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La contribución de las drogas ilegales al desarrollo económico mexicano

Resa Nestares, Carlos

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1 V REUNIÓN DE ECONOMÍA MUNDIAL (SEVILLA 2003) La contribución de las drogas ilegales al desarrollo económico mexicano Carlos Resa Nestares Universidad Autónoma de Madrid [email protected] ¿Cuál es la aportación del comercio de drogas ilegales a la economía de México? Por la inflación de datos que se presentan en los medios de comunicación de masas, parece que no es difícil su estimación. Una revisión superficial de los medios de comunicación y artículos científicos de los cinco últimos años permite extraer varias decenas de estimaciones (Resa, 2003), cuya diferencia no se explica en términos de las transformaciones temporales del mercado de las drogas ni por los diferentes conceptos utilizados ni tampoco la variación de metodologías. Por empeorar las cosas, la distancia entre unas cifras y otras es abismal: van desde los seis mil a los más de cien mil millones de dólares. La introducción de algún tipo de guarismo, cualquiera que sea la fiabilidad del mismo, parece querer contrarrestar, con el prurito mágico de “cientificidad” que aportan los números, el aspecto mítico-teológico que tantas veces se ha señalado en la información sobre el crimen organizado en los medios de comunicación de masas (Albanese 1996:91-130; Bell 1962; Hall 1996:76-108; Hawkins 1973; Smith 1975). Con contadas excepciones, todas las estimaciones no refieren la metodología utilizada y a menudo las fuentes se esconden detrás de frases indeterminadas. Incluso la misma persona o medio de comunicación puede referir una cifra diferente con tan sólo días de distancia. Véase el ejemplo del anterior jefe de la Oficina Nacional de la Política sobre Control de Drogas de los Estados Unidos. A principios de marzo, Barry McCaffrey reclamó para sí el guarismo de seis mil millones de dólares como valor de las exportaciones mexicanas de drogas ilegales en una entrevista de televisión y en el semanario británico The Economist (6 de marzo de 1997). Esa misma cantidad la citará en sede parlamentaria un año después (United States Senate 1998:19). Entre medias, y en el transcurso de una visita al estado de Chihuahua, en el norte de México, hablará de ciento nueve mil millones de dólares para ese preciso mismo concepto (La Jornada, 29 de agosto de 1997). 2 Entre las diversas cifras, dos parecen haber tenido particular éxito y se han mantenido a lo largo del tiempo más allá de su fiabilidad metodológica. La primera son treinta mil millones de dólares como dato de ingresos de México por concepto de venta de drogas tanto en el interior como en el exterior. Este número fue proporcionado en 1994 en rueda de prensa por el entonces subprocurador general de la República de México, Moisés Moreno Hernández. Aunque en ese entonces no se proporcionó una metodología de la estimación, la cifra ha tenido tanto éxito que muchos otros medios de comunicación la han repetido atribuyéndosela a diferentes personas u organismos. Tal ha sido la celebridad de este número que incluso ha traspasado, sin solución de continuidad, la frontera conceptual para la cual se creó para expandirse a otros ámbitos, como la cantidad de capitales blanqueados en México o los beneficios obtenidos por las organizaciones mexicanas dedicadas al tráfico de drogas. El segundo número que se ha presentado ante la opinión pública con reiteración es la cifra de seis mil millones de dólares como la cantidad de dinero que pagan los empresarios mexicanos de drogas para corromper autoridades en su país. La diversidad de fuentes que la citan sin hacer referencia a su origen ni metodología hacen prácticamente imposible rastrear su nacimiento. Es sorprendente, en este sentido, la vitalidad de las cifras relacionadas con las drogas ilícitas, que sobreviven a lo largo de los años más allá de las circunstancias que les dieron origen. Es impensable que el mercado de las drogas no haya cambiado en casi una década como para que se sigan repitiendo las mismas cifras que se referían a principios de los noventa. La propagación y utilización de estas cifras no suele ser ingenua. De hecho, la mayor parte de la numerología tiende a utilizarse en los meses previos a la certificación anual que el gobierno estadounidense realiza del grado de cooperación de los distintos países del mundo en materia de política sobre drogas ilegales. Para superar esta precariedad metodológica, se tratará en este ensayo de llevar a cabo un intenso más avanzado de calcular el tamaño del mercado de drogas ilícitas en México, teniendo en cuenta dos vertientes: el mercado interno y las exportaciones. La cuantificación se restringirá a las principales sustancias del mercado (la cocaína, la heroína, la marihuana y las metanfetaminas), dejando al margen otras drogas, como el peyote o el éxtasis, cuya importancia cuantitativa es relativamente menor. Para llevar a cabo esta investigación científica se utilizará un método de demanda. Es decir, a partir de la demanda de los mercados a los que se exportan drogas desde México se tratará de inferir la cuantía de las exportaciones a partir de la siguiente fórmula básica: 3 ∑∑ = = ++×= n i ijijij ij ij n j PEDCPVEDI 1 1 )(µ, donde — VEDI es el valor de las exportaciones de drogas ilegales desde México, — i es el tipo de droga ilegal exportada desde México (para este estudio, cocaína, heroína, marihuana y metanfetaminas), — j son los países del mundo hacia donde se dirigen las exportaciones mexicanas, — Pij es el precio medio estimado de importación de la droga i en el país j, — µij es la penetración de las importaciones mexicanas sobre el total de importaciones de la droga i en el país j (0=µ=1), — Cij es la demanda final de la droga i en la región j, que se calcula a través de la siguiente fórmula: ijijij NC λ×= , donde — Nij es el número medio de consumidores de la droga i en el país j, — ?ij es la cantidad media de droga i consumida por usuario en el país j. — Dij es la cantidad de droga i decomisada por las autoridades estatales en el país j, y — PEij es la cantidad de droga i perdida en el país j. Mientras que no se ignoran las debilidades de este enfoque y de las cifras elegidas para hacer los cálculos, que se desgranarán a lo largo del texto, se prefiere a los métodos basados en el flujo de mercancías o capitales, casi imposibles para hacer una estimación realista, o a los que se basan en las cifras de producción. Estos últimos, cuyos datos provienen de cálculos por satélite realizados por los Estados Unidos, con demasiada frecuencia han estado sometidos a criterios políticos más allá del supuesto rigor científico y han tendido a castigar a los países enemigos con buenas cifras y premiar a los amigos con números más reducidos (Reuter 1984, 1994, 1996). Las revisiones anuales de estas cifras han tendido a ser de naturaleza magnífica, lo cual impide realización una estimación histórica apropiada. Y además, la exageración de las cifras, probablemente con la intención reiteradamente señalada de externalizar el asunto de las drogas ilegales en Estados Unidos, ha sido notable. 4 Las fuentes para los diferentes datos son diversas, pero tratando de mantener una cierta coherencia a la hora de realizar el análisis. Así pues, por segmentos del estudio: — Para la cantidad de droga consumida en los Estados Unidos y Canadá se han utilizado los datos presentados en Ball, Englander y Chambers (1970), Bewley (1969), Brecher et al. (1972), Bruen et al. (2002), Bureau of Justice Statistics (1992), Chalsma y Boyum (1994), Demaree et al. (1980), Epstein (1977), Epstein y Gfroerer (1997), Fishburne et al. (1980), Gfroerer, Wu y Penne (2002), Harney (1962), MacNeil y Webster (1997), Miller (1985), National Commission on Marihuana and Drug Abuse (1972), Office of National Drug Control Policy (2002a, 2002b), Person et al. (1977), President’s Commission on Organized Crime (1986), Rhodes et al. (1993, 2000), Rydell y Everingham (1994), Shreckengost (1991), United Nations Office for Drug Control and Crime Prevention (2002) y Wald y Hutt (1971). — Para las cifras de decomisos de drogas ilegales tanto en los Estados Unidos como en Canadá se recurre a Bureau of Justice Statistics (2000), Goldberg y DeLong (1971), Office of National Drug Control Policy (2000b, 2001b, 2002b), Royal Canadian Mounted Police (2002) y United States Senate (1972). — Para la distribución internacional del comercio de drogas se utilizaron las estimaciones suministradas por Ashley (1975), Bureau of International Narcotics and Law Enforcement Effects (2001), Bureau of Narcotics and Dangerous Drugs (1970) Caribbean Coordination Mechanism (2002), Drug Enforcement Administration (1993, 1999a, 1999b, 2001a, 2001b), Gettman (1992), Harrison, Backenheimer e Inciardi (1995), Kleiman (1989), Methamphetamine Inter-Agency Task Force (2000), Murphy y Steele (1973), National Drug Intelligente Center (2000b, 2000c, 2001a), National Institute of Drug Abuse (1998), National Narcotics Intelligence Consumers Committee (1981, 1994, 1998), President’s Commission on Organized Crime (1986), Rhodes et al. (1998), Royal Canadian Mounted Police (2002), Sabbag (2001), Stamler, Fahlman y Keele (1983), United States General Accounting Office (1988), United States House of Representatives (1978, 2000a, 2000b, 2001), United States Senate (1955, 1998, 2000), United States Sentencing Commission (1999) y Weaver (1998). — Para los niveles de precio se recurrió a los datos proporcionados por Ashley (1975), Astorga (1996), Brecher et al. (1972), Drug Enforcement Administration (1999b, 2000), Harney (1962), Holahan y Henningsen (1971), Kamstra (1974), Maxwell (2002), National Drug Intelligence Center (2000a, 2000b, 2000d, 2001b, 2001c, 2002), Office of National 5 Drug Control Policy (2001a, 2001b, 2002c, 2002d, 2002e, 2002f, 2002g, 2002h), Rhodes et al. (2000) y Woodley (1971) Tras realizar esta estimación basada en la demanda de drogas ilícitas se percibe que en su punto más álgido, a principios de los noventa, el valor conjunto de las exportaciones de cocaína, heroína, marihuana y metanfetaminas desde México ha pasado por dos etapas bien definidas. La primera, que va desde los años sesenta hasta 1991, registra un crecimiento constante del valor en términos regales de las exportaciones de drogas ilegales en México. En el último año de este periodo, que se alcanzan los valores máximos de exportaciones de todo el periodo estudiado, las exportaciones de estas sustancias superaron los once mil millones de dólares. El crecimiento medio del valor de las exportaciones mexicanas de drogas ilegales durante este periodo fue del veintiuno por ciento anual, lo que supone que en términos absolutos las exportaciones se han multiplicado por trescientas cincuenta veces en tan sólo treinta años. A principios del periodo, en 1961, las exportaciones de drogas ilegales apenas representaban treinta millones de dólares para la economía mexicana. En términos relativos, sin embargo, el año en el que las exportaciones de drogas ilegales representaron una fracción más amplia del Producto Interior Bruto se registró casi un lustro antes, en 1986. En este año, las exportaciones de drogas ilegales alcanzaron el 3,8 por ciento del Producto Interior Bruto mexicano. Valor de las exportaciones mexicanas de drogas ilegales por tipo de substancia, 19612000 (en millones de dólares constantes de 2000) Cocaína Heroína Marihuana Metanfetaminas TOTAL (en porcentaje del PIB) (en porcentaje de las exportaciones legales) 1961 24 7 1 0 32 0,0 3,8 1962 29 9 2 0 40 0,0 4,3 1963 33 11 5 0 49 0,1 4,7 1964 39 13 9 0 61 0,1 5,6 1965 37 16 19 0 72 0,1 6,3 1966 37 24 16 0 77 0,1 6,2 1967 35 26 39 0 100 0,1 8,1 1968 27 43 78 0 148 0,1 11,6 1969 27 78 133 0 238 0,2 16,2 1970 26 136 296 0 458 0,3 28,8 1971 39 246 441 0 727 0,4 42,7 1972 59 390 763 0 1.211 0,6 56,0 1973 130 648 972 0 1.750 0,7 61,9 1974 209 1.131 852 0 2.193 0,8 54,1 6 1975 300 1.464 907 0 2.670 0,9 62,7 1976 402 2.460 651 0 3.513 1,2 70,5 1977 680 3.299 550 0 4.529 1,7 75,0 1978 1.026 3.652 859 0 5.537 1,8 69,9 1979 1.694 2.938 692 0 5.324 1,5 46,2 1980 1.897 2.006 378 0 4.281 1,0 23,7 1981 2.507 1.733 310 0 4.550 0,9 19,5 1982 3.481 1.509 576 0 5.566 1,7 23,1 1983 4.307 1.349 733 0 6.389 2,3 24,6 1984 6.277 1.406 1.587 0 9.270 3,0 31,9 1985 5.557 1.247 1.739 0 8.543 2,7 31,9 1986 5.189 1.253 1.782 0 8.224 3,8 37,7 1987 4.970 1.088 1.722 0 7.781 3,4 28,2 1988 5.507 950 2.027 0 8.484 3,2 27,6 1989 8.460 702 1.415 0 10.577 3,4 30,1 1990 8.739 545 1.408 0 10.692 3,1 26,3 1991 9.140 650 1.436 2 11.229 2,8 26,3 1992 7.377 582 1.253 1 9.213 2,1 19,9 1993 6.289 454 936 4 7.683 1,6 14,8 1994 5.766 311 863 9 6.949 1,4 11,4 1995 5.786 361 874 20 7.041 2,2 8,9 1996 5.061 249 910 62 6.282 1,7 6,5 1997 3.923 195 781 44 4.943 1,1 4,5 1998 3.660 210 878 102 4.850 1,1 4,1 1999 3.582 175 738 77 4.573 1,0 2,4 2000 3.192 131 480 88 3.891 0,7 2,3 Valor de las exportaciones mexicanas de drogas ilegales, 19612000 0 2 4 6 8 10 12 1961 1963 1965 1967 1969 1971 1973 1975 1977 1979 1981 1983 1985 1987 1989 1991 1993 1995 1997 1999 0 1 2 3 4 En miles de millones de dólares del año 2000 (escala izquierda) En porcentaje del PIB mexicano (escala derecha) 7 No obstante, el crecimiento no ha sido constante a lo largo del tiempo sino que ha pasado por etapas diferentes. Entre 1961 y 1966 se produce un aumento moderado del valor de las exportaciones mexicanas, ligeramente superior al quince por ciento anual. Entre 1967 y 1978 se produce el crecimiento más acelerado en el valor de las exportaciones de drogas, al alcanzar un crecimiento medio anual de más del cuarenta por ciento. En el cuatrienio 19691972, al calor del aumento de la demanda de drogas en los Estados Unidos se registró un crecimiento medio anual cercano al setenta por ciento. La última parte del periodo expansivo de las exportaciones mexicanas de drogas ilegales abarca desde 1979 a 1991, donde se atempera notablemente el ritmo de crecimiento, que es, para el conjunto de este subperiodo, del seis por ciento. Y frente a tendencias bastante claras en los dos tramos anteriores, en este último subperiodo el crecimiento es bastante más errático. En cinco de los doce años de esta etapa se registran crecimientos interanuales negativos, mientras que en otros alcanzan cotas superiores al cuarenta por ciento. La segunda gran etapa de la evolución de las exportaciones mexicanas de drogas va del año 1992 al 2000. En este periodo se produce un abrupto y fuerte declive de las exportaciones. En sólo nueve años se perdió dos tercios del valor total de las exportaciones, a un ritmo medio de disminución anual del once por ciento. Al final del periodo, este concepto representaba tan sólo el 0,7 por ciento del Producto Interior Bruto mexicano. Las drogas ilegales, aparte de la incidencia que tengan sobre la economía mexicana, han constituido durante algunos periodos de la historia reciente uno de los principios artículos de exportación y, en consecuencia, han servido como fuente de divisas para la economía y para cuadrar la balanza exterior. En un primer periodo, entre 1976 y 1978, cuando las exportaciones mexicanas de heroína se situaban en máximos históricos, el valor de las exportaciones de drogas ilegales superó el veinticinco por ciento del valor de las exportaciones mexicanas de naturaleza lícita. El umbral del veinte por ciento de las exportaciones legales se volvió a alcanzar entre 1986 y 1991, cuando las exportaciones de cocaína alcanzaron sus niveles más altos. Desde entonces, la combinación de un descenso notable de las exportaciones de drogas ilegales junto a la creciente apertura comercial de México, en especial tras la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte en 1994, han reducido hasta casi la insignificancia la importancia de las drogas ilegales dentro del conjunto de productos exportados por México. En el año 2000 el valor de las exportaciones de drogas ilegales representaban poco más del dos por ciento de las 8 exportaciones legales. El hecho de que la comparación entre exportaciones legales y de drogas ilegales tenga adquiera una forma significativamente diferente a cuando se compara con el Producto Interior Bruto se debe, fundamentalmente, al ritmo de las devaluaciones entre el peso y el dólar, que alteran significativamente el comercio legal, así como la creciente apertura comercial de la economía mexicana, en la cual el sector exterior ha venido adquiriendo una importancia notable y acelerada desde los años ochenta. Comparando las drogas ilegales con el principal producto de exportación de México, el petróleo en crudo y sus derivados, para el periodo de 1980 hasta 2000, la curva con cotas máximas a principios de los ochenta es más intensa. Mientras que en 1991 los ingresos por exportaciones de drogas ilegales superaron a los de las ventas de productos petrolíferos, tanto en los primeros años de los ochenta como en 2000 las exportaciones de drogas ilegales apenas alcanzaban a representar el veinte por ciento del valor de las ventas de crudo mexicano y sus derivados al exterior. En la economía mexicana, los periodos sexenales que duraba cada presidente han supuesto circunstancias económicas variables e incluso dividen los ciclos económicos debido a que prácticamente todos los cambios de presidente han conllevado una devaluación de la moneda y una ulterior crisis económica de notables consecuencias. En este sentido, es resulta pertinente dividir el segmento temporal estudiado por presidentes mexicanos. El análisis muestra datos relevantes. El periodo presidencial en el que las exportaciones mexicanas de drogas ilegales fueron mayores, en valores absolutos, correspondió a Carlos Salinas de Gortari (1988-1994). Aproximadamente nueve mil millones de dólares al año ingresaron en el país anualmente como consecuencia de las ventas de drogas ilegales. Sin embargo, el tamaño de las exportaciones de drogas con respecto al total de la economía fue relativamente mayor en el periodo presidencial anterior de Miguel de la Madrid Hurtado (1982-1988). Con una aportación media anual ligeramente superior a los ocho mil millones de dólares, el valor medio de las exportaciones mexicanas de drogas representó el 3,1 por ciento del Producto Interior Bruto mexicano. Bajo el gobierno de Salinas, estas exportaciones representaban el 2,4 por ciento del Producto Interior Bruto mexicano. En el siguiente periodo presidencial, el que correspondió a Ernesto Zedillo Ponce de León (1994-2000), el valor de las exportaciones mexicanas de drogas disminuyó a la mitad tanto en términos relativos con en valores absolutos: cinco mil millones de dólares y el 1,3 por ciento del Producto Interior Bruto. En los periodos presidenciales anteriores el valor de las exportaciones fue menor y mucho más pequeño a medida que se retrotrae hacia los años sesenta. 9 Los productos de exportación dentro del ámbito de las drogas ilegales han variado de manera ostensible a lo largo de las cuatro décadas estudiadas. Entre 1961 y 1966, un periodo de casi inapreciables exportaciones de drogas ilegales, el principal producto de exportación mexicana era la cocaína, un mercado entonces incipiente y apenas cerrado a las clases altas. Entre 1967 y 1973 la marihuana recogió el testigo y se convirtió en la gran protagonista de las exportaciones ilegales como consecuencia del explosivo consumo de esta sustancia en esa época. Más del sesenta por ciento de los ingresos mexicanos por exportaciones de drogas ilegales procedían de las ventas de esta sustancia en los Estados Unidos. El cierre de la conexión francesa que surtía de heroína turca a los Estados Unidos y la concatenada expansión de una producción en México con la que compensar esta pérdida hace recuperar a la heroína una preponderancia entre las exportaciones de drogas ilegales en México que no se recordaba desde el primer auge de la producción durante la Segunda Guerra Mundial, donde una circunstancia parecida – en este caso, el cierre de la oferta de drogas procedentes del sudeste asiático – conllevó un estímulo para la producción mexicana. La primacía de la heroína entre las exportaciones de drogas mexicanas duró entre 1974 y 1980. A partir de 1981 y en las dos décadas posteriores la cocaína ha sido el producto estrella de las exportaciones mexicanas de drogas ilegales. Durante los años noventa, la cocaína representó el ochenta por ciento de las exportaciones totales de drogas ilegales de manera casi constante. Comparaciones internacionales Las comparaciones con otros países y regiones con respecto a la importancia o participación de las drogas ilegales en el conjunto de la economía son complejas debido a que en la mayor parte de las ocasiones los conceptos no son similares a los desarrollados en este texto. No obstante, existen algunas posibilidades abiertas para la comparación. En el caso del Caribe como región política, lo que incluye a las islas de las Antillas, tanto las mayores como las menores, además de Belice y las Guayanas, la oficina en esa región de United Nations on Drugs and Crime (2003) llevó a cabo un estudio similar a éste en cuanto al objeto de estudio aunque limitado al periodo que va entre 1981 y 2000. La región del Caribe presenta, en lo que representa a su participación en la distribución internacional, notables similitudes con México: la re-exportación de cocaína hacia los Estados Unidos es el principal ingreso por venta de drogas ilegales en ambos países y, además, son base de unas industrias de la marihuana potentes aunque declinantes. En ambos casos, además, mientras el comercio de cocaína está repartido a lo largo de toda la región o el país, la producción de marihuana se encuentra restringida territorialmente a un conjunto pequeño de estados. Pero, por el contrario, también hay algunas diferencias: ni México exporta cocaína a Europa en las 16 Office of National Drug Control Policy. 2001a. Measuring the deterrent effect of enforcement operations on drug smuggling, 1991-1999. Washington: Office of National Drug Control Policy. Office of National Drug Control Policy. 2001b. The Price of illicit drugs: 1981 through the second quarter of 2000. 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