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DOI: http://dx.doi.org/10.12795/CP.2017.i26.03 Cuestiones Pedagógicas, 26, 2017/2018, pp. 37-52 ANSIEDAD, DEPRESIÓN, ESTRÉS Y AUTOESTIMA EN LA ADOLESCENCIA. RELACIÓN, IMPLICACIONES Y CONSECUENCIAS EN LA EDUCACIÓN PRIVADA Anxiety, depression, stress y self-esteem in the adolescence. Relation, implications and consequences in the private education Victoria E. Bermúdez Fecha de recepción: 22/09/2017 Fecha de aceptación: 06/02/2018 RESUMEN: La adolescencia es una etapa de turbulencias y cambios a nivel físico, socioafectivo y conductual, caracterizada por una elevada reactividad emocional al estrés y un aumento de las conductas exploratorias, lo cual favorece al desarrollo del individuo, pero de forma desmedida puede derivar en problemas psicológicos. El objetivo de este trabajo ha sido evaluar los niveles de depresión, ansiedad, estrés y autoestima de una muestra de adolescentes estudiantes de educación privada, analizando las relaciones entre las variables y sus implicaciones sobre el rendimiento académico. Para ello, a través de una metodología no experimental de corte correlacional, se han analizado los datos de 141 alumnos/as de bachillerato. Se ha encontrado que los niveles de malestar emocional (depresión, ansiedad, estrés) están por encima de las puntuaciones normales (sujetos no clínicos), así como que existen diferencias significativas en función del sexo y relación con el rendimiento académico. Las características del tipo de centro, el alumnado, y la propia etapa evolutiva en la que se encuentran pueden explicar los resultados encontrados en el presente estudio, los cuales se describen más detalladamente en los apartados resultados y discusión. Por último, estos resultados indican la necesidad de trabajar estos aspectos en el ámbito educativo. PALABRAS CLAVE: Malestar emocional, Adolescencia, Contexto escolar y Educación privada. ABSTRACT: Adolescence is a stage of turbulences as well as physical, socio-affective and behavioural changes. It is characterised by a high emotional responsiveness to stress and an increase of exploratory behaviours, which favours individual’s development, but can cause psychological problems if exceeded. The aim of this work is to evaluate the levels of depression, anxiety, stress and self-esteem in a group of teenagers, students of private education, to analyse the relations between the variables and their implications over the academic performance. For that, with a correlational and non-experimental methodology, the data of 141 students of bachillerato has been analysed. It should be noted that the level of emotional discomfort (depression, anxiety and stress) are above the normal scoring (non-clinic people). In addition, there are significant differences depending on the genre and relation with the academic performance. The characteristics of the type of centre, the student body and the main evolutionary stage in which the teenagers are, can explain the results found in the present study. These are described in detail in the section “results and discussion”. Finally, these results show the need to work out these aspects in the academic world. KEY WORDS: Emotional discomfort, Adolescence, Academic context, Private education.
38 Victoria E. Bermúdez © SECRETARIADO DE PUBLICACIONES UNIVERSIDAD DE SEVILLA Introducción La adolescencia es una etapa de turbulencias y cambios donde individuos de todas las especies han de “abandonar el nido” y prepararse para la vida adulta. Dicha etapa en el ser humano se complica debido a su naturaleza compleja. Uno de los cambios acontecidos durante la adolescencia es el llamado síndrome del déficit de reforzamiento, caracterizado por una necesidad de nuevos reforzantes debido a que el/la adolescente se aburre ya fácilmente con lo que le divertía en su etapa infantil. Para conseguir nuevamente sensaciones de placer, el/la adolescente lleva a cabo toda una serie de conductas de exploración, búsqueda de novedad y sensaciones y conductas de riesgo que, como consecuencia, pueden poner potencialmente en peligro al/la adolescente. En esta línea, existe un mecanismo de protección natural y adaptativo, que consiste en el aumento de la reactividad ante el estrés, es decir, todas las respuestas endocrinas y fisiológicas del estrés están incrementadas con el objetivo de que, en caso de peligro, el individuo pueda responder de forma más eficaz. Asimismo, es importante señalar que, aunque estas conductas en un principio son adaptativas, pueden llevar al individuo a reaccionar de forma desmedida ante estímulos no amenazantes. Estas respuestas emocionales desmedidas provocan en el individuo malestar psicológico. Ligados a esta sensación subjetiva de malestar emocional puede haber tres aspectos: elevados niveles de ansiedad, elevados niveles de depresión y baja autoestima, aspectos que, además, suelen estar muy relacionados entre sí. Otro aspecto que evoluciona durante los años de adolescencia es la autoestima. Para Coopersmith (1967) la autoestima es la evaluación que la persona hace de sí misma con la consiguiente actitud de aprobación o rechazo. Numerosos estudios han demostrado que este no es un aspecto estático, sino que va evolucionando y cambiando a lo largo de la vida del/el adolescente influido por las experiencias (Parra, Oliva y Sánchez-Queija, 2004). Al principio de la adolescencia la autoestima disminuye. Esto puede deberse a los cambios físicos que el/la adolescente ha de aceptar, así como a las tareas evolutivas que tiene pendientes tales como desvincularse de los padres o el paso de primaria a secundaria (Rosenberg, 1986; Savin-Williams y Demo, 1984). Sin embargo, durante esta etapa, a medida que pasan los años, el sujeto va a experimentar un aumento de la autoestima (Parra, et al., 2004), al ir aceptando dichos cambios e ir ganando libertad, autonomía y responsabilidad (Hart, Fegley y Brengelman, 1993). A pesar de no haber un acuerdo total en cuanto a las diferencias en los niveles de autoestima en función del sexo, numerosos estudios coinciden en señalar la existencia de dichas diferencias de género, siendo los niveles de autoestima de las chicas, más bajos que los de sus compañeros (Quiceno y Vinaccia, 2014) durante toda la adolescencia. En cuanto a la depresión, el DSM-5 nos presenta éste como un trastorno caracterizado por un estado de ánimo deprimido acompañado de una notable disminución del interés o placer por las actividades, ligado a numerosos síntomas como la perdida de energía, la dificultad para pensar o concentrarse, etc. Además de los síntomas subjetivos que provocan malestar en el individuo, hay que tener en cuenta que el trastorno depresivo afecta también al entorno familiar y social del individuo (Barlow, 2007; Ingram, 2005). En lo referente a las diferencias de género en la prevalencia de la depresión, diferentes estudios han encontrado que afectaba más a las adolescentes que a sus compañeros varones
Ansiedad, depresión, estrés y autoestima en la adolescencia. Relación, implicaciones… 39 DOI: http://dx.doi.org/10.12795/CP.2017.i26.03 Cuestiones Pedagógicas, 26, 2017/2018, pp. 37-52 (Hoyos, Lemos y Torres de Galvis, 2012; Quiceno y Vinaccia, 2014; Robles, Sánchez y Xóchitl, 2009). Asimismo, en diversos estudios se ha encontrado un predominio de este trastorno a medida que aumentaba la edad, es decir los y las adolescentes de más edad presentan niveles más altos de depresión que los/as de menor edad (Hoyos, Lemos y Torres de Galvis, 2012; Robles, et al., 2009). Conviene señalar respecto a la prevalencia de la depresión que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión es un trastorno mental frecuente que afecta a alrededor de 350 millones de personas en el mundo, convirtiéndose con estas cifras en la principal causa mundial de discapacidad. Asimismo, la OMS apunta que, dentro de la población adolescente, la depresión ocupa el primer puesto entre las principales causas de enfermedad y discapacidad. En los casos más graves el individuo con depresión puede llegar a autolesionarse o incluso a suicidarse. De hecho, el índice de suicidios en la adolescencia ocupa el tercer puesto en la lista de causas de mortalidad en esta etapa. En cuanto a la ansiedad, el DSM-5 la define como una preocupación excesiva y difícil de controlar por parte del individuo, asociada a síntomas como inquietud, irritabilidad, dificultad para concentrarse, tensión muscular, etc. En lo referente a las diferencias de prevalencia en función del sexo y la edad, la ansiedad sigue la misma línea que la depresión. Por un lado, se han encontrado más niveles de ansiedad en chicas que en chicos (Carballo, Espada, Méndez, Orgilés y Piqueras, 2012; Granados, Guzmán, Hinestrosa-Upegui, Ospina- Ospina, y Paredes, 2011). Por otro lado, Carballo et al. (2012) encontraron en su estudio sobre los síntomas de trastornos de ansiedad en niños y adolescentes una diferencia significativa en las puntuaciones en todas las etapas evolutivas que estudiaron, con puntajes mayores a mayor edad. En relación a la prevalencia de este trastorno en la sociedad es importante señalar que los trastornos de ansiedad son de los más diagnosticados en niños y adolescentes españoles, hasta el punto de que se estima que entre un 15 y un 20 % de los/as niños/as y adolescentes sufre algún tipo de trastorno de ansiedad (Carballo et al., 2012). Tanto es así, que la OMS, los ha clasificado entre las diez principales causas de enfermedad y discapacidad entre adolescentes. Como posible explicación a estos elevados niveles de malestar emocional (ansiedad y depresión) en esta etapa, se podría tener en cuenta el mayor nivel de exigencia al que los/as adolescentes están sometidos tanto en el ámbito académico o profesional (García, Inglés y Monteagudo, 2013) como en el área social y personal (cambios en la imagen corporal, cambios de centro, sexualidad, autonomía, presión del grupo de iguales, etc), teniendo que adaptarse a todos estos nuevos cambios y experiencias y poniendo a prueba, por tanto, su capacidad de afrontamiento (Collins y Steinberg, 2006). Además, cuando alteraciones como la depresión o la ansiedad se producen durante la adolescencia tienden a persistir en la adultez provocando un paulatino deterioro de la calidad de vida y el funcionamiento global del individuo, lo cual hace indispensable su detección temprana y posterior intervención (Granados et al., 2011). Por otro lado, como se ha mencionado anteriormente, las manifestaciones de ansiedad y depresión están relacionadas (Granados, et al., 2011), por lo tanto, es frecuente que cuando uno de estos dos problemas se da durante la adolescencia, el otro vaya también ligado. De hecho, la comorbilidad de estos trastornos durante la adolescencia se produce en mayor medida que durante la etapa adulta (Alansari, 2005). Como se ha mencionado en líneas anteriores, existe relación entre baja autoestima y malestar psicológico. García et al. (2013) encontraron en su investigación sobre ansiedad y
40 Victoria E. Bermúdez © SECRETARIADO DE PUBLICACIONES UNIVERSIDAD DE SEVILLA depresión en adolescentes que los mayores niveles de ansiedad establecían correlaciones significativas y positivas con la depresión, el malestar emocional y la baja autoestima. Del mismo modo, Rodríguez (2009) encontró en su estudio sobre autoconcepto y malestar/bienestar psicológico que se establecían correlaciones entre bajos niveles de autoestima y bajas puntuaciones en bienestar emocional así como puntajes altos en ansiedad y depresión. Estos datos tienen sentido, ya que una baja autoestima y pobre aceptación provoca emociones negativas (Rodríguez, 2009) que podrían derivar en síntomas de depresión, ansiedad y malestar psicológico general. En esta línea, Montt y Ulloa (1996) en su estudio sobre salud mental y autoestima en adolescentes, encontraron que unos niveles de autoestima altos se relacionaban con una adecuada salud mental, mientras que unos pobres niveles de autoestima se relacionaban con dificultades de salud mental. A la hora de estudiar todas estas variables durante la adolescencia es importante tener en cuenta la escuela como contexto de desarrollo, ya que es un espacio donde los/as adolescentes pasan mucho tiempo y el que tiene más influencia en su desarrollo, después de la familia. La escuela, los ambientes afectivos y el tipo de relaciones establecidas en este contexto actúan como factores moderadores en los problemas socio-afectivos, como ansiedad y depresión, y de conducta que puedan aparecer en esta etapa (Kuperminc, Leadbeater y Blatt, 2001). En esta línea, Arón y Milic (1999) distinguieron dos tipos de ambientes dentro del clima social escolar: obstaculizadores y favorecedores o nutritivos del desarrollo de los/as alumnos/as. Los últimos permiten al alumnado un procesamiento adecuado de sus experiencias, favorecen el autoconocimiento, así como la comunicación y expresión de ideas y emociones en un espacio seguro. De este modo, estos ambientes sociales seguros, contenedores y nutritivos favorecen el bienestar socioemocional del alumnado (Milic y López de Lérida, 2008). Tener en cuenta estos problemas de malestar emocional no es relevante únicamente desde el punto de vista de la salud mental del/la adolescente, sino también desde el académico, ya que el bienestar socioemocional de los/as estudiantes aumenta su capacidad y motivación por el aprendizaje y hasta el tiempo que le dedican a las tareas escolares (Malecky y Elliot, 2002). En este sentido, en cuanto a las consecuencias que los elevados niveles de ansiedad, depresión y malestar emocional y los bajos niveles de autoestima pueden tener sobre el rendimiento académico de los/as adolescentes, existen datos contradictorios. Fernández- Castillo y Gutiérrez (2009) encontraron en su investigación que la sintomatología depresiva presentaba una correlación significativa y negativa con el rendimiento académico, medido con la nota media de diferentes asignaturas; sin embargo, esta asociación no se encontró entre el nivel de ansiedad y el rendimiento académico. En otros estudios, en los que además se compara estudiantes de centros públicos y privados, se ha encontrado que mientras que en centros públicos los elevados niveles de depresión se relacionaban con un peor rendimiento académico, la relación entre depresión-peor rendimiento escolar en centro privados era menor o incluso no se presentaba (Collado, González-Fortaleza, Pick y Villatoro, 1998). Por otro lado, en la investigación realizada por Robles, et al. (2009), en la que se relaciona el nivel de depresión, medido con dos cuestionarios diferentes, con la nota media de los y las estudiantes se encontró que las puntaciones de depresión obtenidas en uno de los dos
Ansiedad, depresión, estrés y autoestima en la adolescencia. Relación, implicaciones… 41 DOI: http://dx.doi.org/10.12795/CP.2017.i26.03 Cuestiones Pedagógicas, 26, 2017/2018, pp. 37-52 cuestionarios no establecía correlaciones significativas con la nota media de los/as participantes, únicamente establecía una correlación baja y negativa, aunque significativa, con la nota media de los/as participantes en la matera de matemáticas. Mientras que con el otro instrumento que también medía depresión se encontraron correlaciones negativas y bajas, aunque significativas, con el rendimiento global de los alumnos. Asimismo, cuando se analizaron las correlaciones entre el rendimiento académico de las diferentes materias y la depresión, se encontraron correlaciones negativas, bajas y significativas solamente con las asignaturas de matemáticas, geografía e inglés. En cuanto al nivel de autoestima y su relación con el rendimiento académico, los datos encontrados indican que dicha relación varía en función de la edad. En la investigación realizada por Parra, et al. (2004) en la que se estudió la relación entre la autoestima y los resultados académicos, se encontró que existía una correlación significativa y positiva entre el nivel de autoestima y la nota media de los/as estudiantes durante la adolescencia inicial, sin embargo, durante la adolescencia media y tardía, la autoestima no establecía correlaciones significativas con el rendimiento académico. En la investigación realizada por Ferrel, Vélez y Ferrel (2014) en la que se analizaron los niveles de depresión y autoestima en adolescentes de diferentes edades que tenían en común el bajo rendimiento académico, se encontró que los/as adolescentes de mayor edad tenían unos mayores niveles de autoestima, lo cual podría estar indicando una menor relación entre autoestima y rendimiento académico en la adolescencia tardía. El presente trabajo tiene como objetivos estudiar el rendimiento académico y los niveles de malestar emocional (depresión, ansiedad y estrés) y autoestima en la adolescencia tardía y analizar la relación establecida entre las variables en la muestra general y por sexo en el alumnado de bachillerato de educación privada, dada la escasa investigación existente sobre este tema en el alumnado de este tipo de centros. En línea con las investigaciones anteriores y los datos de la OMS se espera encontrar una elevada prevalencia de las variables objeto de estudio (hipótesis 1). En cuanto a las diferencias por sexo, se espera encontrar mayores puntuaciones de malestar (depresión, ansiedad y estrés) y menor autoestima en chichas que en chicos (hipótesis 2). Al encontrarnos dentro de la educación privada, en línea con lo encontrado por collado et al. (1998), no se espera encontrar relación entre el malestar emocional y rendimiento académico ni en los análisis generales ni por sexo, o de encontrarla esta podría ser muy débil (hipótesis 3). Por último, tampoco se espera encontrar relación entre los niveles de autoestima y el rendimiento académico, ya que además de educación privada, el alumnado es de bachillerato, por lo que estaría dentro de la etapa de adolescencia tardía (Parra et al., 2004) (hipótesis 4) Método Participantes La muestra del estudio está compuesta por 141 alumnos y alumnas de 1º y 2º de bachillerato de un centro de titularidad privada de la ciudad española de Sevilla, de los cuales, 69 eran varones (48.94%) y 72 mujeres (51.06%). Instrumentos Para el análisis y estudio de estas variables en el centro y su influencia sobre el alumnado, se han utilizado los siguientes instrumentos: - DASS-21 (Lovibond y Lovibond, 1995) Escala de Depresión, Ansiedad y Estrés (Versión reducida): Este instrumento es una escala tipo Likert para evaluar depresión, ansiedad y estrés. La versión utilizada en este trabajo es una versión reducida de la escala
42 Victoria E. Bermúdez © SECRETARIADO DE PUBLICACIONES UNIVERSIDAD DE SEVILLA original (DASS) con 21 ítems, cada uno de los cuales tiene cuatro alternativas de respuesta puntuadas de 0 a 3 en función de la presencia o no de los síntomas descritos en el propio ítem. Este instrumento, con un alfa de Cronbach a nivel general de 0.92, nos da los niveles de depresión, ansiedad, estrés y malestar general del alumnado, cuya gravedad se puede interpretar gracias a la siguiente tabla aportada por los autores del instrumento (Lovibond y Lovibond, 1995). Tabla 1. Puntuaciones y niveles de gravedad DASS-21 Puntuación Z Percentil Depresión Ansiedad Estrés Normal < 0,5 0-78 0-9 0-7 0-14 Leve 0,5-1,0 78-87 10-13 8-9 15-18 Moderado 1,0-2,0 87-95 14-20 10-14 19-25 Grave 2,0-3,0 95-98 21-27 15-19 26-33 Extremadamente grave > 3,0 98-100 28+ 20+ 34+ Fuente: Lovibond y Lovibond, 1995 - La escala de autoestima de Rosenberg: Este instrumento se utiliza para medir el nivel de autoestima y consta de 10 ítems tipo Likert con cuatro alternativas de respuesta de 1 a 4, que el/la participante ha de contestar en función del grado de acuerdo o desacuerdo en que esté con las afirmaciones de los ítems, pudiendo obtenerse una puntuación comprendida entre 10 (puntuación mínima) y 40 (puntuación máxima) El nivel de autoestima se puede determinar en función de los siguientes rangos de puntuaciones: de 40 a 30, autoestima alta; de 29 a 26, autoestima media y menos de 25 autoestima baja (Ferrel, et al., 2014). - Notas medias: Se recogió información sobre el rendimiento académico del alumnado a través de la nota media global del curso que estaban finalizando los alumnos y alumnas, haciendo uso de las actas de cada alumno/a, las cuales fueron facilitadas por el orientador del centro. Procedimiento Los datos se recogieron en una jornada lectiva al final del tercer trimestre, durante los primeros minutos de diferentes clases. Los cuestionarios fueron cumplimentados por los alumnos y alumnas de forma individual. Para facilitar la confidencialidad y el anonimato, se asignó a cada alumno/a un código numérico que sirvió para identificarle y poder relacionar a posteriori los datos de los cuestionarios con la nota media, asimismo, los datos han sido usados exclusivamente para la presente investigación, respetando la ética de la investigación. Análisis de los datos Para el análisis de los datos se hizo uso del programa estadístico SPSS versión 19. Resultados En primer lugar, se han analizado los niveles medios de depresión, ansiedad, estrés y autoestima, así como la nota media general del alumnado. Por un lado, como se puede observar en la tabla 2, los niveles medios de las variables Depresión, Ansiedad y Estrés, superan las puntuaciones normales (puntuación de sujetos no clínicos), categorizándose todas ellas en un nivel de gravedad “leve” (ver tabla 1. Puntuaciones y niveles de gravedad DASS-21). Por otro lado, los niveles de autoestima son bastante altos (tabla 2).
Ansiedad, depresión, estrés y autoestima en la adolescencia. Relación, implicaciones… 43 DOI: http://dx.doi.org/10.12795/CP.2017.i26.03 Cuestiones Pedagógicas, 26, 2017/2018, pp. 37-52 Tabla 2. Niveles medios de las variables en el centro Depresión Ansiedad Estrés Autoestima Nota Media 11,28 9,15 16,85 30,50 6,73 N 141 141 141 141 141 Desv. Típ. 7,46 7,49 7,47 5,15 1,69 Mínimo 0 0 0 15 1,78 Máximo 36 30 38 40 9,7 Fuente: elaboración propia En segundo lugar, se analizaron los niveles de depresión, ansiedad, estrés y autoestima en función del nivel de gravedad de los mismos, para estudiar la prevalencia de cada uno. Para ello, fue necesario agrupar los resultados usando las categorías de gravedad: normal, leve, moderada, grave y extremadamente grave, para las variables depresión ansiedad y estrés; y baja, media alta, para la variable autoestima: En cuanto a los niveles de depresión (figura 1), 56% del alumnado presenta algún tipo de síntomas depresivos: el 25,5% presentan un nivel de gravedad “leve”, el 19,9% se encuentran en la categoría en la categoría “moderado”, el 5% en la categoría grave y el 5,7% en “extremadamente grave” En lo referente a los niveles de ansiedad (figura 2), los resultados, son aún más alarmantes, ya que, aunque el porcentaje de alumnos/as que presenta algún nivel de ansiedad es menor (53,2%), hay más alumnos en las categorías “grave” y “extremadamente grave” (8,5% y 12,8% respectivamente). Fuente: elaboración propia Figura 1. Niveles de depresión Normal (0 - 9) Leve (10 - 13) Moderado (14 - 20) Figura 2. Niveles de ansiedad Normal (0 - 7) Leve (8 - 9) Moderado (10 - 14) Fuente: elaboración propia
44 Victoria E. Bermúdez © SECRETARIADO DE PUBLICACIONES UNIVERSIDAD DE SEVILLA En lo referente a los niveles de estrés (figura 3), el 63.1% del alumnado encuestado se encuentra fuera de las puntaciones normales, no obstante, esta proporción va disminuyendo conforme va aumentando la gravedad de los síntomas. Aun así, más de un 13% del alumnado presenta niveles graves o muy graves de estrés. En cuanto a los niveles de autoestima (figura 4), el 57,4% del alumnado presenta una autoestima alta; el 25,5 % tiene una autoestima media, lo cual significa que, a pesar de no presentar problemas graves de autoestima, sería conveniente trabajarla para mejorarla y por último el 17% del alumnado presenta una autoestima baja, y por consiguiente problemas importantes de autoestima. En tercer lugar, se hizo una comparación de las variables en función del sexo, para analizar las diferencias de la presencia de depresión, estrés, ansiedad, autoestima y rendimiento académico en chicos y chicas. Por un lado, se hicieron comparaciones sobre los niveles medios de depresión, ansiedad, estrés, autoestima y notas de los chicos y chicas del centro (tabla 7). De este análisis de extrajo que las chicas presentan mayores puntuaciones de depresión, ansiedad y estrés que los chicos y unos niveles de autoestima más bajos a pesar de tener un mejor rendimiento académico. Tabla 3. Comparación de las variables en función del sexo Varón (n = 69) Mujer(n = 72) Media DT Media DT F Depresión 8,84 5,449 13,61 8,362 15,958** 9,236* 4,290* 13,159** 13,785** Ansiedad 7,25 5,595 10,97 8,584 Estrés 15,54 6,740 18,11 7,943 Autoestima 32,04 4,924 29,03 4,945 Nota 6,2129 1,6301 7,2289 1,6187 *p<0.05; **p<0,01 Fuente: elaboración propia Tras hacer los análisis globales, se hizo una comparación de las variables en función del sexo por categorías o niveles de gravedad. Fuente: elaboración propia Figura 3. Niveles de estrés Normal (0 - 14) Leve (15 - 18) Moderado (19 - 25) Fuente: elaboración propia Figura 4. Niveles de autoestima Autoestima baja (10 - 25) Autoestima media (26 - 29) Autoestima alta (30 - 40)
Ansiedad, depresión, estrés y autoestima en la adolescencia. Relación, implicaciones… 45 DOI: http://dx.doi.org/10.12795/CP.2017.i26.03 Cuestiones Pedagógicas, 26, 2017/2018, pp. 37-52 Depresión: se ha observado más porcentaje de chicas en los tres últimos niveles de depresión (moderado, grave y muy grave), mientras que los chicos se reparten mayoritariamente entre los niveles “normal” y “leve”. Además, como se puede observar en la figura 5, mientras que el porcentaje de chicos disminuye de forma gradual en los niveles más altos, no ocurre lo mismo en el caso de las chicas. Ansiedad: Al igual que lo que ocurre con la variable depresión, hay más porcentaje de chicas en las categorías “grave” y “muy grave”, mientras que los chicos se reparten entre las primeras categorías, sin embargo, en este caso el porcentaje de alumnado en las diferentes categorías no va descendiendo a medida que aumenta la gravedad, sino que sigue una distribución irregular (ver figura 6). Estrés: esta variable sigue la misma distribución que la variable depresión. La proporción de chicos va disminuyendo conforme va aumentando la gravedad. Sin embargo, no ocurre esto con las chicas, ya que como se puede observar en la figura 7, el porcentaje de chicas está más o menos equilibrado en las primeras categorías, que se sitúan entre el 25 y el 30% en cada una de ellas; y posteriormente disminuye notablemente en la categoría “grave” y “muy grave, sin embargo, el porcentaje de chicas en estas últimas categorías sigue siendo más alto que el de chicos”. Fuente: elaboración propia 0 20 40 60 Normal (0 - 7) Leve (8 - 9) Moderado (10 - 14) Grave (15 - 19) Muy grave (20+) Porcentaje Categorización de los niveles de ansiedad Figura 6. Diferencias en los niveles de ansiedad en función del sexo categorizado por nivel de gravedad Varón Mujer Fuente: elaboración propia 0 10 20 30 40 50 60 Normal (0 - 9) Leve (10 - 13) Moderado (14 - 20) Grave (21 - 27) Muy grave (28 +) Porcentaje Categorización de los niveles de depresión Figura 5. Diferencias en los niveles de depresión en función del sexo categorizado por nivel de gravedad Varones Mujeres
52 Victoria E. Bermúdez © SECRETARIADO DE PUBLICACIONES UNIVERSIDAD DE SEVILLA