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Campillo, Antonio (2019). El concepto de amor en Arendt, Madrid: Abada. 156 pps. [Reseña]

Madruga Bajo, Marta

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Differenz Revista internacional de estudios heideggerianos y sus derivas contemporáneas 189 AÑO 9, NÚMERO 8: JULIO DE 2022. ISSN 2695-9011 - e-ISSN: 2386-4877 - Doi: 10.12795/Differenz.2022.i08.13 [pp. 189-193] Recibido: 27/01/2022 Aceptado: 08/03/2022 Campillo, Antonio (2019). El concepto de amor en Arendt, Madrid: Abada. 156 pps. Marta Madruga Bajo Universidad de Valladolid Desde hace ya un tiempo existe un justo interés por situar en el lugar que corresponde a una de las grandes filósofas del siglo XX, Hannah Arendt. Aunque sus reflexiones políticas le han granjeado una merecida reputación como pensadora original, una cuestión importante y muy presente tanto en su vida como en su obra ha sido sorteada y relegada a un segundo plano: el amor. La propia filósofa decidió no incorporar sus reflexiones acerca del amor a sus obras políticas, algo que indudablemente ha contribuido a reforzar la idea del carácter secundario o menor de las mismas en el conjunto de su producción filosófica y política. El libro El concepto de amor en Arendt del filósofo Antonio Campillo, publicado por Abada Editores, logra mostrar que las reflexiones arendtianas sobre el amor no solo no son menores dentro de su producción teórica, sino que atraviesan todo su pensamiento. Este libro ha de leerse como “Un ensayo de interpretación filosófica”. Este es el título del primero de los diez capítulos que lo componen y que se suceden confiriendo al texto una coherencia que nos sumerge en el pensamiento de Arendt desde una perspectiva diferente. 190 MARTA MADRUGA BAJO CAMPILLO, A. (2019). EL CONCEPTO DE AMOR EN ARENDT. MADRID: ADABA EDITORES. 156 PPS. Uno de los argumentos que han servido para no prestar atención a las reflexiones sobre el amor de Arendt alude a la discontinuidad entre la mujer joven, apolítica, y la filósofa madura, la teórica política. Sin embargo, el análisis de fragmentos pertinentemente seleccionados de algunos escritos de juventud permite apreciar que esas obras de aquel periodo acompañaron a Arendt durante toda su vida. El amor ocupó sus primeras reflexiones. Su tesis doctoral, que posteriormente convirtió en libro, versó sobre el concepto de amor en Agustín de Hipona y algunas interpretaciones se mantienen en su pensamiento de madurez. Por otro lado, otros escritos de juventud muestran que en la década de los 30 Arendt ya había comenzado a adquirir conciencia política. La propia Arendt estableció una división entre las esferas privada y pública, entre el espacio de la intimidad y el de la acción, nutriendo otro argumento para subestimar la relevancia del concepto de amor en su pensamiento. Las relaciones con su madre, su particular relación con Martin Heidegger y el vínculo amoroso e intelectual que Arendt mantuvo con su segundo esposo, Heinrich Blücher, ayudan a Campillo a mostrar un entrelazamiento entre lo privado y más íntimo y lo público y más universal. Este libro nos presenta a una filósofa que pensó la pasión amorosa como “amor sin mundo”; el mundo no representa más que obstáculos y nos pone ante diferencias personales. Sin embargo, los acontecimientos históricos que vivió provocaron experiencias vitales inevitablemente inseparables de las cuestiones políticas, como el exilio. Así, lo público-político no podía dejar de filtrarse en el espacio más íntimo de sus relaciones afectivas y amorosas. Amor Mundi es un concepto agustiniano reinterpretado por Arendt en su tesis doctoral. Es también el título que, más de veinte años después, pensó darle a su obra sobre teorías políticas y que nunca vio la luz. Amor Mundi será su “libro no escrito” (pp. 53-60). La intencionada renuncia a integrar sus reflexiones sobre el amor en la obra La condición humana se hace comprensible a través de las razones biográficas, histórico-políticas y ético-políticas que Campillo pertinentemente desgrana. A ellas añade un cuarto motivo estrictamente teórico. Si el amor entra en juego, la diferenciación y la jerarquía entre las tres esferas de la vita activa (labor, trabajo y acción) habría de someterse a una profunda revisión que el autor justifica sólidamente. Pese a la decisión de Arendt de excluir la cuestión del amor de su propuesta filosófica y política, la relectura y el análisis atento de su obra permiten a Campillo interpretar que el amor es el “el poderoso agujero negro en torno al cual gira, en una espiral cada vez más amplia, la luminosa galaxia de su pensamiento” (p. 62). Desde su hondo conocimiento de la obra de la filósofa, Campillo reconstruye los fragmentos de “La fenomenología del amor arendtiana” (pp. 61-74), presentada como un continuum entre dos polos, el ‘amor sin mundo’ y el ‘amor al mundo’. Desde la pasión erótica hasta el ‘amor al mundo’, las diversas 191 DIFFERENZ. AÑO 9, NÚMERO 8: JULIO DE 2022. ISSN 2695-9011 - E-ISSN 2386-4877 - DOI: 10.12795/DIFFERENZ.2022.I08.13 pp. 189-193 modalidades de amor contenidas en la obra arendtiana agudamente desglosadas en este libro van tendiendo un puente entre el espacio íntimo y privado y el espacio público; van rebasando los límites de la privacidad para adentrarse en la participación en la vida pública. Frente al “amor sin mundo” que refiere un modo de existencia que no incluye el acceso al poder político ni responsabilidad alguna por el mundo común, el “amor al mundo” es “la gratitud por todo lo que nos ha sido dado desde nuestro nacimiento” (p. 74). El “amor al mundo” concreta la gratitud a la compañía de los otros seres humanos, a las creaciones culturales, a nuestra propia existencia singular, y también la gratitud a nuestra naturaleza terrestre, porque la condición humana es constitutivamente terrestre. La Tierra es la casa que nos ha sido dada y el amor a ella, uno de los elementos fundamentales del “amor al mundo”, significa tanto gratitud por todo lo que nos ofrece como el deber de cuidarla y preservarla. Las reflexiones críticas acerca de la modernidad producidas por Arendt, que perspicazmente advirtió el potencial destructivo de la tecnociencia moderna, son el instrumento del que Campillo se sirve para ayudarnos a comprender el carácter ético, político y cósmico del “amor al mundo”. Este ha de entenderse como amor a lo inmanente de lo real, lo que sugiere una apuesta por la reconciliación con el mundo y por la gratitud a lo dado. Sin embargo, como bien apunta Campillo, ello no implica justificar el mal ni evitar combatirlo. La experiencia arendtiana del “amor al mundo” implica una firme confianza en su bondad, y al mismo tiempo esconde la confianza en un Dios creador del mundo, de la vida y de la humanidad. Entre otros textos, la lectura de reflexiones de su Diario filosófico y algunas confesiones contenidas en sus Memorias muestran que su asunción de la muerte de Dios de Nietzsche y del fin de la metafísica tradicional no es incompatible con la confianza en un Deus absconditus, desconocido e inefable. La oposición a todo planteamiento materialista que niegue la libertad e igualdad humanas se combina con un rechazo de toda forma de teología política y la filósofa afirma el origen divino del ser humano al tiempo que el carácter contingente e indeterminado del mundo. Conocer el trasfondo teológico del pensamiento de Arendt facilita una comprensión más exacta de la relevancia del carácter político de su conceptualización de la natalidad como inicio absoluto, lo que hace de ella una categoría que conecta al hombre con el mundo. Lo mismo ocurre con la categoría de pluralidad. Así, lo teológico, el problema del mal y la política aparecen entrelazados. Este ensayo evidencia el papel crucial del amor tanto en el concepto de lo político elaborado por Arendt como en su concepción novedosa de las relaciones entre política y filosofía. De este modo, el amor se presenta “como sustento de la convivencia” (pp. 97- 107) y también “como sustento del pensamiento” (pp. 109-133). Los textos que componen 192 MARTA MADRUGA BAJO CAMPILLO, A. (2019). EL CONCEPTO DE AMOR EN ARENDT. MADRID: ADABA EDITORES. 156 PPS. la fenomenología del amor de la filósofa que Campillo traza magistralmente difuminan la separación entre amor y política, y también entre vita activa y vita contemplativa. En La condición humana el tema del amor aparece cuando Arendt reflexiona sobre la acción. La acción, condición de la vida política, es impredecible, ante lo cual solo cabe prometer. Es también irreversible, lo que deja como única alternativa el perdón. Promesa y perdón son dos poderes imprescindibles para mantener la unión entre los seres humanos. Ambos están estrechamente relacionados con el vínculo amoroso y se dan tanto en la esfera privada como en la pública. La conexión entre ambas esferas se hace posible desde el concepto aristotélico de amistad cívica reivindicado por la filósofa, que garantiza el respeto cívico por la singularidad de cada persona con la que no compartimos la intimidad, pero sí el espacio público. La amistad cívica es una peculiar forma de amor que, además de conectar la esfera íntima y la política, permite repensarlas para apostar por una política absolutamente disociada de la violencia. La política, en palabras de Campillo “debe adoptar el modelo amoroso de la conversación pacífica” (p. 105), y debe hacerlo en una doble dirección, hacia la esfera íntima y hacia la internacional. Resulta muy interesante la importancia que el autor confiere a la universalización de este modelo arendtiano en las dos direcciones mencionadas, pues ello permite cuestionar el dominio patriarcal de los hombres sobre las mujeres y el dominio sobre los pueblos colonizados. Además de sostener la comunidad política, el amor es “sustento del pensamiento” (pp. 109-133). Como ocurriera con La condición humana, el hecho de que Arendt no incluyera sus reflexiones acerca del amor en su obra inconclusa, La vida del espíritu, obedece a razones de coherencia teórica que Campillo explica rigurosamente. Las cuestiones del amor representan un problema para la clasificación de las tres actividades mentales a las que Arendt dedica esta última obra, pensamiento, voluntad y juicio. La muerte sorprendió a la filósofa antes de que pudiera redactar su análisis de la última de ellas, pero las reflexiones plasmadas en otros escritos le sirven a Campillo para localizar la presencia, también aquí, del tema del amor. Arendt interpreta el juicio estético kantiano desde una perspectiva política. El juicio reflexionante que Kant sitúa en el ámbito de la experiencia estética es, como nos recuerda Campillo, la actividad mental más política para la filósofa. Una de las vías por las que este tipo de juicios adquiere validez es el cultivo de la mentalidad amplia, que no representa otra cosa que la “capacidad de amar a los otros en su pluralidad y singularidad irreducibles” (p. 132). En definitiva, la facultad de juzgar descansa en el aprecio y la escucha mutuas y en la capacidad de construir un espacio compartido, un mundo conformado por seres humanos singulares que son capaces de configurar la pluralidad que le interesa a Arendt. 193 DIFFERENZ. AÑO 9, NÚMERO 8: JULIO DE 2022. ISSN 2695-9011 - E-ISSN 2386-4877 - DOI: 10.12795/DIFFERENZ.2022.I08.13 pp. 189-193 El capítulo que cierra el libro concibe el pensamiento arendtiano como “Una filosofía de la pluralidad humana”, una pluralidad definida por Campillo como “una relación de amor, de amistad y de ayuda mutua entre personas libres e iguales” (p. 136). Las páginas que cierran este lúcido ensayo culminan un interesante y sugerente camino por el pensamiento de la gran filósofa Hannah Arendt. Quienes sean especialistas encontrarán una nueva vía para profundizar en él. Los profanos descubrirán en este excelente recorrido que Antonio Campillo nos regala una magnífica forma de entrar en las aportaciones fundamentales de una de las mentes más destacadas del siglo XX.