El hombre agradecido : comedia de costumbres en tres actos representada por la compañia de Manuel Martinez en el año de 1790
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el hombre AGRADECIDO: COMEDIA DE COSTUMBRES, ^ ^ EN TRES ACTOS. representada POR EA COMPAÑIA DE MANUEL MARTINEZ en el ano de 179®* FOR DON LUCIANO FRANCISCO COMELLA» PERSONAS. D. Brum, hombre estraño yagradecido.:,ElSAox Antonio Roble». ^T',El Señor Toser Huerta. Señora María del Rosati*. s». BU^ ..,1,Sea». Rit. Loo.. C^dTÁS^TaZ::. .L. sea». Maooel. Mooui. Un Escribano de malgimo Señor Vicente Romero. La escena es en Madrid en la sala de una casa perfectamente puesta. ACTOPRIMERO. El Teatro representa una magnificapieza de una casa perfectamente alha;^ da con sus e%eios de vestir Murales ,y sus mesas cornucopras ,arursas de eristal en me^dio ,taburetes decertíes ,mesa a--ÍJr cribir Vuna papelera.En elforado de lapteza hahra una puerta tr,m..table ZLrodL dun quarto decente. Encima de una mesa kabra falten ^un relox. Sale afanada Doña Antoma ,ymira que hora es, Ant .uleíAs siete son ,yaun no vino. habéis aun hermano ^cif ^-Ño vi mas extraño gécio í que el de mi cuñada! tres haré. ¿Qué resolver.^ recados álo que entiendo ¿Bascaré sus compañero». »c le han enviado al bavle ¿Apelaré 3tus amigosf... yno ha hecho caso de ellos; Mas por inútil lo tengo, na embargo de dcária que la amistad yel amor que hav un asunto funesto duran solo en este tiempo, en esta'casa;: ph caprichos! hasta la desgracia. Mientras seductores efectos !a felicidad ei centro del amor vdel oraullo/ de una casa habita ,todos -A c-^’é fatales extremof asisten ¿cila propensos^ ‘Ade
s yasi gns entra la desgracia huyen hasta de su dueño.* haré llamar ásu Agente.... ¿A su Agentef ¡Ah! que el fiero incitador de su orgullo no ¡e buscará consuelo. Esta quiebra ,esta prisión de mi hermano:;:- «Sil*/? Mariquita Entrad corriendo señora que el Escribano quiere embargar quanto hay dentro de vuestro quarto. Aiit.¿Qué dices? Miariq . Xsi usted víe ra que génio tiene ,yque mal humor gasta, ni un hidalgo recien hecho, responde con tanto orgullo como él. Ánt. Venme siguiendo que yo le di é:::- Sale el Escribano, con un Escribient, yun Alguacil. Escrib. Señora dadme ¡a llave al momento de esc otro quarto. Ant. Aquí está. Pero mirad que os advierto, que todo quanto contiene, es mió propio, yageno de la quiebra ,pues son bienes que en la parte rae cupieron de la herencia de mis padresEscrib. Eso Señora es enredo. Ant. Secretario ,poco ápoco; hable usted con miramiento. Escrib. Yusted respete algo mas, de la justicia los tueros. Ant. Los fueros de la justicia en ia ju.ticia respeto; pero no respetaré al que quiera abusar de ellos, para in ultar áuna jot'Cn con seinejíntes dicterios... Con esa voz intimide al pobre ,yai jornalero que ignoran quanto ios Jueces velan en hacer atentos ásus Ministros ,no áquica sabe ,que ustedes en ellos si faltan ásus deberes encuentran castigos fieros. Escrib. Muy bachillera es usted. Ant. Yusted muy osado, ynecio. Escrib. Marche usted áhacer labor, yno nos rompa los sesos. Mariq. El hombre entre verduleras ha aprendido áser atento. Ant. Usted haga todo quanto .^ es concerniente ásu empleo, pero con moderación. Escrib. Pon. Primero ,dos espejos de vestir ,con sus adornos de talla dorados. Ant. ¿Qué estos sonrojos al Comerciante malgastador éindiscreto no corrijan? ¡Ay Hermano tu condescendiente génio, con tu muger! ¿En qué abismo te ha anegado de tormentos? por su vanidad ,yjluxo te ves en la cárcel preso, sin Amigos ,sin apoyo, sin caudales ,ni conceptos.* los desiguales enlaces jamás acertados fueron en e! Comerciante. Mariq. Vea usted si ha tenido acierto con e! suyo el Amo... El Amo si hubiera estado contento con su suerte ,hubiera sido feliz con un himenéo igual ;pero pretendió nobleza para el intento; yla nobleza c! jugete de la fortuna le ha hecho; pero que había de hacer, si el disp.iratadu génio de mi Ama... Anc. Mariquita, trata átn Ama con respeto. Mariq. ¡S. no !< fuera estaría todavía de bureo en !in bar le? Ant. Ya te he dicho
r3 qae habías con mas miramiento de tu Ama ,que si \o de su conducta me quexo áveces ,soy su Cuñada. JMariq. equiere decir io mesmo que su eueniiga. Ant. ;No callas? Mas ya viene según creo, con Don Simón ,ysu Agente. Mítriq. Vfaiiente par de embusteros. Sale Doña Blasacon bata exquisita, ricamente prendida ,y adornada, sirviéndola de braceros Don Simón, yDon Ruperto. Blas. Ja ,ja ,ja ,que tonterías riendo. con !a pasión de los zelos ha hecho Pepita ..¡Pero olal ¿Qué es lo que están escribiendo estos hombres? Ant. Si tu hubieras venido al instante averio que te hice llamar ,sabrías todo ío que están haciendo. Bscrib. Esto es que vuestro marido ha quebrado ,yestá preso en la cárcel por la quiebra; que en esto paran los necios Comerciantes ,que sus casas confian álos mancebos, yque apetecen ser mas, para venr áser menos. Blas. Le está muy bien empleado; si el se hubiera hecho con tiempo noble ,no le sucediera lo que le está sucediendo; porque álos nobles por deudas, no Ies pueden poner presos, pero asi escarmentará; mas usted de todo ello tiene la culpa ,que ha ido con tanta pachorra hacienda las diligencias ,yel Arbol Genealógico. Ratp. Si en elio hay tantas dificultades que vencer;::- Hay dos abuelos con algunos lunarcilios. qne es preciso obscurecerlos. El uno tubo mesón, el otro fue tabernero. Blas. Perra de mi ,que ensucié la alcurnia de mis abuelos con esta boda::;- Si llega ásaber mi casamiento, un tatarabuelo mió, que está en cierto cementerio de las montañas ,el busto que está en su sepulcro puesto se ha de hacer dos mil pedazos de pesar. Ant. Pero átodo esto, ¿Qué dispones? Blas. ¡Soy yo hija por ventura del Comercio para saberlo? Tu que te has criado en sus enredos, dispon lo que te dé gana, que yo me caigo de sueño de la mala noche, Ant. Mira que esto requiere remedio, Blas. Yo no entiendo de esas cosas ydexame. Escrib. Ya está hecho e! embargo enteramente de esta sala. Ahora pasemos áver lo que estas señoras tienen. Blas. ¿Cómo?¿Cómocs eso? Yo soy noble ,ydebe usted, respesar mis privilegios, Escrib. Quanto se halle en esta casa señora ,embargar yo debo. Blas. ¿Pero Señor Sreretario, no puede tener remedio este asunto? Escrib. De manera, que si estos dos Caballeros fuesen bastante abonados para el dépo.sito ,yluego.... Rup. ¡Zape! Que este es un petardo. Escrib. Mediasen algunos pesos para el Escribier.te ,fuera el quebranto mucho mencs, ySaldría de La Cárcel vors-
vussíro Espeje, jilas. No hiiblo de es®, no hablo ds eso ,sino soto ^de que se evite el scqüéstro de mi ropa ,ymis alhajas. Escrib. Expliqúese usted ;veremos lo que puedo hacer. jBlas. Bien claro he dicho áusted que deseo »e exceptúen del embárgo mis alhajas. IEsctU. No os comprehendo por eses señas ,yasi Vamos áembargar el resto. ^las. 11ahora me entendéis Uda diEscrib. Señor», {pero. Se quita et sombrero. ved en qué serviros puedo. £las. En que en mi poder se queden todas las galas que tengo. ^nt. Antes mira por sus galas, que por su marido ;el Cielo de tu insentatéz ataje los desmedidos progresos. Se sienta en elforo. Rup. Bueno será Don S¡mon> que escurramos de aquí el cuerpo. Sim. Dice usted muy bien. Señora, sentimos con mucho extremo vñestro infortunio ;ysi acaso para algo nos halla buenos, mande usted ,que por su alivio quanto haya que hacer ,harémos. Escrib. En virtud de eso ,es forzoso que se constituyan luego depositarios de todo, quanto seqüestrado dexo, yse obliguen con sus bienes ádar cuenta exácta de ello. Sim. Yo no puedo serlo. Sias. ¿Cómo? Sim-, Como no soy liso ,lego , ni abonado. Slas. ¿Por qué causa? Sim No soy liso porque tengo muchos dobleces ;no soy lego porque soy profeso de la hermandad de la fondaj fti íboaado porque creo que un Mayorazgo Andalóz en muy poco puede serlo. VaSt, Blas. ¿Asi corresponde el vil álos -tantos miles pesos que nos debe? Rup. Al beneficio, comunmente sigue Inegs la ingratitud. Blas. ¡O que poco ios que ávos os hemos hecho pagareis asi/ Escribano haced el alianamicato, que el Señor le firmará con su gratitud cumpliendo. Señora ,yo le firmara,. Pero las ocho. No puedo detenerme mas ,agur que es hora de ir afConsejo. Yast, Blas. ¿Se dará mayor infamia.* ¿Los Amigos verdaderos ... . son estos?- :^ ^ariq. En estos lances, hay pocos que no hagan esto. dmt. ¥a hallé medio de hacer ver Se levanta. el honor con queyo pienso. Mariquita, sígueme. Mariq. ¿A donde ,Señora? Ant. Ádentro. Se eníroM. Blas. ¿Eb tal lance ,Secretario digame usted qué hacer debo? Escrib. Yo lo mas qae por vsted en este caso hacer puedo, es darla para que basque depositario ,de tiempo todo el dia. Blas. ¿Y si no le hallo? Escrib. Entonces no habrá rcmeáiO! rne habré de llevar las llaves de quanto embargado dexo. Blas. Cierto que tknc usted modo. Escrib. Ninguno me gana áatento. Salen Doña Antonia con una Escritu» ra en la mano ,yMariquita con ropa ,yalhajas. Ant. Una vez que usted dudaba de Ioj haberes que tengo;
5 vea usted esa Escritura. Blas. ¿Qué intsatsrá hacer con esto mi Cuñada? ¿Quién diría que en tan vergonzoso aprieto, una muger tan ilustre había de vsrsd Escrib. Cierto es todo quanto me ha dicho, ytendrá el iugar primero esta escritura en ¡a quiebra. Ant. No os ia doy con ese intento sino solo para que ^ en virtud de que hipóteeo mi legitima ,mi hermano salga de ia cárcel luego; que yo por su libertad desde este instante la cedo. Escrib. No pueden cubrir ia quiebr» los veinte yquatro mil peso* que os tocan ,aunque se añadan todos los bienes yefectos embargados; yasi c.s fuerza que en tanto subsista preso. Ant. Si no bastan ;Mariquita - toda quanta ropa tengo entrega ai Señor. Mariq. Tomadk. Ant. isi no es suficiente eso, de las joyas, las sortijas, relozes ricos ,yaderezo que traygo para mi adorno, voluntaria me desprendo; para que la libertad cobre un hermano que quiero, yaprenda áser mas humano un corazón altanero. Escrib. Nada de esto basra;::- Vo* buscad fiador al momento; de lo contrario ,usaré de la facultad que tengo, entre tanto del embargo, voy áeoiiCÍuír el resto, 'Vansc, Ant. Quanto en favor de mi hermano siento no hacer este obsequio. Blas. Estamos bien. ¿Cqn qué si depositario no encuentro no podié con aquel luso propio de mi nacimiento. pteserttarme? jQué desdoro. ¡Qué ultragel ¡(^é vilipendio para mi íaoulia! Ant. Chica, llevemos esto alia dentro. Blas. Voy áver si de esto modo mi fatalidad remedio. Espera hermana ,ylos brazo* toma en agradecimiento de tu bondad. Con tu accioo has cautivado mi pecho. Aiít. He cumplido con la deuda que al amor fraternal debo. Blas. Desde hoy por esta accioo merecerás mi respeto. Ant. ytü si buscas arbitrios de facilitar consuelo ámi hermano ,en mi cariño tendrás el lugar primero, Blas. Yo ,hermana ;hablarla al Jücz, me veria con sugetos de la Corte ;ttataria con los actebedores ;pero para visitar ,yhablar con algún merecimiento, es necesario que el porte sea agradable al empeño, yesto no puedo tenerle si entra mi ropa en seqiiestro; pero si tú con tu hijuela afianzases ,desde luego sin vergüenza.presentarme podría áqualqnicr sugeto, que aunque dicen que en el porte ho se repara ,yo veo que un tuno vestido ,entra donde no entra nn Caballero desnudo.... Supone mucho en Madrid ei lucimiento en una muger que pide, para tener buen efecto. ¿Afianzarás con tu hijuela? ¿Qué dices? Ant. Que te comprendo, yque fuera necedad contribuir átus ezeesos. Para alivio de mi hermano, para adquirirle el concepto iScr-
6 perdido ;para sacarle de su destino funesto, estoy dispuesta áentregar quanco valgo yquanto tengo; pero para fomectat tus vanidades de nuevo, nada entregaré ;si quieres encontrar fino mi afecto en un todo ,tus delirios vé corrigiendo primero; modéra el porte yel fausto; vive conforme al empleo 6destino de mi hermano; ydespués que me hayas de ello dado pruebas ,mis caudales contigo partir ofrezco, ofrezco tu amiga ser, yaplaudir tus pensamientos. Vase, Mariq. Ya hay que contar ;sentiria se me pudriese en el cuerpo. Vase. Blas. En fin plebeya ycriada entre gente del comercio, bien dice ei ref an que nunca puede dar el olmo peros. Si pudiese mis alhi.jas ocultar ;si hallase medio para sacar mis vestidos; pero es imposible hacerlo estando aquí el Escribano. Si mi Marido hubiese hech» lo que le dixc antes::;- Mas toda la culpa me tengo que me casé ,siendo tioble con un hombre del comercio; que aunque era pobre ,ymis padres otro dote no me dieron que el de la nobleza ,el mundo aprecia sus privilegios tanto ,que por consegirla muchos ,se quedan en cueros otros:;;- De la mala noche el sueño me está rindiendo. Voyme ámi quarto;::- Mas no que el Escribano irá luego;;:- £n está silla podré descansar unos momentos. Ss sunt.i. Si baj ío otra contradanza:::- Yábayíar bolero bucIvo:~- No se puede tanto:;:- Como sé bayíar con tanto esmero; todos.... Se duerme. Sale Don Bruno de camino vestid» naturalmente. Srun. ¿Cómo estará abierta una casa de comercio de este modo? ¡Qué descuido tan reprehensible!... Veremos::;- Mucha profusión es esta para un Comerciante:::- Pienso;;:- Una Madama dormida muy Petimerra allí veo. Petimetras en las casas donde se debe el dinero enconomizar?... ¡Qué peste! El hijo de Don Anselmo Será un loco:::- ¡Pobre casa! Pero quién me mete en esto ámi?. .Mi ridiculéz... Pero mudaré de genio - en España. Es necesario, que de J<imaica dexemos Ja seriedad Anglicana... Como he estado tanto tiempo entre Ingleses;;;- Pero vamos ábuscar áDon Lorenzo, que es el hijo de aquel hombre áquien mi fortuna debo. Oia. Ola. Blas. ¿Qué buscáis? ¿Quién sois? Decidlo al momento. Brun. Soy Señora un Cometeianre. Blas. Pufque muebic. Vase Sale el Escribano con los dos. Escrib. Vamos luego ávuestro quarto áacabar el embargo... Brun. ¿Cómo es eso de embargo?...¿Por qué motivo se está haciende? Mas se fueron. ¿Ha de casa? ¿Ha de casa? ¿No responden? ¡Bueno es esto! ¿Qué no hay nadie? Sale Doña AntoniaAnt. Poco ápoco, yno gritéis Caballero.
7 r Bfun. Yo no grito ,ysi hs gritado, sabíd Señora que puedo. AnlNo podéis ,ysi venis acobrar algua dinero de Don Lorenzo ,acudid como los demás han hecho al Juez que de su prisión, yquiebra está conociendo. Brun. ¿Quebró he? ¿y esta en la Cárcel? valiente negocio ha hecho; habrá sido un ignorante, óun despilfarrado, ¡Bueno! yvos sois su muger habréis contribuido aeiio ¿no es eso? Poore muchacho, en años bastante tiernos ha empezado la desgracia áperseguirle. Ant. Yo os ruego que no os burléis de mi hermano ni me insultéis ;si derecho teneis en la quiebra ai Juez id áhacerle mainhcsto. , Brun, No tengo derceno ánada. ¿No me conocéis? \<iVeo que no. Yo soy Bruno aquel huérfano que Don íiliseimo vuestro Padre recogió' en su casa de pequeño, yque dc,‘de mozo le hizo «obiador ,después inaiiC>.bo.,, que le enseñó ,le educo... Aun todabitt me acuerdo de les tirones de e.rejas que me dió ;ycomo el efecto que me hicieron reconozco, con llanto los agradezco. ¿Lo entendei ?Después me dió una porción de dinero para que me bandease en Indias ,donde el comercio hice con tanta fortuna que en quince años poco menos he adquirido saneados quatio millones de pe os, ytodo ello ávuestro Padre Don Anscimo se lo debo. ¿Qué respondéis? ¿Vos supongo que tendréis noticias de esto? Ant. Muchas. Brun. Pues agur. Vase. Ant. ¡Qué exemplo de ingratitud a¡a edad dará este hombre! Debiendo ámi Padre quanto tiene, según confiesa ,no ba hecho en favor de un hijo suyo el menor ofrecimiento, antes se ha ido de aquí con un modo muy grosero. Sin embargo ,sin saber primeramente su genio no debo culpailc pues un hombre que se halla dueño de unos caud-ale? tan grandes, yno tiene engieiTiiento para piurar ¡a humildad de su. principios. ,i!o creo que ^ueUa la ingratitud tcii..r en él cabimiento. Yasi h-jblaiidoie quizá ypiiitaiidoíe el funesto estaao de nuestra casa, mediante un ofrecimiento, yalguna seguridad, , puede ser que por su medio la casa ,yla libertad de mi hermano restauremos; pero hablar ámi Cuñada antes de todo pretendo para acordar.... Alas aqui con el Escribano pienso que buelve. Sa/tn el Escribano, el Escribieyite ,y «l Alguacil,yDoña Blasala que saldrá muy encadada ,yse paseará sin cesar con muestra de enojo. Escrib. Quedad con Dios ycuenta no perdáis tiempo cu buscar depositario. Blas. De no os llcbareis todo esto. íNo es CSC? Desde este instauts haced que carguen co.n ello. Paseándose siempre. Escrib Reparad:; Blas, No vi en mi vida Es-
8 Esciibano mas molesíe. Escrih. De iodo Eícriban© dices en e.tos lances lo mésmo. Vase. Allí. Hermana ,si te interesa ia libertad yel concepto de tu marido ,es preciso que seriamente pensemos en ver::- ''' Blas. Una muger noble no tiene ningún talento para pensar bien:;:- Allá vé ápensar con los plebeyos. Ant. Muger dexa esos caprichos, yescucha un medio que pienso para salir dei asunto. Blsis. Como me he estado ábardo toda la noche... Ant. Repara, que puede muy útil sernoa... Blas. Como tan disparatado ádemás el génio tengo. Ant. No te entiendo. Blas. Si el juguete de la fortuna yo he hecho ami marido... Gazmoña^ dexa de andar. atrevida ,sin respeto. ¿Por qué delante de mí, no profieres los dicterios que detrás? ¿Piensas que ignoto que has dicho de mí todo esto? ¿En qué soy disparatada? ¿En qué he sido el instrumento de la quiebra? ¿En que soy loca por ir áun bayle casero ádivertirme? Tus voces todas son de envidia efecto. Como ves que todo el mundo ofrece ámi rostro inciensos; que cí primer Ipgar en todas las concurrencias merezco, que jamas s^ígq sin coche, que baylo bien el bolero, que dos pares de zapatos tpdosdos dias estreno, que cl peluquero me cuesta rhensualmentc veinte pesos, que en la banca cada noche Veinte ,6trinta onzas pierdo, yque regalo vestidos bordados álos toreros; te está llevando pateta; pero rabia ,que si el necio de tu hermano con mi lustre, quiso formar los cimientos de su casa ,has de saber que su ambicioso deseo le ha de costar caro ;yque en admitir su himenéo le hice un favor que no puedes todos ¡os caudales vuestros recompensar. ¿Está usted? yotra vez con mas respeto hable la plebeya ,ysepa venerar mis privilegios. Ant. Voymc áencerrar en mi quatW por no ver tu desenfreno. Yate, Blas. Sin disculparse se vá haciendo total desprecio de mis razones ,bien dicea que las gestes del comeicio tienen poquísimo modo con los nobles ,ytodo ello dimana de que los nobles siempre les están debiendo; pero por razón de estado yporque a.mi esposo quiero como debo ,es necesario ver al Juez ,yaotros sagetos que pueden en su infortunio proporcionarle consuelo; para lo qual con la criada salir de casa resuelvo. , . ¿Mariquita? Sale Mariquita. ¿Qué mandáis? Blas. Veme ábascar allá dentro mantilla ybasquiña. Corre que nos urge el salir presto de casa. Mariq. Ya voy::- ¿Pero antes lo que ha habido flo sabremos con la gazmoña? ¿Qué ha . álos cargos que usted ie ha hes Blas. ¿Qué había de decir? Na<M* amorró ,ycalló. Mariq. Lo Creo, t
9 en eso usted habra visto que quanto la digo es cierto. ¿Pero qué le ha dicho usted. Blas. La he dicho:;*.- Mariq. Al instante buelro, que con el gusto de oír \ que ella no ha tenido aliento para responder ,rns habia olvidado de ir ádentro por la m.antilla. Blas. Decirte lo que la dixe ,es primero que todo. , Mar'iq. De esa manera, entraré por ella luego. _ Blas. Mira ,la dixe ,que advierta ^ que es muy notable ei exceso que hay de ella ámí. María Fue bien dicho que asi aprenderá átemeros. Blas. La dixe además ,que yo tenia merecinsientos que superan alos suyos.^ Mariq.l^o^ «se pico hechi«ro quanto la requiero áusted. Blas. La dixe además ,que tengo en todas las concurrencias de Madrid mucho concepto, Vyque mire que nació, en el estado plebeyo. Mariq. Merece usted que la de por eso qnatro mil besos.- si yo por un mes tan solo me encontarse en el pellejo de usted ,óhabia de hacer que moderase su génio, dque se fuese de casa. Blas. Era demasiado exceso Mariq. Si «ra demasiado, la pondría en un convento. Blas. Aunque me enfadan sus cosas en caridad la toiero ^ sus sandezes... Pero ve áobedecer mis preceptos. Mariq Ya tengo tela cortada pata zurcir otro enredo. P* Blas. Si emblHdase ,yde casarme tubiese otra vez deseos, no me casara con hombre^ que se hallase en el empeño de mantener áuna hermana consigo .por todo un Re> no. ¿Pero qué esto me distraiga de los asuntos que tengo entre manos.^... iQue tan raro tenga el capricho yel génio! Sale Mariquita. Mariq. Aquí tiene usted Señora mantilla ,ybasquina... ¿Pero no es aquel mi amor El es Señora abrazad corriendo ami Señor... ¿No le veis? Sale Don Lorenzo. Lorenz. Esposa, Se abrazan. Blas. Adorado dueño, ¿Qué novedad?... ¿Quién ,ocomo facilitó tu consuelo? Quién te ha dado libertad? respóndeme pues. Lorenz. El Cielo. Blas ¿El Ciclo? Lorenz. Sí ,el Cielo Esposaí que de otro modo contemplo no podía suceder. Blas. ¿Qué dices? Lorenz. Que haber sugeto que por otro en estos días haga por un mero efecto de humanidad ,la acción de pagar sus descubiertos, es obra (porque los hombres se apartan de sus prfccptos) del Cielo solo ;yasi nuestra gratitud mostremos al Ciclo. Blas. ¿Pero no sabes con qué motivo ,ópretexto por tí han pagado? Lorenz. No sé, mas sino que al Juez le dieron en vales reales ,la su .Tía que importa lo que yo debo. Blas. ¿Con que ya de mis alhajas usar podré según eso? Mariq. Esc es lo aue kdolia ap. BS
í6 otra vez? ¿íío te basta una para que los aborrezcas? Hijo mío ,es necesario que con ,cordura resuelbas c¡ asunto ;¿de qué sirve que por algún tiempo seas dichoso., si BO disfrutas la dicha sin coiningencia? Considera lo que en si es cí eómercio las funestas 'o desgracias que ha acarreado ainfinitos con las quiebras. Esc dinero que dices ¿no era..aic)ftt' se impusiera. ;No era mejor que con él fundaras a.tu ascendencia üu vinculo ,en que tu casa 'entre los nobles luciera? ;No hay fincas ,no hay heredades, no hay cinco gremios ytierra^. Habiendo esto> ¿no es locura que ála contingencia quieras dar tu dinero? Los hombres han de pensar con prudencia, han de mirar por su casa por sus hijos ynobleza; imponiendo-lá-Qtt^^ del dinero en hipotecas seguras ;y. con la, otra ^ comprando una preeminencia^ . de estas ,que aunque no producen alos süge.tos ;elevan; asi como vervi gracia,^ ¿nn Regimiento ,no dexas asegurad en tu casa ^ el lustre yla sub>Utenc.a? Zorenz. Bien dices ,yojala que «ntcs, esto que ahora me aconsejas. lo hubiese hecho. Mas Don Bruno »í mis intentos penetra tal vez se volverá atias de su generosa oferta. •- - £las.StC3\h. ^ Lorenz. Pero otra duda aún que exponerte me queda, ;es! que no estando del todo Concluidas aun mis pruebas, iiopodré ser Regidor por carecer de nobleza. Blas. Hay mas que con Don Ruperto mi Agente ,al punto te veas, para que entre hoy ymañana evaqüedas diligencias .conducentes. Zorenz. Mira que habrá. que vencer diversas dificultades... hay cosa que el dinero no lo venza. Zor. Tero tu Agente ¿no has dicho que cometióla vileza de negarse áhipotecar por mi libertad su hacienda? Blas' es ;¿pero quién sabe si el ptibre la tendrá llena de cargas ,que itnpedirian su'.idcntid.ad? Yaunque sea lo que sea ,es necesario desentenderse con ciertas personas, ydisfrutarlas _ siempre que aunó servir puedan. Zorenz. Eso supuesto ,ábuscarle.: voy con toda diligencia. Per© por Dios ao malgastes el di sero que te queda. Blas. iCómo. SOY gastadora. Zorenz Perdóname la advertencia, yáDios. Ahora SÍ que Blasa como ;mu2¿r sabia piensa. VaS*- Blas. Ya setue :voy aguardar al punto en la papelera leg^ el dinero... Me parece _ que jamás tube paciencia para tener en momento guardada tanta moneda. Pero ahora mientras b® ^osa se arreglan ,hacerlo es fuerza, yel Correo de los Ciego® vov áleer, mientras entra alguno que me acompañe. | „Crifiea de la Comedia ,,dc Colon. ¡Que estos, papí»®* que tan útiles pudieran ^ ser.se hagan tan despreciab.es por las fátiras eücicrr * reducidas átnfaniar
^7 Blas bienque aprcseribir regías? Estos Críticos ¿por qué no escribirán una pieza yverémos si dcl modo que charlan la desempeñan? mientras que los charlatanes; con modelos no den muestras deque saben-, los sensatos tendrán por maledicencra qaanto digan ,yios génios áquien deprimir desean se reirán ácarcajadas de sus glosas pedantescas. ¿Qué cosquillas me está hacíesdo encerrada la moneda? . ¿No sería may dei casOj." para borrar las idéas de la quiebra ^que pagase ahora mismo algunas deudas que teago .,. yaun enriase por alguna cosa buena acasa de Pérez?: Este fuera BB golpe que aturdiera ’ atodo Madrid ;yal mundo dariauna clara prueba de mi explcndor.... Voy áhacerlo. Veremos qu^tnta moneda abre. hay en el talego. ¡Bueno! para lo ajae quiero liega. Mil reales al Zapatero. Separa dinero. Quatro mil ala Francesa de las gasas. Otros quatro para el que ábayiar me enseña, \ ypara un relox de moda doce onzas..., Aon me queda mucho dinero, bien puedo echarme en la ¿idriquera para eí juego de esta noche otras diez,... Ya tengo hecha la re partición...Esto es ser ccónama perfecta , una inuger. .Voy al punto áverificar mi idea ¿•Mariquita? Sale Mariquita. Mande usted. Ponte la basquina ^y¡¡éva al Zapatero ,al Maestro, y3casa ds la Eranetsa este dinero ,yde paso en casa de Petez entra ytraeme un relox que cueste dozc onzas. No te détenos. Mariq. Ya voy ¡Qaé al malgastador nunca le faite monedaí ^Ydse. Sale T) jti StíTiofi. ¿Donde estar iDoña Blasa? tare ,que en la papelera cuenta dinero pesto es bueno, aunque dos mil iasolencias tnc diga ;yo llego áhablarla, ^¿¿TyiLlábG. la desvergüenza. ¿Qué busca usted? ; Sim. Yo venia. o, ’- ádaros la eBOtíbaena;. de vuestra: liueya fortuna'. Slas. ¿No OS dixs que no volvierais? Perayo io-toméaádianza. BlatjPues, yo os lo_ dixc de vetas, i yos lo repito. %,.; Señora,'.' ';; usted en valde lo intenta, porque aunque usted me eche^á palo yaunque me cierre la puerta, he de visitar áarsted todos los dias por fuerza. , alas. Alos hombres inseáente* í como4Kted ,de esta matiera ! se les trata? ¿Ola? ^^le Mariquita con basquina, ^ariq. Ya Voy, . tenga usted memos viveza. j Diie al Lacayo que il pont» ! le baga al señarla finesa de echarle por un balcón. Yo me iré por Ja.escaíera. ^ero lo que de usted nan dicho^gcotes dii-ersas. que estuvieron en el ba vic - ian poco le daré cueaü ' : .' yasi agur.- v,^ir ” Blas. Agur ,¿-Se fué? ^^rtq. Lo mismo vá aue ccmeta y-e paso di que bueíva. ^-//íBuerK>vátcdo;m,s;yo ., pcr.
par teñir psrte en la fiesta ya tengo en las ¿os cnñadaf, cizaña nueva dispuesta. Vas(, 'Blat. El saber ^ué cosa han dicho de mí en el ba) te ,me inquieta. Vé ahí porque ir no puede aninguna ct ncurtencia una mii.rcr. Salé Dm Simón. ¡O qué .fácil e$ de engañar una necia! ¿Qué rae manda usted? Blas. Por Dios, di-^ame usted con presteza, qu°é es lo que han dicho en él bayl«.- de mi. Siin. Si usted lo supiera.... Pero recelo decirlo. Blas. Digálo usted ¿Qué recela» Siní. Señora yo no m;. atrevo. Blas ¿Pues qué Itan dicho que soy fea? Sim. ¿Qué .han dc.decir? Si ha dexado , usted toda la asambléa. asombrada. Por tertulias, por Puerta del Sol ,por tiendas, '- de lo .liechi.zos de usted, todo el rauudo se hace lenguas. jOh qué airosa es Deña Blasa, ¿icen umisl.i^o ha) beheza que eo todo Midíid la iguale, ¿icen otros. ¡Que bici, lleva > ei coiupás en el beiero! ¿Qué bien el cuerpo maneja! ¿Qué bien se pára ,yen fin, con qué primor se pasca! Xodos dtcen que no liáy Dama que en sí junte tantas prendas como u.>céd jvaya dá gusto del m:>do que ao-'ted la elevan. Blas, fi eso lo dicen delante 'de otras Damas Petúnettas? Stm, Mucho. Blas. Quanto rabiarán, cstar.iii de envidia muerta». jAv qué risa! Sim. Sobre todo, lo que mas de usted ponderan, es aquel desinterés que tic«c usted quando juega. Blas. En eso nadie me gana, si alguno de ellos viniera ihora ,en dos ótres partidas le daría de dio muestras. Sim. ¿Quiére usted que las juguemos los dos? Blas. Muy tnorabucBa. Sim. ¿Quanto ponemos? Blas. Diez onzas cada mano. Sim. Aunque sin ellas me encuentro,' mis dos reloxes pongo encima de la mesa. Blas.Vstiá dá. Salé Doña Antonia. jQue mi cuñada n© modére sus demencias! ¡Pero qué miro! Jugando con un tuno ai^ui se cncueotts* ¿Es ésta su corrección? _ ¿Viene áser éta su enmienda? Ere buen hombre que en vales ha satisfecho la quiebraj ' ¿Qué dirá quando el desorden que la ha causado ,aver buclva? Sim. Yo he ganado la partida; Las diez onzas acá vengan, ’ Vayan otras diez, Blas Que rayan.. Ant. Ya me falta la paciencia, ¿Es posible Doña Blasa. que ¿e este modo ustc4 bttclf® ádestruir de esta casa, con el juego las liquezas? Blas. Dé uTíed cartas, Sim Voy allá. Ant. Muger vaoa ,descompuesta, didpe usted ,raxc usted..?. Blas. Vaya todo lo que resta. Ant. juege usted ,mas yo sabré poner en salvo mi hijuela. Yosacaré de la ¿as» el dinero ,ylas preseas que me tocan ;ycon est#^ tendrá usted la complacencia» de verme de aqui apartada, ya que tanto lo desea. Pero no me verá U'ted encerrada ,aun que lo quiera» ^
^9 e« un Convento ^esc sitio solo ocuparle debiera quien con desmedido luxo,^ Guien con demente soberbia ha destruido una casa de comercio ,como esta. £las. ¿Cómo es eso de Convento? ¿Quár.do yo tales ideas tube? Usted para insultarme esos agravios pretexta. Pero ahora que usted ha dicho que yo ocuparle debiera, lo ocupará usted un Claustro refrenará «n soberbia. Usted -no me ha de dormir baxo el techo en que yo duerma^. Vsi usted duerme saíirrr.e sabré a! purrto ádormir fuera. Sim. ;Y el resto? Blas. Tómele usted, ydespees tome la puerta. Ciersa la papelera. Sim. No hay cosa en aqueste mu^o como no tener vergüenza. ^ Vase. Blas Cuidado Antonia conmigo, que lo dicho vá de veras. Vase. Ant. El dolor que de mi pecho al ver esto se apodéra, me sobtecoje ,me pasma, me debilita las fuerzas. Se sienta yllora. ¡Triste de mil bi mis padres al mundo otra vez volvieran, yenconrráran esta casa destruida ,sin c-íbeza, llena de gente insensata, arruinada de ias deudas: si vieran que un hijo suyo baxo i;¡ infame pdena de una inuger sin talento vaci.a ;yen fin .si vieran aquella querida hija, aquella hija que sus penas consol aba qoe en su rostro tributaban las otrendas que los ti iales amores exigen vic ¡a ternezaj despreciad» .bulnerada. de oprobio yHanto cubierta; ¿no era preciso ,que al punto otra vez la muerte fiera buscasen ,yásos sepalcros horrorizados huyeran? Preciso era... ¡Qué infclizí ¡Qué desdichada es aquella casa que una mvger loca lleva todo el p^o de ella? Eb tan deplorable estado, yo DO sé lo que resuelva. Si resuelvo irme ,temo que culpen mi ligerezat si quedarme ,voy áser el blanco de la soberbia de «na. muget :yno es cst« lo que ámi .mas me amedrenta, sino cl que si mi cuñada lleva adelante ia idéa de encerrarme en un Conveat* me malgatarán la hijuela; yentonces sin dote alguno vendré ádar ea la miseria: si el Cielo en tanto tropel de dudas ,como me cercan, no alumbra mi entendimiento para que yo me resuelva, es preciso que en mis dudas infelizmente perezca, yentre tanto ,con cl llanto consolaré mis querellas, Sale Don Bruno. Bmn. El bribón del Mayoral me engañaba en dos p-setai; pero le cogí ,yle eché una valiente pendencia: inas le di luego media onza para beber ;porque viera que no era por cl dinero, sino por la desvcreSrnza. ADios Señora ¿Qué es esto? que está de llanto cubÍTta? ¿Qué tiene? Digílo presto. Ant. ¿Qué ’ie ic tener? Una pena, que según las circunstancias, no hay consuelo para ella. Brtin ¿Nohay consuelo? ¿Por quécaesa usted Señora me llena Cid*
20 de conf«!sicnes. SaU Mariquita. Amo está en casa? i.^ Brun ¿Qaiéri ieespera? Mariq. Aquel diablo de Escribano, que por causa de L.qulebra, preodlwá mi amo ,y¡a casa embargó coa tai violencia. 'Vase. Brun. Entre usted. ;Qiié quieté usted? Sale el Bscribancf. oEn esta casa no hay deudas. ¿Está usted? Lo que la sobra es buen concepto ,ymoneda. Bsjrib. Ya ¡o sé j'peto venia -> en busea dct ducfio det, ella; ^'' para dekaríe cíorrienfe -¡-c. el libro dc caia cüeútás', menaje ,adornos ,vestidos, muías ,coche... Brun. ¡Qué demencia! ¿Cochemii-'Cemerfeiante? Vaya* ! yayo «o éstraflo 'la quiebra.’* Escrib. Ea íjir,- VEfe^á^árdeCiríei > que use de ello como quiera,' que ya está desetabárgado; tan solamente quisiera,- que conociese el favor,' ’ que ka debido ámi fineza."^ -íí Yo no pecmkí le atasen, “t yo hice tapar la linterna, *' no le dexé poner grillos, no permití le pusieran en encierro ;sin fiador dexe en el poder dé aquestas señoras ,todos suS bienes. '‘^ Ant. Yno admitití'-usted ia hijneía," las ropas ,ylas alhajas que entregaba mi terneza, por comprar la libertad de un Hermano. Brun. ¿Se halla ár fuera ' Dotx Lorenzo? '- Ant. Me persuado que si... Brun. Vaya á!a otra pieza áesperarle. Ypues áustedes és egmo precisa deuda, - pagarles el daño que hacen, ahí tiene esas monedas. Escrib. No se cause usted ea eso No perdí la diligencia. Vase Brun. Señora ,teniendo usted una alma tan noble ytierna, que para ofrecer sus bienes, para hacer una obia bueua tubo valor ,es estrsffo, que llore dé ésa manera; . las almas justas no deben sentir del mundo las penas. Si por la quiebra su hermano ha perdido sus riquezas, ’r aqui estoy yo> ,que ahora mismo sin-éxígir recompensa, ? daré ei di Hcro que baste, para que ácomerciar buelva. Ant. Con eso que vos pensáis dar alivio ámis'tri'stezas, las redebláis- ,pues con eso ^- 1« buscáis desdichas nuevas. .2í'i¿íiV¿Cónio pues? '• Añt:- Yo os'Ioidifid, '- peto si áescucharle llega mí cuñada... Brun. Nadie escucha; hableme usted coa' franqueza. - Ant. PueSrSeñof, áquésta-'casá, ' Bo es casa ,es tina asatnbiéa de leeos ,yde tunantes, en donde el juego comienza la fuucion ,yLremata el desorden ,yla gresca: del asccndicBte que tiene sobre mi hermano ia necSi - de mi cuñada ,dimana toda ia desgracia nuestra. Esta muger que aü-rqué noble' era noble con pobreza, ha distraído ámi hermano de la preciosa carrera ' del comercio :ha hecho que' se junte con caiaberas, que porque le dén ci lado, quantiosas sumas íes presta. Le ha hecho que aspire áser noble jypara hacer -lasq>rBebas na
un Agení-e le há estsCad* gran cantidao de moneda. En án por seguir io.s pasos, de mi cuñada se enoentra sin dinero ,ysin honor, siendo de todos la beta, yen prueba del poco juicio . coa qoc mi cuñada piensa ahora mism» wi Andaluz le ha ganado en esta pieza un mohton de onzas ai juego, yporque, yo su demencia itupcré ,en un Convento áencerrarme está resuelta': con el £n de -malgastar en desórdeses mi herencia. Brun. ¿Con que según eso ha sido por malversación la quiebra? Ara. Si Señor. Brun. Si fuera Juez ic condenara agaleras, pero como soy amigo precedo de otra manera. ¿Y áusted le gusta el Convento? Ant. Como miedo no lubicra de que en poder de mi hermana se ha de confundir mi .hijuela, por no estar con mi cuñada, . desde luego la admitiera. Brun. ¿Pero áusted le gusta ,óno? La verdad, Avt. Si una perfecta vecacion tubicra al claustro con claridad respondiera. Brun.. ¿Con que no la teneis? A:a. No. Brun. Asi quiero las respuestas ¿Quiere, usted casarse? ¿Hd? ¿En dónde novios se encuentran? ¿Qué no haj mas? Esta muger conmigo en todo congenia. Mire usted ,si yo tubiese todo ci cúmulo de prendas que desean las m-ugeres, le pudiera hacer la oferta de mi persona. Ant. Mirad que yo no soy digna de ella. SI Brun, ¿Cómo que no es digna? Eu eso se hace usted notable ofensa, usted merece un buen mezo; yyo no tengo esa prenda. ¿Está usted? Ant. Yo estoy confusa, .. yme parece novela afart. le que -me sucede, Brun. jUsted, , supongo, será soltera? ; Sí Señor. Brun. Pues yo también. ¿áqué viene esa, tristeza? Alegrese usted qíie yo - quiero gente placentera, ¡-od \ yde mi humor^. .¿Está ^sted? El hermano de usted llega hagame usted el favor de marcharse. aátrí. Yo *stoy lela con este hombre. •' Sc-vájuted _con enfado óno? . ~ Ant. Con vuestra licencia. Vase. Bruñ. Si hdbrá dado ásu muger a^. Qon Lorenzo la talega. Sale Don.JLorenzo, -‘ ' Ahora lo veré. ¿Parece. ,-^ que no puedo hacer carrera con usted ,áquando aguarda áquitar esta opulencia de su casa? íorenz. Reparad... Brun. Voy acontar la ineneda, que tengo áijimo de darle para que áser átii buelVa. .. Vase a su quarto. Lorem. ¡Qcé tortun.:! ¡Quién pensara tan iiie perada nueva! voy iavisaiselo áBiasa áStvdc quí... Pero anu! entra. , ó.z/ct V)on,£i Btasa . Bíasitá ir.i.i ah<>ra iBisrrso verihearás tu icé.;. ¿No escuchas como Den Bruno el dinero áí.gs cuent¿? Blas. Si lo qus oigo, ¡Quépiacer! ’ ¿Con qué puedo de citahecha ’?.6 „ por-
22 pi cmeterme que leré Regidora? Lo"-.’m. Qaien lo niega. Bl-is. ;Y Don Ruperto? Lorenz. ^hora mismo le he dexadoei» !a escalera hriblanilo con ano... Pero ya vá entrando por la puerta. Sale Don Ruperto. SIas Don Ruperto ¿qué tenemos? ¿Est.in ya esat diligencias despachadas.’ ¿Está el Arbol concluido? Con presteza ’ digaío usted. 2iup. Como lista ande en esto la moneda todo te hará. Blas. ¿No os ha dicho este ,sobre la materia lo que hay.’ Sup. Si me lo ha dicho. Lorenz. Ese dinero que suena, lo voy átomar ahora para empicarlo en uaa hacienda, yen un Regimiento. Rjip. Pero... Blas. Mientras que el dinero llera para las propinas ,tome esta delicada muestra; pero cuidado que el Arbol se traiga usted quando venga. Sale Don Bruno del quarto. Brun. Agur madama... Aán de caminar en esta empresa con manuréz ,es preciso me ponga aquí quatro letras, en que diga que le doy cien mil ducados ácuenta de ia gratitud que debo ásu Padre ;yno comprenda que es con c! fin de que quiero que algún dia me los buclva, sino para precisarle, si átener caudales llega, yvé alaiuao áquien le debe beneficios en la estrecha sifuacion en que se ha visto, á.sacacU al punto de ella. haciendo la qae yo hago, sin ninguna recompensa. ZrOr. Está muy bien .. ¡Qué bondad} Be hace. aqui el recibo hecho queda. Brun. Saca ios veinte mireales que te he dado en la talega, I para contarte sobre ellos. j todo lo demás que resta. Borenz. Dame ia llave. Blas. No sé «i estará en la faltriquera. No la encuentro Lo"enz Búscala. Pero juzgo que está puesta. Aqui los teneis... ¿Qué es esto qne no se hillan dentro de ella? Qué has hecho de olios? Blas. ¿Quién eres tú para pedirme cuentas? Brun. Toma el recibo ,que éb hambre que no ha tenido cautela ’ para guardar veinte mil reales ,después de una quiebra: no es capaz de conservar la cantidad de mi oferta. Vase cerrando degolpe la puerta, Borenz. ¿Qué has hecho de ese dinctoí Blas. Como ádecírmelo buclvas, mira que no has de volverme áver la cara tisueíia Boranz. Para proceder ahora. - foh quien amor no tubicra! acto tercero. Sale Doña Blasa tnur sofocada ,/) detrás Don Borenzo. 'Ella después de mirarle, se sienta. Borenz. ¿Es posible que ámis cargO* no has de responder palabra? Después que por tí Dos Bruno recogió lo que me dab.i, )' que vamos otra vez áperecer por tu c.ausa. ¿Te niegas áresponderme? ¿Me miras coa mala cara?
Me incultas ,y... Pero en fin has qiiaino te dé la gana, que yo haré para aplacar tu indiscreción insensata, lo que halle mas oportuno ami decoro ,ymi casa. Bla-iX qué hará u.ted.?¿Qué hará usted? Sale Mariquita. Mariq. E! peluquero os aguarda. BUs.Qm se espere.. Pero no, dile que ni hoy ,ni mañana, ni el mes que viene ,ni nunca quiero peynarinc. Ya escampa, .... ¿Quándo tendrá mi ama juicio, quando no pique la sarna. Blas. IQue haces que no se lo dices. Mita que eres muy pesada. Ha... Escucha ,di al peluquero, que ti las ñores que Juana llevaba ayer en el pelo, son de Madrid ,óde Iralia; que quedó en que lo sabría, yno me dice palabra. J^ariqMz salida ha sido buena: voy áhacer le que usted manda, Blas, iConociste, de dónde era» las ñores ctó Juana fUna ansia tengo saberlo ,que daría de buena gana media onza para chafarle con las mías ,la guitarra, ydarle aentender ,que si ella ks hace venir de Italia, yo de Venecia. orenz. <Es posible, _ que esas cosas te distraigan? Us. iEn qué . MMariqutta. Me ha dicho que son de Madrid. las. Qa= será» randa buelvc ydile que le espero álas seis dadas, por<jue voy auna visita de duelo ,yquiero ir peinada eon todo primor ,yque traíga plumas coloradas: ^ porque me pongo el vestido verde ,bordado de plata. Mariq. Si se ha ido ya. Blas. No importa. JDc esc modo iré mañana. ¿Tienes ahí ios recibos de las deudas atrasadas que he pagado hoy ? Ma iq. 5i Señora. Blas. Sácalos porque se vaya tu Amo desengañando de si destruyo la casa, ydile también la muestra que has comprado esta mañana en casa de Perez. Lorenz. ¿Pero no era mejor que guardárat ese dinero? Blas ¿Querías que fuese tan insensata, que habiendo pasado tú tus deudas ,yo no pagára las mias ? Lorenz. ¿Pero el relox, por qué le has comprado BIr.sa? ‘ Blas, ¿i’ferqué le he comprado? ¿Juzgas que D..a Ruperto evacuára ladiligencias jan pronto j. i. ilio mediáia esta alhs) ?,a. JLQ'enz ¿Con que le diste el nuevo? Blas. Si ,yse le he dado en t-u cara. jLorenz. En este las.cc dcbi.is proecderalgo mai cauta. Blas. ¿Peio rr.elgasié el dinero? JLoreiiz. Disimulemos. No Riasa. Blas. Si tu no quieres creer Ja ecouomíaque gasta tu muger, Jjarenz. ¿Pero que haremos, pata que Den Bruno salga dei error de que tú yyo, no heni‘- sdi-ipado naJa, a£i de que nos dé ai punto lo que oficció darnos ?HabL'*. (mos Blas. Ha) mas de que ihabLríc ni.ie- {puesto que en su quarto se halla,] ádisuadirle tú yyo, de qu.ílquiera inca errada? Lermz. Bien dices. Vamas allá...
24 Pero la ptférta; abren..i Calla. . jDo?í Bruno abre la puerta ,dá dos /pasos ácia-fuera ,pal vér aDon Borenzo ,yaDoña Blasa retrocede con enfado ,y buehe acerrar de golpe la puerta JLorejiz. Asi qufe nos vif5 ;¡ay de tníJ volvió áencérrarsc en sa estancia.- ’ Blas. Pues dexatlo esíár. Álariq. Eso es, sí hospicio-irse mañana. Lorenz. ¿Por tu ligereza vés, - la* desgracias que me 'causas? Blas. ICOd qu'é’jio’tyBgO la culpa también de su cxtrabagáTici#? Ya no 61taba otra cosa. Lorenz. ¿Qué quieres que diga Blasa, si veo que la fortuna, en an todome es contraiia/ IQué hemos de hacer ? Blas. Que sé yO. -", Lorenz. ;Te pareCe que mi Hermana venga áhablarle ? Blas. Abuen sugeto, áfé mia ,se loeucareas. Lorenz. No 'sé, para dudar de ella, qae haya dado hasta ahora causa.- Dcfiendek jpírosafee, que hoy no,ha de dormir eu casa. Lorenz. ¿Pero por qué? Aíariq. No es bastante porque ,que no quiere el Ama¿‘ .B/ítx. Dice bieti. , . -s Dexate de eso, ymarcha al punto államarla.' Blas. Ido la digas ,que yo tengo darte alguna en la embajada... Cuidado. Mariq. Descuide usted. ¡Qué condición -tan humanal Vase. Blas. Mientrais que tú la convences, voy áver si una mudanza que vi hacer en ei bolero, puedo imitar... Mi cunada.... .Al llempo de irse ,encuentra con D.ma Antonia al paso ,yde promo con el medio verso se pasa al otro lado. Voyras por este otro lado, que no quiero saludarla. Vase. Sale Doña Antonia. Lorenz. Oye Hermana. Si la suerte de un Hermano ,que te ama, compaJeces ,ahora es tiempo, que des de ello muestras claras. Ant. ¿Quando yo ,de que te estimo no he dado aquellas que bastan? INo presenté al Escribano, mis vestidos ,mis aihajas, . yquanto tengo, por darte libertad ?Si mi cuñada, . te ha dado áentender ,que vo no be cumplido como Hermana, en este lance ;pudiera... . Pero dime áqué meJiamas, que yo no quieto, que diga ,, e que tiro ai desconceptúarla>. no obstante de que pretende, que yo de esta casa salga,/ .. Lorenz. Todas esas ,áser vienen etiquetas de cuñadas,.;:, .r HcruMba-mia -, mi suerte: , hoy en tus manosse halla: CSC hue=ped ,que, la quicbr», pagó con franqueza tanta, me ha ofrecido dar dinero, para Tomentat mi casa .. de nuevo ;|rero tiBa quexa; ,,, que tiene de mí yde Biasa, :^ le hace que íihora se.- niegue, .: ácumplirme su palabra; en este supuesto ,quiero que tú de mi parte vayas, áhablarle ,áreconyenirlp, ápintarle nuestra injusta situación ,;y aasegurarle de nuestra conducta:: Hermana, si me amas ,mira por mí en tan tristes circunstancias. Ant. ;Quieresiq.iie yo contribuya afomenrar la desgracia de orta quiebra inevitable que
que tu genio te prepara? Dexa tu docilidad; sabe mandaren tu casa; ycon tu muger sé menos condescendiente ,ytu hermana hará quanto el parentesco dicta en tales circunstancias. Lorenz. Bien se conoce que ignoras del modo que mi eficacia discurre. Si convencer consignes la extravagancia de Don Bruno ,aplaudirás haber sido tú la causa, mayormente quando veas conforme pongo la casa. Ant. ¿Qué importa que adoptes medios prudentes, para aumentarla, si después los frustrará la loca de mi cuñada? Lorenz. ¿Juzgas que quiere el dinero para disiparle en galas yfiestas ?Lo quiere solo para ponerle áganancias; de modo que ni un minuto quiere esté parado en casa, para que de esta manera no se desfalque una blanca, ymi nombre recupére otra vez su antigua fama. Ant. Si su proposito es cierto, me doy por afortunada. Lorenz. Ño lo dudes ,ymi idéa vé áponer al punto en planta. No desconfies ,que en caso de no vivir arreglada mi muger ,de corregirla desde ahora te doy palabra. Ant* Aunque me cueste rubor voy áhablarle sin tardanza, mas con cierta precaución af. que en mi tengo reservada. ¿Pero está en suquarto? Lorenz. Si. H„z!o con toda eficacia. Vase. Ant. Si con la quiebra habrán baelto sobre si... *5 Abre Don Brnno la puerta con disimulo ^fsaca la cabeza ymira. Briin. Veré si se hallan aún... Todavía está su muaer. ¡Quinto me enfada! Yd d, encerrarse. Ant. Esperad... Brun. Ha !¿Qué sois vos? Pensaba que era la maula de Doña Blasa. Ahora bien, ¿en qué puede mi eficacia servir áUsted? Ant. Yo venia ábuscaros... Brun. ¿Me buscabais? La muger que busca al hombre, es muy loca ,ópoco cauta. No quiero que las mngeres me busquen ;quiero buscarlas. ¿Está Usted ?Ysi usted quiere darme gusto .siempre uraña, sieinpre adusta ,siempre séria me ha de estar ,porque me enfadan, sumamente las mugeres coquetas. ¿Con que embajada me buscaba usted? Ant. Venia ápediros una gracia. Brun. Pidiéndola usted ,es fuerza que sea justicia ;vaya hable usted. Ant. Vos no ignoráis de la suerte en que se halla mi hermano... Brun. ¿Ignorarlo yo? No sabe conservar nada. Es un loco. He comprobado quanto sobre su insensata conducta me dixo usted... Ant. Sin embargo ,soy hermana ydevo mirar por él. Brun.iCon que usted ya está mudada? Malo. Yo en usted CKÍa no podía haber mudanza. Pero me engañé... Que el hombre fdciimente ásí se engaña. Ant. La compasión... Brun. ;Con qué usted Des
está sus culpas pasadas, que se sugeta en un rodo ávuestra corrección sabia, yal castigo ,óal perdón que deis ámi íiera audacia. Esto os suplico Don Bruno anegado entre mis ansias. Brun. Dame los brazos. Borenz. ¿He buelto otra vez ávuestra gracia? Brun, Si pensáis conrorme dices serás mi amigo, Borenz. Pá^ra os doy si he de merecerlo por medio de mi mudanza, de que de vuestra amistad cuente prodigios la fama. Ypor Dios ese dniero, apartad sin mas tardanza de mi vista ,porque ai ver que iba ácubrirme de infamia, el corazón de dolor, siento que se despedaza. Brun. ¡A! ver tu arrepentimiento que gozo recibe el alma! ¿Querrás creer que ahora me eres mas amablef Si pensaran todos como yo ;.los hombres no mostrárau pertinacia en enmendarse.... Mas como ven que áaquel que tuvo faltas (aun después de corregidas) sus faltas le echan en cara, doran sus vicios ,yen ellos siojen por no hacer mudanzas, que indiquen que su conducta no fue la mas arreglada. Pero el Escribano.. .¿Y bien. Sale el Escribane con tres testigos. traéis del todo acabada la escritura? Eícni’. Si señor. Brun. Vamos al quarto áfirmarla, - Escrib. Por la prontirud con que ha querido usted se haga. he dexado un testamento por otorgar ,una carta de dote sin concluir. cna providencia dada sin notificar, yen fin me he dado para acabarla un rato ,que la cabeza aun la tengo atolondrada. Brun. ¿Y todo eso me lo hacéis presente por que yo vaya áhicerlo por vosí" Escrib. Lo digo, por que sepáis la eficacia con que es sirvo. Brun. Vaya un polvo abano.- Escrib. Infinitas gracias. Brun. ¿Escribano ,yno tomáis? Escrib. Conforme lo que me alargan. Entran. Lorenz. Ya ha llegado la ocasión de cumplir con mi' palabra’ Vde hacer ver que mi enmienda es verdadera.,.. Mas Biasa viene. Sale Doña Biasa, '• Blas Vaya. ¿Qué tenemos? ¿Está ya el dinero? Habla. ¿Suspiras? ¿Te has denudado? Mira que ya ha una hora larga que se ha ido Don Ruperto. No andes con disculpas vanas que yo he de ser Baronesa. Ya otra cosa no faltaba sino que la Señoría perdiésemos :anda ,ytrata sino tienes el dinero de ver de donde le sacas. Lorenz. Para darte la respuesta, ^ esperame en esta sala. Blas. Con la Baroní^ ycon unas rentas necesarias para vivir con el lustre debido álas circunstancias, veaiTsiun papel haremos mas brillante en toda España que ninguno del comercio. Viven muy preocupadas laá gentes. yQuánto mas bn • tiene aquel que no hace nada, con un título, que el hombre
33 que sacrifica ála patria sus tarcas éintereses, propagando la abundancia. Salí Don Lorenzo con una llave ^y una almoadilla en la mano. Lorenz. Aquí tienes la respuesta; no te aturdas ,aqui se halla: esta llave ,significa de un Convento la morada; esta almoadilla ,el oficio de toda muger casada: de estas dos cosas elige aquella que te complazca; en el supuesto, que hoy mismo óhas de quedar encerrada óáser madre de familias te has de sugetar. 'Slas. iQué habla usted ?¿Qué es lo que usted dice.? Pero esto será una chanza. Lorenz. Noes chanza, no; el depotismo con que sobre mi mandabas, se acabó yá ;las continuas desventuras ,las desgracias repetidas ,de mis ojos han roto las cataratas. Tu no sabes áque extremo mi condescendencia fatua me ha conducido ;por ella 'ypor esa pompa vana de la nobleza, me he expuesto ámorir lleno de infamia en una horca :un delito que por seguir tus pisadas iba ácometer ,si el cielo su exccucion no me embarga, me dirígia al suplicio, al desonor me arrastraba. Considera los efectos de tu ambición insensata. Por hacerme mas ,ytú por imitar áotras varias, que piensan que el ser señoras es ser dementes yvanas, me has hecho triste juguete de la fortuna voltaria. Por tí he perdido los fondos, pot ti he amúnado mi casa. por tí me he visto eftk cárcel, ypor tí iba la mas baxa, la mas torpe acción áhacer, iba árobar en la estancia ^ de Don Bruno ,para hacerme noble ,la suma pactada de la Baronía ;que estas eran las muestras que daba de gratitud al favor que su bondad tan sin tasa nos dispensa. Estos recuerdos en tu memoria repasa ydesmenuza su fondo con madurez concertada, yresuelve; en el supuesto que inflexible mi constancia el partido que adoptases aquel pondrás luego en planta. 'Medita *piensa ,convina, que yo me voy de la sala para que con libertad decidas ¿ti dudas tantas. JSlas. Espera ,todos los yerros ’ de que me haces ámi causa, aunque dimanan de mi de ti tan solo dimanan: tú tienes de ello la culpa, tú la tienes ,¡qué te espanta? porque qué hombre ,sabiendo que es la muger inclinada al luxo ,ála diversión, yque de estas cosas pasa áinclinarse áotras ,sigue sus disparates ,abraza sos extravagancias. ¿Qué hombre*, buelvo ádecir ,álas fatuas IdéiS de su muger se sujeta? ¿Nuestras flacas ydébiles reflexiones, quién no conoce ?Las casas deben ser por los maridos regidas ygobernadas. Asi como el poco amor con la muger desagrada, desagrada el excesivo quando ála razón ultraja. La muger debe estimarse, yal paso tenerse áraya. Has?
34 ¿HLis hecho tú natía de eso? ¿Me has procurado con mma cortar el luxo? Al contrario, pendiente de mis palabras, aun que hava sido un delirio has cuidado de observarlas; con que de tí yno de ini deben qu-xarss tus ansias; yaun que objetarme tu quiera», que esto solo dimanaba de tu genio dócil ,sabe que esá disculpa no basta, porque el hombre ha de ser hombre con su muger ysu casa. Loren. Tienes razón ,reconozco, que de todo soy la causa. Salen del quarto Don Bruno ,el Escribano ytestigos. Escrib. 5Con que esos dos perillanes tienen todas esas mañas? Brun. Yotras. Callo lo del robo por Don Lorenzo. Escrib. Sin falta yo daré parte ámi Alcalde para reprimir su audacia. Vass. Brun. Aquí teneis miserable* el iris de vuestra casa, aqui teneis ia cesión les enseña la escritura, de lo que mi fé os señala para vuestro bien estar; pero leed las circunstancias que puede ser no acomoden enteramente áMadama. Blas. Don Bruno ,no admitiré de ningún modo la gracia que nos hacéis ,sin que de otra me deis primero palabra. Brun. ;Y qual es.' Blas. Que os hagais cargo en un todo de esta casa, porque ni de mi ,ni de este tengo la menor confianza. Quiere vivir arreglado. Quiero vivir moderada, pero la ocasión, en quien tuvo una conducta fatua es expuesta. Me conozco yle conozco ,yse salva de este modo todo riesgo de volver ála desgracia. Lorenz. Dame los brazos Esjosa. Brun. Antes quiero regalarla. Tome usted ese brillante. Ya puedes ahora abrazarla, aun que os doy cien mil ducado», yde gobernar se encarga mi honradez vuestro comercio, no quieto que me deis nada, lo hago porque avuestro Padre quieto aaradecer las gracias que me hizo... Aqui parece que se acercan los dos maulas. Salen Don Ruperto ,yDon Simón Rup. Vaya Señor Don Lorenzo, ¿teneis la suma aprontada de ¡a Baronía? Si/n. Amigo, es un negocio que espanta, todos quantos lo han sabido dicen que compráis con ganga. Rup. ¿Que decís? Brun. ¿-Esos qué quieren? ¿Qué traen? ¿No hablan palabra? Rup. Señor yo traia el Arbol Genealógico. Brun. iQae »\h¿pl Venga... Eítá grademente hecho. Pero para uno que trata en hacerse útil al Reyno no le es esto de importancia, Del mérito ,yla virtud es la nobleza la paga; sé Util ,sé virtuoso yte premiará el Monarta con un premio que valdta mas que las pompas pintada», supuestas la mayor parte para engañar la ignorancia. Le rompe. Rup. ¿‘Que habéis hecho? ¿Que ha de Don Lorenzo las armas? Brun. Vaya usted con sus enredos áalucinar la arrogancia de aquellos que tn estas cosas fundan todas sus hazaña»
35 yusted. Señor seductor, aD. Sint. de esta casa al punto Salga, antes que de otra manera mi razón se lo persuada. Sim. ¿Cómo áunos hombres dc honot de este modo se Ies trataf S-ile Mariquita. Múriq. El Portero del Alcalde vecino ,austedes dos llama. jRup. ¿Qué nos quiere? Muriq. Que si yo. Sim. De esta, vez voy alas armas. Vate. Rup. Dc mis embrollos querrá tomarme ahora cuenta exacta. Vase. Blas. Esta por chismosa ,quiero que también de casa salga. Mariq. Si yo he chismeado ,ved que no fue por cosa mala, sino solo por cumplir con la deuda dc criada. Lorenz. Teniendo nosotros juiciO le tendrá ella. Brim. Ahora falta, que yo me hago ámi dichoso, buscando alguien con quien parta mi fortuna. Yo he resuelto casarme. Blas. ¿Vos? ¡Nueva in&usta. Brun. Si. Lorenz. ¿Y nos dexais? BrunEn ti pende que me quede ,Óque me vaya. has d^s. tCómo? Brun. ¿Digo señorita? Sale Doña Antonia, Aquí un asunto se trata de usted. Yo quiero casarme, con usted. Pero nos falta que su hermano de usted quiera. ¿Está usted? Ysi se allana áello ,baxo un domicilio, baxo una" ley ,yuna casa, viviremos disfrutando del amor las dulces calmas. Borenz. Yo me tendré por dichoso como consienta mi hermana, Brun. ¿Consiente usted? ¿Quiere usted? Ant. Fuera ,si lo rcusára muy necia, quando en el hombre, busco el mérito en el alma. Brun. Ya me casé ;quiera Dios, que sea útil ála patria. Blas. En vez dc cuñada Antonia, en mi encontrarás hermana. Brun. Supuesto que Dios á todos nos ha colmado de gracias, tribatcmemos ásu nombre con rendimiento alabanzas, ycl hombre desconocido, al hombre; el que la desgracia de otro hombre no remedia, teniendo medios ycausas, confúndase con la acción de la pieza executada. Todos. Viendo al hombre agradecido como cl beneficio paga. FIN ..jChristoval Colon en la Oficina del Diaprestos Puerta del Sol yfrente de ¡>anrto. Plazuela de Zeleq ,^de T^j^.^nuel Quirója ,calle de la Concepción Ge- ^róruÜT'jenHPi^sto ae Manuil del Cerro, calle de Alcalá. Ados reales.