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Memoria de las enfermedades que se experimentaron en la ciudad de Sevilla en el año 1785

Nieto de Piña, Cristobal Jacinto

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DE LAS ENFERMEDADES QUE SE EXPERIMENTARON EN LA CIUDAD DE SEVILLA EN EL AÑO DE If85, FOíi^OK,a€¿Rͧ.TO,Y'ÁL -mNIETO DE BINA, -iíA SOCIO DE ÑDMERO'^ DE L'A‘JRÉ-A^tí -SOélEDkÉ^’tó Miínél^A •V^ÓTíéks -£ííOD be ESTABLECIDA EN ELLA, DEDICADA ASU MUI Noble, ymui Leal AYUKTTAMIEKTTO. AÑO DE 1^78 6. Impresa en Sevilla en la Imprenta Mayor de dicha Ciudad. IPopuhribus morhis nihll est familiarius ,sed et iisdem nil magis incultum. Joann. Baptist. Bianc. Histor. hepat. tom i. part. 3. introduct. ad const. epidemic. fol. f11. Í-- ,.dí ..i 'rhr Señor. \ E&J-'i Paternal desvelo con que V. Lse interesa en quanto conduce f .a áel bien de ¡a salud pública ,me hace esperar^ que este corto trabajo hallará en V. 1. una benigna acogida. Des^ de el instante en que el Señor Marqués de Torreblanca ,mui digno Procurador Mayor de^y. 1. hirp constar cv- ' _r- fr.' • ála Réa^Sociedad de' Medicina y otras Ciencias ,los deseos que animahan áV. Lsobre que se formase una memoria de las enfermedades que afligieron ála Ciudad en el año pasado de mil setecientos ochenta yclnc'oj^ con- 'sL.i. *“ flesGgnfió .esta Real .Asamktéa mque Util. ^0.''Mo -Jjfesp)m0p pom§}p cioíf^. fH^ cmchikk ds un^modo cmfefk me álo que permiten mis cortos alean-' ces. Tengo ya el honor de ofrecerlo á V. Len nombre de este Real Cuer' po^ c^d 'debe Considerarse la acción, pér nrly& mfmbm 'st(y^.i Deseo tener la satisfacción de que V. I. haya údoMem ser-nido conforme sus intendones ydadmim. Tno restando otra cosa ,que volver áofrecerme áquanto pueda ceder en obsequio de V. I. lo hago con el mayor respeto, rogando á Dios conserve áV. I. en todo el lustre que merece. Sevilla yMarzo dos de mil setecientos ochenta yseis. Il”^ Señor. ,:.C- 'J'' • B. L. M. de V.I. SU mas¡obsequioso Servidor Christovál jacinto Nieto ,/A .de Piña,\ '.i b principios de Septiembre de Mmil setecientos ochenta y quatro se hizo sentir en distintas partes de la Ciudad de Sevilla ysus Arrabales una Calentura de idea, ynaturaleza singular, que mui presto llamó la atención de todos sus Profesores de Medicina ,ymui poco después la de su Hustrisimo Magistrado. El zelo yvigilancia que le son propios por la conservación de la salud pública, lo movió ápasar por medio de su mui digno Procurador Mayor el Señor Marqués de Torreblanca ,un Oficio á el Vice-Presidente de la Real Sociedad dé Medicina yotras Ciencias establécida en esta Ciudad, fecho en doce de Noviembre del mismo año, áfin dé que éste Real Cuerpo formase úna instrucción ynoticia de dicha Calentura, manifestando su peligro ,sintomas, curación ,ydemas cosas pertéíieeienlésjá ella. La Sociedad dió pruebas de qqán* ta complacencia le era lograr esta nueva ocasión de-ser-util'.á la Patria en un objeto tan propiódé'su' instifátiá. Tu^(5' por conveniente nombrarme para darle satisfacción, yla evacué 'éñ' irtia breve réladon del rnéjor mód’0--qíié pude, tan sin perder insÉaníesy qüé'pré-< sentada, yaprobada por la Sociedad^ fue remitida ádicho'jSeñor Proé'urkdbtí Mayor en once de Diciembre d'el mis-- mo. Hecha presente ála Ciudad, ysá-^ tisfecho este Ilustrisimo -Cííer^^ideda pron- (3) prontitud de la Sociedad en cumplir con su encargo ,tuvo ábien acordar que se imprimiese para hacer áel Común participante de ella. Continuaron las enfermedades de distintas especies en mas numero ,y con mayor peligro en el siguiente año de mil setecientos ochenta ycinco. Y la Ciudad continuando su zelo, manifestó ála Sociedad áfin del año la utilidad que resultaría ála salud pública, si se formára una memoria de todo lo observado en dichas enfermedades, en- Cargatido ála Sociedad el desempeño de asunto tan importante. Esta, penetrada del mismo conocimiento, me hizo el' honor de comisionarme, para que ála Historia del año de ochenta yquatro agregase la del de ochenta ycinco, dando de este modo cumplimiento á los deseos tan loables de la Ciudad. Ni byo (ro) vigilancia yacflividad que emplee el Magistrado para evitarlos ,quitando el légamo ,ydemas escorias que dexan las aguas quando se retiran ,por lo que excuso tomar el trabajo de expresarlos. No me excusaré de insinuar los remedios que pueden aplicarse para que sean menos tan considerables calamidades, que traen consigo una duración harto sensible. Aalgunos parecerá mui fuera de mi proposito me incluya en una materia que debe sujetarse ámas altas especulaciones. Pero yo en calidad de buen Ciudadano, juzgo tener derecho áproponer los medios que me parecen capaces de prevenir en quanto sea posible tan graves daños ,como que soi parte de la Comunidad civil, yestol tan expuesto áellos como qualquier individuo de los que la componen. Lo mas que puede suceder, es que no acierte ádiélar unos unos medios, ni útiles ,ni asequibles; pero aun quando esto sea (que no es) no puedo perder el mérito de mi buen deseo. 4He dicho que ni son inútiles, ni inasequibles. Ahora añado, que ni soi el único, ni el primero que los ha mirado como mui necesarios. Tales son : Primero ,quitar áel Rio una grande Isla que se ha formado entre el Puente, ylos Humeros ,que en el año de mil setecientos ochenta yquatro tenia seiscientas varas de Norte áSur, ysesenta de Levante áPoniente ,con otras menores que se forman sucesivamente inmediatas áesta. Segundo, dar áel Rio el fondo que necesita, yle corresponde tener, con respecto áel declive ázia su termino ,que es el mar. gSi esto llega áverificarse, quánta mayor mole de agua cabrá en el cauce del Rio? cQuán- Quánto mas tiempo tardará en derra^ marla por sus margenes inundando las Campiñas ?Quánto mas tarde llegará la precisión de cerrar los condudos por donde se desagua la Ciudad; yquánto menos durarán la aflicción ycongoja de sus habitantes IPoco es menester cansarse en reflexionar para conocerlo. Tercero, igualar ynivelar el terreno del Prado de Santa Justa con el Barrio de San Roque ,empedrándolo ,y haciéndole de firme un condudo por el medio de anchura ,yprofundidad correspondiente, con varias Puentes de comunicación. Seguir así todo el Tagarete ,quitándole la dirección que tiene para entrar en el Rio, yhaciendo que la lleve por mucho mas abaxo ,ydistante de la Ciudad quánto sea posible. Debe haber grande cuidado en limpiar este condudo todos los años, para evitar tar la producción de infinitos inseélos, por la putrefacción de las aguas detenidas, como sucede hoi en el Prado de Santa Justa. 5Esta constitución que acabo de pintar con quanta brevedad me ha sido posible 5no es permanente en Sevilla: Solo se experimenta quando hai grandes avenidas de agua. Su terreno es arenisco ysalitroso, yesto contribuye á que sea mas calida que otros Pueblos situados baxo el mismo Paralelo. He dicho estar fundada en un plano declive que forman algunaspequeñas eminencias que la rodean ;yquantos rayos de luz caen sobre él ,luego que son rechazados se hacen convergentes entre sí, inclinándose todos, yconcurriendo áun punto común ydeterminado, áel modo que sucede en un espejo ustorio cóncavo convexo. Cada grano mínimo C2 de (h) de arena es un cuerpo de superficie pulida ysolidísima ,que repercute yhace volver con fuerza ázia la atmosfera el rayo ,órayos de luz que inciden sobre él. Las partecillas de sales nitrosas: las pequeñísimas moles de agua por su figura esférica yfalta de poros ,gozan las mismas propiedades de rechazar los rayos de luz que caen en sus superficies ,haciéndoles formar ángulos respeétivos ála dirección de su incidencia. Ysiendo indefinido el numero de cada clase de los que hai ,ydeben considerarse en el plano yatmosfera de esta Ciudad ,es natural resulte en ella el calor áproporción mayor de quanto lo es el cumulo de rayos, refíexos que recibe. Ademas suponemos como cosa cierta ,hallarse siempre cargada de innumerable porción de masas pequeñísimas de agua, procedidas de los pozos, -fuen- fuentes ydepósitos de agua que hai en ella ,así como del Rio yTagarete que la rodean. De esto resulta hallarnos obligados áseñalarle una atmosfera ,y temperamento calido, húmedo ysalitroso. Ala verdad ,hablando en propiedad ,el temperamento de un Reyno, Provincia ,Ciudad ,&c. no es mas que el aire modificado por los efluvios y exhalaciones que en él deposita aquella porción de globo que le es sujeta yrespeéliva. 6Juan de Aviñon (a) trató no solo del temperamento en general de Sevilla, sino es también en particular del de cada uno de sus Barrios, yconviene en el que hemos asignado. Esta constitución particular de atmosfera produce en los individuos que le están sujetos, constipación de el cutis con detención de la materia transpirable, vicios salinos acres (i6) acres en los humores ,fíoxedad en los instrumentos de la quilificacion ,yen todas las partes de el vientre :de aquí resultan malas digestiones ,espesuras de la colera, tarda, interrumpida, yperezosa circulación de la grande mole de sangre contenida en los innumerables vasos de ellas ,con otras enormidades, ydesentonos fáciles de advertir por los medianamente inteligentes. yAesto no omitirémos agregar el modo de vida de nuestros Ciudadanos, que ademas de traer desde su nacimien' to (por lo general) el sello de la debilidad ,son de una vida poco laboriosa ,y exercitada en corporales faénas ;yá unos por sus estados óempleos, obligados ápasar el tiempo en la meditación, literatura ,ypluma ,óen oficios uniformes, yde poco¡trabajo muscular; yá otros por su sexo necesitados ála vida se- 07) sedentaria, aligados áaquellos destinos que les corresponden según su estado, usando unos yotros, áproporción, de sus facultades, de alimentos de buena elección, aunque en el orden, hora, modo ymezcla suelen no tener la mejor. Las legumbres yfrutas, que hacen una parte estimable de los alimentos, son nada sabrosas :aquellas por las pocas partes olesas ,ymuchas salinas que contienen, según el modo con que son cultivadas ;yestas por comerse inmaduras, ysin haber recibido en el árbol aquel ultimo grado de cocimiento yperfección que la naturaleza les tiene prevenido. ' §. 11. (i8) §. II. COMPENDIO DE LA HISTO- ría de la Epidemia de Calenturas benignas experimentadas en Sevilla en el año demilsetecientos ochentayquatro^ con la constitución de este yotros años. 8üíubo antes de esta Epidemia cinco años de sequedad (no extremada) que fueron desde el de I7:f8 hasta el de 1782 inclusivé ,cuya distribución es la siguiente. Según exáélas observaciones, en iyy8 llovió sesenta ydos dias. En el de iyy9quarenta yseis. En Iy80 cincuenta. En iy8 1cinquenta y uno. En iy8 2cincuenta ycinco. De manera que siendo el total de dias inclusos en dichos cinco años ,el de mil ocho- ochocientos veinte ycinco, llovió en los doscientos sesenta yquatro no igualmente, quedando de sequedad mil quinientos sesenta yun dias, con predominio de vientos secos de Norte áSolano. 9En el año de 17^83 llovió en Enero ocho dias ,no igualmente :en Febrero siete :en Marzo nueve. En Abril hasta el veinte yuno corrieron sin .intermisión vientos de N. E. produciendo notables calores. Desde el veinte ydos hasta el fin fueron de mejor región ,yllovió mas ómenos en cinco dias. No hubo especial novedad en las estaciones hasta nueve de Agosío, en que experimentamos una tormenta con agua ygranizo, que dexóen el aire un olor fastidioso. En Septiembre llovió ocho dias :en Oótubre catorce, ydos tormentas :.en Noviembre don- (36) cialmente en aquellos quatro ócinco dias primeros :después no se escaseaba si la pedia con urgencia algún sintoma, ytuvo éxito feliz su execucion. La purga no sé si algún Profesor la practicó ,aunque habia algunos motivos que podian inclinar áella. Yo, si después de ocho ódiez dias subsistía algún fastidio, amargor de boca, &c. di áalgunos con buen suceso una dracma de Crémor de Tártaro, mezclado con azúcar en agua caliente ,por dos ótres mañanas. Los ácidos vegetales, el vinagre, zumo de limón ,de agraz ,ósus Jarabes ,el de •acido de cidra ,han sido coda la materia medica, dexando áelección de cada enfermo usar el que fuese ¡noas de su agrado. Ni aunque hubiese'' algún síntoma de los poco ordinarios, se mudaba de remedio. Las lavativas de agua, -ya fria ,ya tibia sin mezcla de otra co^- sa. (2r)‘ sa ,ócon la de un poco de vinagre, han sido de mucho uso yutilidad: las friegas en las piernas ,yen el espinazo, han aliviado notoriamente los dolores universales ,ytambién han utilizado los baños de pies. 15El alimento, durante la calentura ,ha sido caldos tenues, separando toda carne que pudiera comunicarles partes pingüedinosas ,mantecosas ó grasas, la emulsión de almendras ,y otros semejantes. Luego que faltaba la calentura, se les permitía aquel óaquellos áqüe manifestaban menos repugnancia, fuese qual fuese ,yerbas, frutas, carnes ,pescados, &c. nada se les prohibía. Para corroborar los estómagos de aquella grande languidez, ydebilidad en que quedaban ,se les permitía, yaun mandaba algún bizcocho, ysopada en vino ,óechar en el caldo alegu- (= 8) güna corta porción de él; yexteriormente una corteza de pan tostado mojado en zumo de agraz, pulverizada con Quina ,óel Jarabe de corteza de cidra tomado mañana ytarde por algunos dias. 16Después de limpios de calentura ,yya fuera de las camas ,tardaban los enfermos muchos dias en restituirse áaquel estado ,yhabitud de sanos que gozaban antes de enfermar. Unos álos diez ysiete, otros hasta los veinte yuno no arribaron áél, experimentando entonces una viva apetencia. Han recaido los que hicieron poco aprecio de la enfermedad ,yno han tenido aquella racional sujeción que álos Médicos parecía conveniente guiados por la experiencia ,yse ha observado que desde principios de Octubre ,ysucesivamente conforme ha ido entrando el Otoño, y (29) yprohibiéndose mas la transpiración, han sido estas enfermedades mas perezosas en su terminación ,ylas naturalezas no se han podido purificar tan perfe(5lamente de lo que les perturbaba éincomodaba. Ya desde mediado de. Noviembre ha sido mui raro el enfermo de esta clase. III. CONTINUACION DEL AÑO de mil setecientos ochenta y quatró. Ifdomo en la constitución del año. de mil setecientos ochenta yquatro llegamos (N. 5.) hasta incluir el mes de Mayo, nos parece continuar aquí hasta fin del mismo año, para luego seguir sin intermisión la del año de mil setecien- 62 cientos ochenta ycinco ,ydespués hacer memoria de diversas enfermedades que en él reinaron. El mes de Junio de dicho fue regularen su temperamento. Julio, fue el dia nueve como de Otoño, con alguna agua N. O. Agosto, el dia 6. N. llovió en la mañana con tormenta entre once ydoce del dia. El 24. llovió en la mañana con S. Septiembre, el 6. llovió algo con N. E. yel 18. N. tormenta en la mañana con alguna agua. El 20. agua mansa con S. hubo quietud de vientos en todo él ,yfué en sus primeros dias quando empezó la epidemia referida. En Octubre llovió algo el 6.el f. con tormenta, el 9. el 14. el 15. copiosamente, el 18. lo mismo hasta el 19, en cuya moche hubo tormenta. En Noviembre llovió el dia 3. el 5. 6. y7.copio- piosamente: prevaleció en él la quietud de vientos. En Diciembre llovió el 6. el 8. y11, noche ymañana, el 14. lo mismo ,18. 23. desde la tarde hasta el 24. que siguió casi todo él: 26. casi to^ do ,yen la noche :27. llovió en la muT-, ñaua ynoche hasta el 28. en la mañana ynoche: 29. casi todo ,30, lo mismo ,yen su noche con S. Prevaleció la quietud de vientos, yhubo Riada, no tan grande como la del año anterior. AÑO DE i?85. 18'^l primero dia llovió ,el segundo copiosamente con S. recio ,ycontinuó en la noche hasta la mañana de el 3. que fue copiosamente. El 6. llovió, 7. S. recio, agua. La Ciudad seguía anegada por donde habia Husillos. 8. agua poca, el 13. agua, 14. agua en (32) la tarde ynoche con tormenta. i8. agua en la noche. 19. agua en la mañana, 20. agua. Estuvo el Rio fuera de su caxa muchos dias. En Febrero llovió el 5. 6. 14. ig. 16. todo, lo mismo, 19. casi todo, yla noche, 20. y28. algo en la mañana ,la tarde mucho. En Marzo llovió algo al primero dia, el 4. mucho, casi todo ,yla noche ,8. y9. copiosamente, 10. algo. 11. 12. y13. abundantemente ,14. 15. 16. If.18. 19. y20. con mas ómenos abundancia ,22. algo, 23. tormenta con agua, 24. 25. y26. llovió, 29. tormenta ,agua copiosa: 30. y31. agua copiosa. Eny\bril, i.° poca agua, el 2. y. 15. 1f;yel 20. tormenta ,copiosa agua: 21. alguna agua. Mayo, 3.. 4. y. 8. 9. y10. llovió mas ómenos: 12. tormenta con muchos relámpagos ,poca agua sin viento :14. alguna agua, 15, 'to- (33) toda la noche hasta i6 :20.slgiiní^ agua. Junio, el 9. estuvo el Termómetro áe! aire en noventa ycinco lineas. El Io.lo misario, 13.tormentaso, 14. relámpagos sin truenos en la mañana, 27. como dia de Otoño ,yllovió regularmente en la mañana :Termómetro á sesenta ydos. Julio ,en el i.° tormenta con agua, 2. S, recio: 3. tormenta con agua recia, 30. Termómetro de ochenta ycinco ánoventa ynueve, 31. á ciento ,áel aire. Agosto ,el dia 3. tormenta en la tarde ,agua copiosa. El Termómetro estuvo áel principio á ochenta ycinco grados de calor ,yel dia 29. ánoventa yocho al aire. Septiembre, el Termómetro puesto áel aire señaló noventa ysiete grados de calor, el 2. hasta ciento yuno :dia llovió algo, 24. tormenta con agua copiosa. Octubre, el dia 3. llovió algo: 17. (34) i*¡. 18. lo mismo con relámpagos en la noche :20. tormentoso ,poca agua : 21. alguna, 26. agua tormentosa, la noche copiosa :quietud de vientos. No* viembre, llovió en el 7, en el 14. un ligero temblor de tierra poco antes de las quatro de la mañana :15. alguna agua :18. agua regular ,19. llovió copiosamente casi todo él: 27. llovió algo. Diciembre llovió en el 4. y6. con granizo :8. 9. 11. 13. alguna agua :17. lo mismo: 2i. casi todo él :22. 23.24. lo mismo, tormenta con agua, 25. agua ,tormenta álas doce de la noche con aguaceros: 26. 27. agua casi seguida: 28. menos agua. Riada no muy grande: 31. llovió copiosamente en la madrugada, el resto áveces. 19Por esta constitución de tiempo hallamos (salvo yerro) que desde el primero dia de Enero hasta el ultimo de (3S) de Diciembre de este año ha llovido en ciento yseis dias ,los mas copiosamente: ha habido diez tormentas, yúnicamente ciento trece dias en que el Sol ha comunicado sus luces, ycalentado los vivientes, sin interposición de nubes desde su nacimiento hasta su ocaso. El viento se ha movido en varias oca^ siones con un ímpetu temible, ycesaba de repente, quedando en una quietud, que ni hacia perder áel humo su dirección ,ni movia las yervecillas colocadas en los sitios mas altos. Así ha prevalecido la quietud de vientos, man* teniéndose en la atmosfera todos los vapores ,yexhalaciones podridas que dá de sí una Población grande, privando áel aire de aquellos estimables dotes que ha de gozar para beneficio de los vivientes, ysiendo causa de muchas enfermedades. /s-iv. (42/ comunes los casos en que las viruelas álos principios de la supuración iban lentamente poniéndose negras ,ylas que no tomaban este color ,se elevaban pocas lineas sobre la superficie de el cutis ;yfue la ocasión que pedia el uso de tan admirable remedio. El cocimiento de la quina con algún vegetal de naturaleza acescente, yla mezcla de algún acido vegetal ómineral, dado en las cantidades ytiempos que permita la edad ,ydemas circunstancias de el enfermo ,hacía cesar el gangrenismo ,tomar elevación las viruelas, conducirse áuna perfecta supuración ,siguiendo las demas cosas hasta la convalecencia con la mayor felicidad ;yá las que habían aparecido negras, se les corregía este vicio tocándolas con vinagre frió. De los casos felices logrados en esta Ciudad por el método referido, se (43) se puede formar uíi largo ,yautentico Catalogo. 25 Las tercianas empezaron áser en numero notables casi áel mismo tiempo que las viruelas, yfueron creciendo tanto en malicia ,como en el numero de los comprehendidos de ellas, áproporción que vinieron las estaciones de Estío, yOtoño. Se vieron de todas clases :intermitentes cencillas, intermitentes dobles, quotidianas continuas :Emitriteos pocos. Calenturas esencialmente continuas, que degeneraban en accesionales, remitiendo lo continuo. Las cencillas ,ninguna fue depuratoria ,especialmente desde el Estío en adelante; ápocos periodos se hacían dobles, yluego continuas. Las intermitentes dobles, presto se continuaban ,entrando una ,por la anticipación de el paroxismo ,antes que el cgen- (44) enfermo se limpiase de la otra. Las quotidianas continuas, ámui pocos diks se manifestaban como si fueran unas verdaderas synocales pútridas. Las Emitriteas siempre peligrosas, ytodas por lo común se malignaban, yhacian per^ niciosas. De estas clases hubo algunas tan executivas, que ála tercera accesión quitaron áel enfermo la vida. Tai- Ies tristes sucesos se vieron en sugetos poco cuidadosos de su salud, que buscaron áel Medico quando éste solo tuvo arbitrio para mandarles las disposiciones que debe hacer todo Christiano; porque en aquella misma accesión morían, sin que los medicamentos pudiesen resistir ,ni contener su violencia. 26 La curación de estas enfermedades no tuvo cosa alguna de singular. La quina hizo la principal costa ,yfue el agente mas poderoso para contenerlas, ias ,pero dada en mayores cántidadés que lo acostumbrado regularmente: de otra manera no obedecían ;bien fuese porque esta especialisima corteza no llega ánosotros con toda la virtud ,y adfividad que le dió el Autor Soberano ,por motivos que no puedo determinar; bien porque la causa de estas enfermedades haya sido de un poder tan graduado que necesite duplicadas fuerzas en el especifico propio para domarla ycorregirla. La sangría tuvo también uso ,aunque no en todos los casos ,unas veces antes de administrar la quina, otras (en los mui urgentes) dándola ysangrando. La purga, no tengo noticia haya tenido mucho uso antes ó después de la quina. Yo nunca la usé, ni aun en las recaídas. Quando los enfermos por su mala dieta recaían muchas veces ,yllegaban ácontraer obsg2truc- (46) trucciones ,úotros vicios en las partes de el vientre ,hubo Profesores que la administraron mezclada con purgantes, yotros simples dirigidos ácorregirlas. Las Emitriteas se sujetaban igualmente con la quina vigorosamente administrada, ytanto en esta, como en otra clase de calenturas ,en sugetos coléricos hacía prodigios uniéndole los ácidos vegetales: yen todos, dándola disueltar en agua caliente los hacía iguales, con el alivio de rebaxarle mucha parte de su olor ysabor ,que tanto fastidia álos mas. Las continuas ,que degeneraban en accesionales ,luego que llegaba este caso ,obedecían áel mismo especifico, yse notó algunas veces pintarse los enfermos, como sucede en los verdaderos tabardillos. 2^La calentura epidémica que dixe, (N.° 21.) se volvió áexperimentar des- desde principio de Agosto ,ni fue tan ccncilia, ni tan benigna como en el año de mil setecientos ochenta yquatro. Se extendia mas ,yno tenia las terminaciones tan uniformes ni tan felices. El fastidio ála comida ,ypésimo gusto de boca fueron mas graduados. Las deposiciones de vientre daban alivio álos enfermos; ysi alguna vez ,por parecer excesivas en el numero yduración se suspendían, mediante el uso de algunos remedios internos óexternos ,se convertía en una enfermedad mas peligrosa, de larga duración, yque en muchos tuvo por termino la muerte. En varias, yno pocas ocasiones ,se unía con otra enfermedad; yentonces ofrecía harto trabajo ,yque pensar álos Facultativos ,siendo el que menos hacía, yusaba de medicinas las mas cencillas, el que felizmente libertaba los enfer- mos ,aunque después de largo tiempo. No en todos los casos se observó así. Hubo muchos en que se mostró de genio dócil ,ymenos rebelde con felices yprontas terminaciones. 28 Los Barrios de San Bernardo, San Roque, la Calzada, Macarena, y Triana ,fueron los mas afligidos de las enfermedades dichas, tanto en el numero como en la malicia ,yexecutivo procedimiento de ellas. La vecindad de el Prado de Santa, Justa, yTagarete en los primeros :la inundación de el Rio hasta el Barrio de la Macarena, en que se detiene inevitablemente grande copia de agua :el mismo suceso en Triana, ácuyo poniente se embalsa grande cantidad ,después de retirado el Rio ásu caxa, en varias excavaciones yhoyos que hacen los Alfareros, para sacar tierra que destinan ávarios fi- ^nes de su exercido ,es la causa de que los moradores mas inmediatos á éstos parages sean los expuestos principalmente ácontraer enfermedades epidémicas. La agua detenida, áque sé agregan muchas partes de extrañas naturalezas, se corrompe con el calor dé el Estío; yen fuerza de el continuo impulso de el aire, yde varios animales que la mueven ,llena de exhalaciones podridas la atmosfera, que hace su primera ymayor impresión en los mas inmediatos árespirarla ,necesitados á enfermar por una causa que dificilmeote es evitable. 29 Aunque la causa dicha es harto mas que suficiente para producir estas yotras enfermedades, no ha sido la única. El mal regimen ,la mala dieta de sanos yenfermos en los alimentos, yrnodo de usarlos, es otra causa de casi igual influxo ála antecedente para producir todo genero de males. Las frutas mal maduras ,calientes con el Sol :los licores ardientes :el mal pan^ yotras cosas de esta cíase, usadas (por los pobres, que han hecho el mayor numero de los enfermos) sin tiempo, cantidad ,ocasión, &c. en una palabra, el perverso uso de las cosas que los Médicos llaman no naturales^ tanto en lá actual enfermedad ,como antes ódes* pues de ella ,ha sido un motivo, que añadido áel influxo de la constitución general ,ha puesto las naturalezas en disposición de enfermar, yrecaer en las mismas enfermedades. 30 Estoi persuadido áque este conjunto de causas ha influido igualmente en que hayan traído las tercianas en varias ocasiones un sin toma, que es en ellas muiinfreqüente yraro; esto e^ las- las parótidas. Ala verdad ,ni yo ,ni Medico alguno de los que estamos en Sevilla ha visto en tercianas parótidas sintomáticas, ni criticas antes de este año, ni han oido ásus mayores las hubiesen visto. Aun los Autores no abundan en exemplos de esta clase. Solotengo presente á Francisco Torti ,(c) que ofrece dos únicamente ,en medio de haber sido un Medico de abundante prácflica en la curación de tercianas, yel uno mas parece haber sido criticas que sintomáticas ,como todas las que se han observado en esta epidemia. Yya se les podia disimular lo raro y singular, sino hubieran sido tan funestas para el mayor humero de los pacientes. Murieron los mas de aquellos áquienes sobrevinieron. Unos sofocados por la grande mole ymagnitud á que llegaban ,sin ceder álos medios hmas con menos lentitud ázia su adelantamiento ,es formar ,sin intermisión, historias de las enfermedades que ocurren cada año, de qualquiera naturaleza que sean ,con la constitución de tiempo correspondiente: todo con puntualidad, exáélitud yverdad. La Medicina, si bien ^considera, es una verdadera física. Las enfermedades no son unas cosas imaginarias: son unos entes físicos ,reales yverdaderos. Los entes qué se destinan yaplican ávencerlas, lo son igualmente ;yporque esto se llama curar enfermedades, le vino á esta parte de física el nombre de Medicina. Una grande parte de los desentonos de la humana maquina, ytrastorno de sus acciones ,se debe áel aire que nos rodea. No. háblo solo de las excesos en calor, frialdad, humedad ysequedad: estás son propiedades que no son áto-- dos sensibles,: yhai caminos para instruirse mas ómenos de los efeélos que producen. Entiendo, ademas ,todas aquellas pequeñísimas imperceptibles partes que exhalan los cuerpos contenidos en el globo ,yque recibidos en el aire forman un caos de diferentes masas, cuya figura, magnitud, &ic. son absolutamente inaveriguables, porque no pueden ofrecernos motivo para una sensible éindividual idea de cada una; Estas mismas (unidas óseparadas de las qualidades perceptibles) convinadas de varios ydiferentisimos modos, pueden producir enfermedades populares ycomunes ,desiguales en su modo de proceder ^ycon indicaciones opuestas ycomplicadas Como éstasconvina- clones no son infinitas ;puede muy bien suceder ,que la experimentada en i':. iun un año ,ysus resultas, con la sucesión yrevolución de los tiempos se reproduzca en otro ,causando las mismas enfermedades ,ysuceda esto álos ochenta ,ciento ,mas ómenos años. Si los Médicos de aquel tiempo hallan descrita menuda yfielmente la constitución sensible de tiempo, con las enfermedades semejantes álas que observan, y su curación (especialmente si fue feliz) tendrán poco en que detenerse para beneficiar ásus enfermos. Un objeto tan importante no lo puede satisfacer un hombre solo por larga que sea su vida, ygrande su aplicación en beneficio de los demas. Entre nosotros, el primero (según he podido entender) que escribió de enfermedades populares fue el citado Juan de Aviñon, desde el año de mil trescientos cincuenta ytres, hasta el de (6i) mil trescientos ochenta yuno, en que incluyó éhizo memoria mui sumariamente de las enfermedades ocurridas en Sevilla en cada uno de ellos. No sé si después hubo otro que le imitase hasta el año de mil seiscientos ochenta yquatro en que el Dr. D. Juan Nieto de Valcarcel escribió la Epidemia de las calenturas malignas experimentadas en él, baxo el titulo de Disputa Epidémica^ &c. (f) Tratado que hubiera sido mas útil ygustoso sino hubiera mezclado con los sucesos lo fastidioso de la disputa. El Dr. Casal, (g) tan feliz imitador de Hipócrates, como digno de ser imitado, nos dexó apreciables memorias de las enfermedades que observó por algunos años en el Principado de Asturias. . , Mas, aun quando antes ódespués, haya habido otros de igual aplicación i2en í en esta línea ,todavía falta mncho para una historia Medica ,que comprehen' da álo menos un siglo. La execucion ; de un proyecto (en mi juicio) tan útil, no puede verificarse, sin que una Asambléa ,una Compañía de Médicos sabios aplicados ádar aumentos ála Medicina en beneficio público ,se de-, dique áella con toda seriedad. Un: Cuerpo de estos establecido en el Reino con autoridad Soberana, es algo mas que verosímil, cuente por siglos su duración ;ypor lo mismo es solo él capaz de llenar nuestros deseos en esta parte. No me contento con las freqüentes voces que oigo de que la Medicina está hoi mui adelantada. Yo cmpezé áestudiarla en el año de mil setecientos treinta yocho; ydespués acá me he parado muchas veces: he vuelto los ojos atras ,contemplándola (« 3)' cuidadosamente ;yála verdad es mui poco el adelantamiento solido yverdadero que encuentro. No quiero detenerme mas en esto :temo hacerme fastidioso áunos, ydar motivo áque otros me miren con un ceño lleno de ira ydesprecio. §. II. !2^e qué sirve, dirán muchos, hacer en Sevilla óen otra parte, una historia: como la señalada ,si en cada Pais de-» be haber su modo ymétodo de curar f Así pensaron algunos para sangrar sin detención en las calenturas que he descrito del año de mil setecientos ochenta yquatro. En Sevilla (decian) se ha de curar de un modo ,yacá de otro. Así perjudicaron áinumerables enfermos ,que se hubieran libertado felizmen- mente tratados como en Sevilla lo fueron. Es engaño ,es preocupación, es falta de refiexa creer que unas mismas enfermedades han de ser curadas en Sevilla de un modo ,yen otras partes de otro mui opuesto. Aquel célebre dicho de Baglivo (h) escribo en Roma^ yen el aire Romano ,es la raíz yorigen de esta casi general preocupación. Muchos lo pronuncian como un Dogma Medico, yquedan sumamente satisfechos interior yexteriormente. Rudo Baglivo, ála verdad, habérselo áexado en el tintero. El ha introducido en una grande porción de Profesores una desidia reprehensible ,que les impide meditar, como es debido, en la doctrina de Hipócrates, en las enfermedades, en la naturaleza. Por una lei indefeétible suya ,es perpetuamente constante, que de unos (6s) mismos específicos efeíftos, deben ser unas mismas especificas las causas. Ellas tienen unas leyes generales, por las que se arreglan todos los sucesos yefedos particulares en qualquiera parte del mundo. Nada se hace en el universo, que, si se observa, no se halle ajustado yhecho según la regla de estas mismas leyes. Por esta razón, en qualquiera parte de el mundo los hombres se conciben ,nacen ,crecen ,viven ,ymueren de un mismo modo, ypor unos mismos inmediatos motivos. Los hombres se encuentran en qualquiera parte de el mundo perfedamente conformes en su fábrica, estrudura ymaquinamento, sin mas diferencia que la de el color ymagnitud en unas regiones respedo de otras. En lo demas, todos en todas partes tienen los mismos miembros ,las mismas entrañas ,desti- (66) tinadas álos mismos usos yfines, lamisma distribución de vasos, liquidos, contenidos ymovidos por el mismo agente, en esta región, que en qualqüiera otra :ysiempre que estos constitutivos en su figura ,magnitud, cavH dad, movimiento, &c. sean como corresponde natural ydebidamente ácada individuo ,es el estado de salud en qaalquiera parte de el mundo, así como el de enfermedad en faltando ,au-^ mentándose óadquiriendo vicio alguno de ellos. Por esta verdad constante tienen uso yconveniencia las enseñanzas y máximas de Hipócrates ,tanto en el ardiente clima de la Libia ,como en el frió la Scithia. (i) No son las regiones las que indican los remedios ,sino es las causas de las enfermedades. Trata en el citado lugar Baglivo de lo largas que (67) quésoíl en su duración las Calenturas mesenterícas, yde la paciencia yprolixidacl necesaria en el Medico para curarlas feliznaente. Reprueba en ellas el uso de la quina ,tierras ,&c. ycomo si oyera que alguien murmuraba de él por esta reprobación ,se cubre con decir escribo en Roma ^yen el aire Romano. Debió considerar ,yhubiera omitido ese dicho ,que ni Roma ,ni su aire tenian la culpa de la no conve* niencia de tales remedios para la cura* eion de esa especie de calenturas. Ellas ysu causa son el verdadero motivo :lo mismo que no conviene en Roma la quina ,&c. no conviene en Pekin, Constantinopla, París ,Londres, Madrid, &c. para curarlas ;porque no la región ,sino es la enfermedad con su causa son las que indican ,ydirigen el uso de los remedips. kEn roquias ,yllevados clandestinamente á las Iglesias de Religiosos para ,que caritativamente los sepulten ;pero áun juicio prudente ,se regula serán otros tantos poco mas ómenos ,que los que consta haberlo sido en las Parroquias. CITAS, (a) Medicina Sevillana, escrita en eí año de isSr, ydada áIb* por Nicolás Monaraes casi siglo ymedio después. (b> Thom- Sydenham, tom. i. fol, 79. cap. a. (c) Therapeutic. special. líb. 4. cap^ ^fol. 320. 34^. (d) Los líbeos de las Enfermedades popul, (¿) Lib. de el aire ,aguas, &c. (f) Un tomo en quarto impreso en Valencia. (g) Historia natura!, yMedica. Impresa en Madrid, (h) Lib. I, 53. en León. 174?. Romee scr/ho ,et in aere Romano* fi) Na*n et in Lihya ,et Déla ,et Scythia ,precscripta sign0 vera comperiuntur, Lib. de las predic. casi áel fin.