La pensadora gaditana. T.3
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LA PENSADORA GADITANA.
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t\u\% 1LA PENSADORA GADITANA. POR DoñA Beatriz Cjenfüegos. Nostra legas quisquísfueris brevitaiis amatar, Invenies kpidos, sed fine felie ,jocos. Mich. Ver. pag. 9. CON LICENCIA DEL REAL , YSUPREMO CONSEJO DE CASTILLA. EN CADIZ :En la Imprenta de D. Manuel Ximenez Carreño. Calle Ancha.- Año de MDCCLXXXVL
1 ?! 3¡S||| #1% r ''**** í§# -* #'# PENSAMIENTO XXVII,./. Unca llegaron las esperanzas de mi pluma átan alto grado, que se prometiesen la duración de mis tareas tanto tiempo; pero Vm, Señor Público ,por un efeflo extraordinario de su desusada condescendencia, ha dado con la continuada leftura ámis borrones nuevos impulsos para que no desmaye en la carrera; antes por el contrario ,viendo su aceptación, miro con mas amor mis reflexiones ,porque sería insensible áel aplauso, si viendole tan permanen- *- te
%La Pensadora te en su voluntad ,no diera alguna vez lugar en mi pecho áeste honroso premio de un verdadero deseo de hallar el acierto. Esta benignidad, que en mi inteligencia la tengo por hija de mi delicado sexo yno del mérito de mi obra, nie pone en una nueva obligación de procurar con todo el poder de mis cortos alcanzes satisfacer el gusto de los que me favorecen con discursos útiles, interesantes, yprecisos ála regularidad de las costumbres, yála buena armonía de la sociedad discreta. No me detendré en la extravagante delicadeza de algunos que ponderan como faltas del objeto principal de mi empeño el que diserte asuntos generales átodo el mundo, porque me aparto (dicen) de criticar los peculiares de Cádiz: como si Cádiz, donde se mira abreviado el
Gaditana. 3 el Universo, no será la mas comprehendida en estas generales preocupaciones, yla que necesitara mas que otra Ciudad de su corrección: yo asi lo imagino, ycreo que Jos mas serán de mi dictamen. No por esto olvidaré ámis paisanas ypaisanos, les debo mucho para que los aparte de mi memoria :pero esto será ásu tiempo, porque los espero muy abundantes de causas dignas de reflexión ,y me parece que no pueden tardar, yentonces hará el deseado efec- to la critica ,por caer sobre mas recientes motivos sus instancias^ pero por dar gusto áestos señores delicados ,tratare sobre las modas, en cuyo defeéto se lleva nuestra Ciudad la gala 5pero no esperen que saque la espada^ determinada ácombatir este ídolo tan apetecido de todos, hasta ar«
4La Pensadora ruinarle enteramente; no es este mi , intento ,procuraré sí, desnucíaríe ae las adoraciüüe&rridicuías, ylas^sumisiones extravagantes con que xos modistas de primera cíase le tienen adornado para hacerle mas apetecido de'su beleidad :Arriendo las cortinas que aparentan representarle deidad, ymanifestarte atoaos en el sencillo estado con que es admitido de aquellos pe no estando reñidos con una tena crianza ,solo apetecen sus máximas qoando se adequan con ta seriedad discreta, parahacerse mas nales a¿a venerable sociedad. ,, ia .moda ¿el uso en los trapes ,ola continua variación de ideas en nuestros adornos ,hija de aquella inquietud de nuec es! flTltU con que siempre apetece fmejor, yaquel continuo anhefe .por lo ató perfeéto ,desean-
Gaditana. 5 seándo que todo cuanto sé le pre~ seata por objeto de los sentidos, llene los vastes espacios de su entendimiento ,que como de tan alta esfera nunca halla satisfechas sus ansiascon quanto se le propone para su recreo 5de lo que nace la pronta nausea en lo poseído ,yel inmediato anhelar por lo nuevo ,esperando falsamente el poder dar el imaginado descanso ásus esperanzas, ycomo nunca consigue esta felicidad, rebuelve idéas, fomenta discursos ,emprende fortunas ,y siempre engañado gasta la vida en buscar estabilidad en la misma inconstancia: asi como el pasagero que anhelando siempre por el amado sosiego de su patria, yel dulce cariño de sus parientes ,ni la amenidad de los campos, la novedad de las Ciudades*
12La Pensadora ayroso, -el quai estilo aya no cuenta su duración per meses :yapenas, después de las cortesías, ordinarias en que se gasta algún tiempo ,principia ÁBavua la conversación, guando mueve el común asunto de tas modas, ycon una voz triste, ytireiancolíea le dice aCehai ¡Jesús, querida, yqué lastima; ¡que una madamita de'su porte tenga tan mal gusto, que se pevne, yse vista tan ordinariamente’ Por Dios que no se quite el crédito que tiene adquirid^ de petimetra: 51\ orepara Vi».- qué ya. eso no es de moda, que es una vejez í¡Válgame Dios (responde) pues si apenas llegarán áocho veces las que me he puesto este vestido, yel pevnado es el que vi aLisardita la que vino de la Corte habrá seis meses, como me dice v'm. que es vejez! pues bonita
Gaditana^ 1$ ía soy yo para vestir ála antigua, eme primero no saldré de mi casa en un siglo que tal execute* sPues no ha reparado Vm. mi «Imá fia replica) ámadama FetZ que llegó habrá quince dias de París ,aue manera tan discreta de peynarse, yqué bello gus- to de batas qué trae 1Pues ya todas las mas Procuramos imitarla, yciertamente que trae las modas 'mas marciales que he visto en mi vida, yqué átodas les sientan bien ,yasi es preciso que Vm. no sea menos-, porque no dé que murmurar álos que la conocen. Asi lo haré (prosigue la conquístala) aunque se me pierdan tres batas que tengo nuevas como ja que traigo puesta :si, amigas, op-i mero es la moda, yanclar con e tiempo por no parece* §b nte oral naria. ¡Estraña ridiculez! Esta es Tom. IIL »la
14La Pensadora la moda reprehensible ,yesta es la que trae las cabezas de sus apasionados llenas de extravagancias, ylos obliga ágastar sus caudales, yno pocas veces los agenos inútilmente, por seguir la caprichosa beíeydad de esta locura. Otros hay por el termino opues- to (y no son pocos) que aborrecen el nombre de moda, como si fuera el error mas contagioso :á estos es muy bastante el que les digan que el comer es moda para que se dexen morir de hambre por no ser modistas :yéste es un delirio tan malo como el primero. Miran estos ,úéstas áuna señora de distinción prendida yadornada regularmente según su estado, yá un hombre de empléo distinguido, que menos lo extravagante, en lo mas esencial sigue la moda común, yes bastante este motivo para que
Gaditana. 15 que gradúe áuno, yaotro de monos, yforme el peor concepto de sus juicios-: ¿y si es Oficial de mérito íAquí entra una crítica tosca ,ordinaria ,3^ que manm^sta claramente su siniestra inteligencia, ylas mas veces su obscura educación. Yoquisiera preguntar áestos ignorantes antimo- distas, icomo quieren que se vistan todos aquellos que por su nacimentó ,empleo ,ycircunstancias deben componer la mas racional parte de la sociedad ?%Si vieran estos mismos que un gemo extraño atrincherado con la necia defensa de álo Español antigua saliese ála calle con su vigote de átercia, sil ferreruelo, sus calzas acuchilladas, sus medias de pelo, yzapatillas con lazos ,orosetas por novillas ,yun sombrerillo como un cubilete, que dirían? ¿Les B2pa-
16La Pensadora parecería bien, aquella ridiculez? Estoy en que no: porque regularmente murmurarían con razón, que era un hombre insensato $pues pretendía distinguirse de todo el* mundo ,que ya se hallaba olvidado de aquellos trages. Ahora bien, vava otrapreguntita ,señor critico: ¿Vm. cómo se viste? Aqui está su respuesta: Yo no soy escrupuloso ,cayga como cayese ,que la peluca esté larga ,ócorta ,el sombrero grande, óchico, la casaca de quaiquier manera, todo para mí es bueno, porque yo no soy modista, ni petimetre. ¡Bella respuesta !jCon que lo que es en él insensibilidad ,falta de gusto, y tal vez deíedo de :::(vamos adelante) quiere dar por regla para todo el mundo? Bueno estuviera si se gobernára por su cabeza. Pero auiero hacerle otra preguntita, que
Gaditana. 17 cue tal vez me dispensara la molestia: ¿Vm. señor aborrecedor, ae lo moderno, defiende que su mono de vestirse es el mejor ,yel que se adeqüa mas con la serieaa^ oe un racional, yhace mas harmonía con nuestra hermosa configuración? Se lo concedo todo de buena gana: ¿Vm. será Panegirista de todos aquellos que ^perfectamente le imiten en tan seno modo de vestirse? No tiene duda, ¿luego si consiguiera Vm. que todos se vestieran de la misma suerte, en un instante se hallaba con el ho- nor de ser fundador de una moda, Vpor consiguiente vestido rigorosamente al uso }yen e^te caso se vería precisado ábuscar trage nuevo ,porque de lo contrario estaría de moda ,yse vena expuesto ála nota de cabecilla, y de tener poco juicio? ¿No sucedería
f» La Pensadora deríá esto ,señor mió? ¿Y lo defectuoso de este trage en que consistiría? Yo quisiera que me res^ pendieran algunos de estos antagonistas ábulto de las modas, sin otro motivo que porque oyen hablar contra las modas, sin pararse ádistinguir entre las honestas, ylas dslinquentes ;todo lo miran ámonton ,ygritan contra las modas como si supieran que cosa era moda. Me acuerdo quando nosotras usábamos los rodetes, las mechas, yotros muchos peynados de esta especie ,yque las opuestas ,armadas con su fundita, y§íacito al tronco del pelo se contentaban; revistióse la moda de Nerón contra los pelos, ydespachando á í*'xOns. Papillote con amplios poderes para trasquilar áJa mas pintida ,transmutó nuestras cabezas en
Gaditana. i9 en ancas de borreguillos, yluego al instante se puso la murmuración su rodetito, ysus mechas ,y principió átirar sátiras contra la cortedad de nuestros pelos: han buelto los pelos álograr -algún descanso en nuestras cabezas ,yya todas estamos de moda sobre dos dedos mas ómenos. ¿Y esto no es andar ála moda ,con la diferencia que es por la parte opuesta? Creo que sí: soy desparecer que este aborrecimiento alas modas racionales nace de falta de gusto, ysobra de ignorancia. Hablo siempre de aquellas honestas ydiscretas que se regulan ala calidact, yposibles de los sugetos, yque no la exceden ,ni en lo costoso, ni en lo decentes: porque si pas>an de esta linea ,siempre serán tenidas por defectuosas. De estos dos términos opuestos
^©La Pensadora tos se nos presenta ála vista un medio discreto yvirtuoso que nos dá reglas para saber quando debemos apetecer la moda ,yquando despreciarla :porque siempre que con un redio discernimiento nos conduzcamos en este asunto, yen todos los pertenecientes ánuestros estilos ,seremos útiles ála sociedad, yla haremos mas agra— aaole yapacible. Tener una pro*^ pensión de campanario que está pronta al mas leve viento de la novedad, apeteciendo con ansia io fuuevos trages ,sin estimar en ehos mas particularidad que el accidente de nuevos, es una locura, Ses nar su gusto, éintereses de ía voluntad agena ,yde los juicios menos conformes con la razón.^ Obstentar un odio sin termn no atodo lo que es moda, sin mas motivo, que el que lo sea, ysin re-
% Gaditana. *1 reflexionar en las utilidades que se pueden seguir de su uso ála neceada, óála libertad de nuestro manejo ,es una rusticidad forrada en una grosera ignorancia. .Duscar el médio entre estos dos extremos, sin hacer caso de la ligereza de irnos, ni de la terquedad de los otros, es proceder según todas las reglas de ia mas instruida racionalidad. Asi como es un defe&o grande mudar trages todos los meses, sin mas intención, que dar gusto áía S.ra D.amoda ,es también delito digno de reprehensión amar con ciego empeño aquellos estilos que ya por antiguos ,yno comunes son desagradables ála vista. Pero el que quiera portarse con prudencia, deberá dar acogida la moda ,siendo decente ,quanda su uso se halle bastantemente introduci-
i8La Pensadora hsolo al exterior de nuestra compostura, no se paraban en cir- »cunstaneia mas 6menos en nuesit tro proceder, yeste delito, que » en una muger es de lesa feme- »nina magestad debiera ser eastij> gado en Vm. con la pena del wtalion, que no en valde se tíos »oculta tanto, temiendo sin duda »esta debida recompensa. »Obligada de estos motivos, j? ydeseosa de que se vea en la *>. serie de sus papeles una carta femenina ,que forme justamen- ”te una critica sobre tanto como ’> nos hacen padecer los señores »de la camara alta, sale mi plu- »> ma al mundo armada de razón, «ydefendida de todas las leyes »déla naturaleza, para que vean «que también por nuestros pay- ’’ sesse sabe hablar en crítico, y *sobra aliento para publicar las *> ini-
=; GaditYníY i25> «iniquidades que .sufrimos baxo .*> el desapiadado dominiode su -»> esclavitud ,pues -esta se diferen- »cia en muy poco de la mas ri- «gorosa pérdida -de la libertad «racional. «Yo, Señora mia, soy una ?> muger de las muchas que viven íj en el mundo ,que discurriendo >? entraban áuna vida de Angeles -?? quanda se casaron, se hallan en t> el dia de hoy con un tormento «irremediable, sin que para su #? alivio. les quede el arbitrio de la »quexa: estoy casada por mi desgracia con un caballero de lin- #7 da presencia, yiúuy petimetre: »es unJNarciso, yestá tan paga- «do de. su hermosura ,que asi 77 cuidara de su muger como cm- 77 da de su persona :los mas días ?! reñimos sobre quien gana la 7» vez en el tocador, yel día que Toril. III C»coge
3oLa Pensadora „coge de mano me veoprecisa- „da ávalerme de un espejo de las „criadas, porque sé por expe- „riencia que se pasarándos ho- „ras antes que le dexe desocupa- „do. Todo esto llevára con pa- „ciencia ,si su aséo yprolixa „compostura se ordenara ácomnplacerme ;pero es muy al conntrario, porque su merced es cor- „tejo,hace tanta vanidad de ser- «lo, que quando está de humor „me refiere las gracias de su que- »rida •, me pondera sus. chistes, y »alaba su hermosura :vea Vm. «que refresco para quien se halia atabardillada de zelos. Es- »tá el bueno del hombre tan pa- «gado de su gentileza ,que me »cuenta con gran satisfacción, »que todas las damas le enamo- »ran, pero que ninguna sino Iré- »nita será la dichosa ,porque »es
Gaditana. 3i »¡> es una dama tan marcial ,yde *> moda, que es la maestra de quan- »tos cortejos tiene esta Ciudad, y »que un hombre como él no se bhabiá de hallar con mueble de ~menores circunstancias. »Yo no dexa de ser de un gé- *. rtio algo vivo’ ,yque no me dísbgusta verme aplaudida 5ycori bestas cosas que en él veo, me bcómo las uñas por tefíeí un eorbtejo: pero el maldito de mi ma~ brido, no obstante la dodrina que bme enseña, se muestra tan zeloso, r> que ni aun los paxaros quiere que bme vean, yse ha empeñado tanbto eri encerrarme, yapartarme de «las gentes ,que me parece vivo »> en una recolección: no hay que bdecir ;él se paséa, se divierte,- j» va ásaraos, corteja átaco tenbdido $yámí me oprime ,me bviolenta, me desayra, ypor con- C2'>> sue-
32 La Pensadora „suelo me hace participe de los „nuevos rumbos que descubre pa- „ra llegar al puerto del cortejo sí con menos variación ,yperdí- »da de tiempo. „Entre otras muchas gracias „que tiene mi Narciso (no le aco- „moda mal este nombre) es la de „poeta: Reflexione Vm. por vida ,, suya [que dé penas no pasare con „un marido petimetre ,cortejo ,y j> por añedidura poetctl ¡y que ma- „trimonio será el mío! Todas tas ,, noches luego que se recoge aca- „sa, se pone muy de espacio áes- „críbir versos ásu cortejo,los que 5? al amanecer manda con un eria- „do, yqueda impaciente esperan-' „do la respuesta, que regulármenos? te se reduce áagradecer sus fines? zas ,yponderar que no las cés? lebra según sus méritos por ha- »liarse muy malxta, yno estar »para
Gaditana. 33 „para escribir, porque ía noche nantecedente ,después de cenar, había comido dos suspiros ,y „que ele resultas se le hama. en— „crudecido la cena, que no pen- „saba en levantarse, que luego „fuese áverla porque se hallaba »muy triste. Al instante mi queje rido esposo se levanta desatinase do, ypeynandose con la mayor nbrevedad, pues con tales urgencencías solo se detiene en el to- »cador una hora ;vá ávér ásu ?? enferma, sucediendo las mas veje ces acompañarla ácomer ,yno >e hacer en todo el día ynoche »e memoria de su casa, pero nana ee le inquieta como acierte acoree tejar ásu Irene. ee Los versos que compone to- »e dos me los ensena, me pondera ee los conceptos ,yestá en la Lije teligencia que nadie le iguala, ee cuya
3La Pensadora »cuya habilidad (dice) que es de vesencia de un cortejante porque »ácada paso se le ofrecen tan- 5? tos asuntos dignos de la pluma, vque perdería de su primoroso n esmero ,si ácada acción ,donnayre, ygracias de su cortejo no compusiese un ciento de co- »» pías. Dias pasados porque su vdama se manchó en la calle un »zapato, que aquel dia los llevavba blancos, se recogió ácasa »? cuidadoso, yno durmió aquella ”noche hasta que dexó rematadas ”treinta décimas, yun soneto, y vme dixo que le quedaban mate-? »ríales para trescientas. Yo me »desespero con estas cosas, ycawda dia se me hace mas insufri- »ble compañía tan necia :pues »en nada piensa que sea útil pa- »> ra los adelantamientos de su familia, yencortejado hasta los ntue-
Gaditana. 35 ,> tuétanos el diablo del hombre, nsi alguna vez impaciente le re- 9> convengo con sus obligaciones, ,, me responde :que soy muger or- »diñaría ,pues tal censuro :que „antes había de vivir muy gusto- „sa por tener un marido que sa- „bia adquirir el alto honor de r> ser cortejo,yhallarse tan aplau- »dido de las damas :que tenga 9> paciencia ,porque antes dexara 99 de ser racional que abandone »una circunstancia tan precisa de 99 los hombres de su caraéter. Con 99 esta galante determinación ,y »con la de hacer bastantes excu- 99 sados gastos en agradar asu 99 embeleso ,tengo una vida tristi- 99 sima, ypoco abundante, porque 99 como todo su desvelo le tiene 99 empleado en obsequios ,rendi- 99 mientos ,yfestejos tan agenos 99 de su estado ,fuera del cuidado
SLa Pensadora *> de so persona, yde complacer »ála señorísima cortejada ,vive wtan apartado de las forzosas Mleyes de su obligación, que mi »esclavitud excede en los pesares ”ála mas cruel que se padece en ”las mazmorras del Africa. ”Pero habiendo visto que de »> sentir yllorar no se me sigue Malgún alivio, ynotando que cada aia se aumentan sus cortejantes desatinos, yel poco re- ”Pafode hacer alarde de sus bo- ”benas en mi presencia ,ycomo ”ahe referido, también ten- 5> S° alma en las carnes ,que aun no se halla olvidada de sus ”rentos, ni se discurre sin pren- ”das suficientes para ser corteja- ”de P°co tiempo áesta parte ”hize empeño unas veces de rabia, yoír:’> Por la propensión que to- ”das tenernos áser servidas, de bus-
Gaditana* g7 »buscar un cortejo ,ytal era mi »desesperación que íe hubiera ads? mitido calvo, tuerto, óviejo, solí lo estimulada del deseo de ven- ir garme: pero la buena suerte me »ha deparado uno tan ámedida »de mis circunstancias que ya vi- »vo algo consolada, porque álo «menos me desquito de lo musí cho que me enfada el bueno de »mi Narciso. Cortejo me miro, »ytan contenta, que ya voy sin- «tiendo menos los desvíos de mi »esposo, yaun quisiera verle «mas encortejado si fuera posijv ble ,para que me causara me- »r¿os sobresaltos. 5? Este es mi estado, yesto es «lo que áVm. la escribo ,para «que forme una reflexión sobre »su asunto: pues aunque en ua »pensamientovitoco esta especie, «fue ran: de -.paso queapenas se -t:-. 'vper-
44- La Pensadora llenas de admiraciones nuestras faltas, yabulten con su acostumbrada malicia nuestros defectos* quexense, ponderen ,yabulten sus desgracias, ynuestros descuidos, que aunque toda su estudiada retorica se empeñe en persuadir al mundo su razón testov persuadida que después de reflexionado este mi discurso, sino consigo el triunfo ,álo menos quedará indecisa la yja-oria ,yno atropellará nuestra fama ,ybuena opinión el impetuoso ydenegrido torrente de sus sátiras. ¿Que otra cosa se oye en las tertulias de esos caballeros que necias desconfianzas ,viles sospechas, yaseguradas trayciones en nuestro proceder íINJg quiero negar que entre nosotras viven mucnas dignas de la mas severa reprehensión ,yaun castigo, porque
Gaditana* 45 que sería muy necia ,óme graduaría de nimiamente apasionada: pretendo, sí, hacer ver al mundo, teatro donde ácada paso se escuchan los mas atrevidos vejámenes contra nuestro honor, que no son tantas las infelices que se precipitan ,yque de estas la mayor parte son violentadas yobligadas (bien que contra toda razón, yjusticia) del continuo desorden, ruin desvergüenza, ymal exemplo con que los maridos las hacen despertar del felice sueno en que se hallaban insensibles álos atrevimientos menos osados* ¿Qué se puede prometer un señor casado de las operaciones de su muger, si continuamente se ve la infeliz abandonada, yaborrecida por otra ,yesto le es notorio, que el mismo que debía ocultarlo hace alarde del agravio en pre- Tmn. III. Dsen-
46 La Pensadora senda de la agraviada? ¿Yo no sé qué confianza le asegurará de que aquella desgraciada será de una paciencia heroica, ytendrá valor para resistir áun sobresalto que es preciso le origine el mas vivo sentimiento? Quando el pesar aflige sin piedad un corazón ,yle causa dolores insufribles; este mismo enmedio de las fatigas de sus ansias, yciego áimpulsos de la pena que tolera, anhelando por encontrar descanso ásu padecer; maquina trazas ,idéa arbitrios ,y discurre por imposibles ,yruines que sean para salir de tal aflicción: ysi los medios racionales que medita no causan el efedo deseado ,movido del sentir ,ydesesperado por el remoto alivio, abraza gustoso qualquier camino que tenga apariencia de felicidad en su desconsuelo. Asi como el que
Gaditana 47 que miserablemente se vé anegar sin remedio ,no desprecia el asilo mas cruel ,aunque sea ácosta de la misma vida ,como consiga dilatarle por algún tiempo. Si esta temible desgracia no sucede, será cfeéto de una paciencia inimitable ,óde un favor especial de la Providencia. ¿Yquién será aquel ignorante confiado que se prometa esta dicha, sin mas antecedentes que sus mismos defectos? Yo discurro que }el que así viva satisfecho para entregarse á sus diversiones ,será un hombre sin juicio ,pues supone en su muger una constancia insigne ávista de süs débiles flaquezas. Están muchos en la inteligencia errada de que las obligaciones recíprocas de guardarse la debida fé en el matrimonio se entiende solo con las pobres mugeres, yque Daíos
48 La Pensadora los hombres sin otro privilegio que su antojo ydespótico imperio, tienen carta blanca de la misma naturaleza para proceder según lo inconstante de su voluntad: yen esto bien saben los mismos que lo practican que no es asi ;pues los naturales estatutos de este contra- to extienden sus leyes sin diferencia áambos sexos ,yel cuidado de la observancia se fia del mas fuerte. ¡Funesto descuido, que aquellos mismos que la naturaleza ha constituido en la alta dignidad del mando ,para que todo salga arreglado según sus racionales leyes; estos son los que con su exemplo autorizan las trayciones ,ydescubren el camino de la infidelidad! ¡Y después estos mismos ,por sola una sombra que les pase por su preocupada fantasía fulminan rigores, respiran amenazas, ycausan
Gaditana. 4P san estragos !Si esto no es ser loeos ,yo no se que cosa es juicio. Tu que te hallas dignamente enamorado de tu honor, yque procuras que el mas leve vapor no le empañe, ¿cómo quieres’ que te se cumpla tu deséo, si ála causa de tu fortuna, óinfelicidad no la presentas en quanto hablas ,á quanto te inclinas ,yen todo lo que te ocupas mas que las contrarias máximas átus deseos ?Acuerdare lo que respondieron los cangrejos pequeños ásu madre ,quando estimulada de ver átodos los animales que caminaban rectamente, les aconsejaba que no anduviesen contra el uso común de todos, sino que dirigiesen sus pasos adelante ,que era el modo mas perfecto :yya sabes que la pidieron el exemplo del bien obrar, óincreparon su mala costumbre. Si, se-
5oLa Pensadora señores hombres5si Vms. no quíe<= ren la justicia en su casa ,ysierra pre la pretendan re&isima en la agena ¿como han de ser felices, ni como se han de acostumbrar sus compañeras áaborrecer lo indigno ,si advierten isus maridos tan desvelados por lo defectuoso? Yo bien sé que habrá muchos que dirán ¿Pues acaso somos todos unos ?las mugeres estén cuidando de sus casas yfamilia ,que para eso hemos nacido hombres para gozar de nuestra libertad. No hay duda ,yo quiero por ahora concederles toda la razón en este asunto ,que algún dia puede ser que la niegue :¿pero quiero preguntarles si saben qual es la libertad concedida álos hombres por el especial privilegio de su sexo? ¿Acaso discurren que en esta libertad se entiende una especial licen-
Gaditana. 5 1 cencía para todo lo ilícito, yque sus deseos sean la medida de sus antojos”? Pues viven errados: la libertad que se les concede es lade poder dar la voz en la discreta armonía de lo honesto ,yser la norma de toda racional conduéla, para que de esta manera la casa, que logre una cabeza tan digna, sea el modelo de lo recto ,yel estimulo de lo virtuoso :ytoda su familia sin violencia abraze las hermosas sendas de lo laudable ,yaspire con ansia állegar ála cumbre de lo heroico :pretender otra cosa es vivir solamente por instinto ,sin mas reflexión que la que tiene un irracional, quanao se dexa arrastrar de sus naturales inclinaciones: yes pretender vivan según todas las leyes de la sociedad mas arreglada unos entendimientos, que ácada instante con sus locuras los lie-
?2.La Pensadora llenan de especies vergonzosas, enseñándoles los ruines arbitrios para hacer deleitable lo defectuoso :yes en fin querer le guarden una constante fidelidad ,quando con las mismas obligaciones está átodas horas, ypublicamente haciendo vanidad de quebrantar-» la ,que es lo mismo que pretender con alimentos ponzoñosos eonser* var la vida sin peligro :la de Vm. guarde Dios muchos años. La Pensadora , Qtiod
53 Quod tibí non vis ,alteri ne fsaris. Lamprid. in Alex. Sevet. cap. 51. SONETO, NOse debe quexar el que atrevido, negado ála razón ,yla justicia, se viste del color de su malicia, ysu primer afecto dá áel olvido. No se debe quexar ,si áel dolorido tyrano proceder de su injusticia se despierta el cuidado áotra caricia, que en sosiego feliz se vió dormido. No disculpo el arrojo delinqüentej el precipicio enseño áel escarmiento, para que se contenga el imprudente. Pues no puede extrañar su sentimiento, el que para otro elige neciamente, lo que ásu pecho causa mas tormento. PEN-
<s° La Pensadora ** yamigo, que tuvo la osadía de ”ocuparme en cosas que solo eran »competentes aí menor criado de »su casa: todo ío que sufrí, obli- ”gado de mi miseria :pero ya á »Dios gracias que me veo en otro ”estado, no quiero exponerme, ó ”áque repita sus desprecios, 6 ”3- que me de motivo de hacerle ”conocer mis justos sentimientos: »yme parece que le tengo agra- «decido bastante ío queCpor mí ”ba hecho :de entonces, quan- ”do acosta de mi vergüenza pa- ”con una vileza lo que por ”mi hacia :yahora, pues, en me- ”moría de sus favores le tráto ”amigablemente, ydoy al olvido ”sus faltas de estimación. «Vamos de espacio que parece que esta ingratitud vá mudando de semblante. La
Gaditana, La acción heroica de favores éer no tiene la mira áotro asunto* mas que ála gloria que le resulta de amparar al desvalido :nunca obra con relación ála correspondencia, porque en este caso dexaría de ser favor ,ypasaría ácomercio de finezas* Es verdad, que quando se mira la ingratitud ,debe ser natural el sentimiento, pero este no deba recaer sobre la obra hecha, porque ésta tubo su paga en la misma gloriosa acción (hablo de texas abaxo) yasi solo debe fundarse del sugeto, en quan- to se le mira como delínqueme :asi como debemos sentir que un racional cometa un homicidio, por haber ejecutado una acción contra todas las leyes de la naturaleza^ porque sentir que sea uno ingra- to quando no corresponde por solo esta causa: es dar áentender T&m. lll, Éque
<>2 La Pensadora que sus finezas se entregaron áreditos :yel animo verdaderamente generoso solo con hallar motivos de su inclinación ,encuentra la paga de sus deseos. Pero no quiero ser con demasía escrupulosa: convengo en que se extrañe ía falta de correspondencia, yse le llame ingrato por esto mismo áel que se olvide de ío recibido: con tal que los favores fuesen franqueados con aquella precisa estimación que ácada sugeto le es debida ,porque de lo contrario tenemos mucho que hablar. Están casi toctos en la inteligencia ,de que un hombre desvalido ypobre, asi como debe mostrarse insensible álos golpes de la fortuna para cumplir con la fortaleza propia de un corazón magnánimo ,debe estarlo también á aquellos insultos que le hieren direc-
Gaditana. 6$ rectamente en la estimación: ylos irías tamosen piensan ^que porque aun infeliz de estos les son de algún alivio jque tienen derecho sobre ellos para disponer ásu arbitrio de su persona ,aunque sea en' aquellas ocupaciones que mas iexos se hallen de su esfera: yvean aqui la razón de esta especie de gente: qué aguanten ,ylo bagan, que por mucho menos de lo que me cuesta su conocimiento hallaría ciento eiñ cada esquina que lohiciesen'. jVálgame Dios, que el discurso, yla vergüenza no les contenga yles haga ver que este discurrir es hijo de un ánimo vil, interesado, yque no conoce lo qué' vale la estimación, ypudor natural! Pregunto acuantos quisieren responderme ;¿quáí de estas dos cosas se debe apreciar mas, los intereses ,ola estimación lícitamen- Ea te
6\La Pensadora te adquirida? Yo bien sé que todos en publico dirán que la estimación 5pero allá para su sayo, no estarán de ese parecer, ytal vez darán mejor acogida áuna onza de oro que áuna arroba de estimación. Los efedíos que todos los dias estámos viendo, motivan ámi pensamiento esta sospecha: no lo puedo remediar, soy algo maliciosilla: pero vamos al caso: si la estimación es aquel objeto áquien debemos dirigir todos la mira de nuestras acciones ,yesta debe ser preferida álos mayores intereses, ¿por qué llaman ingratos áaquellos de quien por el vil interes de quatro frioleras (ósean cosas de entidad )cobraron la paga en moneda de mejores quilates ,valiéndose de su necesidad para servirse de ellos en ocupaciones indignas ásu respectivo cara&er 1¿Qué quie-
Gaditana. Quieren que executen ?Ocultarán sus pesares en ío mas escondido del sufrimiento, yluego que la suerte les dexe respirar, se harán estimar según su condición, yprocurarán apartarse discretamente de aquellos que en el tiempo de su escasez hicieron costumbre de tratarlos con menosprecio, ópor no verse obligados áadvertírselo :6 por escusar las ocasiones de disimulárselo ¿Será esta ingratitud, óprudencia? Otros hay que no se les escucha otro asunto que el de que son mal correspondidos ,yque todos quantos han favorecido Ies han sido ingratos :yde estos la mayor parte han sido la causa de la ingratitud que experimentan. Si quando franqueaban los beneficios, obscurecían este generoso efedo de un noble ánimo con malas palabras.
66 La Pensadora acras, ymuchas veces se dexajOD“g,r de infinitos ruegos, de “°. 9ue ñutes que los infelices experimentasen el favor, ya le ha bian comprado, ócon su pacienc-a, ocon repetidas suplicas, ?por_ qne se quexan? Tengo dicho que ¿ gneros'dad no debe mirar otro obf: que , e! Pr°teger á¡os desvalíd-, remiendo como premio grancion f°mqae resuita <fe la acfine'^s "e esfl-íCUnStSnC¡aS Ias del ‘- al s°n dignas to fSl m‘em°i yel <!“<= !esborron 1’ manchará «»n el feo _ingrato :pero publicar fflo ingratitud un racional efect^de su torcido modo de favtefalsed'd no,íad0 ’6S rrferir ona , . , a“diPorque este pagó a„„ biOo precio Ja buena ^fa do obligado de su corta ’,9n con pac,encía la aspereza de las
Gaditana. 6j las razones, lo cruel del semblante ,ólas repetidas antecedentes repulsas, sacrificando su vergüenza ,yestimación álas viles aras de los precisos intereses. El exemplar mas adeqüado de mis razones le tenemos con nosotros mismos cuando recibimos de nuestra común madre la tierra sus beneficios. Escúchese al Labrador después de haber tolerado las desapacibles incomodidades del Invierno, ylos desapiadados ardores del Estío, numerar el logro de sus fatigas :yaunque las utilidades hayan excedido los términos de sus esperanzas, yque se vean colmados de intereses ámedida de su gusto (supongo que este caso nunca se verifica en los labradores) no por eso se les oyrá colmar de alabanzas la tierra, después de haber sido la dispensadora de sus con-
La Pensadora contentos, ni menos atribuirla absolutamente la causa de sus abundancias :todo lo suponen efeéto de su continuado trabajo ,yásola su industria, ypaciencia agradecen tan copiosas ganancias. Por eí contrario aquellos que tienen bosques ,yarboledas ,yde estos reciben algún premio, como les cuesta poco sudor, porque apenas excede del trabajo de recoger sus frutas silvestres, ymaderas: áestos se les ve continuamente alabar *us territorios, ydarse muchas enhorabuenas por los beneficios que reciben: porque para conseguirlos, no necesitan mas que hacerse presentes, manifestar su necesidad, estendiendo el brazo para coger el fruto: yla tierra en este caso se muestra noblemente generosa, pues por el pequeño beneficio que la hacen de tal qual vez lim-
Gaditana. 6> limpiarlas de los estorvos que la impiden vestirse de sus verdores todos ios años con un ánimo fceroycamente pródigo acude con sus favores, yal paso que colma de felicidades ,va criando agradecidos: pero en el primer caso antes se dexa obligar con las semillas, festejar con el continuado desvelo en cultivarla, yrogar á impulsos del afan ysudor: yasi sus beneficios no se estiman como hijos de su liberalidad, sino de la porfía agena, áquien se deben los agradecimientos. Otros de los que ponderan la ingratitud son aquellos que apenas hacen una fineza ,quando la publican átodo el mundo, siendo pregoneros del mas despreciable favor que dispensan, sin pararse en los daños que se les pueden seguir álos favorecidos :porque como
•j6 La Pensadora indignas, genios tan desabridos, yrepulsas tan necias ,pue pirático hegua ct las manos del necesitado eí fav or ,le recibe tan mezclado de los advares de las penas, que casi no percibe la dulzura de sus alivios, yjunto con las lagrimas de sus sentimientos, es solo medio de conservar la vida ,para que ésta dure áser objeto de mayores aflicciones. Un ánimo alegre, una prontitud en el dar, urt silencio de la Dueña obra ,yurí tal qual respe&o ála caiid’ad de la persona que pide ,hacen el beneficio agradaole, consigue la ge— nerosidaa todo el logro de su tra*» kújo, yaunque la oferta sea corta, la hace mayor el modo de franquearla ,ysale el socorrido llenode un regocijo verdadero que perpetúa en su memoria, paraqué dure su gratitud ;de lo contrario todo
-Gaditana/-'-17 7 todo se pierde, ypor mas que abuítémos nuestras quexas, no nos véréiqos libres de. ingratos, parque son verdaderos hijos de nuestros malos modos de socorrer álos necesitados. (¿¿tos expérmíiis "jrigratds tpst, jaciamus . Senec. i. JBenef. cap. i. OCTAVAS. r„,Tf»~7 fr •‘e ANfriso, si áél mostrarte .generoso, sin irfténéiori laudable té preparas, si el don franqueas siempre desdeñoso, .mezclando á-tu -favor iuóas. raras: Si quando das él bien_.ptesuntu.oso, quitas la estimación áquien amparas, E¿qüé preteMes? que quieres? qiié publicas? .Si el pesar qqn el modo multiplicas? Legré -SI rastro, yéf-áiíiipd esforzado,* ocu-ltp etjdón, yestimación debida, harán queju favor sea., venerado, ;ytu íhrelal áémpre agradecida: , :Equivocar él bien con vil' agracio, es querer la «edad; se vea perdida, - que unido el«3eneficio_ aruines tratos,. -. no quita; que fomenta los Ingratos. Tm. III.FPEN-
7$ La Pensadora PENSAMIENTO XXX Carta de una Dama . ”Señora pensadora.* ”las muchas prendas con que h "naturaleza- (Dios se lo pague) ”me ha favorecido ,lo particular ”de mi hermosura, yla desgra- ”ciaaa casualidad de mi suerte ”s ,on Í0S Olivas que me obligan ”ftomar Ja pluma ,ycomunicar- ”la ™iS pesares :porque valga la ”Veraad?querida ,si las damas s'no nos consolamosreeiproca- 5> mente ,será preciso dexarnos ”j 0101- ; 1, eíl un rincón ¿pues ya los ”*~ l0rnores no nos festejan mas que ”, de cumplimiento, ren llegando Ia su7ase levantan con el palo. ”y
.Gaditana; 7^ «yel mando: yala manera de „Alcaldes de Polayna, se comen «las uñas por hacer justicia, yasi „ásalga :1o que saliere, ponen en apractica su jurisdicción masculi- »na ,ymuy metidos en sus calti zor.es, dán ordenes ,promulgan adecretos ,ypublican estatutos acon tanto rigor, que por la metí. ñor falta nos echan toda la ley &acuestas y soltando los diques «desús imprudencias, en quatro adias nos ponen debaxó de tierra, tíymuy ufanos cantan la victoria-, «idean nuevas -empresas, las que hconseguidas, .'luego al punto aesbcubren la pata ,yhacen desapaurecer de entre los vivientes ala «segunda pob'recita engañada :lo «que conseguirán con todo el ge- «jriero femeninoysi nosotras rio «nos unimos, yprocuramos venmcer la fuerza con la fuerza. t.l «F2«Yo
8oLa Pensadora „Yo, amiguita mía, soy una „dama que se crié en muy bue- „nos pañales, ymis :padres me en- „señaron todas aquellas habilida- „des que son precisas áuna muger de mis prendas ,yque se „prafiícan mas entre nosotras en »esta Ciudad, como son baylar, j; representar ,tocar un instrumen- *to ,ysaber en qualquiera ter- 5? tulla dar mi voto, aunque sea ,> sobre asunto muy letsos de mí ncomprehension :pues: fiada co- 3? mo dama en el favorable partido de, todos los tertulios, entro, »ysalgo: oon facilidad en todas materias: es verdad que las mas «veces yo no sé lo que me: digo, »pero como me dan la razón y í? alaban mis ocurrencias, estoy »en el entender de que soy muy discreta, yque debe ser funda» 33 do mi aplauso: asi lo creo, yk> £ihe
Gaditana. 8i lie creído siempre. En medio de ,> los repetidos triunfos de mi en» ntendimiento ,yde la gloria de „ser festejada de muchos ,me ha „cogido el carro de la fatalidad, Myestoy enteramente pernique- «brada del gusto :me hallo casada con un Nerón ,un Diocle- «ciano ,óun Barrabás, que despues que con mi hermosura le »entregaron un dote mas que me- »diano ,me trata ahora como si »fuera una negra. »|No le parece áVm. querinda, que es un atrevimiento gran- »de pretender que una dama de «mis circunstancias, se ponga á servir al muy bribón ,yque se «mezcle en las cosas de la casa »como si fuera alguna muger or» diñaría? Pues si, señora mía, asi »intenta hacer conmigo, yya so- »bre este asunto nos hemos da» ndo
o2La Pensadora ”d° de las* astas pero yo me las ”tengo tiesas, porque si una vez ^me ablandára (¡Dios me libre!) "me datara ála baqueta: bonita ”s°yy° para eso: no, no se verá en ”espeͰ\ porque primero pe- 99 difédivorcio aunque sea ante el ”Gran Turco que permitirle íen- ”SaIavanidad de servirse de mí:* ”gastante le sirvo ¡quando pensa- ?? ^pouretan tener por moger ”aclmen p :°merecía descalzar! ”perdone Vra. porque en llegan- ”oaestas cosas ,me impacien- to tanto que quisiera comerme- ”íe ábocados. »Yo tengo entendido, señora ”•Doña -Beatriz ,que Vm. es una muger muy bien criada, yque ”se . halIa impuesta en todos los «privilegios ^que se nos deben ”guardar alas que nacimos para ¿er servidas :lo discurro por
Gaditana/- 83 «la continuación de sus escritos, »> pues una dama que tanto pien- «sa, es muy preciso que no se »mezcle en su casa en ocupacio- «nes tan ruines, como alternar con »> las criadas en el cuydado de la ?> labor, yobligaciones domestiñcas$ pues de lo contrario no se »dilataría tanto su critica. Esto »mismo es lo que me alienta á »consultarla sobre mi particular^ npara que como desengañada, y »juiciosa me comunique arbitrios »con que pueda vencer las gro- »serías de mi marido ,ycon pu- «blicar mis quexas, aliente áto- ”do nuestro sexo, para que no se »dexen sujetar de unos hombres, «que para engañarnos, llenaron »nuestras cabezas de viento, 11a- mandónos Diosas, Cielos, Soles, »su bien, su gloria 5ydespués >’ páran estas mentidas expresiovnes
9> 84 La Pensadora ”nes en que seamos sus criadas* ”iPrimero rebienten todos! ”Tengo dicho que Heve £ poder ae la buena alhaja de mi ”esPoso un dote muy decente el ”^]ucgo que entró en su rña- ”le ha gastado en frioleras: ”discurra Vrn. de qué me serví- ”ran ;as Posesiones que ha com- ”Prado, sí mañana me moriré v ”todo se quedará ásu disposi- ”Tn-fntey* Podido usar eejí0 ’CQmo que es mío, y ”m?y mio>yque mi padre lo a¿ «no coa el^ sudor de súfremela ”Aí a .. d-a°f mi1 SUSÍQS P°r esos. ”1*díes-An haciéndole cargo de "j Si%cosas se enfada como un ”-Lucifer, yme dice que tenga iuí- ”CÍO *yque piense en los hijos ”P«es_ no será razón que se ¿s-. “utilmente los. bienes oue ”Dios nos ha dado para queV
Gaditana. 85 »los conservemos ,yguardémose *> ycon estas yotras hipocresías »me rebienta ytrata indignamente estorvando que me divierta »con mis amigas :pues áexcepvcion de quatro, ócinco de aque* »lias que para ellas no hay mas »bayles, ni comedias que pudrir »» ásus criadas, teniéndolas todo el 9? día en un continuo'. ejercicio, no Mme permite otras. Bayles no los 9?. quiere en casa, porque es tan 95 malicioso, que piensa que todos 9? ytodas, los que baylan, se di- »vierten con los inevitables prim 9? cipios de sus pesadumbres: Co- 9? medias, Operas, yotras diver- 99 siones que se han establecido 99 para la gente rica, me las ha 9? prohibido enteramente, ydá por 99 causa el ignorante ,que para wuna muger casada ,ycon fami- 99 lia no debe haber mas diver- »» sion, 'l I
92 La Pensadora »mantienen sus rnugeres con sá— ' lúa, contenías yhermosas: j? pues estas ordinarias oblígaeio- »nes ié pudren áuna la sangre: "yla acaban en quatro dias, Es- **• tos si que son hórriores dignos «de los mayores elogios.; ^Esta ban ciego en sus apre- ”hensiones que dice con mucha' »v satistaccsjií, que los maridos qué: «tal consienten, que son unos ma- «ricas, ypeores que el Gurrumi-s* ”no que \m. descrívio en el nu- «mero y, pues teniendo en su ca— ”sa una muger, que como cósa «propia cuidaría de todo con mas ”\igiiancia yzelo :se ponen vo- ”luníarramente en la precisión de ”valerse de personas extrañas que ”regularmente miran estas obii-1 «gaciones con descuido, yno po- «cas veces sin conciencia, con- «sumiendo en un año cinco ,ó "dáta -„seis
Gaditana. 93 seis tantos mas de caudal que agastarían 5si todo fuese dirigído por sus mugeres; ¿Que le „parece áVm. tan indigno modo »de pensar con que estos caballeros quieren encontrar en noesotras compañeras, criadas, y besclavas, yellos ser siempre los «señores^ los que manden, ylos *> servidos? jPobrecitas de nosot> tras^ yquien pudiera átodas *> infundirlas mi genio, para que »en un dia les arrojáramos del j> trono en que les tiene colocados «su soberbia! bPara que Vm. advierta has- »• ta donde llega su mezquino gébnio, ylo que padezco con un »> hombre de tan humildes pensabmientos, quiero referirla lo que bme acaba de pasar ,ylo que »he sufrido de sus extravaganbcías. Habiendo dias pasados ert Tom. IIL G”Ift
P4 La Pensadora wla Iglesia encontrado con unas »amiguitas antigüas de las que tejí nia en casa de mis padres ,las j> que por su dicha se hallan casadas con unos buenos hombres „que las dan todos los gustos »que desean 5estas noticiosas de 5? mi mala suerte ,se lastimaron vmucho de mi desgracia, ycomo »mugeres de entendimiento me »aconsejaron que no fuese tan »buena 5que me pusiese tiesa de »pescuezo, yalzase el grito, pues »para eso había llevado tan buen 99 dote 5yque de lo que pasaba „tenía la culpa ,pues álos prin- „cipios no le acostumbré ábue- 5,ñas mañas 5que álos hombres 5,se les mete en carrera ácosta de „enojos ,yceños sin abandonar „nunca nuestros privilegios: yasí, „que enmendase los descuidos an- 3, tenores con hacerme señora de mi »casa,
Gaditáná. 95 ,casa ,yque si gritaba ,ógrunía mi marido, que le mandase í’ ápasear, pues con mi dote pa- , ”ra nada le necesitaba: que ellas ”no obstante las buenas almas de ”sus esposos ,mas de quatro veces fingían riñas, ysuscitaban desazones para tenerlos áraya, J} yno darles lugar áensobervecerse «yqué pues estaba cerca ”la función de San Sebastian, que ”aquel dia me esperaban ,para que fuésemos juntas ádivertir-; j, nos ,ygozar de tan bellas oca- ^siones de gusto como ofrece dia ,, tan celebrado en Cádiz. \olas ”agradecí sus discretos consejos, „yalentada de sus razones, vine' „ámi casa, ypara dar principio „al remedio de mis rabias, me „mostré enojada. ¿Creerá Vm. „mi alma ,que al insensato del ,, hombre se le dio tan poco de mí G255 eno-
96 La Pensadora 3Jen°j°? que como si fuera algún ,5 perro de ia calle ,no hizo caso, 55 yteniendo dispuesto el pasar al 55 Puerto de Santa María ásus ne- 55 gocios, hizo su viage sin cuida- 55 do, teniéndole soíq en encargar- 55 me que mirase por la casa, yfa« 5, milia ,que pasados dos dias da— „ría la bueíta? DiscurraVm. ¿có- 55 mo quedaría una muger de mi 55 porte ,que desde niña se halla 55 acostumbrada áque todos la sir- 5, van ycortejen ,yno hombres 55 como el, sino los mas estirados 5, de la Ciudad? Quedé hecha un 5, basilisco ,éideando dos mil ven- 5; ganzas para satisfacer mis iras. Bolvió de su viage después de 5, tres dias, que yo hubiera queri- 55 do fuesen trescientos siglos :y 35 como habia quedado en la Xgle — 55 ajustado nuestro paseo para 55 eí dia ae la Procesión de San Se- ,3 bas-
Gaditana. 97 „bastían ;yno siendo regular 3, que una muger como yo se pre- „sentase como todas sin hacerse „distinguir por sus galas de las' „demás ;le dixe que sin falta me ,, comprase un vestido de calle de 3, lo mas superior ,porque habla ,, de ir con unas amigas áSan Se- 3, bastían ,yque era preciso que 3, todos me viesen con un trage 3, correspondiente ámí persona ;y 3, que no replicase ,porque había „dado mi palabra, yno podía 3, faltar áella. „Pero el socarrón que tiene 5,mas valazos que la Real de Es- 3, paña, con una risa falsa me dixo :¿Pues las mugeres casadas 3, dan palabras sin licencia de sus 3, maridos? No, niña, tú te chan- 9,zeas ,yquieres burlarte ;dexate 3, de juegos, porque no estoy para 5, gracias. Con este desprecio se 3, encen^
9$3La Pensadora 5, encendió todo el ardor de rn| 55 colera, yle dixe que ya debía 55 pensar de otra manera, que si ,5 hasta allí había callado, que ya 5, se me había acabado la paciern- 55 cía, 9ue no puería ser mas ton-^ 55 ta 5qne no le pedía nada suyo, „ysi solamente lo que era mío; 55 yTJe no diese lugar ádar de „comer al diablo, porque había 5, ae ir áSan Sebastian ,yhabía 3,de estrenar un vestido, aunque „costase mil pesos, que no ponía „nada de su bolsillo. Viendome 5, tan alterada, tomándome de la vmano ,me sentó junto áél ,y „con la misma socarronería me „hizo este sermón. Mira ,muger. 55 áti te parece que por esos qua- „tro pesos que has traído que de- „nes licencia para hacer lo que 5, te diere la gana? Pues vives en- 55 gañada ,porque los maridos pruden- 55
Gaditana. $9 9,dentes deben sin ruidos ni albo- „rotos guiar ásus mugeres álo „mas perfesSo. %También te pa- „rece que yo desperdicio tu dote, „porque le tengo impuesto en po- ,, sesiones que lo aseguren, yque- „de aumentado para nuestros hi- „jos? También te engañas, porque „el dote no se me entregó para que ?,le mal gastes átu arbitrio en qua- „tro días, yluego tener toda la ,, vida que padecer. ¿Acaso estás „tan mal vestida? ¿Te excede al- „guna de tus iguales en el núme- 3,ro, yvalor de tus galas? Bien „sabes que no. Pues ¿por qué „quieres ahora ,llevada de tu an- „tojo ,otro vestido ,no mas que „porque te has aconsejado de las „buenas cabezas de esas que lia— ,mas tus amigas, siendo tus mas ,, crueles enemigos? ¿No vés que es „superfluo este gasto, quando sin „él
ioqLa Pensadora 5,él puedes escoger en tus cofres 55 ásatisfacción de tu idea? ¿Y par 3, ra que es la precisión de esa gar 55 la? ¿Para ir áSan Sebastian á »» rezar áel Santo: ¿No es verdad? ¿Pues para rezar áeste Santo, y »átoda la Corte Celestial tienes wmas que ir ála Iglesia mas cer- 5J ca ,6en tu casa ,yrezar has- «ta que te se cayga la lengua? 5?Dirás que juntamente lo haces ”por divertirte, porque te hallas ”muy triste. Ciertamente que tienes buen gusto :el paseo es ape- “tecible: lo escabroso de las peíJ ñas ,la humedad del mar ,la ”prisa de llegar, yvenirse huyen- »do de la marea ,todas son cir- »cunstancias que le hacen agra- 5?dable. ¿Pero tú querrás irdon- »de van todos? Pues esta circuns- «tancia es bastante para que no 5’ vayas, ni en toda mi vida pises »en
Gaditana. ioi nen semejante día aquel sitio. Mira si el día lo permitiere, aque- ja lia tarde irás acompañada de v dos mejores amigas de las que »> sabes tú ,que gusto te visíten^ »ytambién tu marido no se des- «deñará de servirte, de cortejarte: »ála Puerta de tierra irérnos, »» donde podrás esparcir la vista «con mas sosiego, harás exercicio »> por un piso mas comodo, yte »> pasearás libre de los atrevimien- ”tos ,osadías ,malas palabras ,y »» exemplo que en tales coneur- ”rendas freqüentemente ofenden ”los ojos, yoídos menos escrupu- ”losos: yno repliques, porque no »» ha de ser otra cosa. »¿Qué tal le parece áVm. »el Sermoncho? Pues lo peor fue *> que asi sucedió, yteniéndome ”en casa toda la mañana de aquel »hermoso día, por. la tarde me »llevó
IP$ La Pensadora virtiendo descuidos, ofrecer áVm» Señor Público, una hermosa imagen de la sociedad discreta,para que al sacarla de entre las defectuosas sombras que la obscurecen, resalten mas vistosamente las graciosas luces de sus aciertos, ¿porque me censura ,registre mi original tantas veces, ysea su agradable nombre en mis Pensemientes el muelle principal que ponga en movimiento mis discursos? Pero porque vea que aun no he dicho bastante de la sociedad,yque me resta mucho que disertar en su abono ,me ha de permitir le ponga presente esta semana algunos desórdenes que la destruyen: pues le quedan ámi pluma muchos retoques con que avivar su imagen, para que perciba el mundo los altos grados áque puede llegar su belleza: yno se moleste Vra. áel */
Gaditana* ’í°9 oír este hermoso nombre sócieuadj due algún día corriendo el velo que la disfraza ,se verá precisado ábaxar la cabeza asus elogios. Unos de los mayores peligros que desconciertan la sociedad,es la indiferencia con que casi todos miran las comunes utilidades de su patria* No sé si este deféUo es común áotros Reynos :pero con bastante pena advierto tan extendido este borron en mis compatriotas, que la continuación de su abuso ha motivado en mi idea este Pensamiento. Es la Patria aquella común Madre que abrigando amorosa átodos sus hijos desde sus primeros alientos se emplea compasiva en su beneficio ,haciéndolos dueños dé quanto agradadle ,y Util se mira en sus dominios. Á ninguno dexa quexoso ,ysi se Tom* III. Hoyen
11 °La Pensadora oyen muchos lamentarse de ¡as ingratitudes de ia Patria, averigüen con cuydado su conduela ,yha- .liaran ia causa de su abandono en sus mismas obras. lia ce ser tan natural yprecisa en nosotros la obligación de amar ála Patria, que debemos posponer ásu conservación, .y defensa el descanso, la hacienda, y la viua $porque habiendo recibido de su generosidad estas tres cosas, las que continuamente procura defendernos, es muy justo que cuando mveamos padecer, se las volvamos agradecidos ,para que en .urgencía use de ellas, convirtiéndolas en su propia utilidad. Focos haora que no sepan oue estas son forzosas obligaciones' de un honrado patricio :ytambién daora pocos que quando lleguen las ocasiones de hablar en este asmi-
Gaditana, iií asunto, no se pinten superiores á los ülises, Junios-Brutos ,yCamilos ,haciendo de sí un elogio que sin duda excederá al de aquellos que mas.se desvelaron por la común utilidad de su patria. Pero ála verdad ¿serán estos en la execucion lo que publican en las voces? Las vergonzosas experiencias de todos los dias nos enseñar? las obras diameíralmente opuestas álas palabras. Son estos como los Representantes qué su cuidado es solo coordinar las razones ,para que se deleyten los oyentes en que fundan su gloria ,sin que nunca piensen en praéticar lo que de sí profieren. De estos hay muchos, yácada instante va creciendo su número :pero por fin este es un defeco tolerable ,porque álo menos ya que no practiquen lo que de justicia se le debe ála patria, demues- H2tran
1 1 2La Pensadora tran saber lo que debían executar; que no está muy lexos de la obediencia el que trae ála memoria el precepto. Pero otros muchos que parece no han nacido sino es para insultar ,deslucir, ymotejar ála misma que los fomenta, abriga, ypremia sin méritos, son los que se hacen acreedores del odioy ymerecedores de que los arroje la patria de su regazo como hijos desconocidos, crueles, ydesleales. Es casi declamación continua en los que se precian de eruditos en las tertulias, que la patria trata ingratamente ásus hijos, yque debiendo ser de estos verdadera madre ,se ha trocado, en rigorosa madrasta, amparando mas contenta álos extraños con quienes generosa reparte en abundancia sus dones. Estas voces que parecen nacidas de un zelo discreto, unos méri-
Gaditana. ii$ méritos olvidados ,ode entendimientos instruidos, son hijas primogénitas de la embidia ,la ignorancia, ypereza :yno me censuren que las ce tantas madres, porque verdaderamente todas tres concurrieron ,yse unen en estos sugetos para suscitar las murmuraciones atrevidas ,con que en todas partes pintan su patria con ios mas denegridos colores que puede preparar el odio mas fiero. Son estos unos Camaleones ignorantes que se visten del primer color que se les presenta, arrojando de si como inútil lo que les había ce dar mas hermosura. Las causas que aesto les obliga, antes de concluir este papel las veremos bien claras. Oyen álos viageros, yextraños alabar los usos, costumbres, ypolítica de otras tierras ,como los mas identificados con lo recito, y %
fí 4Pensadora ysin pararse ádiscurrir con seriedad en eí asunto ,se enamoran acérrimamente de lo que sin entenaer escuchan ,originándose de este imprudente afe&o, como consecuencia precisa de su ignorancia, un tedio contra lo que se practica en su país; ysin mas reflexión se hacen partidarios de aquellas noticias ,las subliman hasta las estadías, yal mismo tiempo ridiculizando su misma patria ,quedan muy ufanos, yse dan por premio oe su estupidez el título de impardates, yque ellos aman lo bueno aunque lo vean en los enemigos: con este axioma verdadero mal aplicado ,canonizan su ingratitud por fineza. Yo fuera muy necia, si intentase estimar ciegamente las costumbres yestilos de mi patria, sobre aquellos que en las agenas se aaequan mejor con la razón ,y
Gaditana. ii5 justicia: yfaitára álo equitativo, si pretendiera anteponer los defectos pátrxos álos aciertos extraños. Sé muy bien que en todos los Reynos ,Provincias ,yCiudades hay sus peculiares estilos, yque entre estos mismos se mesclan muchos defectuosos ,áquienes la propia costumbre oculta lo deforme, yhace parezcan tolerables aun áaquellos advertidos que mas conocen sus deferios. Pero por esto no dexo de conocer que apasionarse ciegamente por las costumbres extrangeras, sin reflexionar las circunstancias que las acompañan ,es proceder sin discurso, con ligereza, ysin amor ála patria. Todos saben que las leyes, y la costumbre que se ha levantado con la prerrogativa de Legisladora son siempre nacidas con proporción álos que las han de obser-r
!16 La Pensadora servar. Las Leyes fueron publica, swm el re -*id ^Sen cada Reyno sega., el genio de aquellos que ¡as habían ue obedecer, ydirigidas á contener principalmente áLde! ¡•tos en que mas frequemernente ,aJ''S‘ni!amc“™riporque discre- T“,, lasíru“°.el genio ¡os o-gIS-aa°res, aplicaron los reme- Gl0s de que mas necesitaba el cuerpo político de sus Repúblicas: de !? s"e«e, que lo que en unos paí- en ot "blff™dados estatutos, en o,os podran ser disparates gro- a:‘é * , C°noce o^ramfnte Dreh-ní &iaS kyeS *tue com’ res arr ““da PaíS Par*«!ares abu^j porque las leyes unjversales que son propJ¿“1 comunidad de individuos, por fundarse e0 los principios generales de '„ d“"edad, estas en todas partes guardan su fuerza, ydeben ser por
Gaditana. 117 por todos obedecidas. La costumbre sigue las mismas circunstancias; ytal vez se admira en un Reyno una acción como hija de la mas racional política, que en otro sería una desatención manifiesta. Por es- to digo, que para graduar los hombres de mas ,ómenos civilizadas las Naciones, deben atender álas circunstancias de cada una ,yhecho el parangón con prudencia, entra ía critica prudente, éimparcial áformar sus discursos, arreglados siempre álos antecedentes dichos, yen este caso son efedro de un claro entendimiento las reflexiones: pero sin estas previas noticias arrojarse állenar de alabanzas los estilos extrangeros, elevándolos á las nubes, ydespreciando los de su misma patria hasta lo infimo, es una ingratitud causada de un ánimo voltario, éindigno de la gloria de buen patricio. No
124 La Pensadora teramente los mayores lucimientos { de sus tierras; pues las usurpan la felicidad de que se llenen de individuos capaces de las mayores empresas: porque abandonando de los extrangeros lo que no es conveniente con nuestros estilos, ygenios ;debemos abrazar gustosos en la imitación las útiles producciones que todos los dias nos ofrecen, instruyéndonos con cuidado, yacogiendo con cariño ásus profesores, que asi se sirve ála patria, se aman ,yse procuran sus adelantamientos ;pero graduarlo todo por defectuoso ,solo porque son invenciones extrangeras, es ser enemigo de su país ,privándole de las utilidades que pueden aumentar sus glorias ,yvivir en él solo para completar el numero de los vivientes, igualándose en esto con los irracionales, yhaciendo ála pa- T v "
Gaditana. 115 patria los.mismos servidos que es solo disfrutarla. Pero lo que mas dignos se hacen del odio común son aquellos que siempre se quexan de la patria, ycontinuamente están satirizando álos forasteros ,lamentándose de que vienen ásus casas áUsurparles lo que de derecho natural les pertenece, jValiente ignorancia! Se quexan de sus diligencias, de sus industrias, yellos con los brazos cruzados viven siendo unos simpies espectadores de su aplicación al trabajo. Estos son los que dexé notados al principio, yéstos debían haciendo lo mismo, ydesvelándose igualmente por instruirse «vitar el motivo de su mal fundada quexa. Estudien ,discurran ,y trabajen como ellos, ysi acaso su venida les es dañosa, el modo de contenerles en sus países es huir Tom. III. Ide
12 6La Pensadora de la ociosidad, de iag etiquetas mal fundadas, yentregarse álas mismas aplicaciones ;que de esta manera imitando lo que fuere en ellos laudable, colmarán nuestras Ciudades de Vecinos útiles, ysaídrémos de la precisión de necesitarlos. Pero querer que la patria viva sin los beneficios que nos trae el trato de los forasteros, contenta solo con lo que sin mucho desvelo produce nuestra tibia aplicación, es ser sus enemigos mas crueles ,cubriendo con la capa de un zelo inconsiderado la mas aborrecible decidla que la devora. Todas estas preocupaciones dirigen sus infelices efedtos contra la sociedad discreta la destruyen en sus principales partes ,yla impiden se llene de sugetos capaces de conservarla :pues el odio mal fundado de muchos, digo de los aman-
Gaditana* 127 tes sin reflexión de ia novedad ;eí aprecio desordenado de otros por su país, yla ociosidad, decidía ,y vanidad de todos ,son las causas que empobrecen la patria, yla po^- nert en la necesidad de que se vaE ga de agenas industrias para sus alivios, ycomodidades. Esto no es querer ála patria, ni desvelarse en su ayuda; es solo conspirar todos ingratamente contra sus glorias, y anteponer lo descansado, éinútil de una vida ociosa álos beneficios que se deben procurar con desvelo ánuestra común madre* Sepan todos los que se precian de buenos patricios ,que el amor de la patria debe anteponerse al de los padres, los hijos, los parientes, yamigos; porque esta obligación nos executa, autorizada de la misma naturaleza ,óporque ninguno puede estimar perfectamente ásu I3pa-
128 La Pensadora patria sin que esta noble voluntad se extienda átodos sus individuos, ó porque de amar ánuestros mas llegados, yparientes, no se sigue que participen todos de nuestro afe&o, que es lo que nos mandan las leyes patricias ;ácuya obediencia debemos dirigir el logro de nuestros desvelos, olvidando las quexas injustas contra la patria con que la llamamos ingrata ydesconocida; porque si nosotros sabemos cumplir con las obligaciones de nuestros respectivos empleos ,estoy cierta que no será ingrata; antes por el contrario colmará de beneficios alos que mas procuren fatigarse en su servicio. Aesto inclina la naturaleza ,la buena sangre, la distinguida educación ,yel racional deseo de nuestros comunes yparticulares intereses; porque la patria no es avara de sus felicidades;
Gaditana. i%p des: emoeña ásus hijos áque se las conserven, yadquieran 5pero todas con manos pródigas se las devuelve para su recreo 5yaque- llo mismo que ella pretende como suyo propio ,es lo que átodos prepara por digno premio de las fatigas. ¿Quien será el que ingrato la aborrezca ,quando tan generosa sabe pagar los beneficios? 0m->
I?0 Omnium societatum nulla carior, quám ea, qux cum república est unicuique nostrüm, Cicer. i. oífic. n. 57, OCTAVAS, SIel sabio Ulises del amor patricio tanto llenó su corazón valiente, que de inmortal el grande beneficio abandonó por amparar su gente. Si á la miseria Ithaca sacrificio hizo del mayor bien prudentemente, guardando ausente con leal memoria el ansia de aumentar la patria Gloria. SIde la Saciedad lo mas amado. es ála Patria procurarle aumentos, que nacidos de un animo aplicado, son átodos comunes los contentos: ¿Quien tanta ruin decidía ha conservado? ¿Qaando se han de acabar los desalientos? Promovámos un bien ,que sin tardanza causa en todos de todos la esperanza. NOTA. ALOS QUE ME ENTIENDEN, Seclantem patriasartes, &: inutiie carmen, Me carpís ,¿tu quid quid desidiosus agis? Cum fueris censor, primumte crimine purges Ne tua te damnent faéta nefanda reum.
Gaditana. i3i PENSAMIENTO XXXII. Carta de una Dama. „§EÑORA PENSADORA: » Antes de hablar sobre el parti- »cuiar de mi asunto, quiero que »> me deba un aviso ;pues como »tan su afedta me sería sensible t> qualquiera desgracia que la su- »cediese. Es el caso ,que desde »> que el diablo, que no pudo ser »otro ,la puso en la cabeza el f> Pensamiento contra las malas ?> suegras, yque le dio al Publi- »co no solo las malas ,sino tam^ »> bien las buenas han levantado »tan cruelmente el grito contra »Vm. que no desean mas que cosí nocerla para vengarse del atre^= s> vimien-
*32La Pensadora ”vimiento con que (dicen) ha aja- ”s' Jsvenerables canas. Que es ^una picardía intolerable ,que «una bachillera solo porque sabe «quatro chilindrinas ,se atreva á 9» escrivir contra todo eí mundo, »sin reflexionar en las conseqüem a» cias que se pueden seguir. "Que 39 desde que Vm. dio áluz el dicho 39 Pensamiento, todos los yernos 3> se han levantado ámayores, las 39 'desprecian ,quieren que todo el 93 dia estén rezando ,yno se mez- 39 cien en gobernar las casas ,ysi 99 se resisten ,las amenazan con la 39 Pensadora ,sacan la Pensadora, 99 yles mortifican con la Pensado- 99 ra. Que hay un yerno en esta »Ciudad que todas las noches an- 39 tes de acostarse lee ásu familia, 99 ysuegra el referido Pensamien- ’9 to, encargando la observancia *3 de sus máximas ,yluego hace 39 re-
Gaditana. 133 nrezar átodos una Ave María »por la salud de quien hace tanto »bien al mundo. Esta señora suewgra enojada agriamente, ha convocado media docena de amigas *> suyas, todas suegras, con las »que ha formado el designio de »quitar áVm. del mundo, ya devsacreditando sus escritos, ópro- »> curando su muerte: ypara esto »han despachado espías para que vla busquen. Vm. se guarde por vDios, señora Pensadora ,por que »» si le pillan el coleto las suegras, r. no se cansarán hasta beberle la ?? sangre. Ocúltese con cuidado, 5? porque si una suegra ayrada es bastante veneno para infestar »una Provincia: seis que se han »conspirado contra Vm. sola, »¿que no harán? »Por paga de este aviso, so-- »lo espero me escuche con pa- 5, cien-
i4° La Pensadora nnos lleve alos dos ála sepuítu-* »ra: porque rara es la vez que á nesto se pone que no saque nueva »idéa para ahorrar alguna cosa, 9yquando lo consigue, mas con- »tentó que si le hicieran Obispo: ”me dice: Muger, ¿que te pare- »ce? mira como ya (á Dios gra- 9cías) hemos pasado el día abun- *dantemente, ysin que nada nos ”haga falta ,yno obstante he ”gastado menos que ayer tantos »quartos (porque reales es impo- ”sible) ¿ves tú como no hay me- 9jor modo de ser rico que no gas- »tar? ¿Si no fuera por mi cuidando, nos hallarámos con esto ”mas? Discurra Vm. qué consue- ”lo para la infeliz que padece tan ”penosa esclavitud. ”En toda mi vida le he visto ”hacer una generosidad ,que es 9hacerla ,ni pensarla :yo imagiwno
Gaditana. i4 1 nno que está tan íexos de esta tenración como yo de ser Capitán 5? General: ycon todo este genio nmiserabilísimo ,una vez hizo el „mas grande dispendio que se »puede esperar de su avaricia: nvino ácasa alegre ,haciendo »alarde de su generosidad, yme »dixo :Muger ,mira que bello li- » bro he comprado, que aunque ,, pequeño, encierra mas doctrina »que quantos se han escrito; es la »cosa mas discreta- ,mas útil ,y amas interesante que corre imprensa: con estas ponderaciones, discurriendo yo era algún Kempis, »Fray Luis de Granada, óla Mandre Agreda, me hallé con el de- .« cimo Pensamiento que Vm. pu- »blicó contra el exceso de los »> gastos ;yleyéndomele tres ,ó vquatro veces ,en cada reflexión »de su discurso añadía su miseria Tora. III. K»>* tres-
1 4 2La Pensadora »trescientas mas aplicadas todas á »su mezquino genio. Desde aquel ”día ha doblado su escasez leyen- »do el Pensamiento continuamen- «te ,ysiempre llenando de do- «gtos ásu Autora :ya le sabe de »memoria, yquando le pido al- »guna cosa muy precisa, se escu- »sa. con que soy muy desperdicia- ”da ,yme cita ,para apoyar su negativa, tres óquaíra máximas ”de las que Vm. en él pone para ”rebatir lo superfluo: ydespués »hace mil propósitos de seguir ”sus consejos por no verse en los ”trabajos que allí se ponderan :y 5? ála verdad, yo no sé qué teme, ”porque la mala vida que se dá, »yme hace sufrir no puede ser »peor ,aunque viniéramos ála ultima miseria. »Esta desesperación en que «me hallo, me ha puesto la pluma
Gaditana. 143 bnía en la mano, para hacer á »Vm. presente mi situación, y „ofrecería un asunto que rebata »el que pienso que no es menos bdañoso, que el de los gastos exhcesivos 3pues álo menos las mu- -«¡ geres de los pródigos tienen albgunos años alegres ,pero las que bcomo yo se miran casadas con ?? avarientos, nunca hallan alivió, bporque regularmente álas repebtidas pesadumbres de sus escase- >> zes, ónos precipitamos áuna bdesgracia ,órendímos la vida á btanta miseria: yási$ Señora mía, byá que Vm. se ha empeñado en bser corredora general con titulo bdespachado en el tribuna! de su ?> imaginación ,tóme este asuntó «entre manos, por si logro la fortuna de que el bestia de mi ma- »rido le de gana deleerle ;pues >5 ha formado tan buen concepto K2„de
144 La Pensadora nde sus opiniones ,que me per- «suaao lograr algún alivio, ya »que por mi desgracia se han do- 97 blado mis penas desde que Ym. »escrivió contra los gastadores. No sé si mis razones obligarán ,> áVm. áque me responda, por- 77 que como nunca se ha visto su- 77 jeta (según nos ha contado) á 77 hombre alguno, no podrá cono- 97 cer lo que se padece quando nos «vemos precisadas ácontempora- 77 lizar con sus extravagancias: j? cuya consideración me ha he- 77 dio un poco pesada en esta car- 77 ta, por si consigo hacerla cono- 77 cer la perversa calidad de la pe- 77 na que me aflige :yno extrañe wVm. la falta de los chistes ,por- 77 que se puede hacer cargo que 77 la vida que paso ,no puede per- 77 mitirme el mas leve motivo de i7 alegría 5ymas en un asunto en 7>que
Gaditana. 145 *> que renuevo la causa de mis sen- »timientos. Dios guarde áVm. s> muchos años, yla libre cíe ma- «rido miserable. « Serv.ra de Vm. su apasionada. la sin Ventura. Respuesta. MUY Señora mia: son tan necesarios de corrección ,el exceso de guardar, yla inclinación avarienta con que la mortifica su esposo ,que después cíe rendirla gracias por haberme recordado este asunto, daré en pronta respuesta ía satisfacción ásu deseo, porque es tan vergonzosa en los hombres de honor esta falta, que ella sola es bastante para desfigurar todas quantas buenas cualidades pueden poseer; alabando de camino su ad^- mirable paciencia ,en la que ha dado
14^ La Pensadora dado ias mayores muestras de su? bellas prendas: porque valga la razón ,Señora mía ,las mugeres que nacieron para cumplir todo el vas- to espacio ae sus obligaciones,' no deben causar admiración, guando con maridos prudentes yraciónaies ,yque no Ies dán el menor motivo para la quexa, cumplen exáctamente con lo que le es debido. L'o señora, no son dignas de las mayores alabanzas ,pues execuran aqueiio misino que es propio de su sexo, sin contradicción, ni penas que violenten sus reétas inclinaciones: pero las que como Vm. cercadas de fatigas, ycon un martirio continuo, se ponen de parte de la razón, yllevan adelante sus buenos intentos ,éstas deben ser dignas de los mayores elogios, y se nacen acreedoras de la estimación de tocios. Aunas, yáotras les
Gaditana. i47 íes obliga el obrar bien ;pues para cometer una bastardía nunca hay motivo: pero no obstante parece que las afligidas ymolestadas ,corno que vencen todas las leyes del natural sentimiento, practican una acción mas gloriosa ,ymas benemérita de los aplausos. De esto se infiere que los hombres siempre tendrán suficiente razón yjusticia para quexarse de sus mugeres, Guando no vivan arregladas ásus precisas obligaciones: todos podrán sentir su desgracia. Pero pregunto' ¿Quién tendrá mas motivo, los que la tratan bien, o al contrario? Clara está la respuesta :aquellos que discretos procuran que sus mugeres vivan contentas, dándolas todo lo que fuere licitamente necesario ,ysegún su estado para la decencia ,yporte de su casa, ypersona. ¿Luego los
14® La Pensadora ®. ue Ignorantes las mortifiquen, v nieguen lo necesario para sus regulares gastos, tendrán bien merecías su desgracia ,yno bailarán razón para la anexa %No digo tan- to, porque sería impiedad"; ñero afirmo, que estos no deben mirar con estrañeza quantos funestos accidentes vieren suceáerles, porque desprevenidos, con sus ruindades aieron causas lastimosas para precipitar la 'mas heroyca constancia: }ati se quexarán con razón 5pero sera una razón que no excitará la lastima ,porque avarientos dieron motivo P3ra que sus mugeres censasen en lo que nunca ,si las trataran bien ,imaginaran. Todos Ams. caballeros ,son de una delicadeza extraordinaria quando se miran ofendidos aun en cosas muy leves de sus mugeres: Gixe mal, que en ofensas de muger á
Gaditana. i4p ámarido se pueden dar pocas parvidades de materia :porque ,óno ha de ser ofensa, ósi io es, dificulto sea leve ;con que diré que quando discurren que les faltan en aquellas cosas que son propias de las mugares, aunque sean mínimas, que se quexan agriamente, y siempre procuran ser atendidos y servidos exádlamente como dueños de casa. ¿No es verdad? asi es: pues bien saben Vms. que la justicia ha de ser distributiva ,yque igualmente están obligados ásubvenir átodo quanto necesiten, y aun átodo quanto deseen ,si éste deséo se regula con lo lícito ,y sus posibles :pues una rnuger que se casó ,ysujetó su voluntad áun hombre, yse constituyó en ía obligación de serle su fiel compa- .ñera ,no tiene ,ni íe quedan otros arbitrios para portarse con decencia
252La Pensadora amistoso ,del resto de los hombres 5antes por esa razón misma, seguro yá de que tienes un amigo ,has de procurar con tus buenas propiedades grangear la estimación de los demás ,para que estos en las ocasiones te favorezcan. Te verás necesitado de los sabios, del favor de los poderosos, de consuelo en tus aflicciones, de compañia en tus lícitos recreos, de quien te dé la mano para elevarte, quien te sostenga en el empleo que ocupas ,quien te asegure de los temores ,yquien te avise de los designios de tus contrarios :todas estas titiles ocupaciones son imposibles de praidear por un solo sugeto; pues aunque se lo aconseje su cariño, lo dificultará su poder: para esto has de procurar amigos de todos géneros, que en todas, tus urgencias te. sirvan
Gaditana, 253 van de alivio: yno temas faitar álas obligaciones de tu verdadero aféelo, que como este crece con el bien del sugeto amado, no Je desazonan los sobresaltos de los zelos ,pues todo lo pospone ásu beneficio. Este es un golpe de fina política que te colocará en la estimación de los hombres ., con tal que inclines tus deseos átratar solo con los virtuosos ,que es el objeto primario de un hombre de bien que procura vivir según los estatutos de la mas discreta sociedad. Si la casualidad llevase este discurso álas manos de algunos que piensan que por su poder, ciencia, 6prendas personales deben ser estimados de todos, yque solo con dexarse amar., muy pre~ ciados neciamente de Deydades, obstentan sobrados méritos para Tom. IIL R- adqui-
254 La Pensadora adquirirse el afedo mas retirado; no dudo que despreciarán estas máximas, que fundadas sobre una buena educación yredo proceder, aconsejan los breves ,yútiles caminos para poder vivir entre los riesgos del mundo con menos ocasiones de precipitarse :pero no temo sus sátiras, porque desprecio sus amistosos afedos. Son estos los que se deben huir con cuidado ,porque de su comunicación solo podemos esperar fingidas expresiones ,que toda su intención es conquistar apasionados para dar aumentos ásu hinchazón y vanagloria. Te cortejarán cariñosos ,te se ofrecerán rendidos ,yliberales, alguna vez te franquearán tal qual pequeño beneficio :pero todo esto sera con la idéa de que los celebres ,yseas un continuo panegirista de las bellas qualidades
Gaditana, 255 des que se presumen poseer ;no es tu amor el que los obliga á agradarte, son sus caricias lisonjeras hijas legitimas de su amor propio 5yáeste ruin Idoliílo sacrifican las amables prerrogativas de una sencilla, yverdadera amis^ tad ¿Quieres hacer una breve experiencia que en un instante te desengañe de sus falsedades? Corrígeles su altanería ,adviérteles los defe&os de sus discursos ,ó minora justamente la soberanía de su poder, ynotarás lo presto que rebientan las minas de su encubierta soberbia ,ydesnudándose del supuesto vestido de amigos, te se manifestarán con el aborrecible de vanos ,intratables, ynecios. Muchos de estos se conocen difícilmente ,pero arrímate áesta experiencia, ylos efeélos te sacarán sin dificultad de la duda: huye R2 su
15^ La Pensadora su compañía como dañosa ,porque no conseguirás mas que enojos, iras ,ydisensiones. No pienses que la recíproca correspondencia de los amigos verdaderos dirige solo sus efedlos á nuestro particular beneficio: la Patria, el Estado, yla Religión misma son los principales interesados en este dulce bien :porque en las licitas ,ybien fundadas amistades ,como establecen su permanencia en la práctica de lo virtuoso ,la Religión se asegura, se veneran yobservan sus preceptos: la Patria se llena de Hijos capa*- ces de aumentar sus glorias 5yel estado en cada amistad particular se mira con una fortaleza ,áquien ni el temor de las traiciones ,n£ los intereses del oro pueden derribar, porque en ella se unen contentas las voluntades para ofrecer sus
Gaditana. 257 sus tesoros en bien suyo, ydespués la vida para defender sus límites, yvengar los enemigos insultos. Los buenos amigos son las delicias de las Repúblicas ,pues en ellos se fundan sus principales intereses :el que sabe ser verdadero, yfino para con su amigo, tiene mucho adelantado para serlo con su Patria $yaquel que enemigo de la sociedad no mira mas que ásu particular interes ,este pospondrá la utilidad pública, el bien del Estado, yno pocas veces el de la Religión ásus despreciables conveniencias :de estos genios montesinos yferoces salen como de infaustas semillas, las traiciones, las perfidias ylas ruindades ,porque atentos siempre ásus indignas ideas ,como solo amigos de sus contentos, en nada menos piensan que en ser útiles álos de su espe-
^58La Pensadora cíe. Por el contrario en las amistades verdaderas se admiran la observancia de las leyes, los beneficios comunicados, los trabajos agenos socorridos, los comunes iniwfe&es con crecidas ventajéis ^y los Reynos con unidos afedos que son los mas poderosos exércitos que los defienden. Nullum
Nullum majuf boni Impertí tnstrumentum est yquam boni amici. Tacit. hist. 4. c. 7. OCTAVAS. SIdeseas vivir feliz ,yamado, por tus obras procura ser querido, reconoce áel amigo con cuidado, yserás con verdad correspondido. Súfrele sus defectos sin enfado por no ser de su pecho aborrecido, conserva la amistad con diligencia, lograrás de sus bienes la excelencia. Ue es la santa amistad la que fecunda áel Mundo de placeres ycontentos: *k-la Sociedad por ella siempre abunda de lustre, de esplendor ylucimientos. Nuestra divina Ley en ella funda de su extensión piadosa los aumentos: dá miedo ála maldad, fuerza álas Leyes, yes la dulce esperanza de los Reyes. PEN-
26 o La Pensadora PENSAMIENTO XXXVII, Carta de una Dama, ”IVEuy Señora mía :Aunque *’ no Parece muy regular que una "mu£er de prendas se atreva á *Publicar los defeélos de su ma- *rid°5quando las leyes de ja mo- ”destia yhonor obligan áocui- «tarlos con pundonoroso empeño: ”como no soy la primera que ha- 9> S° dexemplar de esta acción ,y 9*alentada con no haber oido crí- "tÍGa alguna sobre las anteceden- ”£és Cartas, cuyos asuntos son 99 deia misma especie: me he de- 9> terminado atomar la pluma ,y 99 P0iiSf en su noticia toda la causa de mis pesares ,para que ea su
Gaditana* 261 su respuesta, como acostumbra, ,> emplee sus reflexiones, ycor- „rija los disparates del Esposo, »que me ha tocado en suerte; „pues me parece que no dexará ,> de hallar materia sobre que dh ?? latar su crítica* »Yo, Señora Pensadora, por dar gusto ámis Parientes, me »hallo casada con un caballero »> de abanzada edad ,pues sin du- «da ,quando él tenia cumplidos »quarenta años, aun yo no ha- »> bia visto la luz del Sol. Todos los que me aconsejaron admi- »> tiese este desigual Matrimonio, 99 me pintaban un hombre ancia- 9>no con las prendas mas dignas 99 de estimación que se pueden desear: me le figuraban como 99 asiento de la prudencia, patria «de la discreción ,libre de las »desordenadas locuras de la juven-
2La Pensadora ns r u^nerida :yel otro dia que sa~ ”de casa con mi madre áoir ”UÍ1 Sermón ,luego que me vio nausente, aviso ásu embeíezo, y ”tuvo / la osadía de mandarla ve- ”nir ámi casa para verla :esto ”no es fingimiento de la familia, ”porque habiendo dado la vuelta ”con alguna brevedad, hallé ála ”fiama de mi viejo esposo sentada ’3acabezera de la cama, ylas ”cnadas muy ocupadas en servirla ”el refresco. Discurra Vm. qué ”vista para quien sabe sentir, y ”mas con el poco reparo de pro- ”seSUír en festejarla, sin. supo- ”ner alguna fingida apariencia »para intentar deslumbrarme :an- ”tes Por e*contrario ,después que ”llegó la noche, la mandó con »un criado para que la acompa- ”yno ie merecí la menor ”isculpa ,ni palabra sobre una acción tan indecorosa.
Gaditana. »Este menosprecio ,ydesa- «tención grosera son los que han „colmado de penas mi corazón; jj pues el ver que me estima tan »poco, que ni aun cuida de sa- «tisfacerme con engaños ,para »disimular sus erradas ideas, me »tiene tan agena de consuelo, que »no sé áque parte acudir pa~ vra hallar alivio, porque el ca- »mino de la paciencia yá no le „encuentro, ysolo se me propov. nen para aumento de mis pe- >sares unas locuras que no dexande tener bastante parte en ?> mis sentimientos. Nada me cauvsa mayor impaciencia ,que el vér un viejo tan verde, ytan ventregado ásus diversiones, que «no piensa en otra cosa que en necedades como si tuviera vein- ”te años. Sus compañías regularía mente son jóvenes distraídos con Toril. JII, S»quie-
270 La Pensadora )> quienes alterna en todas aque- »> Has cosas propias de su corta *} edad :en fin él es un muchacho »de sesenta ycinco años, yuri »viejo de veinte, que igoranté vive ahora como si principiára vsu carrera. »> Todo esto que he referido, 99 yel ver que mi esposo no es »el único que vive de esta suer- 9? te me obligan ásuplicaría tome por empeño el dar algunas s> correcciones áestos ancianos «inconsiderados ,que sin hacer 9? caso de las navidades que tie- 9> nen acuestas ,se divierten ,fes- 9>tejan ,yvisten como si no estu- 99 vieran álos umbrales de la 99 muerte; pues aunque todos nos 99 vemos en el mismo riesgo ,no 99 obstante ellos seguramente tie- 99 nen andada la mayor parte de »su camino, Vm, no atienda ála »> se-
Gaditana, 271 „sequedad de mi Carta sino asu „objeto, que si le agrada, podrá „con su respuesta dar alguna vi- „veza ámis mal limadas expresio- „nes :Dios guarde áVm. muchos 97 años, « Servidora de Vm, La Inocente engañada. Respuesta, MUy Señora mía: Vm. me quita de la mano un asunto que yá tenia casi concluido quando recibí su Carta ;el que abandono gustosa por esta vez ,para hablar un poco sobre una extravagancia tan digna de reparo: pues yo misma me he reñido por no haber previsto un asunto tan visible, antes que la costára el trabajo de noticiármele. Sin duda Vm, tiene sobrada razón para quexarse, pues S%se
172La Pensadora ge vé casada contra su gusto con un hombre anciano, que en lugar de agradarla para que pueda llevar con menos pesadumbre la desigualdad del lazo, la olvida ,desprecia ,ycontra todo el orden regular de sus años la dá zelos con eue la mortifica. Me dá lástima su desgracia ,pero todo esto que ahora sufre ,es efedo de la ligereza con que abrazó un estado tan desproporcionado: al que sin duda mas la inclinó (esto entre nosotras) la buena presencia de sus doblones ,que la que tanto pondera de un hombre de sesenta ycinco años. Sobre este asunto vea Vm, los Pensamientos diez yseis, yveinte y tres, mientras me entretengo con los señores ancianos. También cumple el Invierno Jas obligaciones de su estación, quando nos desagrada con la continua.-
Gaditana. 273 tinuacion de sus lluvias, la molestia de los fríos ,yla tristeza de sus largas noches 5como el verano con la alegría de sus mañanas, lo apacible de los vientos, yel buen olor de sus flores :todos cumplen exádtamente con el orden áque los destinó la naturaleza 5y si alguna vez se siente en medio de las aridezes de Enero algunos calores extraordinarios, no obstante que en lo aparente agradan, se temen los efectos contrarios á la salud por lo irregular de la estación. De la misma suerte nos agradan las inconsideraciones de los muchachos ,ylas vivezas de los jovenes, que la prudente conduela de un anciano. Todos en su edad cumplen perfedtamente con hacer bien el papel que representan :pero con esta diferencia ,que si se admiran en la juventud las ac-j
174 acciones cioso La Pensadora reguladas seguri el juiestilo de la ancianidad ,se llenan de aplausos álos sügetos, porque se conducen apesar de sus pocos años por las sendas del acier- to :pero qüando se nota en un hombre de abanzada edad que vi- ve entregado álas pasiones de lá mocedad ,en este caso se hace objeto ridiculo de las sátiras ,yel Mtfbi gratia de lo risible ,ydes- 'preciable* Yo no se Como no se corren dé •vergüenza los ancianos quando sé arrojan árepresentar él papel de galan en el teatro del mundo, pertenéciendoles de justicia hacer los barbas, cuya obligación es solo dar consejos, yestorvar los delitos* ¿Que entremés se puede desear mas gracioso ,yque mueva mas la risa que el ver áun hombre podrido dé años ,ylleno de arru-
Gaditana. 275 arrugas esforzarse áfestejar una dama, quando todos sus aiientos son entes de razón ,que solo pueden ser algo en las locas ideas de su fantasía? Verdaderamente que es una ocasión la mas áproposito para reirse átodo trapo. Aquel deposito de navidades que apenas es dueño de sus acciones ,pues en trémulos movimientos denota una cercana ruina de lo viviente ,impropiamente cumple con su estado, vistiéndose de sobre salientes galas ,yprocurando echar piernas ,quando apenas se puede tener en pie. ¿Quién yá solo había de pensar en ajustar bien las cuentas de su larga vida ,para prevenirse al descargo, no incurre en una ignorancia ,quando inconsiderado aumenta las partidas de sus deudas ,sin que piense en aprovechar el poco tiempo que le queda para satis-
La Pensadora satisfacerlas? No tiene duda; y estos defeétos son los que mas destruyen la buena opinión, perdiendo en poco tiempo todo el honor ygloria que se había adquirido en la juventud. No quiero acordarme de los ancianos, quando en los últimos tercios de su vida se cargan eon el peso de un Matrimonio :porque sé muy bien que su mismo arrepentimiento será el mejor aviso; ni me detendré en reconvenir álos que casados ,ydebiendo ser por su edad^ el exemplar del mundo, añaden álo desagradable de su vejez las quexas de las ofensas, entregándose ádevaneos que son tan contrarios ,no solo áellos, sino á los hombres de todas edades; porque estos mismos encuentran la reprehensión en sus vanas empresas. Son estos como los negociantes
Gaditana. 277 tes que se consideran quebrados, pues no pudiendo satisfacer las deudas contrahidas, se aventuran ánuevos empeños, yse adornan de galas con cuidado para ocultar, ydisimular las considerables pérdidas que padecen en sus caudales, manifestando abundancias, donde solo se encuentran escasezes. Esto es tomar el asunto con la vista un poco ratera :pero elevando mas el discurso ,¿no es un dolor grande ver entretenidos en puerilidades, ydesordenes áaquellos mismos que habían de ser la norma de las Repúblicas ¿¿Como se ha de portar la juventud que naturalmente reverencia ,ytoma el exemplo de los ancianos ,si los mira entregados álos desaciertos, ybien hallados con las pasiones de la juventud? Ael ver esto, se afir-
284La Pensadora ydébiles al menor impulso de un desorden ,darán en tierra con todas sus aparentes gallardías ;y entonces quando pretendan enmendar el tiempo que han perdido, Íes será dificultoso, porque no habrá facultades ,ni sugeto que lo pueda practicar. No se avergüencen de ser viejos ,porque si no violentan Jos efe&os racionales de la vejez, disfrutarán dichosos todas Jas comidades que su prudencia ofrece: serán honrados, con veneración ,escuchados por dofíos, imitados como virtuosos ,obedecidos con amor, temidos por sus experiencias, ybuscados para que aconsejen :pero si alejan de sí los anos, ointentan hacerlos retroceder con sus acciones ,yerrada conduéla ,procurando no parecer viejos: apartarán juntamen ede su opinión todas estas apetecibles qualida-
Gaditana. lidadescomo diametralmente opuestas álas inconsideraciones ?ya! vicio. Discurro queda Vm. servida: ypara su alivio solo la deseo el que su viejo esposo reflexione tal qual vez, que la excede por lo menos en el número de quarenta años: muchos la dispense la Divina pro-, videncia ,&c. Servidora de Vm, La Pensadora, Tom. III. TMulta
Multa ferunt anni venientes commoda secumy Multd recedentes adimunt Horat. de art. Poet. SONETO. SIde la Ancianidad lo venerable desecha tu pasión aborrecible, que vivas con honor es imposible, ymuy posible vivas despreciable. La juiciosa opinión la hace estimable, la Ciencia ,yla virtud apetecible^ yes de todos objeto muy risible, guando del vicio sigue lo mudable. Los años que te oprimen, te guarnecen de reélitud, veneración, yCiencia, con lo que tus aciertos mas florecen. No los desprecie, no, tu inadvertencia, que si tus mocedades reverdecen, se apartará corrida la Prudencia. PEN-
Gaditana. 287 PENSAMIENTO XXXVIII J*Ja fingido nuestra viciada naturaleza tal saynetilio en la indigna práctica de la murmuración, que pocos son los que se libertan de verse cogidos en esta traydora red. Apenas en una conversación se finaliza el común estilo de las cortesías ,ypreguntas de novedades ,quando insensiblemente se deslizan aun los mas circunspectos hácia esta fingida diversión de criticar las acciones agenas ,ybeben tan gustosos todo el vaso de este mortal veneno, que no conocen los daños por mas que les avisen los escarmientos. En las tertulias, y compañías donde faltan las picanr tes sales de este abuso :mejor me T3ex-
288 La Pensadora explicaré :donde todos no se entregan álas censuras crueles, yá las sátiras sangrientas, con las que sin piedad se destruyen yhacen pedazos la buena fama yhonra de los ausentes, todo es frialdad ytibieza $yparece que se hallan como violentos sin aquella diversión depravada. Decía Esopo ,que la mayor parte de los hombres trahían alforjas ,en cuya delantera colocaban los vicios ydefe&os de sus próximos para tenerlos mas á la vista 5yálas espaldas echaban descuidados los suyos propios por alejarse de su conocimiento. Pero han de reparar los que sigan esta errada máxima, que mientras se hallan divertidos en desmenuzar yrecorrer las agenas faltas, que otros por pagarles en la misma moneda ,registran la alforja de sus espaldas, ysacan ála plaza
Gaditana. zSp za lo que tanto procuran ocultar* quedando de esta forma castigados por los mismos filos. Ciertamente que si todos se hicieran esta reflexión, de que aquellos que les oyen con gusto murmurar ,y añaden pábulo ála voracidad de su malicia, son los que, apenas vuelvan la espalda, les hacen objeto de sus censuras, yasunto de sus sátiras ,que mas de quatro se detuvieran de tan infame delito, y procuraran no dar motivo con su mordacidad áser vengados por los mismos términos. De la murmuración han hablado muchos ,ytambién el Pensador de Madrid 5pero de la especie de detracción que intento rebatir ,aunque se ve comprehendida tácitamente en aquellos discursos ,no la han tratado de intento, ni aun me parece que por incidencia ,lo que anima ámi
19oLa Pensadora pluma áexecufarlo; pues la oportunidad del santo tiempo en que estamos, ylo común que se ha hecho en todas clases de gentes ,me dá motivo para no despreciar la idea. En estos devotos dias de Quaresma debemos retirarnos todos ai sagrado de los Templos, huyendo de los yerros en que nos hemos visto aprisionados ciegamente ,para c|ue en tan seguro refugio co*- bréfiíos la libertad que teníamos perdida entre el tropel confuso de las preocupaciones defediuosas. Debemos oir con humildad resignada los provechosos avisos que se nos franquean en los Pulpitos ,para que ásus santas reconvenciones huyamos de las torcidas sendas del vicio ,yguiemos nuestros pasos por el amable camino de la virtud. Este es el fin de tan sagrado tiem-
Gaditana. 2pi tiempo, yel que debíamos apetecer toda la vida :pero causa un dolor grande el ver átantos que solo van álos Sermones para hacer crítica de ellos, yhallar asun- to en que cebar su mordacidad. Esta impía murmuración es el objeto de esta semana $no me censuren la idea ,porque en el tribunal de una Pensadora no será estraño se trate una materia de tanta importancia $pues siendo el Ministro que las presenta el pensamien- to ,alcanza su jurisdicción donde llegan los términos de su voluntad. Tampoco temeré la crítica de los embidiosos ,porque los genios amantes de la verdad ,no tendrán ámal que una Pensadora católica christiana ,por la gracia de Dios, se ponga ádiscurrir sobre la estimación de los principales instrumentos de nuestro bien ,que son los Predicadores, No
aLa Pensadora IX Tohay acción mas fea, ni mas contra toda justicia que la desenfrenada osadía ,con que toda especiede gentes se ponen de intento á censurar los Sermones, yáburlarse en sus conversaciones de los MíMSTROS del ALTISIMO. Estos quando van áun Sermón son llevados por una curiosidad impertinente, yasisten áellos con un animo estragado, ysin deseo de aprovecharse de su doctrina $párando la consideración en las voces yacciones ,yen su buena 6 mala colocación. ¿No sería ridiculez digna del desprecio el ver áun enfermo, que entrando el .Medico avisitarle para ordenar los remedios conducentes ásu mejoría ,se pusiese con empeño áfiscalizar su modo de hablar, el manejo de sus aforismos ,ylas ideas del sistema as su curación? Sin duda, que todos
Gaditana. 2<33 dos burlándose, le dirian: Sí Vm, quiere libertarse de los accidentes que le afligen ,no se páre en frioleras ,ytome los remedios que le rezetan, porque el Medico solo intenta curarle, yno deleitar su curiosidad con el modo de la curación. Son los Predicadores Médicos sagrados de nuestras almas, todos procuran el remedio de nuestras dolencias, con que todos debemos sugetarnos ásus consejos, y no despreciar sus avisos por menos gratos al oido :yasí el que asistiere álos Sermones con los mismos deseos de encontrar la salud espiritual; que un enfermo de aliviarse de los males corpóreos, no será osado en criticar la gracia, la presencia, la voz, yacciones del Predicador: admitirá en el fondo de su corazón las sólidas verdades que le comunican, ycon la
jo oLa Pensadora no sea muy obscuro, pero sobre Sermones, es meterse en sembrado ageno, yexponerse ádecir mil disparates. Confieso ,que un Sermón trabajado según todas las regías de la verdadera Oratoria ,y dicho con una particular gracia, será mas grato álos oyentes ,ytal vez hará mejor efefto en los corazones, porque junta ála fuerza de las verdades que aconseja el dulce atractivo de la Retorica. Pero, ¿por qué estos sean tan dignos del aplauso, nos habernos de tomar la licencia los ignorantes, ylos que no lo sean de censurar áaquellos que no pueden execuíar otro tan- to iquando estos podran tener mas espíritu, mejor intención, ymenos ansias por sus particulares lucimientos ?No hay razón por sofistica que sea, que se atreva áhonestar este. irreligioso atrevimien- to.
Gaditana. 301 ío. Nos predican lo que debemos saber: nos ponen presentes los yerros, ynos manifiestan la virtud ypúés el entendido arroje la paja de las expresiones humildes, la falta de hermosura en el estilo, la debilidad de los pensamientos^ yabraze con corazón pió yreligioso el grano de la verdad que allí está mezclado ,ysaldrá con aprovechamiento ,ycon mérito; El ignorante calle humilde, yobedezca- gustoso, ycumplirá con lo que le manda su Religión 5que ha¿ cer lo contrario es tener poco respeto álas altas verdades que se nos ofrecen en tan santo lugán j Parece que oygo las replicas de roas de quatro críticos, de estos que se discurren ijguáles áÍos-GN cerones alos Demóstenes ,yáloé Sénecas ,y.eri realidad de nada están mas lexosj que dicen jarían- Tom. III. Vciosos;
3o2La Pensadora ciosos :Sin duda esta muger pretende que un hombre de luces se muestre insensible álas ignorancias de algunos que mas nos muelen que nos predican. La misma réplica solo por la expresión de sus voces es digna del desprecio. En la cátedra del Espíritu santo, en aquel lugar canonizado por el mismo Dios para nuestra enseñanza no se deben suponer ignorancias, pesadeces, ópoca gracia, sí, se oye con oídos pios, devotos ,ycatólicos ;ysi algunas veces se escuchan cláusulas no bien explicadas, textos violentos, ópruebas sin relación al principal objeto 5todo esto se tiene como accidental que no varía la substancia de lo que se debe creer, ni obrar en una coma, Lease el Sermón de el mas inep- to principiante, procúrese apartar con cuidado ,ósin cuidado quan- to
Gaditana, 303 to inútil en él se hallare, yluego al punto se encontrará limpia ,y brillante una verdad Evangélica que fue el objeto de su trabajo :no obstante que por su corta capacidad no consiguió adornarla según su dignidad yhermosura. Así sin la menor duda sucederá: pues si siempre, nos predican lo que debemos exécutar, yel modo mas exac- to de pradticar nuestras christianas obligaciones, ¿porque no las abrazamos gustosos ,apartándonos de nuestra inconsiderada crítica %Pues el enfermo que gradúa la eficacia de la medicina por la exterioridad del vaso ,mas procura el deleite de los ojos que la sanidad de su dolencia. Habrá muchos que intentarán hacerme partidaria de una de las dos opiniones en que vemos dividida la Oratoria ,pero no lo "V 3con- _
3o4La Pensadora conseguirán con certeza ,porque he procurado con todo empeño ocultar mi inclinación: lo primero. porque no tengo ciencia suficiente para graduar la disputa: lo segundo, porque no es del asun- to que trato. Estas porfías entre personas no facultativas siempre son odiosas, yarriesgadas 5yasí nos debemos contentar, con oír deseosos de conseguir el remedio dé nuestras espirituales dolencias, sin que trascienda nuestra osadía á publicar las faltas de unos, por llenar de aplausos áios otros.;' esta controversia está sugeta. átribunal tan superior, que nuestra curiosidad solo le registra en adoraciones. Mientras nos permita uno y otro modo ,los dos habernos de recibir obedientes ,sin que la mordacidad de los ánimos viles se valga de sus pasiones para la detrae-
Gaditana. 305 tracción injusta, pues ésta siempre será digna del mayor castigo. Los que de esta manera se entregan ámurmurar de los Sermones ,son aquellos que aborrecen la luz, porque están contentos en su ceguedad. En los Sermones predicados según su genio óinclinación se halla la verdad, es así; pero no la ven ,porque divertidos con la coordenacion de las voces, la sublimidad de los conceptos, la estruéiura de la oración ,la multiplicidad de los textos ,los pensamientos nerviosos, yla claridad de las expresiones, como no van áotra cosa, en esto páran la atención ,yel fin principal le abandonan }pues como consigan salir deleytados (según su gusto) quedan contentos ;pero si oyen Sermones que no son de su didtamen en el estilo, como no encuentran lo que les
5ó6" La Pensadora les agrada ,yse les pone delante ía verdad ,porque no los halla divertidos en otra cosa ,se desazonan ,yluego al punto nace su murmuración. No consideran en que todos los que ocupan aquel lugar, llevan la intención mas alta que se puede apetecer :los que no panegirizan álos Santos, nos delinean sus virtudes ,porque veamos de los medios de que se valieron para merecer tanto con Dios ,ynos alentémos apraflicarlos para ser igualmente como ellos felices. Otros nos enseñan la observancia dé los preceptos de nuestra ley, yel modo de cumplir exaétamente con sus divinas máximas. Otros nos reprehenden nuestras inconsideraciones, ydefedros, ynos declaran los castigos de que se hacen dignos los delinqüentes: para conseguir estos san-
Gaditana. 307 santos fines las dos opiniones toman distintos rumbos 5pero siempre vienen áparar en un mismo punto, como ácentro de todos los deseos católicos 5por cuyas razones debemos oir siempre atentos yhumildes las voces de los oue nos predican ,sin andar murmurando de sus accidentales faltas. Tengan todos presente, que estos santos hombres, se desvelan y afligen con los estudios por nuestro bien 5yque respecto áque solo procuran nuestro, beneficio, debemos atender áque el ánimo con que nos le ofrecen ,es acreedor de los mayores agradecimientos 5por- que en toda clase de beneficios no se debe atender álas qualidades que los diferencian ,sino al sencillo, inocente, ybien inclinado corazón de quien los franquea ,debiendo corresponder áesta preciosa
3o8La Pensadora sa circunstancia con un agradecido reconocimiento. Así lo hizo Sócrates con uno de sus discípulos llamado Eschínes :pues siendo éste muy pobre ,yviendo que los otros^ condiscípulos regalaban mucho asu Pvíaestro, impaciente por satisfacer el deseo que tenia de ser agradecido ,se llegó un dia animoso, yle dixo: Alada encuentro en mi pobreza que siendo digno de tu mérito pueda darte ,cuya sola consideración es la que hace mi necesidad intolerable', pero por complacer al ansia que tengo de servirte ,te doy gustoso una sola alhaja que poseo que es ámí mismo .este don que te ofrezco,aunque inútil ,te suplico no le desprecies ;ypiensa ,que quando todos te colman deriquezas,les que- . dan muchas masjpero ámí ninguna otra cosa me resta , Agradecido So—
Gaditana, Sócrates áun corazón tan bien inclinado ,le respondió: Esto que me ofreces verdaderamente lo aprecio como al mayor regalo :yen prueba de mi agradecimiento pondré todo el cuidado posible ,para que tú átí mismo vuelvas mejor que te he recibido. Este es uno de los muchos exemplares que nos conservan las historias para nuestra confusión pradlicado por hombres que se hallaban ofuscados con las tinieblas de la Idolatría. Eschínes pobre discípulo ,cuyo caudal era solo un deposito de buenos deseos, se ofrece ásí mismo porque no tenia otra cosa :y iSócrates agradeciendo la sencillez de su corazón, yel ánimo generoso que manifestaba en lo poco que ofrecía ,lo estimaba tanto, que en lugar de murmurar, yreirse, de la oferta, se dá por servido, y
3iLa Pensadora ”fuera de lo justo. Sepa Ym. si »acaso antes no ha tenido noti- »cía que aquellas cosas son pro- »pías nuestras ,que dependen de »nosotros mismos, como las incli- »naciones, los deseos, yla virtud, ”&ci las agenas son las que no »dependen de nuestra voluntad, »-y se nos proporciona su pose- ”sion de causa estraña, como las »nquezas, el cuerpo, ytodo aquello1que ha de venir ánosotros »de otra mano. De la pérdida de wJas primeras ,como que son hi- ”i38 propias :de las operaciones »de nuestro espíritu, se ha de cau- «sar en nosotros un sentimiento *grande ,porque su falta viene «-de nuestro descuido 5pero se ha de advertir que esta pena ha de »ser muy racional, proporcionan- 3> Ͱssuspiros al dolor que de- Mbe en el alma la fealdad de (f
Gaditana. 517 »de una acción mala ,para de es- »ta manera procurar libertarse del defedo. Pero de las cosas agenas »en que se incluyen los maridos, »los padres, los hermanos, &c. »cuya posesión se nos ha fran- »queado por limitado tiempo ,su pérdida se ha de sentir ,no lo »niego 5pero se ha de procurar, »que el dolor sea quanto menos se *pueda ,porque de lo contrario, es querer suponer propiedad erj ** lo que es imposible que nadie la «tenga. Esta ¿odrina que casi to- *> dos los Filósofos antiguos nos »dexaron en sus escritos, se ha »hecho tan rara entre los chris- »tianos ,aun alumbrados con la *» luz del Evangelio ,que parece, «que de propósito se han empe- «nado en olvidarla ,quando tan »entregados se miran álos indis- »cretos llantos, portándose en es- Tom. III , Xto
3i8La Pensadora 5? to muy contrarios álas máximas »> de la razón ,yde nuestra ley. Vm. ha tenido el pesar (que .» confieso que lo es) de haber per- Wdido ásu marido en ulo mejor de su edad, quedando por esta ydesgracia, triste, sola, ysin con- Asuelo: pero precinto, ¿quando 5> se casó con él, Je juzgó mortal* #óinmortal ?Clara está la res- ~puesta :dirá Ym. que bien sabia »que se habla de morir, pero que nno imaginaba que fuera tan pres- 5? to. jVálgame Dios, señora, y »quantas la acompañan en sevmejante desatino! No discurría «que fuese tan presto. Pues, ¿en »que fundaba esa confianza? ¿El ”que ha firmado un vale ála vo- »Juntad del acreedor, se estraña »quando viene áexecutarle por «su importe ,sea tarde ó tempra- »no ?Ño,Señora ,antes por el »con-
Gaditana,' yi p )> contrario ,como ignora el cüa, „vive prevenido de antemano, y „se halla pronto para quando lle- »ga el tiempo de la satisfacción. »¿No es átodos notorio que la »vida nos la presta el Autor de «ella por el tiempo de su volunntad ,sin que anteceda ningún »» mérito de parte nuestra? Así es: «luego debemos esperar su termir- „no todos los dias ,agradecien-, »do todo quanto nos la díspense, ysin entristecernos porque nnos la cobre quando menos es- »perabamos. Me consta que su difunto esposo tenia prendas dig- »ñas del mayor aprecio ,yque «por tanto su falta debe ser sen- »tida con prudencia: pero dígame, «señora viuda afligida, ¿nó fué »dádiva del Todo-poderoso esta »> felicidad que ha poseído ,pues sin merecerla se la prestó liberal? X2»Es
3^0La Pensadora *? Es cieno :pues si fué su voíun~ s>tad que solo por este tiempo la «disfrutase, porque como dueño »no tuvo por conveniente dársela »mas?Iáque vienen los senti- »mientos ,los llantos, ysuspiras »inconsiderados? Parece que es «tácitamente argüir contra las alntas disposiciones ,óno asentir á vsus justificados decretos. Señora -v mia ,Vm. llore ,ysuspire con tanto afan $pero no piense que en esto hace lo que debe, porque ”no son las lagrimas ,yel injusto ”deseo de la muerte lo que manifiestan un verdadero sentimien- 9y to ,antes denotan un ánimo apo- »> cado, servil ,éinferior átodos 9> los acasos de la suerte. Para que vea como se ha de portar en su «desgracia, haré los discursos mas comunes, porque las particulares reconvenciones muchas ve- »ces
Gaditana. 321 ** ccs lastiman ,yno convencen «los entendimientos preocupados. ”La verdadera ,ydiscreta ”grandeza de un corazón christia- ”namente generoso consiste en ”amar solo lo virtuoso, yen vi- ”vir tan dueño de sí mismo, que ”se considere sobre todos los in- ”fortunios de la suerte :de modo ”que tanto se dexe llevar de lo ”honesto, yla virtud, que ante- *’ ponga aesta feliz posesión to- ”dos sus deseos 5ytan sufrido ”se ha de presentar álas desgra- ”c*as, que en nada desdiga su ”constancia de la dignidad de un ”racional entendido. Todo con- ”sLte en mirar las cosas como ”e^as s°n en sí, sin ponerse á ”registrarlas con los anteojos de ** ^as pasiones. Se entristecen los ”hombres quando pierden la hancienda por una desgracia, quan- »do
La Pensadora «do se les muere algún pariente »muy cercano, algún amigo, óse a. ven enfermos 5yno les causa *>• la menor pena el perder la fa- >> tna. por su errada conduéla ,1a «salud por sus desórdenes ,ola inocencia del corazón por la vil «práélica de lo inhonesto* ;[Que jj errados que son nuestros juicios! 9>jDespués de tantas experien- »• cias ,tantas recomendaciones ,y atantas plumas como se han fa- »tigado en regular nuestras ope- 55 raciones ,cerrando á todo los »ojos del entendimiento nos dejj xaffios llevar de nuestras apre~ «hensiones por la torcida senda del engaño! Sientan todos, ymué- >> ranse de dolor quando pierden por su causa una de aquellas «hermosas alhajas que adornan, y vagracian ánuestro espíritu :lio— »ren yse lamenten porque igno- » ran-
Gaditana. 323 nrantes se desposeyeron de tanto »bien: qué razón tendrá su des- «cuido para este llanto: pero ma~ »r nifestarse inconsolable por la «muerte de la muger, la arriesga- »da enfermedad del hermano ,ó «amigo ,6la perdida de la ha- *> cienda ,publicando sus senti- »> mientos ,es una debilidad del *> ánimo ,yes no sugetarse vo- ?? luntarios álas sabias disposicio- »' nes divinas, 6manifestar mucha »cortedad de entendimiento. »Aquellos corazones oprimi- »dos del peso de las desgracias, »que todo su esfuerzo le dirigen ”ai llanto sin querer encontrar con '> el consuelo por un triste efecto »de su cobardía, son unos áni- ”tnos entregados en el afeito al ”descanso, álos placeres, yre- 5» galos, yque para nada tienen ”aliento mas que para lo deleitable ??
324IiA Pensadora «ble ygustoso; estos en sus mismas lagrimas están demostrando s’que nada apetecen mas que su »comodidad ysosiego $yciega- ?> mente ocupados por sus deíicio- *> sos deseos ,les hiere sensible- 99 mente la menor desazón, óel mas leve infortunio. Son estos ”como los cavallos por domar ”que acostumbrados ásu libertad* *> yagenos del trabajo ,apenas les *toca suavemente la mano del que *> procura adiestrarlos, quando co- *> mo si Jes cayese encima todo uri ”monte se sienten, yexplican ert »> inquietudes sus temores ;áestos *> espantadizos ypoco sufridos sé »les desprecia por arriesgados ,y ** de ni ala casta: pero aquellos de ** ánimo generoso, que aunque les «oprima Ja espalda el mas pesado n§¿ut;te ,hacen gala de su serví— ** lumbre, yllevan el trabajo con í> ale-
Gaditana» 5-5 nalegría jáestos se les dá el nom- »bre de castizos, yse les estima »en gran manera» Se halla núes- »tro corazón sugeto al combate »de todas las pasiones, yes la ofi- Vciña en que se labran las armas- ”que le dan la muerte :por tanto wes preciso acostumbrarle siemwpre ávencerse ,yátener domi- »> nio sobre todos los sentimientos ** del animo :esto se consigue en- «sayandole ásufrir los pequeños «infortunios, para que se halle en "los grandes con esta repetición «de ados generosos capaz de no ** sentirlos, yde conducirse con su ** peso con semblante sereno y wtranquilo» ”Salga de entre los errores de ”Gentilidad el famoso ,ynun— ”ca bastantemente alabado Epic- »> teto: este heroe de sí mismo que ”SUP° hacer llegar su vencimien- »to
33¿ La Pensadora „entregado al regalo ydeleyíes, 55 en esíe caso la decidla, la igno- 55 rancia ,ytorpeza le destruyen 55 11135 C[uetodos los trabajos ;y 3jesta es la causa porgue se de- 55 ben procurar con cuidado para j, nuestra conservación. Adviertan 5?los quexosos de la suerte ,y 55 aquellos que tanto sienten sus pe- 5, sares, como antes, bien conside- „rado tienen que agradecer, que 55 110 llorar sus miserias, pues es- «, tas res orrecen lo que debían „apetecer ,que es exercitarlos pa- 5, ra que se aparten del vacio ,yse 55 bagan fuertes álas enfermeda- „des. Muchos se están viendo que 3, en sus prosperidades yabun- 5, dancias, apenas lograban un día 5, cíe periedta robustez ,todo efeélo 35 ae su delicada vida ,yahora 5, que se hallan pobres de bienes, 33 se miran ricos de salud, ylibres 55 be
Gaditana. 333 ,, de los accidentes que los opri- 5? miari. Yestos se-quexarán yle-? „cantarán el grito contra su suer- „te ,ponderándola como la mas „cruel 5quando la podían colmar „de alegres epítetos, llamándola „discreta, compasiva, ypiadosa^ „pues con quitarles Ibs bienes fin- „gioos, les ha dado el único bien, „si le hay en este mundo que es la „salud? Quexense,.pero sepan que „sus mismos lamentos manifiestan „un ánimo estragado, yruinmente „afedto álas delicias, siempre con? „trarias átodo buen juicio :que-* „xense, para que en su injusto lian- to alimenten un verdugo que 3, castigue su indiscreción yvileza. ,, Es asunto digno de la risa el ,, ver ámuchos de estos que refiero „anhelando por gobernar todo el „mundo 3yla corta república de 3, su interior no aciertan áregtdar- Tom. IJI, ?? la
33 3? S34La Pensadora 33 la con la razón :el menor con- 3,rano acaso, la mas leve inqu¿e. 3, tud descompone su juicio ,yw ”PreciPll;aen un mar de sentimien- „tos, quedando arruinada la -fingí. 3, da estatua de su soberbia al pe- ”queno golpe de una piedrezueJa -infausta, EL hombre que nació para señor de todo lo criado ,su principal dominio le tiene en sí „propio ,ymal podrá arreglar lo 3, que inmediatamente no depende 3, de su voluntad, quando tan ignorante se muestra para corregir lo *2?*“ halia suÍeto á™querer. 3, Ao hay que arguirme con impo- 3, «bies,que quando la razón es se- 3, ñora absoluta de nuestro entendí- 3, miento, no_ permitiendo que usur- * 33 pen su mando las vanas aprehen- 3, «iones ,ylas siniestras intetigen- 33 Cías ,en este caso no solo es pod- 95 bIe>sino fácil, pues sabe su, ?? Perar
Gaditana. 355 perar los mayores infortunios , apartando los inconsiderados sen- „timientos con el laudable uso de 77 „la constancia. „El famoso Sócrates para acos- „tumbrar su ánimo ála constan- „cia ,le exercitaba haciéndole su- „frir los pesares domésticos, aunque fuesen enfadosos. Toleraba „con admirable valor las impru- „dencias de su muger Xantipe$ pues ésta no se cansaba de moles- „tarle de dia, yde noche. (Quántas „Xantipes leerán este Pensamien- ,3 to. )Admirado Alcibiades amigo „suyo de tanto sufrimiento, le pre- 3, guntó, ¿por qué razón no arroja- 5,ba de casa una muger tan mala? „Alo que respondió el Filosofo, 5, manifestando la constancia de su 5, entendimiento :Que ¡guando su- ,, fría tales pesadumbres ,se acos- 3, tumbraba yexercitaba para to - le- 5?
53^La Pensadora 55 levan mas fácilmente las injurias 5i ytrabajos de la suevte fuera de „casa, ,, . Para mayor prueba de „éste ánimo desengañado ,ysupe- „rior átodos los sentimientos na- 3,turales ;ypara que se vea su 55 constancia en las desgracias ,que 51 no es pequeña una muger impru- •j dente por compañera: un dia que 3.su muger bíantipe llena de enojo 5?ycolera había con su acostum- ,, brado genio aíborrotado el bar- 33 rio 9llenándolo de imprudentes 33voces se ausentaba de casa el dis- 33 creto Sócrates,poniendo tierra 35 enmedio ,que es el tínico arbitrio 33 de curar estas atrevidas bolen— 33 cias :pero la enfurecida muger, 33 deseosa de vengarse de tanto si- 3, lencio ,al tiempo de salir ála ca- 33 lie, arrojo sobre su marido una 3, vasija de agua no muy limpia, ,3 pero el con el rostro sereno, vencien- 5?
Gaditana. $37 ,9ciendo con su constancia tanta in- „juria, dixo ásus amigos con risa: ,, iNo os decía yo bien que tanto „tronar de Xantipe había de parar y, en agua% Disfrazando con un do- 5,nayre el natural sentimiento á „que no se podía negar :yense- ,, ñando al mundo, que el hombre „es dueño absoluto de sus senti- „mientos, que solo cobran liber- 5,tad quando se descuida en suje- 5,tarlos. ,, Tanta victoria consiguió So~ 3,orates por dexarse gobernar de „la razón ,yesta es la que debe regular nuestros sentimientos, pa- 3, ra que no nos arrojen álo indig- „no. En toda clase de pesares tiene „dominio esta emperatriz de nues- 3, tro interior, ninguno se exime de „su gobierno, si nosotros mismos 3, queremos ayudarla. En las muer- „tes de los maridos, de los hijos, y de
3 3 ^La Pensadora 5> de las mugeres :en las enferme- „dades peligrosas ,en las mudan- ,, zas de fortuna, yen todo quanto „puede alterar el sosiego de rmes- 3, tro ánimo, en todo manda ;pero nde ser con nuestra licencia; pa- „ra conseguirlo la debemos ensa- 3, yar en las cosas pequeñas ,yde „este modo cobrará aliento para las ,3 grandes. Por ella se han de regu- „lar todas nuestras determinacio- „nes, yáella se ha de acudir para „que nos ayude con sus consejos: „de esta manera seremos superio- „res ála suerte ,yresignando 3, nuestra voluntad con la Supre- „ma ,viviremos esperando sin te- 3, mor los infortunios, ysufriendo „valerosamente los sucedidos co- 3, mo acrisoles donde se purifica „el oro de la constancia. Esta 3, deseo ver en Vm. restablecida, 33 para que se alivie de sus senti- „mien-
Gaditana. 309 mientos. Dios guarde áVm, &c.46 Servidora de "V m. La Pensadora. B. C. Ratione ¡Zuce per totam vitam eundum est :Mínima, maximaque exhujus consiliogerenda sunU Senec. 2. Benef. c. 18, SONETO. ELcorazón que triste yhumillado áel pesar se sugeta envilecido, aumenta del dolor lo enfurecido, añadiendo áun cuidado otro cuidado. '£í que necio ignorante ,ypreocupado no es mayor que la suerte inadvertido, llore su entendimiento yá perdido, ycomo áesclavo vil aprisionado. Si áel laudable sufrir permite exceda de la aprehensión la fuerza fementida, que le oprima cruel juicioso veda. Yá sea leve la pena, ósea crecida, guiando la razón ,es fácil pueda vencerla con valor toda la vida.
INDICR DF LOS PENSAMIENTOS de este tercer Tomo 3 X^MSÍent°;^breeí ^de XXV !ejó Carta C°ntra un man'do Cor- ** --o, de ¡, ** X f, XnbS‘mC°ma "" Carta Ce nna dama ** -_Pensadora. ^“ sideradas. *preíensiones'neón- EO!í«¿*eIa t"ena etecfon’* ™Sna 235 XXXVIIL Contra los nn Foí’2Ío= de Joc nq -ue murmuran R4Srr; PMx287- cer díT V°lqne Se dexan ^nde l0s trabajos. FoL jI3. -«KT DEL TOMO TERCERO* V-.- 26. 54* 7$* 106, r3'. *57* 184, 210,