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Los tesoros escondidos del Fondo Hazañas. Un bibliofilo a través de sus libros

Casas-Delgado, Inmaculada

Abstract

Ha pasado casi un siglo desde que el profesor Joaquín Hazañas y la Rúa (1862-1935) donara su biblioteca a la Universidad de Sevilla y, todavía hoy, sigue sorprendiendo el contenido de su numerosa colección de libros y folletos. Los volúmenes que conservó revelan su su dedicación a la investigación y las ilustres personalidades con las que entabló amistad. Incluso esconden curiosas anécdotas relacionadas con célebres autores, como Marcelino Menéndez Pelayo, Juan Ramón Jiménez o los hermanos Álvarez Quintero. Incunables, primeras ediciones, obras dedicadas..., su legado es sumamente valioso, pero continua esperando unos ojos curiosos que quieran descubrirlo.

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ANDALUCÍA EN SUS DOCUMENTOS Los tesoros escondidos del Fondo Hazañas Un bibliófilo a través de sus libros INMACULADA CASAS DELGADO DOCTORA EN COMUNICACIÓN Ha pasado casi un siglo desde que el profesor Joaquín Hazañas y la Rúa (1862-1935) donara su biblioteca a la Universidad de Sevilla y, todavía hoy, sigue sorprendiendo el contenido de su numerosa colección de libros y folletos. Los volúmenes que conservó revelan su bibliofilia, su dedicación a la investigación y las ilustres personalidades con las que entabló amistad. Incluso esconden curiosas anécdotas relacionadas con célebres autores, como Marcelino Menéndez Pelayo, Juan Ramón Jiménez o los hermanos Álvarez Quintero. Incunables, primeras ediciones, obras dedicadas…, su legado es sumamente valioso, pero continúa esperando unos ojos curiosos que quieran descubrirlo. En ocasiones, la información que transmite un libro puede traspasar los límites del texto y ofrecernos datos de mayor relevancia en sus elementos materiales, que suelen pasar desapercibidos para el lector. Una dedicatoria, unas anotaciones al margen, un papel entre sus páginas o una encuadernación personalizada pueden convertir una obra común en un ejemplar único. Este fenómeno se repite con frecuencia entre las publicaciones que conforman el Fondo Hazañas, una colección de valor incalculable, pero que apenas es conocida. Este numerosísimo conjunto de volúmenes, conservados en las plantas primera y tercera de la Biblioteca de Humanidades de la Universidad de Sevilla, fue donado en 1925 por Joaquín Hazañas y la Rúa (1862-1935). Este erudito hispalense legó su archivo a la Facultad de Filosofía y Letras, una entidad a la que estuvo ligado 45 años, primero como alumno en Derecho y en Filosofía y Letras (1877-1881) y, más tarde, como docente (1891-1932). A lo largo de esas cuatro décadas fue catedrático de Historia Universal (1898) y alcanzó el cargo de rector en dos ocasiones (1904-1905 y 1921-1922). Este profesor andaluz entregó su vida a la enseñanza y a la investigación, siendo los libros su fuente principal de documentación. Tal era su dedicación al estudio humanístico que pasaba largas jornadas consultando textos en hemerotecas y fondos, en especial, en la Biblioteca Universitaria y en el Archivo de Protocolos Notariales. “Conocía como nadie los fondos bibliográficos de las riquísimas bibliotecas sevillanas”, recordaba Antonio Muro Orejón. Su propia casa, situada en la céntrica calle O’Donnell, custodiaba una de las mejores bibliotecas particulares de la ciudad a principios del siglo XX, de ahí que aparezca entre las colecciones notables de la época, recogidas en la Guía de Sevilla (1917). Los libros que atesoró durante años poseían una función práctica como referencia bibliográfica para impartir sus clases y la elaboración de las 327 obras académicas y periodísticas que llevan su firma. Dentro de su prolífica producción bibliográfica sobresalen sus trabajos sobre la vida y obra de autores hispalenses del Siglo de Oro, como Gutierre de Cetina, Rodrigo Fernández de Ribera y Mateo Alemán. También analizó el origen de la leyenda de don Juan Tenorio y las comedias El rufián dichoso y El rufián viudo de Cervantes, pero sobre todo, dos de sus estudios más reconocidos son Maese Rodrigo: 1444-1509 (1909), biografía del fundador de la Universidad de Sevilla, y La imprenta en Sevilla (1945-1949), obra póstuma. MEJORES AMIGOS. Sin embargo, revisando las estanterías y las cajas del Fondo Hazañas se deduce que ese no fue el único cometido de los volúmenes conservados por este escritor, pues es fácil localizar escritos que nada tienen que ver con su docencia humanística. Viruela y vacuna (1912), Arte de danzar (1832), La aluminotermia en los aceros (1916), Tratado del juego del dominó (1872), La sericultura en el Japón (1897), Crotalogía o ciencia de las castañuelas (1798), Plan para el arreglo de cárceles y presidio correccional en Sevilla (1821), son algunos ejemplos de la disparidad de materias recogidas, un rasgo que refleja la personalidad ecléctica y curiosa de este maestro. Vistos, además, los ejemplares duplicados y aquellos cuyas páginas continúan intonsas, cobra fuerza su figura como gran bibliófilo, tal y como apunta Ángel Camacho Baños, quien lo describe como un “archivo viviente y biblioteca ambulante”. Es más, Hazañas consideraba a los libros sus “mejores amigos y constantes compañeros”, según sus propias palabras. El Fondo Hazañas está compuesto por unos 9.000 impresos de todo tipo de formato, desde folletos y pequeños devocionarios, hasta grandes atlas y voluminosos diccionarios. Son textos publicados entre Imagen cedida por ABC. Hazañas (sentado a la dcha.) junto con Rodríguez Marín, Cano y Cueto, Montoto, el marqués de Jerez de los Caballeros y Torres. AH OCT 2018 90 ANDALUCÍA EN SUS DOCUMENTOS los siglos XVIII y XX, principalmente, aunque también hay ejemplares anteriores a ese período, incluso, dos incunables: Diui Bernardi abbatis ad sororem (1492) y Deuotissime B. Bonauenture cardinalis meditationes (1497). Son títulos que abordan una amplia variedad de asuntos: historia, arte, lingüística, literatura, filosofía, derecho, bibliofilia, religión…, y en diferentes idiomas: español, francés, inglés, alemán, latín, italiano... Fiel a la modestia que le caracterizaba, este catedrático aseguraba que su archivo era valioso por el aprecio que puso en su recopilación, más que por las obras en sí, a pesar de tener muchos ejemplares admirables. Sus miles de registros bibliográficos están guardados en estantes y en 150 cajas de varios, donde atesora una de las colecciones más importantes de literatura de cordel de España. Estos pliegos sueltos (romances, relaciones de sucesos, canciones…), que superan con creces el millar, destacan por su heterogeneidad, tanto cronológica (desde el siglo XVII al XX), como de procedencia (talleres de Sevilla, Córdoba, Madrid, Valencia, Valladolid…) y temática (religiosos, novelescos, burlescos…). Su afán por adquirir publicaciones de toda índole es un fiel testimonio del propicio contexto en el que vivió, un momento de esplendor en la ciudad de la Giralda, que Joaquín Romero Murube denominó como la “Sevilla Ilustre”. Entre finales del siglo XIX y principios del XX, la capital andaluza experimenta un gran apogeo cultural, en el que la bibliofilia adquiere protagonismo gracias a los gemelos Juan y Manuel Pérez de Guzmán y Boza, el duque de T’Serclaes (1852-1934) y el marqués de Jerez de los Caballeros (1852-1929), respectivamente. La labor que desempeñaron como mecenas, editando publicaciones de autores antiguos y contemporáneos, y como anfitriones de veladas eruditas, supuso un impulso primordial para las ciencias humanísticas en Andalucía. En sus bibliotecas sevillanas sendos aristócratas atesoraron miles de volúmenes y folletos, siendo estos archivos lugares de obligada peregrinación para los investigadores interesados en obras de rareza inigualable. Y allí acudían asiduamente Luis Montoto, Francisco Collantes de Terán, José de Vadenebros y el propio, Joaquín Hazañas que —quién sabe si contagiados de la bibliofilia de los hermanos Pérez de Guzmán y Boza— formaron sus propias colecciones. Entre los estantes del Fondo Hazañas hay muchos libros con dedicatorias manuscritas que revelan su relación con Caja con varios pliegos sueltos del Fondo Hazañas. © Manuel Broullón. Una colección de película Q“Para provecho de la juventud escolar que ahora o en lo futuro, curse en dicha Universidad, me propongo hacer donación de mi biblioteca”, afirmaba Hazañas en el acta de donación, fechado en el año 1925. Un deseo que ha motivado la realización de varios proyectos académicos y divulgativos que se están llevando a cabo en la actualidad para dar visibilidad a una colección, que durante décadas ha quedado relegada a un discreto segundo plano. El primero en ver la luz ha sido el documental Hazañas del maestro (2017), dirigido por Manuel A. Broullón- Lozano e Inmaculada Casas-Delga- do, que permite a través de sus cuidadas imágenes apreciar al detalle las joyas bibliográficas del Fondo Hazañas, y recoge testimonios de especialistas como Miguel Cruz, Marta Palenque, Eduardo Peñalver, Rosario Repeto y Rafael Valencia. AH OCT 2018 91 ANDALUCÍA EN SUS DOCUMENTOS grandes académicos, literatos y bibliófilos nacionales y extranjeros, como José Gestoso, Adolphe Coster, Blanca de los Ríos, Emanuel Walberg, Arturo Farinelli o Manuel Siurot, dentro de una larga nómina de autores. Marcelino Menéndez Pelayo también dejó un testimonio de su admiración en un ejemplar de su Discurso acerca de Cervantes y El Quijote: leído en la Universidad Central en 8 de mayo de 1905 (1905). Ambos mantuvieron una afectuosa relación epistolar, y también coincidieron en varias ocasiones. Por ejemplo, en 1904 Hazañas alojó al literato santanderino en su casa, que fue escenario de una simpática anécdota. El bisnie- to de Hazañas, Fernando Oliveres Valera, describe a don Marcelino como un genio distraído, que apenas alzaba la vista de un libro cuando le traían un delicioso desayuno de pastas con chocolate a la cama. Al estar tan ensimismado en su lectura no se percataba de que manchaba las sábanas de chocolate, para disgusto de la esposa del anfitrión. En el Fondo Hazañas hay algunos ejemplares que están dedicados a su mujer, María Ángeles Ysern Maury o algunos de sus tres hijos, Joaquín, Rafael y María Ángeles. Otro peculiar suceso tiene como protagonista a un jovencísimo Juan Ramón Jiménez, en 1899, cuando se presentó al examen de Historia Crítica de España. El profesor Hazañas formó parte del tribunal que suspendió al que más tarde sería Premio Nobel, hecho que consta con la firma del erudito sevillano en el expediente universitario del escritor onubense. Sin embargo, este suceso no minó la admiración que el joven poeta profesaba a su maestro, a quien le dedicó con cariño, de su puño y letra, tres de sus primeras publicaciones, Ninfeas (1900), Almas de Violeta (1900) y Rimas (1902). LOS ÁLVAREZ QUINTERO. Un dato, que apenas había trascendido hasta hoy, y que se ha podido confirmar gracias a la información que revelan los volúmenes atesorados por este docente hispalense, es su parentesco con Serafín y Joaquín Álvarez Quintero, hijos de su primo hermano, Joaquín Álvarez Hazañas. Sus sobrinos le regalaron muchas de sus obras con humorísticas dedicatorias como esta: “A nuestro querido tío Joaquín Hazañas, terror de los estudiantes sevillanos. Recuerdo afectuoso”. Varios tomos de los hermanos Álvarez Quintero, al igual que otros ejemplares, llevan la encuadernación personal de Hazañas, la cual es fácilmente reconocible porque su nombre o sus iniciales aparecen en el lomo del volumen. Ignoramos la elección de unos sobre otros, pero, quizás, responda al interés del bibliófilo sevillano por guardar las obras en el mejor estado posible, si su encuadernación original era de menos calidad. Estos tesoros bibliográficos, que aún son una verdadera incógnita para la mayoría de alumnos y profesores de la Universidad de Sevilla, no sólo amplían nuestros conocimientos sobre las materias que tratan, sino que en sus pequeños detalles revelan muchos datos biográficos sobre un personaje que fue clave en la historia cultural y académica de Andalucía.n © Manuel Broullón. Las huellas de Hazañas en Sevilla QSevilla fue su objeto de estudio por excelencia y es en esta ciudad donde permanecen diversos testimonios de su vida. En la calle O’Donnell hay una lápida en su honor colocada en la fachada de la que fue su casa. Más adelante, hallamos una vía que lleva su nombre, paralela a la Avenida de la Constitución. Continuando por las arterias principales del centro de la capital andaluza, se encuentra un cuadro de Joaquín Hazañas alojado en la Biblioteca Colombina. Este es uno de los cuatro retratos que podemos hallar expuestos al público, los otros tres pertenecen a la Universidad de Sevilla y están ubicados en tres lugares que resumen su paso por esta institución: la Biblioteca de Humanidades (a la que legó su fondo), el departamento de Literatura Española (como miembro destacado de la Facultad de Filosofía y Letras) y el Rectorado (donde ejerció el máximo cargo). Y allí se instalaron también dos placas conmemorativas: una en agradecimiento por la donación que hizo de su archivo documental; la otra resulta más inesperada y demuestra que Hazañas estaba destinado a esta entidad desde su nacimiento. Su madre, María Consolación la Rúa y García, dio a luz en este edificio, cuando por entonces era Fábrica de Tabacos y donde residía con su esposo Joaquín Hazañas Cedillo, que era administrador jefe de dicha industria. Más información: QQ Archivo Histórico de la Universidad de Sevilla (AHUS) Libro de actas de la Facultad de Filosofía y Letras, 1921-1931, Legajo 1230, 1925, pp. 113-117. QQ Hazañas y la Rúa, Joaquín La imprenta en Sevilla. Noticias inéditas de sus impresores desde la introducción del arte tipográfico en esta ciudad hasta el siglo XIX. (Obra Póstuma). Prólogo de Don Cristóbal Bermúdez Plata. Vols. I y II. Junta del Patronato del Archivo y Sección de Publicaciones Diputación Provincial, Sevilla, 1945-1949. QQ Muro Orejón, Antonio “La obra literaria de Don Joaquín Hazañas” en Boletín de Bellas Artes, nº XIV, Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, Sevilla, 1986, pp. 165-170. AH OCT 2018 92