Discurso physico sobre la aurora boreal, obseruada en Madrid la noche del dia 24 de Octubre de este año y generalmente sobre las causas, naturaleza y efectos de este phenomeno
Full text
/ / DISCURSO PHYSICO SOBRE LA AURORA boreal. OBSERVADA EN MADRID h» noche del día 2¿^.d&0Bubye de este aña. Ygeneralmente sobre las causas ,naturaleza ,yefeiíósde este Phenomeno. Con strpERion permiso: Ano de iy6p.
Introducción» Unque todos los efedos de la naturaleza son en sí mismos prodigiosos, ydignos de que admiremos en ellos la Omnipotencia ,ySabiduría del Criador Supremo ;son sin duda mas notables, mas admirados ,yaun temidos los que se manifiestan en el Cielo ,yen la región aereas yd porque dexandose ver por sií situación de maj personas ,excitan la curiosidad de mayor número <le ellas ;yd porque, estandoen,el Cielo ,óen rcr giones superiores ála nuestra ,se creé son myste-r riosos prognosticos de las cosas futuras,: yyá finalmente porque no observando muchos de ellos un curso periódico ,yregular ,tanto mas sorprehenden ,quanto son menos esperados. Uno de estos efedos ha sido el Phenomeno que se observó en esta Corte la noche del dia 24, de Odubre de 1769. El Pueblo siempre fácil en admitir pensamientos melancólicos ,yen temer todo Jo extraordinario ,que aparece en el Cielo, óen Jas partes superiores ánuestro Globo ,se asusta, y espanta al" ver estas novedades de la naturaleza: sin que ála verdad tenga mayor motivo de atemo- Airi-
riaarse en estás ocasiones, qué en otras en que de^' cubre un Arco Iris ,un Eclypse ,óalgunas nubes arreboladas deia el Occidente quando el Sol se pone. En efedo por no sé qué' preocupación universal entre la gente ignorante ,ópoco instruida ,se creé son algunos Phenomenos causa ,ópor lo menos indicio de sucesos desgraciados. Un Eclypse de ILuna consternó de tal modo áun (i) Exercito Romano en la Ungria en tiempo de Tiberio, que sin •poder contenerse los Soldados prorrumpieron en lastimosos ayes ,ylamentos. Yotro de Sol, acaecido en 12. de Mayo de 170Ó. atemorizó tanto al vulgo ,yálas mugeresde algunas Ciudades de Francia ,que salían despavoridas corriendo ,ypidiendo misericordia por las calles ,yplazas (2). Lo mismo ,yaun mas ,suele acontecer en otros efeftos menos comunes ,que de quando en quando se manifiestan en el Cielo ,yen.la Región del ayre: yápesar de las causas naturales ,,que los producen, y. de-constar por la experiencia ,que semejantes efeftos rada extraordinario causan en la tierra ,el vulgo teme ,se asusta ,yse consterna. El deseo de desengañarle en este punto, el de animar álas personas tímidas,el de hacer vér que este rhenomeno es una cosa natural comunísima en otras Regiones de la Europa ,yvisto casi en todos tiempos ,yel de mostrar que tiene sus causas ,sin in- (i) Cornel.Tacit. ^««. I. M/’-?- :(ij Menaoir. de Trevoux, ííi)«.3. «»«. 1706. -'
s incluir en sí mísmó otro misterio ,significación, ópreuiMicio feliz ni desgraciado ;me han determinar do describir este Discurso ,con Ja celeridad que pedian Jas circunstancias. Para llevar algún méthodo en él ,describiré primero el Phenonieiio :explicaré su naturaleza’, formación ,yorigen :diré como no es de temer, ni de esperar produzca efeftos extraordinarios y últimamente mencionaré como antes de ahora en todos los siglos ha havido semejantes Meteoros ,sin jque de ellos se haya seguido algún desastre. Yo espero que los, Sabios perdonarán los defeftos que noten en mi Discurso ,debiendo servirle de disculpa Ja celeridad con qué se ha trabajado. -'§.. 11. 'Descripción del Phen&meno. COmo dlas siete ymedia de la noche expresada vimos en Madrid ,que toda la parte Septentrional del Cielo tomó un color sumamente encendido, ígneo ,óde fuego. Extendíase éste color por todo el Septentrión ,ácia el Poniente ytanto, que casi llegaba á. él. Acia Levante se dilataba muy poco. Subía desde el Orizonte hasta una quarta parte denuestro Emispherio ;bien que la base de él-, esto es ,toda aquella primera faja mas inmediata al Orizonte ,ysobre la que se levantaba el Phenonqeno ,era de color obscuro. Por la parte de
6 Poniente se elevabi mas qnc por las óttás. Duró su explendor.en la mayor fuerza ,desde siete ytrps qiiartos hasta las ocho: después se fue disminuyendo insensiblemente ,dividiéndose en varias columbas, y, globos. Volvió iresplandecer segunda vez con grande intensión, pero no con tanta como la vez primera. Las Estrellas que se descubrían al través de él renian un aspefto muy hermoso ,, ybrillante. En algunos parages' cstorvaban verlo ,aunque no ;del todo ,varias nubecillas negras :en las mas quedaba vivísimo su fuego ino igualmente lucido ea todas ,pues en algunas estaba lánguido yobscuro. §. m. Su nombre ,ydefinición* Esta es su descripción ;veámoslo yá en su misma naturaleza ,ydémosle antes el nombre que le corresponde. Se vén con frecuencia en la Atmosphera, principalmente ^en los Países mas Septentrionales, infinita variedad de Meteoros, álos que han dado los antiguos nombres muy difecentesj no tanto por su diversa naturaleza ,quanto poda variedad de su figura (i). Ala exhalación ,orafaga encendida ,larga yancha ,sin otra determinada configuración ,la llamaron HMhíi , óLUma,;Pirtimide (r) Tose. Mathemat. traSi, ai. Ub. s- CiJ?-
y ááquellá ,cuya parté superior acababa en puntau Lanz,ei >óColumna ,Viga ^Escudo ,, Dragón volante^ yCabra saltadora-^ son otros nombres que dieron, ysedán destos’fuegos, según su figura ymagnitud. Aninguno de ellos se aseirjejaba el Meteoro de que hablamos ;su disposición era .muy diversa de todas las referidas ,yasi lexos de poderlo reducir dalguna de ellas ,es mas fácil reducirlas todas dél. Yenefeíto Musschenbroek (i) congetu,ra que todas estas diferencias participan de la misind especie. hl que observamos no es mas que una Aurora , Boreal ;esto es ,una especie de nube tenue. ^transparente ,y luminosa ,quise dexa ver de tiempo en tiempo sobre el Orizonte ,de noche ,yacia el Norte, Xlamzss Aurora, porqué se asemeja de algún modo d la luz óresplandor que sale por el Levante quando vieneeldia; yBoreal, porque se ve comunmente acia «1 Septentrión ,de donde sopla el' viento Bóreas. .f,-Y Para precaver toda equivocación es menester hacer dos advertencias ;la primera, qUe este Pheuomeno se distingue de otros muchos que se manifiestan en la Atmosphera ,yno son Ígneos ,ybrillan con tanta fuerza ómasque silo fuesen. Tales son algunas nubes heridas por los rayos del Sol ,ó .de la Luna: algunos crepúsculos de la mañana ,ó déla.tarde: la via ladtéa, yla luz zodiacal, oque el (i) Elementa Physlca ,cap. 4o.«.i3t3.
'* el Sol dcxá ¿n el Zodiaco. Estos ,óno tienen litz propia ,ósi la tienen no es Ígnea ;al contrario de la Anrora Boreal ,que es lucida éÍgnea por si misma. La segunda, que entre las mismas Auroras Boreales hay unas con luz quieta ,tranquila ,ysuave ,yotras que son mas violentas ,mas encendidas, mas inquietas ,yque producen mas variaciones en su luz. A estas ultimas pertenece la que se vio la noche del dia 24.. §. IV. Opiniones sobre su naturaleza. SOh varias las opiniones de los Sabios sobre sa sér ,naturaleza ,yíormacion. Unos quieten no sea otra cosa que ciertas exhalaciones ,que en tiempo de Verano suben de la tierra :principiando el Invierno corren los Nortes ,las unen, ,y las encienden, yde aqúi, dicen, nace aquel expléndor ,é iluminación de la Atmosphera (i). Otros son de parecer,qup sil materia es azufre ynitro. Hay quien las mira como exhalaciones que permanecen mucho ticmppenlaparte Boreal. Otra opinión ,admitida por muchos, defiende, no ser la Aurora otra cosa que los rayos del Sol ,que dirigidos ,aiin después de puesto ,ánuestra Atmosphera, encuentran alguna nube, que los reflexa, con lo que se forma un con- (i) Apud Mair. Pirysict ¡artic, dis^ut. y. ^uest% i. artic, 3-
9 'conjunto de los rayos' yreftexos que ventos ,y \hnumos Jurora Boyeal. No se puede negar', que en ocasiones sea este el .origen de algunas-, nutjes luminosas,: pejo es .cierto .también que, elSol no siettipte hiere pon sus rayos la Atmosphera en donde aparecen las Auroras muy ba- ,xas, por estár yá sumamente retirado. Además de esi- J:o :si esta fuese la causa, se verian con igual frecuea- ,CÍa las Auroras en Poniente, en Mediodía, ySeptenr .trion. Yno siendo así ,es prueba de que no son los rayos del Sol la verdadera causa. Otros creen ,que son los reflexos de algunos rayos del Sol erabiados de las nieves y.yelos de las .tierras Polares ,yde sus.altfis montes.. Se forma sin •duda cosa semejante en el Septentrión ,ytierras inmediatas; jpeto cómo es posible ,quelos refle- •xos de las nieves del. Norte .lleguen al Poniente de i^adrid en tanta abundancia como se necesita para formar’k Aurora de que.hablamosí - Algunos la atribuyen ála materia magnética, ó ¿multitud de corpúsculos de imán que salen de la tierra ,yunidos en la Atmosphera, ómas arriba de ella ,reñexan acia nosotros rayos de luz. <Pero si no vemos áestos quando están mas cerca de nosotros ,esto es ,al salir de la tierra ,que se hallan mas unidos ,yconsiguientemente en mejor dispocion para ser vistos ,cómo los veremos quando están mas remotos, ymas separados ?(i). BEl (i) Vid. Mairan. Trait, Bhysiq. &Historiade rar. Bore, sefí.i. cap.;.
l6 aüí sullaiTia, óresplandor ,quedando luciendo en otras. De aquí se origina aquella variedad de figuras que permanecen aun despees de extinguidas algunas panes. Unas veces quedan figuras de columnas ,como sucedió la noche del dia 2+. Otras.se ven de trecho en trecho algunos resplandores, pequeños, que se engruesan según se acercan áotro resplandor mayor que sirve de centro ;yáesto llaman Cabras saltadoras. Entonces es quando el vulgo suele ver figuras extraordinarias ,porque como no observa esta especie de Phenomenos coii ojos Philosophicos ,ysí con animo preocupado ,ytímido ,se imagina ver en las Auroras Boreales, cxércitos, batallas ,navios, carros ,ycaballos ,sin que hay(a en la Atmosphera tales cosas ,ni aun configuraciones semejantes. jEl temor aumenta los objetos :el miedo les dá uría forma arbitraria: yyá aparece navio, lo que no tiene con él semejanza alguna ,ósi la tiene ,es por un mero efefto de la casualidad ,del ayre ,óde la disposición de la materia :sucediendo en estas circunstancias álos hombres ,lo que álos niños de pocos años ,quando se ponen ámirar con atención Jas nubes ,donde hallan caballos ,gigantes ,leones, ymil otras figuras ridiculas, que no existen sino en su imaginación. Se ha de advertir, que no todo el espacio iluminado por la Aurora ,tiene luz propia. El centro de la nube luminosa arroja varios rayos de luz semejantes álos que se vén despedidos por el Sol
17 Sol ,quándo lo ócultá una nube delgada". Los de Ja nube son tanto mas encendidos ydensos ,quanto mas inmediatos están áella :ymientras mas, se apartan, tanto mas se rarifican. Estos pues, que en algún modo se pueden llamar Atmosphera de Ja -nube ,extendiéndose iigual distancia ,forman uñ resplandor orbicular; otras veces sobresalen, mas que otros ,muchos rayos unidos yforman Jas columnas. Estas suelen separarse de la nube luminosa, qu» es el centro, ycaminan yá al Septentrión ,yi al Medio dia, yá al Oriente ,y5’á al Zenit délos Expeftadores. Es imposible numerar todos Jos diversos movimientos de estas partes ,ycolumnas desprendidas, que no pocas veces se suelen encontrar yunir ,resultando de ellas otra nubecilla mayor, como efedlivamente sucedió Ja noche del dia ¿4. §. VIH. T)d color jduración jyaltura de las Auroras. EnOrden al color de las Auroras nó se puede determinar cosa cierta: el de la que hemos visto era sumamente encendido. Esto no debe inti-i midar ánadie. Dependió de dos causas :la primera iue lapureza de la Atmosphera al tiempo que se vió: como estaba clara la noche ,yno havia nu-. bes que impidiesen la vista ,áexcepción de algu-í Cñas
ras pequeñas ,se dcx-aba ver kAurora con todo sii explendor. Si se huviese interpuesto alguna nubecilla delgada ,esta havria impedido imicba parte de su explendor Ígneo »yhavria aparecido mas remiso, yclaro. * La segunda causa de su color era kmisma ma-i teria de la Aurora, que estaba muy defecada, y pura. Quando los vapores „exhalaciones „ydemás, materias inflamadas que kcausan ,envuelven algunas particulás de materias extrañas ,el color de la luz Boreál participa del de aquellas. Asi se han observado Auroras de color violado ,, verde ,de purpura ,yotros. No se puede fijar su duración. Estes depende del mayor omenor pábulo, que la alimenta ,, yde Ja. mayor ómenor quietud del ayre. Dura áveces toda knoche se ven también dos ytres noches consecutivas tyel célebre Mr. Musschenbroek observó una desde el a2.de Marzo de 173í.hasta el 3t. dél mismo. Ni hay inconveniente en que las. haya también de día isolo hay dificultad en distinguirlas. El inismó Autot afirma nosoloque esto puede set ,sino que observo también el modo con que salian los, rayos.' de ahanúbe'Iiimiúosa de dia; iaunqiie ácausa de disipar la luz del Sol la deóla. -Aurora, no se descubría mas que la dirección de los, 'rayos. ' 'La altura no puede ser en tódásünai misma. L que seforma; en kparte inftínorde la. Atinosphera, jí k'mistaa región de/ las. nubes ,solo podrá ejer
I5Í varsS--lo que una nube muy tenue y,ligera. Una prueba de su poca elevación es ,que no suelen descubrirse desde todas partes las Auroras. Se han visto en unos Reynos ,yno en. otros; ylo que es mas extraño ,descubriéndose en una Ciudad ,no se ha visto en otra ;distante pocas millas ,como lo aseguran algunos sabios observadores. En una noche del nies de Septiembre de este año se vio en la Ciudad de Daroca ,en el Reyno de Aragón,otro Phenomeno de esta especie; aunque no tan grande ;yno parece haverse visto desde esta Corte, ni aun desde otros pueblos mas cercanos iDaroca. No obstante ,quando son las materias sumamente tenues llegan ála tercera región ,yse descubren en toda Europa. Tales fueron las del año 1716. en 17. de Marzo, yla de 1725). el 16. de Noviempre; la de 19. de Octubre de 1726. se advirtió en Warsovia, en MoScovk ,en Petersbourg ,en Roma ,en Ñapóles, en Madrid, en Lisboa, yaun en Cádiz (i). De esta elevación se infiere quan errada es la Opinión que creé que el fuego de la Aurora es casi de la misma especie que el del rayo ,yque se forma en la misma región que aquel. Esta se impugna sólidamente. El del rayo es sumamente' rápido, éinquieto ;el de la Aurora suele ser sosegado :aquel se forma en la primera región ;este en todas tres: el rayo átodos quatro vientos ;yla Aurora con singularidad al Norte. Mas :si un relámpago solo llena >C2 á (i )Maire. a. ca^. 3.
20 áveces el kigát qufi 6ciipámós de olor de áíufrej ¿por qué la Aurora Boreal ,teniendo infinitamente mas materia ,no nos envia semejante olor ,aunque se halle áigual distancia ,que la nube del rayo| §. IX. Sus efeBos. Explicada, aunque brevemente ,lá naturaleza dé este Meteoro, averigüemos si puede causar algim efeílo particular en nuestro Globa En todos tiempos ha havido hombres tímidos, ysupersticiosos :asi no es de estrañar que algunos Escritores hayan publicado mil delirios sobre semejantes Phenomenos, suponiéndolos como prognosticos de los. sucesos que havian de sobrevenir. Virgilio en las. Geórgicas, dice haver manifestado el Sol, yCielo las guerras civiles de la República Romana (i). El segundo libro de la Pharsalia de Lucano está lleno de semejantes presagios (2). Tito Livio abunda en supersticiones sobre este punto ,Claudiauo(5), ylo que, es mas ,, el Astrónomo Manilio (4). Lo mismo afirma Joviano Pontatio en sú , li- (i)' Geórg. UÉ. r. ,^ (2) Lucan. Pliars.//L2. Jamque¡ra;paiuereT)eüm,SSc-^ (3), .Clauíilan. De ¿el/o Get/fo, (4 ) Quin 0ielU emunt ignes ,subitosque tumultusy .-.EtslmS^stmis surgentia fraudihus arma- ,^ CiviUi etiam motas, cogníttaqae bella, IVlanil.
21 libró de Méteorós, Sí bien mé pérsiládo qnc estos Poetas ,yotros muclios ,que pudiera citar ,no , asentían ásemejantes vulgares persuasionesjsino que hallando en esta materia excelentes imágenes, se valieron de ellas para exornar sus Poemas describiéndolas. En los libros que escribió Cicerón de Di-- vimtione (i) , se ven los innumerables presagios de que se servian los antiguos para pronosticar las cosas futuras. De qualquiera Phenomeno discurrian los Agoreros yá triste, yá felizmente ,según les parecía :dexando siempre obscuras sus respuestas ' para acogerse áellas quando no sobreyenian los efectos, que predeciqn- Si esta Aurora Boreál se huviera visto en aquel tienápo huvieranshecho sin duda los» ignorantes terribles vaticinios. Pero en realidad ella, no anuncia nada ,: eir% efe un efeólo regular de ta haturaleza,como lo son la-llu- via 4.. clielampagój. cl trueno ,la nieve ,yel rocío. Consiguientemente no hay iirayor mptiyo' pata iu». ferir de ella infortunios, que quietud, paz ,bonanza,.- salud ,ysucesos afortunados. Por qué, .pues, sfr asustan muchas personas ?. Por qué temen íSi es por, cl color de fuego tan encendida suele está» una, nube arrebolada. Si es porque acontece de .nóchej. de dia suele haverlas. Si espor elcolor opaco ,ylu-, gúbrequéá veces manifiesta; esto depende de lasi-, tuacion, ymayor ómenor crasitud de las nubes, que- ja cubren.. Si es porque puede^ influir males en núes-» , tío , (;) Cicer. de Divinat. i. 6? 2.
22 troG!obo;es un delirlo:pués las Aurofás deben tenef poco mas influjo que una nube ordinaria ,yestaño tiene alguno. Si es porque indique ,aunque no cause, efeítos prodigiosos ^es una irracional vulgaridad. . La AurocaBoreáles solo efeíto de la agregación de muchas partículas inflamables, óluminosas ,las qua- . les luego que se disipan ,¿'consumen ,nada pueden obrar :asi como el fuego común ,que una vez que se apaga no tiene acción alguna. .., Por otra parte consta que en los Países Sepfen^ trienales las hay con gran frecuencia ,sin que se tengan ,ni puedan tenerse como indicantes de infortunios. Mr. Lemonier en sa Tratado de Astronomía, . asegura que.ho hay noche de Invierno en la Suecia, en que no se observen estas Auroras, yá á una parte, yá áotra de la Atmosphera. Aun es mucho mas lo que afirma Mr. Mauper-: tuisensu Viage d/ Nceíc. Hablando de las Auroras’ Boreales,queaparecen. por el Invierno en la Laponia, dice: „Si la, tierra, de aquel clima es horrible en la es- „tacion de Invierno ,el Cielo presenta ála vista los „mas curiosos ,ydivertidos espefláculos. Quando . „las noches comienzan iser obscuras, fuegos de, „mil colores ,yformas ,iluminan el Cielo ,que pa- „rece quiere consolar álos habitantes por la ansen- „cia del Sol, de que carecen. .... No es posible des- „cribir todas las figuras ,que toman estas exhala- „ciones ,ni todos los movimientos que las agitaní ' ,, regularmente se asemejan álas vanderas qu,tndo „se tremólan >ypor los varios visos de sus colores „sc
se Ies puede compárár álos táfetánés de águas ,ó „anubarrados. Añade él mismo ,que vió una gran parte de la Atmosphera ocupada por una Aurora Boreal de color tan encendido, que toda la constelación de Orion parecía teñida de sangre. Si sobre nuestro Orizonte se viesen estos juguetes de la naíturaleza, jqué consternación, tan grande sobrecogería los ánimos de los ignorantesi Estas vanderas tremoladas ,ditiani ,indican criielisimas guerras, batallas sangrientas, exe'rcitosdestruidos, yReynos trastornados. Como estos divertidos espeáaculos indicasen acontecimientos desgraciados ,yá ,seguramente no quedarían Lapones ,pues, con tanta continuación los ven. Peto no es nieiT|Ster recurrir áPaises tan remotos pata ñacer ver que este es un efecto muy común ,, ynada mistetioso. X- Noticia de muchas Auroras. Boreales^ EnIst Europa señan, visto muchas vecesantes de Iañora, yno consta; qúc ñayan. influido, ni. causada mal algunO' áestá pátte de la trerta. Aristóteles, las. describe en el libro ptimerd'desus. Meteo- 'íós. Cicerón las menciona en la Oración 3. contra Cátilina ;. ylo que es masadmirable, lesos de intelíf’de' ellas, desgracias ,, éinfbrtnniós ,promete mil felicidades, á. la^República. Romana ,, yentiende ser una señaFévIdHrte de la protección de los Dioses. Se-
Seneca las delineá tan exáéaménte como si hiivíera tenido por objeto pintar áalguna de ¡as que se han visto en este Siglo ,óesta que descubrimos en Madrid. Mencionando las diversas especies de ellas ,refiere un hecho ,que por singular ,ydivertido merece que lo copiemos (i). „En tiempo del Emperador Tiberio ,dice, se dexó ver encendida la Atmosphera, en parte tan baxa, ycercana al Orizonte, que era natural creer fuese un incendio retirado : duró la mayor parte de la noche ,ycomo su resr plandorera sombrío* como de llama envuelta eñ humo ,hizo juzgar que ardia el Puerro de Ostia ,y en consecuencia salió la Guarnición de Roma aceleradamente para dar socorro." Casi lo mismo sucedía en Coppenhague ,Cot-i te de Dinamarca, en 1707. Dexóse vér una Aurora Boreal muy luminosa ,de modo que perturbó los ánimos, yla Guarnición tomó las armas. Tan fácil es de dexarse sorpréhénder el animo del hombre. Perd,volviendo álos Autores antiguos ,que din noticia de este Phenomeno ,Plinio describe muchas semejantes (2). Julio Obscquente, Tucapp, S. Isidoro ,S. Gregorio Jlitronense ,Paulo Diácono ,y otros muchos Autores han hecho memoria de ellaS, en tanto numero, que Mr. Mairan cree, que de dos mil años áesta parte apenas havrán pasado 60, ü80. sin que se hayan visto semejantes Metéoros. En el, Norte parece que han sido siempre muy (l) Quieif. , (a) Hisdr, Naíut. í-aó. G” 27.
¿y yóifaunes 5- pero' encestas mismW 'Regiones áparéeen desde el año de 1716. en, mucho mayor numei'Oj" maslucidas ,yresplandec¡etit^,¿;E'l -ra¡srao añd comenzaron áverse con mayorfre^jiíiencia en Olanda,: ysuccesivamente en Alemania, éIriglaterta.rHolian sido tan comunes en Francia ymucho menos en Italia, donde no se comenzaron áobservar hasta el año de 17 37. En nuestra España ,como la mas -Me- ridional de Europa, han sido poco conocidas ,por-' que no haviendose visto tantas como en otras Rer giones ,no-se han dedicado los Sabios áhacer coniun-i su conocimiento ,yexplicación al Público :no obstante ,en esta misma CJprce. se dexó vér el 16. de Diciembre de 1737. una Aurora Septentrional, con cuyo motivo publicó -upa Disetjtacíon D. Antonio Maria Herrero (i). Se también •’pot la rclácion de 'un EcreSiastico ,. tan fidedigno por su carader ,ydignidad ,como por su literatura ynobleza ,que en el País inmediato ila Sierra de Guara, eu Aragón ,se ha dexado ver con gran frecuencia la Aurora Boreal ila que me asegura haver observado por sí mismo á distintas horas de la noche ,en tiempo de invierno, yaun helando. La gente del País llama á esto :,estar: el Cielo enrayo ', ylexos de causar espanto'á los Pas- Dto- (i) En el examen de esta Obra dieron también los D-títrisSas en el tomo y. de su Diario-, noticias muy eruditas sobreel mismo Phenomeno,insertando Dconversaeion S,dei faw..4,,de ,1a P.hysica de Regnault,
vcsando él ayte ,:'desde los vapores .'del 'MedlodTí acia la nube.Septentríoiial ?Los chorros ,por decirlo así /de'luz parten de acia el Medlodiaj ypor eso for-' man una grande extensión de resplandor :yal contra-' rio acia la nube Septentrional adonde van dparary se retinen ,y.condensan. 6. Quando los chorros de luñ se desprenden de la nube ,parece que del mismo paret^e^ sale uña. materia semejante di humó ,yáeste humo sigue luego al punto otra materia mas ardiente! De este*- Bhenomeno nos subministra varios exemplos 'la-míí-' oyúixa.'SXtdLÚC'i. js Esta materia Luminosa sale arro— jada muchas veces con una rapidéz imponderable. Qué) cosa hay en el mundo mas rdpída que el Fluido Eléctrico ?^.^oma varias ^guras la materia luminosa ^ y ya se extiende aesa una región ^yya acia otra. Se acerca una nube de vapores ,muy pequeña? Hé aquí que aparece una pequeña columna de luz. La nube por ventura es bastante grande, ytiene comunicación con una serie de vapores que se extienden acia el Mediodía .? Hé aquí entonces la columna que brilla acia el Zenit ,yaun acia cl Horizonte opuesto. Pero porqué forma arcos coronas saetas ,5rc. ?Porqué es notoria propriedad del fluido Eleftríco cl afeftar difundirsci porpüntas. Mas :según sea la figura de las nubes qué se acercan ila Nube Eleiflríca, tomari el vapor alcomunicárse diversas configuraciones. 8. Reconoce Musschembroek, ,'el qiial seguramente no tuvo presente^ elsystemade la Eleílricidad para la explicación de sus observaciones, varias propriedades en la luz de la Aurora Boreal que.ebnvieneg.con laluz Elearíca. Niha-^ vrd
hombre" qué hiiya observad^- la -luá Eleílrica en los experimentos de la -Mtiquma Pñeumatíea ,que no confiese esta semejanza. 9. Las; mas veces no traheii consigo las Auroras Boreales el ruido que acompaña regularmente iotros efedlos de la Eleftricldad ;pero esto no hay duda que depende ,óde que el ayre en que aparecen ,es tan elevado ,ysutil ,que no recibe ni propaga las vibraciones necesarias para producir el sonido: óde que los cuerpos por donde se esparce el fluido eleftrico ,están continuados unos con ‘ otros ,yson las mas veces Elearicos por comunicación jpues en este caso saben todos los Physicos que, la Elearicidad, no hallando embarazo, se propaga sin estrepito, ypor otra parte no feltan exemplos de Auroras Boreales ,acompañadas de ruido extraordinario según lo observó el Señor Conti, en la Disertación sobre la Aurora Boreal ,publicada en 1743 :en la qual opone su propria experiencia ilos raciocinios de Mr.' de Mairan ,que preocupado áfiivor de otra Hypotesis ,atribuye el ruido .que algunos havian. oído, observando semejante Phenomeno ,ámera ilusión de sus fantasias. De estas ligeras reflexiones, escritas con la acceleracion que Vmd. exige, echará de ver ,que aunque la Opinión de Musschembroek. ,sea cierta en muchos casos ;las Auroras Boreales reconocen una causa mas general en la Elearicidad ,sujetándose como todos los demas meteoros ,esto es el trueno ,el rayo ,el relámpago ,los fuegos fátuos, &c. yaun los terremotos álaXheoria universal de esta propriedad de la materia; Eso-
3+ sobre la qual havri Vnid. advertido la singularidadde que haviendo sido desconocida de los Antiguos y’ Modernos hasta estos últimos tiempos, según se de-!i muestra en el erudito Prologo que publicó el Traduc- ' tor Español ázlEnsa-yo sobre la BleSiricidad de los Cuerpos (#);se ha adelantado en el conocimiento de sus Phenomenos,y leyes de sus movimientos, de tal. manera, que apenas se podrd señalar otra propriedad . de la materia de que tengamos luces mas extensas ,ni una idea mas clara. Hallándome yo en Italia, tuve ocasión de presenciar varios utilisimos ,ycuriosos experimentos sobre la Eledricidad Natural ,óTerrestre atmosférica: los quales me convencieron de lo que acabo de exponer dVmd. por lo tocante al origen del rayo ,ydemas. meteoros ígneos. Mas felizmente que Salmoneo (#) imitan las Physicos por medio del Arte ,el ruido ,la. rapidez, ylos efedos del rayo con tanta propiedad, . que dun Physico Alemán le costó la vida su poca cautela en hacer el experimento: celebrándole la Physica con justa razón hoy entre sus .Martyresisi es licito explicarse asi. Alo menos no se puede negar destos observadores el gran mérito de haver descubierto los medios de descargar en lugares desiertos las nubes tempestuosas, que preñadas de rayos, amenazan álas Pobla- (f) Sé halla este Libro en Casa de Fernandez, treata de las Gradas ,á8. r.s. enquadernado. (2)dEneid^lib, b.vers,
blácíones ,yisus Habitantes ,, sin otro' artifido: qtii» el de colocar en losxampós ,sobre, ciertos torréon&í algunas puntas de yerro, úot-ro/ineta!., las quales; comunicando cón.-el.’ terreóo j'dnséiísibletnenite di-: sipeii ydesvanezcan •la Eleélticidad. Hé dicho anteS' que estas puntas metálicas tienen la propriedad de , atraherla :yde aqui.inferirá Vmd. la verdadera eau-: sa porque regularmente descargan las tempestades enlos altos Palacios ,yencumbradas Torres :suceso natural ,que ha dado motivo álas frías moralidades de* los Poetas ,como si los Lugares Sagrados, yEdificios destinados al culto estuvieran esentos de la violencia áque los expone su misma elevación ,yadornos metálicos de sus techos igualmente que álos Palacios. Quantas veces hemos ¿visto en prueba de esta verdad ser la vidima del rayo la torre ,el Sacristán, yla campana ,Ton que procuraba espantar el nublado ?Por la misma razón seria muy del caso el que en España, se introduxese la costumbre ,observada ya en algunas Ciudades de Italia desde la Epoca de la Eledricidad ,de hacer dí madera las veletas ,y cruces que se colocan encima de los edificios. Pero' yo me, alargo demasiado, convidado de la amena fecundidad del asunto ,yel Impresor espera con ansia el manuscriro ,que devuelvo ;deseando logre :Vmd. el desengaño de algunos sobre sus mal fundados terrores, yla instrucción de otros: que ciertamente es uno de los mayores frutos, que de sus tarea.s literarias se puede proponer un buen Ciudadano. Nuestro Señor guarde áVmd. muchos años. Madrid ,y Oftu-
©ftiibté 4*^. dexyíp. &c. ti B. L. M. de Vmd, su-mayor Amigo ,yServidor ,.>el Dr. D. C. O. ^Sr.:.Don.Y:. Li distiA. -- . ' - 'A P. S. SopoHgo havrá Vmd, tenido presente la Doárina, qné 'sobre este asunto se encuentra en ¡d ..s'? tcm. I. de Cartas Erud. del P. M. Feytoo :abqual no se le debe defraudar-, entre otras ,de il^Ioria de ha- Vérnos precedido en el designio de desterrar el error popular sobre: atitindos de' las Auroras Boreales^ FIN. a'? 4