Full text
ESTUDIO DEL TRABAJO DE CUIDADOS NO REMUNERADO EN ANDALUCÍA Gálvez Muñoz, Lina Departamento de Economía, Métodos cuantitativos e Hª Económica Universidad Pablo de Olavide [email protected] Rodríguez Modroño, Paula Departamento de Economía, Métodos cuantitativos e Hª Económica Universidad Pablo de Olavide [email protected] Agenjo Calderón, Astrid Universidad Pablo de Olavide [email protected] RESUMEN La presente comunicación recoge un avance en los resultados del estudio sobre el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado que mujeres y hombres realizan para el sostenimiento de los hogares y del bienestar de la población que los compone en Andalucía. Para ello se ha recopilado información actualizada sobre los usos del tiempo de mujeres y hombres en los hogares andaluces a través de una encuesta propia para determinar las actividades que realizan y el tiempo que emplean en ellas. Una vez analizadas las diferencias en función de la edad, la formación, o la vinculación con el mercado de trabajo, el objetivo es profundizar con un enfoque de género en las causas y consecuencias de la distribución desigual de este trabajo y su relación con la discriminación que sufren las mujeres en el mercado laboral, de forma que se puedan derivar propuestas de políticas públicas que permitan avanzar en igualdad. El siguiente paso de la investigación será cuantificar el valor económico de este trabajo (teniendo en cuenta las limitaciones que ello supone). PALABRAS CLAVE Usos del tiempo – trabajo no remunerado – economía del cuidado 591
INTRODUCCIÓN La elección del enfoque de género como el punto concreto desde el que observar la realidad económica nos otorga una mirada particular para analizar las dimensiones directamente vinculadas a las mujeres, permitiéndonos desvelar la lógica patriarcal del sistema económico y los sesgos de unos modelos que no otorgan significancia económica relevante a las relaciones de género. Debido a tales sesgos, los análisis económicos convencionales no toman en cuenta la desigual posición que las mujeres ocupan frente a los hombres en el sistema socioeconómico ni, por tanto, los impactos diferenciados a los que da lugar cualquier proceso económico sobre unas y otros. Una desigual posición que se basa en construcciones socioculturales y en desigualdades de poder, y que se pone de manifiesto en un discurso que invisibiliza los roles, espacios, intereses y actividades que históricamente se han asignado a las mujeres, fruto de la progresiva reducción del objeto de estudio de la economía y del trabajo al ámbito mercantil masculinizado. Ello ha dado lugar a una visión desfigurada de la realidad en la que el resto de actividades no mercantiles (llevadas a cabo en el ámbito doméstico, comunitario, etc. y asociadas mayoritariamente a las mujeres), ni se ven, ni se cuentan, ni se pagan y pocas veces se protegen. No obstante, dentro de la economía feminista existe una tradición importante de visibilización y revalorización de estos trabajos no remunerados, tratando de buscar un reconocimiento público del significado de las actividades de las mujeres para el sistema económico. Es precisamente con este fin con el que se plantea el presente estudio, cuyo objetivo general es analizar el trabajo doméstico y de cuidados que mujeres y hombres realizan para el sostenimiento de los hogares y del bienestar de la población que los compone. Para la consecución de este objetivo general, el proceso de investigación se ha estructurado en torno a los siguientes objetivos específicos: Objetivo 1: Analizar las actividades diarias de mujeres y hombres en Andalucía. Recopilar información actualizada sobre los usos del tiempo de mujeres y hombres en los hogares andaluces para determinar las actividades que realizan y el tiempo que emplean en ellas. Objetivo 2: Analizar las desigualdades de género. Analizar las diferencias que pueden establecerse en función de la edad, la formación, el nivel de renta, la vinculación con el mercado de trabajo o el hábitat rural o urbano entre otras. Objetivo 3: Analizar las causas y consecuencias de las desigualdades. Profundizar con un enfoque de género en las causas y consecuencias de la distribución desigual de este trabajo y su relación con la discriminación que sufren las mujeres en los mercados de trabajo de forma que se puedan derivar propuestas de políticas públicas que permitan avanzar en igualdad. Objetivo 4: Diseñar propuestas y recomendaciones para la consecución de la plena igualdad de mujeres y hombres. Todo el análisis de los tiempos de trabajo de mujeres y hombres y de las desigualdades de género existentes, así como de sus causas, se realiza con el objetivo último de diseñar un conjunto de medidas y actuaciones públicas que contribuyan a alcanzar la igualdad efectiva de mujeres y hombres en Andalucía. 592
MARCO CONCEPTUAL SOBRE EL TRABAJO NO REMUNERADO Los estudios feministas en economía han supuesto, desde sus inicios, un cuestionamiento constante sobre cómo se ha construido la disciplina, permitiendo sacar a la luz la doble exclusión a la que han sido sometidas las mujeres en tanto que sujeto y objeto de estudio. Esta ausencia de las mujeres en la economía ha estado socialmente condicionada por factores de género, lo cual ha tenido un gran impacto sobre los problemas tratados, los métodos planteados y los resultados obtenidos. De esta forma, se ha impuesto una visión androcéntrica que no incluye “lo femenino” y que considera que los problemas que afectan a los hombres como grupo humano pueden extenderse al resto de la humanidad, sin dar cabida a lo problemático para las mujeres, sus actividades, sus usos del tiempo, sus modelos de percibir y sentir, y las lecturas que hacen de la realidad (Durán, 2000b). Teniendo esto en cuenta, la economía feminista ha demostrado que para recuperar y explicar las experiencias femeninas no pueden usarse únicamente las herramientas y conceptos construidos para comprender lo que pasa en el mercado, ya que la finalidad es modificar las condiciones de desequilibrio y poner de relieve situaciones de desigualdad. Tal y como señala García Sainz (2003: 5), este enfoque implica los siguientes cambios: “En el terreno conceptual, se parte de la necesidad de operar con nuevos conceptos de manera que respondan a la diversidad de situaciones en las que actúan mujeres y hombres. En el terreno metodológico, implica un cambio en la formulación, en el sentido de que no es suficiente con añadir la variable género sino crear nuevas categorías que sean ajustadas a la realidad que quieren medir. Implica también un cambio en la jerarquización de categoría y nuevas orientaciones para interpretar los resultados”. Así, desde un punto de vista conceptual, para visibilizar las actividades de las mujeres es necesario utilizar una noción de trabajo que vaya más allá del ámbito estrictamente mercantil. Por tanto, partimos de un nuevo concepto que hace referencia a toda aquella actividad que puede ser delegada en una tercera persona. Es decir, trabajo “es aquella actividad con un objetivo dado, que requiere un gasto de tiempo y energía, forma parte de una división social de las tareas y es separable de la persona que la realiza” (Himmelweit, 1995: 4). Es necesario señalar que esta definición ha sido objeto de múltiples críticas porque se considera excluye, por un lado, toda implicación personal en el trabajo y, por otro, las actividades satisfactorias para la propia persona. Además, algunas autoras consideran que asumir que una actividad es trabajo en la medida en que cualquier persona podría realizarla, es lo mismo que decir que es trabajo en la medida en que pueda asumirla el mercado (Pérez Orozco, 2006). La pretensión de este estudio no es entrar en dicho debate teórico, no obstante, es necesario señalar que el hecho de profundizar en la definición de trabajo es una cuestión fundamental a la hora de abordar de una forma más adecuada el problema de su reparto. En este sentido, y a la hora de caracterizar específicamente el trabajo doméstico, hay cierto consenso en definirlo como aquel que produce bienes y servicios para el auto-consumo, no para el intercambio mercantil; es decir, aquél que genera valores de uso para el consumo inmediato de la familia, pero no valores de cambio. No obstante, el objetivo del presente estudio no radica en identificar los elementos definitorios de este tipo de trabajo no remunerado, sino en identificar el porqué de su invisibilización en el análisis económico y las connotaciones de género implícitas. Y para ello se hace necesario comenzar a usar otros conceptos ajenos a lo convencionalmente entendido como “economía” y que proceden del análisis feminista. 593
Así, términos como el de División Sexual del Trabajo (DST) permiten visibilizar el hecho de que han sido los hombres los que tradicionalmente han accedido al empleo formal, al salario y a los derechos sociales, debido al rol de sustentadores de la familia que históricamente se les ha asignado; de igual modo, permite visibilizar cómo han sido las mujeres quienes han quedado adscritas a una posición de “dependencia” respecto a los hombres y han sido relegadas a la realización de las tareas menos valoradas: el trabajo doméstico y de cuidados. Por otra parte, la noción de DST permite sacar a la luz las implicaciones que este desigual reparto por género tiene en el mercado de trabajo y que se manifiestan en una menor tasa de actividad femenina y, por tanto, “en una menor posibilidad de autonomía financiera para las mujeres, menor posibilidad de acceder al bienestar material y a la libertad de toma de decisiones asociadas a la tenencia de salario en una sociedad de mercado” (Gálvez y Torres, 2010: 95); asimismo, las mujeres a las que sí se considera convencionalmente “activas”, presentan menores tasas de ocupación, mayores tasas de parcialidad y mayor temporalidad en sus contratos debido a que se ven obligadas a dedicar una parte importante de su tiempo y energía al hogar. Pero, tal y como señalan Gálvez y Torres, la intensidad y discriminación con que las mujeres asumen el trabajo doméstico no remunerado en mayor medida que los hombres no sólo depende del predominio de tales valores patriarcales sino que, de modo directo, también depende de la existencia de medios materiales que posibiliten un reparto igualitario de los usos del tiempo. Por ello, desde un punto de vista metodológico, se hace necesario trasladar nuestro foco de atención teórica desde el estudio del trabajo total de las mujeres hacia el análisis de su tiempo total de trabajo. Este cambio de mirada permite reflejar la doble presencia de las mujeres en el mercado y el hogar, haciendo hincapié no en la acumulación de las jornadas, sino en la obligación que tienen de asegurar su presencia en todos los espacios de forma simultánea (Pérez Orozco, 2006). En este sentido, y aunque los datos exactos varían según los distintos métodos de medición empleados y las distintas concepciones de lo que es trabajo, todos los estudios realizados al respecto concluyen que hay una presencia diferenciada por géneros en las distintas esferas económicas, y que la de las mujeres es superior a la de los hombres en términos de tiempo total de trabajo. En muchos de estos estudios, el objetivo último ha sido estimar la hipotética participación del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado en el PIB, otorgando previamente un valor monetario al tiempo de trabajo; y si bien han surgido numerosas críticas debido a la aparente imposibilidad de dar valor de mercado a aquello que no lo tiene, tal y como expresa Carrasco, esta cuantificación resulta muy útil desde dos puntos de vista: a nivel macro porque permite obtener una mejor estimación de la riqueza nacional y, desde un nivel micro, permite conocer la distribución familiar del trabajo doméstico. Las posibilidades y la conveniencia de contabilizar el trabajo doméstico ha sido –y sigue siendo– uno de los debates más vivos dentro de la economía feminista, en torno a si es necesario medirlo y, sobretodo, a cómo hacerlo1. Dicho debate también ha ido adquiriendo un cariz institucional: concretamente, desde la Conferencia Internacional de Beijing en 1995, los estudios sobre usos del tiempo han adquirido un fuerte empuje y se han convertido en una actividad de investigación continuada. Gracias al trabajo empírico sobre usos del tiempo desarrollado en España desde la década de los noventa, las fuentes en este campo están, en la actualidad, en vías de unificarse y consolidarse, posibilitando que sus interpretaciones se elaboren y contrasten desde una 1 Por ejemplo, Benería (1992, 1999), Picchio (1996), Aslaksen (1999), Durán (dir.) (2000a), Aguirre et al. (2005), Pérez Orozco, (2006). 594
información común. La base general de información común la proporciona la “Encuesta de Empleo del Tiempo” (EET) realizada por el Instituto Nacional de Estadística entre 2002 y 2003, y en 2010-2011. La EET tiene un gran potencial para el estudio de la vida cotidiana y de las condiciones de vida de los españoles dado que la amplitud de su muestra permite el análisis de la utilización del tiempo de grupos sociales específicos, lo cual es clave para el futuro de las investigaciones en este campo2. En base a los datos sobre usos del tiempo, puede pasarse a un análisis del reparto de trabajos por géneros y sus causas (p.e. Durán, 1991); la elaboración de cuentas satélites (estimando la hipotética participación del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado en el PIB en el caso de que estas actividades fueran reconocidas dentro del Sistema de Cuentas Nacionales), o la realización de análisis de exhaustividad del sistema económico (p.e. Durán, 2001). ANÁLISIS DEL TRABAJO DE CUIDADOS NO REMUNERADO EN ANDALUCÍA 1. METODOLOGÍA DEL ESTUDIO El análisis se ha realizado utilizando una encuesta propia, diseñada y realizada expresamente para esta investigación. La muestra ha sido de 1.500 personas mayores de 16 años con domicilio en Andalucía. Para el cálculo del tamaño de la muestra se ha aplicado un nivel de confianza del 95,44%. El muestreo elegido ha sido el aleatorio estratificado. La muestra se ha subdivido en dos submuestras en función del criterio de estratificación sexo. La submuestra de mujeres se compone de 762 encuestadas (error del 3,37%) y la submuestra de hombres contiene 738 unidades (error del 3,1%). La encuesta se ha efectuado en el primer trimestre de 2011 a través de un cuestionario estructurado aplicado mediante entrevista telefónica. Las entrevistas se han distribuido en subgrupos (tabla 1) siguiendo el criterio de proporcionalidad correspondiente al porcentaje de población de cada sexo en cada uno de ellos, con objeto de asegurar resultados válidos para el universo. El muestreo se realizó también de acuerdo al porcentaje de la población andaluza distribuida según provincias y según tamaño de los municipios de residencia. TABLA 1: PORCENTAJE DE LA MUESTRA EN CADA CATEGORÍA SEGÚN SEXO OCUPADOS PARADOS INACTIVOS MUJERES HOMBRES MUJERES HOMBRES MUJERES HOMBRES De 16 a 24 años 3,25% 4,05% 2,49% 3,47% 7,26% 6,67% De 25 a 44 años 21,76% 29,71% 7,81% 8,87% 9,27% 3,40% De 45 a 64 años 10,26% 17,70% 2,88% 4,03% 15,22% 6,79% De 65 y más años 0,26% 0,31% 0,02% 0,04% 19,52% 14,96% Total 35,52% 51,77% 13,20% 16,41% 51,28% 31,82% Fuente: Elaboración propia a partir de EPA 2009, INE. 2 A partir de las submuestras a nivel regional procedentes de la EET se han hecho estudios relevantes para la comunidad de Andalucía: Ramos, M. D; Romo, C; Escudero, C.A; Montiel, A.M; Morales, M; Ortega, M. et al (1998): La medida del mundo. Género y usos del tiempo en Andalucía, Instituto Andaluz de la Mujer, Sevilla. 595
2. VOLUMEN Y DISTRIBUCIÓN DEL TIEMPO DEDICADO AL CONJUNTO DE TAREAS DOMÉSTICAS NO REMUNERADAS Este apartado aborda el análisis del tiempo dedicado al conjunto de tareas del trabajo doméstico el último día laborable. Es necesario señalar que estas tablas no se han construido sobre la base de agregación de actividades sino a partir de otra pregunta sintética sobre el número de horas y minutos dedicados al conjunto de actividades. La tabla 2 describe el tiempo dedicado al conjunto de tareas del trabajo doméstico el último día laborable por grupos de edad. En ella observamos que, para todos los grupos, el porcentaje de mujeres que realiza trabajo doméstico es mayor que el de hombres, aumentando dicha diferencia a medida que avanza la edad. La diferencia más notable está en el extremo de la escalas, en las personas más mayores. Resulta que el 91% de las mujeres mayores de 65 años (frente al 62’5% de los hombres), dedica parte de su tiempo a las tareas domésticas. Y no es poco tiempo de diferencia, sino una media de 2,13 horas más en los días laborables. En lo que respecta a las personas más jóvenes, es en el tramo de 16 a 24 años en el que la diferencia en porcentaje de participación es menor (un 93,1% para las mujeres frente a un 84,76% para los hombres). Resulta llamativo que, para el caso de los hombres, éste sea el tramo de edad en el que más participan y, aunque las mujeres dedican 1,28 horas más, el dato es interesante en la medida en que demuestra que las pautas tradicionales de reparto o de derecho a la liberación de tareas están cambiando lentamente hacia una mayor igualdad. Finalmente, vale la pena destacar que las mujeres tienen su época de máxima dedicación al hogar entre los cuarenta y los cuarenta y nueve años con una media de 5,1 horas. En ese mismo tramo, los hombres sólo dedican 2,36 horas. El tramo de edad en el que los hombres dedican más tiempo al trabajo doméstico es entre los sesenta y sesenta y cuatro años (2,71 horas), aun así existe una enorme diferencia respecto al tiempo medio dedicado por las mujeres de esa edad que alcanza las 4 horas. TABLA 2: TIEMPO DEDICADO AL TRABAJO DOMÉSTICO EL ÚLTIMO DÍA LABORABLE SEGÚN SEXO Y EDAD (horas y centésimas). Andalucía 2011. EDAD HOMBRES MUJERES % que realiza media de tiempo dedicado por los que realizan % que realiza media de tiempo dedicado por los que realizan 16 a 24 84,76 1,28 93,1 2,6 25 a 29 75,00 1,51 84,2 2,6 30 a 39 82,35 2,00 95,0 3,9 40 a 49 84,21 2,36 97,2 5,1 50 a 59 79,79 2,11 96,3 5,0 60 a 64 75,34 2,71 98,3 4,0 65 y más 62,50 2,23 91,0 4,4 total 78,46 2,05 94,5 4,3 Fuente: Elaboración propia. La tabla 3 describe el tiempo dedicado al conjunto de tareas del trabajo doméstico el último día laborable por tipo de hogar. Podemos observar que para cada tipo, el porcentaje de mujeres que realiza trabajo doméstico es mayor que el de los hombres. La diferencia más notable la encontramos en las personas casadas o en pareja (un 97% de mujeres casadas frente al 77% de los hombres), con una diferencia media de 2,59 horas más en los días laborables. Por el 596
contrario, la diferencia menor la encontramos en las personas solteras, un 81% en el caso de los hombres y un 89% en el caso de las mujeres. En aquéllos hogares de personas solteras, es en los que se dedica menos tiempo al trabajo doméstico pero también en este caso el tiempo dedicado por las mujeres es mayor, 1,11 horas más los días laborables. Estos datos son importantes porque reflejan la fuerte incidencia que tiene el estado civil sobre el trabajo no remunerado. Los hombres casados disminuyen la frecuencia de actividades respecto a los solteros, aunque sí aumentan la cantidad de tiempo que emplean (2’21 horas en lugar de 1,53); para las mujeres, la diferencia es radical ya que prácticamente la totalidad de las mujeres casadas entrevistadas le dedicaron un promedio de 4’8 horas. Como muestra la tabla, si se toma como referencia el tiempo medio dedicado por las mujeres casadas, los restantes grupos son claramente deficitarios en la aportación de trabajo no remunerado. TABLA 3: TIEMPO DEDICADO AL TRABAJO DOMÉSTICO EL ÚLTIMO DÍA LABORABLE SEGÚN SEXO Y TIPO DE HOGAR (horas y centésimas). Andalucía 2011. TIPO DE HOGAR HOMBRES MUJERES % que realiza algo de trabajo media de tiempo dedicado por los que realizan Diferencia de horas respecto a la mujer casada % que realiza algo de trabajo media de tiempo dedicado por los que realizan Diferencia respecto a la mujer casada Soltero/a 81,00 1,53 -3,27 88,96 2,65 -2,15 Casado/a - en pareja 77,20 2,21 -2,59 96,59 4,80 0,00 Divorciado/a - Separado/a 80,95 2,81 -1,99 91,11 4,02 -0,78 Viudo/a 77,42 2,91 -1,89 94,03 3,94 -0,86 TOTAL 78,46 2,05 -2,75 94,50 4,27 -0,53 Fuente: Elaboración propia. La tabla 4 describe el tiempo dedicado al conjunto de tareas del trabajo doméstico el último día laborable por tipo de actividad. Podemos observar que para todos los tipos, el porcentaje de mujeres que realiza trabajo doméstico es mayor que el de hombres. La diferencia más notable la encontramos en el caso de las personas inactivas. Resulta que el 94% de las mujeres inactivas frente al 72% de los inactivos, dedica parte de su tiempo a las tareas domésticas, con una diferencia media de 2,44 horas más en los días laborables, esto es, dedican más del doble del tiempo que dedican los hombres a dichas tareas. En el caso de las personas ocupadas las diferencias también son notables; un 94% de las mujeres ocupadas dedica algo de tiempo a las tareas del hogar (concretamente una media de 3,55 horas) frente al 72% de los hombres ocupados que dedican una media de 1,74 horas. En lo que respecta a las personas desempleadas, son ellas las que en mayor proporción se dedican al trabajo doméstico; concretamente, un 92% de los hombres desempleados dedican algo de tiempo frente a un 98% de las mujeres desempleadas. Aunque las diferencias en porcentaje no son muy notables, sí lo son en tiempo. Las mujeres dedican 5,12 horas de media (2,42 horas más que los hombres). 597
TABLA 4: TIEMPO DEDICADO AL TRABAJO DOMÉSTICO EL ÚLTIMO DÍA LABORABLE SEGÚN SEXO Y ACTIVIDAD (horas y centésimas). Andalucía 2011. ACTIVIDAD HOMBRES MUJERES % que realiza media de tiempo dedicado por los que realizan % que realiza media de tiempo dedicado por los que realizan Ocupado/a 77,87 1,74 94,20 3,55 Desempleado/a 91,60 2,70 98,06 5,12 Inactivo/a 71,98 2,12 93,77 4,56 TOTAL 78,46 2,05 94,50 4,27 Fuente: Elaboración propia. La tabla 5 describe el tiempo dedicado al conjunto de tareas del trabajo doméstico el último día laborable para cada tipo de ocupación (según CNO 2005). Podemos observar que para todos los tipos, el porcentaje de mujeres que realiza trabajo doméstico es mayor que el de hombres. La diferencia más notable la encontramos en el caso del sector agrícola, ganadero y pesquero. Resulta que el 100% de las mujeres ocupadas en este sector dedica algo de tiempo a las tareas domésticas, frente al 43% de los hombres, con una diferencia media de 5,46 horas más en los días laborables, esto es, las mujeres agricultoras, ganaderas y pesqueras dedican seis veces más tiempo que los hombres a las tareas domésticas. TABLA 5: TIEMPO DEDICADO AL TRABAJO DOMÉSTICO EL ÚLTIMO DÍA LABORABLE SEGÚN SEXO Y OCUPACIÓN (horas y centésimas). Andalucía 2011. OCUPACIÓN HOMBRES MUJERES % que realiza media de tiempo dedicado por los que realizan % que realiza media de tiempo dedicado por los que realizan Directores y gerentes 70,6 1,27 100,0 2,50 Profesionales científicos e intelectuales 83,7 2,17 85,7 2,71 Profesionales de apoyo 84,3 1,64 88,9 2,96 Contables y administrativos 83,3 2,02 91,7 2,86 Serv. restauración, personales, protección, vendedores 76,5 1,73 98,8 3,44 Sector agrícola, ganadero, forestal y pesquero 43,8 1,04 100,0 6,50 Artesanos y trabajadores industria 74,3 1,99 90,9 3,85 Operadores de instalaciones y maquinaria 75,0 1,36 100,0 4,00 Ocupaciones elementales 71,4 2,30 98,1 4,43 TOTAL 77,5 1,75 93,8 3,46 Fuente: Elaboración propia. La diferencia también es significativa en el caso de directores y gerentes. El 100% de las directoras dedican algo de tiempo a las tareas domésticas (2,50 horas), mientras que sólo el 70,6% de los directores dedica algo de tiempo a estas tareas (1,27 horas). 598
El tipo de ocupación en los que existen menos diferencias tanto en participación como en dedicación a las tareas del hogar es en el caso de los profesionales científicos e intelectuales. El 86% de las mujeres y el 84% de los hombres de esta profesión, dedicando ellas una media de 2,71 horas y ellos una media de 2,17. La tabla 6 describe el tiempo dedicado al conjunto de tareas del trabajo doméstico el último día laborable por tipo de jornada laboral. Podemos observar que en el caso de jornada completa, el porcentaje de mujeres que realiza trabajo doméstico es mucho mayor que el de hombres. Concretamente el 94% de las mujeres con jornada completa dedica algo de tiempo a las tareas domésticas, frente al 74% de los hombres, con una diferencia media de 1,71 horas más en los días laborables, lo que supone el doble de tiempo que el empleado por los hombres. TABLA 6: TIEMPO DEDICADO AL TRABAJO DOMÉSTICO EL ÚLTIMO DIA LABORABLE SEGÚN SEXO Y TIPO DE JORNADA (horas y centésimas). Andalucía 2011. TIPO DE JORNADA HOMBRES MUJERES % que realiza media de tiempo dedicado por los que realizan % que realiza media de tiempo dedicado por los que realizan A tiempo Completo 74,1 1,61 93,5 3,32 A tiempo Parcial 96,2 2,37 94,5 3,74 Fuente: Elaboración propia. La tabla 7 describe el tiempo dedicado al conjunto de tareas del trabajo doméstico el último día laborable por nivel educativo. Podemos observar que a medida que aumenta el nivel educativo, las diferencias en cuanto a participación de mujeres y hombres en las tareas del hogar va disminuyendo. Si bien para el caso de las personas con estudios primarios las diferencias son muy significativas (96% de las mujeres dedican algo de tiempo a las tareas domésticas frente al 65% de los hombres), en el caso de las personas con estudios universitarios o técnicos de grado superior son los hombres los que se dedican en mayor proporción (un 90% frente a un 88,5% de mujeres). TABLA 7: TIEMPO DEDICADO AL TRABAJO DOMÉSTICO EL ÚLTIMO DÍA LABORABLE SEGÚN SEXO Y NIVEL EDUCATIVO (horas y centésimas). Andalucía 2011. NIVEL EDUCATIVO HOMBRES MUJERES % que realiza media de tiempo dedicado % que realiza media de tiempo dedicado Menor de primarios 64,81 2,15 93,07 4,83 Primarios completos/certificado escolar 71,79 2,41 96,18 5,19 Bachiller elemental/EGB ESO 71,85 2,08 95,95 4,49 Bachiller superior, FP BUP, Bachiller LOGSE, PREU, COU 82,59 1,88 96,77 3,97 Estudios Grado Medio (escuela universitaria) 86,96 1,76 89,55 3,02 Universitarios o Técnicos grado superior 90,00 1,95 88,46 2,89 Fuente: Elaboración propia. 599
Elson, D. (1994): “Household responses to stabilization and structural adjustment: male bias at the micro level”, Working paper Nº 6, Stockholm: gender análisis and development economics, Swedisch International Development Authority. 1994. Fernández Cordón, J.A. y C. Tobío (2006): Andalucía. Dependencia y solidaridad en las redes familiares. Instituto de Estadística de Andalucía. Sevilla. Floro, M. (1992): “Women, work and agricultural commercialization in the Philippines” in Folbre, N.; Bergmann, B.; Agarwl, B. and Floro, M. (Eds.): Women´s work in the World Economy. New York University Press. New York. Pp. 4-40. Floro, M. (1995): Economic restructuring, gender and the allocation of time, World Development, Vol. 23, Issue 11, pp. 1913-1929. Gálvez, L, Rodríguez, P. y Domínguez, M. (2011): “Work and time use by gender in European Welfare systems”, Feminist Economics vol. 17, Routledge. Gálvez, L. y Torres, J. (2010): Desiguales, mujeres y hombres e las crisis económicas, Icaria, Madrid. Gálvez, L., Rodríguez, P. y Domínguez, M. (2010): “Género, Trabajos y usos del tiempo en España, dentro del contexto europeo”, en Antonio Villar (Dir), Mujeres y mercado de trabajo en España. Cuatro estudios sobre la discriminación salarial y la segregación laboral. Madrid, Fundación BBVA. Gálvez Muñoz, L. & Matus López, M. (2010) Impacto de la ley de Igualdad y la conciliación de la vida laboral, familiar y personal de las empresas andaluzas, Fundación de Estudios Sindicales. Archivo Histórico. CC.OO. García Sainz, C. (2003): “Encuesta de uso del tiempo en España. Aspectos conceptuales y metodológicos” ponencia presentada en la Reunión de Expertos: Encuestas sobre Uso del Tiempo, Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Santiago, Chile, 11 y 12 de diciembre de 2003. González de Rocha, M. (1988): Economic crisis, domestic reorganization and women´s work in Guadalajara, Mexico”, Bulletin of Latin American Research, Vol. 7, Issue 2. Himmelweit, S. (1995), "The Discovery of "Unpaid Work": The Social Consequences of the Expansion of Work", Feminist Economics, 1(2), págs. 1-19 Izquierdo, J.; del Río, O. y Rodríguez, A. (1988): La desigualdad de las mujeres en el uso del tiempo. Ministerio de Asuntos Sociales. Serie Estudios. Nº 20. Méda, D. (2002): El tiempo de las mujeres: conciliación entre vida familiar y profesional de hombres y mujeres. Narcea. Madrid. Moltó, ML. y Uriel, E. (1992): El problema del paro en la UE por sexos, en Papeles de Economía Española, nº 72, págs. 122-153. Pérez Orozco, A. (2006): Perspectivas feministas en torno a la economía: el caso de los cuidados, Consejo Económico y Social, Madrid. Pérez, L. (2004): Las abuelas como recurso de conciliación entre la vida familiar y laboral. Presente y futuro. Instituto de la Mujer. Picchio, A (1996), "Visibilidad analítica y política del trabajo de reproducción social" en Carrasco, C. (ed.) (1996), Mujeres y economía. Nuevas perspectivas para viejos y nuevos problemas, Icaria, Barcelona. Pla, I. et al. (2004): Informalidad del empleo y precariedad laboral de las empleadas del hogar. Instituto de la Mujer. Poelmans, S. traducción Rubio, A. (2005): Tiempo de calidad: calidad de vida. McGrawHill. Madrid. Ramos, R. (1990): Cronos dividido: uso del tiempo y desigualdad entre mujeres y hombres en España. Instituto de la Mujer. Madrid. Tobío, C. (2005): Madres que trabajan: dilemas y estrategias. Feminismos. Ed. Cátedra. Madrid. 606
Tudela, G. y Y. Valdeolivas (2005): Tiempo de trabajo y flexibilidad laboral, Documento de trabajo 72/2005. Fundación Alternativas. Madrid. Valiente, C. (1997): Género, mercado de trabajo y estado del bienestar: el caso de España, en Sociología del Trabajo, nº 32, págs. 53-79. 607