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Prosiguen los valerosos hechos de Oliveros y Fierabras de Alexandria : quinta parte

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PROSIGUEN LOS VALEROSOS HECHOS DE OLIVO .03, i yFierabrás de Alejandría. QUINTA PARTE. penas el Almirante se -vió libre de este riesgo, hizo venir ni instante todas las tropas del reyno, para que allí se juntasen, que pretende darle fuego l\ Floripes yála torre, yásus doce compañeros; ypasados ya tres dias, hizo memoria en su acuerde, de que Floripes tenia un cinto ceñido al cuerpo, que donde quiera que estaba no faltaba el alimento: manJó llamar áMaspin, que era encantador proterbo, yle dixo si podía con gran cuidado ysecreto ir áquitarle áFioripes el cinto qüe tiene puesto. Dixo que si ,yála noche en un Diablo caballero llegó al quarto de Floripes, yhurtándole el cinto luego debaxo de la almohada. yquitándole los lienzos con que se hallaba abrigada, yal mirar su hernioso cielo, no pudo irse sis tocarla en el carrillo izquierdo, despertó despavorida: Guy de Largona áeste tiempo, que estaba de centinela acudió úlos gritos luego, yapenas llegó ,á la puerta, vió un hombre salir huyendo, lo agarró por la cintura, yle hizo saltar los sesos contra el umbral de la puerta, yóla .mar lo arrojó luego; yen este tiempo Floripes '-•» ha echado su cinto menos: los Caballeros cristianos la consolaban diciendo: ir no os dé cuidado, señora, ¡ > que estando Dios de por medio, no nos puede faltar nada, <’> •t por 4a Reyna de los Cielos. ' Amaneció al otro día; pero el Almirante viendo <215^35 de que Marpin no venia, diee :ya le tienen muerto* Cercaron toda la torre, ylos doce caballeros muertos de sed yde hambre, luego al instante salieron: hicieron tan gran combate, que la sangre de los cuerpos corria por los arroyos, corno quando está lloviendo: en fin ganaron del campo la provisión ,ytraxeron diez azemilas cargadas de belualla ,ycamellos cargados de pan yvino mas de cartorce traxeron, llevándolos Ála torre; yel muy noble eraba Mero, que llaman Gsiy de Borgoña, se quedó enredado ea ellos; pero viendo Don Roldan, que faltaba un caballero, yla hermosa de Floripes con muy grande sentimiento, volvieron para buscarlo, yya estaba prisionero en poder del Almirante, ymandó luego al momento de que pusieran la horca donde esté ála vista de ellos, executaronlo ai punto con algazara yestruendo, sacan áGuy de Borgoña dándole golpes muy recios, tirándole muchas piedras desde el grande hasta el pequeño: reparó Ricarte yvido que ya iba su compañero liegaudo al pie.de la horca, yque le estaban subiendo, se apartó luego al instante con dos de sus compañeros, se llegó al pie «le la horca, ycon su cortante acero cortó la soga ,yle dio al que lo estaba subiendo tan gran golpe en la cabeza que lo despachó al infierno áque llevase unas cartas para él ysus compañeros. Arman áGuy de Borgoña con armas de un caballero, yasi que se vido armado, eran sus golpes tan ciertos, que siempre buscando iba álos mayores empeños. Les ganaren áAguas muertas, yel Almirante huyendo se retiró áotra Ciudad de dos leguas poco menos. Los caballeros Cristiano# recogieron los pertrechos, yvolviéronse ála torre, donde recibidos fueron, yila señora Floripes le entregaron ásu dueño. Don Roldan di&o :señores, uso de los caballeros es menester que se vaya con gran cuidado ysecreto ádar cuenta áCario Magno, que nos envíe refuerzo. Ricarte dixo :señores, el ir solo bien me atrevo, que se muy bien el camino, so; oála puente le temo; pero al fin yo daré traza, áver si pasarla puedo. Se despidió vigilante, ytomó el camino luego, ya que iba bien desviado, oyeron con gritos fieros del campo del Almirante, que repiten estos écos: aquel que vá iCario Magno, préndanle luego al momento, yel Rey Clarion que estaba con su ejército soberbio dice :yo solo he de ir, ylo daré vivo ómuerto, lo alcanzó en muy breve rato, estas palabras diciendo: Di villano donde vas ? que ahora vendrás prisionero, óte quitaré le vida. Ricarte dixo severo: ábien que solos estamos ahora aqui nos veremos; metieron mano ásus lanzas, dándole recios encuentros, pero de allí ápoco rato Ricarte logró su intento, que lo sacó de la silla, yasi que lo vió en el suelo la cabeza le cortó, dando añil gracias al Cielo: yviendo que su caballo era tan hermoso ybueno, montó eu él luego &\ instante, dejándose el suyo suelto, el qual se volvió ila torre. yviendo los caballeros el caballo de Ricarte, tuvierou gran sentimiento, que juzgaron que Ricarte, seria en el campo muerto. Llegó ála orilla d^l Rio, yviéndolo tan soberbio, se ocultó entre unos breñales, devota oración haciendo &Dios todo poderoso; vió venir un blanco Ciervo de la otra parte del Río, yasió el caballo del diestro, poniéndolo al otró lado, (quien vido mayor misterio! ) salió corriendo el Gigaut e, p*r ver si puede prenderlo, yRicarte en su caballo iba mas veloz que no viento; fue donde está Cáelo Magno, el qual se alegró de verlo. Preguntó por sus va roñe», le dixo que estaban buenos, metidos en una torre con muy pocos alimentos, yla señora Fíorrpes también se quedó con ellos, porque quiere ser Cristiana; yai instante con secreto alistó todas sus tropas, para ir ásocorrerlos. Ricarte dixo :señor, el poder del mundo entero no puede ganar la puente, si alguna industria no hacemos: si me concedes licencia, que cincuenta caballeros, con los caballos ycargas, como que vamos ai rey no, állevar las mercancías, por ver si acaso podemos, de que nos abra la puerta, yluego que tenga abierto meter .mano ánuestras armas, ysoltar las capas diestros: lo hicieron corno lo dixo; yaquella noche salieron mas de doscientos mil hombres, yotros seis mil caballeros, cosa de un quarto de legua de la puente se escondieron, ylos cincuenta marcharon: C*'*'* tocan ála puerta ,yluego salió el Gigante ,yles dice, que quien son ?yrespondieron: Somos unos mercaderes, ?que pisamos para el rey no iSf del Almirante BaMn, '^ yel tributo le traemos, que se paga en esa puente. . D’xo el Gigante :es entero ? me traeréis las cien doncellas, ytambién cincuenta perros de caza ,ylos once gatos, pero han de ser todos negros: cada uno un marcó de oro ‘ me habéis de dar ,ycou esto pasareis por esta puente sin que os venga ni agua riesgo. Responde él Duque Regnérr ' abre te entregarás de ellos. Abrió el Gigante la puerta, yRicarte muy ligero, poniendo el pie en el umbral, 1 soltó la capa muy diestro, todos hicieron lo misrn®, yel Gigante muy soberbio, viendo que lo han engañado, alzó una porra de hierro para tirarle áRicarte, le hurtó vigilante el :cuerpo, pero fue con tal pujanza, que tres quartas en el suelo la metió ;pero al sacarla llegó Ricarte muy diestro ycon su cortante espada v le dio en el hombro derecho que el brazo yla media espalda fe hizo venir al suelo, yCario Magno que estaba con cuidado ,acudió presto, yel Gigante mal herido era un león .carnicero: en fin gan ¡ron -el puente, yal Gigante muerte dieron, Fierabrás yCario Magno ibau de los delanteros *1 para la s que halló otro Gigante puesto, que llamaban Anteón, con una barra de Hierro, »m que diez hombres no podían el levantarla de) sudo, yen altas voces decía con enfurecidos éco>: Venga acá ese Cario Magno, ytodos sus compañeros, que aqui está la puerta abierta; vengan que aquí los espero. Quiso salir Cario Magno, yFierabrás áéste tiempo llegó ydixof Gran Señor, • esto le toca ñmi empeño, yse fue para el Gigante, yalzó la barré ligero, yél se metió por debaxo, ydió tal gol pe en él suelo, que biso temblar la puente, ytodos q.u ancos hay dentro; yFierabrás vigilante le pegó un golpe tan fiero, que le cortó entrambos brazos por cima de los molleros, yle dió otra cuchillada, que le cortó todo el yelmo,' yla cabeza se hendió bast ícerca del pescuezo. Se metieron en la Villa, mandó tocar ádegüello, míos sé tirón al Rio, otros se escapan huyendo ádar cuenta al Almirante: ádonde l,o dejaremos, que c©n la -otra sexta' parte ámi Auditorio prometo referir del Almirante la vida ,fin ysucesos. :*t. 'of%: ¡p ?•«••• f•*••*Í íi.fí V.•\ . Vi¿mh« VALEROSOS HECHOít>E FIERABRAS YOARLO MAGNO. después de ganar la Fuente Mantioie. SEXTA iSopuesto que prometí mi Auditorio discreto el proseguir con ia historia, escúchenme un rato atentos. Ya dixe que Cario Magno se entregó en la Villa Inego, yde muy ricos tesoros, mas no se aprovechó de ellos, que los repartió en su gente, porque cobren mas aliento; pero aquella misma noche, quan.Jo estaban en silencio la Giganta ^Damiota, viendo Asu Gigante muerto, sa ió con una bisanua llena de rabia yveneno, cogiéndolos descuidados, degolló Amas de seiscientos, que áno ser por Fierabrás, que una honda de baquero tomó ,yponiendo una piedra le hizo el tiro tan certero, que el brazo con la bisarma se lo dividió del cuerpo; cayó la Giganta en tierra, PARTE. yalü la muerte le dieron, yregistrando la cueva, ádonde hallaron durmiendo dos niños de quaíro meses de doce palmus ymedio: los bautizó Cario Maguo, yai uno' puso Oiveros, yal otro puso Roldan, pero presto se murieron; yvolviendo al Almirante, que quando supo por cierto, que nabian ganado la Fuente, yson los Gigantes muertos, maldice Atodos sus Dioses, lleno de rabia yveneno los hizo dos mil pedazos. Sortioran llegó Aeste tiempo, diciendo :noble Señor, que hacéis ,eso n© es muy bueno, pi le perdón de la injuria ñnuestros Dioses ,que es cierto los habremos menester, porver si acaso pojemos apresar áCario Maguo-, ydarle castigo ñero. A yíruegos de Sortibran les pidi(S perdón diciendo: que aumentaría su imagen del oro mas fino yterso, cincuenta libras cabales, poique cause mas respeto; pero el Demonio ene;. ntado, que tiene el Idolo dentro de la cabeza ,responde con estos fingidos écos: yo te perdono ,yasi preven tu gente al momento, que has de vencer las batallas, yde todo serás dueño; apenas aquesto oyó , inundó aprestar al momento, qie hiciesen tres batallones, vi el Rey Turbante primero, el segundo Sortibran, yel Key Terupestre el tercero; yCario Magno venia ya con su acompañamiento; salió Fierabrás al punto tstas palabras diciendo: Muy poderoso Señor, solo una merced te ruego, que divulgues en tu Real, que qua'quiera caballero, que se encuentre con mi padre, no le dé muerte, que quiero ver si puede ser Cri tiano: le dice te lo concedo; ynombrando &Gaualón, que friera por meusagero ádonde está el Almirante, estas palabras diciendo: que si quiere cristianarse yentregar los caballeros, ylas sagradas Reliquias, que se quedará en su Reyno, yle votver.1 sus tierras cou un tributo pequeño. Yel Almirante responde: no serás buen caballero, quando tu señor te envía óna puesto de tánto riesgo» Gana'óo le rep icó: nosotros nunca podemos el negarle la obediencia, yte aseguro por cierto, si no haces lo que te dice, que te heehará de tus Rcynos ytendrás grandes trabajos; áeste tiempo un caballero, que está con el Almirante, alzó la mano soberbio, para darte áGaualón: pero el andubo ligero, que le pegó una lanzada que lo dexó caer muerto klos pies del Almirante, yluego se escapó huyendo: fue donde está Cario Magno cor tándole este suceso; mandó tocasen at arma los timbales éinstrumentos, yel Rey Turbante venia con su batallón soberbio, solo se metió en el Real, en altas voces diciendo: Venga acá ese Cario Magno, yveremos los dos viejos qual se lleva la victoria ? YCario Magno áeste tiempo tomó la espada yla lanza, sa ió ála palestra luego. Se embistieron los dos Martes con tar to valor yesfuerzo, que cada qual pretendía llevar del lauro el empeño; pero viendo Cario Magno, que no hería al caballero, corno era diestro en la lucha, soltó la lanza en el suelo; / yse cubrió de su escudo* yáél se arrojó ligero, lo agarró por la cintura, ydió con él eo el suelo* la cabeza le cortó ylos suyos acudieron'* se armó tan cruel batalla* q-ie dentro de breve tiempo dieron muerte áSertibran, yal Rey Tempestre el tercero* pero viendo el Almirante, que son sus magnates muertos* se entró por medie de todos* sin el temor de los riesgos* atropelló mucha gente, mató mochos cabuleros, yel buen padre de Roldan quiso salir al encuentro* pero fue su mata suerte de que álo» lances primeros se le ha quebrado la espada por cerca de los brazuelos, yasi que vió el Almirante' que lo testa indefenso lo atravesó en su caballo, yquiso escapar huyendo: Fierabrás quando lo vido salió para detenerlo, yse le puso delante, yle quitó el caballero, el padre lo conoció estas palabras diciendo: sois acaso Fierabrás en los valerosos hechos? Dixo que si ,ymuy humilde le empezó árogar muy tierno que se volviese Cristiano, ycreyese eu Dios Inmenso. El Padre le respondió lleno de rat ia yveneno: O!nunca hubieras nacido, para no darme tormento ! Tu vives muy engañado, yen ti gran Venganza espere: le rodeó la^s espaldas, yFierabrás áe>te tiempo por no reñir con su padre, se tiró áotros caballero--. Los que est iban en la torre en este tiempo salieron, acuden ála batalla, ylos pillaron en medio; en fin ganaron el campo, yal Almi ante prendieron, llevándolo áCario Magno, ymandó luego al momento lo encierren en una sala con otros seis caballeros, que cuiden de su persona, yle dén buenos consejos; vino éla noche Fíoripes, yFierabrás con muy tiernos suspiros le suplicaban, que creyese en Dios Eterno, yel traidor de! Amirante los engañó asi dv iendo: que quena ser Cristiano, yquedaron muy contentos, y&otro día de mañana, prevenidos los peUrechos, ála Iglesia lo llevaron - entre muchos caballeros. Vino el Señor Arzobispo, dándo ebuenos consejos, yenfadado de escucharlo, levantó e! hraz •soberbio, yal Arzobispo en ia cara le dió un bofuoñ tan recio, que se !a ha bañado en sangre, yle asió por Jos c;¡bel os para meterio en la Pila, yFierabrás viendo esto, llegó yle dixo ásu padre con muy dolorosos ecos: dulce padre de mi vida, de:: iesos ídolos fieros, recibe el santo Bautismo, ytendrás pme en el Cielo. Respondió muy enojado, en vaide es cansaros ,necio, que mas quería morir, que no olvidar los preceptos de su profita Mahorna, que son muy santos ybuenos; pero viendo Fierabiás^ que se hallaba tan proferto,, mandó luego álos peones, que al campo lo saquen fieros, yallí le diesen la muerte, pues que no tiene remedid, lin fin ,murió el Almirante, ypu binan en'el Re yno, que el que quiera cristianarse, acuda luego al momento. Mas de doscientas mil almas Snuestra Ley se volvieron. Bautizaron áFioripes, ycon muy grande contento los desposan ylos velan, vquedando en lazo estrecho con su amado Cuy Borgoña, daban rí.'ir gracias al Cielo. Allí estuvo Cario Maguo ' trias de dos meses ymedio, mii riras se aquietó la gente, dándole buenos consejos, de que guardasen la Fé, ylos Santos Evangelio», que cuiden de sus Vasallos. Hizo dos partes el Reyno, una ia dió áFierabrás, para que quede con ellos, ydispusiese ymandase, dándole Corona yCetro: la otra dió ft Guy de .€ ¿rgoña, yquedaron muy contentos, por Reyes de aquellas tierras: yal cabo de aqueste tiempo se'despidió Cario Magno; pero aquí atienda el discreto, que no puedo yo explicar el dplcf ysentimiento, que recibió Fierabrás, al dtxar su c.ornp mero, que era el -señor Don' Moldan, que eran dos almas yun cuerpo: ytambién Guy de Burgoña de su pariente Giveros, que eran tantos ios suspiros, las lágritms ,los lamentos con que tiernos se desptaeu, ypira Fruncís se fueron. Dtxemos áCario Maguo sosegado ya en su Reyno, donde estuvo algunos días: yen la séptima prometo referir ámis oyentes los soberanos misteri«s, qde le reveló Santiago, que fue por órden del Cielo. Con licencia :En Córdoba, en la Imprenta de Don Rafael García Rodríguez ,Calle de la Librería.