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La formación como promotora del desarrollo sociopersonal. Una propuesta de evaluación

Sánchez Santos, María José; Sánchez Hidalgo, José

Abstract

Se presenta en este estudio un modelo de evaluación multidimensional para un programa formativo con mujeres de nivel socioeconómico bajo. En el programa formativo —que duró dos años— participaron 20 mujeres de entre 24 y 49 años. Las dimensiones estudiadas según un diseño pretest-postest fueron (1) la autoestima, (2) el locus de control, (3) el apoyo social y (4) los conocimientos. Además, se realizó un cuestionario de satisfacción. Los datos parecen apoyar la idea de que el proceso formativo ha creado cambios significativos en las dimensiones evaluadas. Se discute acerca de la conveniencia de evaluaciones multidimensionales para poder maximizar los efectos de los programas de intervención

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PORTULARIA 2, 2002, [299-307], ISSN 1578-0236. © UNIVERSIDAD DE HUELVA LA FORMACIÓN COMO PROMOTORA DEL DESARROLLO SOCIOPERSONAL. UNA PROPUESTA DE EVALUACIÓN JOSÉ SÁNCHEZ HIDALGO1 Universidad de Sevilla Mª JOSÉ SÁNCHEZ SANTOS Cáritas Diocesana de Sevilla RESUMEN Se presenta en este estudio un modelo de evaluación multidimensional para un programa formativo con mujeres de nivel socioeconómico bajo. En el programa formativo —que duró dos años— participaron 20 mujeres de entre 24 y 49 años. Las dimensiones estudiadas según un diseño pretest-postest fueron (1) la autoestima, (2) el locus de control, (3) el apoyo social y (4) los conocimientos. Además, se realizó un cuestionario de satisfacción. Los datos parecen apoyar la idea de que el proceso formativo ha creado cambios significativos en las dimensiones evaluadas. Se discute acerca de la conveniencia de evaluaciones multidimensionales para poder maximizar los efectos de los programas de intervención. PALABRAS CLAVES: Evaluación, formación, desarrollo sociopersonal ABSTRACT In this study we present a model of evaluation for a formative program with low socio-economic level women. In the formative program —during two years— twenty 24-49 years old women participated. Dimensions studied according to a pretest-postest design were (1) the self-esteem, (2) the locus of control, (3) the social support and (4) the knowledge. Also, a questionnaire of satisfaction was created. Data show that formative process has produced significant changes in the evaluated dimensions. We discuss about the convenience of multidimensional evaluations to be able to maximize the effects of the formative programs. KEY WORDS: Evaluation, formation, sociopersonal development INTRODUCCIÓN Afirmar —al nivel teórico-práctico que se encuentra nuestra disciplina— que la formación tiene capital importancia en el desarrollo sociopersonal del individuo parece que es no decir nada. Sin embargo, pocos son los esfuerzos que se dedican a fomentar dicho axioma. La evaluación de los programas formativos no deja de ser un gran reto actualmente. Por todo ello, en este trabajo presentamos el modelo de evaluación multidimensional 1 Dirección del primer autor: Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación. Facultad de Psicología. c/. Camilo José Cela, s/n. 41018 Sevilla. Correo-e: [email protected] 300 LA FORMACIÓN COMO PROMOTORA DEL DESARROLLO SOCIOPERSONAL 301 JOSÉ SÁNCHEZ HIDALGO • Mª JOSÉ SÁNCHEZ SANTOS de un programa formativo dirigido a mujeres que se encuentran en precariedad económica y sociocultural; un colectivo con un elevado índice de desempleo y escasa formación e información que les posibilite el acceso al mercado laboral. LA INFLUENCIA DE LA FORMACIÓN SOBRE EL DESARROLLO PERSONAL Y SOCIAL DEL INDIVIDUO La distinción entre aspectos personales y otros de carácter social es, cuanto menos, artificial. Los límites son difusos y lo que conseguimos respondiendo a la dirección de las influencias en el dualismo tiene más que ver con el carácter didáctico de la exposición que con el objetivo del presente trabajo. En el análisis que nos ocupa no encontramos nada que sea puramente personal o estrictamente social, y de lo que no cabe duda es de que las diferentes dimensiones influyen y son influidas tanto por aspectos personales como por otros más vinculados a la interacción social. A continuación, describiremos las posibles influencias que ejerce la formación sobre las dimensiones personales y sociales de los individuos. La formación y el desarrollo personal Que lejos queda el tiempo de las descripciones que limitaban el desarrollo psicológico humano a los cambios y las transformaciones evolutivas que tienen lugar en la infancia y la adolescencia. Lejos queda la identificación de la infancia y la adolescencia como cuesta de subida, la adultez como meseta y la vejez como pendiente de bajada. La creencia en la estabilidad absoluta de la personalidad durante la adultez tuvo que ser relativizada a raíz de que los autores del enfoque del ciclo vital pusieran de manifiesto que el desarrollo continúa durante la adultez conforme las personas participan en nuevos contextos y estructuras de socialización. Cuando el individuo tiene que afrontar nuevas tareas y exigencias incluso puede suceder que se produzca una reorganización de la personalidad (Feldman y Aschenbrenner, 1983), una nueva comprensión del contexto que le rodea. La dimensión social de la formación Junto con ciertos recursos personales, la dimensión social de la formación ofrece una serie de apoyos que se nos antojan fundamentales en el desarrollo del ser humano. Para afrontar las tensiones que emanan de la realidad que circunda a los colectivos empobrecidos suele ser muy beneficiosa y necesaria la ayuda y el apoyo procedentes del contexto social que rodea a los individuos. Este apoyo puede proceder de diferentes personas y ser de distinto tipo. En este sentido, creemos necesario diferenciar entre redes sociales y apoyo social. Una de las definiciones más consensuadas acerca de lo que son las redes sociales es la que postuló Cochran (1993: 601): “La red social se compone de aquellas personas externas al propio hogar con las cuales los miembros de la familia comparten actividades y establecen relaciones de naturaleza afectiva y/o material”. En definitiva, las redes sociales permiten conocer la amplitud de los contactos sociales que mantiene cada individuo. Las personas que componen las redes sociales pueden ser familiares, amigos, compañeros de trabajo, vecinos, etc. con una característica común: ser personas significativas para el individuo y con las que establece relaciones de uno u otro tipo (Hidalgo, 1994). De las personas que componen las redes sociales se puede recibir el apoyo social; esto 300 LA FORMACIÓN COMO PROMOTORA DEL DESARROLLO SOCIOPERSONAL 301 JOSÉ SÁNCHEZ HIDALGO • Mª JOSÉ SÁNCHEZ SANTOS es, todo tipo de ayuda o apoyo que beneficie, facilite y produzca satisfacción y bienestar a las personas cuando afrontan cada situación o suceso que tiene lugar en su vida. La mayoría de los autores suelen diferenciar entre el apoyo social informal (procedentes de familiares, amigos, vecinos, etc.) y formal (de las instituciones o programas formativos) (McKin, 1987; Wandersman, Wandersman y Kahn, 1980). El apoyo social es útil desde el momento que facilita recursos necesarios para afrontar las tensiones cotidianas, pero ¿qué ocurre cuando los integrantes de las redes sociales no saben o no pueden aportar los recursos apropiados? Es en este punto donde el apoyo formal procedente de las instituciones sociales puede jugar un importante papel optimizando el bienestar de los individuos. LA EVALUACIÓN COMO MECANISMO DE OPTIMIZACIÓN DE LOS PROGRAMAS FORMATIVOS La evaluación de los programas formativos toma vital importancia porque es necesario conocer la eficacia de la intervención, tanto a nivel general —qué hemos logrado con el programa— como en un nivel más específico —qué dimensiones de la intervención han sido más eficaces y qué otras han de ser revisadas—. La búsqueda de la eficacia toma sentido desde el momento en que muchos de los programas formativos que se ponen en marcha en la actualidad se financian con dinero público. Tradicionalmente, ha bastado con un proceso bastante superficial para superar el trámite de la evaluación. En este sentido es práctica habitual la utilización de un cuestionario de satisfacción que, en muchas ocasiones, no deja de ser una medida pobre y mal construida de algunas dimensiones de la intervención. Este mecanismo de evaluación no suele reflejar la realidad de lo que ha supuesto el programa formativo ya que los resultados están fuertemente impregnados de factores circunstanciales como, por ejemplo, el momento en que se administra el cuestionario —generalmente sólo al final del proceso formativo—. Nosotros proponemos una evaluación multidimensional, tanto a nivel personal como a nivel social, que parta de las características de los sujetos que participan en el programa de formación. Además, creemos que la evaluación debe ser realizada mediante instrumentos que estén avalados por la comunidad científica y profesional de nuestra disciplina. Y no debemos limitarnos a evaluar al final del programa sino que creemos aconsejable utilizar estrategias pretest-postest, es decir, administrar los instrumentos de evaluación antes y después del proceso formativo. NUESTRA EXPERIENCIA Ser mujer en estos días no resulta demasiado fácil. Si a esto añadimos otros factores como vivir en un barrio necesitado, estar en paro o sufrir algún tipo de enfermedad (biológica o social), ser mujer se convierte en una misión imposible. Las vidas de muchas mujeres se resumen en tres aspectos: la casa, los hijos y el trabajo. Lejos de la trilogía mágica propuesta por la canción: salud, dinero y amor, la mujer de la que hablamos hipoteca su vida para crear un futuro mejor —que no siempre se hace realidad— para sus hijos y compañeros. Lo peor de todo es que muchas de estas madres viven con un complejo de Superwoman que no les permite disfrutar de sus vidas. En una civilización en la que prima lo útil, lo rápido, la tecnología, el usar-y-tirar, lo políticamente correcto pero moralmente incorrecto, los ancianos no tienen cabida. Una sociedad así, no puede más que mostrar una imagen negativa de la tercera edad: “los viejos son enfermos, incapaces, improductivos, cascarrabias, verderones, no sirven para 302 LA FORMACIÓN COMO PROMOTORA DEL DESARROLLO SOCIOPERSONAL 303 JOSÉ SÁNCHEZ HIDALGO • Mª JOSÉ SÁNCHEZ SANTOS nada. Son un coste para la sociedad porque se llevan los sueldos sin trabajar, no pagan autobuses ni medicamentos”. Se preguntará el lector: ¿qué tienen que ver las mujeres con los ancianos? Siendo sensibles a las necesidades de estos dos colectivos, Cáritas une a mujeres —a las que les resulta difícil serlo dignamente— con los ancianos —a los que también les resulta complicado ser vistos como seres humanos—. Ellas fomentan la autonomía de los abuelos y abuelas: les ayudan a cocinar, a lavarse, a mantener limpias sus casas y les hacen compañía. Los mayores les ayudan a sentirse mejor con ellas mismas, porque trabajan y se les paga de un modo digno y porque se sienten útiles ayudando a uno de los colectivos más olvidados en nuestra cultura. Aun siendo importante el dinero, nos gustaría hacer hincapié en la influencia que el trabajo de ayuda a domicilio tiene en las vidas de las mujeres que participan en él. Para ello, hemos realizado un programa de evaluación en el que esperamos encontrar cambios en el modo de verse a sí mismas, de quererse, de tener las riendas de sus vidas en sus propias manos... aspectos, todos estos, que dignifican al ser humano. MÉTODO Sujetos En el programa formativo —que duró dos años— participaron un total de 20 mujeres. En el momento de la evaluación, las mujeres tenían entre 24 y 49 años (una edad media de 35,5 años). El 55% de estas mujeres estaban casadas, un 20% de ellas solteras, un 15% se encontraban separadas o divorciadas y el resto (10%) eran viudas. El número de hijos por familia oscilaba entre 0 y 5 (con una puntuación media de 2,15 hijos). Instrumentos En la evaluación se pretendió conocer los posibles efectos del programa formativo en dos dimensiones complementarias: a nivel personal y a nivel social. En el nivel personal, evaluamos la autoestima, la percepción de control que tienen estas mujeres de su propia vida y los aprendizajes que estas mujeres habían adquirido durante el curso; a nivel social, valoramos en qué medida había aumentado el apoyo social que reciben estas mujeres de sus redes sociales más próximas. Para ello, seleccionamos una serie de instrumentos con reconocido prestigio en el campo de la evaluación. Estos son: •Para la evaluación de la autoestima administramos la versión reducida del cuestionario de McKay (1997). En él se pregunta sobre la percepción que tienen las mujeres de sí mismas, de sus capacidades y emociones. •En la evaluación del locus of control de estas mujeres utilizamos el instrumento creado por el equipo de Powell para el New Parents Project (1987). En función de las respuestas dadas al instrumento es posible determinar el locus of control de cada sujeto según las cuatro categorías siguientes: lugar de control externo, medio-externo, medio-interno e interno. •Para la evaluación de los aprendizajes utilizamos un cuestionario elaborado por Palmore (1988) sobre mitos relacionados con el envejecimiento. En esta prueba, las mujeres debían señalar si las afirmaciones que se le presentaban eran falsas o verdaderas. Entre otras, algunas de las afirmaciones fueron: “los cinco sentidos tienden a debilitarse con la edad”, “la mayoría de las personas mayores no tienen interés por las relaciones sexuales” o “los trabajadores mayores, generalmente, no pueden trabajar con la misma efectividad 302 LA FORMACIÓN COMO PROMOTORA DEL DESARROLLO SOCIOPERSONAL 303 JOSÉ SÁNCHEZ HIDALGO • Mª JOSÉ SÁNCHEZ SANTOS que los jóvenes” •Con objeto de explorar el apoyo social en su dimensión más material se preguntó a las mujeres por la facilidad de contar con alguien que pudiera ayudarles ante distintas situaciones como, por ejemplo, si en alguna ocasión necesitaran algo de dinero, si necesitaran que alguien le hiciera un recado o que alguien se quedara con sus hijos mientras ellas van a algún lugar importante. Este instrumento también ha sido tomado del New Parents Project (Powell, 1987). Además de estos instrumentos, elaboramos un cuestionario de satisfacción donde las mujeres debían valorar de 1 a 10 el grado de satisfacción con una serie de dimensiones relacionadas con el programa formativo. Procedimiento Los instrumentos —excepto el cuestionario de satisfacción que fue completado por las mujeres al final del ciclo formativo— fueron administrados según un diseño pretestpostest, es decir, los mismos cuestionarios fueron administrados al principio y al final del curso. De este modo, obtuvimos puntuaciones antes y después del proceso formativo. Los instrumentos fueron administrados por tres formadores y de modo colectivo. Mientras que uno de los monitores proyectaba los cuestionarios sobre una pantalla e iba explicando cada ítem, los otros dos resolvían dudas o ayudaban en la toma de decisiones. Resultados Dedicamos este apartado a la recapitulación de los resultados más interesantes. Para ello, dividiremos la exposición en dos bloques. En primer lugar, presentaremos los datos relativos al cuestionario de satisfacción que elaboramos para la evaluación final del curso; en segundo lugar, presentaremos las dimensiones personales y sociales que exploramos con los instrumentos que quedaron señalados más arriba. Primer bloque: el cuestionario de satisfacción En la tabla 1 podemos observar las puntuaciones recogidas en el cuestionario de satisfacción con diferentes dimensiones del proceso formativo. Como puede verse, las puntuaciones medias superan el 8 en todas las áreas evaluadas. Así, los niveles oscilan entre el 8,09 con que las mujeres evaluaban la dimensión “Contenidos” y el 9,45 que alcanzaron dimensiones como “Valoración de la acogida” o la “Autoevaluación de la participación”. 304 LA FORMACIÓN COMO PROMOTORA DEL DESARROLLO SOCIOPERSONAL 305 JOSÉ SÁNCHEZ HIDALGO • Mª JOSÉ SÁNCHEZ SANTOS Segundo bloque: la evaluación multidimensional Las dimensiones evaluadas mediante cuestionarios estandarizados y con el procedimiento pretest-postets fueron cuatro: (a) la autoestima, (b) la percepción del control sobre su propia vida, (c) el apoyo social y (d) el nivel de conocimientos adquiridos durante el proceso formativo. En la gráfica 1 podemos observar que la puntuación media alcanzada por las mujeres en el cuestionario de autoestima al principio de curso fue significativamente más baja que la que obtuvieron al final del ciclo formativo. En concreto, mientras que la puntuación media en el tiempo 1 ascendió a 20,83 puntos, la media en el tiempo 2 alcanzó los 22,33 puntos (p< 0,05). Las puntuaciones medias que las mujeres alcanzan en las pruebas que evalúan la percepción de control son similares en el momento de comenzar el proceso formativo y tras finalizar el mismo. En este sentido cabe señalar que las diferencias encontradas no fueron estadísticamente significativas. La gráfica 2 muestra que la puntuación media al principio del curso asciende a 13,5 puntos, mientras que al final del proceso formativo fue de 12,83 puntos. 304 LA FORMACIÓN COMO PROMOTORA DEL DESARROLLO SOCIOPERSONAL 305 JOSÉ SÁNCHEZ HIDALGO • Mª JOSÉ SÁNCHEZ SANTOS En la gráfica 3 puede observarse como las puntuaciones alcanzadas en la dimensión “Apoyo social” son distintas así hablemos del principio o del final del proceso formativo. En concreto, la media al comienzo de curso ascendió a 8 puntos; mientras que la evaluación del apoyo social que realizamos al final del curso nos informó de que las medias alcanzaron los 11,17 puntos (p<0,05). Las diferencias encontradas entre el principio y el final del ciclo formativo en los conocimientos de las mujeres sobre aspectos relativos a los cuidados y necesidades de los ancianos son estadísticamente significativos (p<0,05). En concreto, la gráfica 4 muestra que, al principio del ciclo formativo, las mujeres alcanzan una puntuación media en la prueba que evalúa los conocimientos de 9,75; mientras que, al final del curso, la puntuación media en esta dimensión es de 11 puntos. DISCUSIÓN 306 LA FORMACIÓN COMO PROMOTORA DEL DESARROLLO SOCIOPERSONAL 307 JOSÉ SÁNCHEZ HIDALGO • Mª JOSÉ SÁNCHEZ SANTOS En resumen, los resultados obtenidos muestran diferencias en las mujeres entre el principio y el final del proceso formativo. Estas diferencias aparecen de un modo significativo en la mayoría de las dimensiones que hemos evaluado en nuestro trabajo. En concreto, hemos encontrado que el nivel de autoestima que caracterizaba a las mujeres al principio de curso incrementó significativamente al final del proceso formativo. Del mismo modo, los conocimientos que sobre los ancianos tienen estas mujeres al final del curso parecen aumentar y ser más ajustados a la realidad. Por último, el apoyo social con el que cuentan las mujeres parece aumentar cuando lo evaluamos al final del curso. Sin embargo, la percepción de control de la propia vida que tienen estas mujeres no parece haber cambiado a lo largo del proceso formativo. A pesar de ello, no cabe duda de que nuestro estudio parece apoyar la idea de que la intervención sobre poblaciones de riesgo es eficaz como motor del desarrollo personal y social de los individuos. Sin embargo, para llegar a esta conclusión sin miedo a errar es conveniente evaluar los programas formativos de forma multidimensional y multitemporal. Es decir, el haber utilizado instrumentos aceptados por la comunidad científica, el haber utilizado un diseño pretest-postest, el haber facilitado a las mujeres la administración de los cuestionarios... nos permite dar validez a los resultados que hemos obtenido. No obstante, nos gustaría hacer hincapié en una idea que se nos antoja crucial a la hora de reflexionar sobre el papel de la formación en el desarrollo sociopersonal de los individuos. La formación es un mecanismo eficaz no sólo a corto plazo sino que, si comprendemos el desarrollo como fruto de una constelación de factores multirelacionados, también debemos tener en cuenta los efectos que se producen a largo plazo. En este sentido, el mirar un poco más lejos nos permite asegurar que el cambio de unos esquemas determinados por otros ofrecerá a estas mujeres la posibilidad de comprender el entorno que les rodea de forma distinta. Por ello, no encontrar cambios significativos en la percepción de control sobre su propia vida no debe desesperanzarnos a la hora de evaluar el programa. La vida de las mujeres va más allá del programa formativo y hay dimensiones del desarrollo que precisan de tiempo y vivencias para que se produzcan cambios importantes. La formación tiene — como hemos visto— unos efectos a corto plazo y otros, más deseables, a largo plazo. Quizá debamos evaluar con esta perspectiva para comprender la importancia de la formación como uno de los posibles vehículos promotores del desarrollo sociopersonal. REFERENCIAS COCHRAN, M. (1993): “Parenting and personal social networks”, en LUSTER y OKAGAKI (Eds.): Parenting. An ecological perspective. Hillsdale, N.J.: Erlbaum. 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