Bajo la bandera de San Marcos
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BAJO LA bandera DE SAN MARCOS JOSÉ María Alín La simiente de cuernos no entiendo, madre: siémbranla en una parte y en otras nace En el Cancionero musical de palacio, una mano desconocida anadié tardíamente, dos estrofas al fmal de un cantar satírico y divertido cuyo estnb.Ilo .me,al d.ce as.: Pero González, tomóse vuestra huerta cuernos albares. Las estrofas de que hablo, métricamente más regulares que las otras seis que componían el cantar, aclaran sin tapujos lo que el villancico pertn.t.a. en la amb.guedad del juego metafórico, entender como segunda lectura. He aquí e texto e una e e as. Venistes vos, marido, de Sevilla. Cuernos os han nacido de maravilla. No ay ciervo en esta villa de cuernos tales, que no caben en casa ni en los corrales Esta estrofa no sólo nos da el tema principal, el del cornudo^ sino que introduce alguno de los elementos que, en su desairollo posterior, van a configurarlo. Uno de ellos es un atributo que aparecerá con frecuencia y que habrá que considerar como inherente: el del tamaño de los cuernos. Se establece aquí la equiparación marido / ciervo ("No hay ciervo en esta villa/ 1. Vid., en este mismo volumen, el excelente trabfljo de Pilar Lorenzo Gradín; con él tiene este mío alguna relación y hasta ciertas coincidencias. 2. Ms. 3890, f. 106. Ms. 3985, f. 248: "pues se siembra en lo bajo / y arriba nace". 3. J. Romeu Figueras (ed.). La música en la Corte de los Reyes Católicos. Cancionero musical de Palacio, Barcelona. CSIC. 1965, III B, núm. 387. En adelante, CMP.
í 16 J( )Sf M \kl \ -\i decuanostaleOparamostrar.conraagnificación desorbitada, el descomuniil tamaño cic lac(HDan]finta("quenocabenencasa/nienloscorrales"). Se nos conduce, así. hacia el así>mbio gracias a ana doble visión de la grotesca realidad sugerida; si se les mira como pertenecíentesaunliombie,nocabenencasa;si,porelcontrario, se les ve como perteneciente^ al cávido, tampoco caben en el corral. Es el mismo asombro que. vanos siiilos Jespues. golpeaiíá al maiído de tina seguidilla recogida por Lafuente: Al entrar en su casa dijo un marido: o la puerta ha menguado o yo he crecido*. Laespecifícaci6n,pues,delamagnitud exagerada de los cuernos, aunque siempre por medíode límites imprecisos, viene de lejos, y no es exclusiva de la literatura popular. Hn elcomentarioalacoplaquelaCflríy/co/n^í/m'dedicaa Alonso Lobos se nos dice que "de los gajosqueayenloscuemos grandes que consigo trae, podrían colgar dos mil calabat^as*"'. Bielcatraonaopopularmodemo, aunque reducen significativamente su tamaño, los cuernos siguen teniendo considerables dimensiones, tal y como muestra la siguiente copla: Mi marido es un buen Juan; todos los oficios sabe menos de fr egar tinajas, que con los cuernos no cabe . Contodaseguridad,estedePewGonzíí/ezeselprimercantarconocido de la poesía tradid(Hialespañola,ateniéndonosalafecha de transmisión, en el que aparece el tema del conuulo^ 4. EmílioLafiienteyAlcántara,Cfl/ic/oneropo|pM/a/', Madrid. Bailly-Bailliere. 1865, I. p. 260; en adelante. l^aíaeBíe.?máscoRodríffjezMarín,Caníospopularesespañoles,2'ed.,Madñd, Atla.s. 1951. IV. núm. 7345. ladadeoto) modo: "Llora un niño en la cuna,/dice su madre:/-Calla, que viene el toro-, / y era su padre. / Dice el marido:/-O esta puerta ha menguado/o yo he crecido". Y en nota a la mi.sma. tra.s a.seguramos que "ésta es la voridn completa", recoge la de Lafuente. Vid. también notas 45 y 46. 5. Í.A.'Bt\i6íay?.Jamld£?oa(eás.) Cancionero de obras de burlas provocantes a risa, Madrid. Akal. 1984. cqilaLX. 6. Nomenm-eralacornamentadeFrancisco de Aranda, casado con una tal Lárez:"... mujer de increíble gordura; pmece mía gran nassa. Ha sido razonable puta o, al menos, nunca cubrió su cono por vergüenza de ningún carajo. Huyó so marido muy corrido de perros, pensando que era ciervo; y aun la causa más legítima de absentarse de estenoblediieñafueporqueenValiadolid, donde residía, no podía caber por la.s calles por la grandeza de sus cú«nios..."(ííf., copla XL), 7. NaicisoAloiisoCoités,"Cantaiespopulaies de Castilla",/?cv«c//i5pa/jí^Me, XXXII, 2979; la versión recogida «1 Ciudad Real pOT Antonio VaIIejoCisneros(Miíí/cfl y traí/ic/£>nc5popu/are.y. Ciudad Real, Diputación. 1988, p. 1^) vaife ligeramente: "Mi marido es un Juan-Juan/que to's los oficios sabe. / menos fregar tinajas. / que con losctieniosnocabe".Tanibiénpuedeocurrir(Lafuente,p. 310; Rodríguez Marín. IV. 7350) que la referencia no sea el tamaño, sino el peso: "Sin que me crezca el pelo, / ¡ay.qué rareza! / no puedo con el peso / de la cabeza. / Y en tal infíerno, I me dice mi chiquilla: / -¡Jesús, qué cuerno!-" 8. CAÍP,inA,p, IS.Lacomposiciónfuemusicadapor Alonso, a quien se identifica con "Alon.so de Olivares o Alonso Hernández, ambos capellanes y cantores del rey Femando desde 1510 y 1512, respecti vamente... (...) LasfechasconocidasdeMboscompositoresy el hecho de que los dos figuren ya en la redacción pri miti va refuerza lahipdtesisdequeiacopiadebiódeiniciarseen ios primeros años del siglo XVI, completándose en años sucesivos". Para las fechas de las otras dos, 94 y 101, vid. p, 22, 17 lo hanürnt de Son SíareiKS 'ionero e idéntico tema, de las que luego me ocuparé, (otrasdoscomposicionesdelmismoCrí/Kí inserción ligeramente posterior"). basadas ambas en un refrán hecho estn i ,^^,3 del cornudo en En cualquier ca.so. la primera sido XIV. Un estudiante, seguramente la literatura oral española tiene lugar a temas misceláneos (si bien todo parece indicar catalán o aragonés, copió en un cuaderno ^ |jjj.t¡co) casi un centenar y medio de refranes, que se trataba de los apuntes de un curso primer refranero Y en este conjunto, contxrido hoy como Romon volveremos del que se tiene noticia, se incluye el primero y en Correas después'': Contigo a encontrar, ligeramente ampliado, en Ma salmantino no le añade ningún comenduenne y contigo come quien te ios pone. j^jgmo tenor: Contigo come y contigo yanta tario: pero sí lo hace, aunque brevísimo, a otro^^ podría ser más escueto; pero es quien te los planta. Anota Correas: "La muj "jomándose esto de la mujer que aclarador. Mal Lara, en cambio, ° aquel penacho del ciervo, muy claro está". duermey come juntamente con el mando, y p „ del cornudo. Pero, ¿sabemos quién es o a quién Sabemos, pues, cuándo aparece la tigu podemos llamar así? Resulta evi en e tratarse de una fi gura universal, hace el menor intento de definición, Y no 10 remonta hasta sino porque su historia viene a coincidir con la tristón . Adán, única y solitaria excepción. Ya lo decía a ,seg Sólo Adán en el mundo no tubo cuernos, porque no tubo Eva con quien ponerlos En consecuencia: hombre casado y cornudo son una misma cosa. Por consígmente. cualquier intento de definición del cornudo seria tautológ.ca^De aqu. que la poes.a ^dictonal o popular centre su atención sólo en mostramos sus cuahdades, en establecer relaciones di verL en indicar sus ventajas o desventajas o en ofrecemos d.veteas maneras de alusión o designación. Y, a las veces, en la burla. Tampoco se ha preocupado del^por que del nombre, Noesestoasuntoqueleinterese, En realidad, no interesa casi a na le, Quiz a gun grafo como Covarmbias; a algún festivo defensor, como Gutierre de Ceüna en su Paradoja ; a algunos paremiólogos en sus anotaciones, como Mal Lara o Correas; y hasta a algún 9. La musicada por Juan del Encina se incluyó hacia 1515; la que lo fue por Pledro] F[emándezl "debió de copiarse entre 1519 y 1520, pero sin rebasar esta última fecha". Mas estas fechas, como es bien sabido, sólo dan fe del momento en que lo oral se hace cuerpo, es decir, de su nacimiento como texto, no de su nacimiento real. 10. Vid. Loüis Combet, Recherches sur le "refranero" castillan. París, 1971, pp. 111 y ss. 11. Juan de Mal Lara, Philosophía vulgar, ed. de Manuel Bemal Rodríguez, Madrid. Biblioteca Castro, 1996, pp. 379-380. Gonzalo Correas, Vocabulario de refranes y frases proverbiales, ed. de Louis Combet, Madnd, Castalia, 2000. 12. Ms. 3915, f. 248. K. Brown, "Doscientas cuarenta seguidillas antiguas". Criticón, 63,1995, núm. 8. D. Diego Hurtado de Mendoza {Poesía completa, ed. de José Ignacio Diez Fernández, Planeta, 1989, p. 97, "En loor del cuerno") lo decía en tercetos; "Solamente el que fue marido de Eva, / de cuantos en el mundo se han casado, / la cabeza sin tu divisa lleva".
18 Josf M AHI \ Al IN despCTdigaík)po^talSebastiándeOrozco,quetieneuna"Pregunia y respuesta del aiictor por que llaman al hombre cornudo" Pero el sentir general lo dejó claramente expuesto MalLaia: Hepregontadoaimichosqueporquéscllamaunocomudo. Ycomocl dicho es tan odioso. merespon&oqBesíespuUaoquélesquierodeciren aquello. Estodizcn los más alterados C )trt>s. que no han piovado tal cosa. Otros, que les guarde Dios de tal sobrenombre. Otros, que nt> es ineae^ saberio (p. 373). Bicambío.ycoinosisetratasedeunraroespécimen, selehabu.scadoun lugar de procetfencia. Tnicialirenfft sp.da por aceptado que SU origen proviene de un lejano reino de la anugija Iíiglatora:ComwaUoComuaUes,alquehicieronfamosolasnovelasde caballerías Se !raia,pues.porimlado,deimpaísrenioto que suena casi tan imaginario como el mundo caballaescoalqoedacabida;porotro. de un país cuyo nombre permite la fácil evocación del (TCTtjnHnj hasada d inicio de ambas palabras, com, que funciona como una raíz Ficticia. Peroprontoestetopónimo abandonó el ámbito que le era exclusivo; y, al integrarse en otros bajo la fcnma ligeramente modificada de Comualla^^, cambió de significación. Instalado eniraevosentomosdqóde re ferirse al remoto país caballeresco para pasar a significar "país de comudos". Es posible que el primero en utilizarlo en este sentido haya sido el poeta santanderinoRodrigodeReinosa,quienlousaenlas"Coplas de las comadres", muy probablementeescritasafinalesdelsigloXV'^Paramediadosdelacenturia siguiente el nombre estebadefiiiitivamenteestablecidoentodoslosgéneros literanos . Poco después, a comienzos del XVn, se le añadirá, además, una derivación, según muestra el siguiente cantarcillo de tí po popular: 13. SdMSliáadcOn)zco,Gwcw/t«rí>,ed.deJackWeiiier,BemundFraiik^^ 1975. núm. 220, p431;"..jp»cnpeiia/dc8crelhoiiibrepa5icntc/yandarrnansoalainelena./el nombre le quadra y .suena / ooíno abttey moy obediatte**. W. eoinotaltotneiidoiiaii.p<)rejeiiiplo,Her!iandodelPuIgarensuMflr</c/iij/oria^^ el Cancionero de Baena, oTirimtloBUmc. ISi Q», (ficho sea de paso, no pertenece exclusivamente al ámbito hispánico, como nos muestra el título de tiij pdttna^dco fi aittés; Blondín de Comualha. 16. José}A.Cíiít^Aite2ii^ La poesía de Rodrigo de Reinosa, Santander, Institución Cultural de Cantabria, 1980^ p. 87:'^marido bien me calla/a todo quanto porfiasse. / do, comadre, creer sin falla, / yo le embia.sse ^ Cmualla/e con yabas lo matasse", 17. He Quilos po(»8 ejemplos. En la poesía culta lo recoge, con sentido ambivalente (puede interpretar.se bÍCT<50inostistantivotoponíinicoobiencomo adjetivo), la Cflrfl;7coOTCí//a(¿ 1516-1519?). donde la copla LXIII está dedicada a una tal Contreras, de la que se nos aclara en prosa que es "segunda de la fama, mujer de gentil paiiBCCT, ha Mdoramoa en la corte mucho tiempo; agora es casada con capitán de comualla...". En la novela lo encontraoM» en La to tano fl ndWuza (1528), mamotreto XTV, cuando refiriéndose a la protagonista dice su tía a RanqÉi: "Yo quisiera SCT hombre, tan bien me ha parecido. ¡Oh, qué pierna de mujer! ¡Y el necio de su marido qué la dejó venir sola a la tierra de Comua//ar También lo adoptó el teatro, como muestra la Comedia llamada Ptortwa(1554) porbocadePolytcs: "Si ansí lo guías, tú serás vezino de Co/7i«a//a, y tendrás possessión en Cervantes conoscida, a donde andes a ca^a de cuclillos" (Escena XI, fol. xxxviiij v); y sobre todo en la Comedia Cornelia, de Juan de Timoncda, en la que el simple lleva por nombre Comalia de Pliego. 19 Bajo la bandera de San Mareos -De dondón y de „,ra -¿Dónde era el novio. De -ficativo. Comualla parece ser, independiente- Tal cambio morfológico no deja de ser sig Comuilera lleva implícito, por medio mente de su intencionalidad, un simple top ^ precisión en lo significado. De este modo, del sufijo, un propósito sutil de donde nacen o se crían los cornudos, el nucv., topónimo vendría a significar e JJt ^ eomarca. ocittdad le disputa No es esta, sin embargo, su única projre ninguno de los la primacía: Cen'era. Evidentemente, ta y su raíz es clara: procede de "ciervo", topónimos conocidos. Este Cernerá es un e "casado" y "ciervo", el nuevo topó- Dada la estrecha relación, vista en lo ya ^a canción tradicional lo recoge en una nimo no sólo es congruente, sino que era esp seguidilla antigua El marido que escoge mujer .soltera sin abella visto 19 vive en Cervera . ^ ntro* Cerx'antes. Quizá porque su relación con En alguna ocasión, rara, el (uve menos aceptación. Pero de su "ciervo" es más lejana, aunque ,7, ¿uevedo=° y Rodrigo de Reinosa(cit.. existencia dan fe la Comedia Flormea i apropiados. Correas. Vocabulario, recuerda p. 66). No faltan, tampoco. ,^^aman dos. y andan los cornudos de dos uno: "Badajoz, tierra de Dios, échase uno y se 1601 ed E Mele y A. González Falencia, Madrid, Saeta, 18. Gabriel Lasso de la Vega, Manojuelo de romances. . ^ cantados por ser una "letrilla 1942. núm. 79, ensalada "La boda de Llórente y Dominga ^ ^ ga^ho no se halla, / y más si por más clara", se liabtan cantado estos otros: "Juro a mí que e /comuday quedaquC. dicha calla ! habiendo ya dicho el sí. / Comuday quedaqu « ^^^^^„s^bastián de Orozco. Cancionero. 19. Ms. 3915. f. 248.Pcronoünicamentclap<Kstapopnlar. ^ ^ ^ nüm. 9. p. 51: "Quando vos os satis fuera i en las emente explícita en el topónimo ta ro tación de madera / para nuezes de ballestas . Y por olvidemos que la nuez era una pane de la ballesta. ciervo/cornudo, los dos versos finales la hacen más patente. IN „i lo k.»ii»o»o deftnida así por el Diccionario de la Real Academia Española: "Hueso suj«o al tablero de la ballesta pata afirmar o armar ta cLrda. y que solfa hacerse con la pane inferior de un mogote de c.e|vo . Vrrí.. además, en el mismo vezes aviendo Sido todas tres mugeres rabicalientes, Orozco el núm. 312, p. 207, "A un bachiller que se casó tres vezes. nvic & y las dos, mancebas de dos canónigos". , . A Cervera van también los maridos de unas comadres, segdn consta en el diálogo de una letrilla ^ngua re cogida por el ms. 3168. f. 22: "A.- Comadre, la de Tormera. / B- ¿Qué queréis, la de Ganado? / A- ¿Dónde ft re vuestro marido? / B.- Con despachos a Cervera. / Decidme, ¿el vuestro dó es ido? / A - Enüendo ta rmsraa vía. /(...)/ A.- Y ¿qué trairán los señores / cuando vuelvan de Cervera? / B.- El mío trairá madera / para hacer calzadores;/trairáelvuestroenlamonera/unciervodemonterfa..."Ettopónimoaparecergualmenteenlacome^a del XVII. Así. en el act. III de la obra de Irope de Vega. Quien más no puede... (IdlfAE IX.. p. 144a). dice Ñuño: " ,, que un criado suyo / que por ta flaqueza / de una mujer suya / era de Cervera . Y no falta en la novela, segrin confiesa Estebanillo González (Vida y hechos de Estehanillo González, hombre de buen humor, ed. de Nicholas SpadaciniyAnthonyZahaieas. Madrid. Castalia. 1978.n.p.349):"Yoestabatanavergonzado de verme gentilhombre de Cervera y de traer astas arboladas sin ser cometa..." 20. Quevedo, Obras completas. I. Poesía original. Ed. de José Manuel Blecua, Barcelona, Planeta, 1963, núm. 730.
20 Josí María ai in en dos"^'. Ninguno de estos nombres, sin embargo, pasó al cancionero moderno; y íuc asi porque tal cuestión dejó de interesarle. La única referencia que en él se hace a un lugar llcv a otra intención, aunque pueda ser relacionable (Alonso Cortés, núm. 3160): Si te casas, mi vida, casaté eo Cuenca, que allí anda muy barata la cornamenta. El maestro Gonzalo Correas ya había registrado, como frase proverbial y de manera absolutanienteesqueinática,lasiguiente:"Comualla.Cuclillo. Cervantes . Pero le añade la siguioiteaclaración: "Nombres con que se motejade cornudo, como con cieno y cabrón \ Lo quenosmuestraquetantoComwfl//flComoCervú[/i/€5nofuncionaban, para el común de la gente,sólocomonombiespropiossinocomo sustantivos comunes para motejar, como dice Coireas.Pero,enrealidad,alos nombres que cita, y que funcionan como designadorcs, hay queañadirbastantes más,pues la lista es mucho más amplia y puede dividirse en dos apartadlas: ladenombrescorrespondientesaseresanimadosyladecorrespondientes a objetos. Mas antes de ocuparme de ellos quiero citar, por su carácter burlón (o por sorprendentes), unos pocos quenopertenecenalcampodelopoético tradicional ni al de lo popular en general. Es el caso delcultísimoco/7i^tor(elquehaceoponeloscuemos), creación del autor de la /co med/a (copla DDCXVI); o del no menos culto com/cw/arm, en el sentido del que lleva o tienecuemos,queencontramosenLapfcflray«5//n«. Y, naturalmente (no podía faltar), Quevedo. (Juevedo se invéntalos generales"; pero, sobre todo, hayquedestacar,comoejemplodegenialidadycreatívidad léxica, la dedicada a los coniudos novatos: comicantütio, hecha, como es bien visible, a imitación de misacantano Pero veamos a los que he llamado designadores. Una seguidilla recogida por Correas'^ dice: Entre yo y mi marido valemos algo, porque yo soy blanca y él es cornado. Laseguidillasebasaen un doble juego: de un lado la oposición blanca / cornado, nombres demonedas; y de Otro la de cornado/cornudo. Este empleo disémico de cornado .se convirtió eiílugarcomún,ylasreferencias abundan. Menos extendido, en cambio, es el de corneta^ que ya encontramos en el texto del Estebanillo citado más arriba, y que aparece también en una seguidilla del Cancionero de 1628^'. 21. Otra veisiófl del re fr án re cogida por el inismo Correas "Badajoz, tierra de Dios, échase uno y amanecen dos; y en Jerez, échase uno y amanecen tres". Según Juan Alfonso Carrizo (Antecedentes hispano-medioevales ííelflpo«Éa/nidicwnflíargenft'mi,Buenos Aires,Estudioshispánicos, 1945, p. 459) aparece como supervivencia en Argentina: "Soy de Los-Los, / soy de Los-Los, / donde se acuesta uno / y amanecen dos". 22. El sigb del cuerno, en Obras completas. Prosa, Madrid, Aguilar, 1941, p. 46a. 23.GonzaloCorreas,Artedc/a/eng«a«pfl^/flcastó//flna,ed.deEmll¡oAlarcosGarcía Madrid CSIC. 1954 p.451. 24. Cancionero de 1628, ed. y estudio de José Manuel Blecua, Madrid, CSIC, 1945, p. 279. 21 fí ii/tf lí¡ htindt'm (/(• MarciKs Ya no son mcnestriics, mujeres y hombres, ellos tocan conifítis. ellas bajones. , dente en un cuentecillo recogido por Lope de Vega Su carácter designativo resulta eviu y idéntico valor, aparece coniitcopia: en su comedia Quien más no puede... En ^ sentido Lo común en estos sustantivos, pero carezco de más datos sobre .su utilizaci n^^^^ directamente con cuerno, es que todos aparte de que alguno de ellos esté - también se haya utilizado corone/, comiencen por cor. Esta puede haber sido la c según una copla ampliamente difundida. Cásate y tendrás mujer vivirás grandemente; llegarás a coronel ^ sin haber sido teniente „„Hi..ntes a seres animados que sirvieron para motejar Respecto a los sustantivos cotrespona e camero, cabra, cabrón, de cornudos el abanico es mucho ina.sajnpim. „ombtes de animales con chivo, toro- ) excepto uno ^ y la intención fácilmente perceptible para cuernos. La relación, por tanto, resultaba evm x sencillo. Veamos como lo establece cualquiera porque el silogismo en que se fund ^ proverbiales, aclara: Correas quien, tras registrar "Cornudo entre la f rr.ite con otro, y aunque no lo sepa: porque El Ansí llaman al que consiente que su mujer on;tmlí»c Hp mprnos Fs li razón ^ Y PC ñor semejanza de los animales de cuernos, ts la razón cornudo « el postrero que lo sabe. Y es por s aborrece, y la cara a otro que le agrada más; porque la mujer vuelve la espalda al mando que 25. Usada para designar no al cornudo, sino a uno de sus atributos, fi gura en un poema satírico del Conde de jj I „ Moniiel Rozas Madrid. Ca.stalia, 1969, p. 276) dedicado Villamcdiana (Conde de Villamediana. Obrm.ei. de ■"''^ '^'' . ^31 mundo, tofocniel; /que si matas a Vergel / "A Pedro Vergel, en la fiesra de roms": "No causes r^S"" de la palabra, sin ver la destruyes la cornucopia . Es una lástima que el editor solo anoi .,1 . -1 iioiinas indicaciones sobre el personaje en nota al relación sangnenta con Vergel, el famoso alguacil, pese a dar alg soneto "La llave del toril, por ser más diestro". . , , • , , . j j iQx Hicen así-"...Este corfiMCopia/se asomó una siesta,/vesüdo En cuanto a los versos de Lope (vía. nota IV). alcen asi. j , * 1 .c 1 ^ / de Adán / por una alta reja. / y dijo al enfermo: / -Come, don Esteban, / que Adán te lo manda. / Alzó la cabeza / el enfenno y dijo: /-Mientes, Juan de Vargas, / porque el padre Ad^/ nunca ue co/Tiera . 26. Fernán Caballero, Cuentos v poesías populares andaluces. Madnd. 1916, p. 299. Lafuente, II, P- 376. "santamente". Alonso Cortés, núm". 2607, y José M. Soler García. Cancionero popular v.llenense, Alicante, 1986, núm. 1001, "lindamente". La versión recogida por mí en Salas (Asturias) varía en "felizmente . "capitán". Como aclaración del texto de la copla no viene mal aquí citar a Quevedo. Escribe en su opúsculo festivo Capitulaciones matrimoniales (ob. cit., p. 26b): "ítem, si (lo que Dios no quiera ni permita) las enfermedades y indisposiciones del marido le hicieran incapaz del ejercicio del matrimonio, la novia puede nombrar un teniente, con tal que no sea estudiante, ni soldado, ni poeta, ni músico; porque los tales, no sólo no son de provecho, sino que se hacen polillas de un sufrido". 27. Caracol, que aparece en gran número de canciones, suele utilizarse únicamente con significado erótico, nunca como designador. Sólo en raras ocasiones, y de manera indirecta, puede relacionarse con los cuernos: —Espartero está malo, / ¿qué le daremos? /—Caldo de caracoles, / que cría cuernos" (Tomás Segarra, Poesías populares, Leipzig, Brockhaus, 1862, p. 191); 'También yo quisiera ser / caracol en algún tiempo / para yo poder llevar / la casa sobre los cuernos" (Alonso Cortés, núm. 3171).
22 Josf. MakIa ai 1n y de voIvct y pon» el cogote contra el marido, parte donde están los cuernos en los animales. . h2ceaesí2iffíéaá6D:pásoleloscuemos;\uegotiene puestos los cuernos; si tiene cuernos, luego escamudo^ Detodosestosdesignadoies,elprimero en aparecer en la poesía tradicional es el cuco o cuclillo, sienqne referido por la onomatopeya de su canto^. Así ocurre con dos cantares delOÍP.Setratadedoscantares diferentes, puesto que diferentes son sus glosas, aunque elesliibilloenqtiesebasanseael mismo. Según el editor moderno son de inclusión algo tardía ysecqpiaronenlosespaciosdejados en blanco en los folios correspondientes. El primero de ellos (núm. 94), musicado por Juan del Encina, dice así: ¡Cucú, cucú, cucú! Guarda no lo seas tú. G)iiq)adie, debes saber que la más buena mujer rabia siempre por joder. Harta bien la tuya tú. Compadre, has de guardar para nunca encornudar, si tu mujer sale a mear, sal junto con ella tú. No sabemos quién fue el autor de esta glosa, ciertamente soez, ni tampoco el de la otra versión (núm. 101), que consta de una sola estrofa y lleva música de P[edro] F[emández]. Pero en ambos casos larelacióncMco/comudo aparece manifiesta. Y tal asociación terminó convirtiéndose en lugar común. Hasta tal punto que llegó incluso a los anecdotarios, como nos muestra Melchor de Santa Cmz^: Üimqueseibaadesposardeunlugaraotro.enelcaminooyócantarun cuclillo. Volvióse, diciendo: ¡Para el cuerpo de Dios, yo te haga mentiroso! Correas da otro cuentecillo diferente (tomado, con toda probabilidad, de Covarrubias, Cuclillo) en su anotación al refrán Por mí cantó el cuclillo. Y aprovecha para mostrarse disconforme con tal relación: *■ Diera que el cuco no hace nido, sino que en los de otras aves come los güevos y pone los suyos, y ansí se los crían, y parece con esto que las encornuda; de aquí tiene el vulgo el canto delcuclillopornotadecomudo y motejan diciendo: cuco,cucú. No creo la historia, por ser contra la naturaleza de los animales, que aman sus hijos ^... Aunque Correas se equivocara, la "historia" dio lugar a una canción bien difundida: 28. En algunas ocasiones re ducida a su mínima expresión: cu. Así ocurre en estas coplas: "Repartido está Cupido / quee8cosadcBer5cbú:/quealoshombrescupoeicM/yalasmugereseIpWo"(ms. 3915, f. 184); "Mandásteisme saia de grana/i aoradáismelo de buriel:/si el cunos cantare en casa,/no me llamen a mí muger" (id., f. 319v). 29. Melchor de Santa Cruz, Ftorestoejpfl/fo/a.Ed. Maximiliano Cabañas. Madrid, Cátedra. 1996, núm. 537. 30. Con palabras semejantes repite la aclaración en "Cornudo". 23 Hajo lo hondera de San Marean Soy de la opinión del cuco. pájaro que nunca anida. pone el huevo en ajeno V otro pájaro lo cría rMP su estribillo era ya, o lo fue después, un refrán. Pero retomando a los cantares del c m guarda no lo seas tú. De otra parte, recogido por Mal Lara y Correas con la nombre del ave aparece en un cantar y no como dcsignador directo, pero sí como a recogido por Orellana: — i Cómo canta de mal son aquel pájaro pardillo! ,, -iDalo a Dios, que es el cuclillo! hermosos versos del ingenio jocoso de Quevedo Dicho de otro modo, pero con los nc cuclillo,/conmaliciosos (núm. 725):"Coinoel muchacho en laescue acentos / deletreando maridos". 1 «ritnpros conocidos, pudiera haber otros antenores Mas si los cantares del "fiero en especial, a aquellos que tienen como que no han llegado hasta nosotros . Me ¡jada historia de Pitas Payas que designadorel camero. ^^^erda cuando, a su vuelta de Bretaña, se nos cuenta el Arcipreste de Hita? de su Dona se había transformado topó con que el •corder" que había pintado ^on tal antecedente, en "un grand camero con armas de P'"'" ^ encontrar una canción en la que el comudo que haya que esperar hasta el siglo XVII P^ asociación debía de estar sea designado por canwro. Y más el diálogo teatral. Véanse, si no, estos bien enraizada pues Sirve para crear el chiste laci / t tv versos de Rojas Zorrilla en Entre bobos anda el juego (ac . 1°: j Ah, seor ventero! ¿Hay qué comer? 2°: No faltará camero. 1°: ¿Es casado usted? 2°: Más ha de treinta. ^ 1°: Según eso, ¿camero hay en la venta? 31. AlonsoConés,ndm.2485,Fi™ciscoÁlviuerCurid,Cundu«e™pupu/urWate tl4aaga,Arguv^^ p. 188; SolerOanda, núm. 527; Germán Diez Barrio, Coplas y cantares populares. Valladolid, Casulla Ediciones, 1995, p, 81; Gran enciclopedia asturiana. 1970, s. I-, I- V, voz Cut/aieUn. 32. Pedro de Orellana, ed, de Iri. J. Monteserin, "El Cancioaero de Ana Ydnez. (Versos de un goliardo preso en las cárceles de la Inquisición)", Poesía, núm. 9, 1980. 33. Que hubo bastantes más de los que conocemos, anteriores y posteriores a los del CMP, ine parece incuestionable. Por mostrar sólo una evidencia acudiré a Cristóbal de Castillejo: "Y según dice el cantar / sois bueno para comudo... se lee en una de sus composiciones de pasatiempo (Obra completa, ed. de Rogelio Reyes Cano, Madrid, Biblioteca Castro, 1999, pp. 315-316). ¿A qué cantar alude? 34. He aquí otra copla, también procedente del teatro: "Marido pues sois camero, / si no queréis que se entienda / dad al sacristán la prenda, / pues os ha vuelto el mortero". (Entremés famoso del mortero y chistes del sacristán, 1617, en Emilio Cotarelo y Morí, Colección de entremeses. Loas, Bailes, Jácaras y Mojigangas..., NBAE, Madrid, Bailly-Bailliére, 1911, vol. I, p. 207b).
24 J( )SI M \KI \ AI IN Apreceen ima segniHílla antigua, recogida en el Cancionero de /62<Vquc. para su cabal entendimirato, transcribo junto con la que le precede; Por la Coite en los coches se voide carne, yesyacaniiceria cualquiera calle. No sé cómo se vende, ni hay quién lo entienda, siendo ellos los carneros, la carne de ellas En el cancionero moderno también encontramos ejemplos con igual o distinta forma estrófica: Me encontré a mi marido manos a boca; fui coiriendo y le dije: —Camero, topa rn nombredeotroanimaldelamismaespeciefueigualmenteutilizadodcsde antiguo para elfflismopiOll6sito.MeestoyiBfmendoalacflfrra.Elins. 17.557. f. 53, recogía este cantar: Cabras hay en el mal lugar, cabras hay. Aunque más, mando mío, pongáis en arco las cejas, lleváis entre las orejas algún ganado cabrío... Musoempleadocomo topónimo,realoaparente,servía para el mismo fin, según leemos enIflpicara/tts/í/w": "...como ha tanto que soy condesa de Cabra no temo golpes de ft ente...**, o podemos oír en una copla: El hombre que a su mujer no le entrega lo que gana, lo hacen luego marqués de la gran ciudad de Cabra 35i P. 277. Otraseguidilla aparece en Brown,núin. 226: "En los campos los lobos / mueren de hambre, / porque sonlo3canieros/enIasciudade8".Esdecir,según nota del mismo: "Porque los cornudos ('carneros') están ('son') 36. RodríguezMarfa, IV, núm. 7324. Otro (id., IV, núm. 7347) es una copla y dice así: "Una mujer no muy buena Allévó a su casa un carnero / y le dijo a su marido: / -Topa con tu compañero". 37. Antonio Rey Hazas (ed.),Lfl picara/«Jt/na, Madrid, Editora Nacional, 1977,1, p. 93. 38. RodrfguezMarfa, IV, núm. 7337, Pero en esejuego de equivalencias en que cornudo es igual a cabrón y, por lo tanto, cairo igual a mujer, de la comparación entre estas dos es la mujer la que sale peor parada, a tenor del chusco cantar de un montañés: "Prefiero tener una cabra/que tener una mujer; / la cabra tiene dos cuernos, / lamujO'teponetres (FernandoGomannGu¡rado,Caacíoneroíacreroí/aCanra¿?r/¿i,Santander, 1991, núm. 176). 25 tt¡ hinuicrti <Ic Sun Marcos ,'Qu 'habrá sido mi mcirido . Qti habrá sido? Mi marido fue a la arada V no ha venido. Qu 'habrá sido volverse - , «mnuncianao i', pv/. respondía muy manso: Yo soy que abro, P^" Quevedo (núm. 775): "¿Abro puerta sin de cabra". E,s el mi.smo juego ¡onero moderno (Alonso Cortés, núm. 2985): to.scr / y sin decir: Yo soy c \ibro..'T\ o en el ca de cabra Mi marido, señores, es el c'abrocha las botas al infante cuando va a Atocha. En euanto "al marido de la cabra" el mismo Coneas daba con forma de redondilla, que aún hoy se mantiene como sup Tienen los que pobres son la desgracia del cabrito: o morir cuando chiquito o llegar a ser cabrón De la familia de los cérvidos, el gamo aparece ocasionalmente. Una seguidilla en eco del siglo XVII, puesta en boca de mujer, dice: Para que no nos falte plata y vestidos, las mujeres hagamos, -gamos, nuestros maridos"". 39. La itálica y disposición en verso son míos. En el ms. 3685. f. 25: "Cabra sido de mi marido? / ¡Válgame Dios!, ¿cabrá sido?" . 40. También incluyó un simple refrán que semeja compendio del cantar: ' Viejo que con moza casó o muere cabrito o vive cabrón". Los ejemplos con tal designador no faltan: "Un fraile quiso honrar/ a un amigo de un regalo; / le dio dos cuernos de cabra, / porque cabrón era Pablo" (Segarra, p. 207); Tu marido y el mío / se han peleado: / se dijeron cabrones / y han acertado" (Rodríguez Marín, IV, núm. 7321). En Ecuador la denominación varía, y el nuevo nombre ya no es sólo un designador indirecto sino un referente claro: Al casamos yo te dije: / "Por esposa te recibo". / Y contestaste, bribona: / "Esposo, yo te haré chivo" (Juan León Mera, Cantares del pueblo ecuatoriano, Quito, 1892, p. 175b). 41. Brown, núm. 179. Correas, Ar/e, p. 452: "Para nuestro plato, / gusto y vestidos, / hermanas, hagamos, gamos, / nuestros maridos". Para los cuernos como beneficio, vid. más abajo. Quevedo, num. 650, utiliza la palabra desde otra perspectiva: "Y pues ponen por señas en tabernas / del vino que se vende, un verde ramo, / o de una blanca
26 J( )SÍ M NHI \ AI !N 27 litijo li¡ haruirrii t¡c Siin Síarins ! I DdcKrwaftásquedanvariasrefercncias.porloqueañadiréúnicamcnic dos ejemplos, mioaníigiioy otonmdaiio.H primero procede del ya diado ronui/u t s (p . 21 3) y es sañáattemetíte apiesivo: Ciervo le llevan y ciervo le traen, yciavolesacand'enpardel altar. 0 segundo es una seguidilla con bordón Un cazador famoso, mal advertido, pOT matar an venado mató on nutrido. Y dijo al verlo: Ije miré a la cabeza, yésefueelyeno"^'. Si"ciavo** es una de las palabras preferidas como designador, hay oirii que no le va en zaga. Ambas aparecen en una seguidilla compuesta por el P. Isla Cuatro cuernos de toro, cuaUo de ciervo, cuatro de mi marido, son doce cuernos. Toro"es,probablemente, el vocabloque se lleva la palma a la hora de referirse al mairido cornudo. Ysíelmotívoesmanifiesto.otrarazón más puede añadírsele. El toro es un animal que pertenece a la vida diaria, a la del trabajo y la de la fiesta. Es, por tanto, un referente COTStante. De aquíque todo lo con él relacionado pueda ser, de manera más o menos explícita, utüizable; desde las moñas hasta las corridas de toros . Ya Lope de Vega, en Lxi nm^a de cdn^í),líadanotar,porbocadeunodesuspersonajes.loqueteníade mal augurio tal festejo én un día de bodas. Tras ofr a los músicos cantar En la villa de Madrid Leonor y Martín se casan: conen toros y juegan cañas, Miaitñinopuedeevitarelcomentario:"¡Malaletra para novios!" Más tajante, más directo, esHuiz de Alarcón en las paredes oyen: sátenad<í3imna8,//ponlacabczadeunvenadoogaino/en tu puerta o zaguán, porque se entienda / que aquellas iiosigmas de sú amo". 41 láSaéBíj^ p. 309. Rodríguez Marín, IV, núm. 73S2. 43i Tisn$óco faltan muestras en el teatro. Para poner un ejemplo, véase este fragmento de diálogo procedente á&MdueHo de las estrellas,óeJumKwzáe Alarcón: "LICURGO: ¿Que voceas? / CORIDÓN: ¡ Favor, que achaques dé(áavo/meamena2anlacabeza!/LlcURGO:¿Puescómo?/CORIDÓN: Ese pasajero / a mi mujer me requiebra". 44; Así lo afirma Rodríguez Marín, IV, núm. 7265, nota. La recogió también Alonso Cortés, núm. 2622 45. Rodrígjiéz Marín, IV, núm». 7328 y 7343: "Si supiera que arabas/ con bueyes negros, / yo te dai^a moñas / para1o»coénios./Tela8doy ati;/p6ntela8y (^nserva/e don de mi'"; "En un día de toros / dijo un marido: / -Porno ten»uñcuarto/mehallo conido./Y así, no quiero / ir a ver mis parientes / sin el dinero". Arriero 4: ¿Fuiste a ver los toro. hav en tu casa espejo? Arriero 4: ¿Pues no hay el marido, la simple observación, en detemiinadas Más en vez de mostrarse mordaz con .p^dos hubiera sido revelador: circunstancias, del comportamiento de sus a En la plasa de los toros una mujer dio un chiyío. porque un toro que salió le paresió su niario . oibilidad tan extremada: "Arremete, toro, que yo Cierto es que no todas tienen una sens por Correas. Otras casadas, que eres bravo ". Y miraba a su mando, , nerspectiva irónica: en cambio, encaran la situación desde una cómoda perspe Mi marido en los toros bien se divierte: cada uno se alegra de ver su gente ■*'. •a.iio pn eco certifica la ecuación marido = toro: Si nos vamos al siglo XVII, la seguidilla en eco ceiu Mi marido y el tuyo hoy van al Soto, y con estos conciertos, -ciertos son nuestros toros ■'®. ...o ..n insé Antonio Uón Rey, Espíritu de mi Oriente, Bogotá, 46. Rodríguez Marín. IV, núm. 7341; con ' 309, y luego Lafuente (II. p. 380) y Rodríguez 1951.1. núm. 1774. Otra del mismo tenor recogió C^^al ^ P-^ ^ ^ Compadre, ¡si Marín (IV. núm. 7342). ambos con vanantes: insinuarse: "Perico biene de usté lo biera! / Todo se párese a usté ; en esta otra (num. li ) arar / y no cabe por la puerta; / y le dise su mujer: / 2976. "todo el mundo se alegta". 47. Lafuente. p. 261; Rodríguez Marín IV. num. 7325. A C/. 'Tu marido y el mío / van a Linares. / Van a por cuatro bueyes, / vciiui F • ^ A..7. luiiw j h.,rán tres nares ). Idénüca ironía a la del texto, pero 3236. Soler García, núm. 2403, "se traerán cuatro toros / que naran p j n /, j , uo/chn f.n forma de cuarteta: A monr se va de flaco / tu mando, acaso más punzante, aparece en este comentano, hecho en torma „ ^ ^ . que era gol; / pero fLrzas no le falttm. / que lo üenes hecho un toro" (Lafuente. II. p.380). Como no pmtendo Ler exhaustivo este trabajo, transcribo únicamente otros dos textos; en pnmer lugar, la segutdtlla de Rodríguez Marfn. IV. núm. 7345: "Llora un niño en la cuna. / dice su madre: / "Calla, que vtene el roto . / y era su padre. // Dice el marido:/-Oesta puerta ha menguado/oyohectecido-.Yparatemunar.Ia moralizante copla ecuatonanade León Mera. p. 177b: "Pata la mujer honesta/ tesoro su esposo es; / para la que no. es tesoro / pero quitándole la es". 48 Aroca.Jesús."CancioneromusicaIypoóticodeIsigIoXVII.recogidoporCIaudiodeIaSablonara...".B/M£. 1.1V. cuaderno XX. 1917. p. 292. Brown. núm. 185; "se van al Soto. / y con nuestttjs conctertos. - "ctertos^' / serán los toros". Este Soto de Manztmares al que se refiere la seguirülla era un lugar bien conocido de bulla y diversión en el que se daban cita personajes de todo jaez, desde nobles a busconas. Juan de Zabaleta lo describe en El día de fiesta por la tarde ("Santiago el Verde en Madrid). De su fama en relación con el tema que nos ocupa es buen exponente una burlesca letrilla gongorina que comienza así: "No vayas, Gil, al Sotillo, / que yo sé / quien novio al Sotillo fue / que volvió después novillo", salpicada de palabras que nos son bien conocidas: cuclillo, venado, toro; en suma, lugar en que "te enraman toda la frente". Tampoco se le escaparía semejante circunstancia a Quevedo: "Si hiciérades oración / por un marido del Soto, / no os le deparara el Rastro / más Diego ni menos hosco (núm. 730). Diego, es decir, Diego Moreno, al que menciono más adelante.
28 J< )Sf M vK I V Al 1*^ BiaHitiamos,paes,en todaslas formas literarias el USO disémico de toro. Dcstlc lacronicii de la vida diaria al chiste^. Véase, como muestra, el que nos cuenta L<'>pc/ de l bctla en La picara Justina (I, p. 254): Gomoelbdx)deinasencíaqae,abscondídodeunadania debajo de la cama, luego cjuc \ lo entrar el galán, saUó de donde le había metido la dama, y dijo: "-Acá tamo tarf/' Mas,q)artelodichoacercadeél^, los nombres de una serie de útiles o mstnnnenttís qoese hadan, y algunos aiín se hacen, de cuerno, sirven también para la aiusií'ui. Me ref lertí actidiillos,tmt»x)S,candeleFOS,tabaqueras,etc.^' Mostraré sólo un ejemplo. Hay una copla recogida en Colombia por Jorge Isaacs que dice: Masvolvamosalardacióntoro/comudo.Tancxtendidaestaba^quc incluso ni en la plegaria que un marulo elcvaparaiiova8cafteal2dopuedeprescind¡rdeella;"PlegueaDios.enquicn adoro./si castigo en mí a de aiier. / iiiiiaayoencoeniosdcvntotD/ynopticstosporniugeT^domoeltcxlodcJuandcTimoncda, C'íi/k iinu rt>\ lUinuitit"- BtredodeAmor.GuisadilbdeAmoryElTruhanesco(\513),ed.A.Rodríguc7-Moñinn. Valencia. ( asialia. I ^>5 I . p. D itj; pao las lefaencias abundan, tanto impresas como manuscritas). 49. El cuanto alo primoo, relataba Rnhciro: "Volviendo, pues, a nuestros toros, pasé la tarde vieml») bailar atinoencasayconeraotiosenlacalle,„"(ToméPinhciroda Veiga, fatr/g/Vi/a. irad. y notas de Narciso Alonso Cratés, VaHaÁtlid, Ambito, 1989, p. 186b). Algo semejante, pero referido a Madrid y no a Valladohd. escribía LqpciÍeVcgaelI9-X-1613encaitaalDuquedcScsaíCflrrarcomp/e/a5.Bucnos Aires. Hmecé. V l. nMXi: ' Ayer trajeron aquí ira venado qtic Su Majestad había muerto en Ventosilla...; es el más hermoso animal que m en im vida, y me admiid de que por esta tierra los hubiese tan grandes; porque/Mera Je MaJhJ me partt út ¡mpostblr". 50. Ytanitóájdcalgomás,porquecontodaseguridadotrosmotivoscoadyuvaron a la extensión del tt>r<» ct>mo de8Ígnadordclcomudo.E8elcasodelosdo3ques¡guen;yaunque ninguno parece haber dejado huellas en el f^mrHwww, nnqptero pasados por alto. De un lado está el motivo etimológico, según expone Tirso en El Aquilrs nhras dramáticas completas, ed. de Blanca de los Ríos. Aguilar. 1946. I. p. 1806): "Toro se llanta la cama/del matrimonio en latín;/etimología ruin/sacará de el la la fama". El otro, más frecuentemente utilizado, es el astrológico. Lo expuso claramente Ruiz de Alarcón en La verr/a£/.vrw;7ec/io.va íact. I): "No ignores. pucsyotloignoro,/qtienn8ÍgnoeldeVirgoes,/y los de cuernos son tres: / Aries. Capricornio y Toro". De la CtíKzadóne^voca del OqHicomio hay ejemplos en Lope; uno en La A rcoí/ía (Lope de Vega. Im Arcadia, ed. EdwinS.Morby,Madrid,Castalia, 1975,p.403).otro en nopucí/e.-ícír.. act. I. pp. 1 14-15): "Y así yó, «ra el recelo/que tra signo me ponga ansí,/huyo de que influya en mí/cl Capricornio del cielo". Mas, por to general, las tres constelaciones suelen ser citadas al alimón. Véanse este par de ejemplos, uno procedente de Qiievedoínlim. 730; pero vid. también el niím. 691): "Las demás, a puto el postre, / honraron mis matrimonios; / lastre8,tie8ágnosnieliiáer<m:/Aries,TauroyCapricomio";eIotrD,delyac¡tado poema de Villamediana enderezado aVógcl: "Pao no saldrás con lauro:/¡huye, toro, que te atajan!,/mira que sobre ti bajan / Aries. Capricornio yTaonf. Los versos son realmente sangiientos, pues es Vergel (es decir, "Aries. Capricornio y Tauro"; o dicho eapálaÍRás de (^vedo: "el triuncuemo de los signos") quien torea. 51. CovairaMas, voz cuerno, da una amplia relación. También Quevedo (núm. 650) censaba algunos: "Cuelga dérqposteios tus alcobas/con armas de maniles retorcidos/y muchas medias lunas con corcovas; // y estén por losesctidosrq)artidos/tintero8,calzadoresy linternas,/y un toro por toisón, dando bramidos". He aquí algunos ejra^los: de los//n/ero5, que recuerda (^evedo en alguna ocasión (núm. 788) y andaban también en los refranes Ségán mención de Lope en Períbdñez y e/C(7mem¿u/ar de Ocaña ("Si refranes considero, / dos me dan gran pesadiinibie;/qiiealacárcel,nlaunporlumbre,/y decaemos, ni aun tintero"), quedan dos seguidillas viejas (Brown,ntínis, 5 y 237): "(Juien quisiere madera/para tinteros,/mi marido la vende / un cuarto menos"; "Hacen los estudiantes, / para tinteros, / en las frentes de algunos -unos / que llaman cuernos". Candeleras (ms. 3985, f.230):"Secutordelavara/tienedoscuemos;/alamesaIos pone/por candileros". El Cancionero de 1628 (pp. 278-279) menciona, también, Írtí/mmentojmuí/cfl/cj, aunque de forma vaga: "De Cupido las fiestas / celebra el suelo,/¡qué de mstrumentos se oyen,/todos de cuerno!" Tales instrumentos no pueden ser otros que liras, si Bosatenanosa(Jueve(io(núm,728), LaliradeMedelIío/es la cítara que traigo..." Es de Medellín por ser zona abundante en toros. 29 lio)<> lü híinJcra </<■ Stin Marcea I£l amor y el cuchilló son dos e.xtrcnios: mucho acero en la punta V al cabo, un cuerno - r. a dos romanees de Quevedo. He aquí lo que dice Estos versos remiicu. luevitablemeuie. cuchillos verdaderos, / que al priucipio cu uno de ellos "Maridillo hay que retrata lo. tieuc aceros / v al cabo cu cuerno retuata - . . u u-j I „,,ionero probablemente haya habtdo otros cantares A juzgar por relercncias ajenas al caucti jg otro Upo. Tal es sctuejautes. segtiu los útiles", que no registraba entre sus acepciones la el caso de crnk ahra. El Diccommo de - consentimiento de galán o marido": siguiente: ■ Mctafóncamenle stgntftca et hace gran sed./y el sufrimiento y la documentaba con unos versos de Quevoa . bracos". Tal acepción no Buitragos. / mi pelo sea cornicahras. / ladrei^ re cogerse: quedó en el olvido, pues en el cancionero actu Tu marido y el mío van por retama; quiera Dios que no carguen de cornicabra . . nsí coronada resulta en exceso llamativa. Sea de cuerno, sea de cornicabra, una cabeza as or»mr» • -j ..z» ni mirarse al espeio, tan atónito como Noesdesorprender, portante, que el mando se quede. ii' turbado, y que su reacción natural e inmediata sea tapar o que a i v . Mi marido al espejo ayer se miró, y a lo que miró la capa le echó 52. Jorgelsaacs.C»«c,V,„«,c«ptepop,./«r«.Bogotá.l985,núm.376.Uve.stó..deFemá„Cabalterosusdtuye cuerno por hierro. , , , • • ■ j / . . 1 . - j "Pi rmrido v el cuchillo / al principio son de acero; / pero 53. Núm. 660; en el otro. num. 736. puede leerse: hl manao y e r « f después los más fi nos / tienen el cabo de hueso". j , . c , 54 Porque se hacían con ¡.iminillas de cuerno. Quevedo (núm. 720) nos recuerda las Imtenms: Ándome tras lascasadas,/paravercomoseengendra./enausenc¡adelmarido,/elcristaldelashntemas ;v,V/. también núm. 775. UsevillanaAnaCaro de Mallén.ensucomediaVa/ar.agraiwy/m</er.act.in.citala/a¿;a^üera."¿Qué es aquesto? Tabaquera / de cuerno. ; Qué hermoso aliño. / parto, al fi n. de su cosecha. / honor de su frontispicio". 55. Álvarez Curiel. p. 147; Manuel García Matos. Cancionero popular de ¡a provincia de Madrid, Barcelona-Madrid, CSIC. 1952, II, núm. 432 de la parte literaria). Más dura aún que cornicabra puede ser la pelambrera en Ecuador (León Mera, p. 181 b), donde la alusión ronda lo grotesco: "Mariquita, Mana, / María del Carmen, / no me prestes tu peine, / serrucho dame". Esto aparte, existen otras coplas de comienzo idéntico o semejante {cf. nota 48) en las que la cornudez de los maridos se expone claramente y no. como aquí, por medio de la alusión: "Tu marido y el mío / van a la fuente. / con un cuerno en la mano / y otro en la frente' cantan en Cantabria (Gomann Guirado. núm. 283) y en Tarifa (según me comunica José J. Labrador). 56. Ms. 3915. f. 248. Pero no todo es infortunio. Esta capa que el desgraciado marido se echa sobre su cabeza posee virtudes inesperadas. Juan de Arguijo nos lo cuenta: "Leyóse en Cuenca el edicto de la Inquisición, y entre otras cosas dícese en él que quien supiere de hechicerías y supersticiones que las declarase.
30 Jíisf M \HI \ AI IN YparaocuIíartalfiSKiaBCCTíaasvíeM muy a propósito el sombrero, según la ponderación que de él hace un cantarmodemo: De 'cOTvenencia* Ies sirve alos homlnes el sombrero; a unos les tapa la calva y a otros les tapa los cuernos ¿hfodanohe dicho? Pues no; se trata de la supervivencia, vuelta a metro octosílabt> y no id^ilificada hasta el día de hoy, de una seguidilla recogida en el slgkí XVll; Mucho deben los hombres a 1(» sombreros, que a unos tapan las calbas, a otros licuemos". Mas,fienteaquienesseavergüenzan, y despreciando el dicho antiguo Más vale ser Comelio Tácito, quePublio Comelio, no faltan los que aceptan su condición de maridos COTHudps con absoluto despaipajo (Brown, núm. 7): Si los cuonos, madre, tuvioan honra, yo fuera el más honrado de la parroquia. Niquienveenellounbeneficio. Estamos, en este caso, ante el tan denostado marido consentidpr o 5i{^7d(7 (también llamado a veces, por su silencio cómplice, marido cartujo)^ el ^ desde la calle anunciaba su llegada con aquel "Yo soy c'abro" para dar tiempo a que Ubaim^casadafbeseotiodíáaveraunlnquísidor.ydíjolemuy afligidaque se acusaba de hah)cr aconsejado vecina soya qne si quoía que sus lluecas le sacasen pollos muy crecidos y que se lograsen todos, que los Müweqámaalgunasvecesunacapadeuncomudo. Dfjoleel Inquisidor: -Pues, hermana, ¿cómo sabéis vos qotesijiovediosoeseiemedio?—Señor-^poodió ella-, hélo probado mucha veces con la capa de mi marido y hfflñé salido muy tó en" (Juan de Arguijo, Obras completas, ed. R. Benítez Claros, Santa Cruz de Tenerife. Romaiñani 1968, p. 229). 57. Alffliso GoíUfs, núm. 2673 58. Kfe.39l5,f.248.TamlJÍénenBiX)wn,2,v.3"caras".Dos seguidillas del Cancionero de 1628 (p. 279) vienen ad^loinismOfSibienpcrinediodeunaccmparación entre cuernos de diversa índole: "Vnos en los bonetes / Itevan1ÍDSCQentos,/yctn>sestándebaxo/de los sombreros.//Lx)s de los bonetillos/siempre son leues, /ya los b". Quevedo llega mucho más lejos en uno de sus romances (núm. 775): "¿No I reses del Pardo?" Claro es que todas estas maneras de ocultamiento pueden 730): "Siete veces me he casado, / ñeté capuces héiOto..." Todavía hay otro modo de hacerse patente la comudez. Lo dice una copla ecuatoriana: 'Tu mujer, moza alegrona; /tú, viejo y algo inocente: / verás cómo de repente / la cabeza te amojona" (León Mera, p. 177b). Es evidrate^ no se trata de señalar linde ninguna: los mojones están aludidos por la forma, tal excrecencias o protubeiaDcias en la cabeza del viejo. Merece la pena llamar la atención sobre este empleo del verbo, pues sólo unavezlohevistoasíutilizado,yesaamediadosdel XV,en las "Coplas del provincial": "no pyedg defender. / I de su mujer". 31 fí tijo lo hondera de San Mareos 5, I literatura (y la realidad), del Lazarillo en adelante, la mujer tomase las medidas oportunas ■ Diego Moreno quien, al menos desde está llena de personajes de este tipo, tal el am ^ cierran los ojos (cuando no se trata de Ti moneda, representa el prototipo^. Person' ^^ean partido. Y como esto resulta consenso'*'). ante los devaneos de su mujer porq visible, a veces muestra (o finge) sorpresa. Mi mujer calza y viste, yo como y bebo; yo no sé de dónde sale tanto dinero'*". ...levediano tenía bien clara la elección; "Yo como Pero el protagonista de un ■•omance qu ^ de lo que sé / como hacen los letrados. / an Alonso, afirmaba enfáücamente que Y Tarfe, personaje de la comedia burlesca t _ sorprende que otro asegurara: "el ser cornudo es gran censo". Con semejantes premis iada y cuando viene la noche, llega cantando, y si la mujer 59. "Y aquí hay un aguador que tiene una mujer agr huevos" (Pinheiro. cit., p. 185a). El tiene recaudo, se a.soma a la ventana, y él da otra vuci a bien conocida seguidilla: cancionero antiguo no podía olvidar este Upo de "honrados - ^ jg- (Ms. 3915. f. 248. Cancionero ••A un honrrado marido / que callar salx: / no hay "tener honra", sino también "tener ri queza"; y de 1628. p. 279. 4 co/i qué). Pero "honra o . y¡||¡,q„eesun prodigiodeaiusión: "Aunque tengo asr.jugandocon la oposiciónpuhrcM/riqueza surgtóe . g ...gegvndo qvadcmo de varios ro mances...", pobreza/piensoponcrie/donde muchos hontndos/v ^ Valencia. i60i,entorerie.<,jleae,aaardelroa^^^^^^^ ■ Moñino, Valencia, Diputac.dn prov.nc.al de y»''"""' ' Pg24^„„^,i^rt<,,„q„epodfaserfrecuenteennoniia no es fácilmente perceptible, otra seguidilla del mandos" (p. 278); y aún se llega general: "Ltts casadas se venden / como venden / todas las damas / que le simen de más lejos, al hacerlo extensivo a todas las damas. Que oe mu venta / ya sus ventanas" (/</.. pp. 276-277). . . -j j n / u ^ oov 60. A propdsito de los sufrZs véase Quevedo, Vida de la Carie y afleas enireiemdas de ella lab. ca.. p. 22). ElmismoQuevedohlzodeDlegoMo,enoelprotagoolstadedospteciososen«meses;deo,rapa.le.estepe^^^^^^ seencarn6.porimitael6n.en£íragaz&lacfa.ma,fdae4amtWa(1620).deAlonsoJer6n.modeStüasBarba411o. No fue, sin embargo. Diego Moteno un modelo dnieo; en la letrilla cilada en la nota 19 aparece, junto a Diego Moreno.JuanGarcta(elmismoqueTimonedallamaGilGarota).ParaBaltasardelAlcá2arseMtade Juan Pérez . según la letrilla "Si te casas con Juan Pétez, I ¿qué más quIeresT'. en laque hace desenpctón (Poesías de Baltasar del Alcázar, ed. de F. Rodríguez Marín. Madrid. RAE. 1910. pp. 126-127). 61. Hay abundancia de casos de consenümiento conocidos. Vale la pena recordar, a este propósito, la célebie re dondilla de Villamediana: "Galán va Pedro Vergel / con clnüllo de diamantes. I diamantes que fueron antes / de nmantes de su mujer". Según Jerónimo de Barrionuevo en sus Avisos (ed. de A. Paz y Melia. Madrid, Aüas. BAE, t. CCXXII, 1968, p. 170) en el Madrid de su tiempo había nada menos que 143 "señoras casadas de mal vivir", según un memorial enviado al Rey; naturalmente, estas 143 son las conocidas. Peto no siempre era sólo consenso. El mimo Barrionuevo (BAE, t. CCXXI, p. 261) cuenta lo siguiente: "Don José del Casüllo, casado con una dama herniosa, que le hacía el plato sin más renta que su buena cara, por querer esta Cuaresma reservar algún día para Dios, no en el gusto, sino en los extraordinarios del Juego, la dio siete puñaladas." 62. Alonso Cortés, núm. 2986. La seguidilla de Lafiiente, p. 308, es más impersonal: "Casados sin empleo / comen y visten; / yo no sé en qué demonios /esto consiste..." (tanto éste como Rodríguez Marín, IV, núm. 7357, dan, en nota, el estribillo que cito en la ntím. 68). Mas quien tal dice no había escuchado este cantar: "El casado que logra / ser bien sufrido, / viento en popa camina / a Puerto Rico" (Lafuente, p. 307. Rodríguez Mann, IV, núm. 7356).