciones, se ha de creer con derecho para no mortificar una carne que ha tratado con tan- to regalo toda su vida; y al mismo tiempo ha de decir que los rigores de la penitencia son propios para los Monasterios, donde e conserva la inocencia, y en nada se contempla la carne? ¿ De cuándo acá los remedios son menos necesarios á los enfermos, que á los que gozan de una perfecta salud? Las personas sanas, continua Eusebio Emiseno, que no tienen que temer el contagio, toman sin embargo las amargas medicinas de severas mortificaciones y Tigorosas Penitencias; y las almas _leprosas, los que estan apestados de las mas eraves culpas, ¿no es, 34 tarán obligados 4 mortificar sú cuerpo para curarse, para fortalecerse, para purificarse? -v. Situ complexion fuere mas: delicada, ó tu salud mas debil que: la de tus hijos, hermanos, parientes y amigos que viven en los cláustros, y teniendo antes tanta Opo= sicion como tú á las penitencias. y mortificaciones, las practican: ahora con tanta continuacion y rigor, no obstante que han ofendido 4 Dios menos que tú: otras mortificaciones hay, que son las: interiores, las cuales tú y todos pueden practicar sin escusa alguna. Abstenerse de lo que solo sir= ve para regalo y gusto del cuerpo en la comida ó en la. bebida, privarse del juego, las visitas, las 39 diversiones, los paseos, tertulias y entretenimientos del mundo; sujetar el genio, negar la propia voluntad, refrenar los apetitos, traer recogidos los sentidos, sufrir las molestias de los prógimos, quitar de los vestidos todo lo supérfluo, observar exactamente una distribucion constante, tolerar con paciencia las enfermedades del cuerpo, la inclemencia de los las humillaciones, los desprecios, las aflicciones que sobrevengan: todo esto puede ser materia para mortificarte si quieres, porque todo lo pueden practicar como los sanos y fuertes, los flacos, acha- COosos y enfermos, VI. Si amas verdaderamente 4 Dios, ni estas, ni las mas austeras tiempos, 42 vuestra divina justicia y gozar de vos con mi amado Santo en lá y bienaventuranza, y Acto de contricion Señor mil Fesucristo Ec. pág. 18, 45 ORACION. ¿O penitentísimo S. Luis Gonzaga, joven inocentísimo, que con tanta aspereza mortificaste tu delicado cuerpo, macerando tu car= ne con todo género de austeridades! ¡Con cuánta confusion me presento delante de tí viendo la' ninguna penitencia que he hecho despues de haber ofendido á Dios con tantas y tan graves culpas! Alcánzame, ó Luis mio, un odio santo de mí mismo, para que con úna verdadera y constante mortificacion interior y exterior satisfaga por ellas á la divina Justicia, y haciéndolo asi pueda tener el consuelo de imitarte en la penitencia, ya que he tenido la 44 desgracia de no haberte seguido en la inocencia. Asi lo espero det! poderosa proteccion, para acomM' pañarte eternamente en el cielo Amen. | | Seis Padre nuestros y seis AU Marías, y despues la Oracion Dio! excelso y soberano o. pág. 22. | A5 DIA TERCERO. LECCION SOBRE EL DESPRECIO Y HUIDA DEL MUNDO. e 1. » Ninguño puede servir 4 »” dos Señores, dice Jesucristo; por- »que ó aborrecerá al uno y amará »al otro; Ó seguirá á aquel y des- » preciará á este” Dios y el mundo son estos dos Señores, que siendo enemigo el uno del otro, es imposible servirlos 4 un mismo tiempo, por ser distintas y ente- Tamente opuestas las cosas que mandan, El Apostol dice: »¿qué »cosa hay que sea comun en- »tre la justicia y la iniquidad? 2»¿Qué relacion tiene la luz con 46 las tinieblas? ni cómo se puede »unir y conciliar á Jesucristo col » Belial?” Por esta causa los qué se han determinado á. servir $ Dios, deben despreciar y huir del mundo como de su verdadero ent* migo, sacrificando todos sus gus* tos y placeres para dedicarse á Dios en el silencio y obscuridad de un santo retiro, aun en mes dio del mundo. »¿Quién, decia Ds' » vid, me dará alas como las de 13 » paloma para que yo levante mí » vuelo y pueda hallar reposo? Añ » Señor, añadia, este secreto me lo » habeis vos enseñado siendo Rey, »» y teniendo que vivir en medio de »la corte; porque yo he desprecia” »do al mundo; yo me he apartado »y huido del mundo, y me forma" ! 47 »do una soledad en que me he »encerrado lejos del mundo.” 11. Mira, alma, la necesidad que tienes de esta huida y separacion del mundo. Siempre ha sido necesario para ser de Dios, no ser del mundo. La corrupcion del . mundo ha llegado á tal, que pa= ra ser verdaderamente cristiano, es preciso separarse aun delos mismos Cristianos. El mundo es contagio-= S0, Y nosotros somos débiles; y asi es indispensable huir su comercio y trato, si queremos que no nos envenene con la ponzoña de sus máximas y doctrinas. Porque él es quien persuade la comodidad de la carne, el placer de los sentidos, y los honores y bienes del siglo. Sus seguidores han de 48 i ser codiciosos, hinchados, sobe! bios, orgullosos, enemigos del cruz y amadores de sí mismo El mundo quiere que se ame c0 desatino lo que en él hay de atra! tivo. y lisongero. Los seguidor del mundo han de. amar cuan ven sus ojos en las bellezas terrend Todo lo que enciende la car todo lo que lisongea al cuerpí todo lo que alhaga á los sentido eso es lo que el mundo manda S -guir. Inclinaciones violentas, cid de los bienes de la tierra, procil «rar Jas delicias de la carne, el 1 jo, la jactancia, el orgullo, ' -fausto,,el juego, los teatros, có :midas, bebidas, bailes, todo go ¿nero de diversiones; esto es col lo que el mundo convida 4 1 49 que le siguen. » Venid, dice, g0= »cemos de los bienes, usemos con! 7 presteza de las criaturas, llené- » monos de licores preciosos y de »los ungiientos y olores regalados: »que no se pase la flor de los añoss »coronémonos de rosas antes que »se marchiten: regocijémonos en »lós gozos de la tierra, y no se »nos escape ningun prado de de= »licias en que no se revuelque ” nuestra Carne. Ninguno! de no= »sotros quede sin tener parte en » nuestra disolución: en cada. lua »gar dejemos “señales de nuestra ”alegría , porque esto es-lo que »nos toca hacér mientras vivimos, > Concupiscencia de la carne; »de los ojos, y soberbia de la vi. "da sea nuestro mote y distinti- 50 2» v0.” ¿Quién puede escuchar si temblar esta infernal doctrina mundo? ¡Pero cuántos son los qu la siguen! Ella abre los ojos 51 infancia, corrompe la juventud arrebata la edad madura, y api siona las cabezas emblanquecid? con las canas. | A 1r. Si eres tú uno de estos sé guidores del mundo, escucha á: Agustin, que tambien lo sigul mucho tiempo, y es testigo bit abonado. Asi se explica escribiel' do á un joven á quien queria pel suadir el desprecio. y huida di mundo. »Los lazos, dice, de estl »mundo tienen una verdadera 4% » pereza, y una falsa alegría: W » dolor cierto, y un incierto placel »un trabajo duro, y un descand 51 *tímido: negocio lleno de miserias, ”»y vacío de toda bienaventuran- ”za: no pongas tu cuello en este ”»yugo, ni dejes prender en estos »lazos á tus pies Y manos. La risa » y la alegría que tienen los munda- »nos es un verdadero llanto para "quien tiene entendimiento: no de otro modo que mueve 4 compa- »sion á los que tienen el juicio ca- »bal, el Contento de un loco que »salta lleno de alegría.” IV« :3Y 4 vista de estas verda= des, te dejarás, alma, aprisionar de los lazos de este enemigo? ¿No huirás del mundo y lo despreciarás de una vez? Vuelv e los ojos siquiera por un instante 4 Jesu- Cristo, y oye como te pregunta lleno de sentimiento : y tú tam 58 ño puede dar sino consejos pere dos: un ciego no puéde sino ha? cer caer en el hoyo al que le to" ma por guia: un envenenado! que él mismo es el veneno, le ha ce pasar al corazon de los qué respiran su aliento. Desconfia pues de ese tan astuto como pervers consejero, cuyos pensamientos to* dos estan llénos de malicia y ma* lignidad. Mira cual ha puesto á cl alma en los años que has seguís do sus: perversas máximas. Si biel lo consideras ¡Ó cuán justament? deberán oirse en este templo 10$ sollozos y gemidos de tu 0 viendo la vida que has traido has” ta aqui, por estar metido en el mundo! ¡Cuánta sensualidad! ¡Cuán ta soberbia! ¡Cuántos vicios! ¡Cuás* 59 tos desórdenes, tertulias, amigos, - comedias, juegos, bailes, paseos públicos, convites! ¡0 mundo infame, cuántos, cuántos pecados _me has hecho cometer -en.cada uno de estos licores emponzoñados con que continuamente embriagas 4 tus seguidores! ¡Y no me muero de dolor! “VI. Ministros del Señor, Ángeles que asistiis al rededor de aquel augusto trono, criaturas todas del. cielo y dela tierra, sed testigos de mi resolucion que quie- TO manifestaros; si es que mi arrepentimiento y dolor, y las lágrimas que derraman mis ojos me la dejan publicar. No mas mundo, no mas servir al mundo; lo desprecio, lo abandono, y huiré s 60 siempre de 'él con todo mi cora* zon. Voy ya de una vez á: servil á Dios, y solo á Dios. Las eri ces, los trabajos, los menospreció y aflicciones que se padecen en su servicio nome detienen ni amé! drentan: yo sé que estan acont* pañadas de gracias, ilustracioné y consuelos que suavizan las aS perezas mas ponderadas. Por tan' to á vos me dirijo, ó Jesus «mió Veisme “aqui postrado en vuestt presencia para recibir, en vez di las delicias del mundo que detes* to, la cruz amabilísima que esco? jo. Véisme aqui con mis mand estendidas para recibirla; con mí brazos abiertos para abrazarla; col mis labios prontos para besarlái con mis hombros inclinados paré Ór llevarla, Viviré.en adelante aborreciendo 'al.mundo y llevando tu cruz. Moriré despreciando al MmUun+- doy abrazando.tu cruz; y huyen» do del mundo, no dejaré tu cruz hasta que .€ntregue en tus manos 11 espíritu, ba VIL. . Para consegnirlo-no apar, taré mi vista de tí, Ó amado San= to mio Luis Gonzaga! Tú serás el inaestro que me enseñes á despre» ciar al mundo,. y el "modelo que yo siga para vivir siempre. abrar zado. con la:cruz de mi Redentor Jesus. No podré imitarte en la re, nuncia que hiciste siendo Príncis Pe y primogénito del principado que te pertenecia, como. igualménte de tus bienes, de tu casa, y. aun de tus mismos Padres: no 62 podié cortar toda” comunicació! con los hombres y sepultarme el un cláustro, como lo hiciste ed entrando religioso en la Comp ñía de Jesus: pero sí te podré'imí: tar, y te imitaré, en aquel «des pego del mundo que te hacia»mf' rar todas las cosas de él como vÍ les y despreciables: en aquel abol' recimiento que tuviste á las col! currencias, placeres y diversionó con que el mundo-te brindaba £l medio de una corte y en lo mi floreciente de tu edad. Te imitar en aquel recogimiento y retiro col que viviendo: en el: mundo er ciudadano del cielo, entregado (0 do al trato y comunicacion de Y! Dios, de: manera que estando col el cuerpo como peregrino en hi 63 , Viérra, tus pensamientos, tir eoras zon y tu'éspírita'lo tenias en la morada de los Santos, término de tu peregrinacion. Te imitaré en fin, para mas y mas "despreciar los placeres del múndo, en aquel amor que tuviste á los trabajos, humillaciones y Cruces de esta vi. da, mirando en ellas no precisaente á la cruz, sino 4 tu Jesus crucificado en ella. De esta mahera aunque la cruz de los des= precios, penalidades y desamparos me aflija y lastime; yo apartando mi vista con indignacion de los gustos y delicias del mundo, me abrazaré con ella diciendo con la Esposa santa: aquí tengo en mi cruz á mi dulce Jesus; con él y con la cruz he de vivi r siem pre 64 abrazado, sin desprenderme jamas hasta ser introducido en la Patri celestial de la Gloria. ji Acto: de contricion. Señor ml GFesucristo Sc. pág: 18. | ¡ 1 J 4 ' ' > ed S a a 65 ORACION. ¡O amabilísimo Abogado mio 3. Luis Gonzaga! que habiendo nacido.en tanta opulencia 5 y com derecho á reinar, renunciaste tus riquezas, honores y dienidades con tanto gozo de tu' alma, ybrin= dándote el mundo con todo; sus placeres, despreciaste sus engañosas delicias, huyendo de él para abrazarte con la cruz de tu dulce Jesus en la religion de su Compañía: humildemente te pido me alcances un conocimiento grande de las vanidades y peligros del mundo, y de la felicidad y dulce paz que gozan los que sirven á Dios peregrinando en la tierra co. mo ciudadanos del cielo, para que ¿66 despreciandos y huyendo de ó placeres y gustos del mundo, 4 | quien «tan. ciegamente he amádl emplee,lo que me resta de vidi en, el, servicio de «mi Dios, abri zado, siempre con.la cruz. de Je! sucristos para: gozarleen tu.coml! pañía en la eterna: bienaventurall Za: - Amen. > obaum 1 $ p q) bss Seis A seis AÑ Marías ¿y despues la Oracion Di0 excelso y shiepigiós Ss > Pág. 22 , e EL e ra * E 4 ” OY 67 ¡LECCION SOBRE LA PUREZA y : A SASTIDAD ¿Te squehad, almas, pero es cuchad con grande atencion lo que dice el. Espíritu Santo exbortando 2..todos á egercitarse en la virtud resplandeciente Y hermosa de la pureza: aplicad. 4 sus palabras tos das las potencias de vuestra alma; grabadlas en lo íntimo «de vuestro Corazon; Pprogurad. meditarlas to= dos los dias de vuestra vida, y no las olvideisjamas.», Oidm e'vosotros, »»10s. dice por: el Eclesiástico, VO= ?»Sotros que sois de un Origen divia 710, 01d mi, yoz; fructificad y flo- 74 | riosísima! 'Tú eres, dice S. Cipria” no, honra de los cuerpos, ornaz mento de las costumbres, :santiz! dad de hombres y mugeres, mar dre de la inocencia, niñez que siem pre persevera, y union' con : Jesu” cristo. Tú eres, dice S, Juan Cris sóstomo, la que haces á quien té posee iguales, y en cierta manera superiores á los mismos Ángeles: Tú eres, dice S. Basilio, la que levantas al hombre á tanta d cion, que llega á ser muy semé jante al incorruptible Dios: por” que la pureza de cuerpo y alma lo levantan á modo de alas para, recibir la divina semejanza, como del sol la recibe un espejo muy limpio que es penetrado con sus rayos. Dichosos y bienaventura” 75 dos mil veces, ¡6 divina virtud! los que te poseen y' guarden con perseverancia. | IV. ¿Y mi alma está adornada con la vestidura blanca y resplandeciente de esta preciosísima virtud?¡Ay de mí! Considero los años de mi juventud, y veo en ellos mul. titud de impurezas: ¡pero qué im- Purezas! Pongo la vista en los de mi mocedad, y se: me presentan mayores y mas vergonzosas deshonestidades. Atiendo á mi vida presente, y me veo metido en el cieno hediondo dela sensualidad, ¡Qué pensamientos tan obscenos! ¡Qué imaginaciones tan torpes! ¡Qué manos tan manchadas! ¡Qué lengua tan impura! ¡Qué oidos tan sucios! ¡Qué ojos tan libres! ¡Qué 76 | cuerpo tan corrompido. é inmun: do! ¡O dolor! ¿Es este el vaso qué yo debí haber conservado en “toda su pureza, honor y:santidad, c0 mo encarga el Apostol? ¿Son es tos los miembros de Jesucristo? ¿' €£s esta la carne unida, é incorpo” rada tantas veces con la carne pu rísima de Jesus por la participa? cion de.su cuerpo en el Santísimo Sacramento?. ¿Asi he manchado corrompido y profanado mi cuef* po, templo. viyo que:debia habef sido del Espíritu Santo? ¿Qué ls grimas serán bastantes para llora tan horrenda profanacion?2 ¿Qué dolor para sentir tan; graves cul” pas? ¡O Dios mio, cuánto.me has beis sufrido! ¡Y cuánto. tambiel me habeis esperado! Pero lo qué 7 es mas (y. no puedo acordarme sinque mi ¿corazon se parta de dolor) cuando yo estaba. mas entregado 4: mis. sensualidades »: VOS en vez de castigarme, me hablábais con.tanto amor, como si. yo fuera el alma santa: aqui estoy d tu puerta, me deciais, aquí estoy lla. mando: dbreme. y entraré de buena. voluntad: conviértete. d mí, y no'me.ofendas mas. ¿Y yo qué respondia? No quiero abriros; .quiero segulr en: mis impurezas: os abriré cuando mi pasion esté:enteramente satisfecha, ó cuando me halle en una grave enfermedad: os abriré y. me convertiré- 4 VOS allá en. la vejez, cuando no pueda disfrutar mas de mis inmun> dos placeres, $: 78 | v. ¡O Dios de tanto amor y bondad, que tales y tantas repul sas y desprecios habeis sufrido di mí tan vil criatura! Mirad la pe na que ahora tengo dehaberó cerrado tantas veces las puertas de mi corazon, y cuanto es mi sel timiento de no morir aqui de d0' lor. ¿Y si mis culpas son tan abo' minables me querreis recibir en” tre vuestros brazos arrepentido! Sí: quiero recibirte entre mis br2' zos: soy tu Padre. ¿Y podré y0 sucio, inmundo y sensual acerca!” me á ellos, siendo en los que des! cansan los puros, castos y limpios de corazon? Sí: puedes acercarté á ellos: soy tu Padre.'; Y me per donareis;, Señor, mis enormes de* litos? Si te los perdonaré: soy tl ] Padre. Mirad que son infiñitos y 19 de los mas feos,'horribles y exe-= crables: ¿me los perdonareis todos? Sí: todos te los perdonaré: soy tu Padre. > Y podré yo ser casto de aquí adelante ? Mis 4n- sias y mis deseos son de serlo; pero mi flaqueza, mi mala costumbre, mis frecuentes recaidas: me hacen temer y dudarlo. ¿Qué me decís, 6 Padre mio? Que lo'mismo sucedió-á mi siervo: Agustin; pero 'yo le hice ver en espíritu la castidad, presentándola ante él, y manifestándole una multitud in2 numerable de niños y "niñas, de jóvenes y hombres de toda edad, de viudas graves y doncellas: puz rísimas que le decian para exhors tarlo á una.santa emulacion. ¿No 80 podrás tú lo que han podido esti y aquellos? ¿No podrás tú lo ql pueden muchos otros débiles y QM cos como. tú, y sujetos á.las má mas tentaciones que tú? Cedi Agustin 4 la fuerza del cel y creyó que con el auxilio del gracia le seria posible, y aun Í cil guardar una perfecta castidab comenzó á practicarla, y llegó! ser un Santo castísimo. Haz 161 bl mismo, y serás casto. MN vi. Si quieres, alma, un pl tector poderoso que te defienda las tentaciones que el enemigo * sugiera contra esta. virtud, y Y modelo: de castidad y pureza 9% imitar, pon los ojos.en Luis Go zaga. Su pureza fue tal, que cu tos: le trataron solo. le llamaba 31 Angel en carne humana, ó Joven ángélico: título con que fue distinguido en su canonizacion por €l- Súmo Pontífice. Príncipe por la sangre, nacido y criado en las cortes, donde todo conspira con= tra la continencia, en la tierna edad de nueve años, arrodillado delante de una imagen de la Santísima Virgen se ofreció 4 Dios con voto de perpétua virginidad, cuyo” candor y brillos llevó. sin obscurecerlos jamas hasta el sepul- Cro. Nunca se empañó siquiera: con el mas mínimo movimiento que fuese menos puro: ni pensamiento alguno le ocurrió en toda: su vida contra” la pureza, como lo testifica con grande y. especial elogio para su beatificación la sd= grada Rota. Asi le fue premiadi aquella estima y amor grande qU tuvo siempre á esta, virtud: agué lla vigilancia con que estuvo y tínuamente en vela para consef var cerradas las puertas: de. sU% sentidos: aquel traer siempre á 18 ya sus ojos sin que jamas mirasel á la cara de muger alguna, ni? de las criadas destinadas para sel virle; ni aun al de su propia mu dre, teniendo siempre cuando Y hablaba clavados los ojos en el sul lo: y en los años que tuvo pro cision de servir todos los dias 5.) Reina de España, nunca levant la vista para mirarla. ¡O amadl Luis mio! ¡Tanto cuanto. me: 2% mira tu pureza, me confunde $ averguenza mi sensualidad! ¿TÚ 93. tán angel, yo tan carnal! ¡Tú tan Puro, yo tan inmundo!' ¡Tú tan Cándido, yo tan manchado! ¡Tú tan vigilante en la guarda de sentidos, yo tan descuidado en jetar los mios! de sugestiones d de pensamientos tus su- ¡Tú en fin libre e la carne, Y aun impuros que afligiesen tu espíritu; yo tan encenagado en impurezas, tan embestido y llevado de los ímpetus de mi Carne, tan acometido, man-= chado y recreado con pensamien= tos los mas deshonestos é inmundos! En medio de mi' confusion y dolor una cosa me consuela, y es la resolucion que he tomado de ser casto en adelante, y llorar todos los dias de mi vida las cul. pas que he cometido Contra la virs 90 | e»tras fuerzas y capacidad, y que »estan cerca de vosotros; que las »» podeis cumplir con vuestra;bo- »»Cca y con vuestro corazon, de ”» manera que no teneis escusa que »alegar si dejais de observarlas.” Lo mismo que dice Dios:hablan< do en general de los preceptos de su santa ley, se puede con mas particularidad decir del precepto de la oracion, que es como el mas indispensable de todos. No, no es necesario ir á buscar su ciencia fuera de nosotros: el cumplimien- to de esta obligacion no excede nuestra capacidad, y todos podemos cumplirla solo con nuestro corazon. Aquella promesa que hi= zo Dios por Zacarías, »»que der- »ramaría sobre los hombres sus 91 dones, é infundiria sobre ellos el e» espíritu de gracia y de oracion,” se verificó desde el principio de la Iglesia. Entonces lo mismo era hacerse el hombre cristiano, que hacerse hombre. de oracion; y de oracion tan fervorosa, que 'no so» lo no sentian el tiempo que daban á ella, sino que pesarosos de no emplear todos los momentos de la vida en tan santo egercicio; no tardaron unos en poblar los desiertos llevados del deseo de Orar, y otros en formar su soledad en medio del bullicio del mundo, donde eran tan hombres de oracion como los: que vivian en los desiertos. En los palacios de los Reyes, y en las cortes mis. mas se. vieron los Antonios y log 092 Hilariones, que podian contraponerse 4 los solitarios de Egipto, y de la Tebaida. Entonces se verificó ¿la letra el dicho de'S, Agustin, »que toda la tierra no es mas que un templo, y una Casa de : »oracion.” Entonces miraban la oracion todos los cristianos de cualquiera estado y condicion que fuesen, como una de sus mas esen= ciales obligaciones. Entonces” sabian que la oracion es el medio seguro, el medio casi único de conseguir las gracias para la salvacion. Sabian lo que han dejado escrito los Padres de la Iglesia, que la oracion para el alma es tan necesaria, como -la comida para el cuerpo: que como el cuerpo no “puede vivir sin respirar, asi el al- 93 ma no'puede tener vida sin. Orar: que asi como-el alma es yida del cuerpo, yen faltando ella:queda muerto, feo, hediondo, y se con- . vierte en gusanos; asi la oracion es.vida del alma, y el que no la practica presto viene á quedar muerto con pecados, feo con vicios, hediondo con malos egemplos, y lleno de:gusanos de contínuos remordimientos. Sabian en fin que como la ciudad que: está sin muros y sin baluarte, facilmente es tomada por el enemigo; asi el alma que no está fortalecida con la oracion facilmente es vencida y caida en pecados. Esto sabian: ¿y “vosotras, almas, que pasais:vuestros dias, semanas, meses y años enteros sin tener Ora- 94 cion , lo. podeis ignorar? 11. ¿El estado en que os ha» llais no' os obliga'á acudir á Dios por medio de la oracion? ¿Temeis “Acaso que porque estais envueltas en las tinieblas del error, 6 sumergidas en el cieno del pecan do, no ha de «escuchar vuestra oracion? Orad, os dice el Señor, y ved como fue oida la oracion de la Samaritana, y recibiendo:el agua de la gracia' que purifica: el corazon, detesta inmediatamente los alhagos de la sensualidad, y queda aficionada á la «virtud. Por tanto, si Os sentiis fatigadas de los borrascosos movimientos de la res belde concupiscencia; orad cómo los discípulos, y vereis que la serenidad se sigue á la tormenta; 905 lás :Olas entrespádas se amansan; é impuesto silencio á vuéstros sentidos, solo: escuchareis la: voz: del Señor. Si quereis volver á la amis» tad del Señor y hacerle: entrega de vuestro corazon, orad:que la silenciosa oracion de la muger adúltera fue: oida por Jesucristo, y puestos en olvido sus pecados. Si flaquea vuestro propósito , y quiere ceder.en alguna ocasion peligrosa, orad: que Judit: al apoderarse desta: ánimo la turbacion y el miedo, ora invocando 4 Dios, y corta la cabeza de Holofernes, Si los trabajos, las enfermedades, las persecuciones, las calamidades os agovian, y estais para rendiros con su peso, orad: que lá oracion defiende la vida de David de la 06 saña y persecucion de Saul: -lá oracion libra á Jacob cuando iba huyendo de la ira de Esaú: la oracion enjuga las lágrimas de Ana con el nacimiento de Samuel, y la oracion saca á Lázaro de las sombras del sepulcro. Si las oca= siones, si los peligros, si vuestra propia flaqueza os ponen al borde del precipicio de la culpa, orad: que los tres niños en medio de las llamas, y Jonas en el vientre de la ballena, hallaron su seguridad en la oracion. No imputeis pues vuestras caidas, dice S. Juan Crisóstomo, á vuestra flaqueza; es verdad que caeis porque sois flacos y miserables: pero'no es menos verdad, repone el Santo, que por eso sois flacos y miserables, 07 porque no orais. Orad: que la ora=, cion quitará á-la' sensualidad la. falsedad de sus alhagos; al mun-» do los engaños con que os embelesa; álos egercicios de virtud sus: repugnancias y sequedades. Orad:. que la oracion quitará á: vuestro corazon su Inconstancia «en «los. propósitos; 4 «vuestro genio sus ímpetus y arrebatos; á las oca= siones en que 4: pesar vuestro os halleis, sus peligrós ¡y escollos. Seais justos Ó' pecadores, orad: que los pecadores: fueron justificados, y. los Santos se«hicieron Sántos por medio de la oracion. No.todos fue-: ron «Apóstóles: 11ó todos «profesa= ron pobreza evangélica: mo:tódos: derramaron sú sangre «por : Jesu« cristo: pero: todos tuvieron Ora= 98 cion. El espíritu santificador der. ramado en la tierra para santificar las almas, no es'otra cosa, diz ce-S. Pablo, que un espíritu: de gemir, y de orar-al Señor. ¿Los Ángeles que tienen por oficio con= servar en. nosotros “la gracia de Dios,:solo se ausentan de nosotros para presentarle nuestros suspiros y oraciones: porque en el altar de la celestial Jerusalen no se que: man otros inciensos: que el de las oraciones de los que alaban á Dios, le suspiran, gimen: y piden. “1. Pero ¿cómo:he de orar si no. sé:tener oracion? »; Ah! dice »S. Ambrosio, hasta los tiernos »infantes te pueden «instruir en: »esto : sin «saber hablar, saben vaplacar y pedir, acariciando :4 »á sus madres: las “aplacar y pi=: »den;, porque saben' manifestar su »necesidad: las acarician, porque: »"saben herir su corazon haciendo: ' »»pucheritos.” Pide á Dios:como: pides á los hombres lo: que: mu=: cho deseas, que yo te prometo te: oirá, y será bien despachada' tu: oracion, dice $. Juan Crisóstomo. »Pide, pero pide con una gram »confianza, sin la mas mínima due »da de que Dios te dará ó aque- »llo que pidieres, ú otra cosa mas »conveniente y:apreciable para tí »que aquella que deseas,” dice $, Bernardo. No: olvides lo que enseña: S. Agustin. :»Cuando' pediis 4 »Dios, dice:el Santo, las cosas que »Dios alaba y promete, “pedidlas »»con seguridad de que las alcan= A SIA PU 106 ¡ te de tal manera en él, que como testificó para «su beatificación la. sagrada Rota, no padecía distrac, ciones en la meditacion; y él mismo manifestó con candidez á. su director, que si todas las distracciones tenidas en seis meses se juntasen, no compondrian el tiempo que se tarda en rezar un Ave María. ¡O Santo mio! yo me confundo al ver el poco caso que he hecho hasta ahora de la oracion. No me he dedicado á ella, porque ni he conocido su necesidad, ni la he apreciado, ni amado. Alcánzame, Luis mio, que convencida de la necesidad que de ella tengo, la: aprecie y ame:como tú me enseñas, para que practicándola á Amitacion tuya. todos los dias de 107 esta mortal vida, vaya £ continuar en tu compañía en el cielo la de alabanzas, cánticos. y. gozo eterno. Acto de: contricion Señor mio Fesucristo Sc. pág. 18. ORACION. O Protector mio, amado S. Luis Gonzaga, que fuiste tan amante de la oracion, que tuviste desde niño todas tus delicias en ella, empleando muchas horas en el dia y por la noche en el trato y comunicacion íntima con tu Dios, de quien recibiste el singular privilegio de no padecer distraccion alguna en tus santas meditaciones, teniendo que hacerte violencia 108 cuando de ellas te apartabas para atender á tús obligaciones: ruégote, Santo mio, me alcances aquella aficion y amor grande que á la oración tuviste, para quetegercitáíndome en. ella cada dia, se fortalezca mi alma contra las tentaciones, y se acalóre mi espíritu en el servicio de Dios, practicando todas mis obras :4: honra y gloria suya, para gozarle despues de esta vida eternamente en el cielo, Amen, Seis Padre muestros y 4Ave Marías, y despues la Oracion Dios ex- «celso y soberano Fc. pág, 22, ss | 109 DIA-SEXTO. * ¡LECCION:SOBRE EL-AMOR DE DIOS, ! o e? / E.) I. A caotres que temeis 4 » Dios, dice el Sabio, no:os' pareis s»»en eso solo, sino procurad amarle »con todo vuestro corazon.” Nunca ha dicho el Señor temedme con todo vuestro corazon; pero:amadme con todo vuestro corazon lo ha dicho muchas veces. Este es el primero «y mas grande precepto del que depende toda la ley y todos los Profetas. ».Amad á vues- »tro Dios, con todo vuestro. co- »razon, con toda vuestra alma, »con todo vuestro espíritu, y con 110 »todas vuestras fuerzas.” Este es un precepto del que ninguno puede escusarse. Para estar obligados á él basta tener corazon. Aunque no tengamos salud, ciencia, riquezas ni voces, si tenemos corazon debemos amar á Dios. No se nos manda que le'amemos con un amor tierno y sensible; por= que esta ternura no está siempre en nuestro poder: ni tampoco con un amor que tenga. determinado grado. de fervor; porque Dios:no ha querido determinar cual sea es: te, condescendiendo con nuestra flaqueza: ni mucho menos nos manda que le amemos con un amor violento y forzado; porque no seria correspondiente áÁ su divina esencia ser amado de esa maneras 111 Lo que nos pide :so pena de condenacion eterna, es que le amezmos sobre todas las cosas. ¿Pero qué soy yo respecto de vos, 6 Dios mio; os diré con S. Agustin, qué soy yo para que me mandeis que'os ame, y si no lo hago os enojeis conmigo, y me amenaceis con grandes suplicios? ¿Acaso lo puede haber mayor que no amaros? ¿Y es tan molesto el amaros para que me prometais un eterno premio, y premio tan inefable como es el de gozar de vos en el cielo, sí con todo corazon os amo en la tierra? ¿Quién hay que no tenga sus delicias en amaros, teniendo por estímulo y por aliciente vuestras grandezas é infinitas perfecciones? F. 112 11. Porque ¿4 quién no enciende en vuestro amor y llena de gozo ese inmenso piélago de esencia divina; ese profundo abismo de bondad ; ese golfo insondable de hermosura, que está tan lejos de poderse explicar, que ni-los entendimientos de los Ángeles pueden llegar á conocerle? ¡No haber empezado nunca! ¡Haber sido siempre! ¡Hallaros desde la eternidad bienaventurado, omnipotente y perfectísimo sin. haberlo recibido de nadie! Como sea esto no lo comprehende mi entendimiento, pero lo ve con evidencia mi razon, y es un estímulo poderoso para amaros con todo mi corazon. ¡Ser vuestra duracion, la eternidad! ¡Vuestra extension ,-la 113 inmensidad! ¡Vuestro conocimien- to, lo infinito! ¡Los límites de vues-' tro poder, vuestra voluntad! ¡Vuéstro obrar, una sola. palabra! ¡Lamasa de donde extraeis las criaturas, la nada! ¡Vuestro imperio, ' todo lo que existe! ¡Vustra feliz cidad, vos mismo! No alcanzo, mi Dios, estas propiedades de' vuestro ser infinito; pero sin alcán=- zarlas, ¡Ó cuánto enamoran” “mi corazon! am. Vos solo 'sois el que de nadie depende, porque todo cuan=' to tiene ser lo ha recibido de 'vos:' vos “solo sois enteramente “libre, porque á todos los imperios 'y? naciones imponeis las leyes” que dében guardar: vos solo sois “grano de, porque todas las demas gran= 114 dezas proceden, y se derivan' de vos: vos solo sois poderoso, porque todo lo que existe, existe Úni-: camente por vos; y. todo lo que: no tiene ser, solamente espera oir: vuestra voz para existir. Vos solo: sois bueno , porque siendo «Señor: de todo, solo por vuestra bene=. volencia derramais vuestros bené= ficios en las criaturas: vos solo sois: santo y perfecto, porque todas las: perfecciones que hay en 'vos son» propiedades y atributos de vuestra naturaleza; y todas las virtu=» des,todas las perfecciones, toda la: santidad que hay fuera de vos, son dones y efectos. de vuestra: gracia: vos solo sois sapientísimo,: justísimo, hermosísimo, porque: si' hay-sabiduría en los Ángeles, y em 15. los hombres, es porque' vós' se 14 comunicais;-si equidad, es porque' la:reciben' de :vos; si hermosura en los cielos, y en la' tierra; eg: porque la participan de vos, que: por vuestra inmensidad estais pre='" sentísimo «en todas partes cón toda: vuestra Esencia, Omnipoten= cia, Sabiduría, Eternidad ,-Bon=: dad , Bienaventuranza, Magestad y Hermosura: -y de tal manera estais presentísimo cod todas vuestras perfecciones en todas las criaturas, que llegó Áá decir San Pablo que. en vos vivimos, ños mo= vemos y. somos; y el Profeta, que somos llevados dentro de vuestro seno. Y esto no como quiera, sino' de una manera tal, que estais más íntimo y presente á nosotros, que PES | M 122 ves 4 mí, te recibo: si lo dilatas, te espero:si vas errado, te llamo; si me resistes, te venzo. Ignoran= te, te enseño: caido, te levanto: herido y llagado, te curo: te 0l- go, si me suplicas: me dejo hallar, si me buscas: te abro, si me-lla- mas: te muestro el camino de la gloria y te doy luces, gracias y sacramentos para conseguirla. $obre todo esto ¿qué mas he de hacer por tí, hijo mio? ¿Qué mas he de hacer para que me ames? No me digais mas, ó Dios mio, no me digais mas: 'que mi corazon no puede ya con tantas demostraciones de amor de parte vuestra, y tanta ingratitud de la mia. Veo que son innumerables los beneficios que he recibido de. yos, Y 125 euan justamente me reconveniis diciendo: qué mas he de hacer por £í, hijo mio? Palabras que cada vez que me las habeis repetido, han atravesado mi corazon. Dejadme, Dios del alma mia, dejadme que postrado delante devuestra excelsa Magestad, arrepentido y leno del mas vivo dolor por mi fea ingratitud, levante mis ojos llorosos á vos, y Os diga: ¡ó Padre mio! ¿qué quereis que yo haga por vos, que tanto habeis hecho por mí? Bien sé lo que de mí quereis, y lo que de mí deseais. Quereis que os ame con todo mi corazon. Deseais que apartándolo de las criaturas os ame del todo, en todo, y sobre todo, con todo él. Pues ¿ó Dios mio; ya no quiero tener 124 y ; voluntad ni corazon mas que pa= ra amaros. ¡O quién tuviera tan= to amor como los abrasados Serafines y todos los bienaventura> dos! ¡Ojalá tuviese yo tantos.corazones como estrellas tiene :el cielo, el aire átomos, el mar gotas, la tierra arenas: tantos corazones cuantos puede. criar vestra Omnipotencia, para que con todos ellos pudiese yo 'amaros sobre todas las cosas! vI. Mas no pudiendo mi amor igualarse con vuestra grandeza, ni con los beneficios que de vos he recibido: á tí acudo, ó Serafin de la caridad amado S. Luis Gonzaga, á tí acudo para: que en esa gloria, en que tan cerca: te hallas al trono de mi Dios, le ames por q A PP. > 195 mí, y me alcances que. yo le ame tanto cuanto le amaste tú, por todo el tiempo de tu vida, ¡O si prendiera en mí aquel divino fuego que tanto ardió en tu abrasa+ do corazon! Fuego de tan encendido amor á Dios, que te encendia el rostro, te embargaba la voz, te hacia palpitar. extraordinariamente el corazon cuando olas hablar de Dios. Incendio tan amo Toso, que penetraba tu alma y la inundaba, absorvia y anegaba en divinas consolaciones. Ámor tan vehemente, que te derretia y liquidaba el alma, segun la expre, sion de los Cantares, y hacia que ni hablaras, ni obraras, ni pensa» ras mas que en tu Dios, con quien - estabas tan unido, que muerto á 126 todas las cosas de la tierra, solo vivias en tu Amado: de donde procedian aquellos deliquios, aque: llos raptos y enagenamientos, aque: los éxtasis, y hablas interiores que te tenian siempre absorto enel Amado de tu corazon. Cual fuese la actividad del fuego del amordivino que en tal estado ardia en tu cora= zon algo se pudo traslucir, y en efecto lo infirieron tus superiores, cuando se vieron en la necesidad de prohibirte el trato con Dios, porque no murieses consumido de amor; teniendo tú que estar diz ciendo contínuamente al Amado de tu alma para no faltar á lo que te habian ordenado: apartaos de mí, Señor, apartaos de mí. Pero si no llegaste á morir consumido ' 127 de amor divino, el fuego del amor á tus prógimos consumó tu Catrera, muriendo víctima de la caridad á los veinte y tres años de edad sirviendo á los contagiados. ¡O Santo mio! La gracia que en este dia te pido me alcances del Señor es, que mi corazon frio y helado hasta aqui, arda en el amor de mi Dios y de mis prógimos de manera que muera consumido de este amor, para alabar, bendecir y amar en tu compañía con amor mas perfecto á la Magestad divina en la Gloria. Acto de contricion Señor mio Fesucristo Sc. pág. 18. 128 ORACION. O amabilísimo S, Luis Gonzaga, Serafin de la caridad, en cuyo co= razon ardió siempre el fuego santo del divino amor con llama tan en; cendida, que derretia y liquidaba tu alma en los mas tiernos y fervorosos afectos, que contínuamente te tenian absorto en el Amado de tu corazon, con quien estabas - tan íntimamente «unido, que: no era posible separarte: de él. sin grande violencia; ruégote, ó Santo mio, por el deseo que. tuviste de que todos amasen á Dios con los mas encendidos afectos, me alcances la gracia de que yo viva y muera amándole con todo mi corazon, con toda mi alma y con Y 129 todo mi espíritu. Mira tambien las muchas necesidades que nos cercan, y pide al Señor por el remedio de ellas; pues si tanto pudiste en la tierra cuando vivias, que nada pediste á Dios que no te lo concediera, ahora que estás en ese trono de gloria, adonde has sido sublimado por tus admirables virtudes, esperamos todos tus devotos nos alcanzarás el remedio de nuestras aflicciones y necesidades espirituales y temporales, y una buena y santa muerte, para gozar contigo de la vista de Dios, á quien juntos alabemos y amemos eternamente en la gloria. Amen. Seis Padre nuestros y Ave Marías, y despues la Oracion Dios excelso y soberano €c, pág. 22, E coi ¡CER AU ll 4 E pa cosp eobrbiesosa a dá E gr to” 09 1098 lo: obiq wat 7 Golosa de espa zasllo: ob, oibom esivdeOba co Sri sus arib | ls 23 02 S0p com $ Sribsg Tbea 9ep | S > o) ES sup soda: ertsibsonos el 4 13 ibas la Asno ¿on 2010Y 54 a ebiesoon Y «nciocillsiasirsta sb - HE, oleo: Ls de: , La 3 citiv pes ab: sogismoS" 15508 A 2oiuótms na od A AA 181 GOZOS. Pues que con Dios puedes tañto, Que cuanto pides alcanzas, Pide 4 Dios que yo te imite, Santo foven Luis Gonzaga. Dos, que tú llamabas culpas, Tantas lágrimas te arrancan, Que mientras duró tu vida No cesas de derramarlas. Y yo mis culpas no lloro, Siendo tan graves y tantas. Pide 4 Dios que yo te imite, Santo Ffoven Luis Gonzaga. A tus inculpables miembros * Severo mortificabas, Y como á fiero enemigo Tu inocente carne tratas. Y yo en descanso y placeres Paso mi vida culpada. Pide á Dios que yo te imite, Santo foven Luis Gonzaga. Al mundo y sus devaneos Hollaste con firme planta, Huyendo de sus placeres, . Alhagos y pompas vanas. Y yo tan mentidos bienes Sin cesar busco con ánsia. Pide á Dios que yo te imitez.