Las inundaciones en la cuenca del Guadalquivir
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Serie Geográfica Núm.9 - 2000:133 - 149 ISSN: 1136-5277 LAS INUNDACIONES EN LA CUENCA DEL GUADALQUIVIR Ismael Vallejo Departamento de Geografía Física y Análisis Geográfico Regional Universidad de Sevilla - C/. María de Padilla, s/n. - 41004—SEVILLA Telf.: 954. 55 . 69 . 92 PRESENTACIÓN A finales de la década de los 50 un grupo de investigadores norteamericanos dirigidos por G.F. White, iniciaron una serie de trabajos para evaluar los efectos de un ambicioso plan de medidas frente a las inundaciones desarrollado desde finales de los aftos 20 (Chorley, 1975). Los resultados de estos trabajos fueron de tal interés que dieron lugar a una ampliación de los estudios y, sobre todo, a la aparición de una importantísima línea de investigación sobre los riesgos naturales a nivel mundial (Natural hazard research group). Revisando someramente las conclusiones generales de estos primeros tr£Ü3ajos, resalta la detección de un importante incremento de los porcentsyes de pérdidas por inundaciones. Dicho incremento es atribuido a un fuerte descenso en la percepción y valoración del riesgo que provocó la ocupación generalizada de las llanuras de inundación. Así pues, si las grsuKles obras de infraestructura hidráulica habían conseguido reducir ios niveles de peligrosidad, los correspondientes al riesgo permanecieron estables, en muchos casos, e incluso aumentaron, al haberse incrementado la vulnerabilidad. Bajo estas condiciones, sucesos de escasa intensidad natural podían ser la causa de daños muy significativos. La adopción de un enfoque en la línea anteriormente expuesta para el análisis de las inundaciones en la Cuenca del Guadalquivir o en cualquier otro ámbito hidrológico español, resulta enormemente atractiva y permitiría, sin lugar a dudas, evaluar en cierta medida las políticas de protección vigentes en la actualidad. No es este, sin embargo, el objetivo del presente artículo, cuyo carácter general se aleja mucho de la envergadura y profundidad que debería tener un trabajo conrx) el que se sugiere. A pesar de esto, tras los recientes episocVos de inundaciones ocumdos entre los años 1995 y 1997, son muchos los inctdios que apuntan en esta dirección, y es por ello que, a lo largo del trabsyo, se retoma esta idea en distintos apartados. La estructura del artícub se compone de una primera presentación general del fenómeno de las inundaciones en la Cuenca del Guadalquivir, basada en los trabajos conjuntos de la Comisión Nacional de Protección Civil y del Ministerio de Obras Públicas de principios de los ochenta. Se expone, a continuación, una revisión de los principales episodios de inundaciones ocurridos desde esas mismas fechas. Dicha revisión, efectuada con las fuentes de información disponibles para un espacio tan extenso, carece de la rigurosidad que hubiese sido deseada, si trien, ha permitido esbozar un esquema aproximado en tomo a cuando han ocurrido inundaciones importantes en la cuenca, dórKJe han tenido mayor incidencia y cuales han sido los fenómenos y manifestaciones más significativas. Por último, se han recopilado diferentes trabajos sobre inundaciones, procedentes tanto del ámbito de la administración como del ámbito universitario. Debe insistirse, una vez más, en que no se ha pretendido, como es lógico, un estudio concluyente, sino más bien una exposición de ideas e interrogevites que sugieran reflexiones y futuras investigaciones. 1. LAS INUNDACIONES EN LA CUENCA DEL GUADALQUIVIR En el marco general de la Comunidad Autónoma de Andalucía, la Cuenca del Guadalquivir constituye un espacio altamente representativo respecto a la problemática de las inundaciones. Los factores básicos que sustentan esta situación, absolutamente vigente en la actualidad, son de dos tipos, como no podía ser de otra manera en el ámbito de análisis de los riesgos naturales. Así habrá que distinguir un conjunto de factores constitutivos de un componente natural o físico (peligrosidad), frente a otro grupo de factores de tipo antrópico confomnadores de la vulne- NúmeroS 2000 133
rabilidad. La combinación de ambos componentes determina el nivel de riesgo, cuya reducción o minimización viene dada por la actuación sobre uno u otro. En su origen, la formación y relevancia del riesgo de inundación en la Cuenca del Guadalquivir puede explicarse conforme a un esquema relativamente simple en el que se consideran los dos aspectos arrteriores. Respecto a la peligrosidad, básicamente son factores de orden pluviométríco y orográfico los que se consideran. En cuanto a los primeros, cabe destacar una importante irregularidad en las predpitadories, tanto a nivel estacional como interanual y, sobre todo, una elevada frecuencia de predpitadones intensas en amplios sectores de la cuenca. La media anual de 640 mm esconde diferencias muy relevantes entre sectores con más de 1.000 mm/año frente a otros con unos escasos 300 mm/aftos. Por ámbitos, los mayores volúmenes de precipitaciones se recogen en una serie de zonas entre las que destacan Sierra Morena en su conjunto y, especialmente, su parte occidental (Sierra de Aracena) y, sobre todo, la zona de cabecera de los ríos Guadalquivir (Sierras de Cazoria y Segura) y Gu€KJal6te (Sierra de Grazalema). El seguimiento temporal de las seríes de precipitación en la cuenca sef^ala dos períodos de especial relevancia que se sitúan a finales del otoño y úeA invierno, respectivamente. Así pues, se trata, en su mayor parte, de una precipitación de origen frontal que responde a la entrada de bonascas atlánticas a través del Golfo de Cádiz. A estos aportes deben sumarse los correspondientes a las precipitaciones niveles de Sien-a Nevada, que por la margen izquierda se integran en el sistema desde finales del inviemo. En cuanto a las intensidades máximas, en gran parte de la cuenca, sobre todo en su parte ocddentEü, se localizan amplios sectores con valores de precipitación en tomo a los 100 mm en 24 horas y, en algurK)s ámbitos (puntos de Siena Morena, Sierra de Cádiz y Cazoria), estos valores se disparan por encima de los 140 mm en 24 horas. (Mapa 1). Por lo que se refiere a los factores orográficos, a la enorme extensión superficial de la cuenca (63.800 km^) debe añadirse una amplia diversidad de espacios, fruto de su participación en las tres grandes unidades geológicas que la conforman. De éstas, Sien-a Morena es la más antigua y representa la margen derecha del Guadalquivir, ocupando, aproximadamente, un 20% de la superficie total de la cuenca. Respecto a las inundaciones, es la unidad con una menor problemática, con una red fluvial plenamente consolidada, en la que prevalecen los cursos de corto recorrido y moderado perfil longitudinal, regulados, en su mayor parte, mediante embalses. Este elevado nivel de regulación responde a la idoneidad de la litología, por cuanto que dominan los materiales impermeables, EISÍ como a las facilidades ofrecidas por la existencia de cerradas. En el otro extremo, los temtorios pertenecientes a t£is cordiller£is boticas representan, prácticemiente, la mitad de la cuenca y componen un área bastante más proclive a las inundaciones. La mayor juventud del relie- ve, con altemanda de fuertes pendientes y zonas llanas de vegas y depresiones interiores, da lugar a la instalación de una red de drenaje menos consolidada que en el caso de Sien-a Morena, con mayores índices de torrencialidad y, en general, con un mayor dinamismo. Asimismo, frente al ámbito anterior, la predominancia de relieves de litología caliza condiciona unos bajos niveles de regulación. La Depresión del Guadalquivir viene a representar el restante 30% de la cuenca, incluyendo en ella las zonas bajas de arco litoral atlántico. En su conjunto, define un espacio caracterizado por la suavidad del modelado, lo que propicia las inundaciones, no sólo por el desbordamiento de los numerosos cauces que la surcan, sino también, por la acumulación de precipitaciones. Por k) que se refiere a la vulnerabilidad, hay que decir que k)s patrones originarios de kxialización de asentamientos, daban prioridad a aquelfos enclaves cercanos a los cursos de agua, dadas las numerosas ventajas a elbs asociadas (disponibilidad de agua, facilidad para las comunicaciones, riqueza agrícola de k)s suetos...). La tradicional espedalizadón de Andalucía en el sector agrícola, no hace más que confirmar este modek) de ocupación del espacio, propiciando la localización mayoritaría en tomo a\ eje del Guadak|uivir, así como a k> largo y ancho de vegas y campiñas. Así, entre el Valle del Guadakiluivir y las zonas aledañas del litoral atlántico se concentra el 69% de la población total de la cuenca, quedando en el sector de las boticas un 23%, mayorítaríamente concentrado en las deprestones interiores de Granada y Guadix-Baza, y sók) un 8% en Sierra Morena. A este modek) explicativo de la conformación del riesgo por inundaciones responden, entre otros asentamientos, las capitales provinciales de Córdoba, Granada y Sevilla, de cuya historia, evolución y desarroHo urtiano forman parte integrante este tipo de fenómenos. 134 S0rle Geográfica Las Inundaciones en España en los úWmos veinte años. Una perspectiva geográfica.
<GDmm ^^iaO-1^mm EO.aOmm IHlZO -140 mm 80 -100 mm^H > 140 mm Mapa 1.- Intensidades diarias de preclpltacián esperables en Andalucía para un período de retorno de 10 años En cualquier caso, a pesar de su validez como marco explicativo general, el esquema anterior no deja de ser bastante simple y parcial. En primer lugar, son muchos los factores locales, que matizan una gran diversidad de situaciones particulares, referidos tanto al conjunto de los procesos naturales actuantes, ccwno a la exposición de los elementos antrópicos. En segundo lugar, frente a esta Idea del hombre como víctima que sufre los impactos de los fenómenos naturales, es evidente que las intervenciones antrópicas sobre el medio físico (uriDanización masiva, deforestación...) han alterado en gran medida los procesos y factores que inciden en la génesis de las inundaciones, incluyéndose en este capítulo las propias intervenciones dirigidas a la reducción del riesgo (encauzamlentos, cortas, embalses...). En definitiva, y sobre todo en relación a este último punto, cabe hablar de importantes cambios en las condiciones generales que explicaban hasta ahora el problema de las inundaciones, de forma tal que puede hablarse de la aparición de un nuevo escenario. Los episodios de inundaciones de los últimos años (1995-98), han vuelto a poner de manifiesto esta nueva problemática, tras un largo periodo de sequía en el que los problemas fueron otros. En este nuevo marco de condiciones se detectan, en principio, una serie de aspectos básicos: • Un incremento importante del papel antróplco en la génesis de inundaciones, ya sea por causalidad directa, ya por agravamiento o intensificación de situaciones naturales. • Las grandes actuaciones frente a las inundaciones han ido reduciendo la frecuencia de las avenidas en los grandes cursos, y en la actualidad son otro tipo de episodios más locales y difusos, los que contribuyen a que estos fenómenos continúen suponiendo un problema de gran relevancia. Junto a esta situación, parece detectarse unos niveles muy discretos de eficacia por parte de las medidas frente a las inundaciones. La explicación de este hecho no es ni mucho menos simple, y sólo cabe establecer una serie de consideraciones que conviene tener en cuenta: • Al contrario de lo que sucede con otro tipo de fenómenos como los incendios forestales, existe una enorme dispersión de las titularidades respecto al desarrollo de las Número 9 2000 135
medidas frente a inundaciones. Esta dispersión incluye tanto el solapamiento de distintas escalas administrativas (estatal, autonómica, municipal...), como la responsabilidad compartida por diferentes áreas de gestión (obras públicas, protección civil, medio ambiente...). Este hecho, especialmente el que se refiere a las diferentes áreas de gestión, no supone en ningún caso un contrasentido, sino que es perfectamente lógico al tratarse de un campo donde confluyen factores muy diversos. El problema se presenta por la falta de coordinación de los distintos agentes implicados (en muchos CEISOS es una ausencia total de entendimiento), precisamente cuando lo más aconsejable en este campo es la total integración de las acciones. A esta ausencia de coordinación en la toma de medidas, hay que sumar una tradicional preeminencia de las actuaciones puntuales de tipo estructural (básicamente obras de ingeniería), sin que de forma paralela se hayan desarrollado suficientemente otro tipo de actuaciones, igualmente necesarias, más estrechamente relacionadas con la planificación física y la ordenación territorial). Como consecuencia de los condicionantes anteriores, el análisis de la respuesta ante inundaciones, arroja un marcado desequilibrio entre las medidas de tipo compensatoria y redistributiva (indemnizaciones) y las propiamente preventivas. 1.1. Las zonas de inundación en la Cuenca del Guadalquivir En el espacio de la Comunidad Autónoma de Andalucía tienen implantación territorial cuatro cuencas hidrográficas, definidas bajo un doble criterio fisiográfico y de gestión. Dependientes de cuatro Confederaciones Hidrográficas diferentes, también son muy distintas sus extensiones superficiales, así como su importancia en la configuración general del marco territorial de Andalucía. Por orden de la extensión superficial que ocupan en la región, estas cuencas son las siguientes: Cuenca del Guadalquivir (58.000 km^), Cuenca del Sur (18.000 km^), Cuenca del Guadiana (10.000 km^), y Cuenca del Segura (750 km^). Por su escasa representación en Andalucía y por no presentar especiales problemas respecto a las inundaciones en esta comunidad se ha excluido de este análisis la Cuenca del Segura. En la Teibla 1, se ofrece un resumen de k)s datos que arrojaron tos estudios de la CNPC para cada una de las cuencas. Los puntos conflictivos por inundaciones proceden del estudio "Las Inundaciones en Esparte. Informe Generar, cuya edición es de 1983. Las zonas de riesgos proceden del estudio "Inundaciones l-iistórí- cas. Mapa de FVesgos Potendales", elaborados para cada una de las cuencas hidrográficas de la España peninsular entre 1983 y 1985. Un breve repaso a estos datos permite observar que las mayores problemáticas se concentran en las cuencas del Guadalquivir y en la del Sur, aunque la consideración de la superficie ocupada por una y otra cuenca dejan entrever una mayor incidencia en la Cuenca Sur. (Mapa 2) Referido al ámbito de estudio de este trabajo, el mapa 2 recoge las zonas de riesgos de la Cuenca del Guadalquivir, tal como fueron definidas y clasificadas en tos trabajos mencionados. Dichas zonas han sido agrupadas en diferentes áreas que son comentadas a continuación: • Zona norte. Coincide con la totalidad de la margen derecha del Guadalquivir, desde la Sierra Morena en Huelva (Aracena), hasta su nacimiento en la Sierra de Cazorla. Se trata de una zona ampliamente regulada, donde se concentran la gran mayoría de los embalses de esta cuenca. Es precisamente la presencia de estos embalses la que detemnina la señalización de zonas de riesgo, clasificadas en todos los casos como de riesgo bajo. • Área del Guadiana Menor. Esta zona queda enmarcada de forma aproximada por el triángulo que definen los núcleos de Guadix y Huesear y el embalse de Doña Aldonza (sobre el Guadalquivir). Es un ámbito caracterizado por una muy importante in-egularidad pluviométrica, con una media de precipitaciones en torno a los 450 mm, pero con varios sectores con intensidades máximas en 24 horas por encima de los 100 mm. Destaca igualmente en esta área una marcada erosión de suelos, a lo que contribuye tanto el carácter ton-encial de las 136 Serle Geográfica Las Inundaciones en España en l<x últimos veinte años. Una perspectiva geográfica.
Cuenca Guadalquivir Sur Guadiana Total Cuenca Guadalquivir Sur Guadiana Total •<S£¿.ií!tñ&SfJiíi,'Ííi¡iS!>¿¡^Ml,.l¡JííÍiiífí!Aíi^^ • Zonas de ríesqo Alto 2 6 0 8 Med¡o 29 21 4 54 Bajo 73 60 5 137 Puntos conflictivos (clases C1 61 23 9 93 C2 31 25 3 59 C3 61 35 5 101 . i. : ,„ . ^ C4 21 34 0 55 TOiai 104 67 g 199 Total 174 117 1 17 1 308 P , , , ^£ Tabla 1.— Resumen de los dalos que arrojaron ios estudios de )a CNPC u^i:m^^:rmrrr Mapa 2.~ Zonas de nesgo potencial en la Cuenca Hidrogratica ael Guadalquivir. lluvias, como la tipología de materiales detríticos existentes (Hoyas de Guadix y Baza) y los graves procesos de deforestación. Estos fenómenos de erosión se traducen, entre otros hechos, en la importante carga sólida que arrastran los cauces que finalmente supone un mayor potencial de daño durante las avenidas. De las 13 zonas de riesgo localizadas en el área, 4 son de tipo medio y 9 de tipo bajo. De estas últimas, sólo 2 se vinculan directamente a la presencia de embalses (zonas 15 y 16). Entre las poblaciones afectadas destacan las de Guadix, Baza y Huesear en la provincia de Granada. Área del Guadalbullón y Guadajoz. Entre las cuencas del Guadiana Menor y del Genil se localizan otras dos cuencas de entidad más modesta, cuyos cursos principales son, de Este a Oeste, el Guadalbullón y el Guadajoz. Número 9 ' ' 2000 137
Ambos cursos nacen en las sierras subbéticas, en los sectores más al sur de las provincias de Córdoba y Jaén. En dichos sectores, junto a unas precipitaciones medias en tomo a los 800 mm, pueden tener lugar importantes precipitaciones intensas que, en puntos de la subbética cordobesa, superan los 120 mm en 24 horeis (Sierra de Priego y Sierra de Alta Coloma). Asimismo, en ambos casos debe destacarse, junto a la moderada longitud de los cursos, los importantes desniveles que dichos ríos salvan entre su nacimiento y su entrada en la depresión del Guadalquivir. En el caso de la cuenca del Guadalbullón, entre su CEd)ecera y su desembocadura en el embalse de Mengíbar (sobre el Guadalquivir), se delimita un área de extensión reducida en cuya sector central se sitúa la dudad de Jaén. De las 6 zonas de riesgo existentes, 3 son de tipo medio y otras 3 de tipo bajo, de las que una se vincula a la presencia del embalse de QuiebrEfjano (zona 28) Por k> que se refiere a la del Guadeyoz, la cuenca se enmarca entre Alcalá la Real, Priego de Córdoba y la desembocadura del río Guadajoz al oróte de Córdoba. Desde su nacimiento en el subt)ético, a lo largo de todo su recorrido por la campiña cordobesa, se suceden 3 zonas de riesgo medio, mientras que otras 3 zonas de riesgo bajo se vinculan a otros t£uitos tributarios. • Área de la Vega de Granada. Entre la cabecera del Genil y la ciudad de Loja (cola del embalse de Iznajar), se sitúa, según la zonificación que se sigue, uno de los ámbitos más problemáticos de toda la cuenca. Efectivamente, la Vega de Granada, que incluye a la propia ciudad, ha sufrido históricamente serios episodios de inundaciones. Estos episodios han respondido a la situación deprimida que ocupa el área, rodeada por un impresionante conjunto de relieves desde los que desciende una densa red de cursos de montaña. Estos cursos pueden canalizar unos importantísimos caudales, que se derivarían de intensas lluvias torrenciales o, en su máxima expresión, de la suma de los aportes de dichas lluvias con los procedentes de los efectos del deshielo. Desde la perspectiva antrópica, es una zona intensamente ocupada, donde la agricultura ha jugado un papel muy importante desde épocas históricas. En esta zona se registran 19 zonas de riesgo, 4 de las cuales son de tipo medio y 2 (zonas 60 y 61) catalogadas como de riesgo alto que son l£is únicas de este tipo en toda la cuenca. De las 11 zonas restantes, de riesgo bajo, 5 se asocian a la existencia de embalses. • Área del medio y bajo Genil. Esta área constituye la segunda de la cuenca del Genil, y se enmarca en el sector de este río desde el embalse de Iznajar hasta su desembocadura en el Guadalquivir. En este trayecto el Río Genil discurre por una zona de orografía suave, recibiendo distintas aportaciones por ambas márgenes. Ampliamente regulado (Iznajar, Malpasillo y Cordobilla), de las 7 zonas de riesgo bajo, 3 se relacionan con estos embalses (zonas 74, 77 y 78). Sólo 2 zonas presentan un nivel de riesgo medio, siendo la más problemática la del tramo final del Genil, desde la confluencia de los ríos Blanco y Cabra, aguas arriba de la ciudad de Ecija. • Área de la Campiña de Sevilla. Con cabecera en el ámbito de las sierras de Cádiz y Málaga, 2 son los cursos que definen esta área, ambos con desembocadura en el Guadalquivir. El curso completo del río Corbones constituye una amplia zona de riesgo bajo (zona 83), mientras que en tomo al Guadaira se delimitan 3 zoneis de riesgo medio. • Áreas del curso principal de Guadalquivir. Lógicamente se trata de la zona más característica de la cuenca, donde confluyen la totalidad de los principales cauces vistos hasta ahora. Constituye una amplia franja, tanto en términos de longitud como de anchura y en ella pueden distinguirse distintos sectores: El primero comprende las zonas 3 y 4, de riego bajo y medio, situadas entre los embalses de Doña Aldonza y Mengíbar. A este sector se asocian las zonas 24 y 25, de riesgo bajo, correspondientes a dos cursos menores que aquí desembocan. El segundo se corresponde con la zona 5, de nesgo medio, situada entre los embalses de Mengíbar y Marmolejo. En esta zona desembocan por la margen derecha 138 S0rt0 Geográfica Las Inundaciones en España en los últimos veinte años. Una perspectiva geográfica.
los ríos Rumblar y Jándula, y entre ambas desembocaduras, también en la margen derecha, se sitúa la ciudad de Andújar. El tercer sector está constituido por la zona 6 entre los embalses de Marmolejo y Villafranca. Asociado a este sector se encuentra el tramo final del Arroyo Salado de Porcuna que, por la margen izquierda, define la zona 42, de riesgo bajo. Por la margen derecha recibe los aportes de diferentes cursos sin regular entre los que destacan los ríos Yeguas y Arenoso. El sector cuarto queda delimitado entre el embalse de Villafranca y la desembocadura del río Genil. Se trata de la zona 7, de riego medio, en la que confluyen un importante número de afluentes por ambas márgenes. Por la derecha deben citarse los ríos Guadalmellato, Guadiato y Bembezar, mientras que por la izquierda lo hacen el Guadajoz y el Genil. Entre las poblaciones localizadas en este sector destaca, lógicamente, Córdoba, así como Palma del Río en la desembocadura del Genil. El quinto sector abarca desde la desembocadura del Genil hasta el embalse de Cantillana, delimitando la zona 8, de riesgo medio. Confluyen en esta zona los ríos Retortillo, Guadalbarcar y Rivera de Huésnar, por su margen derecha, y el Cortxjnes por la izquierda. Peñaflor, Lora del Río, Alcolea y Cantillana destacan entre los núcleos más relevantes de la zona. El sector sexto, coincidente con la zona 9, parte de la desembocadura del Víar por la margen derecha, llegando hasta Puebla del Río, aguas debajo de Sevilla. Es, lógicamente, la zona más representativa de la cuenca, al englobar a la ciudad de Sevilla y a un amplio conjunto de núcleos de su área metropolitana próximos al Guadalquivir. El último de los sectores comprende la zona 10, de riesgo medio, consistente en una ancha franja que se incluye todo el Bajo Guadalquivir hiasta su desembocadura. A este sector se asocian a su vez, la zona 90, un tramo del río Guadiamar en la margen derecha del Guadalquivir, y las zonas 91, 92 y 93 correspondientes a otros tantos cursos próximos a la zona 10 por su margen izquierda. • Área del Guadalete. Ampliamente regulados, el Río Guadalete y su tributario el Majaceite, constituyen una cuenca hidrográfica independiente del Guadaquivir, con desembocadura en el Atlántico. Con cabecera en un sector de pluviometría muy alta, es un cauce que en su curso medio discurre por un sector de campiñas, para temiinar en un tramo bajo en forma de marismas. De las 7 zonas de riesgo que aquí se incluyen, 3 son de tipo medio, una de ellas vinculada al embalse de Zahara (zona 95) y otra al de Bomos (zona 96). Otras 4 son de tipo bajo, estando 2 de ellas vinculadas a los embalses de los Hurones (zona 97) y Guadalcacín (98), respectivamente, mientras que las otras 2 afectan a importantes términos municipales como el de Jerez de la Frontera y El Puerto de Santa María (zona 99) y, en el caso del río Iro, a Chiclana de la Frontera. • Área del Bart)ate. Aunque de merK>res dimensiones, esta cuenca presenta características similares a la anterior (regulación, corto perfil longitudinal, treuno bajo de marismas). Las 4 zonas de riesgo que incluye son de tipo bajo, quedando vinculadas una de ellas al embalse de Barbate (zona 100) y otra al de Celemín (zona 101). Con el fin de poder comparar esta información sobre riesgos potenciales con la que se deriva del análisis de las inundaciones desde 1980, se ha procedido ha trasladar la información de las zonas a una t>ase municipal. Ello se debe a que son ios municipios las referencias espaciales más utilizadas a la hora de presentar las incidencias sobre inundaciones, tanto en prensa como en informes administrativos. El proceso de asignación del nivel de riesgo a un municipio determinado ha sido bastante simple, consistiendo únicamente en la suma de los diferentes niveles de riesgo (1, 2 y 3) correspondientes a las zonas que ocupaban alguna superficie del término municipal en cuestión. Aún siendo conscientes de las limitaciones del método, se ha estimado sufiente para los fines generales del presente trabajo. Los resultados obtenidos se presentan en el mapa 3. En el mismo queda patente la menor significación del ámbito de Sien-a Morena, donde los municipios que presentan NúnwroS 2000 139
un nivel de nesgo intemnedio deben su asignación al hecho de que sus extensos témninos municipales alcazan al Guadalquivir. Consiguientemente, ios mayores niveles de riesgo quedan engkrfiados en el dominio bético y en la propia depresión del Gudalquivir, destacando, en ambos casos, aquellos sectores en los que se produce la confluencia de varios cursos. 2. LAS INUNDACIONES EN LA CUENCA DEL GUADALQUIVIR DESDE 1980 En el presente apartado se realiza un análisis general de las inundaciones ocurridas en la Cuenca del Guadalquivir desde el año 1980. Dada la amplitud de la problemática, en la que se engloba la propia extensión espacial del área de estudio, óetie resaltarse el calificativo de general, empleado para referirse a la revisión efectuada. Tres son los aspectos que se han considerado: en primer lugar se han delimitado los principales periodos de inundaciones ocunidas, a continuación se ha el£üx>rado un mapa municipal de ocun'encias que se compara con las zonas de riesgo potencial ya comentadas y, finalmente, se han establecido distintas prolslemáticas genereües, sobre las que se han buscado diferentes casos particulares representativos de las mismas. 2.1. Los principales períodos de Inundado- De cara a esta delimitación temporal de la ocurrencia de inundaciones desde el año 1980 se ha recopilado infonnación de las siguientes fuentes: hasta el año 1986 se ha utilizado un trabajo sobre riesgos hidrológicos en Andalucía (Pita López, 1987) que, a su vez, utiliza la información de prensa para marcar tos principales episodios. Para el resto de tos años hasta 1997, se ha examinado la hemeroteca del Servicio del Servicio de Protección Civil de la Junta de Andalucía, así como diferentes informes procedentes de este mismo organismo. Como queda dicho se trata de una aproximación cuyas principales limitaciones se deben a la principal fuente de información utilizada que ha sido la prensa. El criterio utilizado ha sido el de computar el número de días en que se produjeron fenómenos de inundaciones importantes a lo largo de un año, tai como se realizó en el mencionado trabajo que cubre hasta 1986. Para completar la información, se han representado las series de precipitación de diferentes estaciones de la cuenca, siendo las varíabtes utilizadas la precipitación media del período lluvioso y las máximas mensuales. El gráfico 1 muestra la representación de los datos referidos. En el mismo queda reflejada, como es lógico, el carácter cíclico del clima de la cuenca, con la sucesión de períodos secos y otros de importantes lluvias. Por to que se refiere a estos últimos, podrían destacarse los de 1982-1983, 1987-1989, 1989, y 1995-1997. En cuanto al primero se trata de un periodo de precipitaciones generalizadas y persistentes que arroja un elevado número de inundaciones sobre todo en el año 1983. Distinto es el siguiente período cuyas características esenciales son las precipitaciones torrenciatos muy concentradas en el tiempo y, por tanto, dando lugar a un número menor de días con inundaciones, derivad£is t>ásicamente de la acción de cursos menores de furx:ionamiento ocasional. El último período, 1995- 1997, en la línea del primero, constituye para la cuenca del Guadalquivir el de mayor gravedad respecto a las inundaciones. El carácter generalizado de las precipitaciones, su intensidad y persistencia, ha supuesto un alto número de días en tos que se registraron problemas de anegamientos y avenidas. En períodos como este, las importantes precipitaciones registradas condicionan el aumento de Isis posibilidades de ocurrencia, tanto por la acción directa de las mismas, como por otros factores añadidos como el aumento de los índices de escorrentía superficial por saturación del suelo, o la reducción de la capacidad laminadora de los embalses debido a sus altos porcentajes de almacenamiento. Lógicamente, son estos períodos los que hacen entrar en acción a los ríos más importantes de la cuenca incluido el Guadalquivir. 2.2. Localización de episodios de Inundaciones A partir de las mismas fuentes anteriormente señaladas, se ha elaborado el mapa 4. En el mismo se representan los municipios localizados en la cuenca, cleisificados según la probtomática sobre inundaciones experimentada desde el año 1980. Para evaluar dicha problemática, se ha tenido en cuenta, tanto el número de episodios que han tenido lugar en el municipio según las fuentes consultadas, como la intensidad de dichos episodios. Nuevamente, como ya se ha señalado, debe insistirse en el valor aproximativo de tos resultados obtenidos, dadas las deficiencias de las fuen- 140 Serie Geográfica Las InunOadones en España en los últimos veinte años. Una perspectiva geográñca.
Mapa 3.- Representación municipal de las zonas de riesgo potencial de la CNPC PRECIPITACIÓN MEDIA DEL PERIODO LLUVIOSO 19B0 1981 1992 1983 1984 19 85 1986 19 87 19 86 1969 1SS0 1991 1992 1BB3 19 94 1S9S 1SB8 AÑOS PRECIPITACIÓN MÁXIMAS MENSUAL 1980 1981 1982 19B3 1964 1SB5 1986 1987 1968 19B9 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1998 AÑOS Gráfico 1.-Principales períodos de inundaciones en la Cuenca del Guadalquivir desde 1980 Número 9 2000 141
Riesgos hidrológicos en Andaiucfo: Sequía e immdadones, de 1987, incluye una primera valoración de los trabeyos de la CNPC sobre las inundaciones y confimna la apertura de una línea de investigación en tomo a los riesgos naturales según las bases que estableciera el "Natural Hazard Research Group^. Más recientemente, ha dirigido el trabcyo Caracterización torrttoriai de los riesgos de natwaisza catastrófica en Andalucía, de próxima put>licación, y cuyo máximo irrterés reside en inscribirse en el marco de la elaboración del Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía. Por su parte, el profesor Leandro del Moral Ituarte, a través de diversos trabajos sobre la problemática general del agua, ha estudiado ampliamente el fenómeno de las inundaciones, destacando sus aportaciones al análisis de la evolución de la obra pública hidráulica en el bajo Guadalquivir. Lógicamente, este euiálisis incluye el de las diferentes obras de defensa frente a las avenidas, siendo de especial interés el papel de las mismas en la transfomnadón territorial de la ciudad de Sevilla y su entorno. En la actualidad dirige la contribución espaftola al Proyecto SIRCH de la Unión Europea, en el que también participan Gran Bretaña y Holanda. Este proyec- to se centra en el estudio de las actuales respuestas institucionales frente a los riesgos climáticos y, sobre todo, en las nuevas formas que adoptarán estas respuestas bajo los diferentes escenarios posibles a la luz del cambio climático. Finabnente, el profesor Rafael Baena Escudero, desde el enfoque de la geomorfología fkjvial, ha realizado importantes contribuciones para la comprensión de los distintos mecanismos que intervienen en las inundaciones de la vega del Guadalquivir en su tramo entre Sevilla y Córdot». En estas contribuciones debe resaltarse especialmente el análisis de las repercusiones de los diferentes elementos de la intervención antrópica tiene en la modificación de parámetros y características de estas inundaciones. Iguahnente destacable ha sido su aportación a la caracterización de la avenida del río Guadiamar tras el desastre de la presa de Aznalcóllar, así como una primera evaluación de las actuaciones llevadas a cabo para la creación del corredor verde en tomo a este río. REFERENCIAS Baena Escudero, R. (1993): Evolución cuaternaria de la Depresión del medio-bajo Guadalquivir y sus márgenes (Córdoba y Sevilla). Tesis doctoral inédita. Universidad de Sevilla. Baena Escudero, R. y García Martínez, B. (1994): Repercusiones de la inten/ención antrópica contemporánea sobre la llanura aluvial del Guadalquivir aguas aniba de Sevilla. Ponencias del XIV Congreso [Racional de Geografía. Salamanca, 9-14 pp. Barrionuevo Ferrer, A. (1989): Reconocimiento de la forma de la ciudad y la dimensión urtsana de la obra Ndráulica de la corta de la Cartuja. Historia de La Cartuja de Sevilla. De ribera del Guadalquivir a recinto de la Exposición Universal. Ed. Tumer. Madrid. Comisión Nacional de Protección Civil (1985): Estudio de inundaciones Nstórícas. Mapa de riesgos potenciales. Madrid. Comisión f^acional de Protección Civil (1985): Acciones para prevenir y reducir los dafios por inundaciones. Madrid. Consejería de Agricultura (1986): Estucfio hidrológico de Andalucía. Junta de Aridalucía Sevilla. Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (1994): Avenidas e inundaciones. Anexo XIII de la Redacción de la propuesta del Plan Hidrológico del Guadalquivir. Informe. Choriey, R. J. (1975): Nuevas tendencias en Geografía. Instituto de estudios de administración local. Madrid. García Martínez, B. (1996): Los meandros del río Guad£üquivir en su tramo bajo continental. Camt)io6 recientes y evolución geomorfológica. Tratjajo de investigación inédito. Universidad de Sevilla. García Martínez, B. y Baena Escudero, R. (1998): Evolución del trazado del río Guadalquivir en Sevilla durante los últimos doscientos años (sector Palma del Río-Brenes). Investigaciones recientes de la geomorfología española. Gómez Ortiz y Salvador Franch (ed). Bsircelona. Guerrero Amador, I y Baena Escudero, R. (1997): Comparación de máximos hidrológicos y componentes de flujos del Guadalquivir inundaciones de 1963 y 1997 en Cantillana (Sevilla). 148 Serle Geográfica Las inundaciones en España en los úWmos veinte años. Una perspectiva geográfica.
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